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Primer post: 24 nov 2007
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La ciudad mas insegura del país
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Santa Fe, es la ciudad con mas muertes por homicidios del país. Hasta el día de hoy (25/11/07) ya son 101 los muertos por hechos de violencia en 2007 y se prevéen que serán 107 hacia fin de año. Los detalles de una cifra histórica. Datos de un año violento Según proyecciones oficiales, el 2007 se despedirá con un total de 107 personas muertas en hechos de violencia. Hasta el mes de junio ocurrieron 67 homicidios en nuestra ciudad, según un informe difundido por la División de Estadística y Análisis Criminal de la URI. El mes más violento fue junio, con un total de 19 víctimas fatales. En 2001 la cifra fue de 88 muertos, el año siguiente fallecieron 90, el 2003 arrojó un total de 86, 94 fue el número de victimas de 2004, en 2005 murieron 68 personas, 78 fueron los hechos violentos con fallecimiento de personas durante el año pasado y este año superó toda estadística. Hasta el momento el promedio mensual de homicidios durante el año 2007 también es el más alto ya que ascendió a 9 personas fallecidas en hechos de violencia. En el período de 2001 a 2006, el promedio de homicidios fue de 7,3; 7,5; 7,2; 7,8; 5,6 y 6,5. El dato que comparte el período analizado (2001-2006) es que en todos los años el número mayor de víctimas se corresponde con hombres mayores de edad, luego se ubican en la triste escala hombres menores a los que siguen muejeres mayores y finalmente mujeres menores. Datos de 2007 Este año, 93 personas de sexo masculino fueron víctimas de homicidio. A este número se suman ocho mujeres asesinadas y se conforma así el número de cientoun muertos en hechos de sangre. El 74,2 % de los homicidios fueron cometidos con el uso de armas de fuego, en tanto en el 16,8 % de los casos se utilizaron armas blancas y el 9 % restante se corresponde con homicidios cometidos por otro tipo de medios. 77 homicidios sucedieron en la ciudad capital mientras que fuera del ejido urbano, dentro del departamento La Capital, se cometieron 24 crímenes en lo que va de 2007. Mes a mes Este es el número de vícitmas fatales en el ámbito de la Unidad Regional Uno durantes los meses de enero a noviembre de este año: Enero: 11 Febrero: 12 Marzo: 5 Abril: 8 Mayo: 12 Junio: 19 Julio: 6 Agosto: 7 Septiembre: 5 Octubre: 6 Noviembre: 10 Más datos de 2007 El día con mayor número de muertes fue el 10 de junio con un total de 5 homicidios. El período más largo del año entre un crimen y otro fue de 22 dias entre el jueves 28 junio y el sábado 21 julio. En cuatro oprotunidades se cometieron homicidios múltiples, en cada uno de ellos murieron 2 personas. Tres homicidios fueron cometidos por mujeres. En cuanto a la situación de los imputados 34 personas están prófugas, hay 120 detenidos, en 12 casos no se encontró a los autores del hecho, hay 3 arrestados, un fallecido en enfrentamiento con la policía y una persona se suicidó tras cometer el crimen. Además hay un caso de un hombre que fue asesinado tiempo después de cometer un crimen en un ajuste de cuentas. La triste lista de nombres Esta es la lista, mes a mes y nombre a nombre, de los asesinatos cometidos durante este año. Enero: 01 Erika Georgina López de 21 años 03 Hernan Bovier de 26 años 07 Luis Alberto Cardozo de 20 años 07 Matías Javier Espinoza de 28 años 14 Juan Daniel Vega de 43 años 20 Luciano Andrés Sánchez de 27 años 20 Damián Jesús Andrada de 23 años 21 Francisco Ramón Pérez de 39 años 23 José Luis González de 45 años 27 Miguel Matías Cortez de 67 años 28 Mario Alberto Díaz de 23 años Febrero: 02 Rubén Atilio Matioli de 53 años 02 Rubén Eduardo Matioli de 18 años 03 Luis González de 26 años 09 Ángel Javier Gómez de 20 años 15 Rosana Beatriz Villalba de 31 años 16 Elias Sarahan Achkart de 81 años 22 Carlos Gorosito de 26 años 24 Walter Daniel González de 19 años 24 Darío Machado de 24 años 25 Juan Maldonado de 16 años 25 Ceferino Santa Cruz de 22 años 26 Exequiel Orlando Campos de 23 años Marzo: 05 Hugo Leandro Rebechi de 20 años 13 Diego Ceferino Venegas de 26 años 15 Marcelo Romero de 23 años 16 Romelio Paulo Caraballo de 54 años 27 Orlando Luna de 21 años Abril: 02 Leonardo Jesús Romero de 17 años 04 Jorge Roberto Vázquez de 74 años 15 Sergio Daniel Ponce de 45 años 17 Orlando Santiago Lamanna de 64 años 21 Diego Amrando Figueroa de 26 años 21 Marta Rubio de 26 años 22 Darío Orellano de 20 años 23 Juan Roberto Fernández de 22 años Mayo: 02 Julio Martín Goro de 29 años 03 José Luis Solís de 21 años 05 José Luis Miranda de 23 años 06 Eduardo Argentino Sánchez de 37 años 07 Claudio Horacio Sandoval de 21 años 09 Sandra Beatriz Ríos de 30 años 09 Martín Alberto Leiva de 16 años 20 Alfredo Orlando Cejas de 27 años 21 Maximiliano Emanuel Bogarin de 18 años 27 Iván David Sánchez de 16 años 27 Claudio Alberto Fedulero de 21 años 27 Sebastián Héctor Gómez de 23 años Junio: 02 Juan Manuel Oronado de 37 años 03 Daniel Adán Méndez de 19 años 03 Pablo Díaz de 27 años 07 Mario Santillán de 36 años 08 Jorge Alberto Rodríguez de 64 años 10 Cristian Nahuel Encizo de 26 años 10 Ariel Vergara de 31 años 10 Hernán Gómez de 26 años 10 Claudio Acosta de 25 años 10 César Leiva de 8 años 13 Andrés Vidal Rojas de 35 años 16 Cristian Budiño de 18 años 17 Mariano Jiménez de 21 años 17 Mario Laracca de 30 años 19 Alejandro Grandolli de 19 años 19 Mario Oscar Bonino de 29 años 23 Nicolás Correa de 14 años 23 Cristian David Amarilla de 18 años 28 Patricio Horacio Romagnino de 29 años Julio: 21 José Luis Fernández de 30 años 22 alfredo Ismael de 24 años 26 Héctor Javier Leone de 18 años 28 Patricio Luis Aguilar de 54 años 28 Fernando Alberto Gigliotti de 31 años 29 Cristian Miranda de 23 años Agosto: 02 Aldo Augusto Ayala de 15 años 07 Roberto García de 83 años 13 Fernando Marcelo González de 17 años 14 Ricardo Alberto Ponce de 39 años 15 Héctor Ovidio Cantero de 51 años 26 Jonatan Cristian Mansilla de 10 años 28 Héctor Alcides Ledesma de 45 años Septiembre: 03 Cristian Gallo de 24 años 16 Delia Jerónima Martín de 77 años 23 Alexis Frías de 15 años 28 Jonatan Alejandro Mai de 23 años 29 Daniel Perezlindo de 27 años Octubre: 05 Gabriel Eduardo Serafín de 25 años 09 Rodolfo Sebastián Rondán de 21 años 10 Ramón Salinas de 44 años 11 Carlos Alberto Leguiza de 24 años 22 Micaela Mariana Sandoval de 8 años 25 Ludmila Jazmín Sandoval de 4 años Noviembre: 01 Oscar Alberto Bassaga de 61 años 05 Javier Oliva de 25 años 06 Javier Oscar Salteño de 26 años 09 Francisco Miers de 23 años 10 Andrés Oscar García de 24 años 12 Omar Maximiliano Navarro de 27 años 20 María Vázquez de 30 años 20 Álvaro Martínez de 27 años 25 Luis Eduardo Galarza de 32 años 25 NN, mujer de 58 años FUENTES: http://www.ellitoral.com/index.php/id_um/26368 http://www.ellitoral.com/index.php/id_um/26369

