violetapaso
Usuario (Argentina)
Mientras usted usa esa remera; o lleva esos dreadlocks o "rastas"; o pinta un signo de la paz con los colores verde, amarillo y rojo; o escucha a Bob Marley diciendo en sus canciones palabras como "Jah", "Zion", "The Almighty" (El Altísimo), "Rasta is the future", o una transcripción de un discurso político de Haile Selassie I en su canción "War", y puedo seguir dando ejemplos pero la idea ya está. Quizá usted sabe mucho o poco o nada del significado de estas palabras, símbolos, creencias. Este post lo hago porque a mí me interesó mucho saber un poco más del porqué de ese movimiento específico luego tomado por las masas y deformado (en el sentido neutral de la palabra) por la llamada cultura "reggae". Si he de emitir mi opinión que seguramente nadie comparta o muy pocos no me gusta ninguna banda reggae sólo encuentro contenido y calidad en la música de Marley. Sin embargo, este movimiento no se trata de Bob Marley sino que él siguió a este movimiento y difundió a través de sus letras el mismo. Bueno hasta aquí mi redacción lo que sigue es información (resumida) sacada de Wikipedia que leí y me interesó mucho a ver si les interesa: El movimiento rastafari es un movimiento socio-cultural y religioso que considera al emperador de Etiopía Haile Selassie I, quien antes de ser coronado en 1930 era llamado Ras (Príncipe) Tafari, como Dios encarnado. Surgió en los comienzos de los años 1930 en los barrios marginales de Kingston, Jamaica. Siendo un movimiento social que entre otras cosas hablaban de la liberación de África de los imperios europeos y atribuyeron un caracter mesiánico a Selassie aparte de profetizar que sería el libertador de África. Su gran expansión es debida al deseo de los descendientes de esclavos negros de volver a África. Su gran expansión es debida al deseo de los descendientes de esclavos negros de volver a Africa, de las aspiraciones sociales y culturales de la comunidad negra y de las enseñanzas del organizador nacido en Jamaica Marcus Garvey que clamaba «África para los africanos». La visión social y cultural de Garvey inspiró a los rastafaris, que incluso lo consideran una reencarnación de San Juan Bautista. Hoy en día el movimiento se ha extendido a lo largo de gran parte del mundo y tiene seguidores provenientes de distintas culturas, lenguas y naciones. Son conocidos por su devoción a la marihuana y a la música reggae y le hacen tributo al más popular músico de reggae, Bob Marley. Doctrina Los seguidores del rastafari, conocidos como rastas, creen que Haile Selassie, liberará a la gente del mundo de ascendencia africana, conduciéndolos a una tierra prometida llena de emancipación y justicia divina. Los rastafaris creen que ellos, y el resto de la etnia negra, son descendientes de los antiguos israelitas. Según cuenta el libro Kebra Nagast (Libro de la Gloria de los Reyes de Etiopía), en el siglo X antes de Cristo, Etiopía fue fundada por Menelik I, hijo de Salomón y la reina de Saba, quien había visitado a Salomón en Israel. En un pasaje de la biblia dice "Y dióle el rey Salomón a la reina de Saba todo lo que deseaba, pidiera lo que pidiera, aparte de lo que le dio de su tesoro real. Y así ella regresó a su país, junto con sus sirvientes". Los rastas interpretan esto como que ella dio a luz un hijo. Que judíos negros han vivido en Etiopía durante siglos, desconectados del resto del judaísmo por el control musulmán de Oriente Medio y del norte de África. De ahí que los Rastafaris creen que Etiopía es Zion (Ciudad de David, la tierra prometida dónde volverá el pueblo de Israel según la Biblia). Algunos Rastafaris creen que las traducciones estándar de la Biblia presentan cambios creados por la estructura racista y eurocentrista blanca de poder, por eso leen tanto la Biblia como el Kebra Nagast, pues consideran que ambos textos son de gran importancia. Para aclarar más la clasificación del rastafarian, uno de sus tipos de asamblea espiritual es similar en muchas aspectos a los oficios religiosos judíos, y puede haber derivado de los esclavos afroamericanos que se convirtieron al judaísmo y huyeron a Jamaica. Algunas de las características del rastafari inicial estaban relacionadas de cerca con las religiones nativas del Caribe y África, aunque fueron en gran medida purgadas por los guerreros Nyahbinghi, caracterizados por sus dreads rasta y que lucharon contra el poder «corrupto» de algunos líderes que añadieron estos elementos sincréticos (Un sincretismo es un intento de conciliar doctrinas distintas) a las doctrinas rastafaris. Muchos rastas creen que Jah, forma abreviada del nombre de Dios Yahveh en las escrituras Hebreas, había tenido tres encarnaciones: Melquisedec, Jesucristo, y finalmente Haile Selassie, la última expresión de Jah, siendo cada uno de ellos un «Salvador». El movimiento rastafari recibe este nombre debido a su regente (Ras), que como se anotó al principio, antes de ser reconocido como Haile Selassie I se llamaba Ras Tafari Makonnen. La Marihuana es usada por los Rastafaris como algo sagrado, ya que sostienen que fue encontrada en el lugar de la tumba del Rey Salomón, donde luego de enterrarlo. No existe registro certero del descubrimiento y su posterior uso religioso en el movimiento Rastafari. Desde siempre está vinculados con la apertura de conciencia facilitando la conexión interna y acecando uno a Jah. Otro pilar fundamental es la lectura del sagrado libro de la tradición etíope, titulado Kebra Nagast, y la reivindicación del panafricanismo (la reivindicación de unidad de los descendientes de africanos oprimidos durante la historia reciente). Historia Haile Selassie llegó al trono de Etiopía en 1930, y casi inmediatamente ganó seguidores entre los que llegaron a ser conocidos como los Rastas. El movimiento Rastafari comenzó como un entramado de religiones similares, que se mantenían unidas principalmente por la idea del Sión etíope. Puesto que Etiopía fue el único país africano que escapó del colonialismo europeo, y Haile Selassie fue el único líder negro aceptado entre los reyes y reinas europeos, los primeros rastas le guardaban un gran respeto por su represión y nivel de justicia que guardaban desde la esclavitud. El mismo Haile Selassie era un cristiano devoto. Él negaba el estatus de divinidad que le habían dado los rastafaris; pero citando a Lucas 21:8 Jesús dijo: no se dejen engañar; por que muchos usurparán mi nombre y dirán «Yo soy el mesías», y esta bien claro que Haile Selassie I nunca se jactó de serlo. Después, conoció a varios ancianos rastafaris en Addis Abeba y permitió a los rastafaris y a otras personas de descendencia africana asentarse en sus tierras personales. Las primeras persecuciones legales de rastasfaris ocurrieron en 1934 por no jurar lealtad al rey de Inglaterra Jorge V. El Gobierno británico no toleraría a los jamaicanos leales a Haile Selassie en lo que era por aquel entonces su colonia. El movimiento rastafari fue uno de los primeros sectores de la sociedad jamaiquina en recuperar la memoria histórica de los descendientes de los esclavos negros. En los años '50, el mensaje del movimiento rastafari de orgullo racial y unidad había puesto en alerta a la clase dominante en Jamaica, y los enfrentamientos entre los rastafaris negros pobres y la policía blanca de clase media eran comunes. Muchos rastafaris fueron brutalmente reprimidos, y algunos murieron. Otros fueron humillados haciendo que su trenzas sagradas fueran cortadas. La visita a Jamaica de Haile Selassie el 21 de abril de 1966 y su encuentro con ancianos rastafaris dio un empujón notable al movimiento: su muerte en 1975 coincidió paradójicamente con el comienzo de su más espectacular período de crecimiento, sustentado en parte por la popularidad internacional de la música