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Usuario (Corea del Norte)
Las purgas o expulsiones del Partido Comunista soviético durante la década de 1930 es el tópico favorito de los propagandistas burgueses. El problema es retomado de tiempo en tiempo en los medios de comunicación burgueses que le dan al público historias falsas y ajenas a la verdad sobre las purgas, los juicios políticos y la Unión Soviética de ese periodo. Su propósito es difamar al socialismo y a la Unión Soviética para así desmotivar a los obreros de escuchar a los comunistas, de tal manera que acepten al capitalismo como algo eterno. Es por esto que es importante difundir la verdad sobre este capítulo de la historia de la Unión Soviética para contrarrestar las mentiras burguesas así como para entender las dificultades que enfrentaron los Bolcheviques durante el periodo revolucionario de transición. Hechos acerca de la década 1930 Comencemos dándole al lector una imagen de la Unión Soviética en la década de 1930, década decisiva en su historia. Entre otras cosas, en la década de los 1930 fue cuando se realizaron los dos primeros planes quinquenales y cuando se llevó a cabo la colectivización de la agricultura. El ingreso nacional aumentó de 29 millones de rublos en 1929 a 105 millones en 1938: un aumento de 360 por ciento en 10 años. ¡Un logro único en la historia de la industrialización!, y lo que lo hace incluso mas espectaculkar es que fue sin acudir a la esclavitd, al expansionismo y la codicia. Durante la década de 1930, la producción de la Unión Soviética creció a un grado sin precedentes. A comienzos de 1930, el valor total de la producción industrial fue de 21 millones de rublos. Ocho años después, sin embargo, sobrepasó los 100 millones de rublos (ambas cifras a precios de 1926-27). ¡La producción industrial del país aumentó casi cinco veces en ocho años! A principios de 1930, el área sembrada con cultivos de varios tipos era de 118 millones de hectáreas. En 1938 alcanzó las 136,9 millones de hectáreas. Al mismo tiempo, se había completado la colectivización de la agricultura, superándose grandes problemas relacionados con la colectivización y la modernización. A principios de 1930, la Unión Soviética tenía 34.900 tractores; sin embargo, en 1938 contaba con 483.500. El número de tractores había aumentado casi catorce veces en ocho años. Durante este mismo periodo, el número de cosechadoras aumentó de 1.700 a 153.500 y el número de segadoras de 4.300 a 130.800. En la década de 1930, el desarrollo cultural de la Unión Soviética también avanzó a grandes saltos. El número de estudiantes en todas las escuelas en 1929 era aproximadamente de 14 millones. En 1938, se incrementó a cerca de 34 millones, y en esa época, los alumnos matriculados en todo tipo de cursos, incluyendo los de tiempo parcial, sumaban alrededor de más de 47 millones. Casi un tercio de todos los ciudadanos había sido incorporado al sistema educativo. A inicios de la década de 1930, el analfabetismo en la Unión Soviética todavía se mantenía en un 33 por ciento (comparado con el 67 por ciento en 1913). Para 1938, el analfabetismo había sido completamente erradicado. Durante este periodo, el número de estudiantes de educación superior se triplicó, de 207.000 a 601.000. El número de bibliotecas en 1938 era de 70.000, superior a los 40.000 de 1933. En 1938, el número de libros en estas bibliotecas alcanzó la impresionante suma de 126 millones, comparados con los 86 millones que tenían en 1933. Durante los treinta, fue implementada otra medida, que demostraba la fortaleza ideológica y material de la Unión Soviética así como su compromiso con la igualdad de sus ciudadanos: específicamente, la introducción de la obligación de que toda la educación escolar primaria debía impartirse en los idiomas de las diferentes nacionalidades. Esto requería una gran cantidad de trabajo en el frente cultural y la producción de un gran número de libros nuevos, libros de texto y otros materiales de enseñanza en diferentes idiomas, algunos de los cuales ni siquiera existían de forma escrita. Este fue el marco en el que se dio lucha de las clases en la Unión Soviética en la década de 1930 y debe tenerse en cuenta al leerse este folleto. El desarrollo del Partido Comunista En los años treinta, millones de nuevos miembros ingresaron al Partido Comunista (b) de la URSS y tomaron parte en la lucha por la producción y el desarrollo social. El gran influjo de gente y el gran aumento de la producción tuvieron, sin embargo, un lado negativo. El Partido estaba obligado a evaluar el trabajo social y partidario de los antiguos y nuevos miembros y expulsar o purgar a aquellos cuyo desempeño no cumpliese con lo que se exigía de los comunistas. En este periodo, se incrementó la amenaza externa contra de la Unión Soviética. Además del bloqueo, actos de sabotaje y la amenaza de agresión de los países capitalistas, emergió un nuevo enemigo, cuyo objetivo era aplastar a la Unión de Republicas Socialista Soviética y aniquilar a los eslavos como pueblo. En enero de 1933, el nazismo tomó el poder en Alemania, prometiendo, entre otras cosas, terminar con el comunismo, conquistar nuevas colonias en el Este y usar a sus habitantes como esclavos de la economía alemana. El auge de la Unión Soviética durante la década de 1930, entonces, fue vital. Fue la base de la victoria de la Unión Soviética sobre la Alemania nazi durante la Segunda Guerra Mundial. La lucha contra las deficiencias dentro del Partido Comunista y las purgas fueron esenciales para el propósito de lograr el éxito en el desarrollo de la producción y asegurar la defensa del país. Los historiadores burgueses a penas mencionan esto. De acuerdo con la mitología burguesa, las purgas fueron una persecución sangrienta en contra de aquellos que criticaban el régimen. Para eso la burocracia hambrienta de poder hizo uso de una exhaustiva estructura administrativa y del aparato de violencia estatal, con una crueldad excesiva, para literalmente eliminar una oposición progresista, que incluía –de acuerdo con aquellos historiadores– socialistas y comunistas «genuinos». La mano que guiaba esta persecución era, claro, la de Stalin, que es representado con un comportamiento paranoico. De acuerdo con la burguesía, Stalin tenía un plan a largo plazo de eliminar a todos sus opositores y antiguos bolcheviques para de esta forma asegurarse el poder absoluto. Veremos hasta qué punto este mito ha sido desenmascarado por historiadores burgueses honestos con acceso a materiales de los archivos soviéticos. Los Archivos de Smolensk Ya en 1945, mucho antes de que Gorbachov abriera los archivos soviéticos, mucho material de archivo estaba en manos de Occidente y de los Estados Unidos. Cuando la Alemania Nazi invadió la Unión Soviética durante la Segunda Guerra Mundial llegó hasta las afueras de Moscú y Leningrado. Las tropas alemanas ocuparon el Óblast occidental –la región occidental, que había tenido como su centro a la ciudad de Smolensk– desde 1941 en adelante. En Smolensk, las tropas alemanas encontraron los archivos de la región occidental, los cuales por alguna razón no habían sido destruidos por las tropas soviéticas en retirada. Estos archivos fueron enviados a Alemania ese mismo año. Al final de la guerra en 1945, los archivos de Smolensk fueron a parar a la zona ocupada por los estadounidenses en Alemania. A pesar de que pertenecían a la Unión Soviética, un aliado de los Estados Unidos en ese tiempo, los generales estadounidenses que los tenían bajo su poder, naturalmente, en interés del capitalismo, los enviaron a los Estados Unidos. Estos archivos de Smolensk ahora pueden ser encontrados en los Archivos Nacionales de los Estados Unidos. Los archivos de Smolensk son bastante grandes. Con algunas pocas excepciones, todos los asuntos importantes del Partido Comunista de la región occidental están recopilados ahí, desde registros de los militantes y dirigentes políticos hasta extractos de discusiones y debates en las asambleas, incluyendo aquellos de la institución principal del área, específicamente, el Buró de Organización. Todos los aspectos de la vida política están mencionados, desde las políticas agrícolas y estrategias industriales hasta el planeamiento de las vacaciones anuales de los obreros. Los documentos que tratan sobre las purgas del Partido en la región occidental también están ahí. Los archivos de Smolensk son una mina de oro para aquellos que buscan un mejor entendimiento del funcionamiento de la sociedad soviética. Sin embargo, los archivos de Smolensk han sido utilizados muy poco. Nuevos hechos que respaldan nuevas conclusiones No fue hasta 1985 que se publicó un libro basado en un estudio auténtico de los archivos de Smolensk. Este libro lleva el nombre de «Orígenes de las Grandes Purgas – El Partido Comunista Soviético Reexaminado, 1933–1938» , escrito por el profesor de historia norteamericano J. Arch Getty. Este libro proporciona estadísticas y otros documentos de gran valor para el estudio de la historia de la Unión Soviética. Getty es un autor burgués que tiene una capacidad limitada para comprender las condiciones de la lucha de las clases en la Unión Soviética. En un libro posterior, «El camino hacia el terror», que se supone demuestra que los bolcheviques se exterminaron entre ellos durante la década de 1930 como resultado de peleas, por ejemplo, no hay ni una sola mención de los desarrollos sociales más grandes dentro de la historia de la humanidad que se dieron en la Unión Soviética durante la década de 1930. ¡Ni una sola palabra sobre eso! Sin embargo, durante la mayor parte de la década de 1930, la Unión Soviética estuvo luchando contra del reloj para preparar la defensa del país ante la amenaza de invasión por parte de la Alemania nazi. Si no se le da la importancia necesaria a este hecho, entonces inevitablemente se llegarán a conclusiones erróneas. Si los bolcheviques se hubiesen exterminado entre ellos en vez de ocuparse al máximo por el desarrollo del país y en construir defensas, entonces los nazis hubieran ganado la guerra y erradicado a la Unión Soviética y a los eslavos. Por lo menos, Arch Getty contradice a un historiador anterior, el también estadounidense Merle Fainsod, quien también tuvo acceso a los archivos de Smolensk pero que alegó en su libro «Smolensk bajo el régimen soviético» que «el asesinato de Kírov en diciembre de 1934 desencadenó una nueva ronda de purgas casi continuas que se propagaron en círculos cada vez más amplios y aumentaron a un ritmo imponente hasta la virtual destrucción de la dirección del Partido en el Óblast». La investigación de Getty contradice completamente esta conclusión. Breve historia anterior a las purgas de la década de 1920 Después de la victoria de la revolución, cuando el Partido Comunista (b) se había convertido en el partido gobernante, los líderes del Partido y Lenin tuvieron que reconocer que algunos elementos poco gratos habían entrado al Partido y al aparato del Estado. Estas personas querían hacer una carrera mediante su pertenencia al Partido. En la VIII Conferencia del Partido en Diciembre de 1919, Lenin tocó este problema. De acuerdo a Lenin es «natural, por un lado, que los peores elementos se aferren al partido gobernante simplemente porque es el partido gobernante». Por esta razón era importante evaluar la contribución de los miembros del Partido. A propuesta de Lenin, el Partido volvió a reinscribir a todos sus militantes. Cada miembro tuvo que responder por sus actos ante un colectivo de militantes: aquellos que fueron considerados poco confiables fueron excluidos. Esa fue la primera depuración del aparato del Partido. Este método fortalecer al Partido mediante la depuración de los elementos oportunistas– se volvió una característica del Partido Comunista (b) por muchos años en adelante. La corrupción, la pasividad, las infracciones en contra de la disciplina del Partido, el alcoholismo, la criminalidad y el antisemitismo eran comportamientos que justificaban la expulsión del Partido. Para los burgueses y kulaks individuales que ocultaron su origen de clase la expulsión del Partido era una medida cierta, a diferencia de aquellos que cuando fueron aceptados en el Partido admitieron sus antecedentes de clase. Los antiguos funcionarios zaristas que escondieron su pasado también fueron inevitablemente expulsados. Todos los que fueron expulsados pudieron apelar a la Comisión Central de Control, para que sus casos se revisaran en un nivel más alto. Como veremos más adelante, se readmitió a un número relativamente grande de personas. Las decisiones tomadas en las asambleas generales de cientos de militantes eran, por lo regular, más estrictas que aquellas tomadas en el centro del Partido. El Comité Central del Partido, que inició las purgas y decidió su procedimiento, trató de incentivar que los militantes de base hablaran en contra de los dirigentes corruptos y sus asociados. Esto resultó ser un trabajo muy difícil. Los burócratas corruptos conocían varios trucos para escapar de las críticas y las situaciones difíciles. La mayoría de expulsados, en cambio, fueron militantes comunes y corrientes que a menudo no podían defenderse contra las acusaciones de pasividad, ignorancia política o malos hábitos con la bebida, que les imputaron los secretarios del Partido. Las purgas de la década de 1920 Después de la reinscripción de los militantes de 1919, Lenin y los líderes del Partido encontraron que aún había varias deficiencias considerables en el Partido. No se había logrado el objetivo con la reinscripción. Se siguió permitiendo el ingreso al Partido de un gran número de nuevos militantes sin tener en cuenta la directiva que establecía que sólo los obreros y los elementos confiables de otras clases podían ser seleccionados. Se realizaron nuevas purgas en 1921, 1928 y 1929. En el Cuadro 1 podemos ver el porcentaje de militantes que fueron expulsados en esas ocasiones. En otros años, el porcentaje de expulsiones varió entre tres y cinco por ciento. En relación a las purgas de 1929, el Cuadro 2 da una descripción detallada de las causas. Provee mejor información y descarta el mito de que las purgas fueron una manera de eliminar a la oposición dentro del Partido. En 1929, el proceso de depuración incluyó a 1,53 millones de militantes. De éstos, aproximadamente 170.000, el 11 por ciento, fueron expulsados. Cuando apelaron a la Comisión Central de Control, fueron readmitidos 37.000 (22 por ciento de los expulsados). En Smolensk, fue readmitido el 43 por ciento de los expulsados. Haciendo un análisis más profundo se advierte que la gran mayoría de expulsados pertenecía a la clase obrera, expulsados por pasividad por los dirigentes locales del Partido. No tuvieron en cuenta que las condiciones de vida hacían difícil la participación de estos militantes en las actividades del Partido. De acuerdo con Getty, aquellos expulsados por razones políticas -«fraccionalismo» o actividad opositora– estaban incluidos dentro del 10% de expulsados por «infracciones de la disciplina del Partido». Entonces, los expulsados por razones políticas constituyeron el 10 por ciento de ese 10 por ciento de expulsados por «infracciones de la disciplina del Partido». De este modo, las expulsiones por razones políticas no fueron más del uno por ciento de las expulsiones totales llevadas a cabo durante la purga de 1929. Comparemos esto con el constante mito de «los stalinistas eliminaron a todos aquellos que formaban parte de la oposición». Más aún, la burguesía siempre alega que estos expulsados, más adelante, encontraron una muerte segura en los campos de trabajo del Gulag o simplemente desaparecieron. La realidad es otra. De los expulsados, sólo aquellos que cometieron delitos penales –robo, desfalco, chantaje, sabotaje o actos similares– y fueron procesados en la corte, recibieron algún castigo. Para otros que fueron expulsados la vida continuó como siempre, sin las obligaciones que exigía la militancia y sin el apoyo que la militancia ofrecía. Las purgas en el PC (b) de la URSS durante la década de 1930 Robert Conquest jugó un papel crucial en difamar al socialismo y a la Unión Soviética durante todo el periodo de posguerra. Conquest es un desinformador entrenado en uno de los más antiguos y más viejos servicios secretos del mundo, la de los británicos. Conquest se convirtió en su más destacado especialista en desinformación sobre la Unión Soviética. Es un maestro de la manipulación de la información y de cambiar lo blanco en negro. Hacia fines de los años cincuenta, Conquest renunció repentinamente al servicio secreto británico. La próxima vez que se escuchó de él fue en los Estados Unidos, ¡donde la CIA estaba publicando sus libros y sus escritos! Se supone que la CIA le ofreció una mejor paga que la que recibía de los británicos y que por esa razón se mudó a los Estados Unidos. Además, la CIA le suministró una mejor cobertura, le dio un puesto de investigación dentro de una Universidad. Las historias de Conquest han sido difundidas por décadas por la CIA, en los medios de comunicación capitalistas de todo el mundo, y, desafortunadamente, son asumidas como una verdad por muchas personas. El trabajo más conocido de Conquest, «El Gran Terror. Las purgas de Stalin en los Treinta», fue publicado en 1968 y ha sido una de las armas más destacadas de la burguesía contra el socialismo. El libro está basado parcialmente en material producido durante su época en el servicio secreto británico. Sus fuentes son extremadamente dudosas: colaboradores nazis, desertores y terroristas. Las purgas de 1933 Durante la década de 1930, el Partido pasó por tres purgas: 1933, 1935 y 1937-1938. La primera purga, la de 1933, se realizó en un clima de gran entusiasmo, con cooperativas agrícolas brotando a un ritmo impresionante por toda la Unión Soviética y con la producción industrial alcanzando resultados sin precedentes. El Partido había abierto sus puertas a todos aquellos que querían luchar por el socialismo, y los cientos de miles de nuevos miembros fueron seleccionados durante los primeros tres años de la década de 1930. Debido a este gran influjo, los líderes del Partido consideraron preciso hacer una evaluación de todos los nuevos militantes del Partido. Buscaban oportunistas, burócratas corruptos, criminales, nazis, alcohólicos y miembros que hayan infringido la disciplina del Partido. Los dirigentes del Partido dejaron claro que las purgas debían efectuarse en una atmósfera de camaradería y que no se debía entrometerse mucho en las vidas privadas de las personas. Más aún, la dirección del Partido incentivó a los militantes a criticar abiertamente a los burócratas locales y advirtió a los dirigentes locales del Partido que no expulsaran a los militantes bajo los cargos de pasividad o ignorancia política. No debían repetirse los errores de 1929. Se debía prestar atención especial al desarrollo general de los militantes y se estableció que los militantes del Partido podían ser degradados a la condición de candidatos o simpatizantes hasta que mejoraran su entendimiento político o aumentaran su participación en las actividades del Partido, según el caso. La expulsión debía ser evitada en la medida de lo posible. A pesar de estas directivas, la purga de 1933 resultó diferente de lo que había pretendido el Comité Central. En un país tan amplio como la Unión Soviética, los secretarios locales del Partido tenían gran poder, y a veces esto podía resultar desastroso. Los hechos muestran que los secretarios locales del Partido se esforzaron al máximo por evitar las críticas dirigidas contra ellos o sus allegados. Para demostrar su cumplimiento del trabajo de depuración, algunos secretarios locales expulsaron a muchos militantes ordinarios, obreros y campesinos cooperativistas, incluyendo a los que eran miembros leales; precisamente, aquellos que no debían ser expulsados. La mayoría de los expulsados se habían incorporado al Partido entre 1930 y 1933, y no habían tenido tiempo de conocer todos los problemas del Partido. Muchos no habían podido estudiar el programa del Partido a profundidad o el marxismo-leninismo en general, y en consecuencia fueron calificados como ignorantes por los secretarios del Partido. Otros tuvieron dificultades para participar completamente en la vida del Partido por su situación laboral o por problemas familiares. En la purga de 1933 fue expulsado del Partido el 18,5 por ciento de los militantes y candidatos, alrededor de 792.000. La purga de 1933, que terminó a mediados de 1934, reveló una seria contradicción dentro del Partido. El Comité Central tuvo la intención de expulsar a ladrones y burócratas corruptos, pero el grupo más grande de expulsados –casi un cuarto del total– fue expulsado por pasividad [Véase Cuadro 3]. La pasividad, sin embargo, no figuraba entre los criterios de expulsión del Partido. Mediante el uso de métodos burocráticos o el abuso de una autoridad ganada como resultado de méritos pasados, los dirigentes locales del Partido hicieron lo que quisieron sin prestar atención a las directivas del Comité Central. La profundización de las contradicciones se ve reflejada en el hecho de que un cuarto de los expulsados lo fue por cargos de pasividad. El Comité Central tenía que hacer algo en relación con las infracciones de las directivas, cometidas por los dirigentes locales del Partido; pero, como el futuro iba a demostrar, ésta no era una tarea fácil. Esto se hizo muy urgente en los años siguientes, cuando la Unión Soviética fue forzada a incrementar el ritmo del desarrollo económico para sobrevivir. Otro aspecto de las estadísticas presentadas por Getty, concierne a la alegación hecha por Conquest y otros derechistas de que la purga de 1933 fue organizada para echar a viejos bolcheviques –cuadros antiguos del Partido de los días de Lenin– que ahora se oponían a Stalin. De acuerdo con Getty, es improbable de que esta alegación sea verdad. La abrumadora mayoría de los expulsados, dos tercios, había entrado al Partido después de 1928 y eran relativamente nuevos en el Partido. La distribución de los expulsados –23 por ciento, obreros agrícolas/campesinos cooperativistas; 14,6 por ciento, funcionarios públicos; y aproximadamente 62 por ciento, obreros– muestra que la abrumadora mayoría, el 85 por ciento, eran trabajadores comunes y corrientes, no cuadros del tiempo de Lenin. En el «Gran Terror», Robert Conquest toca el tema de la purga del 1933 e intuye que más de un millón de miembros fueron expulsados por motivos políticos. Para cualquiera con conocimiento de la historia de las purgas es evidente de que la afirmación de Conquest es una mentira. «Proverka»: Verificación de documentos del Partido de 1935 La purga de 1933 reveló que había problemas muy serios en el Partido, a lo largo de todo el país. La lista de militantes no guardaba ninguna relación con la realidad. En muchas partes del país, el número de militantes no concordaba con la cantidad de la lista. Muchos militantes se habían mudado, habían abandonado el Partido, habían sido expulsados o habían muerto, sin que todo esto haya quedado reflejado en las lista de militantes. Los secretarios locales del Partido estaban desbordados por el trabajo económico, es decir, por el cumplimiento del plan quinquenal y la colectivización. Por esa razón, o simplemente como resultado de negligencia o falta de interés, las listas de militantes no eran actualizadas. Como consecuencia de esto, los registros financieros del Partido también estaban en desorden. Cuando esto fue descubierto, y el centro del Partido se enteró de la desastrosa situación que prevalecía en la sección de registro de militantes, se hizo evidente que era esencial verificar todos los documentos del Partido. En octubre de 1934, el Comité Central decidió que todo el Partido se sometiera a un proceso de reinscripción. El Comité Central envió representantes a todas las regiones del Partido, tanto para examinar el estado de los registros partidarios como para implementar una solución si es que era posible, a la vez que ayudaba con el trabajo de reinscripción. El camarada Ostrovsky fue enviado al comité de la ciudad (Gorraikom) de Smolensk. Comenzó exigiendo que se tomaran algunas decisiones directas, como nombrar a una persona para que se haga cargo del mantenimiento de los registros locales del Partido, que velara por que la documentación del Partido se guardara en una instalación con llave o en una caja de seguridad. También exigió que no se entreguen nuevos carnés del Partido a personas que habían perdido la suya, a menos que se realice primero una cuidadosa investigación. Ostrovsky también exigió que se elaborara una nueva lista de militantes desde enero de 1935, y que todos los comités del Partido bajo la jurisdicción del comité de la ciudad se sometieran al mismo procedimiento. g Como pronto se vio, los problemas eran demasiado grandes para ser resueltos por Ostrovsky. Los representantes del Comité Central enviados a otras partes del país tuvieron la misma experiencia. A finales de abril de 1935, se había progresado muy poco en la reinscripción. Un informe del comité de la ciudad de Smolensk mostraba que «en el proceso de investigación de los documentos del Partido, se habían revelado una serie de grandes deficiencias, exigiendo especialmente un cuidadoso análisis y verificación». El Partido Comunista (b) a principios de la década de 1930 Los lectores de este folleto pueden considerar todo esto difícil de creer. Los medios de comunicación burgueses han llevado a la mayoría de la gente en el mundo occidental a creer que en el Partido Comunista (b) Soviético reinaba una disciplina totalmente ciega, donde todo y todos estaban sujetos a registro y cuidadoso control, donde todo era registrado –de preferencia varias veces en largas listas,– sin que nadie estuviera libre de este control generalizado y permanente –un control, dicho sea de paso, que hubiera sido muy costoso de mantener–, donde los burócratas del Partido estaban investidos con amplios poderes. Esta idea es totalmente falsa. De hecho, uno se acerca mucho más a la verdad poniendo todas estas alegaciones al revés. Absortos en la lucha por la producción y embriagados por los increíbles éxitos en la producción que habían logrado repetidos récords mundiales, muchos secretarios locales del Partido ignoraban otros asuntos del Partido. Ellos consideraban el aumento de la producción como lo más importante, capaz de resolver todos los problemas, mientras que todo lo demás era trivial. Incluso una cuestión de importancia fundamental para cualquier partido –y especialmente para un partido en el poder–, a saber, que sólo los militantes del Partido deberían poseer un carné del Partido, fue considerado por muchos como una cuestión de importancia secundaria. Los carnés del Partido eran, por regla general, guardados en un escritorio normal o en un armario de fácil acceso en los locales del Partido, y en todo el país solían desaparecer a millares. De la misma irresponsable manera, los carnés del Partido eran entregados a todo el que dijera que había perdido el suyo. Por lo general, no se hacía ninguna investigación para averiguar qué había pasado con el carné perdido. Incluso aquellos que habían sido expulsados del Partido conservaban sus carnés sin que nadie les exigiera que lo devuelvan. Cuando algún militante fallecía, la familia, por lo general, no devolvía el carné el Partido, lo que a menudo resultaba en el mal uso del carné de la persona fallecida. La producción fue creciendo de manera tan abrumadora que los dirigentes locales del Partido estaban convencidos que tan pronto hubiera excedentes se barrería con todas las dificultades. Doscientos mil carnés extraviados A principios de 1935, el Comité Central se vio obligado a reconocer que más de 200.000 carnés del Partido se habían extraviado. La mayoría habían sido dados a personas que habían perdido sus carnés o se los habían robado. Más de 1.000 nuevos carnés en blanco habían sido robados de las oficinas del Partido y 47.000 carnés del Partido había sido entregados a personas que no habían tenido tiempo para registrarse como miembros del Partido. El carné del Partido era un documento importante. Una persona con un carné del Partido podía, entre otras cosas, entrar en todos los locales del Partido en todo el país, es decir, lugares donde se guardaban documentos importantes y se realizaban reuniones importantes. Por esa razón, los carnés del Partido eran muy solicitados por los enemigos, espías, elementos de la oposición y agentes extranjeros. Por esa razón, era un problema importante, como se vio después, que esa gente tuviera poca dificultad para adquirir un carné del