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Descendemos de Bob Esponja Esponjas y humanos, genomas parecidos Juan Scaliter El análisis comparativo del genoma de la esponja Amphimedon queenslandica sugiere que sus genes están alineados del mismo modos que el del resto de los animales. Así lo afirma un estudio publicado en la revista Nature por Mansi Srivastava del Centro de Genómica Integrada de la Universidad de Berkeley. Las esponjas tienen entre 18.000 y 30.000 genes, una cantidad muy similar a la de la mosca de la fruta, los gusanos y el hombre. El análisis de su genoma también apoya la idea de que las esponjas son la raíz del árbol evolutivo entre los animales. De hecho, aunque carezcan de órganos como músculos, nervios o tejido epitelial, las proteínas que las células nerviosas utilizan para comunicarse entre sí o aquellas necesarias para formar tejido epitelial, sí están codificadas en sus genes. Las esponjas también tienen genes vitales para el sistema inmune de todos los animales: aquellos que comunican al organismo que hay una célula extraña en el cuerpo. Otro hecho que apoya la teoría es la presencia de 705 genes (más que cualquier otro animal) que codifican quinasas, proteínas que adhieren una molécula de fosfato a otra proteína. Este proceso se conoce como fosforilación y es el responsable de activar o desactivar ciertas enzimas causando o previniendo enfermedades como la diabetes o el cáncer. Respecto a esto último, Srivastava asegura que “algunos de los genes que compartimos humanos, esponjas y muchos otros animales, son los mismos involucrados en el cáncer. De modo que esta enfermedad es de organismos multicelulares. El cáncer surge cuando nacen estos organismos.” FUENTE
Un nuevo agujero solar amenaza a la Tierra Una espectacular imagen del Sol muestra cambios en su corona que pueden ser peligrosos para nuestro planeta J. DE Jorge Desde hace unos meses, los científicos vienen advirtiendo de que el Sol ha despertado de un largo letargo y de que se prepara para una fase de intensa actividad jamás conocida hasta la fecha. Estos movimientos solares provocan explosiones que, si llegan al suficiente grado de violencia, pueden dejar frita nuestra red eléctrica y desbaratar los sistemas de comunicaciones y de navegación por satélite. Ya se han registrado algunas de estas erupciones con una fuerza inusitada, aunque sólo han sido una advertencia. Ahora, una nueva e impresionante imagen del astro rey obtenida por la sonda de la NASA denominada Observatorio de Dinámica Solar (SDO, por siglas en inglés), muestra algo muy poco tranquilizador, un agujero en la corona solar, una zona donde el campo magnético se abre y permite que el viento solar se escape. Este agujero está girando hacia la Tierra, lo que podría producir una tormenta geomagnética que llegue a afectarnos. Impresionante imagen de los campos magnéticos del Sol Esta nueva imagen del Sol fue obtenida el pasado 20 de agosto mediante un instrumento para obtener imágenes heliosísmicas magnéticas (HMI) con el que está equipado la sonda SDO. Las líneas de campo magnético están codificadas por colores: las blancas muestran los campos magnéticos que están cerrados -es decir, que no sueltan viento solar- y las líneas doradas los campos abiertos, aquellos que sí lo dejan escapar. Para los científicos, la comprensión de este mecanismo resulta muy importante, ya que creen que las tormentas solares están provocadas por los cambios en la estructura y las conexiones de estos campos. Los agujeros de la corona son vastas regiones menos densas y más frías que las áreas que las rodean. El agujero permite un flujo constante de alta densidad del plasma y se provoca un aumento en la intensidad de los efectos del viento solar en la Tierra cuando un agujero de este tipo de enfrenta a nuestro planeta. FUENTE
