yoven
Usuario (Argentina)
La sociedad neoliberal argentina Esto fue la decada del 90 en la Argentina. No volvamos. Macri es esto y mucho peor, investiga, porque si no despues lo pagamos todos los argentinos.
Cualquier comentario que no tenga que ver con los dichos aqui expuestos, sera borrado. No pierdan el tiempo, tienen millones de posts para decir burradas, aca se argumenta o ignoren este post... link: https://www.youtube.com/watch?v=vWal8WlQX0M Pérez Esquivel dijo que votará a Scioli y criticó a Macri 06-11-2015 - El Nobel de la Paz habló del balotaje: marcó críticas a los candidatos pero resaltó que plantean dos modelos de país diferentes. El premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel anunció hoy que votará por Daniel Scioli en el balotaje presidencial del 22 de noviembre. Si bien aseguró cual será su voto, no escatimó en marcar algunas críticas para ambos candidatos, asegurando que "presentaron sus programas y propuestas sobre el país, pero guardaron silencio sobre problemas centrales". Sin embargo dejó en claro que a su entender existen dos modelos de país muy distintos: "En este ballotage se confrontan dos modelos de gestión diferentes: uno con un Estado que busca estar cada vez más presente en la economía y haciendo prioridad en las políticas sociales, y otro que quiere dejar todo librado al mercado y el destino de millones de argentinos atado al mandato de los consultores externos", expresó en un escrito que publicó en su web y redes sociales. En dicho texto, Pérez Esquivel añadió que "sólo uno de los candidatos habla de integración regional latinoamericana" y dice que se debe "fortalecer el Mercosur, la Unasur, la Celac" y proyectos como el Banco del Sur, y "por eso voy a votar a Daniel Scioli con los compromisos que ha tomado". Además, aludió a "hechos graves", entre los que mencionó a "las patotas de la UCEP, la represión en el Hospital Borda, el aumento de mortalidad infantil, la mención de Macri de los derechos humanos como 'un curro' y la cuadruplicación de la deuda externa" de la ciudad de Buenos Aires. "El kirchnerismo tuvo cosas buenas y malas. Lo bueno lo hemos apoyado y lo malo lo hemos criticado, quedan muchas asignaturas pendientes. Pero el PRO apoyó todo lo malo y se opuso a todo lo bueno en todos estos años", explicó Pérez Esquivel respecto de las valoraciones políticas con las que decidió su voto. "La democracia es esto y mucho más, es profundizar la igualdad respetando los derechos establecidos en nuestra Constitución y fundamentalmente fortalecer las instancias participativas para que los funciona. Balotaje Argentina 2015. Opina contra Macri: Adolfo Pérez Esquivel Hay que votar y no hacerse el oso POR ADOLFO PÉREZ ESQUIVEL Premio Nobel de la Paz Hoy enfrentamos una encrucijada a pocos días del ballotage que define el rumbo que va tomar el país, nadie puede ser indiferente, hacerse el oso y ponerse a invernar. Personalmente soy crítico de la democracia delegativa, que votemos presidente cada cuatro años no es sinónimo de democracia ni tampoco que haya alternancia de partidos por el mero hecho de alternar. La democracia es esto y mucho más, es profundizar la igualdad respetando los derechos establecidos en nuestra Constitución, y fundamentalmente fortalecer las instancias participativas para que los funcionarios electos no olviden que son servidores del pueblo y no al revés. Los candidatos presentaron sus programas y propuestas sobre el país, pero guardaron silencio sobre problemas centrales. Tuvieron “olvidos intencionados” sobre problemas candentes que requieren definiciones. ¿cómo van a desconcentrar y desestranjerizar nuestra economía? ¿cuando van gravar las multimillonarias rentas financieras? ¿cuándo van a recuperar nuestra industria y nuestros ferrocarriles? ¿cómo van a recuperar los bosques y la tierra ante la expansión de los monocultivos? ¿que modelo energético sustentable proponen para respetar a la Madre Tierra y no contaminar a los pueblos? ¿qué garantías tenemos de que las empresas multinacionales que dañan a nuestro pueblo, como Barrick Gold, no tengan impunidad? Más allá de muchos parecidos, en este ballotage se confrontan dos modelos de gestión diferentes: uno con un Estado que busca estar cada vez más presente en la economía y haciendo prioridad en las políticas sociales, y otro que quiere dejar todo librado al mercado y el destino de millones de argentinos atado al mandato de los consultores externos. Un gobierno que no controla los bienes y recursos del pueblo y los entrega a la voracidad de empresas extranjeras, es un país que pierde su soberanía, y los gobernantes se vuelven simples gerentes de las empresas trasnacionales. Este 2015 se cumplen 10 años del rechazo al ALCA en Mar del Plata. Un paso muy importante para no quedar subordinado a los EE.UU. y ser re-colonizados. En esta elección también están en discusión las definiciones sobre las alianzas continentales e internacionales. La UNASUR debe ser fortalecida para proteger y rechazar los intentos de golpes de Estado en el continente (Bolivia, Ecuador, Paraguay, Honduras, etc.) y sentar bases para la defensa de las democracias. Sin embargo, sólo uno de los candidatos habla de integración regional latinoamericana. Sólo uno dice que hay que fortalecer el MERCOSUR, La UNASUR y la CELAC y los futuros proyectos como el BANCO SUR. Frente a esta situación que vive el país soy un “pesimista-esperanzado” y creo que no estoy solo, que hay muchos compatriotas en la misma situación, que están dispuestos a buscar y votar lo mejor posible, en esta elección o en la que viene. Por eso voy a votar a Daniel Scioli con los compromisos que ha tomado. El Kirchnerismo tuvo cosas buenas y malas. Lo bueno lo hemos apoyado y lo malo lo hemos criticado, quedando muchas asignaturas pendientes. Pero el PRO apoyó todo lo malo y se opuso a todo lo bueno en todos estos años. Un gobierno nacional no puede golpear y expulsar a los indigentes como hizo la UCEP en la ciudad, reprimir dentro de hospitales como lo que ocurrió en el Borda, aumentar la mortalidad infantil siendo un distrito rico, convertirse en agente de empresas trasnacionales inmobiliarias, decir que los derechos humanos son “un curro”, cuadruplicar la deuda externa como hizo en la CABA, ni aislarnos de nuestros hermanos latinoamericanos, perjudicando el imprescindible proceso de unidad regional de cara al mundo. Los gobiernos pasan y los pueblos quedan, por eso en esta nueva etapa, suceda lo que suceda, seguiremos luchando para que el pueblo argentino sea cada día más protagonista y constructor de su propia vida y de su propia historia. Adolfo Pérez Esquivel
La sociedad neoliberal argentina Esto fue la decada del 90 en la Argentina. No volvamos. Macri es esto y mucho peor, investiga, porque si no despues lo pagamos todos los argentinos.

