u

ulianov

Usuario

Primer post: 23 ene 2008
42
Posts
345
Puntos totales
61
Comentarios
C
Congreso de violencia, maltrato y abuso
InfoporAnónimoFecha desconocida

El 2,3 y 4 de Noviembre, en la Ciudad de BSAS se realiza el primer congreso de violencia, maltrato y abuso. El congreso es pago, y bastante caro. Sin embargo es una buena oportunidad para poner puntos en común respecto a los modelos de abordaje en la temática, lamentablemente tan disimiles. Ulianov. pagina del congreso: http://www.congresoviolencia.com

0
0
La felicidad es subversiva
La felicidad es subversiva
InfoporAnónimoFecha desconocida

“La felicidad es subversiva” Dice que la “deserotización” de la vida cotidiana es el peor desastre que la humanidad pueda conocer. Es que se pierde –explica– la empatía, la comprensión erótica del otro. Franco Berardi, antiguo militante insurreccional en Italia, analiza aquí, como en su obra toda, la compleja relación entre procesos sociales y los cambios tecnológicos en curso. Por Verónica Gago –Usted caracteriza el momento actual como “semiocapitalismo”. ¿Por qué? –Semiocapitalismo es el modo de producción en el cual la acumulación de capital se hace esencialmente por medio de una producción y una acumulación de signos: bienes inmateriales que actúan sobre la mente colectiva, sobre la atención, la imaginación y el psiquismo social. Gracias a la tecnología electrónica, la producción deviene elaboración y circulación de signos. Esto supone dos consecuencias importantes: que las leyes de la economía terminan por influir el equilibrio afectivo y psíquico de la sociedad y, por otro lado, que el equilibrio psíquico y afectivo que se difunde en la sociedad termina por actuar a su vez sobre la economía. –Precisamente usted habla de la economía actual como “una fábrica de la infelicidad”. ¿Podría especificar esta idea? –Los efectos de la competencia, de la aceleración continua de los ritmos productivos, repercuten sobre la mente colectiva provocando una excitación patológica que se manifiesta como pánico o bien provocando depresión. La psicopatía está deviniendo una verdadera epidemia en las sociedades de alto desarrollo y, además, el culto a la competencia produce un sentimiento de agresividad generalizado que se manifiesta sobre todo en las nuevas generaciones. Recientemente la Durex, la mayor productora mundial de preservativos, encargó una investigación al Instituto Harris Interactive. Fueron elegidos veintiséis países de culturas diversas. Y en cada país fueron entrevistados miles de personas sobre una cuestión simple: qué satisfacciones experimentaban con el sexo. Sólo el 44 por ciento de los entrevistados respondió que experimentaba placer a través de la sexualidad. Esto significa que ya no somos capaces de prestarnos atención a nosotros mismos. Pero tampoco tenemos tiempo suficiente para prestar atención a aquellos que viven alrededor nuestro. Presos de la espiral de la competencia ya no somos capaces de entender nada del otro. –Es lo que usted denuncia como “deserotización” de la vida cotidiana... –La deserotización es el peor desastre que la humanidad pueda conocer, porque el fundamento de la ética no está en las normas universales de la razón práctica, sino en la percepción del cuerpo del otro como continuación sensible de mi cuerpo. Aquello que los budistas llaman la gran compasión, esto es: la conciencia del hecho de que tu placer es mi placer y que tu sufrimiento es mi sufrimiento. La empatía. Si nosotros perdemos esta percepción, la humanidad está terminada; la guerra y la violencia entran en cada espacio de nuestra existencia y la piedad desaparece. Justamente esto es lo que leemos cada día en los diarios: la piedad está muerta porque no somos capaces de empatía, es decir, de una comprensión erótica del otro. –¿Cuál es la conexión entre estos fenómenos con la actual dinámica del capital? –Creo que tenemos que tener en cuenta la relación entre ciberespacio –en constante ampliación y en constante aceleración– y cibertiempo, es decir, el tiempo de nuestra mente entendida en sus aspectos racionales y afectivos. El capitalismo empuja a la actividad humana hacia una aceleración continua: aumentar la productividad para aumentar los beneficios. Pero la actividad es hoy, sobre todo, actividad de la mente. Quien no logra seguir el ritmo es dejado de lado, mientras que para quienes buscan correr lo más velozmente posible para pagar su deuda con la sociedad competitiva, la deuda aumenta continuamente. El colapso es inevitable y de hecho un número cada vez más grande de personas cae en depresiones, o bien sufre de ataques de pánico, o bien decide tirarse debajo del tren, o bien asesina a su compañero de banco. En Inglaterra, la violencia homicida se está difundiendo en las escuelas, donde en los últimos meses ha habido una verdadera hecatombe: decenas se suicidaron con un tiro de revólver. La guerra por doquier: éste es el espíritu de nuestro tiempo. Pero esta guerra nace de la aceleración asesina que el capitalismo ha inyectado en nuestra mente. –Ante este “diagnóstico”, ¿usted encuentra una relación entre política y acción terapéutica? –Creo que la política no existe más, al menos en Europa y en Estados Unidos. El discurso es diferente tal vez para los países de América latina, donde se asiste a un retorno de la política que es muy interesante, pero es una contratendencia respecto del resto del mundo. Lo vemos muy bien en Italia, donde hay un gobierno de centroizquierda que hace exactamente la misma política que la derecha. ¿Por qué pasa esto? ¿Por qué los partidos que se proclaman socialistas o comunistas están constreñidos a aceptar una política económica hiperliberal? Porque la democracia representativa ya no cuenta más y las opciones fundamentales son impuestas desde los grandes grupos financieros, económicos y militares. El vacío de la política puede ser rellenado solamente por una práctica de tipo terapéutico, es decir, por una acción de relajación del organismo consciente colectivo. Se debe comunicar a la gente que no hay ninguna necesidad de respetar la ley, que no hay ninguna necesidad de ser productivo, que se puede vivir con menos dinero y con más amistad. Es necesaria una acción de relajamiento generalizado de la sociedad. Y es necesaria una acción psicoterapéutica que permita a las personas sentirse del todo extrañas respecto de la sociedad capitalista, que les permita sentir que la crisis económica puede ser el principio de una liberación, y que la riqueza económica no es en absoluto una vida rica. Más bien, la vida rica consiste en lo contrario: en abandonar la necesidad de tener, de acumular, de controlar. La felicidad está en reducir la necesidad. –¿Qué significa la pregunta por la felicidad como desafío político? –La cuestión de la felicidad no es sólo una cuestión individual, más bien es siempre una cuestión de lo más colectiva, social. Crear islas de placer, de relajación, de amistad, lugares en los cuales no esté en vigor la ley de la acumulación y del cambio. Esta es la premisa para una nueva política. La felicidad es subversiva cuando deviene un proceso colectivo. –Ahora, ¿en qué consisten los movimientos de resistencia hoy? ¿Cuál es el papel de lo que usted llama “medioactivismo”? –El medioactivismo es la acción autónoma de los productores semióticos liberados de las cadenas de la sumisión al trabajo. La nueva generación ha adquirido competencias de producción semiótica, técnica, informática, comunicativa, creativa, que el capital quiere someter a su dominio. Pero los productores semióticos pueden organizar sus competencias por fuera del circuito de la producción capitalista y pueden crear espacios de autonomía de la producción y también de la circulación cultural. Los centros sociales, las radios libres, los blogs alternativos, la televisión de calle (TV comunitaria) son esos espacios de autoorganización del trabajo semiótico. –Usted declaró que los movimientos como los de Seattle, que se hacían “por los otros”, estaban destinados al fracaso. ¿Cuál es la crítica a ese modo de acción? –El movimiento antiglobalización ha sido muy importante, pero no ha logrado transformar la vida cotidiana, no ha logrado crear autonomía en las relaciones sociales entre trabajo y capital. El sábado por la tarde éramos en una plaza miles de personas y al lunes siguiente todos regresábamos a trabajar en la fábrica o en la oficina y a someternos al comando del capital. Los movimientos logran producir efectos de verdadera transformación social cuando su energía deviene autonomía respecto de la explotación, cuando la energía que se acumula el sábado por la tarde en la manifestación se transfiere al lunes por la mañana en organización autónoma sobre el puesto de trabajo. –¿Qué diferencia hay entre los nuevos espacios autónomos y los espacios autónomos creados en la década del ’70? ¿Se trata de diversas nociones de autonomía? –Autonomía significa la capacidad de la sociedad para crear formas de vida independientes del dominio del capital. Sobre este punto hay una continuidad en la historia de los movimientos. Los movimientos son eficaces cuando no se limitan a protestar, a oponerse, y logran construir espacios liberados y, sobre todo, cuando logran hacer circular formas de pensamiento y de acción que sustraen la vida cotidiana al modo de la ganancia capitalista. En este sentido no veo diferencia entre aquello que la autonomía significaba en los años ’70 y lo que significa hoy. El problema es que hoy es mucho más difícil crear una autonomía del trabajo porque la precariedad obliga a los trabajadores a depender del despotismo del capital para poder sobrevivir. Sobre este punto es necesario afinar nuestros argumentos organizativos, para crear formas de vida y de acción que permitan a la comunidad obtener una renta sin deber pagar las ganancias del trabajo precario. –Al mismo tiempo, usted dice que no tiene sentido oponerse al proceso de flexibilización del trabajo. ¿Por qué? –La flexibilidad está implícita en la nueva organización tecnológica del trabajo. La red crea las condiciones para una fragmentación del trabajo, para una separación del trabajo respecto del trabajador. El capitalista ya no tiene necesidad del trabajo de una persona, pero necesita de los fragmentos temporales que la red puede recombinar. ¿Cómo se les puede impedir a los capitalistas que busquen el trabajo en las áreas pobres del mundo, donde los salarios son los más bajos? No hay ninguna posibilidad de controlar legislativamente esta precarización del trabajo. Hay un solo modo de oponerse a los efectos de la precariedad, para liberarse del miedo y de la sumisión: crear espacios de autonomía del trabajo y crear formas de vida en las cuales la propiedad esté administrada colectivamente. Los trabajadores precarios necesitan espacios colectivos y necesitan poder apropiarse de las cosas indispensables para la vida. El capitalismo obliga a aceptar trabajos según sus exigencias de flexibilidad, pero nosotros podemos sustraernos a su dominio si somos capaces de crear espacios autónomos que unan a los trabajadores y que permitan a los trabajadores precarios tener aquello que necesitan. ¿Los capitalistas no respetan el derecho de las personas a tener un ingreso? Nosotros debemos aprender a no respetar la propiedad de los capitalistas. Los trabajadores precarios tienen derecho a apropiarse de aquello que es necesario para su sobrevivencia. Si no tenemos salario debemos ir a tomar aquello que nos hace falta en el lugar donde eso esté. –¿Usted cree que es posible una acción política desde el discurso de la precariedad? –La acción política de organización de los trabajadores precarios es nuestra tarea principal. La derrota social que hace treinta años obliga a los trabajadores a la defensiva y permite al capital chantajear a los trabajadores depende propiamente del hecho de que el trabajo precario parece, hasta este momento, inorganizable. Pero verdaderamente aquí está el punto: ¿cómo es posible organizar el trabajo precario no obstante la falta de puntos de agregación estables? ¿Cómo es posible conquistar autonomía no obstante la dependencia que el precariado provoca en el comportamiento de los trabajadores? Hasta que no logremos responder a esta pregunta, hasta que no encontremos la vía de organización autónoma de los trabajadores precarios, el absolutismo del capital devastará la sociedad, el ambiente, la vida cotidiana. –Usted considera que las nuevas generaciones son “post-alfabéticas”: es decir, que ya no tienen afinidad con la cultura crítica escrita. Entonces, ¿la politización tendría que valerse de otros medios? –Marshall McLuhan, en un libro de 1964, Understanding media (Comprender los medios de comunicación, Paidós, Barcelona, 1996), había ya notado que la difusión de las tecnologías electrónicas habría de provocar una verdadera mutación. El pasaje de la tecnología de comunicación alfabética (la imprenta, lo escrito) a las tecnologías de comunicación electrónica habrían provocado un pasaje de las formas secuenciales a las instantáneas y una transición de un universo crítico a un universo neomítico. Hoy todo esto lo vemos bien en el comportamiento comunicativo y psíquico de la nueva generación, que se puede definir post-alfabética porque ha pasado de la dimensión secuencial de la comunicación escrita a la dimensión configuracional de la comunicación videoelectrónica y a la dimensión conectiva de la red. –Pero, ante la “disneyficación del imaginario colectivo” que usted señala, ¿qué tipo de imaginarios cree que son movilizadores hoy en un sentido emancipatorio? –No creo que haya imaginarios buenos e imaginarios malos. El imaginario es un magma en el cual nuestra mente se orienta gracias a selectores de tipo simbólico. La pregunta entonces debe ser reformulada en este sentido: ¿qué formas simbólicas tienen hoy la capacidad de orientar en sentido emancipatorio el imaginario social? La atención se vuelca así hacia la producción artística, literaria, cinematográfica. No intento, por cierto, reproponer la idea que sostiene que el arte se juzga sobre la base de criterios políticos. Intento solamente decir que el arte tiene a veces la capacidad de funcionar como factor de redefinición del campo imaginario. En la producción contemporánea existen autores que tienen esta capacidad, pienso en escritores come Jonathan Franzen o como Amos Oz, pienso en cineastas come Kim Ki duk o como el Ken Loach de It’s a free world (Este mundo es libre). Pero la relación entre factores de orientación simbólica e imaginario colectivo es una relación asimétrica, impredecible, irreductible a cualquier simplificación o a cualquier moralismo. http://www.pagina12.com.ar/diario/dialogos/21-94544-2007-11-12.html