reggae en la cual el movimiento rastafari encontró un medio de expresión, y en la fama mundial del creyente Bob Marley. En realidad el reggae no forma parte del orden ceremonial rastafari. Haile Selassie murió en 1975, aunque no hay nada concreto con respecto a su muerte; dicen que fue asesinado por orden del usurpador Mengistu Haile Miriam o por complicaciones de próstata, los estudiosos del movimiento rastafari y los creyentes en la inmortalidad estaban divididos en cuanto a cómo tomarse su muerte. Algunos creían que había trascendido la carne mortal y siguió viviendo como un ser completamente divino. Otros creían que nunca murió realmente, y que su muerte fue creada por Babilonia (término utilizado para describir la actual estructura del poder mundial) en una popular teoría entre los rastafaris. Haile Selassie Vestimenta rastafari relacionada a su cultura Los Rastas apasionados por la defensa de su identidad y creencias, hacen uso de la estética de su fe luciendo cabelleras con dreadlocks, tams (gorros tejidos), ropas cómodas hechas con fibras vegetales, pantalones anchos y remeras holgadas. Toda su vestimenta muestra los colores de la Tierra Madre de Etiopia, a los que adjudican un gran valor simbólico. Estos colores son verde, amarillo y rojo. El verde representa el color de la naturaleza que es cuidada y respetada por el Rasta. El amarillo representa la riqueza de su tierra. El color rojo representa a la Iglesia triunfante la cual es la Iglesia de los Rastas, simboliza también la sangre derramada por los mártires que han luchado por la ideología Rastafari. El negro, si bien no forma parte de la bandera de Etiopia, se utiliza para representar el color del pueblo africano. El estilo dreadlocks trata de acercarse a la figura del León de Judah que forma parte de la bandera de Etiopia. El cabello de los Rasta simboliza la melena del León. El movimiento rastafari en los países latinoamericanos hoy en día ha dejado de lado las creencias y culturas para convertirse en una moda en la cual se mantienen los dreadlocks, los colores en la vestimenta, agregando estampados con el león de Judah, la hoja de Marihuana, la cara de Haile Selassie, Marcus Garvey y de Bob Marley, figura jamaiquina que muchos consideran erróneamente la cara de Rastafari ya que utilizó los salmos de la Biblia con su popular música reggae. Junior Marvin, guitarrista del grupo de Bob Marley, habla sobre la religión rastafari: «Lo que entiendo de ella es que cualquiera puede ser un rasta. Solamente debes poseer un deseo por la verdad, buscar la verdad. No importa que ropa uses, o el color de tu cabello, el color de tu piel o en que categoría de razas te coloquen. Es irrelevante.» Símbolos importantes La bandera con el verde, amarillo y rojo es el estandarte estatal levantado por Marcus Garvey, y son frecuentemente vistos en ropas, diseños de grafismos y otras decoraciones. La estrella negra de cinco puntas. Representa al hombre y mujer negro (de bien). Cabeza, brazos y piernas; su desnudez esta cubierta con vestiduras reales. El León o Léon Conquistador. Es también un símbolo Rastafariano importante, simbolizando tanto a África como al emperador Haile Selassie, o a Jah mismo. También representa lucha y fuerza contra la opresión e injusticia aplicada sobre el pueblo africano. Túnica y turbante. Los miembros del Congreso Negro Internacional Etíope Africano, también conocidos como boboshanti, llevan túnica y turbante. Dreadlocks. El llevar dreadlocks está también asociado de cerca con el movimiento, aunque no es algo universal (ni exclusivo) a los practicantes de la religión. La trenzas rastas están apoyadas según el movimiento rastafari por el siguiente verso del libro de Levíticos: "No mostrarán calvicie sobre sus cabezas, ni se afeitarán el extremo de sus barbas, ni se harán cortes en su carne" . No se debe tomar como un simple peinado es una demostración de unidad con el altísimo. Generalmente el tipo de cabello de genética afroamericana crea los dreadlocks de forma natural con sólo dejar de peinarse. En los dreadlocks de piel blanca, el proceso natural es más lento y desordenado, aunque los dreadlocks pueden hacerse manualmente. Los dreadlocks han llegado a simbolizar a la melena del León de Judá y la rebelión contra Babilonia. Ganjah. Los rastafaris creen por lo general que el fumar Cannabis (conocido como ganjah o la hierba sagrada) sirve como canal directo con Jah y es una ayuda a la meditación y al acceso a la verdadera sabiduría que es otorgada por Jah Guide, es decir, si fuman, será para meditar y así en una manera más profunda, conocer; no lo hacen en ningún momento para conseguir placer superficial sino interior. Los versos que los rastafaris creen que justifican el uso de la hierba son los siguientes: Éxodo 10:12 «...comed cada hierba de la tierra». Génesis 3:18 «...comeréis la hierba del campo». Salmos 104:14 «Él causó que el forraje creciera para el ganado, y la hierba para el servicio del hombre». Esta idea de «hierba sagrada» posiblemente tendría origen en antiguas tradiciones de civilizaciones antiguas, donde era apreciada no sólo por sus propiedades narcóticas. Diversas variedades de Cannabis se utilizaron también por sus múltiples y versátiles aplicaciones técnicas y culturales (textil, papel, medicinas, alimentación, etc. véase Cáñamo industrial), y fueron consideradas como "planta sagrada" en diversas culturas. Según algunos estudiosos de la Historia de las Religiones, alguna variedad de Cannabis Sativa habría sido utilizada en rituales Judíos de la época de Jesucristo, con fines rituales. Para entender los sentimientos de la gente que pertenecía al movimiento rasta en esos tiempos no dejen de escuchar al gran Marley. Canciones de libertad... te llega... mientras lo canta en este video él no lo sabe (aunque sí lo siente) pero en unos pocos meses va a morir de cáncer en todo el cuerpo, sin embargo, hizo un concierto de 8 horas a beneficio (uno de los muchos) y escribió este temaso antes de irse... link: http://www.youtube.com/watch?v=IoSjZ0ZmLqU Letra en inglés y traducida (la traducción no es tan textual por eso es la mejor traducción del tema) Redemption song Old pirates, yes, they rob I / Viejos piratas me robaron Sold I to the merchant ships / y me vendieron a algún mercader Minutes after they took I / Minutos después me sacaron From the bottonless pit / del agujero más cruel But my hand was made strong / Pero mi mano es fuerte By the 'and of the Almighty / de la mano del Todopoderoso We forward in this generation / Somos una generación que avanza Triumphantly / por el triunfo Won't you help me to sing / ¿Me ayudas a cantar Another song of freedom ?/ otra canción de libertad? Cause all I ever have / Es todo lo que siempre he tenido Redemption songs / Canciones de libertad Redemption songs / Canciones de libertad Emancipate yourselves from mental slavery / Liberaros de la esclavitud mental None but ourselevs can free our minds / Nadie más que nosotros puede liberar nuestra mente Have no fear for atomic energy / No tengas miedo de la energía atómica Cause none of them can stop the time / porque nadie puede parar el tiempo How longe shall they kill our prophets / ¿Hasta cuándo matarán a nuestros profetas While we stand aside and look? / mientras miramos para otro lado? Some say it's just a part of it: / Algunos dicen que es así We've got to fulfil the book / Tenemos que cumplir el Libro Won't you help me to sing / ¿Me ayudas a cantar Another song of freedom ?/ otra canción de libertad? Cause all I ever have / Es todo lo que siempre he tenido Redemption songs / Canciones de libertad Redemption songs / Canciones de libertad Fuente de la info: Wikipedia, Google Imágenes, traducción de la canción del vídeo de Youtube. Si querés comentá. Si querés recomendá.