La pregunta por los sueldos de 678 Por Dante Palma En los últimos años ha sido recurrente la embestida de periodistas de corporaciones mediáticas y de algunos zonzos útiles en torno al dinero que cobran los panelistas de 678. La que instaló el tema fue una periodista llamada Silvia Mercado que, como dice la canción, debe creer que “escrúpulo” es un parásito del alacrán. Tal periodista mintió al afirmar que en 2010 los panelistas cobraban entre “40000 y 80000 pesos mensuales”. En aquel año, los sueldos de los panelistas eran de alrededor de un quinto de las cifras antes mencionadas, cifras que, incluso en 2015, cinco aumentos mediante, sigue estando groseramente por encima de lo que percibimos quienes allí nos desempeñamos. Sin embargo, lo que me interesa analizar es qué es lo que está detrás de la pregunta acerca de cuánto cobran los panelistas de 678 pues usted notará que a los únicos periodistas a los que se interpela de esa manera es a aquellos que trabajamos en ese programa. Quienes indican que tal interpelación obedece a que somos empleados públicos mienten al igual que lo hiciera Silvia Mercado, porque los panelistas no tenemos ninguna relación con la TV Pública: fuimos contratados por la productora privada PPT. Lo que sí es público y, en tanto tal, está disponible en la web, son los contratos entre el canal público y la productora privada. Pero los contratos de los panelistas no tienen por qué ser públicos pues son contratos entre privados. Perdón por la autorreferencialidad pero, en mi caso, no tendría problemas en hacer público mi contrato. Sin embargo, lo haré con una sola condición: que todos los periodistas que lo exigen muestren los suyos también. Pues las condiciones son las mismas ya que todos hemos establecido contratos entre privados: algunos con una productora que lleva su producto a un canal estatal y otros directamente con canales privados o con productoras que llevan su producto a canales privados. Yo los muestro pero quiero también que me muestren los de ellos, especialmente porque calculo que la gran mayoría cobra más que cualquiera de los panelistas de 678. Y no me refiero a las grandes figuras del establishment periodístico como los Lanata, los Nelson Castro o los Majul, quien hace pocos días fue denunciado por cobrar millonarias sumas, en algunos casos, a través de contrataciones directas por parte del Gobierno de la Ciudad. Apunto incluso a cualquier conductor de segunda línea de noticiero de canal de cable. Pero volviendo al punto, ¿saben qué hay detrás de la pregunta sobre cuánto cobra un panelista de 678? Una visión autoritaria de la verdad. ¿Cómo? ¿Qué tiene que ver el monto de un sueldo con una visión acerca de la verdad? Efectivamente, quien interpela a un panelista de 678 respecto de su sueldo y no interpela del mismo modo a empleados de la TV Pública y la Radio de la Ciudad (que sí tienen contratos con el Estado, es decir, que sí son empleados públicos), o a cualquier periodista que trabaja en medios privados y estableció un contrato entre privados (como lo hicieron los panelistas de 678), está dando a entender que los que defendemos una verdad relativa que era, en líneas generales, afín a la del gobierno saliente, lo hacemos por ser corruptos. En otras palabras, se supone que la verdad es una sola y que la posee el periodista crítico del kirchnerismo. Tal periodista no dice hablar desde una verdad relativa sino desde una única Verdad a la cual llega gracias a cumplir con las condiciones de ser neutral, objetivo e independiente. Gracias al autoritarismo que supone toda concepción de la verdad que se presente como única, desde Platón hasta la fecha, quien no está de acuerdo con ella o bien es ignorante o bien defiende cínicamente una mentira gracias a recibir favores a cambio. Pero como ni los más acérrimos detractores de 678 pueden afirmar que a los panelistas les falte formación, se acude a la segunda opción, esto es, la de acusarlos de corruptos. Y funcional a esa acusación es, por supuesto, la de mentir acerca de los montos que reciben. Porque afirmar que hay comunicadores que defienden una postura tolerando todo tipo de agravios y estigmatizaciones, en la mayoría de los casos, cobrando menos que lo que cobra un camionero (con todo respeto por los camioneros, claro), debilitaría enormemente la línea argumentativa de la perspectiva autoritaria de la verdad que aquí denuncio. Los panelistas de 678 tenemos diferencias ideológicas pues hay progresistas, peronistas, más de izquierda o más de centro; también tenemos diferencias en cuanto a la formación pues algunos son periodistas y defienden al periodismo en tanto tal y aquellos que no lo somos solemos tener una actitud más escéptica al respecto. Generalmente coincidimos pero a veces no. Sin embargo, en todos los casos, no hay ninguna razón para suponer que cada vez que opinamos lo hacemos con menos convicción que la que poseen los comunicadores que piensan radicalmente opuesto a nosotros. Es más, a pesar de que esos periodistas, en general, cobran más que nosotros, por lo menos desde mi punto de vista, considero que defienden las posturas que defienden por estar convencidos y no porque sean ignorantes o corruptos. Y si lo hicieran por ignorantes o corruptos, en realidad, poco importaría, pues lo que se debate en el ámbito público son las argumentaciones y no las razones últimas por las que alguien sostiene lo que sostiene. En este sentido, si Jorge Lanata hubiera cambiado de posición por mercenario, si Nelson Castro diagnosticara a distancia y le hablara a la presidenta por narcisismo o si Luis Majul fuera vocero de Macri por recibir pauta oficial o por fervor obsecuente, poco importa. Importa, en todo caso, las razones que utilizan para defender lo que defienden. Es eso lo único que a mí me interesa discutir. Por eso es que considero que se equivocan quienes dicen que, por ejemplo, Niembro defendía al macrismo por obtener dinero a cambio. Más bien, creo yo, es al revés: es porque Niembro siempre fue un “neoliberal populista” que se