nachouqz
Usuario (Argentina)
En algunos casos una simple imagen, apenas una línea o el contorno de algún objeto. Puede ser una animal o bien una fruta. O la palabra misma escrita de una determinada forma, o la combinación de algunos colores. Son los logos que identifican a las marcas. En un mundo altamente visual, un buen logo tiene un valor incalculable, porque ese pequeño dibujito tiene que representar los valores de la empresa, su historia, qué productos o servicios ofrece, inspirar confianza y solidez, o capturar la atención del consumidor. Un logo vende y genera identidad. Pero ¿cómo se han creado esos logos mundialmente famosos, que todos distinguimos rápidamente a qué empresa o producto representan? Algunos logos tienen una historia muy curiosa, y en algunos casos hasta alejada de la mesa del diseñador, historias que vamos a conocer.El logo de Google siempre estuvo formado por la palabra y si bien tuvo cambios a lo largo de los años, ha mantenido su esencia, sólo estilizándose a los tiempos. Los colores es quizás lo llamativo. Google tomó sus colores de las piezas Lego (los ladrillos de juguete) con que estaba armado el “CPU” del primer servidor en el que funcionó el buscador en sus inicios. Un logo realmente famoso a nivel mundial es el de la Coca Cola. El diseño de su logo fue creación del contador del propio creador de la bebida. El farmacéutico John Pemberton decide rebautizar su “elixir médico” que curaba jaquecas, como una bebida para calmar la sed a 5 centavos el vaso. Así Frank Robinson sugiere este nombre, porque dos C en la marca se verían bien, intuye, y de su propio puño y letra dibuja el logo de Coca Cola. Seguramente no pensaron en logotipos e isologotipos cuando lo hicieron, simplemente habrán buscando caratular al producto entre los muchos que se vendían en la farmacia de Pemberton. Pero esa “firma” perduró y se mantuvo como el logo oficial de la bebida y de la empresa, simbolizando juventud, vitalidad y frescura. Otro logo también famoso a nivel mundial pero que no tiene ni una sola letra en su diseño es el de Nike, y sin embargo –pese a su simpleza, o justamente por ello- todos sabemos a qué marca representa. Lo que muchos llaman “la pipa de Nike”, es un símbolo que representa victoria. La empresa toma su nombre de la diosa griega Niké, diosa de la victoria. Y seguramente también en alguna similitud fonética con el apellido del fundador de la empresa: Phil Knight. La creadora del logo es Carolyn Davidson, entonces estudiante de diseño en la universidad donde Knight dictaba una cátedra de finanzas. El Swoosh (nombre del dibujo en inglés) representa una V estilizada, simbolizando victoria y triunfo, y fue tomado de la caligrafía griega de “Ni-”. Su creadora cobró apenas 35 dólares por el diseño, pero pasados algunos años recibió en compensación por su excelente trabajo una comisión en acciones de la empresa. Cuando fue creada Nike (en la década del ’70), su fundador la pensó como una empresa que rompiera el binomio de negocios que detentaban en el mercado de las zapatillas deportivas a nivel mundial, las empresas Adidas y Puma. En un principio estas empresas eran una sola (la Fábrica de Zapatos de los Hermanos Dassler). Pero tras diferencias entre sus fundadores, Adolph y Rudolph Dassler, la sociedad se separa y hacia fines de la década del ‘40 constituyen dos empresas cada uno por su camino. Así nacen Adidas (propiedad de Adolph Dassler), y Puma AG (propiedad de Rudolph Dassler). El nombre de Adidas surge del acrónimo Adi (diminutivo de Adolph) y Das, primeras tres letras de su apellido. Las tres barras o tiras de Adidas, representan a la empresa desde su fundación y ha estado presente en los distintos logos de la marca. El logo del trébol con la marca de las tres tiras (trefoil) fue introducido en la década del ’70, pero luego a mediados de los ’90 la empresa decide que el trefoil sólo será usado en productos clásicos, utilizando sólo las tres tiras para el resto de los productos de Adidas. Algunas empresas cambiaron de rubro, aunque sus logos se mantuvieron pese a que representaban a aquellos otros productos, como el caso de BMW. Karl Rath y Gustav Otto crearon la empresa con el objetivo de fabricar motores para aviones. El logo representa el movimiento de las hélices de una avión visto de frente. Al muy poco tiempo BMW se inclina por la industria del automóvil, pero el logo se mantiene. En el caso de la manzana de Apple, el logo actual es una pequeñísima parte del logo original. En aquel primer logo de 1976, se veía una imagen de un solitario Isaac Newton sentado bajo un árbol, en el que brilla una manzana. La manzana del conocimiento. Esta imagen estaba englobada en el nombre de la empresa, Apple Computer Co. A las pocas semanas de lanzado al mercado, Steve Jobs decide que es necesario reformular el logo, por lo que el publicista Rob Janoff rediseña el nuevo logo, tomando aquella manzana resplandeciente del logo primario y convirtiéndola en el único objeto. Evolucion de los logos a travez de la historia de los mismos: Espero que les halla gustado Gracias por leer.- Nachouqz

