InicioInfoKurt Cobain (1967-1994)

Kurt Cobain (1967-1994)

InfoFecha desconocida

KURT COBAIN (1967 – 1994)



Tributo al líder de Nirvana

Esta vez fue “hoy”. Qué lejos queda la muerte en el ocaso de los años sesenta cuando -treinta años después- la historia vuelve a repetirse indefectiblemente como si la lección de ayer nunca pudiera ser aprendida; o como si no hubiera ninguna lección en la que pensar, ni siquiera un problema… La muerte de Kurt Cobain el 8 de Abril de 1994 removió primero la vieja historia maldita del rock and roll. Esa que, bajo el paradigma de “vivir rápido y morir joven”, se había llevado a Brian Jones, IIMI Hendrix, Manis Joplin y Jim Morrison… directamente de la vida turbulenta y la interpretación febril del rol que le había tocado jugar en la vida a su consagración como verdaderos mitos de una cultura a la que habían servido para crear y seguir estimulando aun cuando ya no estuvieran. Más cerca en el tiempo, ese cadáver hallado por pura casualidad en la mansión que hasta el momento de su muerte guardaba a Kurt Cobain del resto del mundo remitió a otro deceso. El de Sid Vicious; no el único, pero si el pilar del movimiento punk al que Cobain repasó, revivió en actitudes y parafraseó en el discurso de su corta vida. De él tomo su marginalidad a pesar de la posición dentro del “establishment” a la que había accedido -o podido acceder-, utilizó la prédica fatalista y reprodujo en carne propia la “muerte del punk”. La del Sex Pistols significó el fin de la “revolución” contra la corriente principal del rock del ’70; la del líder de Nirvana -y tal como él mismo la anunció durante la última entrega de los premios MTV- selló el certificado de defunción de esa especie de “cartoon” de mediometraje que dentro de la historia del rock él había creado y proporcionado a través de los medios y bajo la protección de una empresa multinacional. “El grunge ha muerto”. Si alguna vez hubo “algo” que llevó a casa una arqueología espontánea de la “civilización” hippie, la guerra punk, el existencialismo urbano y la literatura beatnik, eso fue el “grunge” de Kurt Cobain y de los que lo siguieron cuando él encarnó el revival de una dialéctica que abraza al “rock star” desde que el rock and roll es rock and roll; la vieja reflexión esquizoide entre lo auténtico y el producto; lo original y el origen de una industria…, la actitud y la pose. Trasladado a “hoy” la edad del “marketing”, el “merchandising”… ni su “fucking” ni sus avisos que evidenciaban su malestar (“I hate myself & I want t odie” quiso llamar a “In Utero”) fueron suficientes. Kurt Cobain rechazaba su éxito (al éxito de “Smells like teen spirit” le dio la espalda y pocas veces lo tocó en vivo; jamás quiso rodar el videoclip de su último hit “Rape me”) y nunca quiso ser una estrella. Más aún, no soportó serlo… El último referente de su tragedia es John Lennon, al que muchos comparan en cuanto “símbolo” y portador de la vos de una generación. En el caso de Kurt Cobain, él se hizo cargo de la manera más involuntaria que fuera posible imaginar. El gritó “Nevermind”… y fue suficiente para movilizar aquello que se había acomodado e instalado otra vez. Con él los predicamentos esenciales del rock volvieron a ser “oficiales” y su sacudón movilizó la inserción de otras “alternativas”, un significado que la consagración de Nirvana lo transformó en “la opción” que las compañías discográficas, de allí en más, se encargaron de encontrar en una auténtica búsqueda del tesoro. Igual que el Beatle, Kurt Cobain también se aferró a un acuciante “I’m not the only one”, pero en los ’90 fue el primero aun cuando para la historia sea el último.
El no es un mito; a él lo conocemos sensible, inquieto, dubitativo y protagonista de la crónica diaria del “hoy”, como en ese artículo que se apuró por anunciar lo que hoy parece que fue inevitable. “Se suicidó Kurt Cobain”; de los medios de difusión y de sus fans depende la memoria de otro hombre que no quiso vivir más.

