Bueno este post va de regalo ha todos aquellos taringeros que le gusta sentarse a ver una pelicula y fumarse un habano o un buen puro cubano. Me incluyo!
Como fumar un buen habano o cigarro puro.
Disfrutar de un buen habano (cigarro puro) requiere de un ambiente tranquilo y agradable para disfrutar de su aroma de forma adecuada. Elegir un puro excelente, la forma de cortarlo, de encenderlo, de fumarlo, de saborearlo, etc. son claves para poder disfrutar del habano. Fumar un buen puro debe ser un placer para los sentidos.
Pero para saber un poco más del habano, vamos a ver las partes principales que lo componen: 1. La tripa, que es el contenido o "relleno" del puro propiamente dicho. 2. El capote (o capillo), que es la envoltura de la tripa. 3. La capa, que es la hoja más exterior del puro; la fachada y presentación del habano.
La elección del puro.
Dicen los entendidos en el arte de fumar puros, que a la hora de elgir un buen habano debemos dejarnos llevar por los sentidos: la vista, un puro bien terminado y elegante, así como de un color adecuado (claro o más oscuro, según el gusto de cada cual); el tacto, prieto y bien elaborado, firme pero no duro (se palpa entre los dedos índice y pulgar, presionando ligeramente); el olfato, elegir un puro de un estupendo olor a tabaco fresco; el gusto, un puro de sabor más suave o fuerte en función de nuestras preferencias.
El color del puro debe ser uniforme en toda la superficie y con un cierto brillo. Si aparece algún tipo de mancha debe ser blanca o verde, que son las manchas que pueden aparecer en el proceso natural de su crecimiento o curación, y que no afectan a la calidad del puro.
En cuanto al tamaño del puro, debemos elegir el mismo en función del tiempo de que dispongamos para poder disfrutarlo. No es lo mismo un puro de media mañana o tarde, que el que se fuma con posterioridad a un buen almuerzo o cena. Hay que darle tiempo al puro para poder disfrutarlo sin prisas.
Las mejores marcas de habanos.
Cuando no somos fumadores habituales de puros, la elección nos puede resultar un poco más costosa, por lo que podemos dejarnos llevar por las marcas más conocidas del mercado y de reconocido prestigio.
El sabor de un puro solamente lo podemos apreciar cuando se fuma, por lo que sino queremos arriesgarnos y probar con alguna marca no conocida, podemos irnos a lo seguro, así como dejarnos aconsejar por los profesionales del sector.
Hay en el mercado infinidad de marcas de confianza, Cohiba, Montecristo, Romeo y Julieta, Rafael González, Bolívar, etc., cada uno de ellos con sus peculiares características.
Hacer un buen corte no es una mera cuestión estética, sino que es fundamental a la hora de fumar un habano, pues será determinante para la correcta combustión del habano, lo que redundará en apreciar de forma adecuada todo el sabor del puro.
El encendido del puro.
Encender un puro requiere de paciencia y debemos utilizar un fósforo (cerilla) de vara larga y, preferiblemente, de madera, un mechero de gas e incluso hay personas muy sibaritas que utilizan la corteza de cedro, como fósforo. Eso si, nunca se deben utilizar llamas no inodoras, como un mechero de gasolina, por ejemplo. Eso nos estropearía el sabor y el aroma del habano.
Una vez que tenemos la llama, se debe, con paciencia, mantener el puro cerca de la llama, e irlo girando de forma progresiva para un encendido uniforme de toda la superficie del puro. El puro se debe mantener en posición de 90º (grados) con respecto a la llama, e ir aspirando poco a poco para que la llama llegue al puro y quede perfectamente encendido. A mayor grosor del puro, mayor tiempo de encendido se requiere.
Si queremos comprobar que el puro está perfectamente encendido, solamente tenemos que soplar ligeramente la parte encendida del habano y comprobar que se pone incandescente toda la superficie.
Si se apaga el habano, tendremos que repetir la operación de encendido del mismo, descrita con anterioridad, para devolverle un encendido uniforme y seguir disfrutando de su sabor y aroma. Lo que si debemos tener en cuenta, es sacudir bien la ceniza que pudiera tener, antes de proceder de nuevo a su encendido.
Fumando y disfrutando de un buen habano.
