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Usuario (Argentina)

Primer post: 22 feb 2008
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San Martin, complot y exilio
InfoporAnónimoFecha desconocida

El boicot de Rivadavia ( y exilio de San Martín) Rivadavia, temeroso de que se designara jefe supremo a San Martín, boicoteó por todo los medios la reunión de un congreso constituyente en Córdoba, Ocupado en dotar de ochavas a la ciudad de Bs. As. negó todo recurso a San Martín, que libraba la guerra de independencia. Finalmente San Martín no tuvo más remedio que ceder su lugar a Bolívar para que concluyera la gesta libertadora. Bolivar no era partidario de la segregación del Alto Perú, - talvez temeroso de la reacción argentina- pero Sucre, al mando de Bolivar finalmente formó la “República de Bolivar” (Bolivia). San Martín dejo Perú, cruzó la cordillera y se recluyó en retiro en su chacra de Coria (Mendoza) Un emisario de Bs.As. (el Dean Zavaleta), le hizo saber que la gran dificultad para reunir el congreso era su permanencia en el país (por recelos de que se lo designase Jefe Supremo) San Martín decide su viaje a Europa, pero antes de llegar a Bs.As Estanislao López le advierte sobre el plan para asesinarlo. No obstante la advertencia, San Martín pasa por Bs.As. para irse finalmente el 10 de febrero de 1824. Por fin podía, entonces , reunirse el congreso. (……y pensar que los presidentes argentinos siguen usando el sillón donde puso el trasero Rivadavia.) El frustrado regreso de San Martín En el conflicto de la confederación con brasil, Inglaterra prefería que no haya triunfador y que la banda oriental fuera independiente para debilitamiento de ambos, quedando Inglaterra como árbitro en el Río de La Plata. Las provincias del interior querían terminar una guerra ya ganada, pero Rivadavia estaba mas interesado en sus negocios mineros con los ingleses, que en su patria, y prefiere que regrese el ejercito para imponer “la organización a palos” (Agüero) en el interior, aun a costa de ceder la banda oriental. Prevalecen las palabras del ministro Agüero de “la paz a cualquier precio”. Los federales piden el gobierno y que les dejen a ellos el peso de la guerra pero Rivadavia prefería perder la guerra y la banda oriental, antes que dejarle el gobierno a los federales, e instruye a García para que vaya a Río de Janeiro a terminar la guerra “a cualquier precio". Fue un arreglo tan vergonzoso que ante la indignación popular Rivadavia intentó usar a García de chivo expiatorio y desconocer el arreglo, pero sumado al escándalo por saberse el negociado de la Mining, (denunciado públicamente, entre otros por Anchorena) se vio obligado renunciar. Luego, (resumiendo) el gobierno de Dorrego, que quiere seguir la guerra a toda costa, pero hasta el Banco de la provincia (manejado por intereses y accionistas ingleses) le niega todo crédito. Regresado el ejército, Lavalle derroca ilegalmente a Dorrego y lo fusila (incentivado por unitarios como Del Carril y otros) En semejantes circunstancias llega San Martín (embarcado con el apellido materno) a Montevideo y se entera del fusilamiento de Dorrego. San Martín es mal recibido, y Paz (gobernador interino) le escribe a Lavalle (que está en campaña): ”Calcule Ud. las consecuencias de una aparición tan repentina”. Desacreditados los revolucionarios “Decembristas”, le ofrecen a San Martín el Gobierno, para “salvar la revolución con su prestigio”, pero San Martín se rehúsa a aceptar. La propuesta de Lavalle queda en claro en carta que San Martin le envía a O´Higgins el 19 de abril, con copia de su respuesta: “...su objeto era que yo me encargase del mando del ejercito y provincia de Buenos Aires y transase con las demás provincias a fin de garantir por i parte y el de los demás gobernadores a los autores del 1° de diciembre (asesinato de Dorrego) …por otra parte los autores del movimiento del 1° de diciembre son Rivadavia y sus satélites y a Ud. le consta los inmensos males que estos hombres han hecho no solo a este país sino al resto a América con su infernal conducta. Si mi lama fuese tan despreciable como las suyas, yo aprovecharía esta ocasión para vengarme de las persecuciones que mi honor ha sufrido de estos hombres; pero es necesario señalarles la diferencia que hay de un hombre de bien, a un malvado…Digo a Ud. en la mía del 5 que para le próximo paquete (paquebote) de mayo me marcharía a Europa, pero lo certificaré en el que sale a fines de éste. Adiós otra vez, pro siempre su invariable San Martín” (Picianeli, Hector Juan. Op.Cit.) Así se ponía nuevamente por encima de ese grupo de “iluminados”, y antes de alejarse definitivamente, le dice a Iriarte: “Sería un loco si me mezclase con estos calaveras. Entre ellos hay alguno, y Lavalle es uno de ellos, a quien no he fusilado de lástima cuanto estaban a mis órdenes en Chile y en Perú…son muchachos sin juicio, hombres desalmados…” (García Mellid, Atilio. “Proceso al liberalismo argentino”. Edit. Theoría. 1988) (JST.p.45) FUENTE

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Gigantes en tierra
Ciencia EducacionporAnónimo8/16/2013

link: http://www.youtube.com/watch?v=Wfc5R25rbXo Tandanor (Talleres Navales Dársena Norte) es un astillero y taller de reparaciones navales ubicado en Buenos Aires, Argentina, de propiedad estatal y de los trabajadores de la empresa. Es uno de los mayores astilleros navales de Sudamérica, especializado en reparación y conversión de embarcaciones. En términos de capacidad productiva, es el mayor taller de reparaciones navales de Latinoamérica y el tercero en importancia en el mundo. Historia: Fue fundado como Talleres Navales de Marina el 10 de noviembre de 1879, durante la presidencia de Nicolás Avellaneda, para el mantenimiento de los buques de la Armada Argentina. En 1922 fue renombrado Arsenal Naval Buenos Aires y en 1971 se constituyó como sociedad anónima con su nombre actual y participación mayoritaria de capital estatal.1 En 1973 la Armada incorpora el personal y propiedad de TARENA (Talleres de Reparaciones Navales), otro importante astillero propiedad del estado. En 1978 se encargó a Pearlson Engineering de Miami (EE. UU.) la construcción de un elevador Synchrolift. En 1991 fue privatizada bajo el plan de privatizaciones del presidente Carlos Saúl Menem. En 1999, después de que los principales accionistas declararon una quiebra que se presume fraudulenta,2 la mayoría de los trabajadores continuaron con sus tareas. La crisis económica que sufrió la República Argentina en 2001 y la siguiente devaluación de la moneda bajaron los costos a valores competitivos internacionales, lo que hizo a la empresa nuevamente rentable. El 30 de marzo de 2007 el gobierno del presidente Néstor Kirchner reestatizó Tandanor por decreto, declarando nula de nulidad absoluta la privatización realizada en la década anterior.3 En recompensa por sus esfuerzos para mantener en actividad la empresa los trabajadores del astillero recibieron el 10% de sus acciones.4 El 17 de mayo de 2010, Día de la Armada, la entonces ministra de Defensa Nilda Garré anunció la incorporación de Tandanor, junto con el Astillero Almirante Storni, al Complejo Industrial Naval Argentino (CINAR). SYNCROLIFT: El complejo Syncrolift es una gran plataforma de elevación que se opera por medio de un grupo de guinches electromecánicos que llevan la plataforma a nivel del piso. El buque a ser puesto a seco se ubica sobre boogies a lo largo de su eslora , y asi es remolcado sobre rieles a las gradas de trabajo a traves de un carro de transferencia con movimiento hacia los lados, lo que permite que el buque se ubique en las mismas. El número y medida de los slipways varía de acuerdo al número de los buques a ser atendidos simultaneamente. El área de transferencia descansa en 54 pilotes de 900mm. de diámetro cada uno y el Syncrolift es sostenido por 182 pilotes de 26 mts. de largo y un diámetro que varía entre 900 y 1250mm. *15.000 ton de capacidad de elevación *11.700 ton de capacidad de transferencia. *Buques de hasta 55.000 ton de deadweight (eslora apr. 220mt.) *Plataforma de elevación 184mt. x 32,90mt. *Cuatro gradas de trabajo de 220, 178, 149 y 148 mts. link: http://www.youtube.com/watch?v=V8jtHhY5HKM Algunos videos link: http://www.youtube.com/watch?v=w2NiUdnzGIs link: http://www.youtube.com/watch?v=CFgaD52r3JI Seguilo por Canal Encuentro http://www.encuentro.gov.ar/sitios/encuentro/Programas/detallePrograma?rec_id=119152&capitulo_id=119154

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El derecho a conocer la historia
InfoporAnónimoFecha desconocida

