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Primer post: 25 oct 2007
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Te Parece que la Justicia es lenta??
Te Parece que la Justicia es lenta??
InfoporAnónimo10/25/2007

Es un suerte no haber confiado el juzgamiento de Von Wernick a estos muchachos. Una Historia de Locos la de los templarios. Aquel que este interesado en el tema, puede interiorizarse al respecto leyendo la novela de Umberto Eco (mismo que escribió el Nombre de la Rosa), titulada "El péndulo de Foucault". La termine de leer hace un tiempo, es algo larga pero altamente instructiva. Hoy me he llevado una gran sorpresa al ver que el tema abordado en la novela cobra actualidad. Estos muchachos del Vaticano tendrían que ajustar un poco el mecanismo institucional de impartir Justicia no les parece??. Justicia para los Templarios 700 años después Un documento inédito del Vaticano del siglo XIV sostiene que los caballeros del Temple no fueron herejes El último gran maestro de los Templarios vio cómo cerraban su orden y lo condenaban a muerte. Pero no iba a dejar este mundo así como así. Mientras subía a la hoguera en la que sería quemado vivo, el 18 de marzo de 1314, en pleno centro de París, Jacques de Molay maldijo al rey de Francia, Felipe IV, y al papa Clemente V. Ambos murieron ese mismo año. Con ese juramento se cerraban dos siglos de ese cuerpo de élite religioso-militar que nació a principios del siglo XII para proteger a los cristianos de Tierra Santa, en Oriente Próximo. La orden había cobrado una fuerza inusitado. Acumulaba riqueza y propiedades en Europa y Oriente Próximo e incluso puso en marcha un sistema bancario internacional a través del que financiaron la guerra de algunos monarcas. Con el fin de las Cruzadas, su poder y secretismo levantaron sospechas entre las potencias europeas. Uno de los que recelaban más era Felipe IV. Los historiadores consideran que tenía deudas económicas con la orden y que lanzó las acusaciones de herejía con la intención de arrebatarles sus riquezas. En 1307, Roma abrió una investigación contra los Templarios para esclarecer qué había de cierto en aquel escándalo. Inocentes y fieles a la fe cristiana La investigación concluyó cinco años después que los Templarios no eran culpables de herejía, sino de delitos menores contra la ley de la Iglesia. De hecho, el papa Clemente V absolvió a la orden en 1308 y pensó reformarla. El rey Felipe IV, sin embargo, presionó al Sumo pontífice para acabar con los monjes guerreros hasta que el Papa ordenó su disolución en 1312. Estas son algunas de las conclusiones que revelan las actas del proceso, llamado Processus contra Templarios, que se publican hoy en un libro de 300 páginas, en una edición limitada de 800 ejemplares. El volumen cuenta con una edición facsímil del pergamino de Chinon, que recoge la absolución del papa a los caballeros, en agosto de 1308. Debido a un error de catalogación, se consideraba perdido hasta que la investigadora italiana Barbara Frale lo encontró entres los miles de estantes de la Biblioteca y Archivos secretos del Vaticano en 2001. Pegamino de chinon Un recurso para evitar la tortura Una de las principales acusaciones contra los caballeros era la de que practicaban ritos de iniciación blasfemos que incluían escupir sobre la cruz. Las actas revelan, según la historiadora, que los caballeros incluían estos actos en su entrenamiento militar como un recurso de defensa en caso de ser capturados por los ejércitos musulmanes. La nueva edición se reproduce en pergamino sintético y cuenta con una copia del sello papal lacrado y un comentario erudito, y se presenta en una caja de cuero blando. El original mide medio metro de ancho y dos metros de largo. Cada ejemplar cuesta unos 5.900 euros. Ya se han reservas solicitudes de bibliotecas y coleccionistas de todo el mundo, según ha señalado a la BBC Rosy Fontana, portavoz de Scrinium, la editorial que gestiona las ventas. Uno de los ejemplares está reservado para el papa Benedicto XVI. Fuente: diario El Pais. Resulta inentendible que una orden poderosa económica tanto como militarmente, permitiera tal avasallamiento. En sus conductas algunos creen ver el nacimiento de una sociedad secreta que guardaba conocimientos alquímicos recogidos durante sus cruzadas en oriente cuanto el secreto paradero del santo Grial. Un saludo T!.