Me intereso esta lectura, tal vez a alguno de uds le interese tmb ... esta carta fue enviada de peron, para ricardo rojo (persona que publico el libro "MI AMIGO EL CHE"... luego de publicarlo le envio una copia al general y obtubo esta respuesta. espero que les agrade “La guerra de guerrilla es más vieja que “mear en los portones”. Esta frase, característica construcción idiomática del viejo líder peronista, pertenece a una carta dirigida por el general Juan Domingo Perón a Ricardo Rojo, fechada en Madrid el 2 de agosto de 1968. Confirma su contenido las declaraciones del escritor Enrique Pavón Pereyra, en el sentido de que el ex Presidente desaprobó los planes del Che Guevara en Bolivia. La misiva a Rojo se origina en el envío de un libro del que era autor, al general Perón. Su texto, que reproducimos en su totalidad, trasluce la opinión del lider justicialista en cuanto a la guerra de guerilla y, aunque se manifiesta en contra de la iniciativa del Che, rescata la figura del mismo como un líder mundial. “Estimado amigo: al terminar de leer su interesante obra “Mi amigo el Che”, deseo agradecerle la amabilidad de habérmelo enviado y dedicado: ha sido un verdadero placer su lectura. Esta relación histórica complementa admirablemente el contenido del “Diario del Che Guevara” publicado por el Gobierno cubano y da una idea real de los dolores y sacrificios de todo orden que este extraordinario hombre ha debido soportar en su agitada vida de revolucionario". “Sin cuanto usted nos informa de su paso por el Congo y muchas otras circunstancias, no sería fácil comprender que un hombre ya fogueado y experimentado en la guerra de guerrilla se haya encontrado en Bolivia en una situación tan precaria de medios y preparación. La “guerra de guerrilla”, al contrario de lo que algunos creen, es más vieja que “mear en los portones”, pues se practicaba en gran escala ya en la época de Darío II. Desde entonces, hasta la II Guerra Mundial de 1938-1945, no ha dejado de ser en algunos sectores y circunstancias, la forma de luchar". “Pero, como forma atípica de guerra, tiene sus exigencias originales, según sean las condiciones que la situación presenta. La empresa de Ernesto Guevara era, a la vez que temeraria, casi suicida". “Yo, como profesional, he estudiado profundamente la guerra en la selva y he sido el creador del “Destacamento de Montes”, que en la atualidad tiene guarnición en Manuela Pedraza, precisamente cerca de donde el Che tuvo que desarrollar sus tremendas operaciones, sin más medios que su extraordinario valor personal y la firma decisión de vencer que le animaba como hombre de una causa. Sin embargo, cuando se opera contra fuerzas regulares especialmente preparadas para esa clase de lucha, tales virtudes no son suficientes; es preciso, por lo menos, contar con algo seguro en cuanto a fuerzas y medios de subsistir en medio tan inhóspito". “Pero, pese a todo, yo creo como Usted, que el sacrificio del Comandante Che Guevara no ha sido en vano: su figura legendaria ya ha llegado con su ejemplo a todos los rincones del mundo y muchos anhelarán emularlo. Es que esta clase de sacrificios no sólo valen por lo que hacen, sino también por el ejemplo que dejan para los demás. Hasta su muerte, por la forma miserable en que se ha producido, ha tenido la virtud de mostrar claramente, con la clase de bárbaros que ha tenido que vérselas". “Yo soy de los que piensan que, así como no nace el hombre que escape a su destino, no debiera nacer el que no tenga una causa para servir, que justifique su pasaje por la vida. Guevara ha sido el hombre de una causa y eso es suficiente para colocarlo en la Historia con valores propios e imborrables. Por otra parte, combatir con éxito o sin él contra el imperialismo, ha sido en todos los tiempos un sello de honor para los hombres libres y eso nadie lo podrá borrar del epitafio que Guevara tiene sobre su tumba incierta en el espacio, pero tremendamente verdadera en el tiempo". “Le agradezco nuevamente su gentileza y lo felicito por su libro tan instructivo para la juventud como útil para todos nosotros”. Así concluye Perón su carta a Ricardo Rojo agradeciéndole el libro “Mi amigo el Che”, que se constituyó desde su aparición en un clásico del material editado conteniendo referencias al revolucionario argentino-cubano. Rojo, también argentino, frecuentó al Che en su juventud y acompañó a Guevara en un importante período de su vida. Posteo esto por que "mi amigo el che" fue el primer libro que lei, aunque ya en estos tiempos esa ideologia no marca mi camino, creo que el primer libro que lee una persona es igual o mas importante que su primera palabra, o sus primeros pasos. Adioz (aclro que con esto no intento ni demostrar mi simpatismo con el che, y menos con el general peron, asi que cuiden sus comentarios )

