metaxtasis
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Kuroi Jukai, cuyo significado literal es ?el mar negro de árboles?, es una novela que el escritor japonés Seicho Matsumoto (1909-1992) escribió en 1960, donde un joven enamorado comete suicidio en el bosque Aokigahara, una frondosa región que circunda el Monte Fuji, en Japón Gracias a esta novela, a ese bosque se le conoce como "Jukai". Pero también ha tenido un efecto más preocupante: es el lugar más popular de suicidios de Japón, registrando hasta 100 decesos por año. Hay tantos cuerpos, que incluso la mafia nipona Yakuza le paga a desamparados para que busquen y encuentren cuerpos para llevarles. "Ahí hay un auto que ha estado abandonado por unos meses" señala en un video Azusa Hayano, vulcanólogo japonés que estudia al monte Fuji, refiriéndose a un auto blanco que yace en el estacionamiento de la entrada al bosque Aokigahara. El video es una producción del cineasta Santiago Stelley, llamado ?Aokigahara: Bosque de suicidios?. Según dice Hayano en el video, las personas se refugian en este bosque para suicidarse como una expresión de rechazo a la sociedad, dejando siempre mensajes sobre su sufrimiento y su animosidad contra la decadencia social. Japón posee una cultura de suicidio que viene del acto ceremonial llamado seppuku (harakiri) que usaban los samuráis como purificación en tiempos pasados, más en la era Tokugawa, que cayó a finales del siglo XIX. Se trata de una ceremonia donde el guerrero se inflingía una daga en el abdomen para limpiar los pecados que cometía contra las divinidades de la religión sintoísta. Sin embargo, dice Hayano, hoy día es un fenómeno moderno, algo totalmente diferente que ya no se relaciona con un acto ceremonial samurai. Incluso, un letrero preventivo instalado en una senda del bosque insta a los suicidas a que recapaciten sobre su decisión: "Tu vida es un precioso regalo de tus padres. Por favor piensa en tus padres, en tus hermanos y niños. No te lo guardes, habla con alguien de tus problemas". En la señal, también se dispone el contacto de la Asociación de Prevención del Suicidio de Japón. Hayano asegura que ha encontrado poco más de 100 cuerpos suicidas. "Pienso que la manera en que vivimos en sociedad hoy en día se ha vuelto más complicada. La comunicación cara a cara solía ser vital, pero ahora podemos vivir nuestras vidas estando online todo el tiempo. Sin embargo, la realidad del asunto es que todavía necesitamos ver nuestros rostros, leer sus expresiones, escuchar sus voces, para que podamos entender sus emociones completamente" dice Hayano mientras se le ve recorriendo el bosque. Más tarde, tanto el vulcanólogo como el equipo de producción del cortometraje se encontraron con el esqueleto de un individuo, cuya descomposición se presume llevaba dos años.
Grupo de jóvenes desafía a Hamás en Gaza y convoca en la red a una protesta Siguiendo los pasos del movimiento egipcio "Tamarrud", un grupo de jóvenes encapuchados de Gaza desafía al poder y ha convocado por Internet una jornada de protesta contra el Gobierno del movimiento islamista Hamás para el próximo 11 de noviembre. Este nuevo grupo de jóvenes anónimos ha creado en Facebook "Tamarrud contra la injusticia para sacar del poder al movimiento islamista Hamás en la franja de Gaza". La formación se inspira en "Tamarrud" (Rebelión, en árabe), el grupo egipcio que logró sacar a millones de personas a las calles contra el presidente islamista Mohamed Mursi y apoyó luego el golpe militar que le derrocó el pasado 3 de julio. El Tamarrud palestino publicó en la red social la semana pasada su primer comunicado, en el que al menos cuatro jóvenes ataviados con camisetas blancas y pasamontañas oscuros llaman a los gazatíes a salir a las calles para manifestarse contra el control de Hamás. "Por el futuro de las generaciones venideras y de nuestra madre patria Palestina, llamamos a nuestro pueblo a rechazar la injusticia, buscar una vida con dignidad y tomar las calles el próximo 11 de noviembre para manifestarse contra la ilegalidad de Hamás", lee uno de los hombres en un vídeo colgado en https://www.facebook.com/tamradgaza1. La fecha elegida para la convocatoria, el 11 de noviembre, no es casual: es la efemérides del fallecimiento del histórico dirigente palestino Yaser Arafat en 2004 en un hospital de París. El movimiento islamista ya ha advertido de que reprimirá la celebración de la protesta. Hamás ganó en 2006 las últimas elecciones legislativas palestinas y, salvo un breve Ejecutivo de unidad nacional, gobernó en solitario tanto en Gaza como en Cisjordania hasta junio de 2007, con Ismail Haniye como primer ministro. Fue entonces cuando, tras meses de escaramuzas armadas puntuales entre partidarios de Al Fatah y de Hamás, milicianos del movimiento islamista ganaron una cruenta batalla de seis días a las fuerzas leales al presidente palestino y líder del partido nacionalista secular Al-Fatah, Mahmud Abás. Los islamistas controlan Gaza desde entonces, mientras que Abás ejerce su soberanía en Cisjordania. "Exhortamos a nuestro pueblo a tomar masivamente las calles y gritar unido contra la división interna palestina, contra la política de taparnos la boca y contra las violaciones de nuestros derechos individuales y nacionales, garantizados por la constitución palestina", dice uno de los encapuchados en el vídeo. En menos de dos semanas, Tamarrud ha cosechado más de 45.000 seguidores, aunque también recibe comentarios agresivos y amenazas, como la de un internauta que advierte: "Si salís a las calles, os cortaremos las piernas y os golpearemos la cabeza con zapatos". Fuentes de las fuerzas de seguridad del Gobierno de Gaza afirman que están reprimiendo al grupo, al considerar que trata de sumir a la Franja en una nueva oleada de violencia. Los fundadores y miembros de Tamarrud no han dejado, sin embargo, de publicar comentarios contra Hamás ni de llamar cada tanto a la revuelta, si bien no se identifican ni muestran su rostro por temor a ser detenidos u hostigados por los cuerpos de seguridad. "Hamás nos acusa de pertenecer a Al-Fatah. Están totalmente equivocados. No apoyamos a Hamás ni a Al-Fatah. Somos un grupo de personas que vivimos en Gaza sometidos a la injusticia y bajo una política brutal que nos ha robado la patria por la fuerza", afirma uno de los integrantes en un comentario. Haniye ha advertido recientemente contra cualquier intento de revuelta popular y ha propuesto a cambio a las distintas facciones y a personalidades que se sumen al Ejecutivo para hacerlo más amplio y representativo. "El lenguaje de la rebelión no debe emplearse contra nosotros, sino contra la ocupación (Israel)", señaló Haniye en referencia a la organización convocante de la manifestación. Otro diputado y dirigente de Hamás, Yaija Musa, considera "obvio" que este grupo de jóvenes ha sido "reclutado, organizado y entrenado" por los servicios de inteligencia y el Ejército egipcios para que su grupo corra en Gaza la misma suerte que han corrido en Egipto los Hermanos Musulmanes, matriz de Hamás. "Hay una gran diferencia entre la realidad en Egipto y en Gaza. Nosotros vivimos bajo bloqueo israelí y nuestro movimiento lidera la lucha armada contra la ocupación", afirmó Musa en un comunicado, antes de defender que "quien trate de derrocarnos, colabora con Israel para acabar con la resistencia". El nuevo Gobierno egipcio, civil pero impuesto por los militares, arrestó a Mursi por colaborar con Hamás, entre otras acusaciones, y ha tejido una notable amistad con el Ejecutivo rival, el que preside Abás en Ramala. El Cairo ha ejercido tradicionalmente como mediador entre Hamás y Al-Fatah a fin de que alcancen un acuerdo que ponga fin a la división política. Fuente
