steppen_wolf
Usuario (Reunión)
A LA SEÑORA PRESIDENTE : Le agradezco su intención de querer que un humilde como yo tenga la posibilidad de ver gratis el fútbol, pero la verdad, preferiría mejor ver a mi hijo crecer en un país con gobernadores más honestos, un país que me brinde la posibilidad de darle la mejor educación, salud, justicia y seguridad. Quiero ver a mi hijo crecer rodeado de gente feliz libre de la droga que consume el cerebro y mata nuestras esperanzas. Quiero ver a mi hijo progresar con un trabajo digno que premie su esfuerzo y preparación y no fruto del dedo de un político de turno que solo le dé un subsidio sin aportes ni obra social. Quiero que algún día pueda él solo pagarse la tv por cable sin tener que esperar la demagogia barata y degradante de hacernos creer que es gratis, cuando al final de cuentas, la estamos pagando todos hipotecando el futuro. Es difícil entender la simpleza de mi pedido porque alguien como Ud. que tiene una fortuna de 48 millones no se detiene a pensar en las cosas simples, pero trate de HONRAR LA VIDA que Dios le dio … la suya y la nuestra __________ Esta carta la encontré acá: http://sites.google.com/site/ciudadanosendemocracia/ un sitio que recomiendo para que ejerzamos nuestros derechos de ciudadanos en Democracia. Es en defensa propia.

Recibí este mail y lo quiero compartir. No con mala onda, sino que, como dice el artículo, no tenemos solución si antes no nos damos cuenta quiénes y cómo somos realmente los Argentinos. NO como creemos que somos. Algunas cosas son discutibles, pero estoy seguro que los moverá a alguna reflexión. "¿Dónde están los recursos humanos maravillosos?" http://www.enfoquespositivos.com.ar/front.php?id=5979 por Diego Wartjes Autor de "Sálvese Quien Pueda. Patología de la Sociedad Argentina". El autor de este trabajo derriba mitos de la Argentina. Datos precisos provenientes de entidades internacionales de prestigio, fueron tomados para la confección de este estudio. "Una de las razones por las cuales no logramos despegar como nación es porque, contrario a la creencia popular, el argentino es un pueblo poco talentoso. Para comprobarlo, basta con un análisis más científico y menos mitológico. Para empezar, hay que tener en claro que el alto o bajo nivel de la política y la economía de una nación es consecuencia de algo previo y más fundamental: el nivel mental y cultural de su gente. Porque política y economía son productos de la mente, de una cultura e idiosincrasia que es diferente según la sociedad que se trate. En otras palabras: no es lo mismo la política y la economía en manos noruegas y canadienses que en manos argentinas. Latinoamérica y Africa son los dos continentes que albergan las naciones más atrasadas de la humanidad. Y los argentinos estamos mal rankeados incluso con respecto a varias de ellas, lo que fue corroborado por la última evaluación de la Unesco, donde quedamos superados por uruguayos, costaricenses, cubanos, chilenos y mexicanos. En lectura, los chicos de tercer grado quedaron en séptimo lugar y los de sexto grado, en el octavo en Latinoamérica. Es que jamás se ha dicho a nivel internacional que el argentino sea 'uno de los pueblos talentosos del mundo'. A lo largo de la era moderna este título le ha correspondido, justificadamente, al pueblo francés, al alemán, al judío, al inglés, al estadounidense y, a partir de los años setenta del siglo XX, al japonés. El talento se mide científicamente, hay índices para ello, por ejemplo, la cantidad de patentes registradas, adelantos producidos por las empresas de un país, el puesto de sus universidades en los rankings del London Times y la Universidad Jiao Tong, los índices de poder adquisitivo y pobreza de las Naciones Unidas, el ranking Anholt-GFK Roper de Marca País, el grado de facilidad para abrir empresas según el Doing Business del Banco Mundial y la Heritage Foundation, el riesgo país según Standard & Poor`s, los índices de competitividad del Foro Económico Mundial, el de libertad de prensa y derechos políticos de Freedom House, el grado de valores según la World Values Survey Association y el de corrupción de Transparency International. El lugar que ocupa la Argentina en estos rankings es mediocre cuando no lastimoso (no sabemos quienes somos hasta que nos comparamos con otros). A estos índices cabe comparar la cantidad de Premios Nobel. Inglaterra cuenta con, aproximadamente, 80 Nobel, Alemania con 70, Francia 32 y los Estados Unidos con 314 (fuente: nobelprize.org.official website; estos números no incluyen los premios Nobel de paz y literatura por su alto grado de politicismo, solo los de ciencia puras). Los judíos, a pesar de no exceder del 0,5% de la población mundial, han ganado 29 premios de 1901 a 1950 y 96 premios de 1950 a 2000 [1]. Hungría cuenta con dieciséis premios y Polonia con catorce mientras que la Argentina tiene solamente cinco de los cuales dos son de Paz (políticos); sin embargo, nótese que no hay húngaros ni polacos exclamando por ahí que son un 'pueblo con recursos humanos maravillosos'. Tampoco es verdad que los 'profesionales argentinos sean excelentes'; la 'fuga de cerebros' es un mito. Como dijo una científica argentina 'para hacer ciencia o trabajar en laboratorios de los Estados Unidos y de Europa, el camino más corto es estudiar en sus claustros. En ellos, los extranjeros que dominan son los de origen asiático, que son súper exigentes y competitivos y llegan en números masivos' [2]. Los mejores en el exterior no son, pues, ni argentinos ni latinoamericanos sino asiáticos. Borges tenía en claro que el hombre medio argentino no era talentoso; por el contrario, en su Nota sobre los argentinos le critica su 'penuria imaginativa'. Y esto no es una novedad, ni algo reciente producto de 'la decadencia'. Ya Einstein que visitó nuestro país en 1925 se decepcionó de las preguntas que algunos físicos y astrónomos argentinos le hicieron. En su diario de viaje escribió: 'Me hicieron preguntas científicas muy tontas, de forma que era difícil permanecer serio' [3]. En opinión similar, el dramaturgo español Jacinto Benavente dijo en 1922 que la única palabra que se forma con argentinos es 'ignorantes'. La creencia de los 'recursos humanos maravillosos' ha generado otra muy soberbia: que es un 'misterio inexplicable' porque no prosperamos. En efecto, muchos creen que aquí sucede algo especial, mágico, secreto o conspirativo, que hace que las soluciones que aplicaron otras sociedades no sirvan aquí por el grado de complejidad de los problemas argentinos, que lo que sucede aquí sería diferente a lo que ocurre en los demás países subdesarrollados. El Premio Nobel F.A. Hayek habría dicho que las economías más difíciles de entender son la japonesa y la argentina pero a decir verdad, el sistema perverso de las reglas de juego de nuestra economía se comprende en menos de cinco minutos. Si los argentinos no saben controlar la inflación o la delincuencia es porque simplemente les falta talento y no porque les sobra. Ya lo dijo Guy Sorman 'Si eres un economista, la Argentina no es un enigma' [4]. ¿Cómo puede ser entonces que un pueblo con estos mediocres indicadores internacionales -sexto en educación en Latinoamérica- se haya forjado una visión tan equivocada y magna de sí mismo?, ¿en qué la fundamenta? Me parece que tres son las razones. La primera es que descendemos, mayoritariamente, de italianos y heredamos de ellos su narcisismo y pasión por las apariencias. En Los italianos, Luigi Barzini dice que 'Los italianos aman su propia actuación, su propia exhibición... prefieren vivir... en su ambiguo mundo de apariencias, entre reproducciones de papier maché de la realidad (...) En determinado momento, la búsqueda de una segunda realidad en todo lo italiano se convierte en un juego (...) ¿Hasta qué punto el señor A, el célebre político... es un verdadero estadista? ¿En qué medida es el señor B un gran novelista, el señor