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Primer post: 11 oct 2008
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halloween mega-post (adelantado)
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InfoporAnónimo10/12/2008

Registrate y eliminá la publicidad! HALLOWEEN Y SU HISTORIA Es un festival en el que se dice que ocurrían las siguientes actividades: se practicaba la adivinación; hadas, brujas y duendes atormentaban a las personas en el campo y los Druidas demandaban contribuciones de comida. La celebración de Samhai continuó y en 834 D.C., el Papa Gregorio IV instituyó el día de todos los santos o de las brujas como una fiesta cristiana, esperando así eliminar El Samhai, lo cual no sucedió, y durante la reforma, el día de todos los santos fue rechazado por el protestantismo. A pesar de los muchos intentos por parte de la iglesia de destruir estas prácticas paganas aún todavía han sobrevivido. Aunque en la actualidad muchas personas se resisten a aceptar que la brujería todavía existe, la misma esta en vigencia. ¿Superstición?, ¿Superchería?, ¿Creencias místicas que nos llevan a la Edad Media? El hombre moderno cree en los demonios y espíritus de maldad, sin embargo debemos entender que en el Universo (mundo invisible) existen dos fuentes de conocimiento, y el hecho de que usted lo acepte o no, no altera esta realidad. Esta es una época de diversión ya que el sistema del mundo nos lo ha hecho creer así; se presta para gozar, disfrutar de una fiesta de amigos, participar en concurso de disfraces, es la oportunidad de convertirse en brujas, fantasmas, pitufos, duendes, aunque sea por una noche de oportunidad única en todo el año, para tocar las puertas de personas desconocidas y pedirles dulces y frutas .Los más audaces visitan casas encantadas, otros ven películas de terror y otros inclusive visitan a media noche cementerios o reuniones espiritistas con la intención de contactar con los espíritus de los muertos. Las escuelas públicas, son uno de los grandes promotores, incluso dar más énfasis a esta celebración que al Día de la Independencia. Los comerciantes aprovechan esta fecha para lanzar al mercado ofertas de confites con mensajes alusivos al ocultismo. El 20% de las películas son de terror. Muchos afirman que es ciencia ficción, pero algunos de ellos contratan satanistas para que les ayuden a reproducir auténticamente los ritos, ceremonias, maldiciones, sacrificios, que se muestran en estas películas. Ante estas costumbres surgen varias interrogantes: ¿Cómo se originó? El haber escogido la fecha del 31 de octubre no es mera coincidencia. El 31 de octubre es la fecha de uno de los cuatro grandes aquelarres, los cuatro días de “medio trimestre” del calendario céltico. El primero de ellos, el 2 de febrero (o Imbolc) es el festival de la luz, de la luz de la sabiduría y el conocimiento, de la luz de la curación y de la luz del fuego también conocido en los países anglosajones como “Día de la Marmota”, festejaba a Brigit, diosa pagana del fuego, patrona de la orfebrería, de la poesía y de la sanación. El segundo, un festival en mayo llamado Beltane, era entre los brujos el tiempo de la siembra. Este día los druidas realizaban ritos mágicos para estimular el crecimiento de los cultivos. El tercero era un festival de las cosechas, en agosto. Lammas es el nombre cristiano que se utilizó en el medioevo y significa “mucho pan”, debido a que este día se horneaban hogazas de pan con los primeros granos cosechados y se dejaban en los altares de los templos como ofrenda en honor del dios del sol, Lugh, el nombre irlandés del dios solar celta conocido como Lleu en Gales y como Lugos en Francia. Estos tres primeros días de medio trimestre señalaban el paso de las estaciones, el tiempo de la siembra y el tiempo de la cosecha, así como el momento de la muerte y renacimiento de la tierra. El último de ellos, Samhain, señalaba la llegada del invierno. En esa ocasión, los antiguos druidas efectuaban ritos en los cuales un caldero simbolizaba la abundancia de la diosa. Se decía que era una ocasión neutral e intermedia, una temporada sagrada de superstición y de conjuro de espíritus. Se piensa que el 31 de octubre era la noche en que el velo de los espíritus de los muertos y los vivos era más delgado. Había que aplacarlos o “hacerles un regalo”, pues de otro modo les harían diabluras a los vivos. En las cimas de las colinas se encendían grandes hogueras para ahuyentar a los espíritus malos y aplacar a las potestades sobrenaturales que regían los procesos de la naturaleza. Más recientemente, los inmigrantes europeos, especialmente de los irlandeses, introdujeron en los Estados Unidos la celebración de Halloween. A finales del siglo XIX sus costumbres se habían popularizado. Era ocasión de volcar los excusados, de hacer daños a la propiedad, y de darse licencia de cometer fechorías que no se podían tolerar en otros momentos del año. El Halloween es una tradición europea y se le atribuía a los celtas quienes poblaban la antigua Inglaterra, Irlanda y el norte de Francia; estos pueblos celebraban en el último día de octubre, el fin de año con el festival de Samhain a quien consideraban como “el señor de la muerte”. Los celtas creían que el Samhain permitía a las almas de los muertos que regresaran a sus casas en esa noche y pensaban que demonios, fantasmas y gatos negros deambulaban por todas partes. Durante el festival de los druidas (quienes eran sacerdotes y maestros de los celtas) se ordenaba a los pobladores que encendieran una fogata en sus casas entre tanto que ellos encendían otra gigantesca en lo alto de las colinas. La palabra druida proviene del griego “cuadrus”, que significa sabio del roble. El énfasis de las hogueras se debe a que los druidas tienen la creencia que al quemar un viejo roble, éste reencarnaría en un sacerdote druida, en el roble crecían las plantas llamadas muérdago (que se utilizaban para ceremonias secretas). Ellos tenían la creencia de que eran uno con la naturaleza. La cultura de los celtas de dividían en clases: - Nobles, - Sacerdotes, - Maestros y – Comunes. En 1717 se reunieron todos los druidas de Europa para inaugurar de nuevo el druidismo. Entre ellos existían los llamados “covens”, quienes eran doce brujas y un sacerdote, los cuales tenían la creencia de adorar a Baal (rey de los demonios de éste). A lo largo de la celebración, algunas personas se vestían con disfraces hechos con pieles y cabezas de animales sacrificados. También se cree que ellos obtenían sus sacrificios de los mismos pobladores del lugar. Se cree que recorrían casa por casa pidiendo un niño o una virgen para quemarlo en la gran fogata, los sacerdotes dejaban una fruta con una vela en su interior para prevenir que los demonios entraran y mataran a quienes habitaban ahí, a esto se le consideraba un trato. Si la familia se negaba a satisfacer la demanda, entonces los sacerdotes marcaban la puerta de la casa y esa noche Satanás tenía entrada libre para destruirlos, esto era conocido como “la treta” o “trato”. Este tiempo es considerado idóneo para complacer y reconciliar a los poderes sobrenaturales que creían que dominaban la naturaleza, y se pensaba que no existía mejor época en todo el año para practicar la adivinación y hechicería. Debido a que los romanos tuvieron dominio sobre los celtas por 400 años, sus festivales se fueron fusionando poco a poco, facilitando esto el hecho que los romanos tuvieran dos rituales a fin del otoño, uno de los muertos y otro a su dios de los árboles y de las frutas. La tradición celta entró con mayor fuerza en el siglo octavo cuando la iglesia católica romana estableció el primero de noviembre como el día de todos los santos. Así la noche anterior se realizaba el festival de Samhain, por eso a esta noche se le empezó a denominar “noche de todos los santos”. Se celebraba originalmente en mayo, pero a finales del siglo IX se pasó al primero de noviembre para contrarrestar la fiesta pagana, aunque a la víspera del 31 de octubre se le llamaba víspera de los fieles difuntos. La palabra Halloween surgió después de que la iglesia católica sometiera esta fecha a la cristiandad “All Hallows Eve” “All Hallows Day”. Se cree que de ahí se derivó la palabra Halloween que se utiliza para referirse a esta costumbre. SOBRE BRUJAS En la Península Ibérica dos regiones se destacan por la proliferación de brujas y hechiceras: Galicia y Euskadi. Las numerosas denuncias y procesos que se producían en Galicia obligaron a Felipe II a enviar una comisión que investigara los poderes atribuidos a bruxas, meigas y sorgiñas. En el informe que se conserva en los archivos de El Escorial, los investigadores aseguran que las vieron salir por las chimeneas de sus casas a medianoche. Pero el reino de Navarra y el País Vasco fueron las zonas más asoladas por la obsesión brujeril. Ya en 1466 los guipuzcanos obtienen de Enrique IV permiso para que los alcaldes a las brujas que asolan la provincia. Poco después nace en la sierra de Amboto un notable foco de aquelarres. En 1507 treinta brujas son quemadas por el tribunal inquisitorial de Logroño. Y en 1525 más de 