Partido Comunista, que podía ser utilizado para facilitar sus actividades encaminadas a socavar el trabajo del Partido. Tal era la situación en 1935 que uno nunca podía estar seguro de que un titular de un carné del Partido fuera ciertamente una militante fiel y leal. De hecho, esa persona podía ser con la misma facilidad un enemigo, un espía o un saboteador. El 13 de mayo de 1935, el Comité Central decidió implementar una nueva verificación a nivel nacional de los documentos del Partido, proverka. La campaña para implementar la verificación de los documentos del Partido fue dirigida centralmente por una comisión de la Secretaría del Comité Central encabezada por Yezhov y su adjunto, Malenkov. La verificación establecía que cada militante fuera interrogado por el secretario local del Partido en su sede partidaria o lugar de trabajo en relación con su vida, historia, trabajo y otras cosas. Estos datos se utilizaron a continuación para actualizar los registros del Partido. Si había alguna irregularidad, se realizaba un análisis más profundo de la persona en cuestión, y mientras tanto el carné del Partido era revocado. Los que no pudieron confirmar su pertenencia al Partido fueron expulsados, reteniéndose sus carnés. Todos los que habían sido expulsados tenían, de acuerdo a los Estatutos del Partido, el derecho a apelar ante una instancia superior, que a su vez tenía que realizar una nueva investigación, para tomar su decisión dentro de dos semanas. El orden bolchevique Ya era hora de «poner orden bolchevique en nuestra propia sede del Partido». El Comité Central se dirigió especialmente a los dirigentes locales del Partido, que eran responsables del desorden: «el Comité Central advirtió a los dirigentes de las organizaciones del Partido en todos los niveles, que si no… lideran esta importante tarea... y restauran inmediatamente el orden en este importante asunto, el Comité Central del PC (b) de la URSS tomará estrictas medidas punitivas, incluyendo la expulsión de los transgresores». A diferencia de la situación en anteriores purgas, en la campaña de verificación de documentos del Partido en 1935, las cuestiones sociales y políticos no estaban en discusión en lo que se refería a la expulsión. ¿Cuál fue el resultado de la campaña de control de los carnés del Partido? Resulta que muchos de los secretarios locales del Partido que eran responsables de la implementación del control no tomaron la tarea muy en serio. Ellos no le dieron a esa tarea la prioridad que el Comité Central había exigido. Empezaron a llegar informes al Comité Central mostrando que hubo una tendencia general a realizar un rápido control y terminar con él. A menudo, el compromiso de los secretarios locales del Partido con la tarea era prácticamente cero. Los problemas de la región occidental eran muy evidentes. El subsecretario del Partido en la región, A. L. Shilman y el jefe local de la comisión de control, Kiselev, fueron sometidos a una crítica pública severa por el Comité Central y los pusieron como ejemplo de cómo no debía realizarse el control de los carnés. El secretario del Partido, Stepanov, jefe de un distrito en la región occidental, fue expulsado del Partido. En su campaña de verificación, había dedicado un máximo de cinco minutos por militante a la investigación de su autenticidad. El Comité Central exigió el compromiso personal en la ejecución de esta campaña muy importante, pero este secretario del Partido se ocupó sólo de mostrar un alto porcentaje de militantes cuya situación se había revisado y el número de militantes falsos que había detectado. El Comité Central se opuso a esta forma burocrática de cumplir con la tarea. Ellos querían una investigación exhaustiva para que se pueda estar seguro de que los militantes en la lista eran miembros reales. Otra campaña de verificación de documentos El Comité Central se vio obligado a concluir que la verificación de documentos corría el riesgo de fracasar. El 27 de junio de 1935, el Comité Central aprobó una segunda ronda de verificación, que se realizaría en esta ocasión en asambleas generales de militantes. A todos los miembros se les dio ahora la oportunidad de pronunciarse en contra de aquellos a quienes no consideraban dignos de ser militantes del Partido. Esto cambió las cosas completamente. El Comité Central había criticado públicamente a los secretarios del Partido por un trabajo mal hecho. Esto alentó a los militantes a exigir la crítica y la autocrítica en las reuniones, que de este modo se convirtieron en enormes foros de debate. Los secretarios del Partido que tenían algo que ocultar se asustaron, debido a que el control en marcha podía revelar errores en la dirección local del Partido. Algunos trataron de controlar el ímpetu del debate, afirmando que la campaña era para la verificación de la documentación del Partido y no una purga. Ya no era posible sofocar completamente las críticas de los militantes. Getty, en «Los orígenes de las grandes purgas», nos da una idea interesante de las acusaciones formuladas en una asamblea de militantes del comité de la ciudad de Smolensk en julio de 1935. En la reunión se plantearon 616 acusaciones. Como se puede observar en el Cuadro 4, más de un tercio de las acusaciones afectaron a kulaks y hombres que se enriquecieron durante la NEP (Nueva Política Económica). Otro tercio y más de las acusaciones se referían a personas que habían cometido graves delitos económicos y morales. Sólo un pequeño número de las acusaciones, apenas cinco por ciento, tenían que ver con la oposición política. Al mismo tiempo, una de cada seis acusaciones (alrededor de 17 por ciento) tenía relación con las actividades delictivas por parte de cuadros dirigentes políticos y funcionarios públicos. A nivel nacional, la campaña de control del carné del Partido resultó en la expulsión de 170.000 miembros del total de investigados: 1,8 millón, es decir, el 9,1 por ciento. Las reuniones del Partido durante julio 1935 se convirtieron en arenas en la campaña contra los dirigentes arrogantes del Partido y otros intimidadores. A pesar del hecho de que la crítica y la autocrítica era la política del Partido, estaba muy lejos de ser aplicado en la práctica a nivel de base. Pero ahora, al menos por un tiempo, estas circunstancias cambiaron radicalmente a favor de los miembros ordinarios. Stalin se pronunció sobre la necesidad de la crítica y la autocrítica, y señaló que la falta de crítica era un error fatal, que «destruía a los cuadros» por no poner sus errores a discusión. La campaña de verificación de documentos del Partido de 1935 también destacó otro defecto muy grave en el Partido: que era fácil falsificar los carnés del Partido y que, por lo tanto, no eran confiables para probar la pertenencia a él. La necesidad de nuevos carnés del Partido era una cuestión que exigía atención inmediata. La campaña de mentiras de la burguesía versus la realidad Discutamos ahora algunas de las mentiras difundidas en los medios de comunicación capitalistas sobre la campaña de verificación 1935. Como se puede ver en los ejemplos dados sobre las asambleas de militantes de Smolensk, los debates públicos asestaron un duro golpe a los elementos burgueses que se habían infiltrado en el Partido para obtener ventajas económicas y sociales. Entre ellos se incluían kulaks y comerciantes, ladrones, antiguos oficiales del ejército y de la policía zaristas y blancos. Contrariamente a la versión de los falsificadores de la historia, la oposición apenas se vio afectada. Lo que ocurrió durante la campaña de verificación de carnés del Partido fue, sobre todo, que el Partido obrero expulsó a los elementos burgueses que se habían infiltrado en su seno. Esto es lo que realmente enfurece a los falsificadores de la historia soviética. Es gente que está acostumbrada a tener derechos especiales en la sociedad mientras que los obreros son «la turba» que hay que mantener a raya; es gente que pierde completamente los papeles cuando se ve obligada a reconocer que son los obreros los que están al mando del Partido, porque eso significa que el descubrimiento de valores burgueses hostiles conduce a la expulsión del Partido. Así, las oportunidades para que la burguesía recuperara algo de poder, después de años de cuidadoso sabotaje, fueron aniquiladas. Cuando los discursos de Stalin fueron publicados, se convirtieron en el punto de partida del debate público, al igual que los discursos de Molotov, Zhdánov y Yezhov. Los principales fueron el «Discurso de clausura en el Pleno» de Stalin y la propuesta de Zhdánov sobre votaciones secretas en las elecciones del Partido, que había sido aprobada por el Comité Central. Por lo tanto, las cuestiones que despertaron el mayor interés concernían al poder de los dirigentes del Partido y sus acciones, así como a la democracia partidaria. Se discutió también sobre el juicio Bujarin-Rýkov y la necesidad de estar alerta contra espías y saboteadores, así como la crítica de los errores de los militantes en cuanto a la disciplina del Partido. Pero la cuestión más importante seguía siendo la omnipotencia y la corrupción entre los dirigentes locales del Pagrtido. A lo largo de la década de 1930, el Comité Central había instado a los miembros del Partido a iniciar la crítica de los dirigentes y a denunciar a los secretarios corruptos y sin compromiso con la causa. ¡Por fin, la discusión se puso en marcha! Se organizaron reuniones del Partido en todas partes como consecuencia del Pleno del Comité Central de febrero de 1937. Las reuniones que hasta hace poco se realizaban de manera rutinaria y burocrática, en un ambiente de amiguismo, de repente tuvieron que ser replanteadas en respuesta a la demanda abrumadora por parte de los militantes. Los archivos de Smolensk proporcionan una gran cantidad de ejemplos de reuniones en las que los dirigentes locales fueron literalmente puestos contra la pared y obligados a autocriticarse ante la militancia. Las masas de militantes no fueron indulgentes. En muchas reuniones de comités distritales y células de trabajo o células locales, los dirigentes del Partido no sólo fueron completamente desenmascarados, sino que fueron privados de sus puestos en el acto, eligiéndose inmediatamente nuevos líderes que contaban con la confianza de los militantes. Estas elecciones no eran parte del plan del Comité Central sobre nuevas votaciones secretas en las elecciones de los dirigentes del Partido. En ese momento ese plan estaba recién en la etapa de preparación. Pero nada pudo impedir que los militantes reemplazaran a los burócratas corruptos. El caso del distrito de Belyi El siguiente es un ejemplo típico de la atmósfera que se vivía en la clase obrera después del Pleno del Comité Central de febrero de 1937. En el distrito de Belyi (Belyi Raion), tuvo lugar una reunión para analizar las actividades del partido. Esta reunión duró cuatro días. Las actas de la reunión están disponibles en los archivos de Smolensk. Los militantes de base que rara vez hablaban en las reuniones, o que eran clasificados como pasivos, tomaron la palabra en esta ocasión, y «sin tener en cuenta la persona» no escatimaron sus palabras. 220 de los 240 miembros estuvieron presentes en la reunión del comité de distrito Belyi (Belyi Raion). Setenta ysiete hablaron en la reunión y plante Otra mentira es que la campaña de verificación de carnés del Partido la llevó a cabo la dirección del Partido –es decir, Stalin– como un acto de venganza por el asesinato de Kírov. Kírov, miembro del Comité Central y presidente del Partido en Leningrado, fue asesinado el 1 de diciembre de 1934 en la sede partidaria de la ciudad. El asesino,Nikoláev, había ingresado a la sede del Partido identificándose con un viejo carné del Partido, sin validez alguna. Esta alegación de venganza, de carácter horrible y sangriento, con gran número de ejecuciones, se origina en el agente de la policía Robert Conquest. Cualquiera que no esté familiarizado con estas cuestiones históricas y lea su libro «El Gran Terror», tendrá dificultades para identificar sus falsedades. Pero para aquellos que se han preocupado en adquirir un conocimiento genuino de la historia de este período, esta alegación de venganza es poco menos que absurda. La campaña de verificación de carnés del Partido de 1935 fue simplemente una consecuencia de la decisión tomada en octubre de 1934 por el Comité Central sobre la reinscripción de los militantes. De hecho, ¡Kírov participó de esta decisión tomada dos meses antes de su asesinato! ¡¿Vamos a creer que Kírov participó de la decisión para vengarse de su propio asesinato, que iba a tener lugar dos meses después?! 1936: Canje de documentos del Partido Después de la campaña de verificación de documentos del Partido de 1935 y, como consecuencia de ello, el Comité Central decidió cambiar todos los documentos del Partido. Se hicieron esfuerzos para que los carnés del Partido se entregaran solamente, en la medida de lo posible, a los militantes genuinos, a los comunistas dedicados que realmente hacían honor a su militancia. Las directivas del Comité Central eran bastante precisas y llenas de detalles que nadie estaba facultado a pasar por alto. En primer lugar, ninguno de los nuevos carnés del Partido podía ser distribuido en un área donde la campaña de verificación de 1935 no hubiera concluido. En segundo lugar, sólo los secretarios del Partido estaban facultados a emitir los nuevos carnés. Por otra parte, el canje de los viejos carnés por los nuevos sólo podía hacerse en la sede donde el secretario del Partido tenía su oficina, y sólo con la presencia del militante interesado y el secretario de su célula. Al militante se le requería que llenara un formulario por duplicado y proporcionara los datos personales necesarios. Se le pedía que firme el nuevo carné del Partido y los dos formularios, en presencia del secretario del Partido. El secretario distrital hacía lo mismo y luego ponía un sello en el nuevo carné. Cada carné debía tener la fotografía del militante, de lo contrario no era válido. Los nuevos carnés eran enviados solamente a los secretarios regionales del Partido a través del correo del NKVD, y sólo podía escribirse en ellos utilizando una tinta especial enviada por el Comité Central. Las firmas de todos los secretarios del Partido (es decir, los que habían sido autorizados para emitir los carnés del Partido) estaban registradas en un archivo especial en la oficina central del Partido. El canje de los carnés del Partido de millones de militantes fue una campaña importante del órgano central del Partido destinada a establecer una documentación efectiva para probar la militancia, documentación que sería muy difícil de falsificar. El propósito de canjear los carnés del Partido no era descubrir y expulsar más enemigos del Partido en una nueva purga. El propósito del Comité Central fue todo lo contrario, como se expresa en su directiva relativa al canje de los carnés del Partido: «Si en la Proverka, las organizaciones del Partido prestaron especial atención al descubrimiento de enemigos, pícaros y estafadores infiltrados en el Partido, ahora, con el canje, deben dirigir su atención principal a desembarazarse de miembros pasivos que no merecen el alto título de militante del Partido; deshacerse de personas que accidentalmente se encuentran en el PC (b) de la URSS». Sólo dos por ciento de expulsiones El canje de documentos del Partido fue programado para realizarse entre febrero y abril de 1936, pero hubo algunos lugares donde se terminó en noviembre de 1936. No hay estadísticas nacionales sobre el número de miembros expulsados durante ese periodo, pero las cifras de Smolensk indican que éstos fueron relativamente pocos. En la organización del Partido de Smolensk, se emitieron 4 348 carnés del Partido y se expulsó a 97 personas, alrededor de 2,1 por ciento. En otros distritos de la región occidental se verifica aproximadamente el mismo porcentaje. Desafortunadamente, la gran mayoría de los expulsados pertenecía a la clase obrera y fueron expulsados por «pasividad». El canje de documentos del Partido en 1936 también es utilizado por Robert Conquest y otros falsificadores de la historia en su guerra sucia contra el socialismo. Conquest afirma que se realizaron purgas masivas durante el canje de documentos y que el número de miembros purgados fue superior a cualquiera purga anterior del Partido. Todo esto fue, según Conquest, provocado por Stalin como una maniobra para encender la opinión pública en contra de la oposición que esperaba los juicios del 19 al 24 agosto de 1936. Estos fueron los juicios del bloque trotskista-zinovievista dirigido por Zinóviev, Kámenev y Smirnov, acusados de participar en una conspiración dirigida desde el extranjero por Trotsky para asesinar a los líderes del gobierno soviético y tomar el poder. Las afirmaciones de Conquest sobre las expulsiones en masa en 1936 estuvieron durante muchos años sin ser contradichas. Las cifras reveladas por la investigación de Getty en los archivos de Smolensk demuestran que las declaraciones de Conquest son mentiras absolutas. De hecho, la cantidad de purgados en 1936 fue la más baja en la historia del Partido, entre dos y tres por ciento de los miembros. Los juicios políticos de 1936-1938 en la Unión Soviética Los juicios políticos y las purgas en el Partido Comunista fueron dos cosas distintas y no tuvieron directamente nada que ver entre sí. Los miembros del Partido que fueron expulsados y juzgados en los tribunales por haber participado en actividades contrarrevolucionarias y criminales representaban una pequeña minoría en relación con el total de expulsados. La purga de 1937 y la lucha contra la burocracia En 1937 se hizo evidente que había que enfrentar dos grandes problemas y encontrarles una solución para continuar con la construcción del socialismo en la Unión Soviética. Uno de estos problemas fue sacado a la luz por los juicios por traición de Zinóviev-Kámenev y Piatakov-Rádek. Estos demostraron que la vieja oposición no había depuesto las armas. Las anteriores autocríticas de estos elementos no habían sido más que una demostración para las galerías, una manera de asegurarse el regreso a los importantes cargos que habían ocupado previamente. Las actividades clandestinas de la oposición habían seguido sin interrupción desde el comienzo de la década de 1930, y el número de los involucrados era poco conocido. El otro problema era la lucha contra el burocratismo, la corrupción y el oportunismo en el Partido. Se refería sobre todo a los potentados locales y regionales que los militantes de base no podían o no se atrevían a denunciar, dirigentes que por lo tanto mantenían sus puestos estables y seguros en las direcciones locales y regionales. El Comité Central convocó a una sesión plenaria en febrero de 1937 con el fin de tratar estas dos cuestiones principales. Este encuentro resultó ser el punto de partida de una lucha en el Partido que se realizó entre 1937 y 1938. Al comienzo del Pleno estuvieron presentes Bujarin y Rýkov, miembros del Comité Central. Se les acusó de haber colaborado con los enemigos del Partido y también de haber sido, con Trotsky, parte de una organización contrarrevolucionaria cuyo objetivo era derrocar al gobierno de la Unión Soviética. Las acusaciones se basaron en material que había salido a la luz durante las investigaciones del recientemente concluido juicio de Piatakov-Rádek. Las acusaciones contra Bujarin y Rýkov fueron presentados por Piatakov y Rádek durante el juicio. Bujarin y Rýkov intentaron defenderse pero fueron señalados como traidores por el Comité Central y expulsados del Partido. Su caso fue entregado a las autoridades correspondientes para su investigación y enjuiciamiento. Volveremos más adelante con el juicio de Bujarin, Rýkov y los demás en su organización. El discurso de Stalin Durante el Pleno del Comité Central, Stalin pronunció un discurso muy importante titulado «Sobre los defectos del trabajo del Partido y las medidas para la liquidación de los trotskistas y otros fariseos». En su discurso, Stalin se dirigió a los demás camaradas del Comité Central preguntándoles cómo había sido posible que los agentes extranjeros, los trotskistas y sus aliados políticos hubieran logrado infiltrar las organizaciones económicas y administrativas del Estado soviético así como las organizaciones del Partido, y realizaran actividades de sabotaje, espionaje y diversión. Asimismo, Stalin preguntó cómo era posible que estos elementos extraños hubieran logrado ocupar puestos de responsabilidad e, incluso con la ayuda de algunos camaradas dirigentes, asegurarse en esos puestos. Stalin pasó a enumerar una lista de actos de sabotaje y espionaje durante los años precedentes y, después de referirse a la carta de advertencia del Comité Central para a las organizaciones del Partido, continuó: «Los hechos han demostrado que nuestros camaradas, frente a estas señales y advertencias, hicieron oídos sordos. Esto lo atestiguan con elocuencia los hechos conocidos por todos que sucedieron durante la campaña de verificación y canje de documentos del Partido. ¿Cómo se explica que estas advertencias y señales no tuvieran el efecto deseado? ... ¿Tal vez nuestros camaradas del Partido hayan perdido las cualidades que tuvieron anteriormente, se hayan vuelto menos conscientes y menos disciplinados? No, ciertamente, no. ¿Tal vez hayan comenzado a degenerarse? No, tampoco. Tal suposición carece de fundamento. ¿A qué se debe entonces? ¿De dónde tanta apatía, despreocupación, confianza tonta, ceguera? La verdad es que nuestros camaradas, ocupados con las campañas económicas y arrebatados por los colosales éxitos en el frente de la edificación económica, sencillamente se olvidaron de algunos hechos sumamente importantes, que los bolcheviques no tienen el derecho de olvidar. Se olvidaron de un hecho fundamental en lo que concierne a la posición internacional de la URSS... Han olvidado que el Poder de los Soviets ha triunfado sólo en una sexta parte del globo... y que existe, además, una gran cantidad de países, países burgueses, que continúan realizando un género de vida capitalista y que cercan la Unión Soviética esperando una ocasión para atacarla, destruirla o, en todo caso, sabotear su poder y debilitarlo». Los espías de los países capitalistas Stalin luego se refirió a las relaciones entre los países capitalistas: «Ha sido demostrado, como dos y dos son cuatro, que los estados burgueses se envían mutuamente a sus retaguardias, espías, saboteadores, agentes diversionistas y algunas veces hasta sus asesinos; les dan como tarea infiltrarse en los establecimientos y empresas del Estado y formar agentes y en caso de «necesidad», destruir la retaguardia de estos Estados para debilitarlos... Actualmente en Francia y en Inglaterra hormiguean los espías y agentes diversionistas alemanes; e inversamente, los espías y agentes diversionistas anglo-franceses, por su parte, en Alemania. En los Estados Unidos de América hormiguean los espías y agentes diversionistas japoneses y en el Japón, los espías y agentes diversionistas americanos. Tal es la ley de las relaciones entre los Estados burgueses. ¿Por qué los estados burgueses tendrían que tener una actitud más delicada y de mejor vecindad hacia el Estado soviético socialista, que la que tienen hacia los Estados burgueses de su mismo tipo? ¿Por qué tendrían que enviar a la retaguardia de la Unión Soviética menos espías, saboteadores, agentes diversionistas y asesinos, de los que tienen en su retaguardia los Estados burgueses congéneres? ¿De dónde habéis sacado eso? ¿No sería más justo suponer, desde el punto de vista marxista, que los Estados burgueses deben enviar a la retaguardia de la Unión Soviética una cantidad dos veces o tres veces mayor de saboteadores, espías, agentes diversionistas y asesinos, de los que envían a la retaguardia de no importa qué Estado burgués? ¿Acaso no es evidente que mientras exista el cerco capitalista existirán aquí saboteadores, espías, agentes diversionistas y asesinos enviados a la retaguardia de nuestro país por los agentes de Estados extranjeros?». Éstas eran, según Stalin, las circunstancias importantes que los camaradas dirigentes habían olvidado, y esa era la razón de por qué el sabotaje y el espionaje había sido inesperado para muchos de ellos. Los logros económicos explicaban la laxitud y la despreocupación. Los grandes pasos en la construcción socialista habían dado lugar a una tendencia a alardear, a una tendencia a sobrestimar las propias fuerzas y a subestimar las fuerzas del enemigo. Los grandes éxitos habían dado lugar al «ambiente de los éxitos –éxito sobre éxito, realización sobre realización, superación de planes sobre superación de planes– engendra tendencias al descuido y a la satisfacción de sí mismo, se crea una atmósfera de solemnidad, de aparatosidad y de felicitaciones mutuas que matan el sentido de la proporción y embota el olfato político, desaniman a los hombres y los incita a dormirse en sus laureles». El cerco capitalista Stalin continuó irónicamente, exponiendo la forma de pensar sobre el tema de un dirigente local del Partido. «¿Cerco capitalista? ¡Bah, es una bagatela! ¿Qué importancia puede tener un cerco capitalista, si nosotros realizamos y superamos nuestros planes económicos? ¿Nueva forma de sabotaje, lucha contra el trotskismo? ¡Todo eso son tonterías! ¿Qué importancia pueden tener todas esas pamplinas, si nosotros realizamos y superamos nuestros planes económicos? ¿Estatutos del Partido, carácter electivo de los órganos del Partido, deber para los dirigentes del Partido de rendir cuentas de su mandato a los militantes del Partido? ¿Pero es todo eso realmente necesario? ¿De manera general, vale la pena perder su tiempo en todas esas tonterías, si nuestra economía crece, si la situación material de los obreros y de los campesinos mejora más y más? ¡Todo eso son tonterías! Nosotros superamos nuestros planes, tenemos un Partido que no está mal, tampoco el Comité Central del Partido está mal ¿Para qué diablos necesitamos otra cosa? Gente curiosa la que está sentada allí en Moscú, en el Comité Central del Partido: ellos inventan tales problemas, discuten de no sé qué sabotaje, no duermen e impiden que otros puedan dormir...». Educación del Partido y cursos de leninismo Stalin pasó a explicar una serie de errores del trabajo del Partido y las medidas que eran necesarias para corregir los errores que habían surgido. Concluyó presentando una propuesta de estudio organizado que debían seguir los cuadros dirigentes del Partido, desde los dirigentes de células hasta los dirigentes de las regiones y de las organizaciones del Partido de las repúblicas soviéticas. «Para la educación del Partido y perfeccionamiento de las células del Partido, es necesario crear en cada centro regional, cursos del Partido, que abarquen cuatro meses de estudio. Es necesario enviar a estos cursos a los secretarios de todas las organizaciones primarias del Partido (células)…». «Para el perfeccionamiento político de los primeros secretarios de las organizaciones de sección, es necesario crear en la Unión Soviética, digamos, en los diez principales centros, cursos Leninistas de ocho meses». «Para el perfeccionamiento ideológico y el perfeccionamiento político de los secretarios de organización de las ciudades, hay que crear, adjunto al Comité Central del Partido Comunista (b) de la URSS, cursos de historia y de política del Partido que abarquen seis meses de estudio». Por último: «Es necesario crear, adjunto al Comité Central del Partido Comunista de la URSS, una conferencia de seis meses sobre los problemas políticos internos e internacionales. Se enviará a los primeros secretarios de las organizaciones regionales y territoriales y de los comités centrales de los partidos comunistas nacionales». El estudio es el camino correcto para resolver los problemas y las contradicciones en el Partido: una línea establecida por Stalin, Zhdánov y Kírov desde enero 1934. En su discurso de clausura, Stalin se refirió a algunas controversias importantes que habían surgido durante el debate. Entre otras cosas, Stalin señaló que aquellos que alguna vez habían sido trotskistas o simpatizantes de Trotsky pero que desde que cambiaron trabajaban bien y eran leales al Partido, no eran blancos en la lucha contra los delincuentes y espías trotskistas. «En esta cuestión, como en tantas otras, para juzgar a un hombre hay que mantenerse sobre el principio individual, diferenciado. No se puede poner a todo mundo en el mismo recipiente». El control de los dirigentes del Partido En su resumen, Stalin criticó duramente las relaciones de los dirigentes del Partido con los miembros de base.
