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El sacerdote está haciendo un servicio, que es actuar en nombre de Cristo Cristo, durante su vida pública hizo muchos actos públicos de perdón de los pecados y en ninguno aparece que pidiera la lista de pecados del pecador. ¿Por qué no confesarnos directamente con Dios? No hay que olvidar que la Sagrada Escritura es sólo uno de los caminos por los que llegamos a la Revelación de Cristo. El otro es la Tradición de la Iglesia, es decir, lo que aprendió la Iglesia a partir del testimonio directo de los apóstoles que vivieron junto a Jesús. De hecho, el Nuevo Testamento lo escriben los mismos apóstoles y discípulos que o bien vivieron junto a Jesús, como es el caso de Mateo y de Juan, o bien escucharon el testimonio de aquellos Apóstoles que vivieron en la intimidad con Él, como es el caso de Lucas y Marcos, por ejemplo. Y la Tradición ha sido siempre muy fiel a las enseñanzas de Jesucristo, fiel hasta dar la vida con tal de no modificar sus enseñanzas. No se trata de confiar en el perdón, sino de tener la certeza de que Dios está actuando a través de medios humanos, según Él ha querido actuar siempre, desde su encarnación (Cf Mateo 18,18; Juan 20,23; Mateo 28,18-29). El sacerdote no está ahí por morbo, sino como conducto humano entre Dios y el hombre. Él olvida todo y no puede hacer uso de lo que tú le dices pues le obliga el secreto sacerdotal, que por gracia de Dios, nunca ha sido violado por ningún sacerdote en toda la historia de la Iglesia. El sacerdote está haciendo un servicio, que es actuar en nombre de Cristo. Jesús podía conocer directamente al alma e incluso no hacía falta que hiciese público que perdonaba los pecados. Bastaba con su deseo y ya estaba. Que Él quisiera decir en público que los perdonaba era otra cosa, pero hoy no puede hacerlo. Necesita servirse de la Iglesia, que no tiene el poder de conocer el alma del pecador de modo intuitivo. Por eso escucha el pecado y da el perdón. Es una simple tarea de intermediario. ¿Debemos de dar tantas vueltas al tema, cuando creemos de verdad en la misericordia y el perdón de Dios? No, si se las damos es porque nos cuesta aceptar que con un acto simple como exponer nuestros pecados y recibir la absolución de un sacerdote se nos perdone algo tan grave como es una ofensa a Dios. O también se las damos porque nuestra naturaleza herida por el pecado no quiere humillarse delante del confesor y prefiere arreglarse de otra forma. ¿No es mucho más importante el arrepentimiento sincero que el cumplimiento de una norma de la Iglesia? Efectivamente, tanto que sin él no hay perdón de los pecados porque es la condición para alcanzarlo. Pero una cosa no quita la otra. El arrepentimiento, si es sincero, se expresa aceptando humildemente las normas de la Iglesia que no son inventadas, sino basadas en la Tradición de la Iglesia. FUENTE:http://es.catholic.net/aprendeaorar/105/50/articulo.php?id=2531
Necesitamos de los sacramentos, la oración y el sacrificio para poder vencer las tentaciones. Para vencer las tentaciones, ten en cuenta estos seis consejos: 1) No perder la calma: estar seguros de que todas las tentaciones pueden vencerse con la gracia de Dios. 2) Acuérdate de que sólo la voluntad puede pecar y, por lo tanto, mantenla inflexible. 3) Encomiéndate a Dios y a la Virgen Inmaculada, que jamás abandonan a los que acuden a ellos. 4) Desembarázate de la ocasión, en cuanto puedas. Si hubo victoria, da gracias a Dios. Si caída, arrepiéntete y aprovecha la lección para otra vez. 5) Después de cada caída, haz un acto de contrición, confiésate enseguida y además ofrece en reparación una mortificación que te cueste. 6) No vuelvas a pensar más en la tentación; ocúpate de algo Después de una tentación pueden ocurrir tres cosas: 1) Victoria clara, porque la rechazaste totalmente en cuanto caíste en la cuenta de la tentación: dale gracias a Dios que te ha ayudado a vencer. 2) Derrota clara, porque te dejaste llevar conscientemente: arrepiéntete, humíllate ante Dios, y pídele que te ayude a vencer en otra ocasión; haz un acto de contrición y propón confesarte pronto. 3) Duda de si consentiste o no consentiste. No estás seguro si resististe completamente a la tentación. En este caso expón al confesor sencillamente tu duda, por ejemplo, diciéndole: «he tenido malos pensamientos y malos deseos contra la pureza, y no sé si los he rechazado suficientemente». No te contentes con dejar la confesión para después de la caída. La confesión también tiene un valor preventivo, porque aumenta la gracia en virtud del sacramento y fortalece la voluntad. Cuando presientas una posible caída, confiésate aunque no tengas pecados graves. Y si, además, puedes comulgar, todavía mucho mejor. Para dominar el cuerpo es muy conveniente la mortificación. Es una práctica común de todos los santos. Un cuerpo mortificado es mucho más dócil. El ser mortificado fortalece la voluntad y enriquece espiritualmente. He aquí algunos modos de mortificarse: - No hacer gastos inútiles. - Ser puntual para no hacer esperar a los demás. - Escoger los peores sitios en las reuniones. - Dejar hablar a los demás cuando estás deseando intervenir. - No discutir aunque se tenga razón, si la cosa no es importante. - No enfadarnos, si no es necesario. - Sonreír amablemente aunque no se tengan ganas. - Disponibilidad en los servicios comunes. - Escoger para sí mismo lo peor, cuando esto sea posible. - Evitar ruidos que molestan a los demás. - Cuidar el aseo personal evitando malos olores. - Terminar bien lo que se está haciendo aunque esté cansado. - Etc., etc., etc. Es necesario luchar mucho para permanecer puros. A las malas inclinaciones de nuestra pasión, se une la inmoralidad que se ve en la calle y en el cine. FUENTE:http://es.catholic.net/sexualidadybioetica/341/772/articulo.php?id=6335
