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Escrito por una maestra
Escrito por una maestra
InfoporAnónimo2/12/2017

ESCRITO POR UNA MAESTRA: carta que circula en las redes sociales En 1977 una patota armada allanó nuestra casa - Uno de ellos le preguntó a mi viejo si en la casa había armas. Mi viejo un asturiano anarco-comunista con una dignidad admirable, les contestó bajo la mirada azorada de todos nosotros: SI, hay armas. Busquen en el galpón que las van a encontrar martillos, serruchos. Esas son las armas que hay en esta casa, porque esta es una casa de trabajadores. Eran tiempos de "guerra sucia" tal como los milicos llamaron al terrorismo de estado. Hoy, que los socios, los complices civiles de la dictadura estan el gobierno vuelven a hablar de guerra. Los enemigos somos los "maestritos".(En realidad los enemigos para ellos somos todos los trabajadores) Yo les diría homenajeando a mi viejo: vayan a las escuelas y van a encontrar las armas: libros, cuadernos, tizas, pizarrones, computadoras que dejo el populismo y sobre todo pibes y maestros desafiando y construyendo futuro. Cuando terminen de requisar las escuelas vayanse para el sindicato que ahí hay muchas más: banderas, pancartas, bombos, redoblantes, megáfonos y pecheras. Mucha suela gastada de trajinar calles. Pero van a encontrar armas más peligrosas: unidad, convicciones, historia, principios y un compromiso con la escuela pública que seguramente ustedes no entienden. Y alegría, mucha bronca transformada en alegría. Y sepan que quienes luchan con alegría son invencibles. Por eso vuelvan a sus despachos, a sus countries, a sus mujeres llenas de bótox, a sus empresas, a su corte de adulones, a su obscena frivolidad, a su cinismo, a su hipocresía... Nosotros seguiremos en las aulas y las calles. Porque las aulas y las calles nos pertenecen; Y en ellas no hay lugar para miserables. Cecilia Martinez.

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La nueva globalización
InfoporAnónimo2/14/2016

Por José Pablo Feinmann La política imperial de los actuales EE.UU. es nueva: quiere, sin más, el dominio del mundo. Tiene, se sabe, serios rivales. Pero nadie posee el armamento y la industria de armamentos de EE.UU. Ni –menos aún– nadie tiene ni por asomo su aparato mediático ideológico-propagandístico. Estamos, sin más, ante un imperio que lo quiere todo. Que no se conformará con menos. Su formidable poder mediático convence a su pueblo (no difícil de ser convencido) de que hoy más que nunca el destino manifiesto debe hacerse realidad. (Además, EE.UU. es ahora –junto a sus fuertes aliados europeos: Alemania, Francia, Gran Bretaña– el Occidente capitalista, un bloque con unidad de miras y objetivos, tan poderoso que su única posible derrota es su implosión.) El Big Brother Panóptico es la culminación de una obra maestra: someter por medio del goce. Pasen horas frente a Internet, jueguen a todo lo que quieran jugar, escríbanse mails con sus amigos, métanse en Facebook, escriban esas breves, ingeniosas y limitadas palabras en Twitter. Cuando lleguen al final empiecen otro. Twitter puede no terminar nunca, ser infinito. Exhiban su ingenio que antes acaso algún tonto jefe de redacción no supo reconocer y los echó rumbo a cualquier parte que no estuviera dentro del diario. Algo más (y sustancial): insulten. Llenen de insultos a quienes quieran. Es gratis. Es impune. Es anónimo. Se sacan las ganas y se acabó. Siguen siendo los mismos de siempre: simples, oscuras personas sumergidas en una vida sin objetivos, errática, que chapotean en la infinitamente poblada ciénaga de los mediocres y no ignorando que la orilla está lejos, cada vez más, para siempre inalcanzable. Al Big Brother Panóptico eso no le importa mucho. Sólo quiere saber qué hacen. Incluso a quiénes insultan. ¿Insultan a quiénes ellos quieren o insultan a sus representantes en cada rincón del mundo? El Big Brother informa: en Ecuador se está insultando mucho a la oposición del dictador Correa, ese enemigo de la prensa libre, ese autoritario fanático de la Ley Mordaza que cierra la boca del periodismo libre y con ella la boca de la libertad de expresión y con ella, sin más, la boca de la libertad que nosotros defendemos. Recuerden a nuestros niños diciendo: Freedom, Freedom, Freedom. Como zombies, de acuerdo. Los hemos sepultado con films de zombies últimamente tratando de hacer uno más de cada uno de ellos. Sin embargo, América prefiere un zombie que diga libertad a otro que diga Castro o Lenin. En el campo estrictamente filosófico, el Big Brother Panóptico implica una revolución. El sujeto se ha centrado. Se acabó su trizamiento, su deconstrucción, su fragmentación. Este sujeto –el Panóptico– es tan perverso como Heidegger (ese olvidado filósofo campesino) solía describirlo. Sí, está al servicio de la técnica. Palabra vieja, de comienzos del siglo XX. Antes de Heidegger, Oswald Spengler escribió un libro que llevaba por nombre La Decadencia de Occidente y luego otro llamado El hombre y la técnica. La palabra técnica, para nuestros científicos, huele a naftalina. Estamos mucho más allá de eso. Este sujeto centrado, no en la razón sino en el poder bélico y comunicacional, se entrega a constituir a los restantes sujetos. Nos van a entretener hasta morir. No es la primera vez que lanzamos esta advertencia. Porque eso quieren de nosotros: erosionar nuestra subjetividad obligándonos a ver lo que nos dan. Y eso que nos dan nos lo dan para idiotizarnos. Es la cultura de estupidización. Pero la globalización ha cambiado. Se ha hecho más profunda. Hasta ayer apenas implicaba el dominio del imperio y el control del mundo por medio del poder bélico y el comunicacional. Ahora van por más. Hunden sus raíces en los territorios que quieren manejar, controlar. En Argentina, esta segunda derrota de la izquierda peronista debe ser analizada adecuadamente. Pareciera –por decirlo tersamente– que los sueños de unidad continental, que la unidad bolivariana, que la América latina unida que predicó Felipe Varela, luego Manuel Ugarte, luego Forja y luego muchos otros hasta llegar al último intento en el siglo XXI con Hugo Chávez a la cabeza y el Mercosur y el triunfo sobre el ALCA ha llegado a su ocaso. Pero no se vuelve a los noventa. La nueva globalización siglo XXI toma el Estado por asalto. En el siglo XIX, en el Parlamento británico, notables políticos como Richard Cobden dijeron: nada de invadir las colonias, que tengan lo suyo, que tengan bandera, himno y Estado nacional. Pero que hagan negocios sólo con nosotros. Con los negocios nos alcanza. Con eso los dominaremos. A fines del siglo XX todo el mundo académico hablaba de la caída del Estado-nación. Hay un libro paradigmático: Las culturas de fin de siglo en América Latina (1994), se trata de una compilación llevada a cabo por Josefina Ludmer de una serie de ponencias en un Coloquio de Yale. Vale la pena comparar las posiciones de este Coloquio con las del Foro realizado en 2015, en Tucumán, organizado por Ricardo Forster. El de Yale daba por terminado el Estado-nación. El de Tucumán se deslizaba en su exaltación a-crítica. El primero era expresión de gobiernos como el de Carlos Menem, que habían destrozado la noción de soberanía. El segundo aún creía vivir los días de gloria del Estado nacional. Derrotado éste, se nos presenta la administración-Macri que globaliza al Estado desnacionalizándolo. Dejando atrás todas esas “viejas” ideas de soberanía, anticolonialismo, unidad latinoamericana, Mercosur, licuación de las desigualdades y los sueños de nuestros “padres fundadores”: Moreno, Bolívar, Artigas, Varela, Mariátegui, Ugarte, Forja, Perón, Hugo Chávez y los Kirchner. Hasta se dejan atrás las tesis de los parlamentaristas británicos. Esta globalización es nueva, más profunda. Los agentes de la globalización toman en sus propias manos el manejo del Estado. El 3 de enero de este año, en este diario, Fernando Krakowiak publicó un estudio de alto valor teórico. Su título era: El país atendido por sus propios dueños. Para quienes aman las nociones de patria, Estado nacional y soberanía el panorama es trágico. Por ahora, luego de una derrota que nadie ha explicado aún, y antes de lamentarse al extremo de no pensar, tratemos de (precisamente) pensar la originalidad de la nueva situación. Se han acentuado dos cosas: 1) el dominio del imperio capitalista occidental; 2) la inserción del país en la globalización que ese imperio propugna. La Cancillería está en manos de Telecom e IBM. El Ministerio de Hacienda en manos de JP Morgan. El Ministerio de Energía, Shell. La Secretaría de Finanzas, Deutsche Bank. El Directorio del Banco Central, JP Morgan y Goldman Sachs. Y así sucesivamente. Las empresas son: Thomson Reuters, Morgan Stanley, Exxon-Esso, Axion, General Motors, Techint, Coca Cola, Banco de Galicia, Edesur y Edenor, Pan American Energy y muchas más. La globalización, que sostiene la teoría del mercado libre, no es para todos. Ama más la economía que la política y la democracia. Suele ser expulsiva y no inclusiva. La expulsión genera delincuencia e inseguridad. Algo que la lleva a incurrir en la represión y a darle un peligroso vuelo autónomo a una policía no preparada para tenerlo. Todo esto le genera problemas que llevan a ponderar el autoritarismo como etapa necesaria para consolidar la balanza de pagos, la macroeconomía. Cuando Marx –en cierta etapa– dio su apoyo a las conquistas británicas en la India citó unas líneas de Goethe: “¿Quién lamenta los estragos/ si los frutos son placeres/ no mató a miles de seres/ Tamerlán en su reinado?” Un funcionario del Gobierno-Macri, sabiéndolo o no, dijo algo semejante: “Es espantoso, pero necesario”.