C un gran actor, el señor D un gran director cinematográfico, el señor E un gran poeta? (...) Unos pocos, quizá no sean más que impostores inteligentes (...) Un italiano considera un deber cultivar tales ilusiones en los demás seres humanos, pero, sobre todo, lo considera un deber con respecto a sí mismo'. Nótese la descripción ególatra de Barzini sobre sus compatriotas: 'Los italianos les descubrieron América a los americanos; les enseñaron la poesía, la política y las artimañas del comercio a los ingleses; la ciencia militar a los alemanes; la cocina a los franceses; la representación y la danza del ballet a los rusos; y música a todo el mundo'. Al igual que los argentinos, los italianos también se creen únicos y originales; sin embargo, Italia es uno de los países más problemáticos de Europa Occidental (en especial el Sur). Es que el argentino interpreta su lugar en el mundo a partir de su fisonomía europea -su tez blanca, a veces rubio y de ojos claros- y Buenos Aires, con su arquitectura europea, no se parece en nada al resto de las ciudades latinoamericanas. Pero no advierte que el europeísmo de su capital se debe a que no fue construida por argentinos sino por inmigrantes europeos (en 1914, la población era de unos 7.900.000 de los cuales, aproximadamente, la mitad eran extranjeros). Vivimos, pues, en una ciudad pensada y construida por una cultura superior, la europea, pero el argentino no es un pueblo de cultura superior, solo cree que lo es. La segunda razón es la falacia de la generalización indebida, un tema de la Lógica: se toman de ejemplo veinte profesionales que se destacaron en el extranjero y se generaliza diciendo 'a todos los profesionales argentinos les va bien en el exterior', una expresión que más que describir la realidad, la redondea. Una cosa es que haya algunos individuos talentosos, que los hay aquí, pero también en Rusia, la India, Perú, México, Polonia y Turquía y otra muy distinta que seamos un 'pueblo talentoso'. Además, ¿de qué sirven el talento de unos pocos si no hay capacidad de comprensión en el resto de la sociedad para cosas elementales? La India y Rusia han producido excelentes matemáticos, científicos, analistas de sistemas, bailarines, atletas olímpicos, escritores y músicos; no obstante, no dejan de ser sociedades subdesarrolladas con todo lo que esto implica. La tercera es que el talento es un concepto sistémico y no una carrera de obstáculos. La nación y sus problemas requieren soluciones sistémicas, no individualistas, carismáticas, ni personalistas. Empero, el argentino promedio cree que talento es ingeniárselas para esquivar los obstáculos que a diario le imponen las perversas reglas de juego de la economía y la política argentina, cuando en verdad es a la inversa: talento es crear un sistema de reglas eficaces, claras, justas y previsibles de manera tal que no haga falta hacer constantes piruetas para sobrevivir. Se sorprende entonces cuando los nórdicos, alemanes o japoneses que trabajan aquí no entienden nuestras necedades y concluye que 'ellos no son tan rápidos como nosotros'. Estas creencias revelan que una parte de nuestro pueblo aún está detenido en el pensamiento mágico, es decir, aún no ha desarrollado una mirada científica sobre su realidad: el argentino promedio tiene pues, grave dificultad para distinguir las creencias de la realidad. Las creencias, dice Julián Marías, son interpretaciones de la realidad, son su apariencia, pero no son la realidad. Las creencias que albergamos no las hemos pensado nosotros sino la sociedad, nos fueron transmitidas en el hogar, en la escuela, la universidad, el trabajo, mediante la televisión, los diarios y la opinión pública local. Los hombres no captamos pues, la realidad tal como ella es sino que la vemos a través de un sistema de creencias heredado, de ahí que podemos decir que, en rigor, somos 'pensados por otros'. Es evidente entonces, a pesar de lo que nos espetaron Einstein y Benavente, que de generación en generación, los argentinos nos hemos estado repitiendo unos a otros, estas creencias delirantes que terminamos por tomarlas como nuestra realidad. Cuando Ortega visitó la Argentina (1929) se dio cuenta de este contagio sociológico y pronunció su famoso consejo: '¡Argentinos, a las cosas, a las cosas!' que se fundamenta en el lema de la filosofía de Husserl, Zu den Sachen selbst! '¡a las cosas mismas!' y significa: argentinos, miren la realidad tal cual ella es y se les presenta en vez de negarla, encubrirla o interpretarla a través de sus creencias; descríbanla objetivamente en vez de explicarla subjetivamente (la descripción es el método de Husserl). Por eso, el Libro Negro del Psicoanálisis, publicado hace poco en París, sostiene que la Argentina y Francia son los dos países 'más freudianos del mundo, están ciegos'; o sea, ciegos para ver la realidad en su desnudez. Ahora bien, ¿es tan negativo que no seamos uno de los pueblos talentosos del mundo? En verdad no, pues los talentosos, en cualquier área de la vida, son siempre una minoría. De un total de, aproximadamente, más de 200 naciones, solo alrededor de 25 se pueden considerar talentosas, las que son desarrolladas, (el resto son subdesarrolladas). El problema con el argentino no es pues, que no sea un pueblo creativo y hacedor: no, para nada; el problema serio 'es que no lo sabe' (Hernán Fernández Romero). Cualquier argentino promedio acordará que su sociedad es corrupta pero difícilmente admita que a su pueblo le falte talento. Y esta es una de las razones por las cuales el cambio va a ser mucho más difícil aquí que en otros pueblos latinoamericanos de carácter más humilde. ¿Por qué prospera el pueblo chileno, sea con las derechas o las izquierdas? Porque al partir de un 'complejo de inferioridad' -con respeto-, tuvo que mirar hacia arriba; seguir el ejemplo de los que triunfaron, en suma, imitar los sistemas de ideas políticas, económicas y valores de sociedades verdaderamente talentosas, como la noruega o la neozelandesa. Ortega con sus dotes de 'psicólogo', se da cuenta que este es nuestro 'talón de Aquiles', el defecto que nos impedirá convertirnos en una nación próspera y desarrollada. De ahí sus palabras de El hombre a la defensiva (1929), genial ensayo sobre el narcisismo del argentino: '...Si de puro mirar el proyecto de nosotros mismos olvidamos que aún no lo hemos cumplido, acabaremos por creernos ya en perfección. Y lo peor de esto no es el error que significa, sino que impide nuestro efectivo progreso, ya que no hay manera más cierta de no mejorar que creerse óptimo...'. La sobre valoración a que ha conducido nuestra soberbia va hacer, pues, que el afán por volvernos una sociedad mejor, sea una instalación mucho más difícil de alcanzar a los argentinos que al resto de los latinoamericanos. Psicológicamente quien se cree superior, quien carece de autocrítica y suponga que nada tiene que aprender de otro es, precisamente por esta actitud, una clase de sociedad sin porvenir; por el contrario, quien reconoce su mediocridad ya ha dado el primer paso para superarse. En última instancia, el problema radical de los argentinos no es lo que nos pasa, ni lo que otros nos hicieron sino el no reconocer lo que somos". [1] www.jinfo.com y Charles Murray, Human Accomplishments. [2] Revista Viva del 8-10-2006 'Volver a apostar'. [3] Imágenes de Einstein, de Miguel Asúa y Diego Hurtado de Mendoza, Eudeba, 2006. [4] Perfil, 4-11-2007. . ________________________________________________________________ FUENTE: http://www.enfoquespositivos.com.ar/front.php?id=5979 ___________________________________________ Advertencias previas. Al que le resulte muy extenso simplemente no lo lea. No puse imágenes por falta de tiempo y porque el tema no da para ponerlas. Es más que nada para reflexionar. No puse barras separadoras porque no sé hacerlas y por lo motivos expresados en el punto anterior. Dicho lo anterior: que lo disfruten.
