sts32
Usuario (Guatemala)
1960-1996, 36 años de conflicto armado El coronel Carlos Castillo Armas revirtió muchos de los cambios realizados por Arbenz con anterioridad, llevando una política que se abanderaba como anticomunista. Fue asesinado en 1957, por lo que el Congreso de la República hubo de nombrar a presidentes interinos sucesivamente para llenar el vacío de poder dejado. Dentro de ellos se nombró el General Miguel Ydígoras Fuentes, anterior Ministro de Obras Públicas en la dictadura ubiquista y detractor de las políticas de Arévalo y Arbenz. Ydigoras formó en Guatemala a los activistas que intentaron la fallida Invasión de Bahía de Cochinos. Los boinas verdes (United States Army Special Forces) se instalaron en el país, y entrenaron a su ejército hasta convertirlo en la fuerza antiinsurgente más poderosa de América Central. Organizaciones como la Mano Blanca o el Ejército Secreto Anticomunista realizaron una actividad violenta que tuvo su paralelismo con los cruentos asesinatos y secuestros realizados por los radicales comandos de la ORPA (Organización del Pueblo en Armas). Dichos guerrilleros izquierdistas fueron patrocinados por el gobierno soviético y cubano. Dicha época fue caracterizada por excesos cometidos particularmente por el bando del ejército, financiado principalmente por el gobierno de los Estados Unidos y cuyas masacres aún son investigadas hoy en día. En respuesta a su gobierno cada vez más autocrático, un grupo de oficiales militares de menor rango, entre los que estaba Alejandro Yon Sosa, se rebeló, intentando derrocarlo en 1960. Cuando fracasaron, varios huyeron y establecieron lazos estrechos con Cuba. Este grupo se convertiría en el núcleo de las fuerzas armadas de insurgencia que lucharían contra los gobiernos militares durante los 36 años siguientes. Sus cuatro grupos principales guerrilleros de izquierda realizaron sangrientos sabotajes económicos y ataques armados a las instalaciones del gobierno y los miembros de las fuerzas de seguridad estatal. Estas organizaciones se combinarían para formar la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG) en 1982. URNG La Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (UNRG) fue fundada el 07 de febrero de 1982, como resultado de la coordinación de los cuatro grupos guerrilleros más importantes de Guatemala. Estas guerrillas eran: Ejército Guerillero de los Pobres (EGP), la Organización del Pueblo en Armas (ORPA), las Fuerzas Armadas Rebeldes (FAR), y el Partido Guatemalteco del Trabajo (PGT). La URNG presento un avance en la lucha revolucionaria a inicios de 1980, teniendo mayor presencia en poblaciones caracterizadas por la pobreza y la marginación, especialmente en la zona occidental del país en Quiche, Huehuetenango y San Marcos. Después del golpe de Estado en 1954 que derroco a Jacobo Arbenz, el segundo gobierno de la revolución democrática en Guatemala, y la instauración de la dictadura militar de Castillo Armas, se dio una serie de fricciones entre los movimientos populares y el gobierno que estaba al servicio de las elites político-económicas del país, siendo la principal razón de conflictos la tenencia de la tierra. Al ser interrumpido el gobierno del Coronel Arbenz también se dio la interrupción del programa de Reforma Agraria que beneficiaba en su mayoría a los campesinos del area rural. Por esta razón en 1960 un grupo de oficiales del Ejército que fueron partidarios de Arbenz y dirigentes campesinos, encabezaron un golpe de Estado sin éxito, después de eso se van a la clandestinidad e inspirados por el triunfo de la Revolución cubana fundan los primeros nucleos guerrilleros que después darían origen a FAR de ideología marxista-leninista que fue uno de los movimientos guerrilleros más antiguos de América Latina, de la cual más tarde se desprendería el EGP. En 1966 llega a la presidencia el gobierno de Julio César Méndez Montenegro, quien se llama así mismo "El tercer gobierno de la Revolución" con el que se logra una breve tregua con la insurgencia, pero esta tregua dura poco tiempo, debido a la fuerte