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petición para el ministro de educación Bullrich
petición para el ministro de educación Bullrich
InfoporAnónimo3/23/2017

Por favor firmen la petición para que haya una paritaria nacional docente y se cumpla con la ley Dirigida a Ministerio de Educaciòn de la Repùblica Argentina Ministro Esteban bullrich cumpla con la ley Ministro Esteban Bullrich cumpla con la ley de financiamiento educativo y convoque a una paritaria nacional docente porque es su responsabilidad , no atomice el sistema educativo porque a igual trabajo debe corresponder igual remuneración, lo dice la constitución nacional Esta petición se enviará a: Ministerio de Educaciòn de la Repùblica Argentina https://www.change.org/p/ministerio-de-educaci%C3%B3n-cultura-y-deportes-ministro-esteban-bullrich-cumpla-con-la-ley?recruiter=458877170&utm_source=share_petition&utm_medium=copylink Gracias por pasar y firmar

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Las gracias del rey de Holanda
Las gracias del rey de Holanda
InfoporAnónimo3/30/2017

- Gracias por Adquirir el Gas que Nuestra Empresa Familiar SHELL Compra en el Afganistán Ocupado, después de la Sangrienta Invasión Norteamericana y a Valores de Bicoca". - Gracias por pagar los Altos Costes diferenciales del Extenso Periplo del Transporte Marítimo desde las Costas Asiáticas hasta Chile y luego Mar del Plata y La Plata después de pasar por el Estrecho de Magallanes. . Gracias por Desalentar la Inversión en Yacimientos Locales a través de su Empresa de Bandera YPF, para la Extracción de sus Enormes Reservas Gasíferas en el Vasto Subsuelo Patagónico. - Gracias por dejar sus Reservas Locales Intactas, para su Posterior Extracción por Parte Nuestra, en algún Futuro en el que Nosotros y las Condiciones del Mercado decidan. - Gracias por No Comprar a Bolivia su Gas 128% más Barato, incluso pasando por alto no solamente la cercanía geográfica sino también las grandes facilidades del transporte terrestre por caños sin costura de producción argentina ya instalados, afectando su Desarrollo, su Consolidación Económica, conspirando y debilitando la Soberanía Política de su País Hermano, además de Socio del Mercosur. -En una Palabra Gracias, por hacer Usted "posible lo imposible". - En Nombre de mi Familia y en el mío Propio, Quiero Pedir una vez más a todos los Presentes, un Aplauso por este Nuevo Socio tan Leal a Nuestros Intereses en el Cono Sur" GIF

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los medios se han transformado en el principal partido oposi
los medios se han transformado en el principal partido oposi
InfoporAnónimo10/14/2012

BIENVENIDOS EL FILOSOFO ERNESTO LACLAU Y LOS MODELOS POSIBLES DE DEMOCRACIA “Los medios se han transformado en el principal partido opositor” Visitante cada vez más frecuente al país, analiza el triunfo de Chávez y la anomia europea en clave de construcciones políticas. El peligro de la oposición salvaje y el de la blandura. El rol de los medios en Argentina. Por Fernando Cibeira El filósofo Ernesto Laclau reside en Londres y tiene pautado viajar seis semanas por año a la Argentina, aunque reconoce que últimamente viene más seguido. Esta vez su llegada coincide con el ciclo Debates y Combates que la Secretaría de Cultura organizó en Tecnópolis, del que participaron también otros destacados politólogos, el secretario Legal y Técnico, Carlos Zannini, y el líder de la izquierda francesa Jean-Luc Mélenchon (ver páginas 18 y 19). Laclau recibe a Página/12 en el bar del Hotel Claridge poco antes de partir a la jornada de cierre del debate, todavía satisfecho por el resultado de la elección venezolana del domingo pasado y, como siempre, con el ojo atento a la realidad argentina. –¿Le extrañó que el candidato opositor venezolano, Hernán Capriles, dijera que La razón populista era su libro de cabecera? –No creo que haya dicho eso. De todos modos, si es su libro de cabecera, lo entendió poco. –¿Lo dice por su propuesta de campaña? –Por toda su intervención política, que apuntó a restituir el espacio político de la derecha en Venezuela. Muchas veces esos espacios políticos se construyen a través de discursos que no son formalmente de derecha pero que cumplen ese papel. En 1945, en Argentina, el discurso desde el punto de vista ideológico de la Unión Democrática, del Partido Comunista digamos, no era un discurso de derecha, pero funcionó políticamente como la plataforma electoral de la derecha. Eso pasa muchas veces. Yo había dicho que aquí grupos como Libres del Sur y Pino Solanas tenían como destino manifiesto terminar siendo aliados en un frente opositor antipopular, y eso es lo que está empezando a insinuarse. –¿Lo sorprendió de alguna manera el triunfo de Hugo Chávez? –No me sorprendió. Yo estuve unos días antes en la embajada argentina en Londres con la embajadora Alicia Castro y con un grupo de figuras de la izquierda británica, y todos coincidimos en que el triunfo de Chávez era ineluctable. Ha sido una victoria no sólo para Venezuela sino también para América latina, que está empezando una etapa en condiciones políticas y económicas mucho mejor que la que inició a comienzos de este siglo. Con la incorporación de Venezuela al Mercosur, la integración latinoamericana ha recibido un impulso fundamental. El Mercosur va a ser una potencia económica internacional de un peso considerable. –¿Una derrota de Chávez hubiera revertido este proceso? –No sé si lo hubiera puesto en peligro terminal, pero le hubiera puesto un freno. –Si uno lee los medios de allá, da la sensación de que en Europa todavía les cuesta entender por qué los venezolanos siguen votando a Chávez. ¿Es así? –En Europa hay una especie de cortina de humo que no sólo comparten por sectores de derecha sino también por algunos sectores de izquierda que forman parte de regímenes socialdemócratas, que tienden a coincidir en condenar la “deriva populista” de las revoluciones populares latinoamericanas. El problema es que la socialdemocracia europea se ha acoplado al tren del neoliberalismo. En casi todos de los países europeos la socialdemocracia ha jugado no un papel opositor al modelo dominante, sino un papel de complementación al modelo dominante. –¿Cómo encuentra el clima político en Argentina, por estos días bastante centrado en la aplicación de la ley de medios? –En Argentina la oposición política no logra construir un frente de fuerzas creíble. Eso es entendible porque ellos no pueden trascender el horizonte neoliberal que gobernó Argentina desde los mediados de los ’80 hasta el surgimiento del kirchnerismo. En esa medida, todos estos sectores están desaglutinados, sin propuestas reales. La única fuerza que consigue aglutinar una acción opositora son los medios, que se han transformado en el principal partido opositor. (Héctor) Magnetto es uno de los ejes de la acción opositora en la Argentina, incluso si él no actúa abiertamente en política. La acción opositora deriva hacia la acción social de los medios y estos sectores representan la única oposición creíble en este país. –¿Usted también considera tan determinante el 7 de diciembre? –Vamos a ver lo que pasa. Ahora se está jugando si va a haber una acción imparcial del Poder Judicial en términos de la demanda de Clarín o si va a haber una decisión cargada por la voluntad de crear obstáculos al Gobierno. El 7 de diciembre –o el 10, como dijo Cristina el otro día– es una fecha clave en el sentido de que el poder monopólico tiene que comenzar a desarticularse. –En Argentina, la oposición, más que plantear un modelo alternativo al del Gobierno, plantea un discurso “institucionalista”, incluso uno de los motivos de unión opositora fue el rechazo a la re-reelección presidencial. ¿Cree que ese discurso es acertado? –El argumento de un institucionalismo radical es típico de la derecha. Las instituciones nunca son neutrales, son la cristalización de la relación de fuerzas entre dos grupos y cualquiera que intente romper con esa relación de fuerzas iniciando un proyecto más radical va a chocar con el orden institucional vigente. Esto no significa que haya que pasar a un radical “antiinstitucionalismo”, de lo que se trata es de pasar a nuevas formas institucionales por las cuales las nuevas fuerzas intervinientes comienzan a expresarse. Eso me parece que está ocurriendo en Argentina. No hay el menor esfuerzo por parte del Gobierno por romper las normas institucionales vigentes pero sí hay, y eso lo considero positivo, un esfuerzo por crear una institucionalidad de tipo nuevo. –¿Para esa institucionalidad de tipo nuevo sería necesaria una reforma constitucional? –Hay quienes piensan que no, yo pienso que sí es necesaria. La última reforma constitucional de 1994 expresó la preponderancia del modelo neoliberal. Hoy, que el modelo está radicalmente cambiando, es necesario pasar a un orden constitucional nuevo. Se habla mucho de la cuestión de la reelección, pero no veo que eso sea tan sustantivo aunque estoy a favor de una reelección indefinida. No tiene que ver sólo por las circunstancias de Argentina sino con las circunstancias latinoamericanas en términos más generales. –¿Se refiere a los liderazgos que surgieron en estos años? –En la V República de Francia la centralidad de la figura de De Gaulle fue fundamental para crear un nuevo orden institucional, y nadie pensó en aquel momento que eso significara poner en cuestión el orden democrático. Formas institucionales nuevas son importantes para crear un orden jurídico nuevo en América latina. –Hubo un cacerolazo en la Plaza de Mayo y hay otro en preparación. El Gobierno lo interpretó como una manifestación de sectores acomodados, ¿cómo lo ve usted? –Es más o menos así. Son fenómenos periféricos. La última oposición con un programa hegemónico alternativo que surgió fue con la protesta en torno del campo. Hoy es, como Marx decía, que la primera vez es tragedia y la segunda comedia. Esto representa las secuelas del pasado, no creo que sea el polo de crecimiento de ninguna oposición real. –¿No cree que alguien de la oposición puede capitalizar ese sector o ese malhumor? –¿Pero quién es la oposición? Esto es un desperdigamiento de fuerzas sin significación alguna. Obviamente, van a hacer esfuerzos para tratar de capitalizar estos movimientos, pero la posibilidad de que tengan éxito me parece sumamente utópica. –¿Por qué opina que el FAP y fuerzas afines van a terminar conformando un frente antipopular? –En algún momento tuve la esperanza de que (Hermes) Bi-nner y las fuerzas que se agruparon alrededor de él pudieran generar una oposición creíble. Pero para constituir una oposición creíble es necesario compartir elementos fundamentales de un modelo. Un sistema político es aceptable en la medida en que las bases de un modelo de crecimiento sean aceptadas tanto por la fuerza hegemónica dominante como por los grupos opositores. Mi ilusión era que las fuerzas nucleadas en torno de Binner podían representar esa alternativa opositora dentro del mismo modelo nacional y popular que se estaba implantando en el país. Siempre va a haber personajes como Elisa Carrió, que van a empezar a vociferar en los márgenes del sistema, pero eso no cuenta. Lo que cuenta es si las fuerzas responsables que están en el interior del sistema pueden crear una convivencia institucional entre grupos diferentes. Pero si esas fuerzas, y éste es un mensaje para Binner y quienes lo apoyan, no son capaces de integrarse a un modelo que una fuerza socialista no puede poner en cuestión y empiezan a aliarse en una especie de coalición semigolpista, en ese caso la democracia argentina va a avanzar en direcciones que no son las preferibles. –¿Cómo ve la situación del movimiento obrero, que quedó dividido en varias centrales? –Representa la mejor expresión de que el movimiento obrero ya no tiene la totalidad estructural que tuvo en el primer peronismo. Es decir, el movimiento obrero sigue los clivajes que se van produciendo en el país. No me gusta la perspectiva de una división del movimiento obrero, pero creo que en esta circunstancia era inevitable. El afianzamiento del movimiento nacional y popular va a depender de que una fracción mayoritaria del movimiento obrero, como creo que está ocurriendo, se alíe a otras fuerzas que impulsen el modelo del gobierno. –El Gobierno se ha hecho fuerte en la confrontación con diversos poderes pero, sobre todo a partir del cacerolazo, hay quienes piensan que tal vez la sociedad ya se cansó de esa confrontación. ¿Qué piensa usted? –Sin una cierta confrontación, ningún sistema político democrático es viable. Uno de los problemas mayores que muestra la democracia europea es que hay por un lado un consenso entre la socialdemocracia y el liberalismo que representa un statu quo invulnerable. Entonces la gente empieza a sentirse no representada por el sistema de alternativa que el gobierno expresa. Cuando eso ocurre, el sistema político funciona mal porque si en el momento de las elecciones la gente no se ve confrontada con alternativas reales, hay indiferencia. Las expresiones de protesta, entonces, vienen de afuera del sistema. Lo que se puede llegar a lograr en América latina es un sistema político democrático mejor integrado en el cual haya confrontaciones reales. Que la gente que vote, por ejemplo en Argentina, por el kirchnerismo o vote por la coalición opositora tenga claramente el sentido de aquello por lo cual está votando. Si esa confrontación se crea y hay parámetros democráticos para el desarrollo de la confrontación, estamos consolidando la democracia en América latina. Si hay una confrontación tan radical que cada una de las fuerzas pone en cuestión la legitimidad del sistema institucional, vamos al desastre. Por otro lado, si se diluyera el momento de confrontación y, como en Europa, la gente se encontrara sin alternativas opositoras, habría también una disminución en la calidad democrática. Lenin decía que la política es siempre caminar entre precipicios. Entre el “ultrainstitucionalismo” y la confrontación absolutamente destructiva, hay que encontrar un camino intermedio. Confío en que en los próximos años vamos a construir el escenario en que esa confrontación, dentro de un marco democrático, sea posible. :