La verdad después de ver este video muy divertido, me quedan serias dudas de la elección sexual de estos chicos que están siempre al dope (por suerte para nuestra diversión). link: http://www.youtube.com/watch?v=_xO8-CKDyGo&feature=feedlik

Quedate quieto, que te quiero dibujar ¡HOLA! UELCOM TU MAI POST Dice la frase, "no hay nada nuevo bajo el sol", y yo diría "si se te cae una idea para hacer un post y por las dudas te fijas en el buscador de taringa si ya está hecho, seguro hay treinta o más post sobre eso"... Bueno pero como nunca está de más el humor le mando igual al "agregar post" y chau... Humor gráfico del genio llamado Quino. SE PUEDE COMENTAR. TAMBIÉN RECOMENDAR.

Hola. Bienvenidos. Como está por empezar Sin Codificar, me dieron ganas de ver cómo era antes, ya que desde que está en Telefé no lo miro más, solo algunos fragmentos si estoy haciendo zapping, pero extraño cuando era menos popular y más de bajo presupuesto, pero más libre. Esta es la época en que me gustaba Sin Codificar, cuando no se tenían que cuidar de las malas palabras. Telefé lo convirtió en un programa para niños, o para resumir en un programa parecido al de Tinelli, con chistes repetidos hasta el nivel del aneurisma cerebral. El Natalia Natalia en Hablemos Sin Saber link: https://www.youtube.com/watch?v=gGO-r__xByY Para los que no sabían Natalia Natalia (Juan Carlos Araujo) murió en el 2012, de todas formas así no hubiese muerto, no habría lugar para este tipo de humor hoy en el programa de T.V. o lo harían hacer de ReBo, que es lo único que ocupa el ciclo. Q.E.P.D. Genio. Mirenlo completo si no lo vieron y comparen con la mierda que hacen hoy.

Este es un cuento que me marcó a los 16 cuando lo leí por primera vez. Ahora que tengo 10 años más, ya perdió un poco de su fuerza para mí que ya lo leí muchas veces. Pero el mensaje sigue siendo el mismo y está bueno saberlo. Mario Benedetti, fue un escritor y poeta uruguayo. Su prolífica producción literaria incluyó más de 80 libros, algunos de los cuales fueron traducidos a más de 20 idiomas. Escuchar a Mozart Pensar, capitán Montes, que hubieras podido seguir durmiendo tu siesta. En realidad, estás cansado. Hay que reconocer que la faena de ayer fue dura, con esos doce presos que llegaron juntos, ya bastante maltrechos, y ustedes tuvieron que arruinarlos un poquito más. Eso siempre te deja un malestar, sobre todo cuando no se consigue que suelten nada, ni siquiera el número de zapatos o el talle de la camisa. Las pocas veces en que alguien habla, pensando (pobre ingenuo) que eso signifique al final del infierno, entonces el trabajo sucio te deja por lo menos una satisfacción mínima. Después de todo, te enseñaron que el fin justifica los medios, pero tú ya no te acuerdas de cuál es el fin. Tu especialidad siempre fueron los medios, y éstos deben ser contundentes, implacables, eficaces. Te metieron en el marote que estos muchachitos tan frescos, tan sanos, tan decididos (tú agregarías: y tan fanáticos), eran tus enemigos, pero a esta altura ya ni siquiera estás demasiado seguro de quiénes son tus amigos. Por lo menos sabes a ciencia cierta que el coronel Ochoa no es tu amigo. El coronel, que jamás se mancha el meñique con ningún trabajo que apeste, te considera un débil, y te lo ha dicho delante del teniente Vélez y del mayor Falero. Tú no siempre alcanzarás a comprender cómo Falero y Vélez pueden efectuar tan calmosamente un interrogatorio tras otro, sin perder nada de su compostura, sin que se les afloje un botón ni se les desacomode el peinado, negro y engominado en Falero, ondeado y pelirrojo en Vélez. La siesta te deja siempre de mal humor. Pero hoy estás especialmente malhumorado. Quizá porque Amanda te sugirió anoche, tímidamente, después de haber hecho el amor con una tensión inevitable y frustránea, "si no sería mejor que", y tú estallaste, casi rugiste de indignación y despecho, acaso porque también pensabas lo mismo, pero a quién se le ocurría ahora pedir el retiro, algo que siempre despierta fastidiosas sospechas y aprensiones. Y además, en "época de guerra interna", el pretexto tendría que ser tremendo, nunca menos que cáncer, desprendimiento de retina o cirrosis. Pero lo lamentable es que Amanda lo haya pensado, simplemente pensado. "Pienso en Jorgito y me da pánico". Y qué se cree? Que tú vislumbras un porvenir espléndido? Y eso que ella no sabe los pormenores de cada jornada. No sabe cómo te sentiste cuando a la muchacha que cayó en La Teja hubo que irle sacando los dientes uno por uno, con paciencia y con celo. O cuando tuviste conciencia de que, al cabo de una sola sesión de trabajo, aquel obrerito mofletudo había quedado listo para que le amputaran un testículo. Ella no sabe nada. Incluso a veces te comenta si será cierto lo que dicen las malas y peores lenguas: que en el cuartel tal y en el regimiento tal, arrancan confesiones mediante espantosos procedimientos. Y es increíble que te diga: "Ojalá nunca te ordenen hacer algo así. Porque, claro, tendrías que negarte, y vaya a saber qué te sucedería". Y tú tranquilizándola como de costumbre, sin poderle confesar que cuando te lo ordenaron la primera vez ni siquiera esbozaste una tímida negativa, porque no le podías dar al coronel Ochoa ese pretexto en bandeja. Fue en esa amarga jornada cuando te jugaste tu carrera y decidiste no perder, y aunque de noche estuviste vomitando durante horas, y Amanda, al despertarse con el fragor de tus arcadas, te preguntó qué te pasaba Y tú te inventaste lo del lechón que te había sentado mal, la cosa no terminó ahí y durante muchas noches soñaste con aquel muchacho que, cada vez que comenzaba el castigo, abría la boca sin emitir sonido alguno y apretaba los ojos y ponía el pescuezo duro como una viga. Ahora piensas, claro, para qué darle más vueltas. Una vez que te decidiste, adiós. De todas maneras, tú crees que tienes motivos morales para hacer lo que haces. Pero el problema es que ya casi no te acuerdas del motivo moral, sino pura y exclusivamente de una boca que sangra o un cuerpo que se dobla. De modo que aparentemente es bastante lógico que conectes el tocadiscos y coloques en el plato una cualquiera de las sinfonías de Mozart. Hace poco, la música te limpiaba, te equilibraba, te depuraba, te ajustaba. Ahora mismo, en esa ascensión espiritual, en este brío juguetón, te alejas de las imágenes sombrías, del patio del cuartel, de los gritos desgarradores, de