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Usuario (Paraguay)
Video Real de una entrevista, el borracho ya es super famoso, hasta tiene remeras impresas con sus frases https://ugc.kn3.net/s/http://www.youtube.com/v/xHLnFlqb5vc link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=xHLnFlqb5vc
Guns N' Roses: Facturación ronda los US$ 4.500.000 La leyenda cobró vida en el escenario del Jockey Club Paraguayo con la mítica banda de Hard Rock, Guns N' Roses. Un show estupendo que facturó en emociones y muchos ceros para la producción en el primer tramo del "Personal Rock Festival".Atendiendo a la distribución de valores por sector y la cantidad de público que rondó las 60 mil almas, se puede estimar una recaudación de 4,5 millones de dólares. (Se ocuparon alrededor de 5.000 Vips de Guaraníes 1.400.000 (US$ 300); 5.000 plateas y 5.000 preferencias de G. 550.000 (US$ 140), Campo 30.000 entradas de G. 180.000 (US$ 45) más el sector discapacitados por G. 250.000 (US$ 65)).La prueba de fuego para el equipo de Garzia Group y Personal fue superada y este espectáculo queda como garantía de otros grandes que se apuntan. Siguiendo con los números, Nico Garzia detalló que montar el show acarreó un gasto aproximado a los US$ 1,5 millones, en tanto en hotelería (Sheraton y Crowne Plaza) para los artistas se desembolsaron cerca de US$ 50 mil.“Para mí esto significa crecimiento en la parte de mi trabajo, porque me da crédito fuera para los otros artistas que intentamos traer y que parecían inalcanzables, se crea un precedente y no solo yo, otros productores hoy también están en condiciones de traer a Paraguay otros artistas. Paraguay era inusual y los americanos, más que nadie, desconfían mucho de qué se les va a dar”, señaló Garzia, como saldo del recital. Agregó que se proyecta una nueva edición del festival y que están sondeando a Metallica para el primer semestre del próximo año."Estamos viendo, Metallica se puede para el 2012, de momento hay conversaciones solamente", indicó. Para Personal, el evento también dejó ganancias muy significativas. "En una encuesta de pos evento tuvimos 95% de satisfacción en infraestructura, montaje, pantallas, cero reclamos, superó las expectativas. Ganamos posicionamiento sobre atributos emocionales, una marca joven, divertida, dinámica, no solo de precios, sino calidad, innovación, con beneficios para los clientes. La idea es darle continuidad al festival”, expresó por su parte Carlos Jenkins, gerente de márketing de Personal.MÁS INGRESOSEn negocios tercerizados o paralelos también hubo una importante facturación. Por ejemplo, dentro del Jockey Club se vendieron 7.000 hamburguesas, 9.000 gaseosas y 9.000 vasos de cerveza, cuyos precios aumentaban, conforme se aproximaba la hora del show (G. 25.000 (US$ 7) c/vaso).Personal generó, igualmente, altas sumas con las 55 mil descargas de backtones de los Guns N' Roses al promedio de US$ 2 cada tono (US$ 110 mil). Además, la compañía telefónica vendió cerca de 1.800 aparatos celulares Nokia N8 con el paquete promocional de entradas, según el responsable de márketing.60 mil personas acudieron al llamado del rock en el Jockey Club.5 mil turistas llegaron de Brasil, Argentina, Chile, Bolivia, Perú.1,5 millones de dólares representó el gasto de la producción del show.50 mil dólares fue el costo de hotel para hospedar a los artistas.500 Personas trabajaron en el montaje de todo el espectáculo.95% de satisfacción fue el resultado de la encuesta pos evento.2,5 millones se calcula será el gasto de producción para Aerosmith, el próximo martes 25 de octubre
TRÍPOLI (ANSA). El héroe del día se llama Mohammedal-Bibi, un joven rebelde libio de 20 años que, según la versión difundida, fue quien encontró a Muammar el Gadafi dentro de un ducto de cemento.El joven también –de acuerdo a la misma versión– es quien le sacó la pistola de oro que el coronel llevaba consigo, contó Bibi a la cadena BBC, poco después de la captura del rais. El video de Mohammed con la pistola de oro que pasa de mano en mano dio la vuelta al mundo.Las imágenes emitidas por la televisión británica muestran el muchacho, con una camiseta azul con un corazón rojo, y el gorro de béisbol de los New York Yankees, mientras empuña el arma que pasó luego de manos de sus compañeros como un trofeo de guerra, con gritos de júbilo de fondo. También se escucha el grito “Allah Akbar” (Alá es grande). El joven, en primera línea con otros rebeldes en la captura de Gadafi, cuenta haberse encontrado cara a cara con el coronel.El ex hombre fuerte de Libia estaba escondido en un ducto de cemento y a la vista de los rebeldes pidió no disparar.Las imágenes de la BBC se trasladan desde el ducto donde fue hallado el rais a la pistola de oro de 9 mm empuñada por Mohamed, quien cuenta que se la arrancó a Gadafi. Si se confirma el relato de Mohamed, podría recibir la recompensa de 20 millones de dólares que fue prometida sobre Gadafi, hallado “vivo o muerto”.

Quiere vender su cola al mejor postorUna pendeja habilitó su mejor perfil para publicar avisos publicitariosWELLINGTON. Agencias.- Puede parecer una idea loca, pero lo cierto es que los efectos de la crisis económica son capaces de llevar a extremos a muchas personas para conseguir algo de liquidez financiera. Y ofrecer una parte del cuerpo como soporte publicitario, no es nada nuevo pero parece que sigue funcionando.Ahora es una neozelandesa de 23 años de edad, la que ha decido ofrecer su trasero, a cualquiera que deseara publicitarse previo pago y contratación del peculiar espacio. Para ello, Tina Beznec, la protagonista de esta historia, puso en marcha una peculiar puja a modo de subasta donde algunos anunciantes no tardaron en mostrar su interés. El éxito ha sido total y a falta de una semana para finalizar la subasta, ha sido superada la cantidad del precio de reserva, 10.000 dólares Además, esta neozelandesa pretende donar el 20 por ciento de las ganancias a una organización benéfica a elección del ganador.La moda de las marcas tatuadas no es ni mucho menos una novedad o nueva tendencia. En estas ocasiones, el poder de las marcas alcanza una nueva dimensión.