ofensiva contra-insurgente que lanza el Ejército, secundada por el nacimiento de bandas paramilitares de ultraderecha que inician la practica de la desaparición forzada de opositores de izquierda. Algunas de sus organizaciones miembros estuvieron vinculados a los secuestros y asesinatos del embajador estadounidense John Gordon Mein; y del embajador alemán Karl von Spreti. Década de los 70 y el genocidio maya Poco tiempo después hubo elecciones democráticas y resultó Presidente electo Julio César Méndez Montenegro en 1966. Aunque en un principio parecía haberse conseguido una democracia transparente, el ejército, que tuteló el gobierno, lanzó una fuerte campaña contra la insurgencia que rompió en gran parte el movimiento guerrillero en el campo y comenzó el conflicto civil que habría de causar centenares de miles de víctimas, en su mayoría por los militares guatemaltecos. Las comunidades indígenas fueron las más afectada durante el conflicto armado interno El Coronel Carlos Manuel Arana Osorio (1970-1974) fue el primero de una larga serie de presidentes militares, intensificándose los visos fascistas que con motivo de detener la acción insurgente y bajo la justificación del anticomunismo, se iniciaron desde 1954 con la intervención estadounidense. Posteriormente, Arana Osorio alcanzó el grado de General de División. Fue conocido por su crueldad como El Chacal. En 1972 un nuevo grupo guerrillero se infiltró en el país desde México. En 1974, el General Kjell Lauguerud García derrotó al General Efraín Ríos Montt, el candidato del Partido Demócrata Cristiano, que ya a finales de los ochentas alcanzaría el poder y sería uno de los más corruptos que ha tenido el país. En 1978, el General Romeo Lucas García asumió el poder. En 1970 dos nuevos grupos guerrilleros patrocinados por la Unión Soviética y Fidel Castro, el EGP y la ORPA, intensificaron la insurgencia contra los gobiernos militares. En 1979, Jimmy Carter, prohibió cualquier ayuda militar al ejército guatemalteco, a causa de los sistemáticos abusos de este contra la población y los derechos humanos. Década de los 80 Durante los gobiernos de 1978-1982 (Fernando Romeo Lucas García), 1982-1983 (Efraín Ríos Montt), 1983-1986 (Óscar Humberto Mejía Víctores) provocaron un genocidio con más de 250.000 víctimas mortales, de las cuales 45.000 continúan desaparecidas. El genocidio maya hizo que un millón quinientos mil ciudadanos forzosamente fueran desplazados. La guerra provocó el desplazamiento de 450,000 campesinos, que se vieron obligados a refugiarse en México. Dichos desplazados huyeron tanto de los guerrilleros como de los militares, ya que ambos bandos no respetaron la neutralidad de varias comunidades, causando además 667 masacres y que 443 aldeas completas desaparecieran. A partir de la asunción del general Lucas García, Guatemala entró en un nuevo ciclo de represión. Durante 1979 y 1980 se registraron varias masacres en el interior del país, de escaso eco mediático. El 31 de enero de 1980 la situación en Guatemala pasó a ser objeto de atención mundial por el asalto a la Embajada de España]] y posterior asesinato de 37 personas indígenas sobrevivientes del genocidio; el único superviviente testigo de lo ocurrido fue asesinado al día siguiente. La embajada, situada en la 6ª calle entre la 7ª y 6ª avenida de la zona 9, en la Ciudad de Guatemala, había sido ocupada pacíficamente por un grupo de indígenas provenientes de varias aldeas del departamento noroccidental de El Quiché -un área donde la represión fue especialmente dura durante los meses anteriores- apoyados por estudiantes de la Universidad de San Carlos. Su objetivo era llamar la atención de la opinión internacional sobre una serie de masacres en sus comunidades realizadas por el ejército. Durante la ocupación de la legación, el embajador español, Máximo Cajal, exigió a las autoridades guatemaltecas por vía telefónica que no intervinieran, respetando la extraterritorialidad de la misión diplomática. Dicha petición fue reforzada por el gobierno español mediante una llamada del ministro de Asuntos