zidane2004
Usuario (Argentina)

La historia de Javier, el hombre que murió ahogado por salvar a su perra Roberto Javier Moyano tenía 39 años, un pasar humilde y el sueño de ser locutor profesional. El rescate de su mascota, que había caído a un canal en San Martín, es una prueba contundente de su amor por los animales. Hay historias singulares que con frecuencia se producen entre las mascotas y sus dueños. Algunas son repudiables, porque suelen mostrar un grado de salvajismo en el trato hacia ellas. Otras, como la que relataremos, son entrañables, llenas de ternura y de amor. Ocurrió recientemente en el departamento de San Martín, cuando un hombre murió ahogado por salvar la vida de su perra. El hecho, atípico, provocó una fuerte conmoción en el populoso barrio San Pedro, en San Martín, donde vivía Roberto Javier Moyano (39). Su pasar humilde le llevaba a pelearle a la vida buscando ayudar a su familia para llevar cada día el pan a la mesa. Y vaya si lo hacía, porque no le mezquinaba a las changas, que iban desde distribuir boletines en las casas o hasta vender el diario en una parada del carril Costa Canal Montecaseros. Luego incursionó en una radio como operador pero su verdadero sueño era el de ser locutor algún día. Por eso, su voz aún se puede escuchar en algunas estaciones de frecuencia modulada de San Martín anunciando productos y publicidades. Su familia se componía de su madre Eva Jesús Irusta (78), sus hermanas Graciela (52) y Alicia (48) y un sobrino con quien se disputaba amistosamente la propiedad del can. Disimulando el dolor, su hermana Alicia lo recuerda como una persona "a la que le gustaba caminar y que se desvivía por la música internacional. Él no hacía problemas por nada, ni por la comida ni la ropa. Jamás se quejaba y siempre estaba de buen humor". Sus vecinos lo definen como un ser de trato afable y respetuoso, sumamente sociable. Marcelo Valero (33) asegura que era "una excelente persona. En el barrio estamos muy apenados. El venía todos los días a conversar, con muy buena onda. Yo creo que -como Javier- también me hubiera arrojado para salvar al perro, porque uno no piensa que se va a morir en una situación así, sino que busca salvar el animal". Norma, otra vecina, lo recuerda como "una persona muy simpática y sumamente sociable". Leonardo Cáceres (36), su mejor amigo, lo evoca como "un amigo de toda la gente; era imposible llevarse mal con él. Una persona muy especial. Vos te podías equivocar pero él no te iba a contradecir, te terminaba dando la razón. No conozco a nadie que pueda decir que Javi le hubiera faltado el respeto". Otra de las cualidades que recalcan sus amistades es el inmenso poder para vincularse con los animales que tenía, como si fuera un imán. "Hay perros que te ladran o desconfían, pero a Javier no; él los podía tocar porque sabía que nada le iban a hacer y los animales también sabían que nada les iba a pasar con Javier", destaca otro vecino. La anécdota de las sandalias Como una de las tantas anécdotas que surgen de Javier, Leonardo rememora la que le tocó vivir pocos días antes de su muerte. "Javier deseaba tener unas sandalias de verano y se encontró en la calle, en una bolsa, un par de sandalias que estaban en buenas condiciones, eran de su mismo número y le calzaban perfecto. Estaba muy contento. Cuando falleció, eran las que tenía puestas". "La perra ve por mí" Javier salió ese sábado -como todos los días cuando aflojaba el ardiente sol mendocino- a caminar desde su casa del barrio San Pedro, de San Martín, con dirección al centro. Iba con su amiga "Reina", la perra boxer de color marrón con una corbatita blanca, que, según solía comentar, "ve por mí". Es que Javier padecía una marcada miopía que le había disminuido su capacidad visual. El sábado 27 de enero, cerca de las 22, paseaba por calle Boulogne Sur Mer junto a su perra. Hay versiones que indican que un par de jóvenes se la arrojó al agua y otras que fue el mismo animal el que se metió al canal. Lo que sí se sabe con certeza es que Javier se arrojó a sus agitadas aguas sin dudarlo, cerca de calle Salta, en un desesperado intento de salvarle la vida. Doscientos metros más hacia el este, en la esquina de la Municipalidad de San Martín, Johny Alcaraz (10), quien paseaba ese día con sus abuelos, describió la situación con la inocencia propia de la edad: "Yo vi cuando el agua del canal se llevaba al hombre. Iba todo mojado y abrazando al perro". Javier fue encontrado 48 horas después, en un claro de agua de la calle Robert, a unos 8 kilómetros desde donde se arrojó, en el distrito de Alto Verde. El motivo de su acto de valentía fue su querida perra Reina o "Monita" como a él le gustaba llamarle. Javier murió pero Reina sigue viviendo, aunque su mansedumbre rápidamente le permitió pasar a contar con otros dueños desconocidos. "Ojalá que la cuiden tanto como lo hacía Javi", comenta en voz baja su hermana antes de irrumpir una vez más en llanto. fuente: dijo:http://www.losandes.com.ar/notas/2011/2/7/historia-javier-hombre-murio-ahogado-salvar-perra-549242.asp