Tanto la Constitución Nacional, como diversos pactos internacionales, reconocen a todo ciudadano un conjunto de derechos, que se han venido ampliando con el transcurso del tiempo. Sin embargo, a veces se aduce, con razón, que esos derechos, reconocidos por la ley y por la opinión mayoritaria de la sociedad, las más de las veces no pueden ser ejercidos concretamente, especialmente dada la desigualdad social reinante: la auténtica libertad de prensa requiere ser dueño de un diario, el derecho a transitar depende del dinero para pagar el pasaje, etc. Si ahondamos la cuestión, podríamos sostener también que el verdadero ejercicio de esos derechos exige, como condición para quien los ejerza, el conocimiento de quién es él mismo, cuál es el país en que vive y cuál el rol que debería desempeñar para el progreso suyo y de sus compatriotas. Pero, para ello, es obvio que debe conocer profundamente la historia del país, a la luz de la cual se tornará comprensible su propia vida. Si, por el contrario, desconoce los rasgos fundamentales de la sociedad en que vive y las razones por las cuales ella es como es, puede resultar que ejercite sus derechos de una manera tan errónea que contraríe los propios objetivos que busca concretar. Por ejemplo, quien suponga que los latinoamericanos son abúlicos y perezosos -por motivos raciales- desconfiará seguramente de aquellos "oscuramente pigmentados" y los denigrará, cuando, sin embargo, la verdadera historia le demostraría que ellos fueron los soldados de la independencia y que dieron su vida a movimientos políticos que provocaron un fuerte progreso de nuestros países. El derecho de conocer la Historia Argentina resulta, pues, indiscutible para todos los habitantes del país, como instrumento fundamental para conocer quiénes somos, dónde estamos y hacia adónde vamos. La Historia Oficial Sin embargo, la Historia que se nos ha venido enseñando, generación tras generación, de Mitre hasta aquí, no cumple esa tarea de ofrecernos un cuadro vívido y coherente de nuestro pasado, desde una óptica popular. Se trata, en cambio, de un relato construido desde la óptica de las minorías económicamente poderosas estrechamente ligadas a intereses extranjeros, expuesto como sucesión de fechas y batallas cuya relación, más de una vez, aparece como arbitraria o sólo generada por enfrentamientos personales. Durante largos años, diversos investigadores la impugnaron- generalmente desde los suburbios de la Academia, pues ésta se halla controlada por la clase dominante- y en muchas ocasiones ofrecieron pruebas irrefutables de que la Historia oficial no era, en manera alguna, "la historia argentina", es decir, el relato interpretativo de nuestro pasado, visto con una "óptica neutra y científica, alejada de las pasiones políticas", como lo pretendían los docentes de antaño, por supuesto, con total buena fe. Se demostró que en el campo de la heurística (cúmulo de datos, documentos, objetos, etc. que constituyen la materia prima de la historia) se escamoteaban muchos sucesos: por ejemplo, que Olegario Andrade no era sólo poeta sino militante y ensayista político, al igual que José Hernández, que los negocios del Famatina gestionados por Rivadavia implicaban una colusión de intereses privados con la función publica, que tanto San Martín como O’Higgins odiaban al susodicho Rivadavia, que la represión de los ejércitos mitristas en el noroeste, entre 1862 y 1865, significó la muerte de miles argentinos y hasta, durante largo tiempo, se ocultó la batalla de la Vuelta de Obligado para no reconocer el mérito de Rosas, aún disintiendo con su política interna, de defender la soberanía de la Confederación. Asimismo, se demostró que en el campo de la hermenéutica (la otra columna de la historia, referida a la interpretación, que explica la concatenación de los hechos históricos entre sí) también se habían tergiversado figuras y sucesos, como, por ejemplo, mostrar al buenazo del Chacho Peñaloza como autoritario y represor para justificar que los "civilizadores" le cortaran la cabeza y la expusieran en una pica en Olta, suponer que San Martín estaba mentalmente declinante cuando le legó su sable a Rosas, siendo que el testamento lo redactó a los 65 años (siete años antes de su muerte) Estas críticas provinieron, inicialmente, del nacionalismo reaccionario -denostador de Sarmiento por la defensa de la enseñanza laica y no por sus concesiones al mitrismo- y también de investigadores que carecían del título de historiadores, por lo cual la clase dominante los desplazó a los suburbios de la cultura y ni siquiera se dignó polemizar con ellos. Más tarde, cuando otras críticas provinieron de un marxismo que echaba raíces en América Latina, también se las descalificó por carecer de óleos académicos. Por supuesto, un pensamiento liberal honesto -aunque con ataduras a los intereses económicos dominantes- hubiese reconocido que inevitablemente existe "una política de la historia" y que, en razón de esto, las diversas ideologías que disputan en el campo político, también lo hacen en el terreno de la interpretación histórica. Hubo algunos, es cierto (quizás podrían citarse a Saldías y a Pérez Amuchástegui), que no obstante su concepción liberal, se negaron a convalidar muchas fábulas inconsistentes, pero, en general, los historiadores oficiales se abroquelaron en la versión mitrista, divulgada por Grosso, y condimentada por Levene, Astolfi , Ibáñez y tantos otros, y luego, en el "mitrismo remozado" por Halperín Donghi. Con la ayuda de otras disciplinas -que le otorgaban cierta verosimilitud científica- la "Historia social" ofreció, entonces, una versión aggiornada de la vieja historia oficial, en la cual los héroes tradicionales- quienes todavía dan nombre a plazas, calles, localidades, etc. – permanecieron incólumes mientras los "malditos" continuaban siendo vituperados (Felipe Varela por fascineroso, Facundo por bárbaro, Dorrego por díscolo) o sepultados en el más absoluto silencio ("Pancho" Planes por morenista, antirrivadaviano y dorreguista, Fragueiro por pretender una banca social, el viejo Alberdi por condenar el genocidio perpetrado en Paraguay, David Peña por "facundista" y "dorreguista", Rafael Hernández por industrialista, Juan Saa, Juan de Dios Videla y Carlos Juan Rodríguez por federales enemigos de la oligarquía porteña). Igual destino sufrieron los historiadores heterodoxos, que se apartaron de la línea oficial, aislados, silenciados, hundidos en el olvido, como Ernesto Quesada, Manuel Ugarte, Juan Álvarez, Francisco Silva, Ramón Doll, Rodolfo Puiggros, Enrique Rivera y tantos otros. Como señaló con mordacidad Arturo Jauretche, "esa historia para el Delfín, que suponía que el Delfín era un idiota" no sirve para que un argentino se reconozca por tal, para que entienda su condición latinoamericana a través del auténtico San Martín (cruzando los Andes con bandera distinta a la argentina, la cual sólo los cruzó en la imaginación de la canción escolar, y más aún, haciendo la campaña al Perú bajo estandarte chileno) o encuentre que una política de expropiación a las grandes intereses tiene sus antecedentes tanto en el mismo San Martín en Cuyo, como en el Moreno del Plan de Operaciones, así como la defensa de la industria nacional viene desde Artigas, pasa por San Martín y se consolida en Rafael Hernández y Carlos Pellegrini. Tal historia -agregaba Jauretche- "le ha quitado el opio que tomaba San Martín para calmar sus dolores estomacales" por considerarlo mal ejemplo para los alumnos, con lo cual San Martín continúa retorciéndose de dolor, mientras el opio se ha transferido a la Historia Escolar con el consiguiente adormecimiento de los alumnos. No extrañe, entonces, que muchos argentinos de hoy no sepan quiénes son, ni en qué lucha insertarse, ni qué gestas del pasado continuar y concluya en el desánimo o el pasaporte. Le han robado su derecho a conocer la propia Historia, para robarle su derecho al futuro. La crisis de la historia oficial Pero, ahora ocurre que las viejas estatuas crujen, que los cartelitos de las calles apenas se sostienen sacudidos por nuevos vientos, que algunos libros clásicos se caen y por efecto dominó, arrastran a los divulgadores, angustian a los conferenciantes, provocan insomnio a los académicos. Esta afirmación no es mera conjetura sino que surge de un artículo publicado en "Clarín", del 24 /5/2002, por una de las figuras más importantes de la corriente historiográfica denominada "Historia Social", que hoy predomina en las universidades. Allí se afirma que "los historiadores profesionales" ya no acuerdan con la interpretación de Mitre: "Estamos lejos de lo que se enseña en la escuela y también del sentido común". Si bien no confiesan que su nueva visión latinoamericana proviene de los historiadores "no profesionales" (Por ejemplo, Manuel Ugarte en 1910, Enrique Rivera en "José Hernández y la Guerra del Paraguay", publicado en l954 o "Imperialismo y cultura" y "Formación de la conciencia nacional", publicados en 1957 y 1960, por Juan José Hernández Arregui), lo importante consiste en que ahora manifiestan desacuerdo con la versión tradicional, que Mitre "inventó". Después de más de un siglo, resulta ahora que desde el Departamento de Historia de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires se les anuncia a los maestros que han difundido una historia falsificada, errada, que carece del sustento científico que antes se le había otorgado desde las supuestas altas cumbres del pensamiento científico. Claro, estos "historiadores profesionales" comprenden la gravedad de lo que afirman y admiten: "Sin duda, hay una brecha que debe ser cerrada, pues en Historia, tanto como en física o Matemáticas no puede admitirse tal distancia entre el saber científico y el escolar". Indudablemente, sería sorprendente que en la Universidad explicasen la revolución de mayo como integrando una revolución latinoamericana en "una guerra que enfrentó a patriotas y realistas" (absolutistas) como lucha entre "americanos y godos" (no ya entre independentistas y españoles) después que los maestros la han enseñado como una revolución, realizada por argentinos que odiaban todo lo español. (Y lo han hecho con los consiguientes dolores de cabeza cuando algún niñito "prodigio" preguntaba: ¿entonces, por qué había españoles, como Larrea y Matheu, en la Primera Junta? Entonces, ¿por qué flameó la bandera española en el fuerte hasta 1814? Entonces, ¿por qué regresó San Martín, en 1811, si por toda su formación cultural, familiar, militar, etc. debía ser un español hecho y derecho, después de pasar pasado entre los 6 y los 33 años en España?) Con toda razón, esos maestros deberían enrostrarle a los "historiadores profesionales" que no han cumplido función alguna, desde la Universidad y la Academia, al permitir que se difundieran interpretaciones falsas de nuestro pasado, las cuales curiosamente tienden a desvincularnos de América Latina y de la España revolucionaria, para idealizar a la Revolución de Mayo como un movimiento "por el comercio libre"... con los ingleses. ¿Qué función cumplen estos "historiadores profesionales" -podrían argumentar los maestros- si no son capaces de disipar los errores en la primera etapa de la escolaridad? Como "los historiadores profesionales" prevén esa crítica-aducen que esa brecha entre el saber científico y el escolar (que por primera se reconoce que no es científico) debe cerrase "con cuidado", porque "este relato mítico es hoy uno de los escasos soportes de la comunidad nacional" y habría sido "inventado" por Mitre para otorgarnos una "identidad nacional". ¿Que significa esta última apreciación? Que, si bien la historia escolar no es científica, ha sido "inventada" y de una u otra manera nos da "identidad nacional, "que si bien "aquellos hombres no fueron héroes inmarcesibles, sino sólo hombres como nosotros", nos dieron "una forma, un modelo de sociedad y de Estado" que debe preservarse y recrearse permanentemente. Corresponde preguntar, entonces : ¿Cuál es ese modelo? ¿El de Martínez de Hoz, acaso? ¿Cuál es ese Estado? ¿El que promovía redistribuir el ingreso en los años 50 o el que favoreció nuestro endeudamiento externo en 1976? Grave encrucijada para la Historia oficial en momentos en que la mayoría de la sociedad argentina cuestiona a los políticos, a los Bancos, a los magistrados de la Corte Suprema. ¿Sorprendería acaso que entre tanta cosa vieja, ya inservible, fuera también al desván la Historia Oficial? ¿Sorprendería acaso que el pueblo reclamase el derecho a conocer su verdadera historia, para saber quién es realmente, cuáles son sus hermanos de causa y quiénes lo que pretenden cerrarle el horizonte? En esta época en que se avecinan transformaciones profundas, el conocimiento de una verdadera identidad -no "identidad colonial" sino "identidad nacional", no "inventada" por nadie, sino forjada por los argentinos a través de una larga lucha por la justicia, la igualdad y la soberanía- seguramente permitirá a las mayorías populares argentinas lanzarse a gestar un futuro digno de ser vivido. Buenos Aires, octubre 28 de 2002 Fuente: Centro Cultural "Enrique Santos Discépolo" Por Norberto Galasso FUENTE POST RELACIONADO