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InfoporAnónimo12/24/2012

bienvenidos Por Eduardo Aliverti Con el resultado puesto, tienta pensar que lo sucedido era harto probable. Y que se escaparon varias tortugas del área de Inteligencia por su impericia para preverlo. Sin embargo, eso no cambiaría que en la base de los episodios está la mano ostentosa, obvia, de quienes necesitan climas de violencia para sustituir el apoyo popular que sigue escapándoseles sin remedio. Si se empieza por las consecuencias, va de suyo que hay bolsones no resueltos de pobreza estructural que, encendida la mecha, habrán de irradiarla. Las zonas de los saqueos coinciden con ello, aunque fue visible que, en tanto “saqueo” como sinónimo de desesperación, no estamos hablando de eso. Sí de atracos cuya característica primera es lo meramente delincuencial, organizado, a todas luces. Hasta la prensa opositora debió resignarse a admitir que el móvil no es el hambre. Circulan algunos nombres propios de lo que el sentido común identifica como responsables: punteros, dirigentes sindicales, jefes territoriales con bandas siempre prestas y algunos grupejos que corren por izquierda. Si hay claridad política al respecto, más debe haberla en cuanto a no confundirse sobre los riesgos de la etapa que se vive, y que no tiene que ver en absoluto con los sucesos de hace once años. Entonces sí era cuestión de un país hambreado y estallado por obra de una corrupción modélica, que nos dejó con la mitad de los habitantes por debajo de la línea de pobreza. Hoy no hay ninguna reproducción de ese caos, ni política ni social ni económicamente, si es que esos tres rangos fueran diferenciables. Del resto puede conjeturarse lo que se quiera, pero de eso no. Eso es así. El tema es que, justamente porque la Argentina no se relaciona en nada con la de 2001/2002, vienen quedándose afuera dos grandes bloques de poder: una parte del establishment de la economía que ya no interviene en las decisiones políticas, y una parte del sindicalismo y de los aparatos tribales, históricamente acostumbrados a las prebendas del peronismo como partido de Estado. Este peronismo, sobre todo desde la gestión de Cristina, marcha en camino opuesto a esa costumbre. Y de esto tampoco puede dudarse. Los cruces acusatorios entre el Gobierno y la cúpula de una de las CGT tampoco varían ese escenario: lo corroboran. Sí puede anotarse que las afirmaciones oficialistas constituyeron lo esperable. No así que poco después de que ese sector gremial fuera señalado, la situación tendió a normalizarse. No es un dato de imputación. Sólo una constancia objetiva. Por lo demás, ésta es una nota de agradecimiento que, si se quiere, incluye todo lo anterior en buena medida. En el cierre del año, unas fotos, unas imágenes, unas juntadas obscenas del agua con el aceite, un fracaso rotundo y, finalmente o antes que todo, una falta de respeto, le simplificaron al periodista un recorrido de balance puntilloso. Se trata del acto del miércoles pasado, bajo convocatoria de una comparsa que tanto puede ser calificada de indescifrable como de inmoral. Quizá sea mejor recurrir a Horacio Verbitsky, quien la rotuló como uno de los episodios más extravagantes que la política argentina produjo en años. Casi lo más impresionante, sin embargo, es que una murga de esa calidad no pudo llenar la Plaza de Mayo con la salvedad de la visión de Clarín, cuya crónica del mamarracho fue desopilante. En foto central de portada habló de un “masivo acto del sindicalismo opositor”. Y a página 3 volanteó en letras coloradas “Marcha a la Plaza”, como si hubiera sido la analogía de Mao al frente del Ejército Rojo chino en octubre de 1936. Debajo de esa grandilocuencia, el cronista escribió que el cálculo de Pablo Micheli, estimando 70 mil personas, fue desmentido por la realidad de que en la plaza podía circularse cómodamente. Por favor, un editor ahí, lo más rápido posible. Más aún cuando, a continuación, el artículo de “análisis” clarinesco citó al vacío como “demostración de fuerza que debería preocupar a Cristina Kirchner”, “gran protesta”, “triunfo de un aceitado mecanismo de organización” y otros exabruptos. La Nación, en cambio, registró fotográficamente que el papelón fue indisimulable. Una vez más: la diferencia entre un órgano de elite mitrista que, al margen de gorilismo y racismo ancestrales, no come vidrio respecto de lo que puede esperarse con un circo opositor de esta naturaleza, y un oligopolio decadente que, de ya no saber a qué aferrarse, se agarra de lo que sea. Saquemos la siguiente y elemental cuenta. Una Plaza de Mayo raleada, para vergüenza de su historia, con los parroquianos de los bares circundantes sin moverse de sus lugares, a la que reclamó concurrencia el moyanismo más una fracción de la CTA y el cleptócrata. Se plegaron la UCR, Buzzi, Pino, los chinos y el PO. Es irrelevante que pudiera faltar en la nómina algún otro grupo alienígena. Si los propios organizadores frenaron su euforia en 70 mil personas, que de por sí es una cifra módica para las expectativas que intentaron crear, podemos negociar –siendo concesivos– en algo menos de la mitad (por lo general, esa ecuación es la que mejor se acerca a los números auténticos de las concentraciones: se toma el guarismo de manifestantes que da la Policía, siempre el más bajo, y el de los convocantes, inevitablemente el más alto. Y se saca el promedio entre ambos). Pero resulta que a esos 30 o 35 mil asistentes, en términos de trascendencia opositora, hay que restarle el aporte de los nucleamientos de izquierda eternamente radicalizada. Son siempre unos cuantos miles, con tan baja intensidad política y representación electoral como significativa visibilidad callejera. Si, encima, el resto de la concurrencia provino con estrictez de los aparatos sindicales que organizaron, la conclusión es fatal: no sumaron a nadie. El 8N tuvo masividad. Careció de toda consigna unificadora y plan de acción, pero fue capaz de aglutinar dispersiones de clase media. En el 9D, el kirchnerismo hizo estallar la plaza y sus alrededores, junto con gran potencia numérica en varios puntos del país, gracias a presencias orgánicas pero también de muchísima gente suelta. Lo del miércoles, en cambio –y disculpas por la obviedad– fue un bochorno cuya pobreza numérica tiene la única causa del ser un efecto vergonzante. El propio discurso de Moyano, que se perdió entre apelaciones evangélicas, su madre jubilada y la ausencia de frases provocativa (excepto la de “este gobierno maldito”), fue demostración de que predica sin convencimiento de sí mismo. Cabría preguntarse, frente a lo deshilachado de su arenga, cuánto le habrá impactado ver esa plaza semivacía, sin épica, sin calor. Sin nada, salvo el resentimiento contra un gobierno que no continuó ofertándole casi todo lo que quería y al que apoyaba entusiasmado, militante, hasta hace menos de un año. Aunque quedó dicho, tampoco sería justo centralizar la crítica en el conductor camionero e, inclusive, la rigurosidad obliga a ser más duro con los satélites que entraron a su órbita. Después de todo, Moyano es un negociador de pesada gremial que opera en el toma y daca de las representaciones sindicales. Y de última, por lo menos tiene la fidelidad de su tropa. Genera un rechazo virtualmente unánime entre los sectores medios y en el mundo mismo de la clase trabajadora, pero los pocos porotos con que cuenta se los ganó. Todo lo contrario, ¿dónde meter la menudencia de Buzzi? No hablemos ya de que no fue competente ni para arrimar algún tractor de protesta a la plaza. No hubo ni una sola columna de pequeños productores agrarios, de esos que según él simbolizan la expoliación del modelo contra el sufrimiento del campo. ¿No le daba para pagar un micro, aunque sea? ¿Una pancarta? ¿Alguien vestido de gaucho? ¿No los convocó? ¿No los tiene? Pero, seguramente, la expresión máxima de impotencia y algo más es el caso del hijo de Alfonsín. Venía de reconocer que a los argentinos les está yendo bien en lo económico, así dijo, con esa literalidad, y que mientras sea así no hay con qué darle a Cristina. En la práctica se desdijo y situó a la UCR llamando a la plaza. En el partido, según fue público, se produjo una controversia de aquéllas porque, claro, pegar el radicalismo a Moyano, y a lo que Moyano encarna, es un poquito fuerte. Empero, hicieron homenaje a la ineptitud y terminaron como en una de las escenas de La vida de Brian, la película inglesa que muestra en asamblea interminable a los seguidores de Cristo, mientras están crucificándolo. La cosa es que hay una foto majestuosa, del miércoles, publicada por Ambito Financiero. Avanzan unos tipos, desperdigados entre sí, con banderas radicales. Deben ser cincuenta. Cien, con toda la furia. En algún aspecto, es una foto dolorosa. Un partido que supo ser de masas bien que coyunturalmente, que le ganó al peronismo, que despertó alguna utopía de libertades civiles, que tuvo un líder tan contradictorio como cualquiera, pero líder al fin, con semblanza de enfrentarse a poderosos, convertido en esto. En esta miseria anatómica y de ideario. El periodista piensa en si, acaso, no es ésta una crónica opinada que repara con exceso en la insignificancia, previsible, de un acto opositor. Más cuando le sobrevinieron los acontecimientos de jueves y viernes. Pero, asimismo, no encuentra la manera de que esa pequeñez no se agrande hasta constituir una imagen, difícil de superar, en torno de lo que hay en danza en Argentina a propósito de las fuerzas u opciones contrapuestas realmente existentes. Incluso, la estatización del predio de la Rural y los sucesos de violencia se subsumen en esa lógica. Y otro tanto acontece, por aquello de la falta de respeto, con haber elegido un 19 de diciembre para manifestarse por el mínimo no imponible y algún otro reclamo desparramado que emparienta a los manifestantes con los caceroleros, sin perjuicio de lo justificado de algunas de esas exigencias. Así que gracias a Moyano, al hijo de Alfonsín, a Pino, a la Corriente Clasista y Combativa, al PO, a Buzzi, a Micheli, al Momo Venegas, al cleptócrata y al raquitismo que expusieron. Facilitaron enormemente lo arduo de un balance político.

