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pirii2207

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las 10 guerras mas cortas de la historia
InfoporAnónimo12/1/2015

GIF 1. Guerra Anglo-Zanzibariana (45 minutos) Puede parecer una broma, pero efectivamente esta guerra duró tres cuartos de hora del día 27 de agosto de 1897. La guerra se desencadenó después de la muerte del Sultán Hamad ibn Thuwaini el 25 de agosto, quien estaba dispuesto a cooperar con la administración colonial británica; su primo Khalid ibn Barghash tomó el poder mediante un golpe de estado. Debido a que los británicos favorecían a otro candidato, Hamud ibn Muhammad, con quien creían que era más fácil colaborar, ordenaron a Bargash abdicar. Bargash rehusó y en cambio formó un ejército consistente en 2.800 hombres y el yate armado del anterior sultán, el H.H.S. Glasgow, que estaba en el puerto. Mientras las tropas de Bargash estaban fortificando el palacio, la Marina Real reunió cinco naves de guerra en el puerto frente del palacio (tres cruceros modernos: un crucero acorazado de clase Edgar HMS St George, un crucero protegido de clase pearl HMS Philomel, un Crucero de clase Archer HMS Racoon; y dos Cargueros de armas el HMS Thrush y el HMS Sparrow). Los británicos también desembarcaron algunas compañías de Marines Reales para asistir a los "leales" un ejército de Zanzíbar, en total juntaron 900 hombres en 2 batallones comandados por el General Lloyd Mathews, un antiguo teniente de la Marina Real. A pesar de los esfuerzos de último minuto del sultán por negociar la paz a través del representante estadounidense en la isla, las naves de la Marina Real abrieron fuego contra el palacio en la mañana del 27 de agosto, después de que expirara el ultimátum británico a las 9 a.m.. Con el palacio derrumbándose sobre él y con numerosas bajas, el sultán tuvo que hacer una retirada precipitada al consulado alemán, donde le fue otorgado asilo. El bombardeo se detuvo a los 45 minutos, cuando el Glasgow se hundió. 2. Guerra de los 6 días (6 días) enfrentó a Israel con una coalición árabe formada por Egipto, Jordania, Iraq y Siria entre el 5 y el 10 de junio de 1967. Tras la exigencia egipcia a la ONU de que retirase de forma casi inmediata sus fuerzas de interposición en el Sinaí (UNEF), el despliegue de fuerzas egipcias en la frontera y el bloqueo de los estrechos de Tirán, Israel, temiendo un ataque inminente, lanzó un ataque preventivo contra la fuerza aérea egipcia. Jordania respondió atacando las ciudades israelíes de Jerusalén y Netanya. Al finalizar la guerra, Israel había conquistado la Península del Sinaí, la Franja de Gaza, Cisjordania, Jerusalén Este (incluyendo la Ciudad Vieja) y los Altos del Golán. Tras numerosos enfrentamientos fronterizos entre Israel y sus vecinos árabes, en particular Siria, el presidente egipcio Gamal Abdel Nasser expulsó a la Fuerza de Emergencia de las Naciones Unidas (UNEF) de la Península del Sinaí mayo 1967. La fuerza de mantenimiento de la paz estaba situada en la región desde el final de la Crisis de Suez en 1957. Egipto acumuló 1.000 tanques y unos 100.000 soldados en la frontera con Israel y cerró los Estrechos de Tirán a todos los buques que enarbolan banderas israelíes o llevaban materiales estratégicos, recibiendo un fuerte apoyo de otras naciones árabes. Israel respondió con una movilización similar que incluyó el reclutamiento de 70.000 reservistas para aumentar el ordinario de las fuerzas de las FDI. 3. Guerra Indo Pakistaní (13 días) La guerra estuvo cercanamente asociada con la Guerra de Liberación de Bangladesh (algunas veces también denominada Guerra Civil Pakistaní). Aunque existen desacuerdos sobre las fechas exactas de la guerra, las hostilidades entre India y Pakistán comenzaron oficialmente en la tarde del 3 de diciembre de 1971 y terminaron el día 16 de diciembre. Ese día 3 de diciemrbre, la fuerza aérea pakistaní lanzó incursiones en ocho aeropuertos en el noroeste de la India, incluyendo Agra que estaba a 480 km. de la frontera. Este ataque, denominado Operación Chengiz Khan, se inspiró en la Guerra de los Seis Días árabe-israelí y el éxito del ataque preventivo israelí. A diferencia del ataque israelí contra las bases aéreas árabes en 1967, en el que participó un gran número de aviones israelíes, Pakistán no utilizó más de 50 aviones en India. Las pistas de aterrizaje indias estuvieron no funcionales por varias horas después del ataque. India reaccionó con fuerza y declaró la guerra a Pakistán. India empezó los ataques aéreos a Pakistán a medianoche. En el frente oriental, las fuerzas conjuntas indias con el Mukti Bahini formaron la Mitro Bahini (fuerzas aliadas). El día siguiente, las fuerzas indias respondieron con un ataque aéreo coordinado, asalto marítimo y terrestre sobre el ejército pakistaní occidental en Pakistán Oriental. A diferencia de la guerra de 1965, cuando la fuerza aérea pakistaní atacó continuamente las bases aéreas indias, esta vez hubo pocos ataques de la fuerza aérea india 4. Guerra Serbo-Bulgara (14 días) La anexión de la Rumelia Oriental (principado autónomo bajo vasallaje turco, situado al Sur de Bulgaria) por este Estado en 1885 fue considerada por Serbia como una ruptura del equilibrio político de los Balcanes. En consecuencia, declaró la guerra a Bulgaria, pero fue derrotada e invadida. Austria impuso el tratado de Bucarest (3 marzo 1886), que reconocía la incorporación de la Rumelia Oriental a Bulgaria. 5. Guerra Georgiano-Armenia (24 días) Fue una guerra fronteriza en 1918 entre la República Democrática de Georgia y la República Democrática de Armenia en parte de las provincias entonces disputadas del districto de Lorri, de Javakheti, y de Borchalo, que habían sido históricamente territorios georgianos, pero poblados en gran parte por armenios en el siglo XIX. Al final de la Primera Guerra Mundial algunos de estos territorios fueron ocupados por los otomanos. Tras el Armisticio de Mudros, los otomanos abandonaron la región, y tanto los georgianos y armenios reclamaron el control de la misma. El conflicto degeneró en choques armados el 7 de diciembre de 1918 . Las hostilidades continuaron hasta el 31 de diciembre, sin que ningún bando obtuviera una victoria definitiva. Los británicos intervinieron, logrando un alto el fuego que dejó la parte disputada del districto de Borchalo bajo administración conjunta georgiano-armenia. Dicha administración duró hasta el establecimiento del dominio soviético en Armenia en 1920. 6. Guerra Sino-Vietnamita (27 días) Fue un conflicto bélico que, en 1979, involucró a la recientemente unificada República Socialista de Vietnam (apoyada por la Unión Soviética) contra la República Popular China y su aliada Kampuchea Democrática. Este ataque a un aliado de la China comunista fue la gota que colmó el vaso y diez días después de la invasión de Kampuchea, el 17 de enero de 1979, 86 000 soldados chinos de los Cuarentaiun y Cuarentaidos Ejércitos atacaron por tres frentes diferentes el norte vietnamita. Los miembros del Ejército Popular de Liberación chino se dirigieron hacia las provincias de Cao Bang, Loa Cai y Lang Son reforzados por otros 200 000 soldados más. Aquel fue un momento peligroso porque la mayor parte de las fuerzas vietnamitas y las más preparadas estaban en Camboya, mientras que en la zona fronteriza con China sólo estaban estacionados 60 000 soldados de fronteras y tropas regulares, por lo tanto se encontraban en una relación de cinco a uno frente a los atacantes. Pese al imponente número, mayor aún que el contingente responsable de hacer retroceder a los Estados Unidos durante la Guerra de Corea, los chinos no habían entrado en combate desde su ayuda al régimen de Pyongyang. Los chinos lograron ocupar Lang Son el 5 de marzo, pero la resistencia vietnamita fue mayor de lo esperado y, pese a no reconocerlo en un primer momento, sufrieron unas 20 000 bajas y debieron retirarse; pero sin asumir la derrota, alegaron que ya habían castigado bastante a Hano. 7. Guerra Greco-Turca (30 días) También conocida como la "guerra de los 30 días de 1897". En 1896 estalló en Creta una nueva insurrección contra la presencia otomana en la isla. Con el propósito de la Enosis y a la vez desviar a la opinión pública griega de los problemas políticos internos, el gobierno heleno envió parte del ejército y la marina a Creta. El 21 de enero de 1897 tuvo lugar el desembarco en Creta. El 5 de abril del mismo año, tras verse obligada a replegarse de la isla por la presión internacional, Grecia intentó anexionarse Epiro y Macedonia, también bajo soberanía otomana. Grecia emprendió una guerra en la que estaba en una clara inferioridad numérica de tropas, frente a un numeroso ejército otomano. La única ventaja con la que contaba el gobierno heleno era la superioridad de la Marina real en los mares de la zona en conflicto. La estrategia militar otomana se inclinó por una contienda terrestre. En Epiro, 15.000 griegos se enfrentaron a 30.000 turcos comandados por Ahmet Hıfzı Pacha. El 18 de abril los turcos bombardearon Arta, sin llegar a conquistarla. Los griegos se replegaron hacia Philippiada, donde se atrincheraron. El contraataque griego fue un desastre, al no llegar los refuerzos esperados. El 15 de mayo el ejército griego se retiró tras sufrir cuantiosas pérdidas. En los territorios otomanos de Tesalia, 60.000 hombres del ejército imperial otomano a las órdenes de Ethem Pasha esperaban enfrentarse a los 46.000 hombres del ejército griego, al mando del príncipe heredero Constantino. Hacia el 17 de mayo el ejército heleno se vio obligado a replegarse más allá de Larissa, reorganizándose en los alrededores de Pharsale, en Dhomokos. La nueva derrota griega supuso un duro golpe moral para Grecia, que incluso vio como los turcos avanzaban posiciones en territorio griego. Bajo la presión de las potencias europeas, el sultán Abdul Hamid II declaró el alto el fuego el 20 de mayo, hecho que salvó a Grecia de un desastre mayor. 8. Segunda Guerra de los Balcanes (32 días) El Tratado de Londres había creado fricciones entre los aliados balcánicos, especialmente entre Serbia y Bulgaria. Una de las causas de la desavenencia fue la negativa de Bulgaria a reconocer la reivindicación Serbia sobre la posesión de determinadas áreas de Macedonia que se hallaban bajo control búlgaro. Además, Serbia deseaba vengarse por no haber podido conseguir ningún territorio en la costa adriática. El 29 de junio de 1913, un general búlgaro, que no actuaba bajo las órdenes de su gobierno, lanzó un ataque sobre las posiciones defensivas serbias. Aunque el gobierno búlgaro negó tener conocimiento alguno de esta ofensiva, Grecia y Serbia le declararon la guerra a Bulgaria el 8 de julio. Dos semanas después, Montenegro, Rumania y el Imperio otomano también le declararon la guerra a Bulgaria. El 30 de julio, los búlgaros, incapaces de enfrentarse a esta coalición, solicitaron un armisticio que les fue concedido. Durante las negociaciones Serbia invadió Albania y sólo se retiro ante un ultimátum austríaco. Según el acuerdo de paz resultante, denominado Tratado de Bucarest y firmado en la capital rumana el 10 de agosto, Bulgaria perdió una parte considerable de su territorio, incluidos unos 7.700 km². que fueron asignados a Rumania. Entre otras compensaciones, la mayor parte de Macedonia pasó a formar parte de Serbia y Grecia. También Bulgaria tuvo que ceder una gran extensión de su territorio al Imperio Otomano en virtud de posteriores acuerdos. Las Guerras Balcánicas influyeron profundamente en el curso posterior de la historia de Europa. El desmantelamiento del Imperio Otomano y de Bulgaria originó tensiones igualmente peligrosas en el sureste europeo. Los tratados de paz facilitaron la formación de un Estado serbio fuerte y ambicioso, pero también infundieron temor y un resentimiento antiserbio en el vecino Imperio austrohúngaro. 9. Guerra Polaco-Lituana (37 días) Este conflicto comenzó poco después de que los dos países lograran su independencia, en 1920. La razón fue la conquista de los territorios de Augustow, Suwalki y Vilnius. Polonia se adjudicó la victoria y firmó un acuerdo para detener las hostilidades, algo que no cumpliría poco después, creando el estado de la República central de Lituania, aunque este no gano el reconocimiento internacional, por lo que solo existió durante 18 meses. 10. Guerra de las Malvinas (42 días) Fue un conflicto armado entre la República Argentina y el Reino Unido que tuvo lugar en las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur. La guerra se desarrolló entre el 2 de abril, día del desembarco argentino en las islas, y el 14 de junio de 1982, fecha de la rendición argentina, lo que conllevó la recuperación de los tres archipiélagos por parte del Reino Unido.La causa fue la lucha por la soberanía sobre estos archipiélagos australes, tomados por la fuerza en 1833 y dominados desde entonces por el Reino Unido, algo nunca aceptado por Argentina, que los sigue reclamando como parte integral e indivisible de su territorio; de hecho, considera que se encuentran ocupados ilegalmente por una potencia invasora y los incluye como parte de su provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur. Tras una ocupación exitosa de las Malvinas estaba previsto recuperar militarmente también las isla Picton, Nueva, Lennox y otras hasta llegar al cabo de Hornos, que estaban ocupadas por Chile. El coste final de la guerra en vidas humanas fue de 649 militares argentinos, 255 británicos y 3 civiles isleños. También hay que decir que fue el primer conflicto aeronaval moderno en el que se enfrentaron armas de alta tecnología. Políticamente, en la Argentina, la derrota en el conflicto precipitó la caída de la junta militar que gobernaba el país; en el Reino Unido, por su parte, la victoria en el enfrentamiento ayudó a que el gobierno conservador de Margaret Thatcher lograra la reelección en las elecciones del año 1983. . GIF

