roqueblues
Usuario (Argentina)

Hola a todos Hago este post para que conozcan la historía de Juan. Seguramente muchos se preguntarán quién es?. A continuación les hago una pequeña reseña El es Juan,jóven argentino de 32 años. Diputado de la ciudad de Buenos Aires. Hasta acá todo normal. Ocurre que Juan tiene una historia de vida muy fuerte. Es el nieto recuperado n* 77 por las Abuelas de Plaza de Mayo A continuación les dejo su biografía e historia Biografía Su secuestro Juan Cabandié nació en marzo de 1978 en la ESMA (Ciudad de Buenos Aires) donde su madre, Alicia Alfonsín, se encontraba en cautiverio, luego de haber sido secuestrada por las Fuerzas Armadas durante la dictadura autodenominada Proceso de Reorganización Nacional. El niño fue llamado Juan por su madre en la ESMA. Su padre, Damián Abel Cabandié, quien entonces contaba con 19 años, fue secuestrado en su casa de Solís 688 del barrio de Congreso, el 23 de noviembre de 1977. Pocas horas después también secuestraron a su madre, quien entonces contaba con 17 años y se encontraba embarazada de Juan. Ambos fueron llevados primero al Centro clandestino de detención conocido como El Banco y luego al Club Atlético. En diciembre su madre fue llevada a la ESMA, siendo instalada en la llamada «pieza de embarazadas». En marzo de 1978 dio a luz, en su celda, a un niño al que le puso de nombre Juan. Ambos progenitores permanecen desaparecidos. Juan vivió 15 días con su madre. Momentos antes de la separación del niño, el prefecto Hector Febres le anunció a Alicia Alfonsín que se había ordenado su "traslado" (eufemismo utilizado por asesinato y desaparición del cuerpo) y le preguntó si quería escribir una carta a su familia. Alicia escribió la carta y la dejó junto al bebé. Esa noche el niño fue retirado por un suboficial a quien se conocía con el apodo de Pedro Bolita y luego fue apropiado por un miembro de la Policía Federal Argentina, relacionado con la represión ilegal, de nombre Luis Falco, quien junto a su esposa hicieron creer al niño que era hijo biológico de ambos, dándole un nombre y una fecha de nacimiento falsas. Cabandié se crió como hermano de Vanina Falco, con quien estableció una estrecha relación afectiva. Su apropiador, por el contrario, mantuvo con él una relación carente de afecto, estableciendo permanentes diferencias con su hija biológica, Vanina. Incluso su apropiador lo incentivó a ingresar al Liceo Militar, algo que el niño estuvo a punto de hacer. Recuperación de la identidad En 2003, luego de 25 años de su nacimiento y apropiación, Juan Cabandié comenzó a dudar seriamente de su origen, debido al trato recibido, a sus características personales y a la falta de recuerdos y registros en la familia sobre su nacimiento. El propio Cabandié dice que en esa época y esas circunstancias «ser hijo adoptado no era ser hijo adoptado, era ser hijo de desaparecidos». Juan presionó entonces a su madre para que le dijera si él había sido adoptado, y finalmente ésta lo reconoció. Poco después, acompañado por su hermana de crianza, Vanina, el joven se dirigió a la Asociación Abuelas de Plaza de Mayo para iniciar las averiguaciones sobre su origen. Unos meses después, el 26 de enero de 2004 el joven supo la verdad y conoció su nombre verdadero. También supo quienes habían sido sus padres y quienes componían su familia biológica, en especial sus abuelos y abuelas, a quienes conoció poco después, y que lo habían buscado sin cesar desde el día de la desaparición de sus padres. A Luis Falco lo considera simple y sencillamente como un apropiador que le robó su identidad, quien está siendo enjuiciado por ese delito. A Teresa de Falco la considera como su «madre de crianza», aunque ha tenido sentimientos ambiguos para con ella. A Vanina Falco la considera su hermana. Vanina Falco solicitó presentarse como querellante junto a su hermano en el juicio por apropiación de menores