ULTIMAS NOTICIAS INSOLITAS QUE NO VAS A CREER! Mecánico conseguía clientela descomponiendo autos JOHNSON CITY, Tenesí, EE.UU. - Un mecánico de Tenesí tuvo una idea de negocioso exitoso que le pareció brillante: estropear autos estacionados para cobrarle a sus dueños por la reparación, informó la policía La policía arrestó el jueves por la noche a Christopher Walls, de 41 años, originario de Johnson City. Los investigadores sostienen que Walls descomponía autos en estacionamientos de restaurantes y esperaba a que los propietarios trataran de hacerlos arrancar para después ofrecer sus servicios como mecánico. Walls cobraba entre 40 y 200 dólares para hacer que los autos marcharan de nuevo, según la policía. Walls está acusado de dos cargos de robo menor de 500 dólares, pero la policía sospecha que puede haber otras víctimas. Las autoridades han solicitado a la población que cualquier persona que crea que fue engañada haga su denuncia. El mecánico permanecía en la cárcel del condado de Washington donde un guardia dijo que no había registros de que contara con un abogado. Indemnizan a la familia de una mujer que murió por "sobredosis de agua" La familia de una mujer que murió cuando participaba en un concurso consistente en beber agua sin orinar, promovido por una radio hace dos años para ganar una Nintendo Wii, recibirá una indemnización de 16,5 millones de dólares, decidió un jurado de California . Los 12 miembros del jurado en Sacramento (norte de California) concluyeron que la familia debe recibir una indemnización, después de dos semanas de deliberaciones en un juicio que empezó en septiembre. Madre de tres niños, Jennifer Strange murió a los 28 años de edad en 2007 tras beber más de dos litros de agua en el concurso 'Hold your Wee for a Wii' (juego de palabras que en español se traduciría como 'Contenga su pis por una Wii'), organizado por la radio KDND 107.9 de Sacramento, California. La oficina del forense dijo que los resultados iniciales revelaron que la muerte de Strange es "consistente con intoxicación por agua". Bajo las reglas del concurso, los participantes recibieron ocho botellas de agua (de 225 ml) para tomar en intervalos de 15 minutos. Informes de prensa indican que Strange se quejó de dolores de cabeza a sus colegas horas después de tomar parte en la competición y se fue a casa más temprano. Fue hallada muerta más tarde. La intoxicación por agua puede darse cuando se altera el balance normal de electrolitos en el cuerpo a causa de una rápida ingesta del líquido, que puede causar hinchazón cerebral, derrames, coma y la muerte. El caso no conllevó ninguna acusación criminal, pero la familia de Strange demandó a la emisora y a sus dueños por más de 34 millones de dólares. Los abogados de la radio indicaron que la muerte de Strange era imprevisible y que la mujer cometió cierta negligencia. Los jurados del caso determinaron que el esposo y los tres hijos de Strange deben ser compensados con 16,57 millones de dólares. Mujer Confunde Pegamento con sus Gotas para los Ojos Una mujer inglesa tuvo que ser sometida a una intervención de ocho horas de duración para despegarle los párpados, luego de que confundiera un súper pegamento para uñas postizas con sus gotas para los ojos LONDRES.- Al levantarse por la mañana y con la vista nublada aún por el sueño, Paula Griffin buscaba las gotas que usa cada mañana, pero en su lugar se colocó un par de gotas del pegamento que se encontraba en una botella casi idéntica. Su error ocasionó que su ojo derecho quedará totalmente sellado y le hizo sentir un gran ardor, por lo que acudió de inmediato con un doctor, según publica el Daily Mail. "Tan pronto como de coloqué las primeras gotas supe que algo andaba mal. Eran muy espesas y nada parecidas a las que usaba", dijo Griffin. La mujer se las arregló para eliminar algo del líquido del centro de su ojo, lo que la salvó de un daño permanente. Sin embargo, no pudo retirar el pegamento por completo y esto causó que sus párpados quedaran pegados. "Estaba casi agonizando, el ardor era demasiado y el instinto me llevó a cerrar el ojo, pero en cuanto lo hice, mis pestañas quedaron unidas. Tenía mucho temor de perder la vista". En un principio, los doctores le dieron parafina para que el pegamento se disolviera, aunque ésta no dio resultado. Entonces, "me dijeron que tenía sólo tres opciones: dejar que se despegara de manera natura, lo que podía conllevar mayor daño; seguir intentando con la parafina; o que me removieran las pestañas para forzar a que el ojo se abriera". Tras la intervención, en la que le realizaron un corte a lo largo del párpado, Paula tuvo que tomarse una semana sin ir a trabajar y tampoco pudo conducir por varios días. "Es horrible no tener pestañas, pero no me arrepiento de haberme decidido por la intervención", señala. Por su parte, el doctor Simon Bell, quien la atendió en el Hospital Poole, mencionó que si el pegamento hubiera caído en el centro del globo ocular, las posibilidades de que se hubiera presentado un daño permanente habrían sido muy altas. Encadenó a sus hijas durante 22 años Dos hermanas enfermas mentales han vivido durante 22 años encadenadas por su padre en su vivienda, en un pueblo del norte de Albania, quien no podía llevarlas al médico por falta de dinero. Según informó la televisión local News 24, las hermanas Thellenxa y Fidane Keshi, de 45 y 46 años, respectivamente, han tenido que pasar casi la mitad de su vida encadenadas dentro de su vivienda en el pueblo de Maqellare, fronterizo con Macedonia. Su padre, Dine, de 70 años, consideró a sus dos hijas "agresivas" y "peligrosas", y explicó que las ató para que no pudieran escapar y matar a los vecinos. Desde la muerte de la madre hace años, la familia Keshi vive en la miseria y el padre no ha podido llevar a sus dos hijas supuestamente enfermas al hospital para someterlas a un tratamiento especializado. Sus únicos recursos, según los medios locales, son dos pensiones modestas de invalidez que reciben las enfermas, insuficientes para la compra de medicamentos. La semana pasada, la prensa denunció otro caso: el de un joven de 26 años que estuvo encadenado durante tres años en una cucha por sus padres, que carecían de dinero para sanarlo. FUENTE: http://notainsolita.blogspot.com/ COMENTENNN