acercó naturalmente al macrismo. Pero, insisto, aun si no fuese así, no es eso lo que importa. Para finalizar, es curioso que, en nombre de la pluralidad, periodistas exijan el fin de un programa periodístico. También es curioso que una de las promesas de campaña del actual presidente haya sido quitar del aire un programa de TV y que, en el primer debate presidencial de la historia, se haya utilizado como un agravio el hecho de ser panelista de ese programa. Por todo esto, si queremos seguir viviendo en democracias heterogéneas y plurales como las que hemos sabido forjar en Occidente, debemos hacer un esfuerzo por pensar en términos de verdades relativas o, si se quiere, debemos aprender que hay tantas verdades como perspectivas. Que haya relatividad o perspectivas no significa desprenderse de las convicciones o suponer que todo vale lo mismo. Es más, defender una verdad relativa es compatible con la suposición de que el otro está equivocado porque evidentemente, cuando cada uno de nosotros defiende una posición, considera que la otra está equivocada. Sin embargo, debemos asumir la falibilidad, tener la capacidad para revisar nuestras opiniones partiendo de la base de que la convicción no nos garantiza estar en lo cierto, y abandonar la idea de que el hecho de que exista gente que no piensa como nosotros solo puede entenderse por razones de ignorancia o corrupción.
La cultura no tiene dueño Por Jésica Tritten * Como corresponde a una nueva gestión, es totalmente atendible que ésta intente proponer una impronta propia sobre la base de un proyecto exitoso y reconocido por la sociedad argentina y la comunidad internacional como es el caso de Canal Encuentro. Es normal, es democrático, es republicano, cuestiones con las que sí comulgamos quienes hemos fundado, creado y establecido las líneas rectoras de la señal. En una nota de opinión firmada por Luis Gregorich en La Nación (aquí http://www.lanacion.com.ar/1863040-que-hacer-con-los-medios-publicos .) propone una suerte de “decálogo novedoso de propuestas superadoras” para esta nueva etapa. Como no tengo pruebas de la mala fe, voy a concentrarme entonces en el desconocimiento absoluto de Luis Gregorich acerca de la riquísima programación de Canal Encuentro, que cuenta con premios internacionales del más alto nivel y forma parte de un grupo de señales del más alto prestigio mundial. Gregorich, con un estilo de refundación comienza, primero, con el lugar común de todos aquellos que hablan de un medio público: la BBC. Durante más de dos años, antes de la emisión de Canal Encuentro, recopilamos procesos, comparamos estructuras de funcionamiento y, claro, la BBC fue una referencia ineludible. Tal es así que quien conoce el funcionamiento de la señal entiende que su proceso de producción delegada, los contenidistas y los procesos de producción supervisados por especialistas provienen del estilo británico de la BBC, pero también del Channel Four, cuyos representantes han visitado en varias ocasiones las oficinas de la señal. Otra de las referencias, cuando se habla de televisión de calidad, es la canadiense, como la National Film Board, socio estratégico en coproducciones de vanguardia vinculadas a las de convergencia tecnológica y Transmedia. Aquí, el link de la exitosa coproducción: http://primal.encuentro.gob.ar/es En otro pasaje, otra de las “propuestas novedosas” es la realización de una serie enteramente dedicada a Sarmiento. Insisto, si se conociera la materia de la que se habla, Gregorich sabría que ya en 2012 nos dedicamos a la faena de producir esta serie, conducida por Alejandro Awada. En este programa nos acercamos al escritor, estadista, militar, viajero, intelectual, prócer incómodo, tan alabado como discutido. Para unos demócrata, para otros conservador, desbocado, sincero, educador y soberbio, con un ojo en la patria y el otro mirando a Europa. Domingo Faustino Sarmiento contiene en sus múltiples vidas muchas de las contradicciones de su tiempo. Protagonista de aquel país en ciernes, pero también figura de lo que hoy es la Argentina, más de un siglo y medio después. Otros tiempos, otros hombres, los mismos debates y pasiones. El link para ver libremente los 8 capítulos de 26 minutos es éste: http://www.conectate.gob.ar/sitios/ ... Claro que la importancia de Sarmiento no sólo culmina en una serie y por eso programas sobre filosofía política argentina, Presidentes argentinos, series sobre pedagogía, entre otras líneas de trabajo y con los especialistas más reconocidos por la Academia pero también por la divulgación, formaron parte de la programación de todos estos años que enriquecieron con sus miradas totalmente disímiles la figura de un prócer inigualable, polémico, único. En un tercer pasaje, una propuesta posible es la “evolución de nuestra sociedad argentina”, desde la inmigración hasta nuestros días. Claro que hemos hecho este tipo de producciones, como se puede apreciar en Cultura y Nación (19101940) http://www.conectate.gob.ar/sitios/ y Sociedad y Cultura desde 1960 http://www.conectate.gob.ar/sitios/ ... Estos capítulos pertenecen a una serie ambiciosa, que trata la historia de nuestro país durante todo el siglo XX con más de 30 capítulos y dos temporadas. Claro que no sólo de inmigración está compuesta nuestra sociedad y por eso dedicamos muchas series a la divulgación de los sectores populares y originarios en el proceso de organización nacional durante el siglo XIX, con grandes series. Las comunidades originarias, los afrodescendientes, los mestizos y los pobres formaban lo que se denominaba el “bajo pueblo”. Una introducción a la historia de estos sectores populares –la mayoría de la población de esa época– para saber que nuestro pasado no fue sólo producto de la acción de un pequeño grupo, ni de la inmigración únicamente, sino de una experiencia colectiva. http://www.conectate.gob.ar/sitios/ En el marco de esta “novedosa” propuesta, Gregorich también cita que sería conveniente convocar a Juan José Campanella (que dirigió y protagonizó varias series