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Modernidad- Posmodernidad
OfftopicporAnónimoFecha desconocida

Les dejo una parte del trabajo que estoy haciendo para mi tesis de pre grado. Tuve que extractar las características de la posmodernidad y de la modernidad. Espero que a alguien le interese. Creo que es un tema de actualidad académica y a alguno puede llegar a serle útil. Espero lo valoren porque me costo bastante trabajo. Es un poco largo pero de facil lectura. Escucho críticas. 1.1. Supuestos básicos del proyecto de la modernidad ¿Qué es la modernidad?, ¿Por qué su presencia es central en nuestras ideas y nuestras prácticas desde hace más de tres siglos y que hoy es redefinida, enjuicida o condenada a muerte? ¿cómo fue concebida sus teóricos fundadores? Para comprender los supuestos subyacentes a la modernidad, debemos centrar nuestra atención en los procesos históricos que le dan origen. Existe un amplio consenso a lo largo de la amplia bibliografía que estudia el tema, en particularizar dichos procesos en torno a cuatro sucesos históricos de gran importancia que dan lugar a su fundación. El Siglo XVIII europeo trastocó el orden feudal y, como nunca antes, abrió las puertas al desorden y al cambio social. Todo fenómeno que termine con aquello instituido histórico, se presenta en el transito hacia la instauración de un nuevo statuo quo, en fuente de inspiración para aquellos que intentan visualizar un nuevo horizonte de posibilidades. No es casual entonces que los pensadores sociales de la época se preguntaran insistentemente por la posibilidad de un nuevo orden social. El tiempo en el que se rompen estas cadenas, plantea la posibilidad de imaginar amplias posibilidades respecto del ordenamiento político y la convivencia social, y sus referentes fundamentales son el individuo y la comunidad. Los acontecimientos históricos a los que hacíamos referencia un párrafo más arriba que abonan el terreno sobre el cual germinará esta discusión son los presentados a continuación: 1. La Reforma. Con Lutero la fe religiosa se torna reflexiva. Contra la fe en la autoridad de la predicación y de la tradición el protestantismo afirma la dominación de un sujeto que reclama insistentemente la capacidad de atenerse en sus propias intelecciones. Pero como nos los recuerda Marx en sus escritos tempranos “si el protestantismo no fue la verdadera solución, si fue el verdadero planteamiento del problema. Ya no se trataba más de la lucha del seglar con el cura fuera de él, sino de la lucha con su propio cura interior, con su naturaleza clerical”. 2. La Revolución Francesa. La proclamación de los derechos del hombre y el código de Napoleón hacen valer el principio de la libertad de la voluntad como fundamento sustancial del Estado. 3. La Ilustración. En el filósofo alemán Immanuel Kant encontramos la estructura de la autorelación del sujeto cognoscente que se vuelve sobre sí mismo como objeto para aprehenderse a sí mismo como en la imagen de un espejo. Kant instaura la razón como tribunal supremo ante el que ha de justificarse todo lo que en general se presente con la pretensión de ser válido. 4. La Revolución Industrial. No constituyó un único acontecimiento, sino muchos desarrollos interrelacionados que culminaron en la transformación de una sociedad con una economía de base agraria a otra nueva fundamentada en la producción fabril. Su característica económica más sobresaliente es el aumento extensivo e intensivo en el uso de los factores del trabajo y con él, la aparición de fábricas que se extienden progresivamente a todas las ramas de la producción. La revolución industrial se inicia en Inglaterra a finales del siglo XVIII y paulatinamente se expande durante el siglo XIX y principios del XX a los demás países occidentales. De esta forma, la Modernidad aparece como el resultado de un largo proceso histórico de carácter global, que presenta elementos tanto de continuidad como de ruptura. Surge en la Europa Central y Estados Unidos y con el tiempo se expande hasta volverse mundial y establecerse en los países periféricos . En este sentido, podemos afirmar que la modernidad responde a un proceso histórico social geográficamente determinado pero que