El comienzo de la prehistoria en el actual territorio de la República Argentina se produce con los primeros asentamientos humanos en el extremo sur de la Patagonia hace alrededor de 13.000 años. Las primeras civilizaciones agroalfareras se establecieron en el noroeste andino desde el siglo XVIII a. C. El comienzo de la historia registrada por medio de quipus por el Imperio Inca en el noroeste argentino ocurrió en la segunda mitad del siglo XV. La historia escrita de lo que hoy es la Argentina, comenzó con la llegada de cronistas españoles en la expedición de Juan Díaz de Solís en 1516 al Río de la Plata, hecho que señala el comienzo de la dominación española en esta región. En 1776 la corona española creó el Virreinato del Río de la Plata, entidad aglutinadora de territorios a partir de la cual, con la Revolución de Mayo de 1810, comenzaría un proceso gradual de formación de varios estados independientes, entre ellos el que llevó el nombre de Provincias Unidas del Río de la Plata. Con la declaración de la independencia el 9 de julio de 1816 y la derrota militar del Imperio Español en 1824, se formalizó lo que a partir de la organización como un estado federal en 1853-1861 se conoce hoy como República Argentina. Zonas culturales os pueblos aborígenes argentinos se dividieron en tres grandes grupos culturales: * los cazadores y recolectores, que habitaban la Patagonia, la Pampa y el Chaco; * los agricultores andinos, instalados en el Noroeste, Cuyo y las Sierras de Córdoba, pertenecientes a la gran Civilización andina cuyo exponente más alto fue el Imperio Inca; * los agricultores de las llanuras en la Mesopotamia, pertenecientes a la cultura tupí-guaraní. Tastil, en el norte, fue la ciudad precolombina más grande ubicada en el actual territorio argentino, con una población de 3.000 habitantes. En los siglos XIV y XV el Imperio Inca conquistó parte de la actuales provincias de Jujuy, Salta, Catamarca, Tucumán (su extremo oeste), La Rioja, San Juan, el noroeste de Mendoza y posiblemente el norte de Santiago del Estero, incorporando sus territorios al Collasuyo que era la parte sur del Tahuantinsuyo o regiones del Imperio Inca. Tradicionalmente se atribuye la conquista al inca Túpac Yupanqui. Varios señoríos de la región, como los omaguacas, los atacamas, los huarpes, los diaguitas y otros, intentaron resistir pero los incas lograron dominarlos, trasladando a sus territorios a los mitimaes o colonos deportados de las tribus de los chichas, que habitaban en lo que es el suroeste del actual territorio boliviano. Otros, como los sanavirones, los lule-toconoté y los comechingones resistieron exitosamente la invasión incaica y se mantuvieron como señoríos independientes. Conquista y época colonial (1516-1806) Los primeros europeos que llegaron a lo que actualmente es la Argentina, lo hicieron buscando un paso hacia el continente asiático. Por entonces América era sólo un obstáculo entre España y las riquezas de Catay y Cipango en Asia. La zona, además, estaba ubicada aproximadamente sobre la Linea de Tordesillas, la división del mundo que se estableció por tratado entre España y Portugal y por lo tanto tenía, para ambos países la condición de frontera aún no ocupada. Aunque existen muchas discusiones sobre la autenticidad de los viajes de Américo Vespucio, varios historiadores aceptan como un hecho que participó de la primera expedición europea (portuguesa) en llegar al actual territorio argentino, más específicamente al Río de la Plata en 1502. En 1516 el navegante español Juan Díaz de Solís visitó lo que actualmente se conoce como Argentina, navegando el actual Río de la Plata, al que denominó Mar Dulce, llegando hasta la isla Martín García[4] y navegando un breve trecho del Río Uruguay, donde murió. Al regresar la expedición a España una de las carabelas naufragó en Santa Catarina, quedando abandonados allí 18 náufragos. Uno de ellos Alejo García fue el primero en conocer la leyenda del Rey Blanco, sobre un país rico en plata, realizando una excursión hasta la región de Potosí en donde se halla el Cerro Rico, donde se hizo de un enorme tesoro de piezas de plata. Al volver murió en un combate con los indios payaguás. En 1519 y 1520 Hernando de Magallanes, en el primer y famoso viaje de circunvalación del mundo, recorrió toda la costa de la actual Argentina, hasta el estrecho que lleva su nombre al que llegó el 21 de octubre de 1520. En 1525 fray García Jofre de Loaísa dirigió una expedición que recorrió la Patagonia e incluso se establecieron brevemente en el Puerto Santa Cruz para reparar dos naves. En 1526 Sebastián Gaboto (italiano) tomó contacto en Santa Catarina (Brasil) con los guaraníes que habían pertenecido a la expedición de Alejo García y decidió ir hacia el Imperio de Plata, navegando aguas arriba el Río de la Plata conocido entonces como Río de Solís. El 9 de junio de 1527 Gaboto ordenó establecer dos fuertes: uno en el actual territorio uruguayo (San Salvador) y otro, al que llamó Sancti Spíritus, primer asentamiento europeo en el actual territorio argentino, en la actual provincia de Santa Fe. Un expedicionario de Gaboto, Francisco César, llegó posiblemente a Córdoba. Gaboto remontó también el Río Paraná, el Río Paraguay y el Río Bermejo. Diego García de Moguer llegó a Sancti Spíritus poco después de Gaboto e intentó imponer su autoridad. Sin embargo el hambre y las derrotas con los timbúes y charrúas los obligaron a volver a España, donde difudieron las noticias sobre el Rey Blanco y el Río de la