nachito1983
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Anuncios del fin del mundo que resultaron un fiasco Un repaso a las predicciones fatalistas que tuvieron repercusión mediática pero poco éxito. Con el estreno de ‘2012’ y el auge mediático de los calendarios mayas han vuelto a ponerse de moda las predicciones fatalistas, las fechas para la llegada del Apocalipsis. Durante la historia han sido varios los pronósticos (con día, mes y año) que avisaban a la humanidad de la llegada del fin del mundo. Todos tienen algo en común: fallaron. La gallina profeta de Leeds (1806): durante la historia han sido muchos los que han vaticinado el regreso de Jesucristo para juzgar a la humanidad por sus pecados. Uno de los más curiosos es la gallina de Leeds (Inglaterra). En 1806 esta gallina empezó a poner huevos con la frase “Cristo viene”, algo que fue tomado por milagro y tuvo muchísima difusión hasta que alguien demostró que todo era una farsa. Milleristas (23 de abril de 1843): Un agricultor de Nueva Inglaterra llamado William Miller, tras años de estudio de la Biblia concluyó que el tiempo escogido por Dios para destruir el mundo podía adivinarse directamente interpretando el texto. El mundo se acabaría en algún momento entre el 21 de marzo 1843 y 21 de marzo de 1844. Predicó y publicó lo suficiente como para atraer a miles de seguidores (conocido como Milleristas), y finalmente estableció la fecha del fin del mundo el 23 de abril 1843. Nada ocurrió los y los Milleristas se disolvieron. Algunos de ellos forman lo que hoy se conoce como adventistas del séptimo día. Armagedón mormón (1891 o antes): Joseph Smith, fundador de la iglesia mormona, convocó a una reunión de sus líderes de la iglesia en febrero de 1835 para decirles que había hablado con Dios. Supuestamente Dios le había comunicado que Jesús regresaría en los próximos 56 años y que el fin del mundo comenzaría tras este regreso de Cristo. El cometa Halley (1910): En 1881, un astrónomo descubrió a través de análisis espectral que colas de los cometas contienen un gas mortal llamado cianógeno. No saltó la alarma hasta que se hizo público que la Tierra contactaría con los restos de la cola del cometa Halley en 1910. Se dijo que todo el mundo sería víctima de un ‘baño de gas mortal’ entonces (llegó a ser tema de las páginas principales del New York Times). El pánico se apoderó del mundo entero hasta que otros científicos confirmaron que no había nada que temer. Pat Robertson (1982): En mayo de 1980, tele-evangelista y fundador de la Coalición Cristiana, Pat Robertson, sorprendió y alarmó a muchos, cuando anunció que a finales de 1982 se acabaría el mundo. Dijo tal cual: “Garantizo que a finales de 1982, el mundo será juzgado”. Heaven's Gate (Puerta del cielo -1997-): Cuando el cometa Hale-Bopp apareció en 1997, surgieron rumores de que una nave espacial le estaba siguiendo. La NASA y la Comunidad astronómica lo negaban mientras que crecía la creencia de que lo ocultaban. Programas especializados en lo paranormal, como el Coast to Coast AM de la radio, seguido ampliamente en EE UU, afirmaban que el seguimiento de este cometa se producía, lo que llevó a la creación de un movimiento en San Diego, llamado Heaven's Gate que advertía de que el mundo se acabaría pronto. Los científicos se vieron obligados a pedir que todo aquel que tuviese un telescopio de cierta potencia observase con sus propios ojos que el supuesto seguimiento del cometa por parte de la NASA era totalmente falso. El fervor por el movimiento Heaven's Gate fue tal que el 26 de marzo de 1997 39 miembros del culto se suicidaron. Nostradamus (1999): Los escritos de Michel de Nostredame han intrigado a la gente durante más de 400 años. Han sido interpretados de miles de formas distintas dando lugar a profecías que han calado en la sociedad. Uno de sus cuartetos más famosos advertía: “El año 1999, séptimo mes / Desde el cielo vendrá el gran rey de terror”. El año 2000: Desde la década de los 70 empezó a advertirse de que las computadoras no lograrían diferenciar entre 1900 y 2000. Muchos no tenían claro qué consecuencias tendría esto, pero se llegó a especular con que podría dar lugar a un holocausto nuclear. Miles de personas corrieron a comprar víveres y armas en EE UU. Lo cierto es que hubo fallas, pero sin importancia. 5 de mayo de 2000: Richard Noone, autor del libro de 1997 "5/5/2000 Hielo: el desastre final". Pronosticó que el deshielo de la Antártida conduciría a un desastre de proporciones mundiales en mayo de 2000. La Iglesia de Dios (2008): Según el ministro de la Iglesia de Dios, Ronald Weinland, el fin del mundo llegaría en 2008. En 2006 publicó ‘2008: God's Final Witness’ donde advertía de que cientos de millones de personas morirían para ese año y de que EE UU dejaría de ser potencia mundial y nación independiente. link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=Hz86TsGx3fc FUENTE
Hay que matarlos a todos A los que matan hay que matarlos. A los que roban, también. Y si son pibes, mejor, porque cuando crezcan serán más peligrosos todavía. Por Reynaldo Sietecase A los que matan hay que matarlos. A los que roban, también. Y si son pibes, mejor, porque cuando crezcan serán más peligrosos todavía. A los que violan hay que castrarlos. A los corruptos, a los políticos chorros, hay que mandarlos al paredón. Eso es lo que hace falta en este país. Esto es una anarquía. Nadie pone orden. Nos están matando a todos. Ya no se puede salir sin arriesgar la vida. No se puede transitar por la calle. Ni siquiera se puede viajar en subte. Hay que reprimir. Como hacen los países serios. Como hacen en Francia, en Italia, en Estados Unidos. Cualquiera puede decir cualquier cosa. Ese concepto responde cabalmente a la idea de democracia. Todos los discursos tienen cabida en el Estado de Derecho, salvo aquellos que propicien la discriminación o hagan apología del delito. Desde Susana Giménez a Raúl Castells, desde Hebe de Bonafini a Cecilia Pando. Todos pueden hablar. Eso no implica que las frases que se sueltan sean sensatas o inteligentes. Tampoco tienen que aportar algo por más que la tele las reproduzca hasta el cansancio. Está claro que Marcelo, Mirtha y Susana tienen derecho a opinar (la ausencia de apellidos revela la inmensa popularidad que alcanzaron los tres). De alguna forma se hacen eco de un malestar real que atraviesa a amplios sectores de la población. Descalificarlos y no rebatir sus argumentos conlleva un gesto autoritario. Convertir la discusión por mayor eficacia en la lucha contra el delito en un juego de chicanas anula el debate y define a los protagonistas. Los famosos que hablan de inseguridad no son especialistas en el tema. No tienen por qué saber. Frecuentemente olvidan mencionar en sus reclamos: la injusticia social, los crecientes índices de pobreza, la legión de chicos que no estudian ni trabajan, el fácil acceso a la droga, la corrupción policial. La locuacidad de los famosos contrasta con el silencio de los políticos. Los funcionarios del Gobierno se esconden debajo de las mesas de sus despachos. “Meterse con este tema es ir a pérdida”, confesó un funcionario. Algunos ministros ocultan su impericia denunciando “la sensación” de inseguridad y responsabilizando a los medios de comunicación. Los dirigentes de la oposición también se callan. Sólo asienten ante los discursos más tremendistas para obtener rédito electoral. Piensan que la responsabilidad de mejorar los índices de seguridad sólo es competencia del Gobierno. ¿Cuál es el plan del radicalismo? ¿Cuáles son las propuestas de los partidos progresistas? ¿Hasta cuándo van a pensar que se trata de un tema de la derecha? Mauricio Macri, por lo pronto, va de tropiezo en tropiezo. Hasta ahora, en lugar de sumar buenos policías se dedicó a conchabar espías. Mientras tanto, todos hablan de Colombia. Es el destino de la Argentina según las visiones más apocalípticas. Ni siquiera tienen en cuenta que se trata de un país con décadas de guerra interna, bandas paramilitares, guerrilleros y bandas vinculadas con el narcotráfico. Con todo, su experiencia merece ser atendida. Bogotá bajó sustancialmente