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Los 5 escapes más grandes de la historia
Los 5 escapes más grandes de la historia
InfoporAnónimo8/7/2015

5-LOS CERRAJEROS DE PRETORIA Una de las fugas más increíble de la historia la protagonizaron tres pesos políticos en Sudáfrica durante el Apartheid. Para lograr escapar de la cárcel atravesaron diez puertas cerradas con llave sin ser descubiertos. Tim Jenkin, Stephen Lee y Alex Moumbaris fabricaron la ganzúa correspondiente para cada una de las puertas durante varios meses. Si bien la cárcel donde se encontraban detenidos no era considerada de máxima seguridad, la fuga quedó en la historia por su perfecta y exitosa planificación. 4-EL CASTILLO DE LA LIBERTAD El castillo de Colditz durante el nazismo se transformó en una prisión de alta seguridad para oficiales Aliados. Pero no logró su propósito. Primero escapó el teniente británico Airey Neave quien se fugó por un agujero hasta la casa del guardián nazi y de allí salio vestido como oficial alemán sin ser descubierto. Luego el teniente francés Pierre Mairesse Lebrun huyó al saltar el alambrado que rodeaba el jardín con la ayuda de un compañero y robó una bicicleta en el camino. Demoró ocho días para llegar a Suiza. Y por último, el capitán británico Patrick Reid consiguió escapar, con éxito, por un foso que se encontraba en el sótano y desembocaba en el parque exterior del castillo. 3-LIBRES POR POCO TIEMPO El “Texas Seven” fue un grupo de prisioneros que se fugó de la cárcel de máxima seguridad “John Connally Unit”. Sus integrantes eran culpables de graves delitos y sus penas eran mayores a treinta años. El 19 de diciembre de 2000 fue el día elegido. Con una gran organización y eficacia, bajo las órdenes de George Rivas, fueron reduciendo a los guardias que interferían su camino hasta llegar a un camión de suministros que estaba por abandonar el establecimiento. Lograron huir sin problemas de la prisión, pero por poco tiempo. A las cinco semanas, la policía logró detener a seis de los siete integrantes. Uno de ellos murió durante la captura. 2-DESAPARECIERON DEL PLANETA La cárcel de Alcatraz se ubicaba frente a la bahía de San Francisco, en Estados Unidos, rodeada de piedras y mar. Allí se alojaban los prisioneros más peligrosos, entre ellos Al Capone, y ninguno había conseguido escapar. Hasta que en 1962, Frank Morris y los hermanos John y Clarence Anglin lo lograron. Durante dos años realizaron un túnel a través de las paredes desgastadas, con cucharas y un taladro manual, que los conducía al techo. Del techo de la cárcel descendieron por una tubería hasta el patio, saltaron unas rejas y llegaron a la playa. Inflaron la balsa que construyeron con trozos de impermeables y huyeron. Se los dio por muertos, pero nunca encontraron sus cuerpos. 1-EL MAYOR ESCAPISTA DE TODOS LOS TIEMPOS Jack Sheppard logró escaparse cuatro veces de diferentes cárceles británicas. Su primera detención duró solo tres horas. Desde el techo de la cárcel logró descender por una cuerda hechas de sabanas. A los pocos días volvieron a detenerlo. Con ayuda de su mujer, que había ido a visitarlo, rompió sus esposas y haciendo un agujero en la pared escapó por segunda vez. Lo volvieron a detener y lo sentenciaron a muerte. La noche anterior a su ejecución logró huir nuevamente, esta vez vestido de mujer. Su libertad no duró mucho tiempo. Fue atrapado y encarcelado en una celda de máxima seguridad, pero aprovechó una pelea en el juzgado y volvió a escapar. En su última detención lo encontraron borracho en una taberna. Se calcula que 200.000 personas asistieron a su ejecución.

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Los 10 magnates del fútbol mundial
Los 10 magnates del fútbol mundial
InfoporAnónimo3/14/2016

El fútbol siempre atrajo a poderosos y millonarios, la diferencia es que ahora vienen de lugares insólitos. El listado de los diez hombres más ricos con intereses en el deporte. La relación entre empresariado y fútbol tuvo originariamente una vinculación fuerte desde lo afectivo, desde la identificación regional. El modelo era el italiano, donde familias poderosas tenían entre sus empresas el club de fútbol de su zona. El ejemplo más significativo es el de la familia Agnelli, dueños de la Juventus desde hace casi cien años. El fútbol luego fue fuente de poder político y también en Italia está la referencia inmediata: Silvio Berlusconi, que compró el AC Milan en 1986 y, gracias al tridente holandés Van Basten-Gullit-Rijkaard y sus títulos, consolidó su ascendencia en una sociedad que lo eligió cuatro veces como primer ministro. En España el fútbol también es una plataforma de poder. Todos los clubes son sociedades anónimas menos cuatro: Osasuna, Athletic Bilbao, Barcelona y Real Madrid, pero esto no impide hacer negocios. Florentino Pérez es presidente del Real Madrid y titular de ACS, una de las tres constructoras más poderosas de Europa. En 2001 el club tenía una deuda de más de 200 millones de euros. Gracias a sus contactos en el Partido Popular, Pérez logró el revalúo de la zona donde estaba la Ciudad Deportiva, la vendió en 480 millones de euros y licuó lo que debía. Hace diez años apareció la tercera instancia de esta relación: ultramillonarios ajenos al fútbol que compran un equipo para ganar plata, blanquear fondos, lograr visibilidad u otras razones nunca del todo claras. Oligarcas rusos ligados al petróleo, familias reales de Medio Oriente y millonarios de todos los rubros, estas son las diez personas más ricas del mundo con inversiones en clubes de fútbol. Carlos Slim (mexicano) Clubes en los que tiene participación: Pachuca, León, Estudiantes Tecos (México) y Oviedo (España). Es el hombre más rico del mundo con 73.000 millones de dólares. En 2012 entró al negocio del fútbol con tres clubes en México y uno en España. Slim compró el 30% de Pachuca y de León. Fue para romper el duopolio entre Televisa y TV Azteca. Su primera medida fue vender los derechos de los partidos a UNO TV, empresa suya. En noviembre se metió en el Real Oviedo de la tercera división de España. Desembolsó 2,5 millones de dólares y se quedó con el 33% de las acciones y el control del club. En diciembre adquirió Estudiantes Tecos, que está en la segunda división mexicana. Es hincha de los Pumas de la UNAM, equipo que administra un patronato -integrado por intelectuales y empresarios- del que participan Slim y su hijo. George Soros (húngaro) Club en el que tiene participación: Manchester United (Inglaterra). Húngaro de nacimiento, se formó en Inglaterra y amasó su fortuna en los Estados Unidos. Conocido en la Argentina por invertir en shoppings, se hizo famoso a nivel mundial por el Miércoles Negro: el 16 de septiembre de 1992 provocó la quiebra del Banco de Inglaterra. Con más de 19.000 millones de dólares, figura en el puesto 30 de Forbes entre las personas más ricas del mundo. Compró el 1,9% del Manchester United en 43,6 millones de dólares. El 98,1% restante lo posee la familia Glazer, cuya cabeza, Malcolm, ocupa el puesto 286 entre los billonarios. Alisher Usmanov (ruso) Club en el que tiene participación: Arsenal (Inglaterra). Es el ruso más rico del mundo, con 17.900 millones de dólares. Posee el 30% del Arsenal FC inglés. En 2008 se presentó un conflicto de intereses con Arsenal porque era miembro del directorio del Dynamo de Moscú y su empresa Xerox Corporation era patrocinadora de la camiseta, pero como no era dueño de acciones del club ruso, se desestimó. Mansour Bin Zayed (Emiratense) Club en el que tiene participación: Manchester City (Inglaterra). Miembro de la familia real de los Emiratos Árabes Unidos, posee cerca de 16.000 millones de dólares. Es dueño de Abu Dhabi United Group, que en 2008 compró Manchester City, equipo que ganó la Premier League en 2012 después de 44 años. Fue en la última fecha y con un gol de Sergio Agüero sobre la hora. En 2009 ofreció 1.000 millones de dólares por el Real Madrid, pero los estatutos del club lo impiden. En 2015 debutará en la MLS el New York City FC, cuyo dueño mayoritario es Bin Zayed, en sociedad con los Yankees, la franquicia de béisbol. Además, posee el club Al Jazira en su país. Nasser Al- Khelaifi (catarí) Club en el que tiene participación: PSG (Francia). Es el encargado de la rama deportiva del fondo de inversiones Qatar Investment Authority, que en 2011 se quedó con el 70% del PSG, del cual es presidente. La compra fue por una cifra cercana a los 60 millones de dólares. El año pasado adquirió el 30% restante. Solo en su primera temporada gastaron 130 millones de dólares en refuerzos. Salieron segundos, detrás del Montpellier. Este año obtuvieron su tercera Liga en Francia con Javier Pastore y Ezequiel Lavezzi en el equipo. Tenista profesional en su juventud, Al-Khelaifi llegó al puesto 995 de la ATP y consiguió 16.500 dólares en premios, el 0,001% de los 165.000 millones que, se estima, tiene ahora. Lakshmi Mittal (indio) Club en el que tiene participación: Queens Park Rangers (Inglaterra). El indio es dueño del conglomerado ArcelorMittal, la mayor productora de acero del mundo. Con sede en cuatro continentes, maneja el 10% de la producción mundial. Sus 16.500 millones de dólares lo sitúan en el puesto 41 a nivel global y segundo en India. En 2002 fue protagonista del Mittalgate por una donación de 3,4 millones de dólares a la campaña de Tony Blair, que intervino personalmente frente al gobierno rumano para que Mittal comprara una acerería allí. En 2007 compró el 20% del Queens Park Rangers. Fue uno de los relevos que llevó la antorcha olímpica en Londres 2012. Rinat Akhmetov (Ucraniano) Club en el que tiene participación: Shakhtar (Ucrania). Nació en Donetsk hace 46 años, es el hombre más rico de Ucrania con 15.400 millones de dólares. Toda su vida la hizo en su ciudad, donde estudió, fundó su emporio de acero y carbón DTEK y compró el club Shakhtar, el cual preside desde 1996 y que fue ganador de las últimas cuatro ligas. Financió la construcción del Donbass Arena, estadio en el que juega su equipo y que fue sede de la Eurocopa 2012. Uno de sus socios, Vadim Novinsky, con 1.900 millones de dólares en el banco, es dueño del PFC Sebastopol. François Pinault (francés) Club en el que tiene participación: Rennes (Francia). Es el patriarca de una familia que hace del lujo la base de su fortuna. Poseen Gucci, Stella McCartney, Alexander McQueen y Saint Laurent. Además es dueño de Christie's, que en 2012 vendió obras de arte por 5.300 millones de dólares. Su fortuna asciende a 15.000 millones de dólares. En 1998 compró el Stade Rennais, conocido como Rennes, principalmente por iniciativa de su hijo François-Henri, fanático del fútbol y casado con Salma Hayek. Paul Allen (estadounidense) Club en el que tiene participación: Seattle Sounders (Estados Unidos). Fundó Microsoft con Bill Gates con poco más de 20 años, y la convirtieron en la empresa que redefinió la informática. Allen figura en el puesto 53 de los multimillonarios de Forbes, con alrededor de 15.000 millones de dólares. Fanático de los deportes, es dueño de los Seattle Seahawks, de la NFL, y de los Portland Trail Blazers, de la NBA. Es, junto con el actor Drew Carey, uno de los cuatro dueños de los Seattle Sounders, de la liga de fútbol de los Estados Unidos, donde actualmente juega Mauro Rosales, ex River y Newell's. Roman Abramovich (ruso) Club en el que tiene participación: Chelsea (Inglaterra). La caída del Muro de Berlín, la desregulación de la economía rusa y sus contactos le permitieron convertirse en uno de los empresarios petroleros más importantes. En 2003 compró el Chelsea por 233 millones de dólares y vivió la etapa más exitosa de su historia: ganó 13 de los 28 títulos que tiene el club, entre ellos la Champions League 2012, la primera para un equipo londinense. Ya lleva gastados cerca de 3.000 millones de dólares en el club, lo que le valió bajar muchos puestos entre los hombres más ricos del mundo. Actualmente, está en la posición 107 a nivel mundial y en la 13 en Rusia. Tiene 10.200 millones de dólares.