0
0
S
Sobre el Terrorismo Individual
InfoporAnónimoFecha desconocida

[Este artículo apareció originalmente en la edición de noviembre de 1911 de Der Kampf (Nuestra Lucha), órgano teórico de la socialdemocracia austríaca, con el título "Acerca del terrorismo". Trotsky lo escribió a pedido de Federico Adler, director de Der Kampf, como respuesta a las actitudes terroristas que ciertos elementos difundían en la clase obrera austríaca. La traducción del ruso al inglés fue realizada por Marilyn Vogt y George Saunders.] Nuestros enemigos de clase tienen la costumbre de quejarse de nuestro terrorismo. No resulta claro que quiere decir. Les gustaría ponerles el rótulo de terrorismo a todas las acciones del proletariado dirigidas contra los intereses del enemigode clase. Para ellos, el método principal del terrorismo es la huelga. La amenaza de una huelga, la organización de piquetes de huelga, el boicot económico aun patrón superexplotador, el boicot moral a un traidor de nuestras propias filas: todo esto y mucho más es calificado de terrorismo. Si por el terrorismo se entiende cualquier que atemorice o dañe al enemigo, entonces la lucha de clases no es sino terrorismo. Y lo único que resta considerar es si los políticos burgueses tienen derecho a proclamar su indignación moral acerca del terrorismo proletario, cuando todo su aparato estatal, con sus leyes, policía y ejército no es sino un instrumento del terror capitalista. Sin embargo, debemos señalar que cuando nos echan en cara el terrorismo, tratan, aunque no siempre en forma consciente, de darle a esta palabra un sentido más estricto, menos indirecto. Por ejemplo, la destrucción de las máquinas por parte de los trabajadores es terrorismo en este sentido estricto del término. La muerte de un patrón, la amenaza de incendiar una fábrica o matar a su dueño, el atentado a mano armada contra un ministro: todos éstos son actos terroristas en el sentido estricto del término. No obstante, cualquiera que conozca la verdadera naturaleza de la socialdemocracia internacional debe saber que ésta se ha opuesto de la manera más irreconciliable a esta clase de terrorismo. ¿Porqué? El "terror" mediante la amenaza o la acción huelguística es patrimonio de los obreros industriales o agrícolas. La significación social de una huelga depende, en primer término, del tamaño de la empresa o rama de la industria afectada; en segundo lugar, del grado de organización, disciplina y disposición para la acción de los obreros que participan. Esto es cierto tanto en una huelga económica como en una política. Sigue siendo el método de lucha que surge directamente del lugar que en la sociedad moderna ocupa el proletariado en el proceso de producción. Para desarrollarse, el sistema capitalista requiera una superestructura parlamentaria. Pero al no poder confinar al proletariado en un ghuetto político, debe permitir tarde o temprano, su participación en el parlamento. En las elecciones se expresa el carácter masivo del proletariado y su nivel de desarrollo político, cualidades determinadas por su rol social, sobre todo por su rol en la producción. Al igual que en una huelga, en las elecciones el método, objetivos y resultado de la lucha dependen del rol social y la fuerza del proletariado como clase. Sólo los obreros pueden hacer huelga. Los artesanos arruinados por la fábrica, los campesinos cuya agua envenena la fábrica, los lumpenproletarios en busca de un buen botín, pueden destruir las máquinas, incendiar la fábrica o asesinar al dueño. Sólo la clase obrera consciente y organizada puede enviar una fuerte representación al parlamento para cuidar de los intereses proletarios. Sin embargo, para asesinar a un funcionario del gobierno no es necesario contar con las masas organizadas. La receta para fabricar explosivos es accesible a todo el mundo, y cualquiera puede conseguir una pistola. En el primer caso hay una lucha social, cuyos métodos y vías se desprenden de la naturaleza del orden social imperante; en el segundo, una reacción puramente mecánica que es idéntica en todo el mundo, desde la China hasta Francia: asesinatos, explosiones, etcétera, pero totalmente inocua en lo que hace al sistema social. Una huelga, incluso una modesta, tiene consecuencias sociales: fortalecimiento de la confianza en sí mismos de los obreros, crecimiento del sindicato, y, con no poca frecuencia, un mejoramiento en la tecnología productiva. El asesinato del dueño de la fábrica provoca efectos policíacos solamente, o un cambio de propietario desprovisto de toda significación social. Que un atentado terrorista, incluso uno "exitoso", cree la confusión en la clase dominante depende de la situación política concreta. Sea como fuere, la confusión tendrá corta vida; el estado capitalista no se basa en ministros de estado y no queda eliminado con la desaparición de aquéllos. Las clases a las que sirve siempre encontrarán personal de reemplazo; el mecanismo permanece intacto y en funcionamiento. Pero el desorden que produce el atentado terrorista en las filas de la clase obrera es mucho más profundo. Si para alcanzar los objetivos basta armarse con una pistola, ¿para qué sirve esforzarse en la lucha de clases? Si una medida de pólvora y un trocito de plomo bastan para perforar la cabeza del enemigo, ¿qué necesidad hay de organizar a la clase? Si tiene sentido aterrorizar a los altos funcionarios con el rugido de las explosiones, ¿qué necesidad hay de un partido? ¿Para qué hacer mítines, agitación de masas y elecciones si es tan fácil apuntar al banco ministerial desde la galería del parlamento? Para nosotros el terror individual es inadmisible precisamente porque empequeñece el papel de las masas en su propia conciencia, las hace aceptar su impotencia y vuelve sus ojos y esperanzas hacia el gran vengador y libertador que algún día vendrá a cumplir su misión. Los profetas anarquistas de la "propaganda por los hechos" pueden hablar hasta por los codos sobre la influencia estimulante que ejercen los actos terroristas sobre las masas. Las consideraciones teóricas y la experiencia política demuestran lo contrario. Cuanto más "efectivos" sean los actos terroristas, cuanto mayor sea su impacto, cuanto más se concentre la atención de las masas en ellos, más se reduce el interés de las masas en ellos, más se reduce el interés de las masas en organizarse y educarse. Pero el humo de la explosión se disipa, el pánico desaparece, un sucesor ocupa el lugar del ministro asesinado, la vida vuelve a sus viejos cauces, la rueda de la explotación capitalista gira como antes: sólo la represión policial se vuelve más salvaje y abierta. El resultado es que el lugar de las esperanzas renovadas y de la excitación artificialmente provocada viene a ocuparlo la desilusión y la apatía. Los esfuerzos de la reacción por poner fin a las huelgas y al movimiento obrero de masas han culminado, generalmente, siempre y en todas partes, en el fracaso. La sociedad capitalista necesita un proletariado activo, móvil e inteligente; no puede por tanto, tener al proletariado atado de pies y manos por mucho tiempo. En cambio la "propaganda por los hechos" de los anarquistas ha demostrado cada vez que el Estado es mucho más rico en medios de destrucción física y represión mecánica que todos los grupos terroristas juntos. Si esto es así, ¿qué pasa con la revolución? ¿Queda negada o imposibilitada? De ninguna manera. La revolución no es una simple suma de medios mecánicos. La revolución sólo puede surgir de la agudización de la lucha de clases, su victoria la garantiza sólo la función social del proletariado. La huelga política de masas, la insurrección armada, la conquista del poder estatal; todo está determinado por el grado de desarrollo de la producción, la alineación de las fuerzas de clase, el peso social del proletariado y, por último, por la composición social del ejército, puesto que son las fuerzas armadas el factor que decide el problema del poder en el momento de la revolución. La socialdemocracia es lo bastante realista como para no desconocer la revolución que está surgiendo de las circunstancias históricas actuales; por el contrario, va al encuentro de la revolución con los ojos bien abiertos. Pero, a diferencia de los anarquistas y en lucha abierta con ellos, la socialdemocracia rechaza todos los métodos y medios cuyo objetivo sea forzar el desarrollo de la sociedad artificialmente y sustituir la insuficiente fuerza revolucionaria del proletariado con preparaciones químicas. Antes de elevarse a la categoría de método para la lucha política el terrorismo hace su aparición bajo la forma del acto individual de la venganza. Así fue en Rusia, patria del terrorismo. Los azotes a los presos políticos llevaron a Vera Zasulich a expresar el sentimiento de indignación general con un atentado contra el general Trepov. [1] Su ejemplo cundió entre la intelectualidad revolucionaria, desprovista del apoyo de las masas. Lo que comenzó como un acto de venganza perpetrado en forma inconsciente fue elevado a todo un sistema en 1879-1881. [2] Las oleadas de atentados anarquistas en Europa Occidental y América del Norte siempre se producen después de alguna atrocidad cometida por el gobierno: fusilamientos de huelguistas o ejecuciones de la oposición política. La fuente psicológica más importante del terrorismo es siempre el sentimiento de venganza que busca una válvula de escape. No hay necesidad de insistir en que la socialdemocracia nada tiene que ver con esos moralistas a sueldo que, en respuesta a cualquier acto terrorista, hablan solamente del "valor absoluto" de la vida humana. Son los mismos que en otras ocasiones, en nombre de otros valores absolutos -por ejemplo, el honor nacional o el prestigio del monarca- están dispuestos a llevar a millones de personas al infierno de la guerra. Hoy su héroe nacional es el ministro que da la orden de abrir fuego contra los obreros desarmados, en nombre del sagrado derecho a la propiedad privada; mañana, cuando la mano desesperada del obrero desocupado se crispe en un puño o recoja un arma, hablarán sandeces acerca de lo inadmisible de la violencia en cualquiera de sus formas. Digan lo que digan los eunucos y fariseos morales, el sentimiento de venganza tiene sus derechos. Habla muy bien a favor de la moral de la clase obrera el no contemplar indiferente lo que ocurre en éste, el mejor de los mundos posibles. No extinguir el insatisfecho deseo proletario de venganza, sino, por el contrario, avivarlo una y otra vez, profundizarlo, dirigirlo contra la verdadera causa de la injusticia y la bajeza humanas: tal es la tarea de la socialdemocracia. Nos oponemos a los atentados terroristas porque la venganza individual no nos satisface. La cuenta que nos debe saldar el sistema capitalista es demasiado elevada como para presentársela a un funcionario llamado ministro. Aprender a considerar los crímenes contra la humanidad, todas las humillaciones a que se ven sometidos el cuerpo y el espíritu humanos, como excrecencias y expresiones del sistema social imperante, para empeñar todas nuestras energías en una lucha colectiva contra este sistema: ése es el cauce en el que el ardiente deseo de venganza puede encontrar su mayor satisfacción moral. Leon Trotsky null http://www.marxists.org/espanol/trotsky/terrorismo.htm

