roklanx
Usuario (Venezuela)

1. La época de las ojivas nucleares En el escenario de la Guerra Fría, en la segunda mitad del siglo XX, la energía nuclear había acaparado gran parte de la atención pública. Desde sus aplicaciones que (se suponía) progresivamente reemplazarían a las obsoletas fuentes energéticas del carbón y el petróleo hasta los peligros de las armas nucleares que en algún punto llegaron a amenazar la supervivencia misma de nuestra civilización. Hacia el final de este periodo, pronto quedó claro que ambos escenarios posiblemente no ocurrirían. Al final, la energía nuclear no superó la demanda de la energía tradicional en forma de combustibles fósiles. Y a pesar de varias crisis serias, ninguno de las dos superpotencias se atrevió a atacar a la otra con su arsenal nuclear. Parecía ser que la tormenta se había superado. Lo que los habitantes de los Estados Unidos no sabían era que hubo un momento en que una bomba nuclear estuvo a punto de explotar en suelo norteamericano. Y no, no se debió a un ataque secreto de los comunistas o a una infiltración terrorista, sino a un accidente causado en parte por el azar y en parte por la mala preparación del ejército norteamericano. 2. Peligro en el mismo suelo norteamericano El evento sucedió el 5 de febrero de 1958, cuando una poderosa bomba de hidrógeno Mark-15 de más de 3 toneladas, con alrededor de 100 veces el poder destructivo de la bomba de Hiroshima, desapareció a unos 18 kilómetros de Savannah, Georgia, una ciudad estadounidense que a la sazón contaba con más de 100 mil habitantes. El suceso ocurrió mientras la bomba se transportaba por vía aérea. El avión en cuestión era un bombardero B-47 que se encontraba en un entrenamiento nocturno cuando chocó por accidente contra un jet F-86, destruyendo el caza y dañando de manera seria una de las alas del bombardero. Luego de tres intentos fallidos de aterrizaje, el bombardero recibió órdenes de soltar la carga antes de intentar un último (y exitoso) intento de llevar la aeronave a tierra. En otras palabras, un bombardero norteamericano dejó caer sobre el territorio de su propio país una bomba 100 veces más poderosa que la de Hiroshima. Pero por supuesto, la bomba no estaba terminada… ¿no? Pues bien, parece ser que aunque las autoridades dijeran precisamente esto – que la bomba no era funcional – documentos clasificados indicaron en 1966 que efectivamente se trataba de una bomba operacional, aunque parece ser que tenía un seguro para evitar su explosión indeseada. El ejército consideró que sería sencillo encontrarla en la región, pero tras dos meses de exhaustivas búsquedas la bomba se consideró oficialmente perdida. En la actualidad, la Fuerza Aérea todavía verifica las construcciones en la región en vista de la posibilidad de que, inadvertidamente, alguien encuentre la bomba. Uno pensaría que luego de este suceso las autoridades norteamericanas habrían aprendido lo peligroso que puede ser el manejo de dispositivos nucleares sobre suelos norteamericanos… pero no. Unos meses después, la misma estación de la Fuerza Aérea solicitaba una nueva ojiva nuclear, y apenas habían pasado 3 años cuando un suceso semejante, pero más peligroso, casi borra del mapa otra ciudad de los Estados Unidos. 3. Un evento más Este nuevo evento ocurrió el 24 de enero de 1961 cuando un bombardero B-52 que cargaba dos bombas completamente funcionales sobre el área de Goldsboro en Carolina del Norte sufrió un fallo súbito en una de sus alas de la mano con problemas por combustible. El ala prácticamente se desintegró, enviando el avión a tierra y haciendo que la carga saliera volando a una altitud estimada de entre 500 y 3000 metros. El posterior choque mataría a tres miembros de la tripulación. Las bombas tenían paracaídas de emergencia, y una de ellas .aterrizó suavemente y pudo ser fácilmente localizada. En la otra, sin embargo, el sistema de paracaídas automático falló y la bomba cayó en una marisma cercana, rompiéndose en pedazos y enviando escombros a una distancia considerable. Más adelante, las autoridades revelarían que esta bomba tenía una alta probabilidad de explotar accidentalmente: 5 de los 6 mecanismos de contención fallaron mientras la bomba aún estaba a bordo y un switch fue lo único que impidió que convirtiera toda esta región en un infierno nuclear. Las autoridades, como en el caso anterior, se pusieron rápidamente en la tarea de buscar los restos de la bomba, y lograron encontrar en un tiempo relativamente corto la mayor parte de sus componentes… excepto por el núcleo de uranio enriquecido que correspondía al componente más peligroso del artefacto. Los desesperados intentos de encontrarlo terminaron siempre en el fracaso y se terminó por suponer que el núcleo había quedado enterrado a unos 50 metros de profundidad en las marismas. Al igual que en el caso anterior, cualquiera que desee realizar una construcción o algún tipo de obra en la zona debe tener acompañamiento de la Marina de los Estados Unidos, que teme las consecuencias de que el núcleo caiga en las manos equivocadas (sea por malicia u omisión). Estos dos casos son seguramente el momento en el que el país norteamericano ha estado más cerca de ser golpeado por un dispositivo nuclear… y en ninguno de ellos intervino una potencia extranjera. Siempre fue la misma incompetencia nacional la que casi los lleva a la catástrofe. Aunque seguramente todos los países han pasado por episodios semejantes, el poder que manejaban los militares norteamericanos llevaba el peligro a otro nivel. ¿Conoces casos parecidos en otros países?