Cuando los pueblos toman conciencia del poder que poseen, ninguna fuerza los puede detener. Les dejo un video sobre el Poder de la Gente. link: http://www.youtube.com/watch?v=UmIo8dxXl2w&feature=player_embedded Aquí un link para bajar un libro en formato .pdf. http://www.analitica.com/va/sociedad/documentos/1292162.pdf Creo que es interesante reflexionar sobre estos temas. Antes de que sea demasiado tarde.
Con humor, la omnipresente y triste realidad. _____________________________________________________________________________________ Leandro Fleischer -- Correspondencia Carta de amor a mi amada presidenta Cristina Después de tanto criticarte, me he dado cuenta de algo: el intelectual José Pablo Feinmann estuvo en lo correcto cuando dijo que los hombres argentinos… no es que no estemos de acuerdo contigo, sino que estamos enamorados de ti, debido a que eres una mujer hermosa y brillante; inalcanzable para seres tan corrientes y mediocres como yo. El señor Feinmann parece haber leído mi inconsciente a la perfección. Desde aquel día del pasado noviembre, cuando tu amigo expresó estas sabias palabras, y tras un largo periodo de meditación, me he dado cuenta de que yo proyectaba mi amor en fuertes críticas hacia ti solo por despecho, pues, como bien dijo José, eres tan inalcanzable para mí como Scarlett Johansson, Natalie Portman y otras tantas mujeres bellas. Por esta razón, he decidido dejar todo eso a un lado y expresarte todo mi amor con esta simple carta. Oh, Cristina, mi dulce y exitosa abogada, mi amor crece por ti como la inflación, como el precio del dólar paralelo y como tu patrimonio. Oh, Cristina, mi arquitecta egipcia, eres tan bella que pareces obra tuya. Olvida lo que dicen de ti, solo lo hacen porque eres una piedra preciosa, un diamante inalcanzable para ellos, como el anillo de tu juez amigo Oyarbide. Que Dios le siga dando causas para que seas libre como un pájaro, como una mariposa o como tu vice Boudou. Oh, Cristina, deseo que nos desconectemos de todo y pasemos unas veladas románticas en tu lujoso hotel del sur. Ese es mi mayor deseo, y es tan fuerte que nadie podrá retenerlo, como si fueran importaciones, ni ponerle un cepo, como a la compra de moneda extranjera. Oh, Cristina, mi amada reina de las expropiaciones, puedes expropiarme a mí también, soy todo tuyo. Ven con tu secretario de Comercio Moreno y con tu recaudador de impuestos Echegaray, que me expropien, que me expriman hasta el último centavo. Yo no valgo nada como individuo sin tu amor. Podrán embargar la fragata Libertad, pero nunca embargarán mi amor por ti. Podrán hundir el buque Santísima Trinidad, pero nunca podrán hundir lo que yo siento por ti, que siempre estará allí y nunca fallará, como los trenes de nuestras queridas tierras. Oh, Cristina, tu hermosura y tu ternura han logrado que me enamore de ti; pero eres demasiado para mí y me siento inseguro, como caminando de noche por Buenos Aires. Oh, Cristina, qué ser tan solidario eres. Pero yo no necesito tu Plan Trabajar, amada mía; me conformo con un Plan Enamorar. O déjame ser uno de tus aplaudidores, esos que tienen el placer de verte y escucharte a cambio de unos billetes. Yo solo quiero tu amor. Aplaudiré con más vigor que ellos cualquier oración que salga de tu boca, y reiré con más fuerza cuando humilles a cualquier opositor. Oh, Cristina, te demostraré mi amor por Cadena Nacional, esa que a ti tanto te gusta usar; o esperaré a que se apruebe la Ley de Medios para gritarle al mundo por cualquier canal de radio o televisión. Oh, sí, todos lo sabrán. Oh, Cristina, por ti me transformaré en un ser salvaje, como tu compinche D’Elía, y seré capaz de golpear a quien se interponga en tu camino o en nuestro amor. Seré tan violento como Hebe y amenazaré a todo juez que no cumpla con tu mandato cuasi divino. Porque todos debemos temerle a Dios, pero a ti también, que eres una maravilla enviada por el Señor. Oh, Cristina, pídeme lo que quieras y lo haré por ti. Si quieres puedo recibir valijas venezolanas en el aeropuerto, esconder bolsas con dinero en mi baño, encontrarle un trabajo a tu hijo Máximo para que pueda mantener su humilde hogar de 2 millones y medio de dólares o acompañarla a tu hija a Nueva York. Oh, Cristina, tanto amor me lleva a celarte, no puedo evitarlo. Tu vice Amado Boudou es todo un galán, un músico que posee un lujoso departamento en el exclusivo barrio de Puerto Madero. ¿Cómo puedo competir con eso? Y tú lo proteges de todas las causas en su contra. Dime qué puedo hacer para que no me rechaces. ¿Unirme a La Cámpora? Juro que cantaré y bailaré por ti en cada acto, y ocuparé un lugar en alguna empresa expropiada. ¿Tengo que amenazar con fundir alguna empresa, como tu viceministro Kicillof? Fundiré cualquier compañía que digas, amada mía. Oh, Cristina, no sabes cuánto deseo tenerte a mi lado. No me avergüenzo en lo más mínimo. Por ello publico esta carta, y no necesito que el INDEC esconda ningún detalle de mi amor por ti. Diga lo que diga la Constitución, serás re-reelegida en mi corazón. __________________________________________________________________ Fuente: Libertad Digital
_____________________________________ Me llegó esto por e-mail. Ya sé que es viejísimo. Pero es de toda actualidad. Políticos y jueces poniéndose del lado de los delincuentes, son el origen de los censurables actos de linchamientos y de justicia por mano propia. Señores políticos, señores jueces, señores legisladores: aprendan a diferenciar al ciudadano honesto y trabajador de los delincuentes. Esto así va muy mal. _____________________________________ Salio el fallo de Caperucita y el Lobo Versión de la Justicia Argentina en relación a Caperucita y el Lobo con las ' mejoras' del proyecto de reforma del Código Penal. Visto y considerando: 1) Que Caperucita no desconocía que podía encontrarse con el Lobo. 2) Que tampoco era ajena al hambre del Lobo, ni a los peligros del bosque. 3) Que si le hubiera ofrecido la cesta de la merienda para que el Lobo calme su hambre, no habrían ocurrido los sucesos referidos más arriba. 4) Que el Lobo no ataca a Caperucita de inmediato, y que hay evidencias que primero conversa con ella. 5) Que es Caperucita quien le da pistas al Lobo y le señala el camino de la casa de la abuelita....... 6) Que la anciana es inimputable ya que confunde a su nieta con el Lobo. 7) Que cuando Caperucita llega y el Lobo está en la cama con la ropa de la abuela, Caperucita no se alarma. 8) Que el hecho de que Caperucita confunda al Lobo con la abuelita demuestra lo poco que iba a visitarla, hecho que tipificaría un abandono de persona por parte de la joven Caperucita. 9) Que el Lobo, con preguntas simples y directas, quiere desesperadamente alertar a Caperucita sobre su posible conducta. 10) Que cuando el Lobo, que ya no sabe qué más hacer para alertarla, se come a Caperucita, es porque ya no le quedaba otra solución. 11) Que es altamente posible que antes Caperucita hiciera el amor con el Lobo y lo disfrutara. 