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sebaselcapo

Usuario (Argentina)

Primer post: 4 mar 2008
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Sacale la Publicidad a tu Kindle Legalmente y Gratis
InfoporAnónimo7/29/2014

Hola, les cuento como le saque la publicidad hace un rato a mi kindle legalmente. Los compradores que hayan adquirido los modelos con anuncios y quieran eliminarlos, tienen una opcion gratuita para hacerlo sin tener que hackear el aparato. Hay que contactar al soporte técnico de Amazon y pedirles que deshabiliten la publicidad del e-reader, ya que todos los anuncios que allí se promocionan no son válidos fuera de EE.UU y por lo tanto no se pueden aprovechar en otros países. El proceso es el siguiente: 1) Ir a la página Contact Us de Amazon, seleccionar la solapa Kindle y el dispositivo comprado. 2) En los detalles del punto 2 elegir: Kindle Device -> Something else -> Issue claiming special offers 3) Y, por último, abrir un chat para pedirle a un empleado de Amazon que deshabilite las ofertas. Ni bien abre el chat un representante les pregunta que pasa, y ustedes le dicen: "Hi, i purchase a Kindle with special offers and i have problems claiming them since i live in Argentina and the offers are only for USA" No digan nada mas, haganse los dolobus y el tipo les va a ofrecer dar de baja las ofertas ya que no pueden canjearlas, les va a pedir que activen el Wi-Fi, a ustedes les va a llegar un mensajito de que las publicidades fueron canceladas le dan OK y listo. Le agradecen al representante y se van. Acuerdense de que tienen que entrar al Contact Us desde la cuenta en donde esta registrado el Kindle. Saludos, espero que les haya servido.

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Truco: De la línea de comandos a un archivo en Windows
Truco: De la línea de comandos a un archivo en Windows
InfoporAnónimoFecha desconocida

Reconozco que yo ya no trabajo con la línea de comandos de Windows, sólo en contadas ocasiones. Pero cuando lo hacía agradecí sobremanera este pequeño truco que les voy a explicar a continuación. Muchas veces el resultado que obtenemos de ejecutar un comando en la consola es demasiado grande y/o nos perdemos o simplemente no alcanzamos a ver todos los resultados. Para solucionar eso vamos a usar el siguiente parámetro detrás de cualquier comando: comando > nombre de archivo Con lo cual, si queremos, por ejemplo, obtener el resultado de un dir /a en un archivo llamado resultados.txt tendríamos que escribir lo siguiente: dir /a > resultado.txt Ese mismo archivo lo podríamos abrir con el Bloc de Notas y ver el resultado de una manera prácticamente idéntica a la que podemos ver en la consola. Además podremos editarla o simplemente buscar entre las lineas. Otra alternativa es usar el comando CLIP.EXE que viene integrado en Windows 2003 (descárgalo gratuitamente aquí y cópialo dentro de la carpeta Windows) y que nos permite, a través de una pipa (|) mandar el resultado de cualquier comando al portapapeles. Basándonos en el ejemplo anterior la cosa quedaría así: dir /a | clip Acto seguido podemos hacer Pegar en cualquier aplicación que lo permita, como un procesador de textos, y tener ahí el resultado del comando. Sin duda una opción más completa que la anterior, aunque requiere del uso de una tercera aplicación.

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Truco: Mata procesos de manera remota en Windows
OfftopicporAnónimo3/4/2008

A ver si con un truquito para Windows me puedo hacer Full, ya que lo otros intentos fallaron Cuando trabajamos con varios ordenadores en red, ya sea en nuestra casa o en la oficina siempre nos puede venir bien conocer la manera de matar procesos de manera remota. Lo único que necesitamos es que este ordenador este en nuestra misma red local o dominio. Lo primero que tenemos que hacer es acceder a la consola, para ello nos vamos a Inicio, Ejecutar, escribimos cmd y le damos a Aceptar. Ahora, para poder matar el proceso necesitamos saber su nombre y su PID, que no es más que el numero que identifica el proceso, para ello escribimos lo siguiente en la consola: tasklist /s maquinaremota Donde maquinaremota lo tendremos que cambiar por el nombre del equipo. En nuestro caso vamos a utilizar proteus, así que la cosa quedaría de esta manera: tasklist /s proteus Obtendremos una lista parecida a esta: Lo único que nos importa de esta lista es el nombre del proceso y el primer numero que aparece, que es el PID. Una vez que lo tengamos localizado simplemente tendremos que introducir el siguiente comando en la consola: taskkill /s maquinaremota /im nombredelproceso O bien: taskkill /s maquinaremota /pid piddelproceso En nuestro caso, si quisiéramos matar el proceso del Windows Live Messenger simplemente tendríamos que introducir lo siguiente: taskkill /s proteus /im msnmsgr.exe O bien: taskkill /s proteus /pid 716 Con esto debe haber funcionado, si tuvieran algún problema significaría que no están identificados en la maquina remota como administrador. También les recuerdo que tienen que tener muy claro que proceso están cerrando ya que si se equivocan pueden hacer que el sistema de algún tipo de error.

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Fito y Fitipaldis, Una Excelente Banda para el Finde
Fito y Fitipaldis, Una Excelente Banda para el Finde
OfftopicporAnónimo11/10/2012

