robyelrojo
Usuario (Argentina)
GIF Se cuenta que existió un agricultor que cultivaba maíz y que año tras año ganaba el concurso de su región al mejor producto. Ese premio levantó gran curiosidad y fueron muchos los que quisieron saber el secreto detrás de esas excelentes cosechas. Un día, en una entrevista con un famoso periodista, el agricultor confesó que su éxito se debía a que compartía con los vecinos sus mejores semillas y también sus continuos aprendizajes sobre el cultivo del maíz. Pero esa respuesta dejó lleno de perplejidad al periodista quién preguntó: - ¿Por qué comparte su mejor semilla de maíz y sus conocimientos con sus vecinos, si ellos también compiten en el mismo concurso año tras año? - Verá usted, dijo el agricultor: El viento lleva el polen del maíz maduro, de un sembrado a otro. Si mis vecinos cultivaran un maíz de calidad inferior, la polinización cruzada degradaría constantemente la calidad del mío. Si voy a sembrar buen maíz, necesito ayudar a que mi vecino también lo haga. Por eso, comparto mis mejores semillas, intento atender mi sembrado lo mejor que sé y trato de aprender cada día, de mis experiencias y de las de otros agricultores, nuevas y mejores formas de cultivar y cosechar.

Son los detalles los que marcan la diferencia Me considero una persona feliz con la vida que llevo, sobre todo porque tengo dentro de ella a ese gran grupo de personas que me cuida constantemente con su empatía diaria y su cariño incondicional. Ellos y sus pequeños detalles cotidianos son los que marcan la diferencia, aquellos que permanecen invisibles a los ojos pero que brillan con luz propia. “Los grandes corazones se contentan con pequeños detalles” -Hernán Sabio- Desde que comprendí que las cosas que parecen más extraordinarias no son tan valiosas como aquellos otros granitos de arena que me regalan las personas especiales, me tomo el día a día desde otro punto de pista y cultivo recuerdos más ricos para el futuro. Porque ya se sabe, a la hora de recordar, recordamos mejor los detalles que han tenido con nosotros y que han nacido desde el interior bondadoso de los demás: su esencia y su virtud radica en encontrar la manera de proporcionar emociones que se han quedado en nuestros corazones para siempre. El poder de los detalles Un mínimo detalle es capaz de llevarnos a lo más álgido del éxito o al fracaso más angustioso, ya que se encuentran difuminados entre millones de intenciones. Un ejemplo puede darse cuando llevas meses trabajando en un proyecto y un pequeño traspiés lo tira por la borda o cuando dos personas muy aptas se disputan un puesto de trabajo y finalmente solo una lo consigue por un pequeño matiz. Eso que en realidad son pequeñas minucias es tan importante en los propósitos diarios que nos pongamos como en el contacto que tenemos con los que nos rodean. Tal es el caso de un acto sencillo de agradecimiento o un abrazo que ha llegado justo a tiempo, ya que nos hará sentir queridos y cercanos. Por eso los pequeños detalles tienen tanto poder, pues su peculiaridad les permite revertir situaciones, inundar almas de energía positiva o negativa, sacar sonrisas de las caras más tristes o provocar un llanto, etc. Lo que está claro es que, para bien o para mal, los detalles marcan la diferencia y que, además, nos resultan tan interesantes porque cuando suceden lo hacen de forma espontánea y natural y esto no es otra cosa que la cara más honesta de la vida. Hay detalles que tienen magia Cuando los detalles quieren llegar colmados de buenas noticias para nuestras emociones solo podemos esperarlos con las puertas abiertas para que nos inunden con toda su alegría. Estoy pensando en esas acciones que pueden parecerte sencillas y que son recibidas por otra persona como un gesto tan grande que nunca olvidará, ¿Quién no lo ha vivido alguna vez? Esos detalles son magia porque nos llenan en dos direcciones: a quien los provoca y a quien acoge. “He aprendido que la gente olvidará lo que dijiste, también olvidará lo que hiciste, pero nunca olvidará cómo la hiciste sentir” -Maya Angelou- Dicen que los regalos más grandes que nos pueden otorgar son aquellos que se han formado con