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Primer post: 20 ene 2012Último post: 9 feb 2012
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calendarios del mundo [parte 1]
calendarios del mundo [parte 1]
Ciencia EducacionporAnónimo2/9/2012

¿Que es un calendario? es un sistema de division del tiempo basado en fenomenos astronómicos. sistema de división del tiempo por días,semanas,meses y años calendario romano El año constaba de diez meses,cuatro de 31 y seis de 30, en total 304 días,los cuales eran divididos a su vez en décadas, es decir, 10 dias semanas de 10 dias el dia estaba dividido en 24 horas, 12 diurnas y 12 nocturnas, guiados por el sol.el tiempo era medido por relojes de sol,solarium, tambien se conocia el uso de las clepsydra, relojes de agua parecidos a los de arena Por la mañana estaba la prima, de 6 a.m a 7, la secunda de 7 a 8, la tertia de 8 a 9, la quarta de 9 a10, la quinta de 10 a 11 y la sexta de 11 a 12. Por la tarde la septima de 12 a 1, la octava de 1 a 2, la nona de 2 a 3, la decima de 3 a 4, la undecima de 4 a 5, la duodecima de 5 a 6. Por la noche la prima vigilia de 6 a 9, la secunda vigilia de 9 a 12, la tertia vigilia de 12 a 3 y por último la quarta vigilia de 3 a 6 a.m. Los días eran : Lunes del latín "lunae dies", día de la luna. Se atribuye a la luna una cierta influencia sobre los seres humanos. Martes del latín "martis dies", día de Marte. Marte era el dios de la guerra. Miércoles del latín "mercuri dies", día de Mercurio. Era el dios del comercio y el de los viajeros, por ese motivo sus templos se edificaban a la entrada de los pueblos. Jueves del latín "jovis dies", día de Júpiter. El dios del cielo, de la luz del día, del tiempo atmosférico. Viernes del latín "veneris dies", día de Venus. Antes de la fundación de Roma, Venus era venerada como la diosa protectora de los huertos, pero a partir del siglo II a.e.c. se la denominó Diosa del amor. Sábado "saturnis dies" sustituido por los cristianos por el sabbatum, del hebreo "sabbath" que significa descanso. Para los hebreos y la gente que vive en Israel es el último día de la semana. Domingo "solis dies" , sustituido por los cristianos posteriormente, del latín "dominicus dies", día del Señor. El año comenzaba el 1 de marzo. Los meses eran: Martius, dedicado a Marte; también era venerado como una divinidad de la vegetación, ya que en este mes empieza la primavera y con ella el florecer de las plantas. (31 días). Aprilis, derivado de Aperire (Aperta), abrir, porque la tierra se abre este mes, “las flores”; también tiene que ver con una veneración a “Aper”, jabalí venerado por los romanos y la etimología de origen oriental “aparas” siguiente, o sea, siguiente al primer mes, ya que es el segundo (30). Maius consagrado a Maia, una de las siete hijas del personaje mitológico griego Atlas y Pleyone, también se identifica con una diosa unida a Vulcano. O con dos "maiorum” ancianos, con lo cual este seria su mes (31). Junio dedicada a la diosa etrusca Iuno, muy venerada por las mujeres casadas y las jóvenes que se disponían a dar a luz (30). El resto de meses adquiría su nombre según el orden numérico Quintilis (31), Sextilis (30), September (30), October (31), November (30) y December (30). Posteriormente los Etruscos introdujeron los meses de Enero y Febrero. Numa Pompilo (716-673 a.e.c.) añadió los meses de Ianuarius, dedicado a Jano dios de las puertas, al comienzo del año; pero una vez que la dinastía fue expulsada en el siglo VI a.e.c. ,siguió siendo Marzo el primer mes del año hasta que a mediados del siglo II a.e.c. se retomo Enero. Y Februarius, dedicado a Plutón (Februus) dios del infierno, de los muertos; al final del año, se consagró como un rito de purificación, para que los difuntos no hicieran daño o no molestaran. Además redujo el número de días de los meses para sumar un total de 355 días, con lo que adaptaba el calendario al ciclo lunar. Los meses quedarían así: Ianuarius (29 días), Februarius (28), Martius (31), Aprilis (29), Maius (31), Iunius (29), Quintilis (31), Sextilis (29), September (29), October (31), November (29) y December (29). No existían meses con número de días par, porque los primeros romanos los consideraban de mala suerte, excepto el mes de febrero, y por esa misma razón el año tiene 355 días, en lugar de los 354 de ciclo lunar. Cada dos años se añadía un mes de 22 ó 23 días (Mercedinus, o Mercedonius). Este mes se intercalaba entre el 23 y el 24 de febrero, y los cuatro días que quedaban de febrero se consideraban incluidos en Mercedinus. Así el año tenia un total de 366 días y cuarto. Para evitar este desfase en el año 450 a.e.c. se acordó que cada ocho años se intercalara tres veces el Mercedinus: la octoetérida. La octoetérida se fundamenta en los cálculos que realizó Cleostrato de Tenedos en el año 