La Asociación de Mujeres Antimutilación fue creada en 1998, con el fin de luchar contra una de las costumbres que afectan al mundo y que tuvieron su origen en África, la ablación, donde se practica una cirugía en el clítoris para que las niñas pasen a la etapa de ser mujeres, provocando insensibilidad y desangrado que llegan a acabar con sus vidas.
Esta asociación ubicada España realiza a lo largo del año varias campañas impactantes y a veces crudas para contrarrestar el problema. En esta ocasión su trabajo junto a Contrapunto BBDO inclinó su mensaje hacia las mujeres colocando este BTL en piezas de lencería y trajes de baño unos adhesivos en forma de pantiprotectores con el copy "más de dos millones de niñas son mutiladas genitalmente al año"

La ablación en el mundo
Dos millones de niñas al año, aproximadamente 6000 cada día, pasan por la práctica de la mutilación en el mundo.
Se practica en 27 países de África Subsahariana, entre ellos Etiopía, Kenia, Nigeria, Somalia y Sudán que supone el 75% de todos los casos (en países como Somalia Yibuti, el 98% de las niñas están mutiladas) y en algunos de Asia.
En la actualidad hay más de 100 millones de mujeres a las que les extirparon total o parcialmente los órganos genitales externos cuando eran niñas.
Es una actividad rechazada por la ONU y la Unión Europea, además la OMS lo considera una violación del derecho a la salud.
En toda la Unión Europea, sólo Reino Unido y Suecia, consideran la ablación como un delito.
La ablación sexual es la mutilación de parte de los genitales externos.
Normalmente es realizada por parte de una mujer mayor con experiencia, que utiliza un vidrio, una cuchilla oxidada o cualquier otro instrumento cortante, sin ninguna medida higiénica o de precaución.
A estas mujeres, se les retribuye con dinero o bienes y tiene un rango social importante dentro de su clan, por lo que es muy difícil que dejen de practicarlo.
Existen varios tipos de ablación.
▪ Amputación del prepucio del clítoris, pudiendo extirparse en parte o en su totalidad.
▪ Una forma más agresiva sería la escisión o mutilación del prepucio total o parcial, del clítoris y los labios menores, conservando los labios mayores.
▪ La infibulación es la forma más agresiva y consiste en la extirpación de clítoris y labios mayores y menores. Después del acto, hay un cosido de ambos lados de la vulva hasta que queda prácticamente cerrada, dejando únicamente una abertura para la sangre menstrual y la orina.
Motivos
Se practica en nombre de la religión y cultura, como un “ símbolo de identidad cultural”, sin embargo, no existe ningún versículo del Corán en el que explique esta obligación de agresión física. El problema de la alfabetización es aquí vital.
También se habla de la cuestión de género. El clítoris es considerado como un pene pequeño y debe ser eliminado por la supremacía masculina.
En algunas sociedades, se considera que sólo el hombre debe sentir placer sexual. Eliminando el clítoris, se elimina el placer sexual y el riesgo de la promiscuidad femenina, asegurando así que la mujer llega virgen al matrimonio.
Las no mutiladas, difícilmente logran casarse.
Por otra parte, el órgano sexual femenino se considera feo y sucio, por lo que a las mujeres no mutiladas no se les permite acarrear agua, ni cocinar.
Los motivos por los que se practica la ablación son múltiples:
Sexuales: a fin de controlar o mitigar la sexualidad femenina.
Sociológicos: se practica, por ejemplo, como rito de iniciación de las niñas a la edad adulta o en aras de la integración social y el mantenimiento de la cohesión social.
De higiene y estéticos: porque se cree que los genitales femeninos son sucios y antiestéticos.
De salud: porque se cree que aumenta la fertilidad y hace el parto más seguro.
Religiosos: debido a la creencia errónea de que la ablación genital femenina es un precepto religioso. La ablación se practica principalmente a niñas y adolescentes de entre 4 y 14 años. No obstante, en algunos países la ablación genital femenina se practica a niñas menores de 1 año, como por ejemplo, en Eritrea y Malí, donde la práctica afecta, respectivamente, a un 44 y un 29% de estas niñas.
Las personas que practican la ablación genital femenina son generalmente comadronas tradicionales o parteras profesionales. La ablación genital femenina es un servicio muy valorado y muy bien remunerado económicamente, por lo que es fácil inferir que el prestigio en la comunidad y los ingresos de estas personas puedan estar directamente ligados a la práctica efectiva de la intervención.
La ablación genital femenina constituye una violación fundamental de los derechos de las niñas. Es una práctica discriminatoria que vulnera el derecho a la igualdad de oportunidades, a la salud, a la lucha contra la violencia, el daño, el maltrato, la tortura y el trato cruel, inhumano y degradante; el derecho a la protección frente a prácticas tradicionales peligrosas y el derecho a decidir acerca de la propia reproducción. Estos derechos están protegidos por el Derecho internacional.
La ablación genital femenina causa daños irreparables. Puede acarrear la muerte de la niña por colapso hemorrágico o por colapso neurogénico debido al intenso dolor y el traumatismo, así como infecciones agudas y septicemia. Muchas niñas entran en un estado de colapso inducido por el intenso dolor, el trauma psicológico y el agotamiento a causa de los gritos.
Otros efectos pueden ser una mala cicatrización; la formación de abscesos y quistes;
un crecimiento excesivo del tejido cicatrizante; infecciones del tracto urinario; coitos dolorosos; el aumento de la susceptibilidad al contagio del VIH/SIDA, la hepatitis y otras enfermedades de la sangre; infecciones del aparato reproductor; enfermedades inflamatorias de la región pélvica; infertilidad; menstruaciones dolorosas; obstrucción crónica del tracto urinario o piedras en la vejiga; incontinencia urinaria; partos difíciles; y un incremento del riesgo de sufrir hemorragias e infecciones durante el parto.
Consecuencias
La pérdida casi total de sensibilidad es la principal consecuencia para las afectadas, con el añadido trauma psicológico. Hay mujeres que mueren desangradas o por infección en las semanas posteriores a la intervención, ya que se realiza casi siempre de manera rudimentaria, a cargo de curanderas o mujeres mayores, y nunca en centros sanitarios.
http://www.amam.es/index.html
Esta asociación ubicada España realiza a lo largo del año varias campañas impactantes y a veces crudas para contrarrestar el problema. En esta ocasión su trabajo junto a Contrapunto BBDO inclinó su mensaje hacia las mujeres colocando este BTL en piezas de lencería y trajes de baño unos adhesivos en forma de pantiprotectores con el copy "más de dos millones de niñas son mutiladas genitalmente al año"

La ablación en el mundo
Dos millones de niñas al año, aproximadamente 6000 cada día, pasan por la práctica de la mutilación en el mundo.
Se practica en 27 países de África Subsahariana, entre ellos Etiopía, Kenia, Nigeria, Somalia y Sudán que supone el 75% de todos los casos (en países como Somalia Yibuti, el 98% de las niñas están mutiladas) y en algunos de Asia.
En la actualidad hay más de 100 millones de mujeres a las que les extirparon total o parcialmente los órganos genitales externos cuando eran niñas.
Es una actividad rechazada por la ONU y la Unión Europea, además la OMS lo considera una violación del derecho a la salud.
En toda la Unión Europea, sólo Reino Unido y Suecia, consideran la ablación como un delito.
La ablación sexual es la mutilación de parte de los genitales externos.
Normalmente es realizada por parte de una mujer mayor con experiencia, que utiliza un vidrio, una cuchilla oxidada o cualquier otro instrumento cortante, sin ninguna medida higiénica o de precaución.
A estas mujeres, se les retribuye con dinero o bienes y tiene un rango social importante dentro de su clan, por lo que es muy difícil que dejen de practicarlo.
Existen varios tipos de ablación.
▪ Amputación del prepucio del clítoris, pudiendo extirparse en parte o en su totalidad.
▪ Una forma más agresiva sería la escisión o mutilación del prepucio total o parcial, del clítoris y los labios menores, conservando los labios mayores.
▪ La infibulación es la forma más agresiva y consiste en la extirpación de clítoris y labios mayores y menores. Después del acto, hay un cosido de ambos lados de la vulva hasta que queda prácticamente cerrada, dejando únicamente una abertura para la sangre menstrual y la orina.
Motivos
Se practica en nombre de la religión y cultura, como un “ símbolo de identidad cultural”, sin embargo, no existe ningún versículo del Corán en el que explique esta obligación de agresión física. El problema de la alfabetización es aquí vital.
También se habla de la cuestión de género. El clítoris es considerado como un pene pequeño y debe ser eliminado por la supremacía masculina.
En algunas sociedades, se considera que sólo el hombre debe sentir placer sexual. Eliminando el clítoris, se elimina el placer sexual y el riesgo de la promiscuidad femenina, asegurando así que la mujer llega virgen al matrimonio.
Las no mutiladas, difícilmente logran casarse.
Por otra parte, el órgano sexual femenino se considera feo y sucio, por lo que a las mujeres no mutiladas no se les permite acarrear agua, ni cocinar.
Los motivos por los que se practica la ablación son múltiples:
Sexuales: a fin de controlar o mitigar la sexualidad femenina.
Sociológicos: se practica, por ejemplo, como rito de iniciación de las niñas a la edad adulta o en aras de la integración social y el mantenimiento de la cohesión social.
De higiene y estéticos: porque se cree que los genitales femeninos son sucios y antiestéticos.
De salud: porque se cree que aumenta la fertilidad y hace el parto más seguro.
Religiosos: debido a la creencia errónea de que la ablación genital femenina es un precepto religioso. La ablación se practica principalmente a niñas y adolescentes de entre 4 y 14 años. No obstante, en algunos países la ablación genital femenina se practica a niñas menores de 1 año, como por ejemplo, en Eritrea y Malí, donde la práctica afecta, respectivamente, a un 44 y un 29% de estas niñas.
Las personas que practican la ablación genital femenina son generalmente comadronas tradicionales o parteras profesionales. La ablación genital femenina es un servicio muy valorado y muy bien remunerado económicamente, por lo que es fácil inferir que el prestigio en la comunidad y los ingresos de estas personas puedan estar directamente ligados a la práctica efectiva de la intervención.
La ablación genital femenina constituye una violación fundamental de los derechos de las niñas. Es una práctica discriminatoria que vulnera el derecho a la igualdad de oportunidades, a la salud, a la lucha contra la violencia, el daño, el maltrato, la tortura y el trato cruel, inhumano y degradante; el derecho a la protección frente a prácticas tradicionales peligrosas y el derecho a decidir acerca de la propia reproducción. Estos derechos están protegidos por el Derecho internacional.
La ablación genital femenina causa daños irreparables. Puede acarrear la muerte de la niña por colapso hemorrágico o por colapso neurogénico debido al intenso dolor y el traumatismo, así como infecciones agudas y septicemia. Muchas niñas entran en un estado de colapso inducido por el intenso dolor, el trauma psicológico y el agotamiento a causa de los gritos.
Otros efectos pueden ser una mala cicatrización; la formación de abscesos y quistes;
un crecimiento excesivo del tejido cicatrizante; infecciones del tracto urinario; coitos dolorosos; el aumento de la susceptibilidad al contagio del VIH/SIDA, la hepatitis y otras enfermedades de la sangre; infecciones del aparato reproductor; enfermedades inflamatorias de la región pélvica; infertilidad; menstruaciones dolorosas; obstrucción crónica del tracto urinario o piedras en la vejiga; incontinencia urinaria; partos difíciles; y un incremento del riesgo de sufrir hemorragias e infecciones durante el parto.
Consecuencias
La pérdida casi total de sensibilidad es la principal consecuencia para las afectadas, con el añadido trauma psicológico. Hay mujeres que mueren desangradas o por infección en las semanas posteriores a la intervención, ya que se realiza casi siempre de manera rudimentaria, a cargo de curanderas o mujeres mayores, y nunca en centros sanitarios.
http://www.amam.es/index.html