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sdas23

Usuario (Venezuela)

Primer post: 9 mar 2013Último post: 10 may 2014
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Comparativa de precios: Album Mundial Panini. Latinoamérica
InfoporAnónimo4/9/2014

¿ En que país es más caro llenar el álbum en nuestra región? Al ver que llenar el álbum del mundial Panini en Venezuela se me hacía tan caro, intente comparar el precio de éste con respectos a otros países vecinos para ver si era igual la situación. La diferencia es enorme. Aquí la tabla de precios y comparación tomando como referencia el valor de una caja de barajitas (cromos, figuritas, monas, o como cada quien las llame) y el sueldo mínimo: La caja consta de 100 paquetes de 5 barajitas cada una y para llenar el álbum son necesarias 640 barajitas. No pude obtener datos de otros países. De la tabla se deduce que Venezuela es el país, de los que están en la lista, donde más costoso resulta llenar el álbum. Este mundial yo no voy a poder coleccionarlo. Por otro lado Uruguay y Argentina son los lugares donde resulta más económico.

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¿Qué se puede comprar con el nuevo salario mínimo en Vzla
¿Qué se puede comprar con el nuevo salario mínimo en Vzla
InfoporAnónimo5/1/2014

Un día de sueldo mínimo en Venezuela solo alcanza para lo siguiente: Un almuerzo ejecutivo en el centro de Caracas. O un cartón de huevos y una caja de leche. O un paquete de cigarrillos y cinco cervezas. Comparación del sueldo mínimo de Venezuela con otros países, utilizando productos comunes: Lamentablemente, la situación económica en Venezuela es terrible y todavía puede empeorar mucho más. Y lo peor es que el gobierno cree que va resolver el problema con decretos.

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Chernóbil: ¿Cuantas muertes ha ocasionado el desastre?
Chernóbil: ¿Cuantas muertes ha ocasionado el desastre?
InfoporAnónimo5/10/2014

