madramajak
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LA CHICA DE LA CAPA La primera vez que vi a la chica de la capa fue en una tarde de febrero, el clima había estado obligando a la gente a sacar viejas ropas de invierno a regañadientes bajo el clima inestable, esa semana era particularmente fría y ya se divisaban las nubes de tormenta y se presentía el extenuante calor veraniego que estaba ansioso por sofocar. Regresaba del videoclub en mi Honda Dax a toda velocidad pues ya estaba lloviznando cuando frente a la puerta del cementerio de la ciudad la encontré con la cara salpicada por la lluvia y las lágrimas, estaba muy metida en su mundo como para prestarme atención ya que permanecía inmovil esperando el remís con una melancolía que debería estar prohibida para una chica de 17 años. Creo que lo que primero me llamó la atención fué que su rostro estaba semicubierto por la capucha de un piloto gris, pero aún así sus labios presagiaban un rostro hermoso, demasiado hermoso para semejante día gris. Hubiese querido frenar pero la velocidad con la que me movía y el asfalto mojado me lo impedían, sin embargo esos pocos segundos que la contemplé parecieron eternos, eternos y torturantes al saber que no podía hacer nada para detenerme. desperté que ese sueño una cuadra adelante y con cuidado disminuí la velocidad para poder volver y tratar de observarla de cerca, pero fué demasiado tarde, el remís ya la había pasado a buscar llevándose mi intriga y fascinación. El resto de ese verano no pude dejar de pensar en la chica de la capa, sus tristeza se había alimentado de mi alma y no podía arrancarla de mis ojos, debo confesar que siempre me gustaron las chicas de despiden cierto misterio ya que las populares me habían rechazado hacía ya mucho tiempo y muchas veces. La ciudad de Luján no era muy pequeña pero sin esfuerzo alguien se podía dar cuenta cuando una persona era nueva ya que el centro era un desfile de personalidades extravagantes que trataban de imponerse unas a otras para asi demostrar quién era el rey o reina de la noche. En vano pase varias tardes observando estos rebaños de gente tratando de encontrarla, tal vez tomando un helado o comprando alguna prenda para asi demostrarme que era parte del pequeño mundo loco que tanto caracteriza a mi ciudad, y cada tarde volvía con la decepción de no poder dar con su rostro iluminado por una sonrisa, y a la vez con cierto alivio de ver que no formaba parte de la multitud ciega que se mueve de un lado hacia otro, multitud vacía, gris, trivial, consumista. "Tiempo al tiempo" me había dicho mi ex en un intento de dibujarme una sonrisa, esa fué la única frase suya que pude rescatar luego que despues de 3 días me dijera que ya no me quería. Esa frase me hacía doler el pecho y el alma, sin embargo nunca pude sacarla de mi cabeza, por cruel y por verdadera, "tiempo al tiempo" me decía para mi interior cada vez que pasaba por el cementerio, frase un tanto estúpida para repetir entre nichos y cruces. Y así fué como el mundo siguió girando aunque no lo noté y para sorpresa matinal me la encontré el primer día de escuela de mi último año de secundaria. "Soy Ana" dijo frente al pizarron sin mostrar miedo alguno a los rumores, y tras saludar a los compañeros se fué a sentar al fondo del curso, donde se sentaban aquellos que no desean aprender o no desean brillar, el pequeño barrio del salón semi-marginal y la única zona libre de las reglas pedagógicas, justo al banco ubicado a mi izquierda. La chica de la capa tenía el pelo castaño y lacio, y sus ojos parecían perdidos en algún lugar lejano, ahora podía verla en su totalidad ya que el calor hacía que no pudiésemos usar ropa abultada y mucho menos de lluvia como ese día. Poco a poco con el pasar de los días jugué mi mejor carta tratando de acercarme y encontrar a una amiga en su persona para así luego atacar a traición y revelarle que desde esa tarde de febrero no podía dejar de pensar en ella, que su aparente tristeza era igual a la de mi alma y que mis labios no habían dejado de preguntar cuando volvería a verla, que sus curvas semi-inocentes se dibujaban en mis ojos en la oscuridad antes de dormirme y su aroma característico me hacía escribir poemas llenos de amor y estupideces. Con el correr de los días mi plan había dad ofantásticos resultados ya que logré no solo que fuera mi amiga y confidente sino tambien que volviésemos caminando al terminar clases, e incluso su actitud hacia mi era distintas que con otras personas, cuando nos aislábamos de todo y de todos podía conocer su verdadero ser, cuando sonreía de cada estupidez que le podía decir. Nunca le pregunté por quíen lloraba ese día en la puerta del cementerio, me sentía con ganas pero también pensaba que todo tiene un límite, y decidí respetar su tristeza. "No me llevo bien con la gente" me dijo un día, "Tengo miedo de querer porque con el amor viene la traición", nunca me sentí tan cerca de alguien, ella decía lo que nunca pude decir por verguenza, resentimiento o porque no tenía a nadie a quien decírcelo, y asi fuí abriendo mi corazón lastimado nuevamente, me despojé de todo el temor que me invadía y decidí enamorarme cómodamente, el tiempo decidiría los pasos a tomar y el momento justo para lanzarle mi flecha a su corazón. Ese año no aprobé ninguna materia, mi mezcla de enamoramiento y estupidez llegó al punto de ir a la escuela sólo para ver lo serio que su rostro se ponía en clase y su sonrisa cuando caminábamos hacia nuestras respectivas casa. Un mediodia me animé y la tomé la mano, su rostro de desconcierto no fué lo que esperaba, tal vez me había imaginado toda una novela de ficción, le pedí perdón con cara de verguenza y de inmediato y sin pedir permiso la besé en los labios. Ella no dijo nada, estaba inmovil tratando de entender la situación, tal vez buscando una excusa para dejarme en el olvido cortezmente, lo pude ver en sus ojos marrones mirandome fijamente e incredula, me tenía lástima, era cuestión de tiempo para que me dijera que no estaba preparada para el noviazgo, que los padres no la dejaban o alguna otra excusa que no seviría para que pudiese olvidarme de ella. "Vos sos mi mundo" le dije tomando la iniciativa del ataque, "Te amo desde la primera vez que te ví esa tarde de lluvia", y sin mas me despedí y la dejé que pensara lo que me debería responder. La noche fué eterna y mi corazón palpitaba mas fuerte por la intriga que esa vez que papá me dió ese sermón de que había arruinado mi vida. Ya se acercaba el fin de semana, y la chica de la capa murió un viernes, su madre la encontró en el fondo de la bañadera con sus hermosos ojos marrones abiertos y perdidos en algun lugar distante, su hermoso cuerpo tan desnudo como virgen ya nunca sería de nadie, y no pude sacar sus palabras de mi cabeza: "Soy Ana, tengo miedo de querer porque con el amor viene la traición". Y asi me encontré llorando e la puerta del cementerio de mi ciudad, en una tarde gris como aqella en la que la conocí, con el alma partida por la soledad, con mi vestido mojado y completamente inmovil, porque ante semejante situación una chica como yo no puede hacer nada, salvo escribir y recordar que una vez fuimos las mejores amigas. H.D.G. Espero que les guste, lo escribi hace un tiempo.