El egoísmo
El egoísmo es un tema de gran interés para los humanos. Como todo buen concepto de
conducta humana, existen diversas interpretaciones de lo que es egoísmo. Para
algunos es la manifestación de la auto-existencia. Para otros significa actuar
únicamente para el bien propio, sin importar los demás. Una cosa es clara: El
egoísta actúa únicamente si sus actos le producen beneficios.
¿Es bueno ser egoísta? Seria ridículo intentar contestar esto objetivamente. En
realidad, a veces si, a veces no. La sociedad juega un papel importante en
determinar subjetivamente el grado de egoísmo permitido dentro de los límites
tolerados. En una sociedad capitalista, por ejemplo, el egoísmo es la base de la
supervivencia económica, por lo que se convierte en la actitud general en la
interacción social capitalista. Lo hacemos todo por nuestro propio bien o no lo
hacemos.
¿Es malo ser egoísta? Me aventuro a pensar que el egoísmo puede ser malo si
perjudica al otro. Cuando nuestro propio bien perjudica a los demás, estamos
actuando negativamente. Todo está bien mientras los egoístas somos nosotros, pero
cuando otro egoísta nos hace daño en su búsqueda de bien personal nos molesta.
Yo no soy religioso, ni me ajusto a las convenciones dogmáticas de ningún grupo
religioso. No digo que soy bueno porque me reúno los domingo a repetir oraciones,
ni cito la Biblia para evidenciar mi salvación. No juzgo por juzgar. Pero creo que
existe un concepto universal del bien y el mal. El ser humano debe tener, como
mínimo, una serie de valores éticos.
Nuestros actos no deben perjudicar a los demás. Esto es una idea relativamente
básica, aunque para algunos sea completamente ajena. Si nos criamos egoístas
podemos continuar en nuestra búsqueda de placer y bien personal, pero tenemos que
estar pendiente de no hacerle daño a los demás en esta búsqueda.