Leyendo un pdf llamado "la verdad de Chernobyl", me sorprendí al leer que el informe decía que la cifra de personas fallecidas por la explosión del reactor nuclear en 1986 es muy baja, en comparación a lo que tenía por cierto y había leído en otras partes. Investigando más me di cuenta de que las cifras que se manejan son muy variadas, algunos hablan de cientos de miles otros solo de miles, y en el informe se hablaba solo de aproximadamente 40 personas. El autor de "la verdad sobre Chernobyl", es Zbigniew Jaworowski, un científico polaco. El cual fue miembro de la UNSCEAR (Comité Científico de las Naciones Unidas sobre Efectos de las Radiaciones Atómicas.), Jaworowski fue conocido por buscar siempre la verdad sin dejarse llevar por prejucios y sin aceptar por cierto algo sin evidencias. http://www.mitosyfraudes.org/INDICE/Cap5-Chernobyl.pdf Datos del informe "La verdad sobre Chernóbil": - 31 de 470 personas que estaban en la planta al momento del desastre murieron inmediatamente o en las primeras semanas por los efectos de la radiación u otras causas. - El informe habla de los liquidadores, personas que actuaron durante la emergencia para cubrir la planta, apagar el incendios, entre otras labores. Fueron éstos los que mayor cantidad de radiación recibieron. Pero no se dan cifras de fallecidos, pero se afirma que sufrieron casos de cáncer y otras afecciones relacionadas a la radiación. - En las zonas donde se detectó la mayor radiación, se evidenció un aumento en el caso de de cáncer de tiroides infantil pero éstos fueron curados en más del 90 % de los casos, con sirugía y tratamiento. Hasta 1995, se habían detectado 679 casos y habían muerto 3 niños. Pero no está totalmente claro que estas muertes fueran provocados por el desastre. - El informe dice que "Las consecuencias psicosomáticas, por otro lado, aparecieron en gran cantidad de los habitantes de las regiones contaminadas. La causa de estas consecuencias psicosomáticas no fue la radiación ni ningún otro factor físico, sino la histérica radiofobia inducida por los medios de prensa y las ineptas regulaciones y políticas basadas en la hipótesis lineal no-umbral" (Habla sobre que el ser humano puede tolerar sin inconvenientes una cantidad moderada de radiación, que esta debajo de un umbral)" y las absurdas recomendaciones de la ICRP (Comisión Internacional de Protección Radiológica) y de las agrupaciones ecologistas." Por lo que el informe habla de menos de 40 victimas hasta 1995. http://www.who.int/mediacentre/news/releases/2005/pr38/es/ http://www.iaea.org/Publications/Booklets/Chernobyl/chernobyl.pdf Foro de las Naciones Unidas sobre Chernóbil Existe otra investigación llamada “Chernobyl’s Legacy: Health, Environmental and Socio-Economic Impacts", respaldado por el Foro de las Naciones Unidas sobre Chernóbil, que esta compuesto por el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas (OCAH-NU), el Comité Científico de las Naciones Unidas para el Estudio de los Efectos de las Radiaciones Atómicas (UNSCEAR) y el Banco Mundial, así como por los Gobiernos de Belarús, Rusia y Ucrania. En dicho informe del 2005, se llegan a las siguientes conclusiones: - A mediados del año 2005, no llegan a 50 las defunciones atribuidas directamente a la radiación liberada por el desastre; casi todas esas muertes fueron de trabajadores de servicios de emergencia que sufrieron una exposición intensa y fallecieron a los pocos meses del accidente, pero otras se produjeron más tarde, algunas incluso en 2004. - Aproximadamente 1.000 personas, entre los empleados del reactor que se encontraban en el emplazamiento y los trabajadores de servicios de emergencia, sufrieron una exposición intensa a altos niveles de radiación el primer día del accidente; de los más de 200.000 trabajadores de servicios de emergencia y de operaciones de recuperación que estuvieron expuestos a la radiación durante el período 1986-1987, se estima que unos 2.200 morirán por una causa relacionada con esa exposición. - Según las estimaciones, cinco millones de personas viven actualmente en zonas de Belarús, Rusia y Ucrania que están contaminadas con radionucleidos debido al accidente; unas 100.000 de ellas se encuentran en zonas que en el pasado fueron clasificadas por las autoridades gubernamentales como “zonas de control estricto”. Las actuales definiciones de las zonas deben revisarse y ajustarse a la luz de las nuevas conclusiones. - La contaminación provocada por el accidente ha causado alrededor de 4.000 casos de cáncer de tiroides, principalmente en personas que eran niños o adolescentes en el momento del accidente, y al menos nueve niños han muerto de cáncer de tiroides; con todo, la tasa de supervivencia entre las víctimas del cáncer, a juzgar por la experiencia en Belarús, ha sido de casi el 99%. - La mayoría de los trabajadores de servicios de emergencia y de los habitantes de zonas contaminadas recibieron dosis de irradiación corporal relativamente bajas, comparables a los niveles de fondo naturales. Por consiguiente, no se han encontrado pruebas de una disminución de la fecundidad en la población afectada, ni parece probable que se produzca; tampoco se han encontrado pruebas de un aumento de las malformaciones congénitas que pueda atribuirse a la exposición a la radiación. - La pobreza, las enfermedades asociadas con el “modo de vida” que ahora