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Prisioneros de guerra alemanes en la Unión Soviética
InfoporAnónimo4/20/2016

Durante la Segunda Guerra Mundial, la Unión Soviética apresó a cerca de 3.000.000 de prisioneros de guerra alemanes, la mayoría de ellos durante los grandes avances conseguidos por el Ejército Rojo en el último año de la contienda. Los prisioneros de guerra alemanes se convirtieron en trabajadores forzosos tanto durante la economía de guerra como en la reconstrucción de posguerra. En 1950, ya casi todos los que habían conseguido la hazaña de sobrevivir al penoso cautiverio soviético habían sido liberados. A modo de anécdota, cabe decir que en 1956 regresó a casa el último prisionero de guerra que permanecía en manos de los rusos. Según los propios registros de la Unión Soviética, 381.067 prisioneros de guerra de la Wehrmacht murieron en campos del temible NKVD (Comisariado del Pueblo para Asuntos Internos), 345.700 de ellos de nacionalidad alemana y 24.367 de otras nacionalidades. Los cálculos alemanes elevan la cifra de muertos hasta el millón. Sostienen que entre los soldados dados por desaparecidos había muchos que terminaron sus días como prisioneros a manos de los rusos, aunque no fuera de manera oficial. Emblema del NKVD, opaco organismo dedicado a la gestión de asuntos internos en la Unión Soviética, así como a realizar labores de policía secreta. Durante los primeros meses de lucha en el Frente Oriental, fueron pocos los alemanes que cayeron en manos del Ejército Rojo. Eso sí, tras la Batalla de Moscú y después de la retirada de las fuerzas alemanas, el número de cautivos aumentó hasta los 120.000 a comienzos de 1942. El ritmo sería imparable a partir de ese momento. La derrota del 6.º Ejército Alemán en la Batalla de Stalingrado se saldó con el internamiento de 91.000 soldados de la Wehrmacht, lo que elevó el número total de presos a 170.000 a comienzos de 1943. Muchos encontraron la muerte por culpa del frío atroz del invierno ruso en los meses que sucedieron a su captura en el infierno de Stalingrado (solo 6.000 de ellos lograron volver a casa para contarlo tras la Segunda Guerra Mundial). Icónica fotografía de un prisionero de guerra alemán custodiado por un soldado del Ejército Rojo, tras ser capturado en Stalingrado. A medida que la precaria situación económica y logística de la Unión Soviética iba mejorando en 1943, la mortalidad en los campos de prisioneros se redujo en gran medida. Asimismo, los prisioneros de guerra alemanes se convirtieron en una fuente de trabajo fundamental para una economía de guerra rusa que sufría enormemente una carencia de mano de obra. Por otra parte, los miembros del Nationalkomitee Freies Deutschland (Comité Nacional por una Alemania Libre), así como de la Bund deutscher Offiziere (Liga de Oficiales Alemanes) gozaron de ciertos privilegios y de mejores raciones, en comparación con el resto de compatriotas. Encuentro del Comité Nacional por una Alemania Libre (a la derecha se sienta el presidente y comunista declarado Erich Weinert, a la izquierda el general Walther von Seydlitz-Kurzbach). l Comité fue una organización antinazi formada por marxistas alemanes y prisioneros capturados de la Wehrmacht durante la IIGM. Llevaba a cabo sus operaciones desde la propia URRS, con la meta de propiciar una revuelta de la Wehrmacht contra Adolf Hitler mediante acciones de sabotaje y propaganda. Tras el fin de la IIGM y con la creación de la Administración Militar Soviética en Alemania, el Comité quedó huérfano de cometidos y terminó disuelto en 1945. La mayoría de oficiales y soldados que se negaron a adherirse a la ideología de los comunistas alemanes fueron encarcelados nuevamente (como sucedió con Seydlitz), mientras que otros (como Paulus) cooperaron en la creación de las fuerzas armadas de Alemania Oriental. En cuanto a los comunistas alemanes, tras la disolución del Comité muchos de ellos ocuparon puestos relevantes en la administración soviética hasta que luego fueron fichados para la dirección de los principales puestos de gobierno de la República Democrática Alemana (fundada en 1949, tan solo 4 años después del fin de las hostilidades de la Segunda Guerra Mundial). El coronel Van Hooven en un discurso durante la fundación de la conocida como Liga de oficiales alemanes, en septiembre de 1943. La Liga, por su parte, estaba formada por un grupo de oficiales alemanes de alto rango que, cautivos en la Unión Soviética, tenía como finalidad derrocar al Führer o instigar un levantamiento militar en la retaguardia alemana. Dependía formalmente del Comité Nacional por una Alemania Libre. Tras la fallida intentona golpista contra Hitler de la Operación Valkiria, el NKVD desconfió del poder real de influencia de la Liga y esta terminó cayendo en desgracia a ojos del régimen de Stalin. Volvamos ahora a los prisioneros de guerra normales y corrientes. Como resultado de la Operación Bagration y tras el colapso de la parte sur del Frente Oriental, el número de prisioneros de guerra alemanes casi se duplicó en la segunda mitad de 1944. En los primeros meses de 1945, el Ejército Rojo consigue avances en los Balcanes y hasta el río Oder. De nuevo aumentaría el número de prisioneros de guerra del Tercer Reich, hasta los 2.000.000 en abril de 1945. Prisioneros de guerra alemanes concentrados en Moscú. En total, 2.800.000 efectivos de la Wehrmacht estuvieron presos bajo tutela soviética tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, según los propios registros rusos. Un gran número de prisioneros alemanes ya había sido liberado a finales de 1946 (cabe destacar que por aquellas fechas, la Unión Soviética tenía bajo custodia a un número inferior de prisioneros que el del resto de Aliados). Tras la creación de un estado alemán prosoviético en la zona de ocupación rusa de Alemania (la Deutsche Demokratische Republik o República Democrática Alemana), la URRS solo había decidido no repatriar a 85.000 prisioneros de guerra alemanes. La mayoría de los prisioneros aún internos eran considerados culpables de crímenes de guerra y recibieron largas sentencias en terribles campos de trabajo (generalmente 25 años de condena en un temible gulag). Habría que esperar hasta 1956 para que el último de estos prisioneros alemanes fuera repatriado, tras la mediación del cánciller de la República Federal Alemana, Konrad Adenauer, en Moscú. Madre de un prisionero de guerra alemán agradeciéndole al canciller Konrad Adenauer su intermediacióne en la liberación de los últimos prisioneros cautivos en la URRS. Algunos historiadores como Overy calculan que unos 360.000 de los casi 2.900.000 millones de prisioneros de guerra alemanes fallecieron en los campos de trabajo soviéticos. Según cálculos de la periodista polaco-americana Anne Applebaum, 570.000 prisioneros de guerra del Eje habrían fallecido bajo custodia soviética. Asimismo, Applebaum afirma que las cifras podrían ser aún mayores. Una tasa de prisioneros de guerra similar afectó a los soldados del Ejército Rojo capturados por los alemanes: la guerra entre el nazismo y el comunismo fue literalmente a muerte. Por su parte, algunos expertos alemanes elevan la cifra hasta el millón, para el periodo comprendido entre 1941 y 1952. Ante el baile de cifras, quizá lo más prudente sea adoptar un número intermedio. Un prisionero de guerra alemán de vuelta a casa acaba de informar a una madre que su hijo, también prisionero en la Unión Soviética, ha fallecido. Y cerramos con un impresionante reportaje audiovisual de propaganda soviética, en el que se obliga a un humillante desfile por las calles de Moscú a los perdedores de la Segunda Guerra Mundial: soldados rasos y oficiales (60.000 en total) desfilan por las calles de la capital soviética custodiados. Tras su penosa marcha rumbo a los trenes de ganado que les conducirían a Siberia, se procede a limpiar las calles moscovitas con vehículos motorizados de limpieza, como si hubiese pasado una manada de animales. link: https://www.youtube.com/watch?v=EtfzQU5dzAU