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El Populismo
InfoporAnónimoFecha desconocida

EL POPULISMO (Por Hugo Presman) El establishment lo detesta. El imperialismo, en palabras de George W. Bush lo ubica, apenas un escalón por debajo del terrorismo. Los diarios del sistema lo descalifican por irracional y demagógico. Los gestores de negocios disfrazados de economistas lo consideran poco serio por tener la mala costumbre de distribuir hacia abajo cuando en su lógica lo único científico es distribuir hacia arriba. Las izquierdas latinoamericanas que no comprendieron la cuestión nacional de los países dependientes o semicoloniales lo critican por sus limitaciones. El populismo sepultado en las dos últimas décadas renace después que durante el mismo período se ejercitara la economía “científica”, el neoliberalismo salvaje, con libreto del Consenso de Washington, con aplicación disciplinada de las recetas de los organismos internacionales, con inspiración teórica de la Escuela de Chicago. Ataquen a la bestia negra La bestia negra populista más “preocupante” es Hugo Chávez. El “pintoresco”, para ser benévolo, Carlos Escudé lo califica en “La Nación” del 11-01-2007 como “el ascenso de un enemigo serio”. Con su verborragia inconsistente y sin tapujos sostiene: “Con el dinero de su gente, Chávez exportó populismo en una medida sin precedentes......La estrategia es vistosa y ha vendido bien en Venezuela. Si fuera repudiada por el pueblo cuyos recursos se malgastan, Chávez no habría recibido el 63% del voto popular en las elecciones de diciembre”. Escudé no comprende lo que si comprende el pueblo. Por eso remacha sus detritus con: “El boliviarianismo (sic) es una fantochada”. El intelectual sin intelecto, Marcos Aguinis, afirma en La Nación del 12-01-2007: “...(Chávez) ha hundido a su país en el pozo más corrupto de su corrupta historia”. No vacila en mentir descaradamente, sosteniendo: “La impunidad es tan gruesa que ni siquiera se preocuparon de maquillar el fraude”. Su desparpajo lo lleva a afirmar lo que muchos escuálidos venezolanos han reconocido como una victoria legítima después de los contundentes resultados de las últimas elecciones. Enrique Krauze, ingeniero y Doctor en Historia, un Aguinis mejicano, declara en La Nación 10-01-2007, refiriéndose a la Argentina: “Es un país dotado para ser moderno, pero que persiste en el populismo. Eso empezó con Juan Domingo Perón y llega hasta hoy con Néstor Kirchner el que tiene rasgos populistas y de intolerancia francamente antidemocráticos que no me gustan”. Y obviamente cuando analiza a su propio país, el prisma es el mismo: “No me cabe la menor duda que si hubiera ganado López Obrador la democracia mexicana hubiera muerto” El sociólogo José Bilbao Richter escribe: “La insistencia en imponer el populismo, constituye una patología del mal en tanto su teoría y prácticas alienantes instalan de a poco la tiranía como sistema sociopolítico. Es preciso recordar que el populismo remita a antiguas tradiciones conductuales de masas incultas y violentas que debido a su precariedad intelectual e incapacidad para solucionar su situación socioeconómica, precisan y buscan al caudillo o líder indiscutido que los identifique y ’les prometa un cambio’ con actitudes y metodologías revolucionarias contrarias a todo proceso de cambio social evolutivo” El sociólogo Nicolás Casullo, en Página 12 del 28-05-2006, hace mención al desprecio de sectores de izquierda hacia el populismo: “En un documento de los años 70, donde, bajo la rúbrica de Mario Roberto Santucho, puede leerse la necesidad de ‘luchar contra el populismo y el reformismo político, políticas ligadas a los intereses imperialistas’ para acotar seguidamente: ‘Montoneros es una corriente popular infectada por la enfermedad populista y su confianza en el peronismo burgués...‘. El populismo hablaba por entonces de revolución socialista.” El sociólogo brasileño Emir Sader sostiene: “El término populista, nacido para designar, por parte de algunas corrientes de la sociología política, a gobiernos como los de Getulio y de Perón, ha sido retomado, en el marco del discurso neoliberal, para designar a las políticas consideradas "irresponsables", "aventureras", "inflacionarias", que promueven concesiones sociales incompatibles con las leyes de hierro del ajuste fiscal. Serían concesiones ficticias, que terminarían produciendo su contrario: la inflación corroería el poder adquisitivo de los salarios reajustados, el desequilibrio fiscal llevaría a las crisis financieras que frenarían el crecimiento económico, la elevación de impuestos y el aumento de los gastos estatales inhibiría la capacidad de inversión, etc. etc.". Si recurrimos a un clásico del marxismo, Federico Engels en “El origen de la familia, de la propiedad y el estado” describe ahí los estados de la evolución humana en: salvajismo, barbarie, civilización. La socióloga Maristella Svampa en su libro “El dilema argentino: civilización o barbarie” precisa: “Pero si para la burguesía la opción se planteaba en términos de oposición entre la Civilización y la Barbarie, para el socialismo, que aspiraba a superar dialécticamente ese estado de sociedad, la antinomia se reescribiría sustituyendo los polos: la disyuntiva sería entonces entre socialismo y barbarie...Se configuran así tres funciones básicas de la imagen “Civilización o Barbarie”: en primer lugar la del mecanismo de invectiva política que busca desacreditar al adversario. En segundo lugar, la imagen se incorpora al funcionalismo legitimador de la burguesía ascendente, o en otros términos, como mecanismo de legitimación política de una clase social que se autoproclama depositaria de los valores del Progreso y Civilización. En tercer lugar, la imagen vehiculiza también el fantasma de la desagregación social y se revela en ello como una representación de lo social”. La soncera madre Denostar el populismo es una práctica que tiene su matriz en la soncera mayor que ha cruzado la historia oficial con origen en Sarmiento de “Civilización o barbarie”. Todo lo popular es bárbaro. Todo lo que se genera en los sectores dominantes o en la metrópoli es civilizado. En la guerra civil que vivió nuestro país en el siglo XIX, a lo largo de seis décadas, la culta Buenos Aires debía civilizar al interior bárbaro. Los caudillos provinciales como Vicente Ángel Peñaloza, Felipe Varela, José Gervasio Artigas, Facundo Quiroga, Francisco Ramírez, Estanislao López, entre otros, fueron la exteriorización de la barbarie en la historia mitrista. Se soslaya, se escamotea, se oculta que había en juego proyectos económicos o al menos intereses enfrentados, teniendo a su vez las provincias cuestiones económicas comunes y contradictorias. Por otra parte, en el puerto de Buenos Aires confluían los comerciantes y hacendados de la provincia de Buenos Aires, también con intereses comunes y contradictorios, pero unidos en la férrea intención de no nacionalizar los recursos de la aduana del puerto de Buenos Aires. Las montoneras, como decía Arturo Jauretche, eran el sindicato del gaucho. Es justamente el hombre de Forja, quien desenmascara la falacia de Civilización o Barbarie en su Manual de sonceras Criollas: “La idea no fue desarrollar América según América, incorporando los elementos de la civilización moderna; enriquecer la cultura propia con el aporte externo asimilado, como quién abona el terreno donde crece el árbol. Se intentó crear Europa en América transplantando el árbol y destruyendo lo indígena que podía ser obstáculo al mismo para su crecimiento según Europa y no según América. La incomprensión de lo nuestro preexistente como hecho cultural o mejor dicho, al entenderlo como hecho anticultural, llevó al inevitable dilema: Todo hecho propio, por serlo, era bárbaro, y todo hecho ajeno, importado, por serlo era civilizado. Civilizar, pues, consistió en desnacionalizar- si Nación y realidad son inseparables... Que la oligarquía haya creído un éxito definitivo de la soncera Civilización y Barbarie, lo que llamó “el progreso” de la última mitad del siglo XIX y los años iniciales del presente, ha sido congruente con sus intereses económicos. Alienada al desarrollo dependiente del país, su prosperidad momentánea lo hizo confundir su propia prosperidad con el destino nacional. “...¿Por qué la parte de “la intelligentzia”, democrática o marxista, no pudo entender un hecho tan evidente(irigoyenismo, peronismo) en ninguna de las dos oportunidades? La oligarquía trató de invalidarlo porque sus intereses concretos coincidían con los criterios de civilización y barbarie, pero en el otro caso la explicación sólo es posible a puro vigor de la soncera: incapaz de salir del esquema y partiendo del mismo supuesto histórico de que las masas en el pasado habían expresado sólo la barbarie frente a la civilización, vio en su nueva presencia una simple recidiva. De ahí lo de “aluvión zoológico” y “ libros y alpargatas”, que son zonceritas biznietas de “civilización y barbarie” y cuyo sentido permanente supera la insignificancia de que las enunciaron, pues revelan el modo de sentir de “la intellitgencia” in totum, incapaz de pensar fuera de la ideología, es decir de lo conceptual ajeno y opuesto a los hechos propios” Civilización y barbarie o la crítica al populismo en el siglo XIX En la notable prosa de Sarmiento, los primeros párrafos de Facundo ya definen la contradicción que da título a su libro: “¡Sombra terrible de Facundo, voy a evocarte, para qué, sacudiendo el ensangrentado polvo que cubre tus cenizas, te levantes a explicarnos la vida secreta y las convulsiones internas que desgarran las entrañas de un noble pueblo! “.....Facundo no ha muerto, está vivo en las tradiciones populares, en la política y en las revoluciones argentinas, en Rosas su heredero, su complemento; su alma ha pasado a este otro molde, más acabado más perfecto; y lo que en él era sólo instinto, iniciación, tendencia, convirtíose en Rosas en sistema, efecto y fin...........La historia de la tiranía de Rosas es la más solemne, la más sublime, y la más triste página de la especie humana...” Citando a Guizot, como el historiador de la civilización europea, transcribe: “Hay en América dos partidos: el partido europeo y el partido americano, el más fuerte” Es fácil deducir que Sarmiento, como lo hicieron sus discípulos de todo el espectro ideológico, hubiera aplicado los mismos adjetivos al Irigoyenismo, al Peronismo, a Velasco Alvarado, a Velazco Ibarra, al Movimiento Nacionalista Revolucionario, a Juan José Torres, a Salvador Allende, a Hugo Chávez, a Evo Morales, a Néstor Kirchner, como hoy lo hacen los Escudé, los Aguinis, los Krauzer, los Grondona. Pero ante este pensamiento sostenido por los sectores triunfantes en la guerra civil argentina, se yergue el poderoso análisis de Juan Bautista Alberdi, sin dudas el pensador más agudo de la Argentina de la segunda mitad del siglo XIX. Su método de aprehensión de la realidad, su lenguaje tiene una modernidad, del cual bien podrían aprender tantos farsantes contemporáneos que posan de pensadores, opinadores, filósofos que no pasan de licenciados en Filosofía, sociólogos intoxicados de lecturas mal digeridas, editorialistas especializados en dar formas a los off de record. Escribe Alberdi: “¿Qué es el caudillo en Sud América, según los hechos de que Mitre es expositor, más bien que según la palabra de su narración? ¿A quienes acaudilla? ¿De quienes es caudillo? ¿Quién lo constituye, quién lo crea, quién le da poder y autoridad? La voluntad de la multitud popular, la elección del pueblo. Es el jefe de las masas, elegido directamente por ellas, sin ingerencia del poder oficial......es el órgano y brazo inmediato del pueblo, en una palabra, el favorito de la democracia. ¿Cómo, entonces el que se dice demócrata por excelencia afea y presenta de malos colores al que es expresión y símbolo de la democracia? Es que Mitre, como militar, es monarquista sin saberlo. “El caudillo supone la democracia, es decir, que no hay caudillo popular sino donde el pueblo es soberano...