Un documento de la Conferencia Episcopal Española (CEE) afirma que las campañas de "prevención" en los colegios españoles esconden un afán por adoctrinar a los más jóvenes, y agrega que las charlas que se imparten día a día en los centros escolares en España promueven el uso irresponsable de la sexualidad, provocando una reacción en cadena que acaba con un aumento de los contagios de SIDA. La CEA denuncia que estas campañas de ³prevención² no buscan la real desaparición del riesgo de contagio, sino que responden a grandes intereses económicos nacionales e internacionales. Como prueba de esto último citan el caso de Uganda a la que se le ha retirado toda ayudaeconómica por el hecho de no promover el uso del preservativo, aunque haya sido la única nación del mundo en la que disminuyeron los casos de contagio del virus del SIDA. El texto del documento de la CEA consta de diez puntos y se titula: Decálogo por la transparencia en la prevención del SIDA 1. Los preservativos no evitan el contagio del SIDA sino que lo dificultan. Los poros del preservativo son más pequeños que el espermatozoide, pero mucho más grandes que el virus. 2. El preservativo fomenta la promiscuidad, por lo que aumenta el riesgo de contagio. Más veces, más riesgo: es matemático. 3. La promiscuidad que fomenta el preservativo es adictiva. Y eso lleva a una modificación de las costumbres sexuales, aumentando el apetito sexual, y se llega incluso a un mayor número de violaciones, abusos sexuales o de casos de pederastia. 4. El preservativo falla en alrededor de un 20% de casos en los que se usa correctamente según diversos estudios. La cifra varía entre el 10% en caso del embarazo y un 30% en el caso del VIH, ya que –entre otras cosas–, el embarazo no se puede producir todos los días del mes, pero sí el contagio del virus. 5. Las fallas mecánicas del preservativo (roturas y deslizamientos) elevan este porcentaje a cifras de riesgo inasumibles. En casos de relaciones sexuales de adolescentes, hay informes que dan un 50% de fallas en contracepción, y ya hemos visto que el preservativo es menos efectivo contra el SIDA que contra embarazos. 6. El preservativo desvirtúa las relaciones sexuales. El preservativo distancia a las dos personas que realizan el acto sexual, ³plastifica² el corazón y lanza una mirada simplemente ecológica de las relaciones. 7. Los únicos métodos 100% eficaces en la lucha contra el SIDA son la abstinencia y la fidelidad. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la prestigiosa publicación científica ³The Lancet² el preservativo es sólo la tercera opción en la prevención del contagio del virus. 8. Los jóvenes en España son mal informados por las autoridades. Las autoridades sanitarias españolas ocultan información, como la tasa de fallas del preservativo o que el único país del mundo en el que se ha reducido la tasa de contagio de SIDA es Uganda, país que ha promovido el método ABC de prevención colocando al preservativo como tercera opción, lejos de la abstinencia y la fidelidad. 9. Los intereses económicos son los que hacen las campañas de "prevención" por parte de las autoridades sanitarias. No se busca la real desaparición del riesgo de contagio sino una serie de beneficios en términos económicos. Internacionalmente se ha retirado la ayuda a Uganda por el hecho de no promover el preservativo aunque haya sido la única nación en disminuir los casos de contagio. 10. Bajo las campañas de "prevención" en los colegios españoles se esconde un afán por adoctrinar a los más jóvenes. Las charlas que se imparten día a día en los centros escolares en España promueven el uso irresponsable de la sexualidad, provocando una reacción en cadena que acaba con un aumento de los contagios de SIDA.+
La Banda invasora del Che sólo trajo dolor y muerte al pueblo boliviano. Era el 9 de Octubre de 1967 cuando el Che Guevara llevaba once meses tratando de llevar la revolución a Bolivia. Estaba convencido que allí, en un pueblo débil tras la revolución comunista de 1952, podría triunfar su guerrilla terrorista. No le quedaba otro camino, a Cuba ya no podía volver. Él y su pequeña banda se las habían arreglado para no reclutar ni un solo seguidor entre los campesinos bolivianos. Se habían estado cuidando de una posible traición tal cual le sucediera en un principio con el partido comunista en La Paz al no haberle querido prestar ayuda. Y al final todo lo que hizo, no fue más que acorralar mediante emboscadas y matar a unos 60 civiles y soldados bolivianos. Ese es su único "logro" en Bolivia: Asesinar al boliviano. No es ninguna novedad, en toda América del Sur el "revolucionario comunista" no ha hecho más que tomar el camino de la violencia para formar su tan anhelado "Estado Comunista". El Coronel Joaquín Zenteno estaba al mando cuando el Che fue herido y capturado junto a dos de los suyos; Los demás murieron en el combate. Fue una captura bastante significativa, aunque el Che distaba mucho en esa época de ser la estatua de la libertad. Por supuesto, ya