0
5
A no es igual a A
A no es igual a A
InfoporAnónimoFecha desconocida

León Trotsky Radio, ciencia, técnica y sociedad El A B C de la dialéctica marxista * La dialéctica no es una ficción ni una mística, sino una ciencia de las formas de nuestro pensamiento en la medida en que éste no se limita a los problemas cotidianos de la vida y trata de llegar a una comprensión de procesos más profundos y complicados. La dialéctica y la lógica formal mantienen entre sí una relación similar a la que existe entre las matemáticas inferiores y las superiores. Trataré aquí de esbozar lo esencial del problema en forma muy concisa. La lógica aristotélica del silogismo simple, parte de la premisa de que “A” es igual a “A”. Este postulado se acepta como axioma para una multitud de acciones humanas prácticas y de generalizaciones elementales. Pero en realidad “A” no es igual a “A”. Esto es fácil de demostrar si observamos estas dos letras bajo una lente: son completamente diferentes una de otra. Pero, se podrá objetar, no se trata del tamaño o de la forma de las letras, dado que ellas no son solamente símbolos de cantidades iguales; por ejemplo, de una libra de azúcar. La objeción no es válida en realidad; una libra de azúcar nunca es igual a una libra de azúcar: una balanza delicada descubriría siempre la diferencia. Nuevamente se podría objetar: sin embargo, una libra de azúcar es igual a sí misma. Tampoco es verdad: todos los cuerpos cambian constantemente de tamaño, peso, color, etc. Nunca son iguales a sí mismos. Un sofista contestaré que una libra de azúcar es igual a sí misma “en un momento dado”. Fuera del valor práctico extremadamente dudoso de este “axioma”, tampoco soporta una crítica teórica. ¿Cómo debemos concebir realmente la palabra “momento”? Si se trata de un intervalo infinitesimal de tiempo, entonces una libra de azúcar está sometida durante el transcurso de ese “momento” a cambios inevitables. ¿O este “momento” es una abstracción puramente matemática, es decir, cero tiempo? Pero todo existe en el tiempo y la existencia misma es un proceso ininterrumpido de transformación; el tiempo es, en consecuencia, un elemento fundamental de la existencia. De este modo, el axioma “A” es igual a “A” significa que una cosa es igual a sí misma si no cambia, es decir, si no existe. A primera vista podría parecer que estas “sutilezas” son inútiles. En realidad, tienen decisiva importancia. El axioma “A” es igual a “A” es a un mismo tiempo punto de partida de todos nuestros conocimientos y punto de partida de todos los errores de nuestro conocimiento. Sólo dentro de ciertos límites se le puede utilizar con impunidad. Si los cambios cuantitativos que se producen en “A” carecen de importancia para la cuestión que tenemos entre manos, entonces podemos suponer que “A” es igual a “A”. Tal es, por ejemplo, el modo en que el vendedor y el comprador consideran una libra de azúcar. De la misma manera consideramos la temperatura del Sol. Hasta hace poco considerábamos de la misma manera el valor adquisitivo del dólar. Pero cuando los cambios cuantitativos sobrepasan ciertos límites se convierten en cambios cualitativos. Una libra de azúcar sometida a la acción del agua o de la gasolina deja de ser una libra de azúcar. Un dólar en manos de una presidente deja de ser un dólar. Determinar en el momento preciso el punto crítico en que la cantidad se transforma en calidad es una de las tareas más difíciles o importantes en todas las esferas del conocimiento, incluso de la sociología. Todo obrero sabe que es imposible elaborar dos objetos completamente iguales. En la transformación de bronce en conos, se permite cierta desviación para los conos, siempre que ésta no pase de ciertos límites (a esto se le llama “tolerancia”). Mientras se respeten las normas de la tolerancia, los conos son considerados iguales (“A” es igual a “A”). Cuando se sobrepasa la tolerancia, la cantidad se transforma en calidad; en otras palabras, los conos son de inferior calidad o completamente inútiles. Nuestro pensamiento científico no es más que una parte de nuestra práctica general, incluso de la técnica. Para los conceptos rige también la “tolerancia”, que no surge de la lógica formal basada en el axioma “A” es igual a “A”, sino de la lógica dialéctica cuyo axioma es: todo cambia constantemente. El “sentido común” se caracteriza por el hecho de que sistemáticamente excede la “tolerancia” dialéctica. El pensamiento vulgar opera con conceptos como capitalismo, moral, libertad, estado obrero, etc. El pensamiento dialéctico analiza todas las cosas y fenómenos en sus cambios continuos a la vez que determina en las condiciones materiales de aquellos cambios el momento crítico en que “A” deja de ser "A", un estado obrero deja de ser un estado obrero. El vicio fundamental del pensamiento vulgar radica en el hecho de que quiere contentarse con fotografías inertes de una realidad que consiste en eterno movimiento. El pensamiento dialéctico da a los conceptos -por medio de aproximaciones sucesivas- correcciones, concreciones, riqueza de contenido y flexibilidad; diría, incluso, hasta cierta suculencia que en cierta medida los aproxima a los fenómenos vivientes. No hay un capitalismo en general, sino un capitalismo dado, en una etapa dada de desarrollo. No hay estado obrero en general, sino un capitalismo dado, en una etapa dada de desarrollo. No hay estado obrero en general, sino un estado obrero dado, en un país atrasado, dentro de un cerco capitalista, etc. Con respecto al pensamiento vulgar, el pensamiento dialéctico está en la misma relación que una película cinematográfica con una fotografía inmóvil. La película no invalida la fotografía inmóvil, sino que combina una serie de ellas de acuerdo a las leyes del movimiento. La dialéctica no niega el silogismo, sino que nos enseña a combinar los silogismos en forma tal que nos lleve a una comprensión más próxima a la realidad eternamente cambiante. Hegel, en su Lógica (1812-1816), estableció una serie de leyes: cambio de cantidad en calidad, desarrollo a través de las contradicciones, conflictos entre el contenido y la forma, interrupción de la continuidad, cambio de la posibilidad en inevitabilidad, etcétera, que son tan importantes para el pensamiento teórico como el silogismo simple para las tareas más elementales. Hegel escribió antes que Darwin y antes que Marx. Gracias al poderoso impulso dado al pensamiento por la revolución francesa, Hegel anticipó el movimiento general de la ciencia. Pero porque era solamente una anticipación, aunque hecha por un genio, recibió de Hegel un carácter idealista. Hegel operaba con sombras ideológicas como realidad final. Marx demostró que el movimiento de estas sombras ideológicas no reflejaban otra cosa que el movimiento de cuerpos materiales. Llamamos “materialista” a nuestra dialéctica porque sus raíces no están en el cielo ni en las profundidades del “libre albedrío”, sino en la realidad objetiva, en la naturaleza. Lo consciente surgió de lo inconsciente, la psicología de la fisiología, el mundo orgánico del inorgánico, el sistema solar de la nebulosa. En todos los jalones de esta escala de desarrollo, los cambios cuantitativos se transformaron en cualitativos. Nuestro pensamiento, incluso el pensamiento dialéctico, es solamente una de las formas de expresión de la materia cambiante. En ese sistema no hay lugar para Dios, ni para el Diablo, ni para el alma inmortal, ni para leyes y normas morales eternas. La dialéctica del pensamiento, por haber surgido de la dialéctica de la Naturaleza, posee en consecuencia un carácter profundamente materialista. El darwinismo, que explicó la evolución de las especies a través del tránsito, de las transformaciones cuantitativas en cualitativas, constituyó el triunfo más alto de la dialéctica en todo el campo de la materia orgánica. Otro gran triunfo fue el descubrimiento de la tabla de pesos atómicos de elementos químicos, y posteriormente, la transformación de un elemento en otro. A estas transformaciones (de especies, elementos, etcétera) está estrechamente ligada la cuestión de la clasificación, de pareja importancia en las ciencias naturales y las sociales. El sistema de Linneo (siglo XVIII), que utilizaba como punto de partida la inmutabilidad de las especies, se limitaba a la descripción y clasificación de las plantas de acuerdo a sus características exteriores. El período infantil de la botánica es análogo al período infantil de la lógica, ya que las formas de nuestro pensamiento se desarrollan como todo lo que vive. Unicamente el repudio definitivo de la idea de especies fijas, únicamente el estudio de la historia de la evolución de las plantas y de su anatomía, preparó las bases para una clasificación realmente científica. Marx, que a diferencia de Darwin era un dialéctico consciente, descubrió una base para la clasificación científica de las sociedades humanas, en el desarrollo de sus fuerzas productivas y en la estructura de las formas de propiedad, que constituyen la anatomía social. El marxismo sustituye por una clasificación dialéctica materialista la clasificación vulgarmente descriptiva de sociedades y estados que aún sigue floreciendo en las universidades. Unicamente mediante el uso del método de Marx es posible determinar correctamente, tanto en el concepto de lo que es un estado obrero como el momento de su caída. Todo esto, como vemos, no contiene nada “metafísico” o “escolástico”, como afirman los ignorantes pedantes. La lógica dialéctica expresa las leyes del movimiento dentro del pensamiento científico contemporáneo. Por el contrario, la lucha contra la dialéctica materialista expresa un pasado lejano, el conservadurismo de la pequeña burguesía, la autosuficiencia de los universitarios rutinarios y... un destello de esperanza en la vida del más allá. Radio, ciencia, técnica y sociedad ** Camaradas: Regreso de las fiestas del jubileo del Turkmenistán. Esa República hermana de Asia central conmemora hoy el aniversario de su fundación. Puede parecer que el tema del Turkmenistán está lejos del de la radiotécnica y de la Sociedad de Amigos de la Radio, pero en realidad hay relaciones muy estrechas entre ambos temas. Precisamente porque el Turkmenistán es un país lejano debe estar cerca de los participantes de este Congreso. Debido a la inmensidad de nuestro país federativo que incluye al Turkmenistán -territorio de seiscientas mil verstas, más grande que Alemania, más grande que Francia, más grande que cualquier Estado europeo, región cuya población vive dispersa en oasis y en el que no hay carreteras- dadas estas condiciones, se hubieran podido inventar las radiocomunicaciones expresamente para el Turkmenistán, a fin de vincularlo a nosotros. Somos un país atrasado; el conjunto de la Unión, incluso contando los sectores más avanzados, es extremadamente retrasado en el plano técnico, y, sin embargo, no tenemos ningún derecho a seguir en tal atraso porque construimos el socialismo y el socialismo presupone y exige un alto nivel técnico. Mientras trazamos carreteras a través de¡ país, mientras las mejoramos y hacemos puentes (¡y tenemos una necesidad terrible de más puentes! ), estamos obligados al mismo tiempo a medirnos con estados más avanzados en cuanto a hazañas científicas y técnicas; en cuya primera fila, entre otras, se halla la técnica de la radio. La invención del telégrafo sin hilos y de la radiofonía tiene motivo para convencer a los más excépticos y pesimistas de nosotros de las posibilidades ilimitadas de la ciencia y de la técnica, demostrando que todas las hazañas científicas, desde su principio, no son de hecho mas que una breve introducción de lo que nos espera en el futuro. Tomemos por ejemplo los últimos veinticinco años -exactamente un cuarto de siglo- y evoquemos las conquistas que la técnica humana ha realizado ante nuestros ojos, ante los de la generación más vieja a la que yo pertenezco. Me acuerdo -y probablemente no soy el único en hacerlo entre los aquí presentes, aunque la juventud sea mayoría-, me acuerdo del tiempo en que los automóviles eran todavía rarezas. No se hablaba tampoco del avión a fines del pasado siglo. En todo el mundo creo que no había cinco mil automóviles, mientras que ahora existen aproximadamente veinte millones, dieciocho de los cuales están en Estados Unidos, quince millones de coches de turismo y tres millones de caminos. El automóvil se ha convertido ante nuestros ojos en un medio de transporte de primera importancia. Puedo recordar todavía los sonidos confusos y rechinantes que yo oí cuando escuché por primera vez un fonógrafo. Estaba entonces en la primera clase de mis estudios secundarios. Un hombre emprendedor que recorría las