Para contar a los nietos Tiene 69 años, pero la fuerza de un adolescente. Fue pieza fundamental de la historia de la música, cuando junto a sus compañeros John Lennon, George Harrison y Ringo Starr hacían de las suyas como los icónicos Beatles. Es el músico más poderoso y millonario de Inglaterra, mas conserva la humildad de recorrer nuevos países –rechazando ofertas más importantes quizás–, y parar a saludar a sus fans tras arribar a un aeropuerto o salir del hotel. Y ni hablar del momento en que salta a un escenario para entregar casi tres horas de show con un repertorio sobrecargado de historias del pasado y del presente, siempre con mucha emoción. Ese es el Sir Paul McCartney que conoció el Paraguay una noche de abril en el Estadio Defensores del Chaco. No reniega de su éxito beatle ni deja de reinventarse en su universo musical: lo inmortaliza en cada concierto de su gira “On The Run”, con la que decidió conocer a su público paraguayo el martes 17 de abril de 2012. MCCARTNEY EN PARAGUAY El de este martes fue uno de esos conciertos de los que miles de nietos oirán en años futuros; de hecho, por el peso del artista hubiera sido esa clase de conciertos aún si el espectáculo en sí hubiera sido nada destacable, pero el que Paul McCartney dio en el estadio “Defensores del Chaco” fue un acto de magia, un vibrante show de casi tres horas de duración con todo lo que un concierto de nivel mundial debería tener. Porque la noche de Paul McCartney se convirtió en un megaevento que trascendió lo musical para convertirse, de pronto, en un fenómeno social. Al menos es lo que se veía tanto afuera como adentro del estadio, cuando familias del barrio –o de otros que llegaron– rodeaban la zona para compartir cervezas, gaseosas o el infaltable tereré, entre oficinistas, jóvenes ‘punk’ o adolescentes que recién conocían la magia beatle. El evento ya era inolvidable antes de que los portones se abrieran. Desde su increíble anuncio hasta el primer acorde de música en el escenario, el concierto de McCartney había despertado una expectativa de una magnitud que habitualmente se reserva a partidos de la selección paraguaya de fútbol en un Mundial o elecciones presidenciales; cada día se sentía un poco más de electricidad en el aire. Y es que Paul McCartney, sin importar cuántos rumores de muerte que circulen en Internet, es un trozo vivo de historia de la música, un ícono –en el sentido más puro y amplio de la palabra– del rock reconocible en casi cada rincón del planeta. Y esta noche Paraguay era parte de esa historia. A medida que trascurrían las horas de la tarde los alrededores del estadio “Defensores del Chaco” iban cobrando vida con la llegada de los fans más ansiosos del excompañero de banda de John Lennon, George Harrison y Ringo Starr, los legendarios Beatles. La impaciencia crecía a medida que lo hacía la emoción y la cuenta regresiva se hacía más corta. Con cierto retraso en la apertura de los portones de acceso, el público comenzó a colmar los lugares habilitados del estadio. Hasta que, finalmente, ya con un estadio casi lleno, las luces se apagaron, el escenario se llenó de humo, y el público se dio cuenta de que la fiesta comenzaba. ] UN BEATLE EN ASUNCIÓN A las 21:14 del 17 de abril de 2012, Paul McCartney salía al escenario e inmediatamente comenzaba a interpretar “Magical Mystery Tour”, la canción que da nombre a uno de los proyectos fílmicos de The Beatles y a su banda sonora. Un impresionante juego de luces llenaba de color el imponente escenario que se alzaba en el campo del “Defensores”, mientras McCartney comenzaba a deslumbrar con su icónico bajo Höfner, acompañado por las guitarras de sus músicos. Sonriendo ante las decenas de miles de personas que colmaban el estadio, McCartney procedió a cantar “Junior's Farm”, canción que lanzara ya con Wings, la banda que formó tras separarse de The Beatles; la combinación del la sofisticada lumínica, el impecable sonido y el carisma no solo de McCartney, sino de todos en el escenario, ya daba como resultado un show deslumbrante. Siempre bajo en mano y tras saludar al público con un “Mba'éichapa” (“¿Cómo están?”), en correcto guaraní, McCartney volvió a su época de Beatle con “All my Loving”, mientras en las graderías, plateas, preferencias y en el campo había fiesta, y los Beatles miraban desde la pantalla gigante detrás de los artistas. “¡Buenas noches!”, exclamó McCartney en un muy logrado español. Pero muy pronto volvía al guaraní: “¿Iporãpa? (“¿Están bien?”). Y el público ya estaba en su bolsillo. “Estamos muy contentos de estar acá por primera vez. Esta noche voy a tratar de hablar algo de español, algo de guaraní, algo de jopará, pero más que nada inglés”, anunció el artista, siempre en español, mientras 30.000 personas deliraban en absoluta complicidad. La música continuó con la muy movida y enérgica “Jet”, de Wings, una rápida canción de rock puro acompañada por los gritos del baterista Abe Laboriel Jr., quien arrancó por derecho propio grandes aplausos durante la noche. Tras terminar la canción, McCartney agradeció por la bienvenida y procedió a interpretar la icónica canción de los Beatles “Drive my Car”, saltando a medida que cantaba y tocaba el bajo. “¡Gracias por la bienvenida!”, agradecía el rockstar. La canción terminó con un “Olé olé olé” del público, al que los artistas acompañaron en el escenario con música, un gesto que hizo delirar a las miles de personas que coreaban con aún fuerza ahora que su ídolo los acompañaba en el cántico. McCartney se atrevió de nuevo con el guaraní al agradecer con un “Aguyje” (“Gracias”) el apoyo de la audiencia. El recorrido musical por la ilustre carrera de McCartney continuó con la reciente “Sing the Changes”, una alegre canción que escribió en 2008 para su proyecto experimental The Fireman. Era el momento de dar descanso al bajo Höfner, que fue reemplazado por una guitarra eléctrica para la canción de The Beatles “Night Before”, que interpretó a continuación. “Ok. I love you too!”, respondió con gracia el artista a un grito de una