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pitifox

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Primer post: 28 sept 2007
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La violencia y el sistema por Carlos del Frade
InfoporAnónimoFecha desconocida

Estimados lectores de este post: es una info muy interesante de leer, por favor no bardeen. La violencia es una herramienta y una identidad del sistema. En la cancha grande de la historia, treintaiún años después del terrorismo de estado, apenas hay un centenar y medio de integrantes de fuerzas armadas y seguridad que están presos. De acuerdo a documentos del propio ejército argentino hubo no menos de 80 mil uniformados que participaron de la represión. Mataron para concentrar la riqueza en pocas manos y domesticar a las nuevas generaciones de argentinos a la regla de juego número uno: no se pueden modificar las cosas, ganan siempre los mismos, los que son pocos. Y hubo otro saqueo impune, las palabras. Según la UNESCO, cada argentino manejaba hacia 1975, 8 mil vocablos cada uno. Hoy, tres décadas después, apenas 800. Si uno no puede decir lo que necesita, no puede expresar lo que sueña, no puede comunicar por qué sufre, se convierte en un no dicente, en un repetidor de palabras ajenas, en un a-dicto, en alguien incapaz de poner en palabras sus urgencias. Sobre esta base de impunidad, satanización de la política y el gremialismo, los años noventa trajeron la privatización de los patrimonios paridos por generaciones y generaciones de argentinos. Falta de trabajo y educación y medios de comunicación que en lugar de reparar la ausencia de palabras fomentaron el individualismo y la salvación personal. El pasado no servía para nada y el futuro debía ignorarse. Sin trabajo ni sueños colectivos de los cuales enamorarse, las mayorías de pibas y pibes argentinos comenzaron a sentir que el país era apenas la descolorida metáfora de la camiseta de la selección. Y el que vive sin sentido, mata sin sentido. Cuando los diarios, las radios y la televisión presentan casos de asesinatos “sin sentido”, en realidad están mostrando consecuencias de vidas sin sentido colectivo, sin sueños ni esperanzas. La violencia, entonces, es hija de la masacre impune; la privatización de los patrimonios colectivos; la desinformación programada que oculta a los verdaderos multiplicadores del dolor y hace creer que el enemigo es el que está al lado y no el que desde arriba impone, mutila, segrega, castiga y excluye; y la ausencia de ejemplos motivadores que devuelvan la capacidad transformadora a la política y la militancia social. En la cancha chica del fútbol, veintiocho años después, Julio Humberto Grondona es la expresión de intereses que privatizaron los patrimonios de los clubes en beneficio de grandes empresarios “inversores” que fueron cerrando las instituciones con fines sociales y abrieron el terreno para convertir a las viejas barras seguidoras en grupos de tareas que tienen como única finalidad mantener el privilegio de los apropiadores de estas últimas identidades colectivas, los clubes de fútbol. En la avenida de doble mano que suele ser la realidad, marchan por una calle los delincuentes de guante blanco y por la otra, sus socios menores, los delincuentes de manos sucias, sus grupos de tareas. Aquellos que en los barrios de las grandes ciudades ganan “soldados” a cambio de tener un lugar en las canchas y ganarse la vida con la venta de drogas que nunca viene de abajo, sino de arriba. La violencia es una forma de pertenecer a algo colectivo. Es el gran negocio del sistema: durante más de treinta años viene pontificando que la política y la militancia son malas palabras, sinónimos de corrupción; de tal forma cientos de pibes aguantan el presente desde esos lugares, la violencia y la droga. Desde una de las cárceles más tristemente célebres del país, el penal de Coronda, en la provincia de Santa Fe, un muchacho le confesó a este cronista: “Me di cuenta que no hacía negocios para mi. Le hice el negocio al sistema. Ellos están contentos con que salgamos a afanar, con que nos droguemos. Así nunca vamos a ser revolucionarios. Ese es el negocio de ellos”, dijo el pibe. Una brutal y profunda enseñanza. En la cancha grande de la historia y en la cancha chica del fútbol, la violencia es una herramienta de los poderosos para que nadie quiera cambiar las reglas del juego y ganen siempre las minorías. Habrá que comprometerse a recuperar lo que se quiere. Porque si no se pelea por lo que se quiere, se termina sufriendo lo que no se quiere. Carlos del Frade DNI 14.729.802 0341 4850097 delfradec@ciudad.com.ar Periodista y escritor. Entre otros libros publicó “Central, Ñuls: la ciudad goleada. Fútbol, lavado de dinero y poder”, que se puede consultar a través de la página web de salvemos al fútbol. Una de las tantas fuentes:

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Hermeto pascoal en santa fe
InfoporAnónimo9/28/2007

Bueno gente les dejo la data es gratis y es en santa fe, no creo que haya muchas posibilidades de ver este artista les recomiendo que no se lo pierdan!!! link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=06Qm-Z5OsHw link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=lrFFEpick3A link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=fvtI_h_nE1g

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El arte de la discusión (alejandro dolina)
ArteporAnónimoFecha desconocida

Queridos taringueros les dejo una de las genialidades del maestro dolina de su libro "cronicas del angel gris" Espero lo disfruten!! ARTE DE LA DISCUSIÓN EN EL BARRIO DE FLORES Los espíritus obtusos del barrio de Flores comprendieron bastante bien estas ideas. Llegaron a descubrir que la razón permite sostener opiniones opuestas con idéntica destreza. Y con juvenil asombro pasaban las horas jugando a discutir. Pero lo que empezó como un juego se convirtió con el tiempo en una verdadera obsesión. Sucedió que algunos hombres adquirieron una habilidad superior para argumentar. Las técnicas se fueron perfeccionando y finalmente un pequeño grupo de personas alcanzó una solvencia polémica que estaba muy por encima de los modestos retruques de la gente sencilla. De allí nace el Círculo de Discutidores Profesionales, una entidad que marcó rumbos en la zona y que funcionaba en un salón de la calle Bogotá. El propósito fundamental del Círculo fue poner un poco de orden y concierto en las discusiones montaraces. Se editaron folletos con consejos y recomendaciones, se impartieron clases y se realizaron excursiones a barrios hostiles, como Colegiales para discutir como visitantes y vivir nuevas experiencias. Sin embargo, la institución logró fama y renombre gracias a las espectaculares Mesas Redondas de los Sábados que se realizaban en su sede y que atraían no sólo a grandes polemistas, sino también a sus hinchadas. El procedimiento corriente era elegir un tema de discusión y luego sortear las posiciones a sostener por cada uno de los participantes. A veces, en medio del debate, se obligaba a los discutidores a cambiar de bando. Esto producía un efecto muy atrayente. Y así, el que había defendido los derechos de la mujer en el mundo moderno, pasaba a refutarse a sí mismo y clamaba por el confinamiento femenino en la cocina y sus aledaños. Se podía tener razón las dos veces, o ninguna. Al principio, los temas de las Mesas Redondas eran más o menos previsibles: ¿Es el suicida un cobarde? ¿Pueden ser amigos el hombre y la mujer? ¿Importa más la forma o el contenido? ¿Librecambismo o proteccionismo? Más adelante el público se aburrió de estas cuestiones vulgares y exigió el examen de asuntos más arduos: ¿Medialunas de grasa o de manteca? ¿Es mejor el colectivo o el tren? ¿Frío o calor? ¿Rubias o morochas? En los años dorados del barrio del Ángel Gris, el salón de la calle Bogotá conoció verdaderos colosos. Aquel olímpico doctor Arnaldo Garcete, que citaba autores y tratadistas en catorce idiomas, la mayoría de ellos absolutamente desconocidos para él. Garcete llegó a formular sus argumentaciones en versos rimados, hábito que fue abandonando pues advirtió que su apellido era una enorme ventaja para sus adversarios. El abogado Hugo Varsky basaba su técnica en la gesticulación. Mientras exponían los otros, movía el dedo y la cabeza en señal negativa y con eso desalentaba a cualquiera. Llegado