Simulaciones por ordenador muestran los primeros agujeros negros supermasivos Los primeros agujeros negros supermasivos del Universo probablemente nacieron cuando las primeras galaxias colisionaron y se fusionaron. Este es el escenario que muestran las simulaciones por ordenador que ha realizado un equipo internacional de astrónomos. Durante los primeros mil millones de años del Universo, el colapso y las fusiones de las protogalaxias masivas ofrecieron un entorno adecuado en el que se pudieron formar agujeros negros supermasivos, en escalas de tiempo de unos cien millones de años. Así lo muestra un nuevo modelo, que hoy se publica en Nature, creado para explicar la formación de estos agujeros negros con masas más de mil millones de veces superiores a la del Sol. “La novedad de nuestro articulo es que por primera vez se demuestra que es viable que el colapso ocurra en condiciones normales, es decir que se dan comúnmente en el Universo, como lo son los choques de galaxias”, destaca a SINC Andrés Escala, profesor del Departamento de Astronomía de la Universidad de Chile y coautor del trabajo. El estudio se basa en las simulaciones numéricas que ha realizado un equipo de astrofísicos dirigidos desde la Universidad de Zurich (Suiza). Las operaciones se han desarrollado en los supercomputadores de esta universidad durante un tiempo aproximado de medio millón de horas. Escala explica: “Las simulaciones han consistido en la unión de dos galaxias que contenían un enorme halo de materia oscura y un disco de estrellas y gas. Al transcurrir la fusión se crea una pequeña región central, con una nube de gran densidad que, al cabo de unos cien mil años, es demasiado densa para soportar su propio peso, lo que ocasiona su colapso creando las condiciones necesarias para dar origen a un agujero negro supermasivo”. Los científicos piensan que estos agujeros negros se encuentran en el centro de la mayoría de las grandes galaxias. Las observaciones de los lejanos cuásares (galaxias activas impulsadas por la acreción sobre un agujero negro central) muestran que ya había agujeros negros supermasivos durante los primeros mil millones de años después del Big Bang. Modelos complementarios Los modelos que existen para explicar la formación de esos agujeros negros todavía no son del todo satisfactorios. En particular, existe uno que propone un colapso de gas en las protogalaxias aisladas, pero parece que se necesitan condiciones especiales para evitar que las formaciones de estrellas consuman el gas antes de que se pueda formar un agujero negro. “El nuevo modelo complementa a los anteriores, y es capaz de resolver algunos de los problemas que planteaban”, indica Escala. “Por ejemplo, el modelo de formar agujeros supermasivos a través de la acreción de gas en agujeros negros pequeños tiene el gran problema de ser demasiado lento y, por lo tanto, es incapaz de explicar porque ya detectamos la presencia de agujeros supermasivos en un desplazamiento hacia el rojo o redshift 6 (aproximadamente el 5% de su edad actual). La principal ventaja del modelo de colapso directo en un agujero supermasivo es que es mucho mas rápido”. El equipo demuestra así que las fusiones entre protogalaxias masivas ya eran habituales en los primeros tiempos del Universo. La fusión simulada de dos galaxias de disco masivo produce un disco de gas inestable y giratorio que canaliza más de cien millones de masas solares de gas en una nube de gas central en sólo cien mil años. Esta nube colapsa en un agujero negro que puede entonces crecer a mil millones de masas solares en cerca de cien millones de años por la acreción de gas del disco que lo rodea. FUENTE
Descubierta una estrella vieja con abundante agua El hallazgo supone un reto para la teoría vigente sobre la química estelar Una estrella vieja que está a una distancia de unos 500 años luz de la Tierra ha dado una buena sorpresa a los astrónomos que la han estudiado con un telescopio avanzado: el astro, pese a ser rico en carbono, tiene en su atmósfera mucho vapor de agua (a unos 700 grados centígrados de temperatura) en su atmósfera y no debería ser así, según las teorías actuales sobre la química estelar. Lo chocante en este caso es que cuando hay más carbono que oxígeno en un astro, este último tiende a formar monóxido de carbono y apenas se asocia con el hidrógeno para formar agua. La estrella de la sorpresa se llama IRC+10216 y está en la constelación de Leo; su radio es igual a 500 soles y es el objeto extrasolar más brillante del cielo en el infrarrojo; actualmente, una vez consumido su hidrógeno, el astro está consumiendo el helio y convirtiéndolo en carbono también por fusión nuclear. Emite 10.000 veces más energía que el Sol, pero está en una fase del final de su evolución y dentro de miles de años se convertirá en una enana blanca. La estrella IRC+10216 ha