fanática. “¿Están listos?”, preguntaba, para seguir con más música. El rock de la noche fue un poco más hacia el lado del blues con “Let me roll it”, que dejó en claro la potencia de los gigantes que lo acompañan: Paul 'Wix' Wickens (teclados), Rusty Anderson (guitarra), Abe Laboriel Jr (batería) y Brian Ray (guitarra y bajo). De nuevo el espectacularmente efectivo sistema de sonido que llenaba de música el “Defensores” se lucía y las pantallas gigantes permitían a aquellos más lejos del escenario ver con lujo de detalles al carismático McCartney sonreír y saludar constantemente mientras tocaba. “Muchas gracias, señoras y señores, muchachos y muchachas, niños y niñas”, dijo McCartney –otra vez en español–, para luego contar que la guitarra que ahora tenía en manos, que reemplazaba a la que usó en el tema anterior, era la misma que había usado en la década de 1960 para grabar con The Beatles en Inglaterra “Paperback Writer”, que interpretó a continuación; como buen clásico de los primeros años de los de Liverpool, sacudió al público que estallaba en fiesta. Paul seguía el ritual: hacía bromas, jugaba, mostraba la guitarra y seguía con lo que mejor sabe hacer. Las cosas se pusieron mucho más románticas con “The Long and Winding Road”, esa hermosa balada de The Beatles con McCartney usando por primera vez en la noche el piano que estaba en el escenario mientras la guitarra acentuaba sus palabras cantadas como un eco. Cada uno de los instrumentos supo encontrar su lugar ideal, logrando el lucimiento de sus músicos. Si bien en esa canción el piano fue “un factor más” en la melodía, adquirió el protagonismo en la enérgica canción de Wings “Nineteen Hundred and Eighty Five”, mientras McCartney cantaba con aún más fuerza e incluso bailaba tras dejar el piano. “Esta es una nueva canción que escribí para mi hermosa esposa Nancy”, comentó el artista anunciando “My Valentine”, una lenta y romántica balada que integra su más reciente álbum “Kisses on the Bottom”, que interpretó acompañado por las imágenes que los actores Johnny Depp y Natalie Portman grabaron para el videoclip oficial. A esta canción siguió una “para Linda”, su primera esposa, quien coincidentemente falleció un 17 de abril -de 1998-. Emocionados, tanto McCartney como su público, cantaron la potente balada “Maybe I'm Amazed”. Tras una larga ronda de aplausos, McCartney se cargó una guitarra acústica para interpretar el rápido y alegre ritmo “country” de “I've Just Seen a Face”. McCartney preguntaba a los presentes si la estaban pasando bien; la obvia respuesta fue un atronador sí a 30.000 voces. Siguió con “And I Love Her”, otro inmortal clásico de los Beatles producto de aquella inolvidable dupla compositiva que formaban McCartney y Lennon. La próxima canción fue otra de las más recordadas creaciones del artista de 69 años, “Blackbird”, una canción cuya mayor protagonista fue de nuevo la guitarra acústica de McCartney, con un ritmo marcado por las palmas del público… y mucha emoción. Para entonces el público ya no podía estar más rendido al artista, que entre canciones respondía a los “te amo” de las mujeres de la audiencia con “¡también los amo!”, y contaba al público que comenzó a aprender español cuando era niño e iba a la escuela en su natal Liverpool; inclusive llegó a recitar un verso en español que aprendió en la escuela, según él cuando tenía 11 años. Luego de esto anunció que la siguiente canción sería una que escribió “para mi querido amigo John”; se trataba de “Here Today”. Más aplausos emocionados siguieron a la conmovedora balada. El tono se volvió de nuevo alegre y juguetón cuando la guitarra se fue y la mandolina entró para la canción “Dance Tonight”, una alegre melodía que el público volvió a acompañar gustoso con las palmas. Las cosas adquirieron mucha más energía y volvieron a escucharse las guitarras eléctricas en armonía con la acústica en “Mrs. Vanderbildt”, de Wings; McCartney saltaba con energía en el escenario, el público hacía lo propio en todo el estadio. Y el músico seguía bailando, festejando, como eterno adolescente. Tras interpretar “Eleanor Rigby”, McCartney comentó a la audiencia que “George Harrison era muy bueno con el ukelele”, tras lo cual se hizo con uno de esos instrumentos de cuerda tradicionales de Hawai y con un “¡Para George!” interpretó en honor al desaparecido exbeatle “Something”, canción que fue acompañada por un poderoso coro de miles de personas. “Thank you, George”, finalizó, mientras la magia ya era innegable. La lumínica, modesta en las últimas canciones, volvió a cobrar un enorme protagonismo cuando los músicos pasaron a interpretar “Band on the Run”. Los primeros acordes sirvieron para lograr estallar al público. En una entrevista con medios paraguayos, McCartney había dicho que la idea detrás del disco homónimo había sido el concepto que de McCartney veía a Wings como criminales fugitivos, y efectivamente los haces de luz parecían los barrotes de un escenario/celda que se abrían a mitad de la enérgica canción; el público cantaba y bailaba feliz. McCartney pidió al público que cantara fuerte junto a él la siguiente canción, y el público cumplió –feliz– el pedido, entonando con fuerza el clásico de The Beatles “Ob-La-Di, Ob-La-Da”. La fiesta siguió con “Back in the U.S.S.R.”; si uno se daba la vuelta y, en vez de mirar al escenario, se fijaba en el estadio lleno y se concentraba en la música, usando un poco de imaginación, podía hacerse perfectamente la fantasía de que alguien había traído al presente por medio de una máquina del tiempo a los Beatles de principios de los '60, aquellos cuatro ingleses que revolucionaron la música. El rock puro continuó con “I've Got a Feeling” –con un juego impactante de luces–, y las cosas volvieron a ponerse emotivas con “A Day in Life”, esa emotiva balada a la que McCartney adjuntó en medley una parte de la icónica canción de John Lennon, “Give Peace a Chance”. El artista dio al público oportunidad de cantar solos mientras observaba un mar de miles de partes de manos elevadas. También cada