El inicio del evento: SynFlag en su blog acaba de tocar un tema sensible. Para ser lo más neutral posible, dejaré que el propio sitio de fedora lo cuente. https://fedoraproject.org/wiki/Fedora_Channel_FAQ#Support_for_US_Embargoed_Nations If you are from a nation that is embargoed from the US embargoed nations, you should note to the channel that you are in one of those nations. Some helpers may choose to not provide you support for legal or ethical reasons. Others may choose to do so. While you are welcome to ask your questions in #fedora, you may get better support in a region specific channel. See communicate international for a list of such channels. En español Si sos de una nacion embargada por USA, tenes que aceptar que tenes prohibido acceder a los canales oficiales, por razones "eticas/legales xD", te recomendamos consultarlo en los canales "inexistentes" de tu país Dejando de lado el deadlock producido entre la sed injerencista Cuba y los deseos del fin del bloqueo (y digo deadlock porque es yo haré tal cosa si tu haces tal otra y el otro dice lo mismo)…….acá se trata de soporte para software libre. Y el software libre en si va mas allá de cualquier restricción económica ¿verdad?. Así que ¿que es eso de que haya ayudantes que puedan negarte el soporte, por razones legales o éticas, sólo por ser cubano o iraní o norcoreano? Bueno, al menos tienen la decencia de lamentarse de que ocurran cosas así. Pero no la suficiente como para explicar que ofrezcan software libre y que a la hora de descargar pongan esto, si la misma FSF prohibe segregar a ususarios por nacionalidad By downloading Fedora software, you acknowledge that you understand all of the following: Fedora software and technical information may be subject to the U.S. Export Administration Regulations (the “EAR”) and other U.S. and foreign laws and may not be exported, re-exported or transferred (a) to any country listed in Country Group E:1 in Supplement No. 1 to part 740 of the EAR (currently, Cuba, Iran, North Korea, Sudan & Syria); (b) to any prohibited destination or to any end user who has been prohibited from participating in U.S. export transactions by any federal agency of the U.S. government; or (c) for use in connection with the design, development or production of nuclear, chemical or biological weapons, or rocket systems, space launch vehicles, or sounding rockets, or unmanned air vehicle systems. You may not download Fedora software or technical information if you are located in one of these countries or otherwise subject to these restrictions. You may not provide Fedora software or technical information to individuals or entities located in one of these countries or otherwise subject to these restrictions. You are also responsible for compliance with foreign law requirements applicable to the import, export and use of Fedora software and technical information. traducción "simple": Si sos de un pais embargado por USA no podes descatrgar, recibir, instalar, usar, trabajar, modificar,usaarlo con fines militares y cientificos, y si alguien lo hace vos sos culpable Lo que acaba de pasar: Todo comenzó con un ticket en el bugzilla de redhat para revisar un paquete rpm de un programa que creó un tal Mohammed Isam. Resulta que Petr Šabata, un sponsor de Red Hat que quiso respaldar el paquete, al darse cuenta (y hacer notar en el ticket) de la nacionalidad de Isam (Sudanés) le pidió que consultara primero con Fedora Legal. Mohammed aclaró que si bien nació en Sudán, él actualmente reside en Qatar. Al final los de Fedora Legal le dijeron que todo OK y que continúe la revisión. Esto motivó a armar un ticket sobre si lo que hizo Petr estuvo bien, que si un sponsor revelaba la nacionalidad de un contribuyente y este era del quinteto de países embargados (Cuba, Sudán, Irán, Siria y Corea del Norte) podría traerle problemas para colaborar en Fedora. Incluso menciona que en el kernel hay código de la Universidad de Teherán. Después de un par de meses, se hizo esta resolución. Las reglas de exportación son muy difíciles y muy complicadas (y cambian de vez en cuando). Estoy en proceso de aclarar las cosas con Red Hat, especificamente sobre Irán (el área más complicada y la más probable de ser encontrada en Fedora). Dicho esto, esta es la guía para todos los contribuyentes como fue solicitada en este ticket: http://k39.kn3.net/taringa/D/C/3/E/3/4/triceratops1/F29.png Los sponsors (o cualquier otro contribuyente) en Fedora no deben hacer ningún esfuerzo para determinar la nacionalidad, país de origen o área de residencia de un contribuyente. Si un contribuyente potencial independientemente (y explícitamente) revela su nacionalidad, país de origen o área de residencia, y esa nacionalidad, país de origen o área de residencia está dentro de los países restringidos por exportación (actualmente: Cuba, Irán, Corea del Norte, Sudán y Siria), entonces se les requerirá traer esa información a la atención de Fedora Legal. O sea, como se dice en inglés, “Don’t ask, don’t tell.” No preguntes ni digas nada y ojo con andar señalando. Aquí todos somos ciudadanos del mundo a la hora de contribuir con el software libre. Acá en GNU/Linux nadie usa software pirata. Etc, etc, etc. Si un cubano hubiese descubierto el bug de GnuTLS (además de crear el parche que lo resuelve) y no Red Hat, estos hubieran tenido que aceptar igual el parche, más allá de lo incómoda que sería la situación. Aca lo divertido es que un Iraní fue el que envio el aquete, pero por las leyes de exportación, nunca hubiese debido usar ese sistema
La gigantesca campaña de prensa (y otra propaganda) de 1933 sobre «la gran hambruna» de Ucrania es, si nos fiamos de los fondos del Quai d'Orsay[1], un bulo lanzado, 1º, para preparar la «alianza» germano-polaca de enero de 1934 (Varsovia y Berlín intercambian cortesías a cuento de Ucrania, que el Reich promete a los polacos «a cambio del Corredor de Dantzig», superchería que Berlín ya había empleado en los años 20), y 2º, para impedir que se llevase a cabo la alianza franco-soviética que se va dibujando desde la vuelta de Herriot al puesto doble de Presidente del Consejo y Ministro de Asuntos Exteriores (junio-diciembre de 1932). Los fondos publicados por el Foreign Office «sobre Ucrania y la gran hambruna de 1932-1933» permiten una interpretación similar acerca del sentido de política exterior de la operación de propaganda de 1933[2]: el «memorando Moore Crosthwaite sobre la historia de Ucrania y sus relaciones con Polonia y Rusia, 11 de diciembre de 1933»[3] resulta tan claro como la correspondencia del Quai d'Orsay citada más adelante. El Vaticano, que odia a Polonia, ciertamente católica, pero saqueadora de territorios alemanes, firma en julio de 1933 el Concordato del Reich, que prevé, entre otras cláusulas secretas, la ocupación común de Ucrania. Se comprende así mejor el papel, particularmente activo, de la Curia romana y el empleo, en la operación ucraniana, de su instrumento favorito de la expansión alemana hacia el Este (en particular para el Anschluss y la liquidación de Checoslovaquia), el alemán de los Sudetes, además de cardenal arzobispo de Viena (1932), Innitzer[4]. La URSS padeció en 1932-1933 una seria escasez que condujo a un refuerzo estricto del racionamiento, pero no una hambruna ni, en cualquier caso, una hambruna de «seis millones de muertos», cifra (particularmente escandalosa en el plano metodológico) lanzada estos últimos años por el demógrafo Alain Blum, asunto que se examina más adelante (sobre el tratamiento universitario reciente del asunto en Francia, actualización en la 3ª parte de este informe). Los desarrollos que vienen a continuación relativos a las ambiciones mostradas por el Reich en 1933 a propósito de Ucrania (programa de conquista anterior a 1914 y, por lo tanto, no específico del programa imperialista nazi[5]). CAMPAÑA GERMANO-VATICANA Y UCRANIANA SOBRE LA HAMBRUNA EN UCRANIA, 1932-1933 Británicos y franceses no ven lo mismo que alemanes e italianos, hasta tal punto que, según exponen los defensores de la tesis de la hambruna, los primeros escogieron «no ver»[6] -una originalidad en la correspondencia diplomática de la que no debe existir ningún equivalente, por lo que he podido comprobar tras casi treinta años frecuentando regularmente dichos fondos. FONDOS DEL FOREIGN OFFICE URSS 1918-40, VOL. 1036, SITUACIÓN ECONÓMICA, 3 DE AGOSTO DE 1932-18 DE ENERO DE 1940, ARCHIVOS DEL MINISTERIO DE ASUNTOS EXTERIORES (MAE) 339 folios (clasificación por volumen, paginado) y ver infra la correspondencia de 1933 del coronel Mendras, agregado militar, fondos SHAT[7]. Copia del «corresponsal particular» en Berlín de artículos de Renaissance[8]. Copia del artículo de Renaissance 17 de agosto de 1932, «Hambruna y caos (Informes de Cónsules alemanes)», 4-7, 4 p. [Francia tiene una embajada en Moscú, al igual que Gran Bretaña, que también tiene un consulado en Leningrado[9], pero no múltiples consulados en la URSS, a la inversa que italianos y alemanes; así pues, las fuentes sobre la hambruna son germano-italianas y, como veremos, proceden de asociaciones ucranianas emigradas separatistas financiadas por el Reich, ucranianos emigrados, a veces desde antes de la guerra, etc., como atestiguan los correos del Quai d'Orsay citados más abajo]. Descripción apocalíptica de la «situación en la región meridional de Rusia. Región de Jarkov. [...] amenaza de hambruna [...] la situación del Donetz [...] es catastrófica [...] no hay jabón [...] La inestabilidad de la mano de obra detiene todos los trabajos productivos» 1. «La situación de los obreros e ingenieros alemanes es alarmante y suplican ser repatriados.» Idem en Odessa. «La mayor parte de los habitantes no tienen calzado; [...] Faltan productos en todas partes. [...] la cosecha se está haciendo mal», todo incluso agua, 3, y sq. «Los cónsules afirman que el Gobierno soviético, dentro de poco tiempo, será insolvente.» 4. Copia del artículo de Renaissance del 16 de agosto de 1932, «Reclamación del Sr. Gosser al Intourist dos semanas en las cárceles del GPU», 4-7, 4 p. Carta 171 de Dejean, embajador de Francia en Moscú[10], al Presidente del Consejo-Ministro de Asuntos Exteriores Édouard Herriot, Moscú, 13 de septiembre de 1932, 10, 2 p. Sobre «la gravedad de la crisis alimenticia», 1, y estatuto privilegiado de los diplomáticos, trabajadores y periodistas extranjeros, 1-2. Informes todos pintando una situación catastrófica. Telegrama 971-2 de Beaumarchais, embajador en Roma, 11 de octubre de 1932, mimeografiado, 14-15. Cf. mi «conversación» de hoy con «el Sr. Mussolini me ha dicho hoy que la situación económica de la URSS era inquietante: el plan quinquenal había fracasado notoriamente», etc. 1, sq. Copia sin número de la carta de Dejean al Presidente del Consejo-Ministro de Asuntos Exteriores, Édouard Herriot, Moscú, 5 de diciembre de 1932, 18-21, 4 p. «a.s. de la sed de divisas del Gobierno soviético» Carta 1165 de André François-Poncet, embajador en Alemania[11], al Ministro de Asuntos Exteriores Paul-Boncour, Berlín, 22 de diciembre de 1932, 22-28, 7 p. En la prensa alemana sobre Rusia (en itálica, nombres de los periódicos) «sólo se habla de crisis; crisis de la producción industrial y sobre todo agrícola, crisis de abastecimientos, crisis de provisiones en divisas, indispensables para los pagos de los pedidos realizados en el extranjero, crisis por fin (2) del propio ejército rojo. cf. Vossischezeitung, 3, Berliner Tageblatt, 3-4, sobre «revueltas crónicas [...] en Kubán», ya que «la resistencia de las poblaciones cosacas al sistema colectivo de explotación agraria [...] consiste en esa indolencia y no los pocos grupos de kulaks del Kubán o de otros lugares la cual es la enemiga verdadera del bolchevismo, al igual que lo había sido de cualquier forma de progreso en tiempos del régimen burgués.» 4, y sigue la letanía, 4 sq. cf. el Vossischezeitung[12], 5, Deutsche Allgemeine Zeitung, 5-6, en particular sobre crisis ejército rojo en el que «las corrientes llamadas "de oposición de derechas" han hecho progresos sensibles», pero «en la frontera manchú esta parte del ejército soviético, gracias a su alejamiento de Moscú, habrá podido librarse de cualquier contagio.»; el parecido con lo que dicen los diarios "el nacional", ntn24, el universal, el mercurio, el comercio y clarin sobre Venezuela es demasiado inquietante. Confirmado por el agregado militar de la embajada Japón en Berlín «que, habiendo tenido la ocasión de atravesar Siberia, hace algunos meses, ha constatado entre las tropas rojas movilizadas [...] un estado de ánimo excelente e incluso, según su expresión, entusiasta.» 7, y misma confirmación sobre mal estado de ánimo ejército rojo en Europa (6) por un francés «que acaba de pasar unos días en Alemania y en el Este europeo [...]. Según dice, el ejército estaría en Rusia adquiriendo una importancia incesante y creciente» y «manifestaría tendencias más y más marcadas a adoptar la semblanza y sobre todo el estado de ánimo de una guardia pretoriana. La influencia de algunos de sus jefes tales como Vorochilov, Blücher, Tujachevski sería considerable y estaría causando inquietud al gobierno de Stalin. El descontento de la tropa debido a la insuficiencia del avituallamiento estaría agrandando la división que se ha abierto entre militares y civiles. [...] Por otra parte, la misma persona me ha asegurado que las tendencias subversivas observadas en el Ejército Rojo estaban siendo animadas por la Reichswehr. Ésta inquieta por el aumento del movimiento comunista en Alemania, no vería con malos ojos que el Estado Mayor diese un golpe de Estado, que desembarazaría a Rusia del gobierno actual y de la influencia todopoderosa de la Internacional Comunista.»[13] Es conveniente mantener «las reservas» necesarias sobre «semejantes informaciones». 7 Carta 2 de Dejean a Paul-Boncour, Moscú, 3 de enero de 1933, 1932-1934, 5 p. «La crisis de abastecimiento en la URSS [...] cada vez más aguda», 1, disminución de entregas de cereales al Estado al 1 de noviembre de 1932, fijadas en 20,5 millones, solamente 11,4, 1; enormes exportaciones en 1930-31, por valor de 19,9 y 19,4% total de exportaciones, de donde «severas restricciones para el mercado interno.» en 1932, a la vez «un agravamiento del racionamiento de la población soviética» y «una considerable disminución de las exportaciones», 1,3 millones toneladas para 10 primeros meses de 1932, contra 4,2 millones para 10 primeros meses de 31, 2, cf. cifras detalladas, 2-3, resumiendo se trata de «un auténtico derrumbe, en particular para el trigo y la avena» excepto maíz, y en 1932, importación de cereales de 137 145 toneladas acelerada en septiembre-octubre cuando normalmente la exportación constituye «una aporte considerable para la balanza comercial soviética.», 3, y agravamiento del racionamiento de la población cf. ordenanzas de los 4 y 16 de diciembre de 1932, y población entregada al mercado libre en donde precios «exorbitantes», 4, y ordenanza 27 de diciembre aumentando «la presión de un sistema de control administrativo y policial cuyo objetivo confesado es evacuar de las ciudades a una parte de la población»: restablecimiento del sistema de «pasaportes individuales que había sido abolido al principio de la revolución en tanto que "método policíaco destinado a oprimir a las masas laboriosas".» sin duda la evacuación está teniendo lugar «en los campos de concentración del Norte de Rusia o en las vastas extensiones de Siberia.» 5 [Dejean no proporciona sobre este punto ninguna información]. Carta 17 de Dejean a Paul-Boncour, Moscú, 17 de enero de 1933, 47-51, 9 p. Dejean denuncia (siguiendo su costumbre) «las consecuencias funestas de una política desenfrenada de colectivización agrícola». Carta 17 del embajador de Francia en Finlandia, Helsingfors, 11 de febrero de 1933, 60-61, 4 p. Testimonio del ingeniero americano Henning Rowsing, «de origen sueco» de regreso a los Estados Unidos vía Escandinavia «tras dos años de estancia en Rusia», al periódico Hufvudstadsbladet, 1, sobre «la carencia de víveres y, en general, de los objetos necesarios para la existencia. [...] Sólo es barato de verdad el pan que, con pepinos y regado con kyass, constituye casi el único alimento del pueblo.» Carencia de tejidos y calzado; «mal estado de las líneas, carencia de locomotoras y vagones» y problema de alojamiento «en las (2) grandes ciudades cuya población ha aumentado mucho» 3,5 millones de habitantes en Leningrado, más en Moscú. «[...] no puede negarse que el régimen no haya hecho en el país inapreciables progresos, concretamente desde el punto de vista de la instrucción pública. Las escuelas se han multiplicado. Hay pocos iletrados completos en la joven generación: los teatros y otros locales de ocio o arte están siempre llenos, y sorprenden por su brillo. Se han abierto numerosos baños públicos. La limpieza de las ciudades también ha mejorado mucho, pero los transportes públicos urbanos, al igual que los ferrocarriles, siguen dejando mucho que desear. [...] el ingeniero americano ha parecido querer abstenerse de hacer cualquier enjuiciamiento al margen de la pura objetividad, y de naturaleza a prohibirle un eventual regreso al paraíso soviético. No tiene una palabra de conmiseración por los innumerables habitantes de las ciudades a los que la denegación de pasaporte convierte, ipso facto, en personas fuera de la ley. No dice (3) nada de los transportes hacia las regiones nórdicas de poblaciones enteras del Sur de Rusia, de esta mezcla sistemática de razas a la que parece dedicarse en este momento el Gobierno soviético, ni de la reanudación de la deportación de los campesinos de Ingria que inquieta e indigna desde hace algún tiempo a sus hermanos de Finlandia.» y «ninguna reflexión [...] tampoco» del periódico. 4. Carta 75 de Dejean a Paul-Boncour, Moscú, 15 de marzo de 1933, 46, 2 p. Multiplicación de las colas en las grandes ciudades desde la apertura principios de marzo de 1933 de «tiendas» para la venta de pan y carne sin tarjeta alimenticia, a precios «cercanos a los del mercado libre», 1, «largos cortejos de 150 a 200 metros [...] desde las 5 de la madrugada.» Pero la situación es mucho peor en Ucrania donde «reina actualmente la más espantosa escasez. Puede hablarse de auténtica hambruna en los distritos rurales. » Y de «penuria de los productos más esenciales» en grandes ciudades como Jarkov y Kiev. «Desde el otoño pasado, los precios del mercado libre han aumentado del 100 al 150%. [...] Incluso han sido señalados casos de canibalismo por los Consulados de Alemania e Italia.» 2. Carta 93 de Dejean a Paul-Boncour, Moscú, 12 de abril de 1933, 62-3, 3 p. «Informes alarmantes» son enviados por los consulados alemanes «sobre la crisis alimenticia que reina en particular en Ucrania, en la cuenca del Volga y en el Norte-Cáucaso. Muchos distritos estarían sometidos a una auténtica hambruna.» «Abastecimiento cada vez más difícil» en Kiev, Jarkov, Odessa y penuria «incluso en los establecimientos del Torgsin» [de Estado] donde compras por oro, dinero y divisas. «Agotada por las privaciones y diezmada por la enfermedad, la población no manifestaría ningún signo de reacción.» Se constata en comparación una situación de «abundancia» en «Moscú y Leningrado» donde para «los obreros y empleados», 1, se mantienen «precios accesibles en las cooperativas». Pero los precios son exorbitantes para «cualquier cantidad suplementaria» al racionamiento. Y «reaparición del paro [...] desde hace algunos meses» con pérdida consecuente de la «tarjeta alimenticia». La prensa soviética es optimista. «Pero, según los informes circunstanciados recibidos por la Embajada de Alemania, el estado de los trabajos agrícolas sería lamentable, no sólo debido a la (2) desorganización de las explotaciones agrarias, sino también por el hecho de que no hay simiente, que la cantidad de caballos de labor ha disminuido de manera considerable y, por último, que en torno al 75% de los tractores están inutilizados» de ahí previsión de una cosecha «peor aún que la de 1932.» Krestinski, comisario adjunto de Asuntos Exteriores, me ha dicho que iban «a enviar a los parques de tractores, al 60% de los jóvenes que seguían los cursos preparatorios par los exámenes diplomáticos y consulares. "Es que vivimos en tiempos de guerra", añadió este alto funcionario. Sin embargo, cabe dudar de que la ciencia marxista pueda sustituir la labor de los campesinos arrancados a sus explotaciones por la ofensiva desenfrenada de la colectivización.»[14] (3). Carta 117 de Dejean a Paul-Boncour, Moscú, 3 de mayo de 1933, 64-5, 3 p. Extensión del sistema de pasaportes en la URSS, cf. detalles sobre la nueva ordenanza del 28 de abril extendiéndolo a una serie de ciudades (después de Moscú, Leningrado y Jarkov), «así como una zona de 100 km., considerada como zona de seguridad, a lo largo de la frontera occidental de la URSS. » 2. Carta 459 de André Corbin, embajador en Londres, a Paul-Boncour, Londres, 25 de junio de 1933, 66, 2 p. Publicación en el Times del 12 de junio de la carta de Sablin, presidente del comité de asistencia a los refugiados rusos, ex encargado de negocios de Rusia (zarista) en Londres, sobre «la hambruna [...] en Ucrania, en Armenia y otras provincias [...] amenaza ser más grave aún que en 1921»; pero no hay solicitud del gobierno soviético «de ayuda a Potencias extranjeras» puesto que sería una confesión pública «fracaso de su política agraria.» Y confirmado por carta de Kerensky de esta mañana, 1, «añadiendo algunos detalles», adjunto, carta de Kerensky, «The State of Russia». «Oficina de prensa ucraniana en Bruselas», agosto de 1933, mimeografiado, 68 (partes en cursiva subrayadas en el texto). [Las «fuentes» ucranianas separatistas sobre la «hambruna» citadas aquí y más abajo constituyeron lo esencial del material de los correos publicados del Foreign Office[15]] «Ucrania bajo el yugo de Moscú» «Los horrores de la hambruna de Ucrania», atroz «la miseria es tan grande que los hombres se comen a los hombres. Así nos lo ha arreglado el plan quinquenal. La hambruna se debe a las acciones de los moscovitas», etc. «Los Soviets adoptan todas las medidas para arrebatar, manu militari, a los campesinos de Ucrania, los cereales, y enviarlos a Moscovia o al extranjero.» de ahí enorme solidaridad de los «ucranianos que están fuera de la URSS [...] Se han constituido comités de socorro en Lwow[16], Praga y otros lugares de Europa. El episcopado greco-católico ucraniano[17] dirige una carta a todas las personas de buena voluntad "para protestar contra el exterminio por los bolcheviques" de los pequeños y míseros, de los débiles y los inocentes", y para implorar ayuda para Ucrania. Se está organizando una Cruz Roja ucraniana, se contempla una ayuda internacional para Ucrania.» Folleto de la Asociación Financiera Industrial y Comercial Rusa[18], 3, rue Nicolo, París, «Colectivización del pueblo[19] en la URSS», 69-83, 29 p. Visión de horror, que concluye así: «Si el plan de los comunistas resulta realizable, Stalin obtendrá en forma de trigo el arma más potente para el ataque contra el mundo capitalista. » 29. Telegrama 1472 de François-Poncet, embajador en Berlín, a Paul-Boncour, Berlín, 18 de agosto de 1933, 2 p., 84-85. El Völkische Beobachter[20] del 18 de agosto publica «en primera página [...] fotografías que representan a súbditos rusos reducidos al estado de esqueletos» en un artículo titulado «Verdadera cara de la Rusia de los Soviets – de lo que Hitler ha "salvado" a Alemania.» Más «un artículo» p. 1 «dedicado al infierno de la hambruna en la Rusia de los Soviets» glosa sobre hambruna peor que en 1921-22, y sobre el insoportable plan quinquenal y su fracaso en esta antiguo «granero de Europa», 1, etc. Telegrama de Charles-Roux, embajador en la Santa Sede, muy confidencial, copia mimeografiada sin número, Roma, 25 de agosto de 1933, 86, 1 p. Charles-Roux pidió explicaciones a Monseñor de Herbigny[21] sobre «el llamamiento» del cardenal arzobispo de Viena Innitzer «a la caridad pública para socorrer a las víctimas de la hambruna en Ucrania y el Cáucaso [...]