En primera persona

• “La cruz que he cargado por mi celebridad es algo así como una prisión. Es muy difícil intentar que la gente se calme, que tenga un poquito de respeto. Al final, todos cagamos de la misma manera”.
• “Si hubiera existido un curso para estrellas de rock lo hubiera tomado. Me hubiese ayudado. Sigo viendo este tipo de material: ‘Sting el ambientalista y Kurt Cobain el neurótico y mariconcito que todo lo odia’. Y nunca me sentí tan bien. Soy mucho más feliz de lo que la gente piensa, sólo deseo que de agraciado me vuelva aburrido”.
• “El punk es libertad musical, y en términos enciclopédicos la palabra ‘Nirvana’ significa libertad del dolor, del sufrimiento y del mundo externo. Eso está muy cerca de mi definición de punk rock”.
• “Nuestras canciones tienen un formato Standard del pop: verso, estribillo, verso, solo, estribillo. Por eso, despuñes de todo, pienso que sonamos como la new wave de The Snack pero con una vuelta de rosca al estilo Black Sabbath”.
• “Las grabaciones son como nuestros shows en vivo: somo desafinados y usamos un montón de feedback. No es a propósito ni porque no nos importa, sino que somos musical y rítmicamente retardados y tocamos tan duro que no podemos afinar nuestras guitarras lo suficientemente rápido”.
• “Ser número uno es lo mismo que ser número dieciséis. La diferencia es que te chupan más las medias”.
• “Bajamos muchos frascos de jarabe para la tos y de botellas de Jack Daniels. Pasábamos días tirados en el sofá de la sala de descanso del estudio escribiendo letras…”.
• “De chico era un desgraciado, realmente. Opté por vivir la vida de un recluso, de un malhechor. No me juntaba con otros porque no soportaba su estupidez. En general me criticaban, pero al mismo tiempo, yo les gustaba a las chicas, de manera que, en definitiva, me aceptaban”.
• “Durante un tiempo pensé que podría ser homosexual porque no me gustaba las chicas más populares y no me interesaba salir con los chicos más avivados. El punk cambió mi actitud frente a la música. Ya no quería ser una estrella. Lo que quería hacer era tocar la guitarra en una banda”.
• “Me gusta romper guitarras en el escenario. Ya cortaron un bello y añoso árbol para hacer esa guitarra de porquería. ¡Hay que reventarla!”.
• “No hay duda de que la fama repentina te cambia el estilo de vida… Algo voy a tener que hacer. Al diablo con todo. En definitiva, el rock no significa tanto para mí como para aguantarme todo eso. Me encanta estar en una banda y tocar música con Grohl y Novoselic, pero si tocar con ellos significa tener que recluirnos en una sala de ensayo y no volver a salir de gira nunca más, que así sea”.
• “A veces me gustaría que no tomaran las cosas tan literalmente. Realmente, después de toda la mierda que tuve que leer acerca de mí y de mi esposa tendría que hacer aprovechado para atacar a todos lo que me atacaron. Quise hacerlo, tuve muchas ganas de hacerlo, pero no tiene sentido. Total, ya tengo fama de quejoso”.
• “últimamente estoy más optimista. Tener una esposa y una hija obviamente te cambia la perspectiva de las cosas. Hace dos años, por ejemplo, jamás pensaba acerca del futuro pero ahora tengo una gran responsabilidad con mi familia, lo cual probablemente sea una presión mucho mayor de la que jamás he tenido con la banda”.
• “Me gustaría poder tomarme una píldora que me permita divertirme con la televisión y disfrutar las cosas más simples de la vida, en vez de ser tan crítico”.