palabra de la emblemática “Let It Be” fue cantada a decenas de miles de voces mientras McCartney llevaba la delantera desde el piano; el “Defensores” se encendía con la luz de miles de teléfonos celulares y encendedores que formaban una luminosa constelación en las gradas y el campo del estadio. “Gracias por la luz”, decía emocionado el artista. La noche tomaba un cariz de clímax cuando llegaba el turno de entonar a viva voz “Live and Let Die”, y el espectáculo visual llegaba a su punto más alto con explosiones, llamaradas en el escenario y un increíblemente vistoso juego de fuegos artificiales que sacudieron al “Defensores” y a las miles de personas allí presentes. Tras un par de minutos de aplausos ininterrumpidos, McCartney volvió a emocionar a cada alma presente con las primeras palabras de “Hey Jude”, desde el piano, y de nuevo los coros retumbaron en el estadio y sus alrededores. Durante varios minutos el artista dirigió al público mientras este entonaba el emblemático “Na na na na na na na” de la canción; primero “los muchachos”, luego “las chicas” y finalmente todos juntos. El juego era constante; y la química, plena. El “Defensores” era un mar de brazos en alto. Alguien entre el público imitaba el gesto de triunfo que McCartney hizo en varias ocasiones; en vez de un bajo, levantaba en el aire una muleta. Luego de uno de los momentos más luminosos de la noche, la oscuridad. McCartney y compañía desaparecían del escenario, pero solo para reaparecer unos minutos después y desatar la locura: el exbeatle ondeaba la bandera paraguaya: detrás suyo uno de sus músicos llevaba el pabellón británico. El público paraguayo ganó en variedad: una multitud de fanáticos de distintas generaciones disfrutaba, desde su lugar, al ver a su ídolo en vivo. McCartney regresó al piano para “Lady Madonna”, el festivo clásico de The Beatles que interpretó mientras los rostros de decenas de mujeres famosas de la historia –desde Frida Kahlo aMarilyn Monroe, y hasta “Evita” Perón– aparecían y desaparecían en la pantalla gigante. Siguió otro éxito de The Beatles, “Day Tripper”, que por enésima vez en la noche hizo estallar en vítores y coros al público; y “Get Back”, otro gran éxito de los legendarios cuatro de Liverpool, que hizo estallar la fiebre beatle local. Luego, de nuevo el estadio se hundió en penumbras y el público pedía “otra”. Una vez más el artista y sus músicos reaparecieron para la recta final: esta vez, el último “encoré”. Reiniciaron el show con el sereno sonido acústico de la aclamada balada “Yesterday”; salvo por un acompañamiento del tecladista, la canción fue solo de McCartney y sus miles de fans. Fue un gran contraste con lo que seguiría: el “hard rock” de la potente “Helter Skelter”, que sacudió al público y lo hizo saltar a la invitación de McCartney de “Let's rock!”. El show de nuevo saltó a algo más tranquilo con “Golden Slumbers”, con Paul de vuelta en el piano. “Nos tenemos que ir”, anunció McCartney, para luego comenzar a repartir agradecimientos al equipo técnico local, a su propio séquito, a su banda y, por supuesto, al público. Los coros no se hicieron esperar cuando McCartney dio inicio al final del show con “Carry That Weight” –él al piano, y con un solo de batería incluido–, que enganchó con la adecuadamente llamada “The End”; “We really love you”, cantaba McCartney a su público paraguayo. Bajo una lluvia de confeti rojo, blanco y azul, Paul McCartney cerraba lo que muchos considerarán uno de los conciertos más importantes que jamás tuvieron lugar en Paraguay, con una promesa. “Han sido una gran audiencia”, decía el artista, para desatar por última vez la locura al decir “¡Adiós, Paraguay! ¡Nos vemos la próxima!”. Así terminaba una maratón musical que hace poco más de un año resultaba inimaginable en nuestro país, lo que se puede considerar el punto cumbre de un proceso que colocó a Paraguay de manera aparentemente definitiva en el mapa de la música internacional como un punto más que atractivo, un destino ineludible hasta para lo más grande de la música internacional. Se había dicho que esta sería la última gira de McCartney por Sudamérica, y quizá eso resulte hasta lógico entendiendo que se trata de un artista de casi 70 años de edad. Pero tampoco es descabellado soñar con verlo al menos una vez más en Paraguay; en el escenario McCartney parecía rejuvenecer cada vez más con los aplausos y el cariño del público, y con el vigor de su propia música. Por supuesto es imposible, por supuesto es ilógico e irreal, pero por un breve momento el concierto transmitió a estos redactores una idea loca: McCartney podría vivir para siempre si tan solo no para de hacer música. link: http://www.youtube.com/watch?v=i7qq55kibF4

Pendeja de doble vagina ya sale en una revistaLa inglesa posó onda sadomasoquista y dijo que ella goza mucho más en la camaDidelfoLa británica Hazel Jones (27) ya es toda una celebridad, pero no por su belleza, que salta a la vista, sino por una peculiar condición: Tiene dos vaginas, producto de una malformación congénita llamada útero didelfo y que se presenta en una de cada millón de féminas.LONDRES. Agencias.- La británica que saltó a la consideración por su particular malformación, aprovechó sus 15 minutos de fama para hacerse unos billetitos y apareció en una revista vestida con ropa de chica dominante. Insaciable.Tal como publicamos el último jueves, la británica Hazel Jones, de 27 años de edad, ya es toda una celebridad, pero no por su belleza, que salta a la vista, sino por una peculiar condición: Tiene dos vaginas con sus respectivas menudencias, producto de una malformación congénita llamada útero didelfo y que se presenta en una de cada millón de féminas. O sea, un caso casi único que despertó la imaginación de los tipos.Flexibilidad. Jones aprovechó su recién encontrada fama para hacer una sesión de fotos para una conocida revista inglesa como dominatrix (papel dominante en el sadomasoquismo), donde asegura que ya aprendió a dominar la flexibilidad de sus músculos vaginales. “Ahora gozo más”, dijo.

