Entre tanto alboroto por la llegada del fin del mundo, y la explosión de no se que cosa, sin querer queriendo llegué a ésto. Otra hipótesis sobre el origen del hombre.
Seguramente han oido hasta la saciedad la hipótesis de que el hombre viene del mono, o mejor dicho, tiene un antepasado comun. Bien pues existe otra hipótesis menos conocida que supone que el hombre se desarrolló en un ambiente aquático, es decir que hace 4 millones de años aproximadamente las “personas” viviamos en el agua.
El principal impulsor de esta teoría fue Alister Hardy quien citó: “Mi tesis es que una rama de primates primitivos fue forzada, debido a la competencia que reinaba en la vida arbórea, a alimentarse en la orilla del mar”. En resumidas cuentas, Hardy venía a decir que nuestros antecesores eran semiacuáticos y que esta insólita condición justifica las grandes diferencias anatómicas que se aprecian entre el hombre y los demás primates. El desarrollo en un ambiente acuático explicaría, por ejemplo, nuestra excepcional habilidad nadadora, así como el hecho de que los recién nacidos puedan nadar y flotar en el agua, dice Hardy. Por otro lado, el medio acuático podría haber presionado a nuestros antecesores hacia la adquisición de una marcha bípeda, ya que les ofrecía la posibilidad de sacar los brazos fuera del agua. Sin duda alguna, esto liberó sus manos, que pudieron ser utilizadas para usar las primeras herramientas, quizás unos cantos rodados para romper la concha de los moluscos, como hacen en la actualidad las nutrias marinas de California.
Por supuesto hay muchos investigadores en contra sin embargo no pueden evitar tener en cuenta estas evidencias:
* Desnudez: De los cientos de especies de primates, los humanos somos la única especie en la cual el pelo corporal no cubre la casi totalidad del cuerpo. Los únicos ambientes conocidos que dan lugar a mamíferos así “desnudos” son el acuático y el subterráneo. Otros mamíferos sin pelo corporal son, o totalmente subterráneos (naked mole rat, rata “topo” sin pelo), o nadan (ballena, delfín, morsa y manatí), o vadean (hipopótamo, cerdo y tapir), o buscan el lodo y el agua con regularidad (rinoceronte y elefante).
* Bipedismo: Los humanos somos los únicos mamíferos bípedos existentes. Aunque esto nos provee con la habilidad para utilizar herramientas mientras caminamos o corremos, también tiene como consecuencia directa los siguientes problemas: problemas de la espalda y espina dorsal, várices, hemorroides, hernias y problemas al dar a luz.
Ya que la evolución trabaja sólo a pasos pequeños, es difícil (para los partidarios de la hipótesis del simio acuático) imaginar como el bipedismo pudo haber evolucionado en la sabana: la masa del tronco hace que este modo de locomoción sea inherentemente inestable. El agua, en cambio, sostiene al cuerpo en posición.
* Respiración: Con la excepción de los humanos, los mamíferos terrestres carecen de control consciente y voluntario sobre la respiración. El control de los humanos sobre su aparato respiratorio es similar al de los mamíferos acuáticos que inhalan tanto aire como necesitan para zambullirse, para luego retornar a la superficie por más.
* Grasa: Los humanos tenemos diez veces más grasa corporal que la que es normal para un animal terrestre de nuestro tamaño. Somos, por mucho, los más obesos de los primates. Mientras que los mamíferos terrestres que hibernan poseen una capa de grasa estacional, los humanos, como los mamíferos acuáticos, retenemos nuestra grasa durante todo el año.
* Las lágrimas y la sudoración excesiva: estos procesos biológicos son consideradas como ulterior evidencia en favor de la hipótesis. Los proponentes de la hipótesis también mencionan la porción de piel entre el dedo pulgar y el índice humanos, la cual parece no tener valor aparente en tierra.
* Fósiles: Una dificultad al evaluar esta hipótesis es que los lugares que sugiere como posibles fuentes de fósiles relevantes se encuentran en su mayoría bajo el nivel del mar en la época presente.