thor_reptiloide
Usuario (Argentina)

"Bienvenidos al valhalla del crap, donde solo acceden los maximos craperos cuando caen baneados y son traidos aqui en las alas de nuestros robert..,digo valkirias" buenas noches reptiloides,humanos sometidos, linces,maquinolas, travingueros y robertos en general. Mi planeta necesita bitcoins, asi que por ordenes del dios padre odin reptiloide me veo en la misión de crapear...digo realizar aportes para obtenerlos. voy a resumir la noticia para los taringueros nivel 5: A principios de año Artur Mas, presidente de la comunidad autónoma de Cataluña, anunció con bombos y platillos que las elecciones parlamentarias se iban a adelantar al 27 de septiembre de este año. Los vendehumo independentistas de Mas y Oriol Junqueras dijeron que estas elecciones eran la consulta definitiva para la independencia de Cataluña. ¿cual fue el resultado? El porcentaje de votos logrado por el independentismo llego al 48%,entre dos partidos independentistas que son medio antagónicos. Muy posiblemente estas elecciones le cuesten a Artur Mas su carrera política y termine laburando de remisero, trabuco o taringuero (o tal vez las tres) y dejan un independentismo tan fracturado como la mismísima sociedad catalana y Messi va a poder seguir caminando como de costumbre con la selección Argentina al no tener la posibilidad de jugar un mundial con la selección de cataluña. Aca la noticia: La apuesta soberanista de Artur Mas y Oriol Junqueras se estrelló ayer en las urnas. Los catalanes han evidenciado que no quieren la independencia porque la suma de los votos de Junts pel Sí y CUP no llega al 48%, una cifra que revela que la sociedad catalana está partida en dos y que deslegitima cualquier intento de secesión. Es cierto que la lista única que encabeza Raül Romeva y la CUP han logrado 72 escaños, ligeramente por encima de los 68 que marca la mayoría absoluta. Pero ello no oculta el retroceso de la marea nacionalista que queda en evidencia por dos datos demoledores. El primero es que CiU y ERC había obtenido un total de 71 escaños en las elecciones autonómicas de 2012. Ahora bajan a 62, un durísimo golpe de los electores. Y el segundo dato adverso es que CiU, ERC y la CUP sumaban 74 escaños y ahora Junts pel Sí y la CUP sólo han obtenido 72. Artur Mas y los suyos han insistido en que estos comicios eran un plebiscito. Pues bien, lo han perdido. Por mucho que quieran disimular sus líderes, el nacionalismo ha sufrido una derrota en las urnas y ello porque Junts pel Sí ni siquiera ha podido llegar al 40% de los votos pese a que se presentaba como una coalición de fuerzas diversas que representaban a toda la sociedad civil catalana. Mas ha utilizado las instituciones con fines propagandísticos, ha convertido TV3 (la televisión pública catalana) en un órgano de partido, ha despilfarrado el dinero público, se ha envuelto en la bandera de todos y se ha presentado como el paladín que iba a llevar a Cataluña a la independencia. Sólo ha conseguido perder votos y dividir a los catalanes. Es impensable que pueda seguir liderando su partido y presidiendo la Generalitat. La CUP tiene la llave: Tampoco se lo va permitir la CUP, que es la fuerza política que más crece en términos relativos al pasar de tres a 10 escaños. Es una organización de extrema izquierda, que defiende la violencia en la calle, promueve el movimiento okupa y propugna la salida de Cataluña de la Unión Europea. Su cabeza de lista, Antonio Baños, declaró anoche que hay que romper de inmediato con la legalidad española. Fue precisamente David Fernández, el verdadero líder de la CUP y el hombre que esgrimió una sandalia en el Parlament, quien aseguró hace pocas semanas que nunca apoyarían la investidura de Artur Mas. Si mantienen su posición, los días políticos del actual presidente de la Generalitat están contados. ¿Quieren Mas y Junqueras proclamar la independencia de la mano de un partido de extrema izquierda que cuestiona la propiedad privada de los medios de producción? No hace falta ser adivino para suponer que las bases de Convergència deben estar asustadas con la mera posibilidad de esta alianza. Los resultados de ayer trazan un escenario de enorme inestabilidad política en Cataluña, con la posibilidad de que el nuevo Govern no pueda terminar la legislatura ni, por supuesto, llevar a cabo sus planes independentistas. Haciendo balance de los resultados, las expectativas nacionalistas han quedado muy frustradas, pero ello no debe servir de excusa para paralizar la necesaria regeneración que necesita España para hacer atractiva la convivencia a todos los ciudadanos, sin distinción de ideologías ni de territorios. Ha llegado la hora de trabajar todos juntos para, por decirlo en términos orteguianos, asumir el reto de vertebrar España, lo que consiste en crear una ilusión colectiva que aglutine el esfuerzo de todos sus habitantes. Los resultados de ayer crean un escenario adecuado para avanzar en esa dirección.