había combatido y tenido éxito junto a Fidel Castro en la Sierra Maestra de Cuba, en 1959. Había sido miembro del Gabinete de Castro. Pero era un alma inquieta y, después de escribir un cuaderno titulado "Guerra de Guerrillas" , empezó a recorrer las capitales europeas y durante meses trató de estimular la revolución en el Congo. El rumor entre los cognoscente era que Castro quería deshacerse de él, en parte debido al natural carisma del asmático fumador en pipa y aficionado a las boinas, lector de poemas y doctor en medicina, con su sonrisa socarrona y su peinado a lo Beatle. Todo eso resultaba irritante a Castro, a quien no le gustaba la idea de compartir el escenario, como descubriera su hermano, entre otros. De modo que cuando el Che dio a conocer su intención de partir para colonizar a toda la América Latina en nombre de la revolución, Castro fue fácilmente persuadido de que debía dejarlo salir de Cuba. Cuando el Che fue capturado, en el alto mando boliviano se planteó de inmediato la interrogante: ¿Qué hacer con él?. Fue llevado a una pequeña escuela de La Higuera, en donde vivían 175 campesinos muy pobremente. El General René Barrientos, Presidente de Bolivia en ese momento, ya había lidiado con Regis Debray. Debray era un joven anarco-comunista francés que, al estilo de Fred el Rojo, de Alemania y del Che Guevara, trataba de librar al mundo del capitalismo, de los militares y de las libertades civiles, y fue capturado en plena actividad terrorista. Ese mismo año había sido juzgado en Bolivia, en un juicio que sirvió para organizar las fuerzas de la izquierda internacional, precipitando una larga filípica del filósofo Bertrand Russell, que arremetía contra todo el que calificara a Regis Debray de criminal de guerra. Barrientos no quería más de eso y, por consiguiente, dio instrucciones a Zenteno de que interrogara a Guevara al día siguiente y, después, lo ejecutara. Cuando, la tarde anterior, el Che se encontró frente a un soldado que pudo haberlo matado a quemarropa, le gritó: "No dispare, No dispare. Yo soy el Che Guevara y valgo para usted mucho más vivo que muerto" . Pero a la mañana siguiente se dio cuenta de que el alto mando boliviano no estaba de acuerdo en que Guevara era más valioso vivo. Hacia el fin del interrogatorio se escuchó cuatro disparos provenientes de la habitación contigua. El sargento encargado de ejecutarlo preguntó si el Che sería lo suficientemente gentil como para dejarle su famosa pipa. El Che le dijo algo irreverente. El Che Guevara había tenido sus propias dificultades con otras guerrillas. En Camagüey, Cuba, en 1962, operaba un movimiento guerrillero anticastrista. Cuando los guerrilleros fueron capturados, el Che Guevara estaba al mando de los militares y el Che dio orden de ejecutar a los guerrilleros. Pero ahora, los mismos campesinos que no quisieron ayudar al Che vivo, y que incluso dijeron a los militares dónde podían encontrarlo, hablan con veneración del "Santo Che" . Su busto se levanta en la plaza de La Higuera, junto a fotografías colocadas en altares provisionales del Papa Juan Pablo II e imágenes de Jesús. La publicidad no se detiene ahí, se encuentran imágenes del Che en relojes Swatch, en una cerveza inglesa, en ropas, en esquíes, en varios sitios de Internet, en varios discos compactos de rock, etcétera. "Los grandes sueños se realizan con grandes sacrificios" , dijo la hija mayor del Che en la ceremonia que tuvo lugar en La Habana cuando se recibieron los huesos del Che, enviados por avión. Ella terminó su discurso con las palabras con que su padre terminaba los suyos: "Hasta la victoria siempre. Patria o muerte" . La Patria del Che era, de acuerdo con su lugar de nacimiento, Argentina; De acuerdo con su ideología, la Unión Soviética; Pero su destino fue morir en la Patria de Bolivia, que no era su Patria y en la que nada FUENTE:http://www.geocities.com/f_franco.geo/che.htm
Hoy en día, con los avances de la ciencia, todos los hombres pueden encontrar cura y solución, aunque sea parcial, a sus enfermedades Desde el punto de vista antropológico se considera una persona sana, a aquella que siente una atracción sexual hacia personas del sexo opuesto. Esto está de acuerdo con la historia de toda la humanidad, de la cual es testigo la misma Sagrada Escritura, cuando dice que Dios creó al hombre y la mujer y les mandó que formaran una sola carne (palabras que orientan a la persona a la unión conyugal, particularmente en un sentido sexual). La conducta opuesta, ha sido considerada siempre, a lo largo de los siglos como una deformación contraria a la misma naturaleza que no entiende de un tercer sexo: o se es hombre o se es mujer. El problema en nuestro tiempo, es que mientras que en otros tiempos, esta deformación en el comportamiento del hombre era rechazada (en el mejor de los casos tolerada) por la sociedad, hoy en día no se ve como un problema o una deformación, sino como una “preferencia sexual” y es aceptada en el orden social. Con ello ha enmascarado el problema, que proviene de un trastorno mental, mediante un “eufemismo”, que acarrea serias implicaciones para el orden moral y social del hombre. Más aún, esta tendencia sexual equivocada, se ha buscado justificar en los términos del amor, el cual, ciertamente no conoce límites, pues, estamos llamados a amarnos todos con un amor que complementa y enriquece. Sin embargo, no debemos olvidar que el amor humano