Plata. Portugueses y españoles aceleraron entonces los planes para tomar posesión de esa región, que ambos consideraban estaba de su lado de la Línea de Tordesillas. En 1531 Portugal envió una gran expedición al mando de Martín Alfonso de Souza para tomar posesión del Río de la Plata y expulsar a los españoles. Llegó hasta la Isla Martín García, que rebautizó Santa Ana. Se internó por el Río Uruguay y se enteró que los españoles del fuerte San Salvador habían sido derrotados. Decidió entonces retirarse al Cabo de Santa María (donde actualmente se encuentra La Paloma, Uruguay). Allí realizó mediciones astronómicas y llegó a la conclusión que estaba del lado español de la Línea de Tordesillas, por lo que volvió a Portugal sin realizar fundación alguna. En 1536 Pedro de Mendoza fundó el Puerto de Santa María del Buen Ayre (luego acortado a Buenos Aires). Sin embargo, el asentamiento fracasó debido a las hambrunas y los conflictos con los indígenas. Algunos de los habitantes de la población, privados de alimentos y sitiados por los indígenas, se vieron llevados al canibalismo. La ciudad fue abandonada, y sus pobladores se establecieron en Asunción, que se constituyó en centro de operaciones español en la región. Colonización En 1776, los españoles elevaron el estatus de esta región de gobernación a virreinato, al establecer el Virreinato del Río de la Plata. Este virreinato abarcó lo que hoy es la Argentina, Uruguay y Paraguay, así como la mayor parte de la actual Bolivia. Durante esta época Buenos Aires se convirtió en un puerto floreciente, aunque acosado por el contrabando provocado por el monopolio comercial de España. Los españoles se habían hechos ricos con el oro y la plata y también con plantaciones de tabaco, azúcar y/o cacao sembradas y cosechadas por indígenas en condiciones de virtual esclavitud. España impuso el cristianismo y el castellano. En toda la Hispanoamérica regían las costumbres y modas españolas, aunque las diferentes etnias y culturas que integraron la población colonial también encontraron mecanismos para preservar algunos aspectos de sus patrimonios culturales, lingüísticos y religiosos, que muchas veces se fusionaron entre sí para generar nuevas manifestaciones culturales. España impuso en sus colonias americanas un sistema de castas fundado en el grado de la supuesta "pureza de sangre" que derivaba de una estricta clasificación de las personas por razas e híbridos. Los españoles sostenían que existían tres razas (blanca, india y negra) y diez posibles híbridos (mulato, mestizo, zambo, tercerón, cuatralbo, zambaigo, tresalbo, mulato prieto, zambo prieto y cuarterón). Los híbridos se consideraban "manchados" o de "sangre impura", pero existían diferencias entre ellos ya que, mientras la "sangre india" "manchaba" por tres generaciones, la "sangre negra" "manchaba" para toda la eternidad. En la cima del sistema de castas se encontraban los españoles peninsulares, considerados de "sangre pura" a los que se reconocía la mayor cantidad de privilegios, seguidos de los españoles americanos, conocidos como "criollos", descendientes legítimos de padre y madre españoles, pero con menos derechos que aquellos. En el lugar más bajo de la escala social se encontraban los "negros" ocupando el último lugar aquellos nacidos en África. De todos modos, en la práctica se produjo una progresiva mixogénesis que rompió con las convenciones establecidas. De esta mixogénesis, y en teniendo como una de sus bases económicas la ganadería extensiva o el acarreo y faena de grandes rebaños, surgieron los mancebos de la tierra ya en el siglo XVII y luego los gauchos, los cuales tendrían un rol decisivo en la gesta emancipatoria del siglo XIX. Surgimiento del estado nación (1806-1852) En el marco de las Guerras Napoleónicas, en 1806 y 1807, fuerzas militares inglesas realizaron las llamadas Invasiones Inglesas a la zona del Río de la Plata, al mando de Sir Home Riggs Popham y William Carr Beresford en la primera de ellas, y John Whitelocke en la segunda. Ambas invasiones fueron rechazadas. Pero simultáneamente se creó un quiebre del derecho institucional vigente en la colonia española, al ser destituido un virrey y electo otro en forma popular y no por designación del Rey de España. La Independencia de los Estados Unidos (1776), la Revolución Francesa (1789) y las nuevas ideas de la Ilustración, se combinaron con las tradiciones de lucha de criollos, indígenas y afroamericanos contra el Imperio Español para impulsar las ideas de libertad, igualdad e independencia en Latinoamérica. La Revolución de Mayo de 1810 destituyó y expulsó al Virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros, y proclamó, tras un Cabildo Abierto, el primer gobierno formado mayoritariamente por criollos en las Provincias Unidas del Río de la Plata, denominado la Primera Junta. Entre 1810 y 1820 se sucedieron dos juntas de gobierno, dos triunviratos y el Directorio, una forma unipersonal y centralista de gobierno. En este período, la principal preocupación de los gobiernos era consolidarse internamente y enfrentar la resistencia de los realistas (defensores del status quo y del