intrigado a los investigadores desde que, en 2001, se detectó por primera vez la presencia de vapor de agua en su envoltura, explica la revista Nature, donde se publica ahora el nuevo hallazgo. Dado que el agua suponía un reto para el conocimiento de la química estelar, se buscaron explicaciones, entre ellas su origen en una nube de cometas helados alrededor de la estrella. Pero en noviembre del año pasado, un equipo internacional liderado por Leen Decin (Universidad Católica de Leuven, Bélgica), utilizó el telescopio Herschel, de la Agencia Europea del Espacio (ESA), para observar el astro en cuestión y los astrónomos descubrieron docenas de firmas del vapor de agua en los análisis de la luz emitida por la estrella, con lo que han podido descartar varias hipótesis sobre su origen, incluida la de los cuerpos helados. "Herschel ha detectado sin lugar a dudas la presencia de agua a muchas longitudes de onda y ahora es posible establecer que la temperatura del vapor de agua es de entre 700 y mil grados centígrados, lo que implica que el vapor de agua se forma en las capas más internas de la atmósfera [del astro] y se distribuye a través del ciento estelar", explica José Cernicharo (Centro de Astrobiología), uno de los autores del descubrimiento, en un comunicado del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). A la vista de estos resultados los expertos formulan nuevas hipótesis para explicar el fenómeno y la idea más plausible es que el vapor de agua se produce por procesos químicos desencadenados por la radiación ultravioleta: los fotones rompen las moléculas de monóxido de carbono y se liberan átomos de oxígeno que pueden asociarse con hidrógeno formando moléculas de agua. IRC+10216 es un objeto celeste de la Vía Láctea a menudo observado por los astrónomos. La estrella está envuelta por una capa polvorienta con abundantes moléculas complejas (más de 70 diferentes se han identificado), lo que es característico de una rica química del carbono, explica el experto Bengt Gustafsson (Universidad de Upsala, Suecia) en un comentario en Nature acerca del hallazgo de Decin y sus colegas. "Aproximadamente el 50% de las moléculas observadas en astronomía se han detectado en este objeto", añade. El telescopio infrarrojo Herschel fue lanzado al espacio en mayo de 2009 y está situado a 1,5 millones de kilómetros de la Tierra, en órbita del punto de equilibro gravitatorio L2. FUENTE

¿Y si las leyes de la física no fueran las mismas en todas partes? Científicos sugieren que una de las constantes que rigen la naturaleza y la vida puede variar a lo largo del Universo Crecimiento de un quásar en una galaxia lejana Un estudio realizado por un equipo de astrofísicos de Australia e Inglaterra ha descubierto evidencias de que una de las constantes fundamentales de la naturaleza, la conocida como constante de estructura fina o alfa, que indica el acoplamiento de la fuerza electromagnética, puede ser distinta en cada parte del Universo. Aunque hasta aquí parece un extraño galimatías, esta certeza, si se confirma, supondría algo revolucionario, ya que indicaría que las leyes de la física pueden no ser iguales en todo el cosmos. El avance del estudio, en fase de revisión, ha sido publicado por la revista Physical Review. Después de medir esta constante -que tiene un valor de 1/137,0359- alrededor de 300 galaxias y quásares distantes, los investigadores concluyeron que la fuerza del electromagnetismo no es la misma en todas partes. Al parecer, «varía de forma continua a lo largo de un eje», explica John Webb, uno de los responsables del estudio y profesor de la Universidad de Nueva Gales del Sur. Los datos, obtenidos con el telescopio Keck, que apunta al norte, en Mauna Kea (Hawai) y el Very Large Telescope (VLT), que apunta al sur, en Paranal (Chile), sorprendieron a Webb y su equipo, ya que parecían contradecir resultados anteriores publicados por los científicos en 1999. Sin embargo, comprobaron cómo la constante alfa es ligeramente menor en el hemisferio norte y ligeramente mayor en el sur. Es decir, que tiene una variación continua a lo largo del espacio. La vida, imposible Según Webb, «las implicaciones de este descubrimiento para la comprensión actual de la ciencia son profundas», ya que quiebra el supuesto básico de que las leyes físicas son las mismas en todas las partes del Universo. Los resultados también violan el principio de equivalencia de Einstein y sugieren que el Universo puede ser mucho mayor de lo pensado hasta ahora, e incluso de tamaño infinito. Los científicos intentarán confirmar estos resultados con otros métodos experimentales. Además, si las leyes de la física son «locales», puede suponer que una parte del Universo favorezca la existencia de la vida, pero que en otras regiones más distantes la vida sea un reto imposible al estar sometidas a diferentes leyes. FUENTE