La pérdida de una especie es un evento trágico para la historia natural. Se trata de la desaparición de un material genético único que había tardado millones de años en desarrollarse y que sencillamente jamás seremos capaces de volver a encontrar. Normalmente las extinciones ocurren a ritmos lentos y la biodiversidad se recupera rápidamente, pero en tiempos anómalos (como este) las extinciones no hacen sino acelerarse. La palma perdida de Judea Es quizás por eso que resulta tan emocionante pensar en el retorno de una especie que había desaparecido de la faz de nuestro planeta. La planta de la que hablamos es el Dátil de Judea: una palma icónica en la región que desapareció de los Anales de la Historia. Por miles de años esta era una planta reconocida en la región y cultivada a lo largo y ancho del Levante. Su importancia fue tal que incluso aparecen en la biblia, donde se mencionan como uno de los símbolos de la buena fortuna del reino: incluso el rey David llamó a su hija Tamar, en honor al nombre de la planta en hebreo. Las extensas plantaciones fueron de hecho una de las grandes riquezas de la región que el Imperio Romano estaba interesado en conquistar, y florecían a lo largo y ancho del Levante. Pero 500 años más tarde, cuando este mismo imperio agonizaba, los cultivos habían desaparecido. Siglos de ocupación y extracción habían acabado con las otrora exuberantes plantaciones y la palma comenzó a volverse poco más que un rumor, una historia de tiempos pasados. Con el imperio murieron los cultivos del Dátil de Judea, y la planta pasó a la historia como una de las muchas plantas en desaparecer por obra de los seres humanos. El retorno del Dátil Sin embargo, en su caso la destrucción no fue completa. Escondidas en el fondo de la tierra, bajo las ruinas de un antiguo palacio, se encontraban algunas semillas de la palma que por obra del destino se habían preservado a pesar de las guerras y los saqueos. Se trataba del palacio de Herodes el Grande, en Israel, que comenzó a ser excavado por los arqueólogos en 1960, y en donde encontraron una jarra con algunas semillas que tenían unos 2 milenios de antigüedad. Las semillas se guardaron como tesoros en la Universidad Bar Ilan de Tel Aviv, pero en el año 2005 una investigadora botánica (Elaine Soloway) decidió plantar una, a ver qué pasaba. Y entonces sucedió el milagro. “Asumí que las semillas en el jarro ya no servían. ¿Por qué habría de creer lo contrario?” relata Soloway, quien realizó el experimento casi que por aburrimiento y no porque realmente creyera que de allí podía nacer una palma. Pero su pesimismo pronto se vio cuestionado y de la semilla nació un pequeño brote (que, por cierto, es el brote que ha nacido de una semilla más antigua… que sepamos). La planta creció y la comunidad de Tel Aviv fue testigo de una experiencia única: ver una palma que nadie había visto en más de 12 siglos. En 2011, como una señal de esperanza, la palma produjo sus primeras flores. Se piensa cruzarla con otras variedades de dátil mientras se siembran nuevas semillas, pero en cualquier caso pasarán años antes de que la palma dé sus primeros frutos. Y Soloway, la botánica que obró el milagro, se dedica ahora a buscar otras antiguas especies de plantas que pueda rescatar del olvido y de la muerte.

¿Es posible un ataque zombie? Escenarios en los que tal evento podría suceder 1. Parásitos Cerebrales2. Infección Viral3. Neurogénesis4. Manipulación neuronal Todos conocemos las películas y series en las que un grupo de humanos, despojados de su identidad, se mueven como títeres de fuerzas que no dominan en busca de sangre, de carne o de alimento… normalmente proveniente de otros seres humanos. Los zombies no se atacan entre sí y (generalmente) no atacan animales, sino que concentran su ánimo destructivo en miembros de su misma especie. Este escenario, clásico de la ciencia ficción, resulta a todas luces improbable. Son muy pocos los casos en los que se mencione que un muerto “volvió” a la vida, y menos aún aquellos en los que este retorno involucre una búsqueda despiadada de carne humana. Los ataques recientes de personas afectadas por sustancias alucinógenas tampoco han vuelto a repetirse. Pero algunos científicos advierten que el surgimiento de un episodio “zombie” podría no ser mera ficción y que existen escenarios que, aunque improbables, perfectamente llevarían a un evento de este corte. Veamos algunos de ellos: 1. Parásitos Cerebrales Existen algunos parásitos que pueden alterar el comportamiento de sus huéspedes. El caso más conocido en los seres humanos es el de Toxoplasma Gondii, un parásito que si bien ocupa a muchas especies de mamíferos puede alterar el comportamiento de algunos de sus huéspedes. En el caso de las ratas, la alteración cerebral es lo suficientemente dramática para causarles la muerte. Hasta el momento, parece ser que la toxoplasmosis no afecta más que moderadamente a los seres humanos (algunos estudios le apuntan a cambios leves de comportamiento relacionados con el control de la ira). Sin embargo, la evolución es caprichosa y no sabemos qué designios tenga para estos pequeños parásitos… o si eventualmente vendrán otros. 2. Infección Viral No se trata exclusivamente de virus, sino de todas las entidades semejantes que, pese a no estar vivas, causan innumerables enfermedades a lo largo y ancho del mundo. El caso más sonado es el de la enfermedad de las vacas locas, la cual se transmitiría cuando un animal come el virus que lo causa: esta enfermedad atacaría el sistema nervioso central de la vaca y la convertiría en una máquina dispuesta a atacar a todo lo que se mueva. Y cuando los hombres comen carne contaminada, su cerebro también se ve afectado. Al igual que en el caso de la toxoplasmosis, no existe aún el virus que llevaría al dicho evento zombie, pero la evolución continúa mientras nosotros estamos atentos a otras cuestiones. 