en su proceso de expansión se torna más o menos mundial. No debemos perder de vista que lo hace en cada país condicionado por las características regionales en cada caso. El tránsito hacia la modernidad está asociado a cuatro grandes ideas, estrechamente relacionadas entre sí: 1. La Ruptura con la idea de que existe un principio trascendente de ordenamiento de la sociedad. El pensamiento Ilustrado, como primera gran manifestación cultural e intelectual de la modernidad occidental, cuestiona las bases del Antiguo Régimen sustentado en la existencia de un principio divino que organiza y orienta dicha sociedad. El mundo deja de aparecer ante los ojos de sus habitantes como una realidad recibida e indemne a transformaciones, alimentando la idea de orden instituido sobre la de orden recibido. 2. La búsqueda de un principio inmanente La naturaleza humana aparece como el principio inmanente del orden para el pensamiento Ilustrado. El hombre necesita, se ve alentado hacia la convivencia, puesto que no solo busca intereses privados sino que a la vez es un agente moral. Entendiendo por ello que tiene valores, con los que puede construir un orden social. La secularización traslada a la política la función integradora que cumplía anteriormente la religión. 3. Absolutización del concepto de razón y progreso Las revoluciones burguesas, que encuentran su mejor expresión en la revolución francesa (1789) y, concomitante a ellas, el acelerado proceso de urbanización e industrialización, facilitado por los inusitados avances tecnológicos, va acompañado de una ilimitada confianza en las posibilidades que ofrece la ciencia y la razón. Con la Edad Moderna se constituye la idea de historia como progreso, de la aceleración de los acontecimientos históricos y la idea de simultaneidad cronológica de evoluciones históricas asimultáneas . 4. La Conciencia de Ruptura con el Pasado. A partir de la ruptura con la repetición de esquemas heredados del pasado, la modernidad toma autoconciencia de sí misma como época histórica. Lo moderno aparece así como equivalente a un presente en permanente cambio. En la segunda mitad del S.XIX, Baudelaire acuña el término «modernidad» en su artículo «El pintor de la vida moderna». Allí lo moderno aparece como sinónimo de lo presente: «el placer que nos brinda la representación del presente -escribe Baudelairese debe no sólo a la belleza con que se lo puede adornar, sino también a su calidad esencial de ser presente». Podemos presentar a continuación, los supuestos propuestos por Villlarreal, que nos permiten a la luz de lo previamente desarrollado, alcanzar una conceptualización más condensada de la modernidad. Estos supuestos son los siguientes: 1.- Confianza en el desarrollo de la ciencia y la técnica para garantizar el bienestar de la sociedad, en lugar de Dios y su Providencia. 2.- Fundamentación de la autonomía de la razón como único medio para conocer la verdad, desligada de la revelación religiosa y cualquier criterio fundamentado en instancias ultraterrenas o deidades. 3.- La secularización de la sociedad, como proyecto de organización de las actividades económicas, políticas y culturales de manera desvinculada de las instituciones eclesiásticas y las creencias religiosas. 4.- La idea de historia lineal, ascendente y progresiva, según la cual la historia de Occidente —de Europa y Norteamérica— es la única historia posible. Como denominador común de las teorizaciones presentadas podemos nosotros resaltar el proyecto moderno en referencia a la promesa de un mundo mejor, justo, igualitario, democrático, sin pobreza ni explotación. El surgimiento de esta idea sería de alguna manera una traspocisión, una especie de transito metonímico entre aquello anteriormente depositado en el mundo post mortem hacia la necesidad de elaborar un marco institucional contenedor de aquello desplazado. Este proyecto compromete al sacrificio de generaciones presentes a dar su vida por la revolución, a cambio de que generaciones venideras disfruten de un gobierno científicamente construido que derroque las formas de explotación, que vivan en una sociedad ordenada racionalmente. Las promesas de la modernidad, al igual que las religiosas, se socializan e inculturan por su narración en forma de metarrelatos. Es decir, hay sistemas de pensamiento elaborados y complejos con un corpus de verdades universales y absolutas que requieren sujetos especializados que los transmitan en el marco de instituciones. 