Después de una buena elección, un corte perfecto y un buen encendido, ya solo nos queda disfrutar de su sabor y aroma.
El puro, no es un cigarrillo, por lo que aspiramos el humo, pero no lo tragamos, sino que lo dejamos en la boca para “’paladearlo” apreciando todos los matices que nos de sus características especiales (cada habano es un mundo en función de los tabacos empleados para su elaboración).
Si acompaña al puro con una buena copa de coñac, no es muy correcto mojar el puro en el coñac (costumbre que tienen algunas personas). Esto varía, indudablemente, el sabor del habano, y es casi un pecado para los fumadores profesionales de puros.
Con respecto a la ceniza, al no ser un cigarrillo, como dijimos al principio, no debe estar constantemente dando golpecitos al puro para tirar la ceniza sobrante. Es mejor dejarla que se vaya formando lentamente, e incluso tratar de que caiga ella misma por su propio peso (aunque se puede ayudar con algún pequeño golpecito). Si el puro es de una gran calidad, dejará una ceniza bastante firme y por lo tanto, larga.
El sabor del puro se va haciendo más intenso ( y algo más amargo) a medida que se va consumiendo. Dependiendo del tamaño del puro, se suele fumar únicamente tres cuartas partes del mismo, ya que al final los sabores se vuelven demasiado fuertes, y pueden estropearnos el paladar de las mejores caladas anteriores del habano. El habano no se apaga “estrujándolo” contra el cenicero como un cigarrillo cualquiera. No, se debe dejar apagar de forma natural. Lo que los entendidos comentan con cierta jocosidad: “hay que dejarlo morir dignamente”.
Nada más encender el puro y dar sus primeras caladas, los aromas que desprende una hoja bien curada siempre constituye un anticipo de los sabores que posteriormente se disfrutarán.
Para “gozar” de un buen habano hay que tomarse su tiempo. El sabor de los puros se va intensificando por fases y es una pena dejar un puro a la mitad, lo que no daría lugar a disfrutar plenamente de sus características.
Conservación de los puros.
Sin lugar a dudas la mejor forma de conservar un puro es utilizar los humidores, recipientes especiales para que los puros tengan su temperatura ideal y su grado de humedad ideal. Otra forma relativamente barata, son los tubos, que cierran el puro en una faja de madera y lo conservan dentro de unas condiciones bastante óptimas de conservación.
Si no contamos con un humidificador, lo mejor es comprar solamente los puros que vayamos a consumir en un corto periódo de tiempo y no comprar más puros para almacenarlos.
Las condiciones ideales para un puro es una temperatura de 20-21º (grados) y una humedad de un 70%, aproximadamente.
Vamos a ver algunas leyendas sobre los habanos y su verdad o falsedad.
La gente comenta que un buen habano debe quemarse de forma uniforme. Esta afirmación no es del todo correcta, ya que a veces, aunque para la “tripa” se usen buenas hojas de tabaco, las condiciones en las que se fuma un puro pueden ser muy variables y el habano puede quemarse de forma desigual (por ejemplo, cuando se fuma un habano al aire libre).
Los puros oscuros son de sabor más fuerte que los puros claros. Esta afirmación es totalmente falsa, ya que la capa externa, nada tiene que ver con el contenido del capote y la tripa del puro. Es, como si dijéramos, simplemente la “carrocería” externa del puro, que nada tiene que ver con el “motor” del mismo. El sabor fuerte o suave de un puro depende de la composición de tabaco que lleve la “tripa”. Lo mismo ocurre con el tamaño de los puros, que no guarda relación alguna con su sabor o aroma.
Un puro sólo sabe bien si se enciende con cerillas de madera. Eso es falso. Se puede en cender con cualquier sistema que no de olor alguno (llama inodora). Dicen los tabaqueros cubanos “que la candela no tiene sabor”.
La elaboracion del Habano o Puro
TORCIDO DEL CIGARRO
1.Preparación del Capote:el torcedor prepara el capote, cuya misión es sujetar la tripa. Para este fin se emplean las hojas de la parte media de la planta del tabaco, más flexibles y resistentes. El torceder moldea la tripa: en forma cilíndrica (plisando las hojas como si fuese un abanico para crear pasos de aire horizontales que faciliten el tiro y asegurar que todas las caladas tengan la totalidad de los sabores del tabaco.