tu propia vergüenza. Los violines trabajan como galeotes, las violas acompañan como hembras fidelísimas, el corno interroga sin demasiada convicción. Pero no importa. Tú también a veces interrogas sin convicción, y si aplicas la picana es precisamente por eso, porque tú evoques la patria o lo putees. Mozart te gusta desde que ibas con Amanda a los conciertos del Sodre, cuando todavía no había Jorgito ni subversión, y la faena más irregular de los cuarteles era tomar mate, y por cierto qué bien lo cebaba el soldado Martínez. Mozart te gusta, no desde siempre, sino desde que Amanda te enseñó a gustarlo. Y fíjate qué curioso, ahora Amanda no tiene ganas de escuchar música, ninguna música, ni Mozart ni un carajo, sencillamente porque tiene miedo y teme atentados y vela por Jorgito, y claro a Mozart no se le puede escuchar con miedo sino con espíritu libre y la conciencia tranquila. O sea, que mejor apagas el tocadiscos. Así está bien. De todas maneras, los violines, ¿viste?, quedan sonando como un prodigio que se deteriora lentamente, tal como a veces quedan sonando en el cuartel los alaridos de dolor cuando ya nadie los profiere. Estás solo en la casa. Linda casa. Amanda fue a ver a su madre, vieja podrida y metete, apuntas. Y Jorgito no volvió aún del Neptuno. Hijito lindo, apuntas. Estás solo, y por el ventanal del living entra la soleada imagen del jardín. Ochoa estará ahora con Vélez y Falero. El coronel les da confianza nada más que para conseguir aliados contra ti. Porque te odia, claro. Nadie lo pone en duda. Puede ser que tú odies a los presos, nada más que por ellos son el pretexto de odio de Ochoa. Rebuscado, ¿no? Haces méritos y sin embargo comprendes que es inútil. Por fuerte o desalmado que seas, o parezcas, demasiado sabes que Ochoa nunca te perdonará. Porque fuiste tú el que una noche, entre interrogatorio e interrogatorio, le preguntó si era cierto que su hija "había pasado a la clandestinidad". Se lo preguntaste con cautela, y también con un amago de solidaridad, ya que, pese a tus encontronazos con el tipo, después de todo tienes bien arraigado el "espíritu de cuerpo". Nunca vas a olvidarte de la mirada resentida que te dedicó, porque claro, era cierto, aquella esplendorosa piba, Aurora Ochoa, alias Zulema, había pasado a la clandestinidad y era requerida en los comunicados de las ocho, y el coronel había encontrado una frase exorcista a la que se aferraba con unción: "No me mencionen a esa degenerada; ya no es mi hija". Sin embargo, a ti no te a dijo, y eso fue acaso lo más grave. Simplemente te taladró con la mirada, y ordenó: "Capitán Montes, retírese". Y tú, después del saludo ritual, te retiraste. No se lo habías preguntado con mala leche, sobre todo porque te hacías cargo de lo que representaba para Ochoa el hecho (escalofriante para cualquier oficial) de que la subversión se hubiera colado en su propio hogar. Pero te borraste, y a partir de esta reculada comprendiste que mientras Ochoa estuviera al frente de la unidad, estabas liquidado. Ahora te sirves whisky, por más que no te gusta empezar tan temprano. Pero no te tortures, torturador; no es posible que de una sola vez te quedes sin Mozart y sin whisky. por lo menos el whisky tiene menos exigencias que Mozart. Al menos, para disfrutar cada trago, no es imprescindible que tengas la conciencia tranquila. Más aún, mala conciencia con dos cubitos de hielo, es una bella combinación, como bien dice el capitán Cardarelli, de tu derecha, cuando se concede una tregua a medianoche, después de administrar una compleja sesión de picana en paladar, submarino seco y trompadas en los riñones. ¿Alguna vez pensaste que habría sido de ti si te hubieras negado? Claro que lo pensaste. Y tienes datos muy cercanos y esclarecedores: la brutal sanción al teniente Ramos y la humillante degradación del capitán Silva, de tu izquierda. Ellos no se animaron a hacerse cargo del trabajo mugriento, no se autorizaron a sí mismos aunque con esa decisión mandaran su carrera a la mierda. O quizá fueron simplemente decentes, vete a saber. Decentes e indisciplinados. Una pregunta por el millón: Hasta dónde te llevará tu sentido de disciplina, capitán Montes? A ir cancelando tu capacidad de amor? A convertir tus odios en rutina? Te llevará a cometer más crímenes en nombre de otros? A rehuir tu imagen en los espejos? Hasta dónde te llevará tu sentido de la disciplina, capitancito Montes? A permitir que tu rutina agreda, hiera, perfore, fracture, viole, ampute, asfixie, inmole? A lograr que cada inmolación te deje más reseco, más frío, más podrido, más inerte? Hasta dónde te llevará tu sentido de disciplina, capitán, capitancito? Pensaste alguna vez que el sancionado Ramos y el degradado Silva acaso puedan escuchar a Mozart, o a Troilo (o a quien se les dé en los forros), aunque sea en la memoria? Ahora que por fin ha vuelto Jorgito y se acerca a besarte, no estaría mal que pensaras en él. Crees que con el tiempo tu hijo te perdonará lo que ahora ignora? A lo mejor lo quieres. A tu manera, claro. Pero tu manera también ha cambiado. Antes eras franco con él. La rígida disciplina no sólo te había inculcado el rigor, sino algo que tú llamabas, sin precisión alguna, la verdad, también para ejercicios, simulacros. Cuando sorprendías a Jorgito en una insignificante mentira, descargabas en él tu cólera sagrada. Tu santísima trinidad estaba integrada por Dios, el Comandante en Jefe, y la Verdad. Muchas veces le pegaste a Jorgito porque se le había quedado a Amanda con unas míseras vueltas, o porque decía saber la tabla del siete, y no era cierto. Hace tanto, y en realidad tan poco, desde esos arranques. La subversión era todavía atendida en la órbita meramente policial, y vosotros seguíais tomando mate en los cuarteles. Pero esas veces en que el botija recibió sin una lágrima las primeras trombadas de su vida, fueron, ¿te acuerdas?, inevitablemente seguidas por las primeras y frustráneas noches en que no fuiste capaz de seguir escuchando a Mozart. En una ocasión hasta perdiste la calma, y, ante el estupor de Amanda, hiciste añicos el concierto para flauta y orquesta, y como consecuencia de la rabieta hubo que reparar el Garrard. Pero hace mucho que te borraste de la verdad. La santísima trinidad se redujo a una dualidad todavía infalible: Dios y el Comandante en jefe. Y no es demasiado aventurado pronosticar desde ya la unidad final: el Comandante en jefe