un conjunto de afectos, a través del cariño y el amor. Normalmente además, estos detalles mágicos provienen de personas que también son magia: porque empatizan, miran por los demás, se solidarizan… Desde luego, la oportunidad de conocer a esta gente y sus detalles no podemos perderla. Ser naturales es la forma más sencilla de alcanzar resultados honestos: la magia está en mostrarse sin distorsiones y atraer a los demás de... Ver más » Situaciones óptimas para que los detalles nazcan Normalmente las pequeñas cosas pasan totalmente desapercibidas, pero en algunas circunstancias pueden serlo todo. Recogemos aquí algunas de las situaciones propicias para que un detalle lo sea: •En las relaciones de amistad, familia y pareja: si lo que queremos es ver como un lazo entre varias personas es cada vez más fuerte es necesario atender a ese día a día que lo engrandece y lo mantiene. •Eventos decisivos de nuestra vida: preparar una boda, sacarse el carnet del coche, realizar una entrevista de trabajo, etc. El éxito de nuestros eventos será proporcional a lo que hayamos cuidado del proceso, poco a poco, fijándonos en lo pequeñito. •Trabajo o estudio: tal y como habíamos comentado más arriba, mucha preparación para tu trabajo o para tus exámenes quedará, al final, supeditado a esos mínimos detalles que guíen su transcurso. Por ejemplo, aún habiendo estudiado mucho, una mala noticia antes de comenzar la prueba puede desmoronarte y no dejar que des el cien por cien en ella. “Hay que fijarse en los detalles. Ellos siembran nuestra vida de piedrecitas que nos guían”
Si van a dejar Comentario inadecuado mejor no comente porque lo voy a eliminar. GIF Para ti no tiene sentido que algo se haya hecho por mucho tiempo sin ninguna explicación. No eres una persona que se deja llevar por la corriente. Aunque muchos ven esto como un defecto, la realidad es que te aburren las actividades que no te retan o ponen a prueba tus habilidades. Tal vez por eso odiabas algunas clases y nunca asistías. Por ejemplo, Bill Gates dejó la universidad y se convirtió en uno de los hombres más ricos del planeta. Sabes que la grandiosidad se encuentra fuera de los límites de la comodidad y piensas que algunas reglas no te aplican. Desde niño has puesto resistencia a la autoridad de tus padres, maestros y luego, de tus jefes. No estás conforme con las reglas de tu comunidad o de tu trabajo. Siempre estás viendo formas de hacer las cosas mejor y diferente. Constantemente compartes tu visión y tus ideas, a pesar de que nadie te lo haya pedido. Es probable que la gente te etiquete como obsesivo/compulsivo porque una vez que inicias algo no puedes dejarlo sin terminarlo. No dejes que te convenzan que esto es una enfermedad o una deficiencia. Todos los grandes emprendedores se han inmerso por completo en su visión. Te cuesta dormir en las noches porque tienes demasiadas ideas que te mantienen despierto y que incluso se te aparecen en sueños. A la mañana siguiente te encuentras consumido en la misma idea, lo cual te distrae en tu trabajo. Siempre te has sentido incómodo contigo mismo. Hasta el momento en el que te acostumbres a la idea de que eres diferente que la mayoría de la gente, esto puede ser un problema. Si lo aprendes a canalizar podrás convertirlo en tu motivación para reconocer que dentro de ti hay un emprendedor en potencia.

El fracaso no significa que soy un fracasado; significa que todavía no he triunfado. El fracaso no significa que no he logrado nada; significa que he aprendido algo. El fracaso no significa que he sido un tonto; significa que tuve suficiente fe para experimentar. El fracaso no significa que no lo tengo; significa que lo tengo de una manera diferente. El fracaso no significa que soy inferior; significa que no soy perfecto. El fracaso no significa que he desperdiciado mi tiempo; significa que tengo una excusa para comenzar otra vez. El fracaso no significa que debo darme por vencido; significa que debo tratar con más ahínco. El fracaso no significa que nunca lo haré; significa que necesito más paciencia. El fracaso no significa que me has abandonado; significa que debes tener una mejor idea para mí.