12) Que la versión de que Caperucita, cuando oye la pregunta del Lobo: «¿Adónde vas?» responde: «A bañarme desnuda en el río..», según testimonio de la ardilla que dice que le confeso el sapo antes de fallecer, cobra cada día más fuerza- 13) Que se desprende del punto anterior que es Caperucita la que provoca los más bajos instintos, brutales y depredadores, en la pobre fiera. 14) Que el Lobo ataca, pero tal hecho corresponde a su propia naturaleza y a su instinto natural y animal, exacerbados por la conducta de la susodicha Caperucita 15) Que párrafo aparte para la madre de Caperucita, quien exhibe culpabilidad por no acompañar a su hija. Por todo lo antes dicho, se revoca el fallo de Cámara, absolviéndose al Señor Lobo y se dispone además: a) Apercibir a la familia de Caperucita, imponiendo a la abuela presentarse en hospital a designar, para su observación gerontológica, b) A la madre condenarla al pago de las costas y honorarios correspondientes derivados del presente juicio c) A la familia de Caperucita a pagar la suma de $ 100.000 en concepto de indemnización al señor Lobo Aclarase asimismo en el presente fallo que este proceso no afecta el buen nombre y honor del Señor Lobo y que este juzgado agradece el apoyo de las madres y abuelas de Plaza de Mayo en favor del señor lobo. Publíquese, archívese, y téngase por firme el presente fallo.... E.Raúl Zaffaroni SUPREMA CORTE DE JUSTICIA

________________________________________________ Interesante artículo para ir entendiendo qué es lo que nos pasa y por qué nos pasa. ________________________________________________ El “garantismo” como condición necesaria de la inseguridad – Por Nicolás Márquez Así como el vocablo “progresismo” es utilizado a modo de desprendimiento del término “progreso” (a fin de asociarlo tramposamente con el “avance” o el “bienestar” en cualquier área que se trate), por oposición, quien contradiga alguno de los “cambios” divulgados por el catecismo progresista es de inmediato calificado y demonizado difamatoriamente como un “retrógrado”. Si bien queda claro que oponerse a novedades nocivas no implica ser tal cosa, la etiqueta ya queda colocada y luego es difícil erradicarla cuando detrás del estigma hay además una profusa campaña mediática dirigida a consolidar negativamente el mote de “reaccionario” para con todo aquel que se aferre al sentido común en vez de a supersticiones ideológicas de vanguardia o a modas corruptas o corruptoras. Este tipo de trampas lingüísticas (asimilar el “progreso” con el “progresismo”) no es nuevo ni exclusivo, y de manera similar aparece en aquello que conocemos como “garantismo” (que es la corriente criminológica del progresismo), doctrina europea pretendidamente “de avanzada”, tendiente a beneficiar siempre y de cualquier modo a los delincuentes o malvivientes por todo concepto. Luego, así como nada tiene que ver el “progreso” con el “progresismo”, mutatis mutandis, nada tienen que ver las “garantías” jurídicas con el “garantismo” jurídico. La reivindicación de aquéllas hacen al funcionamiento del Debido Proceso pero la vigencia de ésta hace que el Debido Proceso no tenga ningún sentido, porque el criminal siempre será justificado y exculpado en su accionar cualquiera sea, en aras de determinadas excusas ideológicas y/o sociológicas. Digno discípulo de su maestro Si bien en el microclima de las ciencias jurídicas no son pocos quienes le adjudican al italiano Luigi Ferrajoli ser de alguna manera el principal referente de la ideología “garantista”, va de suyo que de todos los propagandistas y “pensadores” recientes que activan o activaron en este campo denominado progresismo-garantismo (nigromancia que bien podría denominarse como “marxismo cultural”) ninguno de ellos ha contribuido tan eficazmente en promover esta tendencia como el conspicuo divulgador francés Michel Foucault, cuyo taquillero libro “Vigilar y Castigar” (publicado en 1975) hizo y sigue haciendo perniciosos estragos en el grueso de las facultades humanísticas de Europa e Iberoamérica, pero fundamentalmente en las de Derecho (y muy especialmente en la Argentina), a pesar de que su pintoresco autor no sólo no era abogado sino un psicólogo con aspiraciones de filósofo. Este curioso personaje nació en 1926, publicó varios libros, dio clases en distintas unidades académicas, vivió y predicó su “pensamiento” en varios países de una manera errática y, como consecuencia de su muy desordenada vida personal, murió de SIDA en 1984. El propio Foucault en la citada obra Vigilar y Castigar sostiene que: “La existencia del crimen manifiesta felizmente algo irreprimible que es propio de la naturaleza humana; es necesario no ver en ello una debilidad o una enfermedad sino más bien una energía que se fortalece mientras se manifiesta una impresionante protesta de la individualidad humana, lo cual le presta su extraño poder de fascinación”, y en debate público que Foucault mantuvo con el lingüista Noam Chomsky, aquél le espetó que “Cuando el proletariado tome el poder, tal vez ejerza frente a las clases en las cuales acaba de triunfar un poder violento, dictatorial y hasta sangriento. No veo qué objeción se pueda hacer a eso”. Se puede advertir sin demasiado esfuerzo que en estas breves manifestaciones expuestas, que aquí no estamos frente a alguien que sólo padece un severo dogmatismo ideológico, sino que el dicente además se aferra a dichas afirmaciones persiguiendo el probable fin de calmar o aliviar no pocos desórdenes de su alma y de su psiquis. No es para menos, puesto que según lo afirma el notable pensador de origen marxista Juan José Sebreli (buen conocedor de la obra de Foucault): “La glamorización de la locura fue otro de los temas que contribuyó a la fama de Foucault. En su juventud, él mismo había estado al borde de la locura, con varios intentos de suicidio, adicción al alcohol y agresiones a compañeros de estudio. Su padre lo llevó a tratarse al hospital psiquiátrico Santa Anna, donde hubo de trabajar después como psicólogo practicante. Los problemas de identidad de Foucault eran tales que a los 30 años confesaba en carta a una amiga ´haber vacilado entre hacerme monje o tomar el desvío de los caminos de la noche´”, agregando que: ”Después de exaltar la locura, no le quedaba a Foucault nada más transgresor que la reivindicación del crimen. Ambos, delito y locura, le parecían las únicas formas posibles de rebelión contra una sociedad disciplinaria que lograba asimilar a todos los inconformismos”. ¿Y quién es el discípulo vernáculo de este idolatrado referente del garanto-abolicionsimo trasnacional? Pues no otro que el mediático regenteador de prostíbulos y Ministro de la Corte Suprema kirchnerista Eugenio Zaffaroni, quien no solo comparte con Foucualt su peligroso pensamiento de tinte marxistoide sino también su publicitada faloadicción, actividad personalísima que en principio no tendría nada de reprochable puesto que la misma forma parte de su sagrada esfera privada, aunque sin embargo, existe la duda razonable de que Zaffaroni hace de su heterodoxa y desprejuiciada visión de la sexualidad una suerte de autojustificación ideológica a la hora de sentenciar como Juez, tal como pareciera haberse puesto de manifiesto cuando el propio Magistrado kirchnerista resolvió en sentencia judicial suya, que si una