-sigue diciendo Alberdi- El caudillaje que apareció en América con la democracia no puede ser denigrado por los que se dicen partidarios de la democracia, sin el más torpe contrasentido. Baste decir que son los españoles realistas los primeros que dieron este título a los Bolívar, Carrera, Güemes, Araóz, etc. Según los españoles, el caudillaje americano era el patriotismo, el americanismo, la revolución de la independencia. A esto responden que hay dos democracias en América, la democracia bárbara, es decir, la popular, y la democracia inteligente, es decir anti-popular.” Y finaliza: “Llamar democracia bárbara a la del pueblo de las campañas de América, es calificar de bárbaro al pueblo americano...... Los realistas no emplearon contra la revolución peor lenguaje.....Artigas, López, Güemes, Quiroga, Rosas, Peñaloza, como jefes, como cabeza y autoridades, son obras del pueblo, su personificación más espontánea y genuina. Sin más título que ese, sin finanzas, sin recursos, ellos han arrastrado o guiado al pueblo con más poder que los gobiernos. Aparecen con la revolución americana: son sus primeros soldados.” Grandes y pequeños hombres del Plata, Juan Bautista Alberdi, Plus Ultra, pp. 154 y 155. Defensa de “la barbarie” La dificultad de muchos intelectuales, de sectores universitarios de clase media, es la imposibilidad de mirar al país desde el país, lo que los lleva a cierta infalibilidad en el error cuando toman posición ante los procesos sociales. Ernesto Sábato no podría reimprimir hoy, sin pudor, “La otra cara del peronismo”. Sebreli agotó la fertilidad de su pensamiento en los lejanos sesenta y termina de cobertura intelectual de López Murphy, como su discípulo Fernando Iglesias que en un gesto de humor involuntario pretende dar cátedra de que es ser de izquierda hoy, mientras se embelesa con los ladridos del bulldog. Ejemplos entre miles que podrían exhibirse que hacen realidad una frase afortunada de Sarmiento: “El título no quita las orejas”. No hay en Aguinis, en Vargas Llosa y su hijo Álvaro, en Carlos Alberto Montaner, en Plinio Apuleyo Mendoza (estos tres últimos autores de un trabajo involuntariamente autobiográfico: Manual del perfecto idiota Latinoamericano), en Enrique Krauze, en Mariano Grondona, la sabiduría y la profundidad de un texto elegido al azar, de un alambrador convertido en canta autor popular como José Larralde. Alguien que para estos intelectuales colonizados, representaría la expresión de la barbarie, de la masa inculta que ellos se toman el trabajo de ilustrar para que voten a favor de los intereses del amo. “Quién me enseñó a ser bruto quién me enseñó, quién me enseñó. Si en la panza de mama, no había ni escuelas ni pizarrón, y asigún dicen nací varón porque en el pique faltaba un pión. Quién me enseñó, quién me enseñó. Quién me enseñó a ser bruto, quién me enseñó, quién me enseñó. Si me crié entre dotores de reja y pico, pala y pastón y asigún dicen clavé el garrón porque no quise ser chicharrón Quién me enseñó, quién me enseñó. Quién me enseñó a ser bruto, quién me enseñó, quién me enseñó. Lástima que no entienda de lengua fina pa’ ser señor y asigún dijo un día el patrón que en Inglaterra se está mejor me lo contó un día el patrón Quién me enseñó a ser bruto, quién me enseñó, quién me enseñó, a ser tan revirao y a no aguantarles la procesión, será por sabio que no entendió que el hambre engorda sólo al que hambrió Quién me enseñó, quién me enseñó. Sé que soy hueso y carne, alma y conciencia, pueblo y sudor, con eso ya me alcanza pa’ ser un bruto que alza la voz sin más motivo que la razón del que no quiere ser chicharrón Quién me enseñó, quién me enseñó" Defensa del populismo hoy El populismo en América Latina está vinculado a la nacionalización de los resortes básicos de la economía, a una fuerte presencia y participación del Estado, a un enorme apoyo popular, a una mejoría en la distribución del ingreso, a una mayor protección de los sectores asalariados, a intentos y en muchos casos consolidación de procesos de industrialización, a una limitación significativa del accionar del establishment, con diferentes grados de limitación al ejercicio irrestricto de la propiedad. En los mejores ejemplos hay una práctica de un nacionalismo latinoamericano, recogiendo las banderas de Bolívar, San Martín o Artigas. El populismo adopta la forma de un movimiento que pone en el tapete la cuestión nacional, por encima de las clasificaciones de derecha y de izquierda, es decir que pasa a un segundo plano la contradicción burguesía versus proletariado. Estas tensiones, que el caudillo que encarna las necesidades y aspiraciones populares traduce en movimientos pendulares, provoca la confusión en observadores que tratan de adaptar la cabeza al sombrero. El populismo fue acusado de antidemocrático, dictatorial, censor de la libertad de prensa, de concertar y ganar elecciones fraudulentas, de demagógico, de engañar al pueblo, de corrupción, en algunos casos de culto a la personalidad, de despilfarro de recursos, de dar pescado en lugar de enseñar a pescar. Cuando fueron derrocados por los poderosos sectores afectados se hizo invocando siempre sus errores pero en realidad fueron destituidos por sus aciertos. Los vencedores demolieron o intentaron hacerlo sus avances, mientras que potenciaban en forma superlativa los errores reales o presuntos del populismo. Desde la izquierda cosmopolita y/o bullanguera se ataca a los gobiernos populistas por sus limitaciones, con lo que en los hechos coinciden con los poderosos que son los que realmente usufructúan la derrota de los gobiernos populistas. Como dijera el político e historiador Jorge Abelardo Ramos, referente de la izquierda nacional: “La ultraizquierda no es un enemigo del imperialismo, sino una función de él” ¿Cual es una posición coherente a asumir desde una posición de izquierda, integrante del campo nacional, ante los gobiernos populistas? Apoyarlos, porque los enemigos que desata son los mismos que combate esa izquierda. Y los sectores beneficiados son los que históricamente reivindica. Desde la misma vereda, y con absoluta independencia, se deben señalar las limitaciones, las falencias, las insuficiencias del proceso transformador que se apoya. Ernesto Laclau, un hombre que paso por la izquierda nacional es hoy el teórico de prestigio internacional que defiende con énfasis al populismo. En su libro La razón populista escribe: “El populismo por sí mismo tiende a negar cualquier identificación con, o clasificación dentro de, la dicotomía izquierda/derecha. Es un movimiento multiclasista, aunque no todos los movimientos multiclasistas pueden considerarse populistas. El populismo probablemente desafíe cualquier definición exhaustiva...el populismo generalmente incluye componentes opuestos...unido a cierta forma de autoritarismo a menudo bajo un liderazgo carismático. También incluye demandas socialistas (o al menos la demanda de justicia social), una defensa vigorosa de la pequeña propiedad, fuertes componentes nacionalistas, y la negación de la importancia de clase. “La vaguedad de los discursos populistas ¿no es consecuencia, en algunas situaciones, de la vaguedad e indeterminación de la misma realidad social?. Y en ese caso ¿no sería el populismo más que una tosca operación política e ideológica, un acto preformativo dotado de una racionalidad propia, es decir, que el hecho de ser vago en determinadas situaciones es la condición para construir significados políticos relevantes? “...Se dice que el populismo “simplifica” el espacio político al reemplazar una serie compleja de diferencias y determinaciones por una cruda dicotomía cuyos dos polos son necesariamente imprecisos...Así podemos afirmar que para progresar en la comprensión del populismo, es una condición sine qua non rescatarlo de su posición marginal en el discurso de las ciencias sociales, las cuales la han confinado al dominio de aquello que excede al concepto, a ser el simple opuesto de formas dignificadas con el estatus de una verdadera racionalidad...El populismo no sólo ha sido degradado, también ha sido denigrado”. En primer lugar, debemos preguntarnos si la imposibilidad (o probable imposibilidad) de definir el populismo no proviene del hecho de haberlo descrito de tal manera que cualquier aprehensión conceptual del tipo de racionalidad inherente a su lógica política ha sido excluida a priori. Pensemos que, de hecho, esto es lo que ocurre. Si al populismo se lo define en términos de “vaguedad “, “imprecisión”, “pobreza intelectual”, como un fenómeno de un carácter puramente “transitorio”, “manipulador” en sus procedimientos, etcétera, no hay manera de determinar su diferencia específica en términos positivos. Por el contrario, todo esfuerzo parece apuntar a separar lo que es racional y conceptualmente aprehensible en la acción política de su opuesto dicotómico: un populismo concebido como irracional e indefinible. Una vez tomada esta decisión intelectual estratégica, resulta natural que la pregunta ¿qué es el populismo? sea reemplazada por otra diferente ¿a que realidad social y política se refiere el populismo? La primera respuesta es que suele reflejar un frente de intereses afectados en diferentes grados por poderes internos y externos, que someten o mantienen en diferentes grados de subdesarrollo o colonialismo al país. En un reportaje concedido a la Revista XXIII Internacional, correspondiente a los meses de septiembre/octubre del 2006, Laclau afirma: “Quisiera decir que la democracia liberal no está en cuestión en ninguna de las experiencias que hoy son llamadas populistas, ni en Venezuela ni en Bolivia. Cierta gente habla de una posible deriva autoritaria de los regímenes populistas. La respuesta es que si ha habido un peligro para las democracias latinoamericanas en los últimos treinta años, no ha venido del populismo sino del neoliberalismo. José Alfredo Martínez de Hoz hubiera sido imposible sin Videla y los Chicago Boys en Chile necesitaban de la dictadura de Pinochet para aplicar sus recetas... Por eso lo que es importante es mostrar que la desestabilización del consenso de Washington no conduce al caos sino a una estabilidad de nuevo tipo. Y en ese aspecto los signos son alentadores”. El populismo El populismo está lejos de ser un dechado de virtudes. Tiene reales limitaciones, deficiencias, problemas de avances económicos y de construcción política, contradicciones poderosas en su seno. Pero como decía Carlos Marx: “Los hombres hacen la historia, no en las condiciones elegidas por ellos” Es la mejor respuesta que los pueblos coloniales y semicoloniales han encontrado, hasta ahora, en sus momentos de mayores avances. Por eso cuando irrumpen, la posición que se adopte con relación a ellos, desmantela o afirma todo el real o presunto discurso revolucionario. Y ahí siempre entran a jugar las usinas de colonización ideológica de las cuales los medios son actores fundamentales. Por eso, antes de quedar prisionero de los intereses ajenos, es bueno tener presente estas tres reflexiones: Decía Stephen Biko, político sudafricano, convertido en mártir del nacionalismo negro tras su muerte en prisión: “El arma más poderosa del opresor es la mente del oprimido.” O Ernesto Laclau: “El populismo no sólo ha sido degradado, también ha sido denigrado”. O el excepcional Alberdi: “El caudillo supone la democracia, es decir, que no hay caudillo popular sino donde el pueblo es soberano...”