GIF Hola mi amor. Hace ya algún tiempo que no te he visto, pero ¿sabes? tengo tu bello rostro guardado en cada parte de mi memoria. Y aunque tu voz ya no me arrulle, sigue siendo la melodía más preciosa que he guardado en alguna parte de mi corazón. Los días sin ti se me han pasado muy lento, y mirar fotografías de nosotros se ha convertido en un gran vicio. Sigo esperando a que me llegue algún mensaje tuyo, a que toques mi puerta… sigo esperando a despertar de este espantoso sueño que se convirtió en pesadilla desde aquel día en que partiste lejos de mí. Entiendo que no fue tu culpa, pero sigo sin entender por qué rompiste la promesa de no irte jamás de mi lado. ¿Sabes? Nos faltaron muchas cosas por hacer, muchos sabores de helado por probar, muchos lugares que visitar, muchos sueños que cumplir. Me faltó abrazarte más, besarte más, acariciarte más. Me faltaron muchos años más para que entendieras cuánto te amo y cuánto te necesito… me falta la seguridad de que me escuchas para hacerte saber cuánto te extraño. Mi amor… yo sólo espero volver a verte alguna vez. Yo sólo espero que sea verdad que cuidas de mí desde donde quiera que estés. Mi amor, yo te sigo amando como la primera vez, y eso no ha de cambiar jamás, incluso cuando ya no te encuentres en este mundo. Mi amor, yo jamás te olvidaré, aunque llegue a vieja sin ti, aunque todos nuestros sueños hayan quedado truncos…porque esto que nos unió alguna vez, ni la muerte se lo podrá llevar. Seguiré de pie, y cada triunfo será dedicado a ti. Mi amor… yo te mando un abrazo y un gran beso hasta el cielo, por favor, no te olvides mí.
El temor al fracaso es uno de los principales obstáculos de los emprendedores. Recuerda, cuando éramos niños no existía ese temor a perder y fracasar. La vida de un emprendedor es un constante aprendizaje, pero ¿has pensado que los niños también pueden enseñarnos cosas? Te presentamos algunas de las principales cualidades de los niños y cómo un emprendedor puede aprender de ellas. El temor al fracaso es uno de los principales obstáculos de los emprendedores, pero si prestamos atención nos daremos cuenta que cuando éramos niños no existía ese temor a perder y fracasar. Andábamos por la vida deseosos de experimentar y descubrir sin importar que pudiésemos tropezar y caer. El interés de un niño por conocer lo desconocido es más fuerte que cualquier mancha en su ropa, raspadura en su rodilla o tropezón. Muchas veces en lo desconocido está el conocimiento; y solo con una insaciable curiosidad podremos encontrar las sorpresas que la vida nos aguarda. Procura buscar inspiración en las cosas más simples y en los detalles más insignificantes, verás que los pequeños detalles hacen las grandes historias. Trata de mirar a tu alrededor con entusiasmo y fíjate en esos pequeños detalles que hacen especial este mundo. Haz a un lado el orgullo y no temas preguntar cualquier cosa que te interese saber. Hasta las preguntas supuestamente tontas te pueden llevar a descubrir cosas fascinantes. A un niño no le interesa si su pregunta parece tonta, simplemente quiere aprender más y más. Por lo general un niño a donde llega va conversando y jugando con otros pequeños; de esta manera se divierte, aprende y disfruta. Empieza tú la conversación, no tienes que esperar a que sean los demás quienes lleguen a ti. Cuando somos pequeños no tenemos barreras que encierren nuestras ideas y pensamientos, simplemente vemos un mundo lleno de opciones y oportunidades donde podemos hacer infinidad de cosas. Podrías atreverte a ser diferente y a pensar diferente sin importar el qué dirán. Muchos adultos creen que la felicidad está en las cosas materiales, tanto así que se olvidan de lo realmente valioso de la vida. Recordemos que los niños solo piensan en amar, reír, soñar y compartir. Emprender no debe ser una tortura, todo lo contrario, disfruta porque estás haciendo lo que te apasiona. De eso se trata la vida y de eso se trata el emprendimiento. Mira que los niños siempre procuran divertirse.