Guerra en la tierra por el poder de Dios La convulsa región de Oriente Medio está llegando a un proceso de desintegración o, más bien, de aniquilación entre suníes y chiíes. Con la guerra en Siria de telón de fondo, los superpotencias suníes –Arabia Saudí, Qatar y Turquía– se enfrentan a Irán y a su aliado regional, la milicia chií libanesa Hizbulá. Para entender el origen de esta pugna de poder hay que retroceder a la salida de las tropas estadounidenses de Irak, a finales de 2011. Sin el apoyo de Washington, el Gobierno del primer ministro chií, Nuri al Maliki fue seducido por el régimen iraní. Así, Irán pasó de ser una potencia bastante marginal a emerger como un poder regional con el control de Irak, Siria y Líbano. Históricamente, la alianza de Irán con Siria se remonta a los años 80. Cuando el islam se levantó como una fuerza política en el mundo árabe, el régimen islamista iraní dio la inmunidad al régimen laico sirio para que ejerciera su control sobre los fundamentalistas chiíes en el Líbano. A través de Irán, Hizbulá se convirtió en un instrumento de poder sirio en el país de los cedros. Antes de que comenzara la revolución siria, Teherán tenía una gran influencia en Bagdad, hasta el punto de ser capaz de bloquear las iniciativas iraquíes si Irán se oponía. El régimen de Bagdad comenzó una caza de brujas contra los suníes, arrestando a sus líderes, mientras que los líderes chiíes, los cuales no todos son proiraníes, vivieron sus cortos tiempos de bonanza con demasiado entusiasmo. Estados Unidos había abandonado a Irak, abriendo la puerta a un nuevo poder chií. Únicamente la Administración Obama mantuvo sus acuerdos comerciales con los kurdos del norte del país. Primavera Árabe La Primavera Árabe derrocó a los dictadores egipcio y tunecino, y los islamistas suníes, los Hermanos Musulmanes (en Egipto) y al Nahda (en Túnez) –apoyados por Qatar y Arabia Saudí–, emergieron como fuerza de poder islámica suní. La otra gran potencia suní de la región, Turquía, se unió a la nueva cruzada del Islam suní, apoyando a la Hermandad Musulmana siria, en el ostracismo desde la época de Hafez el Asad, padre del presidente sirio. El objetivo era aislar de nuevo a Irán, a través de los rebeldes sirios –suníes– para derrocar al régimen alauí de Asad. Con ello, se cortaría el puente que une Irán con el Líbano, a través de la milicia fundamentalista chií. Pero acabar con el régimen de minoría alauí no ha resultado fácil. Siria cuenta con el apoyo de Rusia y China, que han vetado todas las resoluciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas en contra de Damasco. El otro gran problema que ha hecho que Occidente reculara a la hora de tomar una decisión seria contra el régimen sirio ha sido la estabilidad de Israel. El país hebreo está rodeado de fronteras enemigas y una guerra a escala regional amenaza su supervivencia. Israel ha tenido una modesta, aunque encubierta, relación bilateral con los sirios, que se remonta a su mutua hostilidad hacia Yaser Arafat. Para Israel, Siria ha sido el malo conocido. La idea de un gobierno suní controlado por la Hermandad Musulmana en su frontera nororiental era aterradora, por lo que preferían a Asad. Sin embargo, dado el cambio en el equilibrio de poder regional, la visión israelí también está cambiando. La amenaza islamista suní se ha debilitado en relación con la amenaza chií iraní. El colapso de la región Mirando hacia adelante, la amenaza de una fuerza suní hostil en Siria es menos preocupante que la presencia de Irán envalentonado en la frontera norte de Israel. Esto explica por qué los arquitectos de la política exterior de Israel, como el ministro de Defensa, Ehud Barak, han estado diciendo que «estamos ante una aceleración hacia el final del régimen». En este punto se presentó el dilema: tomar una acción militar internacional para acabar con el sanguinario régimen sirio, o apoyar a las fuerzas opositoras para que gradualmente se vaya debilitando el Gobierno de Asad. La segunda de las opciones es la que ha funcionado hasta la fecha. Arabia Saudí y Qatar, a través de Turquía, han financiado a los grupos islamistas radicales para acabar con el poder chií. La estrategia es romper el lazo entre Siria y Hizbulá, y desestabilizar el régimen de Bagdad. Estos actores regionales, reacios a la intervención militar extranjera en Siria, han estado apoyando de forma encubierta, bajo la forma de suministrar armas, a los rebeldes sirios. En este espacio, los yihadistas han encontrado su hueco. Incluso si las armas no están destinadas para los yihadistas, el aumento del flujo de armas y entrenamiento a los rebeldes proporciona una oportunidad adicional para los extremistas suníes, con mayor experiencia que la resistencia armada contra Asad, aún desorganizada. Yihadistas utilizados Los yihadistas han sido utilizados por todos los regímenes árabes para sus propios intereses. Al igual que las fuerzas iraquíes suníes, islamistas y baazistas cooperaron con los yihadistas contra las tropas estadounidenses y ahora contra las fuerzas de seguridad chiíes que dominan el país, muchos de los opositores dentro de la población suní de Siria se han alineado con los yihadistas, dadas las limitaciones que enfrentan en la lucha contra el bien armado Ejército sirio alauí. Yihadistas con sede en Irak , los que siempre han trabajado con el régimen sirio, la vecina Jordania y los grupos extremistas suníes acogidos en Líbano han visto su oportunidad en el conflicto de Siria. Arabia Saudí también tiene militantes suníes radicales indignados por el asesinato de suníes sirios a manos de lo que ellos llaman el régimen alauí «infiel». Al igual que los saudíes, redirigen sus propios yihadistas hacia la lucha en Irak, Riad, también alientan a combatientes radicales para luchar en Siria. Esto se vio claro en una «fatwa» (edicto religioso) reciente escrita por un grupo de los mejores eruditos religiosos suníes (incluyendo algunos prominentes saudíes), que incita a luchar contra miembros de las Fuerzas de Seguridad sirias. Los yihadistas también podrían tener éxito en el desencadenamiento de un conflicto sectario regional que involucra a múltiples actores estatales y no estatales, y que vería a Irán y Arabia Saudí enrocados en una intensa guerra de poder. Pero mientras que ni los opositores al régimen sirio ni los actores internacionales tienen interés en que el colapso de Siria derive en el conflicto sectario regional, los yihadistas quieren eso. Atentados sectarios en Irak En el último año, los atentados en Irak contra objetivos chiíes han aumentado. Cientos de iraquíes han muerto desde principios de año en atentados sectarios y sólo este mes, más de 150. Precisamente, los últimos actos de violencia en Bagdad contra chiíes coinciden con la movilización de Occidente tras el supuesto ataque con armas químicas por parte del régimen sirio en los suburbios de Damasco. Al igual que en Irak, hemos visto atentados contra chiíes y otros grupos no suníes, incluidos objetivos de Hizbulá en el Líbano. La todopoderosa milicia chií libanesa está viviendo momentos de baja popularidad por su intervención en la guerra siria. Los ataques contra los blindados feudos del Partido de Dios han puesto al movimiento en la cuerda floja. Los ataques en el Líbano en un intento de avivar un conflicto sectario regional. Con el Partido de Dios debilitado, los grupos yihadistas que entran por la porosa frontera del norte del país, y los grupos opositores libaneses que apoyan a los movimientos suníes radicales podrían arrastrar al Líbano a otra guerra civil. Pero está vez, la «victoria divina» de Hizbulá podría convertirse en la mayor derrota, pues perdería el apoyo popular, el control en las decisiones gubernamentales, y si el régimen de Damasco cae, se quedaría sin ruta de suministro de armas desde Irán. Fuente

