Desde hace varios años se especula sobre la existencia de cintas que recogen crímenes cometidos expresamente para ser grabados y distribuidos a ricos compradores ávidos de
morbo y sangre. Pero ¿hay algo de cierto en todo ello? ¿Existen las películas snuff o son sólo una leyenda urbana más?
Cuando un ser humano desarrolla un comportamiento especialmente cruel solemos referirnos a él como “un animal” o “una fiera”. Sin embargo, ningún animal de presa goza con la
crueldad en sí misma. El gato que juega con el ratón antes de matarlo se está comportando como lo haría con cualquier objeto en movimiento que le proporcionara una oportunidad
para ejercitar sus habilidades para atrapar y dar zarpazos. Además, cuando un animal ataca a otro de su misma especie suele contentarse con demostrar que es más poderoso y que
puede defender a su familia y su territorio, y rara vez llega a dañar seriamente a su adversario. Al animal derrotado se le permite retirarse sin ser perseguido. Sin embargo, el ser
humano no se contenta con dejar escapar a su víctima. Es la única especie viva sobre el planeta que se complace en prolongar la agonía y a lo largo de la Historia ha mostrado un
extremado ingenio para idear torturas que causen el máximo dolor y entrañen sólo un riesgo mínimo de acabar rápidamente con la vida de su víctima.
VIOLENCIA HUMANA
Gozar con el dolor de un semejante es algo exclusivo de nuestra especie. La sociedad no fue creada porque el hombre fuera bueno por Naturaleza, sino para protegernos de nuestros
impulsos violentos. Homo homini lupus. Cuando desaparecen estos mecanismos de control los hombres dan rienda suelta a sus instintos naturales. Es lo que ocurre durante las
guerras. Los conflictos armados crean un estado de suspensión de los derechos, dan carta de ciudadanía a la muerte, convierten en normal la barbarie y desmoronan las frágiles
barreras morales que retienen al sádico que todos llevamos dentro. El mejor ejemplo es el de Ruanda. En cien días, desde abril a julio de 1994, 800.000 tutsis fueron asesinados a
machetazos por sus vecinos hutus. También sirven como ejemplos las humillaciones y las torturas infligidas por los marines estadounidenses a los prisioneros iraquíes en la cárcel
de Abu Ghraib, las atrocidades cometidas por los serbios y los croatas durante la Guerra de los Balcanes o las de los rusos en Chechenia... No quiero aburrirles. Viviendo en sociedad,
la experiencia gratificadora que supone para algunos disfrutar del dolor ajeno queda relegada al aspecto visual, al sadismo voyeur. Una larga tradición que podemos encontrar ya en
el Imperio Romano, donde los ludi constituían parte integral de la vida y la psicología. En los días tranquilos de la República eran simples competiciones deportivas, pero con la
llegada del despótico Imperio los juegos se volvieron sangrientos, despiadados y feroces hasta convertirse en sádicas orgías. De hecho, se inventó cualquier forma imaginable de
torturar y matar a seres humanos con tal de divertir al pueblo romano. Entre las risotadas de los espectadores, los prisioneros indefensos eran desgarrados por animales salvajes,
crucificados, quemados vivos o descuartizados. A los toros, los burros y los monos se los entrenaba para violar a las jóvenes. Los niños eran suspendidos por las piernas desde lo alto
de palos para que las hienas tirasen de ellos hasta el suelo y los circos se inundaban para que flotas de navíos pudieran luchar hasta la muerte. Se echaban cocodrilos al agua para
que devoraran a quien cayera a ella. La persecución de los cristianos probablemente respondió a la necesidad de conseguir carne fresca para la arena cuando los prisioneros
comenzaron a escasear.
GRAND GUIGNOL
En París, a finales del siglo XIX, el público abarrotaba el Grand Guignol, donde se ofrecían sangrientas representaciones teatrales. Ese mismo público agotaba las penny dreadfuls,
seriales baratos de escasa calidad literaria y temas terroríficos de la época victoriana; disfrutaba en los freakshows o ferias de monstruos y visitaba las cámaras de los horrores de los
museos de cera. Hoy en día las ejecuciones públicas siguen siendo espectáculos excitantes a los que las madres llevan a sus hijos en algunos países del llamado mundo “civilizado”.
Y la multitud se agolpa en torno al escenario de un accidente de tráfico, asiste a veladas de boxeo y a peleas de gallos y de perros, es fiel a los programas de vídeos caseros de
accidentes de coches o motos, cornadas e inundaciones, bloquea la circulación si hay alguien sobre una cornisa que amenaza con arrojarse desde ella y disfruta con películas como
las sagas de Saw y Hostel.