. Los alemanes habrían sugerido al Papa que hiciese él mismo este llamamiento dirigiéndose a todo el mundo católico. El Soberano Pontífice se habría negado para no exponerse al reproche de hacer causa común con los hitlerianos contra el comunismo. Pero habría dado a los obispos libertad, en cada país, para actuar por su cuenta[22]. Entonces, en Alemania se habría organizado una empresa de auxilios materiales para los alemanes de Rusia; en Galitzia oriental, los polacos habrían hecho otro tanto para los ucranianos de Ucrania. Por último, el Cardenal Innitzer habría tomado, en Viena, la iniciativa menos limitada que acaba de anunciarse. He preguntado a Monseñor de Herbigny si el Cardenal Innitzer había decidido actuar de acuerdo con la Santa Sede. Me ha contestado que no. Esto me resulta difícilmente admisible. Me parece poco probable que un miembro del Sagrado Colegio se responsabilice de hacer un llamamiento a la caridad sugiriendo una organización internacional de ayuda a través de la Cruz Roja y aludiendo a condiciones que se presentarán al Gobierno ruso.» Carta 335 de Charles-Roux al ministro de Asuntos Exteriores, Roma, 28 de agosto de 1933, 87-8, 3 p. Artículo de Innitzer publicado en el Osservatore Romano[23] del 24 de agosto, y el Osservatore Romano del 23 de agosto «ya había dado noticias alarmantes sobre la hambruna en Rusia» con detalles sobre el canibalismo, etc. «Siempre según estas mismas informaciones» publicadas primero en el Écho de la Bourse de Bruselas, «impregnados de una cierta exageración, a juzgar por los interesantes informes de nuestro Embajador en Moscú, más de un tercio de la población de Ucrania habría sucumbido de hambre, y, para que los supervivientes pudiesen subsistir, del 15 al 20 por ciento de la población debería desaparecer también.» Cf. glosa de Innitzer en su llamamiento sobre canibalismo, y llamamiento a la Cruz Roja internacional «pero [...] también dirigida a todos aquellos que están negociando hoy en día con vistas a establecer relaciones económicas con la Unión Soviética [...] con la finalidad de que se mantenga el principio de hacer depender estas negociaciones de un esclarecimiento (chiarificazione) general sobre la necesidad de socorrer a las distintas regiones de Rusia y la aceptación por parte de la Unión Soviética de la susodicha cláusula humanitaria."» El Vaticano mantiene la tesis de su no iniciativa con Innitzer, pero Charles-Roux la considera «poco plausible»: Innitzer se ha «concertado al menos con la Santa Sede antes de emitir proposiciones tales como solicitar un "esclarecimiento general" sobre las causas y la extensión de la hambruna. Esto significa sin duda una "investigación general" sobre la situación económica de Rusia.» 2. Resumiendo, «resulta verosímil que las nuevas precisiones que ha dado sobre la hambruna en Rusia, al igual también que las que aparecen en el Écho de la Bourse, en el Osservatore o en La Croix[24], han salido del servicio de Asuntos Rusos del Vaticano.» PD. «La Croix del 22 de agosto, al publicar un breve resumen» del llamamiento de Innitzer, «había ofrecido esta información suplementaria que no figura en el diario pontifical: "el Cardenal Innitzer anuncia la creación en Viena de un comité de auxilio interprofesional bajo su patronazgo".» 3. Agosto de 1933, «Nota sobre los caracteres generales y la actual situación de la economía soviética», mimeografiado, 89-150, 52 p. más tablas. Telegrama de Roma Vaticano, 1 de septiembre de 1933, 1p. 151. Acerca de Herbigny, etc. «el Sr. Charles-Roux piensa que el Cardenal de Viena ha actuado de acuerdo con la Santa Sede.» Carta 267 de Charles Alphand, embajador en Moscú, a Paul-Boncour, Moscú, 13 de septiembre de 1933, 152-5, 7 p. «Invitado oficialmente por el Gobierno soviético a participar en el viaje» de Herriot al Sur URSS, «seis días en Ucrania y Norte del Cáucaso [...]. Este viaje fue [...] la ocasión de las manifestaciones más halagüeñas para con Francia.» que ha recibido los aplausos unánimes de la muchedumbre soviética en todas partes, «sin observarse nunca una nota discordante.» 1 «El simple hecho de haberlas permitido o incluso provocado muestra la preocupación de los Gobernantes de recalcar su deseo de acercamiento a Francia. Además de museos y monumentos antiguos, hemos visitado la mayor cantidad posible de fábricas y explotaciones agrícolas.» Alphand deslumbrado por «el Dnieprostroi» donde se encuentra desde este momento «la fábrica hidroeléctrica más importante de Europa. En una estepa rusa de hace cuatro años se alza hoy una ciudad de 150 000 habitantes, 40 000 de los cuales son obreros.» El embajador ofrece a continuación detalles de sus actividades; excepto para el aluminio (1/6 «del plan previsto»), las fábricas están aún en fase de equipamiento y la producción no alcanzará su «pleno rendimiento hasta dentro de tres o cuatro años, según los técnicos a los que me he podido acercar.» Visita de las fabricas panificadoras en Kiev, de turbinas y tractores en Jarkov, máquinas agrícolas, cf. cortadoras-trilladoras en Rostov, rodamientos de bola y motores en Moscú. «Al aproximar estas constataciones a las informaciones ya ofrecidas al Departamento sobre las formidables industrias del Ural (Magnitogorsk y Kuznietsk), los proyectos hidroeléctricos del Volga y Siberia, las fábricas de Gorki y Leningrado, vemos el enorme esfuerzo industrial del Gobierno de los Soviets. Habida cuenta de la situación particular de la URSS, único país del mundo que está en progresión, este desarrollo sólo puede perjudicar a las industrias (2) europeas cerrándoles el mercado ruso, ya que las facultades de absorción de este mercado son tan grandes que pasarán 50 o incluso 100 años antes de que los Soviets alcancen el nivel de prosperidad que les obligue a desviar al extranjero un excedente de producción que no absorberían ellos mismos.» Pero pervivencia de «un grave problema [...], el de los transportes»: insuficiencia de la «red ferroviaria y de carreteras [...]. Es por esta vía que podríamos contemplar una colaboración franco-soviética. Al margen de la cuestión industrial, una impresión se desprende de un viaje por la URSS, la de un esfuerzo por la construcción de viviendas para una población que en diez años se aumenta de la población de Francia. En Moscú como en Leningrado se alzan a la vista grandes casas obreras casi en cada calle, pero el éxito mayor desde el punto de vista del urbanismo se está realizando en Jarkov, donde en cuatro años una ciudad entera de aspecto nítidamente americano ha sido edificada al lado de la ciudad antigua. Por último, una de las partes más importantes de nuestra gira fue la visita de las organizaciones soviéticas en Ucrania y Norte del Cáucaso, el centro mismo de territorios donde, según las recientes campañas de prensa, reinaba una hambruna comparable a la de 1922. Verá usted, me habían dicho, como en el último (3) momento esta parte del viaje será suprimida; no le guiarán a ese infierno de la miseria. Para poder reunirnos en Moscú con el Sr. Molotov, que se iba de permiso, se suprimió del programa la excursión de Crimea, que presentaba un carácter más particularmente turístico; el viaje a Ucrania se desarrolló con normalidad. Hemos atravesado de parte a parte, en ambos sentidos, en tren, este inmenso campo de cereales de cultivos ininterrumpidos hasta donde alcanza la vista, de humus negro y espeso, donde abonar resulta inútil. A 60 y 70 km. de las ciudades, hemos visitado koljozes y un sovjoz, y volvemos de allí con la impresión muy nítida de la falsedad de las noticias aireadas en la prensa y la convicción que yo esbozaba en mi correspondencia de una campaña inspirada por Alemania y los rusos blancos deseosos de oponerse al acercamiento franco-soviético. Antes de recorrer ese país, he podido yo mismo hacerme eco de estos chismes propagados por los enemigos del régimen, tengo hoy en día la certeza de su exageración. Sin duda, nos dirán, los eslavos, desde Potemkin[25], tienen un maravilloso sentido de la puesta en escena, sólo les han enseñado lo que querían que viesen, ¿cómo quiere usted, en una excursión de una semana, sin hablar ruso, darse cuenta del estado de una comarca de una extensión tan grande? Sin embargo, hemos mirado por las ventanas durante este trayecto de más de 3 000 km., no han podido trucar por completo a la población que nos ha parecido en mejor estado físico y de indumentaria que la de las ciudades del Norte de donde veníamos. Nuestro auto ha estado a punto de aplastar gallinas de más de cuatro meses; hemos percibido la extensión de esos campos que acaban de dar una cosecha que todos están de acuerdo en considerar excepcional. Si de verdad millones de hombres hubiesen (4) muerto de hambre en estas comarcas, los desgraciados se habrían comido sus gallinas antes de pensar en alimentarse con cadáveres. Se habrían necesitado millones de soldados para impedirles comerse las simientes. ¿Qué dicen sobre este tema las autoridades a las que hemos preguntado? El año pasado se produjo en efecto uno de los episodios más graves de la Revolución por la aplicación del régimen colectivista a la agricultura. En estas regiones particularmente ricas, hemos tenido que luchar contra los campesinos ricos que no cultivan ellos mismos sus tierras, sino que emplean asalariados; contra estos kulaks más o menos abiertamente apoyados por Alemania que dirigen en Ucrania su campaña separatista. Esperando graves disturbios, estos elementos contra-revolucionarios han intentado suscitar una huelga de brazos cruzados. Esto se ha saldado con una disminución de la producción de cereales que, en un momento, ha amenazado seriamente Moscú y ha provocado no sólo graves dificultades en las regiones donde se había organizado el sabotaje de la cosecha, sino también la obligación de importantes restricciones en las distribuciones de víveres. Hemos pasado hambre, no cabe duda. Pero por una acción enérgica del poder central, acción combinada de la policía y elementos políticos comunistas, gracias a ciertas concesiones dadas al interés personal (propiedad de una vaca y productos de jardín), la situación se ha podido restablecer en estos últimos meses y Stalin, según una palabra de Radek[26], ha ganado su batalla del Marne agraria. Dos ejemplos típicos de esta campaña (6) y de las dificultades [...] nos han sido dados por el Sr. Kalinin[27], a quien preguntábamos sobre este grave asunto de la hambruna.» Nos ha dado el ejemplo de la comuna de Tver «que lleva hoy mi nombre, hay tres koljozes. El primero trabajó muy bien, hizo una buena cosecha y sus miembros consiguieron buenos beneficios; el segundo alcanzó lo estrictamente necesario; pero el tercero, bajo el impulso de nuestros adversarios, saboteó la cosecha y sus miembros corrieron el riesgo de morir de hambre. Por petición mía, el Gobierno les proporcionó ayuda. Por este motivo me gané la animosidad de los otros dos koljozes, que pensaban que no valía la pena esforzarse si, no haciendo nada, se alcanzaba de todos modos el sustento. [...] el segundo ejemplo del Sr. Kalinin es el siguiente: el año pasado faltó leche en Moscú, garantizando no obstante su distribución a los niños y a los obreros empleados en trabajos nocivos. Ahora bien, la persona encargada de la distribución de la leche era precisamente el negociante mayorista de ante guerra que se encargaba del mismo servicio bajo el régimen zarista. El Presidente Kalinin mandó llamar a este funcionario para preguntarle cómo con una cantidad doble de leche no conseguía suministrársela a las categorías especiales indicadas más arriba. Al interesado no le costó el menor esfuerzo mostrarle que la cantidad era actualmente insuficiente porque anteriormente la leche era el privilegio de la clase noble y rica de Moscú. Considerable aumento de las necesidades, resistencia política de elementos reaccionarios, tales son las causas del (6) desequilibrio que subleva nuestras mentes occidentales, pero que parecen naturales al espíritu eslavo fatalista que, sin preocuparse mucho por los intereses inmediatos individualistas, se queda centrado en el cumplimiento del amplio programa que se ha asignado.» 7. Documento de propaganda de la Federación Europea de los Ucranianos del Extranjero, transmitido por carta del secretario general y del secretario al ministro de Asuntos Exteriores francés, Bruselas, 27 de septiembre de 1933, 1 p. 156. «Memorandum sobre la hambruna en Ucrania», 157-9, 3 p. Sobre el exterminio de la población ucraniana, y las condiciones a imponer a la URSS para la concesión de cualquier ayuda, la libertad total de intervención para las misiones de socorro[28], 3. Boletín de la oficina de prensa ucraniana. 42 rue Denfert-Rochereau, 28 de septiembre de 1933, 160-6, 7 p., mimeografiado. Cita concretamente «dos artículos» de la Srta. Suzanne Bertillon[29] en Le Matin sobre «la tragedia de Ucrania [...] ha podido entrevistar a simples campesinos ucranianos concretamente a Martha Stebalo y a su marido» pareja expatriada desde 1913 y establecida en Estados Unidos pero cuya familia estaría en Ucrania[30], etc., 1, desarrollo sobre su[31] viaje en Ucrania en 1932, 1-2, donde han visto acumularse los «muertos por hambre», etc. La hambruna está organizada por las «autoridades [...] más enconadas en destruirnos. Nos quieren hacer perecer, es una hambruna organizada. La cosecha nunca fue tan hermosa, pero nos está prohibido tocarla. Si nos sorprenden cortando algunas espigas, nos espera la cárcel o la descarga de fusilería, y en la cárcel, al cabo de tres semanas, se muere de inanición [...] escenas espantosas, ella habla del encarnizamiento con el que los hambrientos se arrojan sobre los alimentos, de los gritos de los niños a los que el hambre impide dormir. Cita también casos de la locura y de antropofagia... » 2 Cita artículo del Journal de Genève "Ucrania punto neurálgico" sobre el «calvario» de los campesinos ucranianos, 3, «[...] el régimen soviético sólo se apoya en Ucrania en el GPU y las bayonetas. Los comunistas también se han vuelto contra él.» etc. Cita artículos sobre Ucrania «muchos periódicos suizos, alemanes, ingleses, belgas y otros» e incluso «algunos periódicos franceses» Journal des Débats, Dépêche Toulouse, Matin, Ordre, y cita a Pierre Veber en el Candide del 14 de septiembre, que quiere hacer intervenir a la SDN, y echa pestes contra «los periódicos que cuentan estos horrores nos muestran, en portada, ¡la firma de los tratados franco– italo-soviéticos!» y glosa sobre «nuestro mundo "que pretende ser civilizado"» y su "fariseísmo (sic)", 4 Cita los artículos del doctor Ewald Ammende, secretario del congreso de minorías nacionales, de Viena, en la Reichspost y en el periódico ucraniano Dilo de Lwow, y misma glosa. Cita el llamamiento de Innitzer sobre «cientos de miles, millones incluso, de seres humanos han muerto de hambre» en «estos pocos últimos meses, en Rusia de los Soviets», testimonios «cuya veracidad no puede ponerse en duda», etc. y él «cita el llamamiento del Metropolitano Szepticky, el memorandum del doctor Ewald Ammende, 5, etc., y las intervenciones de Innitzer sobre el silencio imposible «en el momento mismo en el que las poblaciones de la URSS son presa de la hambruna y sus consecuencias: infanticidio y canibalismo» y «hace un llamamiento ardiente al mundo civilizado para organizar un auxilio a los hambrientos y ante todo al comité internacional de la Cruz Roja. Esta gestión del cardenal Innitzer ha producido una gran impresión entre todos los ucranianos profundamente conmovidos [...]» Cita llamamiento Iglesia greco-católica ucraniana, firmado por Szepticky «y todos los obispos» de este clero. Cita llamamiento Alto Consejo refugiados ucranianos y creación comité internacional de socorro a Ucrania, etc., 6. Y glosa sobre iniciativa de los «Ucranianos de Galitzia», «manifestación ucraniana en Cernauti en Rumanía» prevista 28 de agosto, pero impedida por autoridades «temiendo una protesta del lado de la URSS» Comité socorro Praga y Bruselas. «Congreso europeo de minorías y la hambruna en Ucrania», 7. Telegrama 814-6 de Massigli, representante de Francia en la SDN, Ginebra, 29 de septiembre 1933, mimeografiado, 167-9, 3 p. El delegado noruego en la SDN Mowinckel (presidente del Consejo de la SDN) evoca las peticiones recibidas «de organizaciones ucranianas de Polonia, Estados Unidos y Canadá», y «de organizaciones caritativas [...] sobre la hambruna en Ucrania»; pero no quiere «incluir este asunto en el orden del día sin estar previamente autorizado por una decisión del Consejo»; el consejo se ha reunido «en sesión secreta»; «no ha podido disimular las dificultades (1) de esta gestión y ha confesado que la Sra. Kollontay[32], que se había encontrado con él en Oslo, negaba formalmente la existencia de la hambruna», por lo tanto «sugería que el Secretario General se informase discreta y amistosamente ante el Gobierno soviético acerca de la existencia de esta hambruna.» Los delegados y el secretario general «mismo» alegan «que incluso una gestión oficiosa [...] tendría un carácter político por el hecho de que emanaría de la SDN, se arriesgaría a chocar con una negativa formal (2) de los Soviets e irritar a estos últimos sin resultados contra la institución de Ginebra.» Paul-Boncour ha propuesto «orientar el asunto hacia una organización puramente filantrópica como la Cruz Rojala Cruz Roja Internacional» aceptada por el Consejo, etc. 3 [...]» fórmula de una carta del presidente Consejo SDN «a Telegrama confidencial 822 de Massigli, Ginebra, 30 de septiembre de 1933, mimeografiado, 170. 1 p. En la práctica, el interés de Noruega por los «asuntos ucranianos» se explica «por el hecho de que se habría otorgado a personas oriundas de Noruega, en vida del Doctor Nansen[33], unas concesiones, concretamente terrenos mineros, sobre las que tendrían en este momento dificultades con el Gobierno de la URSS.» Solicita «hacer que se verifique discretamente esta información por nuestro Embajador en Moscú.» en un margen, con lápiz rojo, «hecho». Cf. carta 467 del ministro de Asuntos Exteriores a Alphand, 12 de octubre de 1933, 174, 1 p. Petición de información sobre este informe. Carta 161 de Le Chayla, encargado de negocios en Noruega, a Paul-Boncour, Oslo, 5 de octubre de 1933, 171, 1 p. Transmite entrevista Sra. Kollontay, «actualmente Embajadora de la URSS en Suecia, [...] al periódico laborista noruego el Arbeiderblad» tras su «estancia en Oslo donde ha conservado muchos amigos». Traducción texto entrevista Arbeiderblad del 30 de septiembre de 1933, 172-3, 4 p. La Sra. Kollontay niega la hambruna pero evoca «el problema del transporte», carretera y ferrocarriles, 1, e invoca «el valor» de información procedentes «ya sea de Riga, ya sea de Berlín.», el sabotaje de algunos campesinos en 1932, 2, pero la lealtad triunfa este año, en el que «ya no hay hambre.» Insiste en las necesidades enormes de consumo soviético (cf. 2, campesinos antaño con los pies envueltos en trapos, de ahí problema actual de abastecimiento de calzado), de donde necesidad soviética de importaciones masivas, y «no» aspiración «a aislarnos del extranjero.» Menciona las «relaciones [...] excelentes con los países escandinavos, con Francia y con todos los países con los que hemos firmado pactos de no agresión» y «convenciones especiales con Italia y Francia. » 3; las relaciones con Alemania son «tensas en este momento, pero hacemos todo lo que podemos por evitar todo cuanto pueda envenenarlas.» 4 Nota manuscrita sin referencia, 20 de octubre de 1933, 175, 1 p., in extenso. «El Sr. de Fontenay[34], en opinión del Sr. de Robien, ha venido a solicitar informaciones acerca del Comité de Organización de Ayuda a los Hambrientos de Ucrania, cuya presidencia de honor se le ha solicitado aceptar. Ha indicado que esta petición le había sido hecha por el príncipe Tokary. Debido a las actuales condiciones, a las susceptibilidades polacas y soviéticas en materia ucraniana, y a la propia personalidad del príncipe Tokary (conocido por sus opiniones de extrema derecha y que fue asociado a la acción de Petliura y Skoropadski[35]) se ha indicado al Sr. de Fontenay que una gran prudencia parecía oportuna. El Sr. de Fontanay ha decido rechazar la propuesta que se le había hecho.» Carta 299 Charles Alphand a Paul-Boncour, Moscú, 24 de octubre de 1933, 176, 2 p. He preguntado a Molotov acerca del problema de las «concesiones noruegas» eventuales «en Ucrania» y ha negado cualquier vínculo con relaciones generales URSS-Noruega. «Considera que la intervención del Sr. Mowinkel –de quien, por otra parte, se ha mostrado poco satisfecho- está motivada únicamente por las funciones del Presidente Sr. Mowinkel en el Consejo de la Sociedad de Naciones» y «piensa [...] que las recientes elecciones en Noruega pueden apartarlo próximamente de Ginebra.» «He hecho las mismas preguntas al embajador de Noruega, quien me ha contestado que el Doctor Nansen había utilizado una parte procedente de los fondos del Premio Nóbel que le fue atribuido (1-2) para la creación de granjas-modelo en Ucrania»; pero estas «concesiones [...] han expirado y conforme al contrato esas granjas han sido devueltas al Estado. Así pues, no se ha producido ninguna dificultad sobre este tema. La única otra concesión, «normalmente» aplicada, es la de «captura de focas en el Mar Blanco.» 2 Carta del presidente por interim del Comité de Organización de Ayuda a los Hambrientos de Ucrania al embajador Peretti de la Rocca, París, 20 de octubre de 1933, 178, 1 p. «El señor Embajador de Panafieu, que es miembro del comité central de la Cruz Roja francesa y, por consiguiente, no puede ocupar ningún cargo directivo en nuestro comité, nos anima con vigor a rogar a Su Excelencia que tenga a bien acoger nuestra obra bajo su protección y acepte la presidencia de nuestro Comité» que «ya se ha asegurado del patronazgo de los cardenales y otras personalidades y del enérgico apoyo del archiduque Guillermo de Austria, primo hermano del Rey Alfonso XIII, que se une a nosotros para rogar a Su Excelencia que tenga a bien aceptar la presidencia de nuestro Comité», y cf. nuestra «reunión plenaria» sin fecha «dentro de 10 días», etc. Transmitido con carta manuscrita de Peretti de la Rocca a «mi querido amigo» en margen con lápiz «urgente. Sr. Rochat», 25 de octubre de 1933, 177, 1 p. Sólo aceptaría «si el Departamento viese en ello alguna ventaja evidente.» Reseña biográfica del príncipe Tokary, manuscrita, de la misma mano que supra «cl. (sic)[36] 7 de noviembre de 1933», 179. Nacido 24 de junio de 1885 en Ucrania, «llega a Francia el 9 de noviembre de 1924. Ex terrateniente de Ucrania, conocido por sus opiniones de extrema derecha. Ha tomado parte en el movimiento nacional ucraniano bajo la dictadura del hetman y que estuvo asociado a la acción de Petliura y Skoropadski, fue enviado a este respecto como Consejero de la legación ucraniana en Viena. Tras el regreso de los bolcheviki (sic) a Ucrania, se refugió en Varsovia donde participó en la firma del tratado firmado en 1920 entre Polonia y Petliura. Uniéndose a la persona de este último, fue entonces Ministro de Asuntos Exteriores del "frente ucraniano", y a continuación ministro adjunto. Era (? ilegible) (1930) presidente de la asociación de Ex-Combatientes ucranianos. "Informaciones favorables en privado". Secretario General del Círculo de Estudios Ucranianos (61, bd Saint-Germain).» Nota mecanografiada, sin referencia, 7 de noviembre de 1933, 180. Retoma los mismos temas que los de los dos manuscritos sobre el príncipe Tokary. «Por lo tanto, pudiera ser que los organizadores ucranianos de este Comité persigan en este caso un objetivo antes político que humanitario. [...] Cabe apuntar, además, que si, a pesar de las negativas soviéticas, una acusada escasez parece haberse efectivamente manifestado en ciertas regiones de Ucrania, concretamente en el momento de la "soldadura", su gravedad parece haber sido exagerada vigorosamente y explotada por una campaña (de fuente alemana, según parece) hostil al régimen soviético. Por último, la situación a tenor de este informe parece haber mejorado sensiblemente desde las cosechas. Por último, ante las susceptibilidades tanto soviéticas como polacas acerca de cualquier actividad ucraniana, parece particularmente oportuna en este campo una cierta reserva en las condiciones actuales.»