500 a.e.c. La intercalación, y el cómputo de los años, estaba en manos de los sacerdotes, quienes obraban, según sus intereses. Las reglas de cálculo del calendario fueron secretas hasta que Cneo Flavio las robó en el 304 a.e.c. El sistema era demasiado complicado y arbitrario. En tiempos de Julio César había un desfase de tres meses entre el año civil y el astronómico, por lo que se hacía imprescindible una reforma. El desajuste era tan grande que el Emperador encargó al astrónomo griego Sosígenes que le asesorase sobre la reforma del calendario. Sosígenes aconsejó abandonar el calendario lunar para adoptar un calendario basado únicamente en el año solar. Cesar decretó a continuación que cada año tendría a partir de entonces 365 días, añadiéndose un día extra cada cuatro años (año que más tarde se vino a llamar bisiesto), en el mes de febrero. Para compensar el desfase acumulado, se decretó que el año 46 a.e.c. tendría 445 días. En honor del reformador, se cambió el nombre de un mes, que vino a llamarse julio. Este calendario se conoce como juliano desde entonces. Este calendario es usado hoy en día en algunas iglesias orientales. En Occidente se uso hasta 1582, año en que el Papa Gregorio XIII lo corrigió y es el que utilizamos en la actualidad. En la época imperial, quintilis y sextilis fueron sustituidos por Julio y agosto en honor de Julio César y de Octavio Augusto. La manera de contar los días resulta al menos curiosa. El mes lunar tenía tres fechas señaladas: las calendae (el primer día y es de donde proviene la palabra de calendario, se correspondía con la luna nueva), las nonae (el quinto día, se correspondía con el cuarto creciente) y los idus, la luna llena, el decimotercer día). Los días se denominaban dependiendo de los días que faltasen hasta la próxima fecha señalada. Las calendas eran el primer día del mes, las nonas eran el día 5 (excepto en marzo, mayo, julio y octubre que eran el día 7), y los idus eran el día 13 (excepto en marzo, mayo, julio y octubre que eran el día 15). Esta división procede del ciclo lunar. Teóricamente las calendas corresponden al novilunio, las nonas al cuarto creciente y los idus al plenilunio. El día anterior también se llamaba vísperas, y el anterior a las vísperas antevísperas. Se llamaba calendao, o avisos, el primer día porque en este día los pontífices, supuestamente utilizando una formula ancestral, avisaban desde el Capitolio si las nonae caerían al séptimo o el noveno día del mes y los idus el 13 ó 15 del mes. No existían semanas propiamente dichas, como hemos citado con anterioridad, aunque se celebraba un mercado cada ocho días, y los días entre mercados se designaban: A, B, C, D, E, F, G y H, que se sucedían correlativamente comenzando a contar con A desde el 1 de enero. Los romanos contaban sus años, en los documentos oficiales, según quien gobernara, reyes cónsules o emperadores. Fue Terencio Varrón quien estableció, definitivamente, que la fundación de Roma había tenido lugar en el año 753 a.e.c. No obstante hubo intentos anteriores como el de Fabio Pictor, que la estableció en el 747 a.e.c.; Polibio, 750 a.e.c.; Marco Porcio Catón, 751 a.e.c.; y Verrio Flaco, 752 a.e.c.; datos que se deben tener en cuenta a la hora de datar hechos. Tito Livio se adhiere a la fecha de Catón, aunque en ocasiones usa la de Fabio Pictor. Cicerón usa el cómputo de Varrón, que al final es el usado por Plinio, y el empleado por los historiadores modernos. Esta era comenzaba el 21 de abril, aunque normalmente se reduce al 1 de enero. Los días festivos del calendario romano eran marcador por el Pontifex Maximus, quien decidía cuando se podían realizar actividades públicas y privadas. En resumen; el calendario desde la época imperial hasta el año 1582 con la reforma del papa Gregorio XIII, era: Ianuarius (30 días), Februarius (28), Martius (31), Aprilis (31), Maius (31), Iunius (30), Iulius (31), Augustus (31), September (30), October (31), November (30) y December (31). Cada 4 años se añade un día extra al mes de Febrero para corregir el desfase con el calendario Astronómico; llamado año bisiesto. calendario juliano Se llama así al creado por Julio César el año 47 antes de Jesucristo (antes de la era cristiana). Si el calendario juliano es el punto de referencia del calendario romano, esto es debido a que la reforma que decretó Julio César puso fin a una situación en algunos momentos caótica. Entre los primitivos romanos, los habitantes de Alba Longa tenían un calendario de 10 meses, cuya duración oscilaba entre los 18 y los 36 días; los de Labinia tenían un año de 374 días distribuido en 13 meses; los etruscos sólo tenían meses lunares. Finalmente se llegó a un calendario de 304 días agrupados en 10 meses: 6 de 30 días, y 4 de 31. Con estas oscilaciones está claro que todos los años había que