INTERNACIONAL / ORIENTE PRÓXIMO MIKEL AYESTARAN / ENVIADO ESPECIAL A BEIRUT Día 03/09/2013 - 02.14h Siria ahonda la brecha entre los regímenes suníes y chiíes Hace tiempo que la guerra se libra entre países extranjeros, y los sirios ponen los muertos AFP Tropas del régimen sirio pasan junto a un grupo de civiles al sur de Damasco, en una imagen de archivo Casi 29 meses después, los foros internacionales son incapaces de unificar criterios en torno a Siria. Ni el Consejo de Seguridad de la ONU, donde Rusia y China vetan cualquier medida favorable al uso de la vía militar, ni la Liga Árabe son capaces aprobar resoluciones capaces de alterar la situación sobre el terreno y acabar con el baño de sangre. «El gran problema es que somos verdaderamente ignorantes sobre Siria», confesaba este fin de semana a «The New York Times» el ex embajador de Estados Unidos en Siria, Ryan Crocker, una ignorancia sobre un país clave en el equilibrio de una región que está disputando en suelo sirio una batalla clave de la guerra milenaria en las dos sectas del Islam, suníes y chiíes, esta vez a las puertas de Israel. Hace tiempo que los sirios dejaron de ser protagonistas y se convirtieron en marionetas de países extranjeros que libran un duelo macabro que ya ha costado la vida a más de 100.000 personas. Estos algunos de esos protagonistas extranjeros. Irán La cúpula del régimen sirio, en manos de la secta alauí derivada del chiísmo, forma junto a la milicia libanesa chií de Hizbolá la primera línea de combate financiada por Irán frente a Israel. Mientras que Rusia y China son el apoyo diplomático y militar del régimen, Irán, donde los chiíes son el noventa por ciento de la población, es el apoyo total sobre el terreno (harina, dinero, armas, inteligencia, entrenamiento de paramilitares…). El régimen de Teherán es omnipresente en el conflicto y, al igual que pasó en Irak, no hay solución posible si no se le incluye en el proceso negociador, algo a lo que Estados Unidos y los países del Golfo se han negado hasta el momento. La guerra por la supervivencia del régimen es la guerra por la supervivencia de este eje de resistencia frente a Israel y, a la vez, por mantener la bandera del chiísmo en el corazón del mundo árabe. El Líbano El vecino libanés fue el único que votó en contra de la resolución de la Liga Árabe del domingo que, sin hacer mención a una operación militar, pidió a la ONU y a la comunidad internacional que asuman su responsabilidad para «tomar las medidas disuasorias necesarias» contra el régimen de Assad. Desde el estallido de la crisis. el Líbano ha recibido a más de un millón de sirios y está dividido entre partidarios y detractores de Assad. Hizbolá, que además de milicia es la fuerza política con más peso, respalda abiertamente al régimen, pero trata de evitar que el conflicto se traslade a las calles libanesas. El difícil equilibrio entre confesiones está una vez más al límite y los últimos coches bomba en un barrio chií de Beirut y en Trípoli, bastión suní al norte del país, han sembrado el pánico entre una población que se asoma al abismo de su enésima guerra. Irak Tampoco respalda el ataque militar y, aunque apoyó la resolución de la Liga Árabe, objetó algunos de sus puntos. Diez años después de la invasión liderada por Estados Unidos las cifras actuales de muertos a causa de la violencia no se registraban desde abril de 2008. La herida interna abierta entre las dos sectas del Islam ha devuelto al país «a las puertas de la guerra sectaria» según el Ministerio del Interior iraquí, y Bagdad mira a Damasco con preocupación. La caída de Sadam dio el poder a la mayoría chií, aliada de Irán y Siria, que se enfrenta al enfado de los suníes que acusan a las nuevas autoridades de discriminación y siguen el ejemplo revolucionario sirio. Algunos grupos radicales como El Estado Islámico de Irak, brazo de Al Qaida en este país, han aumentado sus acciones y reclaman la separación de Bagdad de provincias como Al Ambar, donde su secta es mayoritaria. Riad, Qatar y Turquía Las dos potencias principales del Golfo y Turquía, todos ellos de confesión suní, respaldan la apuesta por la intervención armada de Estados Unidos y desde el comienzo intervienen activamente financiando y armando a grupos de la oposición. Las diferencias entre Arabia Saudí, Qatar y Turquía, partidarios estos dos últimos de los Hermanos Musulmanes, respecto al golpe militar en Egipto quedan en segundo plano cuando lo que está en juego es arrebatar el poder de Damasco a los alauíes, secta derivada del chiísmo a la que pertenece Bashar Al Assad. De su mano han llegado grupos que han reclutado a yihadistas de Irak, Afganistán, Pakistán o el Cáucaso para tomar parte en lo que los clérigos más radicales denominan yihad, guerra santa. Fuente

Rusia teme el avance del islamismo radical La inestabilidad en la regiones rusas de mayoría musulmana inquieta al Kremlin El Kremlin tiene pocas esperanzas de poder evitar que EEUU ataque a Siria, pero de todas maneras insiste en que es necesario buscar una salida política al conflicto y advierte que, de lo contrario, la guerra civil proseguirá en ese país de Oriente Medio, que es prácticamente su último aliado, junto con Irán, en la región. Mientras tanto, un ex alto mando de las fuerzas antiaéreas rusas afirmó ayer que Damasco tiene sistemas de defensa antimisil rusos que pueden “dar una respuesta digna” a los ataques estadounidenses. Las principales razones de la insistencia conciliadora rusa hay que buscarlas en la experiencia de los últimos años: en todos los países árabes en los que últimamente ha habido cambios de régimen se ha instaurado, cuando no el caos, la inestabilidad. E inestabilidad y caos es precisamente lo que Moscú no desea. Rusia ya permitió hace dos años que se atacara a un régimen con el que tenía buenas relaciones: el de Gadafi en Libia. Aquella vez no utilizó su derecho de veto en el Consejo de Seguridad de la ONU y el excéntrico dictador cayó para morir a manos de la turba enfurecida le dio muerte. El resultado ha sido el caos: grupos armados continúan actuando por su cuenta, el gobierno central no controla el país y, lo más preocupante, el islamismo radical se ha reforzado. Y es este el principal temor del Kremlin, su mayor preocupación: la divulgación del islam fundamentalista. El problema para la Federación Rusa es que forman parte del país varias repúblicas en las que la mayoría de la población es musulmana. Donde más hay es en el Cáucaso del Norte —Chechenia, Daguestán, Ingushetia, Kabardina-Balkaria, Karachayevo-Cherkesia—, pero no se limita a esta zona; de hecho la principal república musulmana rusa es Tatarstán. En todas ellas, pero principalmente en las caucásicas, ha surgido el problema del terrorismo inspirado en el islam radical suní. Si hay un verdadero peligro para la estabilidad política de Rusia, es este. De ahí la inquietud y también el cabreo que experimentan las autoridades rusas al ver lo que sucede en los países árabes. Es verdad que Moscú vende armas a sus amigos en esa región —a Siria e Irán— pero no es menos cierto que se ha abstenido de sumistrarles los armamentos más modernos y que incluso ha dado largas cuanto ha podido al cumplimiento de contratos ya firmados. Según datos del Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo se estima que las ventas de armas rusas a Siria fueron de unos 122 millones de euros tanto en 2009 como en 2010. Pero según escribía la revista Time hace 20 días, el Kremlin habría rechazado una oferta de Arabia Saudí de comprarle armas por más de 11.000 millones de euros y garantías de que los países árabes del Golfo no amenazarían la hegemonía del gas ruso en Europa a cambio de que Moscú dejara de obstaculizar los proyectos de resolución sobre Siria en el Consejo de Seguridad. La única base fuera del espacio de la Comunidad de Estados Independientes que le queda a Rusia es la naval de Tartus. Pero paradójicamente Moscú decidió evacuar su personal militar de esa base en junio pasado. El Kremlin no quiere perder a sus hombres ni verse envuelto en un conflicto militar. Pero tampoco quiere que el régimen de El Asad caiga y que en su lugar lleguen al poder suníes radicales o un gobierno débil que será incapaz de controlar a estos. De ahí que majaderamente repita que la alternativa a una salida diplomático-política es una guerra civil sin fin. Además de los intereses geopolíticos y de los ya citados estratégicos —impedir que se extienda aún más el islam fundamentalista—, el Kremlin tiene que tomar en consideración los ánimos de sus ciudadanos y de sus institutos influyentes, como es la Iglesia Ortodoxa. Ya se ha visto lo que ha sucedido con los coptos