400 personas son interrogadas en Pamplona, donde dos niñas confiesan haber participado en un aquelarre, y colaboran en el arresto y condena de un centenar de presuntas brujas. El inquisidor Alonso de Salazar y Fría, radicalmente disconforme con sus colegas, descubrió contradicciones en los testimonios, y no encontró evidencia sobre la realidad de los aquelarres, concluyendo que en toda la comarca no se había cometido ningún verdadero acto de brujería. La inquisición española le respaldó en las Instrucciones de 1614, que recomendaban benevolencia y cautela en esta clase de procesos. Gracias a ellas la península quedó prácticamente libre de la locura en que la caza de brujas sumió al resto de Europa. Se acusaba, además, a las brujas de arruinar las cosechas, de provocar enfermedades y muertes entre los animales y sus propios vecinos, de matar niños, de practicar el incesto y el aborto, de comer carne humana y beber sangre, de desenterrar cadáveres, etc. Pero es muy difícil saber qué hubo de cierto en tales acusaciones, ya que estas descripciones suelen proceder de sus perseguidores y, cuando figuran en las declaraciones de las propias brujas, fueron obtenidas mediante amenazas y torturas, que inducían a las acusadas a ajustarse a lo que sus torturadores querían escuchar. Otras de sus visiones seguramente se deben al carácter alucinógeno de las sustancias que las brujas se aplicaban. No se entiende, que nadie en aquella época, fuese capaz de preguntarse cómo era posible que aquella pobre gente pudiese entregarse a las prácticas repugnantes y abominables que se les atribuían. Y todo ello para condenarse sin remedio por toda la eternidad, con el único propósito de obtener unos supuestos poderes sobrenaturales que, sin embargo, les dejaban indefensos ante sus jueces y torturadores. Todo invita a pensar que hubo una campaña de desprestigio perfectamente orquestada en la que se jugó con los impulsos más inmediatos y viscerales del pueblo, dirigiéndolos contra estos contestatarios que se rebelaban contra el orden establecido. ¿Por qué hay más brujas? Los cronistas de la caza de bruja lo dejan claro. Por cada hombre, 500 mujeres practican la brujería, asegura Bodin. Por cada brujo, 10.000 brujas, aumenta De Lancre. Los textos de la época muestran una gran prominencia del sexo femenino. ¿A qué se debe? Esta claro que la Iglesia , como otras religiones patriarcales, vio en ella el origen de todos los males, inclinándola aún más hacia la brujería, como protesta instintiva contra la represión de que era objeto, se sigue así un proceso de satanización de la mujer, patente sobre todo en épocas de pestes, cismas, guerras y temores, en los que las más celosas mentes toman consciencia de los peligros que amenazan a la Iglesia. Tras ello se adivina la figura de Satán, y clérigos e inquisidores se movilizan contra la ofensiva demoníaca; su líbido reprimida está cargada de agresividad; seres sexualmente frustrados proyectan sobre otros lo que ellos mismos no pueden identificar y buscan chivos expiatorios que no podían ser otros que la mujer. La explicación hay que buscarla en la naturaleza del viejo culto en el que oficiaban como sacerdotisas. La respuesta está en una religión lunar, eminentemente femenina, centrada en la diosa madre, cuyo comparsa es un dios cornudo; divinidad de la magia y del conocimiento no racional, progresivamente suplantada por el dios solar de la luz y la racionalidad. También griegos, romanos y anglosajones temían a las hechiceras; mujer y magia han sido siempre sinónimos.Lo cierto es que en su furia por exterminar las nuevas corrientes del pensamiento, la inquisición uso a las brujas como víctimas.Hierbas, pócimas y droga Las brujas eran expertas en toda clase de hierbas. Con ellas y los más singulares elementos preparaban en su caldero ungüentos mágicos, pócimas curativas, eficaces venenos y filtros amorosos que guardaban en jarras y botellas. Depositarias de antiguos conocimientos transmitidos de madres a hijas, de iniciadora a iniciada. Así se explica que las brujas de los más diversos rincones de Europa utilicen los mismos elementos para fines semejantes. Hoy sospechamos que el vuelo nocturno y otras de sus visiones eran producidas por ciertas plantas alucinógenas que, mezcladas con grasa, penetraban por los poros de su piel, tras frotarla enérgicamente. Nynauld distingue en 1615 tres variedades de ungüentos: “el que produce la ilusión momentánea de una transformación animal; el que permite creer a las brujas que van al sabbat, pero se localiza únicamente en la imaginación; el que permite un verdadero viaje al sabbat, mientras dios lo permita”. Por insólita que nos parezca esta posibilidad, no hay que descartar que algunas pócimas pudieran en efecto facilitar una experiencia extracorporal que permitiera a la bruja desplazarse psíquicamente al punto de reunión. Esto puede deducirse de las descripciones pormenorizadas que algunas acusadas hicieron de lugares que nunca habían visto físicamente, y es refrendado por prácticas semejantes de los brujos tribales, capaces de describir certeramente lo que sucede en lugares remotos sin salir de su cabaña. Inquisidores y eruditos de la época han descrito la composición de estas unturas y el modo que tenían de administrárselas. Gracias a ellos, los investigadores modernos han identificado diversos elementos alucinógenos, y varios narcóticos de extracción vegetal. Así sabemos que en algunas de sus combinaciones mezclaban belladona, beleño, adormidera, acónito, semilla de girasol, cannabis, cicuta, solano, amapola, digital, mandrágora, eléboro, etcétera. Cazadores de brujas El sadismo, la curiosidad morbosa y las peores cualidades humanas exacerbaron el espíritu de los cazadores de brujas, convirtiéndolos en verdugos despiadados, capaces de las más terribles atrocidades. El principal catalizador de tan horrible proceso histórico es el Malleus Maleficarum, verdadero manual del cazador, que resumía cuantos chismes sobre la brujería circulaban en la época e intentaba justificar el uso de todos los métodos en las investigaciones. Esta obra siniestra, causa de incontables crímenes y sufrimientos, pronto se convirtió en un auténtico bestseller y desató una epidemia de libros brujeriles, que se editaban por cientos de miles. Los jueces se consideraban a sí mismos instrumentos de la providencia; creían que su función les protegía de maleficios, formulaban a los sospechosos preguntas tan escabrosas como insanas y aceptaban cualquier testimonio, incluido el de niños, idiotas, histéricos y delirantes. Algunos aceptaron dinero o chantajearon a los acusados; no faltaban a los delatores de brujos profesionales y quienes por este procedimiento se quedaron con las fortunas de sus súbditos o familiares, mientras conducía a aquellos a la hoguera. La caza de brujas, en la que participaron intensamente los protestantes, constituye uno de los más negros episodios de la historia. Los contemporáneos de la época describían a las brujas como mujeres repulsivas, capaces de realizar hechizos y preparar ungüentos y brebajes con virtudes mágicas, aunque entre las procesadas no faltan miles de bellas jóvenes cuya virginidad pudieron comprobar los verdugos. Suelen vivir con un gato, sapo, cuervo o perro negro, animales llamados familiares que participaban activamente en sus fechorías. Tras su pacto con el diablo, que implica unas relaciones sexuales con éste, cuyas descripciones podrían ruborizar a no pocos cyberlectores, Satán las señala con una marca imborrable en cualquier parte del cuerpo. La búsqueda sádica de esta marca ocupó buena parte de la actividad de los interrogadores. En ciertas noches de la semana, tras aplicarse un ungüento, se trasladaban volando (a lomos de una escoba o un macho cabrío) hasta sus lugares de reunión. Sus asambleas son conocidas como sabbats o aquelarres, que en vasco significa prado del macho cabrío. Las preside este animal, en que los inquisidores ven al diablo. Brujería Brujería es el conjunto de creencias, conocimientos prácticos y actividades de ciertas personas llamadas brujas (existe también la forma masculina, brujos, aunque es menos frecuente) que están supuestamente dotadas de ciertas habilidades mágicas que emplean con la finalidad de causar daño. La creencia en la brujería es común en numerosas culturas, y las interpretaciones del fenómeno varían significativamente de una cultura a otra. En el Occidente cristiano, la brujería se ha relacionado frecuentemente con la creencia en el Diablo, especialmente durante la Edad Moderna, en que se desató en Europa una obsesión por la brujería que desembocó en numerosos procesos y ejecuciones de brujas (lo que se denomina “caza de brujas”). Algunas teorías1 relacionan la brujería europea con antiguas religiones paganas de la fertilidad, aunque ninguna de ellas ha podido ser demostrada. Las brujas tienen una gran importancia en el folclore de muchas culturas, y forman parte de la cultura popular. Si bien este es el concepto más frecuente del término “bruja”, desde el siglo XX el término ha sido reivindicado por sectas ocultistas y religiones neopaganas, como la Wicca, para