La Pesadilla de Kurt

Para entender un poco más este trágico desenlace de la vida de Kurt Cobain, trascribimos en exclusiva los fragmentos más contundentes de “Come as you are”, la biografía autorizada de Nirvana donde se revela su relación con Courtney Love, con el resto del grupo y su vínculo mortal con las drogas.

“Kurt Cobain creció en el pequeño pueblito de Aberdeen, Washington, en medio de drogas, alcohol, violencia, desempleo y divorcio, con sólo la promesa de un punk salvaje para sentir ganas de seguir adelante. De todos modos, la música es apenas una parte de una historia que viró violentamente de lo humorístico a los terrorífico…”. Así comienza “Come as you are. The store of Nirvana”, una de las biografías publicadas sobre Kurt Cobain y su grupo cuyos extractos principales y más dramáticos aquí transcribimos para entender un poco más el trágico final de esta pesadilla: “El libro de Michael Aserrad comienza con Kurt Cobain, Chris Novoselic y Dave Grohl recién llegados a Seattle después de la traumática gira de “Nevermind” de Noviembre y Diciembre de 1991. La gira, que combinó presentaciones en Estados Unidos y Europa, duró 12 semanas y en ese tiempo Nirvana pasó de ser virtualmente desconocidos a ser íconos culturales a nivel mundial. El frenético ritmo de la gira, la infatigable persecución de la prensa y el shock de un éxito inconmensurable les pegó a los tres, pero sobre todo a Kurt. Después de un agitado recital en París, la banda suspenda suspendió las restantes presentaciones previstas y volvió a su hogar exhausta física y emocionalmente. Chris y Dave volvieron al ritmo habitual pronto, pero para Cobain fue el comienzo de un viaje de ocho meses sumergido en la heroína.
Kurt y Courtney Love habían tomado heroína juntos en Ámsterdam durante dos días. “Fue mi idea”, dice Kurt. “Yo fui el que lo propuse. Pero no sabía como conseguirla así que Courtney me guió. Solamente lo hicimos dos veces en toda la gira”. Encontraron un tipo en la calle que los llevo a la Calle Roja, donde obtuvieron la droga. Más tarde, también lo hicieron el Londres.
El dolor de estómago de Kurt lo hacía irritar crónicamente. “Mucho del odio que sentía tenía que ver con que estaba hecho mierda”, dice. “En ese momento decidí que quería tener una buena vida. Si me voy a matar, lo voy a hacer por una buena razón y no por un estúpido dolor de estómago. Así que decidí caer en todos los excesos al mismo tiempo”. A comienzos de Diciembre, cuando Kurt volvió a Seattle después de la gira y Courtney seguía en Europa con Hole, comenzó a salir con una adicta en proceso de recuperación. Pronto la convenció de que le consiguiera heroína. “Estaba determinado a adquirir el hábito. Comencé tomando heroína tres días seguidos” -dice-. Fue un alivio increíble. Decidí que iba hacerlo durante todo un año. No podía hacerlo por toda la vida porque sabía que me mataría. No me arrepiento de hacerlo hecho porque me hizo sentir mucho mejor”.
Kurt no se acuerda cuanto tiempo se quedó en Seattle o dónde estuvo antes de irse a Los Ángeles, pero cuando Courtney volvió de la gira de Hole en Diciembre, Kurt la llamó y le dijo “vamos a vivir juntos”. De esa época es muy poco lo que recuerda, sólo que iban de hotel en hotel inyectándose drogas. Poco después de Navidad, la banda comenzó una gira corta con Pearl Jam y los Red Hot Chili Peppers. Durante la gira, el bajista de Nirvana, Chris Novoselic, finalmente se convenció de que Kurt estaba muy metido en la heroína. Todos supusieron que Courtney había llevado a Kurt a la droga. “Ella era el chivo expiatorio”, explica Shelli, la esposa de Chris. “Era fácil echarle la