exige, cuando se trata de una pareja, una expresión sexual, la cual se ordena a la procreación y a la complementariedad. En la homosexualidad, no puede existir esta expresión del amor, ya que ninguno de los fines pueden ser alcanzados por una pareja de homosexuales ya que los órganos genitales, con los cuales se expresa esta relación no son, como en el hombre y la mujer, complementarios y necesarios unos de los otros, por lo que en dos personas del mismo genero, resulta en depravación. En este sentido el Catecismo de la Iglesia Católica afirma que: Es por ello que “"los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados (CDF, decl. "Persona humana" 8). Son contrarios a la ley natural. Cierran el acto sexual al don de la vida. No proceden de una complementariedad afectiva y sexual verdadera. Por lo que no pueden recibir aprobación en ningún caso.” (CatIC 2357). Ahora bien, en cuanto al origen de esta enfermedad de características psicológicas, no siempre se llega a saber exactamente sus causas. Sabemos, por estudios realizados, que sólo del 2 al 4% de los homosexuales tienen un origen específicamente genético que informa a una parte de la persona sobre características propias de un sexo y otra sobre características del sexo opuesto, creando un desbalance en la persona. Estos casos normalmente no son tratables pues su origen es, somático. Sin embargo, según afirman quienes han estudiado con detenimiento este problema de la conducta, llegan a la conclusión de que efectivamente se trata de una enfermedad que en la mayoría de los casos puede ser tratable y que se pueden obtener en la mayoría resultados bastante aceptables, que permiten que quienes la padecen puedan llevar una vida sexual de acuerdo a su sexo. No podemos, pues, aceptar que la homosexualidad sea una PREFERENCIA SEXUAL, como si se tratara de una ELECCIÓN, ya que los sexos no se escogen: somos hombres o mujeres condición que esta radicada en lo más profundo de nuestro SER. Ahora bien, ya habiendo definido que la homosexualidad es una enfermedad de orden Psicológico, la Iglesia reconoce que para quien la padece, ésta representa, para la mayoría, una “auténtica prueba”. Por ello invita a sus hijos y todos los hombres de buena voluntad a que acojan con respeto, compasión y delicadeza, a quienes la padecen, evitando todo signo de discriminación injusta” (cf. CatIC 2358). Es, sin embargo, una obligación de nosotros como sociedad, y más aún para quienes tienen amigos que padecen esta enfermedad, el ayudarlos a sanar; aceptar sin más su estado, como algo normal y natural, es promover en ellos su problema y apartarlos de una posible solución. La aceptación abierta de esta enfermedad, hace que la convivencia cotidiana con personas homosexuales vaya predisponiendo, a quienes consideran esto como una preferencia, a mal encaminar su afectividad y en una situación de quiebre emocional (rompimiento con una relación heterosexual, quiebra económica, muerte de un familiar, etc.), acepten participar de la experiencia sexual. Hoy en día, con los avances de la ciencia, todos los hombres pueden encontrar cura y solución, aunque sea parcial, a sus enfermedades. Sin embargo, para ello, es necesario aceptar que se está enfermo. En este caso, se debe aceptar que la homosexualidad no es una preferencia (soy hombre, pero prefiero ser mujer), sino una enfermedad. Por ello la Iglesia invita a todos los que la padecen a tratarse, a visitar a los expertos, para que con la ayuda de la medicina, y en particular de la psicología y la psiquiatría, logren restablecer el equilibrio psicológico y muchas veces hormonal que son la causa de esta penosa enfermedad que priva de la felicidad verdadera a quienes la padecen y a quienes conviven con ellos. Sin embargo, mientras se curan, dado que el desorden es de tipo psico-sexual, esta sexualidad, al igual que en todos los hombres y mujeres, debe ser gobernada y puesta al servicio del amor, ya que de lo contrario terminará por destruir la vida y la relación en toda la sociedad. En otras palabras, todos los hombres y mujeres, sanos o enfermos, deben buscar vivir una vida de castidad, dejando los actos sexuales ordenados a la procreación para el matrimonio. En este sentido es que el catecismo nos dice que “estas personas están llamadas a realizar la voluntad de Dios en su vida, y, si son cristianas, a unir al sacrificio de la cruz del Señor, las dificultades que pueden encontrar a causa de su condición” (CatIC 2358). Con estas palabras reconoce la Iglesia que no es una situación fácil de superar y que requerirá de mucho esfuerzo y sacrificio de parte de quien la padece si verdaderamente quiere vivir de acuerdo a la voluntad de Dios y realizar en su vida el proyecto de vida que Dios ha diseñado para cada uno de nosotros. FUENTE:http://es.catholic.net/jovenes/307/948/articulo.php?id=15654
