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Fugas de comisarías dejan al desnudo la crítica situación de la labor policial Por María Laura Cicerchia / La Capital La fuga de quince presos de la comisaría 12ª ocurrida una semana atrás dejó expuestas, en el vacío del calabozo abandonado, las inhumanas condiciones en que subsistían los detenidos en el penal policial. Ese escenario de precariedad quedó reflejado en el expediente que investiga cómo ocurrió la huida en masa de los internos y si contó con algún tipo de colaboración policial. Así, se instaló de modo visible en la causa judicial una variable que suele quedar tácita en casos similares: los policías cuya conducta se juzga, más allá de la responsabilidad que hayan tenido o no en la evasión, convivían con esas condiciones y eran afectados por ella. “Esta situación no alcanza solamente a los presos. Hay que tener en cuenta que en esta dinámica el policía cumple funciones para las cuales no fue preparado. Su formación está dirigida a la prevención y sanción del delito y no a la custodia de los presos. Las malas condiciones afectan tanto al preso como al desempeño policial”, opinó, en ese sentido, la jueza de Instrucción Alejandra Rodenas, quien investiga el escape e imputó a dos policías por favorecimiento doloso de evasión. Degradación. En el penal, tras el desbande, quedó una postal de abandono. Un plato con restos de comida en un baño sin puerta, excrementos en el piso y un olor nauseabundo que emergía de las paredes completaban el aspecto medieval de la celda, según describieron funcionarios judiciales y policiales que recorrieron el sitio tras la evasión. “Esas no son condiciones de detención óptimas. En ese lugar no hay para el sujeto posibilidades de reflexión sobre lo hecho, ni sobre el crimen ni sobre su historia. Ese marco impide toda reflexión y para quien tiene que hacer la custodia también es un ámbito nocivo”, añadió la jueza. El día que precedió a la fuga, con 38 grados de sensación térmica, fue el más caluroso del año. Presos y custodios convivieron allí en un espacio de dimensiones reducidas que, tras el escape, dejó al descubierto un sitio paupérrimo. La seccional 12ª funciona en una vieja casa reciclada en Pedro Lino Funes 247 bis, en un sector empobrecido de barrio Ludueña. Como la mayoría de las comisarías de Rosario, instaladas en edificaciones que no fueron concebidas originalmente con ese fin. Un año atrás, el 25 de enero de 2010, se fugaron once de los 23 presos alojados en la 12ª tras romper la malla metálica de una ventana. También entonces, se dispuso el pase a disponibilidad de dos oficiales y dos suboficiales a cargo de la seccional hasta que se determinara su responsabilidad en el hecho. Un año después, la historia insistió en repetirse. Quienes participaron de la inspección judicial dispuesta tras esta última evasión ingresaron a una habitación pestilente, con paredes sucias y restos de orina y materia fecal. Un único baño sin puerta, desprovisto de privacidad, se conecta con la celda. Una olla con comida había quedado depositada allí, al lado de un inodoro. Nada parecido a un ámbito propicio a la rehabilitación. El déficit de infraestructura en celdas policiales no es nuevo. Es una situación que afectó a distintas gestiones de gobierno y motivó incontables acciones judiciales conminando al Ejecutivo a desalojar y mejorar esos espacios, pero que sin embargo se reitera, con variaciones de intensidad, de manera cíclica. El problema carcelario es, además, pese a la afectación de derechos humanos que supone en casos como éste, un tema que no integra la agenda de las demandas sociales más enérgicas. Números, antes y ahora. La detención de presos en ámbitos policiales es irregular. La ley dice que deben ser alojados en prisiones y con una finalidad de reinserción social. En el ámbito de la Unidad Regional II de policía, que abarca al departamento Rosario, a partir de la construcción de la cárcel de Piñero y sucesivas ampliaciones se logró reducir de un promedio de 1.200 internos en establecimientos policiales a 520, según cifras de la Jefatura de Policía local. En diciembre de 2007, cuando asumió la administración de Hermes Binner, la