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las mil bases de eeuu
InfoporAnónimo10/2/2012

BIENVENIDOS Las mil bases de EE.UU. Año 5. Edición número 219. Domingo 29 de julio de 2012 Por David Vine Profesor en la American University en Washington/Tomdispatch.com contacto@miradasalsur.com El Pentágono transforma silenciosamente su imperio de bases en el extranjero y crea una nueva y peligrosa forma de guerra. Lo primero que vi el mes pasado cuando entré en el avión de carga C-17 gris oscuro de la Fuerza Aérea fue un vacío, algo faltaba. Faltaba un brazo izquierdo, para ser exacto, cortado a la altura del hombro, temporalmente parchado y unido. Carne gruesa, pálida, manchada de un rojo brillante en los bordes. Parecía carne cortada en pedazos. La cara y lo que quedaba del resto del hombre estaban ocultas por mantas, un edredón con la bandera de Estados Unidos y un revoltijo de tubos y cintas, alambres, bolsas de goteo y monitores médicos. Ese hombre y otros dos soldados gravemente heridos –uno con dos muñones donde había habido piernas, el otro al que le faltaba una pierna bajo el muslo– estaban entubados, inconscientes y acostados en camillas colgadas de las paredes del avión que acababa de aterrizar en la Base Aérea Ramstein, de Alemania. Un tatuaje en el brazo restante del soldado decía: “Muerte Mejor Que Deshonra”. Pregunté a un miembro del equipo médico de la Fuerza Aérea por las víctimas semejantes que ven. Muchas, como en este vuelo, provienen de Afganistán, me dijo. “Muchas del Cuerno de África”, agregó. “En realidad, los medios hablan muy poco de eso”. “¿De dónde de África?”, pregunté. Dijo que no lo sabía exactamente, pero sobre todo del Cuerno, a menudo con heridas graves. “Muchos de Yibuti”, agregó, refiriéndose a Camp Lemonnier, la principal base militar de Estados Unidos en África, pero también de “otros sitios” de la región. Desde las muertes retratadas en la película La caída del halcón negro, en Somalia, hace casi 20 años, hemos oído poco, si algo, sobre víctimas militares estadounidenses en África (fuera de una extraña información de la semana pasada sobre tres comandos de operaciones especiales muertos, junto con tres mujeres identificadas por fuentes militares de Estados Unidos como “prostitutas marroquíes”, en un misterioso accidente automovilístico en Mali). La creciente cantidad de pacientes que llegan a Ramstein desde África descorre una cortina sobre una significativa transformación en la estrategia militar de Estados Unidos para el siglo XXI. Es probable que esas víctimas sean la vanguardia de cantidades crecientes de soldados heridos provenientes de sitios muy alejados de Afganistán e Irak. Reflejan el creciente uso de bases relativamente pequeñas como Camp Lemonnier, que los planificadores militares ven como un modelo para futuras bases de Estados Unidos “esparcidas”, como explica un académico, “por regiones en las cuales Estados Unidos no ha mantenido anteriormente una presencia militar”. Están desapareciendo los días en los que Ramstein era la base simbólica de Estados Unidos, un coloso del tamaño de una ciudad repleto de miles o decenas de miles de estadounidenses, supermercados, Pizza Huts y otras comodidades. Pero no imaginen ni por un segundo que el Pentágono está haciendo las valijas, reduciendo su misión global y volviendo a casa. En los hechos, sobre la base de los eventos de los últimos años, es posible que sea todo lo contrario. Mientras disminuye la colección de bases gigantes de la era de la Guerra Fría, la infraestructura de bases en ultramar ha estallado en tamaño y alcance. Sin que lo sepa la mayoría de los estadounidenses, la creación de bases en todo el planeta está aumentando, gracias a una nueva generación de bases que los militares llaman “nenúfares” (como cuando una rana salta a través de un estanque hacia su presa). Son pequeñas instalaciones secretas e inaccesibles con una cantidad restringida de soldados, comodidades limitadas y armamento y suministros previamente asegurados. En todo el mundo, de Yibuti a las selvas de Honduras, de los desiertos de Mauritania a las pequeñas Islas Cocos de Australia, el Pentágono ha estado buscando tantos nenúfares como puede, en tantos países como puede, lo más rápido posible. Aunque cuesta hacer las estadísticas, en vista de la naturaleza frecuentemente secreta de esas bases, es probable que el Pentágono haya construido más de 50 nenúfares y otras pequeñas bases desde el año 2000, mientras explora la construcción de docenas más. Como explica Mark Gillem, autor de America Town: Building the Outposts of Empire, el nuevo objetivo es "evitar" las poblaciones locales, la publicidad y la posible oposición. “Para proyectar su poder”, dice, Estados Unidos quiere “puestos avanzados aislados e independientes ubicados estratégicamente” en todo el mundo. Según algunos de los más fuertes propugnadores de la estrategia en el Instituto de la Empresa Estadounidense, el objetivo debe ser “crear una red mundial de fuertes fronterizos”, con los militares estadounidenses, “la ‘caballería global’ del Siglo XXI”. Semejantes bases nenúfares se han convertido en una parte crítica de una estrategia militar de Washington en desarrollo que apunta a mantener la dominación global de Estados Unidos haciendo mucho más con menos en un mundo cada vez más competitivo, cada vez más multipolar. Es bastante notable, sin embargo, que esta política de ajuste de las bases globales no haya recibido casi ninguna atención pública, ni una supervisión significativa del Congreso. Mientras tanto, como lo muestra la llegada de las primeras víctimas de África, los militares de Estados Unidos se están involucrando en nuevas áreas del mundo y en nuevos conflictos, con consecuencias potencialmente desastrosas. Transformación del imperio de bases. Se podría pensar que los militares de Estados Unidos se encuentran en un proceso de reducir, en lugar de expandir, su poco apercibida pero enorme colección de bases en el exterior. Después de todo, fueron obligados a cerrar toda la colección de 505 bases, de mega a micro, que construyeron en Irak, y ahora están iniciando el proceso de reducir sus fuerzas en Afganistán. En Europa, el Pentágono sigue cerrando sus masivas bases de Alemania y pronto sacará dos brigadas de combate de ese país. Se planea que la cantidad de tropas globales se reduzca en unos 100.000 soldados. Sin embargo, Estados Unidos sigue manteniendo su mayor colección de bases de toda la historia: más de 1.000 instalaciones militares fuera de los 50 Estados y de Washington DC. Incluye, desde bases de décadas de antigüedad en Alemania y Japón a bases totalmente nuevas de drones en Etiopía y las islas Seychelles en el Océano Índico, e incluso balnearios para veraneantes militares en Italia y Corea del Sur. En Afganistán, la fuerza internacional dirigida por Estados Unidos todavía ocupa más de 450 bases. En total, los militares de Estados Unidos tienen alguna forma de presencia de sus tropas en aproximadamente 150 países extranjeros, para no mencionar 11 fuerzas de tareas de portaaviones –esencialmente bases flotantes– y una presencia militar significativa, y creciente, en el espacio. Estados Unidos gasta actualmente unos 250.000 millones de dólares al año en mantener bases y tropas en el exterior. Algunas bases, como la de la Bahía de Guantánamo, en Cuba, datan de finales del Siglo XIX. La mayoría se construyeron o se ocuparon durante la Segunda Guerra Mundial o justo después, en todos los continentes, incluida la Antártida. Aunque los militares de Estados Unidos desocuparon cerca de un 60% de sus bases en el exterior después del colapso de la Unión Soviética, la base de infraestructura de la Guerra Fría permaneció relativamente intacta, con 60.000 soldados estadounidenses que permanecieron sólo en Alemania, a pesar de la ausencia de una superpotencia enemiga. Sin embargo, en los primeros meses de 2001, incluso antes de los ataques del 11-S, el gobierno de Bush lanzó una importante reestructuración de bases y tropas que continúa ahora con el “pivote Asia” de Obama. El plan original de Bush era cerrar más de un tercio de las bases de la nación en el exterior y trasladar tropas hacia el este y el sur, más cerca de zonas de conflicto previstas en Medio Oriente, Asia, África y Latinoamérica. El Pentágono comenzó a concentrarse en la creación de “bases operativas avanzadas” más pequeñas y flexibles e incluso “sitios de cooperación” aún más pequeños o sea “nenúfares”. Las grandes concentraciones de tropas se restringirían a una cantidad reducida de “bases operativas principales” (MOBs por sus siglas en inglés), –como Ramstein, Guam, en el Pacífico, y Diego García, en el Océano Índico– que debían expandirse. A pesar de la retórica de consolidación y cierre que acompañó este plan, en la era posterior al 11-S, en realidad, el Pentágono ha estado expandiendo drásticamente su infraestructura básica, incluidas docenas de importantes bases en cada país del Golfo Pérsico con la excepción de Irán y en varios países centroasiáticos críticos para la guerra en Afganistán. Reinician la expansión de las bases. El “pivote hacia Asia” anunciado recientemente por Obama señala que Asia oriental estará en el centro de la explosión de bases nenúfares y eventos relacionados. En Australia se están estableciendo marines de Estados Unidos en una base compartida en Darwin. En otros sitios, el Pentágono se dedica a planes para una base de drones y vigilancia en las islas Cocos de Australia y despliegues en Brisbane y Perth. En Tailandia, el Pentágono ha negociado derechos de nuevas visitas de la Armada y un “centro de ayuda para desastres” en U-Tapao. En las Filipinas, donde el gobierno expulsó a Estados Unidos de la masiva Base Aérea Clark y la Base Naval Subic Bay a principios de los años noventa, hasta 600 soldados de las fuerzas especiales han estado operando silenciosamente en el sur del país desde enero de 2002. El mes pasado, los dos gobiernos llegaron a un acuerdo sobre el uso futuro por parte de Estados Unidos de Clark y Subic, así como otros centros de reparación y suministro de la era de la Guerra de Vietnam. Como señal del cambio de los tiempos, los funcionarios estadounidenses, incluso, firmaron en 2011 un acuerdo de defensa con su antiguo enemigo, Vietnam, y han iniciado negociaciones para el creciente uso de puertos vietnamitas por la Armada. En otros sitios de Asia, el Pentágono ha reconstruido una pista de aterrizaje en la pequeña isla Titian, cerca de Guam, y considera futuras bases en Indonesia, Malasia y Brunei, mientras impulsa vínculos militares más estrechos con India. Sus fuerzas armadas realizan cada año unos 170 ejercicios militares y 250 visitas a puertos en la región. En la isla Jeju, de Corea del Sur, los militares coreanos construyen una base que formará parte del sistema de defensa de misiles de Estados Unidos, a la cual