El Papa viene a confirmar en la fe y promover la paz * * * Excelentísimo señor presidente de la República, ilustrísimas autoridades civiles y militares, venerados hermanos en el episcopado, queridos amigos angoleños: Con vivos sentimientos de deferencia y amistad, pongo pie en el suelo de esta noble y joven Nación, en el ámbito de una visita pastoral que espiritualmente tiene como horizonte todo el Continente africano, aunque haya tenido que limitar mis pasos a Yaundé y a Luanda. Que todos sepan que, en mi corazón y en mi plegaria, tengo presente a África en general y al pueblo de Angola en particular, al que deseo ofrecer un cordial aliento para proseguir por la vía de la pacificación y la reconstrucción del país y las instituciones. Comienzo, señor presidente, agradeciendo la amable invitación que me ha hecho de visitar Angola y las cordiales expresiones de bienvenida que me acaba de dirigir. Acepte mi deferente saludo y los mejores deseos, que hago extensivos a las otras autoridades que han tenido la amabilidad de venir a recibirme. Saludo a toda la Iglesia católica en Angola en la persona de sus obispos aquí presentes, y agradezco a todos los amigos angoleños la cariñosa acogida que me han dispensado. Y que llegue también mis sentimientos de amistad a los que me siguen a través de la radio y la televisión, en la certeza de la benevolencia del Cielo sobre la misión común que nos ha sido confiada: edificar juntos una sociedad más libre, más pacífica y más solidaria. ¿Cómo no recordar a aquel ilustre visitante que bendijo Angola en junio de 1992, mi amado predecesor Juan Pablo II? Incansable misionero de Jesucristo hasta los extremos confines de la tierra, él ha indicado el camino hacia Dios, invitando a todos los hombres de buena voluntad a escuchar la propia conciencia rectamente formada y a edificar una sociedad de justicia, de paz y de solidaridad, en la caridad y en el perdón recíproco. En cuanto a mí, os recuerdo que provengo de un país en el que la paz y la hermandad son sentidas muy dentro del corazón de todos sus habitantes, especialmente de los que --como yo-- han conocido la guerra y la división entre hermanos pertenecientes a la misma nación a causa de ideologías desoladoras e inhumanas, la cuales, bajo la falaz apariencia de sueños e ilusiones, hicieron pesar sobre los hombres el yugo de la opresión. Podéis entender, pues, lo sensible que soy al diálogo entre los hombres como medio para superar toda forma de conflicto y tensión, y para hacer de cada nación --y por tanto también de vuestra patria-- una casa de paz y hermandad. Para alcanzar este fin, debéis tomar de vuestro patrimonio espiritual y cultural los mejores valores de los que Angola es portadora, y salir al encuentro unos de otros sin miedo, aceptando compartir la riqueza espiritual y material de cada uno, en beneficio de todos. ¿Cómo no pensar aquí en la población de la provincia de Kunene, afectada por lluvias torrenciales e inundaciones que han provocado numerosos muertos y dejado sin hogar a tantas familias por la destrucción de sus casas? A ellas deseo hacer llegar en su prueba la seguridad de mi solidaridad, junto con un aliento especial a tener confianza para recomenzar con la ayuda de todos. Queridos angoleños, vuestro territorio es rico; vuestra nación es fuerte. Utilizad estas cualidades vuestras para favorecer la paz y el acuerdo entre los pueblos, sobre una base de lealtad e igualdad que promuevan ese futuro pacífico y solidario para África, que todos anhelan y al que tienen derecho. Para ello, os ruego: No os rindáis a la ley del más fuerte. Porque Dios ha concedido a los seres humanos la capacidad de elevarse, por encima de sus tendencias naturales, con las alas de la razón y de la fe. Si os dejáis llevar por estas alas, no os será difícil reconocer en el otro a un hermano, que ha nacido con los mismos derechos humanos fundamentales. Lamentablemente, dentro de vuestros confines angoleños hay todavía muchos pobres que reivindican el respeto de sus derechos. No se puede olvidar la multitud de angoleños que viven por debajo del umbral de la pobreza absoluta. No decepcionéis sus expectativas. Se trata de una tarea ingente, que requiere una mayor participación cívica por parte de todos. Es necesario implicar en ella a toda la sociedad civil angoleña; pero ésta ha de presentarse ante dicho reto de manera más fuerte y articulada, tanto entre las fuerzas que la componen como también en el diálogo con el Gobierno. Para dar vida a una sociedad realmente preocupada por el bien común, se necesitan valores compartidos por todos. Estoy convencido de que Angola podrá encontrarlos hoy también en el Evangelio de Jesucristo, como ocurrió tiempo atrás con un ilustre antepasado vuestro, Dom Afonso I Mbemba-a-Nzinga; por obra suya surgió hace quinientos años en Mbanza Congo un reino cristiano, que sobrevivió hasta el siglo XVIII. De sus cenizas pudo brotar luego, entre los siglos XIX y XX, una Iglesia renovada que no ha dejado de crecer hasta nuestros días. Demos gracias a Dios por ello. He aquí el motivo inmediato que me ha traído a Angola: encontrarme con una de las más antiguas comunidades católicas del África subecuatorial, para confirmarla en su fe en Jesús resucitado y unirme a las súplicas de sus hijos e hijas para que el tiempo de la paz, en la justicia y en la fraternidad, no conozca ocaso en Angola, permitiéndola cumplir la misión que Dios le ha confiado a favor de su pueblo y en el concierto de las Naciones. ¡Que Dios bendiga Angola! FUENTE:http://www.es.catholic.net/laiglesiahoy/mundoarticulo.phtml?consecutivo=30598