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Informes de las detenciones en el jucio de Núremberg
InfoporAnónimo4/22/2016

Arthur Seyss-Inquart. Político austriaco y el último Canciller austriaco antes de la anexión (Anschluss) de Austria a la Alemania nazi en marzo de 1938, facilitada en gran medida por él mismo desde su cargo. Tiempo después, el 29 de mayo de 1940 fue designado Reichskommissar (Comisario del Reich) para los territorios ocupados de los Países Bajos, convirtiéndose así en líder de la ocupación alemana de este país hasta el final de la guerra, en 1945. Este cargo lo desempeñó hasta el 7 de mayo de 1945. Murió en la horca el 16 de octubre de 1946. Julius Streicher. Militar nazi relevante antes de y durante la Segunda Guerra Mundial. Era el editor del diario de ideología nacionalsocialista Der Stürmer, el cual llegó a ser una parte importante de la maquinaria propagandística nazi. Karl Dönitz. Marino alemán que participó en la Primera y en la Segunda Guerra Mundial. Comandó la Kriegsmarine de la Alemania nazi desde el 30 de enero de 1943 hasta el final de la guerra, con el rango de Großadmiral. El 30 de abril de 1945 Adolf Hitler lo nombró su sucesor como Reichspräsident, cargo que desempeñó hasta el 23 de mayo de 1945, cuando fue detenido por orden de la Comisión Aliada de Control. Karl Dönitz fue quien ordenó firmar la rendición de Alemania ante los Aliados y la Unión Soviética el día 8 de mayo de 1945, terminando con ello la II Guerra Mundial en Europa. Wilhelm Keitel. Mariscal de Campo alemán y destacado líder nazi1 durante la Segunda Guerra Mundial. Entre 1937 y 1945 fue comandante del Oberkommando der Wehrmacht (OKW), lo que le convirtió en el comandante del Estado mayor que coordinaba a las Fuerzas armadas alemanas (Heer, Kriegsmarine y Luftwaffe). Hans Frank. Militar y abogado nazi durante los años 1920 y un alto funcionario en la Alemania nazi. En octubre de 1939 fue nombrado Gobernador General de la Polonia ocupada por los nazis, convirtiéndose en el jefe absoluto del territorio durante los siguientes 6 años. Walther Funk. Líder nazi que ejerció como Ministro del Reich para la Economía entre 1937 a 1945 Wilhelm Frick. Ministro del Interior, uno de los dos únicos nazis en el gabinete original de Hitler (el otro era Hermann Goering), y en tal condición fue responsable de proyectar muchas de las leyes que promulgó el régimen nazi, destacando entre la "producción legislativa" de Frick las Leyes de Núremberg contra los judíos, las leyes de "purificación racial" estableciendo la eutanasia como política oficial, y las normas que prohibían el ejercicio de profesiones a judíos. Franz von Papen. Político, militar y diplomático alemán de la República de Weimar y del Tercer Reich, cuyas políticas fueron fundamentales para el ascenso de Adolf Hitler al poder. Conocido por sus intrigas, se le llamó «el diablo con sombrero de copa». Hermann Göring. Político y militar alemán, miembro y figura prominente del Partido Nazi, lugarteniente de Hitler y comandante supremo de la Luftwaffe. Joachim von Ribbentrop. Político, diplomático, militar y Ministro de Asuntos Exteriores de la Alemania nazi desde 1938 hasta 1945. Alfred Jodl. Oficial de la Wehrmacht y ayudante personal de Wilhelm Keitel. Alfred Rosenberg. Político alemán, colaborador de Adolf Hitler, ideólogo principal del nazismo y responsable político de los territorios ocupados por Alemania durante la Segunda Guerra Mundial en Europa Oriental. Robert Ley. Militar, piloto, doctor en Filosofía, Gauleiter (Gobernador Político), Reichsleiter (Líder del Reich) y líder sindical de la Alemania nazi.

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La ultima ofensiva alemana (Lago Balatón)
InfoporAnónimo4/26/2016

La ofensiva de Lago Balatón, el día que Hitler se avergonzó de las SS Este año no paramos de conmemorar el 70 aniversario de los momentos finales de la Segunda Guerra Mundial. Lo hemos recientemente con el recuerdo de la liberación de Auschwitz, y pronto se acerca el recuerdo de eventos como la Batalla final en Berlín o las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki. El 6 de marzo se conmemora el inicio de la ofensiva del Lago Balatón en Hungría. También conocida como Operación Frühlingserwachen (Despertar de Primavera). El territorio húngaro y en particular Budapest desde la segunda mitad de 1944. Se trata del último esfuerzo ofensivo alemán en la guerra, en especial con sus fuerzas acorazadas de las Waffen SS. Esta consideración normalmente se da a la Batalla de las Ardenas, en una muestra de cómo los anglosajones saben llevarse el gato al agua a la hora de explicar la Historia. Precisamente, la unidad destinada a ser la punta de lanza en la ofensiva del Lago Balatón era el 6º Ejército Panzer, que también encabezó las operaciones en las Ardenas. También se desplegó el Grupo de Ejércitos E. Las fuerzas alemanas tenían un objetivo doble. En primer lugar, las unidades acorazadas debían empujar al 27º Ejército Soviético hacia el Danubio y retomar Budapest. Mientras que el Grupo de Ejércitos E le daría apoyo para envolver a un buen número de unidades soviéticas. Pero los alemanes volvieron a caer en errores semejantes a los que cometieron en Kursk. Los servicios de inteligencia soviéticos había detectado la presencia de grandes formaciones de panzers, por lo que se esperaban una ofensiva, y se prepararon para ello. El Ejército Rojo reforzó las defensas antitanques, preparó zonas para atraer a los alemanes y barrerlos con la artillería, y dispusieron de importantes reservas de sus tanques para contraatacar. El 6 de marzo comenzó el avance nazi. Pero pronto vieron que no podían avanzar tan rápido como habían previsto ante la eficaz resistencia de los soviéticos. Según el sector, pero, la penetración de los panzers en el frente como mucho llego a ser de 40 kilómetros. Diez días después del inicio de la ofensiva del Lago Balatón, los alemanes estaban agotados, y el Ejército Rojo contraatacó con sus tanques, y en menos de 24 horas ya habían recuperado el terreno que habían cedido. Pero el Ejército Rojo continuó su avance, persiguiendo a las fuerzas alemanas que tuvieron que replegarse hacia Austria, donde siguieron peleando contra el imparable rodillo comunista hasta el final de la guerra. De hecho, el 6º Ejército Panzer también fue el encargado de preparar la defensa de Viena. En total, los alemanes perdieron a un 10% de las tropas que habían desplegado. Con la retirada de Hungría también perderían buena parte de sus blindados y tanques. Además, logísticamente la ofensiva de Balatón supuso para el Tercer Reich la pérdida de los pozos de petróleo de Nagykanizsa, los últimos que controlaba. A partir de ahí tuvo que depender completamente de los combustibles sintéticos. La pobre eficacia de las tropas alemanas enfadó a Adolf Hitler, y en especial se mostró ofuscado con el comportamiento de la unidad que se consideraba su guardia personal: 1ª División Panzer SS Leibstandarte Adolf Hitler. El Führer ordenó que los soldados ya no llevarán los brazaletes con el nombre del líder alemán, y así todos recordarían su cobardía en la batalla. Este último aspecto ha generado cierta mitología. Aparentemente, Himmler tenía que transmitir esta orden personalmente al general Sepp Dietrich, al mando del 6º Ejército Panzer, pero lo hizo por telegrama. Cuando llegó el texto, Dietrich se negó a transmitir esas órdenes a sus hombres porque la consideraba injusta. Sus tropas apenas habían podido descansar tras las Ardenas y se tuvieron que lanzar contra fuerzas soviéticas más frescas y mejor equipadas. El mito dice que Dietrich sí que devolvió a Hitler el brazalete y sus medallas (aunque parece que se trata de una manera de establecer un paralelismo con lo que hizo un personaje de una obra de Goethe). Siguió dirigiendo a lo que quedaba del 6º Ejército Panzer, cuesta creer que el líder alemán hubiese dejado pasar una insolencia así. La orden del Führer a esas unidades de las SS de quitarse los brazaletes también tenía un componente más bien simbólico. Tal y como apuntaba Heinz Guderian en sus memorias, muchos soldados ya no los llevaban, para que el camuflaje de sus uniformes no se viera afectado. En cualquier caso, una parte de las unidades de la Leibstandarte acabaron sus días luchando en Berlín. Dietrich continuó luchando dirigiendo la defensa de Viena hasta su caída el 13 de abril de 1945. Luego escapó de los soviético para acabar rindiéndose a los estadounidenses.