población en comisarías de Rosario era de 640 internos. Ayer ascendía a 554. La seccional 12ª, además, es una de las que el gobierno provincial prevé reconstruir a nuevo como un edificio vidriado y su penal de detenidos será cerrado. (ver aparte). Por lo más delgado. Pero mientras tanto, una fuga como la ocurrida una semana atrás pone en evidencia una cara no siempre advertida de la crisis carcelaria. Una fuga es una situación que se percibe como generadora de inestabilidad laboral en la tropa policial: sus miembros advierten que el policía debe cuidar presos cuando no fue formado para eso. Y que, si ocurre una evasión, se corta el hilo por lo más delgado con el pase a disponibilidad del efectivo que trabajaba en ese momento, con la consecuente afectación de la carrera y el salario. Mientras, la falencia estructural perdura. “El policía no está preparada para cuidar presos porque para eso existe el Servicio Penitenciario”, se sinceró un oficial de jerarquía, con años de servicio y habituado a tratar con presos en distintas comisarías de Rosario. “A lo largo de los años el policía convive diariamente con detenidos que ingresan por distintos procedimientos. Muchos van quedando dentro de la dependencia y hasta llegan a ser condenados. Con buen criterio se puede lograr una buena convivencia, pero la situación es conflictiva a ambos lados”, añadió. Como ejemplo, recordó una tarde de calor extremo en una comisaría de la zona sur. Faltaba el agua y un corte de energía afectaba a la seccional. “Como no había luz, y en la celda casi no entraba la luz natural, a los presos les compramos velas. Conseguimos unos bidones de agua, los cargamos en una estación de servicios y se los dimos para aplacar el calor. Ellos no tenían luz, pero nosotros tampoco. A pesar de que uno está en libertad y el otro recluido, en los dos lados se está padeciendo la misma situación Huida, conflicto, sospechas El escape de la seccional 12ª comenzó a las 10.45 cuando quince presos, según la versión inicial, forzaron tres candados con una barreta y treparon a los techos para salir por calle Rouillón. Sólo un interno en una celda individual no se plegó. Los mismos vecinos avisaron a los efectivos que los presos estaban escapando. Las sospechas de connivencia sobre dos oficiales surgieron a partir de indicios de que la fuga había sido preparada, ya que a algunos fugitivos los estaban esperando autos de alquiler a la vuelta de la comisaría . Siete fueron recapturados. FUENTE: Diario La Capital.

por María Eugenia Estenssoro, publicada en diario La Nación. 25 de Abril de 2012 "Presidenta, querida Cristina: Me dirijo a usted con profundo dolor porque la verdad de los hechos me impide acompañar una iniciativa importante, estratégica para el país, como es la recuperación de YPF para los argentinos. Una causa por la que vengo abogando, casi en soledad, desde hace 13 años. Quiero agradecerle, en primer lugar, el haber elogiado públicamente la gestión de mi padre en YPF, reconociendo frente al Congreso Nacional que en esos años la compañía alcanzó niveles récord de producción y exploración. Cuando mi padre murió en el año 1995, YPF se había transformado en una multinacional argentina, de capital mixto, controlada por el Estado nacional, con yacimientos en Brasil, Bolivia, Perú, Ecuador, Estados Unidos, Rusia e Indonesia. Era la petrolera número 11 del ranking mundial. Mi padre entendía que, de cara al siglo XXI, la Argentina necesitaba una YPF con una visión global, que liderara en nuestra región. Lamentablemente, ese sueño murió cuando el avión en que viajaba se estrelló en Ecuador. Poco después, en 1999, el presidente Menem vendió las acciones del Estado y el control de YPF a la española Repsol por un puñado de pesos. En ese momento, como hoy, gran parte de la dirigencia política, los medios y la ciudadanía también aplaudió. Debo señalar que su marido, el ex presidente Néstor Kirchner, acompañó enérgicamente esta decisión: en lugar de defender nuestra soberanía energética vendió a Repsol el 4,3% de las acciones de YPF que tenía la provincia de Santa Cruz. En una entrevista que me hizo el diario Página 12 el 16 de mayo de 1999, dije que ése era “el último