en Egipto después de que llegaran al poder los Hermanos Musulmanes, y los rusos no tienen dudas de lo que les sucederá a los cristianos cuando la oposición triunfe en Siria. Los ortodoxos bajo El Asad no han tenido mayores problemas, pero tanto observadores como políticos y sacerdotes rusos están convencidos de que estos serán perseguidos por el nuevo régimen. Probablemente la misma suerte les espere a otros grupos como los drusos y peor les irá a los alauitas. Pero hay más: los rusos no creen que El Asad haya utilizado armas químicas, como afirman Estados Unidos, Francia e Inglaterra, sino que sospechan que los responsables pueden ser algunos grupos de la oposición. Como ha subrayado Alexéi Pushkov, presidente del Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Diputados rusa, “en mayo de 2013 algunos observadores de la ONU, entre los que se cuenta Carla del Ponte, que fue fiscal jefe del Tribunal de Derecho Penal para la ex Yugoslavia, hicieron declaraciones en las que apoyaban las denuncias de que los que habían usado armas químicas eran los rebeldes con el fin de poder acusar de ello al gobierno sirio”. Por si esto fuera poco, señala Pushkov, Iraq informó que “descubrieron tres fábricas clandestinas que estaban produciendo sarín y que esas plantas pertenecían a grupos asociados con Al Qaida y los rebeldes sirios”. Pushkov se refería en estas declaraciones a acusaciones anteriores, pero Moscú piensa que también el ataque del pasado día 21 no es obra del gobierno sirio —ese mismo día llegaban los inspectores de la ONU— sino de la oposición en su afán de lograr que por fin comiencen los bombardeos estadounidense contra El Asad. La escalada militar en Siria puede dar comienzo a una guerra mayor, opinan algunos polítologos rusos: por un lado, la 'colación suní' que cuenta entre sus filas a los suníes sirios, Arabia Saudí y Qatar, contra el 'eje chií', formado por Siria e Irán, más algunas organizaciones como la libanesa Hezbolá y al que podría ser arrastrado también Iraq. El mismo Pushkov considera que los suníes no se contentarán con Damasco y que después irán a por Bagdad. Por último, tampoco cree Rusia que el objetivo de la oposición y de sus aliados sea establecer la democracia en Siria —Arabia Saudí, Qatar y los grupos suníes que combaten a El Asad no tienen nada de democráticos—, ni tampoco se fía de las razones humanitarias que da Washington y sospecha que Estados Unidos se guía más bien por sus intereses geopolíticos y económicos. El Kremlin tiene poco que perder en estos momentos al insistir en su posición conciliadora, ya que no hay en la agenda con Estados Unidos ningún progreso en lo que los separa, especialmente en lo que se refiere a los planes de Washington sobre el escudo nuclear. Fuente
INTERNACIONALISMO MUSULMÁN Alerta en Europa Al-Qaeda recluta a jóvenes musulmanes radicales para mandarlos a Siria MADRID, ESPAÑA.- Con turbante y empuñando un fusil de asalto, Rachid Hossain Mohamed, Wahbi, mira a la cámara y lanza proclamas en árabe. Luego responde preguntas de un interlocutor e incluso ambos sonríen. Así empieza un video de 8:47 minutos distribuido en un chat utilizado por yihadistas y descubierto por los servicios de inteligencia españoles. En la siguiente toma, Wahbi aparece con uniforme y casco de camuflaje y se despide de algunos milicianos para luego subir a un camión militar y sentarse al volante. El video tiene como fondo musical cantos en árabe que exaltan el martirio. Después el camión conducido por Rachid avanza por un camino vecinal. En la siguiente escena, desde lejos se aprecia el vehículo acelerando cerca de un complejo de edificios; segundos después estalla y deja una inmensa nube de humo negro. La toma de la explosión se repite desde tres ángulos. Wahbi, de 33 años, hasta antes de inmolarse --el 1 de junio de 2012-- era taxista en Ceuta, la ciudad autónoma de España en el norte de África. Y las proclamas que lanza en el video dan gracias a Alá y anuncian su determinación de hacer la yihad (guerra religiosa) contra el régimen de Bashar Al-Assad, presidente sirio. El Ministerio del Interior español difundió este video el pasado 21 de julio para dar a conocer que el atentado de este ciudadano español causó 130 muertos en el cuartel militar sirio de Idlib. Aunque es poco habitual que el Ministerio difunda estos videos, esta vez lo hizo en una conferencia de prensa del ministro Jorge Fernández Díaz, quien anunció la captura de ocho miembros de una célula hispano-marroquí de Al-Qaeda que opera en Ceuta y en la ciudad marroquí de Castillejos, a la cual atribuyó la cooptación de por lo menos 50 jóvenes enviados a combatir contra el régimen de Assad. No es la única red de Al-Qaeda que recluta en Europa a jóvenes musulmanes radicales para mandarlos a Siria, como los enviaba antes a los conflictos de Chechenia, Irak y Afganistán. Ante la falta de información consensuada entre sus miembros, el Consejo de la Unión Europea dio por buenos los datos aportados por un análisis del Centro Internacional de Estudios sobre Radicalización del King’s College de Londres, ICSR Insight: European Foreign Fighters in Syria, donde se afirma que hasta 600 jóvenes de países europeos se han sumado a la insurgencia contra Assad. Estos musulmanes de origen europeo representan entre 7 y 11% del total de combatientes extranjeros en Siria y la mayoría proceden de Holanda, Reino Unido, Francia, Bélgica y Alemania. Aunque el estudio del King’s College registra sólo seis casos desde España, las autoridades hablan de 50 jóvenes reclutados en este país: 12 españoles y 38 marroquíes. ALERTA EN EUROPA La alerta de las autoridades europeas se disparó porque las investigaciones del caso español evidencian que esta célula alienta a los nuevos milicianos a actuar en el futuro como "lobos solitarios", cometiendo atentados en el territorio comunitario, como ya ha ocurrido en París y Londres e incluso en Boston, Estados Unidos. Una fuente de la policía española reconoció que el desmantelamiento de esa célula de reclutadores no garantiza que se haya detenido desde España el flujo de jóvenes a Siria. Al respecto Fernando Reinares, investigador del Real Instituto Elcano --fundación privada española de estudios estratégicos--, alertó sobre el surgimiento de una "segunda generación de terrorismo" formada por hijos de los inmigrantes ya integrados a los países europeos pero expuestos a "focos de radicalización de la ideología yihadista", citó la agencia mexicana Notimex. Al dar a conocer los resultados de un estudio acerca de países como el Reino Unido, Italia y Alemania, Reinares consideró que en el caso de España las investigaciones arrojan que "todos han actuado en conjunción con otros, en células". FRONTERAS EUROPEAS Ceuta, de unos 84 mil habitantes, es un enclave español en el norte de África, colindante con Marruecos y en la costa del Estrecho de Gibraltar, en el Mediterráneo. Conviviendo ahí con los católicos vive la población musulmana más numerosa de España. Melilla (también bajo autoridad española) y Ceuta se consideran territorios periféricos de la Unión Europea en África; colindan con Marruecos en una frontera donde abundan los problemas de migración, comercio y contrabando de drogas. Pero desde la década pasada los gobiernos de España y Marruecos se han dedicado principalmente a combatir las acciones en la creciente marea de radicalización de los jóvenes musulmanes absorbidos por la yihad. Al continuo ambiente de tensión y radicalización en estas ciudades se suman las múltiples proclamas de Al-Qaeda por restaurar el califato de Al Andalús, que en la antigüedad incluyó gran parte de España, para lo cual alientan actos terroristas en Ceuta y Melilla contra lo que llaman la "usurpación de los infieles". Además, esa organización tiene en los países vecinos del desierto del Sahel el asiento de su rama Al Qaeda en el Magreb Islámico. Entre los jóvenes reclutados para viajar a Siria hay un menor de edad, Nordin Abderrayat, de 16 años, hijo de Ahmed Abderrayat Laarbi. Éste, de 45 años, a quien el diario El País entrevistó e identificó