tendrán acceso regularmente las fuerzas estadounidenses. “Simplemente, no podemos estar en un solo sitio para hacer todo lo necesario”, dijo el comandante del Comando Pacífico, el almirante Samuel Locklear III. Para los planificadores militares, “hacer todo lo necesario” se define claramente como el aislamiento y (en la terminología de la Guerra Fría) “contención” de China, la nueva potencia de la región. Esto significa evidentemente “salpicar” nuevas bases por toda la región, agregándolas a las más de 200 bases estadounidenses que han cercado China durante décadas en Japón, Corea del Sur, Guam y Hawái. Y Asia es sólo el comienzo. En África, el Pentágono ha creado silenciosamente “cerca de una docena de bases aéreas” para drones y vigilancia desde 2007. Aparte de Camp Lemonnier, sabemos que los militares han creado o crearán pronto instalaciones en Burkina Faso, Burundi, la República Centroafricana, Etiopía, Kenia, Mauritania, São Tomé y Príncipe, Senegal, Seychelles, Sudán del Sur, y Uganda. El Pentágono también ha investigado la construcción de bases en Argelia, Gabón, Ghana, Mali y Nigeria, entre otros sitios. El próximo año, una fuerza del tamaño de una brigada de 3.000 soldados, y “posiblemente más”, llegará para realizar ejercicios y misiones de entrenamiento en todo el continente. En el cercano Golfo Pérsico, la Armada está desarrollando una “base avanzada flotante”, o “buque-madre”, para que sirva de “nenúfar” flotante a helicópteros y patrulleras, y ha estado involucrada en un masivo aumento de las fuerzas en la región. En Latinoamérica, después de la expulsión de los militares de Panamá en 1999 y de Ecuador en 2009, el Pentágono ha creado o actualizado nuevas bases en Aruba y Curaçao, Chile, Colombia, El Salvador y Perú. En otros sitios, el Pentágono ha financiado la creación de bases militares y policiales capaces de albergar fuerzas estadounidenses en Belice, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá, Costa Rica, e incluso en Ecuador. En 2008, la Armada reactivó su Cuarta Flota, inactiva desde 1950, para patrullar la región. Los militares pueden desear una base en Brasil y trataron infructuosamente de crear bases, supuestamente para ayuda humanitaria y de emergencia en Paraguay y Argentina. Finalmente, en Europa, después de llegar a los Balcanes durante las intervenciones de los años noventa, las bases estadounidenses se han desplazado hacia el este a algunos de los Estados del bloque oriental del ex imperio soviético. El Pentágono desarrolla actualmente instalaciones capaces de apoyar despliegues rotativos, del tamaño de brigadas en Rumania y Bulgaria, y una base de defensa de misiles e instalaciones de aviación en Polonia. Previamente, el gobierno de Bush mantuvo dos instalaciones ocultas (prisiones secretas) de la CIA en Lituania y en Polonia. Ciudadanos de la República Checa rechazaron una base de radar planificada para el sistema de defensa de misiles del Pentágono, que aún no ha sido probado, y ahora Rumania recibirá misiles basados en tierra. Un nuevo modo de guerra de Estados Unidos. Un nenúfar en una de las islas en el Golfo de Guinea de São Tomé y Príncipe, frente a la costa occidental, rica en petróleo, de África, ayuda a explicar lo que está sucediendo. Un funcionario estadounidense ha descrito la base como “otra Diego García”, refiriéndose a la base del Océano Índico que ha ayudado a asegurar décadas de dominación de Estados Unidos sobre los suministros de energía de Medio Oriente. Sin la libertad de crear nuevas grandes bases en África, el Pentágono está utilizando São Tomé y una creciente colección de otros nenúfares en el continente en un intento de controlar otra región crucial rica en petróleo. Mucho más allá de África Occidental, la competencia del Gran Juego del Siglo XIX por Asia Central ha vuelto de verdad, y esta vez de modo global. Se extiende a tierras ricas en materias primas de África, Asia y Suramérica, mientras Estados Unidos, China, Rusia y miembros de la Unión Europea se enfrentan en una competencia cada vez más intensa por la supremacía económica y geopolítica. Mientras Pekín, en particular, ha participado en esta competencia de una manera sobre todo económica, marcando el globo con inversiones estratégicas, Washington se ha concentrado implacablemente en la fuerza militar como su baza global, marcando el planeta con nuevas bases y otras formas de poder militar. “Olviden las invasiones a gran escala y las amplias ocupaciones en el continente eurasiático”, escribió Nick Turse sobre esta nueva estrategia militar del Siglo XXI. “En vez de eso piensen en fuerzas de operaciones especiales… ejércitos testaferros… militarización del espionaje y de la inteligencia… aviones drones sin tripulación… ataques cibernéticos y operaciones conjuntas del Pentágono con agencias gubernamentales ‘civiles’ cada vez más militarizadas”. A esta incomparable potencia aérea y naval de largo alcance hay que agregar ventas de armas que superan a cualquier nación de la Tierra; misiones humanitarias y de ayuda en desastres que sirven claramente a fines de inteligencia militar, patrullas y funciones de “corazones y mentes”; el despliegue rotativo de fuerzas regulares de Estados Unidos en todo el globo; visitas a puertos y un despliegue expansivo de ejercicios militares conjuntos y misiones de entrenamiento que dan a los militares de Estados Unidos una presencia de facto en todo el mundo y que ayudan a convertir a militares extranjeros en fuerzas testaferras. Cada vez más bases nenúfares. Los planificadores militares prevén un futuro de interminables intervenciones a pequeña escala en las cuales una gran colección de bases, geográficamente dispersas, siempre estarán preparadas para un acceso operativo instantáneo. Con bases en la mayor cantidad de sitios posibles, los planificadores militares quieren estar en condiciones de volverse hacia otro país convenientemente cercano si Estados Unidos no puede utilizar una cierta base, como fue el caso en Turquía antes de la invasión de Irak. En otras palabras, los funcionarios del Pentágono sueñan con una flexibilidad casi ilimitada, la capacidad de reaccionar con notable rapidez ante eventos en cualquier parte del mundo y, por lo tanto, algo que se acerque a un control militar total del planeta. Más allá de su utilidad militar, las bases nenúfares y otras formas de proyección del poder son también instrumentos políticos y económicos utilizados para construir y mantener alianzas y asegurar un acceso privilegiado de Estados Unidos a mercados, recursos y oportunidades de inversión en el extranjero. Washington planifica utilizar bases nenúfares y otros proyectos militares para atar a países en Europa Oriental, África, Asia y Latinoamérica lo más estrechamente posible a los militares de Estados Unidos, y así a la continua hegemonía político-económica de Estados Unidos. En conclusión, los funcionarios estadounidenses esperan que el poderío militar arraigue su influencia y mantenga la mayor cantidad posible de países dentro de una órbita estadounidense, en una época en la cual, algunos están afirmando su independencia todavía con más fuerza y gravitan hacia China y otras potencias ascendientes. Esos peligrosos nenúfares. Aunque la dependencia de pequeñas bases pueda sonar más inteligente y más económica que mantener inmensas bases que a menudo han creado enojo en sitios como Okinawa y Corea del Sur, los nenúfares amenazan la seguridad global y de Estados Unidos de varias maneras: Primero, el lenguaje “nenúfar” puede ser engañoso e intencionalmente o de otra manera esas instalaciones pueden crecer rápidamente hasta convertirse en inmensas bestias. Segundo, a pesar de la retórica sobre la extensión de la democracia que sigue perdurando en Washington, la construcción de más nenúfares garantiza, en realidad, la colaboración con un número creciente de regímenes despóticos, corruptos y asesinos. Tercero, existe un modelo bien documentado del daño que las instalaciones militares de diversos tamaños infligen a las comunidades. Aunque los nenúfares parecen prometer aislamiento de una oposición local, con el tiempo sucede a menudo que incluso las bases pequeñas causan enojo y movimientos de protesta. Finalmente, una proliferación de nenúfares significa la militarización progresiva de grandes áreas del globo. Como los verdaderos nenúfares –que en realidad son malezas acuáticas–, las bases tienden a crecer y reproducirse incontrolablemente. Por cierto, las bases tienden a engendrar bases, creando razas de bases con otras naciones, aumentando las tensiones militares y desalentando las soluciones diplomáticas de conflictos. Después de todo, ¿cómo reaccionaría Estados Unidos si China, Rusia o Irán construyeran aunque sea una sola base nenúfar propia en México o en el Caribe? Para China y Rusia en particular, más bases estadounidenses cerca de sus fronteras amenazan con provocar nuevas guerras frías. Más inquietante aún, la creación de nuevas bases para proteger contra una supuesta futura amenaza militar china puede llegar a convertirse en una profecía que se autorrealice: semejantes bases en Asia crearán probablemente la amenaza contra la cual supuestamente se deben proteger, haciendo que una catastrófica guerra contra China sea más probable, no menos. Es alentador, sin embargo, que las bases en el extranjero hayan comenzado a generar un escrutinio crítico a través del espectro político desde la senadora republicana Kay Bailey Hutchison y el candidato presidencial republicano Ron Paul al senador demócrata Jon Tester y el columnista del New York Times Nicholas Kristof. Mientras todos buscan medios de reducir el déficit, el cierre de bases en el extranjero posibilita ahorros fáciles. Por cierto, cada vez más personajes influyentes reconocen que el país simplemente no se puede permitir más de 1.000 bases en el extranjero. Gran Bretaña, como otros imperios anteriores, tuvo que cerrar la mayor parte de sus bases restantes en el extranjero en medio de una crisis económica en los años sesenta y setenta. Estados Unidos se moverá indudablemente en esa dirección tarde o temprano. La única pregunta es si el país renunciará a sus bases y reducirá su misión global voluntariamente o si seguirá el camino de Gran Bretaña como potencia en decadencia obligada a renunciar a sus bases desde una posición de debilidad. Por cierto, las consecuencias de no elegir otro camino van más allá de los motivos económicos. Si continúan la proliferación de los nenúfares, de las fuerzas de operaciones especiales y las guerras de drones, es probable que Estados Unidos se enfrente a nuevos conflictos y nuevas guerras, generando formas desconocidas de reacción e indecible muerte y destrucción. En ese caso, más vale que nos preparemos para la llegada de muchos más vuelos –desde el Cuerno de África hasta Honduras– que no sólo transporten amputados, sino ataúdes.