a secas. Ahora no le exiges, perentoriamente a Jorgito que te cuente la verdad estricta, inmaculada, despojada de adornos y disimulos, quizás porque jamás te atreverías a decirle la verdad, la escandalosamente sucia verdad de tu trabajo. Pensar, capitán Montes, capitancito, que podías haber seguido durmiendo la siesta, y en ese caso aún no habrías enfrentado (quizás tendrías que enfrentarla mañana, aunque nunca se sabe cómo funcionan en los chicos las claves del olvido) la pregunta que en este instante formula tu hijo, sentado frente a ti en la silla negra; "Papa, ¿es cierto que tú torturas" Y tampoco te habrías visto obligado, como ahora, después de tragar fuerte, a responder con otra pregunta: "¿Y de dónde sacaste eso?", aun sabiendo de antemano que la respuesta de Jorgito va a ser: "Me lo dijeron en la escuela". Y claro, dices, masticando cada sílaba: "No es cierto. No es cierto como te lo dijeron. Pero, hijito, tienes que comprender que estamos luchando con gente muy pero que muy peligrosa que quiere matar a tu papá, a tu mamá, y a muchas otras personas que tú quieres. Y a veces no hay más remedio que asustarlos un poco, para que confiesen las barbaridades que preparan". Pero él insiste: "Está bien, pero tú... ¿torturas?". Y de pronto te sientes cercado, bloqueado, acalambrado. Sólo atinas a seguir preguntando: "Pero ¿a qué llamas tortura?. Jorgito está bien informado para sus ocho años: "¿Cómo a qué? Al submarino, papa. Y a la picana, y al teléfono". Por primera vez esas palabras te taladran, te joden. Sientes que te pones rojo, y no tienes modo de evitarlo. Rojo de rabia, rojo de vergüenza. Intentas recomponer de apuro cierta imagen de serenidad, pero sólo te sale un balbuceo: "¿Se puede saber cuál de tus compañeritos te mete esas porquerías en la cabeza?". Pero ya lo ves, Jorgito está implacable. "¿Para qué quieres saberlo? ¿Para hacer que lo torturen?". Eso es demasiado para ti. De pronto adviertes -no sabes exactamente si horrorizado o estupefacto- que te has vaciado de amor. Depositas sobre la alfombrilla marrón el vaso con el resto de whisky, y empiezas a caminar a pasos lentos y marcados. Jorgito sigue en la silla negra, con sus ojos verdes cada vez más inocentes y despiadados. Das un largo rodeo para situarte detrás del respaldo, acaricias con ambas manos aquel pescuezo desvalido, exculpado, con pelusa y lunares, y empiezas a decirle: "No hay que hacer caso hijito, la verdad a veces es muy mala, muy mala. ¿Entiendes hijito?". Y no bien el pibe dice con cierto esfuerzo: "Pero, papa", tú sigues acariciando esa nuca, oprimiendo suavemente esa garganta, y luego, renunciando (ahora sí) para siempre a Mozart, aprietas, aprietas inexorablemente, mientras en la casa linda y desolada sólo se escucha tu voz sin temblores: "Entendiste, hijito de puta?". (Mario Benedetti. Cuentos) Una dictadura es un estado en el que todos temen a uno y uno a todos. Alberto Moravia Yo amo, tú escribes, él sueña, nosotros vivimos, vosotros cantáis, ellos matan. Roberto Jorge Santoro La dictadura no fue un error, tiene apellidos, como colas de rata o lagartija, y su elenco de honor para asesinos los regocija todavía, y dura indefinidamente; no fue un malentendido sino la voluntad de pasar una lija de hierro por encima de los niños. Armando Uribe Arce Al cuento me lo descargué de:http://www.educa.itakaescolapios.org/paz-y-no-violencia/escuchar-a-mozart/?searchterm=escuchar*%20a*%20Mozart*

El cortaplumas Jano Moore Mamá tenía las orejas hirviendo, enrojecidas, de tanto apegarlas contra el auricular. Pero Clara seguía sin contestar el teléfono. Con otros números había tenido más éxito, de todas formas: las amigas cercanas, la policía, la seguridad ciudadana, los bomberos y los cuatro hospitales cercanos a nuestra casa estaban bien enterados de la situación. Eran las doce y veinte de la madrugada, mi hermana no daba señales de vida y mi madre se devoraba las uñas, hundida en el sofá por un momento, paseándose el otro. Mientras se paseaba, yo, que en esos días tenía ocho años, sólo atiné a salir al patio a comer una manzana. Supongo que lo hice por instinto, para aliviar presión. Mi padre estaba afuera, fumando un cigarrillo junto a la reja que daba hacia la calle. Llegó tarde ese día; dijo que había estado hasta tarde tomando unas cervezas con unos amigos, porque era fin de mes. Aún olía a bebida, cuando me le acerqué. Estaba en silencio. Me dio la impresión de estar pensando hondo. Las manos de mi padre eran enormes y duras. Empuñaba tanto su derecha, me acuerdo, que de hacerlo más, se hubiese amoratado. Me dio la imagen de un corazón hinchado o una roca a punto de estallar desde dentro hacia afuera. Le hablé entonces. Me puse junto a su cadera y me estreché a él, tan cerca como nunca más pude. Miró hacia abajo y le mostré la manzana. -¿Quieres?- le dije. Quedó extrañado. Finalmente, pudo reaccionar. -Bueno. Pero antes hay que pelarla. Buscó su cortaplumas, una navaja suiza que siempre llevaba al cinto, por si era necesaria para reparaciones y otros imprevistos, (como hijos despiertos a deshora con una manzana en la mano). Pero no la encontró. Se palpó los bolsillos de la chaqueta, de los jeans, hasta en la camisa. Nada. -Tendrás que ir a buscar un cuchillo allí adentro. Debo haber puesto cara de angustia. -Mamá está muy angustiada. -Ya se le pasará. Me dio mucha confianza, aún cuando su cara no mostraba mayor emoción. -La Clara va a llegar ¿cierto, papá?- pregunté cuando entraba en busca del cuchillo. Pero no contestó. Sólo volvió a la reja y a un nuevo cigarrillo. Pasaron cuatro días hasta que encontraron a mi hermana muerta junto al canal San Lázaro, un poco más allá de las vías del tren. (Mi madre nunca se recuperó. Aún hoy, cuando voy de visita al asilo, su mirada sigue siendo la misma. Unos ojos rotos, severos de tanta angustia y pérdida, con los que no soy capaz de entablar mayor conversación) Mi padre insistió en ir a las labores de búsqueda y en que yo lo acompañara. Fuimos al canal y nos unimos al piquete de voluntarios y policías que peinaban el área. Buscamos dos tardes completas sin encontrar nada más que basura, hasta que entre unos matorrales, apareció el abrigo fucsia de la Clara y, algo más allá, el cadáver. Al principio Papá no quiso que la viera. Pero yo me adelanté, no sé cómo, y llegué hasta donde los buzos tácticos la depositaban. Trato de recordarlo con exactitud. Cada día que pasa