como uno de los 11 detenidos en 2006 en la Operación Duna por pertenecer a la organización Al Haraka Salafiya Yihadia, fue absuelto por falta de pruebas en 2012. Ahmed Abderrayat está abatido: da por hecho que su hijo encontrará la muerte en Siria, país al cual ingresó con el pasaporte de su hermano mayor. MARQUITOS Tres días después de la conferencia del Ministro del Interior, el juzgado número 2 de la Audiencia Nacional de España dictó prisión provisional contra los ocho miembros de la célula de reclutadores, que encabezaba Karim Abdeselam Mohamed, Marquitos, por el presunto delito de integración en organización terrorista. El juez Ismael Moreno Chamarro señala en su fallo (diligencia previa 2/2009) que este dirigente radical es un "referente del yihadismo" en la frontera hispano-marroquí, y ya había sido detenido en la Operación Duna, la cual encabezó el juez Baltasar Garzón en diciembre de 2006. Es decir, en la misma operación en la que fue detenido el padre del menor Nordin Abderrayat. El documento señala que los cuerpos antiterroristas de la Policía Nacional y la Guardia Civil identificaron que desde entonces Marquitos se convirtió en "un líder" y "extendió su red yihadista a nivel internacional, alcanzando no sólo Marruecos y España, sino Bélgica, Turquía y Siria". El fallo del juez, cuya copia tiene Proceso, hace hincapié en que esta red envió a Siria por lo menos a 50 españoles y marroquíes en seis grupos. Todos, "tras ser ayudados a cruzar la frontera de Turquía a Siria, alcanzaban los campos de entrenamiento". Según el juez, parte de los enviados son convertidos en "terroristas suicidas" mientras otros son "entrenados para insertarse en comandos para el combate". Después de enunciar por nombre a una docena de ellos, el juez destaca el fallecimiento de cinco en Siria, tras inmolarse causando numerosas víctimas, entre ellos Rachid (del video citado), sus amigos Mustafa Mohamed Layachi y Mustafa Mohamed Abdeselam y otros dos de nacionalidad marroquí pero residentes en España: Abdellatif el Morabet y Bilal el Helka. Fuente La yihad postprimavera árabe Mientras la austeridad financiera y la miopía geopolítica predominan en la Unión Europea, la reciente yihad lanzada por Al Qaeda, motivando a la alerta roja de EEUU en 19 legaciones diplomáticas en el exterior, es un aspecto que Europa debe tomar en consideración como alto nivel de riesgo en su periferia mediterránea. Con la pretensión de recobrar protagonismo político en detrimento de los partidos islamistas, especialmente tras el golpe militar en Egipto, el líder de Al Qaeda, el egipcio Aywan Al Zawahiri, sucesor del fallecido Osama Bin Laden desde 2011, acaba de nombrar como número 2 de la red terrorista al yemeni Naser al Wahishi, alias Abu Basir. La estrategia es clara: retomar la yihad contra Occidente desde Yemen y aprovechar el golpe militar en Egipto para cobrar protagonismo en una postprimavera árabe sumamente aletargada y atomizada por la ralentización de los cambios políticos y la reacción de las elites para domesticar la rebelión popular. Fiel a su estilo dialéctico, Al Qaeda no parece cortarse. Acusó al defenestrado expresidente egipcio Mohammed Morsi y su partido Hermandad Musulmana de propiciar su caída por no elegir la yihad contra Occidente y las ‘odiadas’ elites laicas árabes. Paralelamente, lanzó fuego en Siria acusando al líder del partido islamista libanés Hizbulá, Hasán Nasrala, de propiciar la guerra en ese país apoyando al ‘odiado’ régimen laico de Bashar al Asad, todo ello con apoyo iraní. En Siria, las células de Al Qaeda no sólo luchan contra el régimen de Bashar al Asad sino contra los rebeldes laicos opuestos a la ideología yihadista salafista, toda vez que estas células radicales buscan ‘regionalizar’ la guerra civil siria a través de la unificación de Al Qaeda en Irak como actor clave. Con ello, la Al Qaeda post Osama Bin Laden busca volver con fuerza en la postprimavera árabe ya oficialmente recreada por el golpe militar egipcio y la interminable guerra civil siria. Un escenario que debe ser tomado en cuenta por una Europa que observa cómo su periferia mediterránea se le va de las manos, probablemente por su indolencia ante el drama social (Grecia) y ahora por su miopía para no observar un retorno del terrorismo yihadista. Fuente

EL MUNDO Yihadistas ganan terreno en Siria Los islamistas radicales están desplazando a la oposición moderada en Siria. También ganan terreno grupos cercanos a Al Qaeda que reciben apoyo de los países del Golfo Pérsico. ¿Cuán grande es el peligro que representan? El levantamiento en Siria está cambiando de rostro. En muchas regiones, los islamistas radicales han desplazado a los rebeldes no religiosos o moderados. Según un nuevo estudio de la editorial Jane's, especializada en políticas de seguridad, casi la mitad de los alrededor de cien mil combatientes de la oposición son, entretanto, islamistas de diversas corrientes. Unos 10.000 de ellos son yihadistas que quieren continuar su lucha también fuera de Siria. Sin embargo, la situación en Siria es muy confusa, y las cifras acerca de la fuerza de los grupos rebeldes se deben tomar con pinzas, según Michael Stephens, del grupo de expertos Royal United Services Institut (RUSI). Además, es difícil determinar la orientación de los combatientes y de las organizaciones. Tanto islamistas como yihadistas tienen una determinada ideología, basada en la religión, pero pueden tener diferentes objetivos y estructuras. Muchos islamistas son, por ejemplo, moderados. “Lo que causa preocupación es una cifra de cerca de 2.000 a 3.000 extremistas”, explicó Stephens en conversación con Deutsche Welle. Yihadistas aspiran a nuevo califato Los adeptos a la “guerra santa” a nivel mundial son un grupo extremadamente radicalizado. Los yihadistas no solo tienen como objetivo derrocar al régimen de Damasco. Su objetivo –al contrario que el de muchos otros islamistas- va mucho más allá. Quieren que Siria sea parte de un estado religioso islamista en el corazón de Medio Oriente y para luchar por ello han acudido voluntarios de otros países árabes, Europa y Asia. Según Stephens, hay células islamistas en el norte de Alemania, en Países Bajos y en la península escandinava, cuyos voluntarios llegan a Siria a través de Turquía. La organización yihadista más conocida es el Frente Al-Nusra, que mantiene estrechos contactos con la red terrorista Al Qaeda. Se estima que cuenta con más de 5.000 combatientes. Michael Stephens cree, sin embargo, que esa cifra es demasiado alta, y que, además, no todos los combatientes de Al-Nusra son extremistas. Algunos de ellos se habrían unido a dicha agrupación porque está mejor organizada y es menos corrupta que otras. Al Frente Al-Nusra se le adjudican diversas series de atentados suicidas y ataques con bombas. Asimismo, la organización “Estado Islamista en Irak y el Levante” (EIIL), que agrupa a otras pequeñas organizaciones, cobra cada vez más influencia. Dicha organización también es considerada un vástago de Al Qaeda. Los diferentes grupos yihadistas dependen, en parte, de los donantes de los países ricos del Golfo Pérsico, explica Paul Salem, director de la Oficina para Cercano Oriente de la Fundación Carnegie. Cada uno de esos grupos posee una estructura propia, pero tienen en común su aspiración a crear un estado islámico. Crítica a la actitud vacilante de Occidente Sin ayuda masiva del extranjero, los sirios no pueden, según Paul Salem, deshacerse de los yihadistas. Por eso, el experto recomienda enviar armamento y posibilitar el entrenamiento de los grupos no religiosos de resistencia, como el Ejército Libre Sirio. La actitud vacilante de Occidente en cuanto a armar a los rebeldes sirios contra el régimen de Damasco es peligrosa, en su opinión: “Eso va a favor de los yihadistas, que pueden decir al Ejército Libre Sirio: ‘ven, sus amigos no los ayudan' “. Por el contrario, los extremistas cuentan, evidentemente, con el suficiente dinero y con armamento de manos privadas e, incluso, estatales en los países del Golfo Pérsico. Si eso no cambia, seguirán ganando terreno, asegura Salem. Fuente
