yetylol
Usuario (Argentina)
Bueno, bueno, no pienses cualquier cosa. El puto es un panificado típico de Filipinas. Lee esta nota y tentate El puto es una comida típica de Filipinas, que consistente en un pastel de arroz cocido al vapor. Es similar a un muffin y se come como postre, aunque también es usual en los desayunos. Existen varias recetas para preparar puto, que varían según el tipo de arroz utilizado y el método de preparación. En su forma tradicional, el puto es de color blanco y de textura lisa. Al agregarle otros ingredientes comunes en la gastronomía filipina, como el ñame púrpura (llamado ube) o el pandan (Pandanus amaryllifolius), cambia ligeramente el color y el sabor. En casi todas sus variantes, se le agrega leche de coco. Sabe a arroz ligeramente dulce, excepto cuando se le agrega vainilla. En este caso, el plato resulta mucho más dulce. A pesar de que hay tres maneras de cocinar al puto, su sabor final y textura debería ser el mismo. Su sabor es como el arroz, pero ligeramente dulce. En las recetas que se adiciona vainilla, el plato resultará aún más dulce, pero generalmente sabe como el cornbread (pan blanco con harina de maíz).

Pedro El Romano es el supuesto nombre que adoptará el último papa, según algunas interpretaciones de las conocidas como Profecías de San Malaquías Muchos católicos dan crédito a dichas profecías, de ahí su relevancia y popularidad. Según las mismas, el último papa sería conocido como Pedro El Romano, tratándose del segundo pontífice en llevar este nombre después del primero de todos, que fue San Pedro. Este personaje aparece relacionado con el fin del mundo y la segunda venida de Cristo. A este papa le corresponde el último lema que, extrañamente, Malaquías no enumeró como a los otros 111 papas anteriores. Su lema es el más extenso, detallado y descriptivo, indicando ello que el supuesto último papado no sería igual a ninguno de los anteriores y que se enfrentaría a eventos extraordinarios no sucedidos desde los inicios de la iglesia. Malaquías indica en el lema que la iglesia volvería a ser perseguida como en los tiempos de los emperadores romanos. El lema expresa: "In persecutione extrema S.R.E. sedebit. Petrus Romanus, qui pascet oues in multis tribulationibus: quibus transactis ciuitas septicollis diruetur, & Judex tremedus iudicabit populum suum." Finis. En castellano, el lema expresa: "Durante la persecución final de la Santa Iglesia de Roma reinará Pedro el Romano, quien apacentará a su rebaño entre muchas tribulaciones, tras lo cual, la ciudad de las siete colinas será destruida y el Juez Terrible juzgará al pueblo." Fin Distintas interpretaciones No faltan quienes dudan de la autenticidad de las profecías. Asimismo, entre los que sí dan crédito a las mismas, existen múltiples interpretaciones sobre este supuesto último papa. Sobre la destrucción del la ciudad de siete colinas se ha pensando desde la destrucción de la ciudad de Roma hasta la destrucción física y doctrinal del Vaticano y con él el fin mismo de la Iglesia Católica. Una segunda interpretación afirma que Pedro II (El Romano) decidiría cambiar la sede del papado de Roma a Jerusalén, por ser esta ciudad cuna de la fe cristiana.1 Se han comparado las Profecías de San Malaquías con otras supuestas profecías. En 1914, al agonizar, el papa Pío X supuestamente expresó: He visto a uno de mis sucesores de igual nombre, huyendo entre los cadáveres de sus hermanos. Se refugiará de incógnito en alguna parte, y después de un breve respiro, morirá de muerte cruel.2 Existe una teoría según la cual Pedro Romano sería Tarcisio Bertone, actual secretario de Estado del Vaticano, cuyo segundo nombre es Pietro (Pedro en italiano) y nació en la localidad de Romano Canavese.
