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Enorme producción mundial para pocos, miseria y hambre para trabajadores El mundo nunca produjo tantos alimentos como en el último año. Y, paradójicamente, el número de seres humanos que padece hambre crónica es más elevado que nunca: la sexta parte de la población mundial. 1. LAS DECLARACIONES del relator especial de la ONU sobre el Derecho a la Alimentación, Oliver Schutter, en La Jornada, reflejan una realidad que vivimos todos los días: un pequeño número de familias en el mundo -México es uno de los ejemplos- se queda con toda la producción y la dilapida a manos llenas, en los que se les antoja; entre tanto la inmensa mayoría de la población en el mundo, particularmente en África, Asia y América Latina carece de lo más indispensable, obligando a los productores a morirse de hambre y de otras enfermedades curables. No siempre se publican este tipo de declaraciones que hablan objetivamente de la realidad; lo que siempre hacen los medios es esconder esas verdades y cubrirlas de declaraciones color de rosa que les sirven para engañar. 2. DE SCHUTTER SEÑALÓ: El mundo nunca produjo tantos alimentos como en el último año. Y, paradójicamente, el número de seres humanos que padece hambre crónica es más elevado que nunca: mil 20 millones de personas, una sexta parte de la población mundial. De ellos, 115 millones, poco más que la población de México, se sumaron en el último año. El error que hemos cometido en el pasado es creer que produciendo más alimentos conseguiríamos necesariamente victorias decisivas en la batalla contra el hambre. La magnitud de la crisis financiera distrajo sobre los efectos derivados del alza en el precio de los alimentos. Los precios internacionales de los cereales en 2008 fueron los más altos en 30 años, según la Agricultura y la Alimentación (FAO). Han bajado desde entonces, pero se mantienen arriba de los niveles observados en años recientes y la FAO prevé que sigan así. 3. A PESAR DE TODA la campaña de desprestigio de los empresarios y los gobiernos contra los trabajadores, de decir que éstos son flojos y sin capacitación, la producción en el mundo -bien distribuida- alcanzaría para que los habitantes del planeta coman y vivan bien. ¿Qué sucede entonces? Que las especulación mundial del mercado y de los precios permite ganar gigantescas cantidades de dinero a los negociantes de granos y otros productos e incluso –lo más criminal- tirarlos a la basura o al mar que dárselos a los seres humanos a bajos precios o en forma gratuita. La realidad es que esa actitud de los capitalistas de monopolizar productos para luego vender caro; es decir, doblar los precios y evitar vender más barato, es una práctica de más de cinco siglos. La realidad es que -como se ha demostrado en mil formas- mientras siga el capitalismo la especulación determinará los precios. 4. ES UNA ABSOLUTA mentira la difundida por los ricos millonarios en el sentido en que la pobreza de nuestro pueblo es por la baja productividad. Es tan elevada la producción de riquezas en el mundo que podría decirse que estamos arrancándole a la naturaleza mucho más de lo que los seres humanos necesitan. Los ricos -como se ha dicho- no tienen llenadera. Acumulan miles de millones de pesos, compran 100 grandes negocios, compiten incluso entre ellos para ser los más ricos del mundo y quieren más. Les importa un bledo que la miseria se esté extiendo más en el mundo porque los trabajadores no tengan nivel económico para comprar las mercancías. Por eso los revolucionarios desde los tiempos de Marx decían: los poderosos jamás entregarán sus riquezas por las buenas, hay que arrebatárselos mediante la revolución social. 5. CUÁNTA LITERATURA se ha producido a través de los siglos para demostrar lo injusta que es la sociedad en que vivimos. Escritores, periodistas, filósofos, poetas, que han tenido la sensibilidad y el pensamiento limpio no han dejado de manifestar esa realidad que no puede ocultarse. Solamente los grandes empresarios y gobiernos -los que han acumulado riquezas y han gozado de ellas- la defienden con todas sus fuerzas. De lo que estoy seguro es de que -aunque tengan que pasar más años, décadas si se quiere- este tipo de sociedad divididas en clases sociales, en clases antagónicas, tendrán que morir, serán enterradas por realidades nuevas que requieran de justicia e igualdad. No se puede hablar de años sino de procesos, de cambios que cada día se hacen más permanentes. Así tendrá que ser porque no es un simple deseo o una creencia. Es la tendencia social. PEDRO ECHEVERRÍA V. Fuente: http://www.kaosenlared.net/noticia/enorme-produccion-mundial-para-pocos-miseria-hambre-para-trabajadores