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10 asedios que estremecieron al mundo
InfoporAnónimo4/27/2016

1. Asedio de Cartago (146 a.C.) Fue el punto culminante de la Tercera Guerra Púnica. Aunque Roma había conseguido la superioridad frente a Cartago en las dos confrontaciones anteriores, temía que la ciudad pudiese recuperarse y también necesitaba hacerse con las fértiles tierras que por entonces eran el Norte de África para alimentar a la creciente población romana. Las legiones romanas comenzaron las operaciones de asedio en el 149 a.C. pero se mostraron sorprendidos por la resistencia que plantearon los habitantes de Cartago. Finalmente, se produjo el asalto final. Los asaltantes tuvieron que emplearse a fondo en un verdadero combate casa por casa. De una población de 400.000 personas, los romanos pasaron a cuchillo 350.000 y el resto fueron esclavizados. Con la destrucción de Cartago, Roma ya no tenía la sombra de ninguna amenaza en el Mediterráneo Occidental. GIF 2. Alesia (52 a.C.) Aquí Roma derrotó a otro de sus archienemigos, los galos. También se considera una muestra del talento militar de Julio César al conseguir repeler a una fuerza numéricamente muy superior dirigida por Vercingetórix. Marcó el final de la Guerra de las Galias, y pese a lo que digan los tebeos de Astérix, la República sometió definitivamente a aquellas tribus. Las fuerzas romanas cercaron la fortaleza de Alesia pero un grupo de galos consiguió huir para pedir ayuda. César ordenó reforzar las fortificaciones de los asediadores para hacer frente a una posible fuerza de socorro que finalmente apareció y puso en aprieto a las legiones que, como he dicho antes, estaban en inferioridad numérica. Una maniobra audaz de la caballería romana dirigida por el propio Julio César provocó la desbandada de las fuerzas galas que fueron presa fácil para las disciplinadas tropas romanas que atacaron con renovado ánimo al ver el valor de su general, o al menos eso cuentan las crónicas. Aunque en lo que realmente influyó fue en que marcó el punto de salida para el enfrentamiento abierto entre Julio César y el Senado, que acabaría desembocando en la Guerra Civil con Pompeyo, luego vendría el propio ascenso de César como dictador, el Segundo Triunvirato entre Octavio y Marco Antonio, y el triunfo de este primero hasta convertirse en Augusto, el primer emperador de Roma. GIF 3. Los mongoles saquean Bagdad (1258) Supuso el ocaso del Califato Abasida que había vivido una época de esplendor cultural y político desde el siglo VIII. La ciudad también era una de las más esplendorosas de su tiempo. Aunque esta dinastía musulmana había perdido buena parte de su influencia política hacia 1250, la ciudad seguía siendo un importante centro económico, y el simbolismo de la institución se mantenía. Por su parte, los mongoles decidieron someter a Mesopotamia hacia mediados del siglo XIII. El asedio de Bagdad apenas duró 12 días, pero las tropas de Hulagu Khan fueron implacables asesinando a decenas de miles de ciudadanos, incluyendo mujeres y niños. Las cifras de muertos varían entre 90.000 y un millón. También fueron destruidos edificios significativos como la Biblioteca. El Califa murió en el asalto (aparentemente pisoteado por los caballos de los mongoles, ya que éstos temían que si derramaban su sangre con armas sucedería alguna desgracia), el resto de la familia corrió un destino similar, con la excepción de su hijo pequeño que fue enviado a Mongolia. La sede del Califato se “trasladó” a El Cairo, bajo control de los mamelucos. GIF 4. San Juan de Acre (1291) Salto a la Edad Mieda, bien podría haber puesto el de Jerusalén en 1099 ya que marcó el inicio de los reinos latinos en Tierra Santa con las Cruzadas. Pero he escogido éste para recoger todo aquel período de casi 200 años. Tuvo lugar en mayo de 1291. El sultanato mameluco había ido acabando con lo que quedaba de los estados latinos (los condados de Trípoli y Antioquía) en Palestina desde 1261, bajo el gobierno del sultán Baibars. Ahora su sucesor, Al-Ashraf Khalil, se disponían a dar el golpe de gracia a los cristianos. Mientras que la Cristiandad no se ponía de acuerdo para lanzar una Cruzada pese a los esfuerzos del Papa Nicolás IV. Solamente llegó una ayuda limitada del rey Jaime II de Aragón, de Eduardo I de Inglaterra y de algunas ciudades italianas. El peso de la defensa de San Juan de Acre fue responsabilidad de las órdenes militares de los Templarios, Hospitalarios y Teutónicos. Los mamelucos ocuparon la ciudad, lo que marcó el fin del sueño cristiano de conquistar Jerusalén. Se planearon más Cruzadas, e incluso se organizaron algunas para intentar detener a los turcos. Pero ya nunca es pudo plantear un intento serio de recuperar la Ciudad Santa. GIF 5. La Caída de Constantinopla (1453) Sin duda es uno de los asedios que más importancia han tenido en la Historia de Europa y Oriente Próximo. Los otomanos ocuparon la capital bizantina, poniendo fin a mil años de historia del Imperio Romano de Oriente. Fue un tremendo golpe para la Cristiandad que vieron en los turcos un verdadero peligro que amenazaba todo el Viejo Continente. Como había sucedido en San Juan de Acre, pese al alarmismo, los reinos cristianos no prestaron una ayuda masiva, hubo contingentes de Venecia, Génova y del reino de Sicilia (vasallo de Aragón). La conquista de Constantinopla es interpretada como el momento que marcó el inicio del Renacimiento en Europa, hubo un despe. Aunque también tuvo consecuencias económicos, ya que certificó que las rutas para comerciar con Oriente quedaban en manos de los otomanos (y que acabaría impulsando la búsqueda de otras rutas). GIF 6. Asedio de Tenochtitlán (1521) El punto culminante de la Conquista de México a manos de Hernán Cortés. Pese a llevar desde hacía unos años con presencia en Cuba y en el Caribe, esta campaña marcó la implantación del dominio de la Monarquía Hispánica sobre el continente americano. Pese a que tradicionalmente se dice que Cortés conquistó el Imperio Azteca con 400 españoles, aquí había reforzado sus efectivos hasta 1.200 soldados y contaba con decenas de miles de indios aliados de otros pueblos, como los txacaltecas, que estaban hartos de los aztecas (y que le habían acompañado durante buena parte de la campaña en México). Fue un combate muy duro, con numerosas bajas entre los españoles y entre la población civil azteca (las cifras varían según las fuentes pero fueron decenas de miles) en los dos meses y medio que duraron los combates. Tenochtitlán prácticamente fue destruida, y sobre ella comenzó a construirse la futura Ciudad de México. Así se abría el dominio español sobre la América continental. GIF 7. El Gran Asedio de Malta (1565) Tuvo lugar entre el 18 de mayo y el 11 de septiembre de 1565. Hasta esa fecha, los turcos parecían invencibles en el Mediterráneo, pero decidieron asaltar la base de los caballeros de San Juan para darles una lección por sus acciones corsarias y consolidar su dominio sobre la parte central-occidental del Mare Nostrum. Este asedio tiene todos los elementos de la épica. Un grupo reducido resistiendo con todas sus fuerzas contra un enemigo muy superior, y una fuerza de socorro de la Monarquía Hispánica (el Gran Rescate) que tardó en llegar porque los recursos españoles estaban exhaustos comprometidos en otros frentes y aún debilitados por el fracaso en la isla de Djerba, cinco años antes. Las fuerzas cristianas consiguieron derrotar a los turcos, y se extendió la sensación de que los turcos podían ser derrotados en el Mediterráneo. Desde la caída de Constantinopla, parecían imparables, y muchos creían que podían llegar a invadir Europa Occidental con un desembarco en Italia. Aunque tendrían que venir otras campañas como Lepanto. GIF 8. Yorktown (1781) Aquí nos encontramos el punto culminante de la Guerra de Independencia de EEUU. Es un asedio que no duró a un mes, pero supuso un duro golpe para la moral de guerra de los británicos que vieron como un ejército de más de 7.000 soldados y su general, Lord Cornwallis, se rendían. El desgaste de seis años de guerra hizo que Gran Bretaña fuera más receptiva a comenzar negociaciones con los representantes de las Trece Colonias. Además, la intervención de Francia (cuyas tropas tuvieron un papel destacado en el cerco de Yorktown) y de España habían abierto nuevos frentes en Gibraltar, India, Caribe… Con este panorama, el 27 de febrero de 1782, el Parlamento votó a favor de detener las operaciones militares en América. El giro británico culminó con la firma del Tratado de París de 1783 que certificaba el final de la guerra. Estados Unidos certificaba la independencia que había declarado el 4 de julio de 1776, una nación que, como todos sabemos, tenía mucho que decir al mundo. GIF 9. Nanjing (1937) una masacre que sucedió en la Segunda Guerra Chino-Japonesa de 1937-1945 (un conflicto que quedaría enmarcado en la Segunda Guerra Mundial) con más de 300.000 muertos. Poca gente se refiere a este hecho como un asedio, y se utilizan otras denominaciones tan ilustrativas como masacre, o, como la denominan los chinos, la Violación de Naking. Durante seis semanas de 1937, las tropas niponas cometieron todo tipo de abusos en esa ciudad. Estaban al mando del miembro de la familia imperial japonesa, Príncipe Asaka, que en 1945 no sería juzgado porque consiguió la inmunidad de los Aliados. Minnie Vautrin, misionera estadounidense en la ciudad, fue muy clara al decir que “no hay crimen que no se haya cometido en Nanjing”. Al contrario de lo que sucede en Europa (o había sucedido hasta ahora, viendo como puede ponerse la situación con Grecia), lo que sucedió hace más de 75 años sigue envenenando las relaciones entre Japón y China. Beijing no considera que los nipones haya hecho un perdón realmente sincero por sus crímenes en la Segunda Guerra Mundial, y en particular Nanjing. GIF 10. Stalingrado este asedio, primero de las fuerzas alemanas a la ciudad soviética en el Volga, y luego al propio 6º Ejército de la Wehrmacht que quedó rodeado por las tropas soviéticas, marcó uno de los puntos de giro de la Segunda Guerra Mundial. La maquinaria militar nazi sufrió su primera derrota importante, y ha sido la batalla más cruel del siglo XX, con casi dos millones de bajas (entre muertos, heridos y capturados) entre los dos bandos. La importancia estratégica de la batalla es motivo de debate entre los historiadores. Algunos consideran que hay choques más importantes como por ejemplo Kursk, pero lo que está claro que la pérdida de un ejército entero de la Wehrmacht fue un duro golpe para la moral de guerra de la Alemania nazi. Yo considero que en Stalingrado, los rusos dejaron claro que podían resistir, y a partir de Kursk demostraron que podían tomar la iniciativa. GIF

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Causas de la Segunda Guerra Mundial
Causas de la Segunda Guerra Mundial
InfoporAnónimo5/5/2016