su tasa de homicidios cada cien mil habitantes: de 80 a 18 entre 1994 y 2006. Otro ejemplo es Medellín, que redujo sus índices de homicidio de 186 a 34 cada cien mil. Los demás delitos cayeron en más del 50 por ciento en Bogotá y en más del 30 por ciento en Medellín durante el mismo período. No hubo una solución mágica, para eso están los libros de Gabriel García Márquez, la mejoría en los índices de seguridad está directamente relacionada con años de políticas públicas coherentes y constantes. El “milagro” tiene explicación. En un informe realizado por BBC Mundo, Hugo Acero, ex secretario de Seguridad de Bogotá; Rubén Darío Ramírez, especialista en seguridad ciudadana, y Alfredo Rangel , director de la Fundación Seguridad y Democracia, coincidieron en que los buenos resultados son el producto de combinar más presupuesto, más policías en las calles, cámaras de vigilancia, vinculación de la ciudadanía con los programas de seguridad, mejores sistemas de información delincuencial y, fundamentalmente, más inversión social. “Donde la comunidad se organiza y coopera con las autoridades, el margen de maniobra de todos los grupos ilegales se restringe”, opina Rangel. Los tres especialistas coinciden en que el liderazgo político de los alcaldes fue clave para frenar el delito. Hubo reformas policiales y gran participación ciudadana con pactos de convivencia y otras iniciativas. En Bogotá, los casi 50 mil taxistas de la ciudad tienen sus radios conectadas con una central de la policía y reportan casos sospechosos. Es una pena que entre la pirotecnia mediática pocos hayan reparado en la voz silenciosa de Jorge Rivas. El dirigente socialista fue atacado de manera brutal hace dos años. Era entonces vicejefe de Gabinete nacional. Lo golpearon en la cabeza y, como producto de las lesiones, perdió la movilidad y se alimenta por medio de un botón gástrico. No puede hablar y se comunica a través de una computadora. En una reciente entrevista con la revista Noticias, Rivas aseguró “me siento víctima de la violencia que genera la desigualdad social”. La periodista Valeria García le preguntó cómo se hacía para sostener una postura “progre” cuando la inseguridad le había cambiado la vida de manera tan radical. Valiéndose de su computadora, Rivas respondió: “Primero aclaro, por las dudas, que lo que me ocurrió no es culpa de mi ideología. Por otro lado, sostengo mis convicciones más allá de mi suerte personal y tratando de pensar en el bien común”. Rivas no salió en la tele. FUENTE
Pomar: Perito destruye todas las hipótesis de accidente Mientras la causa de muerte de los Pomar se investiga como accidente, algunos especialistas dudan de la veracidad de los acontecimientos, entre ellos, el licenciado en criminalística Roberto Jorge Locles. En diálogo con 24CON, Locles enumeró los 24 incógnitas que inspiran desconfianza en la causa: “En el caso Pomar no hubo negligencia, esto va más allá. Acá están metidos muchos policías y hay que preguntarse por qué, qué hay detrás de esto, quién se oculta”, reflexiona y arriesga: “La policía no fue negligente, mintió directamente”. El 9 de diciembre, el perito tomó la ruta 31 y llegó al lugar donde hallaron a los cuerpos. Observó cómo una grúa retira el Fiat Duna Weekend rojo que había mantenido en vilo a un país durante 24 días. ¿Qué sensación tuvo cuando llegó al lugar? ¿La sensación? Que es todo mentira. Salí más confundido que cuando se perdieron los Pomar. No me cerró nada. ¿Cree que “plantaron” la escena? Yo no puedo decir que lo plantaron. Pero si el día 24 de noviembre hicieron rastrillaje por tierra, el rastrillaje no fue mal hecho porque si pasas por ahí te lo tenés que llevar por delante. Si se hicieron, lo tuvieron que ver y si no los vieron es porque el auto el día 24 no estaba ahí. Y si no estaba … Yo no estoy diciendo que los plantaron, sino que es sospechoso y que si no se vio es porque el auto apareció después. No sé si plantado, si creció del suelo, si cayó de un árbol. Yo sé que si se hizo el rastrillaje por aire cinco veces y pasó la patrulla, ¿todas esas veces estaban distraídos? También pasan aviones de fumigación. Tampoco los vieron. Se dijo que estaba tapado por la copa de los árboles y es mentira porque el helicóptero de C5N lo captó. Y 20 días antes el auto tenía menos pasto, por lo tanto, se veía mejor. Con esto: si no se vio por aire y no se vio por tierra es porque no estaba. ¿Es posible “plantar” cuatro cadáveres y un vehículo de esa manera? Si vos me preguntas, fuera de esta causa, si se puede hacer algo, yo te respondo que todo se puede hacer con un buen trabajo y la colaboración de mucha gente. Lo dijo Zaffaroni una vez en un programa, hasta se cambian los cadáveres en las autopsias. Yo ilustré en mi libro varias causas fraguadas y mostré cómo se plantan pruebas. Es decir, nada es imposible. ¿Con qué intención harían una cosa así? No sé, no soy mandraque, pero los únicos que pueden hacer esto es la Policía, son los únicos que tienen los elementos para hacerlo o una banda muy poderosa. No sé quiénes o por qué lo hicieron, eso escapa a todo fundamento científico. ¿Qué otro aspecto le pareció sospechoso? No me cerró tampoco la historia que contó el policía que dice que los encontró. Dice que fue de Salto a la ruta 7. La ruta 7 está a 40 kilómetros de Salto, después volvió porque de ida estuvo revisando los montecitos, los bordes del camino. Después volvió 20 kilómetros y se encontró con los cuerpos. Salió de la comisaría a las 15.30 y el informe que pasa por teléfono que encontró los cuerpos es de las 16.10. Es decir que en 40 minutos hizo lo que los demás no pudieron hacer en 24 días. Es algo totalmente imposible. También es sospechoso que el señor que dijo haberlos visto arriba de un tractor, ahora lo niega. Este señor fue a declarar y él y su mujer tienen fracturado el brazo derecho. Yo lo había visto el miércoles 9 de diciembre en el lugar del hallazgo y no tenía fracturado nada. ¿Qué piensa de la llamada al 911? Un tipo que ve el coche el día 24 y lo denuncia un 30 está loco o no es real. Dice que no tenía señal. Yo estuve ahí todo el día y tuve señal en todos lados. Lo denunció varios días después, es una barbaridad. Y desde un colectivo no se puede ver, es imposible porque el pasto lo tapaba de costado, no así de arriba. No creo mucho en esa llamada. ¿Qué opinión le merece la actuación de la fiscal? La fiscal descartó el robo, el accidente o el secuestro en la ruta porque la Policía le dice que recorrieron la zona con 5 mil efectivos –aunque ahora dicen que fueron 2500-, y que los rastrillajes dieron negativo hasta en agua. Entonces, es lógico que la fiscal descarte el accidente, está justificada. La policía es auxiliar de la Justicia y ellos le dijeron que no había ningún accidente en la ruta. ¿Qué es lo que le parece más extraño? En mis 50 años de perito nunca vi que la gente de atrás de un vehículo saliera despedida por el mismo lugar que la gente de adelante, pero bueno vamos a suponer que también salió el perrito. ¿Por qué no salieron los bolsos que estaban atrás? Hay muchísimos errores. Por último, el perito efectuó un punteó de los rasgos más polémicos de las pericias, luego del hallazgo de la familia Pomar a un costado de la Ruta 31. 1. El lugar del hallazgo: “Donde los encontraron no es un badén común, sino una zanja que tiene 3 metros de alto por dos de profundidad, por lo tanto, es muy difícil que un auto lento y cargado lo haya podido pasar tal como afirmaron”. 2. “En esa curva, normalmente, los vehículos salen de la ruta hacia la izquierda y, en este caso, se desviaron hacia las derecha. Un cambio de la norma llamativo”. 3. El agua acumulada: “El viernes 13 de noviembre llovió muy fuerte el viernes y siguió lloviendo el sábado 14. El lugar es un pozo con un desnivel de más de 2 metros con relación al asfalto y debió acumularse mucho agua entre 40 y 50 centímetros de altura. Si las personas fueron proyectadas al exterior del vehículo y entraron en un estado de inconciencia debieron haberse ahogado”. 