El miedo a la soledad, al abandono, a sentirnos desprotegidos, desamparados, aislados, lejos del amor y del afecto de otro cuerpo, de otras manos, de otro corazón. El miedo al abandono es uno de los más primarios que tenemos los seres humanos. Cuando somos bebés, necesitamos para sobrevivir a un adulto que nos de alimento y afecto. En algunos casos nos convertimos en adultos valientes, que se quieren, se fijan objetivos y van a por ellos. En otros casos quedamos atrapados en cuerpos temerosos, que no se cuidan o incluso se maltratan. Y es justo en medio de esta etapa adulta, la que podría ser la mejor porque depende únicamente de nosotros mismos, en la que a causa de este tan temido miedo a la soledad, la idea de tener una relación de pareja se convierte en una auténtica prioridad. Nos cuesta ser felices, sentir plenitud, bienestar profundo y esto nos puede conducir a hacer elecciones sin criterio y a consecuencias muchísimo peores que esa temida soledad. Es muy importante haber aprendido a estar solos, haber descubierto que solos estamos bien, para crear una relación sin apegos ni dependencia emocional. Si sabemos que solos nos va bien, no nos costará tanto volver allí, en el caso de que la nueva relación acabe por no encajar con lo que creíamos que sería. La clave para estar bien solos es la vida social. Somos seres sociales y necesitamos tener vida social. Si es así podremos llevarlo bien. Está claro que en el fondo, a todos nos gusta más estar acompañados, tener pareja, que estar sin ella, que no debemos cerrarnos a la posibilidad de una nueva relación. Si llega, será maravilloso, pero si no, también nos irá bien. Si tenemos una vida activa y socialmente rica, sin duda encontraremos esa persona. Constantemente hay seres maravilloso que ponen fin a relaciones que les han desgastado y que ya no tenían sentido en sus vidas, y que se abren a escribir nuevos capítulos en su corazón. Lo más importante es que tengamos claro que para abrir nuevas puertas, antes debemos asegurarnos que otras han quedado bien cerradas para siempre.

Todos nosotros tenemos unos hábitos de trabajo si llevamos mucho tiempo dedicados a un puesto en concreto. A veces no nos damos cuenta de ellos porque estamos en una zona de confort de la que no queremos escapar. Puede que en algunos sectores estas rutinas no sean del todo malas pero a la hora de convertirse en emprendedor todo cambia. Es un puesto que requiere mayor autoridad y a la vez mayor libertad. Tus acciones y movimientos no sólo influirán en la productividad y salud de la empresa, sino que eres un reflejo para todas aquellas personas que trabajan contigo. Debes inculcar una forma de trabajar y unos valores que sientan como suyos y que formen parte de la compañía. Tanto para tu día a día laboral habitual como si estás pensando en montar tu propio negocio, debes tener en cuenta estos malos factores e intentar eliminarlos antes de comenzar. Puede que estés acostumbrado a llegar a la oficina y ver cómo transcurre el día haciendo tareas según surjan o te manden desde arriba. Como empresario tus prioridades han de estar claras en todo momento. Organiza los trabajos y reuniones según el orden de importancia. No hagas cosas sin prioridad antes de algo que si merece tu tiempo. A todos nos gusta que nos respondan con la mayor brevedad posible, pero si sólo estás pendiente de contestar a los correos que te llegan a la cuenta de correo electrónico no invertirás tiempo en las tareas importantes. Además darás la impresión de que pueden localizarte siempre que ellos quieran, dominando las prioridades de tu negocio y vida. Conversaciones con tu equipo o clientes, reuniones con personas importantes o para proyectar una estrategia. Es importante ser claro y que todo el mundo haya captado el mensaje a la perfección. Evitarás quebraderos de cabeza y parecer poco profesional. Si no tienes seguridad en el habla no dudes en acudir a clases para mejorar esta habilidad. Es una opción que está bien para ser muy productivo