3. Neurogénesis Uno de los grandes avances de la medicina en el siglo XXI, vinculado a la investigación con células madre, es la posibilidad de regenerar tejido cerebral tras un evento mayor. La inevitable decadencia del cerebro (y la práctica imposibilidad de recuperar las áreas perdidas tras un accidente) es una de las limitaciones más acuciantes de la medicina moderna. Sin embargo, algunas investigaciones le apuntan a un proceso de neurogénesis que podría “sanar” a una persona que ha sufrido muerte cerebral, procesos que ya se están investigando y quizás aparezcan en el campo médico la próxima década. ¿El problema? Es simple: estos cerebros “recuperados” con neurogénesis comienzan un proceso de deterioro acelerado que se concentra, en un periodo inicial, en las regiones periféricas y particularmente en el lóbulo frontal, es decir, en las regiones encargadas del raciocinio y del pensamiento lógico. Como la persona no requiere de estas zonas para vivir, podría convertirse lentamente en un pupilo de las fuerzas “animales” del hipocampo y las zonas más básicas del cerebro. 4. Manipulación neuronal La última teoría de la lista le apunta a la creación de tecnologías capaces de alterar el funcionamiento cerebral. Estas tecnologías no son completamente ciencia ficción – algunas ya existen – pero faltan algunos años para que se conviertan en una alternativa médica viable: los mayores avances se han hecho en el campo de los nanobots y, en esencia, se propone que estos pequeños drones serían capaces de reparar tejido cerebral dañado para garantizar una buena calidad de vida a las personas. Por supuesto, esto también implicaría la posibilidad de mantener una persona activa una vez ha muerto, y seleccionar activamente las regiones cerebrales que mantendrían el cuerpo funcionando. Si bien los nanobots no causarían de por sí un apocalipsis, no es imposible pensar en alguien (o algo) interesado en la creación de caos y capacitado para programar estas máquinas pudiera idear tal cosa. En general, todas estas alternativas requieren que alguien (o algo) se dedique a un trabajo ingenieril con la intención de generar el apocalipsis zombie. Incluso en la eventualidad de un virus que mutara y por alguna razón se esparciera rápidamente en las grandes ciudades, la ciencia nos indica que el evento sería superado de manera más bien poco traumática y que no tendría por qué causar un colapso generalizado de la civilización. Esto suponiendo que los “zombies” se debieran a fenómenos naturales. Pero un ataque organizado podría ir mucho más allá de ello. Podría programar específicamente al cerebro para reparar el cuerpo y mantener los niveles de actividad más básicos, así como para atacar específicamente a seres humanos (algo que de otra manera no tiene tanto sentido). Un evento de este calibre, dirigido específicamente para desestabilizar la sociedad, tendría consecuencias mucho más catastróficas. ¿Podría un virus desencadenar el apocalipsis de la humanidad? Los límites de las epidemias Sin embargo, existen ciertas limitaciones respecto al daño que una epidemia de virus puede llegar a causar: a pesar de la posible virulencia del patógeno, una epidemia larga tendería a volverse menos y menos mortal con el tiempo por la sencilla razón de que un virus que mata a la persona pierde su herramienta de reproducción y tiende a desaparecer. Por esta razón las terribles epidemias virales de la historia (como la Influenza o la Peste Negra) se disolvieron tras algunos años de destrucción. Esto no significa que una epidemia no resulte tremendamente peligrosa, ni que dejaría la humanidad intacta. Significa que no llevaría a nuestra extinción, aunque sus consecuencias sociales resultaran ser de dimensiones catastróficas. Así mismo, significa que, tras unos años, la humanidad podría esperar una cierta recuperación… al menos, en términos generales. Los grandes peligros de la modernidad Por supuesto, estas características no se reúnen en un solo virus… aún, pero el aumento de la población, de la mano con amplias regiones sin acceso a servicios de salud de buena calidad, podrían causar que una mutación peligrosa no fuera detectada a tiempo. Así mismo, existe la posibilidad de que mediante la ingeniería genética se produjera un virus capaz de aniquilar en poco tiempo a un gran porcentaje de la población. Esto, además, podría ir de la mano con un proceso que impidiera que el virus mutara, algo que en teoría ya es posible realizar. No es la extinción lo peligroso, pues necesariamente ha de haber supervivientes. Es la posibilidad de que la sociedad moderna se destruya desde adentro y quienes queden no sean capaces de reconstruir el mundo. Pero no son estas las únicas preocupaciones de los científicos: la directora del Departamento de Salud Británico ha advertido sobre el riesgo que representa la obsolescencia de muchos tratamientos médicos y, en particular de los antibióticos, que día tras día se muestran menos eficientes con las bacterias. De acuerdo con Dame Sally Davies, las enfermedades infecciosas están aumentando aceleradamente entre los jóvenes y no parece que esta tendencia disminuya en el mediano plazo. Podríamos estar en el umbral de una nueva epidemia contra la que no tengamos defensas eficientes. La posibilidad de una pandemia mundial está presente en el imaginario de la humanidad, al fin de cuentas, ha pasado menos de un siglo desde la última gran epidemia (la influenza de 1916), que cobró casi 100 millones de vidas alrededor del mundo. Incluso si una epidemia no amenaza los cimientos de nuestra sociedad, sería tremendamente doloroso para millones de personas alrededor del mundo ver a sus seres queridos perecer, uno tras otro, ante la pandemia. Un grupo de científicos afirma que un Apocalipsis zombie fallaría Un popular apocalipsis Algunos científicos se tomaron la molestia de modelar sistemas en los que una infección de este tipo amenazara a las personas, y los resultados fueron bastante interesantes: suponiendo que la infección no se transmita más que por heridas, y que no brinde a estos zombies habilidades súper humanas (es decir, de acuerdo con la mayor parte de series y películas al respecto), un apocalipsis zombie estaría condenado al fracaso en más bien poco tiempo. Existen varios factores que convierten a una horda de zombies en un actor poco preparado para enfrentarse no a los seres humanos, sino a los fenómenos naturales. Veamos algunas de ellas: ¿Por qué no resulta viable? 