estar haciendo reajustes. Por empezar, febrero era el último mes del año y en él se hacían los ajustes. En la época de Numa Pompilio cada dos años se intercalaba entre el 23 (el sexto calendas) y el 24 de febrero un mes de 22 o 23 días llamado mercedinus (de mercedem, que entre otras cosas significa "paga", porque ese era el mes en que se pagaba a la servidumbre. Ese sistema daba unos desajustes que debían regular los pontífices; y lo hacían no con criterios astronómicos, sino políticos; con lo que el invierno "civil" acabó cayendo en el otoño astronómico. Fue Julio César, en el año 47 a. de J.C. (707 de la fundación de Roma) quien puso orden en este caos. Por empezar, para que volviese a caer cada estación, con las fiestas y celebraciones correspondientes, en el tiempo astronómico que le correspondía, se vio obligado a hacer el primer año de 445 días. Fe conocido con el nombre de año de la confusión. A partir de ahí ya todos los años eran de 365 días, menos los bisiestos, que eran de 366. Año bi-siesto era aquel en que se repetía (bis) el sexto calendas martii, es decir el 23 de febrero, y se le llamaba bissextocalendas. Con esto se corrigió de forma importante, pero no del todo, la diferencia que iban acumulando el exceso de poco más de un cuarto de día que le sobraba a cada año. No del todo, porque cada 128 años los minutos sobrantes sumaban un día más. El año juliano quedó pues con los 12 meses que hoy conocemos, pero con una pequeña variación: enero, marzo, mayo, julio, septiembre y noviembre (los meses impares) tenían 31 días, y los demás (los pares) 30, ¡incluido febrero en los años bisiestos! Pero, lo que hace la vanidad, Augusto no podía consentir que el mes de julio(en honor de Julio César) tuviese 31 días, y el mes instituido en su honor, agosto, tuviese sólo 30. Así que deshizo el orden de meses alternos, y le puso también 31 días al mes que llevaba su nombre. Se lo tuvo que quitar a febrero, al que dejó con 28 los años no bisiestos, y 29 los bisiestos. Pero tampoco es este el único desajuste del calendario juliano, que al fin y al cabo no es importante para que salgan las cuentas. Es que en los nombres de los meses vuelve a pecar de inconsecuente: los antiguos meses de los romanos, eran: 1º, Martius, de 31 días; 2º, Aprilis, de 30; 3º, Maius, de 31; 4º Junius, de 30; 5º, Quintilis, de 31 (obsérvese que desde este mes hasta el décimo, el nombre es simplemente el del número de orden que ocupan en el calendario); el 6º, Sextilis, de 30 días; el 7º, September, de 30 días; el 8º, October, de 31 días; el 9º, November, de 30 días, y el 10º, el december, de 30 días. Más adelante se añadió un undécimo mes, el Februarius, al final del año; y finalmente el duodécimo, el Januarius, que se colocó al principio del año. Al poner orden Julio César en el calendario, asesorado por el astrónomo alejandrino Sosígenes, no se preocupó de recuperar la coherencia léxica para los meses de september, october, november y december, que dejaron de ser los meses séptimo, octavo, noveno y décimo, para convertirse en noveno, décimo, undécimo y duodécimo respectivamente. Conservaron el nombre ordinal, pero bien desordenado. calendario maya El calendario maya es el nombre dado a un conjunto de calendarios y almanaques creados por la Civilización maya. El mismo calendario maya consistía de tres diferentes cuentas de tiempo que transcurrían simultáneamente: el Sagrado o Tzolkin de 260 días, el Civil o Haab de 365 días y la Cuenta Larga de 144.000 días. El calendario maya es cíclico, porque se repite la cuenta de las mismas fechas y mismas series de años. en el calendario maya se volverían a contar repetidas veces al reiniciar el ciclo correspondiente. Cuenta el tiempo desde el 13 de agosto del 3114 a.C., y detendrá su cómputo el 21 de diciembre de 2012 d.C., terminando así su ciclo de tiempo e inmediatamente comenzando uno nuevo. Lo anterior ha provocado que surja mucha polémica sobre un supuesto "fin del mundo conocido" en el 2012 y el surgimiento de una nueva Era que algunos relacionan con el Códice de Quetzalcoatl. calendario chino Se trata de un calendario lunisolar, es decir, indica el tiempo entre la fase lunar y el año solar. Esta es la principal característica que lo diferencia del occidental, que es solar. Historia El calendario chino tiene su origen en el siglo III antes de Cristo (a. C.) aunque no se sabe con certeza su procedencia exacta ni quien fue el creador. El origen se asocia con el año 2637 a. C. convirtiéndose en el archivo cronológico más antiguo del mundo. En esa época Huang Ti introdujo 5 ciclos de 12 años, cada uno de los cuales se relacionaba con un animal. Algunos historiadores van más allá y sitúan como nacimiento del calendario oriental el siglo II a. C., más concretamente en mitad de la dinastía de los Shang. Posteriormente, se