designar a todas aquellas personas que practican cierto tipo de magia, sea esta maléfica (magia negra) o benéfica (magia blanca), o bien a los adeptos de una determinada religión. Un uso más extenso del término se emplea para designar, en determinadas sociedades, a los magos o chamanes. Terminología: brujería, hechicería, magia Aunque en español se utiliza en ocasiones la palabra brujo, en masculino, como sinónimo de mago, con independencia del tipo de magia que practique, el uso más frecuente del término (casi siempre en femenino) hace referencia a las personas que practican la magia negra. Incluso dentro de éstas, Julio Caro Baroja 2 propone diferenciar entre brujas y hechiceras. Las primeras habrían desarrollado su actividad en un ámbito predominantemente rural y habrían sido las principales víctimas de las cazas de brujas en los años 1450-1750. En cambio, las hechiceras, conocidas desde la antigüedad clásica, son personajes fundamentalmente urbanos: un ejemplo característico en la literatura española es la protagonista de La Celestina de Fernando de Rojas.3 A diferencia de los practicantes de la magia culta, que alcanzó gran desarrollo en el Renacimiento, tanto la bruja rural como la hechicera urbana pertenecían en general a clases sociales marginadas, lo que las hacía más vulnerables a las persecuciones. Se cree que las artes de brujas y hechiceras eran transmitidas oralmente de generación en generación, por lo que todos los testimonios acerca de sus prácticas proceden de autores ajenos y muy a menudo hostiles a ellas. La palabra española bruja es de etimología dudosa, posiblemente prerromana, del mismo origen que el portugués y gallego bruxa y el catalán bruixa. La primera aparición documentada de la palabra, en su forma bruxa, data de finales del siglo XIII.4 En 1396 se encuentra la palabra broxa, en aragonés, en las Ordinaciones y Paramientos de Barbastro.5 En el País Vasco y en Navarra se utilizó también el término sorguiña (en euskera sorgin), y en Galicia, la voz meiga. En latín, las brujas eran denominadas maleficae (singular maléfica), término que se utilizó para designarlas en Europa durante toda la Edad Media y gran parte de la edad moderna. Términos aproximadamente equivalentes en otras lenguas, aunque con diferentes connotaciones, son el inglés witch, el alemán Hexe y el francés sorcière. La Antigüedad clásica En las antiguas Grecia y Roma, estaba extendida la creencia en la magia. Existía, sin embargo, una clara distinción entre distintos tipos de magia según su intención. La magia benéfica a menudo se realizaba públicamente, era considerada necesaria e incluso existían funcionarios estatales, como los augures romanos, encargados de esta actividad. En cambio, la magia realizada con fines maléficos era perseguida.6 Se atribuía generalmente la magia maléfica a hechiceras (en latín maleficae), de las que hay numerosas menciones en numerosos autores clásicos. Según estos textos, de estas hechiceras se creía que tenían la capacidad de transformarse en animales, que podían volar de noche y que practicaban la magia tanto en provecho propio como por encargo de terceras personas. Se dedicaban preferentemente a la magia erótica, aunque también eran capaces de provocar daños tales como enfermedades o tempestades. Se reunían de noche, y consideraban como sus protectoras e invocaban en sus conjuros a diosas como Hécate, Selene y Diana.7 Probablemente las brujas más conocidas de la literatura clásica son dos personajes mitológicos, Circe 8 y Medea. Las habilidades mágicas de ambas residen sobre todo en su dominio de las pócimas o filtros mágicos (phármakon, en griego). Medea, que se presenta a sí misma como adoradora de Hécate, 9 se convirtió en el arquetipo de la hechicería en las literaturas griega y romana. Hay menciones de brujas en las obras de Teócrito, Horacio, Ovidio, Apuleyo, Lucano y Petronio, entre muchos otros. Estos autores hacen especialmente referencia a brujas que realizan magia de tipo erótico. Relacionada con la creencia grecorromana en las brujas está la figura de la striga, un animal nocturno que es mitad pájaro mitad ser humano que se alimenta de sangre (y que resulta también un precedente de la moderna figura del vampiro). Los escritores antiguos fueron a menudo escépticos acerca de las presuntas facultades de las brujas. La brujería en el Antiguo Testamento En el Antiguo Testamento, concretamente en el Éxodo, se prohíbe la brujería, y se establece que debe ser castigada con la pena de muerte: “A la hechicera no la dejarás con vida” (Éxodo 22:18). Es de notar que, al igual que en la Grecia y Roma clásicas, la brujería aparece como una actividad mayoritariamente femenina, lo cual no es de extrañar, ya que la asociación de la mujer con el Mal es frecuente en la Biblia. De otras citas bíblicas (Levítico 20:27, Deuteronomio 18:11-12), se desprende que la principal actividad de estas brujas bíblicas era la necromancia o invocación a los muertos. En el Primer Libro de Samuel (1Samuel 28:1-25 se relata la historia de la bruja de Endor, a la que Saúl, contraviniendo sus propias leyes, recurrió para invocar al espíritu de Samuel antes de una guerra con los filisteos. Brujería y cristianismo Si bien la actitud del cristianismo con respecto de algunas prácticas mágicas, tales como la astrología o la alquimia, fue en ciertos momentos ambigua, la condena de la brujería fue explícita e inequívoca desde los comienzos de la religión cristiana. En la Alta Edad Media existen varias leyes condenando la brujería, basadas tanto en el ejemplo del derecho romano como en la voluntad de erradicar todas aquellas prácticas relacionadas con el paganismo. Sin embargo, la actitud eclesiástica no parece haber sido demasiado beligerante durante la primera mitad de la Edad Media, como lo atestiguan documentos como el Canon Episcopi. La situación cambió cuando la Iglesia comenzó a perseguir las herejías cátara y valdense. Ambas concedían una gran importancia al demonio, y para estas comunidades cristianas éste estaba personalizado en la Iglesia Romana Papal, debido a sus grandes abusos. En especial los cátaros se referían a ella como la “prostituta”. Para combatir estas herejías fue creada la Inquisición pontificia en el siglo XIII. En el siglo siguiente comienzan a aparecer en los procesos por brujería las acusaciones de pacto con el Diablo, el primer elemento determinante en el concepto moderno de brujería. La brujería en la Edad Moderna A finales de la Edad Media empezó a configurarse una nueva imagen de la bruja, que tiene su principal origen en la asociación de la brujería con el culto al Diablo (demoniolatría) y, por lo tanto, con la idolatría (adoración de dioses falsos) y la herejía (desviación de la ortodoxia). Aunque el primer proceso por brujería en que están documentadas acusaciones de asociación con el Diablo tuvo lugar en Kilkenny, Irlanda, en 1324-1325,10 sólo hacia 1420-1430 puede considerarse consolidado el nuevo concepto de brujería. Existen variantes regionales, pero pueden ser descritas una serie de características básicas, reiteradas tanto en las actas de los juicios como en la abundante literatura culta sobre el tema que se escribió en Europa durante los siglos XV, XVI y XVII. Las principales características de la bruja, según los teóricos del tema en la época, eran las siguientes: 1. el vuelo en palos, animales, demonios o con ayuda de ungüentos, 2. encuentros nocturnos con el Diablo y otras brujas en el sabbat o aquelarre, 3. pactos con el Diablo, 4. sexo con demonios (en forma de íncubos y súcubos) y 5. la magia negra. Esta idea de la brujería, predominante en la Edad Moderna y base de las cazas de brujas, era alarmante en la época, ya que se extendió la idea de que las brujas conspiraban para extender el poder del Diablo. La caracterización negativa de las brujas comparte algunas características con el antisemitismo (expresiones como «Synagoga Satanae», Sinagoga de Satanás, o «sabbat», para designar las reuniones nocturnas de las brujas), y tiene un fuerte carácter misógino.11 Aunque no todos los sospechosos de brujería eran mujeres (hubo un significativo porcentaje de hombres procesados y ejecutados por delitos de brujería), se consideraba a la mujer más inclinada al pecado, más receptiva a la influencia del Demonio, y, por tanto, más proclive a convertirse en bruja. La definición de la brujería como adoración al Diablo se difundió por toda Europa mediante una serie de tratados de demonología y manuales para inquisidores que se publicaron desde finales del siglo XV hasta avanzado el siglo XVII. El primero en alcanzar gran repercusión, gracias a la reciente invención de la imprenta, fue el Malleus Maleficarum (”Martillo de las brujas”, en latín), un tratado filosófico-escolástico desapasionado y racional publicado en 1486 por dos inquisidores dominicos, Heinrich Kramer (Henricus Institoris, en latín) y Jacob Sprenger. El libro no sólo afirmaba la realidad de la existencia de las brujas, conforme a la imagen antes mencionada,12 sino que afirmaba que no creer en brujas era un delito equivalente a la herejía: «Hairesis maxima est opera maleficarum non