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Oracion del Silencio - Por la Paz
InfoporAnónimoFecha desconocida

Encontre esta carta que me hizo reflexionar mucho, si bien fue hecha en una situacion diferente y en un pais diferente, quiero q vean las similitudes con la realidad argentina. No a los especuladores, no a los patoteros, no a la soberbia, no los destabilizadores, si al verdadero Pueblo, que quiere Paz y trabajo! ORACION DEL SILENCIO POR JORGE ELIÉCER GAITÁN Plaza de Bolívar (Bogotá), 7 de enero de 1948 Señor Presidente Mariano Ospina Pérez: Bajo el peso de una honda emoción me dirijo a vuestra Excelencia, interpretando el querer y la voluntad de esta inmensa multitud que esconde su ardiente corazón, lacerado por tanta injusticia, bajo un silencio clamoroso, para pedir que haya paz y piedad para la patria. En todo el día de hoy, Excelentísimo señor, la capital de Colombia ha presenciado un espectáculo que no tiene precedentes en su historia. Gentes que vinieron de todo el país, de todas las latitudes —de los llanos ardientes y de las frías altiplanicies— han llegado a congregarse en esta plaza, cuna de nuestras libertades, para expresar la irrevocable decisión de defender sus derechos. Dos horas hace que la inmensa multitud desemboca en esta plaza y no se ha escuchado sin embargo un solo grito, porque en el fondo de los corazones sólo se escucha el golpe de la emoción. Durante las grandes tempestades la fuerza subterránea es mucho más poderosa, y esta tiene el poder de imponer la paz cuando quienes están obligados a imponerla no la imponen. Señor Presidente: Aquí no se oyen aplausos: ¡Solo se ven banderas negras que se agitan! Señor Presidente: Vos que sois un hombre de universidad debéis comprender de lo que es capaz la disciplina de un partido, que logra contrariar las leyes de la psicología colectiva para recatar la emoción en un silencio, como el de esta inmensa muchedumbre. Bien comprendéis que un partido que logra esto, muy fácilmente podría reaccionar bajo el estímulo de la legítima defensa. Ninguna colectividad en el mundo ha dado una demostración superior a la presente. Pero si esta manifestación sucede, es porque hay algo grave, y no por triviales razones. Hay un partido de orden capaz de realizar este acto para evitar que la sangre siga derramándose y para que las leyes se cumplan, porque ellas son la expresión de la conciencia general. No me he engañado cuando he dicho que creo en la conciencia del pueblo, porque ese concepto ha sido ratificado ampliamente en esta demostración, donde los vítores y los aplausos desaparecen para que solo se escuche el rumor emocionado de los millares de banderas negras, que aquí se han traído para recordar a nuestros hombres villanamente asesinados. Señor Presidente: Serenamente, tranquilamente, con la emoción que atraviesa el espíritu de los ciudadanos que llenan esta plaza, os pedimos que ejerzáis vuestro mandato, el mismo que os ha dado el pueblo, para devolver al país la tranquilidad pública. ¡Todo depende ahora de vos! Quienes anegan en sangre el territorio de la patria, cesarían en su ciega perfidia. Esos espíritus de mala intención callarían al simple imperio de vuestra voluntad. Amamos hondamente a esta nación y no queremos que nuestra barca victoriosa tenga que navegar sobre ríos de sangre hacia el puerto de su destino inexorable. Señor Presidente: En esta ocasión no os reclamamos tesis económicas o políticas. Apenas os pedimos que nuestra patria no transite por caminos que nos avergüencen ante propios y extraños. ¡Os pedimos hechos de paz y de civilización! Nosotros, señor Presidente, no somos cobardes. Somos descendientes de los bravos que aniquilaron las tiranías en este suelo sagrado. ¡Somos capaces de sacrificar nuestras vidas para salvar la paz y la libertad de Colombia! Impedid, señor, la violencia. Queremos la defensa de la vida humana, que es lo que puede pedir un pueblo. En vez de esta fuerza ciega desatada, debemos aprovechar la capacidad de trabajo del pueblo para beneficio del progreso de Colombia. Señor Presidente: Nuestra bandera está enlutada y esta silenciosa muchedumbre y este grito mudo de nuestros corazones solo os reclama: ¡que nos tratéis a nosotros, a nuestras madres, a nuestras esposas, a nuestros hijos y a nuestros bienes, como queráis que os traten a vos, a vuestra madre, a vuestra esposa, a vuestros hijos y a vuestros bienes! Os decimos finalmente, Excelentísimo señor: Bienaventurados los que entienden que las palabras de concordia y de paz no deben servir para ocultar sentimientos de rencor y exterminio. ¡Malaventurados los que en el gobierno ocultan tras la bondad de las palabras la impiedad para los hombres de su pueblo, porque ellos serán señalados con el dedo de la ignominia en las páginas de la historia! FUENTE

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Federalismo y la Union Americana
InfoporAnónimoFecha desconocida