intentó buscar un calendario que marcase las estaciones ya que era fundamental para la agricultura. Así, Ju Chongzchi estableció la duración de los años en 365 días. Cómo funciona El año chino consta de 12 meses de 29 días y medio cada uno. Seis meses tienen 29 días y los seis restantes 30. Reciben el nombre de meses pequeños y grandes respectivamente. Existen años con 5 meses grandes y 7 pequeños y viceversa dando lugar a años de 353 a 355 días. Cada tres años aproximadamente tiene lugar un año embolismal que tiene 13 meses. En este calendario, al igual que en el occidental, el solsticio de invierno se produce en el mes número once. Los meses del zodiaco chino se agrupan en tres bloques: meng primario), tschung (medio) y ki (último) y en cuatro estaciones: tschun (primavera), hja (verano), tsin (otoño) y tung (invierno). Los nombres de los meses se forman con la unión de estos conceptos. Nombre de los meses Los meses chinos también se pueden nombrar como los doce signos del zodiaco chino: calendario azteca Cuando llegó Hernán Cortés a México, el calendario azteca acababa de ser reformado, y el año empezaba el día 1 de Atlacalmaco, que coincidía con nuestro 1 de marzo. No está claro si fue el mes o la “semana” la más antigua unidad de medida de los días. De todos modos, en todos los calendarios de la historia vemos cómo son los días de mercado los que marcan la cadencia de las semanas (en algunas lenguas se usa la misma palabra para denominar la feria o mercado y la semana). Entre las culturas centroamericanas se instituyó la celebración del mercado cada 5 días y por tanto la semana de 5 días (fue la sacralización del número 7 en nuestra cultura lo que determinó que nuestra semana sea de 7 días). La siguiente unidad era el mes de 20 días, con un total de 18 meses al año, que sumaban 360 días. Para completar los 365 días del año solar (366 los bisiestos, que también los tenían) añadían al final del año los 5 (o 6) días llamados nomentemis, que dedicaban íntegramente al placer y la diversión; en esta última semana del año no había feria, para no interrumpir las celebraciones. Algo muy parecido a las saturnales romanas y las navidades cristianas con que se despide el año viejo y se recibe al nuevo. El hecho de que las culturas de centroamérica no hubiesen desarrollado la escritura, no representó ningún impedimento para el desarrollo de un calendario perfecto. Asignaron nombres con los respectivos pictogramas a los 20 días del mes (1 flecha, 2 tigre, 3 águila, 4 cuervo, 5 los cuatro movimientos del sol, 6 pedernal, 7 lluvia, 8 flor, 9 serpiente armada de harpones, 10 Ehecatl (el gran dios Ketzalcoatl en figura de viento), 11 casa, 12 lagartija, 13 culebra, 14 muerte, 15 venado, 16 conejo, 17 agua, 18 perro, 19 mona, y 20 hierba). De este modo era fácil representar el desarrollo del tiempo. Parece que antes de llegar a este nivel de denominación, sólo tuvieron cuatro nombres (como una semana de 4 días) que se iban repitiendo hasta completar el mes. Estos nombres eran ácatl, tepatl, calli y tochtli, que representaban a los cuatro astros (Sol, Luna, Venus, Tierra), a los cuatro vientos, a las cuatro estaciones, o a los cuatro elementos. Parece que desde muy antiguo dividían el año en cuatro estaciones; que se guiaban por los equinoccios y los solsticios; y que dividieron el día en 16 “horas”: 8 laborables, desde la salida a la puesta del sol, y las 8 restantes de descanso. Al igual que ocurrió en el viejo continente, los calendarios avanzaban con las respectivas culturas. Por más que en los mitos respectivos cada uno aparezca como iniciador del tiempo, el caso es que los calendarios maya, nahoa y azteca pertenecen a una misma fuente cultural. En el año 249 a. de J.C, cuando el calendario romano era un auténtico caos, y aún faltaban siglos para la reforma juliana que instituyó los años bisiestos, en ese año se reunieron los sacerdotes de las tribus nahuas para corregir las desviaciones de su calendario, introduciendo el año “bisiesto” (la repetición cada cuatro años del último de los días nomentemis). Esta reunión tuvo lugar en Huehuetlapallan, una de las siete ciudades mexicanas que formaron Chicomoztoc, la ciudad mexicana más importante de los nahuas. Instituyeron también el período de 52 años, formado por cuatro haces o gavillas de años (13 x 4). Con esta ocasión en que ajustaban exactamente el calendario al sol, celebraban una extraordinaria fiesta religiosa en la que se extinguía el fuego viejo y se encendía un nuevo fuego sobre el cuerpo de la víctima humana que con esta ocasión se iba a sacrificar. Todos los fuegos del imperio se extinguían antes de tan gran ceremonia (en épocas, los días nomentemis que la precedían tuvieron carácter de duelo, penitencia y sangrientas disciplinas, simbolizando la preparación para el fin del mundo); y