2.La Ligada:La tripa es el corazón del cigarro, contiene tres tipos diferentes de tabaco: ligero, seco y volado; el ligero, procede de la parte alta de la planta, es la hoja que aporta la fortaleza al sabor del puro; el seco, se obtiene del centro de la planta y es el que aporta el aroma al cigarro; el volado son las hojas de la parte baja de la planta, y aportan la combustibilidad al cigarro. La mezcla de dichos tabacos, que se denomina "ligada", constituye la "receta" de los maestros tabaqueros.
3.La unión de la tripa y el capote es un paso fundamental, ya que tiene como objeto lograr la consistencia y forma del cigarro. El capote tiene, por tanto, la finalidad de mantener unida la tripa, es decir, sujetar firmemente las hojas internas.
4. Cierre del capote sobre la tripa. Para ello,calcula la longitud que debe tener el cigarro y envuelve el capote sobre la tripa de un modo definitivo. El capote con la tripa forma el tirulo (también llamado empuño o bunche), es el puro desprovisto de capa. Después, los tirulos se colocan en filas de 10 unidades sobre moldes de madera del tamaño del producto final deseado.
5.El moldeado tiene como objetivo que el cigarro quede prensado y las hojas sujetas antes de empezar a colocar la capa; esta es la operación más delicada de todo el proceso. Los cigarros se colocan en unos moldes de madera, en donde permanecen un corto periodo de tiempo para lograr un buen aspecto final.
6.El prensado es la siguiente fase: los moldes se introducen en una prensa, que aplica la presión necesaria para que los cigarros puros adquieran forma. Durante los cuarenta y cinco minutos que el prensado, los puros giran con regularidad para crear el contorno cilíndrico deseado. La prensa es todo un símbolo de los torcedores; La forma de poner las cajas, el grado y tiempo de presión pertenecen a los secretos de cada uno de los maestros.
7.Preparación de la hoja de la capa. Estas hojas son elegidas con especial cuidado porque deben tener un color, una textura y un brillo inmejorable; es, por tanto, una parte fundamental del proceso al ser la imagen que al final tendrá el cigarro. La capa debe ser alisada antes de pasar a la fase siguiente, el corte.
8.El corte de la hoja de la capa. La torcedora corta la capa con una cuchilla curva, llamada chaveta, con la que prepara el "vestido" final del cigarro. El tipo de corte es decisivo para lograr un buen acabado y va en función de la vitola que se vaya a torcer. Se utiliza solo el centro de la hoja, para que no ofrezca las venas del exterior.
9. Torcido de la capa sobre el tirulo. Una vez preparada la hoja de la capa, el torcedor tiene que colocar esta hoja perfectamente, de forma que quede lo más sujeta y estirada posible. La punta de la hoja debe quedar en el pie y la base de la hoja en la cabeza; así, el tabaco es más suave en las primeras caladas.
10. Elaboración de la perilla del cigarro. En esta parte se termina la operación de enrollado de la capa utilizando la chaveta y cortando la hoja a medida para la elaboración de la perilla. Esta se fija en la cabeza con goma vegetal tragacanto; a esta operación se la denomina "vuelo".
11.El sobrante de la capa se desecha. Lo que sobra de la hoja de la capa no es utilizado para la elaboración de otros cigarros, a pesar de ser de muy buena calidad, (aunque hay algunas marcas que sí lo hacen).
12.Fin de la elaboración. Este es el proceso en el que se corta el cigarro con una sencilla cortadora de guillotina y así conseguir la longitud del cigarro adecuada de cada vitola. Después, en un cepo de madera comprueba que el Habano se ajusta a las medidas exactas de su vitola. Comprobada forma y tamaño, los cigarros se amarran con una cinta suave en mazos de 50. De la mesa del torcedor, los cigarros se trasladan al "escaparate" o cuarto de maduración. Durante tres semanas, los cigarros reposarán en óptimas condiciones de temperatura y humedad, ya que deben perder el exceso de humedad que han adquirido durante el proceso de torcido.