credere» (La mayor herejía es no creer en la obra de las brujas). Tanto el Malleus como otros muchos libros que se publicaron en la época, constituyeron el fundamento de la caza de brujas que se dio en toda Europa durante la Edad Moderna, especialmente en los siglos XVI y XVII, y que causó la muerte, según los cálculos más fidedignos, de unas 60.000 personas. Pacto con el Diablo Se atribuía a los acusados de brujería un pacto con el Diablo. Se creía que al concluir el pacto, el Diablo marcaba el cuerpo de la bruja, y que una inspección detenida del mismo podía permitir su identificación como hechicera.13 Mediante el pacto, la bruja se comprometía a rendir culto al Diablo a cambio de la adquisición de algunos poderes sobrenaturales entre los que estaba estaba la capacidad de causar maleficios de diferentes tipos, que podían afectar tanto a las personas como a elementos de la naturaleza; en numerosas ocasiones, junto a estos supuestos poderes se consideraba también a las brujas capaces de volar (en palos, animales, demonios o con ayuda de ungüentos), e incluso el de transformarse en animales (preferentemente lobos). La supuesta capacidad de volar también se asienta sobre algunos informes remitidos por los inquisidores a Felipe II tras su misión en Galicia. Tanto Felipe II como sus antecesores solicitaron a la Santa Inquisición investigaciones sobre la veracidad de las leyendas populares en lo que a la capacidad de volar se refiere. En los primeros informes se afirmaba no haber encontrado nada que pudiera confirmar las historias populares, pero las investigaciones posteriores cambiaron radicalmente y en los siguientes escritos los inquisidores afirmaron haber visto volar a las brujas y salir por las chimeneas con sus escobas. Aquelarre Aquelarre o akelarre (del euskera aker = macho cabrío; larre = campo), es la palabra en euskera más internacional, que es el lugar donde las brujas (sorgiñas en euskera) celebran sus reuniones y sus rituales. Aunque es palabra vasca se ha asimilado en castellano y por extensión se refiere a cualquier reunión de brujas y brujos. En estas celebraciones se solía venerar un macho cabrío negro al que se le ha asociado con el culto a Satán. Uno de los akelarres más conocidos es el que se celebraba en la cueva de Zugarramurdi (Navarra) y de aquí es de donde le viene al ritual el nombre, del lugar donde se celebraba. Akelarre es el nombre del campo que está delante de la mencionada cueva. El aquelarre Se creía que las brujas celebraban reuniones nocturnas en las que adoraban al Demonio. Estas reuniones reciben diversos nombres en la época, aunque predominan dos: sabbat y aquelarre. La primera de estas denominaciones es casi con seguridad 15 una referencia antisemita, cuya razón de ser es la analogía entre los ritos y crímenes atribuidos a las brujas y los que según la acusación popular cometían los judíos. La palabra aquelarre, en cambio, procede del euskera aker (macho cabrío) y larre (campo), en referencia al lugar en que se practicaban dichas reuniones. Según se creía, en los aquelarres se realizaban ritos que suponían una inversión sacrílega de los cristianos. Entre ellos estaban, por ejemplo, la recitación del Credo al revés, la consagración de una hostia negra, que podía estar hecha de diferentes sustancias, o la bendición con hisopo negro.16 Además, casi todos los documentos de la época hacen referencia a opíparos banquetes (con frecuencia también a la antropofagia) y a una gran promiscuidad sexual. Una acusación muy común era la del infanticidio, o los sacrificios humanos en general. La principal finalidad de los aquelarres era, sin embargo, siempre según lo considerado cierto en la época, la adoración colectiva del Diablo, quien se personaba en las reuniones en forma humana o animal (macho cabrío, gato negro, etc). El ritual que simbolizaba esta adoración consistía generalmente en besar el ano del Diablo (osculum infame). En estas reuniones, el Diablo imponía también supuestamente su marca a las brujas, y les proporcionaba drogas mágicas para realizar sus hechizos. Se creía que los aquelarres se celebraban en lugares apartados, generalmente en zonas boscosas. Algunos de los más célebres escenarios de aquelarres fueron las cuevas de Zugarramurdi (Navarra) y Las Güixas (cerca de Villanúa, en la provincia de Huesca) en España, el monte Brocken (mencionado en el Fausto de Goethe), en Alemania, Carnac en Francia; el nogal de Benevento y el paso de Tonale, en Italia. Se creía también que algunos aquelarres se celebraban en lugares muy lejanos de la residencia de las supuestas brujas, que debían por tanto hacer uso de sus poderes sobrenaturales para desplazarse volando: por ejemplo, se acusó a algunas brujas del País Vasco francés de asistir a aquelarres en Terranova. Algunas fechas se consideraban también especialmente propicias para la celebración de aquelarres, aunque varían según las regiones. Una de ellas era la noche del 30 de abril al 1 de mayo, conocida como noche de Walpurgis. Se atribuía a las brujas la capacidad de desplazarse volando a los aquelarres. Esta creencia se remonta, al menos, a la Antigüedad clásica, aunque a menudo fue vista con escepticismo (por ejemplo, en el Canon episcopi se afirma la absoluta falsedad de esta idea). Los procedimientos empleados para volar varían según los diferentes testimonios: en el Canon episcopi, por ejemplo, se hace referencia a la creencia de que las brujas se desplazaban en animales voladores. Sin embargo, el medio de locomoción más frecuente, y que como tal ha perdurado en la imagen actual de la bruja, es la escoba. El simbolismo de la escoba se ha interpretado de diversas formas. Para algunos autores se trata de un símbolo fálico[cita requerida], lo que se relacionaría con la supuesta promiscuidad sexual de las brujas. Otras teorías mencionan que la escoba pudo haber sido utilizada para administrarse determinadas drogas. En cualquier caso, llama la atención al tratarse de un objeto relacionado casi exclusivamente con la mujer. Con respecto a los vuelos de las brujas, las opiniones de los teólogos de la época estuvieron muy divididas. Para algunos, tenían lugar físicamente, en tanto que otros consideraban que se trataba de ensueños inducidos por el Diablo. Modernamente se han relacionado con el consumo de ciertas drogas conocidas en la Europa rural, tales como el beleño, la belladona y el estramonio. Referente a la forma de vuelo que se les atribuía en el resto del mundo, en México creían en el nahualismo, acto por medio del cual las brujas practicantes de antiguos ritos prehispanicos podian convertirse o metamorfosearse en aves nocturnas como lechuzas o buhos; en el caso de Chile destacaba la creencia de que el brujo chilote contaba con un “macuñ” (del mapudungun makuñ: “manto”o “chaleco”) hecho con la piel del pecho de un cadáver humano. Igualmente en este país y en Argentina se les atribuía la capacidad del vuelo transformados en aves de “mal agüero” (mala suerte), ejemplo de ello es la leyenda de la Voladora. La metamorfosis Todas las culturas tienen entre las atribuciones de las capacidades de magos, brujas o hechiceros las de transformarse en animales: • La cultura popular del norte de Europa atribuye a las brujas la transformación preferente en un gato negro. • Entre el chamanismo de Norteamérica, está el nahualismo mexicano, según el cual el brujo o bruja puede transformarse en su animal protector, que puede ser tanto volador como terrestre, doméstico como salvaje. • En Sudamérica, según la tradición de Chile y algunas zonas de Argentina, la transformación de las brujas era principalmente en aves, aunque también se mencionan otros animales; destaca un tipo de bruja o brujo al que, al igual que los Calcu en la tradición Mapuche, se suponía la capacidad de convertirse en un mítico pájaro conocido como Chonchón. Prácticas mágicas Se acusaba a las brujas de la realización de hechizos mediante la magia negra, esto es, con fines maléficos. Mediante estos hechizos, lograban supuestamente hacer morir o enfermar a otras personas o al ganado, o desencadenar fenómenos meteorológicos que arruinaban las cosechas. Interpretaciones de la brujería Una de las interpretaciones más interesantes, y que más arraigo han conseguido, es la que hace a las brujas representantes de antiguos cultos paganos, anteriores al Cristianismo, que sus perseguidores habrían identificado, errónea o malintencionadamente, con la adoración al Diablo. La principal defensora de esta teoría fue la inglesa Margaret Murray, que la expuso en tres libros: The Witch-cult in Western Europe (1921), God of the Witches (1933) y The Divine King in England (1954). Según Murray, la brujería deriva de una antigua religión neolítica, en la que se practicaban sacrificios humanos (en gran medida, las teorías de Murray están influenciadas por la obra clásica de James George Frazer, La rama dorada). Según esta teoría, las noches de brujas corresponderían a las épocas del año en que, en el neolítico, se realizaban ritos de fertilidad para lograr que la naturaleza no muriera en el invierno y concediera buenas cosechas en el verano, el 31 de julio