que se le sigue a Luis Falco, pero la justicia denegó el pedido debido al parentesco que los une. Cabandié ha relatado reiteradamente que, durante su infancia y adolescencia, había elegido para sí el nombre de Juan, y que tenía sueños en los que su madre en penumbras lo acunaba de bebé y amamantaba llamándolo Juan. Cabandié atribuye esas sensaciones a mecanismos de memoria derivados de las dos semanas que permaneció junto a su madre en la celda, antes de que la mataran. Activismo Desde adolescente y mucho antes de siquiera sospechar que se trataba de un hijo de desaparecidos, Juan Cabandié comenzó a participar en actividades solidarias con los sectores más desfavorecidos de la población, y a comprometerse con los movimientos políticos populares. Participó activamente en las manifestaciones masivas conocidas como El Cacerolazo del año 2001, que llevó a la renuncia del Presidente Fernando de la Rúa. En 2004 fue invitado por el Presidente Néstor Kirchner a pronunciar unas palabras en el acto oficial del recuperación de la ESMA como espacio de memoria, realizado en el mismo lugar en el que se encontraba el centro clandestino de detención. Cabandié leyó una carta muy emotiva, que fue mundialmente difundida y se ha convertido en un documento histórico en materia de derechos humanos. En 2005 Juan Cabandié fue designado por el Presidente Kirchner como coordinador del Consejo Federal de Juventud. En 2007 se presentó a elecciones como cuarto candidato a legislador de la ciudad de Buenos Aires por el Frente para la Victoria. El resultado electoral estableció que el Frente para la Victoria ganara tres legisladores, que asumirán el 10 de diciembre de 2007, quedando en consecuencia Cabandié como primer suplente, para el caso de una vacancia. En este sentido Ginés González García, elegido primer legislador por la referida alianza, manifestó que cedería su banca para que pueda asumir Juan Cabandié. Gonzalez García finalmente no asumió para ser embajador en Chile, siendo Cabandié diputado de la ciudad desde el primer día del nuevo periodo. http://es.wikipedia.org La noticia en los diarios Miércoles, 28 de enero de 2004 Juan recuperó su identidad A los 25 años de edad y tras mucho tiempo de sospechas, Juan Cabandié Alfonsín recuperó su nombre y conoció a su familia.Nació en la ESMA y fue apropiado por un agente de inteligencia. Vivió 25 años con un nombre que no era el propio y creyendo que sus padres eran un policía, ahora retirado, y una ama de casa. Con el correr del tiempo fue sumando datos que le despertaron desconfianza: nunca le habían mostrado fotos de cuando era bebé, ni le contaban nada sobre su nacimiento y soportó constantes maltratos e insultos del hombre que lo crió. El año pasado decidió indagar en su historia y se acercó a Abuelas de Plaza de Mayo. El lunes por la tarde supo, con los resultados de un test genético, que es hijo de los desaparecidos Damián Abel Cabandié y Alicia Alfonsín, que nació en la ESMA en marzo de 1978 y que su madre biológica lo llamó Juan. La titular de Abuelas, Estela Carlotto, anunció que es el nieto número 77 que recupera su identidad. El secretario de Derechos Humanos, Eduardo Luis Duhalde, pidió ante la Justicia la detención del apropiador, que resultó ser un ex agente de inteligencia de la Federal. Cuando el lunes empezaba a bajar el sol, Juan Cabandié Alfonsín llegó a la sede de Abuelas. Apenas cruzó la puerta lo recibieron con aplausos interminables. Era parte de su familia biológica, que lo estaba esperando. Intercambiaron abrazos y no pararon de hablar hasta entrada la noche. Juan les contó que había decidido rastrear su identidad luego de juntar indicios que le hacían pensar que quienes lo habían criado no eran sus verdaderos padres. Pero, además, no paró de hacer preguntas. Así se enteró que el 23 de noviembre de 1977 su padre, Damián, que tenía 19 años, no había regresado del trabajo