gran acto de corrupción de la gestión menemista”. Hoy quiero expresarles a usted y a mis compatriotas, con todo respeto y gran pesar, que no podemos subsanar ese grave ilícito, ese grave error, con otro acto de corrupción. Aprobar el proyecto de expropiación de YPF que mañana tratará el Senado sin antes revisar minuciosamente lo actuado por funcionarios de su propio gobierno implicaría convalidar y encubrir sus responsabilidades políticas, administrativas y probablemente penales en la pérdida del autoabastecimiento energético nacional y el vaciamiento de YPF. En 2003 el ex presidente Kirchner recibió una Argentina autosuficiente y “soberana” en materia petrolera. Pero una política energética equivocada, llevada adelante por el ministro Julio De Vido y el secretario de Energía, Daniel Cameron, hizo que dilapidáramos en ocho años el autoabastecimiento nacional que supimos conseguir y consolidar en ¡ocho décadas! Es verdad, el consumo aumentó al ritmo de la recuperación económica, pero la producción nacional colapsó y su gobierno fomentó la importación. Culpar a la gestión de Repsol en YPF por la mayor crisis petrolera de toda nuestra historia es una simplificación tramposa: YPF representa sólo el 30% de la producción de gas y petróleo del país; y además, de las 14 empresas que lideran la producción del país, nueve (entre ellas, Petrobras, Total, Chevron, Enap, Tecpetrol) tuvieron pérdidas superiores o comparables a las de YPF. La pérdida del autoabastecimiento es el resultado directo de la gestión de sus funcionarios. Esto se expresa claramente en una carta enviada por Daniel Cameron a ocho ex secretarios de Energía, que le escribieron preocupados por la caída constante de nuestras reservas y producción. Cameron respondió el 11 de junio de 2011: “Una primera conclusión es que el autoabastecimiento es importante, genera seguridad, pero no es determinante ni extremadamente riesgosa la dependencia que inevitablemente tienen aquellos países que no lo disponen entre sus recursos naturales o si lo disponen no cubren la totalidad de sus necesidades”. ¿Cómo se sorprende que perdiéramos el autoabastecimiento y que el año pasado las importaciones escalaran a 10.000 millones de dólares si el secretario Cameron nunca creyó que era riesgoso o importante? ¿Por qué no le ha pedido la renuncia todavía? ¿Por qué ha premiado a De Vido, su superior directo, con la intervención de YPF, si pesan sobre sus espaldas la tragedia de Once, la crisis de los ferrocarriles, los escándalos del área de transporte y el colapso energético, que no es sólo petrolero? ¿Sabe que involucra también la generación de electricidad? Me alegra que haya decidido, por fin, sancionar a los responsables del vaciamiento de YPF. Pero ¿por qué expropia al grupo Repsol y exime a los Eskenazi, siendo que el retiro de utilidades extraordinario -255%, en 2008, y 140%, en 2009- se produjo para que la familia Eskenazi pudiera pagar la compra del 25% de las acciones con las ganancias de la propia compañía? Además, es Sebastián Eskenazi quien manejó la compañía en estos años. El acuerdo societario firmado entre Repsol y Eskenazi en febrero de 2008 y los balances de la compañía que dan cuenta del vaciamiento fueron aprobados y llevan la firma del director del Estado en YPF, Santiago Carnero, actual miembro del directorio del Banco Central (¡qué peligro!), y de la síndica del Estado en YPF, Silvana Rosa Lagrosa, actual miembro de la Sigen (¡otro peligro!). ¿Cómo no los ha separado de sus cargos y puesto a disposición de la Justicia si han incumplido sus obligaciones como funcionarios públicos? Estimada Presidenta, realmente estaríamos dando vuelta la página de un capítulo muy oscuro de nuestra historia petrolera si los responsables políticos, administrativos y empresariales fueran sancionados e investigados todos por igual. Por otra parte, la Argentina necesita una YPF argentina y una política energética nacional, sustentable y de largo plazo. Pero nadie nos ha presentado ni un plan estratégico para el país ni un plan para la nueva empresa. Se nos pide que votemos a libro cerrado y con los ojos vendados. Yo creo en rol del Estado, pero en un Estado serio, transparente, ejemplar, que se sujeta a la ley, que controla y se deja controlar, y que cuando se equivoca y comete errores, no ataca a unos para encubrir a otros. Por todo lo expuesto y de todo corazón, lamento profundamente no poder acompañar el proyecto oficial que tratará el Senado en el día de hoy. Respetuosamente, María Eugenia Estenssoro Senadora de la Nación”