4. El estado de las cubiertas: “Si saltó la zanga, ¿por qué las llantas no estaban deformadas y las tasas -que eran de plástico- no estaban rotas ni salidas de su lugar? Además, la goma no estaba descalzada y, por lo tanto, no estaba desinflada. 5. El vehículo: “El tren delantero ni la punta del eje, ni la rótula del vehículo estaban rotos. Si el accidente sucedió como lo ilustraron, el vehículo debería presentar esos daños. Fue cargado en la chata y remolcado y parado en sus cuatro ruedas con movimientos normales. Eso se ve en la filmación”. 6. “El martes 8 de diciembre, en presencia de periodistas, se secuestró una de las ruedas. Al día siguiente, se muestra al vehículo con las cuatro ruedas. ¿Qué rueda se llevaron?” 7. El costado derecho del auto sufrió deformación no acorde con el grado de gravedad del vuelvo. 8. La limpieza del auto: “Cuando sacaron el auto estaba muy limpio, si tenemos en cuenta que se metió en un pozo de dos metros de profundidad, donde había agua, barro y pasto. Tampoco presentaba barro en el interior, algo que debería haber sucedido al revolcarse y romperse el parabrisas”. 9. Pasto verde: “Al retirar el auto, las cámaras de televisión mostraron desde el aire el lugar donde estuvo el auto apoyado con la ruedas hacia arriba, esa superficie debiera estar amarilla ya que durante 24 días no recibió sol y, sin embargo, permanecía verde”. 10. Cuerpos limpios de barro: “En el lugar había barro ¿Porqué no estaba pegado a los cuerpos? 11. El giro: “¿Por qué el giro es de 180 grados? Es decir, por qué quedó mirando en sentido opuesto a su dirección de traslado”. 12. Un segundo badén: “Dicen que hay otro badén, ¿dónde está? Y si era tan grande como el anterior, ¿cómo lo pudo evadir?” 13. Vista aérea: “El helicóptero de un canal pudo divisar el vehículo con sus cuatro ruedas para el cielo, ¿por qué 20 días antes, cuando el pasto estaba más corto, no se vio en el rastrillaje aéreo?”. 14. El rastrillaje terrestre: “Si el rastrillaje terrestre se realizó, como dice la policía, el día 24 de noviembre en ese lugar, se tienen solamente dos posibilidades: o el vehículo no estaba en esa fecha o no se realizó el rastrillaje”. 15. Los depredadores: “En 24 días, se los comen los animales, los cuerpos no deberían estar”. 16. La velocidad: “Se comentó que las pericias habían dado una velocidad de 100 kilómetros. Es imposible que circulara a esa velocidad debido a las características del vehículo, del combustible (gasolero), la hora en que se movilizaba (era de noche), el estado del tiempo (llovía), el estado de la ruta (rota, falta de iluminación). Por ende, el vehículo no podía andar a más de 70 kilómetros por hora. Pero, a esa velocidad no podría haber saltado así, por eso le ponen 100 kilómetros”. 17. Huellas y pozo: “¿Dónde están las huellas del vehículo al caer? Debería haber dejado una huella profunda en el barro”. 18. Autopsia: “Fernando Pomar presentó fractura de cráneo. Ahora, ¿Dónde se golpeó? No hay pelo ni manchas de sangre en el auto ni en ninguna piedra. En las pericias se debe determinar estos aspectos, pero no se hizo”. 19. “Gabriela tenía fractura de peroné y tibia. Si la mujer se golpeó la pierna al salir por el parabrisas porque golpeó la parte inferior de la pierna con la consola, el hombre que manejaba debería, por consiguiente, tener mayores fracturas que la mujer. De la misma manera, las pericias deberían determinar dónde y con qué objeto se lastimó para evitar confundir golpes con palazos”. 20. Si cayeron sobre una especie de colchón formado por pasto y barro. ¿Cómo se fracturaron? 21. La pintura blanca: “La foto tomada por los periodistas de revista Veintitrés y Noticias, evidencia que el lado izquierdo del vehículo se encuentra rayado con una sustancia que aparenta ser pintura blanca, como si hubiera sido provocado por un coche que pasó a mayor velocidad y lo rozó”. 22. Dirección de las víctimas: “Los cuatro ocupantes y el perro salieron despedidos por el parabrisas delantero, algo que suele ser muy difícil. 23. Trascendió que la mujer y el hombre estaban sobre la izquierda y las nenas hacia la derecha y, si salieron por el mismo lugar, deberían estar todos juntos. 24. Si salió el perrito también por el parabrisas, ¿por qué no salieron los bolsos? Graba tus videos en con la Zx1 link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=8PAQA94YlQ8 FUENTE
A la derecha de su televisor ¿Está mal ser rico? ¿A quién puede no importarle el tema inseguridad? ¿Por qué no podemos vivir como en Miami? Estas y otras preguntas, tan profundas teóricamente como ligerísimas en su enunciado, fueron desparramadas como cotillón de carnaval carioca en las últimas semanas de televisión. Este vendría a ser un estadio más en una escalada de dardos que irrumpieron este año con vivacidad renovada y que parecieran estar corriendo de a poco la definición –siempre dinámica– de lo que es y no es corrección política. El puntapié más emblemático –pero no el primero– de esta última tendencia fue de Susana Giménez a principio de año, cuando, dolida por el asesinato de su asistente, cacareó su postura arrebatada, exigiendo que “el que mata debe morir”, y que “termínenla con los derechos humanos”. Imposible saberlo, pero podríamos llegar a imaginar que en otro momento, estos exabruptos hubieran sido repudiados de manera unánime y convertidos en una perlita lastimosa, de esas que mejor no haber grabado. Como le pasó a Fernando Siro, al que se recurría para escandalizarse y quien murió con el mote de “controvertido actor y director”. Bueno, no era Susana Giménez. ¿Pero será su carácter de muy famosa suficiente para generar el efecto de dominó de cartas sobre la mesa al que asistimos en los últimos meses? Imposible saberlo. Hay mucha más materia prima que habla de un clima caldeado, reproducida infinidad de veces por los programas de archivo que los convierten en slogans, aunque sea para criticarlos con fervor. La tentación de caer en los reduccionismos es, por otro lado, un mal que abunda en estos días y no sólo en la pantalla: mirar con buenos ojos una nueva ley de medios es oficialista y temer por la inseguridad es de derecha. Pero ante un elenco variopinto de famosos ocupándose de la coyuntura, mejor separar las manifestaciones, espontáneas o no, antes que juntarlas. Susana Giménez agregó al lema “el que mata tiene que morir” un pedido de más represión para parar el caos (a días de haber lanzado su primera consigna, relativizó lo dicho agregando un “en la cárcel”, mandato que obedeció a su condición de católica). Cacho Castaña le dio el visto bueno a su declaración y llegó a pedir la construcción de un paredón para que “empiecen a desfilar”, dijo, canchero, ahora que está de moda animarse a más. Sandro, lo mismo: a favor de que el que mata muera, en contra de la pena de muerte debido a su cristiandad (¿?). Desde entonces, Susana Giménez no ha parado de hablar del tema, yendo y viniendo entre insultos e indignaciones. Moria Casán opinó en un resumen editado y producido por TVR hace ya un tiempo: “Para un tipo que hace algo malo, matarlo me parece demasiado compasivo porque se le termina enseguida, y meterlo en la cárcel me parece muy largo porque lo tengo que mantener yo, así que realmente no sé lo que hay que hacer”. En las últimas semanas, Mirtha Legrand editorializó varios de sus almuerzos pidiéndole a la Presidenta que diga “cómo van a cuidarnos”, preocupada porque “nos están matando a todos, nos están matando todos los días; no se puede vivir así” y porque volvió de Miami lamentando que ahí puede no estar agarrándose la cartera. Marcelo Tinelli fue, como suele suceder, hábil y empático: habló de la inseguridad de la misma manera que te habla un kiosquero que teme por su renta, utilizando la palabra paz en reiteradas ocasiones. Luego, se dirigió a Luis D’Elía. Las idas y venidas de esta comedia de enredos (porque en este caso lo es, de hecho hace no mucho D’Elía participó en el programa para vérselas con su imitador) generó escenas tales como un nuevo discurso de Tinelli. Sin música de fondo ni voz exaltada, habló de cómo él había hecho su dinero, de la sed revanchista de D’Elía (“Luisito, mi amor”) y le respondió de paso al senador Pichetto. Incluso llegó a desenrollar una presentación del