La ciudad que terminó con el hambre* Hace más de 10 años, la cuarta ciudad más grande de Brasil, Belo Horizonte, declaró que la alimentación es un derecho de la ciudadanía y comenzó a trabajar para que la comida esté al alcance de todos. Uno de sus programas incorpora los productos agrícolas locales en las comidas escolares. Este y otros proyectos le cuestan a la ciudad menos del 2% de su presupuesto. Al escribir “Dieta para un Planeta Pequeño”, aprendí una simple verdad: la causa del hambre no es la escasez de alimentos, sino la escasez de democracia. Pero aquel entendimiento fue sólo el comienzo, luego tuve que preguntar: ¿cómo sería una democracia que permita a los ciudadanos tener una voz real en la obtención de elementos esenciales para la vida? ¿Existe en alguna parte? ¿Es posible o es un sueño inalcanzable? Con el hambre en aumento aquí en los Estados Unidos (uno de cada diez de nosotros recurre a los cupones de alimentos) estas preguntas adquieren mayor urgencia. Para empezar a concebir la posibilidad de una cultura de ciudadanos habilitados haciendo que la democracia funcione para ellos, las historias de la vida real ayudan. Para mí, la historia de la cuarta ciudad más grande de Brasil, Belo Horizonte, es un rico tesoro de este tipo de lecciones. Belo Horizonte, una ciudad de 2,5 millones de personas, tuvo alguna vez un 11% de su población viviendo en la pobreza absoluta y casi el 20% de sus niños pasaban hambre. Luego, en 1993, una administración recién elegida declaró a la alimentación como un derecho de la ciudadanía. En efecto, los funcionarios dijeron: si eres demasiado pobre para comprar alimentos en el mercado, no por eso eres menos ciudadano. El nuevo alcalde en ese entonces, Patrus Ananias -actual Ministro de Desarrollo Social y Combate del Hambre del gobierno de Lula Da Silva- comenzó creando una agencia municipal, que incluía un consejo ciudadano de 20 miembros: representantes sindicales, de negocios y de la iglesia, para asesorar en el diseño y aplicación de un nuevo sistema alimentario. La ciudad ya involucraba a ciudadanos comunes directamente en la asignación de los recursos municipales; el “presupuesto participativo” comenzó a principios de la década de 1990 y desde entonces se ha propagado en todo el país. Durante los seis primeros años de la nueva política alimentaria de Belo Horizonte, tal vez en respuesta a los nuevos énfasis en la seguridad alimentaria, el número de ciudadanos involucrados en el proceso presupuestario participativo se duplicó a más de 31.000. La agencia municipal desarrolló docenas de innovaciones para asegurar a todos su derecho a alimentarse, especialmente al reunir los intereses de campesinos y consumidores. Ofreció a las familias rurales locales docenas de lugares selectos del espacio público en el cual vender sus productos a los consumidores urbanos, redistribuyendo esencialmente los márgenes de ganancia desde los minoristas -que a menudo alcanzaban el 100%- hacia consumidores y productores. Las ganancias de los campesinos crecieron al no haber ningún proveedor mayorista llevándose una tajada. Y la gente pobre logró acceso a alimentos sanos y frescos. Los mercados de productos a granel almacenan los artículos que deben ser vendidos a un precio fijo, cerca de 26 centavos por kilo. Los mercados de productos a granel almacenan los artículos que deben ser vendidos a un precio fijo, cerca de 26 centavos por kilo. Además de los puestos dirigidos por campesinos, la ciudad hace que se encuentre disponible buena comida al ofrecer a emprendedores la oportunidad de licitar el derecho de utilizar parcelas municipales muy transitadas para establecer mercados “ABC” (del acrónimo portugués para “Comida a Bajos Precios”). Hoy en día hay 34 de estos mercados en donde la ciudad determina un precio fijo -de alrededor de dos terceras partes del precio de mercado- para cerca de 20 artículos saludables, la mayoría provistos por granjas de la misma provincia. “Para los vendedores de los mercados ABC con los mejores sitios, existe otra obligación ligada al permiso de utilización del terreno municipal”, nos explicó Adriana Aranha, que trabajó para esta agencia municipal. Otro resultado del paradigma “comida como un derecho” son tres Restaurantes