y el 1 de febrero. De este modo, la brujería permanecía subterráneamente ligada a las religiones panteístas germánica y celta. Estas reuniones serían el residuo de los ritos femeninos griegos y romanos al dios Baco y otros ritos de origen tracio. Y las denominadas brujas serían las herederas delas sacerdotisas bacantes tras la entrada del cristianismo. El macho cabrío parece corresponder más al dios de la fertilidad Pan y los sátiros. El punto de vista de Murray sobre la brujería resultó muy atractivo por el destacado papel que concedía a la mujer y a la sexualidad, y por lo que implicaba de resistencia contra la opresión de la Iglesia. Durante los años 30, surgió en el Reino Unido un movimiento de recuperación de la brujería en gran medida basado en las teorías de Murray. Tuvo también una gran influencia en Gerald Gardner, autor del que puede considerarse el texto fundacional de la Wicca, Witchcraft Today (1954), cuyo prólogo fue escrito por Murray. Las tesis de Murray, que gozaron de amplio crédito hasta la década de 1960, son hoy muy cuestionadas,17 ya que se basan en fuentes poco dignas de crédito (las confesiones de las propias brujas, a menudo realizadas bajo tortura). La caza de brujas Entre los siglos XV y XVIII se dio una persecución particularmente intensa de la brujería, conocida como caza de brujas. Esta persecución afectó a la práctica totalidad del territorio europeo, si bien fue particularmente intensa en Centroeuropa, en los estados semiindependientes bajo la autoridad nominal del Sacro Imperio Romano Germánico, y en la Confederación Helvética. Los estudiosos actuales del tema dan una cifra aproximada de 110.000 procesos y 60.000 ejecuciones, a pesar de que cálculos anteriores arrojaban cifras mucho más elevadas. La caza de brujas tiene su origen en la Inquisición, tribunal creado por el Papado para perseguir la herejía, pero que a partir del siglo XIV comenzó a prestar atención al fenómeno de la brujería. La principal acusación contra las brujas era la de demonolatría, o adoración del Diablo, concretada ya en una obra clásica sobre el tema, el Malleus maleficarum (”Martillo de brujas”). Entre los siglos XVI y XVIII aparecieron numerosas obras de eclesiásticos y juristas acerca de este tema. Contra lo que suele creerse, la mayor parte de los procesos por brujería los llevaron a cabo tribunales civiles, y la Inquisición solo tuvo un papel preponderante en los primeros años de la caza de brujas. Los procesos tuvieron lugar por igual en países católicos y protestantes. En los territorios de religión ortodoxa, en cambio, las cazas fueron de intensidad mucho menor. Durante estos procesos, se aplicó con frecuencia la tortura para obtener confesiones, por lo cual los investigadores actuales suelen manifestar cierto escepticismo acerca de lo manifestado en los juicios por brujería. Algunos procesos se han hecho especialmente célebres, como el de las brujas de Salem, en los actuales Estados Unidos, tema de una célebre obra del dramaturgo Arthur Miller publicada en 1953, que popularizó la expresión “caza de brujas” en relación con la Comisión de Actividades Antiamericanas del senador Joseph McCarthy. Desde entonces, la expresión “caza de brujas” se aplica metafóricamente a cualquier persecución de tipo ideológico. En España, la Inquisición dejó de perseguirlas a raíz del proceso contra las brujas de Zugarramurdi (segunda mitad del siglo XVII), en el que los inquisidores se encontraron ante la posibilidad de tener que quemar a varios miles de mujeres si resultaban condenadas. Resolvieron la cuestión declarando que no tenían pacto con el diablo y desde entonces no se quemó a ninguna otra. FUENTE TODOS MIS APORTES <a href='http://b.t.net.ar/www/delivery/ck.php?n=a2afc290&amp;cb=INSERT_RANDOM_NUMBER_HERE' target='_blank'><img src='http://b.t.net.ar/www/delivery/avw.php?zoneid=58&amp;cb=INSERT_RANDOM_NUMBER_HERE&amp;n=a2afc290' border='0' alt='' /></a>

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la caida del imperio egipcio
Apuntes Y MonografiasporAnónimo10/11/2008

Registrate y eliminá la publicidad! Cleopatra VII, la última Reina del Nilo Cleopatra descendía de una familia de faraones, la Lágida, que no tenía origen en Egipto sino en Macedonia, Grecia y que gobernó desde el año 305 a.C. hasta el año 30 a.C. El fundador de esta dinastía fue Ptolomeo I Soter, uno de los generales de Alejandro Magno. Tras la huida y muerte de Darío III, jefe de los persas que había sido expulsado de Egipto tras ser derrotado por Alejandro, éste último obtiene sus tierras. Pero luego de una expedición a la India, Alejandro contrae malaria mediante la picadura de un mosquito y muere, en junio del año 323 a.C.. Es entonces cuando comienzan desenfrenadas luchas entre sus generales para obtener el poder, que finalmente condujeron a que Ptolomeo I Sóter ocupara el trono de Egipto (en el año 305 a.C.). Los Ptolomeos gobernaron desde Alejandría, que había sido establecida como capital por Alejandro y se había convertido en el centro de comercio más importante de la época en Egipto debido a su puerto ubicado sobre el Mediterráneo y el Nilo. También fue una de las ciudades más importantes en el aspecto intelectual y artístico. Recordemos que allí Ptolomeo I mandó construir la biblioteca más grande de Egipto, que tendría la mayor cantidad de volúmenes de escritos históricos y que sería utilizada por los grandes filósofos, médicos, etc. de la época. Aunque respetaban los cultos egipcios, los Ptolomeos conservaron la cultura y el idioma Griego, y solo Cleopátra VII Filópator se identificó con su pueblo y habló el idioma egipcio. Cleopatra (CLEOPATRA FILOPATOR NEA THEA) fue hija de Ptolomeo XII (PTOLOMEO NEOS DIONYSO AULETTES) y de Cleopatra V (CLEOPATRA V TRIFENA I). Ptolomeo XII llegó al poder en el año 80 a.C.. Aparentemente no era muy respetado y era un gobernante bastante malvado para con su pueblo, su sobrenombre AULETTES, que en griego significa «flautista», era porque, según se decía, Ptolomeo XII le dedicaba más tiempo a la música que a gobernar. Los hijos de Ptolomeo XII fueron: Berenice IV, Cleopatra VI, Cleopatra VII, Arsinoe IV, Ptolomeo XIII y Ptolomeo XIV. Durante una revuelta en el año 58 a.C. Berenice IV aprovechó el odio que sentían los egipcios hacia Ptolomeo XII por su maldad y su despreocupación hacia el pueblo y envió al exilio a su padre; gobernando junto a su madre durante un año. A la muerte de Cleopatra V, Berenice gobernó como regente única y se casó con Seleucus Kybiosaktes. Después de algunos días, Berenice mandó a estrangular a su marido y se casó con Archelaus. Ptolomeo XII consiguió el apoyo de Roma luego de haber pagado a Pompeyo una gran suma de dinero y prometerle que durante años le pagaría tributos. Contando con lo romanos de aliados Ptolomeo XII consiguió derrotar al ejército de Archelaus y fue devuelto al trono. Uno de sus primeros actos fue mandar a ejecutar a su hija Berenice IV, esto ocurrió en el año 55 a.C. Durante el reinado de Berenice IV, Cleopatra VI, una de sus hermanas, aparentemente desapareció o fue asesinada, ya que no se encuentran más registros de ella a partir de esta época. Ptolomeo XII Aulettes reinó desde ese día hasta su muerte en el año 51 a.C. Dejándole el trono a su hija Cleopatra VII y a su hijo Ptolomeo XIII. Nacimiento e Infancia de la Reina del Nilo Cleopatra nació en el año 69 a.C. tuvo dos hermanas mayores, Berenice IV y Cleopatra VI, una hermana menor Arsinoe IV y dos hermanos menores, Ptolomeo XIII y Ptolomeo XIV. Cleopatra y sus hermanos fueron educados durante su niñez bajo la cultura Helénica, sus principales fuentes de estudio eran los poemas homéricos, la retórica de Demóstenes, etc. A pesar de haber recibido una educación puramente griega, Cleopatra fue la primera faraona de la era Ptolemaica en hablar el idioma egipcio. Al presentarse por primera vez en público, tenia 14 años, ya entonces era famosa por su sabiduría. Se dice que podía hablar 7 u 8 idiomas entre ellos griego, hebreo, sirio, egipcio y arameo, conocía de música, historia y ciencias políticas. Además era muy buena en matemáticas, literatura, astronomía y medicina. Se dice que conocía y entendía a la perfección el latín, pero esto no se ha podido probar. Era impulsiva, caprichosa, ingenua, espontánea, apasionada, diplomática y constante. Plutarco dijo de ella: «Se pretende que su belleza, considerada en sí misma, no era tan incomparable como para causar asombro y admiración, pero su trato era tal, que resultaba imposible resistirse. Los encantos de su figura, secundados por las gentilezas de su conversación y por todas las gracias que se desprenden de una feliz personalidad, dejaban en la mente un aguijón que penetraba hasta lo más vivo. Poseía una voluptuosidad infinita al hablar, y tanta dulzura y armonía en el son de su voz que su lengua era como un instrumento de varias cuerdas que manejaba fácilmente y del que extraía, como bien le convenía, los más delicados matices del lenguaje». La llegada al Trono Cleopatra VII Filópator (69-30 a.C.) subió al trono en el año 51 a.C. cuando contaba con 18 años de edad, heredó el trono de su padre Ptolomeo