FITO & FITIPALDIS Fito & Fitipaldis es un grupo español creado en 1998 por Fito Cabrales, de Platero y Tú. El 11 de septiembre de 2006 vio la luz su disco "Por la boca vive el pez". Este trabajo consiguió ser número 1 en la lista de ventas de AFYVE (Disco de Platino, con más de 100.000 copias vendidas, en menos de dos semanas). Además, Fito & Fitipaldis se convirtió en la primera banda de la historia en colocar toda su discografía de estudio entre los 100 discos más vendidos en España. "Por la boca vive el pez" recibió un disco de platino por las más de 240.000 copias distribuidas. En octubre de 2007 el grupo recibe un Disco de Diamante por vender más de un millón de discos. En 2009 sacan su quinto álbum, "Antes de que cuente diez", disco que consigue el disco de oro a solo una semana de su publicación. Componentes Adolfo "Fito" Cabrales: Voz principal, guitarra eléctrica y acústica y líder. Adolfo Cabrales, conocido como "Fito", nació en el barrio bilbaíno de Zabala, pasando parte de su infancia y adolescencia en Laredo (Cantabria) y en Málaga. En su juventud trabajó de camarero en un prostíbulo del que su padre era jefe, en la calle de Las Cortes (más conocida por La Palanca). En la versión en directo del tema Un ABC sin letras que aparece en el disco A pelo de Platero y Tú, Fito comenta que "curraba en La Palanca y ahora soplo en Barrenkale (una de las Siete Calles del Casco Viejo bilbaíno)". Estas no son las únicas referencias en la obra de Fito a esta zona de la capital vizcaína: en el disco de Platero y Tú Muy deficiente hay una canción ambientada en el cercano puente de Cantalojas en la que alude a una "chica de las Cortes" (es decir, una prostituta). En esta época comienza también sus problemas con las drogas; aunque en la actualidad asegura "estar limpio" durante años abusó del speed. Varias canciones suyas (por ejemplo Marabao) hablan de esta droga. En Corazón oxidado, de Fito & Fitipaldis, dice "mi pobre corazón, que está enganchado al speed"; sin embargo, en la versión del disco en directo de 2004 Vivo… para contarlo, deja la frase a medias, alejándose del micro. Fito destaca por su peculiar estilo personal. Suele llevar el pelo totalmente rapado y unas patillas largas. Otras de sus señas de identidad son los cigarrillos sujetos en el clavijero de su guitarra y sus gorras; en los primeros años con Platero y Tú las solía regalar después de los conciertos, pero ya no lo hace. En la actualidad reside en la localidad vizcaína de Guernica. Javier Alzola: Saxofón. (1998-) Javier Alzola es un saxofonista vasco, procedente de Basauri (España) conocido por su participación en el grupo Fito & Fitipaldis, del cual es actualmente (junto al propio Fito Cabrales) el miembro más antiguo. Formo parte de Cartoon Band, una banda de jazz fusion, formada por grandes musicos de el panorama vasco. Entre sus integrantes se encontraban Roberto Caballero (Bajo), Jose Luis Canales (Teclados), Blas Fernandez (Bateria), Patxi Goikoetxea (Percusiones) y la colaboracion de Mikel Caballero, actual bajista de Gabitu. Su primera colaboración con Fito fue en 1997 con su banda de entonces, Platero y Tú, como parte de un trío de viento que grabó varios temas del álbum 7. En 1998 colaboró en la grabación del tema Ojos de serpiente, incluido en el primer disco en solitario de Fito, A puerta cerrada. Tras la gira de ese álbum, se integró en la formación de los Fitipaldis, de la que es miembro estable desde entonces. En 2001 participó en Extrechinato y Tú, el proyecto que Roberto Iniesta y Manolo Chinato estaban llevando a cabo para poner música a las poesías de este último. Robe (guitarrista de Extremoduro), junto con Fito, el propio Chinato e Iñaki "Uoho" Antón (guitarrista de Extremoduro y de Platero y Tú), grabaron Poesía básica, disco en el que Javier colaboró no sólo con el saxofón en los temas A la sombra de mi sombra y Si el cielo está gris, sino prácticamente como arreglista de viento, grabando pistas de clarinete, flauta y flautín para el tema Tres puertas. Además Javi Alzola ha sido el encargado de hacer las partituras a mano de la Edición Especial del álbum "Antes de que cuente diez" de Fito & Fitipaldis Joserra Senperena: Hammond y piano. (2001-) En la amplia carrera como músico del teclista y organista donostiarra Joserra Senperena (1965) caben destacar sus colaboraciones con Duncan Dhu, La Buena Vida, 21 japonesas, Jarabe de Palo, Los Piratas, Fito y Fitipaldis o Javier Muguruza entre muchos otros. En su haber, tres discos con sus propias composiciones, Joserra Senperena (1999), Blues Pasadizoak (2002) y Mandarin Dotore (2003) excepto en este último utilizando la fórmula de trio (piano, contrabajo y batería) que se encuentran entre el jazz, el blues y el pop. En su último trabajo "Dardaren interpretazioa" apuesta por trece canciones con una base musical elegante y clásica en su nueva creación basada esta vez en el escritor y poeta Harkaitz Cano de donde toma, pieza a pieza, cada uno de sus titulos. Carlos Raya: Guitarra eléctrica, slide y pedal steel (2006-) Su trayectoria comenzó en los años ochenta en el grupo de rock duro Sangre Azul. Entre 1998 y 2006 produjo los discos de Quique González (Personal, Salitre 48, Pájaros mojados, Kamikaces enamorados, La noche americana y Ajuste de cuentas), además de ser componente habitual en su banda de directo Los Conserjes de Noche. Por otro lado, Carlos, en conjunto con Eduardo “Edu” Ortega, acompañó a Quique González en las presentaciones acústicas en formato de trío del disco Kamikaces enamorados. También participó como guitarrista de Antonio Vega en la grabación de dos discos: De un lugar perdido (2001) y Básico (2002), concierto grabado en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, en él Carlos participó con guitarra y mandolina. En 2002 comenzó a colaborar en M Clan, sustituyendo a Santiago Campillo. Con ellos grabó Defectos personales, Sopa fría, Retrovisión, Memorias de un espantapájaros, Para no ver el final y Arenas movedizas, en algunos de los cuales además se encarga de la producción del disco. En 2006 produjo y tocó en el disco Por la boca vive el pez de Fito y Fitipaldis y participó en la siguiente gira de presentación. En 2009 produjo junto a Joe Blaney el disco Antes de que cuente diez de Fito y Fitipaldis, en el que comparte grabación con grandes músicos como Pete Thomas a la batería y Andy Hess al bajo. Recibió en marzo de 2010 el reconocimiento de Mejor Productor Artístico en los Premios de la Música, por su trabajo como productor en los álbumes Antes de que cuente diez de Fito y Fitipaldis y Bienvenidos. Un tributo a Miguel Ríos, en el que participan numerosos artistas. También ha participado como productor en dos álbumes de la banda del pianista Luis Prado, Señor Mostaza. Aunque Carlos empezó como guitarrista de heavy metal, en los últimos años, en los cuales ha crecido notablemente en popularidad, se le ha visto empleando recursos de muchos otros estilos y utilizando, además de sus guitarras eléctricas, instrumentos como la mandolina, el dobro, el Weissenborn, el Pedal Steel y técnicas como el de la guitarra slide. Suele usar una extensa variedad de guitarras, pasando por: Fender (Stratocaster y Telecaster), Gibson SG, Gretsch (Nashville), Rickenbacker (model 330) y Danelectro, aunque anteriormente prefería otro tipo de guitarras tipo RG o V. Carlos Raya fue el ganador del Premio al Mejor Técnico de Sonido de la XV edición de los Premios de la Música de 2011 por su trabajo en Para no ver el final, de M Clan. Alejandro "Boli" Climent: Bajo. (2009-) Componente de Señor Mostaza y bajista o teclista, según la ocasión, de M Clan o Fito y Fitipaldis, Alejandro “Boli” Climent ha ido haciéndose en los últimos años un nombre propio en la escena rockera. Probablemente lo hayáis visto en algún escenario, acompañando al teclado a M Clan, con los que lleva diez años trabajando, o tocando el bajo con Fito & Fitipaldis, con los que ha compartido la última gira. Así, entre piano y bajo –aunque más cómodo con el segundo– se mueve Alejandro Climent, apodado “Boli” por su compañero Luis Prado, con quien comparte una banda que da mucho que hablar dentro del gremio: Señor Mostaza. Una banda de carácter liberador, sin bisagras comerciales ni industriales, que destila bagaje, disfrute y espectáculo, tanto como para acabar su concierto en Madrid con el teclista tocando sentado en el suelo y de espaldas. Daniel Griffin: Batería. (2009-) Daniel Griffin (Chicago, Illinois, Estados Unidos, 1966), músico y profesor estadounidense. Dani estudió en la norteamericana Northwestern University, entrando inicialmente con una beca para estudiar música, y graduándose finalmente con matrícula de honor en su especialidad de Poesía y Filología en lengua inglesa. En el último curso fue otorgado con el premio "Outstanding Writing Major". Sus especialidades menores fueron la educación musical y los estudios hispanos. Pasó el curso 1986-1987 en la Universidad de Sevilla. Ha sido profesor de inglés, tanto en Chicago como en España, así como formador de profesores en la espacilidad de Educación Musical en España y Alemania. También ha destacado por ser uno de los autores más prolíficos en el ámbito de la educación en lengua inglesa, especialmente en sus trabajos para las editoriales Oxford, Richmond, Pearson o Harrap's/Anaya. Además, como músico profesional, se ha erigido en un gran baterista, acompañando en el estudio de grabación a artistas y grupos de la talla de Joaquín Sabina, Amaral, M-Clan, Miguel Ríos, Andrés Calamaro, Tequila, Jaime Urrutia, Bunbury o Ariel Rot, junto al que obtuvo dos nominaciones a los premios Grammy Latino, en la categoría de Mejor álbum de rock. Actualmente, forma como batería junto a la banda vizcaína Fito & Fitipaldis, desde el año 2009. Normalmente utiliza baterías DW (Drum Workshop), complementándolas con platos Zildjian. Discografía 2009: Antes de que cuente diez. 2008: Dos son multitud, en directo con Andrés Calamaro. 2006: Por la boca vive el pez. 2004: Vivo... para contarlo, en directo. 2003: Lo más lejos a tu lado. 2001: Los sueños locos. 1998: A puerta cerrada. ALGUNOS TEMAS