1) Los peligros de los animales salvajes En primer lugar, los zombies no tienen consciencia y se mueven como títeres en busca de alimento. Esto indica que no saben esconderse u organizar algún tipo de estrategia. Preguntémonos: ¿cuánto tardarían los perros callejeros, los coyotes, zorros, lobos o felinos de las regiones en darse cuenta de lo fácil que es derribar a uno de estos adversarios? ¿Cuánto sobrevivirían las hordas ante una amenaza de este calibre? Los hombres estamos en la cima de la cadena alimenticia no por nuestras habilidades físicas, sino por nuestro talento en el uso de herramientas. Un zombie sin cerebro sería presa fácil para, bueno, para todo. Incluso los insectos podrían rápidamente invadir sus cuerpos ya que carecerían de los reflejos que nos garantizan evitar infecciones y parásitos. 2) El calor y el frío dañan rápidamente un cuerpo en descomposición El segundo tema que amenaza una eventual horda de zombies es el clima. Debido a su naturaleza de “muerto viviente” (que, según entendemos, no puede regenerar su cuerpo al ritmo de un humano normal, y en algunos escenarios no puede regenerarlo del todo) los cuerpos de los zombies serían presa fácil del calor (que pudriría y deshidrataría sus cuerpos en cuestión de horas – máximo, un día) y/o del frío (que limitaría sus movimientos y, en caso de tratarse de una temperatura bajo 0 °C, destruiría sus tejidos). En este escenario la mayor parte de las ciudades volverían a la normalidad tras un par de temporadas de clima fuerte, y las zonas más tropicales estarían blindadas contra estos peligros. 3) La superficie terrestre está llena de refugios naturales El tercer tema es la geografía. Pese a los clásicos escenarios en los que una ciudad es dominada por estas criaturas, lo cierto es que existen miles de lugares completamente a prueba de ellos y que resultan en refugios perfectos para centenares, si no miles, de personas. A pesar de que las series normalmente pinten a los humanos como un grupo de gente aterrada e inútil, lo más probable es que los supervivientes rápidamente colonicen estos lugares donde serán capaces de resistir con facilidad. Así mismo, la geografía resulta un peligro para hordas carentes de guía que bien podrían desplomarse por un puente o caer en los ríos. Lo que nos lleva al siguiente punto: La inmunidad al dolor que presentan los zombies en casi todos los escenarios involucra también la incapacidad para reconocer el daño físico y actuar en consecuencia. Esta inmunidad llevaría a que tras pocos días miles de zombies sufrieran de huesos rotos, ligamentos destruidos y extremidades completamente inútiles… haciendo más difícil su cacería de nuevas víctimas. 4) Una manera muy poco eficiente de dispersar la infección Sin embargo, la razón más importante por la que un apocalipsis zombie está condenado a un fracaso más bien rápido se debe a la incapacidad de esparcir la enfermedad por un medio eficiente. Cuando el primer mamífero se infectó de rabia, por ejemplo, no esparció el virus rápidamente a todos los miembros de su especie en el mundo sino que sencillamente mordió a algunos de ellos y murió… y la rabia siguió siendo una enfermedad más bien poco común entre todas las especies. Así mismo, un zombie que necesite morder (o generar una herida abierta) a una persona para infectarla es un zombie que tardará mucho en infectar suficiente gente para reemplazarlo cuando muera (que, según vemos, será más bien pronto). Efectivamente, las enfermedades más temibles son aquellas en las que el medio de transmisión es altamente eficiente y silencioso, como la influenza, la peste negra o el cólera. Una enfermedad que se transmite por heridas abiertas resulta extremadamente ineficaz y normalmente desaparecería en poco tiempo. Además que tenemos que tener en cuenta que para infectar una persona, el zombie necesita alcanzarla primero, y esto implica enfrentarse a una víctima potencialmente armada y capaz de hacer bastante daño. La conclusión de los científicos es que, a menos que el virus encuentre una manera más eficiente de esparcirse o sea capaz de permanecer latente por largos periodos de tiempo (o que brinde a los zombies habilidades por encima de lo común), una horda de estas criaturas estaría condenada a morir antes de ser capaz de reemplazarse y, a largo plazo, la infección remitiría en más bien poco tiempo (quizás algunas semanas)… incluso suponiendo que una gran parte de la población, por algún motivo, resultase infectada de un momento a otro .

Los 4 de Liverpool se comen el mundo (literalmente). Cuando se cumplen 40 años del lanzamiento del ultimo disco de la banda “Let it be”, los Beatles regresan convertidos en zombies devoradores de cerebros, según una curiosa novela de Alan Goldsher protagonizada por el cuarteto de Liverpool titulada “Paul is Undead: The British Zombie Invasión”’ y que una productora cinematográfica planea adaptar a la gran pantalla. Después de “Orgullo y prejuicio y zombies’, y “Abraham Lincoln: Vampire Hunter”, llega “Paul is Undead: The British Zombie Invasión”’. Alan Goldsher, autor de la novela, ha vendido los derechos de adaptación al cine de su trabajo, que saldrá a la venta en Estados Unidos el próximo mes de junio. La película se llamará: ”Run for your life”. La novela cuenta la historia de The Beatles -John Lennon, Paul McCartney, George Harrison y Ringo Starr- sirviéndose de la hipótesis de que éstos fueron, en realidad, muertos vivientes. Escrito como una historia relatada a través del boca a boca, como una leyenda oral, el libro detalla cómo Lennon, un guitarrista zombie de Liverpool, asesina y resucita a Paul McCartney, quien a su vez hace lo mismo con los otros dos futuros miembros de la banda, George Harrison y Ringo Starr. A partir de ese momento crean tantos hits musicales como caos sangrientos a lo largo y ancho del mundo, siendo perseguidos por ni más ni menos que Mick Jagger, el mayor cazazombies de Inglaterra. Los Beatles zombis también deberán hacer frente al ninja de octavo nivel Lord Yoko Ono (pasmaos), repartiendo sus sesos entre sus fans incondicionales. Yoko Ono y Mick Jagger les perseguirán por todo el planeta mientras los 4 de Liverpool se dedican a matar y devorar el cerebro de sus “fans. Al final no todo es amor en los Beatles. Para rizar el rizo, en el libro hará un cameo el propio, Jesucristo, que está de acuerdo con el zombie John Lennon en que los Beatles son más grandes que él, en un guiño a la famosa frase de Lennon que tanta polémica provocó hace 43 años. Vamos, todo un punto de vista diferente tanto para fans de los Beatles como para los aficionados al genero zombie y de terror. Guste o no, despues de mas de 40 años, los de Liverpool siguen mas “vivos” que nunca, ¿o no?.