su turno, marcaba el compás de sus disertaciones con golpes de puño sobre la mesa, de modo que sus palabras parecían escritas en rojo. E1 ritmo de sus puñetazos iba en ascenso hasta culminar en una especie de candombe que impedía oír lo que estaba diciendo, pero que dejaba una sensación de triunfo inapelable. Famoso fue también el boticario Antonio Carrozzi, que apoyaba sus razones en el testimonio ajeno. Casi siempre se remitía a testigos ausentes o simplemente muertos: "Ahí está el finado Menéndez que no me deja mentir”. Y nadie se atrevía a contradecirlo. Más temible aún era Andrés Guzmán, hombre de pocos argumentos pero de fuerte pegada. Generalmente cerraba las discusiones con frases tales como: "Yo le voy a dar dimensión ontológica, pelandrún". Y se acababan las discrepancias. Hubo muchos otros... Rodolfo C. Pagani, el mago de los silencios; el gritón Frustaci, que aturdía con sus reflexiones; el viejo Vitale, que iba a menos por cortesía o el timorato Ernesto Cipolla, que daba la razón a todos y repetía lo que había dicho el último en hablar. Como ocurre casi siempre, la preocupación por la victoria a cualquier precio deslucía las competencias. Los más tramposos pusieron su ingenio al servicio de las zancadillas y las maniobras malintencionadas. El propio Manuel Mandeb, que solía asistir al Círculo como espectador, propuso un reglamento en el que se prohibían ciertos recursos infames. El polígrafo de Flores los clasificó y les dio nombre. Veamos algunos. RECURSO DE LA DEFINICIÓN SOLICITADA Consiste en pedir al expositor que defina cada una de las palabras que dice. Por ejemplo alguien declara: - A los niños hay que tratarlos con bondad. El tramposo dirá entonces: - Depende de lo que entienda usted por bondad. Se puede continuar indefinidamente, solicitando ante cada respuesta nuevas definiciones. RECURSO DEL EJEMPLO CERCANO Se trata de pretender que un caso particular constituye una regla general: - Todos los niños son unos papanatas. Ahí lo tiene usted a mi sobrino. Lo peor de esta jugada es que permite al adversario defenderse con un ejemplo contrario: - Sin embargo, el hermano de mi novia es una lumbrera. Generalmente el debate queda reducido a un mutuo tiroteo de ejemplos y hay pocas cosas tan aburridas. RECURSO DEL CAMBIO DE TEMA Hay mil maneras de conseguirlo. Desde elogiar la corbata del contrincante hasta cuestionar la pronunciación de una palabra cualquiera. Así, la discusión versará sobre corbatas, pronunciaciones o lo que el tramposo quiera. RECURSO DE LA DESAUTORIZACIÓN MORAL Consiste en hacer creer que los defectos personales de alguien se transmiten a sus argumentos. Por ejemplo: -¿Qué me viene con gnoseología, usted que es un borracho perdido? Los razonamientos pueden ser expuestos por un canalla o un santo, sin ser por ello ni más ni menos veraces. Sin embargo ésta es una de las trampas más difundidas en este juego. RECURSO EXTREMO BUSCANDO UN ACUERDO Lo usan los tramposos cuando se ven perdidos. Se trata de mimetizar la opinión propia con la del adversario. - Al final estamos diciendo lo mismo, pero con distintas palabras. Al oír esta última frase, puede pensarse que a veces ocurre algo mucho más peligroso: decir cosas diferentes con las mismas palabras. El recurso extremo puede usarse también en su variante "Finíshela": - Mire, ni yo lo voy a convencer a usted ni usted me va a convencer a mí. RECURSO DE LA METÁFORA COMO ARGUMENTO Consiste en atribuir rigor científico a las comparaciones poéticas. Alguien dice: - El país es como una casa