poblaciones de la Rusia meridional con un fonógrafo, llegó a Odesa y mostró su funcionamiento. Y ahora el gramófono, nieto del fonógrafo, es uno de los rasgos más extendidos de la vida doméstica. ¿Y el avión? En 1902, hace veintitrés años, fue el escritor inglés Wells (muchos de vosotros conocéis sus novelas de ciencia-ficción) quien publicó un libro en el que escribía más o menos textualmente que en su opinión (y él mismo se consideraba una imaginación audaz y aventurera en materia de técnica) a mediados del actual siglo XX no sólo se habría inventado, sino que se habría perfeccionado hasta cierto punto un ingenio más pesado que el aire que podría tener utilidad militar. Este libro fue escrito en 1902. Sabemos que el avión ha jugado un papel preciso en la guerra imperialista y veinticinco años nos separan todavía de este medio siglo. ¿Y el cine? Tampoco es poca cosa. No hace mucho tiempo no existía; muchos de vosotros os acordáis de esa época. Ahora, sin embargo, sería imposible imaginar nuestra vida cultural sin el cine. Todas estas innovaciones han entrado en nuestra existencia en el último cuarto del siglo, durante el cual los hombres han realizado además algunas bagatelas tales como guerras imperialistas en que ciudades y países enteros han sido devastados y millones de personas exterminadas. En el lapso de un cuarto de siglo, más de una revolución se ha realizado, aunque en escala menor que la nuestra, en toda una serie de países. En veinticinco años, la vida ha sido invadida por el automóvil, el avión, el gramófono, el cine, la telegrafía sin hilos y la radiofonía. Si recordáis sólo el hecho de que, según los cálculos hipotéticos de los sabios, el hombre no ha necesitado menos de doscientos cincuenta mil años para pasar del simple género de vida de cazador al de pastoreo, este pequeño fragmento de tiempo, estos veinticinco años parecen nada. ¿Qué enseñanza debemos sacar de este período? Que la técnica ha entrado en una nueva fase, que su ritmo de desarrollo crece más y más. Los sabios liberales -que ya no existen- han pintado por regla general el conjunto de la historia de la Humanidad como una serie lineal y continua de progreso. Era falso. La marcha del progreso no es rectilínea, es una curva rota y zigzagueante. La cultura tan pronto progresa como declina. Hubo cultura en el Asia antigua, hubo cultura en la antigüedad, en Grecia y en Roma, luego la cultura europea comenzó a desarrollarse y ahora la cultura americana nace en el rascacielos. ¿Qué hemos retenido de las culturas del pasado? ¿Qué se ha acumulado como producto del progreso histórico? Procedimientos técnicos, métodos de investigación. El pensamiento científico y técnico avanza no sin interrupción y caídas. Incluso si meditáis sobre esos días lejanos en que el sol cesará de brillar y en que toda vida se extinguirá en la superficie terrestre, queda todavía mucho tiempo por delante de nosotros. Pienso que en los siglos que están a punto de venir el pensamiento científico y técnico, en manos de una sociedad organizada según un modelo socialista, progresará sin zigzags, rupturas ni caídas. Ha madurado con tal amplitud, se ha vuelto suficientemente independiente y se sostiene tan sólidamente sobre sus bases que irá adelante por una vía planificada y segura, paralela al crecimiento de las fuerzas productivas con las que está vinculada de la forma más estrecha. Un triunfo del materialismo dialéctico La tarea de la ciencia y de la técnica es someter la materia al hombre, lo mismo que el espacio y el tiempo, que son inseparables de la materia. A decir verdad, hay algunos escritos idealistas -no religiosos, sino filosóficos- en los que podréis leer que el tiempo y el espacio son categorías salidas de nuestros espíritus, que son un resultado de las exigencias de nuestro pensamiento, pero que no corresponden a nada en la realidad. Sin embargo, es difícil participar de estas opiniones. Si algún filósofo idealista en lugar de llegar a tiempo para tomar el tren de las nueve dejara pasar dos minutos, no vería más que la cola de su tren, y se convencería con sus propios ojos que el tiempo y el espacio son inseparables de la realidad material. Nuestra tarea es precisamente estrechar ese espacio, vencerlo, economizar tiempo, prolongar la vida humana, registrar el tiempo pasado, elevar la vida a un nivel más alto y enriquecería. Es la razón de nuestra lucha con el espacio y el tiempo, en cuya base se encuentra la lucha para someter la materia al hombre; materia que constituye el fundamento no sólo de toda cosa realmente existente, sino también de nuestro pensamiento. La lucha que llevamos por nuestros trabajos científicos es, en sí misma, un sistema muy complejo de reflejos, es decir, de fenómenos de orden psicológico que no se han desarrollado sobre una base anatómica salida del mundo inorgánico de la química y la física. Cada ciencia es una acumulación de conocimientos basados sobre una experiencia relativa a la materia y a sus propiedades, sobre una comprensión generalizada de los medios de someter esta materia a los intereses y a las necesidades del hombre. Sin embargo, cuanto más nos enseña la ciencia sobre la materia tanto más nos descubre propiedades “inesperadas” y tanto más el pensamiento filosófico decadente de la burguesía trata de utilizar con celo esas nuevas propiedades o manifestaciones de la materia para demostrar que la materia no es la materia. Junto con el progreso de las ciencias de la naturaleza para dominar la materia se realiza de modo paralelo una lucha filosófica contra el materialismo. Ciertos filósofos e incluso ciertos sabios han tratado de utilizar el fenómeno de la radioactividad en la lucha contra el materialismo: nos habíamos hecho a los átomos, elementos básicos de la materia y del pensamiento materialista, pero ahora ese átomo cae en trozos entre nuestras manos, está roto en electrones, y en los primeros tiempos de la popularización de la teoría electrónica, una controversia ha estallado incluso en nuestro Partido en torno a la cuestión: ¿los electrones testimonian a favor o en contra del materialismo? Quien se interese por estas cuestiones leerá con gran provecho la obra de Vladimir Ilich Materialismo y empiriocriticismo. De hecho, ni el “misterioso” fenómeno de la radioactividad, ni el no menos misterioso fenómeno de la propagación sin hilos de las ondas electromagnéticas causan el menor daño al materialismo. El fenómeno de la radioactividad, que nos ha llevado a la necesidad de concebir el átomo con un complejo sistema de partículas todavía “impensables”, no puede servir de argumento más que contra un espécimen desesperado de materialismo vulgar que no reconozca como materia más que aquello que pueda sentir con sus manos desnudas. Pero eso es sensualismo y no materialismo. Uno y otro, la molécula, última partícula química, y el átomo, última partícula física, son inaccesibles a nuestra vista y a nuestro tacto. Pero nuestros órganos sensoriales, que son nuestros primeros instrumentos de conocimiento, no son ni mucho menos los últimos recursos de nuestro conocimiento humano. El ojo humano y la oreja humana son aparatos muy primitivos, inadaptados a la percepción de los elementos de base de los fenómenos físicos y químicos. Mientras en nuestra concepción e la realidad nos dejamos guiar simplemente por los descubrimientos cotidianos de nuestros órganos sensoriales, nos resulta difícil imaginar que el átomo sea un sistema complejo, que tiene un núcleo, que en torno a ese núcleo se desplazan los electrones y que de ahí resulta el fenómeno de la radioactividad. Nuestra imaginación por regla general se habitúa a duras penas a las nuevas conquistas del conocimiento. Cuando Copérnico descubrió en el siglo XVI que no era el Sol el que gira en torno a la Tierra, sino la Tierra la que gira alrededor del Sol, pareció fantástico, y desde ese día la imaginación conservadora se resiste a acomodarse a ese hecho. Es lo que observamos en gentes analfabetas y en cada generación nueva de escolares. Sin embargo, nosotros, que tenemos cierta educación, pese a que también a nosotros nos parece que el Sol gira alrededor de la Tierra, no ponemos en duda que las cosas, en realidad, pasan de otro modo, porque está confirmado por la observación de conjunto de los fenómenos astronómicos. El cerebro humano es un producto del desarrollo de la materia y al mismo tiempo es un instrumento de conocimiento de esa materia; poco a poco se adapta a su función, trata de superar sus propias limitaciones, crea métodos científicos siempre nuevos, imagina instrumentos siempre más complejos y precisos, controla sin cesar su obra, penetra paso a paso en profundidad anteriormente desconocidas, cambia nuestra concepción de la materia sin separarse no obstante nunca de ella, base de todo cuanto existe. La radioactividad que acabamos de mencionar no constituye en ningún caso una amenaza para el materialismo y es, al mismo tiempo, un magnífico triunfo de la dialéctica. Hasta estos últimos tiempos, los sabios suponían que había en el mundo noventa elementos que escapan a todo análisis y que no pueden transformarse uno en otro -por así decir-, un universo que sería una tapicería tejida con noventa hilos de colores y cualidades diferentes. Tal noción contradecía la dialéctica materialista que habla de la unidad de la materia y que, lo que es más importante, de la transmutabilidad de los elementos de la materia. Nuestro gran químico Mendeleyev, al fin de su vida, no quería reconciliarse con la idea de que un elemento pudiera ser transmutado en otro; creía firmemente en la estabilidad de esas “individualidades”, aunque el fenómeno de la radioactividad ya le era conocido. En nuestros días, ningún sabio cree en la inmovilidad de los elementos. Utilizando este fenómeno de la radioactividad, los químicos han conseguido realizar “la ejecución” directa de ocho o nueve elementos y, con ello, la ejecución de los últimos restos de la metafísica en el materialismo, porque ahora la transmutabilidad de un elemento químico en otro ha sido probada experimentalmente. El fenómeno de la radioactividad ha conducido de esta forma a un triunfo supremo del pensamiento dialéctico. Los fenómenos de la técnica radiofónica están basados en la transmisión sin hilos de las ondas electromagnéticas. Sin hilos no significa transmisión no material, ni mucho menos. La luz no irradia sólo de las lámparas, sino también del Sol, del que nos viene sin ayuda de hilos. Estamos a todas luces acostumbrados a la transmisión inalámbrica de la luz en distancias respetables. Y, sin embargo, nos sorprendimos cuando comenzamos a transmitir el sonido en una distancia mucho más corta gracias a esas mismas ondas electromagnéticas que representan el substrato de la luz. Todo esto es manifestación de la materia, proceso material -ondas y torbellinos- en el espacio y en el tiempo. Los nuevos descubrimientos y sus aplicaciones técnicas no hacen más que mostrarnos que la materia es mucho más heterogénea y más rica en posibilidades de lo que hasta ahora habíamos pensado. Pero como antaño, nada se crea de nada. Nuestros sabios más notables dicen que la ciencia, y de modo particular la física, ha llegado en estos últimos tiempos a una encrucijada. No hace tanto tiempo decían que no estábamos más que en los aledaños “fenomenológicos” de la materia -es decir, bajo el ángulo de observación de sus manifestaciones-; pero ahora comenzamos a penetrar más profundamente que nunca en el interior mismo de la materia, para captar su estructura, y pronto podremos controlarla “desde el interior”. Un buen físico sería naturalmente capaz de hablar de estas cosas mejor que yo. Los fenómenos de radioactividad nos conducen al problema de la liberación de la energía intraatómica. El átomo encierra en sí mismo una poderosa energía oculta, y la tarea más grandiosa de la física consiste en liberar esa energía haciendo saltar el tapón, de manera que la energía oculta pueda brotar como de una fuente. Entonces se habrá abierto la posibilidad de reemplazar el carbón y el petróleo por la energía atómica, que se convertirá así en la fuerza motriz de base. No es una tarea desesperada. ¡Y qué perspectivas se abren ante nosotros! Este solo hecho nos permite declarar que el pensamiento científico y técnico se acerca a una gran encrucijada, que la época revolucionaria en el desarrollo de la sociedad humana vendrá acompañada de una época revolucionaria en la esfera del conocimiento de la materia y de su dominio. Posibilidades técnicas ilimitadas se abrirán ante la Humanidad liberada. * Fragmento de “En defensa del marxismo” ** Discurso pronunciado por León Trotsky en el primer Congreso de Amigos de la Radio (1 de marzo de 1926).