El primer pecado que se cometió en la Tierra, en los principios de la humanidad y que es origen de otros muchos Dios creó a nuestros primeros padres en estado de gracia. Dios en señal de su soberanía les dio un mandato para que ellos cumpliéndolo mostraran su aceptación. Ellos cediendo a la tentación del demonio desobedecieron . «Puesto que el fin propio del precepto era probar la obediencia, no podemos medir la gravedad de la culpa por la acción exterior en que se manifiesta». «El hombre creado por Dios en la justicia, sin embargo, por instigación del demonio, en el mismo comienzo de la historia, abusó de su libertad, levantándose contra Dios». Este pecado de desobediencia fue el pecado original, llamado así porque fue el primer pecado que se cometió en la Tierra, en los principios de la humanidad, y es origen de otros muchos. El pecado original es la raíz de los demás pecados de los hombres. La realidad del pecado original es dogma de fe. Con este pecado de desobediencia nuestros primeros padres perdieron la gracia para ellos y para nosotros sus hijos. Lo mismo que lo pierden todo los hijos del que se arruina en el juego de la ruleta. Si un monarca concede a una familia un titulo nobiliario con la condición de que el cabeza de familia no se haga indigno de semejante gracia, ¿quién puede protestar si después de una ingratitud de este cabeza de familia, el monarca retira el título a toda la familia? El Concilio de Trento el más trascendental de toda la Historia de la Iglesia define como de fe que el pecado original se transmite de generación, por herencia. El gran desastre del pecado de Adán fue que arrastró consigo a toda la naturaleza humana. De igual manera que si Adán se hubiese suicidado antes de tener hijos, hubiera privado de la vida a todo el género humano, así con su pecado nos priva de la gracia. Fue un suicidio espiritual. No debemos protestar por sufrir nosotros las consecuencias del pecado de Adán. Habríamos sabido nosotros conservar estos dones? No son nuestros pecados personales una prueba de que también nosotros habríamos prevaricado? El pecado original fue un pecado de soberbia. El pecado de Adán y Eva es un pecado muy frecuente hoy día. Hombres y mujeres autosuficientes, independientes, rebeldes a toda norma, orden o mandato, aunque venga del Papa. Para ellos sólo vale lo que ellos opinan, y lo que ellos quieren. No se someten a nadie. Quieren ser como dioses. Ése fue el pecado de Adán y Eva. El demonio nos tienta induciéndonos al mal, porque nos tiene envidia, porque podemos alcanzar el cielo que él perdió por su culpa. Todas las tentaciones del demonio se pueden vencer con la ayuda de Dios. El demonio es como un perro encadenado: puede ladrar, pero sólo puede morder al que se le acerca.En el estado de pecado original el hombre carece de la gracia y amistad de Dios, y su libertad está debilitada e inclinada al mal; no podemos ser totalmente dueños de nosotros mismos y de nuestros actos. Esta vida de la gracia que empieza con el bautismo necesita respirar para no ahogarse. Lo mismo que la vida del cuerpo que, si no se tiene aire para respirar, también se ahoga. Dice San Agustín que la respiración de la vida del alma es la oración. fuente:
Estados Unidos ya representa el quinto socio comercial del gobierno cubano en el intercambio de bienes, con un suministro de mercancías por valor de 573,2 millones de dólares ese año, fundamentalmente alimentos, como maíz, harina y frijol de soja, arroz, trigo, leche en polvo, pollo congelado, una gran variedad de conservas y productos panificados. en años anteriores se han importado partidas de más de 30 millones de dólares en postes de madera para el sistema electroenergético, y hasta cabezas de ganado vacuno. Este comercio, iniciado en 2001, ha ido creciendo y se espera que este 2008 rebase ampliamente los 600 millones de dólares para totalizar en el período 2001-2008, algo más de 3,0 miles de millones, con una clara tendencia a continuar su engrosamiento. En el primer cuatrimestre de este año se suscribieron contratos por aproximadamente 255 millones de dólares, según informaciones extraoficiales. Estados Unidos se ha convertido en el primer suministrador de alimentos a la Isla en un rango que oscila entre el 35 y el 40% del conjunto de alimentos adquiridos en el exterior en el período señalado. A causa de la bancarrota en la producción agropecuaria, La Habana compra en el exterior el 84% de la canasta básica, de acuerdo con cifras oficiales. En términos reales, habría que agregar al monto del comercio directo reseñado, las compras que se realizan de bienes norteamericanos o elaborados por sus subsidiarias en terceros mercados, lo cual incrementa el peso de los productos de ese país en la economía cubana a niveles sustancialmente más altos que los señalados en las estadísticas. Las finanzas hablan Es cierto que hasta el momento existen muchas barreras impuestas al comercio con el régimen por parte de Estados Unidos: no pueden ser comprados productos de la Isla; las ventas autorizadas sólo incluyen alimentos y medicinas; está prohibido el otorgamiento de créditos, lo cual obliga el pago al contado de los artículos adquiridos; la transportación debe efectuarse en barcos no cubanos; los empresarios norteamericanos no pueden invertir en el país; y los contactos entre los hombres de negocios de ambas naciones tienen múltiples restricciones. No obstante, hay que indicar que la prohibición de comprar productos cubanos tiene relativa poca importancia hoy, pues Cuba no posee capacidad de exportación, con excepción de pequeñas cantidades de tabaco, ron y algunas conservas, ya que el níquel, principal producto de exportación, está muy comprometido en negocios con Canadá y otros países. El único rubro que sí elevaría sustancialmente las posibilidades para el gobierno