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Levantamiento del gueto de Varsovia
Levantamiento del gueto de Varsovia
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LEVANTAMIENTO DEL GUETO DE VARSOVIA El Levantamiento del Gueto de Varsovia fue la sublevación de los judíos del Gueto, cuando las tropas alemanas comenzaron la segunda deportación masiva hacia los campos de concentración y exterminio, durante la Segunda Guerra Mundial. Ocurrió entre el 19 de abril y el 16 de mayo de 1943, siendo finalmente aplastada por las tropas de las SS, bajo el mando de Jürgen Stroop. Antecedentes previos al Levantamiento - Una vez que Alemania invadió Polonia, la población judía en todo el país empezó a sufrir ataques diariamente. En 1940, la población judío polaca de unos 3 millones, empezaron a ser reubicados en guetos. En el gueto de Varsovia, el más grande de todos, convivían unos 380 mil judíos. Incluso antes de que los nazis empezaran a transportar a miles de judíos al campo de concentración de Treblinka, los judíos ya habían empezado a morir en masa, debido a las epidemias y al hambre. En un período de 52 días, que culminó el 12 de septiembre de 1942, unos 300 mil residentes del gueto de Varsovia fueron enviados a campos de concentración donde fueron asesinados. - Al iniciarse esta deportación, los líderes de la resistencia judía ordenaron no luchar, ya que creían que los judíos eran enviados a un campo de trabajo, en lugar de un campo de exterminio. A finales del año, la ausencia de noticias de los deportados y los rumores que se filtraban entre los soldados alemanes convencieron a los judíos restantes de la cruda realidad, y cuando escucharon que nuevas deportaciones venían en camino, decidieron luchar. Sin embargo, de los casi 60 mil judíos que quedaban en el gueto, menos de mil tenían experiencia de combate y la inmensa mayoría de la población no participó en la resistencia armada. - El 9 de enero de 1943, el jefe de las SS, Heinrich Himmler ordena la reanudación de las deportaciones del gueto, los judíos se enteran de esta orden y empiezan a tomar medidas al respecto. Inicio del Levantamiento - El 18 de enero, las autoridades alemanas del gueto intentaron deportar a la población judía restante, pero las organizaciones judías clandestinas Organización Judía de Combate (ZOB) y Unión Militar Judía (ZZW) expulsaron a los opresores y tomaron el control del gueto. Se instalaron puestos de vigilancia en cada esquina y todo judío acusado de haber colaborado con los alemanes fue ejecutado. Los sublevados no disponían de muchas armas, la mayoría cargaba pistolas y revólveres, y contaban con unas docenas de rifles viejos, así como una ametralladora. Tenían muchos explosivos caseros, así como granadas proporcionadas por el Armia Krajowa, el Ejército Territorial Polaco. - Cuatro días después de iniciarse la lucha, los alemanes se retiran del gueto, e inmediatamente iniciaron la solicitud de refuerzos para recuperar el control del mismo. Por su parte los judíos empezaron a cavar cientos de búnkers, incluyendo 618 refugios anti-aéreos. Estos refugios subterráneos fueron camuflados, y se comunicaban unos con otros a través del desagüe, además contaban con electricidad y agua. - Por su parte, los alemanes reunieron un promedio de 2.054 soldados y 36 oficiales alrededor del gueto, incluyendo a 821 panzergranaderos de las Waffen-SS. Además se les ordenó a unos 363 miembros de la colaboracionista Policía Azul polaca que rodearan el gueto. Se juntaron tanques, vehículos armados, armas de gas, lanzallamas y artillería para el eventual asalto. - La resistencia polaca vio una oportunidad de actuar en el levantamiento, y empezó a intentar pasar armas dentro del gueto. Entre el 19 y el 23 de abril el Ejército Territorial y la comunista Guardia del Pueblo intentaron entrar al gueto desde distintas partes, sin éxito. Una brigada polaca, al mando de Henryk Iwanski, incluso entró al gueto y logró establecer un enlace con la resistencia judía, ayudando a unos pocos a escapar. La resistencia polaca también transmitió mensajes de radio informando a las potencias aliadas de la desesperada situación dentro del gueto de Varsovia. Sin embargo, a pesar de los esfuerzos polacos y judíos para mantener la resistencia, era cada vez más evidente que cuando los alemanes atacaran con toda su fuerza, el gueto caería. El contraataque Alemán - El 19 de abril de 1943, insurgentes judíos lanzaron bombas molotov y granadas de mano, cuando los soldados alemanes empezaron a avanzar hacia el gueto. Dos tanques franceses, capturados por Alemania, fueron destruidos por los hombres de la ZOB y la ZZW. Los soldados de las SS empezaron entonces a quemar casa por casa, demoler sótanos y desagües, y a asesinar a todo judío que capturaban. - Cuatro días después, la lucha organizada acabó. Desde entonces los judíos se escondían en los refugios que habían construido, aunque centenares son capturados. Muchos se suicidan, y algunas mujeres detonan granadas que tenían escondidas bajo su ropa cuando son arrestadas. - Conociendo que el final del levantamiento se acercaba, la población civil se aglomeró en las puertas del gueto, por curiosidad, porque el anti-semitismo y el miedo a los nazis habían ahogado cualquier simpatía hacia la causa judía. El gueto continúa siendo arrasado diariamente, el general Jürgen Stroop relata en su diario como "familias enteras se arrojan por las ventanas de los edificios incendiados". El 6 de mayo apunta que ha capturado a mil quinientos judíos y han asesinado a 365 combatientes, a los que Stroop califica como bandidos. - Debido a las tácticas de guerrilla de las que hacen gala los judíos, los alemanes dejan de atacar por la noche. Los insurgentes judíos y polacos aprovechan para intentar romper el cerco alrededor del gueto, pero la superioridad alemana es aplastante y fracasan de nuevo. Para el 8 de mayo se totalizan 20 días de combates continuos, en este punto los edificios del gueto son unas ruinas humeantes, y en sus sótanos se encuentran escondidos los supervivientes, que comparten el refugio con los cadáveres de los caídos, que a su vez son devorados por las ratas. Ese mismo día los alemanes capturan el cuartel general del ZOB, siendo ejecutados inmediatamente todos los que se encontraban allí. Mordechai Anielewicz y su novia se suicidan antes de la llegada de los alemanes, también lo hacen la mayoría de los líderes. Otro dirigente, Marek Edelman, logra escapar gracias a un camión de la Armia Krajowa, que espera camuflado en una alcantarilla a las afueras del gueto. Los alemanes deciden que ya es hora de acabar con la lucha y empiezan a quemar el gueto, los sobrevivientes se esconden en las alcantarillas, padeciendo hambre y sed. Sin municiones, no pueden suicidarse, por lo que piden a sus compañeros que los maten. - Para el 16 de mayo, Stroop declara que la batalla ha terminado y la sinagoga de la calle Tlomacka es demolida como símbolo del fin de la existencia judía en Varsovia. Los colaboracionistas polacos inician la persecución de los supervivientes del gueto, y le ponen un nombre a la misma: la caza del judío. Sin embargo, muchos logran escapar, viviendo escondidos hasta el alzamiento de 1944, donde las fuerzas alemanas también triunfaron. Memoria y Legado - En total, unos 7.000 judíos murieron en el ataque alemán. Otros 6.000 adicionales se quemaron o asfixiaron en los búnkeres que ellos construyeron. El resto, unos 50.000, fueron enviados a campos de exterminio, principalmente al de Treblinka. En el informe del 13 mayo de 1943, Jürgen Stroop decía: “180 judíos, bandidos y subhumanos han sido destruidos. El sector judío de Varsovia ya no existe. Las operaciones a gran escala finalizaron a las 2015 horas al hacer estallar la sinagoga de Varsovia. El número total de judíos con lo que se actuó fue: 56.065, incluyendo judíos capturados y judíos cuya exterminación puede ser probada.” - La mayoría de los edificios del gueto fueron barridos a ras del suelo. En el sitio se estableció el campo de concentración de Varsovia, que se utilizó para encerrar polacos y funcionó también como campo de fusilamiento. - Durante el levantamiento de Varsovia, el Armia Krajowa liberó a unos 380 judíos del gueto, que estaban en la cárcel alemana ubicada en la calle Gesia, hoy en día rebautizada Anielewicz, en honor al comandante del ZOB. Muchos de estos judíos inmediatamente se unieron al Armia Krajowa, al igual que unos pocos judíos que habían estado subsistiendo en las alcantarillas de Varsovia desde el año anterior. - Los líderes del ZOB, Icchak Cukierman y Zivia Lubetkin sobrevivieron al exterminio del gueto y años después testificaron en el juicio contra Adolf Eichmann en Israel. Ambos murieron en ese país. - El levantamiento del gueto es recreado en la película El Pianista, donde el protagonista Wladyslaw Szpilman, interpretado por el actor Adrien Brody, escapa del gueto durante el inicio del mismo, y puede observar desde una casa cercana como sus compañeros son ejecutados. Prisioneros Famosos del Gueto * Wladyslaw Szpilman, cuyas memorias constituyen la base del argumento del largometraje «El Pianista» dirigido por Roman Polan'ski. * Marcel Reich-Ranicki, famoso crítico literario alemán en la actualidad. * Simon Pullman, director de la orquesta sinfónica del gueto de Varsovia. * Mordechai Anielewicz, comandante del Organización de Lucha Judía. * Adam Czerniaków, primer líder del Consejo Judío Local (judenrat) del Gueto de Varsovia durante la ocupación nazi de Polonia. * Marek Edelman, un activista político y social judío polaco, cardiólogo de profesión, conocido por su papel en el levantamiento del Gueto de Varsovia, durante la Segunda Guerra Mundial. * Bronislaw Geremek. * Jizchak Katzenelson. * Janusz Korczak, médico polaco, reconocido pedagogo y escritor de literatura infantil. * Emanuel Ringelblum. IMAGENES Iglesia de San Alejandro La calle Krucza Iglesia de la Sagrada Cruz Una parte de la calle Marszalkowske Monumento a Mickiewicz Barrio Maranow La tumba del soldado desconocido Calle Nowolipki Plaza del Castillo de Varsovia y columna de Segismundo Insurgentes judíos capturados por las SS durante el levantamiento del gueto Monumento al Levantamiento de Varsovia Área donde se encontraba el Gueto en Varsovia durante la Segunda Guerra Mundial Monumento a Mordechai Anielewicz Deportación Juergen Stroop (izquierda) y comandantes SS El pianista FUENTES: compilacion de los siguientes sitios que utilize para un trabajo de la escuela; es.wikipedia.org/wiki/Gueto_de_Varsovia https://www.ushmm.org/ https://www.portalplanetasedna.com.ar/guetto.htm http://www.elaguilablanca.com.ar/