El histórico concierto que Aerosmith dio en Paraguay el pasado miércoles dejó emocionados hasta la incredulidad tanto al público como a los propios artistas, como indica un comentario del guitarrista Joe Perry.Decenas de miles de personas -cifras no oficiales hablan de entre 50.000 y 70.000- cantaron, gritaron y saltaron con la música de una de las más emblemáticas bandas de rock de todos los tiempos, Aerosmith, en el primer concierto que el grupo de Boston dio en Paraguay. Éxitos como “Sweet Emotion”, “Cryin'” y “I don't wanna miss a thing” hicieron corear al público durante dos horas de un show sin prcecedentes.Pero no sólo el público salió emocionado del Jockey Club en la madrugada de este jueves.Joe Perry, el icónico guitarrista de la banda y su figura más representativa después de la del vocalista Steven Tyler, expresó su encanto con el público paraguayo a través de un mensaje en la red de “microblogging” Twitter.“La audiencia de Paraguay es una de las más intensas de todas, nos impulsaron a tocar y cantar mejor que lo que puedo recordar en años”, reza el comentario del músico.Perry protagonizó un momento ligeramente embarazoso en la noche del miércoles cuando dijo “Buenas noches, Perú” a los miles de paraguayos reunidos en el hipódromo de Asunción. El artista, sin embargo, se corrigió al instante, y el “cover” de la canción de Fleetwood Mac “Stop Messing Around” que cantó seguidamente ayudó a olvidar la imprecisión.Tyler actuó con visibles lesiones en el ojo y con un diente roto y reconstruido, luego de que el martes pasado sufriera una caída en el baño de su habitación del hotel Bourbon de Luque, donde los de Boston aguardaban la hora del concierto, originalmente programado para ese día. El show debió posponerse para que Tyler se recuperara.Aerosmith dio en Paraguay el segundo concierto de su gira “Back on the Road” (De vuelta en el camino), cuya primera parada, el pasado sábado, fue justamente en Lima, Perú. El concierto, además, cerró en Paraguay el Personal Asunción Rock Festival, un evento que en su primera noche presentó a la legendaria banda estadounidense Guns N' Roses.link: http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=ct7E7DIIzIMAerosmith: El sueño ahora es historiaDecenas de miles de personas vieron ocurrir ante sus ojos lo que hace solo unos meses la mayoría de los habitantes de este país hubiera considerado una fantasía inverosímil: Aerosmith, una de las bandas de rock más emblemáticas de todos los tiempos, deslumbró en la noche del miércoles a una multitud, con un brillante espectáculo que cerró un festival que merece el calificativo de histórico.Cuenta una salvaje leyenda de rock que la reconocida como una de las bandas más importantes del mundo llegó hasta un pequeño país de Sudamérica, luego de 41 años de existencia. En busca de nuevas sensaciones, canceló la gira de un país latinoamericano visitado un año atrás, para llegar hasta esa tierra tan pequeña, tal vez perdida y hasta ignorada. Pero, eso sí, verde y tan llena de secretos.Como en todo viaje de rock, forman parte de este episodio un cúmulo de aventuras, extremos, delirios y heridas de guerra.La historia cuenta que el líder de la banda, reconocido por sus múltiples virtudes de ‘frontman’, sufrió un accidente en un cuarto de hotel. No se conocen muy bien las razones, pero sí las consecuencias: fracturas de dos dientes, y heridas en labios y una ceja. Eso, sumado a problemas gastrointestinales de la visita a un país anterior, pudo suponer cancelaciones y ataques de histeria.Pero nada de eso ocurrió. Porque el frontman, Steven Tyler, aguerrido en sus años de luchas, caídas y glorias, enfrentó las heridas del camino con la mejor de las curas: dar rock al Paraguay. Fue un sueño: un año atrás, si alguien hubiera dicho que Paraguay vería un show en vivo de estrellas de la talla de Steven Tyler y Aerosmith, nadie le hubiera creído. Paraguay simplemente no era mercado para los más grandes artistas del mundo, o al menos la creencia general rezaba que no lo era. Grupos históricos como Metallica o AC/DC, o artistas del más momento como Coldplay hacían giras por Sudamérica que obligaban a los paraguayos que se declararan fans suyos a gastar enormes cantidades de dinero, no solo en las entradas, sino también en un viaje de ida y vuelta a Buenos Aires o a Río de Janeiro, entre otras urbes de países vistos con mejores ojos por los organizadores de grandes eventos.Simplemente no creían que valiera la pena tomar el riesgo financiero que supondría presentar un espectáculo de la envergadura a la que acostumbran los más grandes en un país que tal vez no pudiera reportarles ganancias importantes. Sin embargo, desde el pasado año algo comenzó a cambiar… El grupo británico Franz Ferdinand y el cantante mexicano Luis Miguel dieron shows que arrojaron cifras sorprendentes, si bien aún nada fuera de este mundo. En marzo de este año, sin embargo, el concierto de la cantante colombiana Shakira en el Jockey Club de Asunción resultó una exhibición de fuerza: 35.000 personas habían hablado, el sueño podía dejar de ser tal.Los artistas comenzaron a llegar: la cantante estadounidense Miley Cyrus, los grupos del país norteamericano Deftones y Limp Bizkit, el cantante portorriqueño Ricky Martin; 2011 fue el año de los reencuentros y de los primeros conciertos. De a poco dejó de hablarse de miles de personas en los conciertos y comenzó a hablarse de decenas de miles. Fue una sorprendente revelación: el pasado mes de agosto trajo consigo una sorpresa que llenó de júbilo a los rockeros paraguayos. La productora Garzia Group, responsable de shows como los de Cyrus, Limp Bizkit y Ricky Martin, anunciaba la inminente venida al país del legendario grupo de rock Guns N’ Roses; aún con todas las interesantes novedades que habían tenido lugar en materia de conciertos en el país, era sorprendente escuchar que un nombre tan grande se daría un paso por el país en el mismo centro de Sudamérica. Pero había más, y el público no lo podía creer. Axl Rose y los suyos no tendrían el monopolio del mes de octubre. Días después del anuncio del show de Guns N’ Roses, se confirmaba que unos diez días después tocaría en el país, también por primera vez, nada menos que el histórico grupo estadounidense Aerosmith, considerado por muchos como la mejor banda de rock de todos los tiempos. esde ese momento la expectativa subió cada día más; las entradas para el Personal Asunción Rock Festival, el evento que tendría como principales atracciones a los grupos de Rose y Tyler, se vendían a ritmo vertiginoso, cientos e incluso miles derramaban su ansiedad y su entusiasmo en las redes sociales, cualquier noticia