programa emulando a Moulin Rouge, en alusión a la acusación de D’Elía según la cual Tinelli era el dueño del prostíbulo. En la misma arena colorinche y en el marco de una confrontación de grupos mediáticos existente, Viviana Canosa, periodista chimentera ex miembro de las huestes de Jorge Rial, instó a que “basta de generar pánico en la gente”. Hastiados ella y su panel, pidieron, en resumidas cuentas y desde Canal 9, profundidad en los análisis o buena onda y entretenimiento y Canosa sentenció, enfurecida y bocasucia: “No vamos a evitar la realidad y está bueno que contemos lo que pasa y lo que sentimos, pero de ahí a empezar a crear pánico en la gente es un horror y es una vergüenza. Dejemos de ser tan golpistas. Es un espanto. No se puede ver la televisión ni de tarde ni de noche, todo el día es un horror, pánico, no se puede vivir así. Es horrible”, dijo. Su escolta panelista se destacó al referirse a Mirtha Legrand como tilinga por quejarse de la inseguridad en la misma frase en la que hablaba de su viaje a Miami. Rial, desde el canal que pertenece a Francisco de Narváez, toma otra postura, agresiva e insistente, pero no tan encasillable, y pide a líderes del gobierno y la oposición, como Pino Solanas o Gabriela Michetti, que aparezcan en el tema, entre otros muchos despotriques. En su programa, entrevistó a Chiche Gelblung sobre el boom de la farándula y le preguntó si él sentía esa suerte de “tic del progresismo” que impide que “el famoso, el popular, el que tiene un medio” tenga derecho a opinar. Entre otras muchas cosas, Chiche confesó que está “cagado de miedo” y habló, sin exaltarse, de los problemas del discurso progresista en materia de inseguridad. En tanto, en la ficción para adolescentes Casi Angeles hubo una escena en la que una mandataria anunciaba vía tevé el haber tomado posesión de todos los medios nacionales. Cruces interdisciplinarios (Hebe de Bonafini vs. Moria Casán, con penoso espectáculo de esta última en el programa de Pettinato incluido; Pichetto vs. Tinelli, Mirtha y Susana; D’Elía vs. Todos), tonos alzados y cambios de opinión variados forman parte de una programación que puede analizarse desde lo mediático (la pasión de la tele por el escándalo) y desde lo político (quién está con quién). La porosidad de los géneros televisivos no es nueva en la pantalla (¿qué es un noticiero?, ¿qué es un programa de espectáculos?), pero hoy absorbe, refleja y potencia el asunto desde el show business. Y la llamada crispación sintoniza en el dial de los extremos. Al respecto, Pedro Saborido, guionista y creador de Peter Capusotto y sus videos, relativiza el paño: “Me parece que son 4 o 5 los que hablan con la medianía general... Es lo que muchos dicen en la calle, todos los días. No siento que sean cuadros de la derecha los que están hablando, ésa es una intuición. Que terminen siendo funcionales es otra cosa, pero no me imagino a Susana Giménez en reuniones de alto vuelo político de la derecha. Cuando uno lo escuchaba a Borges decir que la democracia era un abuso de las estadísticas eso sí era más glamoroso y sofisticado. Por otro lado, también para los políticos hoy la utilización de los medios como plataforma es habitual. Es más efectivo ir al programa de Morales Solá que hacer un acto. Todos de alguna manera comparten el terreno televisivo, hay una mezcla y se rompen las fronteras. En definitiva, mirás todo con el mismo aparatito. Cambiás de canal de un programa político a Dr. House”. Saborido trae a la discusión el camino invertido: el de los políticos televisados, convertidos en actores de un reality (en la campaña fue impresionante). Menciona entonces la influencia del debate de candidatos previo a las últimas elecciones: “Hay gente que te decía la voy a votar a Michetti porque la vi más suelta, más fresca. Prat Gay estaba muy duro, como si de repente los políticos tuvieran que dar bien en cámara”. BAR DO Con el repertorio citado de frases lapidarias, lejos, muy lejos parece estar la época en que en el 2004, con Kirchner en la presidencia, el dream team de Polémica en el bar se atrincheraba como víctimas del ninguneo del progresismo que empezaba a ser oficial. Después de haber recogido muy pocos premios Martín Fierro desde Radio 10, denunciaban que en esa era, en la que el premio iba para los Alivertis, darle el premio a Baby Etchecopar hubiera generado una silbatina. Hoy, los bares no dejan de ser el terreno romántico de la charla política. Como si fuera un espejo programado, el café actual es De las Palabras, y allí Rafael Bielsa, Artemio López y Eduardo Valdez e invitados también se hacen carne de su extraño lugar de oficialismo en la periferia. Vale la pena recordar, durante la vuelta de la democracia, la frase acuñada por Sergio Velazco Ferrero, que denominaba “la patota cultural” a aquellos que estaban ocupando lugares en la pantalla y por los cuales veía amenazado el suyo. Carlos Ulanovsky, periodista e investigador de la radio y la televisión, autor del reciente ¡Qué desastre la TV! Pero cómo me gusta... junto a Pablo Sirvén, propone pensar el asunto desde los desplazamientos: “El inicio de época o de nueva etapa política implica el desplazamiento de determinadas figuras de la televisión. No siempre es una censura, o no es necesariamente ideológica. Le pasó a Mirtha Legrand con Alfonsín, que finalmente no pudo arreglar contrato con ningún canal de aire y recién volvió 10 años después con Menem. También sucede que acá hay una idea de que los puestos y lugares de trabajo se ganan para toda la eternidad y la verdad es que no es así. Aunque el caso de Mirtha demuestre que es bastante parecido a eso”. De alguna manera son esos factores dinámicos y culturales los que después pintan el color de una época. ¿Estamos, acaso, ante el momento de la televisión radicalizada? ¿Están legitimados la violencia verbal y los pedidos de represión, entre otras cosas? El consultor Artemio López, director de la consultora Equis, señala: “En la aparición de Tinelli, Legrand y Susana hay cierta diversidad... no es todo lo mismo. Susana y Mirtha no se fueron a la derecha, lo que pasa es que hoy tienen más visibilidad porque el discurso que normalmente propagan está más visible en función de la editorialización de los medios que las contratan. Creo que en el caso de Tinelli es distinto. Tiene que subir la apuesta porque durante el año pasado lo trató bien a Kirchner”. Pero entonces... ¿quejarse de la inseguridad es siempre opositor? “En líneas generales, sí”, dice López. “Como es un tema que nadie va a resolver tal cual está planteada la sociedad hoy en día en lo social y lo económico (además de que no es grave en el contexto latinoamericano), y tiene una complejidad infinita, está contra todos los niveles de gestión nacional, municipal y provincial. Es un comodín, pero produce efectos discretos. No tan contundentes.” Quizá también haya que tener en cuenta las impurezas del medio. Si los políticos se presentan en programas de espectáculos, ¿por qué los conductores no pueden dar su mirada de la realidad? Según las características actuales –y también en base a la reflexión de Saborido–, parece ser más probable que un político se esfuerce en dar mejor en cámara que que un conductor se concientice acerca de la necesidad de fundamentar y arraigar una opinión en el marco de un análisis profundo. Eso podría explicar algún aspecto del panorama. En una pantalla que encontró en la mezcla el multitarget, los temas se pasan de boca en boca. Los políticos hablan en Intrusos en el espectáculo (cuyo nombre se resignifica permanentemente), Mirtha Legrand recibe un día a Cafiero (con quien protagonizó una discusión de antología), otro día a Silvina Escudero, y combina el anuncio de su intención de marchar contra la inseguridad con un spray para el pelo. Así y todo, quedó demostrado que con su estilo pudo arrinconar a más de un político en campaña. En el libro de Sirvén y Ulanovsky, los autores citan un artículo del anuario del año 2007 (otro año de elecciones) de televisión.com.ar que mencionaba que los programas políticos estaban como “perdidos en la pantalla”. El sitio observa una recurrencia durante este año de elecciones, y concluye: “Almorzando con Mirtha Legrand tomó el lugar del programa político de la televisión argentina, apoyado en la falta de ciclos del género y en la debilidad de los que están”. Ulanovsky analiza la situación de los dichos faranduleros, sin caer en lugares comunes: “Todos tienen derecho a opinar. No por eso merecen el término de derechistas. Sin embargo, veo que esas opiniones prenden muchísimo, un poco porque estos famosos tienen una influencia innegable y otro poco porque una de las preocupaciones presentes es la seguridad. Lo curioso es que es más influyente lo que dice Susana que Stornelli, Arslanian o Aníbal Fernández, con cifras que prueban que la inseguridad bajó”, dice, en alusión a una escena en la que Stornelli señala números de la provincia de Buenos Aires y Mirtha le pregunta: “¿Usted está seguro de lo que dice?”