Ingredientes: * 1 kg de choto troceado (cabrito) * laurel, guindilla, sal y pimienta * Aceite de oliva virgen extra Elaboración: * Una vez limpio y troceado el cabrito, se sazona con sal y pimienta molida, se cuece en la sartén y se aparta. * En la misma sartén se fríen los ajos, el hígado del cabrito, un poco de vinagre y pan. * Se maja este preparado en un mortero y se vuelve a poner en la sartén junto con el cabrito * Se añaden unas hojas de laurel, tomillo, guindilla picante al gusto y se deja cocer un rato. * Se pasan estos ingredientes por la batidora y hacer una salsa, con la que se acompaña el choto. * Se sirve acompañado de patatas fritas en rodajas, bien doraditas. El chiste es obvio pero sigue funcionando con el paso del tiempo: hay que sentarse a la mesa de una parrilla en Uruguay y preguntar: “¿tiene choto?”. El mozo va a tomar el pedido como si nada y uno se va a sentir un pillo bárbaro sólo por decir el nombre de esta achura, que no es el pene del toro, ni tampoco sus testículos, sino el intestino del cordero. La escena se repite en distintos ámbitos, pero no siempre es graciosa. Por ejemplo, las elegantes señoras que acuden a la carnicería El Novillo Alegre a pedir chotos no se animan a gritar esa palabra a los cuatro vientos; más bien la pronuncian como un susurro y el chiste entre los empleados es hacer como que no escucharon bien para incomodar a las paquetas compradoras. Sin embargo, pese al chascarrillo que siempre lo ensalza, el choto uruguayo no es lo que era. Preocupados por el tema, en el Planeta JOY nos propusimos ir a la raíz del problema y nos tomamos el Buquebus hasta Punta del Este porque nos dijeron que el mejor lugar donde se come este platillo es en un boliche de Maldonado llamado Lo de Ruben (que se pronuncia acentuando la “u” en vez de la “e” de Rubén, como de este lado del charco). Previo llamado telefónico anunciando el motivo de nuestra visita, llegamos al restaurant, ubicado en Santa Teresa y Florida, no muy lejos de los prostíbulos El Hiroshima y Lo de Naná, en donde, dicen, debutó el Manteca Martínez, ex delantero de Boca, y Osvaldito Laport. Allí suelen iniciarse, en la primera quincena de enero, algunos niños ricos argentinos con tristeza, de entre 15 y 17 años, democratizados con la juventud yorugua por la fiebre hormonal del verano. EL ENGAÑO DEL FALSO CHOTO Al ingresar a esta parrilla tradicional, famosa en Maldonado por su lomito con panceta y batata glaceada (a 170 pesos uruguayos o 25 pesos argentinos), nos recibe el propio Rubén Pereira, dueño indiscutido por facha y oficio. Apostado en la caja, de donde no se despega ni un minuto, este hombre de flequillo pelirrojo a lo Carlitos Balá y sonrisa pícara va al grano cuando le preguntamos por sus chotos. “Antes colocábamos unos 60 chotos por noche; hoy día no son más de 12”, lamenta, y lanza una acusación visceral: “Todo ese asunto de la comida sana hace que la gente haya cambiado mucho sus hábitos alimenticios”. Pero rebobinemos un poco para contarles que esta achura, que realmente se parece a un órgano sexual masculino –o quizá es uno el que piensa cualquier cosa-, es ni más ni menos que el intestino fino que envuelve al intestino grueso del cordero. Aún así, no hay que fiarse de cualquier choto porque, según Rubén, existe el “falso choto”. “Es cuando el intestino grueso del cordero se suplanta por el del ternero, y te das cuenta de que es trucho porque es un choto más duro”, explica. Al parecer, el origen de esta achura tiene que ver con el aprovechamiento del cordero en su totalidad, en tiempos en que la comida no sobraba en el Uruguay. Hoy, el choto en lo de Ruben cuesta $ 40 uruguayos (unos $ 7 argentinos) y el perfil del consumidor “chotero” está muy bien definido. Uno podría pensar que es la gente mayor la que prefiere esta achura, quizá por cierto apego a la tradición parrillera local, pero ocurre lo contrario. “Por todo este asunto de la vida sana, los de más de 60 se cuidan en las comidas y casi no piden achuras; son los