El 6 de agosto de 1997 Bill Gates hacia su famosa aparición en la pantalla gigante de la MacWorld Expo detrás de Steve Jobs para anunciar la compra de 150 millones de dólares en acciones para contribuir a salvar a Apple. La imagen gigante del entonces enemigo acerrimo de Apple empequeñeciendo a Jobs y anunciando que iba a proporcionar un chaleco salvavidas para Apple, cobra en estos tiempos de crisis un interesante significado, con Apple viento en popa y Microsoft bajando ingresos. En la MacWorld Expo de Boston, el 6 de agosto de 1997, se vivieron emociones contradictorias, se pudieron escuchar abucheos, aplausos, gritos de apoyo, silencios tensos… Concurrieron dos acontecimientos importantes para la historia de Apple. Por un lado retornaba el hijo pródigo. Steve Jobs, que había sido apartado en 1985 de la directiva de la compañía, volvía para dar esperanzas con un plan de recuperación ambicioso. link: http://www.youtube.com/watch?v=WxOp5mBY9IY&feature=player_embedded En pleno show en el que los aficionados celebraba su reaparición como posible salvador, Jobs comenzó a hablar de Microsoft, ante la sorpresa y el rechazo de algunos. Y entonces dijo "Necesitamos deshacernos de algunos conceptos. Necesitamos deshacernos del concepto de que para que Apple gane Microsoft tiene que perder". Era el preludio al segundo acontecimiento histórico del día. Bill Gates aparecía entonces acogido por sonoros abucheos en una pantalla gigante para anunciar a los fans de Apple que su compañía iba a comprar 150 millones de dólares en acciones de Apple sin derecho a voto. La conmoción entre los aficionados fue grande, Bill Gates era la imagen del enemigo natural de Apple y para desconcierto de los asistentes estaba tendiendo un bote salvavidas a una compañía que atravesaba unos difíciles momentos económicos. Hay que tener en cuenta que en esos momentos el enfrentamiento entre Apple y Microsoft había llegado a los tribunales. Apple había denunciado que Microsoft había copiado elementos del sistema operativo de los ordenadores Mac para incorporarlo a su propio Windows. Las relaciones entre ambas compañías eran más que tensas, hasta que llegó Steve Jobs. Por parte de Apple el acuerdo suponía el apoyo de la compañía durante cinco años al Office para Mac y la incorporación de Internet Explorer como navegador por defecto, aunque no el único, además de cruce de pantentes y colaboración en el desarrollo Java. Lo que no apareció en la pantalla gigante del palacio de congresos de Boston fue la renuncia de Apple a seguir con el pleito por la apropiación de elementos del sistema por parte de Microsoft. Como dijeron entonces muchos analistas, Apple necesitaba a Microsoft mucho más de lo que Microsoft necesitaba a Apple. La renuncia al juicio no puede considerarse significativa, pues seguramente Microsoft habría podido llegar a un acuerdo por mucho menos de los 150 millones que invirtió finalmente en la compañía. Por otra parte el apoyo de Apple al Office e Internet Explorer para Mac, no deja de ser anecdótico para una empresa con la cifra de negocio que manejaba entonces Microsoft. Algunos analistas apuntaron que las autoridades antimonopolio de Estados Unidos estaban apretando las tuercas a Microsoft y que posiblemente la desaparición de Apple le habría traído más problemas que la cuota de mercado que podría arrebatar a Microsoft si sobrevivía. En cualquier caso no se puede descartar el factor personal. Con el tiempo hemos sabido que Steve Jobs y Bill Gates se respetan, incluso se admiran. En una entrevista conjunta en All Things Done, los dos personajes se intercambiaron elogios y muestras de admiración. Es posible que simplemente Steve Jobs se presentara en el despacho de Bill Gates y le dijera "tengo un proyecto, pero necesito ayuda" y que Gates se la ofreciera. Lo que parece seguro por comentarios que se le atribuyen, es que si Steve Ballmer hubiera ocupado ese mismo despacho no hubiera concedido esos 150 millones de dólares. Esos 150 millones suponían entonces el 6% de las acciones de Apple. Permitieron a Steve Jobs poner en marcha sus proyectos estratégicos como el nuevo iMac, reducir las líneas de producto y cambiar la imagen de la compañía. Es posible que sin ese bote salvavidas de Microsoft no hubiésemos visto nacer iconos como el iMac, el iPod, el iPhone… Mientras su enfrentamiento sigue con golpes recíprocos en los anuncios para televisión, ambas compañías tienen otras cosas de las que preocuparse. Una compañía a la que en 1997 aún le faltaba un año por nacer domina las búsquedas en Internet y amenaza con entrar con fuerza en mercados como el de los navegadores o los sistemas operativos. Google puede convertirse en el enemigo común.