después de la gran oscuridad, llegaba la explosión de la luz: infinidad de antorchas encendidas en el fuego nuevo de la pira del sacrificio, partían en dirección a todas las ciudades y poblados. Es de notar el singular paralelo con la celebración judeocristiana de los jubileos cada 49 años (7 x 7), siendo el quincuagésimo, el año jubilar. EL CALENDARIO DEL SOL El pueblo azteca daba gran importancia al tiempo, que era registrado en dos calendarios: el de 365 dias, xihuitl, que era el solar y o agricola, compuesto por 18 meses de 20 dias, mas cinco dias "inutiles" o "aciagos"; y la cuenta de los destinos de 260 dias, llamada tonalpohualli, que tenia mas bien caracter adivinatorio. Este esta divido en 13 meses de 20 dias cada uno. Cada dia tiene un nombre y se combina rotando con un nmero del 1 al 13, hasta completar los 260 dias (13 veces 20=260). Cada dia con su numeral tiene una carga energetica que lo conecta con la fuerza del cosmos, y esta bajo la proteccion de un dios, se relaciona a un rumbo del universo y a un color, y tiene un augurio asociado. Los nombres de los dias en nahuatl son los siguientes: cipactli, ehécatl, calli, cuetzpallin, coatl, miquiztli, mazatl, tochtli, atl, itzcuintl, ozomatli, malinalli, acatl, ocelotl, cuauhtli, cozcauauhtli, ollin, tecpatl, quiauitl, xochitl. Los 18 meses del calendario solar de 365 dias, recibian los siguientes nombres: atlcahualo, tlacaxipehualiztli, tozoztontli, hueytozoztli, txcatl, etzalcualiztli, tecuilhuitontli, hueytecuilthuitli, tlaxochimaco, hueymiccailhuitl, ochpaniztli, pachtontli, hueypachtli, quecholli, panquetzaliztli, atemoztli, tititl, izcalli y nemontemi. Los méxicas creian que el calendario habia sido inventado por Oxomoco y Cipactonal. Los aztecas dividian el calendario solar en 5 periodos de 73 dias, especie de estaciones a los que llamaban cocij: cocij cogaa, era el tiempo del agua y del viento simbolizado por el cocodrilo; cocij col lapa era el tiempo de las cosechas, representado por el maiz; cocij piye chij, era el tiempo santo o de fiesta, representado por el aguila o el guerrero; cocij piye cogaa, tiempo de secas e inicio del calendario; cocij yoocho, tiempo de las enfermedades y las miserias, representadas por el tigre calendario gregoriano Con todo el jolgorio que armamos en las celebraciones del Año Nuevo, perdemos de vista lo que celebramos. Más o menos como quien va a una boda, un bautizo o un cumpleaños, y ni siquiera sabe de qué va la fiesta, ni en honor de quién se celebra. El caso es que toda cuenta de los años constituye por sí misma la proclamación más solemne y fehaciente de que en el año cero de esa cuenta se inicia una era, que es tanto como decir una forma singular de entender la vida, de entender la humanidad. En nuestra civilización occidental hemos conocido sólo dos eras auténticas: la era "ab urbe cóndita" (la que se inicia con la fundación de Roma), y la era "ab incarnatione Dómini" (desde la Encarnación del Señor), que propuso en el año 527 el monje Dionisio el Exiguo, y que el año 607 asumió como propia el papa Bonifacio IV. Esta fecha se fijó en el 25 de marzo (fiesta de la Anunciación y por tanto de la Encarnación) del año 753 ab urbe cóndita; luego se desplazó hacia el 25 de diciembre y el 1 de enero, en que se conmemora el nacimiento de Cristo (está clara la incongruencia de celebrar en días distintos el nacimiento de Cristo y el principio del año, cuando se pretende que la cuenta de los años empieza en este acontecimiento). Para hacernos una idea de lo costoso que fue llegar al calendario único para toda la cristiandad, no hay más que anotar que en Portugal no se adoptó la era cristiana hasta casi las vísperas del descubrimiento de América. Otras "eras" de menor entidad, de corta duración por tanto, son las que impusieron los romanos a los pueblos conquistados: la era de Augusto en Egipto, la Antíoco-Cesárea en Asia Menor, la era de España, la era de los Anni Augustorum, la de Diocleciano. Y ya en el cristianismo, en la zona de Oriente, la era bizantina, que empezaba el 5509 a. de J.C. (por la cuenta bíblica del principio del mundo). Está claro que mientras se le daba vueltas al tema de la era (del principio de la cuenta de los años), que al fin y al cabo era un tema menor, se iba tirando de Calendario Juliano, el instituido por Julio César en el año 47 a. de J.C. (707 de la era romana, es decir de la fundación de Roma), a la sazón dictador y gran pontífice. En 1582 el papa Gregorio XIII promulgó el nuevo calendario, llamado Gregoriano por ser él su promotor. Habían pasado más de 1.600 años de vigencia del calendario Juliano y los pequeños desajustes se habían hecho muy ostensibles al cabo de tanto tiempo. El calendario civil se había retrasado 10 días respecto al calendario astronómico; por lo que Gregorio XIII tuvo que decretar