La calidad de los productos alimentarios en la actualidad está sometida a los intereses del mercado, no de los consumidores. En vísperas de Año nuevo, los medios bullían con titulares del tipo: “Cómo celebrar el Año nuevo sin intoxicarse”. A parte de los típicos consejos de no comer ni beber más de la cuenta, se añadían recomendaciones sobre el tipo de comida que comprar, para no acabar en el hospital. Los dietólogos llamaban a leer atentamente el contenido de los productos, especialmente en lo tocante a todos los añadidos del tipo “E-”. Por ejemplo, el E-102, o tartracina, más conocido como la piedra angular con la que aderezan todo tipo de dulces, bombones, caramelos, bizcochos, mermeladas, helados, yogures, puede provocar ataques de asma y pérdida de visión. Todos esos innumerables E-: espesantes, emulsionantes, edulcorantes, aromatizantes, colorantes, conservantes son, en mayor o menor medida, perjudiciales para la salud. Los expertos aseguran que un colorido exagerado de los productos, un olor penetrante o largos periodos de caducidad son señales de peligro. Toda esa química invadió nuestros aparadores con el comienzo de las reformas liberales, creando una ilusión de abundancia de alimentos, que no existía en la URSS. Y sin embargo la Unión Soviética era uno de los líderes mundiales en producción de embutidos. El control de calidad era especialmente exigente en los años 60 y 70. Por ejemplo la composición de la popular entonces mortadela “Dóktorskaya”, que recibiera su nombre, por sus cualidades dietéticas, de acuerdo con el “GOST” (estándar estatal) de 1974 era la siguiente: 23% de carne de vacuno de primera calidad, 70% de carne de cerdo, 3% de huevos, 2% de leche de vaca y 2% de harina. En el resto de embutidos tampoco se añadían ingredientes que no fuesen naturales. La gran calidad y el bajo precio, hicieron que esos productos cárnicos pronto pasaran a ser deficitarios. Esas elevadas exigencias de calidad para esos productos fueron establecidas ya en abril de 1936, cuando el ministro de Industria alimentaria, Anastás Mikoyán, decretó el comienzo de la producción de embutidos como la mortadela “Dóktorskaya”, “Liubítelskaya”, “Chainaya”, “Teliachaya”, “Krakóvskaya”, las salchichas “Molochnie”, o los embutidos “Ojótnichie”. Eran especialmente estrictos con el control de calidad de la “Dóktorskaya”, hecha a base de productos seleccionados, pensada para gente, cuya salud se hubiese visto mermada “como resultado de la guerra civil y el despotismo zarista”. Mikoyán, consiguió convencer a Stalin, de que la puesta en marcha de la industria alimentaria soviética debía ser incluida en el proceso general de industrialización: En unos pocos años, estaban en funcionamiento 178 fábricas panificadoras, 17 grandes combinados cárnicos, 33 fábricas de productos lácteos, 22 plantas de té, 8 fábricas especializadas en carne de cerdo, 10 azucareras, 41 fábricas conserveras, 9 de chocolates y dulces y muchas otras. La tarea que se fijaban no era solo alimentar a la población de las ciudades en rápido crecimiento, sino garantizar que la alimentación fuese de calidad. Para ello, el Instituto de investigación de los alimentos, dependiente del Ministerio de salud de la RSFSR, se transformó en el Instituto Nacional de la alimentación del Ministerio de salud de la URSS. A O.P. Molchánova, destacada científica de dicha institución, se le encomienda la tarea de investigar la fisiología de la alimentación, especialmente de la digestión y se le encarga redactar el libro “Sobre la comida sabrosa y sana”, cuya primera edición data de 1939. Contrariamente al estereotipo que se tiene actualmente, en las ciudades soviéticas no se pasaba hambre. “Sí, había que apuntarse a la cola para conseguir embutido-recuerda la jubilada Liudmila E. Stepanova de Novocherkass-, salía a trabajar a las 8 menos veinte, y siempre apuntaba mi apellido en la lista, que estaba en la repisa de la tienda de ultramarinos. Por las tardes, como a eso de las cinco y media, traían el embutido y nos tocaba un kilo por persona. Nunca me volvía sin compra. La fila iba rápida. Había tres personas atendiendo. Una cobraba, otra cortaba y pesaba y la tercera lo envolvía. Hasta las seis de la tarde muchos de los que no se habían apuntado, podían conseguir embutido. Por regla, el responsable de la tienda, calculaba en función de la lista y si hacía falta pedía un poco más”. En general en los aparadores de las tiendas soviéticas era fácil encontrar suficiente mantequilla y leche. Había pescado fresco en abundancia, que lo repartían en camiones. El aceite de girasol, la “smetana” o el requesón lo vendían en los mercados, donde siempre se podía conseguir carne. En las familias había tradición de cocinar. Las patatas y los huevos se freían en mantequilla, el pescado en aceite de girasol, la ternera se cocía, y el cerdo se hacía estofado. Como acompañamiento para el embutido fresco se preparaba arroz o pasta. Era muy habitual preparar conservas caseras de pepinos, tomates o zumo de tomate, en cuya elaboración participaban todos los componentes del hogar. Los problemas de abastecimiento empezaron únicamente tras la llegada al poder de Gorbachov. Y a pesar de todo, si en los tiempos soviéticos había falta de embutido, ahora a pesar de su aparente abundancia, éste simplemente no existe. Los productos que han abarrotado los aparadores de las tiendas, encajarían en la categoría de sucedáneos. El control que marcaba el “GOST” se ha visto sustituido por una justificación técnica que obedece enteramente a las reglas del mercado (por cierto que en Bielorrusia el GOST se ha mantenido, lo que explica que el embutido bielorruso “vuele” de las tiendas rusas). En muchos embutidos de los que se elaboran actualmente, el contenido en carne no supera el 40%, el resto son emulsiones de piel, grasas, sémolas, almidón de patata y maíz, harina, arroz, avena, cebada perlada, margarina, aceite de girasol, etc. Si en la URSS se hubiera elaborado el embutido siguiendo esa receta, hubieran correspondido 120 kg. por persona y año (en los 80 era de 40Kg.), y no hubiera habido nunca ningún tipo de déficit. Pero también está la otra cara de la moneda: el aumento del número de enfermedades oncológicas. Sirva el siguiente dato: si en 1998 se registraron en Rusia 440.721 nuevos casos de afecciones oncológicas, en el año que termina han sido 2.8 millones de personas. La dinámica es aterradora y los médicos pronostican que va a empeorar. A diferencia de los actuales gobernantes, los líderes soviéticos asumían la pérdida del 30% de la producción agraria, a fin de impedir una alimentación defectuosa, de baja calidad. Esa es la diferencia entre alguien que se preocupa por su país, y los ultraliberales. Es la misma diferencia que entre el embutido de los tiempos de Mikoyán y las salchichas actuales, que no todo perro comería.
Recientemente la agencia española EFE reportaba que un grupo de cubanos era expulsado de un centro de acogida a refugiados en Málaga por un comportamiento delictivo que incluyó portar armas blancas, gritos y ofensas. Decía EFE en su despacho que “Entre los expulsados está el expreso Carlos Martín Gómez y su hermana Sabina, una de las “damas de blanco”, movimiento de mujeres que luchan en Cuba por la liberación de sus familiares disidentes encarcelados”. La agencia citaba a la Comisión Española de Ayuda al Refugiado(CEAR), rechazando que estas personas reivindicaran “actuaciones y prestaciones más allá de las establecidas”. Documentos revelados este martes por el blog Cambios en Cuba permiten conocer cómo “luchan” las citadas Damas sus “prestaciones” mientras permanecen en territorio cubano. Se trata de diez recibos de pago por participar en actos públicos que son cubiertos por la prensa extranjera acreditada en la Isla. Los documentos, además de revelar el carácter lucrativo de estas actividades, acreditan en varios casos pagos a personas sin ningún parentesco con prisioneros, incluyendo hombres que obviamente no pueden ser llamados “Damas”. Los recibos: Es, sin dudas, una verdadera bomba periodística que esperamos sea reflejada por algunos de los medios que –como la agencia EFE- han seguido muy de cerca esta “lucha” y de paso puedan informar a sus lectores que ninguno de los familiares de estas señoras se encuentra actualmente en prisión. En cuanto al origen del dinero, ¿pudieran los corresponsales de estos medios en EE.UU. preguntar al gobierno norteamericano, o serán tan complacientes como el periodista de EFE que entrevistó el pasado octubre al presidente Barack Obama?
El último show de las Damas de Blanco tuvo lugar el pasado domingo en el poblado de El Cobre, en la provincia Santiago de Cuba. Uno puede preguntarse, después de que todos sus familiares fueran liberados por el gobierno cubano el pasado año, ¿ cuál es el "dolor" que les mueve a mantener sus provocadores paseos dominicales por Quinta Avenida o sus "te literarios"? Como ya se ha dicho otras veces en estas mismas páginas, y tal y como prueban los formularios o actas de pago que acompañan estas líneas, a las también conocidas como Damas del Verde, solo las mueve la pasión por el DÓLAR que reciben, como retribución por su labor mercenaria, del gobierno de Estados Unidos. Al parecer, estas “pacifistas luchadoras” tienen diferentes tarifas; por ejemplo, mientras una esposa gana 75 c.u.c. puede ser que una hermana solo gane 25, o que una madre gane nada más y nada menos que 100 pesos convertibles. Reina María, a quien trataron de convertir en una figura mediática a raíz de la muerte de su hijo Orlando Zapata, recibía 100 c.u.c. como mínimo una vez al mes. ¿Quiénes serán Aniley Puentes que gana la misma cantidad o Margarita Deulofeu que sólo gana 50? ¿Por qué son diferentes las tarifas de estas Damas de Blanco? Bajo la condición de “apoyo”, aparecen beneficiados, en la repartición de la ONG fantasma AYUDA HISPANO CUBANO, los mercenarios Martha Beatriz Roque Cabello, Oscar Espinosa y Héctor Palacios. ¿La "tía McPato" también será “plantilla” de la organización? ¿"Oscar y Héctor" serán “damas de apoyo”? El periodista de apoyo de las Damas, Carlos Serpa, el agente Emilio de la seguridad cubana, solo recibía 30 CUC. Laura Pollán, la líder del grupúsculo, tiene la desfachatez de pagarse y cobrarse ella misma.
Uno de los estereotipos que se inculcan de manera sistemática en la conciencia pública ha sido el mito sobre el destino de los prisioneros soviéticos después de su liberación del cautiverio alemán. Los historiadores y publicistas "democráticos" pintan un cuadro que desgarra el alma a los lectores: los ex soldados soviéticos, una vez liberados de los campos de concentración alemanes, casi en su totalidad fueron enviados a los campos de Kolyma o, cuando menos, a batallones de castigo. Hablando en términos generales, el sentido común más elemental nos dice que los soldados que regresan del cautiverio enemigo deben someterse a una investigación de parte de los servicios de contraespionaje, aunque sólo sea por el hecho de que al menos una parte de ellos, a priori, estará compuesta por agentes enemigos. Los alemanes habían estado utilizando este conducto para infiltrar a sus agentes en territorio soviético. Así lo describe en sus memorias Walter Friedrich Schellenberg: "En los campos de prisioneros de guerra se seleccionaban miles de rusos, que, después de pasar la instrucción, eran lanzados en paracaídas sobre el territorio de Rusia. Su tarea principal, junto con la transmisión de información, era el sabotaje político dirigido a la población y actos de sabotaje militar. Otros grupos estaban destinados a luchar contra los guerrilleros, y para ello se introducían agentes nuestros en las filas de los partisanos rusos. Con el fin de tener éxito rápidamente, comenzamos a reclutar voluntarios entre los prisioneros de guerra rusos directamente en la línea del frente"1. Por lo tanto, la creación de campos de filtración para investigar a los soldados liberados tras su cautiverio era imprescindible. Estos campos se crearon a finales de 1941 por la orden № 05212 del Comisario del Pueblo de Defensa. En estos campamentos especiales, las verificaciones no se aplicaban únicamente a lo ex prisioneros de guerra. El contingente que ingresaba en estos campos de filtración se dividía en tres grupos: 1- Prisioneros de la guerra y soldados que resultaron cercados; 2- Policías, alcaldes rurales y personas civiles, sospechosos de actos de traición; 3- Civiles en edad militar que residían en territorio ocupado por el enemigo. ¿Pero acaso los ex prisioneros fueron realmente enviados en masa desde los campos de filtración a Kolyma? Analicemos los documentos de archivo relativos a este tema. Según la información facilitada por los colaboradores de la sociedad "Memorial" A. Kokurin y N. Petrov a la revista "Libre pensamiento"4 del 1 de marzo de 1944, los organismos del NKVD investigaron a 312.594 ex soldados del Ejército Rojo, que habían sido prisioneros o habían estado cercados. Su posterior destino fue el siguiente: Así pues, resulta que el 75,1% de los ex prisioneros pasaron con éxito la investigación y fueron devueltos al Ejército Rojo, a trabajar en empresas de la industria militar o a pasar un trabamiento medico. El 0,6% murió, lo cual no resulta sorprendente dadas las condiciones de vida en los campos de concentración alemanes de los que habían sido liberados. Resultaron represaliados (detenidos o enviados a batallones de castigo) el 6,2%. Un lector atento probablemente habrá notado ya que las categorías anteriormente apuntadas no incluyen a todos los ex prisioneros. El destino de 56.403 efectivos militares (18,1%) no aparece especificado en este documento. Sin embargo, podemos estar seguros de que esas personas no se perdieron en las extensas estepas siberianas, porque la conciencia “liberal” de los “luchadores por la libertad” no les permitiría silenciar un hecho tan lamentable. Lo mas lógico es que estas 56.403 personas, en el momento de publicarse este documento, simplemente estaban “en transito”, es decir, aún no habían sido investigadas y seguían en los campos de filtración. Referente a estas personas Kokurin y Petrov han escrito que en los campos de filtración del NKVD había 75.314 personas en aquel momento. Pero no vamos a ser demasiado exigentes con estos autores: las personas que fabrican los mitos de las decenas de millones de víctimas de la represión estalinista sufren por definición una carencia patológica de conocimientos de aritmética elemental. Casi al mismo tiempo, esta misma información fue publicada por A.V. Mezhenko en la "Revista histórico-militar” 5: Datos sobre los ex-prisioneros de guerra que se mantenían en los campamentos especiales durante el período comprendido entre octubre de 1941 y marzo de 1944: A diferencia de los datos de A.Kokurin y N.Petrova, los de A.Mezhenko cuadran, además de que Mezhenko utiliza fuentes documentales de archivo6. Resumiendo: en marzo de 1944 los organismos del NKVD habían investigado a 256.200 ex prisioneros. De ellos: Pasaron la investigación con éxito 234.863 (91,7%). Fueron enviados a batallones de castigo 8.255 (3,2%). Fueron detenidos 11.283 (4,4%). Murieron 1799 (0,7%). Una proporción similar se mantiene en otoño de 1944. He aquí un extracto del documento: Informe sobre el grado de desarrollo de la investigación de ex cercados y ex prisioneros a fecha de 1 de octubre 1944. 7 1. Para investigar a los ex-soldados del Ejército Rojo que fueron hechos prisioneros o estuvieron cercados por el enemigo, mediante la resolución del GOKO № 1069ss de 27.XII-1941 se crearon campos especiales del NKVD. Los trabajos de investigación de los soldados del Ejército Rojo que se encuentran en campos especiales está siendo realizada por los departamentos de contraespionaje del “SMERSH” NKO adjuntos a los campos especiales de la NKVD (en el momento de la resolución eran denominados Departamentos Especiales). En total por los campos especiales habían pasado 354.592 militares del Ejército Rojo, que habían roto el cerco o habían sido liberados de los campos de concentración; de ellos, 50.441 eran oficiales. 2. De esta cifra, fueron investigadas con los destinos siguientes: a) Son devueltas al Ejército Rojo: 249.416 personas, de las que: - 231.034, de las que 27.042 eran oficiales, fueron destinadas a las unidades militares, pasando por los voenkomat (comisariado militar encargado de movilización, llamamiento a filas, etc.); - 18.382, de las que 16.163 eran oficiales, pasaron a formar batallones de asalto. b) Pasan a la industria según las resoluciones del GOKO: 30.749 personas, de las que 29 eran oficiales; c) Ingresan en las tropas de escolta y el servicio de guardia de los campos especiales: 5.924 personas; 3. Son detenidas por el SMERSH: 11.556 personas, de las que: - 2.083 resultaron ser agentes del espionaje y contraespionaje enemigos; - 1.284 eran oficiales (acusados de diversos delitos). 4. En todo este tiempo fueron dadas de baja definitivamente por diversas causas (hospitalización, enfermedades y fallecimiento): 5.347 personas. 5. Permanecen en campos especiales del NKVD de la URSS en fase de investigación: 51.601 militares, de los que 5.657 son oficiales. … Con los oficiales que aún permanecen en los campamentos del NKVD de la URSS en octubre se están formando 4 batallones de asalto, compuestos por 920 personas cada uno. Prácticamente las mismas cifras aparecen publicadas en el libro de V.F. Nekrasov: "De conformidad con lo dispuesto en la Resolución del GKO (Comité Estatal de Defensa) de 27 de diciembre 1941 y en la del SNK de la URSS (Consejo de Comisarios del Pueblo) de 24 de enero 1944, todos los militares del Ejercito Rojo que estuvieron cercados o fueron capturados pasaban por los puntos de reunión y traslado, para luego ser enviados a los campamentos especiales del NKVD para ser investigados. De allí las personas investigadas eran devueltas al Ejercito Rojo a través de los Voenkomat (comisariado militar encargado de la movilización, llamamiento a filas, etc.), algunas eran enviadas a trabajar en la industria, y una parte resultaba detenida por los organismos del “SMERSH". Así, el 20 de octubre de 1944 estos campos especiales del NKVD habían recibido a 354.590 personas de las cuales, después de ser investigadas, habían sido devueltas al Ejército Rojo 249.416, seguían en fase de investigación 51.615, habían sido destinadas a la industria y a formar parte del servicio de guardia 36.630, habían sido detenidas por el "SMERSH" 11.566, y habían sido dadas de baja por causas diversas, incluyendo a los que fueron enviados a los hospitales del Comisariado del Pueblo de Defensa y a los fallecidos, 5.347"8.. Dado que el Informe ofrece más detalles que V.Nekrásov, vamos a analizar estos últimos. Tal y como se ha dicho, el destino de los ex-prisioneros de guerra que habían pasado la investigación hasta el 1 de octubre de 1944, se distribuye de la siguiente manera: Ya que en el documento citado anteriormente se especifica el número de oficiales para la mayor parte de categorías, podemos calcular por un lado los datos de soldados y suboficiales, y por otro los de los oficiales: ? = no se especifica el rango, aparece el total en las ultima y penúltima columnas. Así pues, entre los soldados y suboficiales pasó con éxito la investigación más del 95% (19 de cada 20 personas) de los ex-prisioneros de guerra. La situación es algo diferente en el caso de los oficiales. De ellos fueron arrestados menos del 3%, pero desde el verano de 1943 y hasta el otoño de 1944 una parte significativa de los mismos fue enviada como soldados rasos y suboficiales a los batallones de asalto. Esto es muy fácil de comprender y tiene su justificación: la responsabilidad de un oficial es mucho más grande que la de un simple soldado. Además, debemos recordar que los oficiales que fueron enviados a los batallones de castigo y purgaron su culpa fueron restituidos a su rango con las condecoraciones anteriormente obtenidas. Por ejemplo, el 1 º y 2 º batallones de asalto, formados el 25 de agosto de 1943, demostraron ser a lo largo de dos meses excelentes unidades de combate y fueron disueltas por orden del NKVD. Los soldados de estas unidades restituidos a su rango con todos los derechos, incluidos los oficiales, y luego fueron destinados a seguir combatiendo en las filas del Ejercito Rojo9. En noviembre de 1944, el GKO (Comité Estatal de Defensa) emitió una resolución por la cual los prisioneros liberados y ciudadanos en edad militar hasta el final de la guerra fueron destinados hasta el final de la guerra directamente a las unidades de reserva, sin pasar por los campos especiales10. En esta situación se encontraron más de 83.000 oficiales. Después de pasar la investigación, 56.160 fueron dados de baja del Ejército, más de 10.000 se reintegraron en el Ejercito, a 1.567 les fue retirado el rango de oficial resultando degradados a soldados rasos, y 15.241 fueron degradados a las clases de tropa y suboficiales11. Resumiendo, después de familiarizarnos con los documentos, una parte de los cuales fue publicada por los propios antiestalinistas, el mito sobre la trágica suerte de prisioneros de guerra soviéticos liberados estalla como una pompa de jabón. En realidad, hasta el final mismo de la guerra, la gran mayoría (más del 90%) de los militares soviéticos liberados del cautiverio alemán, tras pasar las necesarias investigaciones en los campos especiales del NKVD, fueron devueltos a filas o fueron enviados a trabajar en la industria. Un número pequeño (aproximadamente el 4%) resultó arrestado y más o menos esa misma cantidad fue enviada a los batallones de castigo. Después de la guerra comenzó la liberación masiva de los prisioneros de guerra soviéticos y civiles secuestrados por los alemanes para ser empleados como trabajadores forzados en Alemania y otros países. De acuerdo con la Directiva dela Stavka № 11086 de 11 de mayo de 1945, para recibir a los ciudadanos soviéticos repatriados que fueron liberados por las fuerzas aliadas, el Comisariado de Defensa organizó 100 campos. Además, fueron puestos en funcionamiento 46 puntos de reunión para acoger a los ciudadanos soviéticos liberados por el Ejercito Rojo12. El 22 de mayo 1945, el GKO emitió una resolución en la que, siguiendo la iniciativa de LP Beria, se fijaba un plazo de 10 días para el registro y verificación de los repatriados, tras lo cual los civiles debían ser enviados a su lugar de residencia habitual, mientras que los militares eran destinados a las unidades de reserva13. Sin embargo, debido a la afluencia masiva de repatriados, el plazo de 10 días resultó ser insuficiente, por lo que se incrementó a uno o dos meses14. Los resultados definitivos de la verificación de los prisioneros de guerra soviéticos y civiles que fueron liberados después de la guerra son los siguientes: el 1 de marzo de 1946 se había repatriado a 4.199.488 ciudadanos soviéticos (2.660.013 prisioneros civiles y 1.539.475 prisioneros de guerra), de los que 1.846.802 procedían de las zonas de emplazamiento de las tropas soviéticas en el extranjero y 2.352.686, de las zonas ocupadas por las tropas anglo-americanos y de otros países 15. Resultados de la inspección y filtración de los repatriados (a fecha de 1 de marzo de 1946) 16. Como podemos observar en la tabla superior, de los prisioneros que fueron liberados después de la guerra, sólo fueron represaliados el 14,69%. Por regla general, se trata de los vlasovistas y otros colaboradores de los nazis. Siguiendo las instrucciones que habían recibido los jefes de los organismos de la investigación, entre los repatriados tenían que ser arrestados y juzgados los siguientes: - El personal dirigente y de mando de la policía, de la “Guardia Popular”, de la "Milicia Popular", del "Ejército de Liberación de Rusia", de las legiones nacionales y otras organizaciones similares; - Los policías rasos y miembros ordinarios de las organizaciones mencionadas anteriormente que habían participado en expediciones de castigo, o aquellos que mostraron un celo especial en el desempeño de sus funciones; - Los ex militares del Ejército Rojo que se pasaron voluntariamente al bando enemigo; - Alcaldes, altos funcionarios fascistas, miembros de la Gestapo y de otros organismos de castigo e inteligencia alemanes; - alcaldes rurales que fueron cómplices activos de los ocupantes. 