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Usuario (Australia)

Primer post: 20 oct 2013
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Las gemelas...(Crepypasta)
ParanormalporAnónimo8/16/2014

Las abuelas María y Beatriz, tenían un vínculo muy especial, siempre juntas, donde iba una, la otra la seguía, claro, eran gemelas, hasta sincronizaban sus menstruaciones cuando eran jóvenes, cada una sabía lo que quería la otra. Los empleados del banco las conocían, y mucho porque cuando iban a cobrar la jubilación, era común que entablaran conversación con los cajeros. Beatriz no se permitía salir sin antes atarse los ruleros y maquillarse un poco, María era más sencilla, se cambiaba y listo. -Hola Beatriz, dónde está María? -Preguntó el empleado del banco, el pueblo era pequeño y todos se conocían. -Fue hasta el almacén, ahora viene ella. Una hora más tarde apareció María, siempre vestida así nomás. Durante unos meses: o iba primero María a cobrar y después Beatriz o viceversa… Días después, en el periódico local salió una noticia, que asombró a los pueblerinos; habían encontrado muerta a una de las gemelas en el baño de la estación de colectivos, dicen que se estaba cambiando de ropa, se cayó y su cabeza dio con el inodoro. Al ir a avisarle a su hermana, encontraron algo peor; ella estaba muerta…le habían dado un golpe fuerte en la cabeza, por el estado de descomposición del cadáver, habría muerto por lo menos hacía unos seis meses aproximadamente. Dicen las malas lenguas que su propia hermana la había asesinado después de que ésta se había enterado que se iba de la casa ya que en el baile de los jubilados, un viejito la cautivó y se iban a vivir juntos. Se demoró unos días en identificar cual era cual entre ellas, puesto que eran idénticas ¿Cuál sería la enamorada..? Se supo que Beatriz. Adiós...!

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El tulpa...(Crepypasta)
El tulpa...(Crepypasta)
ParanormalporAnónimo8/16/2014

El año pasado, participé durante seis meses en algo que me dijeron era un experimento psicológico. Encontré un anuncio en el periódico local donde solicitaban personas con imaginación que estuvieran dispuestas a ganar una buena suma de dinero, y como era el único anuncio de esa semana para el que estaba remotamente calificado, les llamé y concerté una entrevista. Me dijeron que todo lo que tenía que hacer era quedarme en una habitación, solo, con sensores conectados a mi cabeza para leer mi actividad cerebral, y que mientras estuviera allí, podría visualizar un doble de mí mismo. Lo llamaban mi “tulpa”. Parecía demasiado fácil y acepté en cuanto me dijeron cuánto me pagarían, así que comencé al día siguiente. Me llevaron a una habitación sencilla y me dieron una cama, luego pusieron los sensores en mi cabeza y los conectaron a una pequeña caja negra que estaba en una mesa junto a mí. Me hablaron de nuevo sobre el proceso de visualizar a mi doble y me explicaron que si me mostraba aburrido o inquieto, en vez de moverme por la habitación, debería visualizar a mi doble moviéndose por el cuarto o tratando de interactuar conmigo y cosas así. La idea era mantenerlo todo el tiempo conmigo mientras estaba en la habitación. Tuve problemas con eso los primeros días, necesitaba mucho más control que cualquier tipo de fantasía que hubiera tenido antes. Podía imaginarme a mi doble por unos minutos y luego me distraía, pero al cuarto día, pude materializarlo por seis horas enteras. Me dijeron que lo estaba haciendo muy bien. La segunda semana me dieron un cuarto distinto, con bocinas montadas en las paredes. Me dijeron que lo que querían ver era si podía mantener al tulpa conmigo a pesar de los estímulos distractores. La música era tan disonante, fea e inquietante que hizo el proceso mucho más difícil, sin embargo, logré manejarlo sin problemas. A la semana siguiente tocaron música mucho más desesperante, acentuada con chillidos y bucles de ruido que me recordaron a un viejo módem conectándose, así como voces guturales hablando en algún idioma extranjero. Sólo me reí de la prueba, pues ya era un experto para ese entonces. Después de un mes aproximadamente, me empecé a aburrir. Para animar un poco las cosas, comencé a interactuar con mi doppleganger. Conversábamos o jugábamos ‘piedra, papel o tijera’, o lo imaginaba haciendo malabares o bailando break dance, o lo que me diera la gana. Pregunté a los investigadores si mis tonterías podrían afectar negativamente a su estudio, pero ellos me animaron a seguir a delante. Así que jugamos, nos comunicamos y fue divertido por un tiempo, pero luego se puso un poco raro. Le hablaba sobre mi primera cita, cuando él me corrigió. Le había dicho que la chica estaba usando un top amarillo y él contestó que era verde. Lo pensé por un segundo y me di cuenta de que tenía razón. Eso me asustó y le conté a los investigadores sobre el incidente. “Estás usando la forma difícil de acceder a tu subconsciente” me explicaron. “De algún modo sabías que estabas equivocado y subconscientemente te corregiste a ti mismo”. Lo que había sido espeluznante de repente se volvió genial. ¡Estaba hablándole a mi subconsciente! Me tomó algo de práctica, pero descubrí que podía hacerle preguntas a mi tulpa sobre todo tipo de recuerdos. Podía hacerlo recitar de memoria páginas completas de libros que leí muchos años atrás o cosas que había pensado e inmediatamente olvidado en la preparatoria. Era asombroso. Fue en ese momento que empecé a “convocar” a mi doble fuera del centro de investigación. Al principio no tan a menudo, pero estaba tan acostumbrado a visualizarlo que me parecía extraño no tenerlo a mi lado. Así que cuando estaba aburrido, podía ver a mi doble y esto comenzaba a suceder cada vez con más frecuencia. Era sorprendente llevarlo por ahí como si fuera un amigo imaginario, cuando salía con mis amigos o visitaba a mi madre, incluso una vez lo llevé a una cita. No necesitaba hablarle en voz alta, así que podía comunicarme con él sin que nadie se diera cuenta. Sé que puede sonar extraño, pero era divertido. No sólo era un depósito de todo lo que sabía y todo lo que había olvidado, sino que parecía estar más en contacto conmigo de lo que yo mismo estaba algunas veces. Él tenía una comprensión extraordinaria del leguaje corporal, por ejemplo, yo pensaba que la cita a la que lo había llevado estaba saliendo bastante mal, pero él mencionó lo mucho que la chica se había reído de mis chistes y se inclinaba hacia mí cuando hablaba, así como un montón de pistas sutiles que no era consciente de haber captado. Le hice caso y digamos que la cita terminó bastante bien. En ese momento, llevaba cuatro meses en el centro de investigación y él estaba conmigo constantemente. Los investigadores se acercaron un día después de mi cambio radical y me preguntaron si había dejado de visualizarlo. Lo negué y ellos parecían complacidos. Pregunté en silencio a mi doble si él sabía lo que había disparado aquella pregunta, pero el sólo se rió… y yo también. Me desconecté un poco del mundo en ese momento. Tenía problemas para relacionarme con la gente, me parecían demasiado confusos e inseguros de sí mismos, mientras yo tenía una manifestación de mi persona en la que podía confiar. Eso hizo que la socialización se volviera vergonzosa. Nadie más parecía estar al tanto de las razones detrás de sus actos, por qué algunas cosas los hacían enojar y otras los hacían reír. No sabían qué los movía, pero yo sí, o al menos, podía preguntármelo a mí mismo y obtener una respuesta. Un amigo me confrontó una tarde, golpeó la puerta hasta que la abrí y entró echando pestes y haciendo juramentos. “¡No has contestado ni una sola de mis llamadas en semanas, imbécil!” me gritó. “¿Cuál es tu puto problema?”. Estaba a punto de disculparme con él y probablemente invitarlo a irnos de juerga esa noche, pero mi tulpa saltó de repente, furioso. “Golpéalo”, me dijo, y antes de que supiera lo que estaba haciendo, ya había soltado el golpe. Escuché cómo se rompió su nariz, él cayó al piso y se levantó tambaleándose. Nos golpeamos el uno al otro por todo mi apartamento. Estaba más furioso de lo que había estado en toda mi vida y no tuve piedad. Pude noquearlo y le di dos patadas salvajes en las costillas, y fue entonces cuando huyó, encorvándose y sollozando. La policía llegó unos minutos más tarde, pero les dije que él había comenzado la pelea, y como no estaba allí para refutarme, me dejaron ir bajo advertencia. Mi tulpa sonreía todo el tiempo y pasamos toda la noche jactándonos de mi victoria y haciendo burla de la forma en que le había dado una paliza a mi amigo. No fue hasta la mañana siguiente, cuando revisaba en el espejo mi ojo morado y el corte en el labio cuando recordé lo que me había hecho explotar. Mi doble era el que estaba furioso, no yo. Me habría sentido culpable y un poco avergonzado, pero él me sonsacó para iniciar una pelea con un amigo preocupado. Él estaba presente, por supuesto, y conocía mis pensamientos. “Ya no lo necesitas, tú no necesitas a nadie”, me dijo, y sentí cómo mi piel comenzaba a estremecerse. Le expliqué esto a los investigadores que me contrataron, pero ellos sólo se rieron. “No puedes estar asustado de algo que estás imaginando”, me dijo uno de ellos. Mi doble se paró junto a él y asintió con la cabeza, luego me sonrió. Traté de creerme sus palabras, pero los días siguientes, me puse cada vez más ansioso con respecto a mi tulpa y él parecía estar cambiando también. Se veía más alto y más amenazante, sus ojos chispeaban con malicia y veía maldad en su sonrisa constante. Decidí que ningún trabajo valía tanto como para perder la cabeza. Si él estaba fuera de control, lo iba a calmar. Estaba tan acostumbrado a él que visualizarlo era ya un proceso automático, así que intenté deshacerme de él de una vez por todas. Me tomó algunos días, pero estaba comenzando a funcionar, podía olvidarlo por horas, pero cada vez que volvía se veía peor. Su piel se volvió ceniza, sus dientes más puntiagudos, siseaba, amenazaba y juraba. La música disonante que había escuchado por meses parecía acompañarlo a todas partes, incluso cuando estaba en casa. Intentaba relajarme y olvidar que estaba concentrándome en no verlo, cuando aparecía él con ese ruido aullante. Seguía visitando el centro de investigación y pasaba mis seis horas allí. Necesitaba el dinero y pensé que no se darían cuenta de que no estaba visualizando a mi tulpa activamente. Me equivoqué, después de alrededor de cinco meses y medio, dos hombres me agarraron sorpresivamente y me arrastraron, mientras alguien en bata de laboratorio clavaba una aguja hipodérmica en mi brazo. Adiós...!