. Sigue Ulanovsky: “Hay un montón de espacios y cámaras dedicadas a propiciar el escándalo, el club de la pelea, como si éste fuera el único sentido de la TV. Y muchas veces enganchan a los famosos. Para algunos medios es una manera fácil de hacer oposición. Tal vez, aquellas personas que son más influyentes deberían ser más cuidadosas en sus juicios. Bueno, algunos dirán: Kirchner es influyente y no es cuidadoso al confrontar con diversos sectores”. ¿Hablan las figuras públicas por convicción, son voceros de una estructura mayor? ¿O las dos cosas a la vez y cada uno está donde debe estar? Alejandro Dolina reflexiona sobre el asunto de una manera integral. Y dice: “No solamente es la farándula la que está preocupadísima por el tema de la inseguridad, sino también la sociedad toda a partir del gran despliegue que los medios hacen de ese problema, que es ciertamente un problema, pero que existe también en otras sociedades sin que se produzca un fenómeno con el énfasis con el que se está produciendo en la Argentina. La farándula se hace eco de esa circunstancia, que a mí me parece que le pone una especie de glamour, les pone cierta gracia y hasta cierta simpatía a algunos pensamientos que habitualmente no son simpáticos, glamorosos ni graciosos. En la Argentina yo tengo la sensación de que la derecha se ha adueñado del sentido común. Pensamientos que hasta no hace mucho eran vergonzantes se explican ahora públicamente incluso con orgullo. Y cuando figuras muy conocidas adhieren a esos pensamientos y le ponen su cara famosa y hacen su testimonial, entonces las muchedumbres se entusiasman. Ese pensamiento tiene otro aval. Los medios saludan las opiniones de la derecha, las auspician, las festejan, y ahora la farándula las firma con su prestigio. Yo no considero que esté mal que un artista se pronuncie individualmente. Y desde luego puede tener opiniones de derecha. No debe combatirse eso. Cómo vamos a prohibirle a Susana Giménez que diga lo que piensa”. ¿La derecha estaría volviendo al centro de la escena? ¿O estamos ante una radicalización de los discursos mediáticos en general? Al pensar en el escenario ideológico, Dolina continúa: “Yo diría que, simplificando mucho, podría leerse así: el neoliberalismo desea un Estado ausente, desea que el Estado no intervenga en su prosperidad. Que no venga a recortarla, por ejemplo, con impuestos. Ahí desean que los mercados actúen y que eso provoque naturalmente la riqueza de unos y la pobreza de otros. Pero claro, cuando se produce la riqueza de uno y la pobreza de otros van quedando –y así ha ocurrido históricamente en la Argentina– fuera del mercado de consumo muchísimas personas que pierden su trabajo, que se ven acorralados en unas formas de vida cada vez más marginales, más miserables. Parte de esa gente reacciona. ¿De qué manera? Tiene empleos irregulares, cartonean, protestan, hacen piquetes, y llegado el caso delinquen, porque ha sido eliminada del mercado de consumo y de producción y algo tienen que hacer. Ahora bien, cuando se produce este fenómeno, cuando esas masas irrumpen de distintas formas, siempre de maneras desagradables naturalmente para los buenos burgueses que han prosperado, estas personas que antes eran partidarias del laissez faire, laissez passer, que querían que el Estado se mantuviera ajeno, entonces exigen que ese Estado intervenga. Ya no es para regular qué se planta y dónde, sino para reprimir. Y entonces aparece el tema de la inseguridad. Y aparece el sentido común: a las personas que tratan de apoderarse de lo que es nuestro entonces hay que castigarlas, que encarcelarlas, y llegado el caso, matarlas. Esa es a grandes rasgos la ideología que impera. En algunas personas ciertos sucesos les producen unas reacciones emocionales que fácilmente las precipitan en este pensamiento. Ahora bien, generalmente la gente de la farándula pertenece a los que están en peligro de que los roben y por ahí sus beneficios sean reducidos, etcétera. Naturalmente producen una reacción de clase, una reacción de la clase dominante que se ve amenazada por algunos emergentes que son resultado de gravísimos problemas sociales que este país tiene. Quiere decir que sí, son representantes de una clase dominante, y sí, configuran claros panoramas del pensamiento de derecha. Por más que este pensamiento esté adornado de florilogios republicanos como la libertad, derecho a transitar libremente, a comprar y a vender, a comerciar y a tener una propiedad privada que es inviolable. Y cuando ese pensamiento se tiñe de intolerancia, tenemos derecho a nombrarlo como fascismo. Una de las características principales del fascismo es que las culpas no provienen de acciones de las personas sino de pertenencias a los grupos. Uno es culpable no por haber hecho algo, sino por pertenecer a un grupo que ya a priori es considerado culpable de todos los males. Todo esto debe preocuparnos porque genera en la sociedad argentina una pulsión de violencia, un ansia desmedida de castigo. Yo creo que es preferible la admisión de un cierto grado de intensidad del delito a la creación de un cuerpo de represión tal que para impedir ese grado de delitos se convierta en una tiranía insoportable para todos nosotros”. BLABLABLA Acorde con una teoría que el periodista español Ignacio Ramonet sostiene desde hace años, y que encontró una comprobación alucinante en la cobertura de la caída de las Torres Gemelas en el año 2001, hoy la enorme cantidad de información no deja espacio para fichar qué piezas clave están faltando en el tablero. Esa idea de nueva censura rige para todo. ¿Qué discurso político –más racional y documentado– queda sepultado por las palabras mediáticas que apoyan un “ellos” (los delincuentes) y un “nosotros” (los que vivimos en riesgo)? Ulanovsky señala otro aspecto a tener en cuenta: “A mí me molesta mucho cuando se termina con frases apocalípticas, del tipo ‘Así no podemos seguir’. Por ejemplo, la frase de Georgina Barbarossa: ‘La Argentina es Colombia’. Hay que tener una mínima información para hablar de la situación. Hay frases que son la materia prima que la televisión necesita pero que generan en el corto y en el mediano plazo mucho desasosiego y desesperanza”. Víctor Hugo Morales pide en su programa de radio que se reproduzcan comentarios más lúcidos, y también hay algo del orden de la sensatez. Los dichos de Luis Alberto Spinetta, por ejemplo, acaso por no ser representativos de un sistema binario de opinión, fueron mucho menos tratados. En el programa radial de Ernesto Tenembaum, Spinetta se planteaba una situación dilemática, sin resolución para él, frente a la sensación de bronca e impotencia luego de un asesinato irreflexivo por un lado; la idea fundamentalista de la pena de muerte a los delincuentes por otro; y la sobrevivencia de quienes mataron a 30 mil personas. El recorte mediático está en lo alto del debate. Así como en los noticieros televisados el testimonio directo de la víctima adquiere un impacto estremecedor, el carácter personal de las peleas político-mediáticas no da demasiado aire a un análisis de la situación objetivo y documentado. “Habría que hacer una investigación muy seria y profunda para ver si el tema de la inseguridad está estimulado por los medios –dice Ulanovsky–. No