Populares, grandes y aireados, más algunos locales más pequeños, que sirven diariamente a 12.000 personas o más, usando en su mayor parte comida cultivada localmente, por el equivalente a menos de 50 centavos por comida. Nadie necesita probar que es pobre para comer en un Restaurante Popular, aunque cerca del 85% lo es. La variada clientela elimina el estigma y permite la “comida con dignidad”, dicen sus colaboradores. Las iniciativas de seguridad alimentaria de Belo Horizonte también incluyen extensas huertas comunitarias y escolares, como también clases de nutrición. Además, el dinero del gobierno federal asignado a los almuerzos escolares, que alguna vez se gastaba en comida corporativa procesada, ahora compra alimentos integrales de productores locales en su mayor parte. “Estamos luchando contra el concepto de que el Estado es un administrador terrible e incompetente,” explicó Adriana. “Estamos demostrando que el Estado no tiene por qué proveer nada, sino que puede facilitar. Puede generar canales para que la gente pueda encontrar sus propias soluciones”. Por ejemplo, la ciudad, en sociedad con una universidad local, está trabajando para “mantener honesto al mercado simplemente proveyendo información”. Ellos inspeccionan el precio de 45 alimentos básicos y artículos de hogar en docenas de supermercados y luego publican los resultados en paradas de autobuses, en Internet, por radio, televisión y en los periódicos, para que la gente sepa dónde están los mejores precios. Buscar soluciones al hambre significa actuar bajo el principio de que el estatus de ciudadano supera a la de mero consumidor. Comedores populares: alimenta a unas 12.000 personas por días usando en su mayor parte comida cultivada localmente. Comedores populares: alimentan a unas 12.000 personas por días usando en su mayor parte comida cultivada localmente. El nuevo enfoque en la alimentación como un derecho también llevó a los luchadores contra el hambre de Belo Horizonte a buscar soluciones innovadoras. En uno de estos experimentos exitosos se utilizaron cáscaras de huevos, hojas de yuca y otros materiales normalmente desechados para crear una harina especial utilizada en el pan diario de los niños de las escuelas. Este alimento enriquecido también se utiliza en las guarderías infantiles, para que los niños reciban tres comidas al día. En tan solo una década Belo Horizonte disminuyó su tasa de muerte infantil -utilizada ampliamente como evidencia del hambre- en más de la mitad, y hoy en día estas iniciativas benefician a casi el 40% de la población de la ciudad, de 2,5 millones de habitantes. En un semestre de 1999 se disminuyó la malnutrición infantil de un grupo de muestra en un 50%. Y entre 1993 y 2002 Belo Horizonte fue la única localidad en la cual aumentó el consumo de frutas y vegetales. ¿Los costos de estos esfuerzos? Cerca de 10 millones anuales, o menos del 2% del presupuesto de la ciudad. Esto es aproximadamente un centavo diario por cada residente de Belo Horizonte. Más allá de este cambio dramático que salva vidas, se encuentra lo que Adriana denomina una “nueva mentalidad social”: la comprensión de que “todos en nuestra ciudad se benefician si todos tenemos acceso a buena comida: como la salud y la educación, la comida de calidad para todos es un bien público”. La experiencia de Belo Horizonte demuestra que el derecho a la comida no necesariamente significa más donaciones públicas (aunque por supuesto que así es en las emergencias). Puede significar redefinir la palabra “libre” de “libre mercado” como la libertad de todos para participar. Puede significar, como en Belo Horizonte, construir coaliciones entre el gobierno y los ciudadanos, que estén dirigidas por valores de inclusión y respeto mutuo. “Sabía que había mucho hambre en el mundo”, dijo Adriana. “Pero lo que es tan perturbador, lo que no sabía cuando empecé esto, es que es tan fácil terminar con el hambre”. Las palabras de Adriana tal vez contengan la lección más importante de Belo Horizonte: que es tan fácil terminar con el hambre si estamos dispuestos a liberarnos de los marcos limitantes y de ver con nuevos ojos, si confiamos en los sentimientos solidarios que forman parte de todos nosotros, y actuamos no como meros votantes o manifestantes a favor o en contra del gobierno, sino como socios que resuelven problemas junto a un gobierno que responde ante nosotros. * Adaptación del artículo de Frances Moore Lappé publicado en Alimentos Para Todos, la edición de Primavera de 2009 de YES! Magazine. Fuente: http://www.inti.gov.ar/sabercomo/sc82/inti2.php