sobre el tema era objeto de conversación y debate hasta más no poder, las radios no paraban de pasar éxitos de los repertorios de los grupos.Finalmente el día 15 de octubre vio lo que muchos de los asistentes consideraron el mejor concierto que jamás tuvo lugar en el país: luego de actuaciones mediocres como la que tuvo en el festival Rock in Río celebrado en Brasil, Axl Rose y sus Guns N’ Roses dieron un espectáculo de energía rockera inagotable que hizo vibrar a unas 60.000 personas durante unas apoteósicas tres horas. Ni los más optimistas se esperaban un show del nivel del que presentaron los de California; el listón quedaba sorpresivamente alto para los de Boston. Fue una pesadilla: Aerosmith llegó al país un día antes de su concierto. El ambiente era relajado, Tyler se tomó su tiempo para saludar e incluso para firmar autógrafos a su llegada al aeropuerto Silvio Pettirossi y al hotel Bourbon de Luque. Se esperaba que dedicaran las horas anteriores al concierto de martes 25 de octubre a hacer turismo por la capital, mientras miles ya hacían fila para ingresar al Jockey Club. Sin embargo, los dos vehículos que salieron del hotel hacia la capital no tenían como destino un lugar turístico, sino el centro médico La Costa. Steven Tyler había sufrido una caída, atribuida a un mareo causado por un problema gastrointestinal, y se había golpeado severamente la cabeza, produciéndose cortes y rompiéndose dientes. El cantante fue atendido y dado de alta esa misma tarde, pero no se hallaba en condiciones de actuar. El concierto se pospuso 24 horas. Así, el sol salió el miércoles 26. Brilló sobre fans que ya estaban en las afueras del Jockey Club antes del crepúsculo, decididos a ver a sus ídolos. Decenas se convirtieron en cientos, y los cientos pasaron a ser miles. Las horas pasaban, la expectativa llegaba a su máximo punto. ¿Qué tipo de espectáculo nos esperaba? ¿Podría actuar con normalidad Tyler, tras su accidente? ¿Volverían a obviar algunos de sus más grandes éxitos, como hicieron en el primer concierto de su gira en Perú? ¿Asistiría menos gente al show que la que fue a ver a Guns N’ Roses?Fue una realidad.LOS DE BOSTON, MUY CERCA Cinco minutos después comenzaron los preparativos: trabajadores de la organización corrían de aquí para allá por el escenario y la pasarela que casi cortaba en dos la Zona Aerosmith, preparando y ajustando micrófonos, máquinas de humo y encargándose de la limpieza del suelo del escenario. El entusiasmo del público iba en un sostenido crescendo, sabían que esto representaba la inminencia del show.No pasó mucho para que comenzaran a probarse y afinarse las guitarras, comenzaran las pruebas con las luces del escenario -incluyendo lasers verdes que salían de la pasarela y hasta de las plateas preferenciales- y cayera sobre el escenario un telón negro semitransparente. Las pantallas del escenario, que eran tres colocadas tras el lugar donde estarían los artistas, y una sobre ese lugar, eran probadas con velocidad.EL MEJOR ROCK DEL MUNDOA las 22:14, todas las luces se apagaban: el inicio era inminente. Un video con imágenes animadas, que terminaban con una especie de señal de ajuste y un fondo gris con imágenes de la banda. Un collage de rostros de los músicos donde, al perderse de nuevo en el gris, se dibujaba lentamente –a modo de estandarte– el emblema de la banda estadounidense. En medio de un paisaje de atardecer, se divisaba a los integrantes de la icónica banda.Finalmente fue una realidad. Vestido con un abrigo púrpura, el mismísimo Steven Tyler, el ícono del rock, el demonio del grito, saltaba al escenario al mismo tiempo que se daba una explosión de vítores que salían de decenas de miles de bocas y sonaban las primeras notas de “Draw the Line”, tema que da nombre al disco que el grupo lanzó con éxito en 1977.Como es lógico, todos los ojos se posaron en un principio en Tyler; un impresionante hematoma de apariencia muy dolorosa oscurecía los contornos de su ojo derecho, notándose los puntos que le habían cosido tras su accidente del martes. Pero esas eran las únicas evidencias de que el artista había sido hospitalizado brevemente poco más de 24 horas antes. Tyler era un huracán en el escenario, yendo a un ritmo frenético de aquí para allá, sin dejar de bailar al son de la música de sus compañeros, manteniendo un contacto constante con su público, al que ya tenía ganado, y al que terminó de meterse el bolsillo con el grito de “¡Asunción, Paraguay!” La fiesta del rock continuó cuando Tyler comenzó a entonar la letra de la canción “Same Old Song and Dance” – canción escrita por Tyler, junto a Joe Perry–, que el artista interpretó llevando en la mano, o en el cuello, o en la cabeza a modo de pañoleta, la bandera del Paraguay. Era el segundo tema -que se remonta aún más atrás en la historia de los “chicos malos de Boston”, al disco de 1974 “Get Your Wings”- y la fiesta ya era total; Tyler no dejaba solos al público ni a sus compañeros, interactuando constantemente con unos y con otros. Con todos. El “pogo” volvió a hacerse manifiesto cuando el grupo comenzó a interpretar la canción “Mama Kin” –escrita por Tyler para “Aerosmith”, disco debut de la banda editado en 1973– acompañado de un montaje de momentos históricos de la agrupación en la forma de imágenes de sucesión rápida en las pantallas gigantes del escenario, y un constante coro por parte del público. Tyler no se quedaba quieto un segundo: entre correr, saltar y bailar con su micrófono, el artista parecía hacer todo lo que un médico recomendaría que no hiciera alguien que solo un día antes fue atendido en un hospital (y se había hallado en muy mal estado). “Mama Kin” era la primera variación respecto al “set list” que la banda utilizó en su recital en Lima, Perú, el pasado sábado. Los coros no se callaron durante la siguiente canción, el clásico “Janie’s Got a Gun”, que bajó un poco las revoluciones en lo que a ritmo se refiere. El público, sin embargo, coreaba con más fuerza. Muchos manifestaban una y otra vez, en voz alta, que no podían creer lo que estaban presenciando: era una realidad que aún parecía un sueño.Las luces se apagaron casi por completo por unos segundos para dar lugar a una estética brillante y con fuego en las pantallas gigantes, el acompañamiento visual para la canción “Living on the Edge”, parte de la cual Tyler cantó con una gorra con los colores de la bandera paraguaya sobre la cabeza. El frontman aprovechó para coquetear con la gente: tomar una remera que le tiraban desde primera fila, y la volvía a tirar. Tyler jugueteaba con el pelo en la boca, mientras Joe Perry lo acompañaba hasta el frente de la plataforma.Tyler procedió luego