en 1583 el salto del día 10 al 20 de diciembre. Ese año, diciembre tuvo sólo 21 días. En esencia, la principal aportación de la reforma gregoriana consiste en que la cuenta de los años bisiestos no es rígida como en el juliano; así pues, de la regla general del bisiesto cada cuatro años, se exceptuaban los años múltiplos de 100, excepción que a su vez tenía otra excepción, la de los años múltiplos de 400, que sí eran bisiestos. La nueva norma de los años bisiestos se formuló del siguiente modo: La duración básica del año es de 365 días; pero serán bisiestos (es decir tendrán 366 días) aquellos años cuyas dos últimas cifras son divisibles por 4, exceptuando los años que expresan el número exacto del siglo (100, 200..., 800..., 1800, 1900, 2000...), de los que se exceptúan a su vez aquellos cuyo número de siglo sea divisible por 4. Asimismo se corrigió en el calendario gregoriano la duración de los meses, ya fijada básicamente en el calendario juliano. El año bisiesto fue ya instituido por el calendario juliano, que añadía un día cada cuatro años en el mes de febrero, intercalándolo entre los días 23 y 24. Los romanos llamaban al 23 de febrero, "sexto calendas Martii" (el sexto día antes de las calendas de marzo). Al no permitir la peculiar cuenta y denominación de los días por los romanos "alargar" el mes, sólo les quedaba la opción de "repetir" un día. El día elegido para ser repetido fue el 23 de febrero, el sexto calendas, por lo que a los años en que se repetía (bis) ese día se les llamó bis-sextilis, que nos dio finalmente el nombre de bisiesto. "23-F bis" es un buen recurso mnemotécnico para recordar el origen de la palabra "bisiesto". El Papa Gregorio XIII reunió un grupo de expertos que, después de cinco años de estudios, implantó el calendario que actualmente tenemos en vigor en la sociedad occidental, realizando las siguientes reformas al calendario juliano. Se excluyeron diez días, disponiéndose que el 5 de octubre se contase como 15 de octubre. Se corrigió la duración del año solar, estableciéndose en 365 días, 5 horas, 49 minutos y 12 segundos. Se hizo empezar el año el 1 de enero. Los años seculares se convirtieron en bisiestos sólo si resultaban divisibles por 400, de este modo se ganaba la fracción de un día cada cien años, que en 15 siglos había ascendido a 10 días. El nuevo calendario fue inmediatamente adoptado en todos los países católicos, pero el resto del mundo tardó en aceptarlo, siendo Rusia el último país que lo adoptó en 1918. proximamente calendario indio,calendario islamíco,hebreo calendario sírio,calendario republicano

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¿Cómo será el fin del mundo?
InfoporAnónimo1/20/2012

Pese a lo que indica el libro del Génesis y las antiguas dataciones de la Tierra a partir de la Historia Natural del siglo XVIII, el planeta Tierra se formó junto con otros cuerpos celestes que componen el Sistema Solar, hace 4.560 millones de años y la vida en la Tierra comenzó a gestarse en los Océanos hace unos 3.500 millones de años. Según la teoría del Big Bang, la expansión del Universo y su progresivo enfriamiento, llegará un momento en el que se producirá la denominada muerte térmica del Universo y la vida en la Tierra dejará de existir.Respecto al fin del mundo, se han difundido diferentes teorías y también algunos bulos, la mayoría superados, como el Apocalipsis de San Juan, la amenaza del cometa Halley, las cuartetas de Nostradamus, el efecto 2000 o el calendario maya, que terminaría de forma erronea en el año 2012 de nuestra Era. El Apocalipsis, revelación del último libro del Nuevo Testamento en La Biblia, habla de visiones proféticas de carácter simbólico, donde los seguidores de Dios serían preservados, sus perseguidores castigados y destruido el enemigo llegaría la resurreción de los cuerpos, el Juicio y el establecimiento de la Jerusalén futura, el reino celeste.La amenaza del cometa Halley fue un acontecimiento ocurrido en mayo de 1910, durante los actos de celebración en Argentina del centenario de la Revolución de Mayo. Se esperaba que el cometa que lleva el nombre de Edmund G. Halley, quién encontró que circulaba cerca de la Tierra cada 76 años, pasaría a unos 30.000 kilómetros de la Tierra, lo suficientemente cerca como para ser atraido por la fuerza gravitacional y colisionar contra el planeta. Pese a las predicciones apocalípticas y funestas, el centenario fue celebrado en Mendoza, tras una espera donde miles de personas observaron temerosas los cielos.Las cuartetas de Nostradamus forman un grupo extenso de predicciones interpretadas por sus símbolos de forma variopinta, como para relacionar fragmentos con hechos históricos posteriores a Nostradamus en más de cuatro siglos. Las cuartetas sobre el fin del mundo son quizá las más oscuras profecias, otras como