"Debatan. Desraticen. Frenen a Kirchner el avaro y a Magnetto el angurriento"(Zeitgeist) Por Esteban Peicovich No rompan más. Paren el parate. Debatan. Ahora. Y sigan en diciembre. Desraticen la Ley de Medios. Frenen a Kirchner el Avaro y a Magnetto el Angurriento. Impidan se queden con la torta de disponer el color del cristal de ver las cosas. País cangrejo devorándose autista mientras le vacían el alhajero minero, compra petróleo propio, le amenazan Tilcara, le disuelven glaciares y vampirizan su paisaje. Despertemos: nos estamos cayendo del mundo. Caín no descansa. Lleva liquidando Abeles desde el pórtico de la Creación.Ahora es atómico, submarinista, tiene aviones Awac, puede ponerle un balín al ojo de la Luna. O enrarecer (como está haciendo) la América que Guillen sonorizó, Neruda celebró y Vallejo sufrió. Justo que a tropiezos se insinúa lo panamericano aparecen Caínes ofreciendo mercancías de su haber y quehacer. El ruso arma a Venezuela. El yanqui a Colombia. Y el francés a Brasil. El obrerito Lula compró a Sarkozy 20 helicopteros, 4 submarinos de rastreo y un nuclear, y 20 aviones Rafale. No son para el Sambódrómo. Los Caínes le proveen además el motivo para armarse: cuidar el petróleo descubierto en el mar. Queda por ver quien surtirá al Imperio del Sol Poniente del Coño Sur llamado Argentina. Seguro se apunta China. (¿O no prestó una vez 20.000 millones de dólares a K.?) Salgamos de la lucha tribal del siglo 19. La época ya parió a su sucesora. Solo falta darse cuenta. Como hizo Uruguay. Primer país mundial en dotar a cada alumno (350.000) de su computadora personal. Pasa en sociedad donde próximo presidente no delira por dividendos sino por buscar la verdad: "La pobreza está en la cabeza". El socrático Pepe Mujica ("Los argentinos no saben quererse) anuncia así el sesgo educacional que dará a su gestión. Uruguay sí advierte que hay un Espíritu del Tiempo alumbrando una nueva civilización. Y sale a su encuentro. Bien haríamos (embretado, incómodo, obtuso país) en saltar de nuestro ombligo al faro Zeitgeist que proclama "la rEvolución". Que no es más que elevarse de la chatura del planisferio y asumir que la Tierra también puede ser redonda para vivir. Aun estamos a tiempo. Gaia no nos tolera más y de no cambiar nos llevará puestos por imbéciles e ingratos. La especie que más alentó le resultó chapita. Se fue de mambo. De la palanca se elevó hasta el Hubble para testimoniar su despropósito existencial. La búsqueda de nuevos dioses cósmicos y las fotografías de incendios forestales que no dejan de crecer. Tan orate depredador que avasalla y mata primos mamíferos y botánicos de los que depende su sobrevivencia. El daño que causa tiene límite. Gaia boquea. Y responde con estragos en cadena. Esto no da para más. O pegamos un volantazo que nos devuelva "el espíritu del tiempo" o nos ahogaremos en la realidad de ciénaga que asoma. Es querer saberlo o no. Y ahora se puede. Los medievales ignoraban que pertenecían a la Edad Media. La mayoría de los terrestres de hoy desconocen en que siglo viven. Asoma un cambio fenomenal. Milagros grandes. Como que los argentinos aprendan a quererse. O que el hombre siente cabeza y recupere la Tierra perdida. Hasta eso puede esperarse, porque no, de este mismo animal que cuando Cromagnon (aún ágrafo y sin voces) con un "crushcrush" decía el mismo "Te amo" que su chozno de hoy pulsa en pizarra digital. Ismos agotados, fronteras de sangre, egos insaciables, dogmas oscuros, ideólogos del sálvese quien pueda y su bárbara cosecha, cumplen su ciclo. Aun puede amanecer. Aquí y allí. Pero hay que moverse. Esta esperanza se puede tantear en www.elespiritudeltiempo.org y en www.zeitgeistargentina.com . Gregarios abstenerse. No hay líderes. Uno tiene que elegirse a sí mismo. Fuente: http://www.perfil.com/contenidos/2009/09/13/noticia_0015.html?commentsPageNumber=1#comentario1