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La captura del jefe nazi Eichmann en Argentina
La captura del jefe nazi Eichmann en Argentina
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Paso a paso, la captura del jefe nazi Eichmann en la Argentina Fue el ideólogo de la Solución Final, el plan macabro para asesinar a 9 millones de judíos durante la Segunda Guerra Mundial y llegó a la Argentina en 1950 con documentación falsa. "He visto a ese cerdo miserable, Adolf Eichmann. Vive en las cercanías de Buenos Aires y trabaja en la central de abastecimiento de aguas". Esta carta que recibió de un amigo Simon Wiesenthal, el gran cazador de nazis en el mundo, fue el principio del fin para uno de los jerarcas nazis más buscados luego de la Segunda Guerra Mundial. Desde ese momento la captura de quien fuera el ideólogo de la llamada “Solución Final" - el plan siniestro ideado por el régimen nazi en 1942 para la eliminación de toda la población judía de Europa, aproximadamente nueve millones de personas- fue uno de los objetivos inquebrantables de Wiesenthal. A partir de ese momento, durante ocho años buscó convencer –sin éxito- a diferentes organismos judíos a nivel internacional de que había que venir a buscar a Adolf Eichmann a la Argentina, donde vivía desde 1950, cuando logró ingresar al país con documentos falsos. Bajo el seudónimo de Ricardo Klement Recién en 1960, cuando Eichmann vivía bajo el falso nombre de Ricardo Klement y trabajaba como electricista en la fábrica Mercedes Benz, se pudo concretar el secuestro del criminal de guerra. Lothar Hermann, un hombre judío que estuvo detenido en el campo de concentración de Dachau dos años y más tarde logró huir a Argentina, fue clave para el facilitar el operativo de traslado de Eichmann hacia Israel. En Buenos Aires, su hija Sylvia se hizo amiga del hijo mayor de Eichmann y le llamaba la atención sus comentarios antisemitas. Hermann ya había detectado el apellido Eichmann en algunos diarios y convencido de que se trataba de su vecino, se lo comunicó a un fiscal, que consciente de que un pedido de extradición provocaría una nueva fuga de Eichmann, decidió informar directamente al gobierno israelí. La captura fue hecha por un comando del Mossad, los servicios secretos israelíes, con el apoyo y respaldo de David Bengurión, el Primer Ministro israelí por aquel entonces. Isser Harel fue el encargado de diseñar el operativo Eichamann. Los agentes del Mossad espiaron durante mucho tiempo cada uno de los pasos de Eichmann por un agujero desde un coche alquilado, estacionado cerca de su domicilio, que iban cambiando constantemente para no levantar sospechas. El día elegido fue el 11 de mayo de 1960. Esa noche, Eichmann regresaba como todos los días, de la fábrica de Mercedes Benz en González Catán. Se bajó del colectivo y comenzó a caminar los pocos metros que lo separaban de su casa, ubicada en la calle Garibladi, en San Fernando. El colectivo arrancó, el hombre quedó sólo cuando escuchó que alguien le decía, con un inconfundible acento alemán y desde corta distancia: "Un momentito, señor". El nazi lo miró desconcertado y no se resistió a la fuerza de su captor –el agente Meter Malkin-, que se había comprado guantes de cuero para evitar tocarlo y lo subió a uno de los dos automóviles que lo esperaban para trasladarlo al lugar en el que permaneció cautivo. "Yo no iba a taparle la boca con mis manos a quien dio la orden para asesinar a mi hermana, a sus hijos, a tanta gente", dijo Malkin en el año 2000. Eichmann debió permanecer diez días en cautiverio, mientras se hacían los planes para sacarlo clandestinamente de la Argentina. La salida del país y el juicio en Tel Aviv Por aquellos días se celebraba en nuestro país el 150 aniversario de la Revolución de Mayo y a los festejos habían sido invitadas delegaciones de todo el mundo. Entre ellas, la israelí, que había llegado en un avión de la línea El-Al, que por primera vez aterrizaba en Ezeiza. La inteligencia israelí decidió aprovechar ese momento para sacar al secuestrado en ese vuelo. El propio Malkin lo disfrazó con el uniforme de la compañía aérea. Luego le inyectaron un tranquilizante, para simular que estaba borracho. Un falsificador preparó un pasaporte y el traslado se hizo sin problemas. Al día siguiente, el propio Ben Gurión, anunciaba al mundo que el jerarca nazi había sido detenido, provocando la ira del gobierno del presidente argentino Arturo Frondizi, que no se había enterado de nada del operativo que los israelíes hicieron delante de sus narices. Al llegar a Tel Aviv fue sometido a juicio oral, acusado del transporte de centenares de miles de judíos europeos y del norte de Africa a los campos nazis de exterminio, durante la Segunda Guerra Mundial. Eichmann alegó que se había limitado a "cumplir órdenes" superiores. El tribunal lo condenó a la pena de muerte y murió ahorcado en la prisión de Tel Aviv. Su cadáver fue incinerado y las cenizas terminaron arrojadas en aguas internacionales del Mar Mediterráneo, desde un buque de la Armada de Israel. Confirmación y reconocimientos Tuvieron que pasar 45 años de aquel episodio para que el Estado de Israel confirmara su participación en el secuestro de este criminal nazi, mediante la publicación en 2005 de un libro escrito por Iser Harel, el ideólogo del plan. El secuestro fue interpretado como una violación flagrante de la soberanía argentina, y éste fue, aparentemente, el motivo por el cual Israel no asumió la responsabilidad hasta la fecha. El año pasado el gobierno de Israel difundió la lista completa de los 52 participantes –muchos de ellos ya fallecieron- del operativo de secuestro de Eichamann y el premier Ehud Olmert, en un acto público en la Knesset –parlamento israelí- distinguió a los sobrevivientes y a familiares de los que ya no están. FUENTE: http://www.radiojai.com.ar/online/notiDetalle.asp?id_Noticia=34900 Pasaporte trucho de Eichmann: Cuando era Teniente Coronel de las SS Nazi En el juicio: Les recomiendo un libro de Hannah Arendt; "Eichmann En Jerusalem. Un estudio sobre la banalidad del mal."