El secretario de Transporte aclaró que la decisión del Estado de dejar de subsidiar el peaje a los ómnibus de larga distancia implicaría un gasto de 2,3 millones de pesos anuales a las empresas, es decir menos de un 0,5 por ciento de los costos totales, por lo cual desestimó la posibilidad de que se aplique una suba a las tarifas. "Estamos haciendo no ajuste de tarifas, sino ajustes de subsidios, esto no significa que estemos cambiando la política, que estemos haciendo tarifazos", argumentó Juan Pablo Schiavi al sostener que la quita de subsidios en los peajes "tiene una incidencia insignificante sobre la facturación de las compañías, en relación al volumen de capital que mueven. Por este motivo, el funcionario cuestionó a los medios que hablaron de aumentos en los pasajes de larga distancia de querer "generar temor en la gente" y cuestiónó la "zozobra inusitada" que generaron "editoriales de Clarín y La Nación". Dijo que "están tratando de generarle temor a la gente que se va de vacaciones, pensando que cuando vuelva el boleto va a cambiar". "No estamos haciendo ningún tarifazo", aseguró y remarcó: "La única jurisdicción que sí aumentó fuertemente sus tarifas, que fue la Ciudad de Buenos Aires, no tuvo ningún recordatorio en estos medios de comunicación".
Che, loquita linda, encontre esto que te puede servir para arreglar las pavadas que dijiste ayer: La humildad es una cualidad o característica humana que es atribuida a toda persona que se considere un ser pequeño e insignificante frente a lo trascendente de su existencia o a Dios según si se habla en términos teológicos. Una persona humilde generalmente ha de ser modesta y vivir sin mayores pretensiones: alguien que no piensa que él o ella es mejor o más importante que otros. El concepto de la humildad en varias confesiones es a menudo mucho más exacto y extenso. La humildad no debe ser confundida con la humillación, que es el acto de hacer experimentar en algún otro o en uno mismo una avergonzante sensación, y que es algo totalmente diferente. Desde la perspectiva de la evolución espiritual, la humildad es una virtud de realismo, pues consiste en ser conscientes de nuestras limitaciones e insuficiencias y en actuar de acuerdo con tal conciencia. Más exactamente, la humildad es la sabiduría de lo que somos. Es decir, es la sabiduría de aceptar nuestro nivel real evolutivo. Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Humildad
Tapones de punta - Matias Almeyda Hombre de campo, el Pelado está que explota por la postura del Gobierno ante el conflicto rural: "Viví mucho tiempo afuera y no sé cuál es el modelo que estamos copiando". "La plata que gané la traje a mi país, y ahora estoy decepcionado", agregó. El conflicto del campo encontró hoy una opinión inesperada pero muy frontal. Matías Almeyda, el ex futbolista surgido de River y que jugó dos mundiales con la Selección, dialogó hoy con "Dady 790" (Radio Mitre) y se mostró muy crítico acerca de la postura tomada por el Gobierno. "Estoy yendo para Azul, ahí tengo un campo. Voy para apoyar a toda la gente con este problema que tenemos en la Argentina", contó Almeyda. "Tengo tambo y después metí algo de cereales. Yo no estoy identificado con nada de la política, porque no me interesa. Me da lo mismo que esté quien esté. Lo único que quiero es que a mi país le vaya bien. Yo viví mucho tiempo afuera y no sé cuál es el modelo que estamos copiando ahora", agregó. "Cuando empecé a ganar plata en el fútbol compré un campo, porque era el gran futuro de la Argentina", dijo el ex jugador, quien dijo estar muy molesto por lo que ocurre: "En vez de darle plata a mi familia yo prefería que trabajen, así que compré un tambo chiquito, pero hoy el tambo se agrandó. El año pasado hice una gran inversión que no voy a recuperar ni en 15 años, porque el litro de leche te lo pagan ochenta