El misterio de los misiles desaparecidos Seguramente todos hayamos perdido, alguna vez, un objeto importante. Muchos estamos en una situación permanente en la que objetos de poco valor pero mucha importancia en el día a día (como las llaves o los documentos de identidad) tienden a desaparecer en los momentos más críticos del día. Sin embargo, existen ocasiones en las que se pierden precisamente aquellos objetos que menos deberían perderse. Y, preocupantemente, ocurre más a menudo de lo que uno creería. Es el caso de los misiles con ojivas nucleares que, por lo visto, se han esfumado en repetidas ocasiones de los inventarios de los países desarrollados. En el caso de los Estados Unidos, el gobierno públicamente acepta que ha perdido 11 ojivas nucleares en los últimos 60 años, en el caso de las antiguas repúblicas de la Unión Soviética, la cifra no se conoce con seguridad, pero alrededor del mundo se cree que el número de armas perdidas puede fácilmente superar las 50. En el caso de los Estados Unidos, el momento más crítico fue la década 1955 – 65, cuando la Guerra Fría tuvo un “calentamiento” y el movimiento de misiles a lo largo y ancho de los países aliados alcanzó un volumen sin precedentes. Debido a la importancia del cargo, los aviones debían volar directamente hasta sus destinos recargando combustible en pleno vuelo: una labor difícil y peligrosa que los hacía vulnerables a fenómenos climáticos inesperados como tormentas. 2. Casos reconocidos de pérdidas de ojivas nucleares Uno de los casos más icónicos sucedió el 10 de marzo de 1965, cuando un Jet modelo B-47 despegó de la base aérea MacDill en Tampa con destino a bases desconocidas, pero que involucraban un vuelo transatlántico con dos episodios de recarga de combustible en vuelo. El primero sucedió sin inconveniente alguno, pero el avión jamás se presentó para el segundo, que se supone se realizaría sobre el Mar Mediterráneo. Pese a las exhaustivas búsquedas del gobierno, el avión jamás apareció y su ojiva nuclear se convirtió en una más en esfumarse de los inventarios norteamericanos. Otro caso famoso ocurrió en 1968, esta vez en el atlántico, cuando un bombardero estadounidense B-52 voló sobre Groenlandia y se estrelló en la Bahía de la Estrella del Norte, cerca de la base de la Fuerza Aérea Thule, detonando sus explosivos convencionales en una manera, diríase, espectacular. Sin embargo, de las 4 ojivas que estaba cargando el avión se sabe que al menos una no se recuperó, y las autoridades presuponen que la explosión habría derretido el hielo, en donde se habría hundido el dispositivo y donde permanecería, sellado en el hielo, hasta la actualidad. Pero en ocasiones, los aviones ni siquiera alcanzaban a despegar. En uno de los casos más vergonzosos para el ejército estadounidense, el 10 de diciembre de 1965 un jet Shykawk A-4E se encontraba preparado para despegar con una poderosa bomba de hidrógeno B-43 del portaaviones USS Ticonderoga – a la sazón cubriendo una ruta entre Vietnam y Japón – cuando un fallo en el mecanismo del avión llevó a que, en lugar de despegar, cayera en medio del océano donde se hundió a una profundidad de más de 5 kilómetros. Este accidente resultó en un absoluto secreto por varias décadas, pues los Estados Unidos de hecho habían violado varios tratados a la hora de llevar este artefacto y, peor, temían que las presiones de la profundidad lo activaran. Fueron varios los casos en los que estos sucesos ocurrieron, incluyendo varios submarinos perdidos tanto por la URSS como por los Estados Unidos. Aunque la mayor parte de las desapariciones ocurrieron en el océano, algunas ocurrieron en tierra, lo que podría indicar que las armas fueron encontradas por quién sabe qué grupos. ¿Crees que estas armas podrían ser un peligro? ¿O el hecho de que no la hayan detonado indica que ya nunca lo harán?
Existe una bomba mucho más potente que la bomba atómica, la conocida como: Bomba de hidrógeno, o Bomba H La bomba de hidrógeno soviética AN602, Bomba del Zar para los amigos, ha sido el dispositivo nuclear más potente de la historia. Fue detonado el 31 de octubre de 1961, sobre la zona de pruebas militares del archipiélago de Nueva Zembla, en el Océano Glacial Ártico La explosión fue algo terriblemente legendario (con una potencia diez veces superior a la de todos los explosivos de la Segunda Guerra Mundial juntos), y además nos arroja algunos datos que nos permite estimar su capacidad de destrucción. 1. Tenía un rendimiento de 50 megatones. Para que nos hagamos una idea de tal magnitud, nada como leer el siguiente fragmento de 100 analogías científicas de Joel Levy: para reunir la cantidad equivalente de explosivos convencionales sería necesario un tren de 666.000 vagones de 15 metros de largo, cada uno con 75 toneladas de TNT, que ocuparía una longitud de 10.000 km. 2. La Bomba del Zar era 1.400 veces más potente que las bombas de Hiroshima y Nagasaki juntas. La presión bajo la explosión fue de 211.000 kilos por metro cuadrado (20,7 bares), más de diez veces la que hay en el neumático de un automóvil. 3. Durante su explosión, su emisión de potencia fue equivalente a aproximadamente el 1,4 % de la del Sol. La energía luminosa fue tan poderosa que pudo ser vista incluso a una distancia de 1000 km, con cielo nublado. La energía térmica fue tan grande que podría haber causado quemaduras de tercer grado a una persona que se encontrara a 100 km de la explosión. 4. De explotar bajo tierra, la Bomba del Zar habría sido equivalente a un terremoto de 7,1 en la escala de Richter. 5. Produjo una nube de hongo de 64 kilómetros de altura. Casi siete veces más alta que el Everest. La onda de choque fue lo bastante potente como para romper vidrios gruesos incluso a más de 900 km de la explosión, y fue grabada girando alrededor de la Tierra tres veces. La explosión de esta arma nuclear se logra por la fusión o combinación de dos elementos de pesos atómicos muy pequeños para formar otro de peso atómico superior al de ellos. Los elementos ligeros utilizados son el deuterio y el tritio (isótopos de hidrógeno). La temperatura necesaria para inflamar la mezcla de estas sustancias la proporciona una bomba atómica a base de plutonio ; al estallar esta bomba por la acción de un dispositivo eléctrico que dispara al percutor, desarrolla una temperatura de muchos millones de grados centígrados en unas millonésimas de segundo, temperatura suficiente para iniciar la reacción entre el deuterio y tritio, reacción en la que se desprende una cantidad de energía de tres a cuatro veces superior a la que desarrolla al explotar la bomba de plutonio que se utiliza como cebo. La potencia destructiva de una bomba de