Descubren la galaxia más lejana jamás detectada en el Universo Situada a 13.000 millones de años luz, los científicos la han encontrado entre la niebla que cubría el cosmos primitivo Judith de Jorge En la carrera por saber quién mira más lejos, un equipo de astrónomos europeos acaba de apuntarse un gran tanto. Con la ayuda del Very Large Telescope (VTL) del Observatorio Europeo Austral (ESO, por sus siglas en inglés), situado en el norte de Chile, los científicos han confirmado la distancia a la galaxia más remota que se conoce. Con un nombre imposible de recordar, la galaxia UDFy-38135539, es el objeto más lejano identificado en el Universo. El hallazgo supone también una mirada directa al pasado, ya que la luz que han observado los científicos fue emitida hace más de 13.000 millones de años, cuando el cosmos se encontraba prácticamente en pañales. La investigación aparece publicada en el último número de la revista Nature. link: http://www.youtube.com/watch?v=RItsQAxbo7M La galaxia, un punto tenue en la fotografía, fue detectada previamente por el objetivo de la Cámara de Gran Angular 3 (WFC 3) del maravilloso telescopio espacial Hubble en 2009. No fue fácil dar con ella, ya que estaba muy bien escondida en los límites del Universo conocido. La luz de UDFy-38135539 llegaba a la Tierra de forma extremadamente débil. Para complicar las cosas, en la primera época posterior al Big Bang, los primeros mil millones de años, el Universo no era completamente transparente, y gran parte del mismo estaba cubierto por una niebla de hidrógeno que absorbía la luz ultravioleta proveniente de las jóvenes galaxias. Era como buscar una aguja en un pajar... lleno de niebla. Una vez detectada la galaxia, había que poner en claro su valor. ¿Se trataba en realidad del objeto más lejano del Universo? Los científicos, dirigidos por Matthew Lehnert, del Observatorio de París en Meudon (Francia), analizaron a la candidata durante dos meses. Para ello, examinaron su corrimiento al rojo, una característica de los rayos de luz (las oscilaciones de las ondas de luz van más lentas y se vuelven más rojas con la influencia de la gravedad) que ayuda a determinar la distancia a la que se encuentran las galaxias. Después de revisar sus resultados, el equipo concluyó que nunca antes se había visto algo tan distante. La luz había sido emitida tan sólo 600 millones de años después del Big Bang. Si se tiene en cuenta que el Universo tiene 13.700 millones de años, es como ver su primera juventud. «Chivatas» cósmicas «Las implicaciones astrofísicas de esta detección son aún más importantes. Es la primera vez que sabemos con seguridad que estamos mirando una de las galaxias que despejó la niebla que llenaba el Universo temprano», explica Nicole Nesvadba, de la Universidad Paris-Sud, en Orsay, y coautora de la investigación. Los científicos creen que tiene que haber otras galaxias, probablemente más débiles y menos masivas, que sean compañeras cercanas de UDFy-38135539, y que, sin quererlo, también han ayudado a encontrarla, al hacer transparente el espacio a su alrededor. Sin estas «chivatas» cósmicas, los científicos creen que la luz de la galaxia más lejana habría quedado tapada por la niebla de hidrógeno circundante y, probablemente, no habríamos sido capaces de detectarla. FUENTE