mantenimiento de los lazos que unían estas regiones a España). En 1816 se declaró la independencia de las Provincias Unidas de América del Sur en el Congreso de Tucumán. José de San Martín, Manuel Belgrano, y Martín Miguel de Güemes fueron algunos de los principales luchadores por la Independencia. Desde 1817 hasta 1822, José de San Martín realizó campañas libertadoras que llevarían a la independencia de Chile y a Perú. Contemporáneamente, Simón Bolívar independizaba a la Gran Colombia, completaba la independencia de Perú y liberaba a Bolivia (1824), el último bastión del dominio español en Sudamérica. El Estado Argentino considera a San Martín como el mayor héroe militar de su independencia y lo honra con el título de "Padre de la Patria" Desde antes de 1820, unitarios y federales se disputaron el gobierno y la economía del país a través de una serie de guerras civiles. Con la Batalla de Cepeda, de triunfo federal, comenzó un período de autonomías provinciales; la unión entre las provincias sólo se mantuvo gracias a los llamados . Las luchas internas entre las provincias — en general, las del Interior contra Buenos Aires — se mantuvieron por más de 60 años. Los caudillos provinciales dominaron el mapa político a mediados del Siglo XIX dirigiendo grandes ejércitos propios, y en muchos casos gobernando sus provincias. Entre 1820 y 1824 gobernó Buenos Aires Martín Rodríguez, que realizó históricas reformas. Lo sucedió Juan Gregorio de Las Heras, que reunió el Congreso, por el cual se pretendió unificar el país. En 1826, el Congreso nombró presidente a Bernardino Rivadavia, de tendencia centralista, que continuó con la política económica librecambista que venían llevando adelante los gobiernos porteños. La Guerra del Brasil, que finalizó con la independencia uruguaya, y la Constitución unitaria de 1826, rechazada en el Interior del país, terminaron con la caída de Rivadavia. En su lugar asumió como gobernador de Buenos Aires Manuel Dorrego, partidario del federalismo, quien finalizó la guerra con los brasileños y reconoció la independencia del Uruguay. Los unitarios, sublevados por Juan Lavalle, fusilaron a Dorrego. Esto reanudó la guerra civil entre unitarios y federales. En 1829 Juan Manuel de Rosas, federal y porteño, asumió el gobierno de la provincia de Buenos Aires, con "Facultades Extraordinarias", y conservando la delegación de las relaciones exteriores por parte de las demás provincias. Gobernó hasta 1832 con rasgos autoritarios y personalistas. En 1833, Gran Bretaña ocupó las Islas Malvinas y Rosas realizó una campaña en la Patagonia, donde luchó contra las tribus indígenas. Desde 1832 hasta 1835 gobernaron tres gobernadores débiles: Juan Ramón Balcarce, Juan José Viamonte, y Manuel Vicente Maza. Los tres renunciaron por presión de los "rosistas", y el último de ellos a causa del asesinato del caudillo Facundo Quiroga en Barranca Yaco, ideado por los hermanos cordobeses Reynafé. En 1835, en medio de esta anarquía, Juan Manuel de Rosas fue elegido gobernador de Buenos Aires, con el agregado de tener la "Suma del Poder Público" — los 3 poderes del Estado resumidos en su persona. Un posterior plebiscito popular legitimó en forma amplia su designación. Inició una política económica proteccionista, aunque sin fomentar explícitamente nuevas industrias, y hubo una cierta regresión en la educación popular. Con sus atribuciones inició un régimen dictatorial que se caracterizó por la persecución de los opositores — unitarios, federales "cismáticos", ciertos extranjeros, y ciertos intelectuales — que en muchos casos fueron ejecutados o asesinados, u optaron por exiliarse en países limítrofes. Su política centralista generó sublevaciones en su contra en el Interior del país, y su autoritarismo genera la oposición de los romanticistas de la "Generación del 37", grupo de jóvenes intelectuales, entre ellos, Juan Bautista Alberdi, Esteban Echeverría, y Domingo Faustino Sarmiento, que desde el Salón Literario criticarían mucho al régimen. Entre 1838 y 1840, Rosas resistió el Bloqueo Francés, establecido con la excusa de supuesta discriminación a ciudadanos franceses). Una vez levantado éste, venció a la poderosa Coalición de las provincias del Norte, y sitió Montevideo entre 1843 y 1851, ayudando al ex presidente uruguayo Manuel Oribe, derrocado en su país. Además, resiste de forma admirable el Bloqueo Anglo-Francés desde 1845 a 1848 y logró aplastar una última sublevación de la provincia de Corrientes. En sus últimos años de gobierno, las renuncias de Rosas se repitieron simbólicamente; el caudillo entrerriano Justo José de Urquiza aceptó una de ellas con su denominado "Pronunciamiento" y decidió asumir él mismo las Relaciones Exteriores de su provincia. El caudillo porteño reaccionó con furiosas invectivas, pero su reacción militar fue insuficiente: se enfrentaron en la Batalla de Caseros el 3 de febrero de 1852. En esta batalla, la más grande de la historia sudamericana, el ejército de Urquiza, con tropas de Entre Ríos y Corrientes, exiliados del régimen, uruguayos y brasileños, derrotaron a los miles de soldados del ejército federal. Tras este hecho, Juan