hidrógeno es enorme, muy superior a la de la bomba atómica A de tipo corriente, como se pudo comprobar con la que se hizo explotar sobre el atolón de Eniwetok el 25 de marzo del año 1954.En la bomba de Hidrógeno la explosión de una carga de fisión nuclear (bomba atómica) produce la temperatura y la densidad adecuadas para que una fusión pueda ocurrir. Esta fusión resulta en una repentina expulsión de grandes cantidades de energía que producen una explosión aún mayor. La bomba de Hidrógeno es una de las armas más destructivas del mundo, si una explosión termonuclear ocurriera dentro de una ciudad, no ocurría lo mismo que en el desastre de Hiroshima sino mil veces peor, ya que la cantidad de energía que emiten estas bombas es mortífera. Afortunadamente no todos los países tienen los materiales y la economía necesaria para llevar a cabo la construcción de esta destructiva arma nuclear, a pesar de ello en el 2010 ya convivíamos con más de 40.000 armas nucleares, con el poder suficiente para destruir más de 100 veces el planeta tierra., eso de que afirmaban que la era nuclear murió con la guerra fría, me suena a cuento. Como curiosidad los países que tienen en su poder la bomba H son Estados Unidos, Rusia, Reino Unido, Francia, China. En el mundo, a pesar de los tratados de reducción de armamento, se estima que hay 23.360 cabezas nucleares almacenadas en 111 lugares distintos repartidos en 14 países, cuya potencia conjunto ronda los 7.000 megatones. Al menos es una cifra menos aterradora que la existencia en el punto culmen de la Guerra Fría, en 1973, cuando había 27.333 megatones. Con todo, no es una potencia suficiente para destruir directamente a la civilización humana: sólo para arrasar con todas las ciudades serían necesarias 99.293 cabezas nucleares de alto rendimiento. Para arrasar la superficie terrestre: 1.241.166 cabezas. ¿Y qué tal algo más parecido al rayo de la Estrella de la Muerte? Para superar la energía de cohesión de la Tierra y destruir el planeta por completo serían necesarios 50.000 billones de megatones. Con todo, los efectos secundarios de un ataque estratégico con todo lo que tenemos probablemente aniquilaría a la especie humana habida cuenta de los efectos secundarios que se generarían. . . . . . _______________________________ ______________________________________ Y a continuación las que a mi parecer son las verdaderas bombas mas peligrosas del planeta... Que disfrute la muchachada A ver si aguantan Septiembre sin Fap...!!! ______________________________________ _______________________________
Los Grifos, Gárgolas y Quimeras son bestias mitológicas y legendarias que desde sus atalayas contemplan el paso de los siglos en perturbador silencio. Guardianes pétreos de antiquísimos templos, figuras grotescas y retorcidas, seres que aparecerán en las peores pesadillas de todos aquellos que intenten penetrar en su territorio defendido. Seres que en las noches más oscuras, cobran vida y sobrevuelan sus dominios hasta que, al alba, retornan a sus pedestales inmortales, a la espera de que los primeros rayos de sol, los vuelvan a convertir en piedra. En la arquitectura da la edad media, especialmente en el arte gótico, son muy usadas en iglesias y catedrales y suelen estar adornadas mediante figuras intencionadamente grotescas que representan hombres, animales, monstruos o demonios. Probablemente, tenían la función simbólica de proteger el templo y asustar a los pecadores. Esto se mantuvo, aunque con menor desarrollo, en la arquitectura renacentista española o incluso en algunas iglesias barrocas. Es un error extendido llamar gárgolas a cualesquiera figuras grotescas o monstruosas contenidas en iglesias medievales; sólo se pueden calificar como tales las que se ajusten a la función antes especificada. Así, por ejemplo, las famosas figuras monstruosas de función puramente decorativa instaladas por Viollet-le-Duc en la catedral de Notre Dame de París deben ser denominadas quimeras, y no gárgolas. La Leyenda Francesa Refiere la tradición oral francesa la existencia de un dragón llamado La Gargouille, descrito como un ser con cuello largo y reptilíneo, hocico delgado con potentes mandíbulas, cejas fuertes y alas membranosas, que vivía en una cueva próxima al río Sena. La Gargouille se caracterizaba por sus malos modales: tragaba barcos, destruía todo aquello que se interponía en la trayectoria de su fiero aliento, y escupía demasiada agua, tanta que ocasionaba todo tipo de inundaciones. Los habitantes del cercano Rouen intentaban aplacar sus accesos de mal humor con una ofrenda humana anual consistente en un criminal que pagaba así sus culpas, si bien el dragón prefería doncellas. En el año 600 el sacerdote cristiano Romanus llegó a Rouen dispuesto a pactar con el dragón si los ciudadanos de esta localidad aceptaban ser bautizados y construían una iglesia dedicada al culto católico. Equipado con el convicto anual y los atributos necesarios para un exorcismo –campana, libro, vela y cruz–, Romanus dominó al dragón con la sola señal de la cruz, transformándolo en una bestia dócil que consintió ser trasladada a la ciudad, atado con una simple cuerda. La Gargouille fue quemado en la hoguera, excepción hecha de su boca y cuello que, acostumbrados al tórrido aliento de la fiera, se resistían a arder, en vista de lo cual, se decidió montarlos sobre el ayuntamiento, como recordatorio de los malos momentos que había hecho pasar a los habitantes del lugar. Sumideros Sagrados Esta curiosa leyenda, más encantadora que real, viene a explicar el origen de la palabra gárgola como sinónimo de escupir agua con facilidad, intención primigenia de las esculturas ubicadas en las cornisas de iglesias y catedrales medievales. El concepto de una proyección decorativa a través de la cual el agua se expulsase del edificio era conocido desde la antigüedad, siendo utilizado por egipcios, griegos, etruscos y romanos. Mientras que los griegos tenían especial querencia por las cabezas de león, fueron los romanos los que utilizaron estos canalones decorativos con abundancia, tal y como lo demuestran los ejemplares de la ciudad de Pompeya, conservados intactos hasta la actualidad merced a la capa de lava que los cubrió durante la erupción del Vesubio, en el primer siglo de Nuestra Era. Durante la Edad Media, las gárgolas se utilizaron como desagües y sumideros a través de los cuales se expulsaba el agua de la lluvia, evitando que cayera por las paredes y erosionase la piedra. Es esta la utilidad a la que se refieren todos los idiomas europeos, cuando idearon palabras para designar estos apéndices arquitectónicos: el italiano gronda sporgente, frase muy precisa, arquitectónicamente