
Charles Darwin es quizá el personaje más citado en las tertulias y conversaciones entre religiosos y científicos pero a la vez uno de los menos comprendidos. Es referencia obligada en cualquier dialogo o discusión entre la ciencia y la fe.
Transcribir una mera biografía de Darwin no tendría sentido, por lo que trataremos de visualizar brevemente algunos aspectos puntuales de su vida principalmente en relación a la religión.
-Darwin no pertenecía a la Iglesia Católica, por lo tanto no tenía conflictos directos con esta institución.
- Darwin perteneció a la Iglesia Anglicana, y padeció luego de sus publicaciones una fuerte censura y rechazo por parte de un gran sector de la misma.
- Estudió teología en la Universidad de Cambridge con la intención de convertirse en sacerdote de la Iglesia Anglicana. Durante estos estudios nunca se cuestiono la validez de la Biblia como la explicación del origen del mundo y los seres vivos que lo habitan; pero durante su aventura científica a bordo del Beagle, la fe de Darwin se fue deteriorando ante el cúmulo de evidencias que contradecían todas las verdades supuestamente incuestionables del Libro del Génesis.
- Desde muy joven hasta el final de sus días padeció un fuerte conflicto interno por causa de su fe y la influencia de sus trabajos; aunque el afirmaba estar en paz internamente.
- Este creciente escepticismo le traería graves conflictos con su esposa Emma, una mujer muy devota y religiosa. Estos enfrentamientos llegaron al punto máximo cuando desde 1849 dejó de asistir los domingos a la iglesia y optó por pasar ese tiempo reflexionando en el campo sobre sus ideas.
- Dos años después, la muerte de su adorada hija Annie a los 10 años de edad, como consecuencia de una tuberculosis, fue lo que le hizo perder definitivamente la fe. Para Darwin, la crueldad y el sufrimiento del mundo no parecían compatibles con la existencia de un Dios omnipotente que se preocupara por sus criaturas.
- Charles Darwin vislumbró desde el principio que su Teoría de la Evolución iba a caer como una bomba sobre los dogmas establecidos de la fe cristiana. Pasaron dos décadas hasta que finalmente se atrevió a publicar ‘El Origen de las Especies’.
- Poco antes de publicar esta obra le escribió una carta a su amigo Joseph Hooker donde Darwin manifestó que se sentía «como un hombre a punto de confesar un crimen»
- Para la Inglaterra victoriana del siglo XIX, la idea de que todas las especies vivas (incluyendo el ser humano) no habían sido creadas de un día para otro por la mano de Dios, sino que habían evolucionado durante millones de años mediante un proceso de selección natural, suponía una impertinente blasfemia.
- Darwin tuvo que sufrir la humillación de ver su inconfundible rostro barbudo caricaturizado sobre el cuerpo de un mono casi inmediatamente después de publicada su obra “El Origen de las Especies” en 1859.
- Darwin y lo que enseguida vino a llamarse el "darwinismo" se enarbolaron como bandera del ateísmo científico del siglo XIX; los cuales lo encontraron como una confirmación de su exclusión de Dios.
- Es realmente poco probable que Darwin aspiraba fundar una especie de movimiento cultural y filosófico basado en sus descubrimientos e investigaciones.
- Darwin nunca quiso definirse públicamente como ateo, y dejó escrito que “el agnosticismo es una descripción más correcta de mi postura”.
Afortunadamente muchas de las reflexiones de Darwin fueron expresadas en su Autobiografía donde plantea de forma muy humilde y humana los más profundos sentimientos de su ser interior. Asombra el tono humano y sencillo como expone Darwin sus ideas y dudas. "He intentado componer el relato de mí mismo que viene a continuación como si hubiera muerto y estuviera mirando mi vida desde otro mundo". Estos pensamientos y recuerdos fueron escritos al dictado por sus hijos sin intención alguna de que se publicaran jamás. Después de la muerte de Darwin, su hijo Francis Darwin publicó una versión abreviada en 1892.