El Hubble muestra el futuro de las estrellas dentro de 10.000 años Científicos siguen el frenético movimiento de un enjambre 100.000 estrellas en Omega Centauri y predicen su destino JUDITH DE JORGE Los astrónomos están acostumbrados a descubrir el pasado cuando observan el Universo. Hace tan solo unos días, un equipo internacional anunciaba el hallazgo del objeto más lejano y antiguo jamás visto en el Cosmos, una galaxia situada a 13.000 millones de años luz. Esa galaxia había sido detectada un año antes por el telescopio espacial Hubble, el mismo que ahora ha sido empleado para poder observar algo muy diferente: el futuro. Tras contemplar el movimiento estelar en el corazón de Omega Centauri, el cúmulo globular más grande y brillante de la Vía Láctea, científicos del Instituto de Ciencia del Telescopio Espacial en Baltimore (EE.UU.) aseguran poder predecir cómo se moverán en él las estrellas durante los próximos 10.000 años. El trabajo no es nada desdeñable si se tiene en cuenta en ese clúster conviven, como si fuera un avispero, casi 10 millones de estrellas. Los científicos han conseguido seguir la pista de 100.000 de ellas. link: http://www.youtube.com/watch?v=zus_4Kum590 Las estrellas del Omega Centauri se mueven en todas direcciones, como un enjambre de avispas El cúmulo globular Omega Centauri ha llamado la atención de los aficionados a observar el cielo desde que el astrónomo Ptolomeo lo catalogara por primera vez hace 2.000 años. Sin embargo, Ptolomeo creía que se trataba de una sola estrella. No sabía que esa «estrella» era en realidad un enjambre de casi 10 millones, todas orbitando alrededor de un centro común de gravedad. Las estrellas están tan hacinadas que los astrónomos tuvieron que esperar hasta la aparición del Hubble para alcanzar a ver el núcleo profundo de esa «colmena» y poder identificar cada una de ellas. Por fortuna, el telescopio de la NASA tiene una visión tan aguda, que incluso puede medir el movimiento de muchas de estas estrellas en un lapso relativamente corto de tiempo. La medición precisa de los movimientos de las estrellas en estos cúmulos gigantes nos indica cómo las agrupaciones estelares se formaron en los inicios del Universo, y si un agujero negro de masa intermedia, aproximadamente 10.000 veces la masa de nuestro Sol, podría estar al acecho entre las estrellas. Un seguimiento de cuatro años En el mayor estudio de este tipo realizado hasta la fecha, los científicos han tomado las imágenes obtenidas por las avanzadas cámaras del Hubble durante cuatro años, de 2002 a 2006, y han conseguido medir, gracias a sofisticados programas de computación, los pequeños movimientos y cambios de posición de más de 100.000 estrellas de este enorme enjambre. El investigador Roeland van der Marel, coautor de la investigación, sabe que esto no hubiera sido posible sin el Hubble. Gracias al magnífico telescopio espacial, «un trabajo que un telescopio terrestre tarda en hacer 50 años, se puede hacer con más precisión en tres o cuatro», explica. De esta forma, los astrónomos consiguieron hacer una simulación del movimiento frenético del grupo de estrellas, hasta el punto de mostrar la migración de las estrellas en los próximos 10.000 años. Las estrellas del Omega Centauri se mueven en todas direcciones, como un enjambre de avispas FUENTE

Una mutación ocurrida hace 100 millones de años marcó la evolución Un «error» genético permitió que las flores desarrollaran sus órganos sexuales de diferentes maneras ¿Una mutación genética es siempre un fallo de la naturaleza? Si las consecuencias no son dramáticas para quienes la sufren, no tiene porqué. Al contrario, un pequeño cambio, una casualidad o un error en el código de barras biológico puede permitir que el mundo sea variado y generoso. Una nueva investigación publicada en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) muestra cómo la diversidad biológica y la evolución en el planeta pueden ser fruto de un «error» genético. Científicos de la Universidad de Leeds han descubierto que una mutación ocurrida hace más de 100 millones de años llevó a las flores a desarrollar sus órganos sexuales, masculinos y femeninos, de diferentes formas, algo que ha marcado de forma manera importante su forma de reproducirse Una Antirrhinum En un determinado número de plantas, el gen involucrado en la «fabricación» de órganos femeninos y masculinos se duplicó para crear dos copias muy similares. Por ejemplo, en la variedad Arabidopsis, un género de plantas herbáceas, una copia se encarga de hacer las partes femeninas y masculinas de la flor, pero la otra asume un rol completamente nuevo: hace añicos las vainas de semillas abiertas. Por el contrario, en las plantas conocidas como Boca de dragón (género Antirrhinum), ambos genes están relacionados con los órganos sexuales. Una copia desarrolla principalmente