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La Hermandad Aria
OfftopicporAnónimo11/14/2013

El 21 % de los asesinatos que se producen en las cárceles norteamericanas están perpetrados, según cifras del FBI, por un simple grupo de personas que sólo supone el 1 % de los reclusos que se comunica entre sí mediante un sistema de código binario ideado hace 400 años por Francis Bacon. Se hacen llamar la Hermandad Aria (Aryan Brotherhood), aunque también se conocen como The Brand, la AB o la One-Two. Dicho grupo es algo así como una logia de asesinos, como los protagonistas del videojuego Assassin´s Creed, como la secta religiosa de los Hashshashin, como el Gremio de los Asesinos de Mundodisco, pero circunscrita al sistema penitenciario federal de Estados Unidos. Pero ¿cómo es posible que un grupo de gente sea tan letal? ¿Cómo se organizan? ¿Por qué se les considera ilustrados en el arte de matar? Hombres con bigote La mejor forma de identificar a un miembro de la Hermandad Aria no es a través de una túnica ceremonial, sino a través de sus bituminosos bigotes de Morsa, típicos del Salvaje Oeste. También acostumbran a llevar un tatuaje, que representa un trébol de cuatro hojas fusionado con una esvástica, con el motivo “666” estampado en sus hojas. Si algún recluso se tatúa ese símbolo sin permiso expreso de la Hermandad, se le pide que se lo quite… normalmente con una navaja. La Hermandad fue fundada en 1964 en las instalaciones de máxima seguridad de San Quintín, en California, por un grupo de supremacistas blancos. Enseguida obtuvieron el prestigio del que gozan hoy en día, a pesar de que muchos de sus miembros acabaran con los pies en celdas de confinamiento de 23 horas diarias. Al parecer, coordinan sus actividades con otros miembros de la Hermandad mediante ingeniosos métodos, como tinta invisible confeccionada con orina, o un sistema de código binario que tiene 400 años de antigüedad, ideado por el filósofo renacentista Francis Bacon. Abunda sobre ello Kevin Dutton en su libro La sabiduría de los psicópatas: Pero también eran gente sin ningún tipo de remordimientos y vivían (y todavía siguen viviendo hoy en día) atendiéndose a un sencillo y siniestro código: “sangre que entra, sangre que sale”. Sangre que entra: cada posible miembro es admitido sobre la base de haber matado ya a un miembro de la banda rival, y se sobreentiende además que llevará a cabo otras ejecuciones que se le ordenen. Sangre que sale: la única posibilidad de salir es su propia muerte, a menudo prematura. O bien mediante un acontecimiento tan improbable como las causas naturales. O también, cosa infinitamente más probable (y en muchos casos preferible), por medios igualmente violentos. Asesinos científicos A pesar de su aparente brutalidad, los miembros de la Hermandad se conducen científicamente por su actividad de segar vidas, buscando siempre las formas más eficaces de alcanzar sus objetivos. Para ello, tienen acceso a las bibliotecas de la prisión, donde estudian con minuciosidad textos de anatomía humana (junto con Nietzsche, Maquiavelo, Tolkien y Hitler) para hallar las partes del cuerpo más vulnerables al trauma repentino. La velocidad a la hora de acabar con un objetivo es prioritaria en el contexto penitenciario. Un simple despiste de los guardias, y zas, puedes punzar un hígado o un bazo, o abrir una yugular, o perforar una espina dorsal. En el deformado continuo espacio-temporal que existe dentro de una prisión de máxima seguridad, una ventana de diez segundos es como un agujero de gusano hacia la eternidad… y una lucha de tal magnitud en el interior equivale a una pelea a puñetazos de doce asaltos en la órbita extendida y relativizada de la vida diaria.

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Comprende la Censura en Internet
OfftopicporAnónimo10/6/2013