1.2. Supuestos básicos de la Posmodernidad Resulta más dificultoso definir a la posmodernidad siguiendo el esquema de explicación anteriormente citado. Esto se debe a que no es un concepto que pueda ser cincunscripto a un período histórico determinado, como a la vez no pretenda un tipo de justificación de tal especie, siendo que una de sus características definitorias resulta del cuestionamiento de la historia lineal como fundamento de explicación. Como punto de partida para comprender los supuestos de la posmodernidad, recomendamos al lector, intente abandonar por un momento, la lógica crítica que nos caracteriza en tanto herederos de la modernidad. Para alcanzarla en sus fundamentos no debemos esperar a partir de su entendimiento una explicación que conforme ni se contraponga expresamente frente a la modernidad, Es la posmodernidad, según la entendemos, una superación de la modernidad, pero no entendida en los términos planteados por la lógica del progreso fundada en la razón moderna. Esperamos poder aclarar estas premisas con la exposición detallada de los autores que suministran una teorización pormenorizada de su advenimiento. Mientras tanto continuamos con la caracterización de sus supuestos. La palabra postmodernidad, entonces, está diciendo que la modernidad ya terminó, pero no alcanza a especificar lo que siguió o sigue a la modernidad. Vattimo (1995: 10), por ejemplo, insiste en citar a Friedrich Nietzsche y a Martin Heiddeger como autores que anunciaron el fin de la modernidad, mucho antes de que hubiera algún intento por definir su real o hipotética etapa posterior. La postmodernidad no es un intento por volver a alguna una etapa previa a la modernidad. La cuestión de fondo para la postmodernidad es que tanto el pensamiento moderno como el pensamiento religioso institucional, con pretensiones de sustentarse en metafísicas, son por igual metarrelatos en los que no cabe creer más. Habitan las teorizaciones postmodernas quienes han dejado de creer en las promesas de la modernidad respecto alcanzar progresivamente, algún día remoto, elevados niveles de bienestar para todos los hombres. Los discursos modernos, en sus diferentes versiones ideológicas, les resultan desconfiables o inverosímiles. En cambio, la postmodernidad significa afianzarse en lo cotidiano, en el presente, con metas individuales alcanzables. Individuos que realizan en sí mismos lo que la modernidad prometió para todos algún día. Aquí y ahora cada quien puede ser más inteligente, más bello, más deseado, más amado, más sano y alcanzar el paraíso en el propio lugar donde vive. En suma, felicidad a la medida del individuo. De esta tendencia se encuentra en su extremo el nihilismo. Aunque no creemos se pueda reducir completamente la caracterizaciónd e la postmodernidad a este tipo de simplificaciones, recordemos que en esta etapa del trabajo nos encontramos realizando una exploración a vuelo de pájaro acerca de los conceptos. Esto nos permitirá más adelante circunscribir y acotar los mismos ganando en especificidad y profundidad de análisis. En esta mirada a vuelo de pájaro, corremos el riesgo de analizar la posmodernidad desde las categorías modernas, lo cual sería para nosotros un error grave de ocurrir en nuestras consideraciones finales, luego del recorrido teórico a presentar. A simples rasgos y retomando nuevamente la caracterización presentada por Hector Villarreal (op. Cit.), presentaremos esquemáticamente aquellos supuestos básicos que este considera propios de la posmodernidad. Para Villarreal la postmodernidad es algo más que la simple afirmación de la conclusión de la modernidad, y reconoce en sus como sus supuestos los siguientes: 1.- Pérdida de vigencia de las ideologías, de los metarrelatos y de todo interés por lo teórico o lo ajeno a la utilidad inmediata. No interesan las concepciones globales sobre qué es el hombre o el mundo. El pensamiento postmoderno opta por el relato pequeño, por la política pequeña, por los sueños pequeños. 