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Ángel del otro lado...(Crepypasta)
ParanormalporAnónimo8/16/2014

Es…es…es tan doloroso, se me cae la piel, se me rompe la carne, se me calan los huesos, pero así soy eterno, mi alma…no existe, mi espíritu es la muerte, mi esperanza es…matarte para poder trascender por siempre. Y no soy yo, soy otro cuando cambio, y debo saciar mi mal, para subsistir…tengo que matar, para que él me deje en el purgatorio oscuro. Te veo tan linda, esa piel marca tu esencia, eres sabrosa, tu perfume es exquisitamente asqueroso, aunque otros digan lo contrario. “No camines tan rápido… no importa te alcanzo igual…No grites, por qué gritas, no te va a doler…o ¿si? Ja ja ja, me renuevo. En esta época necesito muchas almas, necesito el néctar de sus vidas para poder seguir ¿viviendo?” No sé en que plano estoy, solo sé que hace años que existo entre la gente, entre los mundos y nadie me puede destruir, ni siquiera el bien, ni siquiera tu Dios. Tu corazón es sabroso, aun siento la tibieza de tu subsistencia, la sangre me quema, pero la bebo insaciablemente. Todavía tienes los ojos abiertos, por qué me miras, maldita seas, es tu fin… Espíritus emanaron del cuerpo de la joven, eran translucidos, rodearon a este ser oscuro, maligno, perverso y lo atraparon, lo encerraron en un corazón puro de una virgen penitente, preparada durante años en el monasterio de los últimos elementos, sana de mente, corazón y alma. Estaba preparada para ese fin, sabía que iba a morir, sabía que su muerte significaría el fin de ese ángel maléfico…el fin? Ustedes creyeron que podrían destruirme…que equivocados que estaban, octubre es mi mes y nadie puede ocultarme porque estoy en los corazones de todos los humanos pecadores…y son mucho. Ten cuidado, puedes ser la próxima víctima a no ser de que seas virgen…¿? Para esperar halloween… Adiós...!

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Insólito video: Hombre con parálisis del sueño grabó a terro
Insólito video: Hombre con parálisis del sueño grabó a terro
ParanormalporAnónimo8/19/2014

La parálisis del sueño es definida clínicamente como la incapacidad transitoria para realizar cualquier tipo de movimiento voluntario que tiene lugar durante el periodo de transición entre el estado del sueño y la vigilia. Durante el episodio, la persona está totalmente consciente, pero es incapaz de moverse o hablar, lo que puede provocar un estado de gran angustia y ansiedad. Los especialistas aseguran que este trastorno, que se acompaña a veces de dificultades respiratorias, se origina cuando el paciente está bajo mucha presión, ansiedad o estrés. Pero, no son pocos los que afirman que estos episodios tienen relación con ciertos fenómenos paranormales, por cuanto la mayoría de los pacientes afirman sentir, mientras se encuentran paralizados, una sensación de presencia en sus casas o habitaciones, presencias que son catalogadas por los propios involucrados como nocivas o derechamente malévolas, pues intentarían la posesión del paciente o bien infligirle daño físico. Esto, de más está decirlo, les ocasiona a los afectados, quienes también sufren alucinaciones visuales, auditivas y táctiles más o menos vívidas, un fuerte sentimiento de terror y peligro. Pues bien, el ciudadano estadounidense Mike Pike, quien fue diagnosticado hace algún tiempo como víctima de este extraño trastorno médico, no se tranquilizó lo suficiente cuando los médicos le aseguraron que la “extraña presencia” que él afirmaba sentir todas las noches era sólo un síntoma de esta enfermedad. Pike estaba seguro que algo raro y real pasaba en su habitación durante las noches, relacionado concretamente con la supuesta presencia de una entidad sobrenatural y ominosa. Por ello optó por lo más práctico para salir de dudas: decidió dejar la luz prendida y grabar con una cámara de video todo lo que pasara mientras dormía. Cuando Pike despertó y se levantó al día siguiente, lo primero que hizo fue revisar la cinta. Al momento de hacerlo se llevó una gran impresión. En un momento de la grabación pudo ver a una misteriosa y terrorífica sombra negra que parecía flotar en la habitación, acechándolo mientras dormía en su cama. “Soy una persona racional y bastante escéptica, con ningún interés previo en la actividad paranormal, pero esto me hizo cuestionarme totalmente mis creencias. Tras hacer algunas investigaciones, pareciera que hay una posibilidad de que esta entidad que aparece en la grabación fuera real”, aseguró un desconcertado Mike Pike a diversos medios locales. Adiós...!

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The Ubiquitous (Crepypasta)
The Ubiquitous (Crepypasta)
ParanormalporAnónimo8/22/2014

Eran aproximadamente las 2:40 de la mañana, yo estaba platicando con mi novio por facebook, todo era normal, nada era extraño. Decidí irme a dormir cuando el reloj daba ya las 4: 21 de la mañana, apague mi ordenador, me desvestí, quitándome lentamente mis pantalones dejándome solo en ropa interior para irme a dormir, me acosté, me tape y cerré los ojos esperando dormirme, pero algo no me dejaba, sentía que alguien me miraba, que alguien me asechaba, abrí los ojos y mire al rededor, pero no vi nada, pensé en encender la luz, pero no creo que fuera necesario, volví a acostarme, pero esta vez algo mas me despertó, escuche una risa, me asuste un poco, pero llegue a la conclusión de que ya estaba muy cansada y era normal imaginarse cosas, cuando intente recobrar el sueño, paso lo peor, aquello que jamas olvidare, algo que me puso los nervios al cien por ciento, era una voz, una voz macabra que me decía: - Enciende la luz pequeña, mira lo que la oscuridad tiene en su interior, déjame verte pequeña Me quede estupefacta al oír esa voz tan tenebrosa, era como si un cerdo estuviera siendo cortado lentamente con un cuchillo, la única diferencia es que este sonido formaba palabras, era tan terrorífico. Lo típico de cualquier persona asustada seria encender la luz y sentirse a salvo, pero….. yo no quería, no quería ver lo que esa cosa era, en esos momentos deje de ser la chica de 16 años, el miedo era tan grande que volví a ser la pequeña niña asustada de 6 años que pensaba en el monstruo del armario, me acosté en la cama nuevamente y me cubrí completamente con la sabana. Al día siguiente descubrí que me había quedado dormida en mitad de mi miedo, no se que fue eso, pero espero que solo haya sido una mala broma de mi cerebro. Camine hacía el colegio como cada día, esperando olvidar lo sucedido, mientras caminaba mi novio me abrazo por la espalda, estaba tan alterada que me asuste de inmediato y salte, el me vio preocupado y me pregunto: - Estas bien?, parece que no dormiste bien anoche. Me alivie al verlo, pero no quería decirle lo que me ocurrió, no quería que me tachara de loca. - Nada mi amor, una mala noche jejejeje, el perro de vecino, ya sabes – le dije. El solo sonrió y nos dirigimos juntos al colegio. Al llegar paso algo que nos impresiono, el colegio estaba cerrado por algún motivo, había policías al rededor y una linea amarilla que decía: “No pasar”. Mi novio y yo no alejamos y nos dirigimos de nuevo a nuestras casas. - Quieres ir a comer algo? – Me dijo mientras me tomaba de la mano. - No puedo – le dije mientras jugaba con sus dedos – esto es un golpe de suerte, teníamos que entregar hoy un ensayo de un tema de nuestro gusto, pero yo no lo logre terminar, sera mejor que lo termine hoy que tengo tiempo. - Entiendo, nos vemos después entonces. - Si, adiós, te amo. Llegue a mi casa, me quite los zapatos y me puse a trabajar, llame a mis padres, pero no contestaron, me di a la idea de que no estaban. Comencé mi trabajo, escribiendo en la computadora un ensayo sobre la vida en los suburbios, todo iba perfecto, estaba en total calma, pero algo hizo que me levantara de mi silla, otra vez, esa maldita voz, mire a todos lados, miraba y miraba desesperada-mente, pero no lograba ver a nadie, la voz me penetraba los odios y sentía un dolor de cabeza inmenso. - No me busques…. no querrás verme. No lo pensé dos veces y salí de mi habitación corriendo, quería escapar abrí la puerta del cuarto de mis padres para esconderme, pero al entrar me quede aterrorizada al ver que mis padres no habían salido, ahí estaban, hechos pedazos, la cabeza de mi madre estaba en su estomago abierto y con los intestinos esparcidos por el lugar, mi padre yacía en la cama con los ojos arrancados, y la cabeza abierta, podía mirar su cerebro perfectamente. Dios mio, no pude soportarlo y vomite todo lo que pude, escuche la voz otra vez: - Mira mi obra de arte, ¿No es hermoso? No mire atrás, no me atrevía a mirar a esa cosa, fui a mi habitación nuevamente, cerré la puerta e hice algo muy estúpido….. apagué la luz. Ya no lo puedo ver y el no puede verme a mi…….. no quiero encender la luz, tengo miedo…. si la enciendo , moriré, estoy segura, no se si sigue ahí o se ha ido, pero no quiero arriesgarme. Ayúdenme por favor, tengo mucho miedo. Eh llamado a este ser “El omnipresente”, ten cuidado cuando quieras encender la luz, puede que lleguen a intercambiar miradas... Adiós...!