PLACERES VOYEURISTAS
Con la aparición del cine y, en general, de todos los medios audiovisuales se abrieron para el hombre moderno nuevas e insólitas formas de mirar el mundo, de experimentarlo y de
aprehenderlo. Y también nuevas formas de satisfacer la curiosidad morbosa, con la ventaja de que se permite reproducir una y otra vez el placer del voyeur gracias a la conservación
de las imágenes sobre un soporte. Por ello, el cine ha caminado de la mano con la violencia y la muerte desde sus comienzos. Ya en 1893 Thomas Alva Edison rodó Ejecución por
ahorcamiento y Electrocución de un elefante y demostró conocer los gustos del público mucho mejor que los hermanos Lumière. Y en 1897 encontramos una Exécution capitale à
Berlin en la que un verdugo decapita a un condenado con un hacha. En 1899 nuestros antepasados disfrutaron de las escenas mortuorias de El caso Dreyfus, reconstrucción del
suicidio del coronel Henry, filmada por Méliès. El mismo director rodó en 1902 Cirugía de fin de siglo o una indigestión, en la que un médico le corta a un paciente con un serrucho las
piernas y la cabeza para proseguir a lo largo del tronco con una incisión y extraerle del estómago botellas, cuchillos y demás objetos. Y, de hecho, el cine, valorado ya como séptimo
arte, se inauguró en 1908 con El asesinato del Duque de Guisa, de Le Bargy y Calmettes.
En Intolerancia (1916), Griffith reprodujo de forma absolutamente explícita las decapitaciones que se llevaron a cabo durante la invasión del palacio de Belshazzar y las matanzas de
El nacimiento de una nación (1915). En El acorazado Potemkin (1925), Eisenstein rodó con una crueldad jamás vista a una muchedumbre huyendo despavorida por una escalinata
de las balas zaristas. En 1963 la pantalla se llenó de sangre con Blood Feast. Su director, Herschell Gordon Lewis, acuñó el término gore (en inglés, “sangre coagulada” o “sangre
derramada”) para referirse a esta clase de películas, caracterizadas por mostrar el mayor número posible de vísceras, desmembramientos, decapitaciones y descuartizamientos, todo
ello aliñado con litros y litros de sangre. El género alcanzó su máxima expresión con Braindead (1992), del hoy oscarizado por El Señor de los Anillos Peter Jackson.
Fuente:
Los Videos Snuff
Se considera snuff a las películas que contienen muertes reales, filmadas por motivos económicos para ser parte de un video que será distribuido en un circuito comercial, y no a las
muertes que pueden llegar a aparecer, por ejemplo, en las noticias.
El rumor de la existenicia de este tipo de films nació a principios de los 70s, cuando el clan de Charles Manson robó un camión de la cadena de televisión NBC, lleno de cámaras y de
film, con el supuesto propósito de registrar sus matanzas.
La primera película que se comercializó como si fuera realmente de snuff fue una consecuencia de Slaughter(matanza), filmada en la Argentina en 1971. Esta película, dirigida por
Michael y Roberta Findlay (importantes directores del circuito under), era una réplica de los asesinatos perpretados por el clan Manson, y no fue estrenada. En 1976, para recuperar
el dinero invertido, el productor Allan Shackleton decidió agregarle algunas escenas de muertes (falsas), cambiarle el título, que pasó a ser Snuff, y reestrenarla con un impactante
subtítulo: “Filmada en Sudamérica, donde la vida es barata”.
Cuando Snuff se estrenó en los cines de Nueva York, causó un enorme revuelo: activistas de los derechos humanos, feministas, y el público en general estaban asqueados por la
idea del film. Pero rápidamente la gente se dio cuenta de lo burdo de los efectos especiales, que no dejaban lugar a la duda, y al alivio: la película no era más que una actuación,
sumada a una excelente campaña de marketing.
Tras el escándalo, la policía investigó el film, y el productor debió retractarse y agregar una leyenda: “nadie fue lastimado en la filmación de esta película”.
Desde entonces muchas son las supuestas películas snuff que han ido apareciendo, si bien prácticamente todas han sido desmentidas. El secretismo y la ilegalidad que rodea este
mundo hace imposible determinar si es una realidad o una leyenda urbana.
Nuestro colaborar Natán Soláns experto en efectos especiales, caracterizaciones y habituado a desarrollar efectos gore y sangrientos asegura en este artículo, que amablemente nos
envio, haber presenciado para su desgracia una de esas películas. El artículo como bien explica el mismo autor trata de alejarse de detalles escabrosos y desagradables pero es un
interesantisimo documento para comprender lo sombrio de los ambientes donde se mueve el universo snuff.