Exteriores al general Lucas García, que declinó ponerse al aparato. Las fuerzas de seguridad irrumpieron en el recinto y el saldo fue de 37 fallecidos, incluyendo el cónsul español Jaime Ruiz del Árbol, el ex vicepresidente de Guatemala Eduardo Cáceres, el ex canciller guatemalteco Adolfo Molina y el padre de la Premio Nobel Rigoberta Menchú, Vicente Menchú, uno de los líderes de los indígenas ocupantes. Se salvaron, con graves quemaduras, el Embajador de España y un indígena que fue secuestrado el día después del hospital donde convalecía de sus heridas, torturado y asesinado. Su cuerpo, arrojado frente a la Universidad de San Carlos, tenía un cartel colgado del cuello con la frase "Cajal, comunista, te ocurrirá lo mismo". El gobierno español evacuó al Embajador Máximo Cajal, con la asistencia del cuerpo diplomático en Guatemala y rompió relaciones diplomáticas con el país. Unos meses después fue asesinado de 55 disparos Roberto Mertins Murúa, director del Instituto Guatemalteco de Cultura Hispánica -actual Centro Cultural de España en Guatemala-, que había criticado en Televisión Española la actuación de las autoridades militares en el asalto a la embajada. Durante los siguientes años, sucesivas comisiones de investigación llegaron a la conclusión, aceptada por el gobierno guatemalteco en 1984, de que las víctimas habían muerto por quemaduras producidas por granadas de fósforo blanco, asumiendo que la Policía Nacional de Guatemala era la responsable de lo acaecido y exonerando completamente a los ocupantes de cualquier responsablidad en el trágico desenlace. No obstante, hasta el día de hoy, medios afines a la ultraderecha militar siguen defendiendo que los ocupantes se autoinmolaron, y acusan en particular al embajador Cajal de connivencia con la guerrilla. El problema institucional relacionado con los fraudes en las elecciones en 1982 surgió de nuevo. El 9 de marzo de ese año el ejército era el encargado de velar por el buen desarrollo de las elecciones. Varios de los "jóvenes oficiales" y, entre ellos, el ex candidato presidencial Otto Pérez Molina (elecciones 2007), eran los encargados de vigilar la transparencia de dichas elecciones directamente en las urnas; dándose cuenta del fraude, el 23 de marzo de 1982 dieron un golpe de Estado para evitar la toma de posesión del recién electo presidente militar Ángel Aníbal Guevara. El General Ríos Montt se aprovechó de la situación y luego de un conveniente cambio de religión, formó una junta militar de tres miembros que anuló la constitución de 1965, disolvió el Congreso, suspendió los partidos políticos y anuló la ley electoral. Después de unos meses, Ríos Montt despidió a sus colegas de junta y asumió de facto el título de “Presidente de la República” gobernando en solitario. Las fuerzas guerrilleras, Cuba, la Unión Soviética y sus aliados izquierdistas denunciaron a Ríos Montt. El Presidente procuró derrotar a los guerrilleros con acciones militares y reformas económicas. En mayo de 1982, la Conferencia de Obispos Católicos acusó a Ríos Montt de la responsabilidad de cultivar la militarización del país y continuar las masacres de civiles por medios militares. El ejército de Ríos Montt y las Patrullas de Autodefensa Civil (PAC), recobraron esencialmente todo el territorio guerrillero; la actividad guerrillera disminuyó y fue en gran parte limitada a operaciones de golpear y huir. Ríos Montt ganó esta victoria parcial a un enorme costo de muertes civiles. La breve presidencia de Ríos Montt fue probablemente el período más violento del conflicto de 36 años, que resultó en aproximadamente 60.000 muertes de civiles, en su mayoría indígenas desarmados. Aunque los guerrilleros izquierdistas y las brigadas de muerte derechistas también se dedicaron a realizar masacres, desapariciones forzadas, y torturas de no combatientes, la mayoría de las violaciones de derechos humanos fueron realizadas por los militares guatemaltecos y las PAC que ellos controlaban. Se estima que más del 80% de estos horrores los causó el ejército. El 8 de agosto de 1983, Ríos Montt fue