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No deniegues la solicitud...(Crepypasta)
ParanormalporAnónimo9/16/2014

Introducción: Existe el aparente rumor de que en Facebook hay un perverso usuario de nombre “Default”. Unos dicen que es un peligroso y esquivo asesino en serie, otros creen que hay una secta satánica detrás de la cuenta, y los más imaginativos piensan que el mismo Diablo se esconde tras el perfil, o que quizá se trata del Anticristo, que ha llegado y comienza su gran plan de destrucción con lo que para él sería un preludio de pequeñas travesuras sangrientas. Siempre te hará pensar que eres su víctima número 666, como para infundirte terror, haciendo que lo asocies con el número del Anticristo, de La Bestia. Sea quien (o quienes) sea quien esté detrás de la cuenta, aquí presentamos la historia que le dio fama y se esparció por la web. La experiencia de un chico que posiblemente esté muerto: Supongo que todos ustedes tienen abierto el Facebook en este momento, o al menos la mayoría. Cuando terminen de leer mi experiencia, seguramente ninguno dejará abierta su cuenta, porque estarán temerosos de que ese siniestro ser pueda haberse enterado de que ya lo conocen, y esté observándolos, deseoso de palpar su miedo, o tal vez su sangre… Mi historia es la siguiente: Era un día como cualquier otro de esos en que entras al Facebook y te pones a ver el inicio, a ver si alguna golfa desconocida de esas que agregas ha puesto una foto provocativa, si alguien tiene alguna noticia interesante o un comentario que te haga pensar, o si las típicas páginas de chistes han puesto alguna cosa hilarante con los memes de Yaoming, de Forever Alone, de Trollface u otro, o algo inesperado que te saque algunas carcajadas. Así estaba yo; pero, después de haber visto como catorce páginas cómicas, me aburrí y quise cerrar sesión, pero justo en ese instante me llegó una solicitud de amistad. “Default quiere ser tu amigo”… ¿Default?, ¿quién se pone un nombre tan raro?, ¿acaso era emo, gótico, o uno de esos “tan darks que cagan murciélagos”? Llevado por la curiosidad, en vez de rechazar la solicitud, entré a su perfil y vi que tenía un montón de fotos de gente mutilada, degollada, brutalmente asesinada… En teoría ya debían haberle cancelado la cuenta por infringir las normas, pero actualmente es muy común encontrar chicas que suben fotos que rayan en el porno o tipos que quieren llamar la atención y ponen cuerpos destrozados y otras cosas gore. El tal “Default” pertenecía a la segunda categoría, pero quizá era el presidente de algún club de trastornados o algo así, porque se pasaba tanto que ya tuve algo de miedo y creí que estaba ante uno de esos sádicos que en cualquier momento pueden sacar su bestia interna. Ahora bien, dentro de toda esa carnicería humana hubo algo que me dejó intrigado y perturbado: en cada imagen sangrienta había solo una víctima, ésta tenía un número en la piel, su identidad (el nombre de usuario de Facebook y el nombre real con apellidos) en la descripción y, si se veían todas las fotos en conjunto (me di el trabajo de verlas…), ningún número se repetía y los números iban desde el 1 hasta el 665. Era curioso, porque con una víctima más se habría completado el número del Anticristo. Por un momento temí que Default fuera un auténtico criminal, pero después me tranquilicé al pensar que se trataba de algún troll perverso que manejaba muy bien el Photoshop y conocía las web gore como la palma de su mano. En todo caso ya no quise ver más, denegué la solicitud de amistad y cerré el Facebook. Algunos minutos después, recordando que tenía una tarea y que ya alguien debía haberla hecho y me la dejaría copiar, volví a abrir mi cuenta de Facebook y revisé el chat en busca de aplicados o copiones que se me hubiesen adelantado. Yo para ese momento ya ni pensaba en Default, pero el condenado “stalker” me había mandado cincuenta (literalmente) solicitudes de amistad. De seguro el infeliz ya tenía sus métodos para hacer tan rápidamente esas artimañas cibernéticas: ahora sí había logrado irritarme, pero lo ignoré, conseguí que alguien accediera a conseguirme la tarea, y me senté a esperar. Minutos después me sentí feliz al ver que tenía un mensaje (no había ninguno), creyendo que se trataba de la tarea; pero no, no era la tarea sino un mensaje que decía “Default 666” y que tenía adjuntada una foto mía en que aparecía mutilado, tirado en el suelo, con las vísceras al aire, una charca de sangre alrededor, una descripción con mi nombre de usuario y mi nombre real (que no sé cómo consiguió el tipo), y el número 666 escrito en mi piel… Créanme que me desmayé del susto cuando vi eso… Al reponerme del terror inicial, lo primero que hice fue comenzar a buscar a las supuestas víctimas en Facebook y en internet. No pude encontrarlas a todas, pero encontré a casi todas en Facebook y, buscando en Google, me enteré de que algunas de esas personas habían muerto (en la mayoría de casos se decía que fueron asesinadas, en los otros no se mencionaba la causa pero supuse que era asesinato), en tanto que, de aquellas que no pude verificar que estuviesen muertas, tampoco pude verificar que estuviesen vivas… Por otro lado, en muchos de los casos de las personas cuyos perfiles encontré en Facebook, pude ver la lista de amigos (algunas personas no dejaban ver la lista si no eras amigo o amigo de un amigo) y comprobar que allí no estaba Default, lo que me invitaba a pensar que habían negado la solicitud… Ahora no sé qué hacer: estoy deprimido, paso casi todo el tiempo encerrado en mi cuarto, dejé los estudios y estoy con psiquiatra y psicólogo… Me he despedido de todos, les he dicho que moriré asesinado de forma atroz y sangrienta. Nadie me cree pero yo sé que Default vendrá por mí, así que me he sentado a esperar la muerte. Tú no vayas a negar la solicitud de amistad de Default: si ya has denegado la solicitud, despídete de tus padres, de tus amigos, compañeros de curso y vecinos; si todavía no has recibido la solicitud y la llegas a recibir, entonces acéptala, o morirás… . Adiós...!

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El Dios muerto...(Crepypasta)
ParanormalporAnónimo9/17/2014