!VIVA LA UNIÓN AMERICANA! Manifiesto a los pueblos americanos sobre los acontecimientos políticos de la República Argentina en los años 1866 y 1867 En efecto, la guerra con el Paraguay era un acontecimiento ya calculado, premeditado por el General Mitre. Cuando los ejércitos imperiales atraídos por él, sin causa alguna justificable, sin pretexto alguno razonable, fueron a dominar la débil República del Uruguay, aliándose con el poder rebelde de Flores en guerra civil abierta con el poder de aquella República, comprendió el Gobierno del Paraguay que la independencia uruguaya peligraba de un modo serio, que el derecho del más fuerte era la causa de su muerte, y que por consiguiente las garantías de su propia libertad quedaban a merced del capricho de una potencia más poderosa. Pesaron estas razones en la conciencia del General Presidente López de la República Paraguaya, y buscando una garantía sólida a la conservación de sus propias instituciones, desenvainó su espada para defender al Uruguay de la dominación brasilera a que Mitre lo había entregado. Fue entonces que aquel Gobierno se dirigió al argentino solicitando el paso inocente de sus ejércitos por Misiones, para llevar la guerra que formalmente había declarado el Brasil. Este paso del Presidente López, era una gota de rocío derramada sobre el corazón ambicioso de Mitre, porque le enseñaba en perspectiva el camino más corto para hallar una máscara de legalidad con qué disfrazarse, y poder llevar pomposamente una guerra Nacional al Paraguay: Guerra premeditada, guerra estudiada, guerra ambiciosa de dominio, contraria a los santos principios de la Unión Americana, cuya base fundamental es la conservación incólume de la soberanía de cada República. El General Mitre, invocando los principios de la más estricta neutralidad, negaba de todo punto al Presidente del Paraguay su solicitud, mientras con la otra mano firmaba el permiso para que el Brasil hiciera su cuartel general en la Provincia Argentina de Corrientes, para llevar el ataque desde allí a las huestes paraguayas. Esa política injustificable fue conocida ante el parlamento de Londres, por una correspondencia leída en él del Ministro inglés en Buenos Aires, a quien Mitre había confiado los secretos, de sus grandes crímenes políticos. Textualmente dice el Ministro inglés citado: "Tanto el Presidente Mitre como el Ministro Elizalde, me han declarado varias veces, que aunque por ahora no pensaban en anexar el Paraguay a la República Argentina, no querían contraer sobre esto compromiso alguno con el Brasil, pues cualesquiera que sean al presente sus vistas, las circunstancias podría cambiarlas en otro sentido". He aquí cuatro palabra que envuelven en un todo la verdad innegable de que la guerra contra el Paraguay jamás ha sido guerra nacional, desde que, como se ve, no es una mera reparación lo que se busca en ella, sino que, lejos de eso, los destinos de esa desgraciada República están amenazados de ser juguete de las cavilosidades de Mitre. Esta verdad se confirma con estas otras palabras del mismo Ministro inglés citado: "El Ministro Elizalde me ha dicho que espera vivir lo bastante para ver a Bolivia, el Paraguay y la República Argentina, unidos formando una poderosa República en el Continente".(...) Las provincias argentinas, empero, no han participado jamás de estos sentimientos, por el contrario, esos pueblos han contemplado gimiendo la deserción de su Presidente, impuesto por las bayonetas, sobre la sangre argentina, de los grandes principios de la Unión Americana , en los que han mirado siempre la salvaguardia de sus derechos y de su libertad, arrebatada en nombre de la justicia y la ley. En el párrafo sexto (de la proclama) hago presente a los argentinos, el monopolio y la absorción de las rentas nacionales por Buenos Aires. En efecto: la Nación Argentina goza de una renta de diez millones de duros, que producen las provincias con el sudor de su frente. Y sin embargo, desde la época en que el gobierno libre se organizó en el país, Buenos Aires, a título de Capital es la provincia única que ha gozado del enorme producto del país entero, mientras en los demás pueblos, pobres y arruinados, se hacía imposible el buen quicio de las administraciones provinciales, por falta de recursos y por la pequeñez de sus entradas municipales para subvenir los gastos indispensables de su gobierno local.(...) De modo que las provincias eran desgraciados países sirvientes, pueblos tributarios de Buenos Aires, que perdían la nacionalidad de sus derechos, cuando se trataba del tesoro Nacional. En esta verdad está el origen de la guerra de cincuenta años en que las provincias han estado en lucha abierta con Buenos Aires, dando por resultado esta contienda, la preponderancia despótica del porteño sobre el provinciano, hasta el punto de tratarlo como a un ser de escala inferior y de más limitados derechos. Buenos Aires es la metrópoli de la República Argentina, como España lo fue de la América. Ser partidario de Buernos Aires, es ser ciudadano amante a su patria, pero ser amigo de la libertad, de las provincias y de que entren en el goce de sus derechos ¡oh! ¡eso es ser traidor a la patria, y es por consiguiente un delito que pone a los ciudadanos fuera de la ley! He ahí, pues, los tiempos del coloniaje existente en miniatura, en la República, y la guerra de 1810 reproducida en 1866 y 67, entre el pueblo de Buenos Aires (España) y las provincias del Plata (Colonias Americanas). Sin embargo, esa guerra eterna dio a fines de 1859 por resultado la victoria de los pueblos argentinos sobre el poder dominante de la Capital. Sus diez millones de renta estaban, por consiguiente recobrados, pero como no era posible despojar a Buenos Aires de un solo golpe de tan ingente cantidad, arreglada a la cual había creado sus necesidades, pues eso hubiera sido sepultarla en una ruina completa, tuvieron todavía la generosidad los provincianos, de celebrar un pacto, por el cual concedían a Buenos Aires el goce por cinco años más de las entradas locales para llenar su pomposo presupuesto. Fue entonces que los porteños invocaron la hidalguía del que hoy llaman bárbaro, del presidente actual del Paraguay Mariscal Don Francisco Solano López, para que con su respetabilidad y talento interviniese en el pacto que celebraban las provincias argentinas con Buenos Aires vencida. El Mariscal López accedió generoso, garantiendo el cumplimiento del tratado por ambas partes con su propio poder. En noviembre de 1865 debían expirar estos tratados, y entrar las provincias en el goce de lo que verdaderamente les pertenece, las entradas nacionales de diez millones que ellas producen. Cuando el sesenta y cuatro aun no llegaba, cuando Mitre aun no asaltaba la presidencia de la Nación, por un órgano público de Buenos Aires decía el futuro caudillo, sobre el pacto con el Paraguay: "Esos tratados serán despedazados y sus fragmentos arrojados al viento". Por fin el General Mitre revolucionó a la Provincia de Buenos Aires contra las demás provincias argentinas, cuyos dos poderes se batieron en Pavón. La suerte estuvo del lado de aquel porteño malvado que se sentó Presidente sobre un trono de sangre, de cadáveres y de lágrimas argentinas. Entre tanto los tratados garantidos por el Paraguay vivían, y llegado el término podía esta nación exigir su cumplimiento. He aquí otra de las causas fundamentales de la guerra llevada por Mitre a la República del Paraguay, desarmando así a las provincias del poder aliado que garantía su felicidad, contra la infamia de un usurpador. Después de este golpe maestro, el general Mitre desfiguró la carta democrática dada por las provincias vencedoras en Caseros, y la desfiguró a su antojo, después de haber jurado con lágrimas en los ojos respetarla, explotando así la generosidad de los pueblos, que entonces pudieron plantar la bandera de la humillación y del dominio en la misma plaza de Buenos Aires. Esa reforma dio por fruto el regalo eterno de las rentas nacionales a la ciudad bonaerense, el despojo para siempre de la propiedad de los pobres provincianos, y aun algo más, el empeño de las desgraciadas provincias en más de cien millones, para sostener una guerra contra sus intereses, contra su aliado, contra el poder combatido por tener el crimen de haber garantido la paz argentina y la felicidad de todos los pueblos, en noviembre de 1859. Es por estas incontestables razones que los argentinos de corazón, y sobre todo los que no somos hijos de la Capital, hemos estado siempre del lado del Paraguay en la guerra que, por debilitarnos, por desarmarnos, por arruinarnos, le ha llevado a Mitre a fuerza de intrigas y de infamias contra la voluntad de toda la Nación entera, a excepción de la egoista Buenos Aires. Es por esto mismo que es uno de nuestros propósitos manifestado en la invitación citada, la paz y la amistad con el Paraguay. PROCLAMA ¡ARGENTINOS! El hermoso y brillante pabellón que San Martín, Alvear y Urquiza llevaron altivamente en cien combates, haciéndolo tremolar con toda gloria en las tres mas grandes epopeyas que nuestra patria atravesó incólume, ha sido vilmente enlodado por el General Mitre gobernador de Buenos Aires. La más bella y perfecta Carta Constitucional democrática republicana federal, que los valientes entrerrianos dieron a costa de su sangre preciosa, venciendo en Caseros al centralismo odioso de los espurios hijos de la culta Buenos Aires, ha sido violada y mutilada desde el año sesenta y uno hasta hoy, por Mitre y su círculo de esbirros. El Pabellón de Mayo que radiante de gloria flameó victorioso desde los Andes hasta Ayacucho, y que en la desgraciada jornada de Pavón cayó fatalmente en las ineptas y febrinas manos del caudillo Mitre -orgullosa autonomía política del partido rebelde- ha sido cobardemente arrastrado por los fangales de Estero Bellaco, Tuyuti, Curuzú y Curupaití. Nuestra Nación, tan feliz en antecedentes, tan grande en poder, tan rica en porvenir, tan engalanada en glorias, ha sido humillada como una esclava, quedando empeñada en mas de cien millones de fuertes, y comprometido su alto nombre a la vez que sus grandes destinos por el bárbaro capricho de aquel mismo porteño, que después de la derrota de Cepeda, lacrimando juró respetarla. COMPATRIOTAS: desde que Aquél, usurpó el gobierno de la Nación, el monopolio de los tesoros públicos y la absorción de las rentas provinciales vinieron a ser el patrimonio de los porteños, condenando al provinciano a cederles hasta el pan que reservara para sus hijos. Ser porteño, es ser ciudadano exclusivista; y ser provinciano, es ser mendigo sin patria, sin libertad, sin derechos. Esta es la política del Gobierno Mitre. Tal es el odio que aquellos fratricidas tienen a los provincianos, que muchos de nuestros pueblos han sido desolados, saqueados y guillotinados por los aleves puñales de los degolladores de oficio, Sarmiento, Sandez, Paunero, Campos, Irrazábal y otros varios oficiales dignos de Mitre. Empero, basta de víctimas inmoladas al capricho de mandones sin ley, sin corazón y sin conciencia. Cincuenta mil víctimas hermanas, sacrificadas sin causa justificable, dan testimonio flagrante de la triste o insoportable situación que atravezamos, y que es tiempo ya de contener. ¡VALIENTES ENTRERRIANOS! Vuestro hermanos de causa en las demás provincias, os saludan en marcha al campo de la gloria, donde os esperan. Vuestro ilustre jefe y compañero de armas el magnánimo Capitán General Urquiza, os acompañará y bajo sus órdenes venceremos todos una vez más a los enemigos de la causa nacional. A EL, y a vosotros obliga concluir la grande obra que principiasteis en Caceros, de cuya memorable jornada surgió nuestra redención política, consignada en las páginas de nuestra hermosa Constitución que en aquel campo de honor escribísteis con vuestra sangre. ¡ARGENTINOS TODOS! ¡Llegó el día de mejor porvenir para la Patria! A vosotros cumple ahora el noble esfuerzo de levantar del suelo ensangrentado el Pabellón de Belgrano, para enarbolarlo gloriosamente sobre las cabezas de nuestros liberticidas enemigos! COMPATRIOTAS: ¡A LAS ARMAS!...¡es el grito que se arranca del corazón de todos los buenos argentinos! ¡ABAJO los infractores de la ley! Abajo los traidores a la Patria! Abajo los mercaderes de Cruces en la Uruguayana, a precio de oro, de lágrimas y de sangre Argentina y Oriental! ¡ATRAS los usurpadores de las rentas y derechos de las provincias en beneficio de un pueblo vano, déspota e indolente! ¡SOLDADOS FEDERALES! nuestro programa es la práctica estricta de la Constitución jurada, el órden común, la paz y la amistad con el Paraguay, y la unión con las demás Repúblicas Americanas. ¡¡Ay de aquél que infrinja este programa!! ¡COMPATRIOTAS NACIONALISTAS! el campo de la lid nos mostrará al enemigo; allá os invita a recoger los laureles del triunfo o la muerte, vuestro jefe y amigo. FELIPE VARELA Campamento en marcha, Diciembre 6 de 1866. Felipe Varela, ¡Viva la Unión Americana! Manifiesto del General Felipe Varela a los pueblos americanos sobre acontecimientos políticos de la República Argentina en los años 1866-67 Potosí, enero de 1868. FUENTE 1 FUENTE 2