17. ¿Cuál fue el destino de estos "luchadores por la libertad" que cayeron en manos del NKVD? A la mayoría de ellos se les anunció que merecían el castigo más severo, pero habida cuenta de la victoria soviética sobre Alemania, el gobierno soviético se mostró clemente al liberarlos de la responsabilidad penal que implicaba la traición a la Patria y que se limitó a enviarlos a poblados especiales por un período de 6 años. Tal manifestación de humanitarismo con los colaboracionistas nazis fue una gran sorpresa. He aquí un episodio característico: el 6 de noviembre de 1944 llegaron a Murmansk dos barcos británicos que llevaban a bordo a 9.907 ex militares soviéticos que habían luchado en las filas del ejército alemán contra las fuerzas anglo-estadounidenses y que habían sido hechos prisioneros por estos últimos. En virtud del artículo 193 del Código Penal de la RSFSR, por cambiarse de bando y formar parte de las tropas enemigas en tiempos de guerra el castigo sólo podía ser uno: la pena de muerte y la confiscación de todos los bienes del culpable. Así pues, muchos de aquellos "pasajeros" esperaban ser fusilados de inmediato, en el puerto mismo de Murmansk. Sin embargo, los portavoces oficiales del gobierno soviético les anunciaron que el gobierno soviético les perdonaba y que no sólo no iban a ser fusilados, sino que quedaban exentos de ser procesados por la vía penal bajo la acusación de traición a la Patria. Durante más de un año estas personas fueron investigadas en los campos especiales del NKVD y más tarde fueron enviadas a un poblado especial por un período de 6 años. En 1952 la mayoría fueron liberados; y es mas, en sus expedientes no fueron registrados sus antecedentes penales, mientras que el tiempo que pasaron en residencia especial les fue acreditado como antigüedad laboral. En total, durante los años 1946-1947, a los poblados especiales fueron enviados 148.079 vlasovistas y otros colaboracionistas con el ocupante. A 1 de enero de1953, en los poblados especiales quedaban 56.746 vlasovistas; 93.446 habían sido puestos en libertad en 1951-1952 tras cumplir su plazo de condena 19. En cuanto a los colaboracionistas con el ocupante que mancharon su dignidad con delitos específicos, fueron enviados a los campos del GULAG, haciendo una digna compañía a elementos como Solzhenitsyn. Nos falta añadir unas palabras sobre los ex prisioneros de guerra soviéticos que fueron destinados a batallones de trabajo. Muchos investigadores y escritores poco rigurosos los incluyen en las listas de represaliados. Pero esto no es así en absoluto. En 1945, muchos militares se retiraron del Ejército Rojo porque estaban sujetos a una orden de desmovilización que se aplicaba en función de las edades. También se permitió que regresasen a sus casas a los ex prisioneros (soldados y suboficiales) que encajaban en esta categoría de edades. Es obvio y justo que los restantes prisioneros de guerra, cuyos compañeros continuaban sirviendo en el Ejército, fuesen devueltos a filas. Sin embargo, la guerra había terminado, y ahora el país necesitaba trabajadores y no soldados. Por lo tanto, de conformidad con la Resolución del GKO de 18 de agosto de 1945, algunos de ellos pasaron a formar parte de batallones de obreros 20. Según la directiva del Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas de la URSS de 12 de julio de 1946, estos batallones, equivalentes a los batallones de construcción que existen hoy en día en Rusia, fueron disueltos21; su personal recibió el status de "personal transferido como trabajadores fijos en la industria." De acuerdo con el Decreto del Consejo de Ministros de la URSS de 30 de septiembre de 1946, se les aplicó plenamente las leyes vigentes de la legislación laboral soviética, así como todos los derechos y privilegios de los que gozaban los trabajadores y empleados de las respectivas empresas productivas y de construcción 22. Estos ex prisioneros mantuvieron la condición de ciudadanos de la URSS de pleno derecho, con la única excepción de que no podían abandonar su puesto de trabajo, asignado por el estado. En los años 1946-1948 fueron desmovilizados del Ejército Rojo militares de una serie de edades. Correlativamente, sus compañeros que habían sido destinados anteriormente a batallones de trabajo, también fueron autorizados a regresar a aquellas ciudades donde residían antes de la guerra 23. Resumamos: como hemos visto, de los presos que fueron liberados durante la guerra, fueron represaliados menos del 10%; de los que fueron liberados después de la guerra fueron represaliados menos del 15%, con un importante factor a tener en cuenta: la mayoría de los últimos "represaliados" merecían ser represaliados por completo. También hubo víctimas inocentes, pero esta fue la excepción a la regla, no la regla en si. Para concluir hemos de decir algunas palabras sobre el aspecto moral de la cuestión. En términos generales, la rendición voluntaria es un acto vergonzoso, independientemente de si es punible en el Código Penal o no. Y por lo tanto, considerar héroes a nuestros ex prisioneros de guerra significaría burlarse de los soldados y oficiales soviéticos que prefirieron morir antes que rendirse. Fuentes: 1. Walter Friedrich Schellenberg. Memorias / Traducción del alemán M. “Prometey”. 1991, p. .215. 2. TsJIDK (Centro de Conservación de las Colecciones Documentales Históricas), F.1/p. Op.23a. D.2. L.27. 3. V.N. Zemskov. GULAG (aspecto histórico-social) // Investigación sociológica. 1991, №7, p. 4. 4. A.Kokurin, N. Petrov. NKVD-NKGB-Smersh: estructura, funciones, personal. Articulo cuarto (1944-1945) // Svobodnaya Mysl. 1997, №9, p. 96. 5. A.V. Mezhenko. Los prisioneros volviendo a formar filas. // Revista histórico-militar. 1997, №5, p. 32. TsJIDK (Centro de Conservación de las Colecciones Documentales Históricas), F.1/p. Op.23a. D.3. L.44. 7. V.N. Zemskov. GULAG (aspecto histórico-social) // Investigación sociológica. 1991, №7, pp. 4-5. 8. V.F. Nekrasov. “Trece comisarios de acero”. M.: “Versty”. 1995, p. 231. 9. A.V. Mezhenko. Los prisioneros volviendo a formar filas. // Revista histórico-militar. 1997, №5, p. 33. 10. Ibidem. 11. A.A. Shabaev. Perdidas de los oficiales en el Ejercito Rojo durante la GranGuerra Patriótica // Archivo histórico-militar. 1998, №3, p. 180. 12. GARF (Archivo Estatal de la Federación Rusa). F.9408. Op.1. D.15. L.6-8. 13. GARF (Archivo Estatal de la Federación Rusa). F.9408. Op.1. D.1. L. 40. 14. TsAMO (Archivo Central del Ministerio de Defensa), F.3. Op.11556. D.18. L.142. 15. GARF (Archivo Estatal de la Federación Rusa). F.9526. Op.4a. D.1. L.62, 223-226. 16. GARF (Archivo Estatal de la Federación Rusa). F.9526. Op.3. D.53. L.175; Op.4a. D.1. L.62, 70, 223. 17. GARF (Archivo Estatal de la Federación Rusa). F.9408. Op.1. D.1. L.31-34. 18. V.N. Zemskov. Repatriación de los ciudadanos soviéticos y su posterior destino // Investigación sociológica. 1995. №5, p. 6. 19. V.N. Zemskov. Presos, colonos especiales, Exiliados expulsados, exiliados y expulsados. (Aspecto estadístico-geográfico) // Historia de la URSS, 1991, №5, pp. 155 y 164. 20. V.N. Zemskov. Repatriación de los ciudadanos soviéticos y su posterior destino // Investigación sociológica. 1995. №6, p. 10. 21. GARF (Archivo Estatal de la Federación Rusa). F.9526. Op.7. D.44. L.251. 22. GARF (Archivo Estatal de la Federación Rusa). F.5446. Op.52. D.6723. L.34. 20. V.N. Zemskov. Repatriación de los ciudadanos soviéticos y su posterior destino // Investigación sociológica. 1995. №6, p. 10.

Abu Saeed: “El terrorista Al-Baghdadi se sometió a un entrenamiento militar en la CIA y el Mossad El Viceministro de Relaciones Exteriores del Parlamento Internacional para la Seguridad y la Paz, Hisam Abu Saeed dijo a los reporteros en Beirut que el cabecilla de la organización terrorista “Estado Islámico de Irak y el Levante” afiliada con “Al-Qaeda”, Abu Bakr Al-Baghdadi se sometió a un entrenamiento militar en la CIA y el Mossad, así como la guerra psicológica y la propaganda de la mentira, el terror y el miedo entre los ciudadanos. Abu Said dijo que en 2006, tras el fracaso de la agresión israelí en el Líbano, los servicios de inteligencia de Estados Unidos e Israel decidieron crear unos grupos extremistas religiosos y darles la oportunidad de comenzar las hostilidades en algunas partes del Oriente Medio, que serviría a los intereses de Washington y Tel Aviv. A tal efecto, se había elegido un terrorista Ibrahim Awad Ibrahim Ali Al-Badri, apodado Abu Bakr Al-Baghdadi. Señaló que, a pesar del hecho de que en el momento actual Al-Baghdadi ha ganado notoriedad en las filas de los grupos terroristas radicales y tiene poco conocidos líderes como el coronel Hayi Bark, y otros desconocidos para todos nosotros. Por lo tanto, – agregó el embajador, – el “Estado Islámico de Irak y el Levante” no es más que la creación de Israel con Estados Unidos. La función principal de estas organizaciones extremistas radica en incitar conflictos y aplicación de la estrategia de “caos controlado” en el Medio Oriente.

¿Cuáles son los rasgos característicos que definen la autoridad de Stalin, que han edificado esta fuerza, este amor popular, esta influencia reconocida por todos, con la cual lograba conseguir lo imposible, construir una obra histórica épica? Vamos a intentar enumerar brevemente los principales rasgos que caracterizan a Stalin, a través de los testimonios de sus más cercanos colaboradores, camaradas y amigos, tal como lo veían y lo han descrito. Hemos distinguido los rasgos siguientes: 1. Conocimiento profundo del marxismo-leninismo; 2. Devoción a la revolución, al socialismo y a los intereses de los trabajadores; 3. Principios inquebrantables; 4. Una lógica de hierro, un gran intelecto, espíritu clarividente y lenguaje comprensible; 5. Decisión, firmeza y exigencia sin compromisos; 6. Talento organizador colosal; 7. Capacidad excepcional de trabajo; 8. Simplicidad y modestia en el trabajo, en su modo de vida, en sus relaciones con la gente. 1. Conocimiento profundo del marxismo-leninismo Desde su más temprana edad, Stalin toma conocimiento del marxismo-leninismo. Stalin dice de sí mismo: «entré en la lucha revolucionaria a los 15 años, cuando me puse en contacto con los grupos marxistas rusos que se encontraban en el Cáucaso. Estos grupos tuvieron una gran influencia sobre mí, y me despertaron el gusto por la literatura marxista clandestina». [180] Y su compañero de escuela, Shota Ivanovich Kvantaliani, escribe: «Cuando era alumno en el seminario, Stalin copió a mano «El Capital» de Marx, porque no teníamos más que un ejemplar». [181] Según un proverbio latino, «quien escribe, lee dos veces». Es así como Stalin estudió «El Capital» de Marx. Y más tarde, participando en las luchas revolucionarias, transformándose en un revolucionario profesional, estudió las obras del marxismo-leninismo, así como las teorías de filósofos burgueses y, particularmente, trabajos históricos. Sus seis deportaciones a Siberia, donde estudió a los clásicos, le fueron tan beneficiosas como seis universidades. Molotov escribe: «Stalin leía mucho, mostraba interés por temas diversos. Trabajaba mucho sobre sí mismo». Y también: «Stalin absorbía muy rápidamente las novedades, poseyendo una muy gran capacidad de aprendizaje». [183] Stalin desarrolló y amplió temas importantes de la teoría marxista-leninista, prosiguió la obra de Lenin sobre las condiciones complejas de la edificación del socialismo. Esta edificación no era un acto espontáneo, se realizaba según un análisis concreto y profundo de las condiciones de la lucha de clases. Esto representa un desarrollo creador del marxismo-leninismo en las nuevas condiciones históricas. Molotov escribe: «Stalin ha dejado una herencia histórica valiosa sobre la cuestión nacional, sobre la industrialización, sobre la colectivización, sobre la guerra. Se nos puede decir que la guerra no es una teoría, pero sí una práctica. No, no es sólo práctica. Stalin ha dejado muchos escritos sobre este tema. Veía lejos y hondamente». [184] La herencia histórica de Stalin es, en el fondo, la continuación de la teoría marxista-leninista en las nuevas condiciones históricas del siglo XX. Después de la muerte de Lenin, era el marxismo-leninismo creativo y victorioso. 2. Devoción a la revolución, al socialismo y a los intereses de los trabajadores Respondiendo a las innumerables felicitaciones recibidas por su 50º Aniversario, Stalin escribió: «Pueden ustedes no dudar, camaradas, que estoy dispuesto a dedicar todas mis fuerzas, todas mis capacidades, y si hace falta, toda mi sangre, gota a gota, a la obra de la clase obrera, a la revolución proletaria y al comunismo mundial». [185] Que Stalin permaneció fiel a la teoría marxista-leninista y dedicó su vida a la victoria de la revolución, de la edificación del socialismo, de la Gran Guerra Patria, es una verdad histórica. Molotov dice: «sólo el hecho de que haya podido erradicar completamente la propiedad privada en un gran país como el nuestro, muestra su intelecto y su fidelidad a la teoría de Marx y de Lenin». [186] Y también: «ninguna persona después de Lenin puede ser comparada con Stalin. Ni yo, ni Kalinin, ni Dzerzhinski, ni otros, habríamos hecho una décima parte de lo que hizo Stalin». [187] Uno de los colaboradores próximos a Stalin, el general Shchemenko, escribe: «El trabajo era su vida. Por ejemplo durante la guerra, Stalin no descansaba ni un instante». [188] Después de la guerra, Stalin tuvo la iniciativa de suprimir, ya en 1947, el sistema de racionamiento por cartillas de compras en la URSS, mientras, en países como Inglaterra o Francia, seguían vigentes. Molotov escribe a este propósito: «Después de la guerra, de 1947 a 1954, bajamos los precios siete veces, dividiéndolos por dos o por tres. Era extraordinario. Aún cuando Inglaterra tenía todavía el sistema de cupones durante este período». [189] Los colaboradores próximos a Stalin citan muchos ejemplos y hechos que confirman la preocupación de Stalin por las masas trabajadoras: «había un hecho interesante que concernía al Mariscal Vasilevski. Me había contado cómo Stalin le había invitado a su casa. Había empezado por hacerle preguntas sobre su familia. Su padre era un simple sacerdote y Vasilevski no mantenía ya ninguna relación con él. Stalin lo sabía. No debe olvidar a sus padres -le dijo Stalin-, y usted tendrá por mucho tiempo que deberme algo. Fue a coger de un cajón un dossier lleno de giros postales. Stalin había mandado regularmente dinero al padre de Vasilevski, haciéndole creer que provenía de su hijo. Me quedé mudo, contaba el Mariscal». [190] Se conservan muchas cartas de Stalin a sus próximos. Citaremos dos cartas a su madre, Elena Dzhugashvili: «I. V. Stalin a E. Dzhugashvili, el 22 de diciembre de 1931. ¡Hola, mamá mía!: He recibido tu carta. Felizmente no nos olvidas. Me siento culpable por no haberte escrito últimamente. Demasiado trabajo se ha acumulado en mi cabeza y no he conseguido encontrar un momentito para escribirte. Cuídate. Si te falta algo, escríbeme. Nadia te envía el medicamento. Sé fuerte y goza de buena salud. Yo me encuentro bien. Vive mil años. Tu Sosso». [191] «I. V. Stalin a E. Dzhugashvili, el 24 de marzo de 1934. ¡Hola mamá mía! : He recibido tu carta, así como la mermelada y los higos. Los niños se han alegrado mucho de ello y te mandan sus agradecimientos y sus saludos. Estamos contentos de que te encuentres bien y que tengas el espíritu alerta. Estoy bien de salud, no te preocupes por mí. Resistiré a mi destino. No sé si necesitas dinero. Te envío 500 rublos, por si acaso. Te envío unas fotos, la mía y la de los niños. Que tengas buena salud, mamá mía. Se fuerte. Te mando un abrazo. Tu hijo Sosso». [192] 3. Unos principios inquebrantables Estos principios concernían a todos, tanto a sus colaboradores, como a su familia. El antiguo ministro de Agricultura, I. A. Benediktov, escribe al respecto: «Ninguna consideración de amistad o de fidelidad personal hacia Stalin, ni sus relaciones familiares, tenían prioridad. Al contrario, era más exigente y más severo hacia la gente con la cual simpatizaba. Pienso en Molotov, Aiukov, Vonesenski, el constructor de aviones Yakovlev y algunos otros. Los intereses del país, del socialismo, estaban por encima de todo.» [193] El hijo adoptivo de Stalin, Artem decía: «Yákov y yo, nos hicimos artilleros, y Vasili, piloto. Los tres, partimos hacia el frente. Desde el primer día, Stalin llamó por teléfono para que fuésemos movilizados inmediatamente. Este fue el único privilegio que hemos conseguido de él como padre (…) Hay cartas de Vasili a su padre. En una de ellas le pide que le mande dinero: se había creado una cantina en su división, y también pretendía que le hicieran un uniforme nuevo. Nuestro padre le dijo: 1. Que yo sepa, el aprovisionamiento del Ejército Rojo es suficiente. 2. Un uniforme particular para el hijo de Stalin en el Ejército Rojo, no está previsto. Así, Vasia no recibió ningún dinero.» [194] También está la historia del hijo de Stalin, Yákov: «En 1941, Yákov es apresado por los alemanes. Estos últimos intentan en vano utilizarlo contra la URSS. Los alemanes conciben, en 1943, la propuesta de intercambiar a Yákov por el Mariscal Paulus*. Stalin no hace nada. A la observación de Molotov de que Yákov era, a pesar de todo, su hijo, Stalin contestó: En el frente, todos son mis hijos». [195] [*Mariscal Friedrich Paulus, general en 1939, especialista en carros de combate. Jefe del Estado mayor alemán y Mariscal desde las campañas de Polonia y de Francia en la Segunda Guerra Mundial. Prepara la invasión de la URSS. Cercado en Stalingrado, se rinde el 31 de enero de 1943 con los 91 000 supervivientes de su ejército. Es el giro de la guerra, el principio de la derrota alemana... (nota del traductor. Enciclopedia Larousse)] Hay periodistas que utilizan este hecho para hablar de la «crueldad» de Stalin. ¿Y cómo hubieran reaccionado los padres de miles de presos de guerra que no podían ser canjeados? ¿Y todas las víctimas de la batalla de Stalingrado, renegados de un sólo golpe? Los falsos humanistas no pueden contestar a estas preguntas. Cuando Yákov fue asesinado por los alemanes en 1943, Stalin ahogó su pena hasta el final de la guerra. Como dice Molotov: «Stalin no compartía su pena, ni siquiera con sus allegados más cercanos. El único a quien se había abierto, era a su antiguo amigo de Tbilisi (ciudad donde Stalin pasó su juventud – nota del traductor), Kafiaradze, a quien había visitado en su casa después de la guerra. En el desayuno, Stalin le dijo en voz baja: «Han matado a mi hijo, el Georgiano», y con un gesto ritual, había mojado pan en el vino y lo había depositado sobre la mesa. Después, no volvió nunca más sobre esta cuestión». [196] 4. Una lógica de hierro, un gran intelecto, espíritu clarividente y lenguaje comprensible Los más próximos colaboradores de Stalin hablan de sus cualidades. Molotov dice: «No había y no hay hombre más metódico, más talentoso que Stalin. Nadie después de la muerte de Lenin se orientaba mejor que él en cada situación. (…) Le reconozco como un gran hombre irremplazable». [197] Y también: «Stalin tomaba apuntes personalmente de las reuniones, o dictaba a Poscribichov. Formulaba todo muy exactamente, muy rápidamente, y no sólo a grandes rasgos. La mayoría de las veces, entregaba un documento acabado». [198] El Mariscal Zhúkov escribe: «Sus capacidades intelectuales, su experiencia en la dirección política, su gran conocimiento de los hechos y su increíble intuición, permitían a Iósif Vissariónovich Stalin dirigir las operaciones militares. Era capaz de encontrar el punto sensible de la situación estratégica, y lo aprovechaba para contrarrestar al enemigo, trasformando la operación en ofensiva. Sin duda alguna, merecía ser el comandante en jefe». [199] El Mariscal Vasilevski escribe: «I. V. Stalin poseía no sólo un gran intelecto, sino también conocimientos asombrosamente amplios». [200] Para demostrar cómo el Comandante Supremo apreciaba la situación estratégica naciente en el Cáucaso, y en qué dirección tenía la intención de dirigir las futuras operaciones de nuestros ejércitos en ese sector del frente, citaré un telegrama de Stalin, dictado el 4 de enero de 1943, al Estado mayor del frente del Cáucaso, dirigido al General del ejército, J. V. Tiulenov. Lo cito para demostrar el valor de Stalin como Comandante Supremo, como hombre de acción que dirigía fuerzas armadas a una escala grandiosa. Hay muchos más documentos sobre la guerra, procedentes de Stalin en persona, donde se puede constatar cómo resolvió problemas operacionales y estratégicos muy importantes. Este telegrama, así como muchos otros documentos, permiten apreciar la competencia militar del Comandante Supremo. He aquí el texto: «En primer lugar: el enemigo se retira de Cáucaso del Norte, incendiando los almacenes y destruyendo las carreteras. El grupo del Norte de Maslennikov se transforma en grupo de reserva, que tiene por tarea seguir ligeramente al enemigo. No tenemos ningún interés en echar al enemigo del Cáucaso del Norte, sino más bien en retenerlo, cercarlo y atacarle con el grupo del Mar Negro. Por esta razón, el centro de la operación del frente del Cáucaso, es transferido al sector del grupo del Mar Negro, lo que no entienden ni Maslennikov, ni Petrov. En segundo lugar: carguen inmediatamente el 3º cuerpo de infantería del sector del grupo del Norte, y transfiéranlo a una velocidad acelerada al sector del grupo del Mar Negro. Maslennikov puede poner en acción al 58º ejército que está en reserva e inactivo allí, y podría ser muy útil en caso de una ofensiva con éxito. La primera tarea del grupo del Mar Negro es la de ocupar Tikhoretskaya, por el lado Oeste, para impedir que el enemigo pueda sacar su material. Tendrán la ayuda del 51º ejército y, eventualmente, del 28º. Su segunda tarea, y la más importante, es destinar una columna potente para la composición del grupo del Mar Negro que tomará Bataisk y Azov, entrará en Rostov por el Este, y encerrará al grupo enemigo del Cáucaso Norte, con el objetivo de hacerlo preso de guerra, y aniquilarlo. En esta tarea, le ayudará el flanco izquierdo del frente Sur de Eriomenko, quien tiene por tarea tomar posición al Norte de Rostov. En tercer lugar. Ordene a Petrov que empiece su ofensiva en el plazo previsto, sin un segundo de demora, y sin esperar la llegada de todas las reservas. Petrov siempre ha estado a la defensiva y no tiene mucha experiencia en ofensiva. Explíquele que tiene que contar cada día, cada hora. En cuarto lugar. Vaya inmediatamente a la zona del grupo del Mar Negro y asegure la ejecución de la presente directriz». Todo el mundo comprendía que esto quería decir: «impedir que los alemanes saliesen del Cáucaso y detener su reagrupamiento, cuando hasta la víspera se introducían de manera insolente en el Sur, hacia el Elbruz, hacia Georgia y Azerbaiyán. Esta era la tarea a la orden del día». [201]* [*Es la interrupción de este avance de los alemanes hacia el petróleo ruso del Mar Caspio, tres semanas antes de la batalla de Stalingrado, lo que permitió el triunfo en esta última, que fue decisiva para el desenlace de la guerra (nota del traductor)] A propósito de la lógica de hierro de Stalin, W. Churchill escribe: «Stalin era un hombre de una energía inusitada, (…) despiadado en las discusiones, a quien yo mismo, formado en el Parlamento británico, no podía oponer nada». [202] Y el Mariscal Vasilevski escribe que jamás vio una memoria igual, su memoria era excepcional. [203] A diferencia de los teóricos Marx, Engels, y Lenin, Stalin tenía el don de explicar, hasta los problemas teóricos más complejos, en un lenguaje simple y claro, comprensible para todo el mundo. Es por eso que los trabajadores le entendían cuando se dirigía a ellos para explicarles la política del PCUS y del gobierno soviético. El escritor Máximo Gorki decía de Stalin: «Es un hombre con una inteligencia profunda y un corazón enorme». [204] Éstas son las apreciaciones de los que lo conocían de cerca y habían trabajado con él. 5. Decisión, firmeza, rigor y exigencia sin compromisos Estas cualidades de Stalin se habían formado y templado en las luchas, los arrestos y las deportaciones en los años anteriores a la Revolución de Octubre. Salían a flote en los sufrimientos por las dificultades encontradas en el camino de la edificación del socialismo y de la Gran Guerra Patria. L. M. Kaganóvich escribe que, ya en la época de Lenin: «en 1922, Preobrazhenski tomó la palabra para decir que Stalin estaba en dos Comités –el de las cuestiones nacionales, y el de la inspección obrera y campesina-. Lenin contestó que Stalin era el único en conocer la cuestión nacional, y que para la inspección hacía falta una mano firme». [205] Y Kaganóvich escribe también: «I. V. Stalin era de hierro, entero, siempre movilizado interiormente.» [206] El antiguo Ministro de Agricultura de la URSS, I. A. Benediktov escribe: «La responsabilidad por los errores era individual y concreta. No como ahora, cuando miles de millones se esfuman pero no se encuentra ningún culpable. En nuestra época, una situación así era simplemente inconcebible. Un ministro que hubiera sobrepasado el presupuesto en dos o tres millones de