es más difícil y la imagen que puedo retener se mezcla con el estupor o la rabia o ambas y tengo la impresión de que ya no es sólo el cuerpo de mi hermana, sino la colección de imágenes que quiero conservar. Mal de viejos, supongo, o complejo de culpa. Estaba allí, los calzones a la altura de los tobillos, los muslos llenos de extraños moretones. Su cuerpo estaba hinchado a causa de los golpes y creo que tenía mordiscos cerca del cuello o en el mentón. La boca estaba rota. La piel, casi verde. Su cara –no sé si pude verla o quise hacerlo, ya lo dije- estaba desgarrada entre el miedo y el desconcierto: ¿quién sale a una fiesta el sábado a las siete para que alguien le hunda las manos en el sexo y la rasgue en dos partes, entre susurros obscenos, flujos de sangre y pánico? No quise, no pude voltearme a mirar a mi padre. Procuré guardar la imagen de mi hermana (fracasé) y corrí hacia otra parte. Me eché a llorar entre los pastizales donde habían violado y ahogado a mi hermana. Supongo que nadie tuvo estómago para detenerme. Atardecía ya cuando todo el equipo de búsqueda se marchó y Papá se acercó para llevarme a casa. Yo había empezado a juguetear con la tierra y a arrancar el pasto, como hacen los niños después de llorar. Estaba en cuclillas, sin tener nada claro, cuando algo brillante llamó mi atención. Era un cortaplumas del ejército suizo, con la cruz gastada por el uso. Mi padre estaba cerca. Me miraba hondo, impenetrable. Y estiró la mano para que le entregara su cuchillo. Tan apretada como tensa estaba su cara, y esa expresión no pude olvidarla jamás. Sus ojos se fijaron en los míos mientras le entregaba el cortaplumas. Luego, su mano se posó lentamente en sus labios y estirando el índice, largo y final, hizo el gesto invitándome al silencio. Su otra mano estaba tan empuñada como una roca al borde de la implosión Como un corazón hinchado de sangre. De esto, hace ya más de veinte años. Mi padre murió anoche, de un infarto. Nunca pude hablar de esto con nadie, hasta hoy. ____________________________________________________________________ Al cuento lo saqué de: http://www.stephenking.com.ar/revista/159/ficcion.htm

Las manzanas Javi Martos Aquel niño no sabía que pronto sería partícipe del principio de una nueva era. El sol se ocultaba anaranjado, recortándose entre los edificios bajos del pueblo. El polvo del camino levantaba nubes harinosas bajo las sandalias de los dos niños que corrían por la calle en busca de un escondrijo para ponerse a salvo. Ambos se agarraban las túnicas para evitar que se les cayeran al suelo mientras avanzaban a toda prisa por las calles polvorientas. Llegaron a la plaza de abastos y se dirigieron a la entrada de la sinagoga, donde dos centuriones de la guardia romana se habían detenido a observar el mercado. Los niños cambiaron de dirección y se abrieron paso entre la multitud hacia el otro extremo, esquivando puestos de comida y lanas. Los comerciantes no perdían más de un par de segundos en volverse a mirar a los chiquillos que huían para volverse de nuevo hacia sus menesteres. Unos instantes más tarde los muchachos hubieron salido del pueblo y se adentraron en el interior de un campo de trigo. –Esta vez ha estado cerca –dijo el chico de tez morena y el pelo desmadejado por el viento y el sudor. –Sí, casi nos atrapan –respondió el otro, rubio y de ojos claros. Alcanzaron un claro en el campo de trigo y se sentaron con las piernas cruzadas. Jadeaban pesadamente y el corazón les latía como los tambores romanos. –¿Has podido coger alguna de las manzanas? –No, se me cayeron todas al suelo. –Yo he salvado una –dijo, mostrándole una brillante manzana roja. Al chico moreno se le hizo la boca agua y abrió los ojos como platos. Tenía mucha hambre. El chico rubio le dio un mordisco a la manzana y se la ofreció a su amigo. –Ten. Está buenísima. –Creo que el viejo nos ha visto –espetó, sin pararse a masticar siquiera. Engullendo y enjugándose las babas con la manga de la túnica. –Te habrá visto a ti, que eres muy lento corriendo. –¡Si te saqué mucha ventaja! –Nunca me ganarás en una carrera. Ambos se echaron a reír. En Judea la situación económica no era buena. Los habitantes del pueblo perdían constantemente sus trabajos y difícilmente lograban completar dos comidas al día. El hambre apretaba y no había modo alguno de que las autoridades locales encauzaran la situación de extrema pobreza que ya incluso alcanzaba a Galilea. Por ello, era común que los niños se escabulleran entre los puestos ambulantes del mercado en pos de alguna pieza de carne olvidada o en mal estado. En otras ocasiones, saltaban los vallados de los huertos para robar cualquier tipo de hortaliza o fruta. Algunas familias enviaban a sus hijos a estos cuestionables menesteres, obligando a los pequeños a no regresar a casa hasta que encontraran algo que llevarse a la boca a la hora de la cena. –De todas formas, creo que a partir de ahora tendremos que ir a robar manzanas a otro huerto. El viejo estará esperándonos la próxima vez. –Sí, creo que sí. No me gustaría que nos atrapara y nos entregara a los romanos. –O al sanedrín. A ambos les corrió un escalofrío por la espalda. Al sanedrín sí que había que temerle. Cuando hubieron terminado de comerse la manzana, se levantaron, se sacudieron los retos de paja de las túnicas y echaron a andar de nuevo hacia el poblado. El sol ya se había puesto para entonces y la luna brillaba menguante en el cielo como una gran sonrisa majestuosa. Antes de entrar en la casa se lavó las manos en el abrevadero de fuera. Cuando alzó la vista y se dio la vuelta para entrar, su padre estaba de pie en el umbral. –¿Por qué robas? –le preguntó con voz firme y plana. El chico quedó paralizado. ¿Cómo se había enterado? –Un viejo ha venido esta tarde y nos ha dicho que has intentado robarle manzanas de su huerta. Y que, al parecer, no ha sido la primera vez. ¿Es cierto eso? El chico apretó los puños y contestó con apenas un susurro. –Tengo hambre. –Yo soy quien os debe dar de comer –respondió severamente el padre–. No permito que mis hijos roben a sus prójimos. –Pero... –No hay pero que valga, hijo –exclamó, dando un paso hacia el chico–. Tienes muchos hermanos y ellos se conforman con todo lo que traigo a casa para alimentarnos. Ninguno de ellos roba al prójimo. Tu madre te da de comer todos los días. Y yo me encargo de que siempre haya al menos un mendrugo de pan que llevarnos