REPORTAJE ESPECIAL Alá en Los Altos de Chiapas El emir Mohammed Nafia y Hayy Idriss, granadinos, fueron la avanzada del islam en Los Altos de Chiapas. Después del 1 de enero de 1994, cuando se hizo pública la existencia del EZLN, ambos tuvieron la idea de volver musulmán al movimiento zapatista para que se uniera a otros “pueblos rebeldes” del mundo. No lo consiguieron. Clases de Corán en Los Altos de Chiapas. Foto: Miguel Dimayuga Daud, un pastor musulmán en Los Altos de Chiapas. Foto: Miguel Dimayuga Pero sí lograron convertir en islámicos a algunos indígenas tzotziles, antes evangélicos, a quienes les prometieron que su nueva fe los libraría de la explotación. Éstos a su vez –luego de estudiar el Corán en España y Marruecos– mantienen viva la religión de Alá en las orillas de San Cristóbal de Las Casas. SAN CRISTÓBAL DE LAS CASAS, CHIS. (Proceso).- Ibrahim es un indígena tzotzil de San Juan Chamula que cecea como si fuera español. Su hermano adoptivo Daud hace lo mismo. A las afueras de esta ciudad tienen una mezquita donde enseñan el Corán a un grupo de niños, en su mayoría indígenas. Ibrahim y Daud estudiaron el libro sagrado del islam primero en Chiapas, y luego en España y Marruecos. Los viernes por la tarde visten las ropas tradicionales de los imanes y oran en árabe, tzotzil y español. Provenientes de un pueblo de profunda religiosidad –en el cual desde hace décadas pelean evangélicos y católicos–, ellos y otros 600 indígenas de Los Altos de Chiapas optaron por el islam hace 15 años. “Rezan el coralillo”, decían en su comunidad, en referencia al Corán. La historia de ambos indígenas parece de ficción. Vivieron varios años en Europa y el norte de África con la finalidad de conocer otras comunidades musulmanas y estudiar el Corán, el que ahora difunden entre los suyos en la mezquita que construyeron en la colonia Arcos La Alborada. Ibrahim, de 32 años, es líder de su comunidad y está casado con Yanna. Tienen tres hijos, lo cual es considerado una alianza de sangre para hacer crecer el islamismo entre los tzotziles de San Juan Chamula. En su infancia Daud estuvo abandonado y ahora, a sus 25 años, es maestro de islamismo de una decena de niños. Acaba de volver de España y Marruecos, donde permaneció tres años perfeccionando sus conocimientos sobre el Corán. Pero no sólo la historia de Ibrahim y Daud es como de ficción. También lo es la llegada de los islámicos a Chiapas. En 1994, luego del levantamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), un par de granadinos (Aureliano Pérez Yruela –el emir Mohammed Nafia– y Esteban López Moreno –Hayy Idriss–, del Movimiento Mundial Murabitún) viajaron a la Selva Lacandona a fin de hablar con el subcomandante Marcos. Su intención era convencer a los zapatistas de tomar el camino del islam y unirse a otros “pueblos rebeldes” del mundo. link: http://www.youtube.com/watch?v=vzo7ru8XipM El fundador y líder absoluto del Movimiento Mundial Murabitún (MMM), Ian Dallas, nació en 1930 en la ciudad escocesa de Ayr. Algunas fuentes lo señalan como diseñador gráfico, dramaturgo, actor e incluso exrepresentante de Los Beatles. En 1967 abrazó la fe islámica inspirado por Abdelkarim Dauodi, el imán de la mezquita Qarawiyyin, en Fez, Marruecos. Dallas tomó el nombre de Abdelqader. El emir Mohammed Nafia. Prozapatismo. Foto: Archivo Gaspar Morquecho Zapatismo islámico Procedentes de Granada, Pérez Yruela y López Moreno llegaron a Chiapas en 1993; instalaron un restaurante, una panadería y una carpintería en San Cristóbal de las Casas. El 1 de enero de 1994, cuando se dio a conocer públicamente el EZLN, tuvieron una idea: volver islámico el zapatismo. Tuvieron contacto con el comandante Tacho y el entonces mayor –hoy subcomandante– Moisés; además, acreditándose como reporteros de una de sus publicaciones, La Gaceta de Granada, asistieron a varios encuentros del EZLN con agrupaciones sociales. En 1995 intentaron tener un encuentro con Marcos, a quien le enviaron una carta de 14 cuartillas del MMM en la cual le proponían una alianza y establecer el islam entre los indígenas rebeldes. Marcos no los recibió. Gaspar Morquecho, periodista e investigador radicado en San Cristóbal de Las Casas hace más de 25 años, ha hecho una profunda investigación sobre la llegada de los islámicos españoles a Chiapas y la conversión de los indígenas evangélicos al islam. Morquecho le muestra al reportero una copia de esta carta: “Hermanos: Nos dirigimos a ustedes con todo aprecio y el respeto que vuestra heroica y ejemplar lucha nos inspira. Queremos ante todo saludar vuestra lucha y manifestaros nuestro agradecimiento por el ejemplo de nobleza y dignidad que estáis ofreciendo al mundo entero. Cada grito de libertad de cada uno de los pueblos oprimidos del mundo es un aliento de coraje y esperanza para todos. “Somos portavoces del Movimiento Mundial Murabitún, un movimiento de musulmanes occidentales comprometidos con la restauración de la libertad, la justicia y la dignidad humanas en todos los rincones del mundo. “Hemos seguido vuestra lucha con enorme interés y admiración desde el principio. Os enviamos un primer mensaje de saludo a través del comandante Tacho y del mayor Moisés. Mantuvimos una entrevista con ellos en San Pedro de Michoacán dos días antes del ataque militar ordenado por los prestamistas internacionales al funcionario Zedillo, el 8 de febrero de 1995. Hemos asistido también como reporteros de una de nuestras revistas, La Gaceta de Granada, a la consulta llevada a cabo en Agua Escondida el 5 de junio último. “El objetivo de esta carta es participar activamente en la petición de consejo que habéis lanzado en vuestro comunicado presentado en Larráinzar III. A partir de esta carta desearíamos tener una entrevista con Uds., en algún lugar de la selva para comentar ampliamente los puntos que aquí esbozaremos y ponernos a vuestro servicio para desarrollar un plan de trabajo en el que desde ahora nos comprometemos a participar si a vosotros os parece de interés. “Queremos ayudaros para ayudarnos, porque vuestra lucha debe triunfar para beneficio de toda la humanidad.” En la carta el MMM les pide a los zapatistas no usar el término “demandar”, porque sostienen que eso es asumir un “lenguaje de esclavos”, sino combatir al verdadero responsable de la situación: el sistema bancario. Pero para ello señala que es necesaria una lucha mundial mediante una alianza de pueblos rebeldes y “la puesta en marcha de un plan económico y político de reconstrucción social de vuestro pueblo sobre la base del gobierno sin Estado y la economía sin usura”. De la alianza con otros pueblos el MMM explica: “La unión de tzeltales, tzotziles, choles, tojolabales y mames en las filas zapatistas es un ejemplo de hermandad entre pueblos, que debe ampliarse para fortalecerse. “Nosotros, el Movimiento Mundial Murabitún, os invitamos a sentaros con representantes de los pueblos de Chechenia, Cachemira, Euskal Herria y otros pueblos que hoy están en la vanguardia de la lucha contra el tiránico orden bancario mundial, y con los que nosotros tenemos relaciones de colaboración, difusión, orientación y apoyo en sus diferentes luchas. Ellos nos han pedido que os transmitamos su invitación a compartir ahora el esfuerzo de la lucha para poder disfrutar juntos el orgullo de la victoria final. “Ahí están vuestros aliados, los que os harán fuertes con su compañía, su apoyo práctico y su visión que ampliará la vuestra con un movimiento de hermandad que volverá a marcar un ejemplo para el mundo. “El nuevo orden mundial diseñado por los banqueros separa y destruye a los pueblos, fortaleciendo y uniendo a los Estados bajo la coacción económica del sistema bancario mundial. “La nueva alianza de los pueblos rebeldes del mundo unirá y engrandecerá a los pueblos desmantelando los Estados, eliminando las fronteras y destruyendo la tiranía del sistema bancario mundial.” En su larga carta el MMM les propone a los zapatistas crear un nuevo orden económico abandonando el uso de la moneda y del salario; la instauración de