Las investigaciones llevadas a cabo por organizaciones como OpenNet Initiative (ONI) y Reporteros Sin Fronteras (RSF) indican que muchos países filtran una amplia variedad de contenido social, político y de 'seguridad nacional', aunque raramente publican listas precisas de lo que ha sido bloqueado. Naturalmente, aquellos que desean controlar el acceso de sus ciudadanos a la Internet también hacen un esfuerzo especial para bloquear proxies y sitios web conocidos que ofrecen herramientas e instrucciones para ayudar a las personas a evadir estos filtros. A pesar de la garantía de libre acceso a la información consagrada en el Artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el número de países involucrados en la censura de Internet se ha incrementado espectacularmente en los últimos años. Sin embargo, a medida que la práctica de filtrado de Internet se disemina en el mundo, de igual manera lo hace el acceso a las herramientas de evasión que han sido creadas, utilizadas y publicitadas por activistas, programadores y voluntarios. Antes de explorar las distintas maneras de evadir la censura en Internet, primero debes desarrollar un entendimiento básico de cómo funcionan estos filtros. Para hacerlo, es muy útil considerar un modelo altamente simplificado de tu conexión a Internet. El primer paso de tu conexión a la Internet se hace típicamente a través del Proveedor de Servicio de Internet (ISP) en casa, oficina, colegio, biblioteca o café Internet. El Proveedor de Servicio de Internet (ISP) le asigna a tu computadora una dirección IP, la cual puede ser utilizada por varios servicios de Internet para identificarte y enviarte información, tales como los correos electrónicos y páginas web que solicites. Cualquiera que conozca tu dirección IP puede saber más o menos en que ciudad te hallas. Sin embargo, algunas organizaciones bien conectadas en tu país, pueden utilizar esta información para determinar tu ubicación precisa. Tu Proveedor de Servicio de Internet (ISP) sabrá en que edificio estás o que línea telefónica estás utilizando si accedes a Internet a través de un módem. Tu café Internet, biblioteca o negocio sabrá que computadora estuviste utilizando en un momento determinado, así como a que puerto o a que punto de acceso inalámbrico estuviste conectado. Las agencias gubernamentales pueden conocer todos estos detalles, como resultado de su influencia sobre las organizaciones arriba mencionadas. En este punto, tu Proveedor de Servicio de Internet (ISP) descansa en la infraestructura de la red en tu país para conectar a sus usuarios, incluyéndote, con el resto del mundo. En el otro extremo de tu conexión, el sitio web o el servicio de Internet al cual estás accediendo pasa a través de un proceso similar, habiendo recibido su propia dirección IP de su Proveedor de Servicio de Internet (ISP) en su propio país. Incluso sin todos los detalles técnicos, un modelo básico como este puede ser útil cuando piensas en las varias herramientas que te permiten rodear los filtros y mantenerte anónimo en la Internet. Cómo son bloqueados los sitios web Esencialmente, cuando vas a visualizar una página web, le estás mostrando la dirección IP del sitio a tu Proveedor de Servicio de Internet (ISP) y solicitándole conectarte con el Proveedor de Servicio de Internet (ISP) del servidor web. Y - si tienes una conexión de Internet no filtrada - hará justamente eso. Sin embargo, si te encuentras en un país que censura la Internet, este consultará primero la lista negra de sitios web prohibidos y luego decidirá si accede o no a tu solicitud. En algunos casos, puede haber una organización central que maneja el filtrado en lugar de los mismos Proveedor de Servicio de Internet (ISP). A menudo, una lista negra contendrá nombres de dominio, tales como www.blogger.com, en vez de direcciones IP. Y, en algunos países, el software de filtrado controla tu conexión, en vez de intentar bloquear direcciones específicas en Internet. Este tipo de software escanea las solicitudes que hiciste y las páginas que regresan a ti, buscando palabras claves sensibles para luego decidir si te permite o no ver los resultados. Y, para empeorar las cosas, cuando una página web es bloqueada no podrías ni siquiera saberlo. Aunque algunos filtros proporcionan una 'página de bloqueo' que explica porque una página en particular ha sido censurada, otras muestran mensajes de error desorientadores. Estos mensajes pueden implicar que la página no puede ser encontrada, por ejemplo, o que la dirección fue mal ingresada. En general, lo más fácil es adoptar la perspectiva correspondiente al peor caso hacia la censura de Internet, en vez de intentar investigar todas las fortalezas y debilidades de las tecnologías de filtrado utilizadas en tu país. En otras palabras, puedes asumir que: Tu tráfico en Internet está controlado por palabras claves. El filtrado está implementado directamente al nivel del Proveedor de Servicio de Internet (ISP). Los sitios bloqueados son considerados en listas negras tanto por las direcciones IP como por nombres de dominio. Se te pueden dar razones oscuras o desorientadoras para explicar porque un sitio bloqueado no se descarga. Debido a que las herramientas de evasión más efectivas pueden ser utilizadas sin importar que métodos de filtrado están en funcionamiento, generalmente no hace daño hacer esta asunción pesimista.

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Del Caño, el Bloqueador Impensado
OfftopicporAnónimo10/11/2013

Este es Nicolás Del Caño, uno de los candidatos que llena de crap a taringa y bloquea usuarios, conocelo a fondo Es cordobés y tiene 33 años. Se metió en un histórico tercer puesto respaldó las ideas del Frente de Izquierda con las que peleará en octubre contra los otros partidos. “No somos un acuerdo electoral”, remarcó. Conocelo a fondo. Por Luciana Morán moran.luciana@diariouno.net.ar Con sólo dos horas de sueño y 85 llamadas perdidas en el celular, Nicolás del Caño (33), el candidato del Frente de Izquierda y de los Trabajadores que sorprendió el domingo en las urnas visitó ayer UNO Medios. Tímido para hablar de su vida personal, el sociólogo prefiere el perfil bajo, a pesar de haber sido el “candidato revelación” de las PASO. Afirmó que peleará en octubre contra las ideas de todos los partidos y criticó el modelo del capitalismo al decir: “Creemos que lo utópico es querer defender este sistema”. Del Caño nació en Córdoba y hace ocho años que vino a Mendoza para quedarse por cuestiones de militancia y estudio (se recibió en la UNCuyo). Su contacto con la política empezó recién iniciada su adolescencia. “Comencé a militar por influencia familiar principalmente, creo. Mis viejos militaban desde jóvenes, y en ese momento –cuando tenía unos 14 años– empezamos en la escuela secundaria con el centro de estudiantes. También tiene que ver con una profunda convicción de transformar la realidad que nos toca a la mayoría de los trabajadores, la juventud y el pueblo”, expresó. El ahora candidato para aspirar el 27 de octubre a ocupar una banca en el Congreso ya había sido el representante del Frente de Izquierda en 2011 para la gobernación y anteriormente candidato a concejal. Su popularidad se disparó en esta tercera oportunidad, cuando le dio por primera vez en Mendoza un tercer lugar como fuerza política a un partido de izquierda, superando a quien históricamente se reservó ese puesto: el PD. Sin embargo, él no considera que deba darle pelea directa al candidato ganso, Luis Rosales. Del Caño aseguró que “seguiremos llevando adelante las propuestas del Frente de Izquierda, y confrontándolas con las de los otros candidatos y partidos. La propuesta del PD está muy lejana a la que planteamos nosotros, lo mismo la de Julio Cobos y la del Frente para la Victoria. El Frente de Izquierda ha demostrado que es una alternativa para una franja muy importante de miles de trabajadores y jóvenes que ven que el compromiso es en la lucha cotidiana de los trabajadores, y eso es lo que nos distingue, no una ocasión ni un acuerdo electoral”. Los grandes revolucionarios El candidato es muy reservado para contar detalles de su vida cotidiana. Después de revelar sus gustos musicales y contar que el ajedrez ocupó varios minutos de sus días en el último tiempo, volvió a alinearse a sus ideas políticas a la hora de definir alguna persona que signifique para él un modelo a seguir: “Nuestras ideas son inspiradas en los grandes revolucionarios socialistas: (Karl) Marx, (Friedrich) Engels, (León) Trotsky”. Sobre su vida laboral, contó que realiza labores administrativas para la bodega de un amigo en Luján de Cuyo y que es distribuidor de ropa. –¿Pensás que sos una persona idealista? –No. Igual siempre uno tiene algo de idealista, porque tenemos realmente la intención de transformar esta sociedad. Muchas veces se quiere plantear que la izquierda es utópica o que las ideas que nosotros planteamos no tienen asidero en la realidad, y sin embargo vemos cómo el capitalismo a nivel internacional está en una crisis comparable a la de la década de 1930. Lo utópico es querer mantener este sistema, porque está demostrado que no le brinda una salida en conjunto a la clase trabajadora y al pueblo. Lo vemos con los indignados en Europa, con la juventud desocupada en Grecia y en Italia. La crisis capitalista golpea en los principales países del mundo. Creemos que lo utópico es querer defender este modelo. Lucha por los trabajadores Una entrevista detrás de otra fueron la antesala de su tan esperado descanso luego de haber conseguido tres veces más votos de los que aspiraba para poder competir el 27 de octubre por un lugar en el Congreso de la Nación. Si llega a ocupar un lugar allí, para lo que necesita aumentar considerablemente los más de 74.000 votos que logró el domingo, Nicolás Del Caño asegura que tiene como meta, al igual que su compañera Soledad Sosa (27), “representar las aspiraciones y las demandas de los trabajadores y apoyar todas las luchas de los trabajadores. Sería una meta fundamental para nosotros poder ser una voz de todas esas demandas y aspiraciones en el Congreso, además presentar proyectos de ley que puedan acompañar esos reclamos. Creemos necesaria una transformación social y profunda de la sociedad. En ese sentido nos sentimos identificados con las grandes revoluciones en las que ha sido protagonista la clase trabajadora y los pueblos”.