las partes femeninas -aunque también desempeña un pequeño trabajo en las masculinas-, pero la otra sólo puede hacer flores masculinas. «Las bocas de dragón están en la cúspide de la división del trabajo entre los dos genes para hacer órganos masculinos y femeninos, un momento clave en el proceso evolutivo", explica el investigador Brendan Davies, de la facultad de Ciencias Biológicas de Leeds. «Más genes con diferentes funciones producen un organismo más complejo y abren la puerta a la diversificación y la creación de nuevas especies», apunta. Tras realizar el árbol evolutivo de diferentes plantas con flores, los investigadores ha calculado que la duplicación de genes ocurrió hace 120 millones de años. Pero la mutación de cómo las flores utilizan este gen extra ocurrió 20 millones de años después. Un mundo perfecto, un mundo aburrido Los investigadores creen que el uso diferente del gen en cada planta se debe a un aminoácido. Aunque los genes son muy parecidos, las proteínas que codifican no siempre tienen este aminoácido en cuestión. Cuando está presente, la actividad de la proteína está limitada a fabricar sólo partes masculinas. Cuando no está, la proteína es capaz de relacionarse con otras proteínas implicadas en la producción de flores, lo que le permite sacar adelante ambas partes masculinas y femeninas. «Una pequeña mutación en los genes engaña a la maquinaria de la planta para insertar un aminoácido extra, y este pequeño cambio ha creado una gran diferencia en cómo las plantas controlan sus órganos reproductivos», explica el profesor Davies. «Esto es evolución en marcha, aunque no sabemos todavía si esta mutación ha llegado a su final o si conduce a nuevas complejidades». A su juicio, la investigación es «un ejemplo excelente de cómo una imperfección ha producido chispas en el cambio evolutivo. Si viviéramos en un mundo perfecto, sería todo mucho menos interesante, sin diversidad y sin posibilidad del desarrollo de nuevas especies». FUENTE
Científicos consiguen atrapar átomos de antimateria por primera vez El hallazgo, conseguido a 272 grados bajo cero, puede cambiar de forma drástica lo que conocemos sobre la Física En la película «Ángeles y Demonios», los científicos conseguían resolver uno de los problemas más desconcertantes de la Ciencia: la captura y almacenamiento de la antimateria, algo que, en la vida real, nunca había sido logrado.... Hasta ahora. Un equipo internacional de investigadores ha sido el primero en atrapar la antimateria atómica. Y lo ha logrado en las instalaciones de la Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN, por sus siglas en inglés), ubicada en Ginebra (Suiza). El hallazgo, publicado en la revista Nature, podría cambiar drásticamente lo que sabemos actualmente sobre los fundamentos de la Física. Recreación del experimento para atrapar antimateria La antimateria puede explicarse como la imagen ante el espejo de la materia. Por ejemplo, un átomo de antihidrógeno -que es precisamente el que han conseguido capturar- tendría las mismas propiedades y componentes que uno de hidrógeno, pero con la carga eléctrica opuesta. Cuando la materia y la antimateria entran en contacto se aniquilan mutuamente, un proceso que los científicos creen ocurrió instantes después del Big Bang y que ayudó a formar el Universo tal y como lo conocemos. En ese momento, prevaleció la materia y sólo quedó una pequeñísima parte de antimateria en el Cosmos, muy difícil de detectar y más aún de capturar. «Este es un descubrimiento muy importante. Podría dar lugar a experimentos que cambien de manera drástica la visión actual de la Física fundamental o, por el contrario, confirmen todo lo que ya sabemos», explica Rob Thompson, jefe de física y astronomía en la Universidad de Calgary e investigador del grupo ALPHA, uno de los dos equipos de físicos que compiten en el mundo por entender mejor la antimateria y la formación del Universo. Ni para calentar un café Los átomos de antihidrógeno han sido producidos a bajas energías en los laboratorios del CERN desde 2002, pero hasta ahora no había sido posible confinarlos. Atrapar estas partículas es extraordinariamente difícil, ya que cuando materia y antimateria se acercan demasiado, se destruyen entre sí en una especie de explosión, dejando tras de sí la energía que las hizo. El reto era enfriar los