paulaleila
Usuario (Argentina)
National Geographic produce un documental en donde explica que la imagen de una rata saliendo por tu inodoro no es una leyenda urbana. "Espera un momento, que voy al baño", te dice tu pareja, mientras están viendo una película en el sofá de casa. Escuchas los pasos alejarse con esa cadencia nerviosa de quien va al baño. Acto seguido, escuchás cómo la puerta se cierra, cómo gira el pestillo, cómo sube la tapa… y cómo tu pareja grita como si se hubiera encontrado al asesino de Psicosis en la bañera: resulta que hay una rata en el váter que intenta escalar sin éxito las paredes resbaladizas del inodoro para saltar afuera. Claro que eso ocurrirá si tu pareja ha tenido suerte y, en lugar de sentarse inconscientemente en el váter, le ha dado tiempo a ver el nuevo invitado que se ha colado por el retrete… Una escena así puede pasarte hoy mismo: National Geographic ha producido un minidocumental que demuestra lo fácil que es para una habitante de las cloacas colarse en tu inodoro. Las cañerías de todas las casas del mundo están conectadas al sistema de cloacas que habitan las ratas. Aunque estas ratas tengan un tamaño considerable, la flexibilidad de sus costillas les permite pasar por cualquier pequeño agujero en el que les quepa la cabeza. Esta capacidad para retraerse, junto a unas uñas afiladas que les permiten escalar casi cualquier pared vertical, las convierte en las huéspedes perfectas para tu retrete. La cañería de los inodoros es estrecha y zigzaguea para sorpresa de muchos. También está llena de agua, pero deja un pequeño resquicio de aire. Las ratas pueden nadar impulsándose con sus patas traseras y con solo una exhalación en ese resquicio pueden llegar hasta tu cuarto de baño buceando por la cañería. ¿La buena noticia? Tampoco es tan probable que te vaya a pasar: "solo recibimos un par de llamadas al año", dicen a National Geographic del centro de emergencias de Washington.
Si querés salir a comer a un lugar en familia pero no sabés dónde llevar a tus chicxs te dejo 9 lugares: El Padrino Este enorme restaurante de la Costanera es ideal para niños de todas la edades porque el espacio para ellos es grandísimo y los juegos, variados. Los más chiquititos -hasta tres años- tienen el pelotero y una calesita de las que se mueven dando vueltas el manubrio. Los de un par de años más grandes saltan en el inflable; los de seis y siete pueden jugar al Metegol, y más crecidos ya apuntan a los juegos de PC. Para ellos hay también un menú infantil que incluye una pasta a elección, o una milanesa de peceto con papas fritas o puré, y un helado. No incluye bebida. La Escondida Con un estilo canchero, esta parrilla apuesta por la buena calidad de la carne, un ágil salad bar y un servicio joven y mixto, vestidos con los colores del campo. En la de Núñez el área para los chicos es más chica que la de Palermo, pero igual de divertida. Es un espacio, un par de escalones más abajo que el patio, con una trepadora de red de soga y tobogán. La sucursal de Palermo cuenta con una habitación más grande donde hay un puente de madera, una tele, hojas y lápices para dibujar, bloques para hacer torres y muñecos de goma para sentarse encima y rebotar. No hay menú infantil. Ravello Este restaurante del chef y propietario Javier Harari ha conseguido amalgamar la buena cocina con los sabores sencillos a los que están ¿mal? acostumbrados los niños. Todos los fines de semana, un payaso en zancos los recibe en la vereda. En una típica casona en esquina, en Palermo, el patio con luz natural. Allí, acompañados por una chica, siguen los trucos de un mago que los divierte y les arma figuras con globos. Llegada la comida, cada uno vuelve a su mesa, sin perderse movimiento del mago nariz de payaso. Los chicos cuentan con el menú Ravellito toda la semana: ñoquis con salsa o milanesa o pechuguita de pollo con papas fritas o puré, una chocotorta o helado y una bebida, además de una bolsita sorpresa. Pequeña Sociedad Para chicos de 1 a 5 años. El acento está puesto en el juego llevado a cabo por profesionales (no es que sólo los cuidan...) que trabajan en grupos por edades. Para los grandes hay un bar