a presentar a su baterista, Joey Kramer, quien asumió el protagonismo para regalar al público un enérgico solo en el que, como hizo en el concierto del sábado en Perú, se valió hasta de sus manos y cabeza para hacer música. Tyler, quien en su primera banda fungió de baterista, se unió a su compañero en un momento de la canción. Siguió una interpretación de “Rag Doll”, que volvió a subir la temperatura y a hacer “poguear” masivamente a los presentes. Tyler en ningún momento dejó de interactuar con su público, que vivió con suprema emoción, gritando incrédulos, cuando sonaron las primeras notas de la balada “Amazing”, uno de los más enormes éxitos del grupo. El vocalista de Aerosmith seguía alentando al público: “¡Déjenme escucharlos!”, pedía el cantante a su fanaticada paraguaya.Para su noveno tema de la noche, Aerosmith cambió de nuevo el registro, y no se trató de una simple transición de tema lento a rápido, sino todo un cambio de género, pasándose un poco del rock al blues. El “demonio del grito” cantó a capella una introducción a la canción “What it Takes”. Las prendas –no solo femeninas– comenzaron a volar hacia el escenario, prendas que el artista en ocasiones atrapaba, con gracia, al vuelo mientras el público no paraba de cantar. El próximo tema del “set list”, el clásico “Last Child”, fue aprovechado para el lucimiento del guitarrista Brad Whitford, quien encendió la noche con unos inspirados solos. Tom Hamilton, de blanco furioso, desplegaba su riqueza musical desde el bajo. El guitarrista Joe Perry tomó el micrófono para dirigirse al público, alocución que empezó con el pie izquierdo cuando al músico se le escapó un “¡Buenas noches, Perú!”, en español, que al momento corrigió con un “¿Cómo están, Paraguay?”, tras lo que anunció que iba a interpretar para los presentes un poco de “blues de Boston”. Lo prometido fue cumplido con un “cover” de la canción “Stop Messing Around” –originalmente de la banda británica Fleetwood Mac–, en el cual Tyler llegó a acompañar ejecutando la armónica.Uno de los momentos cumbre de la noche fue el que siguió. Aerosmith había dejado a los peruanos con las ganas, pero los paraguayos pudieron disfrutar en vivo de uno de los éxitos más grandes de la historia de la banda: el duodécimo tema que interpretó la banda fue nada menos que “I Don’t Wanna Miss a Thing”, aquella recordada canción que acompañaba a la taquillera película de 1998 “Armagedón” –en cuyo elenco se hallaba la hija de Steven Tyler, Liv-. El cantante lanzaba besos y hacía gestos constantemente a su público, que vociferaba la letra del hit del grupo, una de las canciones más anticipadas de la noche. El público llegaba al éxtasis, y lo agradecía. Similar fue la fuerza que tuvo la siguiente canción, la poderosa balada “Cryin’”, que de nuevo representó una oportunidad para que Tyler interactuara con su público –el “you” del verso “what you do to me”, era acompañado por un gesto de Tyler señalando a la multitud, como queriendo hacer al público partícipe de lo que cuenta la letra de la canción. El vocalista llevaba unos pétalos de rosa hasta la boca, para tirarlos a sus fanáticos más cercanos.Tom Hamilton pasó luego al frente para hacer un breve lucimiento de sus habilidades en el manejo del bajo, en una intro que dio lugar nada menos que a otro de los grandes anticipados, la canción “Sweet Emotion”. El vocalista de la banda gritaba “¡Cántenlo!” (Sing it!); Tyler incluso llegó a atrapar un sostén rosa que le arrojaron desde la multitud, y que acabó por poner, de manera jocosa, sobre la cámara de uno de los filmadores. Todo le tiraban, todo lo recogía. Entre los diversos accesorios, un gorro negro, que Tyler miró, y se lo puso sin pensar. Un solo poderoso de Hamilton musicalizaba la noche, en medio de efectos de luces coloridas.A esto siguió un breve intermedio en que los artistas abandonaron el escenario y un montaje como los de un cine de los Estados Unidos en la década del ’60 hizo reír a los presentes con sus recomendaciones de aprovechar la pausa para ir a buscar refrescos. El montaje incluyó además escenas como extractos de entrevistas a Joe Perry y Steven Tyler, intercaladas con programas de animación antiguos. Mientras esto pasaba en pantalla, los trabajadores limpiaban lo más rápido posible de agua el suelo del escenario, al mismo tiempo que otros montaban apresuradamente un piano blanco en la pasarela. Para el delirio de los fans, Steven Tyler regresó más tarde al escenario, vistiendo la camiseta de la selección paraguaya de fútbol. La casaca tenía el número 10 y contaba con el nombre del cantante encima del número dorsal. Una camiseta igual se puso en ese momento Joe Perry; la de él también tenía su propio nombre, pero el número era el ocho. El público, eufórico, disfrutaba de la impensada imagen. El grupo regresó a escena con la fuerza contundente de su legendaria canción “Dream On”, donde Tyler exhibió todo el extraordinario poder de sus cuerdas vocales, al mismo tiempo que ejecutaba el piano. Siguió con el tema “Love in an Elevator”, con un Tyler ya sin la Albirroja, que repentinamente lucía un sombrero blanco, como aparecido de la nada. El momento épico de la noche fue cuando el emblemático músico mostró desde su collar los dos dientes que había perdido.Los guiños y el humor, sin embargo, seguían. El legendario frontman, mostró con orgullo una creación paraguaya: una remera negra que lo muestra a él, sin sus dos dientes. La obra había recorrido las redes sociales, horas después del accidente que tuvo en Asunción. El músico hacía gestos, se tiraba al suelo, recibía otro sombrero, que el cantante se colocaba, acomodaba y, otra vez, posaba.El final estaba cerca. Nadie lo sabía, sin embargo, se presentía. La canción elegida para el “encore” fue la misma que cerró el show de Lima, “Walk this Way”. Tras minutos de música pasando la mano a fans que estaban junto a la pasarela, Tyler extendió sus brazos hacia un grupo de fans: señaló a una chica parte de la audiencia, a quien invitó a subir al escenario con él, para bailar con la sorprendida joven lo que quedaba de la canción. Tras la presentación de la banda, Tyler cerraba la noche con un potente “¡Rohayhu Paraguay!” entonado en su tan particular voz. El público, mientras tanto, estallaba en vítores. Sin dudas, una partecita de la historia del rock acababa de escribirse en Paraguay; y si bien los paraguayos se quedaron con las ganas de escuchar en vivo “Crazy”, salieron decididamente satisfechos, tras ver algo que alguna vez se consideró imposible. Un sueño ahora es historia.link: http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=PliPCxBP3nwFOTOS...!!!!!! SIIIIIIII.....!!!!!!