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Cuaderno Hallado en una Casa Deshabitada
Cuaderno Hallado en una Casa Deshabitada
ParanormalporAnónimo8/4/2014

Cuaderno hallado en una casa deshabitada Notebook found in a deserted house, Robert Bloch (1917-1994) Ante todo, quiero afirmar que yo no he hecho nunca nada malo. A nadie. No tienen ningún derecho a encerrarme aquí, sean quienes fueren. Y no tienen ningún motivo para hacer lo que presiento que van a hacer. Creo que no tardarán en entrar, porque hace ya mucho tiempo que se han marchado. Supongo que estarán excavando en el pozo viejo. He oído que buscan una entrada. No una entrada normal, por supuesto, sino algo distinto. Tengo una idea concreta de lo que pretenden, y estoy asustado. Esos sueños sobre el ser negro que era como un árbol, que andaba por los bosques y echaba raíces en un determinado lugar para ponerse a rezar con todas aquellas bocas... a rezar a ese viejo dios de debajo del suelo. No sé de dónde saqué la idea de cómo rezaba: pegando sus bocas al suelo. Tal vez porque vi el limo verde. ¿O es que lo presencié en realidad? Nunca volví a aquel lugar a mirar. Tal vez no eran más que figuraciones mías, la historia de los druidas y ellos y la voz que decía «shoggoth» y todo lo demás. Pero entonces, ¿dónde estaban Primo Osborne y Tío Fred? ¿Y qué asustó al caballo para venir de esa manera y morirse al día siguiente? Los pensamientos me seguían dando vueltas y más vueltas en la cabeza, cada uno expulsando al otro, pero todo lo que sabía era que no estaríamos aquí la noche del 31 de octubre, víspera de Todos los Santos. Porque la noche del 31 de octubre caía en jueves, y Cap Pritchett vendría y podríamos irnos al pueblo con él. La noche antes hice que Tía Lucy recogiera unas cuantas cosas y lo dejamos todo preparado, y entonces me eché a dormir. No hubo ruidos, y por primera vez me sentí un poco mejor. Sólo que volvieron los sueños. Soñé que un puñado de hombres venían en la noche y entraban por la ventana de la habitación donde dormía Tía Lucy y la cogían. La ataban y se la llevaban en silencio, a oscuras, porque tenían ojos de gato y no necesitaban luz para ver. El sueño me asustó tanto que me desperté cuando ya despuntaba el día. Bajé corriendo a buscar a Tía Lucy. Había desaparecido. La ventana estaba abierta de par en par, como en mi sueño, y había algunas mantas desgarradas. El suelo estaba duro, fuera de la ventana, y no vi huellas de pies ni nada. Pero había desaparecido. Creo que grité entonces. Es difícil recordar lo que hice a continuación. No quise desayunar. Salí gritando «Tía Lucy» sin esperar ninguna respuesta. Fui al granero y encontré la puerta abierta, y que las vacas habían desaparecido. Vi una huella o dos que se dirigían al camino, pero no me pareció prudente seguirlas. Poco después fui al pozo y entonces grité otra vez, porque el agua estaba verdosa de limo en el nuevo, igual que el agua del viejo. Cuando vi aquello supe que estaba en lo cierto. Debieron de venir ellos por la noche y ya no trataron de ocultar sus fechorías. Porque estaban seguros de las cosas. Esta era la noche del 31 de octubre, víspera de Todos los Santos. Tenía que marcharme de aquí. Si ellos vigilaban y esperaban, y no podía confiar en que Cap Pritchett apareciese esta tarde. Tenía que intentar bajar al camino, así que era mejor que me fuera ahora, por la mañana, mientras había luz para llegar al pueblo. Con que me puse a revolver y encontré un poco de dinero en el cajón de la mesa de Tío Fred y la carta de Primo Osborne, con el remite de Kingsport, desde donde escribió. Ahí es adonde yo habría ido después de contar a la gente lo sucedido. Debo tener familia allí. Me preguntaba si me creerían en el pueblo cuando les contara la forma en que Tío Fred había desaparecido, y Tía Lucy, y el robo del ganado para un sacrificio y lo del limo verde en el pozo donde algún animal se había parado a beber. Me preguntaba si se enterarían de los tambores, y las fogatas que habría en los montes esta noche y si formarían una partida y vendrían esta noche para tratar de cogerlos a todos ellos y a lo que se proponían hacer salir de la tierra. Me preguntaba si sabrían qué era un «shoggoth». Bueno, tanto si iban a venir como si no, yo no iba a quedarme a averiguarlo Así que hice mi pequeña maleta y me dispuse a marcharme. Debía ser alrededor de mediodía y todo estaba tranquilo. Fui a la puerta y salí sin molestarme en cerrarla con llave después. ¿Para qué, si no había nadie en muchos kilómetros a la redonda? Entonces oí el ruido abajo en el camino. Era ruido de pasos. Alguien benía por el camino, exactamente por la curva. Me quedé quieto un minuto, esperando a ber, esperando para echar a correr. Entonces apareció. Era alto y delgado, y se parecía un poco a Tío Fred, sólo que mucho más joven y sin barba, y vestía una especie de traje elegante como de ciudad y un sombrero de copa. Sonrió al verme y vino hacia mí como si me conociera. -Hola, Willie -dijo. Yo no dije nada, estaba muy confundido. -¿No me conoces ? -dijo-. Soy Primo Osborne. Tu primo Frank -me tendió la mano para estrecharme-. Pero supongo que no te acuerdas de mí, ¿verdad? La última vez que te vi eras sólo un bebé. -Pero yo creía que tenías que venir la semana pasada -dije-. Te esperábamos el 25. -¿No recibisteis mi telegrama? -preguntó-. Tuve que hacer. Negué con la cabeza. -Nosotros no recibimos nada, aparte del correo que nos traen los jueves. A lo mejor está en la estación. Primo Osborne hizo una mueca. -Estáis bastante lejos del bullicio, desde luego. Este mediodía no había nadie en la estación. He esperado a Fred para que me recogiera en su calesa, así no me habría dado la caminata, pero no he tenido suerte. -¿Has venido a pie todo el trayecto? -pregunté. -Desde luego. -¿Y has venido en tren? Primo Osborne asintió. -Entonces, ¿dónde está tu maleta? -La he dejado en el apeadero -me dijo-. Está demasiado lejos para traerla en la mano. Pensé que Fred me puede llevar en su calesa para recogerla -notó mi equipaje por primera vez-. Pero, un momento, ¿adónde vas con esa maletita, hijo? Bueno, no me quedaba otro remedio que contarle todo lo que había sucedido. Así que le dije que fuéramos a la casa a sentarnos, y se lo explicaría. Volvimos y él preparó un poco de café y yo hice un par de bocadillos y comimos, y entonces le conté que Tío Fred había ido al apeadero y no había vuelto, y lo del caballo, y lo que le ocurrió luego a Tía Lucy. Me callé lo que me pasó a mí en el bosque, naturalmente, y ni siquiera le insinué lo de ellos. Pero le dije que estaba asustado y que me disponía a irme hoy mismo antes de que oscureciese. Primo Osborne me escuchaba, asentía y no decía nada ni me