culpa a ella… todo el mundo lo hizo. Todavía lo hacen, sólo porque es muy extrovertida y tiene sus propios puntos de vista”. Por entonces, el mismo Kurt decía. “Es una típica estupidez sexista decir que fue ella la que medió en la droga. Cuando cortamos la gira europea, yo salía todos los putos días a buscar drogas por mi cuenta. Empecé a sentirme paranoico, a sentir que la cana iba a allanar mi casa o que me iban a agarrar, descubrir las marcas de los pinchazos y meterme en la cárcel. Mi mayor preocupación era poder desintoxicarme antes de que me metieran en cana, porque si me agarraban no me iban a llevar al hospital, sino que me iban a dejar morir en una celda. Cada vez me cuidaba más cuando iba a la casa del tipo que me vendía la heroína”.
“Nevermind llegó al Nº 1 en los charls de la Billboard el 11 de Enero de 1992. Esa semana, la banda fue a Nueva Cork para grabar para la MTV y tocar en “Saturday Night Live”. “Me acuerdo que iba a verlos a la habitación del hotel y estaban tirados en la cama, destruidos -dice Dave Grohl-. Me parece que es patético que alguien tome algo que lo convierta en un nene estúpido”.
Al volver de Nueva Yourk, Kurt y Courtney se mudaron a un modesto departamento sobre la Spaulding Avenue, en el distrito Fairfax de Los Ángeles. Su vida cotidiana era muy rutinaria. “Me levantaba, desayunaba con drogas y me ponía a escuchar música, pintar, tocar la guitarra o mirar TV. Eso era todo”. “Teníamos que cambiar las sábanas todo el tiempo, porque las quemábamos con los cigarrillos”. Kurt no sabe cuánta heroína tomaba en gramos, pero sabe que tenía un hábito de 100 dólares por día. “Cuando le daba a ella, le daba muy poco y me tomaba el resto yo. Ella tendría un hábito de 20 dólares por día, como mucho. Era más psicológico que físico”.
Kurt dice que nunca se tomó una sobredosis, aunque una vez tuvo la “fiebre del algodón”, que ocurre cuando una hebra de algodón se mete en la aguja y es inyectada en la vena, produciendo fiebre y un dolor de cabeza muy fuerte. Kurt fue al hospital y le dieron Benadryl, un antihistamínico que lo curó. Cada vez estaban más paranoicos. En medio de la noche, Courtney sentía que entraban intrusos en la casa y Kurt agarraba una pistola y salía a chequear. Nunca entro nadie. “No estoy en contra de las armas”, dice Kurt. “Yo tengo una. No soy tan hippie como a mucha gente le gustaría que fuera. Podría matar sin problemas a alguien si tengo que protegerme a mi o a mi familia. Incluso ahora me están gustando las armas”.
Kurt y Courtney no estaban usando ningún método anticonceptivo, a pesar de que Courtney seguía tomando drogas. Courtney lo llama una “cuestión de moralidad” e insiste en que sabía que dejaría el hábito si descubría que estaba embarazada. “Fui una idiota”, dice ahora, “pero no una inmoral”. Cuando se enteraron del embarazo, Kurt era partidario del aborto porque creía que el chico podría salir retardado o deforme. “No tuve un bebé para obligarme a dejar las drogas, dice Courtney, “pero sabía que si continuaba con las drogas mi carrera se iría a la mierda, y terminaría igual que esos adictos con marcas de pinchazos en las manos y el cuello”.