depuesto por su propio Ministro de Defensa, General Óscar Mejía Víctores, quién lo sucedió como presidente (Jefe de Gobierno) de facto de Guatemala (Ríos Montt sobreviviría para fundar un partido político, FRG). El General Mejía permitió un regreso controlado de la democracia en Guatemala, comenzando con una elección el 1 de julio de 1984 para una Asamblea Constituyente para redactar una constitución democrática. El 30 de mayo de 1985, después de 9 meses del debate, la Asamblea Constituyente terminó de redactar una nueva constitución, que entró en vigor inmediatamente. El Lic. Vinicio Cerezo, un político civil con amplio récord, fue candidato a presidente por la Democracia Cristiana, ganó la primera elección sostenida bajo la nueva constitución con casi el 70% del voto, y tomó posesión del cargo el 14 de enero de 1986. Nota: personalmente para mi el comunismo, socialismo, y todo movimiento innfluenciado por lenin o marx son un cancer. creo que hay soluciones diferentes a este tipo de movimientos dañinos para nuestras sociedades. en nuestro pais ciertos personajes intentan hacer creer a los pobres que hay una lucha de clases la cual considero no existe, en nuestro pais el que trabaja tiene deecho a tener y el que no, no. es mi humilde opinion. No pongo los acuerdos de paz porque todos sabemos que eso solo fue un circo en este pais no hay paz. link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=xBKV5gVK2TA

Diferendo territorial Con Belice. Belice es un estado del noreste de América Central, limitado al norte y al noroeste por México, al este por el mar Caribe y al sur y al oeste por Guatemala. Belice, conocido hasta 1973 bajo el nombre de Honduras Británica, obtuvo su independencia en 1981; el país es miembro del Commonwealth. Se extiende sobre 22965 km2. Belmopan es la capital pero Belice City es la ciudad principal y el puerto más grande del país. Historia Hace 150 años, durante la época colonial, se originó esta disputa territorial, que jamás ha sido resuelta, pese a la cantidad de acuerdos. 1683 Cuando Guatemala era colonia, Belice era parte de su territorio, pero los ingleses invadieron para cortar palo de Campeche. 1821 Con la Independencia de Guatemala, toda el área geográfica de Belice quedó de manera íntegra a este país. 1850 En el Tratado Clayton-Bulwer, EE. UU. e Inglaterra se comprometen a no ocupar ningún territorio centroamericano. 1859 En el Tratado Aycinena-Wyke, Guatemala acepta fijar límites, debido a la invasión inglesa, y pide una carretera a cambio. 1981 La carretera no se construye y Belice se independiza de la Corona inglesa, con lo cual se declara país libre y soberano. 1992 El gobierno guatemalteco le otorga a Belice un reconocimiento jurídico. En el 2008 se firma acuerdo para llevar el caso a la CIJ Beliceños rechazan reclamo guatemalteco; se resisten a acudir a la CIJ Luego de que el 8 de diciembre último los gobiernos de Belice y Guatemala firmaran el Acuerdo Especial para elevar la disputa territorial de más de 12 mil 700 kilómetros cuadrados a una Corte Internacional de Justicia (CIJ), la mayoría de beliceños ya ha comenzado a manifestar su desacuerdo. No quieren que el futuro de casi el 50 por ciento de su territorio se ponga en manos de “desconocidos”. Por el contrario, los guatemaltecos están totalmente a favor de acudir a la CIJ, porque el país no tiene nada qué perder, según lo reflejó una encuesta efectuada por Prensa Libre. Durante un recorrido y un sondeo efectuado en Belice, se pudo constatar que existe mucha preocupación entre sus habitantes. En primer lugar, porque no desean, de ninguna manera, convertirse en guatemaltecos, debido a sus valores, costumbres y lengua. Y en segundo lugar, temen que la CIJ resuelva en favor de Guatemala, pese a que el gobierno de ese país insiste en que esa decisión es la más conveniente, para acabar de una vez por todas con el diferendo. Otras personas mostraron escepticismo respecto del tema. Les da lo mismo ir a la CIJ o no ir, pues piensan que es una cuestión política y diplomática. “Eso que lo decida el Gobierno, yo no me meto, y no creo en los políticos”, exteriorizó un adulto mayor que labora en el mercado de Belmopán, capital de Belice. Los medios de comunicación de ese país informaron que la pregunta generalizada entre la población beliceña es: “¿Por qué ir ante una corte a reclamar algo que es nuestro?”