niña de ocho años fue obligada por un mayor a practicarle sexo oral, esto no constituye delito alguno en tanto y en cuanto el horrible vejamen haya sido efectuado “con la luz apagada”, puesto que tal aberración sería asimilable a “chupar un caramelo” y por consiguiente, la menor no se vería mayormente afectada por el accionar del depravado. Conclusión: en insólito fallo, el delincuente sexual fue liberado de culpa y cargo por Zaffaroni y sus notorios argumentos garantistas. Estas y otras “innovaciones” son las que llevan adelante estos referentes del garantismo penal, cuya expresión radicalizada y extrema es el “abolicionismo”, pensamiento criminológico que nos invita directamente a abolir las cárceles, el Código Penal, la Policía y toda institución considerada “represiva”. O sea que sin eufemismos, Foucault, Zaffaroni y otros elementos del mismo club, nos invitan sin ambages a convivir con los criminales en un clima de caos y anarquía. En efecto, el abolicionismo supone que el delincuente, al obrar, no hace otra cosa que “devolverle” a la sociedad la injusticia que recibió de ella, de modo tal que hasta podría decirse que su víctima concreta, un miembro cualquiera de la sociedad, “representa” a sus victimarios. Cuando roba o mata a un transeúnte, entonces viene el delincuente a retribuir la injusticia que él mismo “padeció”. Vale decir, este esquema de razonamiento no es más que una suerte de refrito de la “lucha de clases” marxista, pero llevada a cabo en el plano criminológico. Esta y no otra es la corriente de pensamiento impuesta con distintos niveles de intensidad y prepotencia sobre la población desde los diversos establecimientos informativos, propagandísticos y educativos de Argentina, en un exasperante clima de hegemonía discursiva y monopolización doctrinaria en la cual periodistas, docentes, “artistas”, burócratas y políticos de toda laya (oficialistas y opositores) aplauden y convalidan estas infames excentricidades, mientras ellos mismos viven acomodadamente en barrios cerrados rodeados de custodios y toda una corte de costosa vigilancia personal. Un asunto de largo plazo Los resultados de esta influencia ideológica, justamente por ser un ascendiente perteneciente al mundo de las ideas y las teorías, por su naturaleza intangible no siempre son tan fáciles de apreciar en el marco de una estricta relación causa-efecto. Por lo tanto, el drama de la inseguridad local es mucho más difícil de solucionar de lo que se piensa, puesto que un problema fáctico y material determinado se solucionaría con una política correcta y concreta mantenida en un plazo corto o mediano de tiempo (verbigracia en el caso de aplicar una política puntual dirigida a combatir la inflación, la indigencia o una epidemia), pero en cambio revertir un agujero cultural afianzado y enquistado en la forma de pensar del grueso de los estamentos de la comunidad (sobre todo en los sectores universitarios, dirigentes y formadores de opinión) resulta un drama mucho más complejo de resolver, precisamente porque los cambios culturales no se llevan a cabo en una temporada de verano o algún ocasional fin de semana largo (de esos que abundan en los tiempos que corren), sino que se requiere del paso continuo de varias generaciones para revertirlo, en donde además debe aplicarse una política uniforme y sostenida en el tiempo, siendo que además la misma debería atravesar distintos gobiernos que encima probablemente serían de diferente signo partidario. El garantismo en números ¿Cuáles es la situación objetiva del crimen y la inseguridad en la Argentina tras diez años de relato y aplicación del garantismo? Vayamos a cuenta. Conforme reciente publicación del The World Justice Project (El Proyecto de Justicia Mundial) publicado en el mes de marzo de 2014, en el ranking internacional de inseguridad la Argentina kirchnerista obtuvo el 83º puesto a nivel mundial sobre 99 países estudiados (siendo el décimo entre las 16 naciones de América Latina que fueron medidas). Asimismo, según reciente informe del Observatorio Hemisférico de la Organización de los Estados Americanos (OEA), se reveló que el índice de robos en la Argentina duplica la tasa promedio evaluada en 28 países americanos. En efecto, la tasa de robos tras la “década ganada” es de 973 cada 100.000 habitantes, cuando el promedio en el resto del continente es de 456 cada 100.000 habitantes. Como si estos datos objetivos e internacionales fueran insuficientes, nos encontramos con alarmantes guarismos arrojados por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) (como parte de su informe sobre la inseguridad en América Latina). En el mismo, nos topamos con que la Argentina quedó “liderando” el ranking de robos por habitante, puesto que de acuerdo con el relevo realizado, nuestro país registra una tasa de 973,3 asaltos cada 100.000 habitantes. Segundo y muy atrás quedó México, con una tasa de 688 robos, y luego Brasil, con 572,7. Para a nadie es ajeno que esta inseguridad creciente tiene como una de las causas atendibles el exorbitante aumento del narcotráfico que se ha introducido en el país (téngase presente que la apología de la liberación y legalización del consumo y venta de drogas constituyen otro de los habituales fetiches propagandísticos del progresismo), tal como lo confirma otro informe de la ONU, el cual señala que la Argentina kirchnerista está entre los tres lugares más mencionados como puntos de partida de la droga (detrás de Brasil y Colombia) en todo el mundo. ¿Es el “garantismo” la causas de tamaño retroceso en materia tan delicada como lo es la inseguridad? Sería un reduccionismo echarle la culpa de manera exclusiva y excluyente a este desvío ideológico sin atender causas complementarias o concomitantes que también hacen lo propio. En efecto, no podemos soslayar dos causas relevantes como lo son por un lado la miseria desparramada en vastos sectores de la comunidad (a pesar del excelente contexto internacional del que gozó el país durante el último decenio transcurrido) y por el otro el pésimo desempeño de un Estado corrupto e ineficiente que vive gastando energías, dinero y tiempo en todo tipo de emprendimientos dirigistas y demagógicos en vez de concentrarse en sus quehaceres naturales y esenciales (como lo es la seguridad física y material de sus habitantes). Luego, el aporte del garantismo al actual estado de situación creemos que ha consistido en imponer en las nuevas generaciones una forma mentis signada por el permisivismo, la promiscuidad, el facilismo, el vicio, el igualitarismo y un peligroso horizontalismo que erosionó toda noción de responsabilidad personal, destruyó todo principio de autoridad y abolió todo discernimiento acerca de la relación natural de mando y obediencia. En suma, la cultura del esfuerzo fue reemplazada, legislada e institucionalizada por la cultura de la demanda. A la vez que la natural relación premio-castigo fue sustituida por el alegre premio inmerecido, indiscriminado, irreflexivo y permanente. Entonces, si el que cumple y el que no cumple obtienen el mismo premio, a la postre no cumple ninguno. En suma, consideramos que infortunadamente son estos los valores que priman hoy de manera generalizada e institucionalizada en la Argentina, y aun suponiendo que el “garantismo” no sea condición suficiente del caos e inseguridad prevaleciente, al menos, cabe decir sin lugar a la menor duda que este ha contribuido como una condición necesaria para edificar el inaceptable desorden vigente. NOTAS: La obra de emblemática de Luigi Ferrajoli, titulada ” Sobre los derechos fundamentales y sus garantías”, es considerada una suerte de leading case sobre el particular. Título original: Surveiller et punir , 1975, Gallimard. 