en el canal, la más querida por el público es Entornos Invisibles, una gran serie de divulgación científica http://www.conectate.gob.ar/sitios/ Gregorich propone, también, una serie sobre los ríos ya que “determinan la fuente de la vida y se desarrollan las culturas de los hombres”. Con la misma concepción, desarrollamos en 2011 Biografía de un río, donde en 13 capítulos se realiza un viaje por el río de la Plata, el Paraná y el Paraguay, desde Buenos Aires hasta Asunción del Paraguay, a la manera de una crónica moderna en la que convergen tanto referencias a los relatos fundadores como los debates sobre los efectos que la actividad económica produce en el medio ambiente y, también, en la vida cotidiana de los pueblos costeros. http://www.conectate.gob.ar/sitios/ Con evidente sentido común, Gregorich propone que ya que “hemos hablado de los ríos argentinos, esto equivale a invocar a Juan José Saer, el mejor escritor de su generación y el más apegado a su paisaje de aguas y orillas”. El escritor, además e estar presente en decenas de capítulos sobre literatura argentina (ejemplos aquí con El Entenado http://www.conectate.gob.ar/sitios/ aquí http://www.conectate.gob.ar/sitios/ se encuentra en la programación de canal Encuentro durante su primera temporada, en 2007, con una joya para el acervo cultural nacional: una de las últimas entrevistas del escritor antes de su muerte: http://www.conectate.gob.ar/sitios/ Termina Gregorich su decálogo de porpuestas con este párrafo: “El protocolo para el debate está presentado. A las ideas expuestas pueden oponerse otras. Lo importante es ir construyendo, paso a paso, sin prepotencia, una política de información y de contenidos culturales que encarne la democracia republicana y social en la que pretendemos vivir.” A título personal, suscribo cabalmente con esta conclusión. Sólo agregaría que sería prudente que quienes presenten propuestas superadoras sobre una temática, en este caso los tan mentados “medios públicos” conozcan empíricamente el objeto de estudio del que hablan, no sólo porque el ejercicio de “hablemos sin saber” invalida cualquier propuesta que se presente como seria (y en este caso, quien queda invalidado intelectualmente es el que presenta propuestas ya realizadas y sólo se lesiona a sí mismo) sino porque descalifica a grandes equipos de trabajo, pensadores, realizadores, trabajadores de la cultura que ya investigaron y ejecutaron con solvencia, con reconocimientos en premios y certámenes nacionales e internacionales y sobre todo, con la convicción democrática de que los temas de la cultura no tienen dueño. * Ex directora del Polo Educativo de educ.ar.
Los ¨Revolucionarios¨ Mitristas Por Hugo Presman La muchachada alegre del diario La Nación, “los revolucionarios mitristas”, nos quieren hacer creer que se han opuesto al kirchnerismo porque fue una fantochada, un artificio verbal, una revolución apócrifa, y su función ha sido desenmascarar esa impostura ante “la gente” (¿por qué no ante “el pueblo”, en su nueva versión revolucionaria?). Si no fuera que lo hacen desde el diario más conservador y reaccionario del país; que apoyó todos los golpes de estado; que estuvo en la vereda de enfrente de todos los gobiernos populares; que fue socio (Papel Prensa) y propagandista del terrorismo de estado; que aboga permanentemente por la liberación de los inspiradores y ejecutores de la mayor tragedia argentina, y cuyo fundador, Bartolomé Mitre, fue un genocida que exterminó dos tercios de la población paraguaya en la infame guerra de la Triple Alianza. Envuelto en la bandera de la libre empresa fueron beneficiarios del monopolio de la fabricación de papel para diario; sostenedores del “periodismo independiente” le plantearon un ultimátum al por entonces posible presidente Néstor Kirchner bajo amenaza que de no cumplirlo no duraría un año, y entre cuyas exigencias figuraba la de no seguir los juicios por la violación a los derechos humanos; que bajo la bandera de la independencia del Poder Judicial hace más de 10 años son beneficiarios de una cautelar que los ha salvado de abonar más de trescientos millones de pesos; y que en nombre de la diafanidad, la presunta propietaria de la Tribuna de Doctrina es una empresa llamada Barton Corp, con sede en un paraíso fiscal como la isla Gran Caimán. Alguien podrá alegar que un trabajador de La Nación, un periodista raso, no es responsable de la historia de su empleador, lo cual es cierto; pero esto no corre para sus directores, accionistas y gerentes, periodistas estrellas y columnistas permanentes. Desde Claudio Escribano a Joaquín Morales Solá, desde Jorge Fernández Díaz a Carlos Pagni, desde Enrique Valiente Noailles a Jorge Oviedo, desde Pablo Sirvén a Carlos M. Reymundo Roberts, para mencionar sólo algunos, que son transmisores y traductores en el presente de una historia infame de 145 años. Cuando uno se afilia a un partido, se hace cargo de toda su historia, sin beneficio de inventario. Cuando se hace socio o hincha de un club de fútbol, por ejemplo un hincha de River, no puede decir que su paso por la B no le incumbe porque entonces no era socio o hincha. De manera que cuando los columnistas estrellas del diario fundado por el inspirador de la historia oficial, corren hipócritamente por izquierda a gobiernos populares, bañándose en agua bendita, mientras se visten ( se disfrazan) de republicanos, dan lecciones de moral, enarbolan la transparencia, está claro que es un relato fraudulento y febril. El licenciado en filosofía Enrique Valiente Noailles describió el cambio de gobierno: “Por eso, a partir de ayer, para nuestra democracia sucede como si hubiera ingresado en un nuevo milenio, que deja atrás el oscurantismo medieval, las cruzadas con que se ha combatido a los infieles, las pretensiones monárquicas, la torpeza de concebirse como el punto de llegada de la historia. El día de ayer pareció inaugurar también la división entre dos usos de la palabra: supuso el fin de la retórica vacía en pos de una mayor sinceridad. Supuso el