un mercado libre de mercancías sin intermediarios, principalmente de los bancos; la restauración del dominio económico de las mujeres; la asociación de los productores y comerciantes en gremios y la “liquidación del Estado y abandono de sus instituciones”. Una vez logrado esto, añade, “la construcción social, política y económica de vuestro pueblo será real y se convertirá en un ejemplo para México y para el mundo. Con todo esto ya podremos hablar de Libertad, Justicia y Democracia en sus significados reales y no como demandas sino como realidades establecidas para el beneficio de vuestro pueblo y de toda la humanidad”. En esos días de febrero de 1995 Marcos huyó ante la entrada del Ejército y policías federales a la Selva Lacandona; querían detenerlo por órdenes del entonces presidente Ernesto Zedillo. La carta del movimiento islámico no tuvo respuesta y ante ese silencio Pérez Yruela y López Moreno tomaron otro camino: convertir al islam a los indígenas chamulas con la promesa de ayudarlos a construir su sueño dorado: Un mercado netamente indígena, libre de la presencia de los mestizos y blancos, "que sólo los explotan". La conversión de los chamulas A los 15 años, antes de convertirse al islamismo tras conocer a Pérez Yruela, Ibrahim se llamaba Anastasio Cheb Cheb y profesaba el evangelismo, como su abuelo materno, Miguel Gómez Hernández. Éste, conocido como Miguel Caxlán, fue uno de los primeros en convertirse al evangelismo en Chiapas en los setenta, por lo cual fue perseguido, asesinado y desollado en 1981. “Mis abuelos vivían en Chamula. Mi abuelo Salvador Cheb Cheb era muy respetado porque tenía el don de curar a la gente. El clan era muy conocido y respetado entre las autoridades. Del lado de mi madre, mi abuelo Miguel Gómez Hernández, conocido como Miguel Caxlán fue de los primeros que se convirtió al evangelismo y fue perseguido y asesinado en 1981. Todos en mi familia éramos perseguidos”, dice Ibrahim a Proceso mientras se prepara para la oración del viernes. Explica que el acento español lo adquirió tras vivir cinco años en España, desde donde viajó a Sudáfrica, Alemania, Inglaterra, Marruecos y Argelia. “Conozco la casa de Alá; me ha premiado”, expresa con alegría. El acento, señala, también le viene por su matrimonio con Yanna, hija de Esteban López Moreno, con quien tiene dos niños y una niña. “No hay una alianza de sangre ni estrategia ni algo premeditado para afianzar el islamismo con el clan Cheb Cheb; simplemente tener una matrimonio con ella fue porque Dios, Alá, la puso en mi camino y gracias a ella he podido conocer a mucha gente; todo lo que sé y lo que tengo es por ella”, dice Ibrahim. Hace siete años Ibrahim y su familia construyeron la mezquita –una habitación amplia de cemento empotrada en la montaña en las afueras de San Cristóbal–, donde oran y enseñan el Corán a otros indígenas. Según sus estimaciones ya hay 600 chamulas convertidos. En su opinión la cercanía de los chamulas con el islam obedece a que los indígenas “no la ven como una religión sino como una forma de vida, una dawa” (llamado), muy parecida a la suya de generosidad y humildad, “y eso hace que al llegar al islam no vea una diferencia”. Los viernes él se encarga de encabezar la oración para unas 20 personas que llegan a la mezquita; la mayoría son de su familia. Todos hacen la purificación (limpieza de brazos, pies, ojos, oídos y boca) antes de entrar descalzos a la habitación donde en lugar de alfombras en el suelo hay tapetes de paja. Sus rezos en la mezquita no se diferencian mucho de los de los otros indígenas en el templo católico de San Juan Chamula, donde oran en su lengua, hincados, y se agachan muchas veces ante la imagen de los santos, a los cuales les ofrecen comida y una bebida alcohólica llamada posh (espíritu) a cambio de salud. Una parte de la oración en la que agradecen a Alá es dicha en árabe, otra en tzotzil y una más en español. Ibrahim es asistido por Daud, quien acaba de volver de Granada y Marruecos, donde estudió el Corán. Clases de Corán en Los Altos de Chiapas. Foto: Miguel Dimayuga Mezquita de La Alborada. Islam en San Cristóbal. Foto: Miguel Dimayuga “No somos como Testigos de Jehová que van tocando las puertas. Nosotros vemos el islam como una forma de vida, el dawa, como algo generoso y pacífico”, precisa Ibrahim y rechaza la imagen de violencia y terrorismo con la que se ha asociado a su religión en los últimos años. “He visto cómo nos están investigando, cómo nos espían, pero no tenemos ningún miedo, no tenemos nada que esconder; el único miedo que tenemos es de Alá. Nosotros no hacemos actos como terrorismo, como dice la gente de afuera, los del gobierno o los de las otras iglesias católica y evangélica que nos acusan de ser terroristas y a Nafia y Esteban que eran de la ETA. Lo único que quieren (es) manchar el nombre de todos porque ven que están perdiendo gente”, acusa Ibrahim. Mientras Ibrahim invita a compartir la comida después de la oración, Daud –quien antes se llamaba Jorge Patishtán– se encarga de atender a los niños a quienes les enseña el Corán tres veces a la semana. Daud fue un niño abandonado a quien recogió la familia de Ibrahim. Durante su infancia le enseñaron español y en la adolescencia lo convirtieron al islam. Su progreso fue tan rápido que en los últimos tres años lo llevaron a España y Marruecos para que aprendiera de memoria el libro sagrado de los musulmanes. Será el próximo líder de los chamulas convertidos al islam, religión que día a día ve crecer el número de sus fieles en las afueras de San Cristóbal de Las Casas, donde cohabitan otras seis religiones (la católica más varias protestantes) que convierten en una pequeña Babel religiosa esta ciudad de las montañas de Los Altos de Chiapas. Fuente

Hamás y Hezbolá y la 'guerra de las estaciones' Qué necesarios son estudios como éste, sobre organizaciones tremendamente influyentes pero muy poco conocidas, lo cual no deja de resultar asombroso en la era de la información ubicua. Por desgracia, El conocimiento inútil sigue siendo imprescindible, después de tantos años. Joshua L. Gleis y Benedetta Berti firman este trabajo extraordinario que ojalá alguien se tome la molestia de traducir al español, para que en la hispanoesfera se hable con mucho más conocimiento de causa sobre dos de las organizaciones terroristas más poderosas del mundo, el Movimiento de Resistencia Islámico palestino, más conocido por su acrónimo (Hamás), y el libanés Partido de Dios, vulgo Hezbolá. No sólo sobre ellas: también sobre el eje del Eje de la Resistencia, la República Islámica de Irán. Hamás y Hezbolá han fungido de parteaguas en las sociedades que los generaron. Así, en Palestina el Movimiento de Resistencia Islámico ha venido representando una formidable alternativa a la antaño todopoderosa OLP, durante tanto tiempo paradigma del anticolonialismo laico y de izquierdas para buena parte del mundo occidental. La fuerza con que irrumpió Hamás en el panorama palestino fue tal, que hoy en día Al Fatah alberga en su seno un grupo terrorista con el muy poco laico nombre de Brigadas de los Mártires de Al Aqsa. Es sólo un ejemplo. Otro: en las únicas elecciones en las que ha participado, las de 2006, la formación islamista obtuvo un resultado espectacular: fue la candidatura más votada en 12 de los 16 distritos palestinos y conquistó más de la mitad de los escaños en liza (pero su porcentaje de voto fue inferior al 50%: el 44,45%, concretamente). Uno más, aún más decisivo: en 2007 libró con éxito una guerra en Gaza contra Al Fatah y la propia Autoridad Nacional Palestina, y desde entonces detenta el poder en la Franja, donde ha erigido un Gobierno que no rinde cuentas ante el de Ramala. En cuanto a Hezbolá, baste decir que es dueño y señor de vastas zonas del Líbano (incluida parte de la capital), donde ha creado un auténtico para-Estado, y que, pese a su filiación chií, es un referente para innumerables musulmanes por sus enfrentamientos a cara de perro con Estados Unidos e Israel. (¿Es o era? La guerra de Siria, en la que se ha implicado de hoz y coz