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la amenaza haitiana
InfoporAnónimo10/12/2012

BIENVENIDOS La amenaza haitiana Por Eduardo Galeano Este artículo está dedicado a Jorge Marchini Como de costumbre, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas repite que mantendrá la ocupación militar de Haití porque debe actuar “en caso de amenazas a la paz, quebrantamientos de la paz o actos de agresión”. ¿A quién amenaza Haití? ¿A quién agrede? ¿Por qué Haití sigue siendo un país ocupado? ¿Un país condenado a vigilancia perpetua? ¿Obligado a seguir expiando el pecado de su libertad, que humilló a Napoleón Bonaparte y ofendió a toda Europa? ¿Será por aquello que los esclavistas brasileños llamaban “haitianismo” en el siglo XIX? ¿El peligroso contagio de sus costumbres de dignidad y su vocación de libertad? ¿El primer país que se liberó de la esclavitud en el mundo, el primer país libre, de veras libre, en las Américas, sigue siendo una amenaza? ¿O será porque ésa es la normalidad impuesta por un mundo devoto de la religión de las armas, que destina la mitad de sus recursos al exterminio del prójimo, llamando gastos militares a los gastos criminales? Las Naciones Unidas gastan 676 millones de dólares en la ocupación militar de Haití. Una millonada para sostener a diez mil soldados, que no tienen más mérito que haber infectado al país con el cólera que mató a miles de haitianos y seguir practicando impunemente violaciones y maltratos a mujeres y niños. ¿No sería mejor destinar ese dineral a la educación? Más de la mitad de los niños haitianos no va a la escuela. ¿Por qué? Porque no pueden pagarla. Casi toda la educación primaria es privada y el Banco Mundial veta los subsidios a la educación pública y gratuita. ¿O no se podría destinar esa fortuna a casas habitables para las más de trescientas mil víctimas del terremoto, que siguen viviendo en carpas provisorias? ¿Provisorias por siempre jamás? ¿O consagrar esos fondos multinacionales a mejorar la salud pública, que todavía depende de la milagrosa solidaridad entre los vecinos de cada barrio y cada pueblo? Afortunadamente, esas tradiciones comunitarias de ayuda mutua siguen generando la misma energía creadora que ilumina las prodigiosas esculturas y pinturas de los artistas haitianos, capaces de convertir la basura en hermosura, pero mucho podrían mejorar si se destinaran a fines civiles los derroches militares.

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un sistema que tiembla
InfoporAnónimo3/2/2013

[BIENVENIDOS Por Osvaldo Bayer Desde Bonn, Alemania Otra vez, como todos los años, volvieron a publicarse en los diarios alemanes los sueldos y otros beneficios que cobran los ejecutivos de las grandes empresas y también de los bancos. Nuevamente, la indignación volvió a cundir en toda la gente de trabajo. Esta vez no estuvo al frente de los que más ganaron, como en años anteriores, el señor Ackermann, presidente del Deutsche Bank (Banco Alemán), que cobró siempre más de diez millones de euros por año. Esta vez, apenas recibió de sueldos y otros beneficios 9,4 millones de euros. Esta vez, quien más cobró de todos los ejecutivos fue el presidente de Volkswagen, M. Winterkorn, que cobró en un año nada menos que 16,6 millones de euros. Después de Ackermann, vienen P. Loschner, de Siemens, con 8,7 millones; D. Zetschke, de Daimler-Benz, con 8,7 millones: W. Reitzle, de Linde, con 6,7 millones; J. Grossmann, de RWE, con 6,4 millones; N. Reithofer, de BMW, con 6,1 millones, y H. Hainer, de Adidas, con 5,9 millones de Euros. Lo que obtuvo el presidente de Volkswagen representa, por mes, 300 veces más de lo que gana en promedio un técnico en la industria. Justo hace unos días el gremio metalúrgico denunció que en la BMW de Leipzig los trabajadores cobran entre 1300 y 1400 euros por mes. En Estados Unidos, las cifras son aún más desproporcionadas, y lo mismo que en Alemania, se sigue ese camino en Francia e Inglaterra. Pero este año la reacción ha sido tan grande que justamente el jueves pasado las autoridades de la Unión Europea resolvieron que ningún banco europeo podrá dar como beneficio de fin de año a sus autoridades bonos que sean más altos que un sueldo de ellos, los ejecutivos. A veces, esos bonos se elevaron hasta más de diez millones de euros. Pero claro, esta nueva medida sólo afecta a los funcionarios bancarios y, en cambio, las demás empresas privadas siguen teniendo amplia libertad de manejar sus fondos. La pregunta es: ¿cómo puede reinar una inmoralidad así en países con altas cuotas de desocupación y justo ante la actual crisis? Alemania acaba de publicar las últimas cifras sobre estos altos sueldos y beneficios, en momentos en que tiene 3.156.000 personas sin trabajo que cobran por mes una ayuda de no más de 400 euros, suma que apenas les alcanza para comer. ¿A esto le llaman democracia? Donde un trabajador cobra 400 euros y un empresario casi un millón. No. Hay que volver a definir lo que es una verdadera democracia. Esa palabra indiscutible siempre tiene que ir unida a la palabra Igualdad, ser sinónimos. El ganar tanto dinero debería avergonzar a esos dueños del poder financiero. La palabra que debería valer aquí es “modestia”, la mejor de las cualidades humanas que tendría que estar para todos por encima del vocablo “angurria”, en su verdadero sentido, los que quieren más poder y más lujo en un mundo pleno de miserias humanas. Más en esta época europea, plena de déficit y de falta de trabajo. Se resuelve la crisis de la forma más sencilla; por ejemplo, se despide a cinco mil obreros y ya está. En vez de buscar una solución más humana y solidaria. Los que ganan millones renuncian a parte de sus entradas en los tiempos difíciles y no al revés, que es crear problemas profundos y de base, crear violencia, como lo es dejar sin trabajo a padres de familia en plena educación de sus hijos. Poco ha aprendido el ser humano en su experiencia histórica. Crear desocupación es nada más ni nada menos que crear violencia, porque en muchos casos al final llegaron a pagar los de arriba. Con este sistema económico, el poder se sigue concentrando en los empresarios más poderosos. Por ejemplo, el de más fortuna, con 18.900 mil millones de euros, es el fundador de los supermercados ALDI. El segundo más rico es Theo Albrecht, hijo del anterior, dueño actual de los supermercados ALDI Nord, con 13.300 mil millones de euros. Y le sigue una larga lista de herederos de los fundadores de grandes empresas creadas luego de la última guerra. Menos los demócrata-cristianos de la primera ministra Merkel y los del partido Liberal –las dos fuerzas que gobiernan actualmente–, todos los demás partidos han solicitado el aumento de los impuestos a los altos sueldos y a las ganancias. El partido de Izquierda –Links Partei– ha presentado además un proyecto para que se quite todo lo que supere un millón de euros a quien gane como sueldo más de esa cifra por año. Mientras tanto, siguen las protestas obreras. En Siemens, por ejemplo, han iniciado una protesta porque la empresa comenzó a eliminar más de mil puestos de trabajo. Alrededor de 130.000 obreros de esa empresa comenzaron a protagonizar esa viva protesta. El jefe de Siemens, Peter Löscher, señaló que la empresa debe ahorrar en un año seis mil millones de euros. Se calcula que este año serán despedidos 5100 trabajadores y van a ser eliminados otros 1400 puestos de trabajo mediante la venta de instalaciones a otras empresas. Todo eso, a pesar de que los dos últimos años significaron para la empresa los períodos más satisfactorios en lo económico. Es decir, que se actúa no por la dignidad de la gente sino por el saldo pecuniario, nada más. En ese sentido, la primera ministra, Angela Merkel, defendió últimamente con toda su fuerza la campaña de ahorros que han iniciado el gobierno y las principales empresas alemanas, con deterioro, sin ninguna duda, de la dignidad de la gente de trabajo. En ese sentido, la oposición, formada por los tres partidos de izquierda: la socialdemocracia, el Partido Izquierda y el partido Verde, protestó a viva voz en el Bundestag porque el gobierno no presentó en la debida fecha una información anual sobre la pobreza, un estudio realizado por una comisión independiente que en Alemania debe presentarse todos los años. Por ejemplo, se sabe que el oficialismo hizo tachar del documento la frase “la fortuna privada en Alemania está muy mal repartida”. Y se hizo corregir numerosas opiniones del documento. Por su parte, Estados Unidos anunció el programa de ahorros al cual el diario alemán General Anzeiger califica de “lista inhumana”, por el cual se quieren ahorrar mil millones de dólares con la eliminación de miles de puestos de trabajo y recortes en el sector social. Se teme que ese programa va a perjudicar en grande la economía mundial. Stephen Fuller, economista de la Universidad de Georg Mason, calcula que se perderán así dos millones de puestos de trabajo y habrá un dos por ciento de retroceso del producto social bruto. Las crisis de siempre, no anunciadas, del capitalismo. Y, ante todo, el demonio de la pobreza. En Europa hay dos países que la están sufriendo en forma muy profunda: Rumania y Bulgaria. Se nota por la cantidad de sus habitantes que está llegando a Alemania para pedir trabajo. Llegan y se quedan a vivir en casas abandonadas de los suburbios de las ciudades donde los aprovechadores de siempre les exigen cien euros mensuales para dejarlos dormir. O se construyen casuchas de madera o de lata en tierras de las vías del tren. Las comunas alemanas ya han dado la voz de alarma. La Agencia Alemana de Trabajo calcula que en el 2014 llegarán entre 120.000 y 140.000 emigrantes de Rumania y Bulgaria. Por eso, hay temor por la seguridad del país. Realidades europeas. Pasan las épocas y se sigue sin encontrar una solución. Un sistema que demuestra que el capitalismo no trae estabilidad ni dignidad.