1976, Siglo XXI Editores, S.A. de C.V. El debate se dio en 1971, se tituló “Naturaleza humana Vs. Poder”, fue transmitido por la televisión holandesa y puede verse completo en el siguiente link: http://www.youtube.com/watch?v=W0_3GADQovQ Juan José Sebreli. Sudamericana. “El olvido de la razón”, Buenos Aires, septiembre de 2006, 409 págs http://www.adoptar.org.ar/2011/08/zaffaroni-si-hay-oscuridad-no-hay-abuso-sexual/ Argentina quedó en el puesto 83 en un ranking mundial sobre seguridad. http://www.clarin.com/politica/Argentina-puesto-ranking-mundial-seguridad_0_1096690584.html Ranking de robos: la Argentina, en el primer lugar Según un informe de la OEA, el país tiene el índice más alto de América. LA NACION.http://www.lanacion.com.ar/1513257-ranking-de-robos-la-argentina-en-el-primer-lugar Para la ONU, Argentina es el país de América Latina con más robos por habitante. El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo emitió un informe sobre inseguridad en el continente. Nuestro país quedó a la cabeza del ranking de asaltos cada cien mil habitantes.http://www.infobae.com/2013/11/14/1523693-para-la-onu-argentina-es-el-pais-america-latina-mas-robos-habitante Informe de la ONU. La Argentina, tercero entre los países de los que sale más cocaína. Está detrás de Brasil y Colombia como puerto de origen de la droga. LA NACION. http://www.lanacion.com.ar/1595897-la-argentina-tercero-entre-los-paises-de-los-que-sale-mas-cocaina _______________________________________________ La Prensa Popular | Edición 280 | Martes 6 de Mayo de 2014

________________________________________________ Esta Revolución Comunista y estos líderes, produjeron miseria, falta de libertades y derechos y fusilamientos en la Isla. Cuando se quiso exportar a toda latinoamérica llevó su cuota de sangre a estos países. Y todavía hay gente que mataría a otros o sus propias vidas para imponerla por la fuerza. Por lo menos sepamos cómo viven sus líderes y si viven de acuerdo a los principios que postulan, o no. _________________________________________ La verdadera vida de Fidel Castro: yates, residencias lujosas y viajes con millonarios mayo 22, 2014 By Informador Público Su guardaespaldas durante 17 años cuenta que el dictador cubano “nunca ha renunciado al confort del capitalismo ni ha vivido con austeridad”. (LD/AGENCIAS).- “En contra de lo que siempre dice, nunca ha renunciado al confort del capitalismo ni ha elegido vivir con austeridad”, escribe Juan Reinaldo Sánchez, que durante 17 años fue guardaespaldas de Fidel Castro y que ahora publica un libro sobre la vida privada del líder de la revolución cubana. Yates lujosos, una veintena de residencias repartidas por toda la isla o partidas de caza “a lo Luis XV”, tanto en las frondosas provincias del norte como en los privilegiados fondos marinos, son algunos de los detalles que saca a la luz La cara oculta de Fidel Castro, escrito junto al periodista francés Axel Gyldén y que estará en las librerías francesas el próximo día 28. El comandante se cuidó mucho de mantener lejos de la vista de los cubanos su vida privada, “el secreto mejor guardado de la Revolución”, asegura Juan Reinaldo Sánchez, según los extractos del libro que ha podido consultar Efe. El hombre que acompañó casi a diario a Fidel entre 1977 y 1994 describe el lujoso yate del líder, Aquarama II, copiado del de un allegado del régimen de Fulgencio Batista (presidente de Cuba entre 1940-1944 y de facto en 1952-1959), con cuatro motores, que le regaló el dirigente soviético Leónidas Breznev. Fondeado en su puerto privado de Bahía de Cochinos, cada paseo del barco implica todo un despliegue, que incluye otros dos navíos, uno de ellos totalmente medicalizado, una patrullera militar y varios aviones en alerta para evitar que el comandante sufra un atentado. En general, el Aquarama II sirve para dar agradables paseos marítimos, pero también para ir a Cayo Piedra, una pequeña isla situada en el sureste de Cuba, un “paraíso para millonarios” en el que Castro reposa rodeado de lujo. “Fidel Castro ha dado a entender que la Revolución no le dio ningún respiro, ningún placer; que ignoraba y despreciaba el concepto burgués de vacaciones. Mentía”, afirma Sánchez. El guardaespaldas relata que él estuvo “cientos de veces” en ese “pequeño paraíso”, donde era el encargado de escoltar al comandante durante sus numerosas batidas de caza submarina en unos fondos marinos casi vírgenes. En cuanto el tiempo era clemente, Fidel y su esposa Dalia acudían casi cada fin de semana a Cayo Piedra, mientras que en la temporada de lluvias el comandante prefería la caza del pato en la mansión La Deseada, situada en la provincia de Pinar del Río. “En agosto, los Castro se instalaban durante un mes en su isla de ensueño”, desde la que el líder acudía a La Habana en helicóptero si algún imperativo así lo exigía, añade. Ningún cubano de a pie penetró en la secreta isla de Castro, a la que solo un reducido grupo de privilegiados, casi todos extranjeros, fueron invitados. Reinaldo Sánchez recuerda al expresidente colombiano Alfonso López Michelsen, al empresario francés Gérard Bourgoin, conocido como el “rey del pollo”, el propietario de la CNN Ted Turner o el dictador de la República Democrática Alemana Erich Honecker. Aunque los más habituales del lugar eran el escritor Gabriel García Márquez y el héroe de la revolución Antonio Núñez Jiménez. En una de esas visitas, indica el autor, Fidel propuso a Gabo lanzarse a la conquista de la presidencia colombiana con el apoyo de Cuba, pero el escritor “prefería disfrutar de los placeres de la vida quedándose confortablemente al margen de la política”. Lo que no consiguió con García Márquez, tener un peón en Colombia, lo logró años más tarde con Hugo Chávez en Venezuela, señala Reinaldo Sánchez, quien asegura que el líder cubano “siempre tuvo en la línea de mira el petróleo” de ese país. “Sabía que era la clave para financiar su sueño internacionalista de oponerse a Estados Unidos”, agrega. La cara oculta de Fidel Castro no describe solo el lujo de la vida del dictador cubano, sino que también analiza otros aspectos de su régimen, la dinastía familiar, seguida por la de su hermano Raúl. El ex guardaespaldas también se centra en la costumbre que tenía Fidel de grabar a todos sus colaboradores y allegados o su intento por extender la revolución a Nicaragua. Reinaldo Sánchez cayó en desgracia en 1994 por pedir la retirada y la jubilación. Fue encarcelado y, tras múltiples peripecias, logró escapar en 2008 para reunirse con su familia en Estados Unidos.