hablando, que significa “canalón saliente”; el alemán wasserspeider, que describe lo que una gárgola puede hacer, esto es, escupir agua; el español gárgola y el francés gargouille, que derivan del latín gargula, garganta; o el inglés gargoyle, derivado de los dos anteriores. Las primeras gárgolas aparecen a comienzos del siglo XII. Es en la época del gótico, concretamente durante el siglo XIII, cuando se transforman en el sistema predilecto de drenaje, si bien no todas ellas tenían esta utilidad. Parece que los primeros ejemplos góticos de gárgolas son las que se pueden observar en la Catedral de Lyon, seguidas de las que pueblan Notre-Dame de París. Un arte terrorífico Es raro encontrar una gárgola sola. Generalmente suelen estar agrupadas en hileras, sobre los altos de iglesias y catedrales, a modo de una sociedad de gente de piedra. Las gárgolas del primer gótico apenas si estaban elaboradas, pero según fueron proliferando, el diseño se fue haciendo cada vez más elaborado, transformándose en auténticas obras de arte. El rasgo distintivo de sus expresiones es que nunca eran bellas sino intencionadamente horribles, grotescas o irónicas. En general, el gótico se caracteriza por ser más realista que el románico, con la excepción de las gárgolas, que parecen perpetuar la fascinación, típicamente románica, por las criaturas grotescas y monstruosas. Desde finales del siglo XIII las gárgolas se hicieron más complicadas, abandonándose la representación de animales, que fueron reemplazados por figuras humanas. Aumentaron su tamaño y se transformaron en figuras más exageradas y caricaturizadas. Las connotaciones demoníacas se abandonaron en el siglo XV, cuando se extremaron las poses y expresiones faciales, perdiendo sus significados religiosos y haciéndose más cómicas. Las gárgolas eran algo más que una decoración funcional, si bien su significado profundo permanece aún sin determinar. Entre las numerosas que pueblan los edificios medievales no se han podido encontrar dos iguales, demostración de la extraordinaria imaginación de sus constructores. La documentación contemporánea a su elaboración ofrece muy poca ayuda en la resolución del enigma sobre su significado derivado, en gran medida, de la costumbre medieval por crear ambigüedad, lo que provoca y permite múltiples sentidos. La gran variedad, tanto en formas como en significados, va en contra del uso típicamente medieval, esto es, educativo; si se quería enseñar es evidente que debía entenderse el mensaje transmitido a través de las gárgolas. Es por ello que encontramos gárgolas no sólo en iglesias y catedrales, sino también en edificios seculares y casas privadas. Guardianes de la Fe Son muchas las explicaciones que se han intentado buscar, a lo largo de los siglos, para explicar el significado oculto de las gárgolas. Se han visto como símbolos de lo impredecible de la vida, pues nunca representan especies animales conocidas. En otros casos, se ha dicho que son las almas condenadas por sus pecados, a las que se impide la entrada en la casa de Dios. Esta podría ser una interpretación apropiada, especialmente, para las gárgolas más visibles y terroríficas, que pueden servir como ejemplo moralista de lo que puede ocurrirle a los pecadores. De todas las explicaciones posibles, la más aceptada es aquella que nos habla de ellas como guardianes de la Iglesia, signos mágicos que mantienen alejado al diablo. Esta interpretación puede explicar el porqué de tan diabólicos y espantosos aspectos y su ubicación fuera del recinto sagrado. Esta línea argumental es la seguida por Richard de Fournival, Obispo de Amiens en el siglo XIII, y autor de Roman d’Ablandane, donde cuenta cómo el maestro cantero Flocars hizo dos gárgolas de cobre, que situó en la puerta de entrada a la ciudad de Amiens, con la intención de que evaluaran las pretensiones de todo aquel que quisiera entrar en ella. Si el individuo era malévolo, las gárgolas escupían un veneno sobre él que lo mataba; por el contrario, si era una buena persona, los guardianes se encargaban de escupir oro y plata. Señales Demoníacas Entre las posibles interpretaciones que se han atribuido a las gárgolas destacan aquellas que las asimilan a representaciones del demonio, tan presente en el imaginario colectivo medieval, que recuerda al cristiano la necesidad de seguir los preceptos religiosos si quiere escapar del infierno. Así, muchas de las llamadas gárgolas grotescas parecen representar a dragones, diablos y demonios, símbolos del mal para el cristiano de la Edad Media. El dragón fue el animal fantástico más reproducido por el arte medieval. La palabra dragón deriva del sánscrito dric, que significa “mirar”, en referencia a la capacidad de este animal para destruir con sus ojos. Mientras que otros, como el león, podían alternar su carácter maléfico y benéfico, según la representación que se considerase, el dragón siempre ha significado, dentro del arte occidental, maldad y destrucción. De esta forma, muchas veces se ha representado al diablo como un dragón. Aunque el arte medieval no predeterminó una representación fija del dragón, sí puede observarse en todos ellos la existencia de alas semejantes a las de un murciélago, animal asociado a la oscuridad y el caos. Alas que, probablemente, indican el origen angélico del demonio. Como es de sobra conocido, antes que Lucifer se revelase y fuera expulsado del paraíso, era el más bello de todos los ángeles. Pero cuando cayó, toda su belleza se transformó en fealdad, cambiando su nombre por el de Satán, que significa “adversario u oponente”. Si uno es el diablo, Satán, muchos son los demonios, espíritus maléficos servidores del ángel caído. Su representación en la iconografía medieval recoge todo lo que de repugnante y desagradable tenía la naturaleza: si Dios era el Creador de todas las cosas bellas, su oponente, Satán, sólo podía representar lo feo, sórdido y despreciable. Ciertas gárgolas muestran estas características, sólo atribuibles al demonio y sus servidores. Si bien la apariencia externa es humana, hay numerosos signos demoníacos: los cuernos, las orejas animales puntiagudas, los colmillos, las barbas, las alas membranosas, la cola, los pies en forma de patas hendidas y desgarradoras, los cuerpos desprovistos de vello y el semblante amenazador… Una gárgola con alguna de estas características, sino todas, era inmediatamente asociada al mal, por parte de sus espectadores medievales. La fisionomía polimórfica de estas gárgolas diabólicas era la expresión perfecta de la habilidad del demonio para transformarse, para presentarse ante el cristiano desprevenido bajo diversos disfraces. Gracias por Pasar...