El Tratado de Versalles Representantes en Versalles: Lloyd George, Orlando, Clemenceau y Wilson Para entender las causas del conflicto hay que tener en cuenta la manera en que se puso fin a la Primera Guerra Mundial. La Paz de Versalles (1919) se redactó atendiendo únicamente a los intereses de los vencedores (Francia, Reino Unido, Estados Unidos e Italia). A lo largo de la década de los 30 Hitler no cesó de denunciar el humillante trato que Alemania había recibido, despojada de su ejército, eliminada su condición de gran potencia y obligada a pagar exorbitantes sumas en concepto de reparación de guerra. Alemania hubo de asumir importantes pérdidas territoriales en favor de Francia (Alsacia y Lorena). La región del Sarre permaneció durante 15 años bajo el control de la Sociedad de Naciones, administrada por Francia. En su parte oriental, hubo de ceder Prusia Oriental y Silesia a Polonia. La región de Renania fue declarada zona desmilitarizada. Danzing fue establecida como una ciudad estado autónoma bajo tutela de la Sociedad de Naciones y el control de Polonia. Caricatura de 1929 que representa a Alemania como un paciente aquejado de diversos males y atendida por un perverso doctor judío. Cada vendaje hace alusión a un tratado internacional y la sangre que vierte en el cubo se refiere a reparaciones de guerra. La traducción del texto sería: "Puedo administrarle otra inyección. En el estado en que se encuentra no sentirá nada". Las exorbitantes indemnizaciones que Alemania hubo de transferir a los vencedores, lastraron durante años su economía. Imposibilitada para atender los pagos y sometida a una creciente depreciación de su moneda, se convirtió en pasto de una galopante hiperinflación, que alcanzó su punto álgido en 1923. La República de Weimar (1919-1933) desarrolló su andadura inmersa en una situación de extrema inestabilidad, alentada por la agitación del nazismo hitleriano. Hiperinflación alemana. Un hombre empapela con billetes una pared. 1923 El intransigente papel jugado por Francia frente a Alemania agravó aún más las tensiones que sacudían a Europa. El Imperio Austro-Húngaro desapareció como tal. Austria quedó reducida a un pequeño estado de lengua germana, quedando expresamente prohibida su unión con Alemania. Hungría perdió la zona de Transilvania en favor de Rumanía. De las ruinas del imperio surgirá Yugoslavia (compuesta por serbios, croatas y eslovenos). También Checoslovaquia, que encerraría en su seno graves problemas étnico-lingüísticos como el de los sudetes, objetivo del expansionismo nazi años más tarde. Rusia hubo de admitir en 1918 la independencia de las repúblicas bálticas de Estonia, Letonia y Lituania. Italia, que había obtenido del Imperio Austro-Húngaro diversos territorios (Trieste, Istria, Trentino Alto Adigio y varias islas de Dalmacia), no quedó satisfecha con las condiciones de la paz. A partir de 1918, Mussolini, demandaría protagonismo internacional para su país, así como concesiones territoriales en África y los Balcanes. Este escenario político se vio agravado por una fuerte atonía económica. Se intentó paliar por medio de acuerdos internacionales que afrontaran el espinoso asunto de las reparaciones de guerra. Fruto de ese esfuerzo surgió el Plan Dawes (1924), seguido del Plan Young (1929). Ambos sirvieron, al menos, para reactivar momentáneamente la economía. Sin embargo, el Crac de la bolsa de Nueva York en 1929, dio al traste con las esperanzas depositadas en una sólida y prolongada recuperación económica. GIF Las consecuencias de la Crisis de 1929 El Ejército repartiendo comida a los necesitados en Alemania. 1931 La estrecha dependencia de la economía alemana respecto a la americana provocó que fuese este país, junto con Estados Unidos, el más afectado por la crisis. El desplome de la producción industrial, la ruina de los bancos, el gran número de desempleados, crearon un ambiente de gran hostilidad hacia los gobiernos de la República de Weimar. Esta atmósfera fue explotada por el Partido nazi liderado por Hitler, que asumió el poder en 1933. Una vez en el gobierno procedió a transformar todas las estructuras del Estado alemán, implantando una dictadura que se reflejó significativamente en el plano económico. Adolf Hitler en un discurso. 1935 En esencia, lo que distinguió la gestión económica de la Alemania hitleriana fue el intervencionismo del Estado, la planificación (mediante planes cuatrienales) y el empeño en sacar adelante un ambicioso programa de rearme. La depresión económica internacional minó el prestigio del capitalismo liberal. Mediante una política de marcado carácter autárquico dirigida por Göring, el comercio con el exterior fue restringido, limitándose las importaciones a las materias primas necesarias para la industria. En Italia la llegada de Benito Mussolini al poder (1922) no supuso el abandono automático del liberalismo, pero a partir de 1925 el Duce optó por el proteccionismo y la concentración industrial en grandes corporaciones dependientes del Estado. Con ello aspiraba a un absoluto control del gobierno sobre la industria, la agricultura, las finanzas y las inversiones. Portada de una revista fascista sobre la industria nacional. 2 de febrero de 1937 La persecución de la autarquía, cuyo objetivo básico consistía en conseguir la autosuficiencia económica (Batalla del trigo, 1925), fue una constante en su política económica. En los años treinta la política autárquica se reforzó con el fin de salvaguardar a Italia de la depresión internacional. La Depresión de los Treinta también golpeó con fuerza la economía japonesa. Sus tradicionales clientes impusieron barreras aduaneras a los productos industriales. Para los líderes japoneses era vital que su país constituyera un imperio desde el que acceder a materias primas baratas, al tiempo que disponer de un mercado garantizado. China sería el territorio escogido para tal fin. GIF El ascenso de los fascismos Los fascismos surgieron tras la Gran Guerra en un escenario de crisis económica, social, política e ideológica que originó un caldo de cultivo propicio al exacerbamiento de los nacionalismos. Constituyeron una ideología que en mayor o menor medida se extendió por casi toda Europa a través de organizaciones inspiradas en el modelo italiano de Mussolini y, algo más tarde, en el nazismo alemán. Hitler y Mussolini en septiembre de 1938 En Alemania Hitler desarrolló una política tendente a crear un estado de base racial, el III Reich. Para ponerlo en marcha con garantías de éxito necesitaba crear un potente ejército con el que poder anexionarse territorios y satisfacer los anhelos imperialistas de una “Gran Alemania”. Pero para ello tenía que sacudirse las limitaciones del Tratado de Versalles, que, a su juicio, constituían una humillación para los alemanes. En 1933 abandonó la Sociedad de Naciones e inició una política expansiva que se concretó en la Anexión del Sarre (1935), la remilitarización de Renania (1936), la anexión de Austria (1938) y la anexión de Checoslovaquia (1938). Texto. Asesinato del Archiduque Francisco Fernando y su esposa en Sarajevo, según el diario ABC Ante ello las potencias europeas prefirieron adoptar una actitud pasiva, de apaciguamiento, a fin de evitar la confrontación militar. En Italia, Mussolini igualmente alentó el expansionismo territorial en pos de la creación de un imperio colonial que engrandeciera al país económica, política y militarmente. Fruto de esa estrategia fue la invasión de Abisinia en 1935, que le acarreó la expulsión de la Sociedad de Naciones. Ruinas de Guernica (España) tras el bombardeo llevado a cabo por aviones alemanes de la Legión Cóndor. 26 de abril de 1937 En octubre de 1936 ambos líderes firmaron una alianza denominada el “Eje Roma-Berlin” (al que se sumarían más tarde Japón y otros estados). La colaboración entre ambos dio sus frutos durante la Guerra civil española (1936-1939). Hideki Tojo. Lideró las tesis militaristas y totalitarias en Japón Japón, aunque no desarrolló de manera explícita un régimen fascista, no obstante, tuvo rasgos similares, como el totalitarismo y un exacerbado militarismo. Al igual que los de Alemania e Italia, los gobernantes japoneses buscaron la creación de un imperio que les concediese la supremacía económica, política y militar en Asia. Rompiendo con todos los tratados internacionales, en 1931 invadió Manchuria, donde, en 1932, creó el estado títere de Manchukuo. En el área del Pacífico los intereses japoneses entraron en conflicto con los de Estados Unidos, propiciando un encontronazo que se saldaría con el ataque nipón a Pearl Harbor y la guerra entre ambos estados. GIF La debilidad de las democracias La Guerra de 1914 y, más tarde la Crisis de 1929, dejó a las potencias democráticas europeas en una situación de gran debilidad. Estados Unidos, sumido igualmente en una profunda crisis económica, optó por una política aislacionista y de neutralidad. Estas circunstancias fueron aprovechadas por las potencias totalitarias (Alemania, Italia y Japón) para emprender una agresiva campaña de reivindicaciones territoriales que implicaba de hecho la alteración de los acuerdos de 1919. Cola de desempleados en Londres a la puerta de una casa de caridad. 1930 Frente esa actitud, Reino Unido y Francia optaron por una "política de apaciguamiento" (“appeasement”), cuyo principal valedor fue el primer ministro británico Neville Chamberlain, sensible a la opinión pública mayoritaria de su país, totalmente contraria una posible guerra. Consideraba que si se concedían a Hitler algunas de sus más perentorias demandas, como la anexión de ciertos territorios fronterizos que contaban con minorías germánicas (caso de los sudetes), éste se contentaría y abandonaría su política revisionista de Versalles. En la Conferencia de Munich, celebrada en septiembre de 1938, y en la que participaron el primer ministro británico Chamberlain, el francés Daladier, Hitler y Mussolini, las potencias europeas consintieron en la anexión por Alemania del territorio checoslovaco de los Sudetes. El gobierno checoslovaco no fue invitado al encuentro, de ahí su opinión de que su país había sido traicionado por Francia y Reino Unido. Chamberlain, a su regreso a Londres, fue recibido como un héroe, ya que buena parte de los británicos pensaban que había logrado evitar la guerra. Neville Chamberlain a su regreso de Munich exhibe el documento del tratado. 1938 Como se vería más tarde, la política expansionista de Hitler no cesó con la anexión de los Sudetes, sino que tuvo continuidad en los siguientes meses, con la anexión de la totalidad del territorio checoslovaco. Finalmente las potencias democráticas comprendieron que la estrategia de apaciguamiento, inaugurada con la anexión japonesa de Manchuria en 1931, no había dado el fruto esperado. Todo lo contrario, propició la ocupación italiana de Abisinia (1935-36), la remilitarización de Renania (1936), la Guerra civil española y el Anschluss austríaco. La transigencia solo había servido de estímulo a las ansias expansionistas de los estados fascistas. Francia y Reino Unido interpretaron que el verdadero peligro para la supervivencia del liberalismo y la democracia provenía de la URSS. Stalin y el ministro alemán Ribbentrop tras la firma del Pacto de no agresión. 1939 También Stalin recelaba de las democracias occidentales y vislumbró en una posible alianza con Alemania la solución para defender sus intereses. En agosto de 1939, poco antes del estallido de la guerra, los ministros de asuntos exteriores soviético (Molotov) y alemán (Ribbentrop), firmaron un “Pacto de no Agresión” que, entre sus cláusulas secretas, estipulaba la invasión y el reparto de Polonia. GIF La política de pactos Como aconteció durante la etapa que precedió a la Primera Guerra Mundial, desde la segunda mitad de los años 30 fueron configurándose diversas alianzas entre las potencias. Éstas se concretaron en una serie de pactos, entre los que hay que destacar los siguientes: En octubre de 1936 nació el Eje Roma-Berlín. Inauguraba una estrecha colaboración entre nazis y fascistas, fortalecida por el éxito obtenido en la Guerra Civil Española. En noviembre 1936 Alemania y Japón firmaron el "Pacto Antikomintern".Sellaba una alianza que tenía como objetivo defenderse de la amenaza del comunismo internacional. A él se adhirió en 1937 Italia y, más tarde, España, Hungría, Bulgaria y Manchukuo. Con este pacto Hitler pretendía aislar internacionalmente a la URSS. Firma del Pacto de Acero, el 22 de mayo de 1939 En mayo de 1939 Alemania e Italia suscribieron el denominado "Pacto de Acero". Hitler deseaba contar con aliados en Europa en el momento de emprender la ya planeada invasión de Polonia. El pacto comprometía a ambas potencias a apoyarse mutuamente en caso de guerra. De hecho, no fue respetado por Italia, pues, al producirse la invasión de Polonia, Reino Unido y Francia declararon la guerra a Alemania, y Mussolini objetó que Italia no estaba lista para participar en la contienda. Solo rompió las hostilidades con Francia, cuando en junio de 1940, ésta ya estaba prácticamente derrotada. Firma del Pacto de no agresión entre Alemania y la Unión Soviética. 23 de agosto de 1939 El 23 Agosto de 1939 Hitler y Stalin rubricaron por medio de sus ministros de asuntos exteriores Ribbentrop y Molotov, un “Pacto de no agresión” que, por ser considerado contra natura dejó perplejas a las potencias occidentales, así como a muchos afiliados y simpatizantes nazis y comunistas. La razón de ese extraño maridaje hay que buscarla, por un lado, en la necesidad de Hitler de asegurarse la paz en el frente oriental, en tanto desarrollaba la guerra con las potencias occidentales, evitando de ese modo luchar en dos frentes. Por otro, Stalin, sumido en un absoluto aislamiento internacional, ganaba tiempo para prepararse para la inevitable guerra con Alemania. El pacto de no agresión entre Hitler y Stalin contenía cláusulas secretas que les reservaba diversas áreas de influencia en Europa central y oriental. Entre ellas, estaba Polonia, que quedaría repartida, tras su invasión en dos zonas: una germana y otra soviética. Firma del Pacto Tripartito. 27 de Septiembre de 1940 En septiembre de 1940, ya iniciadas las hostilidades, Alemania, Italia y Japón firmaron el “Pacto Tripartito”, con ello Japón se sumaba al Eje Roma-Berlín. El acuerdo obligaba a las potencias signatarias a ayudarse mutuamente en caso de guerra. Sin embargo, Japón quedó liberado del compromiso de atacar a la Unión Soviética. El gobierno nipón deseaba tener las manos libres para actuar contra de los Estados Unidos. La reacción de las potencias occidentales ante esos acuerdos fue vacilante y tibia. Estados Unidos, tras la I Guerra Mundial, había optado por la neutralidad, en tanto que Francia, la principal interesada en desmantelar el orden gestado, no contó con el apoyo del Reino Unido. La Sociedad de Naciones, teórica garante del orden pacífico internacional, al carecer de medios militares disuasorios, nada pudo hacer para atajar la escalada de alianzas que condujo a la guerra. Pacto de Munich. De izquierda a derecha: Chamberlain, Daladier, Hitler y Mussolini Expresión de este estado de cosas fue la Conferencia de Munich, celebrada en septiembre de 1938, en la que Francia y Reino Unido, tras ceder a los intereses de Hitler en los Sudetes, tenían la confianza de saciar el apetito territorial de Hitler. La invasión de Polonia en septiembre de 1939 desmentiría esa percepción. Francia y Reino Unido declararon la guerra a Alemania en virtud de los compromisos que tenían contraídos con los polacos. La guerra se extendió por el continente europeo. GIF