. “¿Para qué? No tiene sentido. Somos soberanos e independientes desde 1981, y Guatemala ya tiene suficiente terreno”, se quejó Marvin Gordon, un joven trabajador de Roaring Creek Village, del distrito de Cayo. Diariamente, los foros radiofónicos y televisivos llenan sus espacios con debates sobre el asunto, y pese a que el Gobierno insiste en aclarar el tema en el ámbito internacional, el sentimiento común es negativo. Melinna Martínez, reportera de la emisora radiofónica Love FM, en la Ciudad de Belice, afirma que no existe información sobre el diferendo territorial y las ventajas y desventajas de acudir a la Corte. Radio Bahía, en Corozal, informó que los pobladores temen perder sus tierras en la resolución de la CIJ. “Hemos notado que la mayoría de personas se oponen a asistir a la Corte y a votar en una consulta popular”, dijo el periodista Domingo Pott, de ese medio. En ese pequeño país conviven las culturas afroamericana y latinoamericana —en su mayoría, guatemaltecos—, en armonía con los beliceños nativos, tanto en la Ciudad de Belice como en la capital y en la zona de adyacencia, donde ambos países limitan por una línea imaginaria. La opinión de los beliceños no fue fácil de recabar; menos cuando se enteraban de que se trataba de un medio informativo guatemalteco. Los pobladores hispanobeliceños aceptaron que sus compatriotas —descendientes de afroamericanos— son bastante reservados para expresar sus apreciaciones a los medios de comunicación; sin embargo, algunos dieron a conocer su desacuerdo en llevar la disputa territorial a la CIJ. “No queremos regalar Belice por nada del mundo”, dijo el taxista Jorge Torres, en la ciudad. John Domingo, adulto mayor que vende artesanías, culpó al Gobierno de Guatemala por el diferendo. “Nosotros no somos el problema; Guatemala es el problema. Jamás asistiré a las urnas en la consulta popular; no es necesario”, protestó. Añadió que Belice es más débil que Guatemala, porque sólo tiene 300 mil habitantes, mientras que este país posee 13 millones. Opinó que sería una injusticia perder el territorio beliceño. Margaret, una guía turística que no quiso dar su apellido, aseguró no saber nada sobre la consulta popular ni sobre el Acuerdo Especial. “Se debe respetar la independencia de este país, y por eso votaría por el No”, destacó. Otros consultados fueron un poco más duros con Guatemala en sus comentarios; sin embargo, enfatizaron en que los guatemaltecos siempre serán “bienvenidos a Belice”. “No me gusta Guatemala; jamás quiero regresar a ese país. Nos trataron muy mal”, se quejó Polo, ex jugador de la selección de futbol de Belice. “Los guatemaltecos no reconocen la línea fronteriza, y año con año se corren hacia nuestro lado y han invadido nuestro territorio”, se quejó Domingo. Aparte, un beliceño con residencia permanente en Guatemala explicó que su país no tiene nada qué ganar, y esa es la razón por la que nadie quiere acudir a la CIJ. “El problema es político; nadie quiere ser culpable de perder las tierras, ni poner la cara; es más útil usar este reclamo por razones diplomáticas”, enfatizó el beliceño, quien prefirió el anonimato, para evitar represalias de funcionarios. Abusos En la frontera Imaginaria. En la aldea El Arenal, justo en el límite de la línea imaginaria, en la zona de adyacencia entre Belice y Guatemala, los habitantes dijeron desconocer sobre el Acuerdo y la consulta popular, ya que viven de manera pacífica y mantienen buenas relaciones con los guatemaltecos cercanos. “Aquí no sabemos nada de eso. No vamos a ir a votar, porque no conocemos el caso. Eso es algo que los gobiernos deben resolver”, comentó Carlota González, quien reside en la referida aldea. Cabe recordar que desde 1859, cuando fueron determinadas las líneas fronterizas, se han registrado