a la hora habitual. Lo habían secuestrado. Con sus llaves, un grupo que se identificó como “Fuerzas Conjuntas” volvió a entrar más tarde a su casa y se llevó a Alicia, de 17 años y embarazada de cinco meses. “Fueron vistos en el centro clandestino de detención El Banco por compañeros de cautiverio que lo recuerdan a él como Buggie y a ella como Bebé. Alicia fue trasladada a fines de diciembre a la ESMA, donde fue alojada en la llamada pieza de embarazadas. En marzo de 1978, con asistencia del obstetra del hospital Naval Jorge Luis Magnacco dio a luz a un varón muy robusto al que llamó Juan”, detalla un documento de Abuelas de Plaza de Mayo. “Yo me quiero llamar así, Juan”, dijo el joven a sus abuelas y tíos de sangre en el primer encuentro. El nombre con el que lo inscribieron sus apropiadores no se conocerá hasta que avance la causa judicial. Tiene, dice la familia, los ojos verdes como su padre y los rasgos de su mamá. Carlotto señaló ayer: “Este chico sufrió durante 25 años una apropiación maligna y no fue criado con amor”. “Hace seis años que Juan no ve a este represor porque la pareja se había separado y, aunque vive solo, a la que sigue viendo es a la señora que hizo de madre, porque según él, ella también era una víctima”, agregó la presidenta de Abuelas. El año pasado se acercó a la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (Conadi) y luego a Abuelas. En octubre se hizo el examen de ADN. Cuando avanzaron en la charla del lunes, Juan les explicó a sus familiares que “a la mujer con la que vivió se animó hace un tiempo a preguntarle si ella era realmente su mamá, y aunque dijo que sí le quedó una duda enorme”, reprodujo Yole Oppezo, la abuela paterna. “Muñeca”, como le dicen, quedó impactada por otro dato que había guiado las sospechas de Juan: “Dijo que conocía del colegio a los mellizos Reggiardo-Tolosa, apropiados por (el ex subcomisario de la Policía Federal) Samuel Miara, y parece que había una relación entre ambos apropiadores”. Miara fue torturador en los centros clandestinos de detención Club Atlético y El Banco. Por ambos lugares pasaron Alicia y Damián. La pareja, víctima del terrorismo de Estado, se había conocido en el Club Colegiales. Alicia, de pelo rubio ondulado, algo tímida, jugaba al básquet. Damián, pertenecía a un grupo de teatro, era fanático de River y del automovilismo. Se pusieron de novios y trabajaron juntos en la villa de Colegiales. Cuando los secuestraron vivían en Congreso. Ella estabaterminando la secundaria en una escuela nocturna y él trabajaba en ENTel. Esperaban su bebé para los primeros días de febrero. Juan nació en cautiverio y según las reconstrucciones de lo sucedido, estuvo sus primeros 22 días de vida con Alicia. Después se lo arrebataron y creció con otro nombre y apropiado por un miembro de la Policía Federal. “Había perdido las esperanzas de encontrar a mi nieto. Creía que estaría con una buena familia”, confiesa Nancy Alfonsín, la mamá de Alicia, una mujer de voz suave y melena cobriza. “Me llevé una gran sorpresa”, suspira con timidez. Muñeca, robusta, de pelo corto rubión y voz vibrante, recuerda que se sumó a las Abuelas de Plaza de Mayo a fines de los ‘70. “Investigaba por las escuelas, salía con mi Fitito y mi cámara de fotos. Siempre decía: algún día mi nieto aparecerá”, dice. Ambas abuelas lloraron mucho durante la conferencia de prensa en que se dio la noticia. Con ellas estaban sus otros hijos (tíos de Juan) y nietos, y llegaron también amigos de la pareja desaparecida que supieron la novedad por la tele y corrieron a la sede del organismo con viejas fotografías en la mano. “Uno se acostumbra a vivir con esta incertidumbre. Hoy se me viene todo el pasado de golpe”, solloza Mariel, hermana de Damián. En la Justicia federal hay una vieja causa iniciada por las Abuelas en busca del hijo del matrimonio Cabandié-Alfonsín, que en estos días subroga el