"El Pornocrimen" (Artículo Original de Natán Soláns)
El anillo, la espoleta, la carga....era interesante aquello. Cuando comencé mi curso de Comando para poder escribir con propiedad sobre Guerra de Guerrillas, no pensé que me iba a
gustar tanto toda esa parafernalia: Las ametralladoras Ingram, las trampas caza-bobos, el prohibido lanzallamas... todo era muy excitante, como peligrosos juguetes en aquella
peligrosa realidad de la Argentina en los años 70´s. Y ahora revisando el anillo, la espoleta y todo eso me enteraba del espantoso poder de destrucción de una simple granada de
fragmentación; si uno arrojaba eso en una habitación acababa con la vida de todos sus habitantes....
Ya el nombre me atrajo apenas lo escuché: "Pornocrimen". Si hubiera sabido los años de investigación, molestias y esfuerzo que me iba a costar, habría olvidado inmediatamente
aquella nefasta palabra. Quizá no lo hubiera logrado. "El que busca encuentra" es un lema familiar mío así pues que me lancé de lleno a la investigación.
Parece ser que en los tempranos años 70's. entre el enorme fárrago de material pornográfico que circulaba en New York apareció una película en súper-8 donde una mujer era
muerta durante un acto sexual. Esta producción clandestina se empezó a vender como pan caliente y pronto el FBI investigó el caso. La prensa se hizo eco y el caso tomó un estado
público alarmante. Pero el globo se pinchó rápidamente. Apareció un director bisoño, un adolescente (Cuyo nombre nunca se dio a conocer.)quién, muy asustado confesó su
"crimen"; un burdo gadget, un cuchillo con la hoja retráctil mediante un resorte oculto, un poco de salsa ketchup y una actriz convincente, que ahora a su lado (Y evidentemente viva.)
sonreía azorada mientras los dos se disculpaban de su éxito.
El gracioso caso pronto fue olvidado, realmente no existía delito alguno; hay mucha libertad artística en los temas de pornografía pues esta suele aburrir rápidamente.
Pero algún oscuro Padrino del Hampa debe haber notado que aquí había un filón de oro porque el primer "Pornocrimen" real no se demoró en su estreno. El procedimiento de su
realización no era difícil; se hacía un casting para una película porno, luego se hablaba con la seleccionada y se le explicaba que había una intención de la Producción en ahorrar
dinero en impuestos. La película se deseaba hacer en algún lugar remoto, una estancia por ejemplo. Se pedía discreción, no hablar con nadie de esto y se manifestaba que ha
cambio de esta evasión fiscal se pagaría más a los actores. Para asegurar lo dicho se entregaba inmediatamente una jugosa cantidad a la actriz. Esta viajaba contenta al lugar de la
cita.
Luego estallaba lo inaudito.
La investigación de esto es muy difícil, todos son escollos, trabas, palos en la rueda. Luego de 2 años yo tenía una gruesa carpeta de datos. Sabía que existía un libro llamado "Snuff"
(Este libro bautizó al género.) escrito en 1979 por un autor anónimo que hablaba de 502 producciones, la mayoría secuestrada por las autoridades de turno. Se hablaba de que en
un video (El video dio mucho auge a esto.) donde un grupo de adolescentes eran masacradas a machetazos en un palmar, un bosque de palmeras, el lugar parecía ser una provincia
llamada Misiones, en Argentina. Había testimonios de parientes que reconocían a chicas en esa situación. (Muchísimo peor que el reconocimiento en una mesa de la Morgue
Municipal.)
Violaciones, torturas y asesinatos con un fin, hacer dinero.
Se hablaba de una gran producción "snuff" en la entonces Unión Soviética. Se hablaba, se hablaba, se hablaba mucho....y se sabía muy poco. Para colmo de males las editoriales, sin
ningún motivo aparente no querían ni oír hablar de esto en aquellos años (Principio de los 80's.). Siempre sospeché de esta actitud, de los temas "tabú".
Cuatro años después quise olvidar mi investigación, después de todo le había prestado poca atención últimamente y, la verdad, no tenía constancia de que existiera el "Snuff". Mis
amigos periodistas que me habían alentado y conseguido data, declaraban, a veces, en reportajes televisivos, que el "Pornocrimen", era una leyenda Urbana.
Pero habiéndolo olvidado un día lo encontré. A veces parece que el mismo Dios nos abre los ojos. Esta vez, sin duda fue El Diablo.