Aerosmith, ya en Paraguay, a pocas horas del showUn grupo de fanáticos aguardaba, alerta, la llegada de uno de los grupos más grandes de la historia. A pocas horas de su primera presentación en Paraguay, los grandes Steven Tyler, Joe Perry, Brad Whitford, Tom Hamilton y Joey Kramer arribaron al aeropuerto Silvio Pettirossi, alrededor de las 19:30.El vuelo privado los transportaba desde Lima, Perú, lugar donde los músicos se presentaron el sábado 22 para abrir su gira –la primera del grupo en este año– de nombre “Back on the Road” (De vuelta en el camino). En la noche del martes, será el momento en que “los chicos malos de Boston” se encuentren, finalmente, con el público paraguayo.ANSIOSA ESPERAUnos 150 fanáticos aguardaban la llegada de los artistas al país. La mayoría, correctamente ‘lookeados’ para la ocasión: desde remeras de la banda, banderas, posters y hasta guitarras ilustraban la postal rockera.Ante la incertidumbre de poder lograr –o no–un acercamiento, o al menos poder observar a sus ídolos desde lejos, un grupo de fanáticos prefirió la espera en las afueras del mismo Hotel Bourbon, ubicada sobre la Avenida Sudamericana de la ciudad de Luque. La espera terminó cuando, a las 19:30, un vuelo privado aterrizaba el aeropuerto Silvio Pettirossi. Los fans, estratégicamente ubicados en la salida de carga aérea –una de las salidas, al costado del aeropuerto– pudieron observar una camioneta tipo van azul y tres minibuses de color blanco, por donde se logró ver –por segundos– a un Steve Tyler, sorprendido y curioso por conocer el nuevo país. Un detalle: algunos pudieron divisar –muy cerca del rockstar– a la modelo estadounidense Erin Brady, con quien Tyler mantiene una relación desde 2006.UN ROCKSTAR EN ASUNCIÓNPoco se sabe de lo que los emblemáticos músicos puedan hacer durante las próximas horas en Asunción. La productora asegura que todo depende de lo que ellos decidan.“Se tiene previsto que salgan. La productora está preparada para transportar a los artistas a los lugares adonde ellos deseen. Todo depende de ellos. Ojalá que salgan y que conozcan mejor el país”, señaló Marcelo Antúnez, encargado de prensa de la productora. Entre los probables lugares que recorrerán, se encuentran el Parque Ñu Guasu –Joe Perry tiene previsto un recorrido en bicicleta–, una caminata por el Zoológico del Jardín Botánico de Asunción –a pedido de los niños que acompañan la comitiva–, así como se pensó llegar hasta la frontera con Brasil, para descubrir las maravillas de las Cataratas del Yguazú.NOCHE AEROSMITHLa ansiedad de los fanáticos está cerca de consumarse. Porque en la noche del martes 25 de octubre, en la segunda jornada del Personal Asunción Rock Festival, los paraguayos tendrán la posibilidad de disfrutar, por primera vez en su historia, de la gigante show de la banda liderada por Steve Tyler.De 16 a 19 canciones integrarán el repertorio, que –se espera– logre incluir los grandes clásicos que hicieron del gigante grupo de hard rock, la mítica banda que es hoy. El Personal Asunción Rock Festival es una producción de Garzia Group, y cuenta con el apoyo de grandes firmas como Personal.link: http://www.youtube.com/watch?v=cIvqAVOrri0&feature=player_embeddedGalería de Fotoshttp://www.abc.com.py/nota/aerosmith-en-paraguay/Toda su energía desplegará esta noche AerosmithLa segunda jornada del Personal Rock Festival comenzará con Steinkrug, luego actuarán Linaje y The Kilks. Aerosmith empezaría a tocar a las 21:30. La banda ofrecería un concierto más largo que el que brindaron en Lima, Perú, el sábado, teniendo en cuenta que es la primera vez que llegan al Paraguay.El grupo llegó al Hotel Bourbon a las 19:45. Minutos después Steven Tyler salió a saludar a los fans que se habían reunido frente al hotel y que estaban esperando al grupo desde las 18:00 en el aeropuerto. Sonriente, el cantante saludó e ingresó al hotel. Desde la ventana de una las habitaciones volvió a aparecer y saludó, ante la euforia de los jóvenes que allí estaban. Algunos llevaron hasta guitarras eléctricas al aeropuerto con la intención de estampar algún autógrafo en ellas.Aerosmith ocupará todo un piso del nuevo hotel junto con todo su equipo de producción y familiares. Con la delegación vinieron dos niños, de 4 y 7 años, hijos de dos integrantes de la banda. El sector de los camerinos del Jockey Club está ambientado para que los niños se diviertan con play station y wii.El guitarrista Joe Perry pidió una bicicleta para salir a dar su acostumbrado paseo matinal en los alrededores del hotel. La banda no ha sido exótica ni exagerada en sus pedidos. No pidieron bebidas alcohólicas. El grupo también quiere aprovechar su estadía en Paraguay para visitar las cataratas del Yguazú.Los portones del Jockey Club se abrirán a las 16:00. Se espera una concurrencia de unas 70 mil personas aproximadamente. Aerosmith tocará a las 21:30.Los ingresos son por la avenida Eusebio Ayala, para los sectores Campo y Preferencia A, y por la calle Cedro para Platea, Preferencia B y la Zona Aerosmith.En el concierto de esta noche participarán 1.000 efectivos de seguridad. Habrá unos cuarenta paramédicos especializados para primeros auxiliosUn verdadero clásico con una variedad de hitsAerosmith es una de las bandas clásicas del rock norteamericano con canciones bien potentes y baladas rockeras que han llegado al corazón de todo tipo de público. El grupo está integrado por Steven Tyler, Joe Perry, Brad Whitford, Tom Hamilton y Joey Kramer, los mismos integrantes desde principios de los años setenta. Personal, a fin de avivar la emoción de los asistentes, instaló dos túneles en las entradas principales a los sectores del concierto, con música, luces impactantes, pantallas led con imágenes del grupo. Aquellos que cuentan con el ticket para Zona recibirán de obsequio remeras del Personal Rock Festival, pañoletas y otros accesorios. Está compuesto de pisos de led de colores, imágenes del grupo, músicas flashes para ambientar el gran show.

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