proliferan en la antigua Unión Soviética y los problemas de salud mental representan para las comunidades locales una amenaza mucho mayor que la exposición a la radiación. - El traslado a otras zonas fue una “experiencia profundamente traumática” para las 350 000 personas que fueron sacadas de las zonas afectadas. Aunque 116 000 fueron evacuadas de la parte más gravemente afectada inmediatamente después del accidente, los traslados posteriores no sirvieron para reducir significativamente la exposición a la radiación. - Los mitos y las ideas equivocadas que aún persisten sobre la amenaza de la radiación han generado un “fatalismo paralizador” entre los residentes en las zonas afectadas. - Los ambiciosos programas de rehabilitación y prestaciones sociales iniciados por la antigua Unión Soviética y continuados por Belarús, Rusia y Ucrania deben reformularse para tener en cuenta los cambios en la situación de la radiación, las deficiencias en la selección de los beneficiarios y la escasez de fondos. - Los elementos estructurales del sarcófago construido en torno al reactor dañado se han deteriorado, con el consiguiente riesgo de hundimiento y liberación de polvo radiactivo. - Aún no se ha definido un plan completo para deshacerse, respetando las normas de seguridad vigentes, de las toneladas de desechos radiactivos de actividad alta que se encuentran dentro y alrededor del emplazamiento de la central nuclear de Chernóbil. - Hasta ahora, estudios recientes de los residentes de áreas contaminadas en Belarús, Rusia y Ucrania no proveen evidencia clara y convincente de que la radiación induce un incremento en la mortalidad de la población, y en particular, por muertes causadas por leucemia, cáncer y no enfermedades cancerosas. En cuanto al ambiente se afirma: "En cuanto a los efectos en el medio ambiente, el informe también es tranquilizador: las evaluaciones científicas indican que, salvo en la zona incluida en un radio de 30 km del reactor, que está muy contaminada, y en algunos lagos cerrados y bosques de acceso restringido, los niveles de radiación han vuelto a situarse, en su mayor parte, en valores aceptables. “En la mayoría de las zonas los problemas son de índole económica y psicológica, no sanitaria o ambiental”, señala el Dr. Balonov, secretario científico del Foro sobre Chernóbil, que ha participado en la recuperación de Chernóbil desde que ocurrió el accidente." Declaraciones del presidente del Foro de las Naciones Unidas sobre Chernóbil. Dr. Burton Bennett: “Fue un accidente muy grave, con importantes consecuencias para la salud, especialmente para los miles de trabajadores que estuvieron expuestos en los primeros días a dosis muy altas de radiación, y los otros miles de personas que contrajeron un cáncer de tiroides. En general, sin embargo, no hemos encontrado efectos negativos profundos en la salud del resto de la población de las zonas circundantes, ni tampoco una contaminación generalizada que siga suponiendo una amenaza sustancial para la vida humana, salvo en algunas zonas excepcionales y restringidas” Dr. Michael Repacholi, responsable del Programa de Radiación de la OMS, concluye: "Los efectos sanitarios del accidente podrían haber sido espantosos, pero una evaluación final basada en las conclusiones validadas del trabajo científico más serio indica que los efectos en la salud pública no fueron ni con mucho tan graves como se temió en un principio” Ahora veamos las cifras divulgadas por otras organizaciones: En 2006, el informe de TORCH del Partido Verde alemán aseguraba que el 44% de Alemania y el 34% del Reino Unido también resultaron afectados por la radiación de Chernóbil, señalando, además, un incremento del 40% de los tumores sólidos en Bielorrusia, así como de las cataratas y las enfermedades cardiovasculares. Este estudio, a diferencia del de UNSCEAR, predecía la muerte de entre 30.000 y 60.000 personas a causa del cáncer en los años siguientes. El informe de Greenpeace del 2006, hablaba de alrededor de 270.000 futuros casos de cáncer atribuibles a Chernóbil, de los cuales unos 93.000 serían mortales. Y aseguraba, además, que 200.000 muertes de las producidas entre 1994 y 2004 se deben a la radiación liberada el 26 de abril de 1986 en Chernóbil. La Asociación Internacional de Médicos para la Prevención de la Guerra Nuclear (AIMPGN), declaró que hasta 2006 habían muerto entre 50.000 y 100.000 de los liquidadores que participaron en las tareas de minimizar las consecuencias del desastre, mientras que entre 540.000 y 900.000 quedaron inválidos. En conclusión, hay mucha confusión entre los medios y las personas sobre las cifras reales de personas fallecidas por el desastre de Chernóbil, creo que muchos incluyen cualquier muerte en las zonas afectadas como causadas por el accidente nuclear. Pero investigaciones cieníficas y serias han demostrado que afortunadamente las cifras de personas fallecidas ha sido bastante baja comparadas con otras cifras exageradas, se habla de que 4000 personas como máximo morirán por los efectos de la radiación. Los efectos sobre el medio ambiente no fueron tan graves como se anticipo. Lo más grave para los habitantes de las zonas afectadas ha sido el pánico y la radiofobia que se género después del desastre, pues han vivido con miedo de ser víctimas de la radiación. Todas las referencias están en las fuentes.