2.- En la ética preocupa sólo la casuística, resolver de acuerdo al buen sentido o a la opinión mayoritaria cualquier situación concreta, dejando de lado el análisis de principios o teorías. El bien y el mal son relativos o irrelevantes y la afirmación de cualquier enunciado como verdad absoluta no tiene cabida. Se aceptan todas las posiciones sin necesidad de justificarlas con rigor racional. Se pasa de la ética de los deberes a la ética de los derechos. En otras palabras, no se trata de un pluralismo en que cada conducta ética busca justificarse en principios. Es lo que algunos han llamado como éticas pragmáticas (de situación), éticas consensuales (de común acuerdo) o éticas de bolsillo (para casos individuales o particulares), a esto en conjunto se le llama eticidad. 3.- La calidad de vida defendida por la postmodernidad sustituye a la sacralidad de la vida o su teleología, fuera para fines religiosos o revolucionarios. De ello, la búsqueda primaria de lo hedónico, que trivializa la existencia evitando problemas. Su consecuencia práctica es la entrega abierta al consumismo —práctica determinante de las identidades culturales y criterio definitorio de posición en la estratificación socioeconómica de la sociedad— o cualquiera otra actividad que tenga por objeto la procuración del bienestar individual como eje de las relaciones interpersonales. “Sólo el impulso y el placer son reales y afirman la vida; toda otra cosa es neurosis y muerte” D Bell, “Las contradicciones del Capitalismo”. 4.- El individuo es el único sujeto constitutivo de la sociedad. Mientras para la modernidad hay proyectos colectivos bajo los conceptos de clase, nación, Estado, humanidad o pueblos, en la mentalidad postmoderna no hay cabida para esperanzas que no tengan por destinatario al individuo concreto. Puesto que los planes salvíficos colectivos o grupales fracasaron, tendrán mayor aceptación los dirigidos a la redención individual vía métodos de superación personal, toda vez que la tecnología y el mercado desplazan a la política y sus instituciones como fundamento del ordenamiento constitutivo y regulador de las relaciones sociales hacia tendencias culturales hedonistas 5.- El ser se configura de distintas maneras en distintos lugares y épocas, no pudiendo considerarse a una mejor o superior a otra. Los medios de comunicación, el turismo y las migraciones han contribuido a que se descubra la valía de las prácticas sociales y expresiones culturales distintas a las occidentales que habían sido menospreciadas o sometidas durante la época del colonialismo y el proyecto civilizatorio de la modernidad eurocentrista. 6.- Incredulidad en la idea del progreso garantizado por la ciencia y la razón, y en la historia como un proyecto de superación. La noción de historicidad se hace cada vez más compleja. Los postmodernos aceptan que hay algunos progresos, pero no el progreso. La ciencia, por tanto, se convierte en un metarrelato inútil si no tiene aplicación práctica en forma de tecnología capaz de hacer la vida más cómoda y placentera. Espero les sirva. Creo entender que Taringa se basa en compartir lo que uno hace para constituir holísticamente eso que llamamos inteligencia colectiva. este es mi aporte. Ya hice el intento con un video de un mono fumando en pipa y por ese camino no llego a tener voz para comentar irrestrictamente. Por eso voy a seguir por mi camino. Creo poder hacerlo. Sabrán valorarlo aquellos con quienes compartamos intereses. Saludos!!

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Victor Hugo te aviso, y vos no lo escuchaste. (river)
InfoporAnónimo6/27/2011