17
11
Agresiones y amenazas por apoyar la lucha de los Qom.
Agresiones y amenazas por apoyar la lucha de los Qom.
InfoporAnónimo1/1/2011

ANTE LAS AGRESIONES Y AMENAZAS A QUIENES APOYAMOS LA LUCHA DE LOS HERMANOS QOM. NOTA DE REPUDIO Los abajo firmantes expresamos nuestro más profundo repudio a las intimidaciones, amenazas y agresiones físicas que vienen sufriendo los integrantes de la organización Lalacnaqom por apoyar la lucha de la comunidad qom (toba) “La Primavera” y a su dirigente Félix Díaz. A su vez, y a pesar de las amenazas y los aprietes, nos solidarizamos con la lucha de los hermanos Qom y hacemos responsable al Gobierno Nacional de la integridad física de los huelguistas y de todos aquellos que nos solidarizamos con los compañeros qom. DDHH: Nora de Cortiñas (Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora) – Adolfo Perez Esquivel – Carlos Slepoy –Liga Argentina por los Derechos del Hombre – Centro de Profesionales por los Derechos Humanos (CeProDH) – Pueblos Originarios: Consejo de Comunicación de la Atuchajpa Sujllayas de la Unión Solidaria de Comunidades (USC) del Pueblo Diaguita Cacano - Jorge Nahuel CONFEDERACION MAPUCE DE NEUQUEN - Julio Bernio comunicador popular- Organización de Comunidades de Pueblos Originarios (ORCOPO)- Eduardo Meguesochi (Pueblo Qom de Formosa) - Lma Iacia Qom (La Casa del Hermano Toba), San Pedro - Diputados Nacionales: Alcira Argumedo, Verónica Benas, Miguel Bonasso, Jorge Cardelli, Victoria Donda, Graciela Iturraspe, Claudio Lozano, Eduardo Macaluse, Cecilia Merchán, Liliana Parada, Fernando “Pino” Solanas. Dirigentes y organizaciones políticas, sociales y gremiales: Víctor Mendibil, Secretario General de la Federación Judicial Argentina - Hugo Blasco, Secretario de Derechos Humanos de la CTA - José Luis Ronconi, Secretario Adjunto de la Federación Judicial Argentina - Sindicato de trabajadores Judiciales del Chubut (SITRAJUCH) - CTA Sureste de Chubut – Barretos Carlos (Secretario de Relaciones con las Comunidades Originarias, CTA. Regional La Plata) – Carlos Alejandro Achigar (Delegado ATE-INDEC) Partido Proyecto Sur-Partido Socialista Auténtico-Buenos Aires Para Todos-Movimiento Libres del Sur-Si Por la Unidad Popular-Diálogo por Buenos Aires - Partido de Trabajadores Socialistas (PTS) -Partido Obrero (PO) - Tendencia Piquetera Revolucionaria (TPR)- Christian Castillo - Marcelo Ramal - Néstor Pitrola – Pan y Rosas - Red de Solidaridad con Chiapas Vicente López – Encuentro de la Resistencia Indígena, Barrial y Campesina - Fm Pacha Purajehy - Fundación Che Pibe – Fm La Tribu- Programa radial Pachacuty (Fm La Tribu) Democracia desde las Bases (agrupación de trabjadores del Subte) - Secretaría de DD.HH ADEMYS- Tizas Rojas Normal 1- La Barca- Movimiento TORRE- Lalacnaqom. Federaciones Universitarias, Centro de Estudiantes y organizaciones estudiantiles: Federación Universitaria de Buenos Aires (FUBA), Centro de Estudiantes de Filosofía y Letras (CEFYL) de la UBA, Centro de Estudiantes de Ciencias Sociales (CECSO) – En Clave Roja - Juventud Rebelde 20 de diciembre (La Mella + La Trifulca + Lobo Suelto) Itai Hagman - Presidente FUBA - Ignacio Kostzer - Consejero Superior UBA - Leandro Altman - Consejero Superior UBA. Cátedra abierta de estudios americanistas FFYL-UBA Adhesiones a lalacnaqom@gmail.com fuente:www.lalacnaqom.com.ar Comunicado de prensa Agresión y amenazas por apoyar la lucha de la comunidad Qom “La Primavera” y a su dirigente Felix Diaz. Félix Díaz, junto a varios luchadores Qom, se encuentran desde hace 3 semanas en buenos aires exigiendo una respuesta del gobierno nacional a sus reclamos por territorio y para que se esclarezca el asesinato de Roberto López, miembro de la comunidad asesinado en la brutal represión del 23 de noviembre y Mario López, atropellado unos días después por un agente policial. Nuestra agrupación, junto a otras organizaciones y activistas, venimos denunciando esta situación y apoyando las medidas que impulsan los hermanos Qom. Producto de este apoyo hemos sufrido persecuciones de todo tipo. El día 20 de diciembre el compañero Leandro recibió un mensaje escrito debajo de la puerta de su casa que decía “no jodas más”, dos días después, luego de participar junto a Félix Díaz y una delegación Qom de la marcha a 9 años de la rebelión popular, que repudió además los asesinatos en Barracas, Formosa y Soldati, recibió otro mensaje que decía “no entienden”. Al día siguiente violentaron la casa del compañero Marcelo, miembro de la agrupación, sin substraer ningún objeto de valor salvo una notebook, rompiendo y revolviendo toda la casa. El día domingo 26 el compañero Leandro fue interceptado en la puerta de su casa por dos desconocidos que se trasladaban en moto que lo agredieron físicamente mientras le advertían “no jodas más con los indios”. Por último, el martes 28 una compañera recibió una amenaza telefónica en su domicilio. Repudiamos estos hechos mafiosos y patoteriles y reafirmamos nuestro absoluto compromiso con la lucha de los pueblos originarios y las luchas populares. Responsabilizamos al Gobierno Nacional por la integridad física de nuestros compañeros y compañeras y de todos los luchadores que ponen su cuerpo para que esta lucha triunfe. www.lalacnaqom.com.ar

0
0
L
La liga MARVEL-DC con los docentes.
InfoporAnónimo3/4/2017

Los muñecos favoritos de nuestro hijo. Vivo por él y por mi hija. Mi salario no es un juego de Baradel. Es mi salario Soy docente en la Provincia de Buenos Aires. Estudié Sociología y doy materias relacionadas en el nivel secundario. En las últimas elecciones, en el balotaje, voté en blanco. Parte de la sociedad, incluso familiares, me acusan hoy de "hacerle el juego a los kirchneristas" por reclamar un salario un poco más digno de lo indigno. Desde la empiria más obvia podemos reconocer que nuestros salarios perdieron alcance en su capacidad de consumo. En términos económicos, nuestra fuerza de trabajo vale menos hoy que hace un año.Por cierto ,hace un año valía muy poco. Miles de comentaristas crónicos y eventuales de las redes consideran que la mayoría de nostros además de no estar capacitados, somos kirchneristas rabiosos que dirigen y motivan su acción en favor de derrocar al Ingeniero Macri. Nunca consideran las biografías particulares. Endosan en una generalidad arbitraria múltiples realidades. LO PEOR ES QUE SE ARMAN DE LAS MISMAS TRISTES ARMAS QUE USABA EL KIRCHNERISMO. Si te quejabas antes por tu salario, "La Jefa" te decía que tenías 3 meses de vacaciones y que laburabas 4 horas. link: https://www.youtube.com/watch?v=-lIWTBu6s_s Si te quejabas de los QOM asesinados por gendarmería en Formosa, le hacías el juego a la derecha. Si preguntabas ¿Dónde está Julio Lopez? Anibal te decía :"¿Yo que sé si no está tomando el té en la casa de su tía?" Si denunciabas la alianza de los K con la burocracia sindical que asesinó a Mariano Ferreyra, estabas con Clarín. El actual gobierno utiliza la misma lógica bipolar que anula la complejidad de la realidad para reducir absolutamente todo en dos componentes. K y no K. Sería estéril explicarle a los defensores de todas estas arbitrariedades que la realidad social es mucho más compleja que la oposición entre dos "maneras de pensar", que existe algo llamado dialéctica, por ejemplo. Hegel. Sin embargo es increíble la manera en que esta dualidad falsa se manifiesta. Las personas se sienten presionadas, se definen, por oposición. En el campo político actual el K es K no por tener un acervo coherente de axiomas, postulados y prácticas que sostengan un proyecto, sino porque no es "globoludo". Por supuesto que defiende una serie de generalidades de manual que se resumen en algo superador que ya pasó en la Argentina: el modelo ISI (industrialización por sustitución de importaciones) Creo que esto corresponde a un estadio muy bajo de la cultura política. No porque el militante sea pobre culturalmente, sino por el contexto general en el que me incluyo. A su vez, el macrista, se define como tal en oposición al K. Kretina, KaKa. etc. Tampoco tiene una idea coherente de la realidad que lo rodea. A saber: 1.Quiere sumarse "al mundo" cuando es obvio desde el 2008 que el "mundo" tiende a los nacionalismos y al proteccionismo. Sobre todo por la imposibilidad del capital financiero de conciliar los intereses nacionales. Claro que esa realidad se expresa hoy. Crimea, Brexit, Trump, etc. 2.Los más inocentes creen que la transparencia republicana solucionará todos los problemas estructurales del país. Valoro eso. Sin embargo no se puede escindir la estructura institucional y las prácticas derivadas de ella de la complejidad socio económica argentina. Nuestro país no tiene una burguesía dominante, más bien oscila entre "campo-industrial-financiero". La falta de identidad y estabilidad burguesa dificulta la institucionalidad 3. Existe un macrista de zona norte que disfrutaba antes y disfruta ahora. La verdadera base material del PRO. Ese tipo gerente, financista, arrendatario, es el que más putea a Macri, porque no libera el Dolar. Porque no elimina los aranceles a la importación. El resto polula por su odio al "negro"que cobra más que él. La diferenciación entre K y no K reside en un proceso de separación muy básico, sin sustento material. Lo importante pasa sin percibirse. Los argumentos para mi afirmación llevarían mucho tiempo. Elijo señalar que el MACRISMO utiliza el mismo recurso "lógico" del kirchnerismo. Dicen, o dirían : "No importa tu biografía, tu familia, tu opinión. Si pedís más del 18%, si haces paro, sos K". Que manera simple de ser estúpidos.