rublos (equivalentes a 2 ó 3 millones de dólares – nota del traductor) arriesgaba no sólo su puesto, sino también su vida. A lo mejor esto les parecerá cruel a algunos, pero desde el punto de vista de los intereses del pueblo, del Estado, esta actitud está totalmente justificada, según mi opinión.» [207] Este rigor y esta exigencia sin compromisos por parte de Stalin fueron decisivos durante la Guerra Patria. El Mariscal Zhúkov escribe a este propósito: «Por su exigencia inquebrantable, Stalin lograba lo imposible.» [208] Y el Mariscal Vasilevski escribe: «Un componente del estilo de trabajo de I. V. Stalin como Comandante en Jefe, era su gran exigencia. Su tono era severo, lo que estaba totalmente justificado en las condiciones de la guerra. No perdonaba jamás la inexactitud en el trabajo y la incapacidad de llevar un asunto hasta el final, incluso si esto era el hecho de un camarada irreprochable que no había recibido observación alguna anteriormente.» [209] El Mariscal Vasilevski da el ejemplo siguiente: «Temprano, en la mañana del 17 de agosto de 1943, estaba en las primeras filas del mando del 46º ejército. Recibí de Stalin el telegrama siguiente: «Al Mariscal Vasilevski. Son las 3h. 30 del 17 de agosto, y no ha tenido todavía la cortesía de enviar al Mando Supremo el informe sobre la operación del 16 de agosto y su estimación sobre la situación. Desde hace mucho le había pedido que enviara al final de cada día, como representante del Mando Supremo, los datos específicos de la operación. Casi siempre se ha olvidado de su obligación y no ha enviado informe al Mando Supremo. El 16 de agosto es el primer día de una operación de gran importancia en el frente Suroeste, donde usted es el representante del Mando Supremo. A pesar de todo, usted se ha permitido olvidar su deber acerca del Mando Supremo y no mandar los datos esperados. Le aviso, por última vez, que si usted se permite una sola vez más olvidar su deber acerca del Mando Supremo, será apartado del puesto de jefe del Estado mayor y retirado del frente.» Este telegrama me causó pavor. Durante todos los años de mi servicio, pasados en ejército, no sufrí ni la más mínima observación hacia mí. Todo mi error en el presente caso, consistía en el hecho de que el 16 de agosto, encontrándome en los ejércitos de Glagolev, como representante del Mando Supremo efectivamente retrasé por unas horas el informe regular. Durante todo mi trabajo con Iósif Stalin, sobre todo durante la Guerra Patria, sentía siempre su gran atención, diría incluso una preocupación excesiva hacia mí, que me parecía no merecer. ¿Qué pasó? Después de mi regreso al puesto de mando del frente, llamé inmediatamente a mi primer sustituto en el estado mayor, A. I. Antonov. Sentía que estaba tan emocionado por lo que había sucedido que intentaba tranquilizarme por todos los medios. Me dijo que mi informe, el que Stalin me había reclamado, había llegado al Mando Supremo, pero después del envío del mensaje de Stalin. Antonov añadió, tranquilizándome, que Stalin le había dado la consigna de no comentar con nadie el contenido de esta carta y conservarla personalmente. Me confió también que el débil avance de la ofensiva en los frentes de Vorónezh y del Suroeste inquietaba mucho al Comandante Supremo. No habiendo recibido mi informe, Stalin había intentado localizarme por teléfono, sin lograrlo. Y entonces había dictado a Antonov el texto mencionado. [ Añadiré solamente que Stalin siempre era tan categórico. Exigía una disciplina igual para cada uno de los representantes del Mando Supremo. Teníamos derecho a desplazarnos según nuestro criterio, pero sólo en los límites de los frentes de los cuales debíamos coordinar las acciones. Para ir a otro frente hacía falta una autorización especial del Comandante Supremo. Considero que la falta de relajación hacia los representantes del Mando Supremo estaba justificada por los intereses de la dirección operacional de las batallas. El Comandante Supremo seguía muy atentamente el desarrollo de los acontecimientos en los frentes, reaccionaba con prontitud a todos los cambios ocurridos y llevaba con firmeza la dirección de los ejércitos». [210] Hay personas mal informadas, o políticamente comprometidas, o enredadas (manipuladas) por la propaganda imperialista que dicen: «no es exigencia, es crueldad». El hecho es que este comportamiento significa una responsabilidad excepcionalmente grande ante la Patria y el pueblo, en las crueles condiciones de la lucha decisiva para el país. Esta exigencia no sólo era indispensable, sino inevitable y útil para el desarrollo victorioso de la URSS y principalmente para la victoria de la Gran Guerra Patria. Vamos a citar una vez más al Mariscal Vasilevski sobre este tema: «quisiera subrayar otra vez, que los ejércitos soviéticos resistieron, retuvieron la presión del enemigo que nos sobrepasaba en potencia y en armamento, gracias al gran papel que jugó la dirección infalible del Comité Central del Partido y del Comité de Estado para la Defensa, con Stalin a su cabeza». [211] El Mariscal Vasilevski escribe también: «en mi memoria Stalin permanece severo, con una gran voluntad como dirigente militar, combinada con un encanto personal». [212] En lo concerniente a su encanto, el Mariscal K. K. Rokossovski, citando una de las innumerables discusiones que había mantenido con Stalin durante la guerra, escribe: «Tomé el auricular y me anuncié. Como respuesta oí la voz tranquila y monótona del Comandante Supremo. (…) Le expuse las medidas del contraataque previstas. «Les rogamos resistan todavía cierto tiempo, nosotros les ayudaremos». Su voz cálida y paternal daba seguridad, vigor, amparaba moralmente». [213] 6. Colosal talento organizador Las cualidades organizadoras de Stalin se demostraron ante todo durante la guerra, cuando tomó sobre sus hombros el peso de la responsabilidad histórica en el Partido, en el Estado y en el Ejército. Durante estos años era: -Secretario General del Comité Central del Partido Comunista, -Primer Ministro de la URSS, -Ministro de Defensa de la URSS, -Presidente del Comité de Estado para la Defensa de la URSS, -Comandante Supremo de las fuerzas armadas de la URSS. La concentración de tantas grandes responsabilidades (sin aumento de salario) por una sola persona, en un gran país como la URSS, no tiene precedente en la historia de la humanidad. Hay personas mediocres que no se imaginan la pesadez de tal tarea: los que han considerado este hecho como un centralismo antidemocrático, y lo han llamado «totalitarismo». Pero la vida y la práctica social han demostrado la necesidad de tal centralización en las condiciones históricas concretas de la aguda lucha de clases. En los años de la edificación del socialismo en la URSS, la lucha de clases era despiadada. Para resistir y para que el socialismo triunfase, hacía falta una disciplina de hierro, una constante vigilancia revolucionaria y una gran centralización de la dirección del país. Los millones de habitantes de la URSS lo entendían, y llevaban con entusiasmo el nombre de Stalin en todas las batallas, tanto en la vida civil como en el frente. Son esta confianza y esta estima hacia su dirigente, las que han permitido realizar los éxitos socialistas en unos plazos muy cortos: la industrialización, la colectivización, la revolución cultural y la preparación del país para la guerra. El papel decisivo para estos éxitos fue interpretado sin duda alguna por los cuadros dirigentes del Partido Comunista y del país, bajo la dirección de Stalin. S. M. Kírov decía, en 1934, el año de su trágica muerte, que Stalin poseía una «voluntad potente y un talento organizador colosal». [214] Las cualidades personales de Stalin y, en primer lugar, sus capacidades organizadoras se han revelado como el factor decisivo para los éxitos de la URSS. La autoridad de Stalin esparcía esperanza y optimismo y daba valor a las masas, que estaban dispuestas a sacrificarse para la ejecución de los planes del partido. La centralización de todo el poder de la Unión Soviética en manos de una persona, cuya autoridad inspiraba confianza, esperanza y optimismo, se ha revelado todavía más útil en los años de guerra. El Mariscal Vasilevski escribió: «Stalin no era un militar profesional. ¿Estaba justificado entonces que fuese escogido para estar a la cabeza del Mando Supremo? Sí, sin duda alguna, estaba justificado (…) En este periodo extremadamente difícil, siguiendo la experiencia de Lenin en la guerra civil, la mejor solución era la concentración de las funciones de dirección del Partido, del Estado, de la economía y de las operaciones militares, en manos de una sola persona. Debíamos organizar al país como un campo militar, hacer del frente y de la retaguardia un todo unido, someter todas nuestras fuerzas a la tarea del aniquilamiento de los conquistadores fascistas alemanes. Y, cuando Stalin, como Secretario General del PCUS, presidente del Consejo de los comisarios del pueblo, presidente del Comité de Estado a la Defensa, se hizo comandante en jefe y Comisario del pueblo para la defensa, las posibilidades de victoria en la guerra se ampliaron considerablemente. Una unificación así de las funciones de dirección del Partido, del Estado y de la dirección militar en la persona de Stalin, no significaba que en los años de guerra decidiera todas las cuestiones por su simple voluntad». [215] A. M. Vasilevski, también escribe: «Puedo proporcionar documentos que testifican sobre el gran papel del Comandante Supremo en la dirección de los frentes, que demuestran que estaba a la altura tanto como organizador que como dirigente de las acciones de nuestros ejércitos». [216] El Mariscal Zhúkov escribe: «El Comandante Supremo -por su organización de todos los suministros necesarios para las operaciones, la constitución de reservas estratégicas, la organización de la producción del material de guerra y, en general, por la creación de todo el contingente necesario para la guerra- se mostró como, diría yo directamente, un gran organizado Y el Mariscal Zhúkov subraya: «Sin duda alguna, Stalin era un Comandante en jefe meritorio». [218] Tales son los hechos y las realidades históricas. Son convincentes. Muestran lo acertado de la dirección del país por Stalin. En presencia de hechos y de pruebas de esta índole, es triste ver algunos científicos, profesores y académicos, escribir todavía para «demostrar» que la URSS en la época de Stalin tenía una dirección «totalitaria», denominando su poder: «totalitarismo estalinista», según fórmulas elaboradas por las agencias y las oficinas de la CIA. Después de todo lo que hemos expuesto más arriba sobre los méritos del Comandante Supremo para la victoria sobre Alemania, y para los éxitos innegables de la edificación del socialismo bajo su dirección, de los cuales han atestiguado grandes dirigentes militares del Ejército soviético, es apenas necesario demostrar la injusticia de tales afirmaciones. Señalaremos a pesar de todo: 1) La noción de «totalitarismo» viene del término en latín tardío «totalis» que quiere decir: entero, pleno. En política, significa la concentración de todo el poder, del pleno poder en manos de una sola persona o de un organismo estatal. 2) La noción de «totalitarismo estalinista», es introducido en el vocabulario político contemporáneo por los enemigos del socialismo para oponerla al poder capitalista supuestamente democrático, que no sería centralizado, que no sería, entonces, totalitario. El objetivo final es el de criminalizar al poder de los Soviets («Consejos» – nota del traductor), presentándolo como un poder antidemocrático. 3) La concentración de un poder enorme en manos de una sola persona, en las condiciones históricas de realización de una sociedad socialista, única en el mundo, y de una terrible guerra, fue necesaria y útil, con la condición de una política justa. F. Engels escribe a este propósito: «cuando se me habla de autoridad y de centralización como de dos cosas condenables en todas circunstancias, entonces me parece que los que hablan de eso, o son revolucionarios únicamente de boquilla, o no saben lo que es la revolución… Precisamente, la centralización y la autoridad fue lo que le faltó a la Comuna de París». [219] 4) La concentración del poder en manos de una sola persona no significa la toma de decisiones individual. Es más bien lo contrario: durante todo el período de la edificación del socialismo y durante los años de guerra, Iósif Stalin como dirigente, consultaba y se apoyaba sobre el colectivo de especialistas en el Comité Central del Partido Comunista, sobre los especialistas cualificados y los ministros del Consejo de Ministros, así como sobre el Estado mayor del Ejército Soviético, y sobre la experiencia de los comandantes de los frentes durante los años de guerra. 5) La decisión de conciliar un poder enorme en manos de Stalin, se ha demostrado justa y clarividente. Estaba fundamentada sobre sus cualidades personales. Porque bajo su dirección los pueblos soviéticos han alcanzado victorias históricas inauditas -la edificación del socialismo-, sin disponer de ningún otro ejemplo de una sociedad sin clases, y la victoria sobre la barbarie fascista, cuya potencia era claramente superior. Desde luego, la personalidad y las cualidades del que tiene el poder son decisivas para la utilización victoriosa de éste. Stalin poseía estas cualidades y esta personalidad. Pero lo que es todavía más importante: ¿qué intereses favorece este poder? En la época de Stalin, este poder sirvió a los intereses vitales de las masas trabajadoras, cumpliendo un papel progresista, revolucionario e histórico. En cambio, si la concentración del poder está en manos de monarcas, de presidentes o de organismos burgueses, sirviendo los intereses de la clase explotadora, esto quiere decir que es antipopular, antidemocrático y reaccionario. Por consiguiente, el fenómeno social que emana de la concentración del poder puede ser negativo o positivo. El poder descentralizado –«no totalitario»- de los grandes países capitalistas, es reaccionario, antipopular y antidemocrático, ya que sirve a los intereses de una minoría explotadora, la clase capitalista. Es espeluznante que haya intelectuales y científicos que puedan utilizar la noción de «totalitarismo», cuyo objetivo evidente es el de calumniar y de denigrar el poder soviético, principalmente el de la época de Stalin. Esto significa que siguen «masticando» y «chupando» el biberón de este invento plagado de sinsentido: el «culto» a la personalidad de Stalin. Es imperdonable que algunos científicos pongan el signo de igualdad entre dictadura fascista y dictadura del proletariado. No quieren ver, ni reconocer la diferencia fundamental entre la dictadura fascista del gran capital financiero burgués y la dictadura del proletariado, que reconoce y asegura la transición victoriosa del capitalismo al comunismo. Citaremos aquí al disidente soviético, A. Zinóviev: «Occidente ha impuesto a la humanidad una visión errónea del fascismo y del comunismo como fenómenos similares, como variantes de un «totalitarismo» cualquiera. ¡Y millones de personas se han tragado esta mentira de la ideología occidental!». [220] 7. Una capacidad excepcional de trabajo Una característica de Stalin, a lo largo de toda su vida, era su gran capacidad de trabajo. B. Bajanov, antiguo secretario de Stalin, dice: «Sobre la mesa de despacho de Stalin había muchos libros y manuscritos. Stalin leía y escribía mucho, a fin de prepararse para las discusiones y los discursos». [221] V. M. Molotov escribe en sus memorias: «Muchos decretos, a menudo cientos por semana, eran adoptados por el Consejo de Ministros. La URSS es un país inmenso. Todos los decretos eran preparados en paquetes por Poscribichov, y eran sometidos a Stalin para la firma. Montones enormes. Era difícil tan sólo quitarles los nudos a sus ataduras. Sin embargo, todos salían con la firma de Stalin». Su actividad no cesaba ni en el Kremlin, ni su domicilio en Kuntsevo (Cerca de Moscú – nota del traductor). Se paraba sólo para dormir. De la capacidad de trabajo de Stalin, atestiguan sus más próximos colaboradores, que trabajaban día y noche con él. Por ejemplo, S. M. Shchemenko escribe: «Stalin introdujo en el Estado mayor el trabajo de día y de noche, y reglamentaba personalmente el tiempo de trabajo del equipo dirigente. El Comandante Supremo escuchaba los informes tres veces al día». [223] El Mariscal de la URSS, G. K. Zhúkov, que era el primer sustituto del Comandante Supremo durante la guerra, escribe: «Una capacidad de trabajo sorprendente, el don de captar rápidamente la esencia de las cosas, le daban la posibilidad de recorrer y de absorber una cantidad extraordinaria de informaciones diferentes al día, lo que no era concebible más que para la capacidad de un hombre excepcional». [224] Y precisa: «Stalin trabajaba sin respiro de 15 a 16 horas al día». [225] Más adelante, el Mariscal Zhúkov sigue: «La actividad del Comandante Supremo es inseparable del nombre de Stalin… cada uno trabajaba según sus fuerzas y sus posibilidades. Pero todos intentaban compararse con Stalin, cuando él, pese a su edad (62 a 65 años durante la guerra – nota del traductor) estaba siempre activo e incansable». [226] El Mariscal Zhúkov cuenta el caso siguiente: «En la marcha de la operación de Pomerania Este, pienso que era el 7 ó el 8 de marzo de 1945, era necesario que volase rápidamente hacia la sede del mando supremo, donde fui llamado por el Comandante Supremo. Desde el aeropuerto, fui directamente a casa de Stalin que había vuelto a casa, no sintiéndose muy bien. Después de haberme hecho algunas preguntas sobre la situación en Pomerania y sobre el Oder, y escuchado mis respuestas, el Comandante Supremo dijo: «Vayamos a pasear un poco, porque hoy no estoy muy en forma. Se notaba un cansancio muy grande en su habla, en su aspecto y en sus movimientos. Durante los cuatro años de guerra, Stalin se cansó enormemente. Trabajaba mucho y no dormía bastante. Todo esto no podía quedar sin consecuencias para su salud». [227] 8. Simplicidad y modestia en el trabajo, en su modo de vida y en sus relaciones con la gente Durante toda su vida, Stalin dio un ejemplo personal de simplicidad y modestia en su vida y en sus relaciones con la gente. Los ejemplos de ello son innumerables. Vamos a relatar algunos ejemplos de los más característicos. El conocido periodista Leon Feihtwanger escribe: «No autorizaba celebrar públicamente sus cumpleaños. Cuando se le saludaba públicamente para su cumpleaños, subrayaba siempre que estas felicitaciones concernían a su política y no a su persona». [228] Cuando el Partido organizó unas conmemoraciones para su 60 y 70 cumpleaños, consideró esto como un reconocimiento del Partido y del pueblo por los éxitos obtenidos bajo su dirección. Podemos constatar su actitud, concerniente a los discursos y a las palabras que le alababan demasiado, en su respuesta a la carta de Razin del 22 de febrero de 1946: «Las expresiones en honor a Stalin molestan al oído, y uno se siente molesto al leerlas». [229] El Mariscal Vasilevski escribe: «Stalin no hablaba nunca de sus méritos, hasta donde he podido observar. Al menos, yo no he tenido la oportunidad de oír semejantes cosas. La medalla de «Héroe de la URSS» y la distinción de «Generalísimo» le fueron entregadas por los comandantes de los frentes, con la conformidad escrita del Buró Político del Comité Central del Partido Comunista. Y tenía menos medallas que los comandantes de las gentes y de los ejércitos». [230] Molotov dice en sus memorias: «Se trata de la condecoración otorgada a Stalin «Héroe de la URSS» y después de la guerra, del título de «Generalísimo de la URSS». Stalin dijo que no correspondía a las exigencias para la obtención de una distinción así: La condecoración de «Héroe» no puede ser otorgada más que por heroísmo personal. Yo no he cumplido tal heroísmo, y no cogió la estrella. (…) Stalin lamentaba haber aceptado el título de «Generalísimo». Esto se debía al deseo de Kaganóvich, Beria y otros, pero los comandantes de las gentes insistían también. Stalin se lamentaba: ¿cómo he podido aceptar? La primera vez se había negado, después la había aceptado y lo deploraba». [231] El comportamiento categórico de Stalin sobre este tema es descrito por Shchemenko: «Los miembros del Buró Político se encontraban en el gabinete de Stalin. El jefe de la retaguardia, A. V. Khruliov, informaba. Al final de su informe, pidió permiso para enseñar a los presentes el nuevo uniforme. Stalin estaba de buen humor y dijo: ¡Bien! Que el Estado mayor lo vea también La señal fue dada en el salón de recepción. El Intendente en jefe, P. I. Drachev, entró. Stalin le echó una mirada y frunció el ceño. Aparentemente, había adivinado para quién era este uniforme. -¿A quién tiene usted la intención de vestir así? Preguntó a Khruliov, moviendo ligeramente la cabeza hacia el Intendente en jefe. -Este uniforme es propuesto para el Generalísimo – contestó Khruliov. -¿Para quién? – preguntó Stalin. -Para usted, camarada Stalin. El Comandante Supremo le pidió al Intendente en jefe que saliese, y sin molestarse por los presentes, estalló en una retahíla. Discutía el enaltecimiento demasiado grande de su persona; dijo que eso no era inteligente, dijo que no se esperaba una cosa así por parte del jefe de la retaguardia. Así se acabó esta idea de uniforme de generalísimo. Hasta el final de su vida, Stalin llevó el uniforme de Mariscal, como todos los otros Mariscales». [232] Stalin no soportaba las tentativas de elogios y los signos de fidelidad personal. Eso se constata en la carta a Shatunovski del mes de agosto de 1930: «Usted habla de su fidelidad hacia mí. Es, a lo mejor una frase que se le ha escapado por casualidad Yo le aconsejaría rechazar el «principio» de fidelidad hacia las personas. Esto no es Bolchevique. Sea fiel a la clase obrera, a su partido y a su Estado. No confunda esto con la fidelidad hacia las personas, es palabrería intelectual, vacía e inútil. Saludo comunista. Iósif Stalin». [233] V. M. Molotov dice del comportamiento de Stalin hacia la gente: «Stalin respetaba a la gente con la cual trabajaba. Yo le decía abiertamente lo que pensaba, tanto lo positivo, como lo negativo. Siempre era crítico. Respetaba a los miembros del Buró Político, los científicos, los escritores. Pero a Kírov y a Zhdánov, los quería, simplemente». [234] De su comportamiento atento, sin formalismos, respetuoso, cuenta S. M. Shchemenko: [img?