Carta abierta al General Milani julio 26, 2014 Por Juan Manuel Otero Sr. General César Milani: Usted afirmó que en una de las causas en su contra hubo “testigos falsos” y “cosas muy jodidas”. Me llama la atención que tan alto oficial de Inteligencia muestre sorpresa por este pequeño detalle, simulando absoluto desconocimiento del reiterado procedimiento llevado a cabo en los juicios de lesa humanidad. General Milani, sabrá Ud. de sobra que esa es la forma en que se han desarrollado todas las causas, con falsos y mendaces testigos, suposiciones como pruebas concluyentes, dichos de terceros ajenos a la causa, negación del derecho a la defensa, violación de normas constitucionales y del Tratado de Roma, prevaricación de los excelentísimos señores jueces de los Tribunales, desprecio por el principio jurídico que no hay delito sin ley previa anterior al hecho que se juzga, (nullum crime, nulla poena sine praevia lege). En fin, nada nuevo. Lo que pasa es que ahora es Ud. el llamado al banquillo. Y se sorprende, tal vez con justa razón, la presunción de inocencia es un derecho humano. Pero General, no lo he oído en la última década alzar su voz por los camaradas que están encarcelados sin sentencia, sin pruebas, apenas con dichos de “testigos estrellas” que afirman que alguien le dijo que alguien le había dicho que tal vez haya sido de tal forma… sin elementos que justifiquen su cruel e ilegítimo martirio. Y a Ud. le habría correspondido hacer oír su voz, usted es el Jefe del Ejército. Pero ninguna palabra escuché de su boca, ningún alegato leí en publicación alguna, ni la más breve opinión. Nada. Sólo vi sus reverencias al Gobierno, su escandaloso enriquecimiento. Su silencio absoluto lo descalifica como supuesto camarada. Usted no merece vestir ese uniforme. ¿Y qué me dice de la corrupción de la que se lo acusa por sus propiedades de lujo? ¿En esa causa también hay testigos falsos y cosas muy jodidas? Claro que no me extrañaría que Ud. se aferre al salvavidas que el gobierno le tiró al Juez Rafecas, seguramente llegarán ambos a la costa, cansados, pero ilesos. General, si pensamos por un momento en las víctimas inocentes de los años de plomo y lo analizamos a la luz de su conducta en la última década, la conclusión es una sola USTED ES INDIGNO, usted no es camarada de nadie… perdón, tiene un camarada: El General Balza. Juan Manuel Otero Fuente: http://site.informadorpublico.com/2014/07/26/carta-abierta-al-general-milani/
El kirchnerismo y el curro de los DDHH LAS COSAS POR SU NOMBRE Cuando Mauricio Macri dijo que, una vez instalado como espera en la Casa Rosada, pondría fin a “los curros” de los derechos humanos, aludía a los negocios de integrantes de la rama empresarial de Madres de Plaza de Mayo que, a cambio de cantar loas al gobierno kirchnerista y sumar sus voces al coro de aplaudidores que asistirían a los actos propagandísticos que montaría, recibieron vaya a saber cuántos millones de dólares que pronto se esfumarían. El jefe de Gobierno porteño pudo haber ido mucho más lejos. Con astucia envidiable, el pragmático matrimonio santacruceño se las arregló para apropiarse de una causa que le aseguraría un barniz ético que de otro modo nunca hubiera conseguido. Al erigirse en paladines un tanto tardíos de los derechos humanos, Néstor Kirchner y su esposa lograron congraciarse con una parte sustancial de la progresía local, en especial con la vinculada, aunque sólo fuera emotivamente, con los grupos terroristas que, luego de perder la guerra sucia, triunfarían en el terreno político. Andando el tiempo, se oxidaría el blindaje moral que les prestaron a los kirchneristas sus nuevos aliados, pero así y todo sigue siéndoles útil. A los Kirchner les resultó asombrosamente fácil reemplazar el relato que escribieron mientras estaban en Santa Cruz por otro decididamente mejor. En el Sur acumularon poder y dinero aprovechando con habilidad las oportunidades para lucrar que les ofrecieron primero los militares y, después, los menemistas “neoliberales”. Aunque virtualmente todos sabían muy bien que, antes de trasladarse a la Capital Federal en mayo de 2003, Néstor y Cristina nunca habían manifestado el menor interés por los derechos ajenos, ya que a su juicio se trataba de un tema minoritario que no les brindaría ninguna ventaja política o material, la gente de las agrupaciones formadas por los parientes de los desaparecidos y sus simpatizantes no se dejaron preocupar por tal omisión. Sin vacilar un solo minuto, los abrazaron. Se entiende: billetera mata no sólo galán sino también a “idealistas” politizados. Con muchísimo dinero aportado por los contribuyentes, los Kirchner se compraron una nueva identidad, la de defensores heroicos de las víctimas de la brutalidad castrense. Se trataba de una proeza que le permitiría a Cristina andar por el mundo sermoneando a los mandatarios de otros países que, en su opinión, no estaban a su altura, además, claro está, de ensañarse con “la derecha” nativa. Al hablar de “los curros” posibilitados por la voluntad de los kirchneristas de hacer creer que les importan los derechos humanos, Macri sorprendió a los muchos que, por sus propios motivos, han preferido no arriesgarse criticando la forma en que Cristina ha sacado provecho de un asunto tan sensible. Aun cuando lo atribuyeran a una maniobra política cínica, guardarían silencio por miedo a ser acusados de solidaridad para con la represión ilegal. Pero después de coincidir con el juicio del presidenciable porteño Graciela Fernández Meijide y Julio César Strassera, dos personas intachables que, a diferencia de los Kirchner, sí se habían opuesto al terrorismo estatal cuando hacerlo era peligroso, Sergio Massa intervino afirmando que ha llegado la hora de “cerrar la etapa de los derechos humanos”, ya que a su entender no sirve para nada seguir mirando para atrás. Como fue de prever, Florencio Randazzo, Agustín Rossi y otros kirchneristas renombrados por su apego a principios humanitarios elevados reaccionaron con furia, acusándolo de querer dejar al pueblo argentino a la merced de lobos genocidas sueltos. Délfico como siempre, Daniel Scioli fue más cauto: aseveró que “el compromiso con la verdad y la justicia no se clausura, en esto debemos estar unidos los peronistas”. Sin embargo, sucede que, tanto para Cristina como para los demás compañeros de la gran familia peronista, el fervor por “la verdad y la justicia” no significa querer que rindan cuenta los terroristas o sus enemigos de la Triple-A que fue creada, con la aprobación evidente del general Juan Domingo Perón, por “el brujo” José López Rega para eliminar a los imberbes del ala revoltosa del movimiento, por