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El Federalista
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EL FEDERALISTA El federalista, publicado por primera vez en 1780, es un testimonio claro de la extraordinaria dimensión de este texto. Hamilton, Madison y Jay, tres pensadores que no se caracterizan por su adhesión incondicional a los postulados de la Constitución, expusieron en este libro con sagacidad, honestidad y pasión un claro análisis de ella, de sus críticas adversas y de lo que se adujo en su favor. La teoría del gobierno representativo, el fundamento del equilibrio y la separación de poderes de todo régimen democrático, además del necesario mecanismo de frenos y contrapesos en las relaciones entre las instituciones fundamentales, son algunos de los principales temas aquí analizados. El Federalista, comúnmente llamado The Federalist Papers, es una serie de 85 artículos escritos entre octubre de 1787 y mayo de 1788. Los ensayos fueron publicados simultáneamente en varios periódicos del Estado de Nueva York, en forma anónima, bajo el seudónimo "Publius". El Federalista se escribió y publicó para incitar a los ciudadanos de Nueva York a ratificar la Constitución de los Estados Unidos, que había sido redactada en Filadelfia durante el verano de 1787. Al urgir la adopción de la Constitución por encima de los Artículos de Confederación ya existentes, los textos explican ciertas disposiciones de la Constitución en detalle. Por esta razón, El Federalista se utiliza a menudo hoy para ayudar a interpretar las intenciones de quienes redactaron la Constitución de los Estados Unidos. A fin de motivar la opinión pública del Estado de Nueva York, que se mostraba renuente, Alexander Hamilton, el brillante secretario de Washington, James Madison, el futuro presidente, –que fueron miembros de la Convención Constitucional– y John Jay, ex presidente del Congreso Continental, autores de dichos ensayos, los publicaron y su conjunto llegó a convertirse en un clásico de la doctrina del Derecho Constitucional y la Ciencia Política. En cualquier caso la obra, escrita por tres políticos, demuestra que este noble arte no merece las duras críticas que en ocasiones se le dirigen. O, al menos, que si bien en la actualidad una afirmación semejante sería arriesgada, podemos asegurar que los padres de la patria yanqui distaban mucho de ser ágrafos. Y no sólo escribían, sino que lo hacían con indudable sentido, retratando cuestiones siempre atentos a su vertiente práctica y haciendo gala en ocasiones, incluso, de algún conocimiento teórico (Locke, Montesquieu ...) impropio de gentes tan ocupadas. La obra no ha perdido vigencia porque muchas de las discusiones que en la actualidad vivimos no se distancian tanto de las que sacudieron a los constituyentes de Estados Unidos. Es el caso del fructífero debate que desde hace 50 años sacude a Europa sobre la conveniencia o no de avanzar en la integración comunitaria, siendo la alternativa la potenciación de mecanismos intergubernamentales. Esta cuestión, apasionante por mucho que la política comuniatria se encargue de convertirla en casi insoportable, no es tan disímil a la discusión en cuyo eje se inserta El Federalista, referida a la necesidad o no de una Unión Federal y cómo deben articularse sus instituciones. DESCARGA: FORMATO .doc: FORMATO .pdf:

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¿Es posible, todavía, emular a Brasil?
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¿Es posible, todavía, emular a Brasil? Por Mariano Grondona Para LA NACION. Domingo 2 de diciembre. En 1964, un golpe militar desplazó en Brasil a un demagogo de poca monta, el presidente Goulart, y lanzó un espectacular proceso de desarrollo económico al que se llamó "el milagro brasileño", con tasas de diez por ciento de crecimiento anual que durarían una década. Por ese entonces, la Argentina tenía un ingreso por habitante tanto más alto que Brasil, que las cifras de producción global de ambos países eran similares pese al enorme peso geográfico y demográfico de nuestro vecino. Si uno consulta la bibliografía de la época, encontrará abundantes alusiones al liderazgo latinoamericano que legítimamente pretendía la Argentina en estrecha competencia con Brasil, porque nuestra ventaja cualitativa compensaba por entonces nuestra desventaja cuantitativa. El golpe de 1964 conmovió estas presunciones. Al crecer al 10 por ciento anual durante los años 60, Brasil se nos empezaba a escapar. Esta imagen de la escapada de Brasil provocó algo muy parecido al pánico entre los dirigentes políticos y militares de la Argentina de la época, lo que favoreció el golpe militar del general Onganía en 1966 detrás de una meta claramente expresada y ampliamente compartida: mantener a toda costa la paridad con Brasil. Si los militares brasileños estaban empujando a su país al salto económico que necesitaba, ¿por qué no podrían hacerlo sus pares argentinos? Esta idea se divulgó por entonces en la Argentina como antes lo había hecho en Brasil. El general Castello Branco desde Brasilia en 1964 y el general Onganía desde Buenos Aires dos años más tarde parecían destinados a corporizarla. Encima, el petróleo Ante estos recuerdos comunes a las dos naciones, las noticias que nos vienen de Brasil en estos días parecen de otra galaxia. La revista inglesa The Economist , después de resumir los datos centrales del formidable desarrollo brasileño actual y después de comprobar que, con el reciente descubrimiento del campo petrolífero de Tupi en aguas cercanas a Río de Janeiro, Brasil parece destinado a competir con los países árabes, remató su nota con esta exclamación: "¡Todo esto y encima el petróleo!". Hacía décadas que los brasileños buscaban petróleo sin encontrarlo. Empeñados en lograr el autoabastecimiento energético, abrieron entonces la vía de los combustibles renovables como el etanol al mismo tiempo que los norteamericanos. Mientras esta iniciativa les permitía avanzar en dirección del autoabastecimiento, no confiaron en sus propias fuerzas para seguir buscando petróleo; llamaron en cambio a grandes empresas petrolíferas extranjeras como British Petroleum, que tenían los recursos y la tecnología para intentarlo. Al fin, cuando brotó el petróleo en cantidades que no habían imaginado, descubrieron que Dios es brasileño. Pero Tupi no habría sido posible con el rechazo sistemático del capital extranjero que prevalece entre nosotros. Si nosotros expulsamos a los grandes capitales, que son los únicos capaces de perforar el mar, y si los brasileños procuran atraerlos, ¿es acaso sorprendente que el descubrimiento de la nueva cuenca haya ocurrido en Brasil y no en la Argentina? Brasil atrajo. La Argentina expulsó. Ellos, ahora, nadan en petróleo. Nosotros vamos a importarlo. ¿Quiénes han tenido razón entonces? ¿Los brasileños, guiados por un sentido práctico y un auténtico nacionalismo, o los argentinos, encandilados por un patrimonialismo que prefiere que el Gobierno maneje todo lo que hay junto con sus amigos, aunque ese "todo" sea bien "poco"? ¿Los brasileños, que se abren al mundo, o los argentinos, que, según la reciente encuesta de Latinobarómetro, son los latinoamericanos que menos confían en los Estados Unidos y en las fuerzas del mercado? Brasil se nos escapa cada vez más lejos. Recibe capitales en abundancia. Descubre tanto petróleo como tiene Venezuela. Ya no nos aventaja sólo cuantitativamente, sino también cualitativamente. El pánico de los años sesenta se ha concretado. Negar, imitar, emular ¿Qué hacer frente a esta comparación tan lamentable como innegable? Una alternativa es ignorarla viviendo satisfechos en medio del monopolio estatal que manejan el Gobierno y sus amigos mientras al pueblo se lo distrae con ráfagas de consumismo. Ignorar asimismo que, si hasta los años 60 la Argentina aventajaba a Brasil, ello no había resultado de una preferencia divina, sino del talento y el esfuerzo extraordinarios de varias generaciones argentinas a partir de las de 1853 y 1880. Finalmente, también podríamos envidiar al gigante brasileño como hemos envidiado al gigante norteamericano, diciéndonos que sus diplomas son falaces, producto de la explotación y no del mérito. O podemos, al revés, reconocer que nos han sacado una enorme ventaja por sus propios aciertos y por nuestros propios errores. ¿Qué tiene hoy Brasil que no tenemos nosotros? Tiene a su favor una inmensa corriente de inversiones internacionales. Tiene a su favor el escorzo de un sistema bipartidista, con el Partido de los Trabajadores, de Lula, y el Partido Socialdemócrata, de Cardoso, sin que ninguno de sus dos presidentes haya pretendido un tercer período consecutivo como Chávez, Morales y Correa, y potencialmente los Kirchner; prefirieron en cambio la permanencia de las instituciones a la fugacidad del personalismo. Tiene Itamaraty, que administra los objetivos internacionales de largo plazo. Tiene fuerzas armadas respetadas y poderosas, cada vez más "armadas" porque sólo este año aumentarán sus gastos en un 50 por ciento. No tiene Montoneros ni represores en una guerra infinita. Tiene políticas de Estado más allá de las variaciones de sus gobiernos. No padece la brusca sucesión de facciones antagónicas en el poder. Es, en suma, una nación. Estas características explican por qué Brasil se nos ha alejado. La ausencia de ellas explica por qué nosotros nos hemos quedado. Pero si no queremos acudir a la refutación engañosa de la envidia, tenemos que saber que a Brasil, todavía, nos es posible emularlo. El verbo "emular" proviene de la raíz latina im- , del cual también deriva "imitar". Pero "emular" apunta más lejos. Así lo consigna el Diccionario de la Lengua Española cuando define "emular" de esta manera: "Imitar las acciones de otro procurando igualarlas e incluso excederlas". Todavía nos es posible emular a Brasil porque su actual superioridad no es un destino fatal, sino apenas una importante ventaja a lo largo de una carrera secular, todavía inconclusa. Para la generación de nuestros padres era ofensivo que nos compararan con Brasil. Mi generación ha visto, en cambio, cómo se nos escapaba Brasil. Corresponderá a la próxima generación imitar al Brasil de hoy para superarlo otra vez, acaso, en el futuro. La carrera entre las dos naciones principales de América del Sur no ha terminado. Es una maratón que las estimula. Cuando Brasil era imperio, la Argentina no era nada. Para la Argentina de la generación del ochenta, nuestro adelanto sobre Brasil era aparentemente insuperable. Mi generación asistió al adelantamiento de Brasil. La animosa carrera entre la Argentina y Brasil duró y durará siglos. Para mantenernos en ella, lo primero que tendremos que hacer los argentinos de hoy es imitar a Brasil cual si él fuera nuestro mañana. FUENTE: http://www.lanacion.com.ar/opinion/nota.asp?nota_id=967364&origen=columnistas&acumulado_id=608-1|609