Bienvenidos a mi nuevo Post.... Cuando el fotógrafo de Los Angeles Michael Stokes comenzó a tomar fotografías de un modelo retirado de la Marina que había perdido una pierna en la guerra, no tenía ni idea de cómo serían recibidas las imágenes. "Honestamente creo que la gente sería muy reservada sobre estas fotos", "No tenía idea de la gente reaccionaría de manera tan positiva." Al principio, Stokes dijo que era cauteloso sobre cómo retratar el veterano Alex Minsky. Pero Stokes finalmente decidió fotografiar al veterano "de la misma manera que a todos mis modelos." La reacción fue muy positiva. "Todas las otras fotos que he visto de los veteranos heridos han sido muy deprimente", "Quería producir fotos que realmente le mostrara en su esencia, darles la oportunidad de decidir cómo quería ser retratado." Fotografias a Minsky mostrando su amputación ayudo a la popularidad del veterano, ayudándole a conseguir un diferencial de varias páginas en GQ y una importante carrera como modelo. Aunque la reacción del público ha sido abrumadoramente positiva, Stokes dijo que él ha tenido un año de lucha con los responsables de la censura de Facebook. Muchas de sus fotografías se eliminan, a continuación, poner una copia de seguridad sin explicación, diciendo que se trataba de un error. A continuación, las mismas fotos se eliminan de nuevo una semana más tarde. "Tengo un montón de amenazas por parte de grupos religiosos que se oponen a mis fotos", Stokes pidio se refirió a estas reacciones no como homofóbicas, sino más bien "anti-homoerótica." "Ellos creen que los hombres no deben ser objeto de lo que es tradicionalmente la mirada masculina" "Mis modelos a menudo asumen el papel tradicionalmente femenino de ser objetivado. Algunas personas simplemente no se sienten cómodos con eso”. Stokes dijo que a pesar de que sus fotos han sido a menudo llamado homoerótica, más del 70% de sus seguidores activos y comentaristas son mujeres. No solo se enfoca en los veteranos masculinos, su catalogo cuenta con modelos femeninas igual veteranas de guerra
Hola amigos, hoy quiero compartir un material que cuando lo vi me conmovió, es el trabajo de una fotógrafa llamada Patricia Willocq, quien se ha sumado a la luya contra la violencia sexual en el mundo. Un maravilloso aporte que vale la pena ver y compartir, la violencia sexual es la agresión mas despreciable que puede sufrir un ser humano, y por eso va mi apoyo y mi grano de arena al ayudar a difundir este trabajo. La fotografa Patricia Willocq produjo este trabajo en agosto de 2014 en un esfuerzo por capacitar a los niños nacidos de violación y mujeres sobrevivientes de la violencia sexual y la promoción de la paz. Durante años, la ciudad de Goma, en la República Democrática del Congo, fue testigo de los crímenes de guerra horrorosos y de la violencia sexual contra los niños, las mujeres y los hombres en ocasiones. Todas estas personas fueron utilizadas como arma de guerra. En los últimos años, más y más iniciativas locales y programas internacionales se han desarrollado para ayudar a los sobrevivientes de la violencia doméstica y la violencia sexual durante la guerra de reintegrarse a la sociedad y llevar su vida de nuevo en control. En esta serie de imágenes, usted descubrirá la vida de Esther, una niña nacida de la violación, pasando por todos los grandes hitos de su vida: su nacimiento, sus primeros pasos, su primer día en la escuela, su boda. Todos los niños que se ven en las imágenes nacen de la violación... todas las mujeres han estado involucrados en el abuso sexual. Ya no son víctimas . Son hermosas sobrevivientes que quieren que el mundo las mire como tal! (Aclaración… las imágenes cuentan una la historia de una mujer, es una REPRESENTACIÓN de ella en las etapas importante de su vida. ) Gracias por pasar y no olviden compartir...
Pocos de nosotros nos tomamos el tiempo para considerar las personas detrás de los uniformes. El fotógrafo Devin Mitchell, sin embargo, creó un proyecto fotográfico conmovedor llamado "El Proyecto de Arte veterano" que examina lo que hay en el otro lado del uniforme. Con estas imágenes manipuladas a través de Photoshop, Mitchell ha creado un mundo en el que los espejos revelan la verdadera naturaleza de estos militares y viceversa "La comunidad militar ha expresado su interés en usar mi arte para comunicar cuántos de ellos sienten estar viviendo una doble vida durante su servicio en el ejército," "Una de las fotos que realmente me habla más es la imagen que representa a Joshua Zitting y su esposo Patrick Lehmann," Quien es abiertamente gay . "Me recuerda a lo injusto que es que este hombre puede servir mientras disfruta de todos estos derechos constitucionales como un estadounidense, mientras que otros hombres y mujeres semejantes a él no pueden, en otras partes del país. Acá tienen el resto de las fotografías, observarlas y saquen sus conclusiones... Gracias por pasar....