cuando siempre haces las mismas cosas, aunque se puede caer en la comodidad y no rendir como se esperaba. La cuestión es que no sabes que va a deparar el futuro o como se va a mover el mercado. Necesitas ser flexible para adaptarte lo mejor posible a lo que pueda pasar y resolverlo con solvencia. Ser emprendedor requiere de mucho esfuerzo y dedicación. Seguro que quieres tener el máximo tiempo posible para hacer cuantas más cosas mejor. Es importante tener tus horas de descanso y dejarlo cuando sientas que no puedes más. Es mejor realizar 7 horas de gran trabajo que 10 horas donde el rendimiento sea mucho más bajo. Además acabarás completamente quemado. Cuando formas parte de una empresa puede que no pase nada porque tardes un tiempo en comenzar tu rutina diaria o que llegues 5 minutos tarde a una reunión de escasa importancia. Como emprendedor siempre has de llegar a la hora para dar imagen tanto a los clientes como al equipo que diriges. Es probable que en tu puesto actual o a lo largo de tu vida hayas tomado pocas decisiones importantes o alguien las haya realizado por ti. Como responsable de la empresa no puedes apartarlas. Para bien o para mal has de posicionarte. Es mejor equivocarse que no hacer nada. Cuando empiezas en una compañía la palabra no parece estar prohibida y comienzas a adquirir el hábito de decir si a todo. Pero en esta nueva posición tienes que aprender a decir que no. No todos los clientes son importantes. No todos los empleados te reportarán productividad. No todas las ideas son brillantes. No todos los equipos funcionan bien. Tener estos malos hábitos no implica que tu negocio vaya a fracasar instantáneamente, pero si que van a interferir de forma negativa en él, llegando a un punto que te lastrarán completamente. Eliminarlos es cuestión de paciencia y tiempo, pero en cuanto lo consigas tendrás una empresa más próspera.
Si nos detenemos por unos instantes a pensar en aquellos puntos que nos atrajeron de esas PERSONAS que tanto amamos se nos plantearía un gran interrogante: ¿Qué nos acercó a nuestra pareja?, ¿qué nos llevó a la amistad o al romance?, ¿Qué nos ayuda a sostener estas relaciones? Probablemente no podamos responder de manera muy acertada a esto, pues es habitual que nuestro afecto florezca sin apenas darnos cuenta y con cierta facilidad. No obstante, la psicología social nos aporta datos sobre los ingredientes psicológicos que fomentan la atracción. Dijo Aristóteles en su escrito Apotegmas que “la belleza de las personas es una presentación mejor que cualquier carta de recomendación”. Tres ingredientes de la fórmula de la atracción Para comprender la química psicológica que nos une a nuestras PERSONAS, debemos atender a tres ingredientes fundamentales que nos hacen sentir atraídos por ellas, verlas con tan buenos ojos y sentirnos emocionalmente cerca. La proximidad: el roce hace el cariño Antes de que una relación comience, es imprescindible que entre dos personas se perciban en cercanía. Estar cerca de alguien y sentirlo como habitual en nuestra vida nos hace sentir un gran agrado por esa persona. Al menos al principio y según los estudios en este campo, es muy importante la proximidad física, pues ella promueve una sensación de familiaridad y seguridad que nos hace sentirnos a gusto con las personas que nos rodean. Esta respuesta emocional se debe al efecto de la mera exposición, el cual nos ayuda a determinar que aquello que nos es familiar resulta seguro, accesible y deseable. En otras palabras, con el paso del tiempo, la sola presencia de nuestras PERSONAS nos hace sentir en nuestro HOGAR. La atracción física: empieza a amar a alguien y lo verás más hermoso Pero no solo la proximidad física y emocional genera en nosotros respuesta de agrado, sino que se necesita de la conjunción de otros ingredientes como la atracción física para materializarse en la deliciosa receta de la unión de dos almas. Para saber qué características debe tener este ingrediente debemos atender a aquello que afecta