juez Jorge Urso. Duhalde llevó ayer al juzgado los datos del análisis genético y pidió la urgente detención del ex policía. Se sabe que durante la dictadura usaba un seudónimo y está vinculado con represores ya identificados y grupos de tareas de la Federal. Eso se desprende de un legajo que también fue entregado al juez. Hoy irán a Tribunales Carlotto y las abuelas del chico. La titular de Abuelas dijo que Juan “está aún en shock” y que se llevó a su casa una caja con un archivo familiar de casetes, fotos y objetos. http://www.pagina12.com.ar/ Viernes, 26 de octubre de 2007 Recuperar la identidad Por Juan Cabandie * Esta gente estuvo especialmente ocupada en criarme con tal dependencia a ellos, de modo que no pudiera tener espíritu crítico, que no pudiera hacerme muchas preguntas, que no pudiera ser libre. Debía ser obediente, muy obediente en todo ámbito y en todos los matices de la vida cotidiana. Nos criaron bajo las normas cristianas –si entendemos que las fuerzas armadas pregonan el cristianismo, son católicos apostólicos romanos y que la Iglesia fue cómplice–, siguiendo una moral de las buenas costumbres de la familia ordenada, la familia militar. Debían inculcarnos una manera distinta pues estaban criando a los hijos de sus enemigos... Si analizamos el psiquismo perverso, creo que no estaríamos errados al decir que estas personas se creían magnánimos: tenían el poder de quitar la vida y de dar vida, como si fueran dioses. Quitan vida a los 30.000 desaparecidos y dan vida a nosotros, los 500 chicos robados, apropiándose de la vida de los militantes, de la vida de los hijos de los militantes y sustituyéndoles la identidad. A veces me asombro de cómo logré romper las cadenas. No logro dar con la respuesta justa pero se acercaría al pensar que adentro mío había otra cosa, había otro registro, había y hay un vínculo con mis papás verdaderos, un espíritu avasallador, crítico, revolucionario, transgresor. Eso me sirvió para romper las cadenas que me ataban al disciplinamiento que ejerció esta familia. El hombre que me robó era del Servicio de Inteligencia de la Policía Federal, un tipo muy fascista, que se jactaba de haber hecho allanamientos en los ’70, de haberse robado objetos como discos, guitarras u otras cosas... Al recuperar mi identidad fui acercándome a la militancia de Abuelas de Plaza de Mayo y la tomé como una causa mía, la hice propia. Porque una sociedad no puede dormir tranquila cuando tiene más de 400 jóvenes que no conocen su identidad. Las Abuelas me dieron un CD y un libro que llaman El archivo de la memoria, entrevistas a personas que han compartido algún momento con nuestros papás, incluso audios y algunas fotos de lugares donde nuestros viejos concurrían. Así conocí el Club Colegiales, donde mis papás se conocieron y a partir del cual se generó el producto de la unión de amor entre ellos que soy yo. http://www.pagina12.com.ar/ Eso fué todo y tengamos memoria para que estas cosas no vuelvan a ocurrir nunca más Gracias a todos y comenten

La cara de culpable de los perros cuando se mandan una macana Muchas veces cuando los perros se quedan solos en la casa y se aburren se mandan alguna macana, ya sea rompiendo un objeto o haciendo sus necesidades donde no lo deben hacer, pero siempre nos ganan con la cara de culpa y los terminamos perdonando. Recientemente, un grupo de científicos explicaron que la expresión de culpa que adquieren los perros cuando hacen algo malo no es una señal de arrepentimiento, sino una simple reacción al comportamiento de su amo cuando este lo regaña. Por eso, aconsejan a los amantes de los perros ignorar las aparentes muestras de culpabilidad de sus mascotas, ya que los animales no son capaces de sentir vergüenza. De todas maneras, siempre nos terminan ganando y nos enternecen, por lo que muchas veces resulta difícil enojarse con ellos. He aquí algunos perros "arrepentidos".