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el plan fénix analiza la realidad de la argentina
InfoporAnónimo11/11/2012

BIENVENIDOS El Plan Fénix analiza la realidad de la Argentina Tiempo Argentino reunió a Abraham Gak, Alejandro Rofman y Alberto Müller, tres referentes. Por: Leandro Renou e Ignacio Chausis A fines del año 2000, cuando el neoliberalismo ya había pasado por el poder estableciendo las condiciones suficientes para que el gobierno de Fernando de la Rúa terminara de abrirle la puerta al país hacia la mayor crisis de su historia; nacía paralelamente un grupo de economistas heterodoxos denominado Plan Fénix, que con una visión neokeynesiana y centrada en la distribución del ingreso y el trabajo, empezaría a cambiar el paradigma del análisis económico argentino. Hoy, esta especie de comité de crisis generado en la Universidad de Buenos Aires y que se graduó con honores en 2001-2002, se apronta a cumplir 12 años y, en una mesa de café, debate y análisis, Tiempo Argentino reunió a tres de los cuadros más relevantes de una usina en la que alguna vez convivieron el actual embajador en Francia, Aldo Ferrer; la titular del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont; el jefe de la Comisión de Valores, Alejandro Vanoli; el director de YPF, Héctor Valle, y el director de la Unidad de Información Financiera, José Sbatella. "La idea original era la de convocar a distintos economistas para que se escribiera sobre los 12 problemas nodales de la Argentina, que eran la cantidad de artículos que publicábamos en la revista de la facultad, la cual yo dirigía. Fue ahí que en la primera reunión convoqué a los que tenían funciones directivas en la facultad en el área de Economía. Luego, el doctor Olivera (Julio, por entonces presidente de la Academia Nacional de Ciencias Económicas) pensó en que había que hacer otra cosa porque, en definitiva, en materia de diagnóstico ya se había hablado mucho. Lo que había que hacer era proponer un plan. Él tuvo la idea de darle el nombre de "Fénix", relató Abraham Gak, uno de los fundadores. Secundado por Alejandro Rofman y Alberto Müller, Gak despliega un documento original de la creación del grupo, en el que aparecen apuntes Olivera. "El 19 de diciembre del año 2000, en la tercera reunión que tuvo el grupo, Olivera citó una frase de Pierre Salama –latinoamericanista y profesor de la Universidad de París– que dice que 'el monetarismo vive de sus pecados, ante cada fracaso pide más'. Toda una definición para señalar cuál era el contexto de aquel momento", explicó Gak. De entonces a esta parte, el grupo se fue nutriendo en cantidad de personas y, a partir de marzo de 2001 empezaron a reunirse todas las semanas –los días jueves– para abordar la actualidad, respetando la independencia política de sus integrantes. "Ahí radica el respeto y la fortaleza que tiene este grupo", apuntan. A lo largo del camino, visitaron con su ideario desde Carcarañá y Buenos Aires hasta Jujuy y Comodoro Rivadavia. Paradójicamente, en la presentación de uno de sus documentos fundacionales, recibieron un apoyo que hoy sería inesperado. Mientras era rector de la Universidad del Litoral, el hoy titular de la Unión Cívica Radical, Mario Barletta, respaldó el ideario heterodoxo del Fénix. Paradojas de un grupo que supo mantener sus convicciones, que comulga con parte del modelo kirchnerista y que cuestiona otros aspectos de la política económica del mismo gobierno. –¿Cómo fue nacer en semejante contexto político, económico y social? En 2001, el debate era más que en un debate, era una reconstrucción de un país en llamas… A. Müller: –Todavía no había empezado la reconstrucción, sino que era ver cómo se llegaba al borde del abismo. A. Gak: –Estábamos debatiendo sobre cómo salvarnos de no caernos. A. Rofman: –En aquel entonces, en septiembre de 2001, se elaboró un documento que decía claramente que si no se modificaban las políticas, se rompían todos los contratos. Se fragmenta, se fracciona, se rompe. Y así pasó finalmente. –¿Las ideas del Fénix tenían algún eco a nivel político por parte de los gobiernos? AG: –Ninguno. La primera respuesta del establishment fue ignorarnos. Pero ojo, nuestro objetivo no era influir y convertirnos en organismo de pensamiento de ningún gobierno, sino que buscábamos, como la universidad nacional, ser un servicio a la comunidad. Trasladarle el conocimiento a la sociedad, ese era nuestro objetivo central. Y si bien era una sociedad bastante apolítica, ese documento que sacamos tuvo una repercusión enorme. Entre septiembre de 2001 y julio de 2002 tuvimos 300 intervenciones en distintos lugares del país. En la universidad de Córdoba hubo mil personas y 300 quedaron afuera, cuando terminó el acto, uno que estaba entre el público gritó "Viva la Patria", una cosa inusual para nosotros. AM: –El contexto que había en ese momento era una situación de crisis inminente, de situación insostenible, cuando la Argentina sacaba medidas como el megacanje, el blindaje, todas medidas parecidas a las que se llevan a cabo en Grecia ahora mismo. Y estaba sensación de que ojalá salga bien, pero todos sabían que era más de lo mismo. Yo siempre me acuerdo de que un profesor de la facultad que no es del grupo me dijo, "Cualquier cosa menos salir de la convertibilidad", y me lo encontré luego en abril del 2002 y me dijo "Qué alivio haber salido de la Convertibilidad". Flotaba esa idea de que salir de la Convertibilidad era un salto al abismo. AG: –En diciembre de 2002 presentamos formalmente el plan, con un ejercicio matemático de consistencia del proyecto, y ahí fijamos las bases que ahora podemos decir si se cumplieron o no. Nosotros propusimos abandonar la Convertibilidad ordenadamente, cosa que no sucedió, dijimos que la deuda argentina era impagable y había que renegociarla en plazo, monto y tasa; reclamamos una presencia activa y recuperación del Estado, como organizador y director de la política económica; liberarnos de los cepos fiscales que impedían encarar cambios; y sostener la necesidad del empleo y tener un mercado interno vigoroso. La primera palabra que dijimos fue "desarrollo con equidad". Luego de esto, me acuerdo como si fuera hoy que Miguel Ángel Broda me dijo: "Ustedes son unos insensatos. Proponer renegociar la deuda es una insensatez." Es más, muchos decían que la Argentina no iba a volver al mundo ni en cincuenta años, pero todos ignoraban la cantidad de default que había habido en el mundo, ninguno de la magnitud de la Argentina, pero sí había. AM: –Después, la envidia pudo más e hicieron default más grandes. AR: –Para ser más prácticos y con un ejemplo, aquellos años eran iguales a los tiempos que está pasando Grecia hoy. Incluso, los argumentos que se le exponen a la sociedad griega para no romper con el euro. Hablan de abismo, y usan la misma fraseología, para ellos tocar el euro es lo mismo que para nosotros tocar el dólar. AG: –De todas maneras, hay que salvar las distancias y decir que la Argentina tenía ventajas que no tiene Grecia, que hoy no puede vivir con lo suyo. Tiene una industria muy pequeña y el turismo, pero depende de una moneda que la favorezca. En el caso de Argentina era diferente, porque potencial tenía. –En plena crisis, había además en Argentina un discurso generalizado de viejas recetas… AM: –Había un discurso muy instalado, que se sigue viendo hoy con gente como Joaquín Morales Solá (editorialista del diario La Nación), que subordina la política económica a si entran o salen capitales. Ese es el único indicador que miran. Se decía que si salíamos de la Convertibilidad no iban a volver más los capitales, no te van a prestar y va a estar todo mal. AG: –Y esa idea caló hondo en cierto sector de la sociedad. El pensamiento único es eso. AM: –Es cierto, pero además la hiperinflación de años atrás explica un poco esto. Cuando vos tuviste un episodio hiperinflacionario, cambia el tiempo y el ritmo de las cosas, los días se hacen larguísimos. Eso generó un pánico generalizado. AR: –Los dueños del capital financiero sabían que si se producía el crack, no iban a poder cobrar la deuda a valor nominal, por lo que querían evitar el problema a cualquier precio. AG: –No hay que olvidarse además, que el Fondo Monetario Internacional fue cómplice de la demora de parar tres o cuatro meses el default. Y hace años que el FMI sigue la estrategia de los grandes bancos cuando tienen un incobrable: le dibujan un balance por el cual en el futuro puedan cobrar, sabiendo que eran falsos los números y las expectativas. –Después de (Fernando) de la Rúa y (Eduardo) Duhalde, ¿cómo los encontró la llegada de un casi desconocido Néstor Kirchner al gobierno? AR: –Antes de las elecciones, nos viene a ver el equipo que actuaba como asesor de Kirchner, y nosotros recibíamos a todos los que quisieran venir a conversar, nunca le cerramos la puerta a nadie. Estaba Tulio del Bono al frente del grupo, charlaron y se fueron. AG: –Y, hay que decirlo, expresaron ideas que no nos convencieron mucho. Pero nosotros no les propusimos nada. Y eso que en aquel entonces, había muchos grupos que se peleaban por ser asesores económicos de Kirchner. AM: –Hay un detalle muy importante. En toda la campaña de 2003 no se habló de economía. El país estaba saliendo de la mayor crisis de su historia y no se discutía sobre economía. El tema recién se empezó a insinuar en los días previos a la segunda vuelta. Y ahí se vieron las cartas y hubo un amague de ideologización política: (Carlos)Menem apuntó a un discurso de derecha y Kirchner hacia el lado contrario. Es más, para que te des una idea de qué quería hacer el establishment, una semana antes de la segunda vuelta hubo una campaña fortísima para instalar que el ballotage se iba a dirimir entre Menem y López Murphy. Aparecieron los encuestadores que nadie conoce y salió una nota en tapa de La Nación diciendo que López Murphy estaba segundo detrás de Menem. Después se conoció la verdad y Menem se bajó de la compulsa. De todas maneras, yo siempre destaco como el gran impacto el primer discurso que hace Kirchner cuando llegó a la presidencia, el de la famosa frase del "traje a rayas para los evasores". Ese discurso me asombró, porque de golpe apareció un posicionamiento fuerte y crítico hacia la Convertibilidad. Antes no se había dado. AG: –No con las mismas palabras, pero ese discurso tenía muchos puntos de nuestro plan. –¿Se reunieron con Kirchner alguna vez?, ¿y ahora con Cristina? AR: –Nunca tuvimos un encuentro cara a cara, y tampoco con la presidenta. AG: –Yo lo crucé a Kirchner en forma casual en un acto de las Madres de Plaza Mayo en Casa de Gobierno, me lo presentaron y él dijo "Tenemos que tomar un café." Pero nunca nos volvimos a juntar. Es la virtuosa no relación, la de no depender. AR: –Es que tampoco era tan necesario, porque nuestras ideas coincidieron con algunas ideas madre del gobierno, pero nuestro objetivo nunca fue involucrarnos políticamente. Lo que hay, y no se puede negar, es