las que tratan -según se ha establecido- sobre el Imperio Británico, Napoleón Bonaparte e incluso el caso Watergate resultan más convincentes.El efecto 2000, fue un esperado bug informático relacionado con las fechas de los ordenadores a partir del año 2000, debido a que el software programado en muchos computadores solamente podría dar fechas que comenzasen por 19. No fue el fin del mundo, aunque si se reportaron algunos incidentes, sin que ello provocase un colapso mundial.El calendario maya, pondría como fecha del fin del mundo el 21 de diciembre del año 2012. Sin embargo, parece que se trata de un error de cálculo difundido por ocultistas modernos, según un artítulo en Yahoo, el calendario maya terminaría su ciclo en el año 4946 de nuestra Era.Hipótesis sobre las causas del fin de la vida en la TierraMuerte térmica del UniversoLa más probable y también la menos atractiva para los defensores del Armageddon, fue una conclusión derivada del segundo principio de la termodinámica, en el siglo XIX, según el cual se determinó que el calor es una energía que fluye entre dos focos donde hay un salto de temperatura, del foco más caliente al más frio hasta llegar a un equilibrio de temperaturas, pese a la interconvertibilidad de energías por el primer principio de termodinámica, el calor sería una energía menos rica para invertir procesos diferente de la energía cinética o la energía eléctrica. Siguiendo la teoría del Big Bang y la expansión del universo, todos los cuerpos celestes se irían enfriando muy lentamente; en el caso del sistema Solar, llegaría un momento en el que nuestra estrella, el Sol, dejaría de dar suficiente calor para mantener la vida en la Tierra. Cuando se llegue a ese equilibrio de temperaturas en el universo, se llegará a este estado de muerte térmica, a menos que exista una fuente calorífica diferente, una estrella que no sea el Sol, para provocar saltos de temperatura.Ludwig Boltzmann en su obra Escritos sobre mecánica y termodinámica se refiere a este fenómeno a partir de la segunda ley de la termodinámica: “el segundo principio anuncia un progreso continuo de la degradación de la energía, hasta que se agoten todas las energías potenciales que pudieran producir trabajo y todos los movimientos visibles del mundo. Todos los intentos de salvar el universo de esta muerte térmica no tuvieron éxito; y para no suscitar esperanzas que no puedo satisfacer, quiero señalar que aquí tampoco haré un intento semejante.”Colisión con otro cuerpo celesteNo es ninguna novedad decir que la Tierra recibe el impacto de pequeños cuerpos celestes como les ocurre a otros planetas y satélites que tienen la superficie poblada de cráteres ya que no tienen atmósfera densa, pero en la Tierra se desintegran por el rozamiento contra la atmósfera y afortunadamente, son pocos los meteoritos que han dejado huella en la superficie terrestre. Se estima sin embargo que es posible que un gran asteroide u otro cuerpo celeste con energía cinética inmensa sea atraido por fuerza gravitacional a la Tierra, resultando suficientemente grande tras su pérdida de materia al atravesar la atmósfera como para impactar en la superficie creando grandes tsunamis por todo el planeta y levantando tanto polvo a la atmósfera que dejaría sin luz solar a la Tierra, enfriando enormemente las temperaturas y acabando con buena parte de la vegetación, por tanto, de la vida.El cine catastrofista ha sido una gran influencia de estos miedos, con películas como Armageddon o Deep Impact, también hay que decir que hace unos 65 millones de años, el impacto de un asteroide provocó la extinción del 70% de todas las especies vivas, los dinosaurios, y dio paso a la era de los mamíferos, de los que surgimos más tarde los humanos. Se han realizado ensayos para desviar asteroides o cometas que pudiesen amenazar la Tierra, tanto pensando en utilizar arsenal nuclear para desmenuzar la materia rocosa, como para desplazar la trayectoria del cuerpo celeste para que no choque con la Tierra. Parece ser que la próxima amenaza se llama asteroide 2004 MN4, que pasará a una distancia de la Tierra de entre 24.000 y 40.000 kilómetros en 2029. En cualquier caso, disparar sobre el cuerpo celeste una vez que se dirija hacia la Tierra, no impediría una explosión como la del evento de Tunguska dejando una zona entorno a 60 km de diámetro calcinada.El sol hace que suban las temperaturas y consume a los planetas cercanosNo sólo se cree en el enfriamiento del Universo, sino en que el Sol aumente de tamaño, se vuelva más brillante, acabe con Mercurio y deje desierta la Tierra tras hacer que se evapore el agua de los océanos. Un artículo poco preciso publicado en BBC news muestra como la superficie terrestre podría parecerse a la de Marte, el llamada planeta rojo, donde se cree que hubo agua líquida en algún