XII Aulettes y se vio obligada por el testamento de éste y por la ley que regía en Egipto a casarse y compartir el trono con su hermano Ptolomeo XIII Dionisio II (51-47 a.C.) de apenas 10 años de edad. Ptolomeo XII dejó como tutor de ambos al regente de Roma que en ese momento era Pompeyo, y éste debería hacer cumplir el testamento y casar a los hermanos. Claro que esta unión era puramente legal ya que según se dice Cleopatra dejaba fuera de todas las decisiones a su hermano. Políticamente, ella era muy ambiciosa, gobernó con la ayuda de su primer ministro Dioiketes y vigiló de cerca a los gobernadores griegos que estaban en el control de otras partes del país. Tuvo que hacer frente a una situación delicada porque Egipto se había convertido en una pista burocrática sacudida por los alborotos (50 a.C.). Instauró nuevas leyes, devaluó el dinero un tercio para las exportaciones. Y hasta modificó las leyes religiosas en favor de su propia gente. Al subir al trono ella intentó rápidamente solucionar un conflicto existente con el imperio romano. Un año atrás habían asesinado a dos hijos del cónsul romano en Alejandría. Para demostrar buena voluntad, Cleopatra entregó a los presuntos asesinos a Pompeyo, que intentaba obtener el poder absoluto de Roma. Su opositor era Julio César. Cleopatra también ofreció soldados egipcios a Pompeyo. Toda la condolencia que ella había mostrado hasta ahora para con el imperio romano se convirtió en el tema de discusiones en Alejandría. Esta ayuda a los Romanos realmente no fue apreciada, y los enemigos de Cleopatra, entre ellos sus tres consejeros Pothinus, Achillas y Theodotus y hasta su propia hermana, Arsinoe IV, que deseaban obtener el poder, aprovecharon esta situación para tramar un plan en su contra. En el tercer año de su reinado Cleopatra fue obligada a exiliarse en Siria, derrocada por un grupo comando enviado por Ptolomeo XIII comandado por sus consejeros Pothinus y Achillas. Desde allí ella reúne un ejército e intenta invadir Egipto, pero no lo logra. Es entonces cuando se entera que Pompeyo ha sido derrocado en Pharsalus por el ejército de Julio Cesar y decide tratar de unirse a este. El César y la Reina Julio César había estado ausente de Roma por diez años, durante la guerra contra las Galias, en este tiempo Pompeyo, su rival, había tramado bajarlo del mando y había preparado todo un ejército para enfrentarle, sin embargo César logra derrotarlo en la batalla de Pharsalus durante el año 48 a.C. Luego de la derrota, Pompeyo huye a Egipto buscando el apoyo y ayuda de Ptolomeo XIII. En lugar del refugio buscado, Pompeyo encuentra la muerte el 28 de agosto del año 48 a.C. en Alejandría, bajo las manos de Lucius Septimius, antiguo servidor suyo, enviado por Ptolomeo XIII quien bajo el consejo de Pothinus decidió decapitarlo y enviarle la cabeza a César para así obtener su simpatía. Sin embargo César lloró la muerte de su rival y amigo, y no miró con buenos ojos el acto de Ptolomeo XIII tomándolo como una traición. Es allí cuando entra en escena Cleopatra, que viendo la oportunidad de recuperar su trono decide llegar hasta César. Estando él en el palacio real le es entregada una alfombra que era enviada por la exiliada Reina, y al desenrollarla se encontró con ella misma dentro. Se dice que César quedó prendado de la belleza exuberante y la gran audacia de Cleopatra, en aquel mismo instante, y vio una gran oportunidad de mantener a Egipto dominado si ella volvía a ser Reina. Cleopatra a su vez supo que si enamoraba a César iba a tener de su lado a Roma, y no tendría que temer una invasión por parte de los romanos. Julio César y Cleopatra pasaron la noche juntos. Al día siguiente Ptolomeo XIII fue citado ante el César para que éste intentara un arreglo entre hermanos en calidad de testamentario de Ptolomeo XII Aulettes. Al llegar Ptolomeo se percató de la situación entre César y su hermana y decidió huir del palacio haciendo correr el rumor entre los egipcios, que había sido traicionado, intentando despertar a la multitud de Alejandría contra Cleopatra, pero pronto fue capturado por los soldados de César. Para calmar los ánimos, César da a Ptolomeo XIII la isla de Creta y a Ptolomeo XIV y Arsinoe IV Chipre. Arsinoe considera que ella debería reinar Egipto y se une a la causa de su hermano. Pothinus y Achillas organizaron a 20.000 soldados y rodearon la ciudad, es entonces cuando la guerra entre Cleopatra y Ptolomeo se transformó en la guerra de Arsinoe IV y Ptolomeo XIII contra el César. Julio César mantiene el control del puerto gracias a que capturó el faro de la isla de Pharos a pesar de los 20.000 hombres que rodeaban la ciudad e incendió todas las naves. Pero el fuego se extiende hacia parte de la ciudad y es allí donde gran parte de la biblioteca de Alejandría se quemó. Arsinoe IV escapó del palacio y se unió a Achillas, el ejército la proclamó reina de Egipto. Durante la batalla Achillas fue asesinado y César ejecutó a Pothinus él mismo, en venganza por la muerte de Pompeyo. Ptolomeo XIII aparentemente murió ahogado cuando intentaba escapar. Arsinoe IV fue tomada presa por Cesar para exhibirla en Roma, como trofeo de guerra. Esto fue en el año 47 a.C. Debido a la muerte de Ptolomeo XIII Cleopatra fue proclamada reina absoluta de Egipto y César la obligó a casarse con su hermano menor, de tan solo 12 años, Ptolomeo XIV. Puesto que Arsinoe IV estaba considerada como traidora, Cleopatra obtuvo el mando de Chipre, junto con su hermano Ptolomeo XIV. Ptolomeo XV Cesarión César deja tres legiones romanas para proteger Alejandría y emprende una travesía por el Nilo junto a Cleopatra, a quien pareció la mejor forma de mostrarle la belleza de su país. Hay muy pocos documentos de esta travesía, pero aparentemente duró unos dos meses. Pararon en Dandara donde adoraban a Cleopatra como Faraona. César nunca tendría este honor y no podía bajar del barco. El solo bajó para atender un importante negocio en Siria. Pero la travesía terminó, César debió marcharse hacia Hispania en los últimos avatares de la contienda civil. Semanas después de la partida de César, el 23 de junio del año 47 a.C., Cleopatra dio a luz al hijo de ambos, Ptolomeo XV César, llamado por el pueblo egipcio Cesarión (pequeño César). El niño es validado rápidamente por los egipcios como hijo de Amon-Ra. Durante julio del año 46 a.C., luego de varias luchas en Asia Menor y otras áreas, César volvió a Roma. En una de estas victorias, más precisamente en Zela, fue que acuñó su frase “llegué, observé y conquisté”. En Roma le dieron muchos honores y una dictadura de diez años, fue proclamado Imperator. Durante la marcha de la gloria y las victorias sobre otros países apareció encadenada y marchando junto a otros prisioneros, Arsinoe IV la hermana traidora de Cleopatra. Esta no fue ejecutada como la mayoría de los prisioneros al salir de Roma, fue enviada a la isla de Efeso. Estas celebraciones se extendieron de septiembre a octubre y César trajo a Cleopatra y a su hijo desde Egipto y los estableció en uno de sus palacios. Esto hizo que los republicanos conservadores se ofendieran bastante. Las maneras sociales de la Reina no hicieron que la situación mejorara. Cleopatra había comenzado a llamarse la nueva Isis y vivía con un lujo exuberante, ella permaneció en Roma cerca de 2 años. César era popular en ese entonces, él había extendido increíblemente el imperio romano. Entre el año 46 y 44 a.C., el crecimiento de Roma, gracias a las batallas ganadas por César mantuvo a los romanos bajo su influencia. César demandó abiertamente a Cesarión como su hijo. Esto enfureció a los Romanos, sobre todo porque César ya estaba casado con Calpurnia, muchos pensaron que él planeaba casarse con Cleopatra sin importar las leyes de bigamia y las uniones con los extranjeros que regían en Roma. En febrero del 44, él se proclama ‘ dictador eterno ‘. Entonces comienzan a correr rumores que César se proponía ser el rey del imperio romano con Cleopatra como reina. La aristocracia no desea a un rey como jefe del imperio romano, y planean asesinar a César. Si César muere, Cesarión se convertiría en el regente del imperio romano y del reino egipcio, pero esto será solamente posible si el senado romano valida el testamento de César. El 15 de marzo del 44 a.C., César es asesinado a la salida del edificio del senado en Roma. La mayoría de los senadores pensaron que él planteó una amenaza al bienestar de la republica y tenía que ser eliminado. Con la muerte de César, Roma entra en un período de crisis, Octavio (hijo adoptivo de César) y Marco Antonio son sus sucesores, porque éste fue asesinado antes de que impusiera a Cesarión como su hijo legítimo. La batalla para el control de Roma comienza entre Antonio y Octavio. Ante el asesinato de César, Cleopatra sintió que su vida, así como la de su niño, estaban en gran peligro y decidió volver a Alejandría. Antes de irse, ella pidió a Marco Antonio su protección. El ya había protegido anteriormente a Cleopatra a pedido de César. Marco Antonio Tras su regreso a Egipto Cleopatra, temiendo que su hermano y marido Ptolomeo XIV que ya contaba con 15 años de edad quisiera