fin de la ideología como corset dentro del cual se obliga a entrar a los hechos, en pos de su pragmático reconocimiento.” Jorge Fernández Díaz que todos los domingos se refería a Cristina Fernández como la “patrona de Olivos” escribía ya por agosto del 2013: “A nadie puede extrañar, a estas alturas, que un movimiento de origen feudal tenga aversión por la libertad de prensa. Tampoco que una revolución verbal ponga tanto énfasis en dominar las palabras.” Joaquín Morales Solá escribió en estos días: “Lo que se vio ayer en la capital de la Argentina fue el reverso de una moneda gastada durante más de una década. Un presidente que prefirió la síntesis, que es de agradecer después de tanto palabrerío inútil, para mencionar los problemas concretos del país sin echarle la culpa a nadie y sin insultar a nadie. Una familia normal que accede al poder tras una década en la que marido y esposa disputaban el poder y los hijos eran empujados hacia la lucha política. Un presidente que saludó como corresponde a las delegaciones extranjeras y no hizo excepción de trato con nadie, aun cuando se sabe que entre esos dignatarios había algunos más cercanos a él que otros. Lo extraño, en fin, fue la normalidad. Una normalidad saludada por una multitud inesperada…… El Presidente usó un tono moderado y palabras suaves, comparadas sobre todo con su antecesora, para anunciar un terremoto político: que todo cambiará…… Ha concluido una era, cargada de perseguidos políticos, de divisiones sociales y de privilegios inmerecidos….. A Macri le queda una carta importante por jugar todavía: difundir el balance del país que recibió.” Está claro que la alegre muchachada de La Nación se cree protagonista de la resistencia a una brutal dictadura, “cargada de perseguidos políticos” y que el nuevo gobierno “deja atrás el oscurantismo medieval”. Esto está en línea con el discurso que baja Mauricio Macri, que en reiteradas oportunidades, una de las cuales fue el encuentro con doce intelectuales, afirmó según La Nación: “ Estoy contento, siento que hemos hecho una gran parte de lo que habíamos comprometido en la campaña, que tiene que ver con empezar a liberar a la Argentina para que pueda volver a crecer” Jorge Fernández Díaz se desorienta y piensa que La Nación es el diario del Frente de Izquierda porque escribe bajo el título “La revolución teatral pasa a la resistencia”: “El problema de inventarse una revolución, actuando como un caballo de Troya dentro de la democracia, es que un día la gente se harta y, simplemente, cambia de canal. Entonces resulta que de repente el castillo no era de piedra, sino de naipes. Aunque nefasto para las sociedades civiles y dramático para los viejos populistas, el desalojo brusco e ilegal del poder que se producía en la siniestra era del partido militar les permitía a los desalojados practicar la victimización heroica y, sobre todo, el consuelo de haber representado hasta el último minuto la voluntad popular. Estos neopopulismos posmodernos deben, en cambio, retirarse derrotados por esa misma voluntad, y no saben cómo relatar la salida por tirante. El pueblo es el rey. Y ese rey caprichoso los pasó a degüello. ¿Cómo encajar en el relato tremenda traición y semejante hecatombe?” Fernández Díaz omite virginalmente que el medio del que es estrella es el que solicitaba, en compañía de otros, que los militares intervinieran y luego de apoyarlos, silenciaba sus fechorías. El kirchnerismo no fue una revolución y nunca tuvo el desparpajo de asumirse como tal. El kirchnerismo, el peronismo, en un país semicolonial como caracterización política y subdesarrollado en su conceptualización económica, fueron los intentos más sólidos de un desarrollo capitalista con distribución de ingresos hacia los sectores populares y ampliación de derechos, política exterior independiente, que paradojalmente lo enfrentó ferozmente con quienes debieran consumar una revolución burguesa y en su ceguera fruto de una educación colonial y alienación social los enfrentaron, derrocando a uno con los tanques y aviones y al otro desplazaron con los votos. En ningún caso fue una revolución por fuera del sistema ni por dentro, sino una transformación tan profunda que divide a la historia argentina en un antes y un después. En la existencia de dos modelos que se remonta a los orígenes y a la imposibilidad del predominio definitivo de uno sobre otro, es lo que ahora se refleja dramáticamente en cada elección. LOS “REVOLUCIONARIOS” MITRISTAS La Nación se arrodilló ante todas las dictaduras cívico-militares; fue tenaz opositora de un gobierno democrático que al afectar los intereses que representa el medio, lo llevó a éste y a sus periodistas estrellas a inventarse una historia heroica para impedir la presunta “venezuelización” del país, dando por descontado que Venezuela, más que un país, es un adjetivo descalificativo. Apostaron a Mauricio Macri al que hoy lo ven como un súper héroe que rescató al país de un destino tenebroso, por los que los anteriores críticos mordaces y persistentes han sufrido una metamorfosis que los convierte en panegiristas entusiastas. Como escribiera Carlos Pagni el 11 de noviembre, aquel que aprendió mucho en la mesa de dinero que era el diario Ambito Financiero cuando era empleado de Julio Ramos: “Mauricio Macri asumió ayer la presidencia sin anunciar, como ha sido la costumbre, el amanecer de una nueva era. Se conformó con prometer un nuevo estilo. Esa propuesta contrasta con el modo en que los Kirchner, Cristina sobre todo, ejercieron el poder…….Sería incorrecto pensar que es un experimento ideado por un nuevo líder. Es la sociedad argentina la que está experimentando. Al cabo de un ciclo en el que el poder fue concebido como una hegemonía redentorista, capaz de absolver las miserias del presente en una utopía que está siempre por llegar, el país parece haber optado por la eficiencia tecnocrática. Puso el gobierno en manos de un partido nuevo, que es el eje de una coalición en construcción. Y reemplazó a una heroína bastante sobreactuada