a nuestras impresiones sobre la sinceridad, la inteligencia y la personalidad de alguien. Hay multitud de experimentos que nos revelan que esto es algo mucho más superficial: el aspecto. Puede resultar desconcertante, pero el aspecto de los demás nos afecta a la hora de actuar en un primer momento con alguien. Esto se debe a que a través del aspecto tendemos a predecir o a evaluar lo felices, sensibles y dotadas socialmente que son las personas. En este sentido, cuanto más atractivo físico detectemos, mejores cualidades psicológicas atribuiremos (a este hecho lo llamamos efecto halo) Puede que esto nos parezca injusto y mezquino, pero no todas las valoraciones acerca de este hecho lo son. ¿Por qué? Porque a medida que veamos a una persona y nos gusta el contacto con ella, menos imperfecciones físicas apreciaremos, pues el atractivo físico aumenta para nosotros y se hace más evidente. Así, como escribió Shakespeare en Sueño de una noche de verano, “el amor no mira con los ojos, sino con la mente”. De hecho, probablemente Darth Vader nos resultaba a todos más atractivo que E.T. hasta que conocimos a este simpático extraterrestre. ¿Te amo porque eres hermosa o porque eres hermosa te amo? – le pregunta el príncipe a Cenicienta. La semejanza fomenta el agrado Tal y como se suele señalar con acierto, el amor es más duradero cuando dos personas tienen en común muchas cosas y no solo se quieren. Tendemos a hacernos amigos de nuestros conocidos cuando según nos conocemos, nos sentimos más identificados. Pensar, sentir y estar interesados de manera semejante nos une. No obstante, como todos sabemos, es imposible coincidir en todo al 100%; además, si esto fuese así resultaría incluso crispante e irritante, no pudiendo con casi total probabilidad sobrellevar la relación con esa persona. Como ya intuiremos, la proximidad, el atractivo y la semejanza no son los únicos ingredientes que nos ayudan a conformar una bonita relación. También nos gustan las personas a las que gustamos (sobre todo si tenemos una autoimagen negativa), con quienes actuamos de manera más afectuosa. Probablemente para poner el toque de amor esencial a la hora de unirnos a alguien necesitamos de ciertos ingredientes intangibles, una mezcla de anhelos, sensaciones y buena energía. Esto, sin duda, es el ingrediente secreto y único que configura una receta única del enlace entre dos PERSONAS.

Seguramente tengas en mente crear un negocio, ser tu propio jefe. Pero dar el paso es complicado y muchos que ya se han lanzado a la piscina explican que hay que tener en cuenta muchas variables antes de comenzar la aventura empresarial. Siempre habrá excusas para retrasar la puesta en marcha del negocio. Y es que confesémoslo, da un poco de vértigo verse en esa tesitura. El momento es ahora. Por lo general, las personas tendemos a infravalorar, pero esto es algo que un emprendedor no puede permitirse. Ha de reconocerse a sí mismo, con sus capacidades y sus limitaciones, siendo realista. Y es que muchos de los grandes empresarios fracasaron antes de dar con el negocio perfecto. Vas a tener que tomar muchas decisiones en poco tiempo, pero los errores no deben ser más que oportunidades para aprender. Además, hoy en día, las administraciones ponen al servicio de aquellos que quieren emprender un negocio propio centros para asesorarse. Acude al más cercano a tu casa: ellos podrán ayudarte con el papeleo previo, con el plan de empresa, el sondeo de mercado… Todos los emprendedores comienzan con un plan de empresa más o menos definido. Pero ese plan, por lo general, suele cambiarse al poco tiempo de empezar. Es necesario que el emprendedor sepa adecuarse a los cambios del plan y a las exigencias del mercado. En los coworkings y networkings (sí, parte de tu trabajo va a ser el de crear una red de contactos) encontrarás otros profesionales con los que intercambiar ideas. Aprovecha aquellas que te ayuden a crecer como empresa. El último de los consejos que te damos es trabajo, trabajo y trabajo.