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El niño que no faltó nunca a la escuela
InfoporAnónimoFecha desconocida

11 de septiembre - Día del maestro El 11 de septiembre de 1888 moría en Paraguay Domingo Faustino Sarmiento. En su honor, en esta fecha se conmemora el día del maestro. Para recordarlo hemos elegido un fragmento del libro Manual de zonceras argentinas, de Arturo Jauretche, donde reflexiona sobre su condición de alumno modelo y su asistencia perfecta a la escuela. El niño que no faltó nunca a la escuela Autor: Zoncera N ° 17 del libro Manual de zonceras argentinas de Arturo Jauretche. La imagen del niñito Domingo Faustino Sarmiento que usted lleva metida adentro, es la de una especie de Pulgarcito con cara de hombre, calzado con grandes botas y cubierto con un enorme paraguas, marchando cargado de libros bajo una lluvia torrencial. (Los niños sanjuaninos son los únicos a quienes esta imagen no impresiona, pues saben que jamás llueve en San Juan durante “el período lectivo” como dice la prestigiosa “docente” doña Italia Migliavacca. Más bien a San Juan le da por los temblores y los terremotos). ¿A quién no le han machacado en la edad escolar cuando uno prefería quedarse en la cocina junto a las tortas y al maíz frito en los días lluviosos, conque Sarmiento nunca faltó a clase así lloviera, nevara o se desataran huracanes? Lo dice el mismo niño modelo en Recuerdos de Provincia: “Desde 1816, fecha en que ingresé en la escuela de primeras letras, la Escuela de la Patria, a la edad de cinco años, asistí a ella durante nueve regularmente, sin una falta”. Esta es una de las virtudes del niño modelo que más ha torturado a la infancia argentina hasta la aparición de la nueva ola de niños malos (“revisionistas”). “¡Nueve años sin una falta a la escuela de primeras letras!”, comentan estos malvados. Y agregan ante el contrito magisterio: “¡Flor de burro el tal niño modelo para pasarse nueve años aprendiendo las primeras letras! ¡Y después lo critican a uno si repite el grado!”. Conviene poner las cosas en su lugar. El mismo niño modelo nos dice que en 1821, a los seis años de su ingreso en la escuela de primeras letras fue llevado al Seminario de Loreto de Córdoba, con lo que los nueve años de asistencia perfecta que nos cuenta quedarían reducidos a seis. ¿Volvió el niñito modelo a la escuela primaria por tres años después del rechazo en el Seminario? Es indiscutible que una asistencia escolar perfecta de seis años a la escuela de primeras letras es una dosis excesiva hasta para un niñito un poco tarado. Mucho más si se trata de nueve. Y Sarmiento era un niño precoz. También lo dice en Recuerdos de Provincia cuando relata que ingresó a la escuela a los cinco años “sabiendo leer de corrido, en voz alta, con las entonaciones que sólo la completa inteligencia del asunto puede dar”. Con esto se derrumba la leyenda de los nueve años de asistencia perfecta, pero también la pretensión vengativa de los niños malos (revisionistas) que sostienen que era un burro. Ni un burro ni asistencia perfecta. Un niño cualunque; pero más bien aventajado, pues siempre fue el primero de la clase. Don Leonardo Castellani, que es fraile y conoce mucho a los chicos, dice que “el chico que nunca se hizo la rabona es sospechoso”. En general todos los chicos afirman, como Dominguito, que nunca “se la hicieron”, pero conviene desconfiar. Zoncera N ° 17 del libro Manual de zonceras argentinas de Arturo Jauretche. FUENTE MIS POST

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El Motin de las trenzas
InfoporAnónimoFecha desconocida

Registrate y eliminá la publicidad! El Motín de la las trenzas Autor: Felipe Pigna. Una mañana de 1865 un obrero que trabajaba en la construcción de una puerta para el mercado viejo, ubicado en Perú y Alsina, encontró un viejo fusil y unos cabellos trenzados. Corrió a mostrárselos a su capataz. ¿Restos de algún crimen pasional? ¿Sobras de algún gualicho? Consultaron a un historiador de la época y pronto comenzaron a enterarse de que habían encontrado los dos símbolos más importantes de un dramático episodio ocurrido en 1811, el llamado Motín de las Trenzas. Todo empezó en Noviembre de 1811 . Gobernaba el Primer Triunvirato, trío de cuatro, como los tres mosqueteros, porque además de Paso, Chiclana y Sarratea, estaba Rivadavia, muy lejos de ser el cuarto hombre era más bien el primero a la hora de definir políticas y ejecutarlas sumariamente. El 16 de ese mes el triunvirato decreta la unificación de los cuerpos militares 1 y 2 bajo el nombre "Regimiento 1 de Patricios" y decide relevar de su cargo a su jefe histórico, Don Cornelio Saavedra. En su reemplazo es designado Manuel Belgrano, coronel a la fuerza, según sus propias palabras. Ninguna de las dos cosas les cayó bien a los patricios. La destitución de Saavedra era intolerable para ellos y veían en la medida una maniobra política contra el sector que se oponía más firmemente a la política centralista porteña. Venían observando con preocupación como desde que el ex presidente de la Primera Junta había tenido que dejar Buenos Aires , se iba produciendo un movimiento tendiente a liquidar toda injerencia provinciana en las decisiones nacionales. Habían visto como la Junta Conservadora, Junta Grande, según el catecismo escolar, pasó a ser un órgano meramente consultivo del triunvirato. El otro motivo de descontento era la designación de Belgrano. El cuestionamiento no era sólo ideológico, por provenir Belgrano del sector morenista; sino también por suponer que el futuro creador de la Bandera aplicaría una rígida disciplina a la que el regimiento no estaba acostumbrado ni mucho menos dispuesto a acostumbrarse. La noche del 6 de diciembre de 1811 Belgrano decide pasar por el cuartel a realizar una inspección. Encuentra un clima tenso y casi ningún gesto de simpatía. Antes de retirarse dicta una serie de drásticas medidas disciplinarias e higiénicas , entre ellas una que establecía que los patricios no llevarían más su tradicional coleta o trenza. Les daba un plazo perentorio para que se la cortasen por su cuenta o de lo contrario el cuerpo de dragones haría las veces de improvisados peluqueros. La coleta era, sobre todo para los soldados y suboficiales patricios un motivo de orgullo y distinción y no estaban dispuestos a renunciar a sus simbólicos adornos capilares. Pero en realidad, como venimos viendo, la coleta fue casi la excusa de una trenza mucho más complicada que tenía fuertes contenidos políticos en un a época en que el límite entre la política y las armas era muy impreciso. Pocos meses antes, el 5 y 6 de abril los saavedristas Joaquín Campana y Tomás Grigera movilizaron a los sectores suburbanos hacia la Plaza de la Victoria con el apoyo de los Patricios , los Pardos y Morenos contra el sector morenista de la Junta. A las tres de la mañana entregaron un petitorio en el Cabildo que decía entre otras cosas :"El pueblo de Buenos Aires desengañado a vista de repetidos ejemplos, de que no sólo se han usurpados sus derechos, sino que se trata de hacerlos hereditarios en cierta porción de individuos, que formando una fracción de intriga y cábala, quieren disponer de la suerte de la Provincias Unidas, esclavizando a las ambiciones de sus intereses particulares la suerte y la libertad de sus compatriotas:" Se proponían deponer al sector morenista y crear un ejecutivo fuerte en manos de Saavedra. Pero Saavedra no acepta el mando y cuenta en sus memorias "Pedí, supliqué y renuncié todos mis cargos, incluso el grado e Brigadier" Pero se llegó a una transacción seguramente sugerida por el Deán Funes: Vieytes, Rodríguez Peña, Larrea y Azcuénaga marcharían al destierro y serían reemplazados por tres saavedristas, Campana entre ellos, el regimiento de la Estrella sería disuelto y su Jefe, Domingo French confinado, como no podía ser de otra manera con Antonio Beruti. Saavedra continuaría como presidente de la Junta. Pero el desastre de Huaqui precipitó las cosas. Saavedra marchará al Norte y de allí hacia el destierro y el olvido y los partidarios de una mayor equidad entre el poder del puerto y el del resto del país irán cayendo en desgracia. A esto no se resignaban los fieles soldados y suboficiales de Saavedra cuando la noche del 6 de Diciembre de 1811 en el llamado "cuartel de las Temporalidades" se pusieron en pie de guerra y expulsaron a los oficiales. Belgrano fue avisado y se apersonó inmediatamente en el regimiento. Fue muy mal recibido. Le gritaban "muera Belgrano". Manuel no se achica y les contesta también a los gritos "si quieren que muera dispárenme". Se retira consternado y logra hacer ingresar por los fondos al abanderado de los Patricios, Borja Anglada, para que le informe sobre las demandas de los sublevados. Sólo le dicen que quieren la cabeza del coronel Belgrano, que vuelva Saavedra y que sólo entregarán su petitorio a un miembro del Triunvirato. El trío gobernante envía un emisario, el Capitán José Díaz pero los amotinados lo toman de rehén y mantienen su pedido : que venga un triunviro. La gravedad de la situación convence a Feliciano Chiclana de la conveniencia de darse una vueltita por las Temporalidades. Parlamente con los sublevados y recibe un petitorio en el que se pide : "Excmo Sr. A quien ama este cuerpo de veras (...) Quiere este cuerpo que se nos trate como ha ciudadanos livres y no como a tropas de línea..." Piden la destitución de Belgrano y el nombramiento de suboficiales como jefes del regimiento. Las trenzas no aparecen en la demanda. Chicllana pone como condición para considerar el pliego, que depongan inmediatamente las armas. Pero los rebeldes se mantienen en sus demandas y sin intenciones de rendirse. El triunvirato arma una doble estrategia, por un lado seguir negociando y por otro rodear el cuartel para intervenir en cualquier momento. Hubo varios mediadores entre ellos Juan José Castelli, el orador de la revolución, que estaba arrestado en el propio cuartel tras haber sometido a juicio por la derrota del Desaguadero. También medió el vehemente adversario de Castelli en el debate del Cabildo Abierto del 22 de mayo, el Obispo de Buenos Aires Benito Lue y Riega y el Obispo de Córdoba, Rodrigo de Orellana. Pero todo fue inútil, los Patricios se mantenían firmes en sus demandas. Uno de los amotinados, el soldado de origen inglés Richard Nonfres en un rapto de exaltación comenzó a proferir insultos y disparó un cañonazo contra las tropas que estaban apostadas frente al regimiento. Cuenta Domingo Matheu que "...un maldito inglés, soldado del cuerpo, pegó fuego a un obús cargado a metralla y mató a uno e hirió a seis". La respuesta no tardó en llegar. El cuartel estaba rodeado por los cuatro costados por 300 dragones de infantería y 25 de caballería; unos 200 hombres del regimiento número 5 de América y otros tantos del regimiento de castas. Varios civiles se pusieron a la órdenes del coronel French para participar en la represión de los rebeldes. El saldo del combate fue de 8 muertos y 35 heridos. Pero Rivadavia y el Triunvirato no iban a dejar las cosas así. Instruyeron un proceso sumario. Por "razones de seguridad" fueron expulsados los diputados del interior. El Deán Funes fue detenido sospechado de complicidad con los rebeldes. Los implicados negaron durante el juicio toda intención política y recordaron sus planteos iniciales. Pero nadie les creyó y en la sentencia se habla de "movimiento popular que se tramaba". A veinte de los implicados se los condenó a cumplir penas que iban de cuatro a diez años de prisión en Martín García. Once sargentos, cabos y soldados fueron fusilados a las ocho de la mañana del 10 de diciembre de 1811 y sus cuerpos colgados en la Plaza de la Victoria "para la expectación pública". Entre los muertos estaba el inglés Ricardo Nonfres- quizás el autor del primer disparo de una guerra civil que iba a durar casi 60 años. FUENTE POST RELACIONADOS LA NACION WIKIPEDIA METAPEDIA