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Segunda Guerra Mundial - Antecedentes (1931-1939)
Segunda Guerra Mundial - Antecedentes (1931-1939)
InfoporAnónimo5/6/2016

La invasión japonesa de Manchuria (1931) Desde comienzos del siglo XX, Japón era una de las principales potencias del planeta. Basaba su prosperidad económica en una moderna industria y en las exportaciones, especialmente las realizadas a China y Estados Unidos. Su población creció vertiginosamente y su ejército se situó entre los más poderosos del mundo, tal y como se pudo apreciar en la Guerra con Rusia de 1905. Al mismo tiempo, inició una política expansionista que se materializó en la anexión de Corea en 1905 y en las constantes injerencias en la política China. La Depresión de los Treinta golpeó con fuerza la economía japonesa, ya que sus tradicionales clientes impusieron barreras aduaneras a sus productos. Para los líderes japoneses se convirtió en vital la construcción de un imperio propio desde el que poder controlar el acceso a las materias primas y asegurar un extenso mercado para sus mercancías. Pusieron sus ojos en el norte de China, más concretamente en la región de Manchuria. Tropas japonesas entrando en la localidad de Shenyang. 18 de septiembre de 1931 En 1931, se produjo un incidente en el que se vio envuelto el ejército japonés que custodiaba el ferrocarril del Sur de Manchuria, de propiedad nipona. Japón acusó a los chinos (divididos en facciones independientes del poder central de Pekín) de volar parte del tramo de dicho ferrocarril. Muchos pensaron que en realidad los responsables del sabotaje habían sido miembros del propio ejército japonés, y que el acto era una mera excusa para anexionarse el territorio chino. En 1932 Japón, alegando la defensa de sus intereses, y una vez expulsadas las tropas chinas, creó la República de Manchukuo. En realidad no era sino un protectorado intervenido por los nipones a través de un gobierno títere encabezado por el último emperador de China, Puyi, apeado del trono tras la proclamación de la República China en 1912. En 1934 sería nombrado emperador de Manchukuo, hasta que en 1945, tras la derrota japonesa en la II Guerra Mundial, desapareció como estado. China, impotente para abortar la anexión de Manchuria, elevó una protesta en la Sociedad de Naciones. La respuesta de Japón fue que su acción se justificaba por la situación de anarquía en que se encontraba inmersa China, en legítima defensa de sus intereses. Ante la condena de la Liga de Naciones y el no reconocimiento del nuevo estado, Japón abandonó la organización en 1933. Soldados chinos combatiendo a los japoneses en Shanghai. 1937 A partir de 1937 Japón acometió la invasión del resto de China, originando la Guerra Chino-Japonesa, que se extendería hasta 1945, ya dentro de la Segunda Guerra Mundial. La anexión de Manchuria puso de relieve la debilidad e inoperancia de la Sociedad de Naciones. Supuso asimismo un claro precedente del que tomarían buena nota Alemania e Italia en sus anexiones de Austria, Checoslovaquia Polonia, y Abisinia. GIF La conquista de Abisinia (1935-1936) En la segunda mitad de los años 20, Mussolini comenzó a imaginar la creación de un imperio africano que otorgase a Italia el papel de gran potencia colonial. La propaganda fascista alentaba el deseo de dominio del Mediterráneo a la manera en que lo había hecho la Antigua Roma. Italia ya había conquistado parte de Libia, Eritrea y Somalia, pero lo que hacía especialmente apetecible a Abisinia (Etiopía), era el no estar cubierta por zonas desérticas y ser susceptible de una intensa explotación económica. Batería italiana. 1936. El 3 de octubre de 1935, sin previa declaración de guerra, el ejército italiano penetró en Abisinia, contando con la oposición del Reino Unido, la tibieza de Francia y el total apoyo de Alemania. El emperador Haile Selassie intentó infructuosamente oponerse a los invasores. La Sociedad de Naciones impuso sanciones a Italia en noviembre. Mussolini respondió con la salida de la delegación italiana de dicho organismo. Las sanciones, sin embargo, no llegaron a tener efecto y, de hecho, fueron retiradas el 4 de julio de 1936. La débil reacción de las potencias democráticas y el apoyo de Alemania animaron al dictador italiano a consumar la conquista del territorio. El moderno ejército motorizado del general Pietro Badoglio destruyó completamente al ejército abisinio. Haile Selassie se vio obligado a abandonar la capital Addis Abeba, que cayó en manos italianas el 5 de mayo de 1936. Texto. Asesinato del Archiduque Francisco Fernando y su esposa en Sarajevo, según el diario ABC Tras la conquista de Abisinia, Mussolini proclamó el nacimiento del Imperio Italiano, del que también formaría parte el Dodecaneso griego (perteneciente al Imperio Turco, y ocupado por Italia en 1912). En 1939 invadió Albania. GIF La remilitarización alemana de Renania (1936) Tras su llegada al poder, Hitler, contraviniendo los postulados del Tratado de Versalles, inició la reconstrucción del ejército y la flota alemana. Al principio lo hizo subrepticiamente, más tarde abiertamente. Adolf Hitler. 1938 La desmilitarización de Renania (territorio situado en la orilla oeste del Rin) constituía uno de los términos del Tratado de Versalles. Incluso había sido ratificada por Alemania en el Tratado de Locarno (1925). Pero la ocupación de ese territorio constituía un elemento clave del irredentismo hitleriano. De modo que el 7 de marzo de 1936, 30.000 soldados alemanes, muchos de ellos montados en bicicleta, irrumpieron en el territorio, entre las aclamaciones de la población local. Palacio de la Sociedad de Naciones en Ginebra La Sociedad de Naciones se limitó emitir una condena del hecho, su atención estaba más pendiente de la crisis de Abisinia que acontecía simultáneamente. Francia, la principal interesada en salvaguardar los acuerdos de Versalles, no contó con el respaldo de Reino Unido, parte de cuya opinión aceptó con cierta benevolencia la acción germana. La delicada situación económica francesa, todavía lastrada por la Gran Depresión, indujo a sus principales líderes a evitar un conflicto armado con Alemania. Hitler por su parte había dado órdenes expresas a los mandos de su ejército de retirarse ante la eventualidad de una intervención francesa. Consideraba al ejército alemán aún no preparado para llevar a cabo con éxito una guerra. La tibia respuesta de los antiguos aliados cogió incluso por sorpresa a los mandos alemanes, que esperaban una reacción más contundente. Lla figura del Führer salió reforzada a nte la opinión pública alemana. GIF La Guerra Civil de España (1936-1939) El 12 de abril de 1931 se celebraron en España elecciones municipales. Ante el desfavorable resultado de las mismas para la monarquía, el rey Alfonso XIII abandonó el país. Se instauraba la Segunda República. En las elecciones de junio de 1931 la izquierda (republicanos y socialistas) obtuvo mayoría absoluta, dando lugar al denominado "Bienio Progresista". Ocurriría lo contrario en las de noviembre de 1933, en las que la derecha (CEDA) saldría triunfante. Se iniciaba el "Bienio Negro". En 1936 España estaba inmersa en un ambiente de gran inestabilidad social. Ya en 1934 se habían desencadenado graves episodios, con levantamientos antigubernamentales en Cataluña y Asturias. Éste último fue duramente reprimido. Las elecciones de febrero de 1936 dieron la victoria al Frente Popular, una coalición de partidos de amplio espectro ideológico, aglutinados para hacer frente a un enemigo común: el fascismo ascendente. Francisco Franco El 18 de julio de 1936 el general Franco se sublevó contra la República. Esta vez con mayor éxito que el general Sanjurjo, quien había fracasado en otra intentona en agosto de 1931. Al mando del ejército de Marruecos, Franco avanzó hacia Madrid. Allí hubo de enfrentarse a las Brigadas Internacionales, de carácter antifascista, creadas en apoyo al gobierno republicano con combatientes procedentes de todo el mundo. La Guerra Civil Española alcanzó una amplia repercusión internacional. Los distintos estados se posicionaron a favor o en contra de los dos bandos en liza. Los gobiernos totalitarios de Alemania e Italia apoyaron desde el principio el golpe de estado. Aparato alemán de la Legión Cóndor. 1939 Auspiciado por el gobierno británico, las principales potencias europeas (Reino Unido, Francia, Alemania, Italia y la URSS) firmaron un "Acuerdo de no intervención" en el conflicto, cuya pretensión sería impedir que éste se internacionalizara. El acuerdo resultó un auténtico fiasco, ya que no logró impedir el abastecimiento de armas, víveres y pertrechos a ambos bandos: de parte de los sublevados, los procedentes de Alemania e Italia; de parte republicana, los suministrados por la Unión Soviética. A lo largo de 1937 las tropas de Franco fueron alcanzando objetivos cada vez más importantes: Málaga fue tomada el 8 de febrero, Bilbao el 9 de julio; la mayor parte de la cornisa Cantábrica había caído en manos de los nacionales en septiembre. Aragón sucumbió en marzo de 1938. A finales de ese año, tras haber rechazado los franquistas la contraofensiva republicana del Ebro, Cataluña se derrumbó. El conflicto quedó sentenciado con la derrota de la República, que se concretó el 1 de abril de 1939. Parte con la declaración del fin de la guerra En España se instauró una dictadura de signo fascistoide, liderada por el General Francisco Franco Bahamonde, quien rigió los destinos del país hasta su muerte, acaecida en 1975. La Guerra de España levantó auténticas pasiones en todo el mundo y sirvió de ensayo y precedente de la Segunda Guerra Mundial. GIF La anexión de Austria: el Anschluss (1938) El Tratado de Versalles prohibía expresamente la unión de Alemania y Austria en un solo Estado. Sin embargo, ésta era una de las principales reivindicaciones que Adolf Hitler expresaba en su libro Mein Kampf. Edición francesa de Mein Kampf. 1934 La población austríaca era, como la alemana, mayoritariamente germánica. Una importante proporción de los ciudadanos, fundamentalmente los nazis austríacos, era favorable -desde una visión pangermanista- a la integración estatal con Alemania, lo cual llevó al dictador alemán a forjar la idea de una “Gran Alemania”. En ello pesaba sin duda la situación económica de Austria, todavía muy deteriorada por las repercusiones de la crisis de 1929, y que hacía que Alemania fuese vista por los austríacos como la posible solución a sus problemas. Hitler ya había intentado la anexión de Austria en 1934, cuando el primer ministro austríaco Dollfuss (de tendencia fascista) fue asesinado por los nazis alemanes que intentaron tomar el poder por la fuerza. El fracaso del golpe de estado y la determinante oposición de Benito Mussolini a la anexión que Alemania perseguía, hicieron fracasar los planes de Hitler. A partir de esa fecha la inestabilidad política de Austria fue creciendo, alentada por el propio Hitler. El nazismo austríaco proalemán animó a Hitler a presionar al primer ministro Schuschnigg para que consintiese el “Anschluss” (unión, reunión o anexión) del país. Ante tales amenazas, el canciller austríaco pidió ayuda a Francia y Gran Bretaña que, sin embargo, rehusaron intervenir. Para legitimar su postura, Schuschnigg convocó para el 13 de marzo de 1938 un referéndum que expresara la posición de la población austríaca respecto al Anschluss. Hitler se opuso a tal plebiscito, dado que no deseaba correr el riesgo de un posible rechazo de los austríacos a la unión. Entrada de fuerzas alemanas en Viena El 12 de marzo de 1938 las tropas alemanas entraron en Austria. Para entonces el primer ministro austríaco Schuschnigg había presentado su dimisión y había sido sustituido por el pronazi Seyss-Inquart. Las tropas alemanas fueron recibidas con júbilo por la mayoría de la población austríaca. Así desaparecía la I República de Austria, surgida tras la I Guerra Mundial de la desmembración del otrora poderoso Imperio Austríaco. El país quedaba anexionado a Alemania con el nombre de “Marca Oriental”. Para legitimar la anexión, Hitler convocó un referéndum en abril de 1938, que arrojó unos resultados abrumadoramente favorables a la unión. La tibia oposición de las potencias vencedoras en la Gran Guerra (especialmente Reino Unido y Francia) que debían haber garantizado el cumplimiento de los acuerdos de Versalles respecto a Austria, estimularon la política expansionista de Hitler. El presidente checoslovaco Edvard Benes se sintió seriamente preocupado por los hechos, pues comprendía que su país era el siguiente en la lista de Hitler. GIF La crisis de los sudetes (1938) La denominada “Crisis de los Sudetes” constituyó uno de los hechos significativos que jalonaron el camino de la guerra. Los Sudetes forman una cadena montañosa situada en el centro de Europa, entre las regiones de Bohemia (en la actualidad perteneciente a Chequia) y Silesia (Polonia). Antes del conflicto se asentaba allí una población de origen alemán (los sudetes), que en 1938 pertenecía a Checoslovaquia. Checoslovaquia había nacido como estado en 1918, a raíz de la disolución y disgregación del Imperio Austro-Húngaro, una de las potencias derrotadas en la Primera Guerra Mundial. Constituía un estado democrático, industrializado y desarrollado, pero lastrado por graves problemas de naturaleza étnica. Siendo de mayoría checa (50% de la población), contaba con diversas minorías, principalmente alemanes (casi un 23%), eslovacos, húngaros y rutenos (ucranianos). Los sudetes pasaron a formar parte de Checoslovaquia por el Tratado de Versalles. Su población era de unos 3 millones, en su mayoría germanófila. Su líder, el pronazi Konrad Heinlein, acometió una activa política reivindicando la autonomía de la región con la velada intención de anexionarla al Tercer Reich. En octubre de 1938 los alemanes ocuparon la región, expulsando de ella a la mayoría de la población checa. Mussolini, Hitler, el traductor O. Schmidt y Chamberlain en Munich. Septiembre, 1938 Checoslovaquia tenía concertada una alianza con Francia y la URSS. Francia, ante las amenazas germanas, buscó el apoyo del Reino Unido antes de socorrer a su aliado. Sin embargo, Chamberlain, jefe del gobierno británico, no se mostró dispuesto a defenderlo. La tensión se incrementó cuando Hitler decidió prestar todo su apoyo militar a los sudetes, en su determinación de secesión del estado checoslovaco. Éste, Francia y Gran Bretaña se prepararon para una inminente guerra. Mussolini, a instancias de Hitler, irrumpió en el escenario proponiendo una conferencia entre Alemania, Francia y Reino Unido, con el aparente propósito de zanjar la crisis. La reunión se celebró en Munich y el 30 de septiembre se firmaron los acuerdos. Mujeres saludan brazo en alto la entrada de fuerzas alemanas en los Sudetes Dichos acuerdos implicaban la anexión de la región a Alemania. Los sudetes se convertían de ese modo, en ciudadanos alemanes. Texto. Asesinato del Archiduque Francisco Fernando y su esposa en Sarajevo, según el diario ABC Los acuerdos de Munich fueron declarados nulos por Checoslovaquia, bajo la alegación de no haber estado presente en las negociaciones. Tampoco fueron aceptados por la URSS, al considerar que Francia y Reino Unido habían sido excesivamente condescendientes con los regímenes fascistas. Esa es la razón por la que muchos checos, al término de la Segunda Guerra Mundial, sintiesen más simpatía por los soviéticos que por las potencias democráticas, percibidas como traidoras tras el Pacto de Munich. Meses más tarde, en marzo de 1939, la mayor parte de Checoslovaquia fue incorporada a Alemania y convertida en el Protectorado de Bohemia y Moravia. La crisis de los Sudetes constituyó un jalón más en la política agresiva de las potencias fascistas, alentada en gran medida por la debilidad de las democracias europeas. Ello daría alas a posteriores reivindicaciones de los regímenes totalitarios. Francia y Reino Unido comprendieron que la "Política de apaciguamiento" no había dado los frutos deseados y, ante la posibilidad de que la siguiente víctima fuera Polonia, advirtieron a Hitler de que, si ésta era invadida, le declararían la guerra. GIF