Personas fumando un buen puro:
Videito:
link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=yS7uW5kwp2k
Bueno espero que le guste, espero aunque sea sus comentarios y muchas gracias
es.geocities.com/cigarrosdelcaribe/elabo.html
www.elbuenhabano.com
www.protocolo.org/gest_web/proto_Seccion.pl?arefid=1455&rfID=377
Como fumar un buen habano o cigarro puro.
Disfrutar de un buen habano (cigarro puro) requiere de un ambiente tranquilo y agradable para disfrutar de su aroma de forma adecuada. Elegir un puro excelente, la forma de cortarlo, de encenderlo, de fumarlo, de saborearlo, etc. son claves para poder disfrutar del habano. Fumar un buen puro debe ser un placer para los sentidos.
Pero para saber un poco más del habano, vamos a ver las partes principales que lo componen: 1. La tripa, que es el contenido o "relleno" del puro propiamente dicho. 2. El capote (o capillo), que es la envoltura de la tripa. 3. La capa, que es la hoja más exterior del puro; la fachada y presentación del habano.
La elección del puro.
Dicen los entendidos en el arte de fumar puros, que a la hora de elgir un buen habano debemos dejarnos llevar por los sentidos: la vista, un puro bien terminado y elegante, así como de un color adecuado (claro o más oscuro, según el gusto de cada cual); el tacto, prieto y bien elaborado, firme pero no duro (se palpa entre los dedos índice y pulgar, presionando ligeramente); el olfato, elegir un puro de un estupendo olor a tabaco fresco; el gusto, un puro de sabor más suave o fuerte en función de nuestras preferencias.
El color del puro debe ser uniforme en toda la superficie y con un cierto brillo. Si aparece algún tipo de mancha debe ser blanca o verde, que son las manchas que pueden aparecer en el proceso natural de su crecimiento o curación, y que no afectan a la calidad del puro.
En cuanto al tamaño del puro, debemos elegir el mismo en función del tiempo de que dispongamos para poder disfrutarlo. No es lo mismo un puro de media mañana o tarde, que el que se fuma con posterioridad a un buen almuerzo o cena. Hay que darle tiempo al puro para poder disfrutarlo sin prisas.
Las mejores marcas de habanos.
Cuando no somos fumadores habituales de puros, la elección nos puede resultar un poco más costosa, por lo que podemos dejarnos llevar por las marcas más conocidas del mercado y de reconocido prestigio.
El sabor de un puro solamente lo podemos apreciar cuando se fuma, por lo que sino queremos arriesgarnos y probar con alguna marca no conocida, podemos irnos a lo seguro, así como dejarnos aconsejar por los profesionales del sector.
Hay en el mercado infinidad de marcas de confianza, Cohiba, Montecristo, Romeo y Julieta, Rafael González, Bolívar, etc., cada uno de ellos con sus peculiares características.
Hacer un buen corte no es una mera cuestión estética, sino que es fundamental a la hora de fumar un habano, pues será determinante para la correcta combustión del habano, lo que redundará en apreciar de forma adecuada todo el sabor del puro.
El encendido del puro.
Encender un puro requiere de paciencia y debemos utilizar un fósforo (cerilla) de vara larga y, preferiblemente, de madera, un mechero de gas e incluso hay personas muy sibaritas que utilizan la corteza de cedro, como fósforo. Eso si, nunca se deben utilizar llamas no inodoras, como un mechero de gasolina, por ejemplo. Eso nos estropearía el sabor y el aroma del habano.
Una vez que tenemos la llama, se debe, con paciencia, mantener el puro cerca de la llama, e irlo girando de forma progresiva para un encendido uniforme de toda la superficie del puro. El puro se debe mantener en posición de 90º (grados) con respecto a la llama, e ir aspirando poco a poco para que la llama llegue al puro y quede perfectamente encendido. A mayor grosor del puro, mayor tiempo de encendido se requiere.
Si queremos comprobar que el puro está perfectamente encendido, solamente tenemos que soplar ligeramente la parte encendida del habano y comprobar que se pone incandescente toda la superficie.
Si se apaga el habano, tendremos que repetir la operación de encendido del mismo, descrita con anterioridad, para devolverle un encendido uniforme y seguir disfrutando de su sabor y aroma. Lo que si debemos tener en cuenta, es sacudir bien la ceniza que pudiera tener, antes de proceder de nuevo a su encendido.