Esta es una nota publicada el 16 de Marzo de 2008 En la misma se encuentran Victor Hugo Morales y el entonces presidente de river Jose Maria Aguilar No compres la tragedia. Aprovecha para tratar de entender por qué le pasó a River lo que le pasó, Por más insoportable que te la quieran hacer parecer, Hoy es Lunes, como decían los "sui Generis"... Otra vez. Ojalá que lo que le pasó a River le sirva al futbol Argentino para dar un primer paso hacia el fin de la Corrupción, que es un elemento de peso en esta novelita... Que se terminen los barras, que podamos disfrutar de nuestros jugadores sin tener que venderlos a los 19 años. De toda crisis se sale en una posición diferente... siempre y cuando exista entre medio un "tiempo para comprender". ENCUENTRO Y POLEMICA Víctor Hugo y Aguilar, un duelo cargado de tensión y acusaciones Por iniciativa del presidente de River, estas dos personalidades enfrentadas desde hace tiempo se reunieron el lunes pasado en PERFIL. El cruce, que duró ochenta minutos, dejó frases antológicas: “Usted está convencido de que es casi Dios”, disparó el dirigente. “Si me hubiese querido vender, me habría vendido a usted, que es comprador de periodistas”, lo cruzó Víctor Hugo Morales. Por Producción: Andrés Eliceche. ESTILOS. Víctor Hugo tomó café, fumó su habano y utilizó los silencios. durante los 80 minutos de la charla. Como siempre, Aguilar fue verborrágico. “Yo invité al señor Morales a realizar este encuentro en River”, aclara José María Aguilar no bien se inició la charla. “Pero acepté venir al diario porque me gusta más jugar de visitante. Es más divertido, sobre todo ahora que está instalada la ‘cultura Macri’ de que no haya simpatizantes visitantes”, sigue, y de paso suelta un dardo a uno de sus enemigos predilectos. Víctor Hugo Morales lanza su primer contragolpe: “En River uno no tiene muchas garantías. No sé quién me puede esperar en la puerta, permítame que tenga miedo. Por eso no fui”. El juego –o “la charla, la entrevista, el debate, la posibilidad que me da el diario de aclarar algunos aspectos”, dirá el dirigente– se ha iniciado. A jugarlo. SUIZA, ESE PARAISO AGUILAR: El inicio de mi queja es el siguiente: el señor Morales (N.de R: así lo llamó a Víctor Hugo en todo el encuentro) publicó en diciembre de 2005 que Julio Grondona me había invitado a Ginebra a ver un partido de fútbol y que, a propósito de esa eventualidad, me había negado a participar de un congreso del Foro Social (una entidad fundada en los noventa por Carlos Heller, Rafael Bielsa y yo). Primera información mal chequeada: le escribí al Foro que no podía formar parte de ese panel porque tenía un problema familiar grave, que se tradujo en que el 20 de diciembre se muriera mi madre. VICTOR HUGO: ¿Dónde estaba usted cuando falleció su mamá? A: En Zúrich. VH: En Suiza. A: Efectivamente, porque mi mamá había tenido, gracias a Dios, un recupero… SER Y PARECER VH: ¿Dijo usted alguna vez que, como dirigente, jamás compraría a través de contratistas a jugadores que están a la vuelta de la esquina? A: Claro, y esto es así. Después, cuando uno ejerce el cargo se da cuenta de que tiene que ir a comprarle a una persona X al número 2 del equipo que está a la vuelta de su casa. Porque es el jugador que le pidió el técnico, porque es el que quiero comprar, porque es el que necesita el equipo en ese momento… VH: A alguien que declaró que no basta ser sino parecer honesto, le ofrecieron un jugador de la vuelta de su casa, que había sido comprado en 1.400.000 dólares por una empresa con la que usted y River vienen largamente relacionados. Se trata de una empresa que ha obtenido un dinero importante a través del club, a la que después usted le permitió ganar 1.600.000 dólares al adquirir a ese futbolista para River. ¿Dónde está la correspondencia entre ser y parecer en esa operación de (Gustavo) Cabral a la que me refiero? A: En el error de su información, Morales. VH: Mi información está lo suficientemente chequeada con propios directivos de River, como el señor Héctor Cavallero. A: Cavallero siguió la negociación un rato y después dejó de seguirla. La negociación de Cabral se trata simplemente de un préstamo de seis meses con opción de compra. VH: Con obligación de compra, lo dijo su dirigente. A: (Se eleva en la silla y hace ademanes) ¡Se lo dijo mal, se equivocó! VH: Entonces tendrá que hablar con él. A: Noooo, Cavallero votó a favor. VH: Cumplí con tener la información y chequearla con un dirigente de River que la admitió, quizá, sin saber la gravedad que significaba. Desde el punto de vista periodístico no hay nada vulnerable. Si usted dice que de todo esto, sumado al Locarno, se puede sentir orgulloso, yo simplemente felicito su conciencia, que es tan auxiliadora de usted mismo. A: ¿Se bajó del púlpito? VH: Sí. A: (Empieza