jóvenes los que más quieren chotos, sobre todo en enero, cuando vienen a ocupar los departamentos de sus padres”, analiza el patrón del restaurante. LAS INADAPTADAS DE SIEMPRE Es muy común, cuenta Ruben, que los grupos de mujeres solas hagan chistes a los mozos, con preguntas del estilo “¿Tiene choto? ¿Es muy grande el choto para uno? ¿Con un choto comemos todas?”, y muchas otras guarangadas imposibles de reproducir en estas líneas. Ya que estamos, y en plan de desenmascarar a falsos chotos y demás impostores del asador uruguayo, queremos aprovechar para denunciar a la “falsa pamplona”. Para quienes no saben a qué nos referimos, la pamplona es otra especialidad local (o al menos eso dicen en Uruguay), compuesta por carne de ternera mechada con tocino, condimentada y envuelta en “tela”, que es el recubrimiento del estómago del cerdo. Toda esa bola se tira a la parrilla y es francamente deliciosa. “La falsa pamplona es cuando usan cualquier tipo de carne”, desenmascara otra vez Ruben. En esta clase de disquisiciones no podía faltar una consulta telefónica al psicólogo estrella de Planeta JOY, el licenciado Néstor Calatroni, quien aseguró tener una abuela uruguaya que inventó la palabra choto. Sin embargo, fue lapidario al analizar la denominación. “Igualar penes e intestinos es como mezclar agua con aceite”, dijo, y sembró la duda: “Lo que nunca entendí es porqué a muchos ancianos se les dice ‘viejos chotos’; es como si la alusión peneana e intestinal sirviera para degradar a la tercera edad”. Como en general a Calatroni no se le entiende nada, preferimos no citar el resto de sus opiniones. Debemos agregar, sin embargo, que en el lenguaje callejero se usa mucho la expresión “la chota”, femenino del choto que también designa al pene, y el verbo “chotear” que, obviamente, significa utilizar el miembro masculino a mansalva. Por último, como siempre sucede cuando un restaurante tiene éxito, proliferan en la zona las aves de rapiña que quieren colgarse del choto ajeno. Entre estos especimenes nefastos figuran las chicas del prostíbulo El Hiroshima, que la semana pasada colgaron un cartel muy explícito con la leyenda: “Rubén tiene choto y nosotras almeja”. También a la vuelta de Lo de Ruben, sobre la calle Santa Teresa, suele aparecer hacia la medianoche un taxi boy que dice tener el mejor choto de Maldonado. Y, por supuesto, ya hay puestos de vendedores ambulantes que ofrecen, al igual que existe el morcipan o el choripan, un nuevo sándwich llamado el “chotopan”. Pero, muy en el fondo, los uruguayos saben que su misteriosa achura, casi un símbolo de la emblandecida virilidad nacional, va camino a desaparecer con el mismo ímpetu que avanza el humo fétido de las chimeneas de Botnia en Fray Bentos. A esos sí que, literalmente, todo “les importa un choto”. LOS ENGORROS DE LA CAJETA Así como el choto uruguayo se presta a chistes pueriles doble sentido, hay otros alimentos que generan confusiones aún mayores y, en algunos casos, episodios de violencia física. El más famoso es el dulce de leche, que en Cuba se llama “cremita de leche”, “manjar blanco” en Panamá, Bolivia y Perú y “arequipe” en Colombia y Venezuela. El problema mayor se genera para los mexicanos y turistas de varios países de Centroamérica, que al llegar a la Argentina se refieren al dulce de leche como “cajeta”. Semejante denominación ha causado más de un problema en varios locales de Havanna en el Microcentro. Sin ir más lejos, en la última semana de diciembre se generó una trifulca a golpes de puño cuando un grupo de visitantes del país azteca pidió una caja de alfajores de cajeta y chocolate, para enojo de la vendedora de turno, que se sacó el delantal y le aplicó al turista un durísimo gancho de derecha. También se registró un incidente grave en una parrilla de mala muerte ubicada en J. B. Justo y Warnes, en donde un dominicano de impecable traje y sonrisa blanca pidió un flan “con mucha cajeta fresca” y terminó internado en el Hospital Fiorito con dos puñaladas en el abdomen.