interrumpía. -Así que por eso, tenemos que irnos de aquí. Primo Osborne se levantó. -Puede que tengas razón, Willie -dijo-. Pero no dejes correr demasiado la imaginación, hijo. Trata de separar los hechos de las fantasías. Tus tíos han desaparecido. Eso es un hecho. Pero esa otra tontería sobre unos seres de los bosques que vienen por ti... eso es fantasía. Me recuerda todas aquellas estupideces que contaban en casa, en Arkham. Y por alguna razón, me lo recuerdan más en este tiempo, ya que es 31 de octubre. Porque, cuando me marché... -Perdona, Primo Osborne -dije-. Pero ¿no vives en Kingsport? -Pues claro -me contestó-. Pero antes vivía en Arkham, y conozco a la gente de por aquí. No me extraña que te asusten los bosques y que imagines cosas. De hecho, admiro tu valentía. Para tus doce años, te has portado con mucha sensatez. -Entonces pongámonos en camino -dije-. Son casi las dos, y lo más prudente es que nos vayamos si queremos llegar al pueblo antes de la puesta del sol. -Aún no, hijo -dijo Primo Osborne-. No me iré tranquilo sin echar antes una ojeada y ver qué podemos averiguar sobre este misterio. Al fin y al cabo, debes comprender que no podemos marcharnos al pueblo y contarle al sheriff cualquier disparate sobre extrañas criaturas de los bosques que vinieron y se llevaron a tus tíos. La gente sensata no cree en esas cosas. Podrían pensar que estoy mintiendo y se reirían de mí. Podrían creer que has tenido algo que ver con... bueno, con la desaparición de tus tíos. -Por favor -dije-. Vámonos ahora mismo. Negó con la cabeza. No dije nada más. Podía haberle dicho un montón de cosas, lo que había soñado y oído y visto y lo que sabía... pero pensé que no serviría de nada. Además, había cosas que yo no quería decirle ahora que había hablado con él. Me sentía asustado otra vez. Primero dijo que era de Arkham y luego, cuando le pregunté me dijo que era de Kingsport pero a mí me sonaba a mentira. Luego dijo algo sobre que yo tenía miedo en los bosques, pero ¿cómo podía saber eso él? Yo no le había contado ese detalle. Si queréis saber qué es lo que yo pensaba de verdad, pensaba que tal bez no era Primo Osborne. Y si no era él, entonces ¿quién era? Me puse de pie y me dirigí al vestíbulo. -¿Adónde vas, hijo ? -preguntó. -Afuera. -Iré contigo. Con toda seguridad, me vigilaba. No iba a perderme de vista. Vino a mí y me cogió del brazo amistosamente... pero yo no podía soltarme. No, se pegó a mi lado. Sabía que yo me proponía echar a correr. ¿Qué podía hacer? Estaba a solas en la casa del bosque con este hombre, y de cara a la noche, víspera de Todos los Santos, y ellos aguardando fuera. Salimos, y noté que ya empezaba a oscurecer, aun en plena tarde. Las nubes habían ocultado el sol, y el viento agitaba los árboles de forma que alargaban las ramas como si trataran de retenerme. Hacían un ruido susurrante, como si cuchichearan cosas sobre mí, y él levantó la vista como para mirarlos y escucharlos. A lo mejor comprendía lo que decían. A lo mejor le estaban dando órdenes. Luego casi me eché a reír, porque se puso a escuchar algo, y yo lo oí también. Era un golpear en el camino. -Cap Pritchett -dije-. Es el cartero. Ahora podremos irnos al pueblo en su calesa. -Deja que hable con él -dijo-. Y sobre tus tíos, no hay por qué alarmarle y no vamos a armar escándalo, ¿no te parece? Corre adentro. -Pero, Primo Osborne -dije-. Tenemos que decir la verdad. -Pues claro que sí, hijo. Pero eso es cosa de mayores. Ahora corre. Ya te llamaré. Hablaba con mucha amabilidad y hasta sonrió, pero de todos modos me llevó a la fuerza hasta el porche y me metió en la casa y cerró con un portazo. Me quedé en el vestíbulo a oscuras y pude oír a Cap Pritchett y llamarle, y que él subía a la calesa y hablaba, y luego oí un murmullo muy bajo. Miré por una raja de la puerta y los vi. Cap Pritchett le hablaba amistosamente, con humor, y no pasaba nada. Después, al cabo de un minuto o dos, Cap Pritchett hizo un gesto de despedida y cogió las riendas, ¡y la calesa se puso en marcha otra vez! Entonces me di cuenta de lo que tenía que hacer, pasara lo que pasase. Abrí la puerta y eché a correr, con la maletita y todo, sendero abajo, y luego por el camino, detrás de la calesa. Primo Osborne trató de cogerme cuando pasé por su lado, pero lo esquivé y grité: -¡Espéreme, Cap, quiero irme, lléveme al pueblo! Cap se detuvo y miró hacia atrás, realmente desconcertado. -¡Willie! -dijo-. Creía que te habías ido. El me ha dicho que te habías marchado con Fred y con Lucy. -No le haga caso -dije-. No quería que me fuera. Lléveme al pueblo. Tengo que contarle lo que ha pasado. Por favor, Cap, tiene que llevarme. -Claro que sí, Willie. Sube. Salté arriba. Primo Osborne vino en seguida a la calesa. -Baja ahora mismo -dijo con astucia-. No puedes marcharte así como así. Te lo prohibo. Estás bajo mi custodia. -No le escuche -supliqué-. Lléveme, Cap. ¡Por favor! -Muy bien -dijo Primo Osborne-. Si insistes en no ser razonable, iremos todos. No puedo consentir que te vayas solo. Sonrió a Cap. -Como ve, el chico está trastornado -dijo-. Espero que no le molesten sus desvaríos. El vivir aquí como él... bueno, usted me comprende, no es el mismo. Se lo explicaré todo camino del pueblo. Se encogió de hombros e hizo un gesto como de golpearse la cabeza con los dedos. Luego sonrió otra vez, y se dispuso a subir y tomar asiento junto a nosotros. Pero Cap no le correspondió. -No, usted, no -dijo-. Este chico, Willie, es un buen chico. Yo lo conozco. A usted no le conozco. Parece que ya me ha explicado bastante, señor, al decirme que Willie se había ido. -Pero sólo quería evitar que hablase; escuche, me han llamado como médico para que atienda al muchacho... está mentalmente desequilibrado. -¡Maldita sea! -Cap disparó un escupitajo de jugo de tabaco a los pies de Primo Osborne-. Nos vamos. Primo Osborne dejó de sonreír. -Entonces insisto en que me lleve con usted -dijo y trató de subir a la calesa. Cap se metió la mano en la chaqueta y cuando la sacó otra vez, tenía una enorme pistola en ella. -¡Baje! -gritó-. Señor, está hablando con el Correo de los Estados Unidos, y usted no manda en el Gobierno, ¿entiende? Ahora baje, si no quiere que le esparza los sesos en el camino. Primo Osborne arrugó el ceño, pero se apartó en seguida de la calesa. Me miró a mí y encogió los hombros. -Cometes una gran equivocación, Willie -dijo. Yo no le miré siquiera. Cap dijo: «Vamos», y salimos al camino. Las ruedas de la calesa rodaron más y más de prisa, y no tardamos en perder de vista la casa y Cap se guardó la pistola y me palmeó en el hombro. -Deja de temblar, Willie -dijo-. Ahora estás a salvo. Nadie te molestará. Dentro de una hora o así estaremos en el