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Registrate y eliminá la publicidad! La juventud se divide entre Emos y Floggers. El mundo de la redonda vive algo similar. Por sus peinados o por sus actitudes, varios jugadores entran al cabaret social que está de moda. El motivo de las internas ya tiene explicación. Por ANDRÉS RANDAZZO Se sienten apartados del resto, como discriminados. Piensan que la sociedad los señala, los excluye por ser diferentes. Suelen tener problemas con los que son “de otro tipo”. Si no tuvieran repercusión, sería simples choques ideológicos. Se trata de una nueva tribu urbana, llamada los “Riquelmos”. ”Estoy feliz”, dijo Riquelme luego de ese partido". A diferencia de los Emos convencionales, su vestimenta es igual a la de los demás. ¿Para pasar desapercibidos?, quizá. Conviven con el resto, como gente común. Es que son como cualquiera, pero se piensan distintos y, ellos mismos, se ven ajenos al resto. Su personalidad los encasilla. Siempre serios, siempre apáticos, pero rendidores en sus quehaceres diarios –ahí sí coinciden con los Emos–. Si pasa en la sociedad pasa en el fútbol. Muchas veces, cuando la violencia invade las canchas, se dice “es el reflejo de lo que pasa en la calle”. Ahora pasa lo mismo. Los diversos conflictos entre planteles que hay en la actualidad no están relacionados con el dinero, las mujeres y, mucho menos, por un puesto en la cancha. Se trata de divisiones ideológicas, distintas ópticas para la misma vida. El líder. Juan Román Riquelme parece ser el mentor de uno de los grupos, cuya mirada triste y una especie de depresión continua son su manera de expresarse. Cual Emo, el enganche de Boca suele decir “estoy feliz”, con la misma cara que cualquiera diría “atravieso mi peor momento”. Como un líder, Román sumó adeptos a su club: tiene en José Sand a un delantero que grita sus goles con tristeza en su rostro. Los enfrentamientos, en el shopping del Abasto y también en Mendoza, semanas atrás entre los diversos grupos urbanos que surcan las calles, parecen ser una explicación de las diferencias que existen entre los futbolistas a la hora de compartir un plantel. Más razonable es, entonces, que Lionel Messi no tenga “buena onda” con Riquelme. El rosarino, por su corte de cabello y por ser el dueño de un fotolog al cual concurren muchos internautas, está íntimamente relacionado con el grupo de los Floggers, liderado por Fabián Assmann. El arquero de Independiente, pese a su bajo perfil, encabeza una lista cuya apariencia condena: antes de pelarse, Mauro Zárate tenía como sueño ser Cumbio. Esa añoranza la mantienen Marcos Angeleri, Gastón Machín, Neri Cardozo y Leonel Núñez, entre otros que no se definen. Por controles. Si pasa en la calle, pasa en el fútbol. Es una manera de expresión. El mundo de la redonda ya no es como antes, cambió. Los jugadores se enfrentan en cabarets mediáticos con un solo objetivo: popularidad. Sin embargo, ya hay listas electorales para presidir, paralelamente con AFA, el mundo de las tribus en el fútbol. El máximo candidato es Reinaldo, viudo de Adelfa y sensación entre los Floggers. <a href="http://ads.us.e-planning.net/ei/3/46bb/f9cfaf75666c1c8a?it=i&rnd=$RANDOM" target="_blank"><img width="728" height="90" alt="e-planning.net ad" src="http://ads.us.e-planning.net/eb/3/46bb/f9cfaf75666c1c8a?o=i&rnd=$RANDOM" border=0></a>