tener más poder del que ella le otorgaba, lo envenena y establece a Cesarión como su corregente a la edad de cuatro años. Ella encontró a Egipto sufriendo por las plagas y por el hambre. Los canales del Nilo habían sido descuidados durante su ausencia y esto hizo que las cosechas fueran malas y las inundaciones no fueran bien aprovechadas. Esto ocurrió a partir del año 43 hasta el 41 a.C. El imperio romano ahora estaba dividido en dos, los viejos partidarios de César y los republicanos (quienes pidieron su muerte). Los republicanos se estaban acercando a Egipto, ellos eran perseguidos por los partidarios de César. Cleopatra no deseaba dar su ayuda a cualquier persona de los ejércitos luchadores. Todavía había tropas romanas en Alejandría, las que puso César para protegerla, así que ella no deseaba tener problemas con ellos, tomando alguna decisión equivocada. Sin embargo, para lograr el reconocimiento de Cesarión como legítimo rey ante el ex-teniente de César, Dolabella, Cleopatra le envió las cuatro legiones. Cassius capturó estas legiones y Dolabella se suicidó en Laodicea durante el verano del 43 a.C. Con la muerte de Dolabella, Cleopatra decidió unirse a las fuerzas de Marco Antonio y Octavio (quien pasó a llamarse Augusto). En la batalla de Philippi en el año 42 a.C. los asesinos de César, Brutus y Cassius, fueron derrotados y asesinados. En Roma se formó un Triunvirato entre Antonio, Octavio y Lepidus. Un Triunvirato era una dictadura donde 3 personas tenían el poder de todo Roma en común por cinco años. Antonio estaba a cargo de las provincias del este, Octavio estaba a cargo de Roma y de la Galia, y Lepidus estaba a cargo de África del Norte. En 42 a.C. Ledipus perdió una parte de su gobierno (aunque seguía estando en el Triunvirato) porque era sospechoso de dar asilo a un enemigo de la república (y señalado como pirata): Pompeyo Sextus, hijo de Pompeyo el grande. Es la segunda vez que tal acuerdo ocurre en el imperio romano. Antonio ahora es el amo de la parte del este del imperio, él derrota rápidamente a los republicanos opuestos a Cleopatra. Para mantener su poder en el Este, Antonio recorre una a una cada provincia y restablece la paz que estaba quebrada por los republicanos. Lentamente se va acercando a Egipto, ya que desea aliarse a Cleopatra porque Egipto sigue siendo una nación de gran alcance y riquezas. Antonio estaba en la necesidad del dinero para lanzar una campaña contra Persia, y él esperaba que Cleopatra le diera ese dinero, pero ella no confiaba en él, y rechazó tener una reunión fuera de Egipto. Sin embargo Octavio volvió a Italia muy enfermo, y al ver las conquistas y el poder que Antonio estaba ganando, Cleopatra decide encontrar una solución e intentar reunirse con él. Su hijo ganó el derecho de ser rey cuando César fue divinizado oficialmente en Roma el 1 de enero del 42 a.C.. El objetivo principal de esto fue la promoción de Octavio, pero el Triunvirato sabía de la ayuda de Cleopatra a Dolabella. Finalmente Cleopatra acepta tener una reunión con Marco Antonio fuera de Egipto, pero si esta se lleva a cabo en su nave egipcia, que se considera como una parte de su territorio. En el año 41 a.C. Marco Antonio y Cleopatra se encuentran en Tarsus donde él la había convocado. Ella sabía ya bastante sobre él para poder conseguirle. Conocía sus capacidades estratégicas y tácticas limitadas, su sangre azul, su hábito de beber, su afición a las mujeres, su vulgaridad y su ambición. Aunque Egipto estaba en el borde del derrumbamiento económico, Cleopatra navegó con los remos de plata, las velas púrpuras y todo el lujo con el que ella vivía, hasta se vistió como Afrodita, la diosa del amor. La reunión duró cuatro días enteros, y durante ésta se convirtieron en amantes. Cleopatra acordó proveerle el dinero a condición de que ejecute a su hermana Arsinoe IV. Ella probablemente se sentía muy amenazada por su existencia, y Antonio estaba convencido que Arsinoe había ayudado a sus enemigos en la batalla de Philippi, por lo que el acuerdo le pareció perfecto y Arsinoe IV fue ejecutada. Antonio decide ir a Egipto con Cleopatra. Consiguió adaptarse rápidamente a las costumbres egipcias: la comida, las bebidas, las fiestas. Cleopatra y Antonio pasaron el invierno del 41 al 40 juntos en Alejandría. En el año 40 a.C., obligan a Antonio a salir de Egipto porque una parte de su territorio había sido conquistada por Persia. Seis meses más adelante, Cleopatra dio a luz a sus gemelos: Cleopatra Selene y Alexander Helios. Él no volvió a ver a Cleopatra hasta después de cuatro años. Mientras tanto la esposa de Antonio, Fulvia había realizado un movimiento serio contra Octavio y tuvo que huir a Grecia donde enfermó y murió. Antonio se vio obligado a arreglar sus conflictos con Octavio casándose con su hermana, Octavia. Ella era una hermosa e inteligente mujer que había enviudado recientemente y tenía tres niños de su primera unión. El primer hijo de Antonio y Octavia fue niña. Octavio le propuso a Antonio que después de que el Triunvirato terminara los dos gobernarían el mundo romano, aunque permitieron que Lepidus permaneciera en el Norte de África y que gobernara el área. Octavio sostuvo todo Europa occidental y Antonio obtuvo el extremo Este del mundo romano. Durante la ausencia de Antonio, Cleopatra comenzó un conflicto entre ella y Herodes de Judea. Este era uno de los más ricos, inteligentes y capaces clientes de Roma y era un gran amigo de Antonio. Pero en el 40 a.C. Cleopatra trató de seducirlo, claro que Herodes no le siguió el juego y al ver su fracaso, ella comenzó a odiarlo. Cuando se encontró con Antonio, lo persuadió para que le dé las porciones grandes de Siria y del Líbano e incluso parte de las arboledas del bálsamo de Jericó. Con esto lo único que logró fue que Herodes y Antonio se distanciaran. Cuando el senado romano le declaró la guerra, la capacidad y los recursos de Herodes hubieran sido esenciales para su victoria. Desafortunadamente, Herodes rechazó ayudar a su amigo gracias a Cleopatra. En el año 36 a.C. Marco Antonio deja Italia en una expedición contra Persia. Octavia había tenido otra hija y viajó con él hasta Corcyra. Pero allí Antonio se excusó de llevarla a Persia diciéndole que no deseaba exponerla a los peligros de las batallas y la envió a Roma, su hogar. Le dijo que ella le era más útil en Roma cuidando la paz con Octavio. Sin embargo, lo primero que hizo cuando alcanzó Antioch, fue enviar por Cleopatra. Allí le fueron entregados sus gemelos y los reconoció. Pero Cleopatra todavía estaba enojada, por el casamiento de Antonio y Octavia, y mucho más aún porque juntos tenían dos niñas. Entonces le pide a Antonio territorio de sus conquistas, para entregárselo a sus hijos. Aproximadamente en el año 36 a.C. Cleopatra y Antonio se casaron, y aunque la bigamia era ilegal en Roma, esto insultaba no solamente a Octavia y Octavio sino a todo el imperio. Ella también dio a luz a otro niño de Antonio, Ptolomeo Philadelphus. Cuando Antonio invadió Armenia en el 34 a.C., llevó a cabo la marcha del triunfo en Alejandría. Como parte de las festividades hubo banquetes y distribuciones públicas de dinero. Antonio quiso tener un completo festejo romano en Egipto, pero los romanos sentían que ellos debían recibir el alimento y el dinero que en ese momento era entregado a los Egipcios, esto hizo que la reputación de Antonio en Roma empeorara. Octavio seguía con sus ansias de conquistar el mundo, tomó el territorio de Lepidus: África y se convirtió en una amenaza directa para Egipto. Cleopatra preocupada por esta situación intenta persuadir a Antonio para que se quede en Egipto y la proteja. Ella logra su objetivo, logrando al mismo tiempo distanciar un poco más a Antonio de los Romanos. Antonio le concedió el deseo a Cleopatra y dio tierras y títulos a sus hijos, incluyéndose él en el reparto. Se presentó como el nuevo Dionisio, como parte de su sueño de gobierno Greco-Romano. Nombró a Cleopatra Selene, de seis años de edad, reina de Creta y de Cyrenaica (en la costa norteña de África). Alexander Helios, también de seis años, fue declarado Gran rey de Armenia y del imperio de Seleucid. El más joven, Ptolomeo Philadelphus (de tan solo dos años), fue nombrado rey de Siria y de Asia Menor. Cleopatra obtuvo el título de Reina de Reyes, que era la posición más alta de los cargos y Ptolomeo XV César fue nombrado Rey de Reyes y fue hecho corregente junto a su madre. Ahora el imperio Ptolomeico cubrió una porción grande del mundo mediterráneo del Este. Estas donaciones no ayudaron a las reputaciones de Antonio y de Cleopatra en Roma. En el año 31 a.C., Antonio finalmente se divorció de Octavia, lo que obligó a la parte occidental del mundo a reconocer su lazo con Cleopatra. él incluso había puesto su nombre y cara en una moneda romana, el denario de plata. Este circuló bastante por todo el mediterráneo. Cosa que indignó a Octavio quien declaró que Antonio había roto sus lazos con Roma. Mientras tanto los rumores seguían creciendo en Roma, Antonio ya no era más un romano. Ahora era considerado bajo la influencia de Cleopatra. Antonio deseaba evitar un conflicto