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La lección que nos deja Venezuela
InfoporAnónimoFecha desconocida

La lección que deja VenezuelaLa derrota de Hugo Chávez en Venezuela dejó una lección para América latina: los pueblos, cuando viven en democracia, no están dispuestos a traspasar ciertos límites. La verdad es que esa lección es muy buena para la democracia y muy mala para algunos gobernantes, que no entienden que tienen un poder delegado por la gente y que el pueblo no está dispuesto a correr cualquier riesgo.La lección no es nueva y la Argentina la vivió el año pasado en la elección de Misiones. Chávez no aprendió de Misiones. Pero Venezuela es un ejemplo macroscópico, que deberá ser recordado por los presidentes que estén dispuestos a hacer experimentos autocráticos.El ex vicepresidente de los Estados Unidos Al Gore, en su libro El ataque contra la razón, recuerda una anécdota de la época en que se fundó su país: alguien le preguntó a Benjamín Franklin: "¿Lo nuestro qué es, una república o una monarquía?", a lo que Franklin respondió: "Una república, siempre que la sepan conservar".Una república es equilibrio de poderes entre el Ejecutivo, el Congreso y la Justicia, que debe tener fuerza para enfrentar a los otros dos para restablecer el equilibrio. El intento de Chávez de convertirse en presidente vitalicio y de cambiar la fisonomía del derecho de propiedad pretendía alterar el régimen y romper de forma definitiva ese equilibrio. La gente se asustó, temió que nadie pudiera defenderla y votó contra la reforma. El presidente Néstor Kirchner dijo que Chávez "ha demostrado ser un gran demócrata al aceptar los resultados" y agregó: "¿Qué hubiera pasado en la Argentina?" Nunca sabremos qué hubiera pasado aquí. Pero, acaso, ¿debía esperarse que Chávez no reconociera el triunfo?* * *Venezuela deja otra enseñanza. Chávez controla buena parte de los medios de comunicación y critica a quienes tienen ideas encontradas con su pensamiento. En la Argentina, la situación es muy distinta y ni Kirchner ni la futura presidenta, Cristina Kirchner, se parecen a Chávez. Pero hay dos asuntos que el mandatario saliente y la entrante deberían tener en cuenta.El primero tiene que ver con las constantes críticas que le formulan a la prensa cuando ésta no ve el país con el color que pinta la visión oficial. Chávez, en otra escala, incurrió en el mismo error. La gente demostró que, a la larga, la visión que el poder quiera imponer de la realidad tiene un límite infranqueable: la disposición de la gente a creer.Un segundo error en el que incurrió la presidenta electa fue su pronunciamiento sobre el Poder Judicial, cuando dijo que los jueces deben pagar impuesto a las ganancias. Cristina Kirchner tiene razón cuando dice que los jueces deben pagar un tributo que pagan todos los ciudadanos. Pero deja alguna duda el motivo del reclamo. Si se trata de corregir una situación, bienvenido sea; pero si la declaración apuntó a mostrar que el poder pasará sólo por ella -gobernará con superpoderes y con decretos delegados- la cosa tiene otro color. FUENTE

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Poder de ambos
InfoporAnónimoFecha desconocida

Un tiempo compartido Por Daniel Della Costa Para LA NACION Aunque la señora de Kirchner ejercerá la presidencia, por cuatro años, a partir del próximo lunes, en realidad ya lo viene haciendo desde hace unos días. Dando lugar así a una situación sin antecedentes que, curiosamente, a nadie parece haber asombrado. Lo que acaso se deba, no a que los criollos andan distraídos con el triunfo de Lanús, el calor y las vacaciones que se avecinan, sino a que ya están curados de espanto. Porque a lo que se está asistiendo en estos días no es, como han querido pintarlo algunos hombres de prensa, acaso con excesiva malevolencia, al ensayo del doble comando conyugal (en el que K haría las veces de instructor de manejo), sino al más que llamativo e impensado anticipo de tareas por parte de la futura mandataria. Y esto, cuando su marido aún ejerce, aparentemente con todas las luces, el gobierno de la Nación. Por decirlo más claramente: lo que se verifica hoy es la simple y manifiesta coparticipación de la presidencia entre quien aún está a cargo y la que lo va a suceder. Lo que significa, por traducirlo a términos simples, en algo así como la transformación de la Rosada en un tiempo compartido matrimonial. Que hoy disfruta la señora, aprovechándolo para armar su gabinete, apostrofar a los jueces y fijarles precio a la canasta navideña de los pobres. Y que acaso mañana le dé el mismo derecho a él para hacer lo que se le cante como presidente bis, cuando ella esté en funciones, ya sea porque extrañe, esté aburrido, le haya agarrado la depre o sean demasiado ruidosas las oficinas que le alquilaron en Puerto Madero. Una situación, por lo menos, extravagante, ya que así resulta que la presidencia de la Nación puede quedar reducida a un futbolero y casi festivo “tomala vos, dámela a mí”, entre cónyuges. O sea, como si K pudiera decir: “La presidencia es mía y como yo hago con ella lo que quiero, te la presto por un ratito”. Como si se tratara de la globa en un picado de barrio, mientras el dueño va al arco o se tira a tomar una birra bajo un sauce llorón. Sin embargo, y más allá de lo extravagante de esta situación, no todo en ella es negativo. En primer lugar, acaso sea mejor que la señora haga este breve aprendizaje, ya que mucho peor sería que llegara a la Rosada sólo sabiendo apretar la botonera del escritorio para pedir el yogur descremado o llamar a la peinadora para que le atienda las extensiones rebeldes. Y segundo, porque permite destacar la generosidad de los actores. Como la señora ha renunciado a su banca de senadora y aún no ha asumido como presidenta, esto significa que los dos miembros del matrimonio están trabajando para el país, aunque cobra uno solo de ellos. No obstante lo cual, se los ve desempeñarse con alegría y dedicación ejemplares. “Mire maestro –dijo el reo de la cortada de San Ignacio–, mientras sea Lúpin el que entre y salga de la Rosada como Pancho por su casa durante estos cuatro años del mandato de su mujer, yo no me preocuparía, porque todos saben que se va a tirar a la reelección en 2011. Pero si también empiezan a aparecer los pibes, entonces ¡rajemos!, porque eso significaría que estos cosos piensan quedarse cincuenta años más.” FUENTE

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Ramón Carrillo, un paradigma para el siglo XXI
InfoporAnónimoFecha desconocida

