Importantes cuellos, cintura alta y diseños geométricos definen la tendencia.
Geometría urbana: rayas rectas y oblicuas, rombos y círculos. Esa fue una de las principales tendencias que se vieron la semana pasada en la 24 edición del Fashion Week San Pablo. Durante seis días, los principales diseñadores brasileños presentaron en 39 desfiles sus colecciones para el otoño-invierno. Como ya es un clásico, el evento fue en la Fundación Bienal en el Parque do Ibirapuera y convocó a unas 10.000 personas cada día con primeras filas llenas de estrellas de telenovelas brasileñas. Sobre la pasarela también hubo famosas, modelos top como Rachel Zimmerman, que le pisa los talones a Gisele Bundchen, Carol Trentini o Bruna Tenório.
El tema esta vez fue la diversidad, así que la austera decoración de paneles de cartón reciclados se vistieron con gigantografías de rostros. También, preocupados por los casos de anorexia, se repartían en los pasillos una revista con una guía de alimentación saludable para las modelos.
En propuestas, hubo para todos los gustos. Si bien Brasil tiene un invierno mucho más cálido que Argentina, algunos diseñadores se atrevieron a las pieles, Herchcovitch mostró capas de astracán, y María Bonita apostó a tejidos al cuerpo con rombos combinados en sueteres, sacos, vestidos y hasta en leggings.
La silueta cambió sus dimensiones con las figuras geométricas y creció hacia los hombros creando un efecto triangular. Por eso, se vieron importantes cuellos, altos y semirígidos, como los que presentó Osklen o Forum, en sueters holgados, trenchs y pilotos.
La cintura sigue bien alta para faldas con tablas o balloon. También se van a usar enteritos súper al cuerpo, sólo aptos para figuras perfectas. La mezcla de texturas combinó seda, organza, tafeta, nylon, algodón con elastano y gasas. Algunos, como Lino Vilaventura, le dieron volumen a los géneros. Muchos eligieron combinar lo artesanal con lo tecnológico con géneros sintéticos, vinílos transparentes y plásticos.
Amarillo, azul, gris, rojo y el infaltable negro, fueron los tonos que más se vieron. Los jeans vienen con textura, bordados y ajustados tipo chupín y ensachándose hacia el tobillo. El hit para apliques fue la rosa, que también se vio en vestidos.
Los vestidos caen sueltos, armónicos, con vuelo o frunces, en gajos o asimétricos, con escotes vértigo o con hombros descubiertos. Para zapatos, siguen las botas cowboy y los tacos cuadrados. El hit serán las botinetas. Si son de colores, mejor. El tiempo dirá después cuáles de estas tendencias se transformarán en moda.
fuentes:
www.clarin.com.ar