Manuel de Rosas inicia su exilio en Inglaterra. Justo José de Urquiza lideró el país, aunque no pudo evitar la separación del "Estado de Buenos Aires". En 1853, tras la separación de la Provincia de Buenos Aires, la Confederación sancionó la Constitución, con ideas federales, republicanas y liberales. Hacia la Argentina moderna (1853-1880) Con la oposición de Buenos Aires, que se regía como un Estado Independiente, Urquiza organizó el Congreso Constituyente de Santa Fe de 1853, que aprobó una Constitución de carácter republicano, representativo y federal, elaborada según un modelo de Juan Bautista Alberdi. Urquiza fue proclamado presidente de la Confederación. La economía de la Confederación se vería afectada por la separación de Buenos Aires, por lo que intentó unirla por medios bélicos. Tras la Batalla de Cepeda (1859) y la Batalla de Pavón, de 1861, se logró la unión del país. En 1862 Bartolomé Mitre, quien fuera Gobernador de Buenos Aires, asumió como primer Presidente constitucional de la Argentina unida. Inició una política codificación, sancionó importantes leyes y promovió la inmigración y la educación. Derrotó las resistencias provinciales, especialmente la del caudillo Peñaloza. Se alió con uruguayos y brasileños contra el Paraguay en La Guerra de la Triple Alianza, con la excusa de la dictadura de Francisco Solano López en ese país, aunque luego se supo de la existencia del Tratado de la Triple Alianza. En 1870 se logró su derrocamiento y la derrota del Paraguay, que quedó devastado por la guerra. Sería sucedido por Domingo Faustino Sarmiento en 1868, que realizó el primer Censo Nacional de Población, promovió la educación popular, la cultura y los telégrafos. Derrotó a los últimos caudillos federales y se firmaron importantes tratados internacionales, además de finalizar la Guerra de la Triple Alianza. Tras una pequeña crisis económica, Sarmiento fue sucedido por Nicolás Avellaneda (1874), quien se empeñó en controlar los territorios aún ocupados por los indígenas. Además, fomentó la inmigración y nuevas industrias, aunque durante su período debió enfrentar una seria recesión económica. Llevó a cabo la Campaña del Desierto que quitó millones de hectáreas de la Patagonia y el Chaco a los indígenas, reduciendo drásticamente su población. Esta campaña, liderada por el ministro Julio Argentino Roca, benefició enormemente a los estancieros. En 1880 estalló una última revolución — centralista, pero también en contra del generalizado fraude electoral, habitual en la segunda mitad del Siglo XIX en el país — en Buenos Aires, liderado por Carlos Tejedor y Bartolomé Mitre; su derrota, que dio fin al período de las guerras civiles argentinas, permitió sancionar la Ley de Capitalización, que federalizaba la Ciudad de Buenos Aires, transformándola en capital del País. Poco después, Roca asumía la presidencia de la Nación. Se iniciaba un período de más de 3 décadas de gobiernos conservadores y liberales, sostenidos por políticas fraudulentas y muy especiales en la historia del País. La República Conservadora (1880-1916) Se sucedieron en la presidencia Julio A. Roca (1880), Miguel Juárez Celman (1886), quien dimitió en 1890 como consecuencia de la revolución encabezada por Leandro N. Alem — que fue sofocada — y le sustituyó el vicepresidente Carlos Pellegrini. Le siguieron en el poder Luis Sáenz Peña (1892), José Evaristo Uriburu (1895), Julio Argentino Roca (1898), Manuel Quintana (1904), José Figueroa Alcorta (1906), Roque Sáenz Peña (1910) y Victorino de la Plaza (1914). Durante este período existió virtualmente un partido único, el Partido Autonomista Nacional (PAN) que monopolizó el poder sobre la base de elecciones fraudulentas, propiciado por el sistema del voto cantado, y la represión de obreros anarquistas y socialistas. Durante 25 años, la figura excluyente fue el General Julio A. Roca, apoyado en el poder militar y económico de los estancieros. La mal llamada "República" Conservadora (ya que no existía un régimen electoral libre), organizó un exitoso y moderno modelo agroexportador, que insertó al país en un esquema de división internacional del trabajo que reservaba a los países del norte de Europa el papel de productores de bienes industriales y recurrió a las pampas argentinas como territorio proveedor de alimentos (carne y cereales) para los trabajadores europeos, principalmente británicos. A tal fin, los gobiernos conservadores, también conocidos como la Generación del 80, introdujeron técnicas modernas de agricultura y ganadería, construyeron una extensa red ferroviaria con eje en Buenos Aires, promovieron una gran ola de inmigración europea (1870-1930) (mayoritariamente campesinos italianos y en segundo lugar españoles) que llevó la población argentina del 3,5% al 11,1% en 1930. Las inversiones, principalmente provenientes del Reino Unido, fueron destinadas a áreas como el desarrollo ferroviario, los puertos y los frigoríficos, quedando las estancias y granjas (chacras) en manos del capital argentino. La mayor parte de la población y las actividades económicas modernas se concentraron en la región pampeana, impulsando el gigantismo de la ciudad de Buenos Aires. El PAN dominó con mano de hierro la política argentina hasta 1916, cuando la ley Sáenz Peña de sufragio secreto y universal (para varones) sancionada cuatro años antes, permitió el triunfo electoral de la Unión Cívica Radical, liderada por Hipólito Yrigoyen. Los radicales, que habían protagonizado diversos intentos revolucionarios en contra de lo que denominaban el régimen abrieron las puertas del poder a la clase media argentina en expansión, «hija» del modelo agroexportador. 