Ramón Carrillo, un paradigma para el siglo XXI Es probable que la disolución de los paradigmas ciudadanos, que nuestra sociedad construyó durante un siglo y medio, sea una de las pérdidas más grandes que hemos sufrido los argentinos en los últimos cincuenta años. Nuestros grandes historiadores habían ayudado a construirlos. Toda nuestra educación de entonces ponía énfasis en difundir esas vidas y conductas, asumiendo que la exaltación de las mismas y de sus virtudes era formadora de las nuevas generaciones. Luego, los revisionistas pueriles de la historia se dedicaron a la destrucción de esos modelos que “la historia oficial”, según su mirada nihilista, había acuñado a lo largo de las décadas. Manuel Belgrano sostenía, ya en su época: “Honrar la virtud cívica es educar a los pueblos”. ¿Qué quería decir con esto ? Claramente, que era responsabilidad del gobernante exaltar las conductas paradigmáticas, para establecer los modelos sociales a los que el resto de los ciudadanos pudiera anhelar parecerse. Todo un ejemplo paradigmático es, en el campo de las ciencias médicas, uno de nuestros héroes civiles del siglo XX: el doctor Ramón Carrillo. Pero el revisionismo de pacotilla pretende, aún en nuestros días, desmadejar su figura. No es sencillo hacerlo cuando se trata de un hombre de esa escala, como humanista, científico, funcionario y docente. ¿Cómo evocar hoy la polifacética, riquísima personalidad de Ramón Carrillo? Santiagueño de alma, fue una inteligencia descollante puesta durante toda su vida al servicio de sus compatriotas, particularmente los más carenciados, los más sufrientes. Nacido en 1906 en el seno de una familia afincada en Santiago un siglo antes, heredó de su madre el fervor por la fe católica y de su padre el ideario radical. No mucho más tenía para heredar. Con grandes esfuerzos vino a estudiar a Buenos Aires donde, brillantísimo alumno, recibió su diploma de médico con honores y medalla de oro. Carrillo fue un maestro de la neurocirugía argentina, reconocido y valorado en el mundo por su talento y su inagotable búsqueda científica. Podría haber tenido fama, éxito y dinero en el ejercicio privado de su profesión, pero eligió otra cosa. En 1944 dirige el Instituto Nacional de Neurocirugía y crea, organiza y preside la Escuela de Postgrado de la Facultad de Medicina de la UBA, con orientación a la medicina social y preventiva. Valorando el aporte de la Historia a todas las ramas de la ciencia, funda la Sociedad Argentina de Historia de la Medicina. El flamante gobierno de Perón le ofreció, en 1946, el ministerio de Educación. Declinó el ofrecimiento, pero propuso la creación del ministerio de Salud Pública, cuyo único antecedente era, a la fecha, el Departamento Nacional de Higiene. Allí fue designado, para luego asumir la secretaría de Salud Pública, el 1° de junio de 1946, al ser creada ésta sobre la base del antiguo Departamento Nacional. Finalmente, al crearse por ley el ministerio de Salud Pública de la Nación, en 1949, Carrillo se transforma en el primer ministro en la historia de esa cartera. Abrazó la causa de la salud pública con fervor. Se dieron en ese tiempo transformaciones colosales, que permiten asegurar que casi toda la infraestructura de salud con la que el país cuenta hoy se debe a esa gestión, realizada en conjunto con la Fundación Eva Perón: en sólo ocho años, se construyeron 4229 establecimientos sanitarios en todo el país. Esto amplió la capacidad hospitalaria en 130.180 camas. Jamás antes ni después la salud pública argentina recibió un impulso de esta magnitud. La tasa de mortalidad infantil disminuyó claramente y la esperanza de vida al nacer aumentó de 61,7 años promedio a 66,5 en menos de una década. En 1947, inaugura el Instituto de Medicina Preventiva y su gestión edita el Plan Analítico de Salud Pública de la Nación. En 1949, publica su obra Política Sanitaria Argentina, considerada –junto con Teoría del Hospital (1953)– un tratado de consulta, aún hoy, en todo el mundo. Impulsó y creó la especialización de médicos higienistas, hoy sanitaristas. Innovador, crea en 1948 los centros de salud, e inaugura los primeros 50. Decía entonces: “El centro sanitario es un conjunto de consultorios polivalentes, con servicio social, visitadoras sanitarias y bioestadística, para captación de enfermos, reconocimiento de sanos y tratamientos ambulatorios, en tanto que la Ciudad Hospitalaria funciona siempre en correlación con uno o más centros sanitarios”. Se erradicó por completo el paludismo y enfermedades como sífilis y tuberculosis disminuyeron a niveles equiparables a países más desarrollados. Los argentinos debemos saber que el Servicio Nacional de Salud británico, considerado ejemplo de un sistema universal y público, data de 1949. Ya para entonces el sistema público de salud argentino superaba al británico, tanto en recursos aplicados como en resultados obtenidos. Frente a quienes lo negaban y aún hoy lo niegan, escribió con amargura: “Si yo desaparezco, queda mi obra y queda la verdad sobre el esfuerzo donde dejé mi vida”. Aspiramos a que, en la necesaria restauración de los paradigmas que tanto necesita nuestra querida Argentina al comienzo del siglo XXI, los miles de jóvenes que abrazan cada año la vocación por la medicina quieran seguir su ejemplo. Carrillo nunca postuló al Premio Nobel de Medicina, pero por su obra gigantesca y la dimensión de su humanismo ilimitado, está merecidamente en el nivel de nuestros Nóbeles. El doctor Ramón Carrillo recibe hoy, a cien años de su nacimiento y cincuenta de su muerte, el reconocimiento emocionado de sus conciudadanos. Por Pedro M. Borio Para LA NACION El autor es docente universitario, comunicador e historiador. Integra la Comisión de Homenaje al doctor Ramón Carrillo. FUENTE:

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Funes el memorioso, Jorge Luis Borges
InfoporAnónimo11/24/2007