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Lo que piensa García Márquez sobre los embalsamados...
Lo que piensa García Márquez sobre los embalsamados...
InfoporAnónimo3/9/2013

Lo que piensa García Márquez sobre los embalsamados... En este breve artículo de 1982 el escritor colombiano se refiere a la práctica de embalsamar a figuras políticas populares, como consecuencia de su visita al cuerpo de Lenin en Moscú: El destino de los embalsamados Como uno de los chismes periódicos que divulgan las agencias de Prensa, ha surgido ahora la versión de que el cuerpo de Lenin que se exhibe en la plaza Roja de Moscú es, en realidad, una estatua de cera. Se dice que un sobrino de Stalin llamado Budu Svakadze reveló el secreto en un libro que el KGB no pernlitió publicar en 1952, pero que una copia del manuscrito logró llegar a Israel por correos clandestinos, y desde allí ha sido difundida al mundo por el Jerusalem Post. Todo esto es tan difícil de comprobar, que tal vez el método más útil sea tomarse el trabajo de viajar a Moscú, hacer la cola de tres horas bajo las nieves de enero y entrar en el glacial y denso edificio de mármoles incandescentes para tratar de averiguar con ojos propios qué puede haber de cierto en este folletín trasnochado. Yo lo hice en las dos únicas ocasiones en que he estado en la Unión Soviética -en 1957 y en 1979-, y en ambas tuve la impresión de que el cuerpo de Lenin estaba hecho de su materia natural, aunque es fácil entender que un visitante distraído, o demasiado incrédulo, se sienta inclinado a pensar que es una estatua de cera. La primera vez, el cuerpo de Lenin yacía en su urna de cristal, a la derecha del cuerpo de Stalin, que todavía entonces se consideraba digno de aquella gloria de formaldehído. Lenin había muerto 33 años antes, y Stalin, apenas cuatro, y la diferencia se notaba. Este último parecía irradiar un aura de vida, y su bigote histórico de tigre montuno apenas si ocultaba una sonrisa indescifrable. Lo que más me llamó la atención -como ya lo dije en los reportajes que publiqué en aquella ocasión- fueron sus manos delgadas y sensibles, que parecían de mujer. De ningún modo se parecía al personaje sin corazón que Nikita Jruschov había denunciado con una diatriba implacable en el vigésimo congreso de su partido. Poco después, el cuerpo sería sacado de su templo glorioso y mandado a dormir un sueño sin testigos, y tal vez más justo, entre los muertos numerosos de los patios del Kremlin. Muy cerca de la tumba de Jdhn Reed, el único norteamericano que alimenta las rosas de aquel jardín quimérico. El cuerpo de Lenin era menos impresionante, porque estaba menos conservado. En efecto, 33 años son muchos, aun para los muertos, y también en ellos se notan, a través del tiempo, los artificios del embalsamamiento. Al lado de la cabeza de Stalin, enorme y maciza, la de Lenin parecía tan frágil como si fuera de vidrio, y su semblante oriental parecía llegarnos de muy lejos. Tal vez buena parte de esa degradación había sido heredada de sus dos últimos años de vida, que para Lenin habían sido de sufrimientos. En 1922 había sido operado para sacarle una bala que le quedó en el cuello del atentado de agosto de 1918, y el brazo izquierdo le quedó sin vida. El año siguiente sufrió varias recaídas, perdió el habla, se redujo a la nada su fabulosa capacidad de trabajo, y el 21 de enero de 1922 murió devastado por la arterioesclerosis cerebral. Su cerebro, extraído para embalsamar el cuerpo, tenía la consistencia árida de una piedra. La inutilidad del brazo izquierdo se notaba aun después de embalsamado, y la erosión general del cadáver, que ya era evidente la primera vez que yo lo vi, lo era mucho más la segunda, cuando ya habían transcurrido 55 años de la muerte. Pero en ningún caso me pareció una estatua de cera, entre otras cosas, porque la cera no tiene la buena virtud de envejecer. En realidad, lo que mas me estremeció en las dos ocasiones en que vi la momia de Lenin fue la impresión ineludible de que el cuerpo no se conservaba completo bajo las sábanas de la urna, sino que lo habían cortado por la cintura para facilitar la conservación. Hasta el pecho, en efecto, el relieve del cuerpo era convincente, pero luego se confundía con la superficie del mesón donde estaba acostado, y se dejaba