0
0
L
La Vida es una Basura
InfoporAnónimoFecha desconocida

La vida es una basura Buenos Aires ya no tiene alfombra bajo la cual esconderla y todo el país es una suerte de inmenso foco infeccioso: ¿existen acciones eficaces para tratar la basura? Hay casos que demuestran que con una política ambiental seria y continuada es posible. Por Sergio Federovisky Quienes incorporan una mirada ecológica al análisis de los sistemas sociales cuestionan a los economistas clásicos por considerar al ciclo productivo como un sistema cerrado y desdeñar el impacto de los desechos que libera todo proceso. Quienes analizan el funcionamiento de una ciudad desde la ecología afirman que los administradores municipales han abordado la basura apenas como un servicio público a brindar (como el reemplazo de las lamparitas callejeras), subestimando el impacto ambiental de ese subproducto insoslayable del metabolismo urbano. Es probable que esas dos distorsiones expliquen la imposibilidad crónica de lidiar eficazmente con un problema que se ha revelado como un condicionante decisivo para imaginar un futuro razonable para cualquier habitante de cualquier conglomerado urbano. Todo lo que desechamos deja de estar, en el mismo momento en que es eliminado, en nuestro horizonte de preocupaciones, lo que quizás explique desde lo subjetivo por qué los residuos pasan a ser problema de otro apenas los dejamos en la calle. Sin embargo, hay ciertos datos que nos obligan a reflexionar respecto de algo que amenaza con sepultarnos, social, política y hasta físicamente. La sociedad de consumo ha perfeccionado hasta tal punto su estímulo a la renovación sistemática de artículos –en buena parte inútiles o superfluos– que en los Estados Unidos el 90 por ciento de lo producido se desecha en un lapso de seis meses. Y, lo que es peor para aquellos que creen que el problema somos sólo los consumidores, por cada recipiente de basura domiciliaria se generan 70 en el proceso de manufactura de esos productos desechados. ¿YO SEÑOR?, SI SEÑOR, NO SEÑOR Pese a lo que digan los intendentes, el problema de la basura no es apenas el de sacar de las calles lo que sobra. Una rápida caminata por el conurbano bonaerense permite comprobar que si sólo se tratara de volumen, el problema hasta podría ser manejable. La basura es, según las Naciones Unidas, la explicación de cerca del 80 por ciento de las enfermedades de la niñez. No sólo por esa porfiada costumbre que tienen los niños pobres –con o sin tristeza– de hurgar en la montaña en la que los tristes ricos vuelcan televisores, zapatillas viejas o retazos de pollos al spiedo, sino porque todo lo que contamina los ríos y arroyos urbanos es básicamente basura que no recibió ni el tratamiento ni el destino que le corresponde. A esto hay que sumarle, mal que les pese a los que entienden el tratamiento de los residuos como un trámite ingenieril, que la crónica ausencia del Estado en estas latitudes convierte los rellenos sanitarios en potenciales focos infecciosos que funcionan con autorización y carnet municipal. Hay una forma bastante precisa, ideológicamente correcta y a la vez inoperante de encarar los problemas ambientales, que es echarle la culpa al modelo de desarrollo imperante. Los volúmenes de contaminación sólo se explican en un modelo insustentable, pero como decía el historiador Ignacio Lewkowicz, culpar al capitalismo de los males ambientales es pertinente pero no abre un campo de intervención eficaz. Desde el comienzo de la gestión de Mauricio Macri al frente de la ciudad, el tema de la basura es una fija en la agenda. Dos hechos lo justifican: la constatación de que ante el colapso de los rellenos sanitarios la basura porteña perdió su norte y la inminente licitación del servicio de recolección que ubica el asunto en la lógica de los negocios con el Estado. ¿Y USTED QUE OPINA SOBRE LA BASURA? Pero hay también una razón subjetiva: en todas y cada una de las encuestas “municipales” la gente sitúa la basura como un tema eternamente pendiente. Un sondeo de Poliarquía publicado por la Fundación Vida Silvestre (www.vida silvestre.org.ar) en 2005 muestra que uno de cada dos habitantes del Area Metropolitana de Buenos Aires cree que el problema más grave que sufre es la contaminación, de la que la basura es inescindible. Para las tres cuartas partes, la responsabilidad de semejante dislate ecológico es del gobierno, sea nacional, provincial o municipal. La Argentina es en su conjunto un ejemplo propicio de desmanejo en el tema residuos. Un diagnóstico elaborado por la Asociación Argentina de Ingeniería Sanitaria y Ciencias del Ambiente (Aidis, www.aidisar.org) deja poco lugar a dudas: más del 90 por ciento de los municipios no posee una gestión de residuos adecuada, primando los basurales a cielo abierto como manejo habitual. Por si alguien no lo sabía, ésa es la causa de la columna de humo negro que se aprecia en el cielo de Comodoro Rivadavia, Palpalá o General Villegas. CONTRA LA ECOLOGIA AMBIENTAL SIN EXCEPCION (CEAMSE) Buenos Aires tuvo la fortuna de que los militares, deseosos de dejar la capital bella y radiante para el Mundial ’78, hubieran decretado el cierre de “La Quema” y el fin de los incineradores, e incorporaran la palabra ecología al glosario de sus atrocidades. Así nació la Coordinación Ecológica Area Metropolitana del Estado (Ceamse), engendro que en vez de enaltecer el concepto ecológico de su nombre de bautismo, se convirtió en botín de negocios, tanto que su sola mención provoca rechazo social. Los rellenos de Villa Dominico y Ensenada fueron cerrados por obra y gracia de la protesta social que les adjudicó una dosis de contaminación que, aun siendo cierta, parece nada si se la compara con el Riachuelo u otros cursos de ¿agua? con los que esos mismos vecinos conviven. En Brandsen, hace un año, ante la sola enunciación de estudiar la radicación de un relleno sanitario operado por la Ceamse, los vecinos se atropellaban para cortar las rutas y refractar cualquier atisbo de concreción de ese proyecto, aun cuando eso significara que su propia basura siguiera sin destino cierto. Y hay más: cuando se balbuceó la idea de llevar residuos porteños a ciudades a más de cien kilómetros, los vecinos de esas localidades lo rechazaron en masa, no sólo despreciando la paga que se les ofrecía a sus municipios por ese servicio, sino haciendo uso explícito de la opción de mantener sus basurales infectos con residuos propios antes que un relleno supuestamente controlado e higiénico con basura ajena. Será que, con la sola aplicación de una pequeña dosis de memoria colectiva, la sociedad descree de ciertos procesos administrados por el Estado. Motivos no faltan. La Ceamse reconoce que el 30 por ciento de la basura que por ley debía ir a los rellenos sanitarios que administra va quién sabe dónde. A CIELO ABIERTO Y A LA VISTA DE TODOS La misma Ceamse, que naturalmente no tiene obligación de declarar en su contra, contabilizó 108 basurales ilegales en el Gran Buenos Aires. Lo notable es que esos espacios, pese a su condición de clandestinos, no sólo son a cielo abierto sino a la vista de todos: una recorrida periodística realizada por quien esto escribe permitió hallar en apenas dos tardes una decena de basurales y comprobar que, de acuerdo con lo declarado por quienes controlan la entrada, son las propias municipalidades del conurbano las que envían allí sus camiones y regentean la actividad de estos baldíos receptores de basura de todo origen. “Muchas empresas para ahorrar costos en lugar de pagar su vuelco en los cinturones ecológicos lo hacen clandestinamente”, ilustra un informe del defensor del Pueblo de la Nación. Este panorama condujo a lo que los especialistas califican como colapso ante la previsible colmatación del único relleno sanitario operativo y la ausencia de lugares propicios en donde arrojar la basura porteña. Eso moviliza al gobierno de la ciudad, que se desvela por hallar esos nuevos espacios que, por obra y gracia de los límites jurisdiccionales y la hiperurbanización porteña, deben estar del otro lado de la General Paz. “EL ASUNTO ES POLITICA DE ESTADO” Eso sí, todos dicen que hay que reciclar, pero a la hora de asignar esa tarea el Estado se desliga y se convoca a contingentes de hiperpobres que hasta han recibido una categorización ecológica: ya no son cirujas y a veces ni siquiera les cabe el menos brutal sustantivo “cartoneros”, sino que pasaron a ser “recuperadores urbanos”, como si hubieran elegido ocupar ese eslabón en la cadena ambiental de la ciudad, una suerte de sucedáneos de los microbios que descomponen la materia orgánica. Como sugiere Pablo Schamber en el libro Recicloscopio, debe quedar en claro que no es una actividad deseada ni elegida y que “los cartoneros no reciclan, recolectan”. De más está decir que si no se tratara de una dádiva que busca subsanar la indiferencia para con este sector pauperizado y sin trabajo, debería ser el propio Estado el que ejecute la tarea de recolección de desechos reciclables. ¿Es imposible pensar en tener una política razonable respecto de la basura? Hay experiencias que confirman que no, siempre y cuando sea una política y no una convocatoria repetida a iniciar planes piloto. En San Francisco (EE.UU.), del total de residuos que se genera en las casas sólo el 40 por ciento llega a un relleno sanitario. Para eso, hay una política de premios y castigos impositivos de acuerdo con la conducta “basuril” de los ciudadanos. En Curitiba (Brasil), el 25 por ciento de las 2200 toneladas de basura que se generan cada día se separa en las casas y el municipio las recolecta diferenciadamente para destinarla al reciclaje. Eso sí, como explica Marilza Dias, coordinadora de Residuos Sólidos de Curitiba, el asunto es política de Estado: “Lo que paga la ciudad por recolección es más de lo que obtiene al vender el material y el costo de recolectar basura reciclable es diez veces superior al de recolectar basura orgánica. Pero comprendemos que la ciudad se beneficia de otra forma, al no tener que construir más rellenos sanitarios o llevar la basura lejos”. Ambos ejemplos –como también el de Zaragoza, España– demuestran que es posible avanzar en una política ambiental sobre los residuos, pero también confirman que los reyes son los padres: a la basura hay que enterrarla y no suponer –ingenuamente– que todo se resolverá con invocaciones ecologistas al reciclado. ¿Y POR CASA COMO ANDAMOS? Los estados que se han ocupado con criterio del asunto dicen emplear políticas de “basura cero”, no porque crean a ciencia cierta que algún día no habrá más desperdicios sino porque, dada la mayor contaminación y la menor disponibilidad de sitios para el enterramiento, la tendencia debe ser a la reducción progresiva de la basura producida. Quizá no todos lo sepan pero, producto de la vigente Ley 1854 de Residuos Sólidos Urbanos (Ley de Basura Cero), en la ciudad de Buenos Aires había hasta hace apenas un par de meses contenedores diferenciados para que cada vecino sacara la basura seca y húmeda por separado. La experiencia, no obstante, era traumática: el camión recolector desconocía nuestro afán ambientalista y, prolijamente, mezclaba en su parte de atrás el contenido de cuanto tarro hallara a su paso. El gobierno porteño, con un lenguaje de cierto tono paternalista, determinó que no habría más contendores diferenciados (es decir que sería estúpido seguir separando la basura en las casas) porque “los vecinos aún no tienen suficiente conciencia”. Hace poco le preguntaron al filósofo Tomás Abraham qué le molestaba de los gobiernos de la Argentina. Respondió que de casi todos los gobiernos, desde el inicio de la democracia, lo que le perturbaba era que no pudieran detener la progresiva e indetenible falta de Estado. Seguir buscando una gigantesca alfombra bajo la cual esconder la basura es la confirmación de esa ausencia.