FUNES EL MEMORIOSO: Funes el memorioso es un cuento del escritor argentino Jorge Luis Borges que integra Ficciones, colección de cuentos y relatos publicada en 1944. Se trata del primer cuento de ese volumen, según Borges se trata de "una larga metáfora del insomnio". ¿Por qué? En el relato Funes sufre de hipermnesia por lo que no puede librarse de sus recuerdos, y si consideramos el sueño (en su primera fase) como un depurador de recuerdos (sólo quedan en nuestra mente lo importante o lo más impresionante que nos haya sucedido), al no dormir, no eliminamos recuerdos, es decir no tenemos la capacidad de olvidar muchas cosas con las que no podríamos vivir. Muchos críticos han visto en este relato una referencia a los postulados del filósofo inglés John Locke, y de manera menos directa, a la obra de Friedrich Nietzsche. FUNES EL MEMORIOSO: Lo recuerdo (yo no tengo derecho a pronunciar ese verbo sagrado, sólo un hombre en la tierra tuvo derecho y ese hombre ha muerto) con una oscura pasionaria en la mano, viéndola como nadie la ha visto, aunque la mirara desde el crepúsculo del día hasta el de la noche, toda una vida entera. Lo recuerdo, la cara taciturna y aindiada y singularmente remota, detrás del cigarrillo. Recuerdo (creo) sus manos afiladas de trenzado. Recuerdo cerca de esas manos un mate, con las armas de la Banda Oriental; recuerdo en la ventana de la casa una estera amarilla, con un vago paisaje lacustre. Recuerdo claramente su voz; la voz pausada, resentida y nasal del orillero antiguo, sin los silbidos italianos de ahora. Más de tres veces no lo vi; la última, en 1887... Me parece muy feliz el proyecto de que todos aquellos que lo trataron escriban sobre él; mi testimonio será acaso el más breve y sin duda el más pobre, pero no el menos imparcial del volumen que editarán ustedes. Mi deplorable condición de argentino me impedirá incurrir en el ditirambo -género obligatorio en el Uruguay, cuando el tema es un uruguayo. Literato, cajetilla, porteño; Funes no dijo esas injuriosas palabras, pero de un modo suficiente me consta que yo representaba para él esas desventuras. Pedro Leandro Ipuche ha escrito que Funes era un precursor de los superhombres, "un Zarathustra cimarrón y vernáculo "; no lo discuto, pero no hay que olvidar que era también un compadrito de Fray Bentos, con ciertas incurables limitaciones. Mi primer recuerdo de Funes es muy perspicuo. Lo veo en un atardecer de marzo o febrero del año 84. Mi padre, ese año, me había llevado a veranear a Fray Bentos. Yo volvía con mi primo Bernardo Haedo de la estancia de San Francisco. Volvíamos cantando, a caballo, y ésa no era la única circunstancia de mi felicidad. Después de un día bochornoso, una enorme tormenta color pizarra había escondido el cielo. La alentaba el viento del Sur, ya se enloquecían los árboles; yo tenía el temor (la esperanza) de que nos sorprendiera en un descampado el agua elemental. Corrimos una especie de carrera con la tormenta. Entramos en un callejón que se ahondaba entre dos veredas altísimas de ladrillo. Había oscurecido de golpe; oí rápidos y casi secretos pasos en lo alto; alcé los ojos y vi un muchacho que corría por la estrecha y rota vereda como por una estrecha y rota pared. Recuerdo la bombacha, las alpargatas, recuerdo el cigarrillo en el duro rostro, contra el nubarrón ya sin límites. Bernardo le gritó imprevisiblemente: "¿Qué horas son, Ireneo?"". Sin consultar el cielo, sin detenerse, el otro respondió: 'Faltan cuatro minutos para las ocho, joven Bernardo Juan Francisco". La voz era aguda, burlona. Yo soy tan distraído que el diálogo que acabo de referir no me hubiera llamado la atención si no lo hubiera recalcado mi primo, a quien estimulaban (creo) cierto orgullo local, y el deseo de mostrarse indiferente a la réplica tripartita del otro. Me dijo que el muchacho del callejón era un tal Ireneo Funes, mentado por algunas rarezas como la de no darse con nadie y la de saber siempre la hora, como un reloj. Agregó que era hijo de una planchadora del pueblo, María Clementina Funes, y que algunos decían que su padre era un médico del saladero, un inglés O'Connor, y otros un domador o rastreador del departamento del Salto. Vivía con su madre, a la vuelta de la quinta de los Laureles. Los años 85 y 86 veraneamos en la ciudad de Montevideo. El 87 volví a Fray Bentos. Pregunté, como es natural, por todos los conocidos y, finalmente, por el "cronométrico Funes". Me contestaron que lo había volteado un redomón en la estancia de San Francisco, y que había quedado tullido, sin esperanza. Recuerdo la impresión de incómoda magia que la noticia me produjo: la única vez que yo lo vi, veníamos a caballo de San Francisco y él andaba en un lugar alto; el hecho, en boca de mi primo Bernardo, tenía mucho de sueño elaborado con elementos anteriores. Me dijeron que no se movía del catre, puestos los ojos en la higuera del fondo o en una telaraña. En los atardeceres, permitía que lo sacaran a la ventana. Llevaba la soberbia hasta el punto de simular que era benéfico el golpe que lo había fulminado... Dos veces lo vi atrás de la reja, que burdamente recalcaba su condición de eterno prisionero: una, inmóvil, con los ojos cerrados; otra, inmóvil también, absorto en la contemplación de un oloroso gajo de santonina. No sin alguna vanagloria yo había iniciado en aquel tiempo el estudio metódico del latín. Mi valija incluía el De viris illustribus de Lhomond, el Thesaurus de Quicherat, los Comentarios de Julio César y un volumen impar de la Naturalis historia de Plinio, que excedía (y sigue excediendo) mis módicas virtudes de latinista. Todo se propala en un pueblo chico; Ireneo, en su rancho de las orillas, no tardó en enterarse del arribo de esos libros anómalos. Me dirigió una carta florida y ceremoniosa, en la que recordaba nuestro encuentro, desdichadamente fugaz, "del día 7 de febrero del año 84", ponderaba los gloriosos servicios que don Gregorio Haedo, mi tío, finado ese mismo año, "había prestado a las dos patrias en la valerosa jornada de Ituzaingó ", y me solicitaba el préstamo de cualquiera de los volúmenes, acompañado de un diccionario "para la buena inteligencia del texto original, porque todavía ignoro el latín". Prometía devolverlos en buen estado, casi inmediatamente. La letra era perfecta, muy perfilada; la ortografía, del tipo que Andrés Bello preconizó: i por y, f por g. Al principio, temí naturalmente una broma. Mis primos me aseguraron que no, que eran cosas de Ireneo. No supe si atribuir a descaro, a ignorancia o a estupidez la idea de que el arduo latín no requería más instrumento que un diccionario; para desengañarlo con plenitud le mandé el Gradus ad Parnassum de Quicherat y la obra de Plinio. El 14 de febrero me telegrafiaron de Buenos Aires que volviera inmediatamente, porque mi padre no estaba "nada bien". Dios me perdone; el prestigio de ser el destinatario de un telegrama urgente, el deseo de comunicar a todo Fray Bentos la contradicción entre la forma negativa de la noticia y el perentorio adverbio, la tentación de dramatizar mi dolor, fingiendo un viril estoicismo, tal vez me distrajeron de toda posibilidad de dolor. Al hacer la valija, noté que me faltaban el Gradus y el primer tomo de la Naturalis historia. El "Saturno" zarpaba al día siguiente, por la mañana; esa noche, después de cenar, me encaminé a casa de Funes. Me asombró que la noche fuera no menos pesada que el día. En el decente rancho, la madre de Funes me recibió. Me dijo que Ireneo estaba en la pieza del fondo y que no me extrañara encontrarla a oscuras, porque ireneo sabía pasarse las horas muertas sin encender la vela. Atravesé el patio de baldosa, el corredorcito; llegué al segundo patio. Había una parra; la oscuridad pudo parecerme total. Oí de pronto la alta y burlona voz de Ireneo. Esa voz hablaba en latín; esa voz (que venía de la tiniebla) articulaba con moroso deleite un discurso o plegaria o incantación. Resonaron las sílabas romanas en el patio de tierra; mi temor las creía indescifrables, interminables; después, en el enorme diálogo de esa noche, supe que formaban el primer párrafo del capítulo xxiv del libro vii de la Naturalis historia. La materia de ese capítulo es la memoria; las palabras últimas fueron ut nihil non iisdern verbis redderetur audíturn. Sin el menor cambio de voz, Ireneo me dijo que pasara. Estaba en el catre, fumando. Me parece que no le vi la cara hasta el alba; creo rememorar el ascua momentánea del cigarrillo. La pieza olía vagamente a humedad. Me senté; repetí la historia del telegrama y de la enfermedad de mi padre. Arribo, ahora, al más difícil punto de mi relato. Éste (bueno es que ya lo sepa el lector) no tiene otro argumento que ese diálogo de hace ya medio siglo. No trataré de reproducir sus palabras, irrecuperables ahora. Prefiero resumir con veracidad las muchas cosas que me dijo Ireneo. El estilo indirecto es remoto y débil; yo sé que sacrifico la eficacia de mi relato; que mis lectores se imaginen los entrecortados períodos que me abrumaron esa noche. Ireneo empezó por enumerar, en latín y español, los casos de memoria prodigiosa registrados por la Naturalis historia: Ciro, rey de los persas, que sabía llamar por su nombre a todos los soldados de sus ejércitos; Mitrídates Eupator, que administraba la justicia en los veintidós idiomas de su imperio; Simónides, inventor de la mnemotecnia; Metrodoro, que profesaba el arte de repetir con fidelidad lo escuchado una sola vez. Con evidente buena fe se maravilló de que tales casos maravillaran. Me dijo que antes de esa tarde lluviosa en que lo volteó el azulejo, él había sido lo que son todos los cristianos: un ciego, un sordo, un abombado, un desmemoriado. (Traté de recordarle su percepción exacta del tiempo, su memoria de nombres propios; no me hizo caso.) Diecinueve años había vivido como quien sueña: miraba sin ver, oía sin oír, se olvidaba de todo, de casi todo. Al caer, perdió el conocimiento; cuando lo recobró, el presente era casi intolerable de tan rico y tan nítido, y también las memorias más antiguas y más triviales. Poco después averiguó que estaba tullido. El hecho apenas le interesó. Razonó (sintió) que la inmovilidad era un precio mínimo. Ahora su percepción y su memoria eran infalibles. Nosotros, de un vistazo, percibimos tres copas en una mesa; Funes, todos los vástagos y racimos y frutos que comprende una parra. Sabía las formas de las nubes australes del amanecer del 30 de abril de 1882 y podía compararlas en el recuerdo con las vetas de un libro en pasta española que sólo había mirado una vez y con las líneas de la espuma que un remo levantó en el Río Negro la víspera de la acción del Quebracho. Esos recuerdos no eran simples; cada imagen visual estaba ligada a sensaciones musculares, térmicas, etcétera. Podía reconstruir todos los sueños, todos los entre sueños. Dos o tres veces había reconstruido un día entero; no había dudado nunca, pero cada reconstrucción había requerido un día entero. Me dijo: "Más recuerdos tengo yo solo que los que habrán tenido todos los hombres desde que el mundo es mundo". Y también: "Mis sueños son como la vigilia de ustedes". Y también, hacia el alba: "Mi memoria, señor, es como vaciadero de basuras". Una circunferencia en un pizarrón, un triángulo rectángulo, un rombo, son formas que podemos intuir plenamente; lo mismo le pasaba a Ireneo con las aborrascadas crines de un potro, con una punta de ganado en una cuchilla, con el fuego cambiante y con la innumerable ceniza, con las muchas caras de un muerto en un largo velorio. No sé cuántas estrellas veía en el cielo. Esas cosas me dijo; ni entonces ni después las he puesto en duda. En aquel tiempo no había cinematógrafos ni fonógrafos; es, sin embargo, inverosímil y hasta increíble que nadie hiciera un experimento con Funes. Lo cierto es que vivimos postergando todo lo postergable; tal vez todos sabemos profundamente que somos inmortales y que tarde o temprano, todo hombre hará todas las cosas y sabrá todo. La voz de Funes, desde la oscuridad, seguía hablando. Me dijo que hacia 1886 había discurrido un sistema original de numeración y que en muy pocos días había rebasado el veinticuatro mil. No lo había escrito, porque lo pensado una sola vez ya no podía borrársele. Su primer estímulo, creo, fue el desagrado de que los treinta y tres orientales requirieran dos signos y tres palabras, en lugar de una sola palabra y un solo signo. Aplicó luego ese disparatado principio a los otros números. En lugar de siete mil trece, decía (por ejemplo) Máximo Pérez; en lugar de siete mil catorce, El Ferrocarril; otros números eran Luis Melián Lafinur, Olimar, azufre, los bastos, la ballena, el gas, la caldera, Napoléon, Agustín de Vedía. En lugar de quinientos, decía nueve. Cada palabra tenía un signo particular, una especie de marca; las últimas eran muy complicadas... Yo traté de explicarle que esa rapsodia de voces inconexas era precisamente lo contrario de un sistema de numeración. Le dije que decir 365 era decir tres centenas, seis decenas, cinco unidades: análisis que no existe en los "números" El Negro Timoteo o manta de carne. Funes no me entendió o no quiso entenderme. Locke, en el siglo xvii, postuló (y reprobó) un idioma imposible en el que cada cosa individual, cada piedra, cada pájaro y cada rama tuviera un nombre propio; Funes proyectó alguna vez un idioma análogo, pero lo desechó por parecerle demasiado general, demasiado ambiguo. En efecto, Funes no sólo recordaba cada hoja de cada árbol de cada monte, sino cada una de las veces que la había percibido o imaginado. Resolvió reducir cada una de sus jornadas pretéritas a unos setenta mil recuerdos, que definiría luego por cifras. Lo disuadieron dos consideraciones: la conciencia de que la tarea era interminable, la conciencia de que era inútil. Pensó que en la hora de la muerte no habría acabado aún de clasificar todos los recuerdos de la niñez. Los dos proyectos que he indicado (un vocabulario infinito para la serie natural de los números, un inútil catálogo mental de todas las imágenes del recuerdo) son insensatos, pero revelan cierta balbuciente grandeza. Nos dejan vislumbrar o inferír el vertiginoso mundo de Funes. Éste, no lo olvidemos, era casi incapaz de ideas generales, platónicas. No sólo le costaba comprender que el símbolo genérico perro abarcara tantos individuos dispares de diversos tamaños y diversa forma; le molestaba que el perro de las tres y catorce (visto de perfil) tuviera el mismo nombre que el perro de las tres y cuarto (visto de frente). Su propia cara en el espejo, sus propias manos, lo sorprendían cada vez. Refiere Swift que el emperador de Lilliput discernía el movimiento del minutero; Funes discernía continuamente los tranquilos avances de la corrupción, de las caries, de la fatiga. Notaba los progresos de la muerte, de la humedad. Era el solitario y lúcido espectador de un mundo multiforme, instantáneo y casi intolerablemente preciso. Babilonia, Londres y Nueva York han abrumado con feroz esplendor la imaginación de los hombres; nadie, en sus torres populosas o en sus avenidas urgentes, ha sentido el calor y la presión de una realidad tan infatigable como la que día y noche convergía sobre el infeliz Ireneo, en su pobre arrabal sudamericano. Le era muy difícil dormir. Dormir es distraerse del mundo; Funes, de espaldas en el catre, en la sombra, se figuraba cada grieta y cada moldura de las casas precisas que lo rodeaban. (Repito que el menos importante de sus recuerdos era más minucioso y más vivo que nuestra percepción de un goce físico o de un tormento físico.) Hacia el Este, en un trecho no amanzanado, había casas nuevas, desconocidas. Funes las imaginaba negras, compactas, hechas de tiniebla homogénea; en esa dirección volvía la cara para dormir. También solía imaginarse en el fondo del río, mecido y anulado por la corriente. Había aprendido sin esfuerzo el inglés, el francés, el portugués, el latín. Sospecho, sin embargo, que no era muy capaz de pensar. Pensar es olvidar diferencias, es generalizar, abstraer. En el abarrotado mundo de Funes no había sino detalles, casi inmediatos. La recelosa claridad de la madrugada entró por el patio de tierra. Entonces vi la cara de la voz que toda la noche había hablado. Ireneo tenía diecinueve años; había nacido en 1868; me pareció monumental como el bronce, más antiguo que Egipto, anterior a las profecías y a las pirámides. Pensé que cada una de mis palabras (que cada uno de mis gestos) perduraría en su implacable memoria; me entorpeció el temor de multiplicar ademanes inútiles. Ireneo Funes murió en 1889, de una congestión pulmonar.