la puerta abierta a cualcluier aventura de la imaginación. No era fácil soportar la idea de que la muchedumbre que desfilaba por el mausoleo le estaba rindiendo tributo a un héroe Partido por la mitad, cuya parte inferior se había podrido y convertido en polvo en algún basurero distinto. En todo caso, estas suposiciones son posibles por la mala costumbre de conservar cadáveres para ser adorados por la muchedumbre. Nada se parece menos a la imagen que se tiene de un hombre o una mujer memorables que sus desperdicios mortales arreglados como para una fiesta funeraria. Los motivos de los egipcios eran perdonables, porque creían que mientras se conservara el cuerpo se conservaría también el espíritu, y en ningún caso embalsamaban a sus faraones para la exhibición pública. Los católicos, al revés, piensan que la conservación casual del cuerpo es un indicio de santidad, y lo exponen en sus templos para deleite de sus fieles. Pero es difícil encontrar una justificación doctrinaria para la costumbre creciente de los regímenes comunistas, que parecen confundir el culto de los héroes con el culto de sus momias. Es el caso en Bulgaria, donde se conserva el cuerpo de Dimitrov, y el caso de China, donde se conserva el cuerpo de Mao, y el caso de Vietnam, donde se conserva el cuerpo de Ho Chi Min. No se necesita ser un visionario para suponer que Kim II Sum, el presidente de Corea del Norte, que desconoce por completo el dulce encanto de la modestia, debe estar ya ansioso por someter su cuerpo glorioso a los buenos oficios de sus embalsamadores. Por fortuna, Cuba sentó un precedente ejemplar para este lado del mundo con las manos del Che Guevara,, que fueron cortadas por la CIA para una identificación a fondo por las huellas digitales. Un antiguo funcionario del Gobierno boliviano que desertó de su cargo las llevó después a La Habana, y no faltó quien sugiriera la idea de conservarlas para el culto público. Fidel Castro, que tiene la buena costumbre de llevar estos problemas hasta la última instancia, lo consultó con las muchedumbres al final de un discurso en un acto de masas. La respuesta, que era la que Fidel Castro esperaba, fue unánime y rotunida: nones. Hay en América Latina otros antecedentes que no son tan consoladores. El general Antonio López de Santa Ana, que gobernó a México varias veces desde 1833, perdió la pierna derecha en la guerra contra los invasores franceses y la hizo enterrar en la catedral, bajo palio de obispo y con todos los honores militares y religiosos, en unos funerales babilónicos presididos por él mismo. Más tarde, el general Alvaro Obregón perdió el brazo izquierdo por una bala de cañón que le disparó Pancho Villa en la batalla de Celaya, y su mano se conserva todavía en la ciudad de México, achicharrada por el formol, en un monumento público, que por razones inescrutables se ha convertido en un sitio de peregrinación de los jóvenes enamorados. El caso más extraño de nuestro tiempo es el del cadáver de Evita Perón, que desapareció de Buenos Aires después de embalsamado y repareció muchos años después en Italia, bajo la responsabilidad del Vaticano. El hombre que la embalsamó era un catalán grandilocuente que montó guardia en la antesala de la enferma durante las largas semanas de su agonía, pues debía proceder al embalsamamiento en el instante mismo de la muerte para una conservación más convincente y duradera. Mientras esperaba, les hacía ver a los visitantes ilustres el álbum de fotos de sus trabajos más notables. Y entre ellos, su obra maestra: un niño de Montevideo que había muerto a los siete años, y cuyos padres lo hicieron embalsamar sentado en una sillita y vestido de marinero. Todos los años, durante muchos, sus hermanos le celebraron el cumpleaños con los que fueron sus amigos, hasta que todos crecieron, y se casaron y tuvieron otros hijos para embalsamar, y el pobre niño embalsamado, en su sillita de madera y con su vestido de marinero, quedó a merced de las polillas y el olvido en un ropero del dormitorio. Una frase que puede resumir su opinión: "Pero es difícil encontrar una justificación doctrinaria para la costumbre creciente de los regímenes comunistas, que parecen confundir el culto de los héroes con el culto de sus momias."

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