El huevo de la serpiente Ahora se produce más comida que en cualquier otro período histórico. El acceso a los alimentos es un problema acuciante. Por Esther Vivas * Las revueltas del hambre, que se han sucedido a lo largo del planeta en el transcurso de los últimos dos años, han puesto de relieve la grave situación de crisis alimentaria mundial y evidencian, junto con la crisis energética, ecológica, social y económica, la actual crisis sistémica del capitalismo global. Estos alzamientos populares han sido los más importantes que se han dado desde los años ‘80 e inicios de los ‘90, cuando el planeta se vio también sacudido por más de cincuenta revueltas en los países del Sur. Estas revueltas nos recuerdan también, aunque en contextos y dinámicas muy distintas, a los lejanos “motines de subsistencia” que tuvieron lugar en la Europa del siglo XVIII. Antes como ahora la gente exigía comida. Pero, paradójicamente, hoy se produce más comida que nunca en comparación con cualquier otro período histórico. Entonces, ¿cuál es el problema? La dificultad está en la imposibilidad, por parte de los pobres del Sur, de pagar los precios establecidos. Se trata, por lo tanto, de un problema de acceso a los alimentos. Las conclusiones de la Reunión de Alto Nivel sobre Seguridad Alimentaria para Todos celebrada estos días en Madrid, y en la que han tenido un papel destacado representantes de instituciones internacionales, gobiernos y multinacionales, no señalan ningún cambio de tendencia en las políticas que se han venido aplicando y que han conducido a la actual situación de crisis alimentaria mundial. Las propuestas a favor de una mayor liberalización comercial, la apuesta por una nueva “revolución verde”, aumentar la producción a base de semillas modificadas genéticamente, entre otras, no harán sino agravar la situación de hambruna. Las causas de la actual crisis no pueden ser en ningún caso la solución a la misma. Cuando a principios de 2007 en México estalló la crisis de la tortilla, debido al aumento del precio del maíz, su componente básico, se empezaron a encender las primeras luces de alarma que apuntaban al estallido de una inminente crisis alimentaria. Pero no fue hasta los alzamientos en Haití, en abril de 2008, que la situación de crisis se mostró con total crudeza. La subida del precio del arroz, frijoles y fruta, en más de un 50 por ciento, hizo imposible su acceso a la mayor parte de la población. Esta dinámica se repitió en más de 37 países del Sur global, desde Haití hasta Marruecos, pasando por Mozambique, Níger, Bolivia, Malasia, entre muchos otros, donde la incapacidad para hacer frente al aumento del precio de los alimentos empujó a miles de personas a la calle. Las revueltas del hambre actuales tienen sus antecedentes inmediatos en los alzamientos populares de los años ‘80 y ‘90 contra las políticas de ajuste económico impuestas por las instituciones internacionales. Antes como ahora, las políticas neoliberales fueron las responsables de esta situación. En los ‘80 y ‘90, el desmantelamiento de los servicios de apoyo al pequeño campesinado, la apertura de los mercados nacionales y la reconversión de tierras campesinas en monocultivos para la exportación condujo a muchos países a una situación de crisis. Hoy, una vez más, estas políticas han desembocado en una total inseguridad alimentaria. Desde principios de los ’80, se han dado cambios profundos en la economía mundial en aras de una mayor liberalización económica con consecuencias en el modelo de producción industrial y agrícola. Unas políticas que han conducido, entre otros, a la pérdida de la agricultura familiar y campesina, al abandono sistemático de las tierras en favor de la agroindustria y al aumento de desplazados del campo a las ciudades miseria del Sur global. Pero la crisis alimentaria también afecta en otro nivel a las poblaciones de Europa y América del Norte, sobre todo a aquellos sectores sociales desfavorecidos, y más en un contexto de crisis económica: pérdida de poder adquisitivo de las familias, disminución de los salarios, desempleo masivo, dificultades para hacer frente a los gastos en vivienda, desaparición de la agricultura familiar, etc. En Estados Unidos, por poner un ejemplo, 35 millones de personas pasan hambre, según fuentes del Departamento de Agricultura de ese país. Cuando organismos internacionales señalan al libre comercio como la panacea que solucionará todos los males, es importante recordar que justamente han sido las políticas neoliberales las que han conducido a la situación actual. Aunque la crisis económica haya reducido la especulación con los alimentos, las causas estructurales de la crisis están lejos de haberse resuelto. Una salida real a la misma pasa por potenciar la soberanía alimentaria, devolver la producción de alimentos y el control de los recursos naturales (agua, tierra y semillas) a los campesinos, relocalizar la agricultura, controlar el comercio internacional y poner fin a la volatilidad de los precios alimentarios en los mercados nacionales. Con el hambre no se juega. Sólo así el acceso a la alimentación podrá ser un derecho para todos y todas. * Miembro de la Red de Consumo Solidario y de la campaña "No te comas el mundo". Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/cash/17-3772-2009-02-04.html