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La Argentina estratégica comenzará dentro de 8 días
InfoporAnónimo12/3/2007

Estratégica "A partir del 10 de diciembre vamos a construir la Argentina estratégica." (Del presidente Néstor Kirchner.) No se vayan, que ahora viene lo mejor: la Argentina estratégica comenzará dentro de ocho días. Con su anuncio, el primer mandatario ha confesado implícitamente que en estos cuatro años y pico de gobierno no hubo estrategia alguna y que llegamos hasta aquí un poco por milagro y otro poco por suerte. Pero lo importante es que el país estratégico se va a comenzar a construir a partir de la semana próxima y que en esa nueva nación, cuya cara se asomará pronto al sol del mundo, la estrategia tendrá tanto peso e importancia que se convertirá en la característica saliente de la Argentina. Es una gran noticia, aunque muchos no entiendan de qué se trata. Por suerte ha llegado a nuestras manos un decálogo de la Argentina estratégica escrito a mano en una hoja borroneada y posteriormente transformada en bollo de anotador Congreso, lo cual prueba que es oficial y auténtico. Las siguientes consignas lo explican casi todo. 1) En la Argentina estratégica nada quedará librado al azar. Todo estará planeado. 2) La improvisación será erradicada. 3) Es posible que siga habiendo algunas contradicciones, pero incluso ellas formarán parte del plan estratégico. 4) Los lineamientos principales de la Argentina estratégica y sus metas son de conocimiento exclusivo de sus autores. 5) La estrategia es que nadie más los conozca: mientras menos sepan cuál es el objetivo más sencillo será cumplirlo. 6) La Argentina estratégica será un país abierto al mundo excepto los días en que esté cerrado. 7) En la Argentina estratégica se practicará una economía liberal los años pares y una socialista los impares, quedando los años bisiestos dedicados a la experimentación y diseño de economías alternativas. 8) La Argentina estratégica estará algunas veces a favor de Chávez y otras veces, no. 9) En la Argentina estratégica la inflación mantendrá su actual tendencia declinante y prácticamente desaparecerá antes de las elecciones. 10) En la Argentina estratégica los únicos privilegiados son los niños y el señor Guillermo Moreno. Hugo Caligaris no hace falta decir que es ironico, eh? FUENTE: http://www.lanacion.com.ar/opinion/nota.asp?nota_id=967366

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