a leer el contrato entre River y Locarno por el pase de Cabral) (…) “River Plate podrá… podrá (remarca), hasta el 31 de mayo, optar por adquirir en forma definitiva la totalidad del pase”. Razón por la cual, aunque se lo haya dicho María Magdalena, está mal. VH: Me importa la veracidad de nuestra información sobre el contrato entre River y Locarno… A: No existe más ese contrato. VH: …Y me importa que mis notas queden en pie. A: ¡Usted no escucha, Morales! ¿Por qué no le interesa que existan otras interpretaciones? VH: Aquí no hay interpretación que valga. A: Existieron muchísimas cuestiones posteriores que cambiaron el negocio. VH: La única manera que tiene de cambiar ese contrato es que usted esté adentro del grupo que contrata con River. No hay otra explicación. En toda mi vida de periodista, jamás he visto una cosa más escandalosa que lo que usted llevó a firmar a su Comisión Directiva. A: Ha hablado Dios, pero después de Dios existen los abogados, los negocios… Ese fue un año (N. de la R.: 2006) en el que River tuvo profundas dificultades económicas y financieras. Cuando se va Astrada (N. de la R.: agosto de 2005), River se queda con un plantel sin la suficiente cotización internacional. Estábamos en una situación compleja, y así surgió este negocio con el Locarno (N. de la R.: el contrato fue firmado en agosto de 2006, en el que River le cedió porcentajes de seis jugadores). El señor Pinhas Zahavi (ndr: cara visible de Locarno) es muy útil a la hora de la gestión de negocios, por eso creo que es una postura inteligente tener vínculos con él. Decir esto es antipolítico, Morales, pero es absolutamente sincero. (Largo silencio, se miran fijo) LA DOBLE MORAL VH: Cada una de mis notas tiene como fundamento la crítica general al fútbol, en la que está inmerso River particularmente, y el acoso que usted realiza al periodismo. Teníamos pactada esta reunión desde hace diez días, y usted en ese lapso ha hecho declaraciones a la agencia Télam amenazando con escribir la historia de la doble moral de un periodista… A: (Interrumpe) Y la voy a escribir. VH: Sobre historias de la doble moral podemos divertirnos mucho todos. A: A propósito de la nota que usted publicó ayer (N. de la R.: el domingo 9), tan encantadora, me gustaría aclarar algunos conceptos. VH: A usted lo que le cuesta entender es cuál es la función del periodismo. Usted es uno de los hombres más reporteados del país. Tiene a la radio La Red a su disposición, nunca recibe ataques de “Clarín”, y por los comentarios que tengo –ya que no leo todos los diarios– tampoco recibe ataques de los diarios que son dueños del fútbol. Entonces, cada vez que recibe una crítica, no entiende que ésta es la función del periodismo. A: De todo lo que dijo, lo único que me consta es que no lee los diarios. UNA EMPRESA SINGULAR VH: Tengo entendido –pero no corroborado, por lo cual no lo escribí– que la venta de Marco Ruben a una empresa que apareció de Canadá, llamada Top Players –cuyo titular no puso el documento de identidad en los contratos–, se hizo para poder cerrar el balance 2006-2007 del club y tener la posibilidad de un ingreso a futuro… A: Está mal. Esa empresa canadiense, que manejaba Fernando Hidalgo, intentó comprar al jugador. VH: ¿Pusieron en el balance esa supuesta venta de Ruben? A: Sí, y ahora lo mejoramos. VH: Incluir esa operación en el balance fue una jugada de la dirigencia. A: Estábamos convencidos de que lo vendíamos. VH: Entonces, convencido de que va a vender, puede armar setenta balances positivos. A: No, él (N. de la R.: por Hidalgo) estaba convencido de que lo iba a vender. Pasa que después apareció el club Villarreal, cuando ya se había caído la operación de la empresa canadiense. VH: ¿Y qué le pasó a la empresa canadiense? A: Dejó de pagar. Muchas veces, los empresarios pierden plata en el fútbol. VIOLENCIA Y BARRABRAVAS VH: En River uno puede toparse con un barrabrava que está empleado, como ha sucedido. A: No hay barrabravas empleados en el club. VH: Los hubo. A: No por mi responsabilidad. VH: Usted está comprometido frente a la opinión pública en todos los temas irritativos que afronta River: apropiación indebida de tributos, violencia extrema y continua –a partir de la denuncia