mundial pero, debido a lo acaecido con su amigo Julio César, temía por su vida cuando estaba en Roma, por lo que decidió instalarse definitivamente en Egipto. El ejército de Cleopatra continuó haciéndose más y más grande. A algunos viejos amigos de Antonio no les gustó que el poder de Cleopatra se ampliara y decidieron retornar a Roma, ellos conocían el testamento de Antonio y sabían que él deseaba ser enterrado en Alejandría, no en Roma. Ese pequeño detalle fue suficiente para declarar la guerra a Antonio y a Cleopatra. Para los Romanos, significaba que Antonio ya no era romano o lo que era peor, ya no quería serlo. La Trágica muerte de la última Reina del Nilo En el año 32 a.C. Octavio acusa a Cleopatra públicamente por uso de magia, incesto, adoración animal, droga, embriaguez y lujuria desenfrenada. Declarándole la guerra, el nombre de Antonio no se mencionaba en ninguna parte de la declaración oficial. Los romanos creían que era mucho mejor declarar la guerra a la reina egipcia que influenciaba a Antonio, que a Antonio mismo. Ambos bandos comienzan a recolectar a todas sus fuerzas. Cleopatra tiene un ejército mucho más grande que el de Octavio, con Antonio al frente. Esta batalla es decisiva pues de ambos lados están utilizando todas sus tropas. La superioridad egipcia era muy obvia pero tenían algunas dificultades para proveer el alimento a tantos hombres debido a que las tropas romanas cercaron las naves de Antonio. Las naves de la fuente eran demasiado lentas y tuvieron que ser quemadas para ir más rápidamente. Los problemas persiguen a los amantes, Dellius (uno de los amigos de Antonio) huye con los planes de batalla. Antonio selecciona sus mejores naves y decide atacar con ellas aunque sean muchas menos de las que tiene Octavio. Después de cuatro días, la batalla final ocurre en Actium, Grecia. La batalla ocurrió en el año 31 a.C., día a día Marco Antonio perdía aliados romanos y sus fuerzas se debilitaban. Por el contrario Octavio estaba cada vez más seguro de su victoria, ya que lo superaba en ejército. Y la victoria llegó, Cleopatra viendo que las fuerzas de Antonio estaban perdiendo, salió en retirada y lo abandonó huyendo hacia Alejandría, posiblemente ellos ya habían planeado esto, ya que tras Cleopatra partió Antonio hacia Alejandría, abandonando a todas sus fuerzas en batalla. Esto trae la desorganización en el ejército egipcio, Octavio tiene la victoria en sus manos. La marina de Octavio derrotó a Antonio en Actium, Grecia, el 2 de septiembre de 31 a.C. Antonio y Cleopatra están en Egipto. Antonio intenta recolectar nuevas tropas pero no tiene éxito, todavía lleva la responsabilidad de la derrota en Actium, y desea suicidarse, pero sus amigos lo disuaden. Cleopatra sabe que las tropas romanas pronto llegarán a Alejandría, y decide ocultar todos los tesoros lejos del mar mediterráneo, pero las naves son interceptadas por los árabes (bajo el mando de Octavio). Cleopatra planeó enviar a Cesarión lejos, quizás a la India, así podría escapar de Octavio y conservar el trono de Egipto. Arregló para que las naves fueran desde el Nilo al Mar Rojo, pero este plan fracasó. Octavio se acercaba más y más, Egipto estaba prácticamente cercado. Cleopatra deseaba encontrar un acuerdo pacífico y tanto ella como Antonio enviaron sobornos a Octavio para lograr la paz, pero ninguno fue aceptado. Cleopatra construyó un mausoleo donde ella amontonó su abundancia y planeó pasar la eternidad. Octavio le mandó mensajes diciendo que sería tratada bien por los romanos, por temor a que Cleopatra quemara todos sus tesoros. Cuando Octavio llegó a Alejandría, Cleopatra se encerró en su mausoleo con dos de sus criadas, Iras y Charmion. Los generales de Marco Antonio le informan que Cleopatra había muerto en su mausoleo, y éste al saber a su amante muerta, se suicidó con su propia espada. Según se dice, en su agonía Marco Antonio fue llevado hasta el mausoleo donde se encontraba Cleopatra, y allí ella lo vio morir en sus brazos. Entonces Cleopatra es apresada por los soldados de Octavio y trasladada al palacio, en donde se dice que intentó desde sobornarlo hasta seducirlo, sin obtener éxito alguno. Octavio quería llevar a Cleopatra viva a Roma, para mostrar su superioridad y su victoria. También mandó capturar a los niños de Cleopatra, excepto a Cesarión que huyó al Sur. Cleopatra se percató del plan de Octavio de llevarla a Roma, sabía que la visualizarían como esclava en las ciudades que ella misma había gobernado. Decidió que no viviría de esta manera, así que a tres días de la salida hacia Roma, pidió a sus criadas Iras y Charmion que le traigan una cesta con frutas y en ella un áspid (cobra egipcia). Mientras tanto ella escribía una carta a Octavio en la cual le pidió que la pongan junto a Antonio después de su muerte. Corría el 12 de agosto del año 30 a.C. cuando Octavio recibe la carta, pero ya era demasiado tarde, al entrar al cuarto donde se hallaba Cleopatra, de tan solo 39 años de edad, la encontró ya muerta sobre su cama de oro, con su traje real y sus joyas puestas, junto a sus dos criadas. Cesarión fue traicionado cuando huía de Egipto por su profesor particular, Rhodon, y fue asesinado bajo las órdenes de Octavio. El resto de los hijos de Cleopatra fueron criados por la esposa de Octavio. Cleopatra Selene se casó con el rey Juba II de Mauritania. Tuvieron un hijo al que nombraron Ptolomeo que ganó el trono en el 23 d.C. y gobernó hasta que Calígula lo mató 40 años más tarde. Alexander Helios y Ptolomeo Philadelphus pudieron haber ido a vivir con su hermana en Mauritania pero no se sabe exactamente qué les sucedió. fuente:http://www.faraones.org/ mis aportes anteriores http://www.taringa.net/buscador.php?a_id=827673 <a href='http://b.t.net.ar/www/delivery/ck.php?n=a2afc290&amp;cb=INSERT_RANDOM_NUMBER_HERE' target='_blank'><img src='http://b.t.net.ar/www/delivery/avw.php?zoneid=58&amp;cb=INSERT_RANDOM_NUMBER_HERE&amp;n=a2afc290' border='0' alt='' /></a>

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Mejoras en el rendimiento de inicio de Windows 7
InfoporAnónimoFecha desconocida

Registrate y eliminá la publicidad! Microsoft se ha propuesto como meta que su futuro Windows 7 inicie en 15 segundos. Para ello, no escatima en recursos y dispone de todo un equipo dedicado de modo exclusivo a este campo. Pero esta labor no sólo recae en ese equipo, sino también sobre el proyecto de Windows 7 en general y en los socios de hardware/software de Microsoft. Tal como comenta Michael Fortin, un destacado ingeniero de Microsoft, se considera un inicio muy bueno aquel que tenga lugar en 15 segundos o menos y que el objetivo principal es reducir éste. Según el programa de mejora de experiencia del usuario de Microsoft, en los equipos con Windows Vista SP1 sólo el 35% inicia en 30 segundos o menos, mientras que el resto se lleva hasta unos 50 segundos en iniciar o incluso más de 60 en otros, los cuales son millones de equipos según los datos recibidos por Microsoft. Microsoft considera que esta experiencia de tiempo de inicio de Windows Vista SP1 no es lo suficientemente buena. Reconoce que pocos sistemas inician rápido y que tiene que mejorar ese aspecto por su parte. Sobre los sistemas que tardan más de 60 segundos, Microsoft afirma que necesita conocer qué problemas de hardware, red o software tienen. Según Microsoft, en el ámbito de los PCs el rendimiento es variable, también la elección de los componentes de cualquier experiencia de PC dada. Igualmente, Microsoft reconoce que en el fondo, todo este problema no es sólo cosa de Windows, referiéndose al software y hardware instalados que influyen en el rendimiento. Por ejemplo, Microsoft destaca los sistemas preconfigurados por OEMs con software de terceros preinstalado. Un equipo dado de éstos tarda unos 45 segundos en iniciar, mientras que el mismo sistema con una instalación limpia de Vista SP1 tardaría 23 segundos, 2 segundos menos todavía sí se optimizara un poco. Uno de los pilares de esta mejora de tiempo de inicio de Windows 7 serían los servicios. Microsoft asegura que pretende reducirlos en número y en uso de recursos de CPU, memoria y E/S al disco duro. Michael Fortin explica que su perspectiva nueva es simple, si un servicio no es preciso de modo absoluto, no deberá iniciarse y deberá haber algún evento disparador que provoque que ese servicio funcione sólo cuando sea necesario en ciertas condiciones raras. Por ello, Windows 7 tendrá un manejo de inicio de servicios automáticos más eficiente y también contará con mejoras en su proceso de inicio, mejorando la ejecución de controladores en paralelo y no secuencialmente para reducir el tiempo de inicio. Windows 7 también tendrá mejoras y cambios en la lógica del "Prefetch" presentado con Windows XP, para adaptarse a los diferentes tipos de soportes de hoy, incluyendo los discos sólidos. En última instancia, habrá análisis y mediciones de rendimiento en un equipo individual para determinar de modo dinámico cómo se usa el "Prefetch", según las condiciones. fuente: http://www.noticias3d.com/noticia.asp?idnoticia=28058

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