en defensa del régimen de Bashar al Asad, está hundiendo su prestigio entre los suníes, abrumadoramente mayoritarios en el mundo islámico –en torno al 80% del total–). ¿Qué tienen en común Hamás y Hezbolá? Para empezar, el odio a Israel. Es lo que les mueve y lo que les hizo nacer, durante la primera Intifada y la guerra del Líbano, respectivamente. Ambas organizaciones se han juramentado para destruir el Estado judío, al que por supuesto no reconocen sino que menosprecian con epítetos pretendidamente denigratorios como el de "entidad sionista". Por eso se oponen radicalmente al denominado proceso de paz. También comparten el islamismo, el populismo, el antiamericanismo/antioccidentalismo y la sintonía con Irán. Y, por supuesto, el culto a la violencia terrorista, pese a los estragos que causa entre sus militantes y partidarios. O precisamente por ello (de nuevo el odio como clave explicativa). Pero también difieren en aspectos sustanciales. Por lo pronto, una (Hamás) es suní y la otra chií, división sectaria que ha marcado a sangre y fuego la historia del islam y que ha vuelto a cobrar especial virulencia desde el advenimiento del jomeinismo (1979) y de la Primavera Árabe (2011-…). Por otro lado está el hecho paradójico de que algunas de sus diferencias más significativas anidan en sus puntos en común, fundamentales. Así, el islamismo de Hamás es muy distinto del de Hezbolá, por la crucial razón sectaria que acabamos de mencionar. En cuanto a Israel, la lógica de los hechos ha forzado a Hamás a adoptar posiciones menos intransigentes que las que mantiene Hezbolá, al fin y al cabo un actor ajeno al conflicto que no tiene que pelearle los adeptos a una entidad de la entidad de la OLP ni gobernar sobre media Palestina (Gaza) con la espalda descubierta: en la retaguardia de la Franja está Egipto –además, ahora con un Ejército abiertamente antiislamista y hostil a Hamás–, no Siria e Irán. Irán, por cierto, es lo que explica que Hezbolá sea mucho más fuerte y poderosa que Hamás en todos los ámbitos, especialmente en el económico y en el militar. Y es que, si bien Hamás simpatiza con Irán, Hezbolá es Irán, su extensión en el Líbano, con todo lo que eso implica. Para empezar, una estructura mucho más jerarquizada, cohesionada y compleja, lo que hace que el Partido de Dios sea un para-Estado más sólido que el Movimiento de Resistencia Islámico, más horizontal, más inestable, menos previsible, por todo eso más débil… y posibilista. *** El futuro ya está aquí, también o sobre todo en la región más volátil del planeta. ¿Qué les deparará, al Partido de Dios y al Movimiento de Resistencia Islámico que tanto debieran preocuparnos? Habrá que estar muy pendientes de las condiciones atmosféricas, si la guerra de las estaciones en el mundo árabe (¡y en Persia!) la gana la primavera o el invierno: la primera, con su floración contestataria, les da alergia; la segunda, implacable y cruda, les revitaliza. Fuente http://www.libertaddigital.com/opinion/mario-noya/hamas-y-hezbola-y-la-guerra-de-las-estaciones-70605/
¿Es el velo musulmán un símbolo de opresión? La forma en que las mujeres musulmanas deben de vestir en público se ha convertido en un gran debate, tanto en naciones donde el Islam es la religión dominante como en el mundo occidental. Un estudio realizado por el Pew Research Center en Túnez, Egipto, Turquía, Irak, Líbano, Pakistán y Arabia Saudita reveló una gran diferencia de opiniones entre estas naciones. En promedio, los siete países consideran que el al Amira, una velo que permite observar el rostro de la mujer y carece de decoración, es el atuendo más aceptado; sin embargo, naciones como Pakistán y Arabia Saudita aprueban velos más restrictivos como el Niqab o el Chador. Turquía y Líbano, los países más cosmopolitas dentro del estudio, avalaron en 32 y 49 por ciento, respectivamente, a las mujeres que no utilizan algún velo en sus cabezas. La investigación indica que gracias a la composición multireligiosa del Líbano, es común ver a mujeres cristianas y maronitas sin ningún velo, mientras que el afán secular de la Turquía de Ataturk consolidó leyes que prohibieron el uso de la prenda en las instituciones de Gobierno y las universidades. Por su parte, las personas encuestadas en Egipto, Iraq, Pakistán y Arabia Saudita no permiten que las mujeres se encuentren en la vía pública sin ningún velo. El Hijab, nombre genérico del velo musulmán con decoraciones, es usualmente un triángulo de tela que se coloca ligeramente alrededor del rostro, sostenido por el cuello y que deja visible la cara de la mujer. Este tipo de prenda tiene una aceptación media entre las naciones encuestadas, siendo mayormente popular, con 23 por ciento, en Túnez, o 17 por ciento en Turquía. Por su parte, los encuestados en Pakistán o Arabia Saudí consideraron esta actitud como muy liberal. El al-Amira está conformado por dos piezas, una en la parte superior de la cabeza que es cubierta por una tela de un solo color. Al igual que el Hijab, este velo permite ver el rostro de la mujer, sin embargo, el modelo es más rigido y se extiende por el cuello. El al-Amira es el estilo más aceptado en las naciones encuestadas, teniendo una popularidad de 57 por ciento en Túnez, 52 por ciento en Egipto, 46 en Turquía y 44 en Iraq. Sólo en Arabia Saudita el al-Amira es aún considerado como desfavorable para la mujer musulmana. El Chador es de los velos más largos, el cual no sólo cubre la cabeza de la mujer, sino que también gran parte de su cuerpo. En varios países, el Chador es utilizado como una capa gracias a su extensión, mientras que en naciones como Irán puede llegar a los pies. Este estilo carece de aceptación en naciones como Túnez, Turquía y Libano, sin embargo, es popular en Egipto, Irak y Pakistán, donde 31 por ciento de los encuestados avala su uso. El Niqab es un chador que se complementa con un velo frontal que sólo deja descubiertos los ojos de la mujer. Generalmente, es negro y cubre las extremidades de la persona. Este controversial velo ha sido prohibido en varias naciones, tales como Canadá, Suiza, Francia, Belgica y algunos recintos en Reino Unido. Por razones de seguridad, varios aeropuertos obligan a las mujeres con Niqab a revelar su rostro al momento de pasar por las oficinas de migración. La encuesta de Pew Research Center indica que el Niqab carece de popularidad en el Líbano, Túnez y Turquía. En tanto, en Pakistán 32 por ciento de las mujeres lo utiliza, mientras que en Arabia Saudita el número aumenta a 63 por ciento de la población. Sin duda, el velo más polémico es la Burka, una vestimenta que cubre el cuerpo de la mujer. El velo, generalmente de color azul, cuenta con una pequeña reja de tela que permite ver a la persona que se encuentra detrás. Ha sido prohibido en varias naciones de Europa y en Canadá. Las leyes del régimen talibán en Afganistán, que impusieron el uso obligatorio de este velo en la población femenina, abrieron un intenso debate sobre las libertades de las mujeres en el mundo musulmán. Un contundente cero por ciento de los encuestados en Turquía avaló esta prenda, la cual es el de menor popularidad en todas las naciones estudiadas, salvo en Arabia Saudita, donde un 11 por ciento aprueba su uso. Los velos han sido utilizado en diferentes culturas, religiones y poblaciones como un símbolo de santidad, luto, aislamiento, castidad o seducción. Sin embargo, en el mundo musulmán son considerados como un compromiso de fé con Alá. Sin estar establecidos expresamente en el Corán, diversas interpretaciones del texto sagrado han creado un serie de reglas sobre las partes del cuerpo que puede mostrar una mujer. En los últimos años, los velos musulmanes se han convertido en un símbolo de identidad y de respeto entre las mujeres musulmanas, sin embargo, el mundo occidental los observa como piezas de sometimiento y opresión por parte de una sociedad machista. Diversas mujeres musulmanas han establecido que los velos son parte de una visión de vida en la cual dan prioridad al conocimiento de Alá, más que a la belleza física y superficial. Fuente