hay que descreer de la fidelidad de ciertas estadísticas oficiales, pero eso se contrapone absolutamente con el saldo que le deja a uno ver la televisión o escuchar la radio. Tampoco hay que caer en hablar en función de cómo me fue a mí. Yo creo que hay un montón de elementos que me llevan a pensar que hay más inseguridad que en otras épocas.” Ese es un tema: ¿nos podemos acostumbrar a una permanente sospecha frente a todo lo que vemos? El arrebato, la opinología catástrofe y la furia comunicada fueron avistadas, antes que por Canosa, por la dupla estelar de Diego Capusotto y Pedro Saborido. Ellos, mentores de Bombita Rodríguez, el montonero alegre, eligieron para la radio a Arnaldo Pérez Manija, que reproduce la pregunta hastiada de Catilina como nombre de su programa: “¿Hasta cuándo?” (dentro del programa Lucy en el cielo con Capusottos). Allí, desliza a lo largo de unos minutos una sucesión de muertes y de desgracias que acontecen en el país todos los días, con efusividad infeliz y acelerada. Muertes, corrupción, pedidos de renuncia desencajada (¡Renuncie montonero Cobos, re-nun-cie!) hablan de comunicadores pero también de oyentes. Dice Saborido: “Evidentemente reflejó la sensación de mucha gente de lo que se puede vivir a la mañana. Creo que la entrada tan clara de los medios a jugar en el mapa los pone más en el centro y también, por otro lado, algunos periodistas tienen la idea de que el ejercicio de la profesión consiste en estar todo el tiempo indignado. Yo tengo la sensación, no estoy seguro, de que la gente desconfía más de los medios desde hace un tiempo. De todos modos, me parece que hay distintos niveles. La televisión aborda temas sabiendo que impactan. Después viene si es bueno o malo. Pero también creo que hay gente a la que le encanta escuchar ese tipo de noticias a la mañana. Yo creo que están los comunicadores sinceros, los que sinceramente están disconformes o son críticos, los que lo hacen porque funciona y los que directamente operan. ¿Arnaldo Pérez Manija? Está entre los últimos dos”. Es extraño el lugar de las ideologías en todo esto. Por un lado, el sesgo ideológico es evidente en el desprecio por los derechos humanos o el pedido de pena de muerte. Por otro, no necesariamente se pueden sacar conclusiones a partir de preocupaciones genuinas por la violencia y la seguridad (de hecho, el cuidadoso discurso de Marcelo Tinelli no puede ser calificado como extremista). Tal vez, la objeción más evidente que puede hacerse a este último discurso es la recurrente desconexión entre desigualdad e inseguridad. Para Artemio López, sin embargo, al formar todo parte de un conflicto entre grupos empresarios y gobierno, tampoco lo ideológico es tan preponderante: “Yo pondría en segundo plano el componente ideológico. Es darle una lectura que excede a la confrontación. Durante el conflicto del subte había tapas que parecían escritas por mi amigo Jorge Altamira, y no quiere decir que los grupos empresarios se vayan a afiliar con el Partido Obrero”. Los arrebatos famosos sobre la pena de muerte tienen, seguramente, un efecto en la temperatura de los espectadores y sus reclamos. Para Artemio López, sin embargo, su poder real como desestabilizadores no es absoluto: “Yo no veo que la opinión de famosos tenga un poder erosivo tan grande. Después de lo de Blumberg, que juntó medio millón de personas... Es como después de Led Zeppelin: todos suenan como una bandita de cuarta”. FUENTE
Bajar la edad de imputabilidad no es la solución Se demoniza a los jóvenes pobres, que son el último eslabón de la cadena del crimen organizado, y se elude la decisiva complicidad de políticos y policías. F. Solanas. El grave problema de la inseguridad tiende a ser abordado con una extrema simplificación por políticos y analistas: demonizan a los jóvenes pobres que son el último eslabón de la cadena del crimen organizado y eluden la decisiva complicidad de políticos, sectores de la policía y del Poder Judicial. El asesinato cometido en Valentín Alsina por un joven de 14 años para robar un auto es paradigmático: nadie puede creer que lo ha hecho para ir a pasear a Pinamar con su novia. Es por demás evidente que debe entregarlo a los que comercian autos robados o a los desarmaderos. En el caso bonaerense, los grandes desarmaderos fueron desmantelados en 2002 y 2003; pero ahora funcionan en escalas menores bajo techo: aun así no pueden ser desconocidos por los responsables de combatir el delito. Un alto porcentaje de los hechos delictivos se cometen bajo el efecto de drogas como el paco, pero si bien en las villas y barrios carenciados muchos saben quiénes son los traficantes, denunciarlos a la policía significa una condena a muerte. Ese joven de 14 años vive en la Villa 21, donde el sacerdote Pepe ha sido amenazado por combatir el consumo del paco, pero no ha logrado concitar un interés efectivo por parte de las autoridades competentes para erradicarlo. En esa misma villa, se muestra la falacia que culpa a las familias, cuya desintegración redundaría en la decisión de no enviar a los hijos a la escuela: más de cien madres que habitan allí denunciaron no haber encontrado cupos en escuelas a 40 cuadras a la redonda, sea por desidia gubernamental o por discriminación de los chicos. No es un dato menor del problema de la violencia, la humillación y la agresión a su dignidad y autoestima que sufren estos chicos, sea por el color de la piel o por la cultura neoliberal aún presente, que reivindica el consumismo y el lucro, valorando a las personas por lo que tienen y no por lo que son. El mensaje implícito o explícito es que al no tener nada no son nada, no tienen futuro y su vida carece de valor: pero si su vida no vale nada, tampoco la de otros. Pocos analistas relacionan la delincuencia de estos jóvenes con la impunidad delictiva de funcionarios, empresarios, políticos y dirigentes sindicales, que exhiben obscenamente el fruto de sus acciones sin recibir ningún castigo, confirmando la frase discepoleana “el que no afana es un gil”. La demonización predominante pretende velar que de los 6 millones de niños y jóvenes menores de 20 años en condiciones de pobreza, poco menos del 2% se vuelca al delito. Si bien esa proporción implica más de 100 mil protagonistas de la delincuencia actual en esas edades, la lectura de las mismas estadísticas en otro sentido indica que el 98% de ellos son muy valiosos: a pesar de las carencias y dificultades para alimentarse, estudiar, trabajar, adquirir medicamentos, comprar ropa, salir con sus novias/os o tener una casa, buscan otros caminos como respuesta ante condiciones críticas. La catástrofe económica y social que vivimos desde hace más de tres décadas es la causa última de la inseguridad. Continuamos presenciando el despojo de los recursos públicos en favor de grupos económico-financieros locales y externos. En estas décadas, la pobreza creció desde el 7% histórico hasta el actual 35%; a ello se suman el aumento del desempleo y el subempleo, mientras la mitad de los ocupados son empleados de modo precario o trabajan en negro. Estas duras condiciones sociales podrían haberse superado con el alto crecimiento económico de los últimos años, si los gobiernos kirchneristas no hubieran priorizado a las corporaciones amigas y los negocios privados con recursos públicos. Para afrontar seriamente el problema de la inseguridad es necesaria una voluntad política dispuesta a revertir el sufrimiento de una proporción demasiado alta de nuestros compatriotas y acabar con la corrupción política y el crimen organizado; la solución no es bajar edades de imputabilidad. FUENTE