0
0
L
León Rozitcher, con los tapones de punta
InfoporAnónimo10/3/2008

Registrate y eliminá la publicidad! “Hoy los medios son los pedagogos de la ciudadanía” Es una figura destacadísima del campo intelectual argentino con una trayectoria pública iniciada en la mítica revista Contorno de los años frondicistas. No es, como se dijo en otros medios, un “intelectual K”. Pero rescata el surgimiento del grupo Carta Abierta cuando, durante el lock-out agrario, “toda la derecha formó un frente único”. Y como sus colegas de Carta Abierta comparte una crítica común y despiadada contra los medios y sus modos de construir la realidad. Aunque prefiere mantener en reserva su edad, no hay más que mirar su rostro para darse cuenta de que los años le han pasado más lentos que al resto de los mortales. Sin olvidar la frase “la juventud pasa” –que más de cinco décadas atrás le gritó un viejito cuando se hacía arrumacos con una muchacha a orillas del Sena– León Rozitchner se atreve a esbozar una hipótesis, un poco en broma y otro poco en serio, sobre su admirable estado: “Pertenezco a un grupo de judíos que no tiene colesterol”, se ríe hilarante el filósofo y autor de Moral burguesa y Revolución, Freud y los límites del individualismo burgués y El terror y la gracia. Lejos de rememorar su época de estudiante en la Sorbona y de ufanarse de haber estudiado con Maurice Merleau-Ponty y Claude Lévi Strauss, hoy hace gala de su cabellera ondulada, de las pocas arrugas que le rodean sus diminutos y chispeantes ojos y de su devoción por la mujer. Pero, sin duda, donde más cómodo se siente es ejerciendo la principal concesión que le otorgó la vida: la palabra como espacio de rebeldía. “Al igual que hoy, a principios de los 50 el intelectual tampoco tenía un papel preponderante. Apenas si aparecía, lo escuchaba una minoría, pero había más gente dispuesta a escuchar que ahora. La producción de libros era menor, la tevé no existía. El poder del capital era más grosero: no se metía tanto con la cultura. El rock no había aún barrido con el realismo sensible del tango del barrio que cantaba con palabras porteñas. La cultura no era un negocio financiero como ahora, donde un grupo invierte comprando editoriales para fabricar libros como si fabricaran ladrillos, se compran las bandas o los clubes de fútbol. Antes se buscaba qué leer, ahora una librería es un mundo feérico que te hace guiños para seducirte desde las portadas de colores metalizados que brillan como lucecitas prendidas. Los intelectuales fueron desplazados por los grandes medios que compraron y privatizaron el espacio público donde las palabras circulan. Los media se han convertido en los ‘pedagogos’ de la ciudadanía.” AQUELLA VIEJA RABIA INTACTA. Es imposible hablar de la nueva izquierda intelectual argentina de los años 50 y 60 sin remitirse a la figura de Rozitchner. El apasionamiento que vivía por esos días en la revista Contorno, junto a otros íconos de la intelectualidad como Oscar Masotta, David Viñas y Noé Jitrik, parece estar intacto cada vez que se sulfura con los medios de comunicación. Se acomoda en la silla, sacude los brazos y eleva la voz como si su interlocutor no lo escuchara. –Todos los medios, salvo algunos, muy pocos, forman parte de una gran estrategia de dominio económico, religioso y político. Dejan intersticios, es cierto, y éste es quizás uno desde el que ahora estoy contestando sus preguntas. El objetivo al que apuntan los media es el dominio del hombre: distorsionar el poder unitario del cuerpo pensante e imaginario para adecuarlo a esas necesidades ajenas. Los medios nos seducen o inquietan; nos ordenan a su gusto mientras nos desorganizan. Al hombre unitario hay que fragmentarlo por las ideas, las imágenes o los sonidos. Penetran por los grandes orificios del cuerpo: las figuras visuales, la palabra hablada y escrita, los sonidos. Pero activan, cada uno de ellos, los cinco sentidos. La letra impresa de los diarios todavía deja un margen para tomar distancia. –¿Y la televisión? –En la tevé, la pasividad es extrema: es casi una trampa del resplandor destellante frente a la mirada que se rinde, sumisa. Todo se fragmenta, se mezcla, se distorsiona con cálculos exactos y cortes imprevistos: la Biblia y el calefón sean por fin unidos. Al comprar y unificar los medios, el poder financiero nos fabrica en serie: todos igualitos aunque vestiditos de manera distinta. –¿Por ejemplo? –En Francia, hace treinta años, Le Monde era un diario muy serio, cuyo director era nombrado por los redactores; hoy forma parte de un grupo de capital extranjero. Es casi igual a Clarín, tanto en lo que calla como en lo que muestra. Las mismas noticias centrales, los mismos enemigos y los mismos amigos, y la misma importancia para los deportes: la misma estrategia. –¿Cree que el hecho de que la política haya dejado de estar en las calles, los locales partidarios, las universidades y las fábricas puede reducirse al papel que juegan los medios? –Es evidente que los medios son los que construyen la imagen de la realidad “verdadera”. Todos los hechos y saberes que no coinciden con el sostén de esos núcleos de interés quedan excluidos: no existen ni para la conciencia ni para la imaginación de la gente. Los media se proponen que los propios conflictos y las necesidades colectivas se jerarquicen o desaparezcan para quienes los viven. El colapso de los mayores bancos del mundo y la caída de las bolsas de Estados Unidos aparece como una catástrofe sólo numérica, abstracta: no se muestra la miseria, las muertes, las guerras, que infló con los suspiros de la gente viva esa “burbuja” etérea, como si no estuviera llena de personas a las que se les expropió la vida. VENIMOS DEL TERROR. –Según su mirada, los medios parecerían haberse apropiado del debate público.–Claro, pero en la Argentina esto se acentuó mucho más con el genocidio, porque la paz política nos mostró en cada golpe militar o económico el fundamento de muerte que la sostiene. La política es una tregua cuya duración está dada por nuestra resistencia: si soportamos todo no nos va a pasar nada. La política viene de un golpe genocida que sigue presente en el horizonte futuro, y hay un genocidio prometido con el que se nos amenaza de múltiples formas si se quiere realmente cambiar algo. Los media son los que sostienen el único horizonte de futuro posible. Nos moldean y al mismo tiempo nos muestran los límites insuperables de ese molde, si queremos seguir vivos. Con el “golpe del campo” el terror adormecido en la memoria de nuestros cuerpos volvió a despertarse, y con él se valorizó el espacio del “divertimento” de los medios con el que nos anestesiamos. –¿Considera que los medios y varios sectores políticos abogaron por la búsqueda de consenso en contraposición a la confrontación de ideas durante el conflicto del campo? –No existía confrontación de ideas porque había una sola idea en circulación, que era la que transmitían los medios en cadena. El consenso era el que impusieron los más fuertes. Quedamos tan absortos como desinformados. La gente se preguntaba, impotente, mientras volvía a sentir la amenaza del derrumbe, ¿cuándo va a venir alguien a decirnos en verdad qué pasa? Los dos meses de desabastecimiento fueron de nuevo una amenaza a la vida por temor al hambre. La tierra como propiedad privada perdió su sentido como suelo de todos los argentinos. No era la tierra madre o patria, sino la tierra financiera. –¿Por qué hay tanto miedo al conflicto y a la confrontación de ideas? –¿Dónde confrontar ideas si no existe ese espacio público? Ese espacio, lo sabemos, fue comprado por el capital financiero. Las “ideas” van y vienen de un solo lado. Ni siquiera el Gobierno fue capaz de poner la tevé en cadena para decir lo suyo e informar a la gente. Cuando todo está unificado por el poder de los media, ni las campanas del Gobierno suenan. A la “verdad” política del kirchnerismo sólo se la sentía en el odio que la derecha y los ciudadanos/as ahítos gritaban: era el único índice donde la mayoría leía si el Gobierno era el bueno o el malo. Tanto más bueno cuanto más malos se mostraban los del campo, los curas y los políticos. Los media, sobre todo la tevé, estaban implorando al desastre por razones contables. Los media fueron el ariete para atacar las necesidades mayoritarias. –¿Qué le pasa a usted frente a ese discurso de los medios? –Los miro, los escucho, los leo, pero muy poquito: es un mundo obsceno al que terminás espiando para evitar que, de verlos todos los días, entren a formar parte de tu propia familia. Pasamos mirando o leyendo año tras año a esos mismos personajes cumpliendo su faena, y con ellos convive la mayoría de nuestros conciudadanos. La “familia” está unita por los personajes de los grandes media. Uno que sí lee y escribe trata de entender desde abajo: cómo hemos llegado a esto. No es fácil. La gente que tiene que decir algo en serio no está en los medios, o son muy pocos y por tiempo breve. ESCRIBA CIEN VECES “NO SOY K”. Sentado en el escritorio de un departamento construido durante el primer gobierno de Juan Domingo Perón y con la pipa entre sus dedos, echa luz sobre el malentendido de algunos medios que lo mencionaron como uno de los firmantes de Carta Abierta: “Nunca firmé las cartas de los intelectuales, sólo asistí a la primera reunión”. Se queda en silencio y lanza una mirada desafiante antes de completar la idea. –Muchos de los intelectuales que firmaron la carta sólo retoman el camino que los define como intelectuales plenos, y lo hicieron en un momento dramático de la amenaza, cuando toda la derecha formó un frente único, como si un director invisible organizara la orquesta para ejecutar una misma música sacra. Se sentían dueños del mundo circulando por los caminos que les abrió el genocidio: imponer la primarización de la economía prolongando la fuerza del terror pasado. Aunque uno no coincida en todo con lo que expresa la carta, tenemos algunas ideas básicas que nos son comunes. Creo que es una experiencia importante, pero cada uno busca el lugar que cree más adecuado a sus propias ganas. Sin demasiados rodeos, evita hablar de lo que no tiene ganas. Cuando se le pregunta por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, corta en seco: “No creo que sea un tema importante”. Pero sí se entusiasma cuando la charla apunta a uno de los caminos que él mismo elige transitar: la izquierda argentina. –Usted dijo que la derecha logró formar un frente único. ¿Qué sucede con las izquierdas de nuestro país que no consiguen obtener un mínimo nivel de representatividad política? –Las izquierdas de nuestro país son izquierdas políticas trabajadas por la razón patriarcal cristiana, aunque no lo sepan. Por eso quieren bajar los conceptos a la tierra, aunque ésta se resista. Trabajan sobre el fondo de una materialidad, como diría Marx, “no subjetiva”, no de los cuerpos sensibles vivos: tienen sólo un corpus de palabras. Si la izquierda no comienza a plantear los problemas desde la relación con el cuerpo y la tierra –que es por definición el cuerpo común de los argentinos– y sólo lo hace desde las “necesidades” que la economía define, no va a tener arraigo. Si no “materializan” el concepto de Nación para incluirnos carnalmente en la tierra, le están regalando nuestra base terrestre a la derecha, con cuyas categorías la gente de izquierda misma piensa. fuente:http://www.criticadigital.com/impresa/index.php?secc=nota&nid=13010 <a href='http://b.t.net.ar/www/delivery/ck.php?n=a2afc290&amp;cb=INSERT_RANDOM_NUMBER_HERE' target='_blank'><img src='http://b.t.net.ar/www/delivery/avw.php?zoneid=58&amp;cb=INSERT_RANDOM_NUMBER_HERE&amp;n=a2afc290' border='0' alt='' /></a>