con una carta breve (ensaladas, tartas, sándwiches). Los chicos tienen menú infantil (bocaditos de pollo, milanesa de peceto, sándwiches, panchos y demás minutas caseras). Garbis Restaurante de cómida árabe y armenia. Funciona con un menú a la carta o un menú fijo. No hay menú infantil. Los más chicos cuentan con un espacio con juegos de mesa y de PC, disfraces, materiales para dibujar y atención de maestras jardineras. La Payuca Parrilla, horno de campo y mate bar. Gran espacio para los chicos con tobogán, túneles, disfraces, maquillaje, juegos didácticos y talleres plásticos. Don Battaglia Restaurante parrilla de carta interminable y salón especial para chicos, atendido por personal entrenado. En el salón principal hay pantallas para monitorear sus actividades. El menú infantil incluye plato principal, bebida y postre. Alé Alé De la misma cadena que Don Battaglia, un gran salón que se completa en horas pico (conviene ir temprano o ir dispuesto a esperar mesa mientras se consume generosas porciones de maní con cáscara). Casimiro Emblemática cadena de restaurantes pensados especialmente para comer con niños algo más nutritivo que en los fast food. Cocina mediterránea, platos para celíacos, enorme plaza de juegos para chicos de 3 a 12 años. Plaza blanda, laberintos, jungla, video juegos, talleres. Monitores en el salón principal. Concurridísimo los fines de semana.

Esta pareja contó lo que hay detrás de dejar todo para viajar por el mundo y no es como esperabas. Chanel Cartell y Stevo Dirnberger renunciaron a sus trabajos para recorrer el mundo y nos explican como es posible que que cumplieran su sueño sin tener mucho dinero. Los sudafricanos Chanel Cartell y Stevo Dirnberger viven la típica historia que a menudo nos enteramos por Internet: renunciaron trabajo estable como publicistas y dejar todo atrás para viajar alrededor del mundo . Ahora suben las fotos de sus viajes en una cuenta de Instagram How far from home ("Qué tan lejos de casa", y en su propia página web con el mismo nombre, usando carteles que indican a cuántos kilómetros están de su hogar. Lo cierto es que uno siempre se pregunta ¿Cómo es que hacen para viajar alrededor del mundo sin trabajar? Lo primero que uno podría pensar es que el dinero les sobra Pero este no es el caso, su única fuente de ingresos eran sus respectivos trabajos como publicistas a los que renunciaron. No todo en el viaje son paisajes bellos, atracciones turísticas y una vida de comodidad. Un problema recurrente al que se tuvo que enfrentar la pareja es como obtener dinero para financiar su travesía. Pero quiénes mejor que ellos para explicarnos todo... Recientemente Chanel publicó una entrada en su blog contando cual es la parte más fea de su viaje. Y sí, las cosas no son tan lindas (y fáciles) como sus fotos nos hacen creer: "Después de haber desaparecido exactamente 6 meses, siento que es necesario que compartamos el lado más feo de nuestro viaje. Navegando a través de nuestros blogs y feeds de Instagram , parece que estamos viviendo nuestro sueño. Y no me malinterpreten, lo estamos haciendo. Pero no todo son helados bajo el sol y paisajes bonitos. Por ahora calculo que hemos limpiado 135 baños, 250 kilos de estiércol de vaca, hemos hecho más de 100 camas y no puedo recordar cuantas copas de vino hemos lavado" Y contó algunos detalles más: "Comemos mermelada en galletas mayoría de los días, conseguimos tener más o menos 5 horas de sueño por noche, y tenemos que cargar unas maletas muy pesadas por las calles empedradas a la 1am, tratando de encontrar nuestro alojamiento (porque las tarifas de colectivos no son parte del presupuesto, obviamente)." Los sacrificios que tuvieron que hacer y los desafíos que enfrentaron les han enseñado a ser más humildes y valorar más la vida: "Es como el cielo para nosotros. Claro, la madera necesita ser apilada, y la basura debe ser sacada (…), pero una vez hecho esto, estamos libres para explorar, pasear y ser uno con nuestros pensamientos serpenteantes". Pero lo más importante son los valores: el aseo y el lavado nos han enseñado acerca de la humildad, la vida y la importancia de vivir cada día como si fuera el último".