=http://media-cache-ec0.pinimg.com/736x/aa/83/f6/aa83f6ab91760f6b2e23a641d26918ad.jpg] «Iósif Stalin seguía atentamente los acontecimientos de nuestros avances en los países bálticos. Antonov (el jefe del Estado mayor del Ejército Soviético – nota del autor) tenía que ir cada vez más a menudo a la «Villa cercana», a ver a Stalin. Una vez, llegamos a la hora de la cena (Stalin cenaba hacia las 21 ó 22h., e incluso a veces más tarde). El Comandante Supremo nos invitó a pasar al comedor. No era la primera vez que esto ocurría y he guardado en mi memoria algunos detalles curiosos. Las cenas en casa de Stalin, incluso las más grandes, se desarrollaban sin servicio. Éstos sólo traían al comedor todo lo que hacía falta y se retiraban en silencio. En la mesa se encontraban dispuestos de antemano los cubiertos, el pan, el coñac, el vodka, vinos secos, condimentos, algunas hierbas medicinales, champiñones y frutas. De costumbre, no había embutidos o demás entremeses. No soportaba las conservas. Las entradas estaban dispuestas en otra mesa de al lado, con una pila de platos limpios. Stalin pasaba de una fuente a otra, levantando las tapas y hablando en voz alta: Ahá, potaje… y aquí sopa de pescado. Nos servimos un poco de potaje de col. Y se servía. Después llevaba su plato a la mesa. Cada uno de los invitados hacía lo mismo, sin hacerse de rogar, independientemente de su grado. Cada uno tomaba lo que le gustaba. El segundo servicio llegaba, y de nuevo cada uno de los invitados tomaba lo que quería. Se bebía, claro está, uno o dos vasos. Cuando nos invitó a comer por primera vez, Antonov y yo rehusamos beber. Stalin se dio cuenta de ello y con una media sonrisa dijo: la gente del Estado mayor puede beber un vaso. En vez de postre, se traía té. Se servía desde un gran samovar, colocado sobre la mesa de al lado. Más tarde, siendo ya jefe del Estado mayor, tuve la oportunidad de almorzar con Stalin, no sólo en Moscú, sino también en el Sur, donde descansaba, y donde éramos llamados para hacer nuestros informes. Allí también, el ritual del almuerzo se realizaba sin ceremonias». [235] Es interesante, a lo mejor, evocar una anécdota de la vida cotidiana de Stalin, que describe S. M. Shchemenko: «El final de agosto de 1944 fue particularmente bonito. Stalin estaba cansado, como todos nosotros, por la increíble tensión de nuestra vida cotidiana de guerra, y prefería trabajar en su casa. Presentábamos allí los informes sobre la situación y los documentos para firmar. A menudo se reunían allí también los miembros del gobierno. En los pocos momentos de descanso, nuestro anfitrión era muy acogedor y le gustaba que visitáramos el jardín. Una vez, señaló un pequeño montículo sin árboles y dijo que después de la guerra haría crecer allí sandías. Antonov y yo nos miramos, era una manera de decir que el clima de Moscú no era el del Sur… Pero, poco después de la guerra, nos acordamos de las sandías. Después de la parada de la aviación en Toushino, que fue aplazada varias veces por causa del mal tiempo, Stalin invitó a los miembros del Buró Político y de la dirección del Ministerio de Defensa. Las mesas estaban puestas en la Alameda de los abedules en la «Villa cercana». El tiempo era magnífico, nuestro humor también. Después del almuerzo, Stalin nos llevó a la pequeña colina, donde efectivamente crecían algunas decenas de sandías. Él escogió una sandía gorda, la llevó a la mesa y, haciendo un hábil gesto, con un único golpe de cuchillo, la partió en dos. La sandía era muy roja y muy dulce. No nos quedó más que extrañarnos de cómo en ese clima moscovita podían crecer sandías». [236] Es, a lo mejor, el escritor francés Henri Barbusse, quien ha descrito de la manera más breve y más fiel la imagen de Stalin: «Stalin es un hombre con una cabeza de sabio, una cara de obrero y el traje de un soldado raso. Stalin es el Lenin de hoy». [237] Y el escritor ruso, Máximo Gorki escribió: «es un gran regocijo para el hombre vivir y luchar en un país donde la gran sabiduría del Partido y la voluntad de hierro de su dirigente, Iósif Stalin, libera para siempre al hombre de las costumbres y supersticiones renegadas del pasado». [238] La misma idea es expresada en uno de los cantos más populares en la Unión Soviética, «Canción por la Patria» (Original en ruso): Mi querido y vasto país, Estás lleno de bosques, de campos y ríos, No conozco otro país, Donde el hombre respire así de a gusto. La autoridad de Stalin se había edificado en las innumerables batallas de clase, y se había transformado en fuente de gran energía social en los años de los planes quinquenales, y en gran patriotismo socialista durante la guerra. El nombre del Stalin significaba para la gente común: esperanza, optimismo y victoria. Stalin amaba al pueblo soviético. Esto resalta de manera flagrante en su petición al pueblo soviético y a los soldados soviéticos, realizada el 3 de julio de 1941. De esta petición emana un calor y una preocupación paternal, basta con citar sólo el principio: «¡camaradas! ¡Ciudadanos! ¡Hermanos y hermanas! ¡Combatientes de nuestro ejército y de nuestra flota! ¡Me dirijo a vosotros, mis amigos!» En el prefacio de su libro «Regreso de la URSS», el célebre escritor francés, André Gide, escribe: «la autoridad de Stalin ha crecido orgánicamente con los éxitos de la construcción económica. El pueblo le está agradecido a Stalin por el pan, la carne, el orden, la educación, y por la creación del ejército, que asegura su bienestar. El pueblo ha de tener alguien a quien expresar su reconocimiento por la indiscutible mejoría de sus condiciones de vida, y por eso, no ha escogido nociones abstractas, no el comunismo abstracto, pero sí a un hombre concreto, Stalin.» [239] El disidente soviético, A. Zinóviev, escribe: «Hasta su muerte, mi madre guardó en el Evangelio el retrato de Stalin. ¿Por qué? Porque gracias a los koljóses, sus hijos pudieron dejar el pueblo y se integraron en la vida urbana contemporánea. Uno de sus hijos se hizo profesor; otro, director de fábrica; el tercero, oficial; y los otros tres, ingenieros. Algunos millones de otras familias rusas han vivido la misma evolución». [240] Friedrich Engels había conocido, estando vivo, la misma popularidad creciente… que sin embargo no ha disminuido hoy. [241] Stalin no utilizó su autoridad ni su popularidad para enriquecerse: no tenía cuentas en bancos extranjeros, ni siquiera una cantidad ahorrada, ninguna riqueza. Se dice que el único objeto que le pertenecía, era su pipa. El escritor norteamericano, Theodore Dreiser, quien visitó la Unión Soviética en la época de los planes quinquenales de Stalin (en los años 30 – nota del traductor), escribió que lo que más le había impresionado eran dos cosas: «el entusiasmo jamás visto del pueblo soviético, y el salario de Stalin: 225 rublos, cuando el de un minero era de 250 rublos». [242] Es esta gran autoridad la que había sido renegada por Jruschov a través de su informe «Sobre el culto a la personalidad y de sus consecuencias», inaugurando la campaña calumniadora contra Stalin, que sigue hoy y crea el desconcierto en el espíritu de la gente. En su discurso en el entierro de Marx, Federico Engels dijo: «Marx fue el hombre más detestado y más calumniado de su época por los enemigos de la revolución. Pero su nombre y su obra sobrevivirán durante siglos». [243] Desde hace 120 años, el nombre y la obra de Marx siguen brillando como una estrella. La comunidad científica lo ha designado como “el pensador del milenio”. Molotov recuerda que, durante la guerra, Stalin había dicho de sí mismo: «Sé que cuando muera, se tirarán sobre mi tumba montones de inmundicias. Pero el viento de la historia se las llevará sin piedad». [244] Cincuenta años después de su muerte, la campaña calumniadora contra el nombre y la obra de Stalin está en su apogeo. Esta campaña repite las mismas calumnias, y añade nuevas. Escritores y científicos escriben «memorias», hacen entrevistas, películas son «creadas». Todo esto con una sola meta: denigrar su personalidad, ligada a todos los éxitos del socialismo. ¿Por qué sigue este odio? ¿Cuál es la meta buscada con esta continua campaña calumniadora contra Stalin? Se puede contestar a esta pregunta de la manera siguiente: Marx y Engels crearon la ciencia de la revolución, de la liberación de la clase obrera y de la construcción del socialismo y del comunismo: fueron calumniados por los enemigos de la revolución. Lenin organizó y realizó, por primera vez en la historia, la revolución socialista y empezó la construcción del socialismo sobre una sexta parte del planeta: también fue calumniado por los enemigos de la revolución. Stalin, como continuador de la obra de Marx, Engels y Lenin, fiel a su teoría, realizó la sociedad socialista. Esta sociedad ha demostrado su vitalidad, siendo un ejemplo seductor para todos los pueblos explotados de la tierra: es por eso que la campaña calumniadora sigue y seguirá siempre. Pero vendrá el día en el que las masas retomarán la bandera del socialismo, y girarán sus miradas hacia el ejemplo de la realización de esta sociedad nueva en la época de Stalin. Molotov escribe: «Sin duda alguna, el nombre de Stalin se elevará de nuevo y retomará su sitio glorioso en la historia». [245] Y el disidente soviético, A. Zinóviev, escribe: «Era un antistalinista convencido desde los 17 años. (…) Cuando Stalin estaba vivo, yo veía las cosas de otra manera. Pero ahora, abrazando el siglo XX, digo: Stalin ha sido la más grande personalidad de este siglo, el más grande genio político. Tener una mirada científica hacia alguien es muy diferente de su posición personal hacia él». [246] El sacerdote ruso, Dimitri Dudko, quien fue condenado dos veces al campo penitenciario, la primera vez en la época de Stalin, escribe en 1995 lo siguiente: «Si, Stalin nos fue enviado por Dios. Creó un Estado tal que, se haga lo que se haga para destruirlo hoy, no se consigue acabar con él. Incluso destruido, siempre dará miedo a los países capitalistas demasiado alabados. No hemos visto en la época de Stalin, tal degradación moral, tal criminalidad, como existe hoy. [247] (…) Es por eso que yo, como cristiano ortodoxo, hago mi reverencia más profunda ante Stalin. [248] (…) Ya es hora de que Stalin sea rehabilitado». [249] Tres años después de Congreso del PCUS, con ocasión del 80º Aniversario del nacimiento de Stalin, el 21 de diciembre de 1959, Winston Churchill, en su discurso ante la Cámara de los Comunes en Inglaterra, declaró: «Fue una suerte para Rusia que, en los años de las grandes pruebas, a la cabeza del país se encontraba el genio e inquebrantable Comandante, Stalin. (…) Era la persona más brillante, que hacía frente a nuestra época cruel y cambiante, en la cual se desarrolló su vida. (…) Stalin poseía, ante todo, un agudo sentido del humor y del sarcasmo, y la capacidad de captar exactamente nuestros pensamientos. Esta fuerza de Stalin era tan grande, que se ha impuesto como el único entre los dirigentes de Estado de todos los tiempos y de todos los pueblos (…) Stalin nos impresionaba mucho. Poseía una profunda sabiduría, reflexiva y lógica, privada de cualquier pánico. En los momentos difíciles, era el maestro invencible para encontrar una salida a la situación más embrollada. Tanto en los momentos más críticos, como en los momentos de victoria, Stalin era siempre comedido y no caía nunca en ilusiones. Era una persona extraordinaria. Creó y sometió un imperio enorme. La historia no olvida personas así». [250] ¡Qué absurdo más extraño! Winston Churchill, el enemigo nº 1 de la Unión Soviética, reconoce y eleva alabanzas a la autoridad de Stalin, cuando el miembro del Comité Central del PCUS, Jruschov, lo calumnia y reniega de su personalidad. Algunos de los émulos fieles a Jruschov, intentan comparar e incluso situar sus méritos, y en general, la actividad de Jruschov, más alto que la de Stalin, eso es tanto como decir, medir lo inconmensurable. ¿Se puede comparar al gorrioncillo de las calles con una potente águila de las montañas mirando en la lejanía? A esta pregunta, los pueblos soviéticos han contestado lo más objetivamente posible, creando poesías y canciones a la gloria de Stalin. ¿Existen poesías sobre Jruschov? No hay más que pequeñas historias. Porque los pueblos soviéticos no veían en la persona de Jruschov la autoridad de un dirigente, meritorio, aún cuando él, después de la muerte de Stalin, se auto designó «Héroe de la URSS», y tres veces «Héroe del trabajo socialista». Vamos a citar un extracto de una de las innumerables poesías dedicadas al dirigente del Partido y del país, cuyo nombre está ligado a todos los triunfos y victorias de la URSS, la poesía de Dzhambul Dzhambaev, poeta de Kazajstán, llamado «el ruiseñor de la felicidad popular» (en noviembre de 1942, 16 soldados de Kazajstán envían una carta a Dzhambul Dzhambaev, dirigiéndose a él con estas palabras: «Nuestro ardiente cantante, ruiseñor de la felicidad popular» – nota del autor). Mi Stalin: Canto esta canción para ti* (Original en ruso) Contigo me encuentro las mañanas claras, Contigo me siento a beber un té, Contigo canto mis canciones preferidas, Contigo suelto mi corazón a volar, Contigo acaricio a mis nietos satisfechos. Mi querido maestro, educador del pueblo alegre, Eres el corazón, y la voz de los poemas de las estepas, Eres la alegría del pueblo, eres el alba de la vida, Eres la fuerza, y la gloria, y mi canto que retumba. Fuentes "escritas": 180. I. Stalin, «Breve biografía» pág.5. SoBa, 1951. 181. C. Kvantaliani en «Tribouna» nº 24, 1994. 182. V. M. Molotov, «Recuerdos», en «Tribouna» nº 15, 1994. 183. V. M. Molotov, «Recuerdos», en «Tribouna» nº 29, 1994. 184. Ídem, en «Tribouna» nº 25, 1994. 185. I. V. Stalin, «Obras», Tomo 12, pág.117. Sofia, 1951. 186. V. M. Molotov, periódico «Litteratoumaya gazeta» del 18 de abril de 1990. 187. V. M. Molotov, «Recuerdos» en «Tribouna» nº 10, 1994. 188. S. M. Chetchemenko, «El Estado mayor durante la guerra», Libro II, pág.41. 189. V. M. Molotov, «Recuerdos» en «Tribouna» nº 21, 1994. 190. A. E. Gologanov, en «Tribouna» nº 14, 1994. 191. M. Lobanov, «Stalin en la memoria de sus contemporáneos y en los documentos de la época», pág.269, 1995. 192. M. Lobanov, obra citada, pág.270. 193. I. A. Benediktov, en «Tribouna» nº 17, 1992. 194. Periódico «Tribouna» nº 10, 1994. 195. V. M. Molotov, «Recuerdos» en «Tribouna» nº 10, 1994. 196. Revista «Molodaya guardia» nº 3, pág.251, 1991. 197. V. M. Molotov, «Recuerdos» en «Tribouna» nº 9, 1994. 198. V. M. Molotov, «Recuerdos» en «Tribouna» nº 20, 1994. 199. G. K. Zhúkov, «Memorias y reflexiones» pág.323. 200. A. M. Vasilevski, «Una obra para toda una vida», pág.513. 201. Ídem, pág.269. 202. W. Churchill en «Tribouna» nº 12, 1994. 203. A. M. Vasilevski «Una obra para toda una vida», pág.518. 204. M. Gorki en «Krasnaya zvezda» del 12 de marzo de 1988 205. L. Kaganóvich, en «Tribouna» nº 4, 1994. 206. Ídem, en «Tribouna» nº 8, 1994. 207.1, A. Benediktov en «Tribouna» nº 18, 1992. 208. G. K. Zhúkov, «Memorias y reflexiones», pág.451. 209. A. M. Vasilevski «Una obra para toda una vida», pág.515. 210. Ídem, pág.334. 211. Ídem, pág.151. 212. Ídem, pág.513. 213. K. K. Rokossovsly, «Deberes de soldado», pág.79. Sofía, 1970. 214. S. M. Kírov, periódico «Krasnaya zvezda» del 12 de marzo de 1988. 215. A. M. Vasilevslq «Una obra para toda una vida», pág.512. 216. Ídem, pág.456. 217. G. K. Zhúkov, «Memorias y reflexiones», pág.324. 218. 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A finales de la semana pasada todos los canales ucranianos mostraron al Ministro de Defensa, Mikhail Koval, que reproducía unas palabras a todas luces aprendidas de memoria: “En las regiones de Donetsk y Lugansk pronto comenzará la filtración total de la población. La gente será deportada a diferentes regiones del país”. Enseguida volvieron a la memoria los llamados más usados por nacional-radicales que se imponen sobre todo en las regiones de Lvov, Ivano-Frankovsk y Ternopol’: “¡Bandarizaremos a todo el país!” ,“¡Transformaremos a toda Ucrania en Galitchina!”. El profesor de la Universidad de Nueva York, Steven Cohen, dijo sobre ellos en una entrevista a CNN: “La fuente del radicalismo no es Rusia, sino el oeste de Ucrania. Existe en Ucrania un movimiento nacionalista pequeño pero determinado. Se compone de locos fascistas que dictan sus condiciones al parlamento y a todas las autoridades de Kiev”. Pese a que los entrevistadores, “luchadores por el derecho a la información”, sin la más mínima vergüenza no paraban de interrumpir al experto en Derecho Internacional invitado, él consiguió hacer pública otra indiscutible verdad: “No es Rusia la que escupe discursos llenos de ideología de odio, destructivos para la paz social, sino el occidente. Y digan lo que digan es esta la realidad. Son Washington y Bruselas los que alimentan el odio nacionalista”. Es por eso que toda la Junta que dirigió Ucrania hasta la elección de Piotr Poroshenko como presidente, sigue ocupando los principales sillones del poder en Ucrania, la Junta que abiertamente declaró próxima asimilación obligatoria. Como demuestra la historia, dicha asimilación siempre se impone mediante dictadura nacionalista y represión de toda voluntad popular, junto con la pérdida de idioma, cultura y conciencia propia. Se desprende de las últimas declaraciones del Ministro del Interior ucraniano que tras pasar por campos de “filtración”, tan parecidos a los campos de concentración de la Alemania nazi, muchos habitantes del sureste ucraniano serán enviados para su reeducación a vivir en el oeste del país. Sus territorios serán poblados por los “ucranianos conscientes” de Galitchina que “ayudarán en la ucranización” del resto de la población. ¿Cómo? Uno de los directivos del “Sector Derecho” lo explicaba con total claridad: “Sacaremos a golpes las tonterías moscovitas de sus cabezas”. Da miedo: ¡¿en que siglo estamos viviendo, en que continente?! Está claro que la “gran idea” de pasar a toda la población del este del país por “campos de filtración” no pudo haber nacido dentro del deficiente cerebro del general Koval’. En la llamada “operación antiterrorista” el tono es marcado por el Ministerio de Interior y la Guardia Nacional. ¿Por qué lo nombraron portavoz de esa demente idea? Para tener posibilidad de echarse atrás en caso de que el mundo empiece a protestar: solo ha sido un soldado descerebrado, qué sabe el? Además sus días como ministro están contados: las fuerzas armadas están desmoralizadas y no tienen capacidad de luchar ni siquiera conra poco equipados autodefensas. Las pérdidas del ejército son enormes, cada día mueren decenas de ellos. El país está lleno de muevas tumbas… Volveremos a esas tragedias y sus causas reales más adelante. Ahora acentuamos lo más importante: una Ucrania de verdad unida no ha existido nunca (ni siquiera en la época de la URSS) y no puede existir por mucho que se intente asimilar a su población. Las divergencias de siglos son incorregibles. Tan solo una paz muy débil podría conseguir incluso el presidente más genial entre pueblos divididos por nacionalidad, procedencia y religión. Aca es importante recordar, que los terrotorios de oeste ucraniano, fueron parte de la confederación polaco-litiana, luego fueron de polonia, hasta 1939, mientras que la "ucrania" oriental, fue del imperio ruso, y luego de la URSS Por desgracia, el nuevo líder del país, Piotr Poroshenko, hace tiempo se ganó la imagen de marioneta de occidente (ni siquiera esconde el hecho de haber sido “empujado” al poder por Washington) y de representante de los clanes mafiosos en una “mezcla explosiva” de radicales ultraderechistas y locos devotos de Bandera. Además tiene muy reciente el ejemplo de Yanukovich: si no bailas al son de aquellos que manejan los hilos del poder, tu reinado puede acabar muy pronto. Y de perder el poder, perderás los exagerados beneficios personales, en cuyo aumento tanto éxito tuvo Piotr Alekseevich. Ese personaje no tiene más logros para el pueblo ucraniano. Quizás tan solo su impecable servilismo ante el anterior “líder a la independiente” bajo la formula “lo que usted ordene”. Poroshenko siguió siendo fiel a su beneficiosa retórica incluso en su discurso de toma de posesión: “No quiero guerra. Por eso empiezo mi trabajo con propuestas para el plan de paz”. ¿Cuales fueron esas propuestas? El mismo día Poroshenko daba su primera orden a las fuerzas armadas: “Ampliar las operaciones militares para acabar con la revuelta en una semana”. Sí, sí: acabar con la revuelta, no suspender los ataques. Tras esa orden los matones comenzaron una operación a gran escala en todos los frentes. Se envió al sureste prácticamente toda la maquinaria bélica que posee Ucrania, se mandaron nuevos batallones nazis mejor preparados que los anteriores. Incluso la trágicamente conocida brigada mecanizada 51, destruida anteriormente en Volnovaja (decenas de muertos y cerca de cien heridos), se reforzó con nuevos efectivos en la región de Volyn y se envió a la carnicería… ¿Que más observamos? Antes de los ataques terrestres las ciudades son bombardeadas con fósforo blanco (armamento terminantemente prohibido por los convenios internacionales), lo que produce incendios masivos. Estaciones “Grad” destruyen barrios residenciales, colegios y hospitales. Para producir “asesinatos más efectivos” el ejército usa balas explosivas. Para la “limpieza” de las localidades se han creado escuadrones de la muerte al estilo de los Sonderkommandos hitlerianos. Se aplica la táctica de “tierra quemada” anunciada pos los descerebrados seguidores de Bandera del “Sector Derecho”: la gente no tiene agua, electricidad, gas y masivamente abandona sus lugares de residencia. Tan solo en Slavyansk con una población de 120 mil habitantes no quedan más de 50 mil. Volviendo al tema estrictamente militar podemos señalar hechos increíbles: los soldados del ejército regular entran en batalla sin cascos ni chalecos antibalas. La encargada especial del gobierno para la lucha contra la corrupción señala que el dinero asignado para la compra de ese equipamiento ha desaparecido, que muchas veces una ración de comida se entrega a 5-6 personas mientras bolsas con raciones enviadas por Estados Unidos se venden en tiendas on-line. El presidente golpista Turchinov se mostró “preocupado” cuando al visitar las tropas ucranianas en el frente tuvo que constatar que parte de soldados llevan ropas de la época de Unión Soviética, otros equipajes de la OTAN y muchos ropa aportada por voluntarios pareciendo un ejército anarquista de comienzos del siglo pasado. Hace unos días el ministerio de defensa informaba que a Ucrania le quedan tan solo 10 helicópteros. ¿Dónde están los demás, si solo de Novy Kalinnov y Brody de la región de Lvov fueron enviados al este 10 escuadras? Resulta que 26 de esos helicópteros fueron cedidos por los mismos funcionarios del ministerio de defensa a una empresa privada. Además, no son pocos los helicópteros que se quemaron en el aire o en tierra gracias a los certeros disparos de la resistencia. Y casi la mitad dejaron de funcionar tras dos o tres vuelos debido a la falta de mantenimiento y las horas de vuelo de las naves agotadas hace años. No es poca la chatarra del mismo tipo en las divisiones motorizadas y de artillería. No es fácil arrancar los motores de los blindados que han quedado desde la época de la Gran Guerra Patria; los nuevos, fabricados en una fábrica de Kharkov, son vendidos al exterior. Los jefes militares tratan a sus subordinados de forma cínica, como “carne de cañón”, saltándose las más elementales medidas de seguridad. Para qué, por ejemplo, se envió hace unos días un avión Il-76 cargado hasta arriba de maquinaria bélica, equipamientos y alimentos, así como de 40 militares, a una zona de fuego de la resistencia. Como resultado de esa genial acción 49 soldados y oficiales (junto con la tripulación) fallecieron tras recibir el avión un certero disparo y explotar posteriormente en el suelo. La distancia entre el aeropuerto de despegue y el de aterrizaje era mísera. Mucho más lógico y seguro sería trasladar la maquinaria y al personal en vehículos terrestres. En lo descrito arriba (que no es más que una gota entre todos los sucesos) no hay ni la más mínima exageración. Días de luto nacionales y regionales se han transformado en algo habitual. Y no se entiende la tranquilidad con la que los vecinos de Galitchina, Volyn, Bukovina y Polesie aceptan la pérdida de sus hijos, enviados a la muerte por deseo de la escoria nacionalista elevada de repente a la categoría de gobernantes. Escondiéndose tras las proclamas de ”valores europeos”, democracia y estado de derecho, han instaurado en Ucrania un sistema de represión de todo pensamiento crítico basado en la agresión y violencia y orientada en la total militarización de la sociedad con el apoyo de las fuerzas extremistas y ultra radicales. Vociferando la unidad del país, la Junta hace todo lo posible para su definitiva desintegración. Inmensa tragedia, es el resultado del golpe fascista realizado por los auspiciadores del Maidan para sustituir el poder de unos oligarcas por el de otros. Tras el golpe se hizo evidente: tan solo la federalización y el segundo idioma oficial pueden salvar a Ucrania. Pero el gobierno en funciones declaró el federalismo separatismo, empujaron a Cimera hacia Rusia, ahora hacen lo mismo con Donbass, imponen con fuego su orden nazi-fascista. Escribas alimentados por ellos se igualan en sus desmanes informativos a sus ídolos de los años 30 del siglo pasado, zombificando a la población con idioteces sobre que “la culpa de todo es de Rusia”. Es más que actual la cita de hace 80 años: “…la gran mentira siempre tiene una cierta fuerza de credibilidad; porque las masas de una nación siempre resultan corromperse más fácilmente en el estrato más profundo de su naturaleza humana que conscientemente o voluntariamente; y por ello en la primitiva simplicidad de sus mentes ellas resultan víctimas con mayor facilidad de la gran mentira que de la pequeña mentira, dado que ellos mismos a menudo dicen pequeñas mentiras en pequeñas cosas, pero se avergonzarían de recurrir a falsedades en gran escala.” ¿De quien es la frase? De Adolf Hitler. Del mismo al que juraban lealtad los nacionalistas ucranianos que integraban la división SS “Galitchina” en 1943. Le siguen rindiendo honores los descerebrados que se pasean hoy día en marchas militarizadas por el centro de Kiev proclamando “¡Bandera volverá – orden instaurará!”. .. Para aquellos que no se dieron cuenta recordamos las última frase del discurso de coronación de Piotr Poroshenko. La apoteosis de su discurso fue el grito “Viva Ucrania”. Ninguno de los anteriores presidentes, ni siguiera el nacionalista Yushenko, se atrevieron jamás a gritar en público esta proclama directamente relacionada con los nazis seguidores de Bandera. La respuesta a dicho grito es “¡Vivan los héroes!”. Ojala esa escoria pase pronto a formar parte de la Unión Europea, aseguran que sufre de cierto déficit de neonazis propios. link: https://www.youtube.com/watch?v=BbDWRXd0t-w