tensiones entre campesinos de ambos países. Un informe de la oficina de Derechos Humanos revela los vejámenes que las fuerzas armadas de Belice cometían contra campesinos guatemaltecos cuando trataban de cruzar la línea divisoria para cortar xiate. Miguel Ángel Trinidad, representante de la Organización de los Estados Americanos (OEA) en la zona de adyacencia, manifestó que las tensiones se han minimizado casi al cien por cien, luego de la implementación de las Medidas de Fomento de Confianza, en febrero del 2003, a petición de los dos gobiernos. “Actualmente tenemos una excelente comunicación con las fuerzas armadas de ambos países, y los pueblos viven en paz. Lo que sucede es que existe un diferendo territorial no resuelto, que es responsabilidad de ambos gobiernos, y por ello esta es una zona que necesita especial tratamiento, para evitar disputas, en lo que se soluciona el reclamo”, recalcó Trinidad. Una cancha de futbol que se encuentra en el límite de Melchor de Mencos, Petén, y El Arenal, Belice, está delimitada al centro por la línea imaginaria. Sin embargo, a diario se pueden presencia partidos entre beliceños y guatemaltecos, que juegan sin ningún problema. También en el lado guatemalteco se desconoce el Acuerdo. “A nosotros solo nos dijeron que nos iban a mover e iban a colocar una maya sobre la línea”, comentó Anita Helena Sánchez, cuya vivienda se tuvo que trasladar al territorio guatemalteco, porque se hallaba en el lado beliceño. Atilano Olivares, director de la escuela La Inmaculada, de aquella aldea beliceña, consideró que no es necesario acudir a la CIJ para resolver el reclamo territorial. “Yo votaría por el No, pues la resolución de la CIJ puede ocasionar más conflicto, ya que ningún beliceño quiere ser guatemalteco”, afirmó. La oposición en ese país juega un papel importante, y difiere con el gobierno actual en que llevar el reclamo a la CIJ es la única solución, según lo dio a conocer John Briceño, líder del partido PUP (People United Party). Petroleo valor añadido al diferendo Belice encontró oro negro, y esta vez en cantidades mayores a las que en su historia había descubierto. Con eso abre las puertas para convertirse no solo en un productor de crudo, sino en un abastecedor para Centroamérica, aunque todo dependerá de la calidad y cantidad de producción que alcance. Darwin Anthony Gabourel, embajador de Belice en El Salvador, confirmó que su Gobierno celebra el hallazgo de un pozo petrolero que bombea en promedio 500 barriles de crudo diariamente. Según el diplomático, el petróleo está saliendo del pozo de Spanish Lookout desde hace un mes, y se tienen buenos indicios de que otros pozos puedan bombear igual o mayor cantidad de crudo. Afuera, en la costa hay muchas posibilidades de encontrar pozos grandes, afirmó Gabourel. “Estamos cruzando los dedos por que las otras excavaciones también tengan una buena cantidad de petróleo y lo podamos exportar”, agregó. Sin embargo, hoy por hoy, asegura el funcionario, la capacidad de bombeo es capaz de cubrir solo la demanda de los 300 mil habitantes con que cuenta Belice. El area que reclama Guatemala corresponde a mas de la mitad del territorio beliceño en el cual hay grandes cantidades de crudo de alta calidad sin duda seria muy productivo para el pais que la haya nos de el visto bueno. No faltará quién diga que nosotros contamos con el apoyo de los EE.UU., mientras que belice no lo tiene. Dudo mucho, sin embargo, que eso garantice que los países europeos nos apoyarían en pleno o que el mismo EE.UU. tenga la capacidad para inclinar los votos latinoamericanos, que no son muchos cuando se les cuenta y se les compara con el voterío de los países pequeños. añadiendole que el reino unido esta a favor de belice. Guatemala reclama justamente 12,700 Km2 el sur de Belice. En la Corte Internacional de la Haya. Cual es la posibilidad segun ustedes de que Guatemala gane dicho caso? Si entras al post y no te interesa evita comentarios estupidos hacia mi pais demostra un poco de cultura esto va para algunos retardados que solo entran a insultar. [/align]