momento.Explosión de estrellasSi se produjese una supernova o una hipernova en una galaxia lo suficientemente cercana, la energía liberada por la explosión de la estrella devastaría todo cuerpo celeste a su alcance. Se estima que un evento de esta naturaleza puede ocurrir en nuestra Galaxia cada 200 millones de años, cuando una estrella de grandes dimensiones colapse al finalizar las reacciones termonucleares en su núcleo. Hay estrellas mucho más grandes que el Sol, como CE Tauri, Antares, Betelgeuse, WOH G64, entre otras. Si cualquiera de las estrellas que nos muestran en Abadia Digital colapsase, la energía liberada en el espacio podría acabar con muchos cuerpos celestes, incluida la Tierra.Cosmofobia por el planeta NibiruEn septiembre de 2009, se publicó en AstroSociety un artículo completo escrito por David Morrison, sobre el bulo de la cosmofobia entorno a una catastrofe en el año 2012. Todo comienza según el artículo con la astronomía sumeria, en un periodo histórico anterior a la civilización griega y mayor que el que discurre desde el Imperio Romano hasta nuestros dias. Al parecer Nibiru sería un planeta que orbita para 3600 años alrededor del Sol, los sumerios habrían tomado nota de posiciones de cuerpos celestes durante milenios pero no sabían de las órbitas de los planetas, aunque si conocían Urano o Plutón. Parece más creible para los astronomos que todo sea parte de una conspiranoia de ciencia ficción del New Age que incluyen la creencia de visitantes alienígenas a la Tierra, y que sea una invención del escritor Zecharia Sitchin en su libro El duodécimo planeta, publicado en 1976. De hecho, en el artículo en PDF se contestan muchas preguntas sobre el fin del mundo en 2012 y de algunos hoax difundidos en internet, ya que finalmente, tal planeta no existe.Una alternativa de salvación que probablemente nunca lleguemos a ver ninguno de los que estamos navegando ahora mismo en internet, sería prever la posibilidad de ser atraidos por otra estrella, en una zona más segura del universo o quizá buscar refugio en algún planeta con las condiciones fisico-químicas para que pueda darse la vida.fin del post cualquier comentario que no tenga que ver con el tema sera eliminado

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la filosofía de house
InfoporAnónimo2/8/2012

WILLIAM IRWIN es profesor de Filosofía en el King's College, Pensilvania. Es coeditor de las obras sobre series de televisión La filosofía de los Simpsons, La filosofía de Seinfeld, entre otras, publicadas por Wiley USA HENRY JACOBY enseña Filosofía en la East Carolina University de Greenville, Carolina del Norte. Ha publicado artículos sobre la filosofía de la mente, del lenguaje, la religión y sobre la naturaleza de la percepción moral. Es editor y compilador de la obra original House and Philosophy: Everybody Lies. "Podría decirse que el doctor Gregory House es el antihéroe más desafiante y complejo en toda la historia de la televisión, pero ¿existe algo más que materia gris y ego para este genio engreído? Esta obra analiza la serie Dr. House con el fin de explicar sus bases filosóficas y la conducta extravagante de su protagonista gruñón. Se trata de un personaje compuesto por pedazos de Sherlock Holmes, Sócrates, Nietzsche y la retórica taoísta y no tan retorcido como uno creería. LA FILOSOFÍA DE HOUSE abarca desde Aristóteles hasta el Zen. Fascinará a los devotos de este genio misántropo y su equipo en el hospital Princeton-Plainsboro." El libro es una recopilación de ensayos por diferentes autores, todos ellos con grados académicos en Filosofía que crearon esta original obra la cual consta de 248 páginas y cientos de notas. Es de fácil lectura y no hay necesidad de tener profundos conocimientos previos en filosofía para entenderlo. No es un análisis profundo de cada rama filosófica ni tampoco un listado de frases célebres de House. Sin embargo, se toma a Gregory House, el personaje ficticio, como objeto de estudio y los autores tratan de explicar su extraña conducta desde diversos puntos de vista. Así pues, se le ve desde el punto de vista de Sartre y el existencialismo, de la filosofía de Nietzsche, desde la doctrina Zen, la Taoísta, y se le compara a personajes como Sócrates y Diógenes. Pero no solamente se analiza la personalidad de House, sino la de los que le rodean, haciendo énfasis en la amistad que lo une con Wilson, en la relación que mantiene con la Dra. Cuddy, con Cameron, Foreman y con Chase. El segundo equipo, que aparece en la 4a y 5a temporada, no está presente a pesar de que el libro, tanto en su edición original en inglés como la edición mexicana, es de 2009. link: http://teletrabajoynegocios.com/biblioteca/wp-content/uploads/2013/06/william-irwin-y-henry-jacoby-la-filosofia-de-house.pdf

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