
primero que nada disculpenme por mi ausencia... bueno creo aqui les traego mi ultimo pots puesto que estoy afrontando una perdida bueno disfruten


Sientes que nunca vas a encontrar otra como ella. Es más, no te interesa encontrar otra.
Todavía no lo puede creer.
No sabes como hacer para seguir viviendo.
El dolor es insoportable.
Piensas que no puede ser que se haya olvidado de todo lo que te dijo, de todo lo que te prometió, y eso sólo ayuda a que te sientas peor.
¿Imaginarla con otro? Ni hablar.
No sientes ganas de comer, ni de salir, imposible concentrarse en estudiar, difícil trabajar.
No puedes pensar en nada que nos sea en verla, en hablarle, en convencerla, en recordarle que te ama y que la amas, y que la única manera de vivir es estar juntos.
Sólo quieres llamarla por teléfono o ir a buscarla, y que ella te abrace llorando y te diga que fue todo una equivocación, que te quiere como siempre, que la perdones, que nunca más va a pasar, que no puede vivir sin ti, que estos días en los que no estuvo cerca de ti fueron un infierno, que se la pasó llorando todo el tiempo y que las amigas no sabían como hacer para consolarla.
Y tu decirle: Sí, mi amor, a mí me pasó lo mismo, te quiero, te amo, ya está, ya pasó chiquita, no llores más.
¿Entonces qué haces? Las vas a buscar con tus mejores ropas, recién bañado y perfumado a la salida del trabajo, o del colegio.
Pero, oh sorpresa, cuando la ves de lejos, antes de que ella te vea, notas que venía muy divertida riendo con unos compañeros. ¿Pero cómo, no se supone que ella también está destruida por esta ruptura? Caramba…
Y acá viene lo peor. Cuando te ve… no te abraza… no llora, no te dice que no puede vivir sin ti, ni que te quiere, ni una mierda.
Es ahí donde te sientes en un callejón sin salida, y el dolor se hace más intenso porque cada vez la ves más lejos.
Sentís que ya ni verte le provoca nada. ¿Y ahora? ¿Cómo sigue esto? De alguna manera tiene que seguir dado que es imposible asumir que la perdiste, porque no podrías seguir viviendo, ¿no?
Como si todo esto fuera poco te sorprende con alguna frase a modo de saludo como “¿A qué viniste?” o “¿Qué habíamos hablado?” Y ahí te quedás con un nudo en la garganta sin saber para dónde disparar. En realidad dispararías hacia tu sien.
Entonces la miras a los ojos, con esa mirada que tiempo atrás la hubiera derretido, pero que aparentemente hoy no le mueve un pelo y le decís: -¿Podemos hablar?- Y ella, como molesta, te responde:
-Ya hablamos todo, ¿no?
-Bueno, está bien- le dices.
Y en un intento por provocar algún tipo de reacción te das media vuelta y empiezas a caminar, rezando por Escuchar un “¡Espera, no te vayas!” que nunca llega.
Cansado de repetir episodios similares, pruebas con un llamado, y una carta, y unas flores, y un CD, y nada. Cada vez peor. Dios… es el fin.
Si estás viviendo una situación similar a ésta, debes sentir que estás sobre arenas movedizas, donde cada vez que haces un movimiento para salir a flote, te hundes más.

• Ya no te mira como antes.
• No reacciona de la misma manera ante un “te quiero”.
• Cuando te atiende por teléfono no demuestra la misma emoción que hace un tiempo atrás.
• Se ve molesta si le preguntas “¿me extrañaste?”
• Le da lo mismo hacer el amor que ver una película o ir a tomar un café.
• Cuando se ven no se calienta en arreglarse mucho.
• Está más peleadora de lo habitual.
Por lo general los IDS nunca vienen de a uno, y son una señal inequívoca de que algo malo está por suceder. Seguramente son producto de que algún compañero de colegio, facultad o trabajo le gusta. O tal vez no le guste pero le anda atrás y las muy estúpidas se agrandan como buñuelo en aceite caliente.
O tal vez alguna amiga le esté llenando la cabeza en contra tuyo con el objeto de presentarle algún amigo, hermano o primo, o simplemente por romper la relacion, que para eso son mandadas a hacer las “AMIGAS”.
Ella en realidad te quiere a ti (por lo menos en la mayoría de los casos es así), pero el otro tipo/a te hace la pelea desde las sombras y lamentablemente eso es una ventaja a su favor.
Lo que erróneamente tendemos a hacer cuando empiezan a aparecer los IDS es intensificar nuestras demostraciones de amor tratando de verla más seguido, diciéndole cosas lindas, regalándole flores, chocolates, o cuanta maricada se nos ocurra.
Con las mujeres en estos casos hay que actuar como con los caballos de salto. Los caballos de salto tienen todos los mejores cuidados, duermen calenticos en un establo, tienen la mejor comida, el más esmerado aseo, en fin, más de lo que cualquier animal podría pedir. Así y todo de vez en cuando estos caballitos se ponen medio loquitos, medio histéricos y no quieren darle bola a su dueño. Cabecean, tiran patadas, no se quieren dejar montar, etc.
¿Qué hacen sus dueños en estos casos?
¿Les dan mejor comida aún?
¿Los bañan más seguido?
¿Les agregan una estufita en el establo?
No.
Todo lo contrario. Los mandan al campo.
Sí, los sueltan y les dicen: “Anda y salta, cabecea y patea todo lo que quieras así te sacas las ganas”.
Y el caballo sale corriendo por el medio del campo, sin montura, sin riendas, sin nada, y salta, cabecea, patea, corre, relincha y todo lo que se le canta la gana.!!!!
Al otro día vuelve caminando, mansito mansito, hacia su dueño y se le para al lado esperando que lo acaricie.
Ya se le fue la locura. Ya no tiene más ganas de joder.
Bueno, con las mujeres hay que actuar de la misma manera.
¿Se encabronan más de la cuenta? ¿Te cuestionan cualquier maricada? ¿Aparecen varios IDS al mismo tiempo, y luego el clásico “Estoy confundida”? Bueno, más vale prevenir que curar. Mándala al campo como a los caballos de salto. Sin demostraciones de dolor dile OK y ándate.
Eso sí, no la llames, no la veas y es fundamental que no tenga noticias tuyas ni por medio de amigos en común.
El tiempo que puede transcurrir en este estado es variable. Puede ser desde un día a… unos cuantos, pero no queda otra que tener paciencia y ponerse firme en esa postura porque ahí es donde se va a dar cuenta de lo que le está faltando, y es ahí donde le va a entrar a ella el miedo a perderte. Va a volver sin duda caminando mansita a comer de tu mano,