1910: el país del Centenario 1910 fue un año en el que los logros y los fracasos de la Generación del 80 quedaron en evidencia. El 25 de mayo de 1910 se cumplían 100 años desde la Revolución de Mayo, paso inicial de la independencia. El gobierno argentino, presidido por José Figueroa Alcorta, decidió entonces organizar las festividades del Centanario, como un acontecimiento internacional al que asistieran personalidades de todo el mundo. Llegaron a Buenos Aires la Infanta Isabel de España, el presidente de Chile Pedro Montt y representantes de numerosos países. Los presidentes de Bolivia y de Brasil estuvieron ausentes debido a las malas relaciones diplomáticas que mantenían con la Argentina. Buenos Aires fue el centro de los festejos, realizándose diversas ceremonias organizadas por el gobierno y particulares con participación del mundo de la cultura, militares, escolares y de colectividades extranjeras. Se realizaron desfiles militares, manifestaciones cívicas, y una función de gala en el Teatro Colón. Se crearon monumentos y se reanudó la construcción del Congreso y de la Corte Suprema. Se organizaron conferencias internacionales y una exposición de bellas artes. Muchos diarios publicaron artículos especiales, entre ellos, el más importante fue el editado por La Nación. El día del 25 de mayo, a la madrugada, una marcha de estudiantes se dirigieron al Río de la Plata para ver el amanecer. A la mañana en la Plaza de Mayo se colocó la piedra fundamental del monumento a la Revolución de Mayo y en la Plaza de los dos Congresos hubo una reunión de escolares. A las tres de la tarde se realizó un desfile militar. Sin embargo, de manera paralela a los festejos, los sindicatos expresaron su descontento ante la situación de desigualdad social y económica. La CORA y la FORA, dirigidas por las corrientes socialista, sindicalista revolucionaria y anarquista, realizaron protestas y amenazaron con realizar una huelga general. Pedían la derogación de la Ley de Residencia, que habilitaba al gobierno a expulsar extranjeros sin el debido proceso. El gobierno impuso el estado de sitio y la policía reprimió a los manifestantes. Los partidos obreros se fragmentaron y la huelga no se concretó. Para la clase alta, el acto del Centenario fue una demostración del poder y grandeza que perduraría a través de los años. El radicalismo en el poder (1916-1930) Al llegar el radicalismo al poder, éste presentó, más que un programa de gobierno, una declaración de principios: la causa contra el régimen, la reparación histórica, la recuperación de la ética, el respeto al federalismo. Entre los puntos de la doctrina radical se encontraba el concepto de "la causa contra el régimen". "La causa" era la causa radical, y sus ideales eran el honor del país, la pureza del sufragio, la reorganización del país, la democracia y el respeto a la constitución y las leyes. "El régimen" era el gobierno del PAN; contra este régimen (un régimen corrupto, injusto, etc.) llega "la causa" (la UCR) que viene a sanear los daños hechos por el gobierno del PAN. Otro punto de la doctrina radical era "La reparación histórica". Esta predicaba que el gobierno radical no venía a vengar los daños hechos por el gobierno del PAN sino a sanearlos, a repararlos. Sin embargo, el radicalismo propuso cosas muy vagas, ideales muy altos y difíciles de alcanzar, realizando pocas acciones concretas. El primer gobierno de Hipólito Yrigoyen (1916-1922) En 1916 Hipólito Yrigoyen asumió la presidencia de la nación, gracias a la Ley Sáenz Peña, que establecía el sufragio secreto y universal para varones. Con la primera presidencia de Yrigoyen se inicia un período de la historia argentina conocido como "La etapa radical", que abarca de 1916 a 1930 (año del primer golpe de estado de la Argentina). Se lo conocía como “El peludo” porque era muy introvertido. Intenta cambiar los planes de estudio pero no lo logra. Todo lo que propuso le fue vetado porque más de la mitad de las bancas del senado eran la oposición formada por los partidos conservadores. Por esta razón hizo numerosos decretos, y teniendo a muchos Gobernadores Provinciales de anteriores Presidencias, decidió intervenir casi todas las Provincias del país. Estos hechos junto con la represión a los obreros de la Patagonia, hecho denominado como La Patagonia Rebelde dan cierta idea de gobierno autoritario, aunque el de Yrigoyen fue un gobierno con amplias libertades de prensa, de expresión, de acción, y políticas. Una de sus grandes medidas fue la Reforma Universitaria realizada en 1918 que llegó a otros países del mundo, democratizando las universidades del país. La