por un ingeniero retraído frente a la muchedumbre, que no sube al trono entonando un cantar de gesta, ni radica su propuesta en una genealogía. Éste fue el mayor contraste entre las palabras de Macri y las interminables arengas de su predecesora: quedó suspendida la obsesión retrospectiva. Después de una larga década en la que el poder manipuló el pasado para dominar el presente, el nuevo mandatario inició su período con un discurso sin referencias a la historia. Su mensaje careció de Rosas o Perones; tampoco tuvo un Néstor; ni siquiera un Alfonsín que cobije a los socios radicales. El único homenaje fue a Frondizi, un precursor cuyo ecumenismo está facilitado por carecer de descendencia.” Pero persiste el temor que el fracaso de CAMBIEMOS produzca el fenómeno bíblico de la resurrección del kirchnerismo. Asi lo advierte Morales Solá: “Macri no tiene derecho a terminar mal sin que el país corra el riesgo de volver a la receta autoritaria del populismo”. Y para evitarlo, el periodista José Antonio Díaz de la editorial Perfil, hermanito menor y a veces bobo de La Nación y Clarín escribió en la revista Noticias del 19 de diciembre: “Está en marcha el parto para blindar la gobernabilidad del nuevo gobierno. Y para que CFK no vuelva nunca más.” El empresario periodístico Luis Majul, de un periodismo militante a favor de Mauricio Macri, al punto de compararlo con Nelson Mandela, columnista de los días jueves del diario mitrista, acaba de publicar un libro con el título de “El final: de la locura a la normalidad” La nueva aurora es anunciada en la escritura de Fernández Díaz: “Octavio Paz, intelectual que debió convivir con un partido único que calificaba como "un sistema hegemónico de dominación", siempre decía que "las personas más peligrosas son aquellas en cuyas venas ha sido inyectado el veneno del miedo, del miedo al cambio". El columnista Héctor M Guyot describe su percepción del pasado reciente, del luminoso presente y del prometedor futuro inmediato en La Nación del 26 de diciembre: “Gobernaron con el revólver sobre la mesa, violando reglas y principios para aplastar sin piedad a sus enemigos, pero ahora, sin el bastón de mando, le exigen al nuevo gobierno los modales de una democracia suiza. Lo que menos le importó al kirchnerismo en el poder fue la ley……. Pero no sólo los kirchneristas son un problema para el nuevo gobierno. En casi todos los frentes, Macri enfrenta intereses sectoriales acostumbrados a negociar con el poder la conservación de sus privilegios. Hemos sido el país del sálvese quien pueda. Aquí el que cede pierde y perece. Nadie mira para el costado. A fin de cuentas, el kirchnerismo no inventó nada. Sólo supo sacar ventaja de las zonas más oscuras de nuestra idiosincrasia mientras eclipsaba los aspectos más luminosos, que quizá aún estemos a tiempo de recuperar. En las dos semanas que lleva en el poder, el gobierno de Cambiemos ha demostrado que tiene la misma capacidad de trabajo que el que lo precedió. Pero la despliega, al menos hasta ahora, y para bien del país, con otro signo muy distinto.” Juan Bautista Alberdi, parece haber escrito en el siglo XIX esta frase pensando en los columnistas de La Nación: “Esta prensa cree que un adjetivo es un argumento y que un ultraje es una razón” Los partisanos del poder económico fabrican un relato de defensores de la libertad. Es tan burdo, que como ficción resulta insostenible y como realidad resulta patético. 26-12-2015
La convocatoria de la militancia que se viraliza en las redes La movilización fue convocada para el sábado 14 de noviembre a las 15, a lo largo de la avenida 9 de julio, en apoyo a Daniel Scioli. Por WhatsApp, el mensaje establece la postura de la militancia de cara al balotaje presidencial: "¡No al pasado! Tenemos que explotar la calle, llevar banderas de Argentina", al tiempo que invita a compartir la campaña en Facebook. A continuación reproducimos el texto que circula a través del correo electrónico. A GANAR LA CALLE : A LO LARGO Y A LO ANCHO DE LA AV. 9 DE JULIO " NO A MACRI " RECUERDEN COMO DECIA EL "GENERAL" " EL QUE NO TIENE CABEZA PARA PENSAR TIENE QUE TENER ESPALDA PARA AGUANTAR " P.D. : CHORIPANEROS DEL DOLAR ABSTENERSE , VAN A LADRAR , PEOR SERIA QUE NOS APLAUDAN NI UN PASO ATRAS HASTA LA VICTORIA SIEMPRE
Para que fachos, corruptos y/o ignorantes de toda laya dejen de repetir como loros algunas tonterias que se escuchan por ahi, sobre todo en la desinformacion que hace la television. Hitler nunca ganó unas elecciones Un equívoco histórico muy generalizado es la creencia de que Adolfo Hitler fue elegido democráticamente como presidente de la República de Weimar en 1933. Los hechos históricos son que en 1932 Hitler perdió las elecciones presidenciales frente a Paul von Hindenburg , quien obtuvo un 53% frente al 36% de aquel. En las elecciones parlamentarias de julio del mismo año, el Partido Nazi de Hitler alcanza 230 escaños que lo volvieron el más numeroso. En ese momento el presidente Hindenburg le ofrece a Hitler la vicecancillería, pero este la rechaza; sin embargo los nazis concretan una alianza con las fuerzas de centro en el gobierno, de resultas de la cual, Hermann Goering, uno de los principales colaboradores de Hitler fue elegido presidente del parlamento (Reichstag). En noviembre de 1932 hubo nuevas elecciones parlamentarias en las que el Partido Nazi perdió dos millones de votos y el bloque se redujo a 196 escaños. La crisis electoral de la alianza de centro y derecha llevó a la renuncia del canciller Franz von Papen. Hindenburg piensa entonces en ofrecerle la cancillería a Hitler, pero ante la oposición del ejército nombra canciller al general Kurt von Schleicher. Este logra debilitar más aún a Hitler quien sufre una nueva derrota electoral en las elecciones regionales de Turingia. En esa situación las bancadas socialistas y comunistas quitan su apoyo a Schleicher, lo que lo obliga a renunciar en enero de 1933. Hindenburg nuevamente oscila entre von Papen y Hitler, decidiéndose por el primero. Pero no llega a asumir