Mega operativo, mega encubrimiento ¿200 inspectores de la AFIP en Clarín y no encontraron nada? El jueves pasado unos 200 inspectores de la Afip desembarcaron en la sede del diario Clarín. En el contexto de los choques entre el kirchnerismo y el pulpo periodístico por la nueva Ley de Radiodifusión, el operativo devino en un escándalo político, que obligó al jefe de los sabuesos locales, Ricardo Echegaray, a desentenderse del asunto, “ordenar” el retiro de los agentes impositivos y “sumariar” a dos presuntos responsables. Los agentes que fueron a Clarín revelaron que habían concurrido a realizar inspecciones “impositivas, previsionales y de seguridad social”. Hasta en la propia cobertura autovictimizante de Clarín se desliza que el operativo buscaba “trabajadores en negro”. Pero entre idas y vueltas, los sabuesos impositivos alcanzaron a estar varias horas en Clarín. Sin embargo, se fueron con las manos vacías. Es decir que el mega operativo fue a la postre un mega encubrimiento, ya que nada dijeron y –menos ahora- nada dirán del ejército de trabajadores en negro que el Grupo tiene mal disimulados bajo la forma de factureros o pasantes. El trabajo en negro reina en el gremio de prensa, con Clarín a la cabeza, con los miles de colaboradores a los que no se les paga con recibo de sueldo pese a que la del colaborador es una categoría convencional que debe ser estrictamente remunerada, es decir con sus correspondientes aportes, aunque se escriba un solo artículo periodístico por año. También con Clarín a la cabeza, la evasión previsional que no vieron los agentes de la AFIP es flagrante y viene, además, con los pasantes que realizan tareas similares (e incluso en ocasiones de mayor responsabilidad) que sus compañeros de planta con salarios infinitamente menores. Es por todos conocido, que los pasantes son claves en la confección del diario Olé, con jornadas extenuantes y su despido garantizado a plazo, para que entre una nueva tanda. Cada violación del convenio de prensa y del Estatuto del periodista profesional, que en Clarín -donde está prohibida la organización sindical de los trabajadores- es moneda corriente, supone una evasión previsional. El no pago de horas extras por encima de las seis horas que marca el convenio, la rebaja salarial que en los hechos supone la no categorización adecuada de los compañeros, la multiplicidad de tareas y la polivalencia (redactores que escriben para el diario de papel y la web y hacen reportes en webtv) y el replique de la misma nota del periodista en distintos soportes constituyen, entre otros, además del desconocimiento a los derechos laborales de los trabajadores de prensa, otras formas de evasión previsional e impositiva. Nada de esto vio el temible “ejército” de inspectores de la AFIP. Así como el proyecto de Ley de Radiodifusión que se está discutiendo ignora el Estatuto del Periodista, es decir la única norma operativa que en la Argentina protege la estabilidad laboral de quienes tendrían que ejercer concretamente la tan declamada, por oficialistas y opositores, “libertad de expresión”, cada instancia del cruce entre el Gobierno y los monopolios desnuda que los trabajadores de prensa necesitamos una política propia, diferente a la opción que nos propone encolumnarnos en uno u otro bando. En el caso de los trabajadores de Clarín, la puesta en pie de una comisión electa representativa, que funcione bajo un régimen asambleario y de respeto a los mandatos de los compañeros, es vital para avanzar contra el trabajo en negro, la super explotación de pasantes y personal de planta y el pase a planta de los colaboradores. El resto del gremio también tiene que aprovechar la crisis entre el oficialismo y la oposición y, consecuentemente, entre las patronales que se alinean con un sector u otro, para elaborar una agenda propia e independiente. Hagamos asambleas en los lugares de trabajo para fijar cuáles son nuestras reivindicaciones en este debate. Por el respeto pleno al Estatuto del Periodista profesional y los convenios que rigen nuestra actividad. Que se elijan delegados en todas las empresas. Denunciemos cómo los medios oficialistas y opositores silencian nuestros reclamos y esconden nuestros conflictos. Confluyamos en un gran plenario abierto para debatir nuestra posición sobre la Ley de Radiodifusión y avanzar en todas nuestras reivindicaciones postergadas. La Naranja de Prensa Fuente: http://www.topia.com.ar/local-cgi/dada/mail.cgi/archive/naranjadeprensa/20090916005032/