átomos suficientemente, hasta 272 grados bajo cero, de modo que sean lo suficientemente lentos para que puedan ser atrapados en un dispositivo de almacenamiento magnético. De esta forma, los científicos fueron capaces de atrapar 38 átomos de antihidrógeno, el más simple de todos los átomos de antimateria, «una cantidad muy pequeña, nada que ver con lo que necesitaríamos para dar energía a la nave Enterprise de «Star Trek» o incluso para calentar una taza de café», afirman los investigadores. «Sabemos mucho sobre la materia, pero muy poco acerca de la antimateria. Suponemos que en el Big Bang hubo tanta antimateria como materia. ¿Dónde está la antimateria? ¿Adónde fue? ¿Y por qué parece que hay más materia que antimateria?», se pregunta Makoto Fujiwara, profesor adjunto en el Departamento de Física y Astronomía de la Universidad de Calgary. Gracias a este hallazgo quizás sus preguntas puedan ser respondidas. FUENTE
Así es la atmósfera de un mundo parecido a la Tierra Astrónomos analizan por primera vez el ambiente que rodea un planeta fuera del Sistema Solar y descubren que puede estar lleno de vapor de agua J. de Jorge Un equipo internacional de investigadores liderado por expertos de la Universidad de Cambridge anunciaba en diciembre del pasado año el hallazgo de un nuevo planeta extrasolar bautizado como GJ 1214b, situado muy cerca, a tan sólo 40 años luz. La nueva súper Tierra -tiene seis veces la masa de nuestro planeta- llamó de inmediato la atención de la comunidad científica por sus inusuales características. El planeta parecía tener una atmósfera de 200 kilómetros de grosor a su alrededor, con una temperatura infernal de 200 grados en su superficie. Unas condiciones que descartaban la vida tal y como la conocemos, pero que podrían permitir una química compleja. Un año después, los investigadores han publicado en Nature -la misma revista que hizo públicos sus primeros hallazgos-, una análisis exhaustivo de la atmósfera de GJ 1214b. No sólo confirman que esa atmósfera existe, sino que la describen con todo detalle. Nunca antes se había logrado analizar el ambiente de uno de estos gigantes. GJ 1214b fue descubierto en 2009 utilizando el instrumento HARPS del telescopio de 3,6 metros de la ESO en Chile. El exoplaneta tiene un radio 2,6 veces más grande que el de la Tierra y una masa 6,5 veces mayor. Su estrella, situada en la constelación de Ophiuchus, es débil, pero también pequeña, lo que significa que el tamaño del planeta es grande en comparación con el disco estelar, por lo que es relativamente fácil de estudiar. El planeta orbita su estrella una vez cada 38 horas a una distancia de solo 2 millones de kilómetros, cerca de 70 veces más cerca que la distancia que separa la Tierra del Sol. Los astrónomos analizaron la «firma» química de la súper Tierra a su paso por delante de su estrella Cubierto de vapor Para estudiar la atmósfera, el equipo observó la luz proveniente de la estrella cuando el planeta pasa frente a ella. Antes de las nuevas observaciones, los astrónomos habían sugerido tres ambientes posibles para GJ 1214b. La primera era la intrigante posibilidad de que el planeta estuviera cubierto por agua, que, dada la proximidad a su estrella, estaría en forma de vapor. Las segunda, que este mundo rocoso tuviera una atmósfera compuesta principalmente de hidrógeno, pero con nubes altas o nieblas que oscurecen la vista. La tercera opción era que el exoplaneta se comportara como un mini Neptuno, con un pequeño núcleo rocoso y una atmósfera profundamente rica en hidrógeno. Las nuevas medidas no muestran los signos indicadores de hidrógeno, por lo que los científicos descartan la tercera opción. Por lo tanto, o el ambiente es rico en vapor o está cubierto de nubes o nieblas similares a las observadas en las atmósferas de Venus y Titán, que ocultan la firma de hidrógeno. «A pesar de que no se puede decir todavía de qué está compuesta esta atmósfera exactamente, es un emocionante paso adelante poder reducir el número de opciones entre lleno de vapor o brumoso», afirma Jacob Bean, investigador del Centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian y responsable del estudio. La distinción que aclare finalmente cómo es la atmósfera de este mundo llegará de la mano de observaciones de telescopios espaciales a longitudes de onda más largas. FUENTE