y hay que construirlo desde los cimientos. Si uno toma demasiado en serio esta afirmación, podrá seguir hablando de techos, paredes, puertas y ventanas, para terminar diciendo que nuestra salvación está en manos de los albañiles. Mandeb denuncia en su trabajo más de setenta maniobras y trampas. Los directivos del Círculo nunca le hicieron mucho caso y hasta el día de hoy los recursos antedichos se siguen usando con total impunidad. Las Mesas Redondas de los Sábados siempre tuvieron una gravísima dificultad. Resultaba muy difícil establecer quién era el ganador. Se utilizaron muchos sistemas diferentes: jueces, jurados, puntajes, aplausos. Ninguno funcionó, pues invariablemente los resultados eran discutidos por los perdedores. Los más sabios sugirieron entonces que no era necesario buscar un ganador. Para ellos el fin de la discusión era llegar a una conclusión positiva, a acuñar un juicio definitivo sobre el tema central de la polémica. Este disparate tuvo bastante aceptación, aunque las dificultades para redactar la conclusión eran las mismas que para consagrar a un ganador. Alguien que confundía la voluntad con la realidad propuso someter las cuestiones a Votación. El aplauso de los demócratas saludó la propuesta y así una noche de verano se resolvió por 11 votos contra 4 que la capital de Suiza es Oslo. El aserto fue admitido también por los que perdieron, quienes juraron sostener hasta la muerte aquella conclusión por más que se quejarán suizos y noruegos. Estas coincidencias no le gustaban al público, que las sentía como aflojadas. Las muchedumbres exigían un poco de encono y al no encontrarlo se fueron alejando de la calle Bogotá. Para peor entró en escena la Comisión de Comedidos y Componedores, unos individuos que recorrían la barriada para meterse a separar en las broncas. Hartos de que los molieran a palos, trataron de evitar, ya que no las peleas callejeras, al menos las discusiones del Círculo. Para lograrlo apelaron al viejo cuento de la tesis, la antítesis y la síntesis. La acción de estos pisaverdes precipitó la decadencia de las Mesas Redondas. El Círculo de Discutidores alcanzó a sobrevivir algún tiempo gracias a la venta de opiniones y argumentos. Como podrá suponerse, el surtido era enorme y la demanda también. Los mejores clientes fueron los actores, cantantes, bailarinas, recitadores y peluqueros de ésos que van a la televisión a hablar de aquello que ignoran. Agotado su stock, el Círculo se cerró para siempre. Contra lo que puede suponerse, los Hombres Sensibles de Flores tuvieron cierta simpatía por los Discutidores. Las polémicas enseñaban que existen razones perfectas para afirmar cualquier cosa, cierta o falsa. Y los muchachos del Angel Gris pensaron que ésta era una gran lección. No para ellos, desde luego, sino para las gentes incautas. Los Hombres Sensibles supieron siempre que las verdades hay que buscarlas con el corazón. Por estas verdades del sentimiento vale la pena morir. Las otras son apenas fichas de un juego interesante. Por ahí andan los hombres sin corazón diciendo que ninguna causa merece que uno muera por ella. Tienen razón en su mundo pequeño de teoremas. ¿Quién se hará degollar para defender el principio de Arquímedes? Dejemos a los nuevos Discutidores que se diviertan con sus argumentos. No está mal para una tarde de lluvia. Pero recordemos siempre que fuera del salón está la vida con sus pasiones, sus héroes, sus canallas, sus mártires, sus puñales y sus muertes. Y el Destino no entiende razones. Buenas noches.