lo que hicieron antes del golpe militar de marzo de 1976 cuando la Argentina estaba, al menos formalmente, en democracia. Para casi todos los autoproclamados militantes de los derechos humanos, las únicas violaciones realmente condenables fueron las perpetradas por integrantes del régimen militar y sus auxiliares policiales o civiles. Como Massa ha señalado, el gobierno kirchnerista y sus socios insisten en aferrarse a un período determinado que terminó hace más de treinta años. Que Cristina y los suyos se esfuercen por impedir que el país salga por fin de la década de los setenta del siglo pasado puede comprenderse. Si bien les ha sido necesario cambiar muchas cosas, entre ellas su propio pasado, creen que les conviene continuar reeditando las batallas ideológicas de su juventud cada vez más lejana. Parecen convencidos de que en aquel entonces todo era mucho más sencillo, que se trataba de una guerra entre el bien y el mal en la que ellos mismos desempeñaban un papel histórico y que, a pesar de algunos reveses coyunturales, finalmente ganaron. Como la Presidenta nos informa en sus arengas ya cotidianas, el Gobierno que encabeza sigue luchando con coraje sobrehumano contra golpistas agazapados, poderes corporativos concentrados que sirvieron a la dictadura y que sueñan con volver, medios de difusión colaboracionistas, neoliberales y otros demonios igualmente malignos. Da a entender que la única alternativa al kirchnerismo es una tiranía militar, lo que es absurdo puesto que las fuerzas armadas, hambreadas y humilladas por un gobierno que no las respeta, no están en condiciones de tomar el poder y, de cualquier modo, son plenamente conscientes de que intentar salvar a la Patria de sí misma una vez más no podría sino culminar en un nuevo desastre. Así y todo, Cristina habla y, lo que es peor, gobierna como si aún se viera frente a una oposición representada por un régimen que se fue hace mucho tiempo. Su negativa a adaptarse a los tiempos que corren ha tenido consecuencias catastróficas para el país que, por injusto que le parezca a la señora, ya se encuentra en la segunda década del siglo XXI. Sería reconfortante suponer que el entusiasmo por los derechos humanos de la Presidenta, los muchachos ya no tan jóvenes de La Cámpora y los dechados de virtud democrática que ocupan cargos en su gobierno se basa en un compromiso sincero con la justicia, pero no hay demasiadas razones para creerlo. El que tantos “militantes” de la causa sean familiares de desaparecidos politizados hace temer que lo que los motiva tenga menos que ver con la esperanza de que la Argentina deje atrás un pasado violento que con el deseo de continuar librando una vendetta personal contra los uniformados, una vendetta que, como sucede en Sicilia, será heredada por sus descendientes. El contraste con lo que sucedió en la mayor parte de Europa después de la Segunda Guerra Mundial es notable. Luego de una etapa breve en que las víctimas de la barbarie nazi procuraban vengarse contra todos los alemanes y otros involucrados, casi todos optaron por intentar reconciliarse, limitándose a perseguir a los jefes más responsables, como en efecto haría el gobierno del presidente Raúl Alfonsín. La actitud de los “militantes” kirchneristas ha sido mucho más dura; quieren que no haya excepciones, a menos que sea cuestión de acusados de abusos graves como el jefe del ejército César Milani que juran sentirse parte del proyecto “nacional y popular” y por lo tanto merecen ser perdonados. Al permitirle a Milani hacer gala de sus opiniones en tal sentido, Cristina abrió la puerta a la eventual repolitización de instituciones armadas que, en una democracia sana, deberían permanecer totalmente despolitizadas. En otros países, como Sudáfrica y España, los gobiernos democráticos que sucedieron a dictaduras crueles decidieron que sería mejor desistir de tratar de aplicar retroactivamente la ley. Antes de la llegada al poder de los Kirchner, la Argentina pareció haber adoptado una versión parcial de la estrategia así supuesta, ya que el gobierno de Alfonsín impulsó el procesamiento de los militares y cabecillas terroristas acusados de cometer graves crímenes de lesa humanidad, pero por motivos más políticos que éticos, la tregua que siguió fue abrogada por los santacruceños. Pudieron hacerlo no sólo porque las fuerzas armadas, desdentadas y desmoralizadas, no planteaban una amenaza real, sino también porque a ciertos sectores les resultaba más atractivo reanudar los conflictos de tiempos ya idos que sentirse constreñidos a enfrentar los desafíos planteados por el enésimo fracaso socioeconómico y político de una serie ya insólitamente prolongada. Es escapista suponer que, para la Argentina actual, ha de ser prioritario castigar a militares por lo que jefes ya muertos les ordenaron hacer casi cuarenta años atrás, pero los kirchneristas se han destacado más por su voluntad de aprovechar políticamente los gravísimos problemas estructurales del país que por intentar solucionarlos o, por lo menos, atenuarlos, razón por la que optaron por seguir rebobinando la historia para luchar contra un enemigo que hacía décadas había abandonado el campo de batalla.

Hacía mucho que no hacía un post. Me decidí a hacer este porque me indigna el tratamiento que le están dando a la desafortunada jugada del domingo pasado, 20-09-2015 donde resultó lesionado, y de gravedad, el jugador Ham. Yo entiendo que los periodistas necesitan vender. Entiendo que los demás equipos argentinos odien a Boca. Pero todo tiene un límite. No se pueden ensañar tanto contra una persona. Y Tévez es una persona y muy valiosa. Como jugador y como persona. Lo que hice fue bajar el video de youtube, verlo con VLC, analizarlo cuadro por cuadro y de ahí resultan las siguientes imágenes. Algo que cualquiera puede hacer y más aún los periodistas. Las imágenes: Fíjense cómo venía Ham. A matar o morir. En las siguientes: Tévez va con el lado interno del pie, como quien va a jugar una pelota. Nada que ver con meter un planchazo y menos buscar fracturar. Sigue el pie de costado para jugar la pelota. Aunque parezca muy infantil, es Ham el que choca con el botín de Tévez. Yo creo que fue una jugada tan accidental y sin mala intención, que no solamente el árbitro no sancionó falta, sino que ningún jugador de Argentinos juniors fue a recriminar nada a Carlitos Tévez. De otro modo se lo hubieran comido crudo. El video de youtube es el que sigue, accesible a cualquiera: Post hecho con buena intención. No quiero defender ni ofender a nadie. Pero me molesta el ensañamiento con Tévez de los periodistas que quieren vender y de los hinchas rencorosos de otros equipos.