El mundo ha estado buscando a Dios desde hace miles de años, pero nunca lo ha encontrado. Con los avances científicos y las investigaciones hechas por arqueólogos, historiadores, filólogos y otros tipos de especialistas, los fundamentos históricos de las grandes religiones fueron demolidos en gran medida, y con ello la fe en los textos revelados (cuya distorsión, carácter inventado o falsedad histórica fueron comprobadas en muchos casos) disminuyó de una manera nunca antes vista, dando lugar a una abrumadora reducción de los seguidores de las antiguas religiones. Paralelamente, fueron surgiendo nuevas orientaciones religiosas, basadas más en concepciones filosóficas de las realidades espirituales que en textos revelados, orientaciones religiosas que en muchos casos, quizá siguiendo lo que podría catalogarse como “moda espiritual” y “actitud intelectual sintomática de las nuevas sociedades”, terminaron adoptando como nueva fuente de revelación a cuantos resultados arrojaban las investigaciones y los experimentos científicos orientados al tema de Dios y otros asuntos espirituales que, según se admitía comúnmente en la mentalidad de la época, tenían sus reflejos o expresiones en la dimensión de materia-energía que la Ciencia podía explorar, y a la cual encontraba cada vez más compleja dado que, entre otras cosas, se habían descubierto nuevas partículas, y aquello naturalmente fortaleció la intuición de que probablemente el alma no era sino una entidad compuesta por partículas que aún no se descubrían, y que quizá eran originarias o simplemente interactuaban con otras dimensiones o con esos universos desconocidos a los que iban las partículas que, en las observaciones de la Física Cuántica, aparecían y desaparecían del espacio-tiempo… Hasta aquí todo parecería un panorama esperanzador, pero el paso del tiempo mostró que, las indagaciones científicas en torno a lo espiritual, estaban siendo claramente infructíferas, por decir lo menos… Todavía no existían evidencias contundentes de un cuerpo energético que pudiera equipararse a la idea del alma, y los frustrados científicos de la reducida cristiandad (y del Islam, que ya no era extremista para esa época) no habían podido encontrar nada que sugiriese un Cielo o Infierno… En este contexto, en a finales del siglo 22 nació, cual digna hija de la Madre Decepción, la esplendorosa y siniestra Iglesia Necrótica: un culto pesimista, derrotista, que hacía suyo el “Dios ha muerto” de Nietzche, aunque dándole un sentido distinto y fatalista, de carácter teológico antes que filosófico, un sentido que permitía entender la frase de Nietzche como “Dios nunca estuvo vivo”. ¿Una iglesia atea? No exactamente, ya que una de las creencias fundamentales de la Iglesia Necrótica era que en general los individuos tenían, cual si fuese algo codificado en su condición humana, la necesidad de tener un Dios al cual adorar, necesidad que debía satisfacerse a toda costa, contra viento y marea, incluso si eso conllevaba hacer lo que este nuevo culto había hecho: adorar a un Dios que, de alguna (o algunas, para ser más preciso) manera, estaba muerto… La Iglesia Necrótica creció a una velocidad alarmante en los 40 años que siguieron a su fundación, y no se diga después, ya que en el 2280 el 95% de las sociedades occidentales pertenecían a esta iglesia, y en Oriente, que ya admitía la libertad religiosa en la práctica y no solo en teoría, sus afiliados eran casi el 50%, frente a un Islam y un Hinduismo cada vez más famélicos, y un Budismo que, a la par que tenía menos seguidores, había sabido acomodarse adecuadamente a los cambios, ya que siempre fue la más filosófica de las religiones antiguas. Quizá, una de las cosas que más fuertes hacía a la Iglesia Necrótica, era la gran apertura de creencia que dejaba a sus miembros, cuya unión descansaba más sobre la desesperanza y la frustración espiritual que sobre creencias puntuales compartidas. De este modo, lo único indispensable para pertenecer a la Iglesia eran dos condiciones: 1) Dios tenía que “estar muerto” para ti, de una u otra manera, y 2) Tenías que necesitar a Dios en tu vida, que desear su presencia, que adorarlo; pero, como a su vez estaba “muerto”, ese Dios necesitado, deseado y adorado por ti, habría de ser irremisiblemente un Dios que “estaba muerto” en el sentido o los sentidos que le dabas a la expresión. Así, las interpretaciones eran diversas, pero podemos citar estos ejemplos de los significados que se daba a la “muerte de Dios”: 1) Dios nunca existió, y en consecuencia se adora a un ente simbólico e imaginario, que de alguna manera representa esa necesidad de un padre de la que habló Sigmund Freud, 2) Dios es solo una ilusión perceptiva que el cerebro desarrolló para protegernos (psicológicamente) y que se expresa en el sentimiento y la intuición de que hay un ser absoluto y perfecto (perfecto en concordancia a nuestras necesidades emocionales) afuera y adentro de nosotros, 3) Dios es solo una forma sutil de energía universal que hemos divinizado porque se vincula a cosas que nos parecen superiores y porque todavía desconocemos cuál es su naturaleza exacta, 4) Dios es el aspecto más profundo de la psique humana, y tiene una naturaleza que todavía se desconoce en gran parte y, a la vez, es de tal condición que permite fenómenos parasicológicos y nos une a todos nosotros energéticamente, por lo cual induce la ilusión perceptiva de que constituye otro dentro de nosotros, siendo que, a su vez, extrapolamos a ese otro en la realidad exterior, diciendo que “Dios está en todas partes”, 5) Dios existe, pero no podemos saber cómo es, está más allá de lo que para nosotros es el bien y el mal, y es ajeno a nosotros, está ausente, sea porque no quiere interactuar o porque su naturaleza no se lo permite o hace que aquello le sea indiferente, ya que este Dios no necesariamente creó el universo, no necesariamente tiene sentimientos, y no es omnipotente, no es omnisciente en el sentido convencional, y no necesariamente está en todas partes, siendo que puede ser llamado “Dios” solo porque es trascendente y absoluto de algún modo, y porque también, de una manera que casi seguramente lo excluye de la categoría de persona y por tanto de la posibilidad de ser un “Dios-persona” (con voluntad, deseos, acciones, planes para nosotros o el universo, etcétera), participa de la condición de mente o, por lo menos, de la condición de “conciencia”. Ahora bien, como han de imaginar, dentro de la Iglesia Necrótica hay muchos que creen que “Dios está muerto” en la última manera (la número 5), y dentro de ese grupo está gran parte de los investigadores científicos que todavía buscan evidencias de Dios. En cuanto a mi experiencia personal, yo he estado en cultos de la Iglesia Necrótica (sin pertenecer realmente) y son indudablemente macabros, “blasfemos” según el decir de esos cristianos que tanto abundaban a inicios del siglo XXI. Verán, en todos los templos ordinarios tienen una representación (una escultura) del cadáver de Dios, que es de metal, mide en promedio entre 2 y 3 metros de altura, y es hecha en concordancia con las creencias mayoritarias que tienen los feligreses iniciales (del templo en cuestión) sobre qué atributos visuales simbolizan mejor al “Dios muerto”. Entretanto, en las catedrales se sigue el mismo procedimiento, pero la escultura —las esculturas son vacías por dentro, para ahorrar dinero y representar el vacío inherente a los desarrollos de la idea de Dios en la historia de las religiones convencionales— mide entre 6 y 7 metros de altura, y además está cubierta por una capa de 2 centímetros de espesor, hecha con una sustancia hecha a base de huesos humanos molidos (de miembros que aceptaron en vida donar sus cadáveres a la Iglesia Necrótica) y un material descubierto en el 2105. Bien, esas estatuas de las catedrales son casi siempre horrendas, y en cada misa les rocían baldes de sangre fresca, que siempre tiene que ser de oveja blanca, y que la Iglesia Necrótica consigue en abundancia porque tiene acuerdos comerciales con los criadores de ovejas, que les guardan la sangre de los animales blancos (hay inspectores que cuidan que sean blancas las ovejas-fuente) cuando hacen matanzas para vender la carne de aquellas criaturas. Tal vez esto huela a ritual satánico, pero no es nada en comparación con el magnífico espectáculo que brinda la Catedral de Carne, un magnífico templo que sirve como sede del Conclave Necrótico y del Maestro Supremo (jefe mundial del culto). Y es que la Catedral de Carne es un templo esplendoroso, completamente cubierto, en su exterior, por músculos humanos y ojos finamente incrustados entre los músculos, todo perfectamente acomodado y conservado dentro de una translúcida sustancia (mejor que el formol) hospedada al interior de una capa de vidrio blindado de 5 centímetros, que recubre por completo aquella enorme pirámide metálica, en cuyo interior hay tubos transparentes que recubren el techo y las paredes, imitando la forma de las venas y bombeando sangre humana (donada por miembros de la Iglesia Necrótica) cada hora del día y de la noche, dentro de aquel macabro templo cuya representación del “Dios Muerto” es una bestia de hueso (esa sustancia con hueso molido) que está muriendo, que mide unos 25 metros de alto, tiene varios brazos con manos grotescas, y muchas bocas y ojos que representan su omnisciencia… 24 de agosto del año 2322 Yo nací cuando ya la Luna y Marte habían sido colonizados, me formé como científico en diversas ramas, y para el 24 de agosto del 2322 todavía vivía en la Tierra, donde había desarrollado la mayor parte de mi labor investigativa, que giraba principalmente en torno a la pregunta de “¿dónde está Dios?”. Así, el 24 de agosto del 2322, yo llamé a mi amigo, el Dr Styrr (un científico usar), quien era, junto conmigo, una de las pocas personas que se negaban a creer en la muerte de Dios. — Buenos días, ojalá hayas descansado, hermano ―le dije yo, saludándolo. — Disculpa que vaya al grano… ¿has estado observando esa línea?, ¿has visto lo irregular que resultan sus patrones para la galaxia en que se encuentra? — No… La verdad es que no he visto nada raro… ¿Qué pasa con esa línea? — No estamos solos… No te diré más por ahora: nos vemos en la oficina en una hora, hablamos. — Vale, ¡ojalá sea algo grande! La llamada me hizo sentir una felicidad que no había experimentado en mucho tiempo. Era reconfortante saber que todavía otros científicos creían que Dios vivía y debíamos seguir buscándolo. Y es que no lo he dicho, pero eso de “nos vemos en la oficina” se refería a la reunión por webcam que yo, Styrr y muchos otros científicos habríamos de tener. Era fascinante: todos creíamos que Dios vivía, solo que, al final de la reunión, nos enfrentamos al problema de que el pensamiento del grupo se dividía en dos líneas. La primera línea planteaba que Dios existía dentro de nosotros (como un ser real, no como una ilusión perceptiva o un simple aspecto interno), y que era allí donde había que buscarlo; entretanto, la otra línea planteaba que Dios existía afuera, pero solo en el Cielo se hacía lo suficientemente patente para ser conocido, aunque el Cielo, según los defensores de esta línea, estaba o se manifestaba dentro de nuestro universo. En consecuencia, unos creían que era necesario experimentar con humanos, mientras que otros pensaban que se requería trabajar más en nuestra observación del cosmos. Por mi parte, era previsible que me decantase a favor del segundo grupo. Lo que me desconcertó y desmotivó fue que Styrr se unió al primer grupo; pero, sin embargo, conservé la esperanza de que los equipos mantuviesen buenas relaciones. Todo esto sucedió hace unos 6 años previos al año en que estoy escribiendo estas líneas. 