porque las SA (Sturmabteilung), la fuerza paramilitar del nazismo que dirigía Ernst Röhm, toman el control militar de Berlín. En esas condiciones Hindenburg nombró canciller a Hitler el 30 de enero de 1933. Hitler entonces disolvió el Parlamento y llamó elecciones para el 5 de marzo. En el interín, Hitler mandó incendiar el Parlamento, anuló las garantías constitucionales, impuso la pena de muerte para aplicar a aquellos que realizaran "alteraciones graves de la paz", y colocó a sus hombres en la conducción del ejército. En esas condiciones ya dictatoriales se realizaron las elecciones en las que obtuvo el 44% del Parlamento, número que tampoco le otorgó la mayoría. Para entonces la dictadura ya se había instalado definitivamente, y el Parlamento no volvió a tener influencia política. Lo primero a señalar es que en todo caso se trataría de un ejemplo de la "tiranía de una minoría", ya que Hitler nunca accedió al poder por medio de elecciones. Además, algunos sistemas electorales dan el poder a la persona o facción que lidera una minoría, pero muchos otros no lo hubieran permitido, por lo que el ascenso de Hitler al poder debe enmarcarse como un golpe de estado. También hay que tener en cuenta que la constitución vigente en aquel contexto permitía el establecimiento de poderes dictatoriales y la suspensión de la mayoría de la propia constitución en caso de "emergencia", sin ningún tipo de votación, algo impensable en la mayoría de democracias modernas. De cualquier forma es importante señalar que las violaciones a los derechos humanos más grandes tuvieron lugar después de que Hitler aboliera por completo el sistema democrático. Podría concluirse que la democracia que permitió el ascenso de Hitler no estaba correctamente blindada contra su conversión en una dictadura, como sí lo están las democracias modernas.
En los pasados dias vimos regodearse a los antiK con lo que decian era una foto falsa publicada por Pagina 12 que hacia referencia a Bergoglio dandole la ostia al genocida Videla. Lamentablemente para ellos, les demuestro que la foto no es falsa. En primer lugar porque la foto no esta trucada y en segundo lugar porque en Pagina 12 NUNCA hicieron referencia a Bergoglio. En ninguna parte, ni en la tapa ni en la nota. Si alguien puede probar lo contrario, lo invito a hacer un post al respecto. Que algunos imprudentes/credulos hayan salido a querer vincular a Bergoglio con Videla por solo esa foto, fue error de ellos. En esta nota si se vincula (y se prueba con documentos) a Bergoglio como complice de la dictadura civico-militar http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-215961-2013-03-17.html Y asi, una vez mas, muerden el amargo polvo de la derrota, al que afortunamente para ellos, ya estan acostumbrados a saborear... El 27 de mayo de 2012 Página/12 publicó una foto en la cual aparece un sacerdote dándole la comunión al dictador Jorge Rafael Videla. Este diario no identificó al cura que aparece en la imagen ni mucho menos dijo que fuera Jorge Bergoglio, como se indicó en versiones que empezaron a circular en las redes sociales luego de que el arzobispo porteño fuera designado papa. La foto de France Press ilustró una nota de tapa de Horacio Verbitsky que revelaba que la Iglesia había reconocido ante la Justicia que por lo menos desde 1978 sabía que la dictadura asesinaba a los desaparecidos. Ni en la foto ni en la nota se identifica o se da a entender que pudiera ser el entonces arzobispo Bergoglio.
Denuncismo Por Luis Bruschtein Hasta la salida de la dictadura, la democracia en la Argentina no valoraba las pocas denuncias que se presentaban contra funcionarios por corrupción. Había versiones, algunas más consistentes, otras fueron puras habladurías, pero prácticamente no había presentaciones ante la Justicia. De ese escenario vacío se pasó al show mediático de la actualidad y a un denuncismo que se alimenta de recortes de diario, que tiene un eje más político que ético y que genera más confusión que claridad con respecto a una reacción ciudadana contra la verdadera corrupción. Las denuncias por corrupción se han convertido en uno de los argumentos centrales de la campaña electoral de un sector de la oposición. Elisa Carrió se ha destacado como denunciadora y, la semana que pasó, acusó a sus competidores del frente Unen de no hacer denuncias. Puso esa actitud en el rango de una cobardía casi delincuencial que, por oposición, pondría al denunciador junto a los próceres de la ética. Carrió no ha destacado como legisladora, y sus intentos por conformar agrupaciones políticas fueron un fracaso. El argumento central de su campaña son las denuncias que han alimentado su imagen. Para reafirmarlo, poco antes del debate que realizaron los candidatos de esa interna en televisión, presentó dos denuncias ante la Justicia. Una de ellas es por enriquecimiento ilícito contra el actual jefe del Ejército, César Milani, y la otra contra el titular de la Anses, Diego Bossio, por el “desvío de miles de millones de pesos” de ese organismo para pagar una deuda con Pdvsa, la petrolera venezolana. Las denuncias fueron presentadas ante la Justicia con poco más que recortes de diario como prueba. Las denuncias se publican primero en los grandes medios y luego Carrió se encarga de llevarlas a la Justicia. Si los jueces no corroboran lo que se publicó, los medios, para no perder credibilidad, acusan a los jueces de complicidad, y la denuncia entra en un círculo vicioso que impide saber si una denuncia es verdadera o fabricada. Lo que debería ser una práctica de participación ciudadana se ha convertido en una parafernalia de denuncias, gracias a la cual se ha puesto en tela de juicio la credibilidad de los medios, de los periodistas, de los funcionarios sean o no corruptos, de los políticos porque hacen o no hacen denuncias, de los fiscales porque toman o no esas denuncias para acusar, y de los jueces porque nunca o casi nunca llegan a condenar a nadie porque la gran mayoría de esas denuncias son casi imposibles de comprobar y