cubano sería la recepción de turistas estadounidenses, actividad prohibida hasta el momento por las leyes norteamericanas. En cuanto al financiamiento, La Habana ha seguido la práctica de conseguir créditos a corto plazo en terceros países, básicamente europeos, para financiar las compras, lo cual encarece las operaciones, pero los ahorros por costos inferiores en la transportación de los productos, y la calidad y seriedad de las transacciones con las empresas norteamericanas compensan las dificultades. Resulta evidente que en caso de existir alguna flexibilización en los mecanismos comerciales por parte de Estados Unidos, el intercambio se fortalecería extraordinariamente, a pesar del escaso poder de compra de las empresas importadoras de la Isla. Al intercambio de bienes habría que sumar otras operaciones realizadas actualmente con el vecino país, que le confieren aún más importancia a los actuales vínculos. En esto se incluye el envío de remesas, que alcanza aproximadamente el 90% del total recibido por la población, ascendente a una cifra aproximada de mil millones de dólares. Uno de los principales ingresos nacionales hasta el presente, que, a diferencia de los provenientes del turismo, tiene beneficios netos considerablemente altos. Además, habría que añadir la colaboración en la esfera de las telecomunicaciones, fundamentalmente la telefonía, donde Estados Unidos ocupa el primer lugar. A pesar de desconocerse el monto exacto de las operaciones, es incuestionable la importancia estratégica de esta cooperación para la economía en su conjunto, así como su positivo impacto financiero por los exagerados precios en divisas impuestos a los servicios prestados por las entidades cubanas, varias veces más altos que los ofertados internacionalmente, gracias al monopolio absoluto del mercado nacional. FUENTE:http://www.elcato.org/node/3672
El Diablo busca separarnos de la fuente de la felicidad, que es Dios mismo, del cual él mismo está separado. 1. No leas la Biblia demasiado, que puede hacerte daño y cansarte la vista. 2. No ores, porque Dios ya sabe lo que necesitas. 3. No vayas seguido a la Iglesia; en tu casa puedes adorar a Dios. 4. No aportes a tu Iglesia, porque Dios es rico y no necesita tu dinero. 5. No aceptes responsabilidades ni te comprometas con tu Iglesia, ya que hay otros más capaces que tú. 6. No digas siempre la verdad, principalmente cuando no te conviene. 7. No te preocupes de educar a tus hijos en el Evangelio de Jesús, porque ya fueron bautizados y tomaron la Primera Comunión. 8. No te preocupes de vivir santamente, hay otros mucho más pecadores que tú. 9. No esperes la Venida Gloriosa de Jesús, porque tarda mucho y no es cosa muy segura... 10. Si quieres, cree en Dios; pero vive según los principios del mundo puesto bajo mi dominio. FUENTE:http://es.catholic.net/escritoresactuales/524/2515/articulo.php?id=14131
Los escritos de Anthony de Mello se alejan de la fe cristiana El padre jesuita de la India, Anthony de Mello (1931-1987), es muy conocido debido a sus numerosas publicaciones, las cuales, traducidas a diversas lenguas, han alcanzado una notable difusión en muchos países, aunque no siempre se trate de textos autorizados por él. Sus obras, que tienen casi siempre la forma de historias breves, contienen algunos elementos válidos de la sabiduría oriental, que pueden ayudar a alcanzar el dominio de sí mismo, romper los lazos y afectos que nos impiden ser libres, y afrontar serenamente los diversos acontecimientos favorables y adversos de la vida. Particularmente en sus primeros escritos, el P. de Mello, no obstante las influencias evidentes de las corrientes espirituales budista y taoísta, se mantuvo dentro de las líneas de la espiritualidad cristiana. En estos libros trata los diversos tipos de oración: de petición, intercesión y alabanza, así como de la contemplación de los misterios de la vida de Cristo, etc. Las religiones, incluido el Cristianismo, serían uno de los principales obstáculos para el descubrimiento de la verdad. Esta verdad, por otra parte, no es definida nunca por el Autor en sus contenidos precisos. Pensar que el Dios de la propia religión sea el único, sería simplemente fanatismo. Dios es considerado como una realidad cósmica, vaga y omnipresente. Su carácter personal es ignorado y en práctica negado. Pero ya en ciertos pasajes de estas primeras obras, y cada vez más en sus publicaciones sucesivas, se advierte un alejamiento progresivo de los contenidos esenciales de la fe cristiana. El Autor sustituye la revelación acontecida en Cristo con una intuición de Dios sin forma ni imágenes, hasta llegar a hablar de Dios como de un vacío puro. Para ver a Dios haría solamente falta mirar directamente el mundo. Nada podría decirse sobre Dios; lo único que podemos saber de El es que es incognoscible. Ponerse el problema de su existencia sería ya un sinsentido. Este apofatismo radical lleva también a negar que la Biblia contenga afirmaciones válidas sobre Dios. Las palabras de la Escritura serían indicaciones que deberían servir solamente para alcanzar el silencio. En otros pasajes el juicio sobre los libros sagrados de las religiones en general, sin excluir la misma Biblia, es todavía más severo: éstos impedirían que las personas sigan su sentido común, convirtiéndolas en obtusas y crueles. Las religiones, incluido el Cristianismo, serían uno de los principales obstáculos para el descubrimiento