26/11/11 - 09:24
Un ataque de la OTAN mata a 26 soldados pakistaníes y desata una crisis diplomática
Helicópteros de las fuerzas occidentales bombardearon a las tropas locales cerca de la frontera con Afganistán. El gobierno de Islamabad bloqueó los convoyes de aprovisionamiento de la OTAN y aumenta la tensión tras el asesinato de Bin Laden.
Un bombardeo de la OTAN sobre Pakistán, cerca de la frontera con Afganistán, arrojó como saldo la muerte de 26 soldados pakistaníes, siete heridos y el agudizamiento de la tensión entre el gobierno de Islamabad y las fuerzas occidentales que actúan en la zona. Este fue el incidente más grave tras el asesinato de Osama Bin Laden perpetrado por Estados Unidos en el norte de ese país.
El ataque de la OTAN ocurrió en la madrugada en una zona tribal en la frontera entre Pakistán y Afganistán, un espacio que es apuntado por la OTAN como tradicional bastión de talibanes y de la red Al Qaeda.
El gobernador de la provincia de Khyber Pakhtunkha, Masud Kausar, dijo que los ataques con helicópteros mataron 26 soldados y dejaron 14 heridos. "Saludamos a nuestros mártires", afirmó el funcionario a la prensa.
Por su parte, el general John Allen, el comandante estadounidense y de la OTAN de mayor rango en Afganistán, emitió un comunicado el sábado en el que ofreció sus condolencias a los integrantes de las fuerzas de seguridad de Pakistán que murieron o resultaron heridos. Pero la coalición no asumió la responsabilidad de sus muertes e indicó que el incidente se encuentra bajo investigación.
Como represalia, el gobierno de Pakistán ordenó de inmediato el bloqueo de todos los convoyes de reaprovisionamiento de la OTAN en Afganistán que transitan por territorio paquistaní. A su vez, el primer ministro Yusuf Raza Gilani protestó "en los más enérgicos términos" ante la OTAN y Estados Unidos, país que dirige la coalición internacional en Afganistán, y se reunió de emergencia en Islamabad con el presidente Asif Ali Zardari y jefes de las Fuerzas Armadas.
Este es el incidente más grave entre Pakistán y las potencias occidentales en la última década. Sin embargo, las relaciones entre el país asiático y Estados Unidos se deterioraron seriamente después que un comando estadounidense invadió el espacio aéreo paquistaní y mató al entonces líder de Al Qaeda, Osama Bin Laden, en la ciudad de Abbottabad, en el norte de Pakistán, en mayo pasado.
La gran mayoría de las provisiones de la OTAN en Afganistán llega por barco hasta Karachi, puerto del sur de Pakistán, y luego transita por ruta a través de Peshawar y el paso de Khyber, o a través de Quetta y la ciudad fronteriza de Chaman.
Estados Unidos acusa regularmente a Pakistán de hacer un juego doble y de sostener clandestinamente a rebeldes talibanes para defender sus intereses estratégicos en Afganistán, de donde se supone que la OTAN pretende retirar la totalidad de sus tropas antes de fines de 2014.
31 DE MAYO DE 2011
Mediante la intensificación de las agresiones militares en territorio pakistaní y acusando a Islamabad de haber protegido a Osama Ben Laden, la administración Obama trata de penetrar en la zona de influencia de China. La inmediata respuesta de Beijing ha sido el envío de un verdadero arsenal aéreo a Islamabad y la presentación de un ultimátum a Washington: ¡toda nueva injerencia de Estados Unidos en Pakistán será interpretada como un acto no amistoso contra China!

El primer ministro pakistaní llego a Beijing en busca de ayuda el 18 de mayo de 2011. China le ofreció 50 cazas JF-17 para reforzar la defensa de Pakistán en caso de ataque de Estados Unidos o de la India.
China advirtió oficialmente a Estados Unidos que todo ataque de Washington contra Pakistán será interpretado como un acto de agresión contra Beijing (Pekín).
Esta advertencia, muy directa, constituye el primer ultimátum de carácter estratégico que recibe Washington en más de medio siglo. El anterior fue la advertencia que le envió la URSS durante la crisis de Berlín, entre 1958 y 1961. La advertencia china demuestra el peligro real de guerra generalizada que encierra la intensificación de la tensión entre Estados Unidos y Pakistán.
«Todo ataque contra Pakistán será considerado un ataque contra China»
Después de los reportes de que, en los días que siguieron a la «operación Ben Laden», China pidió a Estados Unidos que respete la soberanía de Pakistán, la portavoz del ministerio chino de Relaciones Exteriores, Jiang Yu, aprovechó la conferencia de prensa del 19 de mayo de 2011 para reafirmar categóricamente la voluntad de Beijing de que «se respeten la soberanía y la integridad del territorio de Pakistán». Según fuentes diplomáticas pakistaníes citadas por el Times of India, Beijing «advirtió claramente que un ataque contra Pakistán sería considerado un ataque contra China». Este ultimátum parece haber sido enviado en el marco de las entrevistas estratégicas y conversaciones económicas que se desarrollaron en Washington el 9 de mayo y en las que la delegación china estuvo encabezada por el viceprimer ministro chino Wang Qishan y el consejero de Estado Dai Bingguo .
Las advertencias chinas se basan implícitamente en la fuerza nuclear de Beijing dado que China dispone de unos 66 misiles intercontinentales capaces, en varios casos, de alcanzar el territorio de Estados Unidos, además de los 118 misiles de mediano alcance, de 36 misiles que pueden ser lanzados desde submarinos y de otros muchos sistemas de misiles de corto alcance.
Para los observadores bien informados, el respaldo de China reviste crucial importancia para Pakistán ya que, sin dicho apoyo, ese país se vería atrapado en una tenaza por Estados Unidos y la India. «Si continúa la presión de Estados Unidos y de la India, tenemos de nuestro lado a una superpotencia», declaró a la AFP el general retirado y analista político Talat Masud .
¿Estamos ante una situación similar a la de julio de 1914?
La crisis que condujo a la Primera Guerra Mundial comenzó con el asesinato del archiduque Francisco Fernando de Habsburgo en Sarajevo, el 28 de junio de 1914. Pero la primera declaración de guerra de importancia no se produjo hasta el 1º de agosto y durante el mes de julio buena parte de la opinión pública europea se refugió tras una especie de triste ilusión idílica, mientras que la crisis fatal iba en aumento. Algo parecido se está produciendo hoy en día.
Son muchos los estadounidenses que creen que la supuesta muerte de Ben Laden marca el fin de la guerra contra el terrorismo y de la guerra en Afganistán. Varias fuerzas que se opusieron a la guerra contra Irak, desde MSNBC hasta los numerosos liberales de izquierda que respaldan el movimiento pacifista, de alguna manera están apoyando ahora la sangrienta agresión de Obama contra Libia, e incluso celebran a Obama como un guerrerista finalmente más eficaz que la camarilla Bush-Cheney debido a la aureola de supuesto éxito adquirida a costa de Ben Laden.
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