de los propios barrabravas de que la Comisión Directiva les daba dinero–, y está probado que había barrabravas empleados en el club. Mis apreciaciones están refrendadas por los hechos, y son elucubraciones de las que me hago responsable frente a los lectores. Ellos dirán si soy un macaneador o si merezco una cuota de prestigio. A: Usted está convencido de que es casi Dios. VH: Le agradezco el análisis psicológico, lo tenía por abogado, no por psicólogo. EL PRECIO DE UN PERIODISTA A: Como a usted le llegan informaciones, a mí también. Como las que dicen que su criterio respecto del fenómeno televisivo no tiene que ver con una cuestión personal, sino con responder a determinados intereses que están buscando obtener los derechos económicos del fútbol argentino. VH: Doctor, si yo me hubiese querido vender, me habría vendido a usted, que es comprador de periodistas. Alguna vez dijo que le pagaba 10.000 pesos a un periodista. A: Por asesoramiento. VH: ¿Qué clase de asesoramiento puede ofrecerle un periodista a un club y después hablar como periodista? Usted declaró: “Tal periodista (no voy a nombrarlo) se distanció del club porque River dejó de pagarle. El cobraba 10.000 pesos por mes en concepto de asesoramiento institucional. En diciembre de 2005 el club interrumpió ese vínculo. A partir de ese momento, cambió la opinión de ese periodista”. Así que si yo me quiero vender, empiezo por Aguilar. Hágame una oferta y vemos cuál es el precio que puedo tener. A: No hago ofertas por periodistas. VH: Si tengo ese interés espurio, al primero que me voy a vender en la República Argentina es a usted. A: No va a encontrar comprador. De la misma manera le digo que si alguna vez tengo interés en los derechos televisivos del fútbol argentino y tuviera que elegir a alguien como vocero, probablemente lo consultaría. Sigue Entre ejércitos de traje, histrionismo, ironías cruzadas y citas a Sartre Todo terminó. El aire de la sala empieza a aliviarse. De pronto, Aguilar da media vuelta y regresa a la oficina. Busca un maletín. Alguien le muestra uno, pero él se niega a tomarlo: “A ver si me llevo algo que no es mío y Víctor Hugo me acusa de ladrón”, ironiza. Es la segunda vez, apenas, que lo llama por su nombre. Todavía sentado, el periodista suelta una sonrisa leve: “No exagere, doctor”, contesta en tono amable. Ahora sí, Aguilar se va. Tanto tiempo. Recién bañado, Víctor Hugo es el primero en llegar a la cita, con ese paso cansino, tan suyo. Se cruzan casualmente en la entrada de la redacción, después de años de evitarse, y el apretón de manos parece protocolar. Con traje de rigor, el presidente de River no anda solo, lo acompaña un ejército: dos abogados, un escribano y un camarógrafo que registra todo. “Por si me editan mal”, se justificará después. Víctor Hugo viene con Mario Caballero, su eterno asistente. La tónica del encuentro vira del galanteo y la cita erudita a la acusación destemplada. Intercambian datos duros sobre causas judiciales, discuten sobre moral y astucia, sobre pericia y convenios millonarios, sobre investigaciones y jugadores. Aguilar se para, gesticula, aplaude: “Hable usted solo, si está acostumbrado a estar en una mesa, con tres o cuatro que le dicen: ‘¡Qué bien, Víctor Hugo! ¡Qué bien, qué inteligente!’”. El otro no se inmuta: “No sea histriónico, doctor, que es un papelón”, responde. Dialéctica. De a ratos, Aguilar elude la diplomacia: “Su negocio es el escarnio, usted es un patotero”, azuza. De pronto, elige la filosofía: “Advierto la dificultad que marcaba Sartre de los que tenemos que arremangarnos para tratar de solucionar las cuestiones. Eso de poner los brazos en la mierda”. La devolución queda servida en bandeja: “No las ha puesto en la mierda, doctor, las ha hundido, y ese es un problema que yo no le puedo resolver”, lo remata el periodista. Hasta pareciera, en un punto, que se estuvieran divirtiendo. Son las 7 de la tarde de ese lunes. Con su voz marca registrada, Víctor Hugo abre Competencia en radio Continental, como cada tardecita. “Fue una conversación de sordos”, le cuenta a su audiencia. fuente: http://www.diarioperfil.com.ar/edimp/0243/articulo.php?art=6250&ed=0243

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