de la verdad. Esta verdad, por otra parte, no es definida nunca por el Autor en sus contenidos precisos. Pensar que el Dios de la propia religión sea el único, sería simplemente fanatismo. Dios es considerado como una realidad cósmica, vaga y omnipresente. Su carácter personal es ignorado y en práctica negado. El P. de Mello muestra estima por Jesús, del cual se declara "discípulo". Pero lo considera un maestro al lado de los demás. La única diferencia con el resto de los hombres es que Jesús era "despierto" y plenamente libre, mientras los otros no. Jesús no es reconocido como el Hijo de Dios, sino simplemente como aquel que nos enseña que todos los hombres son hijos de Dios. También las afirmaciones sobre el destino definitivo del hombre provocan perplejidad. En cierto momento se habla de una "disolución" en el Dios impersonal, como la sal en el agua. En diversas ocasiones se declara también irrelevante la cuestión del destino después de la muerte. Debería interesar solamente la vida presente. En cuanto a ésta, puesto que el mal es solamente ignorancia, no existirían reglas objetivas de moralidad. El bien y el mal serían solamente valoraciones mentales impuestas a la realidad. En coherencia con lo expuesto hasta ahora, se puede comprender cómo, según el Autor, cualquier credo o profesión de fe en Dios o en Cristo impedirían el acceso personal a la verdad. La Iglesia, haciendo de la palabra de Dios en la Escritura un ídolo, habría terminado por expulsar a Dios del templo. En consecuencia, la Iglesia habría perdido la autoridad para enseñar en nombre de Cristo. Con la presente Notificación, esta Congregación, a fin de tutelar el bien de los fieles, considera obligado declarar que las posiciones arriba expuestas son incompatibles con la fe católica y pueden causar grave daño. El Sumo Pontífice Juan Pablo II, en el curso de la audiencia concedida al infrascrito Prefecto, ha aprobado la presente Notificación, decidida en la Sesión ordinaria de esta Congregación, y ha ordenado su publicación. Dado en Roma, en la sede de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el 24 de Junio de 1998, Solemnidad de la Natividad de San Juan Bautista. En estos escritos sucesivos el P. De Mello ha llegado cada vez más a concepciones sobre Dios, la revelación, Cristo, el destino final del hombre, etc. que no resultan armonizables con la enseñanza de la Iglesia. Dado que muchos de sus libros no se presentan en forma doctrinal, sino como colecciones de pequeñas historias, con frecuencia muy ingeniosas, las ideas subyacentes pueden pasar fácilmente desapercibidas. Por ello se hace necesario llamar la atención sobre algunos aspectos de su pensamiento que, en formas diversas, afloran a lo largo de su obra. Nos serviremos de los textos del Autor, que, aun con sus peculiares características, muestran con claridad el pensamiento de fondo. El P. De Mello en repetidas ocasiones hace afirmaciones sobre Dios que ignoran, si no niegan explícitamente, su carácter personal y lo reducen a una vaga realidad cósmica omnipresente. Nadie puede ayudarnos a encontrar a Dios como nadie puede ayudar al pez a encontrar el océano (cf. Un minuto di saggezza, 77; Messaggio per un´aquila che si crede un pollo, 115). Igualmente Dios y nos no somos ni una sola cosa ni tampoco dos como el sol y su luz, el océano y las olas no son ni una sola cosa ni tampoco dos (Un minuto di saggezza, 44). Todavía con más claridad el problema de la divinidad personal se plantea en estos términos: "Dag Hammarskjöld, ex secretario general de las Naciones Unidas, ha dicho una frase muy bella: "Dios no muere el día en que dejamos de creer en una divinidad personal..." (Messaggio per un´aquila..., 140; lo mismo en La iluminación es la espiritualidad, 60). "Si Dios es amor, entonces la distancia entre Dios y tú es idéntica a la distancia entre ti y la conciencia de ti mismo" (Shock di un minuto, 287). Se critica e ironiza con frecuencia sobre todo todo intento de lenguaje sobre Dios, con el fundamento de un apofatismo unilateral y exagerado, consecuente con la concepción de la divinidad a que nos acabamos de referir. La relación de Dios y la creación se expresa con frecuencia según la imagen hindú del bailarín y la danza: "Veo a Jesucristo y a Judas, veo víctimas y perseguidores, verdugos y crucificados: una melodía única con notas contrastantes... una danza única tejida con pasos diferentes... en fin, me pongo delante de Dios. Lo veo como el danzante y a toda esta locura, insensatez, hilaridad, agonía espléndida que llamamos vida, como su danza..." (Alle sorgenti, 178-179; cfr Il canto degli uccelli, 30) ¿Qué o quién es Dios y qué son los hombres en esta "danza"? Y también: "Si quieres ver a Dios, observa directamente la creación. No la rechaces, no reflexiones sobre ella. Limítate a mirar" (p. 41). No se ve cómo entra aquí la mediación de Cristo para el conocimiento del Padre. "Dios no tiene nada que ver con la idea que tenéis de él... Lo único que podemos saber de Él es que es incognoscible (Istruzioni di volo per aquile e polli, 11; cf. ibid. 12-13; Messaggio..., 136; Preghiera della rana, vol 1, 351). Nada por tanto se puede decir sobre Dios: "El ateo comete el error de negar aquello sobre lo que no se puede decir nada... y el teísta comete el error de afirmarlo" (Shock di un minuto, 30; cf. ibid. 360). FUENTE:http://es.catholic.net/temacontrovertido/326/1593/articulo.php?id=2366