Fumando y disfrutando de un buen habano.
Después de una buena elección, un corte perfecto y un buen encendido, ya solo nos queda disfrutar de su sabor y aroma.
El puro, no es un cigarrillo, por lo que aspiramos el humo, pero no lo tragamos, sino que lo dejamos en la boca para “’paladearlo” apreciando todos los matices que nos de sus características especiales (cada habano es un mundo en función de los tabacos empleados para su elaboración).
Si acompaña al puro con una buena copa de coñac, no es muy correcto mojar el puro en el coñac (costumbre que tienen algunas personas). Esto varía, indudablemente, el sabor del habano, y es casi un pecado para los fumadores profesionales de puros.
Con respecto a la ceniza, al no ser un cigarrillo, como dijimos al principio, no debe estar constantemente dando golpecitos al puro para tirar la ceniza sobrante. Es mejor dejarla que se vaya formando lentamente, e incluso tratar de que caiga ella misma por su propio peso (aunque se puede ayudar con algún pequeño golpecito). Si el puro es de una gran calidad, dejará una ceniza bastante firme y por lo tanto, larga.
El sabor del puro se va haciendo más intenso ( y algo más amargo) a medida que se va consumiendo. Dependiendo del tamaño del puro, se suele fumar únicamente tres cuartas partes del mismo, ya que al final los sabores se vuelven demasiado fuertes, y pueden estropearnos el paladar de las mejores caladas anteriores del habano. El habano no se apaga “estrujándolo” contra el cenicero como un cigarrillo cualquiera. No, se debe dejar apagar de forma natural. Lo que los entendidos comentan con cierta jocosidad: “hay que dejarlo morir dignamente”.
Nada más encender el puro y dar sus primeras caladas, los aromas que desprende una hoja bien curada siempre constituye un anticipo de los sabores que posteriormente se disfrutarán.
Para “gozar” de un buen habano hay que tomarse su tiempo. El sabor de los puros se va intensificando por fases y es una pena dejar un puro a la mitad, lo que no daría lugar a disfrutar plenamente de sus características.
Conservación de los puros.
Sin lugar a dudas la mejor forma de conservar un puro es utilizar los humidores, recipientes especiales para que los puros tengan su temperatura ideal y su grado de humedad ideal. Otra forma relativamente barata, son los tubos, que cierran el puro en una faja de madera y lo conservan dentro de unas condiciones bastante óptimas de conservación.
Si no contamos con un humidificador, lo mejor es comprar solamente los puros que vayamos a consumir en un corto periódo de tiempo y no comprar más puros para almacenarlos.
Las condiciones ideales para un puro es una temperatura de 20-21º (grados) y una humedad de un 70%, aproximadamente.
Vamos a ver algunas leyendas sobre los habanos y su verdad o falsedad.
La gente comenta que un buen habano debe quemarse de forma uniforme. Esta afirmación no es del todo correcta, ya que a veces, aunque para la “tripa” se usen buenas hojas de tabaco, las condiciones en las que se fuma un puro pueden ser muy variables y el habano puede quemarse de forma desigual (por ejemplo, cuando se fuma un habano al aire libre).
Los puros oscuros son de sabor más fuerte que los puros claros. Esta afirmación es totalmente falsa, ya que la capa externa, nada tiene que ver con el contenido del capote y la tripa del puro. Es, como si dijéramos, simplemente la “carrocería” externa del puro, que nada tiene que ver con el “motor” del mismo. El sabor fuerte o suave de un puro depende de la composición de tabaco que lleve la “tripa”. Lo mismo ocurre con el tamaño de los puros, que no guarda relación alguna con su sabor o aroma.
Un puro sólo sabe bien si se enciende con cerillas de madera. Eso es falso. Se puede en cender con cualquier sistema que no de olor alguno (llama inodora). Dicen los tabaqueros cubanos “que la candela no tiene sabor”.
La elaboracion del Habano o Puro
TORCIDO DEL CIGARRO
1.Preparación del Capote:el torcedor prepara el capote, cuya misión es sujetar la tripa. Para este fin se emplean las hojas de la parte media de la planta del tabaco, más flexibles y resistentes. El torceder moldea la tripa: en forma cilíndrica (plisando las hojas como si fuese un abanico para crear pasos de aire horizontales que faciliten el tiro y asegurar que todas las caladas tengan la totalidad de los sabores del tabaco.
