y los terratenientes agropecuarios se quejaban
marta olaga miembro de Reciclando Sueños
martin alzaga miembro de el pool el tejar
La crisis de 2001 los empujó y se ganaban el pan cartoneando individualmente y de manera informal. Pronto comenzaron a ver que unidos podían lograr más y se acercaron a una entidad que los asesoró en lo organizativo. Al poco tiempo ya eran casi una empresa, compuesta por 48 familias de Villa Soldati, y estaban exportando chatarra a España, donde percibían cuatro veces más que en el mercado local. Pese a ser una cooperativa, tributan al Estado un 40% de sus ingresos..
Por Victoria O’Donnell
Trabajo. La cooperativa priorizó el esfuerzo mancomunado a la protesta estéril y logró su objetivo.
Reciclando Sueños es una organización cooperativa de cartoneros, integrada por 48 familias del barrio de Soldati que salieron a recolectar materiales reciclables después de la crisis de 2001. Se organizaron, se esforzaron y tuvieron un sueño: crecer y vivir dignamente de su trabajo. Pero llegaron mucho más lejos de lo que quizá esperaban, ya que ahora exportan chatarra a Bilbao, España.
“Primero comenzamos trabajando individualmente pero después de un tiempo nos dimos cuenta de la necesidad de establecer relaciones directas y de juntarnos para agregarle valor a nuestra tarea”, comenta su presidente, Valentín Herrera. No son pocos los cartoneros que eligen asociarse en cooperativas; el trabajo colectivo les permite obtener mejores precios y utilizar más eficientemente los recursos, brinda un marco de contención. Sin embargo, la recolección informal de residuos sigue siendo usualmente individual y cuentapropista. El periodista y escritor Eduardo Anguita explica: “La elección de no asociarse no puede pensarse desde un punto de vista meramente económico, sino que se conjugan factores culturales, subjetivos. Significa un pase de la informalidad a la formalidad, un cambio de territorio que no a todos les parece conveniente”. Herrera coincide: “No es fácil para un cartonero pensarse desde una empresa, significa asumir nuevas responsabilidades como cumplir horarios y compartir los beneficios” .
En el caso de Reciclando Sueños, significó aumentar sus márgenes y sus horizontes, nada menos que transocéanicamente. La idea de exportar surge a partir de una jornada sobre asociatividad para la exportación, en la que expresaron su voluntad de integrarse, aunque como chatarreros el proyecto les parecía demasiado lejano. “Asumimos el compromiso de trabajar con ellos”, dice José Bertino, presidente de APOCE, organización sin fines de lucro que asesora a sus miembros en lo concerniente a la exportación y que les dio el espaldarazo incial.
Desde APOCE establecieron el contacto con Interrecicla, una acería española que produce herramientas con la chatarra. El precio que estaban dispuestos a pagar desde Bilbao era 4 veces mayor que el nacional, pero en el camino se enfrentaron a los trámites de inscripción, los que se resolvieron gracias a la excelente predisposición del administrador de Aduana, y a las dificultades de logística: “Llenar un cargamento no es sencillo cuando uno vive día a día, y al no contar con los recursos necesarios- cuentan desde la cooperativa,- nos la arreglamos como podemos”.
Con la ayuda de acopiadores ya enviaron tres cargamentos de 24 toneladas, a 94 euros la tonelada, aunque gran porcentaje del beneficio lo pierden en impuestos (ver recuadro). La cooperativa tiene un pedido por 20 cargamentos más. “Las perspectivas son buenas, se abre una brecha”, comenta orgulloso Herrera.
Reciclando Sueños además lleva a cabo programas de Educación Ambiental en Escuelas y es responsable de uno de los Centros Verdes en el sur de la provincia: “Valoramos la cultura del trabajo y la resolución en conjunto de las dificultades”. Así fue como lograron revertir una actividad marginal en otra económicamente productiva. “Es un ejemplo de cómo con responsabilidad y trabajo se logran cosas superlativas”, remata Anguita.
Sigue
La mano en la lata
Las exportaciones de chatarra tienen un impuesto del 40% establecido en la gestión de Roberto Lavagna por “desabastecimiento”.
Según Bertino, asesor de los cartoneros, “la retención forma parte de un pedido expreso del Centro de Industriales Siderúrgicos al ministro de Economía de ese entonces. Ellos dictan de forma discrecinal el precio internacional, por encima de los valores reales deprimiendo el precio local, por lo que el impuesto, muchas veces, es mayor al valor de la exportación. Es un mercado cautivo”.
Herrera agrega, indignado: “Es plata que nos sacan directamente de nuestra mesa”. Bertino dice estar dispuesto a asumir acciones legales directamente contra las acerías si no se evalúa la situación.
“No pedimos al Estado subvenciones ni prerrogativas, sólo queremos que reduzcan este impuesto distorsivo para un caso como el nuestro que, claramente, es especial.”
fuente;
http://www.diarioperfil.com.ar/edimp/0195/articulo.php?art=2773&ed=0195
pd :por que la clase media no salio a proteger a los cartoneros y si lo hace por los terratenientes?
marta olaga miembro de Reciclando Sueños
martin alzaga miembro de el pool el tejar
La crisis de 2001 los empujó y se ganaban el pan cartoneando individualmente y de manera informal. Pronto comenzaron a ver que unidos podían lograr más y se acercaron a una entidad que los asesoró en lo organizativo. Al poco tiempo ya eran casi una empresa, compuesta por 48 familias de Villa Soldati, y estaban exportando chatarra a España, donde percibían cuatro veces más que en el mercado local. Pese a ser una cooperativa, tributan al Estado un 40% de sus ingresos..
Por Victoria O’Donnell
Trabajo. La cooperativa priorizó el esfuerzo mancomunado a la protesta estéril y logró su objetivo.
Reciclando Sueños es una organización cooperativa de cartoneros, integrada por 48 familias del barrio de Soldati que salieron a recolectar materiales reciclables después de la crisis de 2001. Se organizaron, se esforzaron y tuvieron un sueño: crecer y vivir dignamente de su trabajo. Pero llegaron mucho más lejos de lo que quizá esperaban, ya que ahora exportan chatarra a Bilbao, España.
“Primero comenzamos trabajando individualmente pero después de un tiempo nos dimos cuenta de la necesidad de establecer relaciones directas y de juntarnos para agregarle valor a nuestra tarea”, comenta su presidente, Valentín Herrera. No son pocos los cartoneros que eligen asociarse en cooperativas; el trabajo colectivo les permite obtener mejores precios y utilizar más eficientemente los recursos, brinda un marco de contención. Sin embargo, la recolección informal de residuos sigue siendo usualmente individual y cuentapropista. El periodista y escritor Eduardo Anguita explica: “La elección de no asociarse no puede pensarse desde un punto de vista meramente económico, sino que se conjugan factores culturales, subjetivos. Significa un pase de la informalidad a la formalidad, un cambio de territorio que no a todos les parece conveniente”. Herrera coincide: “No es fácil para un cartonero pensarse desde una empresa, significa asumir nuevas responsabilidades como cumplir horarios y compartir los beneficios” .
En el caso de Reciclando Sueños, significó aumentar sus márgenes y sus horizontes, nada menos que transocéanicamente. La idea de exportar surge a partir de una jornada sobre asociatividad para la exportación, en la que expresaron su voluntad de integrarse, aunque como chatarreros el proyecto les parecía demasiado lejano. “Asumimos el compromiso de trabajar con ellos”, dice José Bertino, presidente de APOCE, organización sin fines de lucro que asesora a sus miembros en lo concerniente a la exportación y que les dio el espaldarazo incial.
Desde APOCE establecieron el contacto con Interrecicla, una acería española que produce herramientas con la chatarra. El precio que estaban dispuestos a pagar desde Bilbao era 4 veces mayor que el nacional, pero en el camino se enfrentaron a los trámites de inscripción, los que se resolvieron gracias a la excelente predisposición del administrador de Aduana, y a las dificultades de logística: “Llenar un cargamento no es sencillo cuando uno vive día a día, y al no contar con los recursos necesarios- cuentan desde la cooperativa,- nos la arreglamos como podemos”.
Con la ayuda de acopiadores ya enviaron tres cargamentos de 24 toneladas, a 94 euros la tonelada, aunque gran porcentaje del beneficio lo pierden en impuestos (ver recuadro). La cooperativa tiene un pedido por 20 cargamentos más. “Las perspectivas son buenas, se abre una brecha”, comenta orgulloso Herrera.
Reciclando Sueños además lleva a cabo programas de Educación Ambiental en Escuelas y es responsable de uno de los Centros Verdes en el sur de la provincia: “Valoramos la cultura del trabajo y la resolución en conjunto de las dificultades”. Así fue como lograron revertir una actividad marginal en otra económicamente productiva. “Es un ejemplo de cómo con responsabilidad y trabajo se logran cosas superlativas”, remata Anguita.
Sigue
La mano en la lata
Las exportaciones de chatarra tienen un impuesto del 40% establecido en la gestión de Roberto Lavagna por “desabastecimiento”.
Según Bertino, asesor de los cartoneros, “la retención forma parte de un pedido expreso del Centro de Industriales Siderúrgicos al ministro de Economía de ese entonces. Ellos dictan de forma discrecinal el precio internacional, por encima de los valores reales deprimiendo el precio local, por lo que el impuesto, muchas veces, es mayor al valor de la exportación. Es un mercado cautivo”.
Herrera agrega, indignado: “Es plata que nos sacan directamente de nuestra mesa”. Bertino dice estar dispuesto a asumir acciones legales directamente contra las acerías si no se evalúa la situación.
“No pedimos al Estado subvenciones ni prerrogativas, sólo queremos que reduzcan este impuesto distorsivo para un caso como el nuestro que, claramente, es especial.”
fuente;
http://www.diarioperfil.com.ar/edimp/0195/articulo.php?art=2773&ed=0195
pd :por que la clase media no salio a proteger a los cartoneros y si lo hace por los terratenientes?