El mejor argentino La muerte golpeó a la Argentina y los medios hablaron de Sandro más que nada. Lo curioso es que lo convertimos en algo que nunca fue. Para los argentinos es una suerte saber que al fin y al cabo nos morimos y nos convertimos en leyenda. Porque el mejor argentino, es el argentino muerto. Martín Caparrós. La locutora cubana hacía llegar, desde Miami, su solidaridad con todos los argentinos por la pérdida sufrida –y el conductor de la radio local, educado, la dejaba hablar. Un locutor mexicano le explicaba, desde el DF, al mismo conductor que esto no era ni más ni menos que una tragedia y como tal debíamos enfrentarla –y el local, educado, acordaba con él. Y después una paraguaya y un chileno y quichicientos argentinos repetían; eran sólo un ejemplo de los cientos, miles de periodistas que velaban la aureola del señor Roberto Sánchez Sandro. Este lunes la muerte volvió a golpear a la Argentina, y consiguió atontarla una vez más. Durante un par de días, los medios hablaron del señor Sandro más que nada: los diarios lo llevaron a la primera página y dieron a su muerte ribetes de tragedia. Los diarios son –curiosamente, todavía– los que establecen la agenda informativa que siguen los demás medios, así que todos entendieron que se trataba de una tragedia nacional. Que sirvió, entre otras cosas, para precisar uno de los conceptos blandos más exitosos del postmenemismo. Clarín lo usó con propiedad de propietario: “La gente le dice adiós a Sandro en el Congreso” –y, enseguida: “Pasaron 40 mil personas”. Quedó claro, por fin, quién es lagente: esas 40.000 personas que pasaron a mirar el cuerpo del cantante, un suponer. –Así que eso era lagente. –Y sí, mire vea. –La mitad de un recital de los Redondos o de los Piojos. Pero seguro que esos no serían lagente. –Quién sabe no, vaya a saber. No es fácil escribirlo, porque está la famosa muerte de por medio, pero las loas y alabanzas que desparraman sobre el difunto me suenan a levemente mucho. El señor Sandro fue un cantor con una voz agradable pródiga en gritos y susurros, una puesta en escena que rozaba la caricatura, la toqueteaba, la penetraba impune, un cuerpo atractivo y movedizo y esa cara de turrito seductor, que cantaba canciones tan poco originales –ajenas, al principio, y después copias– con una dicción rara, donde su ye porteña se transformaba en una elle for export sudaca. El señor Sandro no inventó nada; su aporte a la música consistió en un puñado de temas muy primarios que recordamos como se recuerdan los jingles de la infancia: con esa misma mezcla de nostalgia y displicencia y una pizquita de vergüenza: –Bueno, éramos chicos. –Sí, chicos éramos, claro. Pero no… Ahora pataleamos en el mito: leyenda, tragedia, ídolo nacional. La primera psicóloga aburrida diría que nos estamos quedando tan huérfanos de referentes que cualquiera que pueda lejanamente postular para el puesto se lleva toda la torta las velitas el payaso un par de serpentinas –y más si consigue morirse cuando cuadra. La segunda –discusión encendida, café, cigarrillos con rímel– retrucaría que es un efecto más puro de la muerte: que el señor se convirtió en este tótem improbable porque en sus últimas semanas capturó nuestra atención con esa agonía sin fin que ofrecía la esperanza de que incluso las enfermedades terminales dejaran de serlo –y que fue realmente trágico comprobar que no, que cuando alguien va a morirse en general se muere. La tercera –porque las psicólogas siempre vienen de a tres, por si las moscas– contestaría que no es así, que hablamos de la muerte pero de otra manera: que se trata de la nostalgia de tantos por su propia juventud perdida, de cómo se trabajan la memoria para convertir ciertos hechos menores en momentos espléndidos: aquellos ritmos que bailaron sudados en algún carnaval y que, tiempo mediante, por la monotonía de lo que le siguió, se volvieron gloria en el recuerdo, y que llorar a Sandro es llorar lo que no fuimos, diría, su lagrimita atravesada. Y así seguirían y yo, por decir algo, les propondría dejar por un momento el barro del mito y la leyenda y las apologías del artista eximio, y mirar sus canciones para chequear esa noción –seguramente malintencionada– de que sus letras son cimas picos cúspides de la cursilería. Entonces buscaría entre las más celebradas; la que empieza, por ejemplo, “Ay, Rosa, Rosa/ tan maravillosa/ como blanca diosa,/ como flor hermosa,/ tu amor me condena/ a la dulce pena/ de sufrir...”, portento del lugar común ya ni siquiera muy común de tan común. O, si no –siempre entre sus hits–: “Una muchacha y una guitarra/ para poder cantar,/ esas son cosas/ que en esta vida/ nunca me han de faltar./ Siempre cantando,/ siempre bailando/ yo quisiera morir,/ dejar al cielo/ sobre este suelo/ en el que yo nací”. Otro milagro de profundidad, revelación, interpretación de lo nunca antes dicho con rima infinitiva o bien gerundia. Y una de las psicólogas me miraría y pensaría en preguntarme qué me pasa, e incluso, quizá tararearía: “Se te nota,/ porque estás muy agresiva,/ la mirada siempre esquiva,/ vida mía, se te nota./ Se te nota,/ porque finges al hablarme,/ y pretendes simularme,/ vida mía, se te nota.” Otro hondo drama humano encerrado en siete versos. –Bueno, pero lagente lo quería. –¿Ah, sí, lagente? Es indudable que el señor Sandro fue muy querido por muchos argentinos. Es un hecho, es un mérito –quizá mayor que tantos otros. Pero que alguien sea querido no lo convierte en un artista ni da un valor estético particular a lo que hace; prueben a matar a Tinelli o a Giménez y verán cuántos millones van a velarlos dónde sea. Parece obvio y, sin embargo, abundaron estos días columnistas en diarios y radios mofándose de los “intelectuales” –o, incluso, “intelectualoides” o “intelectualosos”, aunque la mayoría considera que la palabra intelectuales ya es insulto suficiente– que osaran decir que el señor Sandro era lo que era y no ese busto gardeliano que han inventado esta semana. Que son elitistas, retorcidos, insensibles al sentir de lagente, dicen: populismo en todo su esplendor. –Tá bien, pero ¿por qué se tira contra el pobre Sandro? ¿Qué le molesta de él? –Nada, a mí nada, ¿y a usted? El señor Sandro me parecía un tipo simpático y decente, querible, respetable, todo bien; lo curioso es que lo hayamos convertido en lo que nunca fue. Sandro era un señor que la pegó con unas cuantas canciones hace cuarenta años y que, desde entonces, las repetía para un público acotado de señoras cada vez mayores. Y había sido, también, el protagonista de algunas de las peores películas del peor cine argentino. Los que ahora se llenan la boca con su leyenda su mito su poesía su arte nunca lo escuchaban en su walkman o ipod o portátil ni iban a verlo a un recital; alguno, si acaso, habrá pensado en divertirse un rato con un espectáculo francamente kitsch –y después, seguramente, le dio fiaca y se quedó mirando Los Soprano. Yo creo que la apoteosis del señor Sandro es un episodio más de la plebeyización del gusto que empezó con el menemismo, cuando los ricos argentinos y sus repetidoras habituales consiguieron por fin deshacerse del deber ser que decía que tenían que alabar la “alta cultura” y se entregaron sin tapujos a la cumbia y el fútbol –Macri, valor y referente– y legitimaron esos gustos: los convirtieron en valores. Un gran momento; frente a eso, la pretensión de producir estéticas distintas pasó a ser –considerado– elitista o antipopular o simplemente estéril, el intento de formular un juicio estético pasó a ser –condenado por– intelectualoso o pretencioso o vanidoso o algún otro oso más o menos hormiguero. Y la popularidad –también llamada mercado– se convirtió en el gran baremo. Por eso, entre otras cosas, es posible convertir a Sandro en gran artista, mito. Por eso, y porque la muerte cambia todo, calla todo, transforma cualquier voz en loa. En la Argentina actual la muerte es el gran criterio de legitimidad, de atención, de importancia. Y, entre otras cosas, mata cualquier posibilidad de análisis y la reemplaza por la hagiografía. A este paso, un día se va a morir Kirchner y va a ser el varón probo austero que salvó a la Argentina del abismo, Narváez y va a ser el sacrificado Gautama que olvidó su fortuna por el amor del pueblo, Carrió la pitia ahumada en Delfos, Cobos aquel iluminado que en un momento decisivo vio la luz y dijo voto caca, y así. Lo sabemos, aunque todavía no está confirmado el rumor de que hay un consultor guatemalteco que anda proponiendo a los candidatos para las próximas elecciones que se mueran un mes antes del comicio –para asegurarse la victoria pírrica. Quizá no sea verdad, pero podría. Para nuestros líderes, para todos nosotros argentinos es una suerte la desgracia de saber que al fin y al cabo nos morimos: una luz de esperanza. Después de haber sido denostados –en general, muy justamente denostados– durante todas nuestras vidas, siempre nos queda ese momento en que, ya muertos, vamos a ser espléndidos. Allá vamos, henchidos de esperanza, rumbo a nuestra leyenda, a nuestro mito pequeñito. Porque como ya sabe –por experiencia propia– Sandro, el mejor argentino es el argentino muerto. O, dicho por Él con esa verba incomparable: “Serán los días más felices/ que puedas tú vivir/ con luz de mil matices/ y todo es para tí.” FUENTE