centavos. Ayer veía tanta agresión y tanto autoritarismo que me daba bronca. "Quisiera ver un país en donde la democracia sea de verdad, donde se piense todo para el pueblo, porque ya que hay tantas retenciones... Sería bueno que los caminos rurales estuvieran diez puntos, que la Ruta 3, que es donde viajo y donde hay miles de accidentes al año, se haga doble con ese dinero que se retira de las retenciones. Lo prometieron hace 20 años", continuó. "A la vez estoy bastante decepcionado, porque la plata que gané afuera la traje a mi país, no hice al revés, y de repente me pregunto para qué la traje", afirmó. También cargó contra el discurso del oficialismo: "Es una lástima que se venda todo cambiado. Porque acá se vive de la historia y queda como que los que tienen campo son los millonarios. Cuando se habla, hay que hablar con sentido. Hay gente que tiene campo, que labura y que mantiene a su familia, y saca un crédito para sembrar, porque es lo que sabe en la vida". "Todos dicen que quieren que sea más repartido, pero que sea de verdad más repartido. Yo pago los impuestos, no tengo problema, y la DGI me hace una marca personal para ver si oculto algo. Quisiera ver reflejado lo que yo pago en impuestos, porque hay gente que no paga y protesta con respecto al campo", concluyó. FUENTE: http://www.ole.clarin.com/notas/2008/03/26/futbollocal/01636742.html
Según datos de los últimos censos agropecuarios, en los últimos años desaparecieron cerca de 100 mil pequeños y medianos productores. Como si fuera poco, casi la mitad de las tierras productivas está en manos de sólo cuatro mil dueños. Y la preocupante tendencia continúa La concentración de las tierras explotables para el agro en el país es cada vez mayor y los chacareros se convierten de a poco en una especie en peligro de extinción. Así lo reflejan los datos del censo nacional agropecuario 2002, el último realizado, y que a modo de alerta reflotó ahora la Federación Agraria Argentina (FAA), en medio del paro del campo. Si se comparan los números con el relevamiento anterior, el de 1998, alarma ver que el número de productores agropecuarios de la Argentina son 317.816, casi 100 mil menos que cuatro años antes. Como si esto fuera poco, “de los más de 170 millones de hectáreas agropecuarias en todo el país, 74,3 millones están en poder de tan sólo 4.000 dueños. Si se tiene en cuenta que en total en el país hay unos 300.000 productores, apenas 4.000 poseen casi la mitad de la tierra”, detalla un informe de la FAA en base a los datos oficiales. De esta manera, queda en evidencia que son cada vez menos los propietarios que acaparan la superficie cultivable y también el gran desfasaje en el poder económico entre los grandes terratenientes y los pequeños y medianos productores “En la región pampeana, donde están las tierras más cotizadas, hay 4.110.600 hectáreas en manos de sólo 116 dueños. Esa superficie es equivalente a toda la provincia de Salta”, agregó en diálogo con Radio 2 la asesora de la entidad agraria y autora del informe Ana Clara Moresco. Y asegura que, lejos de revertirse, esta tendencia se acentúa, ya que no ve políticas del gobierno para que la situación cambie, ni para devolver al campo los fondos que se recaudan a través de él. Para completar el cuadro con datos del censo de 2002, cabe destacar que el 69% de las explotaciones agropecuarias del país tiene menos de 200 hectáreas, pero sólo representan el tres por ciento de la superficie total. En el otro extremo, el 10% de las explotaciones, con más de 1.000 hectáreas, acaparan el 78% de la superficie. “En Argentina –continúa el estudio– perdura una brutal concentración de la propiedad (y del uso) de la tierra. Y, como sostienen las investigadoras de FAA, esa concentración se aceleró desde principios de los noventa”. Moresco aclaró además que “desde la Federación Agraria nadie dice que el campo no debe aportar”, pero que hubo “una escalada abusiva de la retención; el gobierno metió la mano en el bolsillo del pequeño productor”. “No puede ser que grupos como Soros o Grocopatel, que tienen más de 100 mil hectáreas, paguen lo mismo en retenciones que pequeño productor que tiene 200”, se concluyó. Fuente: Rosario3.com