12 de julio del 2328 Las investigaciones no han salido demasiado bien y nuestros fondos han sido insuficientes, por lo que no sorprende que más de la mitad del grupo (contando ambos bandos) haya desertado y se haya unido a la Iglesia Necrótica. Necesitamos esperanza, la hemos necesitado siempre, pero tal parece que a Dios no le importa que vivamos buscándolo y que perezcamos sin haber satisfecho por lo menos algo nuestra noble búsqueda de evidencias a favor de su existencia. Yo aguanté, pero otros no: ellos simplemente perdieron la esperanza. Ahora he estado revisando mi correo, y resulta que curiosamente me encontré un mail de mi amigo Styrr, con un informe adjuntado, informe que al parecer se refiere a los resultados de los experimentos hechos por su grupo. Experimento VXV con SFG He aquí lo que Styrr me puso en el informe sobre los experimentos de su grupo efectuados en humanos: Hemos empleado tecnología de punta para introducir artefactos en los sujetos de prueba de una manera que, en lo posible, no comprometa la vida de éstos y la objetividad de los resultados. Los aparatos introducidos han sido diseñados para producir y registrar sonidos dentro del cuerpo humano. Durante la primera hora del experimento no sucedió nada extraordinario: lo único registrado fueron los ruidos producidos por las máquinas introducidas y los sonidos (latidos cardíacos, ácidos intestinales, respiración, etcétera) correspondientes a los procesos orgánicos naturales de los cuerpos de los sujetos de prueba. No obstante, después de transcurrida la primera hora del experimento, en todos los sujetos empezaron a registrarse fenómenos anómalos como movimiento muscular descontrolado e involuntario y tos con expulsión de sangre. Los dos ejemplos de fenómenos anómalos están dentro de lo explicable por causas naturales, pese a que no responden a lo que se esperaría de organismos que funcionan normalmente, como los de los sujetos de prueba. El problema vino con unos gritos que aparecieron en todos los sujetos del experimento, y que cumplían estas condiciones: 1) se escuchaban como distorsionados, al igual que en una mala grabación, 2) se producían a intervalos irregulares, 3) tenían características acústicas impropias de los sonidos que el cuerpo humano está fisiológicamente capacitado para producir, 4) no eran producidos en las cuerdas vocales de los sujetos, y no fue posible encontrar una fuente a los gritos dentro de los organismos de los sujetos de prueba. Nota1: Los pacientes comatosos no dieron resultados esperados. A los sujetos se les tapó la boca con cinta adhesiva después de que los gritos se empezaran a registrar: esto les resultó muy doloroso, y los gritos continuaron produciéndose sin alterar sus rasgos. Posdata: Discúlpame no incluir más información: es secreto. Y por cierto: ¿qué tal si vienes a cenar esta semana a ver si hablamos? Dr. Styrr Yo acepté la propuesta de mi amigo y un par de días después nos encontramos en un restaurante pequeño donde era casi imposible que se infiltrasen espías. Cuando lo vi, Styrr estaba pálido, se veía estresado, algo andaba mal en él. Al preguntarle si estaba bien, mi amigo empezó a asentir con la cabeza repetidas veces, suspiró profundamente, se desparramó en la silla cual si fuera un borracho con sueño, abrió los ojos como un loco, y después se quedó viendo hacia arriba, mientras un hilito de sangre le chorreó de la boca abierta… Yo me aterré y me le acerqué velozmente, pero de pronto volvió en sí, tosió un poco de sangre, y me agarró la cabeza mirándome a los ojos, de tal forma que parecía esforzarse en convencerse de que todo eso no era un simple sueño. — Por favor, siéntate, tenemos mucho de qué hablar ―dijo Styrr, con la voz quebrada. — Styrr, ¿qué te ocurre? Acabas de toser sangre, hombre, ¡toser sangre! — Robert, Robert… Tú sabes que no te di el informe completo del experimento y la verdad es que quizá nunca lo haga. Queda poco tiempo, necesito que me escuches, ¿vale? — Claro, te escucho, di todo lo que puedas. — Bueno, verás, todo empezó cuando nos dimos cuenta de que el uso de espectroscopios SFG no estaba dándonos datos adecuados y suficientes. Entonces, algunos del grupo se ofrecieron como voluntarios para una versión menos extrema del experimento. Inicialmente no obtuvimos buenos resultados, pero la quinta vez algo pasó con el dolor. Tú ya sabes que antes de eso escuchábamos dentro de los sujetos esos gritos extraños sin fuente aparente, y para aquel momento los gritos seguían produciéndose. Bueno, yo personalmente los había oído también, y me había ofrecido de voluntario. Bien, lo escalofriante fue que los gritos extraños estaban comenzando a volverse más fuertes y todo cobraba sentido, al menos para mí y aquellos en quienes se producían los gritos, porque nosotros podíamos sentir que algo estaba tomando el control, aunque las máquinas no pudieran registrar nada relativo a eso. De todas formas yo tuve miedo y ya no me ofrecí de voluntario para el sexto experimento, pues quizá no estuviese hablando contigo si ese hubiese sido el caso… Robert, Robert, entiéndeme: algo terminará saliendo de mí… ―dijo Styrr con la voz quebrada, antes de suspirar y quedarse quieto mirándome, mientras le resbalaban varias lágrimas por las mejillas… — Amigo… Estás muy mal, tienes que… ―aquí paré porque me interrumpió. — ¡Tienes que ir!, ¡tienes que ir!, ¿y qué le gustaría comer?, ¡señor! —dijo Styrr fuera de sí tras interrumpirme, con los ojos en blanco, vueltos hacia atrás como un poseído… Eso de los ojos en blanco fue lo último que aguanté, porque en ese momento sentí que mi vida corría peligro, y escapé corriendo a toda velocidad, escuchando tras de mí unos gritos aterradores, semejantes a los que me describió Styrr cuando habló de los experimentos. Lamentablemente no pude correr mucho, porque a la salida del restaurante (yo estaba en el piso de arriba) me encontré con un grupo de guardias… “¿Qué ha visto?”, “¿Estuvo violento Styrr?”, “¿Qué le dijo Styrr?”: con esas y otras preguntas me hostigaron los guardias, y después se llevaron a mi amigo, que ya había vuelto en sí y estaba siendo sujetado, llevado a la fuerza a una pequeña nave-patrulla, mientras lloraba y clamaba libertad. “¡No! ¡Ya no puedo soportar más el dolor! ¡Tengan piedad de mí! Dios, ¿dónde estás? ¡Ahora es que te necesito! ¡Resucita!, ¡aparece, cadáver omnipresente! ¡Robert, Robert: ayúdame por favor, sálvame!”. Yo pude haberlo ayudado pero tuve miedo, demasiado miedo: lo traicioné, le di la espalda, le fallé. Nunca me perdonaré… Después de que Robert se fue, me senté y lloré hasta que vino un científico que parecía importante. Entonces un guardia intentó fastidiar, pero el científico le ordenó que nos dejase en paz. Me di cuenta que era de los científicos que aún creían en Dios, y que era parte del equipo detrás de los experimentos que hicieron enloquecer a mi amigo. Según me dijo, tendría la consideración de decirme lo que no podía decir a casi nadie, sobre todo a civiles. A saber, sencillamente me informó que Styrr había perdido la cordura debido al dolor físico y a la angustia emocional que comportaban los experimentos, y también me dijo que yo y mi grupo podíamos seguir tranquilos buscando a Dios en el cosmos, pues quizá pronto acabaríamos encontrando “algún planeta con la barba de Cristo” (esto lo dijo burlándose, el muy hijo de…). ¿Realmente era cierto lo que me dijo el científico? ¿Seguiría vivo Styrr? ¿Lo volverían a usar en experimentos en contra de su voluntad? ¿Había enloquecido solo por los experimentos o había algo más? Y finalmente, y más que todo: ¿acaso los experimentos tenían algo tan siniestro que Styrr no podía y no quería decirlo y yo estoy todavía lejos de imaginarlo? Desde el día en que se llevaron a Styrr, nunca más volví a saber de él, y aún no sé si vive o no… 09 de septiembre del año 2328 Jamás olvidaré lo que ha pasado hoy, que es el día en que he escrito todas estas líneas, refiriéndome a hechos anteriores para que entiendan a la perfección la magnitud de lo que pronto les revelaré. ¡Maldita sea, maldita sea! Este día me ha marcado profundamente: si “eso” que vieron era Dios, yo no sé cuánto tarde en perdonarlo, en dejar mi resentimiento, mi blasfemo resentimiento… Si no es Dios, pues mucho mejor, aunque creo que entonces tendría que pensar que se trata del Diablo o de alguna forma de vida sumamente poderosa y sutil, una especie de super-mente. Pero no: yo sé que ese era Dios, me lo dice la intuición. Bueno, en todo caso iré al punto: Hoy, tras años de esfuerzo, se estrenó el observatorio con los nuevos telescopios, unos telescopios que tardaron mucho en ser desarrollados, que costaron tanto que solo el Estado (al cual convencimos con gran esfuerzo) pudo pagarlo, unos telescopios especializados en detectar anomalías, y con un alcance jamás visto en telescopios anteriores. ¿Saben qué pasó? Fue indignante, fue atroz, fue… un acto con la crueldad propia de un Dios que no conoce la compasión… El observatorio se abrió a las 3 de la tarde, y cinco de nuestros científicos se pusieron a trabajar intensamente, hasta que a las 7 de la noche recibimos una llamada en la central: “¡lo hemos encontrado, lo hemos encontrado! ¡El rostro de Dios! ¡Los patrones, los patrones, nunca se han visto patrones así! ¡Hay una mente, los patrones son organizados, fluyen, se comportan como si hubiera una mente atrás de ellos!”. Al oír esas palabras, todos nos miramos con la boca abierta. Era evidente que el emisor no mentía, pues hasta tenía la respiración agitada de la emoción y se oía a sus compañeros asentir. Sin embargo, apenas les dijimos que envíen la transmisión en vivo de lo que estaban viendo (no habíamos hecho eso antes para no distraerlos), escuchamos un ruido estrepitoso como del suelo abriéndose, e inmediatamente se escucharon destrozos y la comunicación se cortó… Media hora después de que la comunicación se cortase, llegamos al lugar y encontramos el observatorio reducido a ruinas, con todos los científicos muertos y los telescopios destrozados. Yo nunca creí en la Biblia, pero por curiosidad la estudié y en ese momento, cual relámpago que cae sobre el árbol y lo incendia, acudieron a mi mente aquellas palabras que supuestamente Dios dijo a Moisés, después de que éste le pidiera que se dejase ver y Él accedió diciendo: ‹‹pero te advierto que no podrás ver mi rostro, porque ningún hombre podrá verme y seguir viviendo›› (Éxodo 33, 20). Adiós...!