Algunas afirmaciones que normalmente creemos y damos como ciertas, pero que Darwin nunca insinuó ni dijo:
1. El hombre desciende del mono

1. El hombre desciende del mono

Este mantra, repetido hasta la saciedad, no forma parte del darwinismo. En su obra de referencia, El origen de las especies, Darwin no abordó el linaje humano, pero "al día siguiente de publicarlo, la gente ya decía que el hombre viene del mono".Los detractores de Darwin lo ridiculizaron en caricaturas que mostraban al eminente científico convertido en un simio peludo. En realidad, la idea no era novedosa para la ciencia de mediados del XIX, sino que aparecía sugerida en trabajos de otros científicos, como Thomas Henry Huxley.
2. La evolución es una escalera que conduce al ser humano


El del hombre y el mono es un caso particular de un error más general, entender la evolución como una carrera de relevos en la que una especie cede el testigo a otra. A esta confusión contribuye un recurso gráfico mil veces utilizado: un simio caminando tras una fila de antropoides con rasgos cada vez más humanos hasta llegar al hombre. Pero ni el ser humano desciende del mono, ni ninguna especie viva se ha detenido a medio camino de la evolución para dar el relevo a otra. Para el primatólogo Josep Call, la humana es solo "una especie más".
3. Los organismos evolucionan para adaptarse al medio
Esta acepción de evolución respeta el diccionario, pero no el concepto científico de evolución biológica: no evolucionan los organismos, sino las especies o los linajes. Entre los protoevolucionistas anteriores a Darwin, el francés Jean Baptiste Lamarck propuso que los organismos se adaptaban al medio y legaban esas adaptaciones a su progenie; por ejemplo, la jirafa estiró el cuello para comer y produjo crías con cuellos más largos. El modelo de Darwin reveló que es el medio el que selecciona a los mejor adaptados a la supervivencia y reproducción. Sin embargo, hoy el lamarckismo sigue infiltrando cierta interpretación popular de la evolución.
4. El darwinismo es un dogma
Ni siquiera Darwin se liberó por completo del lamarckismo. Al desconocer la genética y los mecanismos de mutación y herencia, Darwin no sabía cómo se producen las variaciones sobre las que actúa la selección natural, lo que le hizo proponer un rocambolesco mecanismo de herencia para las modificaciones que el organismo adquiría a lo largo de su vida: si un individuo fortalecía un músculo, sus células liberaban unas gémulas que llevaban esta información al esperma o al óvulo para que la progenie naciese con el músculo más desarrollado. Cuando más tarde se divulgaron las leyes de la herencia formuladas en la misma época por el monje checo Gregor Mendel, muchos científicos las rechazaron por considerarlas contrarias al darwinismo: Mendel planteaba una herencia matemáticamente predecible y estática. No fue hasta la década de 1930 que genética y evolución confluyeron en la llamada teoría sintética.
5. Darwin explicó el origen de la vida
Darwin no pretendió revelar el origen de la vida, sino solo su evolución una vez que existieron los primeros seres.
6. Darwin inventó los conceptos de evolución y de supervivencia del más apto
Las ideas de antepasados comunes y de transmutación de unas especies en otras aparecen ya en los escritos de Anaximandro, filósofo griego del siglo VI a.C., así como de otros pensadores en Occidente y Oriente. Algunos de estos autores se basaban en la observación de los fósiles. Incluso una noción primitiva de selección natural aparece ya en la Grecia clásica. Pero la expresión "supervivencia del más apto" no fue acuñada por Darwin, sino que la adoptó en ediciones posteriores de El origen tras haberla leído en los Principios de Biología del filósofo victoriano Herbert Spencer, quien a su vez había inventado el eslogan al incorporar a su obra las ideas publicadas por Darwin. Ni siquiera el término evolución aparece una sola vez en El origen; este vocablo se popularizó más tarde y también Spencer fue uno de los primeros en emplearlo.