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Fases de la SGM - Los reveses militares de Japón
InfoporAnónimo5/13/2016

La Guerra en el Pacífico. Los reveses militares de Japón Tras el bombardeo de Pearl Harbor, Japón cosechó una serie de rápidas y exitosas conquistas por el océano Pacífico, que le permitieron anexionarse, entre otros territorios, Hong Kong, Birmania, Malasia y Filipinas. Portaaeronaves japonés Zuikalo, que participó en la Batalla del Mar de Coral En mayo de 1942 se celebró la Batalla del Mar de Coral, entre una escuadra de portaaviones aliada (mayoritariamente estadounidense) y otra japonesa. Aunque los nipones no fueron formalmente derrotados, sin embargo, sus planes de invadir Papúa Nueva Guinea se vieron frustrados. Fue un aviso de las dificultades por las que atravesaría su potencial naval en tiempos venideros. Así, un mes más tarde, entre el 5 y el 6 de junio de 1942, Japón fue estrepitosamente derrotado en la Batalla de Midway, un atolón coralino situado en el océano Pacífico, a mitad de camino entre Asia y América. El interés japonés de apoderarse de este enclave se debía al importante valor estratégico que poseía, desde él podía atacarse el archipiélago de las Hawái, considerado por los estadounidenses un auténtico “portaaviones insumergible” que amenazaba peligrosamente los intereses japoneses. El portaaviones japonés Hiryu en llamas, antes de hundirse. El enfrentamiento de las escuadras japonesa y estadounidense fue desastroso para la primera, pues perdió, entre otros buques, 4 portaaviones con sus correspondientes aeronaves, en tanto que los americanos sufrieron tan solo el hundimiento de un portaaviones y un número limitado de aviones. La batalla de Midway fue el principio del fin para la supremacía japonesa en el Pacífico. Los norteamericanos la consideraron como una revancha al ataque de Pearl Harbor. A partir de entonces Japón pasaría a la defensiva, con una evidente debilidad para proteger las conquistas alcanzadas hasta esa fecha. Estados Unidos por su parte, pasaría a la contraofensiva. En agosto de 1942 comenzó la Batalla de Guadalcanal, isla perteneciente al archipiélago de las Salomón, en el suroeste del Pacífico. Las fuerzas americano-australianas trataban reconquistar esas islas con el objetivo de eliminar la amenaza que entrañaban para el tráfico marítimo entre Estados Unidos y Australia. Los combates, muy sangrientos debido a la fuerte resistencia de los defensores (25.000 muertos), concluyeron en febrero de 1943 con la capitulación de la guarnición japonesa. Tropas estadounidenses en Guadalcanal. Noviembre de 1942 Ampliar La pérdida de Guadalcanal, junto a la de las islas Marianas, Aleutianas, Marshall, y otras, precedió a otro importante descalabro japonés: la pérdida del archipiélago de las Filipinas, liberado en febrero de 1945 por el general estadounidense McArthur. Su reconquista fue posible, en parte, gracias a la destrucción de una importante escuadra japonesa en la Batalla del Golfo de Leyte, en octubre de 1944. En febrero de 1945 los estadounidenses desembarcaron en las playas de Iwo Jima, ya en territorio japonés. Allí pereció la mayoría de la guarnición japonesa, tras una lucha encarnizada. Prisioneros japoneses en Okinawa. Otros prefirieron suicidarse a ser capturados Ampliar Entre los meses de abril a junio se desarrolló la Batalla de Okinawa, situada a 340 km del archipiélago japonés. Los norteamericanos desplegaron un enorme contingente anfibio para tomar la isla. Fue uno de los más sangrientos episodios de la contienda; en él perdieron la vida más de 50.000 civiles. Tras estos descalabros, Japón quedó a expensas de los aliados. Sus ciudades y centros industriales sufrieron el sistemático bombardeo de las fortalezas volantes estadounidenses. La fuerza aérea nipona, seriamente dañada, poco pudo hacer para evitarlo.

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