a la boca. –Pero sigo teniendo hambre... –Tendrás que reprimirla. Mis hijos no son unos ladrones. El chico se enjugó los ojos con la manga de la túnica sucia. Los churretes le tiznaban de negro las mejillas. –Ven dentro. Tu castigo serán diez azotes. El chico no respondió. Entró en la casa y se desanudó las ropas. El padre lo siguió, quitándose el cinturón de piel que le rodeaba la cintura. –¿Con quién estabas? –le preguntó mientras se sentaba en un taburete de madera. El chico dudó, pero no llegó a contestar. –El viejo dijo que estabas con alguien. ¿Quién era? –No estaba con nadie. Estaba solo. –No mientas, hijo. –Estaba solo –repitió solemne. –Dime quién te acompaña a robar o recibirás la azotaina que le corresponde a él. El chico volvió a dudar, pero siguió callado. En su lugar, dejó que la túnica cayera a sus pies y se inclinó sobre las rodillas de su padre. Veinte azotes más tarde, el muchacho se dirigió a su alcoba. Pero no lloró. Hubieron de transcurrir dos semanas para que el niño pudiera volver a sentarse sin sentir dolor. Aquel día, su madre le envió al pozo con un cántaro para recoger un poco de agua para cocinar. En el trayecto se había detenido a observar a un par de perros callejeros que peleaban por un trozo de palo. Al regresar a casa, dejó el cántaro en el suelo de la cocina y se sentó en el taburete de madera que había en un rincón. –¿Te sigue doliendo? –Ahora casi no me duele nada –respondió el chico. La madre lo miró compasiva, esbozó una sonrisa y le preguntó de pronto: –¿Quién te ayudó a robar las manzanas? El chico vaciló. –Nadie. –Estabas con alguien. El viejo se lo dijo a tu padre. –Estaba solo –repitió él. –¿Por qué no quieres decirlo? El chico alzó la vista y miró a los ojos de su madre. –Jamás traicionaría a un amigo. –Eso es algo muy noble por tu parte, Judas… Y la mujer se volvió sin más para seguir amasando un mendrugo de pan sin cocer.
Si tienes más de 20 años sabes que la piel de tu rostro, aunque aún se ve muy bien, no es lo que era a los 15. Puedes observar algunas pequeñas manchitas, cicatrices que te quedaron del acné, de los comedones (puntos negros) y del maldito sol (si te encanta tomar sol, seguro que hubo un tiempo en que ni usabas protector solar, es más, no sabías ni lo que era). ¿Qué es un peeling? El peeling es una técnica de tratamiento estético que tiene como objetivo la eliminación de las células muertas de la piel, o descamación superficial, mediante la utilización de cremas y métodos específicos... Con este método se logra quitar manchas, arrugas, marcas, recuperar piel dañada y reseca, cicatrices, marcas del sol, y obtener un tejido cutáneo mucho más suave y firme. Cuando oyes ese término (y esos resultados) piensas: Voy a tener que pagar. Pero para eso no entraste en este post. no te voy a poner abajo un link de donde te hacen descuento. La idea es que en tu casa, con pocos ingredientes, hagas un tratamiento de peeling bien natural. El resultado: Es el mismo que el que te hacen en una clínica, quizás tengas que esperar un poco más de tiempo para ver el cambio en tu piel. El resultado final es el mismo, teniendo en cuenta que en ambos tipos de tratamientos debes tener constancia y paciencia. Importante: Es necesario saber que luego de un peeling, la piel queda muy sensible. Porque imagínate que acabas de exfoliar la capa superficial de la piel y abajo, tienes una capa completamente nueva (la cual debe ser cuidada de los agentes que la agredan). Por eso, debes usar un tiempo, protector solar fps 50. Lo que necesitas: Primer paso: exfoliación. 1 puñado de avena en granos enteros (o como la consigas) Jugo de 1 limón Preparación: Mueles bien la avena en una picadora o procesadora (o en mortero). La mezclas en un potecito con el jugo de limón. Aplicación: Te pones la preparación en forma de emplastos por todo el rostro. Dejar durante 5 minutos más o menos. Si ves que el limón te hace arder demasiado(un poco te tiene que arder porque el limón es ácido), será mejor que te lo quites o solo te pongas en áreas y no en todo el rostro. Enjuagas bien el rostro con agua y secas con papel tissue, así evitas que entren bacterias en los poros durante el tratamiento. Segundo paso: limpieza de los poros. Miel, 1/2 cucharada Preparación: Toma la cuchara con la miel y ponla en el fuego (directamente en la hornalla). Cuando veas que está tibia (no te quemés por favor). Retira la cuchara y procede a aplicar la miel. Aplicación: Te la aplicas por todo el rostro inmediatamente, antes de que enfríe, o por las áreas donde hiciste la exfoliación. La miel debe estar tibia así penetra mejor en los poros. Dejas durante 5 minutos, y enjuagas bien con agua. Secas con un papel tissue. Tercer paso: Terminas de limpiar con una loción astringente natural. Vinagre de manzana, un poco. Aplicación: Embebes el vinagre de manzana en un algodón (sí, el vinagre común que usas para la ensalada). Te lo aplicas por todo el rostro. Dejas durante 10 minutos. Listo! Este tratamiento se puede hacer hasta dos veces por semana. En cuatro semanas más o menos notarás los verdaderos cambios radicales, pero si te fijas bien el primer tratamiento te va a dar una pauta de que es efectivo. Notarás la piel más clara, limpia, tersa y suave. Nada más te queda intentarlo y ver como tu piel se renueva, sin gastar dinero de más y en tu casa. Importante: Llevo haciendo este tratamiento, tres semanas, dos veces por semana. Les cuento lo que no deben hacer porque yo lo hice (jeje), si tienen puntos negros o granitos en las zonas donde se trataron, no intenten extraerlos. ¿Por qué? La zona queda como ya dije hipersensible, pero no solo para los rayos solares sino para cualquier agresión o tratamiento cruzado que se pueda dar. Por lo tanto, NO se deben usar otras cremas limpiadoras o para el acné hasta que la piel "nueva" se fortalezca. NO se deben hacer extracciones de granitos, comedones o puntos negros tampoco. Esto solo va a perjudicar los beneficios de el peeling ya que la piel tratada con el mismo, tiende a marcarse, dañarse o mancharse más facilmente. Lo mejor es usar una buena crema hipoalargénica hidratante y no tocarse la piel en lo posible. Es impresionante como se regenera la piel, se despelleja y aparece una nueva piel mucho más linda. Pero a CUIDARSE esa piel. Fuente: Redactado por mí, la receta la saqué de una revista de belleza. Info sobre la definición de "peeling" la saqué de google.