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La macabra historia detras del meme "Trollface"
ParanormalporAnónimo9/15/2014

En 2012 aproximadamente fue cuando ésta cara mejor conocida como la Trollface comenzó a tomar popularidad gracias a diferentes usuarios los cuales la dibujaban simplemente en Paint y la subían a sus redes sociales en forma de burla a otros contactos. Pero lo que muchos no saben es que éste inofensivo y hasta gracioso dibujo, oculta un macabro y terrible pasado, el cual a continuación les contaremos brevemente. Henry Lee Lucas, un estadounidense quien comenzó una carrera delictiva en 1960 cuando asesinó a su madre y quien al momento de su captura en 1985 había confesado haber matado al menos a 300 personas, fue el creador de éste rostro el cual hoy en día es uno de los más virales en la historia del internet. Éste terrible hombre afirmó a la corte haber tenido secuestradas a diferentes menores de edad en un sótano en diferentes ocasiones. Cuando las autoridades llegaron al sótano, se encontraron en la pared el trollface, el cual él mismo confesó haber dibujado y aunque nunca se supo con exactitud su significado, psicólogos afirman que es una descripción de su estado de ánimo, expresados en un dibujo. El mismo rostro se encontró en su celda en la cual murió a los 64 años de edad de un ataque al corazón. A continuación te dejamos las imágenes. Adiós...!