7. Los pinzones de las Galápagos inspiraron el eureka


Rara vez la ciencia avanza por eurekas; lo habitual, también en el caso de Darwin, es un progreso continuo y laborioso que bebe de múltiples fuentes. En cuanto a los pinzones, que con sus picos adaptados a diferentes alimentos han pasado a la historia como las musas de Darwin, no aparecen siquiera mencionados en El origen. En esta obra, Darwin se limitó a exponer la comparación entre las aves en general de este archipiélago y de otros lugares. En obras posteriores, Darwin sí recurriría a la comparación de especies, pero su interés no se centró en los pinzones, sino en los sinsontes.
8. Darwin refutó la creación bíblica
La fijación de los fundamentalismos religiosos por Darwin como enemigo supremo induciría a pensar que fue el británico quien destronó a la Biblia como pauta para explicar la historia natural. No fue así. En el Reino Unido, la sociedad victoriana sufría ya antes de Darwin una crisis de fe de etiología compleja, donde la razón se imponía a la revelación. A ello contribuyeron los descubrimientos en geología, que restaban crédito a la creación narrada en el Génesis en favor de una Tierra formada lentamente a lo largo de millones de años y por los mismos fenómenos que actúan hoy, no por grandes catástrofes repentinas como el diluvio universal. Esta teoría fue formulada por el geólogo y cristiano devoto Charles Lyell, y ejerció una fuerte influencia en el pensamiento de Darwin.
9. Darwin perdió la fe por su ciencia y fue enemigo de la religión
Ni Darwin fue un ateo militante, ni se convirtió al cristianismo en su lecho de muerte. Ambas visiones corresponden a manipulaciones de su figura, que se ha tomado como enemigo o modelo desde trincheras opuestas. Darwin explicó en su autobiografía las razones que le llevaron a abandonar la fe, y fueron argumentos sencillos que cualquier persona sin conocimientos científicos podría utilizar: las contradicciones entre distintas religiones reveladas, la negación de un Dios cruel y castigador o el rechazo a una supuesta condenación eterna para los paganos. Y su última conversión antes de morir es otro mito sin pruebas. Pero Darwin no eligió su papel como blanco del fundamentalismo religioso. Respetó las creencias de otros, como su propia esposa, y se unió al agnosticismo científico adoptado por figuras como su amigo y colega Thomas Henry Huxley
10. La Evolución es solo una teoría
Recientemente, un semanario católico publicaba un artículo en el que, sin negar la doctrina evolucionista, se afirmaba que "las teorías de Darwin siguen siendo una hipótesis. Falta constatación empírica". En tales afirmaciones subyace el error de equiparar la teoría a la pura especulación. Se asume su validez cuando las pruebas merecen la aprobación de la comunidad científica. En 150 años se han aportado miles de indicios que impulsan la teoría evolutiva en el sentido que lleva desde entonces, y ni uno solo en el sentido contrario.
A manera de Conclusión.
- Darwin no era Ateo.
- Darwin era Agnóstico.
- Darwin no era Creyente.
- Darwin evitó la polémica y las discusiones públicas sobre su fe y creencias.
- Darwin no se convirtió a la fe en su lecho de muerte.
- La influencia de los trabajos de Charles Darwin constituyen un estandarte invaluable para el Ateismo científico y prácticamente la muerte definitiva de la teoría Creacionista.
- Darwin no era Ateo.
- Darwin era Agnóstico.
- Darwin no era Creyente.
- Darwin evitó la polémica y las discusiones públicas sobre su fe y creencias.
- Darwin no se convirtió a la fe en su lecho de muerte.
- La influencia de los trabajos de Charles Darwin constituyen un estandarte invaluable para el Ateismo científico y prácticamente la muerte definitiva de la teoría Creacionista.