primera guerra mundial afecta económicamente a Argentina, por las restricciones del mercado mundial. Sin embargo, se destaca la industria textil y la petrolera con la creación de YPF. Durante este período se privilegiaron otros sectores de la población, algo ignorados durante los Gobiernos Conservadores. El gobierno de Marcelo T. de Alvear (1922-1928) Las elecciones presidenciales se realizaron el 2 de abril de 1922. La Unión Cívica Radical obtuvo 450.000 votos; la Concentración Nacional (conservadores) obtuvo 200.000 votos; el Partido Socialista obtuvo 75.000 votos; y el Partido Demócrata Progresista obtuvo 75.000 votos. Marcelo T. de Alvear, un hombre de la clase económica alta, desarrolló una presidencia diferente, en estilos, a la del también radical Hipólito Yrigoyen. Las políticas de transformación económica, políticas y social que había delineado el gobierno de Yrigoyen, resultaron atenuadas, cuando no directamente revertidas, como en el caso de la Reforma Universitaria o cuando el presidente Alvear vetó el proyecto de ley que extendía la jubilación a amplios sectores de trabajadores que lo enfrentó con el movimiento sindical. Ello no impidió sin embargo que fuera el gobierno de Alvear el que enviara al Congreso el proyecto de ley de nacionalización del petróleo, aunque el mismo nunca sería aprobado. Estas diferencias llevaron a un enfrentamiento entre Alvear e Yrigoyen, en el marco de una profunda división interna de la UCR entre personalistas yrigoyenistas y anti-personalistas según apoyaran o enfrentaran a Hipólito Yrigoyen. Cada uno de los dos sectores radicales presentarían candidatos distintos para presidente. Los radicales anti-personalistas, organizados en la Unión Cívica Radical Antipersonalista presentaron como candidato a presidente a Leopoldo Melo (acompañado por Vicente Gallo) y los radicales yrigoyenistas presentaron a Hipólito Yrigoyen (acompañado por Francisco Beiró). El 1 de abril de 1928 se realizaron las elecciones. El resultado fue: * Unión Cívica Radical (Yrigoyen): 838.583 votos * Unión Cívica Radical Antipersonalista (Melo): 410.026 votos * Partido Socialista (Justo): 64.985 votos * Partido Demócrata Progresista: 14.173 votos * Partido Comunista Argentino: 7.658 votos * Partido Comunista Revolucionario Argentino (penelonistas): 5.475 votos El triunfo fue tan amplio que los radicales yrigoyenistas lo denominaron «el plesbicito». El segundo gobierno de Hipólito Yrigoyen (1928-1930) La asunción del nuevo gobierno se produjo el 12 de octubre de 1928. En 1929 se produce la Gran Depresión mundial. El radicalismo con Yrigoyen no supo responder a la crisis. El historiador radical Félix Luna dice de ese momento: "La quiebra del ímpetu liberador del gobierno radical se debió fundamentalmente a la quiebra del radicalismo mismo". La división y el enfrentamiento entre sectores internos del radicalismo generaría un nivel de violencia política muy grande. Yrigoyen ordenó intervenir las provincias de Mendoza y San Juan, gobernadas por movimientos radicales disidentes como el lencinismo en la primera y el bloquismo en la segunda. En ese marco un "matón" yrigoyenista asesinó al senador mendocino Carlos Washington Lencinas. El crimen causó estupor en el país. Al mes, hubo un atentado anarquista contra Yrigoyen al salir de su casa para ir a la Casa de Gobierno. El año 1930 se inició con otro asesinato de un opositor en una provincia intervenida por el gobierno, el del abogado bloquista Manuel Ignacio Castellano. Comenzó a ser habitual en la oposición, de estudiantes, políticos, militares, civiles, y amplios sectores del periodismo, criticar al Presidente por su supuesta ineficacia y autoritarismo. El 2 de marzo se realizaron elecciones parlamentarias, perdiendo el radicalismo estrepitosamente en la Ciudad de Buenos Aires, donde el Partido Socialista Independiente obtuvo 100.000 votos, seguidos del Partido Socialista con 84.000, superando por mil votos a los radicales. En todo el país, la oposición alcanzó 695.000 votos superando al gobierno obtenía 655.000 votos. La Crisis Mundial de 1929 afectó al país y el radicalismo estaba completamente dividido y el gobierno no tenía diálogo con la oposición, muy crítica con el Gobierno. El hecho más importante y duradero del segundo gobierno de Yrigoyen fue la decisión tomada el 1 de agosto por parte de YPF, dirigida por el General Enrique Mosconi, de intervenir en el mercado petrolero, para fijar el precio y romper los trusts. El golpe de estado sucederá penas 37 días después, lo que ha llevado a varios historiadores a vincular, al menos parcialmente, el golpe militar con la decisión de YPF. El 6 de setiembre de 1930 el general José Félix Uriburu derrocó al gobierno constitucional, iniciando una serie de golpes de estado en Argentina y gobiernos militares que se extenderían hasta 1983, interrumpiendo todas las experiencias de gobierno surgidas del voto popular. Esta e sla historia de nuestro pais, desde sus comienzos hasta la 2 presidencia de Yrigoyen, en un par de horas posteo la (2parte) con el resto de la historia hasta los tiempos modernos espero que les guste, aprendan y les sirva para el cole