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El infierno en la tierra...(crepypasta)
ParanormalporAnónimo9/16/2014

Yo creía que otra vez todo venía de mis pesadillas; y que, si bien me estaba despertando, aquellos terribles alaridos eran alucinaciones auditivas, pues aún padecía de cierta somnolencia propia de ese pesado estado de tránsito entre el sueño y la vigilia. No obstante, pasó un rato y los gritos persistían con una fuerza preocupante, como si no estuviesen en mi mente y proviniesen del exterior de las paredes de este doceavo piso en que tengo mi pieza. Eran gritos de muchas personas y en distintos tonos: mujeres, hombres, adolescentes y ancianos. Alaridos que no solo reflejaban pánico extremo o desesperación, sino que en algunos casos expresaban palabras o frases, aunque yo no podía entender (ni me interesaba mucho) bien qué demonios decían, quizá por mi somnolencia. Y pues, vivo en el centro de la ciudad, en el doceavo piso de un edificio alto, viejo y aburrido, donde a menudo, a pesar de estar bastante arriba de todo el ruido, me despiertan ciertos imbéciles que se ponen a pitar o a insultar sabiendo que el tráfico está congestionado y no ganarán nada portándose como animales. Eso es lo común, porque algunas veces ocurren accidentes de tráfico y los morbosos se aglomeran a ver si encuentran un poco de gore en vivo, o bien una ambulancia emite su desesperante sonido al no poder abrirse paso en la marea de coches, o incluso, aunque estas ocasiones son contadas, se incendia alguna casa o edificio en los alrededores… Vaya, y pensar en lo que me dijo la dueña del edificio cuando firmé el contrato de alquiler hace siete meses: “Es el centro, todo está muy cerca y en este piso hay una vista maravillosa de la ciudad, además de que aquí no llega el bullicio”… Sí, claro, “no llega el bullicio”… ¿Y los gritos que estoy escuchando, vieja estafadora, me vas a decir que me fumé un porro y por eso los oigo? Algo así habría querido decirle a la dueña del piso si la tuviera aquí, porque todo el infernal coro (uso la palabra irónicamente) me seguía perturbando, aunque me llamaba la atención algo en la manera de gritar de esa gente: una cosa extraña, que no conseguía entender bien qué era ni por qué no entendía bien qué era… Me parecía que tenían más profundidad que los gritos comunes, que la textura del sonido era un poco diferente, que las emociones que reflejaban tenían algo que se salía de lo normal. ¿Era eso, o acaso me estaba sugestionando y simplemente se trataba de una huelga u otro tipo de manifestación? Si era una huelga: ¿qué les estaban haciendo para que griten así?; si no era una huelga ni una manifestación: ¿era un accidente de tráfico múltiple o algún horrible atentado terrorista cuyos heridos no dejaban de gritar? Si era algo importante como parecía, seguramente lo vería pronto en los noticieros de mediodía; pero eso sí: no me iba a levantar de la cama, no con la pesadez y la somnolencia que tenía, aunque hacía un irritante calor que parecía de mediodía, cosa inusual en febrero… Quise intentar dormir un poco más pero fue en vano: la estrepitosa polifonía continuaba jodiéndome los tímpanos y la tranquilidad. Estando así, lo mejor que pude hacer fue afinar mi oído a ver si conseguía distinguir palabras que me revelaran la razón de tanto escándalo y caos. Al hacerlo, no distinguí nada pero sí que me terminé de amargar al percibir que un olor perturbador entraba por mi ventana. Quizá el olor ya estaba antes y la somnolencia, que ahora era mucho menor, no me había dejado percatarme de su presencia, o de su maldita presencia, para ser exacto, pues era el desagradable aroma de algo quemándose, que no era madera ni papel ni plástico ni nada que conociera. Ese olor no solo entraba por mis fosas nasales (que se habrían suicidado si tuvieran voluntad), sino que se filtraba por todos los poros de mi cuerpo, impregnándome con su asquerosidad… “¡Me cago en su puta madre!”, grité yo, ya fuera de mí, golpeando con todas mis fuerzas la pared que estaba junto a un lado de mi cama, tan duro que después tuve que insultarme porque casi me dejo sangrando los nudillos de mi mano derecha… ¿Cómo podía ser? Primero el ruido y ahora ese olor desquiciante, que se acabaría pegando en toda mi pieza si no me levantaba a cerrar la ventana, y sin embargo no, yo seguía allí acostado cual un Snorlax (el pokemon que es un gato obeso) pasado de copas… “Esto no puede ser peor”, pensé yo ingenuamente, pues justo en ese instante escuché disparos… ¡disparos de armas de fuego! Oh Dios, oh Dios, ¿acaso estaban filmando una película de acción o terror en los alrededores? No aguantaba más, no quería levantarme, e intentaba calmarme aferrándome a la absurda idea de la película, cuando de pronto el corazón se me subió a la garganta y los escalofríos me sacudieron por completo, haciendo añicos la ya reducida somnolencia que me quedaba… No, no, no y no: no, señores, ustedes jamás escucharán algo así, al menos no mientras vivan, y espero que tampoco después… Eran gritos inhumanos, gritos que por su intensidad y claridad era evidente que no venían de la calle, sino de fuentes localizadas a unos pocos metros de mi ventana, que por fortuna no me mostró nada porque tal vez, así como estaba en esos momentos, tranquilamente podía haber muerto de un paro cardíaco. Yo solo les diré algo: busquen horas, días enteros si lo desean, busquen las voces guturales más infernales que puedan encontrar en el black metal o algún otro género salvaje como el aggrotech, y ni con eso conseguirán algo que sea la mitad (no se diga más) de aterrador de eso que escuché. Con el brazo temblando me persigné, yo que jamás voy a misa y tengo posters de grupos musicales con estética algo satánica. Tenía gotas de frío sudor en la frente, mis palpitaciones eran tan rápidas como las de un atleta en pleno maratón, y mi respiración era más agitada que nunca. Yo quería calmarme pero en ese estado mi mente no producía pensamiento alguno, hasta que escuché el choque de dos vehículos y seguidamente una explosión, tan fuerte como si hubiese reventado uno de esos camiones que transportan gas. No sé cómo es que el vidrio de mi ventana no se rompió y mis tímpanos sobrevivieron, pero al menos la explosión me calmó un poco con respecto a los gritos que había escuchado cerca de mi ventana. En todo caso, en ese instante, como guiado por mis reflejos, salté de mi cama y corrí a la ventana a ver qué pasaba. No di crédito a lo que estaba viendo, simplemente observé todo estupefacto, atónito, con la boca abierta, y después cerré los ojos, me los froté, y los volví a abrir en la esperanza de que fuera la pesadilla más vívida de toda mi vida. Nada desapareció: la escena infernal persistía, desafiando mi sentido de la realidad, amenazándome con sumirme en la locura. Las personas corrían de un lado a otro gritando, intentando escapar de algo que no alcanzaba a ver o descifrar; había coches empotrados contra las paredes, abandonados por sus ocupantes o chocados con otros coches, y muchos de ellos ardían en llamas; un camión cisterna ardía en la mitad de la amplia calle principal; abajo y arriba, yacían incendiadas las plantas de los balcones de mi edificio; las explosiones continuaban proliferando por doquier, y reventaban coches, tanques de gas dentro de casas, o incluso gasolineras; y en todas las calles, dispersas aleatoriamente, había pequeñas hogueras cuyo combustible era de una naturaleza que no pude revelar hasta que noté que algunas de esas hogueras se movían, o se arrastraban, pues en realidad eran personas calcinadas, tan quemadas que tenían el aspecto lastimero de quienes mueren en el fuego y terminan como pequeñas y huesudas momias negruzcas. ¡Cómo habrían deseado la eterna disolución esos infelices condenados, esos seres miserables cuyo ardiente ropaje no acababa de exterminarlos! Me alegra saber que ninguno de ustedes podrá imaginarse lo que cuento de una forma igual o más horrorosa de lo que fue aquello que vi y jamás podré olvidar. Era algo sobrecogedor, que me hizo derramar lágrimas de compasión y a la vez me hizo temblar de miedo. Como les decía, esas personas que se arrastraban nunca se extinguían, pero a veces el calor hacía que se les cayera un brazo, un pie o una mano, que se les fueran cayendo (convertidos en cenizas) trocitos de carne, o que se partieran en dos, profiriendo alaridos de pánico mientras sus vísceras cocidas se derramaban por el suelo; aunque después, como pude notar, siempre venían, arrastrándose por el suelo, unas criaturas (si así puedo llamarlas) que eran como serpientes hechas de oscuridad, aunque con las cabezas —según percibí de lejos— con forma humana, y entonces esos seres envolvían a los condenados y los recomponían para que volviesen a arder, ahora ya con la piel, los cabellos y todo regenerado… Entonces, una vez que volvían a quemarse desde el principio, iban desprendiendo pedazos (en llamas) de ropa y piel quemada, que dejaban tras de sí cuando se desplazaban arrastrándose. También, y aunque extrañamente no lo había notado antes, en muchas de las ventanas de otros edificios y casas, alcanzaba a verse fuego adentro, el humo salía negro y abundante, y solían aparecer personas que, corriendo algunas veces en llamas, se acercaban a los bordes de las ventanas y saltaban. Por mi parte, yo continuaba de pie en mi ventana, contemplando todo, aún tembloroso y con los ojos húmedos. Desde luego, para aquellos momentos ya tenía claro que, el olor que percibí antes de ver todo, era el olor de la carne humana quemándose, el olor del Infierno. Ya las sensaciones eran demasiado claras para tratar de convencerme de que todo era una pesadilla, y en los otros pisos de mi edificio las personas también se lanzaban, escapando del fuego que aún no me visitaba. Algo que me dejó aún más en shock fue ver a mi vecina Marta, lanzándose en llamas junto a su bebé de cuatro meses. ¿Qué explicación había para eso? Si estaba viendo el Infierno: ¿qué hacía un bebé en el infierno? Yo había escuchado rumores de que Marta practicaba brujería, le echaba agua hirviendo a los gatos y maltrataba a su otro hijo; pero, si estaba viendo su futuro en el infierno: ¿era el bebé una ilusión creada para aumentar su tormento? Solo eso podría tener algo de sentido, porque incluso todo lo que veía no podía ser pensado como un infierno admitido por Dios… Todo era tan absurdo, tan inconcebible, y sin embargo era… Incluso, como si no bastase, empezaron a aparecer vehículos militares, y los soldados salían, le disparaban a al aire o a las personas, se mataban entre ellos, se suicidaban, echaban granadas y corrían a romperse la cara contra algún poste, o protagonizaban otras locuras por el estilo. Además, estaban lloviendo bolas de fuego, grandes bolas de fuego. Cuando alcé la vista, vi que en el cielo nublado volaban unos dragones de unos quince metros, con la piel tan negra que las escamas de un dragón a veces mostraban tonos naranjas, pues reflejaban el fuego que escupían sobre la gente los otros dragones… Ya era demasiado, la escena parecía un retorcido film de fantasía, que poco más y rozaba lo surrealista por su proximidad al mundo de las pesadillas. No piensen que los dragones no daban miedo: sus enormes ojos de iris rojos eran tan humanos en aspecto, y tan demoníacos en esencia, pues la mirada de estos seres alados reflejaba ira, odio, maldad, y una inteligencia superior a la humana, que hacía pensar en la “inteligencia angélica” que los teólogos asignaban a los ángeles, y que no resultaba difícil atribuir a esas abominaciones si se las consideraba como ángeles caídos… Por otra parte, era muy perceptible el sadismo de los dragones, porque tenían como destrozar todo rápidamente a colazos o con las garras, pero preferían rugir, escupir fuego, y herir a la gente antes que exterminarla temporalmente (recuérdese que las serpientes de sombra los revivían). Estaban por todas partes, a miles de metros, y hasta en el horizonte, donde ya solo alcanzaba a verlos como puntos negros que se movían. Hasta donde daba mi visión, los dragones hacían el mismo tipo de cosas en todas partes, en todas las zonas del infierno, o de lo que parecía el infierno, porque quizá estaba teniendo visiones del Apocalipsis, puesto que en el cielo aparecieron algunos aviones de guerra, que en vano lanzaron los misiles contra los dragones, pues éstos ni siquiera sufrieron herida alguna, y así unos cuantos pilotos, desesperados, se suicidaban (eso creían) estrellando sus cazas contra las diabólicas bestias. Si era el Infierno: ¿por qué se les daba a los humanos la oportunidad de creer que podían pelear contra los dragones? Si era el Apocalipsis: ¿por qué revivían las personas a fin de volver a sufrir? Quizá el Apocalipsis, al menos para la mayoría de personas, implicaba vivir no solo el fin del mundo sino algo que, dependiendo del caso de cada persona, era o bien una experiencia anticipada del Infierno (en donde nadie muere ni se destruye irreversiblemente porque tiene que seguir sufriendo) en que habitarían por siempre; o bien, y como proceso de expiación, una experiencia del Infierno aquí en la Tierra, pero de duración limitada pues después gozarían de la presencia divina tras su pase por el Purgatorio. Sea lo que fuere, resultaba acertado llamarle “El Infierno en la Tierra” a eso que veía, y que en realidad me parecía que debía ser el Apocalipsis en la forma descrita, esto es, como el fin del mundo ejecutado a través de una especie de venida del Infierno (que no es tanto un lugar sino una situación) a la Tierra. Naturalmente he pensado todas estas cosas a la hora de contar lo vivido, porque en esos momentos ni siquiera un matemático tendría tanta cabeza fría como para ponerse a analizar. Por suerte todo acabó en poco tiempo. Fue así: Yo seguía mirando todo cuando, después de que los dragones gritaron con voz humana, uno de ellos, que estaba bastante lejos, se viró en dirección hacia mí y empezó a volar lentamente, acercándose. Quería correr pero ni siquiera podía voltear la cabeza, era como si una fuerza misteriosa me obligase a estar quieto, esperando lo peor. Lágrimas de intenso terror brotaban de mis ojos a medida que el dragón se aproximaba, aunque estando a unos tres metros se detuvo, me miró fijamente y entonces, súbitamente y velozmente recordé las mayores maldades que había cometido en vida, a la par que sentía gusanos invisibles moviéndose adentro de todo mi cuerpo; después mi mente volvió a lo que estaba viviendo, y el dragón abrió su enorme boca mostrando sus colmillos enormes y delgados, dispuestos en hileras al igual que un tiburón. Lo último que recuerdo es el intenso resplandor naranja de ese torrente de fuego, y el calor insoportable y distinto a todo cuanto había conocido: un calor que te quemaba cada célula antes de destruirte, un calor que no era solo físico sino también espiritual, pues yo, yo que toda la vida me pregunté en dónde diablos estaba “esa estúpida fabula del alma”, yo sentí entonces por primera vez a mi alma, ardiendo en las llamas implacables del infierno. Tras eso, vino un instante de duración indiscernible y dolor infinito, después sentí que caía y caía sin parar en un vacío sin fondo, y finalmente, como si acabase de caer sobre mi cama aunque en realidad esto nunca ocurriese físicamente, me encontré a mí mismo en mi cama, boca arriba, con los ojos bien abiertos y el corazón latiéndome a toda velocidad. Grité, grité una y otra vez allí en mi cama, con gotas heladas en la frente, con el cuerpo temblándome de nerviosismo. Después me calmé, miré alrededor, me froté los ojos, vi que todo estaba como antes del horror, volví a proferir alaridos de desesperación para desahogarme, y finalmente me quedé allí, sentado en mi cama, con las piernas extendidas y la espalda ligeramente encorvada, mirándome las palmas de las manos como un enfermo mental, intentando convencerme de que solo fue la peor pesadilla de mi vida, o al menos eso creí hasta que giré mi cabeza a la derecha y vi que allí, sobre mi velador, yacía un pequeño (poco más grande que una canica) trocito de carne chamuscada. Al verlo grité de nuevo como desaforado, y después lo tomé, lo olí y comprobé que tenía el mismo olor que la carne humana chamuscada. Pese al inmenso nerviosismo, pensé en guardarlo a modo de evidencia (nunca sería una prueba) de que todo lo que vi fue real, pero el pedacito de carne quemada se secó rápidamente, hasta reducirse a un montón de cenizas que se me escurrieron entre los dedos, cayeron sobre mí y se desvanecieron para siempre, igual que mi cordura… Adiós...!