pueblo. Ahora sosiégate y cuéntale al viejo Cap todo lo que ha pasado. Se lo conté. Tardé mucho tiempo. Corríamos a través de los bosques, y antes de que me diera cuenta, casi había oscurecido. El sol se deslizó furtivamente detrás de los montes. La oscuridad empezaba a invadir los bosques a ambos lados del camino, y los árboles empezaban a susurrar, diciéndoles a las sombras que nos siguiesen. El caballo corría y brincaba y muy pronto oímos otros ruidos a lo lejos. Podían ser truenos o podían ser otra cosa. Pero lo que era seguro es que se avecinaba la noche y que era víspera de Todos los Santos. La carretera cruzaba entre los montes ahora, y no beías adónde te iba a llevar la siguiente curva. Además, oscurecía muy de prisa. -Sospecho que nos va a caer un chaparrón -dijo Cap, mirando hacia el cielo-. Eso son truenos, creo. -Tambores -dije yo. -¿Tambores? -Por la noche pueden oírse en los montes -dije-. Los he oído todo este mes. Son ellos, se están preparando para el sabbath. -¿El sabbath? -Cap me miró-. ¿Dónde has oído hablar del sabbath? Entonces le conté algo más sobre lo que había ocurrido. Le conté todo lo demás. No dijo nada, y al poco tiempo no pudo haber contestado tampoco porque los truenos sonaban alrededor nuestro, y la lluvia azotaba la calesa, la carretera, todo. Ahora había oscurecido completamente, y sólo podíamos ver cuando surgía algún relámpago. Tenía que gritar para hacerme oír, contarle a voces los seres que se habían apoderado de Tío Fred y habían venido por Tía Lucy, los que se habían llevado nuestro ganado y luego enviaron a Primo Osborne por mí. Le conté a gritos también lo que había oído en el bosque. A la luz de los relámpagos pude ber la cara de Cap. Sonreía o arrugaba el ceño... parecía que me creía. Y noté que había sacado otra vez la pistola y que sostenía las riendas con una mano a pesar de que corríamos muy de prisa. El caballo estaba tan asustado que no necesitaba que lo fustigaran para mantenerse al galope. La vieja calesa saltaba y daba bandazos y la lluvia silbaba en el viento y era todo como un sueño espantoso, pero real. Era real cuando le conté a gritos a Cap Pritchett lo que oí aquella vez en el bosque. -Shoggoth -grité-. ¿Qué es un shoggoth? Cap me cogió el brazo, y luego surgió un relámpago y pude ver su cara con la boca abierta. Pero no me miraba a mí. Miraba el camino y lo que teníamos delante. Los árboles se habían como juntado cubriendo la siguiente curva, y en la oscuridad parecía como si estuviesen vivos... se movían y se inclinaban y se retorcían para cerrarnos el paso. Surgió un relámpago y pude verlos con claridad, y también algo más. Era algo negro que estaba en el camino, algo que no era árbol. Algo negro y enorme, agachado, esperando con unos brazos como cuerdas extendiéndose y contorsionándose. -¡Shoggoth! -gritó Cap. Pero yo apenas le oí porque los truenos retumbaban ahora y el caballo soltó un relincho y sentí un tirón de la calesa hacia un lado y el caballo se encabritó y casi caímos sobre aquello negro. Pude notar un olor espantoso, y Cap apuntó con la pistola y soltó un disparo casi tan fuerte como el trueno y casi tan ruidoso como el estampido que se produjo cuando herimos a aquella negra monstruosidad. Entonces sucedió todo en un momento. El trueno, la caída del caballo, el tiro, y nuestro choque al pasar la calesa por encima. Cap debía llevar las riendas atadas alrededor de su brazo, porque cuando cayó el caballo y se volcó la calesa salió de cabeza por encima del guardafango y fue a parar sobre la agitada confusión que era el caballo... y la monstruosidad negra que lo había atrapado. Yo sentía que salía despedido hacia la oscuridad, y luego que aterrizaba en el barro y la grava del camino. Hubo truenos y gritos y otro ruido que yo había oído antes una vez, en los bosques... un zumbido como de una voz. Por eso no miré hacia atrás. Por eso ni se me ocurrió pensar en el daño que me había hecho al caer... me puse de pie y eché a correr por la carretera lo más de prisa que podía, en medio de la tormenta y la oscuridad, mientras los árboles se contorsionaban y retorcían y agitaban sus cabezas y me apuntaban con sus ramas y se reían. Por encima de los truenos oí el relincho del caballo y oí el alarido de Cap, también, pero no me volví a mirar. Los relámpagos se sucedían a intervalos, y yo corría entre los árboles ahora porque el camino no era más que un cenagal que me sujetaba y me sorbía las piernas. Al cabo de un rato comencé a gritar yo también, pero no podía ni oírme yo mismo debido a los truenos. Y más que truenos. Oía tambores. De repente, salí del bosque y llegué a los montes. Corrí hacia arriba y el rumor de los tambores se hizo más fuerte, y no tardé en ver un poco medianamente, aunque no ya por los relámpagos. Porque había fogatas encendidas en el monte; y el percutir de los tambores venía de allí. Me extravié en el ruido; el viento gemía y los árboles se reían y los tambores palpitaban. Pero me detuve a tiempo. Me detuve cuando vi con claridad las fogatas; eran unos fuegos rojos y verdes que ardían aun con toda la lluvia. Vi una gran piedra blanca en el centro de un claro que había en lo alto de una colina. Había fuegos rojos y verdes detrás y a su alrededor, de modo que todo se recortaba contra las llamas. Había hombres junto al altar, hombres de largas barbas grises y rostros arrugados, hombres que echaban al fuego unos polvos que olían espantosamente mal y hacían las llamas rojas y verdes. Y tenían cuchillos en las manos, y podía oírles aullar por encima de la tormenta. De espaldas, acuclillados en el suelo, había más hombres que hacían sonar los tambores. Poco después llegó algo más a la loma: dos hombres conduciendo ganado. Podría asegurar que eran nuestras vacas lo que conducían y las llevaron derecho al altar y luego los hombres de los cuchillos las degollaron como sacrificio. Todo esto lo pude ver por los relámpagos y las llamas de las hogueras, y yo me agazapé en el suelo de modo que no me pudieran descubrir. Pero en seguida dejé de ver bien, debido a la forma de echar polvos en el fuego. Se levantó un humo muy espeso. Cuando este humo se lebantó los hombres empezaron a cantar y a rezar más alto. Yo no podía oír las palabras, pero sonaba como lo que escuché en los bosques la otra vez. No podía ver muy bien, pero sabía lo que iba a pasar. Dos hombres que habían conducido el ganado bajaron por el otro lado de la loma y cuando volvieron a subir traían nuevas víctimas para el sacrificio. El humo no me dejaba ver bien, pero las víctimas tenían dos piernas, no cuatro patas. Tal vez hubiera podido ver mejor en ese momento, pero me tapé la cara cuando las arrastraron ante el altar blanco y lebantaron los cuchillos