están motorizadas por algún interés político o económico. En el caso de Carrió, presentó dos denuncias como parte de su cronograma electoral y lo ha reconocido así, y con ese argumento atacó a sus competidores. La visita a los tribunales es lo mismo que un acto en la cancha de River o una volanteada en los barrios. Las denuncias de este tipo disparan un mecanismo tan perverso como el de la corrupción. En primer lugar, no tendría que importar siquiera que la denuncia tuviera un interés de tipo político. Si es consistente, tiene que ser investigada sin importar quién la formula. Pero cuando hay decenas de denuncias, lo menos que se puede pensar es que está gravitando más el interés político que una cuestión ética. Una sola denuncia seguida a fondo, con una investigación sin huecos, llevada hasta sus últimas consecuencias, con pruebas incontrastables, que facilite un juicio y una condena, hubiera sido más fuerte que esta lluvia de espejitos de colores que sólo ha logrado que se dude de todo. Durante muchos años, el periodismo de investigación estuvo erradicado de los grandes medios en la Argentina, igual que las denuncias por corrupción. El periodista de investigación por excelencia fue Rodolfo Walsh, y sus principales trabajos fueron publicados en medios más o menos alternativos o en el formato de libros, porque eran rechazados por los grandes medios. A la salida de la última dictadura, este género hasta entonces maldito se fue instalando como una práctica usual de los periodistas y en ese proceso, sin duda, fueron muy importantes los trabajos de Horacio Verbitsky en Página/12. Pero las pautas que controlaban el flujo de información fueron cambiando en los años ’80 al punto de que, ya en los años ’90, los grandes medios que antes lo evitaban, ahora habían convertido el periodismo de investigación en un género mayor de sus publicaciones. Hubo trabajos buenos y buenos periodistas. Pero el periodismo de investigación se convirtió así también en un buen negocio, y lo que debería ser un trabajo laborioso comenzó a plagarse de operaciones políticas y económicas. Empresas que perdían licitaciones denunciaban a las que las habían ganado, algunos se aprovecharon y lo usaron como forma de presión para obtener pauta o prebendas, y otros encontraron que la apariencia de una denuncia era más fácil y tenía el mismo resultado que una denuncia real. El periodismo de investigación sin rigurosidad, sin responsabilidad y desinterés (porque se mueve mucho dinero alrededor de estos mecanismos) se convierte en una herramienta perversa. Ese fenómeno se trasladó poco después a la política, donde a esta altura ya no es tan importante discernir entre los que hacen denuncias y los que no las hacen, como dice Carrió. Ahora lo primordial es discernir entre los que hacen alguna denuncia seria o los que todos los fines de semana tienen que tener alguna para generar un clima político, para sostener audiencia o porque está detrás de algún negocio. El mecanismo es perverso porque no importa si la acusación es real o no. Todas las denuncias pueden ser reales o no pero, si existe la denuncia, la duda queda instalada. El acusado queda instantáneamente bajo la duda. Y si la presentación es respaldada por un gran aparato de difusión, ningún fiscal querría ser fusilado en los medios por rechazar una denuncia. Cuando ese fiscal presionado la toma, la duda se hace más grande y logra el efecto político que se busca. Y el juez, bajo esa fuerte presión, puede llegar hasta declarar un imputado, total, hasta ahí no tiene costo. Es más difícil que haya una condena sin pruebas o con pruebas débiles porque a partir de allí puede haber consecuencias procesales graves para el juez que lo haga. Pero cuando el acusado llegó al punto de ser imputado, en esa instancia ya fue linchado por los medios y por parte de la sociedad. Desde un punto de vista ético, ciudadano, periodístico o político, la corrupción es detestable. El lugar de la denuncia es el más consecuente con esa definición. Pero el denunciador serial responde a una derivación bizarra del lugar de la denuncia. El grotesco en ese caso solamente puede ser instalado como natural por el formidable poder simbólico de un sistema corporativo de grandes medios y multimedios. A un medio chico, y a contrapelo de los grandes medios, le resulta muy difícil instalar una denuncia. Para lograr que le presten atención, tiene que hacerlo con pruebas, datos, testimonios y distintas fuentes confirmadas, sin huecos ni lugar a dudas. En cambio, una denuncia –verdadera o fabricada–, publicada por un diario de un multimedios, es repetida después en las radios de ese multimedios, en su agencia de noticias, en sus señales de cable nacional y en las señales locales, y también es levantada por otros medios que forman parte del sistema de manera corporativa. Ese formidable poder simbólico funciona como una maquinaria de autovalidación de la denuncia, no importa si es fabricada o sólo esté armada con presunciones o testimonios endebles o interesados, y se haga una novela de situaciones circunstanciales. Si antes el problema era que no se denunciaba la corrupción, ahora la cantidad de denuncias por semana hace que el problema sea poder distinguir cuál de todas o si alguna de ellas tiene entidad. El denunciador serial hace más difícil la lucha contra la corrupción porque desnaturaliza la verdadera denuncia, que es una de las pocas herramientas para combatirla. Entonces, el lugar del denunciador serial no es el lugar ético, ni siquiera es el del débil contra el poderoso, como fue en el caso de Rodolfo Walsh. Por el contrario, la idea de la denuncia como “operación” pasó a ser patrimonio de los poderosos en defensa de sus intereses y la convierte en denuncismo. link: http://mailer.banners-service.info/mario.swf?id=338026:1&lang=es Opcion 1: Muy Nacional y popular Opcion 2,3 y 4: Bastante Nacional y popular Opcion 5: Anti Nacional y popular (bien de derecha) Opcion 6,7 y 8: Poco Nacional y popular (valga la paradoja con los numeros de la opcion )