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Juan Gelman "la economía es una ciencia"
ArteporAnónimoFecha desconocida

Vaya uno a saber por que buscando info sobre un guitarrista llamado diego mizrahi el google me llevó a encontrar esto! LA ECONOMIA ES UNA CIENCIA ( por Juan Gelman) En el decenio que siguió a la crisis se notó la declinación del coeficiente de ternura en todos los países considerados o sea tu país mí país los países que crecían entre tu alma y mi alma de repente duraban un instante y antes de irse o desaparecer dejaban caer sábanas llenas de nuestros sexos que salían volando alrededor como perdices quiere decir que cada vez que hicimos el amor dejábamos nuestros sexos allí? y ellos seguían vivitos y coleando como perdices suavísimas? qué raro mirá que lavábamos las sábanas con subordinación y valor para que los jugos de la noche pasada no inauguraran el pasado y ningún pasado pusiera una oficina entre nosotros para ordenarnos el hoy porque el alma amorosa es desordenada y perfecta tiene mucha limpieza y lindura se necesita todo un Dios para encerrarla como le pasó a don francisco que así pudo cruzar la agua fría de la muerte es bien raro eso de nuestros sexos volando pero recuerdo ahora que cada vez que yo entraba en tu sexo y me bañaban tus espumas purísimas con impaciencia y dulzura y valor me parecía oir un pajarerío en el bosque de vos como amor encendiendo otro amor o más, es cierto que cada vez nuestros sexos resucitaban y se ponían a dar vueltas entre ellos como maripositas encandiladas por el fuego y se querían morir de nuevo buscando incesantemente la libertad y había un país entre la vida y la muerte donde todo era consolación y hermosura y no poseíamos nuestro corazón y nuestros sexos se perdían como almas en la noche y nunca más los volvíamos a ver para entender estudio los índices de la tasa de inversióún bruta los índices de la productividad marginal de las inversiones los índices de crecimiento del producto amoroso otros índices que es aburrido hablar aquí y no entiendo nada la economía es bien curiosa al pequeño ahorrista del alma lo engañan en wall street los sueldos de la ternura son bajos subsiste la injusticia en el mercado mundial del amor el aprendiz está rodeado de nubes que parecen elefantes eso no le da dicha ni desdicha en medio de las razones las redenciones las resurrecciones se lleva el alma a la nariz para sentir tus perjúmenes estoy viendo volar los pajaritos que te salían del sexo mejor dicho de más allá todavía de todo lo que valías o brillabas o eras y dabas como jugos de la noche. Espero que les guste!! fuente: http://porlaboca.blogspot.com

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Osvaldo Bayer "de eso no se habla"
InfoporAnónimoFecha desconocida