Estaba yo a cargo de los disfraces, máscaras y trucos en un programa de Catch (Lucha artística) en la ciudad de Sao Pablo en Brasil y un luchador muy joven con el cual hablaba
mucho pues admiraba el Tango Argentino, un día me dice:
----"O Seor Natán, vocé conoce el "Circo Romano en Cajitas"?.
----"¿Qué cosa?...."
----"Si, en su país no hay estas vistas (Películas.)....donde se masacra a una mujer... ¿de verdad?
Frecuentemente películas o escenas de films gore y de serie B con buenos efectos especiales son confundidas con Videos Snuff.
Toda mi sangre cambió su PH de inmediato y como siempre que el entusiasmo me delata, me relajé y sonreí diciendo distraídamente:
----"No, ¿por qué?.... ¿vos tenés alguna?
----"No yo no, es medio peligroso...pero conozco un sitio donde se
pasan....un lugar secreto. Si usted se anima quisiera invitarlo...mire que
es un poco duro....
Esa misma noche dábamos 3 golpes y después uno solo en la labrada puerta del lujoso palacete. Los asistentes eran unos 20, casi todas parejas. Gente muy distinguida, bien
vestida por lo que se podía ver en aquella media luz. Los sillones, forrados en gobelino dieciochesco estaban orientados hacia una gran pantalla. Era una sala de proyección de
cañones de video (Sistema muy nuevo entonces.). Solo hubo breves saludos lejanos, nos sentamos y comenzó la película de ese género que había buscado tanto y que años
después hizo que el Gran Cine se ocupara de él en famosos filmes como "8mm" y "Tesis", entre otras.
La visión era perfecta, solo me llamó la atención que fuera una película muda. Con una nitidez diáfana la escena mostraba un pequeño cuarto pintado de negro y sobre el suelo,
también negro descansaba un colchón forrado en raso blanco perlado.
Los "actores" hicieron su aparición. Tres robustos cuarentones, seguramente, musculosos, peludos y brutales. Todos con sendas capuchas negras como las de los verdugos
medievales. Era el único atuendo que llevaban. Los tres se pararon frente a la cámara con los brazos cruzados e inmediatamente apareció la mujer.
No parecía tener más de 20 años, pelirroja, muy blanca y pecosa con un cuerpo delgado donde las formas apenas afloraban. Sonriente y pícara se entregó a los hombres y durante
unos diez minutos protagonizaron una clásica escena de sexo explícito. Sin embargo mi estómago me decía que ya algo estaba mal. Con la lentitud de la seguridad el hombre
levantó a la chica del cuello y le pegó un brutal puñetazo que destruyó para siempre su bella dentadura. Las lágrimas se escaparon de mis ojos. En un punto remoto de mi cerebro me
di cuenta que en aquel film habían profesionales no improvisados, pues las dos cámaras plantaban los planos correctamente.
En un primer plano se vio la mano abriendo la navaja de resorte. Después vinieron los cortes en el ojo, el pezón......Veinte minutos debe haber durado la tortura que no relataré aquí.
Al ser un hombre de los Efectos Especiales tengo el "Ojo Entrenado"; sé cuando algo es real, por eso lloraba y estaba a punto de volverme loco ante aquella visión dantesca.
La víctima mutilada que hacía minutos había sido una niña fresca y muy bella gritaba cosas a la cámara, quizá por eso fuera un film mudo. Cuando por fin sobrevino la muerte el
cuerpo fue abierto en canal, como una res y, extrañamente lo que más me horrorizó y habita en mis pesadillas desde entonces fue ver que el colchón blanco perla se tiñera
totalmente de rojo carmesí.
La obscena película terminó con los tres asesinos envueltos en los intestinos de la niña, penetrándose unos a otros en un acto gay. Fue demasiado para mí; cuando se encendieron
las luces yo vomitaba sobre el suelo, llorando.
Detrás todo era risas discretas y críticas.
-----"Argentino flojo, ja, ja..."
Luego de recomponerme y lavarme agradecí la invitación y manifesté mi deseo de irme.
Al salir, con la puerta aún abierta, mi amigo el luchador me dijo, tratando de detenerme:
-----"Quédese, O Natán!!!.....que ahora viene lo mejor....escenas con meninos (Chiquitos, criaturas)".
El anillo, la espoleta, la carga.....Como es raro el cerebro, como nos asaltan los pensamientos sin siquiera llamarlos...sonreí, miré a la concurrencia en la habitación y desee, con todo
mi ser tener una simple granada de fragmentación.
Pero no, solo tenía una nota.
Fuente: