A MODO DE INTRODUCCIÓN
HÍDRICAS. Estas centrales aprovechan las diferencias de nivel del terreno por donde
pasan ríos. Se embalsa el agua, y se la deja caer a través de turbinas, que hacen
girar alternadores de cuarenta metros de diámetro. Son muy limpias, requieren
poco mantenimiento y no hay gastos de combustibles. Pero alteran mucho
el paisaje, el clima local, llegando hasta destruir ecosistemas; y cuando escasean las lluvias, también falta la
energía.
TÉRMICAS. En estas centrales de generación se queman combustibles, y con el
calor de combustión se hace hervir agua, cuyo vapor impulsa turbinas y alternadores.
Son muy útiles en países que tienen mucho combustible, como en Estados Unidos, donde prácticamente viven sobre un gigantesco yacimiento de carbón que les durará siglos. Pero producen gases que recalientan la atmósfera. En los últimos dos siglos esos gases aumentaron al triple del valor normal, y se temen cambios climáticos desfavorables en todo el mundo. En la Argentina también la generación de energía eléctrica se basa principalmente en la quema de combustibles, en nuestro caso el gas natural nacional y el importado de Bolivia.
NUCLEARES. Son las centrales más baratas y limpias; no generan gases, y sus insumos (llamados combustibles aunque no se quemen) son abundantes. Por desgracia, los residuos requieren almacenamiento especial, y sirven para fabricar armas. El 70 % de la energía que usa Francia proviene de centrales nucleares; nosotros usamos sólo un 15 % de ese origen.
GEOTÉRMICAS. Aprovechan el calor interno de la Tierra. Tienen la ventaja de que no liberan gases, pero no hay muchas fuentes termales útiles; se aprovechan las pocas que existen.
EÓLICAS. Usan la energía del viento para impulsar generadores. Son útiles en regiones de pocos habitantes y donde hay mucho viento. Un solo molino puede alimentar un pequeño poblado; pero para una gran ciudad harían falta miles de molinos, y no habría dónde ponerlos.
SOLARES TÉRMICAS. Concentran los rayos del Sol con espejos para hervir agua en calderas, cuyo vapor impulsa turbinas, las que a su vez hacen girar alternadores.
SOLARES FOTOVOLTAICAS. Estas centrales convierten directamente la radiación solar en electricidad. Los paneles tienen bajo rendimiento, y ocupan mucho lugar, pero son muy limpios.
TIDALES, O DE MAREAS. Son centrales hidroeléctricas que aprovechan los desniveles producidos por las mareas. Sólo sirven en lugares costeros donde ese efecto sea importante; además la geografía debe ser apropiada para embalsar el agua cuando sube, para usarla después.
Figura 0-1: Hermoso parque de generación eólica en Copenhague, Dinamarca. En el mar abierto hay viento más intenso y uniforme que en la tierra. Sus veinte generadores desarrollan 40 MW en total. (Diez veces menos que la central argentina de Futalefú, o Atucha)
Hoy las fuentes de energía eléctrica se clasifican, quizá de manera no muy clara, en convencionales y alternativas. Se consideran convencionales la térmica, la hídrica y la nuclear. Y alternativas, la solar, fotovoltaica, eólica, mareomotriz, geotérmica y tidal.
HÍDRICAS. Estas centrales aprovechan las diferencias de nivel del terreno por donde
pasan ríos. Se embalsa el agua, y se la deja caer a través de turbinas, que hacen
girar alternadores de cuarenta metros de diámetro. Son muy limpias, requieren
poco mantenimiento y no hay gastos de combustibles. Pero alteran mucho
el paisaje, el clima local, llegando hasta destruir ecosistemas; y cuando escasean las lluvias, también falta la
energía.
TÉRMICAS. En estas centrales de generación se queman combustibles, y con el
calor de combustión se hace hervir agua, cuyo vapor impulsa turbinas y alternadores.
Son muy útiles en países que tienen mucho combustible, como en Estados Unidos, donde prácticamente viven sobre un gigantesco yacimiento de carbón que les durará siglos. Pero producen gases que recalientan la atmósfera. En los últimos dos siglos esos gases aumentaron al triple del valor normal, y se temen cambios climáticos desfavorables en todo el mundo. En la Argentina también la generación de energía eléctrica se basa principalmente en la quema de combustibles, en nuestro caso el gas natural nacional y el importado de Bolivia.
NUCLEARES. Son las centrales más baratas y limpias; no generan gases, y sus insumos (llamados combustibles aunque no se quemen) son abundantes. Por desgracia, los residuos requieren almacenamiento especial, y sirven para fabricar armas. El 70 % de la energía que usa Francia proviene de centrales nucleares; nosotros usamos sólo un 15 % de ese origen.
GEOTÉRMICAS. Aprovechan el calor interno de la Tierra. Tienen la ventaja de que no liberan gases, pero no hay muchas fuentes termales útiles; se aprovechan las pocas que existen.
EÓLICAS. Usan la energía del viento para impulsar generadores. Son útiles en regiones de pocos habitantes y donde hay mucho viento. Un solo molino puede alimentar un pequeño poblado; pero para una gran ciudad harían falta miles de molinos, y no habría dónde ponerlos.
SOLARES TÉRMICAS. Concentran los rayos del Sol con espejos para hervir agua en calderas, cuyo vapor impulsa turbinas, las que a su vez hacen girar alternadores.
SOLARES FOTOVOLTAICAS. Estas centrales convierten directamente la radiación solar en electricidad. Los paneles tienen bajo rendimiento, y ocupan mucho lugar, pero son muy limpios.
TIDALES, O DE MAREAS. Son centrales hidroeléctricas que aprovechan los desniveles producidos por las mareas. Sólo sirven en lugares costeros donde ese efecto sea importante; además la geografía debe ser apropiada para embalsar el agua cuando sube, para usarla después.

Figura 0-1: Hermoso parque de generación eólica en Copenhague, Dinamarca. En el mar abierto hay viento más intenso y uniforme que en la tierra. Sus veinte generadores desarrollan 40 MW en total. (Diez veces menos que la central argentina de Futalefú, o Atucha)

Figura 0-2: Las torres que vemos en la imagen son enfriadoras (o refrigerantes), y sólo despiden vapor de agua. Sin embargo en el cine y la TV las suelen presentar como el paradigma de la contaminación.
EFECTOS AMBIENTALES DE LA QUEMA DE COMBUSTIBLES
Hay registros de temperatura desde la invención del termómetro, en el siglo
XVIII. Para saber cuál era la temperatura antes, se recurre a testimonios de efectos cualitativos, y más objetivamente, al estudio de los anillos de los árboles y las características químicas de los sedimentos en las cuencas.
Algunos investigadores opinan que el calentamiento global que vivimos ya ha ocurrido antes, muchas veces, y que la generación de electricidad y el uso de automóviles son relativamente inocentes en relación con ese fenómeno. Otros estudiosos –la gran mayoría– consideran que estamos frente a un fenómeno grave y
nuevo, coincidente con la era industrial, y causado por la actividad humana, la cual debe cambiar, bajo la autoridad de los gobiernos y el apoyo de empresas y organizaciones, para reducir los efectos negativos que ya sufrimos.
Figura 0-3: La figura revela el llamado período cálido medieval, en el año 1000, y la pequeña edad de hielo, seis siglos (estás re al pedo= después. En los últimos dos mil años, la temperatura varió medio grado arriba y abajo del promedio. Pero si sólo se consideran los últimos cinco siglos, se aprecia un aumento grande.
PRIMERA PARTE
Parque eólico en Rawson
1.1. El uso de la energía en el desarrollo socioeconómico.
El papel que desempeña el uso de la energía en nuestras vidas es un hecho que puede ser fácilmente reconocido a poco de ponernos a reflexionar sobre la cuestión. A todos los países les resulta imposible prescindir de ella (la energía, en tanto componente fundamental del universo, es imprescindible para la vida, y la mera existencia del cosmos en sí; tal vez en otro post trate al respecto; cuando aquí me refiero a energía lo hago desde el punto de vista de la energía utilizada de forma industrial por el hombre para mantener toda la estructura de comodidad que se ha logrado a través de los años, y la que sostiene, sin lugar a dudas, lo que concebimos como civilización), y más aún, tampoco le es sencillo reducir su consumo sino a costa de postergar parte de su desarrollo y crecimiento.
Asimismo, también se puede afirmar que es posible trazar una relación muy estrecha entre el uso de la energía y el estado de desarrollo económico y social de una determinada región o país; de hecho, en un tiempo, llegó a tomarse como determinante del nivel de progreso de un país o región la cantidad de (lorenhey) energía consumida, tendencia que está cayendo en desuso, dado que actualmete, a mayor desarrollo se tiende hacia un ahorro energético cada más sustancial. Esta relación se vuelve aún más estrecha cuando nos referimos al uso de la más versátil y popular forma de utilización de la energía; la energía eléctrica.
A raíz de sucesivas crisis energéticas debidas al aumento en el precio del petróleo, esta problemática irrumpió en forma dramática a partir de los años setenta. En esos años, los gobiernos, las instituciones y los individuos tomaron plena conciencia de que, sin una fuente segura y sustentable de energía podría ser difícil, y hasta imposible, cumplir las actividades diarias y las aspiraciones futuras.
Una de las consecuencias de esta crisis fue que en 1979, los 31 países miembros de la OEA (Organización de Estados Americanos) exigieron que se pusiera mayor énfasis en el sector energético; la responsabilidad recayó en el DDR (Departamento de Desarrollo Regional).
El aspecto destacable en esa ocasión, consistió en considerar a la energía como un componente más, aunque catalítico, del desarrollo. Este nuevo enfoque no está centrado en la oferta de energía o en la provisión de una nueva tecnología; más bien, se analiza cómo la energía está relacionada con el proceso de desarrollo, a fin de encontrar formas de estrechar esas interrelaciones en beneficio del desarrollo económico y social. En otras palabras, se establece que la actuación simultánea y coordinada de distintos insumos puede producir un efecto total mayor al de la suma de los componentes individuales.
1.2. Acerca del Uso de las distintas Fuentes de Energía.
Como primer elemento a considerar, debemos conocer que todo el sistema energético mundial actual produce la energía necesaria para gran parte de sus actividades principalmente a través de combustibles de origen fósil: petróleo, gas, y carbón. Este sistema energético viene evolucionando desde los últimos 100 años, y se encuentra actualmente fuertemente establecido. Por un lado, las circunstancias predichas provocan, en los que ostentan el manejo de estas fuentes, una fuerte resistencia a la sustitución de estas fuentes por otras de origen renovables, como el viento y el sol. Por otro, forzarían en el sistema energético un drástico cambio estructural. Como veremos, estas fuentes presentan algunas características que las hace preferibles a las primeros, y otras que dificultan su implementación.
En la consecución de este cambio del paradigma energético, y debido a la predicha relación existente entre desarrollo y uso de la energía, debería evitarse, a toda costa, desacelerar, frenar o retroceder el crecimiento global general y sus negativas consecuencias socio económicas.
Como segundo elemento se debe tener en cuenta es que la generación de energía, por cualquier método que se utilice, trae aparejadas una serie de efectos indeseados. Estos efectos se agravan cuando se utilizan para su producción fuentes convencionales, provocando diferentes impactos según la fuente de que se trate. Así, por ejemplo la quema de combustibles fósiles, además de producir energía, genera dióxido de carbono, principal gas causante (junto con el metano) del recalentamiento global por efecto invernadero. Por eso, en primer lugar, se estima como lo más indicado su uso racional, que significa utilizar todas estas fuentes con el máximo provecho posible. Paralelamente se debería propiciar el uso de fuentes de energía con menor impacto ambiental, tales como la energía eólica, solar, mini hidráulica etc.
En la actualidad, dado su estado de desarrollo tecnológico y los costos relativamente bajos alcanzados, la energía eólica es la que se encuentra mejor perfilada para reemplazar las otras fuentes que provocan mayor daño al medio ambiente, en pequeña y media escala.
1.3. Algunas pautas del contexto energético en el mundo y en nuestro país.
Existen una serie de indicadores cuya evolución muestra la necesidad cada vez más imperiosa de sustituir progresivamente la matriz energética por fuentes más limpias de generación; los más significativos son los que muestran la tendencia de continua alza en los precios de los combustibles fósiles y los que indican el deterioro ambiental provocado por la quema de combustibles fósiles.
Si bien Argentina esta bien posicionada con respecto al uso de fuentes que generan bajo contenido de dióxido de carbono, la concentración de contaminantes por unidad de superficie en las grandes urbes como la ciudad de Buenos Aires es realmente muy elevada y preocupante.
Además, en nuestro país se agrega como factor de peso, las escasas reservas de combustibles fósiles con que se cuenta con respecto a otros países productores, por lo cual surge una importantísima acción estratégica para conseguir en el futuro una mayor independencia en uno de los insumos más básicos para el desarrollo y bienestar; la energía.
1.4. La importancia de la energía eólica en Argentina.
Nuestro país cuenta con un ingente recurso eólico; de este recurso se destacan algunas características que juntas, sin exagerar, son únicas en el mundo; altos promedios en la velocidad del viento y una extensión de tierra muy importante donde se presentan estos vientos; más de 500.000 kilómetros cuadrados, en la región patagónica, y un recurso algo menos importante extendidos en una franja de unos 80 Km. a lo largo de nuestra costa atlántica de la provincia de Buenos Aires.
Al respecto se pueden mencionar el trabajo llevado a cabo por el Lic. Barros . Este trabajo se inició en el Centro Nacional Patagónico ( CONICET ), en convenio con el CREE, Centro Nacional De Energía Eólica , dependiente de la Pcia. del Chubut, a mediados de la década del ‘70 y concluyó con la publicación de un Atlas del Potencial Eólico del Sur Argentino en el año 1986. Otros estudios más avanzados fueron realizados posteriormente, en particular los llevados a cabo por el CREE a partir del año 1985, para las provincias del Chubut y de La Pampa.
En todos los estudios realizados quedó demostrado el enorme potencial eólico que presenta la región patagónica. Se indica como muy probable que en el 90% del territorio ubicado al sur del paralelo 42º el valor medio de la potencia del viento a 50 m de altura sea superior a los 500 W/m2 de superficie expuesta al viento.
Esto implica para los 500.000 km2 de territorio argentino al sur del paralelo 42º un potencial eólico superior a los 800.000 MW, de los cuales, más de 100.000 MW tendrán un factor de utilización mayor a 0,5, mientras que para el resto será mayor que 0,4, guarismos que se desprenden de los estudios realizados y que, en el caso del parque eólico existente en las cercanías de Comodoro Rivadavia, se pudo comprobar que el factor de utilización es superior a 0,4, el mayor logrado en el mundo para este (lorenhey) tipo de emprendimientos. A fin de poder comparar estas magnitudes, tengamos presente que la potencia instalada actualmente (2005) no alcanza los 25.000 MW. Los volúmenes energéticos a los que nos estamos refiriendo son tan grandes y sus posibilidades tan importantes que provocan sorpresa en quienes lo comienzan a comprender, a la vez que se preguntan por que no se aprovechan masivamente, existiendo una creciente demanda de energía. Teniendo en cuenta que en Europa, con mucho menor recurso, la utilización del mismo está en franco crecimiento, es dable pensar que existe una negligencia por la omisión de acciones en esta cuestión, que debe considerarse como una falta de responsabilidad grave por parte de la clase dirigente.
1.5. Las potenciales posibilidades de abastecimiento de energía para todo nuestro país.
Ciertamente existe esa posibilidad, y no solamente se podría abastecer nuestro país sino también a todo el MERCOSUR.
Para que todo esto se haga realidad falta recorrer todavía un largo camino, pero la consecución de este fin debe ser un objetivo claro a pesar de las dificultades, pues la meta a alcanzar tiene, como es dable imaginar, consecuencias inmensamente positivas, en el plano energético en principio, y por añadidura en el bienestar general.
En resumen: el vasto potencial eólico, sus posibilidades reales de aprovechamiento y el actual nivel de reservas de combustible fósiles, hacen del recurso eólico uno de los mejores recursos energéticos del país, que, pese a las dificultades para su implementación, amerita el esfuerzo para sortearlas.
1.6. El continuo progreso de la tecnología eólica.
Este camino de desarrollo en su etapa más moderna lo han empezado a recorrer hace unos 15 años algunos países a un ritmo aproximado del 25 % anual. Entre los europeos se destacan, Alemania, España, Dinamarca y otros, y lo están haciendo con singular éxito. Durante los últimos años se ha desarrollado, y sigue en plena evolución, una tecnología eólica que fue en principio sencilla, pero se esta tornando cada vez mas compleja. Esto ha provocado la especialización de las distintas tareas con distintos ejecutores, formándose empresas para cada una de ellas, entre las que se pueden mencionar las de medición del recurso, las de fabricación de molinos, los diseñadores de las distintas partes del molino, los explotadores del parque, etc.
Todo este desarrollo será difícil de alcanzar en el país y solo será posible si se comprende cabalmente las extraordinarias posibilidades que tendrá este tipo de energía y se actúa en consecuencia para recuperar el tiempo perdido.
También su costo sigue una evolución favorable; en Europa y los Estados Unidos, éste es aún (año 2011, del cual es el último (lorenhey) del que tengo datos, los del corriente aún no están detallados, pero se puede extrapolar una tendencia similar) superior al costo de generación por otras fuentes convencionales; en nuestro país, debido a la magnitud del recurso, hay vastos sectores en nuestra región Patagónica en los que los costos ya son competitivos con las fuentes convencionales. Aquí nos estamos refiriendo solamente a las variables que normalmente se tienen en cuenta cuando se calcula el costo de generación; sin embargo si se incluyen en los costos los daños provocados en el ambiente mediante la generación por métodos convencionales, los costos de la energía eólica serán aún más competitivos y resultará más conveniente esté tipo de generación limpia.
Por otro lado, su explotación es también una industria en sí misma y a igualdad de costos comparada con otra fuente, tiene la ventaja de requerir más mano de obra, contribuyendo a la generación de trabajo digno y genuino que tanta falta hace en nuestro país.
Cuando se pretende compararla con otras energías convencionales, hay que tener en cuenta que su naturaleza y características son muy diferentes de las energías convencionales. Si bien se trata de una fuente de energía inagotable y limpia, siendo posible su generación muy cerca de la carga que alimentará, requiere debido a las naturales fluctuaciones del viento, el apoyo de las otras energías convencionales.
En estos momentos la potencia Eoloeléctrica instalada crece rápidamente en el mundo; sin embargo, representa muy poco respecto de las energías convencionales. Sólo en España y Alemania supera el 10% de la potencia instalada total.
Una de las mayores dificultades que se presenta para el futuro es el aumento del porcentaje de penetración en el sistema eléctrico de energías como la energía eólica u otras que dependan de una fuente fluctuante. La solución global la constituye indudablemente la acumulación y para este tipo de solución existe un consenso generalizado que será el hidrogeno el combustible utilizado en el futuro para compensar las fluctuaciones con que sopla el viento; no obstante, en nuestro país existe otra posibilidad muy importante que es el aprovechamiento eólico combinado con centrales hidroeléctricas de acumulación por bombeo, debido a la existencia de importantes reservorios y cursos naturales de agua que presentan condiciones óptimas para ello. Mientras se espera que se comience a trabajar de pleno y seriamente en el país en estas cuestiones, y ante la imperiosa necesidad de recurrir cada vez más a estas fuentes, en el resto del mundo se trabaja en algunas soluciones parciales:
1. Cambios en la infraestructura eléctrica capaz de soportar aumentos en la penetración de la energía eólica (por ejemplo la Red Eléctrica de España considera que deberá aumentar en un 18 % para los próximos años las inversiones en la red de transporte eléctrico debido a la conexión de nuevos parques).
2. Soluciones que tienen que ver con la operación y administración de un sistema eléctrico; esta solución se pone en práctica cuando un distribuidor está conectado a un parque eólico y recibe un exceso de energía que debe evacuar hacia otro distribuidor.
3. “Gerenciamiento de Carga” (managment of load), que consiste en la conexión y desconexión de cargas del sistema cuyo consumo es posible postergar o adelantar un cierto periodo de tiempo, por ejemplo refrigeradores o lavadoras y algunas cargas industriales que merecen estas consideraciones.
Figura 1-3:Generación de energía eólica. Potencia instalada en MW.
1.7. Soluciones para Argentina.
En nuestro país se da la circunstancia que el recurso eólico en cantidades ingentes se encuentra en la región patagónica y sobre todo en las provincias de Chubut y Santa Cruz, región ésta, despoblada y muy lejana de los centros de consumo por lo que se haría necesario transportar toda esta energía a zonas donde sea requerida. Para concretar esta opción habría que construir largas y costosas líneas de transporte (serían más de 2000 Km hasta nuestro centro de carga que se encuentra aproximadamente en la ciudad de Buenos Aires, por cada 1000 MW instalados). Lo más económico sería construir líneas de corriente continua. Existe también como ya dije, la posibilidad de producir hidrógeno en grandes cantidades a partir de la energía eólica y transportarlo en estado gaseoso hacia los centros de consumo de nuestro país o países limítrofes, o licuarlo para facilitar el transporte y exportarlo.
Otra solución, a la postre posiblemente la más racional, es el aprovechar gran parte del recurso en la misma Patagonia. Para ello, previamente hay que generar la demanda, o sea establecer un fuerte polo de desarrollo, que se complemente con el existente en Buenos Aires. Este polo debe estar basado en la implantación de industrias electrointensivas, que permitan industrializar el país con expectativa exportadora, lo cual es la verdadera solución a los graves problemas de marginación y pobreza en los que se encuentra sumido. Esto llevará a generar una fuerte migración hacia este polo, de innumerables familias que encontrarán seguramente, trabajo genuino y digno y posibilidades de desarrollo humano que hoy en día no consiguen en los grandes centros poblados. Para lograr esto se requiere de una planificación y políticas de estado claras y estables, que hasta hoy nuestros dirigentes (llámese los poderes ejecutivo y legislativo) no han implementado luego de más de 20 años de vida democrática aún incipiente.
¿Hay industrias electrointensivas que pueden implantarse económicamente en la Patagonia?. La respuesta es sí, y se pueden mencionar algunas como muestra: del aluminio y otros minerales, plásticas y otros derivados del petróleo, factorías de pescados, fábricas de electrodomésticos, etc., etc., además de la industria de los propios parques eólicos, incluidas fábricas de aerogeneradores.
Establecida esta política de desarrollo, con ella vendrán asociados los problemas propios de los conflictos de intereses entre los distintos actores (trabajadores, patrones y estado) pero eso será una cuestión a resolver dentro del estado de derecho. Lo más importante es lograr transformar a nuestro país en exportador de productos industriales.
Hay entidades, como la Asociación Argentina de Energía Eólica que viene trabajando desde hace varios años en distintos frentes: en la difusión, capacitación, y también en proyectos demostrativos. Aboga fuertemente por el uso de las posibilidades cada vez más prometedoras del hidrógeno como combustible del futuro.
Créditos de las imágenes
La figura 0-1 fue extraída de http://www.skyscrapercity.com/showthread.php?t=320713&langid=5
La figura 0-2 fue extraída de
La figura 0-3 fue extraída de
La figura 1-1 fue extraída de
La figura 1-2 fue extraída de
La figura 1-3 fue extraída de

XVIII. Para saber cuál era la temperatura antes, se recurre a testimonios de efectos cualitativos, y más objetivamente, al estudio de los anillos de los árboles y las características químicas de los sedimentos en las cuencas.
Algunos investigadores opinan que el calentamiento global que vivimos ya ha ocurrido antes, muchas veces, y que la generación de electricidad y el uso de automóviles son relativamente inocentes en relación con ese fenómeno. Otros estudiosos –la gran mayoría– consideran que estamos frente a un fenómeno grave y
nuevo, coincidente con la era industrial, y causado por la actividad humana, la cual debe cambiar, bajo la autoridad de los gobiernos y el apoyo de empresas y organizaciones, para reducir los efectos negativos que ya sufrimos.

Figura 0-3: La figura revela el llamado período cálido medieval, en el año 1000, y la pequeña edad de hielo, seis siglos (estás re al pedo= después. En los últimos dos mil años, la temperatura varió medio grado arriba y abajo del promedio. Pero si sólo se consideran los últimos cinco siglos, se aprecia un aumento grande.
PRIMERA PARTE
Parque eólico en Rawson
1.1. El uso de la energía en el desarrollo socioeconómico.
El papel que desempeña el uso de la energía en nuestras vidas es un hecho que puede ser fácilmente reconocido a poco de ponernos a reflexionar sobre la cuestión. A todos los países les resulta imposible prescindir de ella (la energía, en tanto componente fundamental del universo, es imprescindible para la vida, y la mera existencia del cosmos en sí; tal vez en otro post trate al respecto; cuando aquí me refiero a energía lo hago desde el punto de vista de la energía utilizada de forma industrial por el hombre para mantener toda la estructura de comodidad que se ha logrado a través de los años, y la que sostiene, sin lugar a dudas, lo que concebimos como civilización), y más aún, tampoco le es sencillo reducir su consumo sino a costa de postergar parte de su desarrollo y crecimiento.
Asimismo, también se puede afirmar que es posible trazar una relación muy estrecha entre el uso de la energía y el estado de desarrollo económico y social de una determinada región o país; de hecho, en un tiempo, llegó a tomarse como determinante del nivel de progreso de un país o región la cantidad de (lorenhey) energía consumida, tendencia que está cayendo en desuso, dado que actualmete, a mayor desarrollo se tiende hacia un ahorro energético cada más sustancial. Esta relación se vuelve aún más estrecha cuando nos referimos al uso de la más versátil y popular forma de utilización de la energía; la energía eléctrica.
A raíz de sucesivas crisis energéticas debidas al aumento en el precio del petróleo, esta problemática irrumpió en forma dramática a partir de los años setenta. En esos años, los gobiernos, las instituciones y los individuos tomaron plena conciencia de que, sin una fuente segura y sustentable de energía podría ser difícil, y hasta imposible, cumplir las actividades diarias y las aspiraciones futuras.
Una de las consecuencias de esta crisis fue que en 1979, los 31 países miembros de la OEA (Organización de Estados Americanos) exigieron que se pusiera mayor énfasis en el sector energético; la responsabilidad recayó en el DDR (Departamento de Desarrollo Regional).
El aspecto destacable en esa ocasión, consistió en considerar a la energía como un componente más, aunque catalítico, del desarrollo. Este nuevo enfoque no está centrado en la oferta de energía o en la provisión de una nueva tecnología; más bien, se analiza cómo la energía está relacionada con el proceso de desarrollo, a fin de encontrar formas de estrechar esas interrelaciones en beneficio del desarrollo económico y social. En otras palabras, se establece que la actuación simultánea y coordinada de distintos insumos puede producir un efecto total mayor al de la suma de los componentes individuales.
Figura 1-2: El mundo de noche; utilización de energía.
1.2. Acerca del Uso de las distintas Fuentes de Energía.
Como primer elemento a considerar, debemos conocer que todo el sistema energético mundial actual produce la energía necesaria para gran parte de sus actividades principalmente a través de combustibles de origen fósil: petróleo, gas, y carbón. Este sistema energético viene evolucionando desde los últimos 100 años, y se encuentra actualmente fuertemente establecido. Por un lado, las circunstancias predichas provocan, en los que ostentan el manejo de estas fuentes, una fuerte resistencia a la sustitución de estas fuentes por otras de origen renovables, como el viento y el sol. Por otro, forzarían en el sistema energético un drástico cambio estructural. Como veremos, estas fuentes presentan algunas características que las hace preferibles a las primeros, y otras que dificultan su implementación.
En la consecución de este cambio del paradigma energético, y debido a la predicha relación existente entre desarrollo y uso de la energía, debería evitarse, a toda costa, desacelerar, frenar o retroceder el crecimiento global general y sus negativas consecuencias socio económicas.
Como segundo elemento se debe tener en cuenta es que la generación de energía, por cualquier método que se utilice, trae aparejadas una serie de efectos indeseados. Estos efectos se agravan cuando se utilizan para su producción fuentes convencionales, provocando diferentes impactos según la fuente de que se trate. Así, por ejemplo la quema de combustibles fósiles, además de producir energía, genera dióxido de carbono, principal gas causante (junto con el metano) del recalentamiento global por efecto invernadero. Por eso, en primer lugar, se estima como lo más indicado su uso racional, que significa utilizar todas estas fuentes con el máximo provecho posible. Paralelamente se debería propiciar el uso de fuentes de energía con menor impacto ambiental, tales como la energía eólica, solar, mini hidráulica etc.
En la actualidad, dado su estado de desarrollo tecnológico y los costos relativamente bajos alcanzados, la energía eólica es la que se encuentra mejor perfilada para reemplazar las otras fuentes que provocan mayor daño al medio ambiente, en pequeña y media escala.
1.3. Algunas pautas del contexto energético en el mundo y en nuestro país.
Existen una serie de indicadores cuya evolución muestra la necesidad cada vez más imperiosa de sustituir progresivamente la matriz energética por fuentes más limpias de generación; los más significativos son los que muestran la tendencia de continua alza en los precios de los combustibles fósiles y los que indican el deterioro ambiental provocado por la quema de combustibles fósiles.
Si bien Argentina esta bien posicionada con respecto al uso de fuentes que generan bajo contenido de dióxido de carbono, la concentración de contaminantes por unidad de superficie en las grandes urbes como la ciudad de Buenos Aires es realmente muy elevada y preocupante.
Además, en nuestro país se agrega como factor de peso, las escasas reservas de combustibles fósiles con que se cuenta con respecto a otros países productores, por lo cual surge una importantísima acción estratégica para conseguir en el futuro una mayor independencia en uno de los insumos más básicos para el desarrollo y bienestar; la energía.
1.4. La importancia de la energía eólica en Argentina.
Nuestro país cuenta con un ingente recurso eólico; de este recurso se destacan algunas características que juntas, sin exagerar, son únicas en el mundo; altos promedios en la velocidad del viento y una extensión de tierra muy importante donde se presentan estos vientos; más de 500.000 kilómetros cuadrados, en la región patagónica, y un recurso algo menos importante extendidos en una franja de unos 80 Km. a lo largo de nuestra costa atlántica de la provincia de Buenos Aires.
Al respecto se pueden mencionar el trabajo llevado a cabo por el Lic. Barros . Este trabajo se inició en el Centro Nacional Patagónico ( CONICET ), en convenio con el CREE, Centro Nacional De Energía Eólica , dependiente de la Pcia. del Chubut, a mediados de la década del ‘70 y concluyó con la publicación de un Atlas del Potencial Eólico del Sur Argentino en el año 1986. Otros estudios más avanzados fueron realizados posteriormente, en particular los llevados a cabo por el CREE a partir del año 1985, para las provincias del Chubut y de La Pampa.
En todos los estudios realizados quedó demostrado el enorme potencial eólico que presenta la región patagónica. Se indica como muy probable que en el 90% del territorio ubicado al sur del paralelo 42º el valor medio de la potencia del viento a 50 m de altura sea superior a los 500 W/m2 de superficie expuesta al viento.
Esto implica para los 500.000 km2 de territorio argentino al sur del paralelo 42º un potencial eólico superior a los 800.000 MW, de los cuales, más de 100.000 MW tendrán un factor de utilización mayor a 0,5, mientras que para el resto será mayor que 0,4, guarismos que se desprenden de los estudios realizados y que, en el caso del parque eólico existente en las cercanías de Comodoro Rivadavia, se pudo comprobar que el factor de utilización es superior a 0,4, el mayor logrado en el mundo para este (lorenhey) tipo de emprendimientos. A fin de poder comparar estas magnitudes, tengamos presente que la potencia instalada actualmente (2005) no alcanza los 25.000 MW. Los volúmenes energéticos a los que nos estamos refiriendo son tan grandes y sus posibilidades tan importantes que provocan sorpresa en quienes lo comienzan a comprender, a la vez que se preguntan por que no se aprovechan masivamente, existiendo una creciente demanda de energía. Teniendo en cuenta que en Europa, con mucho menor recurso, la utilización del mismo está en franco crecimiento, es dable pensar que existe una negligencia por la omisión de acciones en esta cuestión, que debe considerarse como una falta de responsabilidad grave por parte de la clase dirigente.
1.5. Las potenciales posibilidades de abastecimiento de energía para todo nuestro país.
Ciertamente existe esa posibilidad, y no solamente se podría abastecer nuestro país sino también a todo el MERCOSUR.
Para que todo esto se haga realidad falta recorrer todavía un largo camino, pero la consecución de este fin debe ser un objetivo claro a pesar de las dificultades, pues la meta a alcanzar tiene, como es dable imaginar, consecuencias inmensamente positivas, en el plano energético en principio, y por añadidura en el bienestar general.
En resumen: el vasto potencial eólico, sus posibilidades reales de aprovechamiento y el actual nivel de reservas de combustible fósiles, hacen del recurso eólico uno de los mejores recursos energéticos del país, que, pese a las dificultades para su implementación, amerita el esfuerzo para sortearlas.
1.6. El continuo progreso de la tecnología eólica.
Este camino de desarrollo en su etapa más moderna lo han empezado a recorrer hace unos 15 años algunos países a un ritmo aproximado del 25 % anual. Entre los europeos se destacan, Alemania, España, Dinamarca y otros, y lo están haciendo con singular éxito. Durante los últimos años se ha desarrollado, y sigue en plena evolución, una tecnología eólica que fue en principio sencilla, pero se esta tornando cada vez mas compleja. Esto ha provocado la especialización de las distintas tareas con distintos ejecutores, formándose empresas para cada una de ellas, entre las que se pueden mencionar las de medición del recurso, las de fabricación de molinos, los diseñadores de las distintas partes del molino, los explotadores del parque, etc.
Todo este desarrollo será difícil de alcanzar en el país y solo será posible si se comprende cabalmente las extraordinarias posibilidades que tendrá este tipo de energía y se actúa en consecuencia para recuperar el tiempo perdido.
También su costo sigue una evolución favorable; en Europa y los Estados Unidos, éste es aún (año 2011, del cual es el último (lorenhey) del que tengo datos, los del corriente aún no están detallados, pero se puede extrapolar una tendencia similar) superior al costo de generación por otras fuentes convencionales; en nuestro país, debido a la magnitud del recurso, hay vastos sectores en nuestra región Patagónica en los que los costos ya son competitivos con las fuentes convencionales. Aquí nos estamos refiriendo solamente a las variables que normalmente se tienen en cuenta cuando se calcula el costo de generación; sin embargo si se incluyen en los costos los daños provocados en el ambiente mediante la generación por métodos convencionales, los costos de la energía eólica serán aún más competitivos y resultará más conveniente esté tipo de generación limpia.
Por otro lado, su explotación es también una industria en sí misma y a igualdad de costos comparada con otra fuente, tiene la ventaja de requerir más mano de obra, contribuyendo a la generación de trabajo digno y genuino que tanta falta hace en nuestro país.
Cuando se pretende compararla con otras energías convencionales, hay que tener en cuenta que su naturaleza y características son muy diferentes de las energías convencionales. Si bien se trata de una fuente de energía inagotable y limpia, siendo posible su generación muy cerca de la carga que alimentará, requiere debido a las naturales fluctuaciones del viento, el apoyo de las otras energías convencionales.
En estos momentos la potencia Eoloeléctrica instalada crece rápidamente en el mundo; sin embargo, representa muy poco respecto de las energías convencionales. Sólo en España y Alemania supera el 10% de la potencia instalada total.
Una de las mayores dificultades que se presenta para el futuro es el aumento del porcentaje de penetración en el sistema eléctrico de energías como la energía eólica u otras que dependan de una fuente fluctuante. La solución global la constituye indudablemente la acumulación y para este tipo de solución existe un consenso generalizado que será el hidrogeno el combustible utilizado en el futuro para compensar las fluctuaciones con que sopla el viento; no obstante, en nuestro país existe otra posibilidad muy importante que es el aprovechamiento eólico combinado con centrales hidroeléctricas de acumulación por bombeo, debido a la existencia de importantes reservorios y cursos naturales de agua que presentan condiciones óptimas para ello. Mientras se espera que se comience a trabajar de pleno y seriamente en el país en estas cuestiones, y ante la imperiosa necesidad de recurrir cada vez más a estas fuentes, en el resto del mundo se trabaja en algunas soluciones parciales:
1. Cambios en la infraestructura eléctrica capaz de soportar aumentos en la penetración de la energía eólica (por ejemplo la Red Eléctrica de España considera que deberá aumentar en un 18 % para los próximos años las inversiones en la red de transporte eléctrico debido a la conexión de nuevos parques).
2. Soluciones que tienen que ver con la operación y administración de un sistema eléctrico; esta solución se pone en práctica cuando un distribuidor está conectado a un parque eólico y recibe un exceso de energía que debe evacuar hacia otro distribuidor.
3. “Gerenciamiento de Carga” (managment of load), que consiste en la conexión y desconexión de cargas del sistema cuyo consumo es posible postergar o adelantar un cierto periodo de tiempo, por ejemplo refrigeradores o lavadoras y algunas cargas industriales que merecen estas consideraciones.
Figura 1-3:Generación de energía eólica. Potencia instalada en MW.
1.7. Soluciones para Argentina.
En nuestro país se da la circunstancia que el recurso eólico en cantidades ingentes se encuentra en la región patagónica y sobre todo en las provincias de Chubut y Santa Cruz, región ésta, despoblada y muy lejana de los centros de consumo por lo que se haría necesario transportar toda esta energía a zonas donde sea requerida. Para concretar esta opción habría que construir largas y costosas líneas de transporte (serían más de 2000 Km hasta nuestro centro de carga que se encuentra aproximadamente en la ciudad de Buenos Aires, por cada 1000 MW instalados). Lo más económico sería construir líneas de corriente continua. Existe también como ya dije, la posibilidad de producir hidrógeno en grandes cantidades a partir de la energía eólica y transportarlo en estado gaseoso hacia los centros de consumo de nuestro país o países limítrofes, o licuarlo para facilitar el transporte y exportarlo.
Otra solución, a la postre posiblemente la más racional, es el aprovechar gran parte del recurso en la misma Patagonia. Para ello, previamente hay que generar la demanda, o sea establecer un fuerte polo de desarrollo, que se complemente con el existente en Buenos Aires. Este polo debe estar basado en la implantación de industrias electrointensivas, que permitan industrializar el país con expectativa exportadora, lo cual es la verdadera solución a los graves problemas de marginación y pobreza en los que se encuentra sumido. Esto llevará a generar una fuerte migración hacia este polo, de innumerables familias que encontrarán seguramente, trabajo genuino y digno y posibilidades de desarrollo humano que hoy en día no consiguen en los grandes centros poblados. Para lograr esto se requiere de una planificación y políticas de estado claras y estables, que hasta hoy nuestros dirigentes (llámese los poderes ejecutivo y legislativo) no han implementado luego de más de 20 años de vida democrática aún incipiente.
¿Hay industrias electrointensivas que pueden implantarse económicamente en la Patagonia?. La respuesta es sí, y se pueden mencionar algunas como muestra: del aluminio y otros minerales, plásticas y otros derivados del petróleo, factorías de pescados, fábricas de electrodomésticos, etc., etc., además de la industria de los propios parques eólicos, incluidas fábricas de aerogeneradores.
Establecida esta política de desarrollo, con ella vendrán asociados los problemas propios de los conflictos de intereses entre los distintos actores (trabajadores, patrones y estado) pero eso será una cuestión a resolver dentro del estado de derecho. Lo más importante es lograr transformar a nuestro país en exportador de productos industriales.
Hay entidades, como la Asociación Argentina de Energía Eólica que viene trabajando desde hace varios años en distintos frentes: en la difusión, capacitación, y también en proyectos demostrativos. Aboga fuertemente por el uso de las posibilidades cada vez más prometedoras del hidrógeno como combustible del futuro.

Créditos de las imágenes
La figura 0-1 fue extraída de http://www.skyscrapercity.com/showthread.php?t=320713&langid=5
La figura 0-2 fue extraída de
La figura 0-3 fue extraída de
La figura 1-1 fue extraída de
La figura 1-2 fue extraída de
La figura 1-3 fue extraída de

Si no se ve alguna imagen, f5 y/o ver en pestaña nueva, si no está, por favor avisame que la resubo.