Registrate y eliminá la publicidad! EL PROCESO DE GLOBALIZACION Y LA ESCASEZ DE RECURSOS NATURALES NUEVA ETAPA DEL CAPITALISMO Los recursos naturales y el sector financiero han adquirido una significación sin igual. Límites a la evolución del capitalismo. Por Miguel Teubal* ¿Qué tienen en común la crisis energética, la lucha por la tierra en regiones de expansión sojera y la contaminación ambiental, sea ésta por fumigación aérea con glifosato, el uso de cianuro en la producción minera, o la que se perfila con la instalación de las pasteras en Fray Bentos? Todos estos conflictos tienen un punto en común –aunque no siempre en forma directa– con el accionar de grandes empresas transnacionales que, al amparo de años de neoliberalismo, han adquirido un poder inusitado en el país y en América latina. Privatizar, desregular, abrirse a la economía mundial, todos preceptos inmaculados del ideario neoliberal, engendraron estas consecuencias: el auge de transnacionales que operan en el campo de los recursos naturales casi sin control, y que inciden sobre el medio ambiente. Se trata de la consecuencia lógica de la expansión “del mercado” en áreas que tradicionalmente constituían parte del dominio público en aras del bien común. Como señala Noam Chomsky: “La privatización reduce la arena pública por definición y transfiere decisiones de la arena pública a manos de tiranías privadas que no rinden cuentas ante nadie. Las corporaciones no son otra cosa. Y esto, por definición, quebranta las democracias” (Chomsky, Noam, Los dilemas de la dominación, en Varios autores, Nueva Hegemonía Mundial, Clacso, página 23). Se trata de una nueva etapa en el desarrollo del capitalismo. La etapa de la plena globalización en la cual los recursos naturales juntamente con el sector financiero adquieren una significación sin igual. Por una parte, está el traslado de gran parte de la industria europea y norteamericana hacia regiones del Tercer Mundo que ofrecen salarios bajísimos y condiciones óptimas para sus operaciones. La mano de obra barata considerada como un recurso fundamental. Brasil, la India, Centroamérica y el Caribe están siendo sustituidos por China. Plantas fabriles enteras de Alemania o de los Estados Unidos son trasladadas a China, que se ha transformado en la plataforma de exportación a la economía mundial por excelencia. Por otra parte, América latina, con otras regiones del Tercer Mundo, constituyen una fértil región de tierra abundante, agua, biodiversidad y recursos naturales susceptibles de ser explotados por esas corporaciones. Se trata de una región en la que todavía no prevalece una conciencia ambiental importante como para constituirse en una “traba” para inversiones extranjeras contaminantes. De allí la importancia de la región para las inversiones de capital en múltiples rubros, muchas de ellas altamente contaminantes, como lo son las papeleras y las mineras, aunque también las que tienen que ver con la expansión de la soja transgénica. Desde hace años, diversos autores bregaron por la necesidad de tomar conciencia de que los recursos naturales pueden agotarse, y el medio ambiente deteriorarse significativamente, o sea de que existen “límites al crecimiento económico”, que es el título del famoso estudio realizado por el MIT para el Club de Roma en 1973. Históricamente solo la ley poblacional malthusiana imponía límites a la evolución de la economía mundial. A partir de mediados del siglo XX se comienzan a señalar y potenciar otros factores: la falta de recursos naturales y el medio ambiente, entre otros. El Club de Roma y otros múltiples estudios elaborados hace 20-30 años han señalado varias limitantes a la evolución del capitalismo que están haciendo eclosión en la actualidad. Se señaló que el crecimiento del stock de capital industrial requería grandes insumos de recursos naturales, que tenderían a agotarse. Igual situación afectaría a la producción alimentaria si no se aplicaban medidas “correctoras” de importancia. Y con el andar de los años el medio ambiente también comenzó a preocupar incluso a miembros del establishment mundial. Las consecuencias de todo esto