y el fuego y el humo se avivaron de pronto y los tambores resonaron y cantaron todos y llamaron en voz muy alta a alguien que aguardaba en el otro lado de la loma. El suelo empezó a estremecerse. Creció la tormenta y redoblaron los relámpagos y los truenos y el fuego y el humo y los cánticos y yo estaba medio muerto de miedo, pero una cosa podría jurar: que el suelo empezó a estremecerse. Se sacudió y tembló, y ellos llamaron a alguien y ese alguien acudió como al cabo de un minuto. Acudió arrastrándose cuesta arriba hasta el altar y el sacrificio, y era negro como aquella monstruosidad de mis sueños, como aquella cosa negra con cuerdas y en forma de árbol y con una gelatina verdosa de los bosques. Y subió con sus pezuñas y bocas y brazos serpeantes. Y los hombres se inclinaron y retrocedieron y entonces aquello se acercó al altar donde había algo que se retorcía encima, que se retorcía y chillaba. La monstruosidad negra se inclinó sobre el altar y entonces oí un zumbido por encima de los gritos al agacharse. Sólo miré un minuto, pero en este tiempo la negra monstruosidad empezó a inflarse y a crecer. Eso pudo conmigo. Perdí todo sentido de la prudencia. Tenía que correr. Me lebanté y corrí y corrí y corrí, gritando a voz en cuello sin importarme que me oyeran. Seguí corriendo y gritando en medio de los bosques y la tormenta y huyendo de aquella loma y aquel altar y entonces de repente supe dónde estaba y que había vuelto aquí a la casa de mis tíos. Sí, eso es lo que había hecho: correr en círculo y regresar. Pero ya no podía continuar, no podía seguir soportando la noche y la tormenta. Así que corrí adentro. Al principio, después de cerrar la puerta me dejé caer en el suelo, cansado de tanto correr y gritar. Pero al cabo de un rato me levanté y busqué clavos y un martillo y unas tablas de Tío Fred que no estuvieran hechas astillas. Primero clavé la puerta y luego todas las ventanas. Hasta la última. Creo que estuve trabajando varias horas. Al terminar, la tormenta se había disipado y todo quedó tranquilo. Lo bastante tranquilo como para poderme echar en la cama y quedarme dormido. Me he despertado hace un par de horas. Era de día. He podido ver la luz a través de las rajas. Por la forma de entrar el sol, he comprendido que ya es por la tarde. He dormido toda la mañana y no ha venido nadie. Calculaba que tal vez podía abrir y marcharme a pie al pueblo como había planeado ayer. Pero calculaba mal. Antes de ponerme a quitar los clavos, le he oído. Era Primo Osborne, naturalmente. El hombre que dijo que era Primo Osborne quiero decir. Ha entrado en el cercado gritando. «¡Willie!» Pero yo no he contestado. Luego ha intentado abrir la puerta y después las ventanas. Le he oído golpear y maldecir. Eso ha estado mal. Pero entonces se ha puesto a murmurar, y eso ha sido peor. Porque significaba que no estaba solo. He echado una ojeada por una raja, pero se habían ido a la parte de atrás de la casa, así que no he visto quiénes estaban con él. Creo que da lo mismo, porque si estoy en lo cierto, es mejor no berlos. Ya es bastante desagradable oírlos. Oír ese ronco croar, y luego oírle a él hablar y después croar otra vez. El olor es un olor espantoso, como el limo verde de los bosques y del pozo. El pozo... han ido al pozo de atrás. Y he oído a Primo Osborne decir algo así como: «Esperad hasta que oscurezca. Podemos utilizar el pozo si encontráis la entrada. Buscad la entrada.» Ahora ya sé lo que significa. El pozo debe de ser una especie de entrada al lugar que tienen bajo tierra, que es donde esos druidas viven. Y esa monstruosidad negra. He estado escribiendo de un tirón y ya la tarde se va yendo. Miro por las rajas y veo que está oscureciendo otra vez. Ahora es cuando vendrán por mí; cuando oscurezca. Romperán la puertas y las ventanas y entrarán y me cogerán. Me bajarán al pozo, me llevarán a los negros lugares donde están los shoggoths. Debe de haber todo un mundo debajo de los montes, un mundo donde se ocultan y esperan para salir por más víctimas, por más sacrificios. No quieren que haya seres humanos por aquí, salvo los que necesitan para los sacrificios. Yo vi lo que esa monstruosidad negra hizo en el altar. Sé lo que me va a pasar. Tal vez echen de menos a Primo Osborne en su casa y envíen a alguien a averiguar qué le ha pasado. Puede que las gentes del pueblo echen de menos a Cap Pritchett y vengan a buscarle. Puede que vengan y me encuentren. Pero si no vienen pronto, será demasiado tarde. Por eso he escrito esto. Es verdad lo que digo, con la mano sobre el corazón, cada palabra. Y si alguien encuentra este cuaderno donde yo lo escondo, que vaya y se asome al pozo. Al pozo viejo, que está detrás. Que recuerde lo que he dicho de ellos. Que ciegue el pozo y seque las charcas. No tiene sentido que me busquen... si no estoy aquí. Quisiera no estar tan asustado. No lo estoy tanto por mí como por otras gentes; los que pueden venir a vivir por aquí, y les pase lo mismo... o peor. Tenéis que creerme. Id a los bosques, si no. Id a la loma. A la loma donde ellos hicieron los sacrificios. Puede que ya no estén las manchas y la lluvia haya borrado las huellas. Puede que no encontréis ningún rastro de fuego. Pero la piedra del altar tiene que estar allí. Y si está, sabréis la verdad. Debe haber unas manchas redondas y grandes en esa piedra. Manchas de medio metro de anchas. No he hablado de ellas. Al final, miré hacia atrás. Vi a la monstruosidad negra aquella que era un shoggoth. La vi cómo se hinchaba y crecía. Creo que he dicho ya que podía cambiar de forma, y que se hacía enorme. Pero no podéis ni imaginar el tamaño ni la forma y yo no lo quiero decir. Lo único que digo es que miréis. Que miréis y veréis lo que se esconde debajo de la tierra en estos montes, esperando salir para celebrar su festín y matar a alguien más. Esperad. Ya vienen. Se está haciendo de noche y puedo oír sus pasos. Y otros ruidos. Voces. Y otros ruidos. Están aporreando la puerta. Y estoy seguro de que deben tener un tronco o tablón para derribarla. Toda la casa se estremece. Oigo hablar a voces a Primo Osborne, y también ese zumbido. El olor es espantoso. Me estoy poniendo enfermo, y dentro de un minuto... Mirad el altar. Luego comprenderéis qué estoy tratando de decir. Mirad las grandes manchas redondas, de medio metro de anchas, a cada lado. Es donde la enorme monstruosidad negra se agarró. Mirad las marcas, y sabréis lo que vi, lo que me da miedo, lo que espera para atraparos, a menos que lo sepultéis para siempre bajo tierra. Marcas negras de medio metro de anchas. Pero no son manchas. En realidad, son ¡huellas de dedos! Han derribado la puerta d...

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