2.La Ligada:La tripa es el corazón del cigarro, contiene tres tipos diferentes de tabaco: ligero, seco y volado; el ligero, procede de la parte alta de la planta, es la hoja que aporta la fortaleza al sabor del puro; el seco, se obtiene del centro de la planta y es el que aporta el aroma al cigarro; el volado son las hojas de la parte baja de la planta, y aportan la combustibilidad al cigarro. La mezcla de dichos tabacos, que se denomina "ligada", constituye la "receta" de los maestros tabaqueros.
3.La unión de la tripa y el capote es un paso fundamental, ya que tiene como objeto lograr la consistencia y forma del cigarro. El capote tiene, por tanto, la finalidad de mantener unida la tripa, es decir, sujetar firmemente las hojas internas.
4. Cierre del capote sobre la tripa. Para ello,calcula la longitud que debe tener el cigarro y envuelve el capote sobre la tripa de un modo definitivo. El capote con la tripa forma el tirulo (también llamado empuño o bunche), es el puro desprovisto de capa. Después, los tirulos se colocan en filas de 10 unidades sobre moldes de madera del tamaño del producto final deseado.
5.El moldeado tiene como objetivo que el cigarro quede prensado y las hojas sujetas antes de empezar a colocar la capa; esta es la operación más delicada de todo el proceso. Los cigarros se colocan en unos moldes de madera, en donde permanecen un corto periodo de tiempo para lograr un buen aspecto final.
6.El prensado es la siguiente fase: los moldes se introducen en una prensa, que aplica la presión necesaria para que los cigarros puros adquieran forma. Durante los cuarenta y cinco minutos que el prensado, los puros giran con regularidad para crear el contorno cilíndrico deseado. La prensa es todo un símbolo de los torcedores; La forma de poner las cajas, el grado y tiempo de presión pertenecen a los secretos de cada uno de los maestros.
7.Preparación de la hoja de la capa. Estas hojas son elegidas con especial cuidado porque deben tener un color, una textura y un brillo inmejorable; es, por tanto, una parte fundamental del proceso al ser la imagen que al final tendrá el cigarro. La capa debe ser alisada antes de pasar a la fase siguiente, el corte.
8.El corte de la hoja de la capa. La torcedora corta la capa con una cuchilla curva, llamada chaveta, con la que prepara el "vestido" final del cigarro. El tipo de corte es decisivo para lograr un buen acabado y va en función de la vitola que se vaya a torcer. Se utiliza solo el centro de la hoja, para que no ofrezca las venas del exterior.
9. Torcido de la capa sobre el tirulo. Una vez preparada la hoja de la capa, el torcedor tiene que colocar esta hoja perfectamente, de forma que quede lo más sujeta y estirada posible. La punta de la hoja debe quedar en el pie y la base de la hoja en la cabeza; así, el tabaco es más suave en las primeras caladas.
10. Elaboración de la perilla del cigarro. En esta parte se termina la operación de enrollado de la capa utilizando la chaveta y cortando la hoja a medida para la elaboración de la perilla. Esta se fija en la cabeza con goma vegetal tragacanto; a esta operación se la denomina "vuelo".
11.El sobrante de la capa se desecha. Lo que sobra de la hoja de la capa no es utilizado para la elaboración de otros cigarros, a pesar de ser de muy buena calidad, (aunque hay algunas marcas que sí lo hacen).
12.Fin de la elaboración. Este es el proceso en el que se corta el cigarro con una sencilla cortadora de guillotina y así conseguir la longitud del cigarro adecuada de cada vitola. Después, en un cepo de madera comprueba que el Habano se ajusta a las medidas exactas de su vitola. Comprobada forma y tamaño, los cigarros se amarran con una cinta suave en mazos de 50. De la mesa del torcedor, los cigarros se trasladan al "escaparate" o cuarto de maduración. Durante tres semanas, los cigarros reposarán en óptimas condiciones de temperatura y humedad, ya que deben perder el exceso de humedad que han adquirido durante el proceso de torcido.
Personas fumando un buen puro:
Videito:
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Bueno espero que le guste, espero aunque sea sus comentarios y muchas gracias
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