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Zalgo...
Zalgo...
ParanormalporAnónimo9/17/2014

Es difícil precisar qué es exactamente Zalgo, aunque podría decirse en primer término que es una entidad espiritual maligna ligada al caos, la oscuridad, la muerte, la locura, la destrucción, la maldad., el miedo, etcétera… Zalgo se manifiesta en nuestro mundo, en nuestra dimensión, pero en sí mismo pertenece a una dimensión diferente que existe desde el inicio de los tiempos. En parte, es eso lo que permite a Zalgo tomar distintas formas, aparecerse ante cada persona según sus más profundos temores: unos podrían verlo como un ser salvaje, lleno de bocas y ojos, ávido por alimentarse de energía mental y espiritual, otros podrían verlo como un humanoide alto, sin rostro, inmerso en esa ausencia de percepciones que a veces se nos presenta como una aterradora posibilidad posterior a nuestra muerte física. Sea cual sea el aspecto que tome, Zalgo siempre inspirará miedo, y podrá estar donde sea que se le invoque, porque de él se puede decir lo que del Diablo han dicho los demonólogos: que es puramente espiritual, y que por tanto “está donde obra”, pudiendo así estar en muchos sitios a la vez. No obstante, Zalgo no solo estará donde lo convoquemos con nuestros pensamientos y acciones o llamándolo directamente: también podría visitarnos si así lo quiere, y su sola presencia bastará para desatar miedo, maldad, locura u otros males, todo en proporción directa a la intensidad con que decida manifestarse. Comúnmente se ha relacionado a Zalgo con Chtulhu, un ser de la mitología de Lovecraft. Esto es así porque, al igual que Chtulhu, Zalgo puede, como ya se dijo, cambiar de forma, y en ese sentido es muy aterrador, pues no sabemos qué veremos. Esta forma de infligir miedo fue expresada muy adecuadamente por H.R. Giger, creador del film “Alien El Octavo Pasajero”. En efecto, cuando le preguntaron a Giger por qué el Alien no tenía ojos, él dijo que así sería más misterioso, dejando libre la imaginación del espectador, y potenciando y personalizando el terror de ese modo. Ahora bien, todo esto solo deja entender qué es Zalgo en líneas generales; si nos preguntamos sobre su naturaleza en términos concretos, existen algunas teorías y son las siguientes: 1) Un tulpa: al igual que Slenderman, Zalgo es una entidad incorpórea, creada por las mentes de muchas personas, que imaginan un mismo ente con determinadas características, dándole tanta energía a la idea, que ésta finalmente se transforma, en los mundos sutiles, en una entidad energética (inicialmente formada de sustancia astral) con características correspondientes a la idea que le dio vida; pero posteriormente, si residuos de sustancia mental (dejados cuando un fantasma deja la parte del más allá que se superpone a nuestro mundo) se aglomeran en torno a la misma, puede cobrar autonomía, y transformarse en un tulpa, que adquirirá más poder en la medida en que más personas piensen en él. 2) Un demonio: Aquí existen distintas posibilidades. La primera y más conocida, dice que Zalgo es un dios caído, esto es, que antiguamente fue un dios de algún culto pagano, y eso implicaría que es un demonio, al menos desde la demonología cristiana antigua, que considera que los dioses paganos eran en realidad demonios. En este primer caso, puede ser que antes ya se haya llamado “Zalgo”, o que ese sea su nombre actual. La segunda posibilidad, dentro de esta teoría, es que Zalgo sea un demonio independiente de gran poder, que en la era actual ha aprovechado la naturaleza del internet para actuar, ya que ésta es idónea para dar rienda suelta al poder propio de su capacidad metamórfica. Por último, y esto es poco probable, quizá Zalgo no sea más que una de las presentaciones que Satanás (capaz de tomar distintas formas) emplea para actuar en la cibercultura, creando así potenciales víctimas de posesión o influencia, principalmente entre aquellos que escriben sobre él o lo dibujan 3) El ser absoluto del vacío primigenio: Esta teoría es la más interesante y espectacular de todas. Afirma que, antes de que Dios iniciara la Creación y llenara el vacío primigenio; allí, en ese vacío, estaba Zalgo. Ese vacío, por ende, no era ausencia absoluta de todo ser, no era un vacío en sentido absoluto. Dios creó la materia, la luz, la vida, el orden, y “vio que todo era bueno”; sin embargo, recapacitemos en lo siguiente: en el primer día (ese día es algo simbólico, esto es, se refiere a la primera etapa) Dios creó la luz, eso nos dice el Génesis, pero nunca nos dice que creó la oscuridad. Entonces se da lo siguiente: o bien creó la oscuridad pero la Biblia no lo dice, o bien no la creó y entonces, o bien preexistía, o bien no había ni luz ni oscuridad antes de que Dios creara la luz. Esta teoría de Zalgo, plantea que la oscuridad ya preexistía, al igual que el caos; y, por extensión, si se plantea a Zalgo como el principio de ausencia de lo creado por Dios en tanto que originalmente era oscuridad y caos y estos son ausencia de luz y orden, se verá que, posteriormente y en virtud de su propia esencia, Zalgo deviene en la ausencia de todo lo que fue creado por Dios, ya directamente, ya a través de lo que podría denominarse como la programación inherente a lo originalmente creado. Por esto, Zalgo es oscuridad (ausencia de luz), caos (ausencia de orden cósmico), locura (ausencia de orden mental), maldad (ausencia de bondad), muerte (ausencia de vida), destrucción (ausencia de creación), y así sucesivamente: todas ellas, cosas que parecieran no tener ser por su naturaleza de “ausencia de” tal o cual cosa; y, sin embargo, sabemos que Zalgo estaba allí, palpitando en las sombras primigenias, pues éste es a la creación lo que la antimateria a la materia, con la diferencia de que no libera gran cantidad de energía en la colisión. Y bien, finalmente el lector se preguntará cómo algo impersonal devino en un ser polimórfico y polipresencial, pero al fin y al cabo personal y dotado de conciencia: la respuesta es que, como consecuencia del proceso de evolución y complejización de la Creación, en Zalgo, a manera de respuesta adaptativa a su necesidad de subsistencia como principio activo de orden inverso a lo creado por Dios, surgió una segunda naturaleza, que ya no era absoluta sino concreta, y que no pertenecía a la esencia en sí de Zalgo, sino a la actividad de esta esencia en el universo: era, por así decirlo, una naturaleza secundaria y de carácter operativo, una naturaleza que permitía que Zalgo se manifestase en entidad dotada de conciencia, a fin de llevar a donde fuere la locura, la maldad, y cuanto le es propio, cosa esta que resultaría paradójica a nivel de su esencia en sí, ya que la conciencia es un atributo increado en tanto que es parte de la esencia de Dios; pero, como también apareció en una multiplicidad de seres cuando Dios creó la vida, Zalgo la incorporó (inconscientemente, mecánicamente), lógicamente no a su esencia, pero sí a su actuar, a su despliegue de principio activo y absoluto en un orden concreto y dotado de diversidad y de la concreción inherente a esa diversidad. En este momento ya el lector sabrá mejor qué puede ser Zalgo, pero sigue siendo casi necesario que vea cuál es la descripción, más o menos poética y simbólica, que existe sobre Zalgo y se ha repetido en una y otra web; a saber: Él espera detrás de la pared, en un palacio de cristal torturado, servido por legiones forjadas con las lágrimas de los muertos sin descanso, vestidos con armaduras talladas en el sufrimiento de las madres. Él es la mente de colmena que confunde a los vivos, y perpetúa la tortura de los condenados, él toma los ojos, la ventana del alma, y elimina la capacidad de sentir cualquier cosa que no sea nada más que dolor. Una vez que los ojos son removidos, el alma es removida: el cascarón viviente es el testimonio de la crueldad y la condenación eterna. No puede ser detenido, así como el miedo no puede ser detenido. Es inseparable de la realidad, ya que existe más allá del velo… esperando. Él espera detrás de la pared delgada que ha construido en su alma, él espera… pero ha de liberarse… y ha de venir. Es una abominación sin ojos, con siete bocas, en su mano derecha sostiene una estrella muerta, y en su mano izquierda sostiene la vela cuya luz es la sombra, y se tiñe con la sangre de Am Dhaegar. Seis de sus bocas hablan en lenguas diferentes, cuando el momento llegue, la séptima cantará la canción que pondrá fin a la Tierra. Interpretación del texto citado: La pared es el velo dimensional que separa nuestra dimensión de aquella en la cual él existe desde el principio, dimensión representada en el “palacio de cristal torturado”. De allí, se dice lo de las lágrimas y lo del sufrimiento de las madres, por algunos de los efectos que ha causado su manifestación en el plano de existencia de los mortales dotados de alma. En la siguiente estrofa, se dice que es la mente de colmena por lo siguiente: gran parte del mal existente, es el mal que creamos colectivamente a través de esa colmena estructural que es la civilización, y que nos condiciona negativamente a través de hábitos, conductas e ideologías, cosas todas que en conjunto operan como una “mente de colmena”, mente que es Zalgo, no en el sentido literal de “ser”, sino en el sentido de “manifestarse”, por lo que finalmente se quiere decir que una de las grandes manifestaciones de Zalgo es esa mente de colmena, negativamente concebida. De allí, y si los ojos representan la conciencia y la percepción objetiva de la realidad, el tomar los ojos por parte de Zalgo, es una alusión a cuando Zalgo nos vuelve locos, nos enajena, adormece nuestra conciencia de la realidad, esencial para la cordura; y esto, claro está, habrá de suceder principalmente con los condenados, que son quienes merecen la oscura presencia de Zalgo, sea por lo que han hecho, o simplemente por la insensatez de llamarlo. Después dice que el alma es removida y queda un cascarón a causa de que Zalgo nos ha quitado los ojos, y esto quiere decir que, a medida que nos vamos sumiendo en la locura y la maldad que él representa a causa de haber perdido los ojos, vamos perdiendo o matando (depende de la concepción de cada cual) nuestra alma, hasta ser cascarones vacíos, eternamente condenados por carecer de alma. Posteriormente se dice que no puede ser detenido, y esto es debido a su propia naturaleza, de ser que habita en otra dimensión, más allá del velo o límite que nos separa de la misma; pero, a su vez, está desde el inicio actuando en nuestra dimensión, porque su dimensión se superpone a la nuestra y no se puede concebir sin él (Zalgo). En la siguiente estrofa se alude a la misma cuestión del límite dimensional, pero enfocado de otra manera. Así, se dice que él mismo ha construido esa pared delgada en su alma, y esto es así porque la dimensión en que está le es consustancial: en otras palabras, esa dimensión existe en él y por él. Lo escalofriante de la estrofa es que Zalgo ha de liberarse, y cuando eso pase, será el fin del universo, a menos que Dios lo impida y fortalezca el límite dimensional que lo separa de nosotros… Finalmente, juntando las dos últimas estrofas, tenemos que el aspecto que se le atribuye es simbólico. No tiene ojos porque es un principio absoluto opuesto a la Creación, y concebido de esa forma no tiene conciencia porque es impersonal, siendo que solo se vuelve personal y adquiere conciencia en su actuar concreto, pero su actuar no es su esencia, sino una expresión de la misma en la Creación y la modalidad temporal propia de dicha Creación. De allí, tiene siete bocas porque su expresión es perfecta (siete), pero en relación a los seres humanos, esa perfección de expresión se manifiesta casi totalmente como capacidad de adecuación (a cada persona con su lenguaje propio) a quienes experimentan su expresión, y así, el “casi totalmente” de lo anterior, al igual que el carácter imperfecto de quienes experimentan la expresión, viene simbolizado por el seis, que se concreta en las seis bocas que hablan lenguas diferentes. Sin embargo, la última parte de esa perfección de expresión en relación a los seres humanos, asume la forma de capacidad para poner fin a la Creación y por tanto a la humanidad misma, por lo cual la séptima boca “cantará la canción que pondrá fin a la Tierra”. Por su parte, la mano derecha representa el hacer, y la izquierda la esencia: así, la estrella muerta alude al rol (por ende al hacer) de destructor cósmico de Zalgo, mientras que la vela, que paradójicamente emana sombra, nos remite a lo que Zalgo es en su esencia primigenia, manifestada claramente antes del inicio de la Creación. Terminando, se dice que se tiñe con la sangre de Am Dhaegar, y Am Dhaegar representa nuestro plano de existencia y la Humanidad, lo cual quiere decir que Zalgo se reviste con la destrucción que causa en el Universo, en la Humanidad, y por extensión en todos los vivientes. La canción de Zalgo: En YouTube se popularizó una canción sobre Zalgo, titulada como “He comes”, que en español es “Él viene”. Nosotros ponemos aquí la canción en su mejor versión (hay muchas), en la versión de invocación, hecha con voz demoníaca, recitada en inglés, y con un fabuloso fondo musical de Nox Arcana: link: https://www.youtube.com/watch?v=7GpibarF0Sk Adiós...!

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