Daniel Scioli afirmó que "la recuperación de Kirchner es óptima" El gobernador bonaerense, Daniel Scioli, señaló hoy que el ex presidente Néstor Kirchner fue sometido "simbólicamente a un service en la cañería" por su problema cardiovascular para "poder estar a la brevedad con toda la energía que le conocemos". En declaraciones a la prensa en la Casa de Gobierno, Scioli admitió no obstante haber sentido una "profunda preocupación, en especial de quienes estamos más cerca de él y compartimos distintos tipos de momentos de todo tipo, desde lo humano a lo político". "Su recuperación es óptima. Yo digo simbólicamente que se hizo un service en la cañería para poder estar a la brevedad desarrollando su actividad normal con toda la energía que todos le conocemos, y ese empuje y pasión que él pone en todas las cosas". El mandatario provincial se manifestó "confiado" en la recuperación de Kirchner, que ayer fue intervenido quirúrgicamente por una obstrucción de la carótida derecha, al afirmar que "es un hombre muy metódico y ordenado, que practica deportes". Agregó que "siempre hablamos un poco en broma y un poco en serio" de sus actividades deportivas: "Que 'cuánto corriste hoy', 'en cuánto tiempo lo hiciste', y los partidos de fútbol. Todo eso es bueno porque ayuda a este tipo de cosas", prosiguió. En tanto pasadas las 15 horas llegó al sanatorio Alicia Kirchner, la hermana del diputado, quien se sumó a Máximo para acompañarlo en su recueración. El ex boxeador Jorge "Locomotora" Castro también llegó a la clínica que se encuentra sobre la avenida Juan B. Justo, pero sólo pudo acceder a dialogar con un secretario del ex jefe de Estado, ya que aún se encuentra en una sala de terapia intensiva. "Me dijeron que está muy bien y que en dos días más le podrían dar el alta", indicó. En tantos se supo que Néstor Kirchner le pidió a los médicos que le permitieran ver el partido que Racing perdió 4 a 2 contra Arsenal de Sarandí. Pero por temor a que se pusiera nervioso el pedido fue rechazado. FUENTE
Bolivia pidió "una severa sanción" para los hinchas de IndependienteLa embajada de ese país en la Argentina expresó "un enérgico repudio" por los gestos de discriminación a cargo de la parcialidad local en el partido ante Boca, ayer en Parque PatriciosBolivia, por intermedio de su embajada en Argentina, reclamó hoy a la AFA que imponga "una severa sanción" a los hinchas de Independientes que se burlaron de la gente de Boca mediante actos xenófobos.En ese sentido, un grupo de simpatizantes del "Rojo" desplegó en el clásico del domingo banderas de esa nación y de Paraguay y en el medio una inscripción que decía "Jugador número 12", en alusión a la Barra del elenco "xeneize", por lo que incurrió en este tipo de actos que intentan desterrarse del fútbol argentino.Mediante un comunicado difundido a la prensa, la Embajada de Bolivia en la Argentina expresó hoy "un enérgico repudio por un nuevo hecho de xenofobia y discriminación en contra de la colectividad boliviana residente en el país", al tiempo que felicitó el rápido accionar del Inadi por intermedio de su titular, María José Lubertino.Las autoridades de ese organismo diplomático enviaron este lunes una nota oficial, firmada por la embajadora Leonor Arauco Lemaitre, al presidente de la AFA, Julio Grondona, haciéndolo "conocer una vez más su indignación y la del pueblo boliviano ante una nueva e inaceptable actitud de intolerancia"."Ningún escenario ni motivo, debe servir para practicar ese flagelo que es la discriminación y la xenofobia. Con mayor razón cuando la historia, la geografía y la cultura y el deporte unen a dos pueblos hermanos", agrega el comunicado.La embajada de ese país le recordó a Grondona que "para combatir la xenofobia y discriminación en el fútbol, la AFA aprobó normas para sancionar a hinchas, jugadores, dirigentes, árbitros y todos los ciudadanos que se involucran con esos actos repudiables"."Las normas de la AFA prohíben la discriminación de cualquier país, individuo o grupo de personas por su origen étnico, sexo, lenguaje, religión, política o por cualquier otra razón", precisó el texto, en el que se remarcó que debido a estos reiterados actos "ya no son suficientes las disculpas verbales"."La embajadora de Bolivia sostiene que frente a los numerosos casos de xenofobia y discriminación en el fútbol en contra de la colectividad boliviana residente en la Argentina, ya no son suficientes las disculpas verbales sino acciones concretas y efectivas", señaló.Por último, pidió que el Inadi busque que se apliquen las medidas correspondientes y felicitó por el rápido accionar en este tipo de actos a Lubertino."Como representante del Gobierno de Bolivia, le agradezco por su pronta reacción ante los hechos ocurridos cuando las barra de Independiente utilizó banderas de Bolivia con el fin de insultar a su contrincante", se explicó."El Observatorio de Discriminación en el Fútbol debe buscar la aplicación de una severa sanción contra todos los responsables de ese hecho, tanto intelectuales como materiales", concluyó.Fuente http://www.infobae.com/contenidos/435701-100884-0-Bolivia-pidi%C3%B3-una-severa-sanci%C3%B3n-los-hinchas-Independiente
En Venezuela llaman a "pegarle" a Lio Messi El diario venezolano El Universal dijo en su edición de hoy, sobre Lionel Messi, que "no deja de estar presente la esperanza de poder agarrarlo en un mal día". Y continúa: "El plan, de todas formas, no parece ser todos contra Messi, pero si en España es uno de los jugadores que más faltas recibe y a veces funciona para detenerlo, no sería un pecado aplicar esta receta. Sólo que en la vinotinto hay que cuidarse de las tarjetas amarillas". Sobre "La Pulga", el defensor venezolano Juan Fuenmayor dijo: "Messi no me quita el sueño", en un acto de desafío. Todos los jugadores de la selección de Venezuela fueron consultados acerca del peligro que representa Messi, algo que los llegó a fastidiar por la insistencia sobre el crack argentino. "Todos sabemos el potencial que tiene, y el de Argentina, pero nosotros no lo vemos con miedo", dije José Manuel Rey, otro de los futbolistas, quien estuvo presente en el "Pachencho" Romero de Maracaibo en 2007, en el partido de ida de la eliminatoria a Suráfrica 2010, cuando Messi marcó un golazo, para el 2 a 0 de la Argentina. FUENTE http://www.infobae.com/contenidos/439036-101275-0-En-Venezuela-llaman-pegarle-Lio-Messi
PERUANO VIVIO "DURA" EXPERIENCIA Doblado por las molestias. Así llegó al hospital un apicultor peruano que mantuvo una erección de su pene durante ocho días. Los médicos debieron operarlo por los severos dolores que presentaba el paciente. Un agricultor peruano que mantenía una prolongada erección de ocho días fue operado por médicos tras presentar severos dolores, informó el jueves el Hospital de Sullana (norte de Perú). "El paciente llegó al hospital con fuertes dolores por la erección", dijo el cirujano Nelson Carrasco, quien aclaró que el afectado, un ciudadano de 53 años, no tomó ningún estimulante sexual ni alcohol. Carrasco notó que el paciente, a quien sometió a una cirugía y cuya identidad se mantiene en reserva, padece de priapismo, un mal que incluso puede ocasionar la pérdida del miembro viril. "Estamos buscando la causa del priapismo porque si no la solucionamos puede volver a aparecer y manifestarse nuevamente", indicó el médico desde Sullana, unos 1.000 km al norte de Lima. FUENTE: http://www.cronica.com.ar/diario/2009/04/03/13516-peruano-vivio-dura-experiencia.html