De eso no se habla http://static.pagina12.com.ar/fotos/20080425/notas/na04fo01.jpg Por Mocase-Vía Campesina * En Argentina viven 280 mil familias numerosas de 22 pueblos indígenas, y 220 mil familias campesinas, con al menos 1,5 millón de personas. No producen soja ni suscriben a los agronegocios, siembran alimentos y crían animales para autoconsumo y tienen una relación especial con la tierra, no la consideran un medio para negocios, se entienden como parte de ella, de su cultura, su historia y un bien común de las próximas generaciones. Estos dos actores centrales, pueblos originarios y campesinado, fueron sistemáticamente excluidos del debate del último mes, donde las cuatro entidades más tradicionales y conservadores del campo argentino realizaron un paro patronal inédito en el país. Sociedad Rural (SRA), Confederaciones Rurales (CRA), Confederación Intercooperativa Agropecuaria (Coninagro) y Federación Agraria (FAA) se movilizaron y desabastecieron de alimentos las grandes ciudades por un principal objetivo: el aumento de su rentabilidad, bendecidos por el precio internacional de la soja. Los chacareros, sean grandes o pequeños, en ningún momento corrieron peligro de pérdidas económicas, pero sí (luego de una medida impositiva del Estado) estuvieron a punto de ganar menos dinero del esperado. Durante semanas, manifestaciones y cruces verbales de variados tonos, las entidades tradicionales y el Gobierno silenciaron los siguientes temas: - Negocios. En el mercado de agronegocios mundial, Argentina es visto como un alumno modelo. En 1997, en Argentina se cosecharon once millones de toneladas de soja transgénica y se utilizaron seis millones de hectáreas. Diez años después, en 2007, la cosecha llegó a los 47 millones de toneladas, abarcando 16,6 millones de hectáreas. Es el tercer exportador mundial de grano de soja (luego de Estados Unidos y Brasil) y el primero de aceite. Las exportaciones de soja y sus derivados, en 2007, fueron por 11.000 millones de dólares. Argentina ya no produce alimentos y en el país no se come soja. La demanda proviene de Europa y China, donde es utilizada para alimentación animal. - Desalojos. El modelo de agronegocios basado en la soja transgénica desalojó, en los últimos diez años, 300 mil familias de campesinos e indígenas, que tuvieron como destino barrios empobrecidos de las grandes ciudades. - Desmontes. En sólo cuatro años, y por el avance de las plantaciones de soja, dejaron de existir 1.108.669 hectáreas de bosques nativos, 277 mil hectáreas por año, que equivalen a 760 por día, 32 hectáreas por hora. - Concentración. El modelo agropecuario actual, basado en la exportación y la producción intensiva, produce mayor concentración. El último censo agropecuario confirma: el diez por ciento de las denominadas “explotaciones agropecuarias” más grandes concentra el 78 por ciento de las tierras, mientras que el 60 por ciento de las fincas más pequeñas se reparte apenas el cinco por ciento de la superficie cultivable del país. - Desempleo. Mil hectáreas de soja pueden ser manejadas por sólo cuatro personas. Un tambo con esa superficie requiere, de mínimo, veinte trabajadores. Si esa porción de tierra estuviera en manos de familias campesinas indígenas, implicaría trabajo para 350 personas. - Salud. Los campos argentinos fueron rociados el último año con 165 millones de litros de glifosato, un agrotóxico denunciado por causar malformaciones a recién nacidos, abortos espontáneos, cáncer y muerte. Las acusaciones apuntan a la mayor semillera del mundo: Monsanto. - Empresas. Las compañías con mayor rentabilidad del negocio sojero (exportadoras y proveedoras de insumos) son Monsanto, Dupont, Syngenta, Bayer, Nidera, Cargill, Bunge, Dreyfus, Dow y Basf, entre otras. Ninguna de ellas fue cuestionada en el reciente conflicto. - Explotación. 1,3 millón de personas trabajan en el campo. El sueldo generalizado es de 1250 pesos al mes. Es considerado, por el propio Estado, el trabajador peor remunerado, el que padece las peores condiciones de trabajo y el más explotado. Aún se les paga con comida y viviendas precarias, en condiciones cercanas a la esclavitud. Además, el 75 por ciento de ellos está “en negro”, sin contrato de trabajo, cobertura de salud, aportes jubilatorios ni seguro por accidentes. - Diferencias. Durante el paro patronal, se utilizó como punta de lanza la situación de un “pequeño productor” con 100 hectáreas. En términos puramente económicos: cada hectárea se alquila a 200 pesos por mes, 20 mil pesos cada treinta días, 240 mil pesos al año sólo por alquilar su tierra. Si este propietario es “pequeño productor”, ¿cómo debiera llamarse a una familia campesina o indígena con veinte hectáreas, cien chivas y huerta para autoconsumo? - Futuro. La industria de los agronegocios tiene dos próximas metas en Argentina: introducir a su negocio diez millones de hectáreas (en detrimento de productores familiares) y los agrocombustibles (la creación de combustible a partir de soja), negocio con el que pretenden avanzar sobre otros cuatro millones de hectáreas de campesinos e indígenas. - Otro modelo. El Movimiento Nacional Campesino Indígena (MNCI), integrado por 15.000 familias de siete provincias, no fue incluido en las discusiones. El MNCI, con similitudes al Movimiento Sin Tierra de Brasil y los zapatistas mexicanos, fomenta la organización de los más pobres y marginados del campo argentino, la base de la pirámide rural. Dos de sus propuestas centrales son la reforma agraria integral y la soberanía alimentaria, lo que implica un cambio de modelo agrario. Cuestión de fondo que las cuatro entidades tradicionales, y el Gobierno, prefieren no hablar. * Movimiento Campesino de Santiago del Estero-Vía Campesina. Conformado por 9000 familias del monte, que viven de lo que producen y rechazan el modelo sojero. Fuente: http://www.pagina12.com.ar

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