0
0
D
De la atrocidad Socializada- Gelman
InfoporAnónimoFecha desconocida

Por Juan Gelman El teniente Andre Grayson, oficial de inteligencia que combatió en Irak, fue absuelto a principios de junio de todos los cargos que se le imputaron por encubrir la matanza de Haiditha: había ordenado que se borraran las fotografías y filmaciones que testimoniaban el asesinato a sangre fría de 24 civiles iraquíes, incluidas mujeres y también cinco niñas de 1 a 14 años, cometido por un grupo de marines. Una bomba casera de la insurgencia había matado a uno del grupo en una carretera cercana a la ciudad y el resto entró en tres casas y ametralló a todos los que las habitaban (The Washington Post, 27-5-06). Tres familias enteras. Oficialmente se informó que había sido un choque entre soldados norteamericanos y terroristas. Lo mismo hacían las dictaduras del Cono Sur. La Casa Blanca no sólo perdona esta violación de los Pactos de Ginebra que protegen a los civiles en tiempos de guerra. Tampoco le importan las violaciones en general. Seymour Hersh, el prestigioso periodista del New Yorker, denunciaba ya en el 2004 que el Pentágono tenía videos que registraban el abuso de niños en la siniestra cárcel de Abu Ghraib: “Lo peor –señaló– es la grabación de los chicos aullando... estaban completamente aterrorizados” (informationclearinghouse.info, 14-7-4). Un informe reciente de Human Rights Watch (HRW, por sus siglas en inglés) indica que los ocupantes estadounidenses han detenido a más de 2400 niños y niñas de 10 a 17 años desde la invasión. Hoy esos detenidos suman 513 y están clasificados como “amenazas imperativas a la seguridad” (www.reliefweb.info/rw, 21-5-08), no tienen abogados, no permiten que los visite la Cruz Roja Internacional, tampoco la familia, y algunos están presos hace más de un año sin cargos ni juicio alguno. Los depositan en Camp Cropper, Bagdad, en condiciones deplorables. ¿Otro daño colateral de la lucha por la libertad y la democracia? Alarma el abrupto incremento de las detenciones de niños en Irak: su número ascendía a 25 por mes en el 2006 y se cuadruplicó en el 2007, informa HRW. El general Douglas Stone, subcomandante de todos los operativos de detención, ha dicho que ahora se encuentra “en el campo de batalla de la mente” y quiere “reeducar” a esos niños. Bautizó un correccional con el nombre de El Hogar de la Sabiduría para darles educación cristiana, la misma en cuyo nombre, según los ocupantes, los tiene presos y sometidos a cualquier abuso. El general Stone está convencido de la eficacia del método: declaró a los medios que los padres y aun los propios niños piden seguir encarcelados para continuar sus estudios (www.globalresearch.ca, 9-6-08). ¿Será así? Porque, además, se venden niños nada menos que en la bien amurallada y vigilada Zona Verde de Bagdad, la más protegida, sede del gobierno, de la embajada de EE.UU. y de los mandos ocupantes de mayor jerarquía. Lo descubrieron dos periodista suecos, Tiris Christenson y Thorbjon Anderson, que se disfrazaron de turistas y en un viejo Volkswagen brasileño lograron ingresar en la Zona (www.uruknet.info?p=44533, 1-6-08). Filmaron entre otras una escena que parecía del Caribe en el siglo XVI: el remate de Zahra, una niña de 4 años que alguno se llevó por 500 dólares. Llega rápido la idea de que estos pequeños son comprados para convertirlos en esclavos sexuales, apenas mercancía para el muy civilizado Occidente. La Convención sobre los Derechos del Niño que la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobara por unanimidad entró en vigor a fines de 1990 y EE.UU. figura entre los Estados que adhirieron a dicho instrumento universal, pero no la ratificó. W. Bush, al mes de asumir su primer mandato, explicó las objeciones de la Casa Blanca: “La Convención puede ser una herramienta positiva para promover el bienestar de los niños de los países que la adoptaron. Pero creemos que su texto va muy lejos cuando establece obligaciones basadas en derechos económicos, sociales y culturales” (wne.com/news, 2-2-01). La Convención prohíbe, entre otras cosas, la venta de niños y su maltrato, y aun así no faltó quien fue más lejos que W. mismo. John Yoo, asistente del fiscal general John Ashcroft, declaró públicamente y sin vueltas que “ninguna ley puede impedir al presidente que ordene torturar a un niño sospechoso detenido, inclusive retorciéndole los testículos a ese niño” (www.revcom.us, 1-8-06). Tal vez sin darse cuenta, Mr. Yoo reveló el tipo de interrogatorio que han padecido durante largos días, y durante muchas horas del día, esas “amenazas imperativas” para EE.UU. de 10 o 12 años. La Casa Blanca, el Pentágono, los mandos en el terreno permiten y aun justifican esas atrocidades y la impunidad que las abriga. Socializan la atrocidad. fuente:http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/index.html

1
3
D
discriminación interna...
InfoporAnónimoFecha desconocida

Al señor titular de la Asociación Mutual Israelita Argentina, Sr. Guillermo Borger Tengo que dirigirme a Ud. en razón de haber leído el reportaje que se concretó en el diario Clarín el día 7 del mes en curso. Me surgen algunos interrogantes y no sería noble dejarlos en el tintero y comentarlos en voz baja sin que Ud. conozca mis críticas y mi estupor. No llego a comprender el alcance del “judío genuino” y si a partir de su presidencia puedo sentirme integrado –como siempre lo he sentido– a la comunidad judía. Soy divorciado y vuelto a casar con una señora mujer que no profesa la religión judía pero que ha respetado por más de catorce años mis sentimientos hacia la comunidad. No soy religioso –pensé que tenía derecho– y mis cinco hijos tampoco lo son. La Asociación Mutual Israelita Argentina entonces, según usted, dejó de ser representante de quien escribe (primera respuesta del reportaje). Yo pensaba que estaba en un país y pertenecía a un pueblo que respetaba la libertad de pensamiento, culto y religión. También estoy convencido de que sólo los pueblos débiles se cierran y que los grandes pueblos se abren a los que piensan distinto. Antígona le decía a Creonte: “No pensé que tus propias prohibiciones fuesen tan poderosas…” como para que se castre a algunos judíos y se bendiga a otros, como si ambos no descendieran del mismo pueblo o fuera diferente el origen de su sangre. Cuando alguien asume una posición radical seguramente encontrará el adversario que asuma otra posición también radical. Reverenciar la Torá es más que respetable, pero también lo es reverenciar a los padres, a los hijos y al ser humano. El lenguaje de Dios es susceptible de distintas lecturas, diferentes comentarios y variadas interpretaciones. ¿Cuál de ellas debería seguir a rajatabla para ser representado a partir de ahora por la AMIA? El etnocentrismo pretende, con facilidad, fijar características de un tipo de hombre, omitiendo que tratándose de un ser humano no existe uno de segundo nivel, como parece se me quiere hacer sentir ahora por uno de los representantes de mi comunidad en la República Argentina. Entonces, no existiendo texto sagrado invariante, la verdad no es otra que la que surge de la profundización y la confrontación de puntos de vista. Yo sostengo que su discurso divide, excluye y confunde. Si Ud. sólo representa a algunos surge que AMIA no posee memoria. Basta recordar que este país cuando recibió a los judíos provenientes de distintos lugares del mundo no les preguntó si eran una raza, un credo, un pueblo, una nación, una tradición, un lazo de sangre. La República Argentina donde ambos vivimos posee una Ley fundamental que entre otras reglas escrita reza: “…todos sus habitantes son iguales…”. Ningún magistrado podría juzgarme por mis acciones privadas y usted, simple presidente de la AMIA, se toma el atrevimiento de hacerlo, al tratarme distinto de los “judíos genuinos” (art.19 C.N.). Cuánta nebulosa me generan sus palabras: o sigo sus lineamientos o no estoy representado por la entidad que preside. Así usted ha perdido para mí y para muchos otros todo tipo de legitimidad a poco de asumir un cargo que debiera honrarse. Deseo que en este cruce de caminos prepondere lo ético y la comprensión, porque nadie desde la tierra toma decisiones desde el cielo. Ruego no sentirme excluido por alguien de mi pueblo que luego reclamará que no se le discrimine. Recapacite y remonte río arriba la causa para la que fue creada la AMIA. Somos todos iguales ¿o alguien nació vestido? ¿Cómo explico a mis cinco hijos que Abraham “el padre de pueblos” no pertenece a nuestro pasado, pues uno de los dirigentes de la comunidad destierra a aquellos que decidieron vivir y pensar diferente a él? Habrá que ver qué mundo se estructura a partir de hacer predominar las diferencias y cómo se traduce en el futuro semejante verdad arcaica e impiadosa. Mario Filozof Presidente de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional de Buenos Aires. aqui se puede ver la nota a la que el juez hace referencia :http://www.clarin.com/diario/2008/06/07/elpais/p-02401.htm fuente: http://criticadigital.com/impresa/index.php?secc=nota&nid=6028

10
0
123...5
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.