no son difíciles de vislumbrar. Afectan a la población en general y a determinadas localidades en particular. La asamblea de Gualeguaychú es plenamente consciente de ello. Lo mismo ocurre con las minas que comienzan a pulular en todo el territorio. La soja transgénica no aparece en los medios por tener estas consecuencias, excepto en casos puntuales: cuando se fumigan con glifosado regiones enteras, cuando se desbarata la yunga deteriorando el medio ambiente, generándose inundaciones y desertificación en vastos territorios. No es de extrañar, entonces, que los pueblos se organicen, que surjan movimientos sociales, movimientos campesinos e indígenas que defienden sus formas de vida e intereses y que se manifiesten protestas que reclaman ante las autoridades públicas. Son movimientos que sirven a la democracia. * Economista, profesor consulto de la UBA, investigador del Conicet y del Instituto de Investigaciones Gino Germani. Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/cash/17-2778-2006-12-31.html
LA "PROTESTA DEL CAMPO" NO EXISTE (Nestor Gorojovsky / N&P) Por Nestor Gorojovsky* * Nestor Gorojovsky es geógrafo, ha trabajado en el INDEC en la planificación y ejecución de los censos nacionales agropecuarios. Conoce a fondo toda la discusión metodológica acerca de cómo definir la unidad de explotación agropecuaria a partir de sus múltiples articulaciones de tierra, trabajo y capital. Artículo: Pretenden ponerse "de igual a igual" con el gobierno legítimo ¿Quién los votó? La "protesta del campo" pretexta la "difícil situación" de algunas explotaciones pequeñas para defender los intereses de las grandes empresas monopólicas, oligárquicas y proimperialistas. Si logra sus objetivos, los que hoy creen estar haciendo historia descubrirán que trenzaron solitos la soga de su propia horca. Estas movilizaciones solo buscan maniatar al Estado argentino, para luego imponerle su ley, tal como hicieron entre 1955 y 2001. Faltan los dirigentes agrarios a la verdad. La inmensa mayoría de las explotaciones agropecuarias argentinas (en especial las pampeanas, pero no solo ellas) no solo no están en mala condición sino que además disfrutan de múltiples subsidios. El principal, y el que más le cuesta a los argentinos, es la paridad cambiaria, que les permite tener rentabilidades 20% superiores a las que tendrían si el dólar flotara libremente. Ese subsidio es una de las principales razones de la lentitud en la redistribución del ingreso, se suma a los que reciben el gasoil y otros insumos, además de líneas de crédito que provocan la envidia de cualquier industrial. La protesta aprovecha ciertos reclamos específicos y localizados, que podían haberse tramitado de otro modo, para plantear una disyuntiva de hierro: "o el campo o el gobierno". Se trata de un desafío al Estado en tanto tal, o sea de una sedición. Además, se trata de saber si la Argentina va a continuar por la senda del fortalecimiento del Estado y la industrialización, o retornará al neoliberalismo. Creer otra cosa es engañarse, o engañar. La populista oligárquica e insolente y maleducada María Eugenia Alarcón miente, diciendo que los protagonistas del movimiento son los "hijos" de los antiguos "productores", una "nueva generación" con ideas y actitud nueva. Las ideas y la actitud son las mismas: "nosotros por un lado, el país, representado por el gobierno, es el enemigo a doblegar". Los "piquetes bien", los "bocinazos" y los "cacerolazos escuálidos" que los medios de comunicación magnifican malévolamente no se han privado de nada. El núcleo son gente bien o hijos de chacareros ricos, que se dan el lujo de estudiar en la ciudad. En Tucumán, sin ir más lejos, los encabezan los hermanitos Bussi. Sí, los hijos del criminal procesista. Ante esta situación, hay que defender al gobierno, alertarlo sobre la inutilidad de ciertas alianzas y convocar al conjunto de los argentinos a ganar las calles contra esta usurpación política de minorías ensoberbecidas. Si cedemos en esta oportunidad, vendrán por más. Finalmente, vendrán por nuestra vida. Ya lo hicieron. Nada indica que se hayan arrepentido. Como primera medida, sugiero que ya mismo inundemos los correos electrónicos de los grandes diarios y sus periodistas con mensajes de protesta. Mandemos copias a todo el país. Organicemos, además, la confrontación. La calle es del pueblo y no de los ahítos. Retomar la iniciativa es la única garantía del triunfo. http://argentina.indymedia.org/news/2008/03/589562.php