una mirada cercana a la del gobierno. AM: –De hecho, ni siquiera fue orgánico el proceso que llevó a cuadros del Fénix a ser funcionarios del gobierno. Yo creo que, justamente, la fuerza del grupo está en la heterogeneidad y libertad de acción de cada uno. –Volviendo al contexto país post crisis, ¿en qué medida influyó la renegociación de la deuda para alcanzar metas económicas de desarrollo social? AG: –Fue absolutamente imprescindible. AR: –Sin eso, nada hubiese podido hacerse. AM: –Además, fue una renegociación muy fuerte en términos nominales y una pesificación. De hecho, la quita fue menos de lo que parece. AG: –Pero además, hay que señalar otros temas que fueron importantes. Reducción y modificación de la deuda externa; recuperación de la soberanía en materia cambiaria y monetaria; gran peso de la presencia del Estado; sostenimiento de la necesidad de un mercado interno. En la otra esquina, en 2004, cuando nadie hablaba del Indec, nosotros sacamos un documento crítico, que planteaba la necesidad de tener un órgano estadístico independiente y creíble para todos. AM: –La estatización de los fondos de pensión, la Asignación Universal por Hijo y la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central también fueron clave para hacer crecer el modelo. Estos temas motivaron documentos de apoyo con respecto al gobierno. Y sucedió lo mismo con las retenciones móviles al sector agropecuario, tema con el cual nos encolumnamos detrás de la postura oficial en forma unánime. –En este marco, la reciente recuperación del manejo de YPF por parte del Estado parece ser uno de los ejes del futuro económico nacional… AR: –Sí, sobre todo con las decisión que se planteó el manejo del proceso de la nueva empresa. AM: –Yo creo que la estatización de YPF marca un verdadero cambio de política con respecto a lo que se venía haciendo antes. Es evidente que antes se apostó más a un entendimiento con el sector privado, con el consecuente resultado negativo del 2011 y el derrumbe en la producción de hidrocarburos. AG: –Más allá de la inserción de la Argentina en un bloque regional, donde aparece una superabundancia de recursos energéticos, es imprescindible recuperar al país como productor de su necesidad propia de energéticos. Ojo, nosotros no somos partícipes de que la Argentina sea exportadora de combustibles y productos no renovables. Eso hay que conservarlo para las futuras generaciones. Pero el cambio es bueno, porque lo que hizo YPF en el período privado fue maximizar sus ganancias sin importarle el resto y qué viene después. AM: –Además, el pico petrolero se está terminando y la perspectiva mundial es que en los próximos cien años el petróleo sea aún más escaso. Por lo cual no hay que repetir el error de los '90 de rifar el petróleo a U$S 17 el barril. –En los temas de agenda más recientes aparece el de dónde invertir los ahorros y los controles a la compra de dólares, ¿qué análisis hacen del tema pesificación de la economía y el dólar como variable de ahorro ya en desuso? AR: –La pesificación es una necesidad, no es un problema de gusto o entusiasmo pasajero. En Argentina, la moneda de curso legal es el peso, y hay que reafirmarla y respetarla. El método para hacerlo puede discutirse, si se debió hacer o no con mayor prolijidad. AM: –Me parece que la pesificación hay que hacerla cuando no hace falta, tendrían que haberlo hecho antes. AG: –Tendría que haber un manejo más explicativo de lo que se hizo, no lo explicaron del todo bien. El argumento fiscal no fue el más convincente, y tendrían que haber dicho desde el primer día que había escasez de dólares y se acababa la historia. AM: –De todas formas, creo que un país debe ahorrar en la moneda que tiene capacidad de emitir y controlar. Ahora, ahí surge un segundo tema, que es si el sistema bancario no ofrece colocaciones que puedan combatir la inflación. El sistema bancario está instalado en un sector muy cómodo de ser banca de consumo y transaccional, lo que les genera recursos y no les cuesta demasiado. Hay que cambiar la forma de operar del sistema bancario. Hay que tener una banca de desarrollo y una banca más grande. –¿Ahí hay una asignatura pendiente de la política económica? AG: –Es que todavía falta la ley de entidades financieras, modificatoria de la actual. AM: –Es un tema que a Argentina le va a costar, porque si bien el sistema bancario se expandió, no llegó a lo que es el sistema de Chile. –¿Qué herramientas de ahorro posibles ven en el corto y mediano plazo? AR: –Hay ahorro disponible para ser captado, y a mí me parece que una de las herramientas pueden ser los fideicomisos para crear un fondo para exportar maquinaria agrícola. Y eso lo puede hacer el inversor medio, con muy poco. AG: –Son también muy importantes las empresas que son garantes de inversiones, los famosos fondos de garantías, que te quitan gran parte del riesgo. De todos modos, sigo pensando que el ahorro individual sigue terminando en los depósitos bancarios. Pero son todos temas importantes que se deben seguir en forma paralela, con la cuestión de los fondos buitre, por ejemplo. –Ya que citan a los fondos buitre (ver aparte), este tema ha sido muy debatido junto con el rol de las calificadoras de riesgo, que se han empecinado en poner notas negativas al país sin mostrar la metodología aplicada. ¿Cómo ven el tema? AG: –Evidentemente, las calificadoras son un gran negocio, y se compruebe analizando quién es el que paga los honorarios de las calificadoras, que son sus mismos clientes y calificados. AM: –Esta idea de que las universidades regionales y nacionales puedan ser calificadoras es una idea interesante. Porque las calificadoras internacionales trabajan en forma oligopólica. Cómo califican las calificadoras no se sabe, tienen un manual pero nunca te lo explican. Creo que si las universidades logran producir un sistema de calificaciones transparente, que separa lo objetivo de lo subjetivo, que separe la situación actual de la perspectiva, y que dé una calificación más compleja, va a ser más beneficioso. Hay que producir un paradigma de calificación distinto. AR: –No hay dudas de que técnicamente, las universidades están capacitadas, pueden ser calificadoras. –A modo de conclusión, con 12 años cumplidos del Plan Fénix, ¿en qué cambió el país? AR: –Había un país que tenía el 23% de desempleo y ahora está en el 7%; que tenía pobreza del 53% y en las mediciones más opositoras está en el 18%; y la indigencia pasó del 27% al 5% en la medición opositora, son dos sociedades totalmente distintas. AG: –Lo esencial es que la Argentina tomó otro camino, uno nuevo que se va haciendo a medida que vamos avanzando. Se ha dado un cambio trascendente que se ha podido ver, casi sin ningún apoyo entre 2003 y 2005. AM: –Hay un redireccionamiento importante en lo político. Cuando uno se acuerda de que el primer gabinete de Menem fue presentado en el programa de Neustadt y Grondona, ahora hay una vuelta a la autonomía de lo político que es muy destacable. Lo que se hizo en Educación, Ciencia y Técnica es algo importante, además de todas las reformas que hemos señalado antes, incluido en esto el plan de viviendas. Y hay temas pesados pendientes, como transporte y definir el rol productivo de Argentina. « La posición ante los fondos buitre En el marco de la disputa nacional con los fondos buitre que buscan especular con la deuda argentina comprada a precio vil, los economistas del Plan Fénix consideraron en la entrevista que el país podría ser un caso testigo que le ponga freno al negocio de los hold out en todo el mundo,a unque aseguraron que el futuro de la contienda con los especuladores está atada al poder de seducir apoyos internacionales a la causa argentina por parte del país. –¿Qué análisis hacen de la evolución del conflicto con estos fondos y qué vislumbran a futuro? Gak: –Los fondos buitre, hasta ahora, han tenido éxito en varios países. En Perú, en los países africanos y en hasta en Brasil, donde compraron deuda a tasas muy bajas e hicieron negocios. Con Argentina puede signifcarle un leading case contrario. Pero, para que sea así, no sólo depende de Argentina. Es correcto que el país tenga esa postura dura, pero lo que pase a futuro dependerá del ámbito internacional. Rofman: –No está en nuestras manos hacer otra cosa que defender nuestra renegociación del año 2005, y se tiene que sostener que es esto o nada. Müller: –La otra salida puede ser reabrir el canje en las mismas condiciones que tuvieron los otros. Con una condición ligeramente desventajosa para los fondos buitre. Me refiero a que el gobierno podría usar como argumento, que además es real, que a los que entraron en el canje no les fue tan mal, porque la quita fue bastante menos de lo que se dijo. Rofman: –Ahí no estoy de acuerdo, no se puede volver atrás con lo que se hizo y fue exitoso. Gak: –Habrá que esperar a que en el G-20 Argentina pueda cosechar aliados. Müller: –También es clave lo que pueda pasar con Grecia y su reestructuración. Ahí se va jugar una carta importante, porque de allí puede salir otro antecedente o respaldo indirecto a la posición argentina. La cnv y los mercados El Congreso debe tratar la ley que regula desde 1968 el mercado de capitales, que permitirá poner fin a la autorregulación, a partir del fortalecimiento de las capacidades de supervisión, fiscalización y sanción de la Comisión Nacional de Valores . El proyecto contempla una ampliación de las facultades de la CNV y lo designa como el único organismo de control de la oferta pública, asumiendo funciones que en el actual régimen están en manos de entidades privadas –Los mercados, como era de esperar, reaccionaron negativamente ante el nuevo rol de la CNV, que será un actor regulador del mercado financiero argentino. ¿En qué se basa ese temor? ¿Es fundado? Rofman: –Esta semana un debate en las Comisiones de las Cámaras y tanto el presidente de la Bolsa como el del Mercado de Valores se manifestaron a favor de la regulación. El problema está en que los intereses siempre existen, por eso hay algunos que se quejan y dicen tener miedo de que el Estado administre y controle, como si haciéndolo trabara el crecimiento Gak: –Está esa idea de la gente sobre una supuesta inoperancia del Estado, algo lógico si se considera que durante 30 años fue desmantelado el Estado y está siendo modernizado. Pero ese proceso no se hace de la noche a la mañana. Hay un tema de intereses y de impacto de la concepción neoliberal: el comisionista de Bolsa que metió 3 millones de dólares para comprar una acción y ve que ahora entra otro al lado y no paga nada, no le gusta nada. Ese hombre no va a estar de acuerdo, pero no es eso lo que está en litigio. De todas maneras, el mercado de capitales siempre ha sido bajo, débil y poco productivo. Me parece una medida importante, porque va cerrando grifos y negocios con intereses financieros, pero no creo que produzca grandes cambios.

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