Innovación abierta. ¡Que inventen todos! ¿Estamos programados para ser colectivamente inteligentes? ¿Cooperar y compartir nos hace más innovadores? Los últimos estudios sobre inteligencia colectiva e innovación apuntan en esta dirección. De hecho, empresas punteras como Boeing, Du Pont o Nestlé, así como la Nasa, han puesto a prueba la 'sabiduría de la multitud' para buscar soluciones a sus problemas y desarrollar nuevos productos. Los resultados obtenidos hasta ahora auguran un prometedor futuro a la innovación abierta, que permite a cualquier ciudadano convertir una brillante idea en realidad. INTELIGENCIA COLECTIVA «En las circunstancias apropiadas, los grupos son notablemente inteligentes, y a menudo más inteligentes que los mejores del grupo», asegura James Surowiecki en su libro ‘Cien mejor que uno’. De esta premisa parte el concepto de Innovación Abierta (‘Open Innovation’ en inglés), un término que fue acuñado por el catedrático de la Universidad de Berkeley Henry Chesbrough en 2005 acompañado de un mensaje rotundo: las mejores ideas no siempre surgen de una empresa u organización. O, dicho de otro modo, ni todos los mejores expertos, ni tampoco muchos ‘amateurs’ ingeniosos y originales, trabajan en nuestra organización. Por lo tanto, para innovar y avanzar es esencial aprovechar el conocimiento externo. La Nasa sabe que gran parte de la creatividad que necesita para afrontar el futuro se encuentra «ahí fuera», en la red. Por eso, hace algunos años decidió unirse a la plataforma Innocentive, apodada como el ‘supermercado on-line de las ideas’, donde una serie de empresas o ‘seekers’ (buscadores) plantean problemas o ‘challenges’ (retos) para que los usuarios o ‘solvers’ propongan soluciones. Esta estrategia de innovación abierta se conoce como ‘crowdsourcing’ –del inglés ‘crowd’ (masa) y ‘sourcing’ (externalización)– y habitualmente quien ofrece la idea más fresca y brillante obtiene una recompensa económica. Usando este sistema, la Nasa ha encontrado la solución para fabricar un aparato de gimnasia para hacer ejercicio en el espacio, tecnología que permite a los astronautas conservar alimentos frescos o métodos para pronosticar el tiempo solar. Hasta han desarrollado un sistema especial de lavado en microgravedad, importante para futuros viajes espaciales tripulados si tenemos en cuenta que las lavadoras tradicionales no funcionan en el espacio exterior. LAS EMPRESAS SE APUNTAN Boeing, Du Pont, Novartis, Nestlé o SAP han aprovechado también la plataforma Innocentive para resolver algunos de sus quebraderos de cabeza con ayuda del ‘talento común’. Incluso Colgate-Palmolive recurrió a la ‘sabiduría de masas’ en busca de un método para envasar su pasta, que encontró gracias a un ingeniero canadiense que propuso colocar una carga positiva en el flúor en polvo. Esta solución, que a nadie en la compañía se le había ocurrido, fue recompensada con 25.000 dólares. Por su parte, la conocida franquicia del café Starbucks ha creado la web Starbucks Ideas, un espacio ‘on-line’ donde ya han recibido más de 100.000 propuestas, que la empresa analiza y cataloga públicamente como ‘puesta en marcha’, ‘en revisión’ o ‘muy pronto’. La idea de la marca de ordenadores Dell de vender portátiles con sistema operativo Linux surgió de los miles de usuarios que aportan sus propuestas para mejorar los productos a través la plataforma web Idea-Storm (tormenta de ideas en castellano). Y Nokia ha lanzado Invent with Nokia, en la que hace un llamamiento a inventores profanos a desarrollar los dispositivos móviles del futuro. ESTAMOS PROGRAMADOS ¿Por qué funciona tan bien la innovación abierta? Surowiecki lo tiene claro: porque estamos programados para ser colectivamente inteligentes. Charles Leadbeater, asesor británico en innovación autor del libro ‘We think’ (2008), apoya esta idea y defiende que «en sus raíces la creatividad es colaborativa, y normalmente no es fruto de un momento de inspiración individual y solitario». Internet nos ofrece una nueva forma de organizar y expandir esa actividad creativa compartida a gran escala y, por eso, según Leadbeater, «está cambiando nuestro modo de compartir ideas y de pensar». De hecho, este experto británico sostiene que nuestra principal preocupación en el siglo XXI debe ser «cómo crear una economía de innovación de masas duradera». CONOCIMIENTO DISTRIBUIDO Y DISPONIBLE Otro argumento sólido es el que aporta Yochai Benkler, catedrático de Derecho de la Universidad de Harvard, que asegura que «el mundo va demasiado rápido, es demasiado complejo y está demasiado conectado para que ninguna compañía encuentre todas las respuestas que necesita dentro». En otras palabras, en la actualidad el conocimiento no se encuentra circunscrito a las grandes organizaciones, centros tecnológicos y universidades. Está distribuido en multitud de países y de personas. Y, lo que es más interesante, ese conocimiento está disponible. Quizás tienen razón quienes afirman que, a partir de ahora, las grandes ideas no surgirán de un tipo encerrado en un garaje sino del encuentro de millones de personas en la red. Fuente:http://www.heraldo.es/noticias/innovacion_abierta_que_inventen_todos.html Interesante, no? Creo que esto se aplica un poco a la propuesta por parte de los desarrolladores de Taringa! a escuchar las sugerencias de los usuarios para mejorar el sitio entre todos y que están siendo probadas en la Beta. Así que quien dio una buena idea y la vio aplicada, yo le diría que vaya pidiendo su correspondiente retribución monetaria . Nada es gratis en este mundo chicos, en especial las ideas. Comenten y compartan.
La otra vez estuve viendo el vídeo de la entrevista a Ricardo Iorio que hizo Yayo para Sin Codificar. Me resultó divertida y saqué las frases más locas para hacer este post. Sin más preámbulos porque todos conocemos a Ricardo, ahí van... Aclaro que las frases están en orden cronológico a como las dijo en la entrevista. Acá les dejo la entervista por si no la vieron: link: http://www.youtube.com/watch?v=zmKceligLCE Otra aclaración es que el post nace de la necesidad de compartir algo divertido o que a mí me lo parece, si no te cae bien Ricardo, o no te hace gracia, lo lamento, no quise ofender tu sensibilidad. No me maten si hay alguna falta, es que me da una fiaca terrible corregir y aparte me mudo mañana, ando re apurada para postear algo (debe hacer un siglo que no aporto una mierda en T!, y sí ya sé, no es el re aporte pero suma viste?), quien sabe cuando vuelva a tener internet.