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Marx segun Evita
InfoporAnónimoFecha desconocida

Registrate y eliminá la publicidad! Para nosotros Marx es un propulsor. Ya he dicho que vemos en el a un jefe de ruta que equivocó el camino, pero jefe al fin. Como conductor del movimiento obrero internacional, los pueblos del mundo le deben que les haya hecho entender que los trabajadores deben unirse. Es interesante destacar que Marx, como conductor de las primeras organizaciones obreras, interpretó el sentir de las masas, y por este hecho le debemos considerar como un precursor en el mundo. Su doctrina, en cambio, es totalmente contraria al sentimiento popular. Solamente por desesperación o desconocimiento de la doctrina marxista pudo el comunismo difundirse tanto en el mundo; se difundió más por lo que iba a destruir que por lo que prometía construir." Eva Perón, Historia del Peronismo, Buenos Aires, Presidencia de la Nación, Subsecretaría de Informaciones, 1953. FUENTE

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La proscripcion del peronismo
InfoporAnónimo7/28/2008

REVOLUCION FUSILADORA – LA PROSCRIPCION DEL PERONISMO Boletín Oficial, 9 de marzo de 1956 Visto el decreto 3855/55 (6) por el cual se disuelve el Partido Peronista en sus dos ramas en virtud de su desempeño y su vocación liberticida, y Considerando: Que en su existencia política el Partido Peronista, actuando como instrumento del régimen depuesto, se valió de una intensa propaganda destinada a engañar la conciencia ciudadana para lo cual creo imágenes, símbolos, signos y expresiones significativas, doctrinas, artículos y obras artísticas: Que dichos objetos, que tuvieron por fin la difusión de una doctrina y una posición política que ofende el sentimiento democrático del pueblo Argentino, constituyen para este una afrenta que es imprescindible borrar, porque recuerdan una época de escarnio y de dolor para la población del país y su utilización es motivo de perturbación de la paz interna de la Nación y una rémora para la consolidación de la armonía entre los Argentinos. Que en el campo internacional, también afecta el prestigio de nuestro país porque esas doctrinas y denominaciones simbólicas, adoptadas por el régimen depuesto tuvieron el triste mérito de convertirse en sinónimo de las doctrinas y denominaciones similares utilizadas por grandes dictaduras de este siglo que el régimen depuesto consiguió parangonar. Que tales fundamentos hacen indispensable la radical supresión de esos instrumentos o de otros análogos, y esas mismas razones imponen también la prohibición de su uso al ámbito de las marcas y denominaciones comerciales, donde también fueron registradas con fines publicitarios y donde su conservación no se justifica, atento al amplio campo que la fantasía brinda para la elección de insignias mercantiles. Por ello, el presidente provisional de la Nación Argentina, en ejercicio del Poder Legislativo, decreta con fuerza de ley Art. 1º Queda prohibida en todo el territorio de la Nación a) La utilización, con fines de afirmación ideológica Peronista, efectuada públicamente, o propaganda Peronista, por cualquier persona, ya se trate de individuos aislados o grupos de individuos, asociaciones, sindicatos, partidos políticos, sociedades, personas jurídicas públicas o privadas de las imágenes, símbolos, signos, expresiones significativas, doctrinas, artículos y obras artísticas, que pretendan tal carácter o pudieran ser tenidas por alguien como tales pertenecientes o empleados por los individuos representativos u organismos del Peronismo. Se considerará especialmente violatoria esta disposición la utilización de la fotografía, retrato o escultura de los funcionarios Peronistas o sus parientes, el escudo y la bandera peronista, el nombre propio del presidente depuesto o el de sus parientes, las expresiones “peronismo”, “peronista”, “ justicialismo”, “Justicialista”, “tercera posición”, la abreviatura PP. , las fechas exaltadas por el régimen depuesto, las composiciones musicales “Marcha de los Muchachos Peronista” y “Evita Capitana” o fragmentos de las mismas, y los discursos del presidente depuesto o su esposa o fragmentos de los mismos. b) La utilización, por las personas y con los fines establecidos en el inciso anterior, de las imágenes, símbolos, signos, expresiones significativas, doctrina, artículos y obras artísticas que pretendan tal carácter o pudieran ser tenidas por alguien como tales creados o por crearse, que de alguna manera cupieran ser referidos a los individuos representativos, organismos o ideología del Peronismo. c) La reproducción por las personas y con los fines establecidos en el inciso a), mediante cualquier procedimiento, de las imágenes símbolos y demás, objetos señalados en los dos incisos anteriores. Art. 2º - Las disposiciones del presente decreto-ley se declaran de orden público y en consecuencia no podrá alegrarse contra ellas la existencia de derechos adquiridos. Caducan las marcas de industria, comercio y agricultura y las denominaciones comerciales o anexas, que consistan en las imágenes, símbolos y demás objetos señalados en los incs. a) y b) del art. 1º. Los Ministerios respectivos dispondrán las medidas conducentes a la cancelación de tales registros. Art. 3º - El que infrinja el presente decreto-ley será penado: a) Con prisión de treinta días a seis años y multa de m$n: 500 a m$n. 1.000.000 b) Además, con inhabilitación absoluta por doble tiempo del de la condena para desempeñarse como funcionario público o dirigente político o gremial; c) Además, con clausura por quince días, y en caso de reincidencia, clausura definitiva cuando se trate de empresas comerciales. Cuando la infracción sea imputable a una persona colectiva, la condena podrá llevar como pena accesoria la disolución. Las sanciones del presente decreto-ley será refrendado por el Excmo. Señor vicepresidente provisional de la Nación y por todos los señores ministros secretarios de Estado en acuerdo general. Art. 4º - Comuníquese, etc. – Aramburu – Rojas - Busso – Podestá Costa – Landaburu – Migone. – Dell´Oro Maini – Martínez – Ygartúa – Mendiondo – Bonnet – Blanco – Mercier – Alsogaray – Llamazares – Alizón García – Ossorio Arana – Hartung – Krause. FUENTE <a href='http://b.t.net.ar/www/delivery/ck.php?n=a2afc290&amp;cb=INSERT_RANDOM_NUMBER_HERE' target='_blank'><img src='http://b.t.net.ar/www/delivery/avw.php?zoneid=58&amp;cb=INSERT_RANDOM_NUMBER_HERE&amp;n=a2afc290' border='0' alt='' /></a>

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