Una nueva gira se les venía encima, y Kurt sabía que tenía que desintoxicarse para afrontarla, así que comenzó un proceso de rehabilitación junto a Courtney. El médico los hizo quedarse en la habitación de un hotel durante los tres días que duró la abstinencia total. Kurt dice que fue fácil, que no le costó mucho dejar el hábito. Courtney lo vio de un modo distinto: “Era una escena asquerosa, porque te agarra diarrea y tenés que tomar píldoras para dormir y te la pasás vomitando”. “Si -admite Kurt-, el baño no olía muy bien”. La gente de su entorno comenzó a preguntarse si la gira era una buena idea. “Todos sabíamos que no lo era. Quizás no nos dimos cuenta en los primeros días, pero después de una semana y media estábamos convencidos”. En los primeros días, Kurt se sintió bien. Entonces, de pronto, sus viejos dolores de estómago volvieron a aparecer. Vomitaba constantemente y no podía comer nada. Se la pasaba llamando a Courtney y gritando de tanto dolor”. Finalmente fue a un “doctor del rock” que tenía una foto en la pared de su oficina en la que aparecía junto a los Rolling Stones. Kurt le contó su historia al doctor y éste le recetó unas píldoras que hicieron efecto. Nirvana finalizó la gira y después voló a Singapur para hacer prensa. Para la época en que Courtney se unió al tour en Japón, Kurt ya había caído en la adicción otra vez, sin siquiera darse cuenta, según dice. “Se casaron en Waikiki, Hawai, el 24 de Febrero de 1992. no querían que hubiera mucha gente en la ceremonia. Además, en esa época sentían mala onda por parte de Chris y Shelli, que creían que seguían drogándose. Kurt dijo que no quería a nadie en la ceremonia que se opusiera a la boda, refiriéndose a Shelli. Chris dijo que si su esposa no iba, él tampoco iría. Kurt le contestó que le importaba un carajo, y finalmente Chris y Shelli no asistieron. Más tarde, las dos mujeres se reconciliaron. Para cuando llegaron a Hawai, a Kurt se le habían acabado las píldoras que le recetó el médico, así que volvió a la heroína. Kurt estaba completamente dopado en su propio casamiento. “No fue para tanto, sólo tomé lo suficiente para no descomponerme durante la ceremonia”. Kurt lloró, Courtney no. “Fue algo muy trascendente”, dice ella, “fue como estar bajo efecto del ácido. Fue graciosos”.
De vuelta en Los Ángeles, Kurt iba encaminado a caer en los típicos clichés de los roqueros. En su departamento, se drogaba dentro del closet de una habitación donde guardaba la heroína, las jeringas, el alcohol y los demás implementos. “Yo sabía que la estaba tentado todo el tiempo”, dice Kurt, “pero tenía que seguir haciéndolo. Sabía que si dejaba en ese momento volvería al hábito en forma más violenta. Además, todavía no sentía los efectos devastadores de la droga. No era que me sentaba en la cama y no hacía nada en todo el día. Siempre estaba haciendo algo artístico. Hice muchas pinturas y compuse un montón de canciones. Fue mucho menos turbulento de lo que todos piensan. Fue bastante aburrido. Mis mejores canciones las hice bajo el efecto de la heroína”. Pero Cobain estaba perdiendo contacto con el resto de la banda. Durante los siguientes cinco meses prácticamente no se hablaron, ni siquiera en los ensayos.,
Kurt no quería salir de gira y volver a sufrir los dolores de estómago, y además quería acompañar a Courtney durante su embarazo. Para la carrera de la banda, no podía hacer llegado en peor momento. Si Nirvana hubiera hecho la gira americana -y había planeada una extensa gira de estadios-, “Nevermind” se habría mantenido al tope de los charts por aún más tioempo.
A Chris no le importó: “Ya habíamos hecho tres años de giras. Antes éramos sólo vagabundos en una camioneta. Ahora teníamos manager de tour, personal a nuestra disposición, cronogramas y toda esa mierda. Antes lo veíamos como una aventura, ahora era un circo”. Poco a poco, el hielo se fue rompiendo entre Kurt y Chris; cada tanto mantenían largas charlas en las que aclaraban los tantos sobre sus problemas. Luego vino una dura pelea por derechos de autor. En un comienzo, Kurt había aceptado dividir las regalías en partes iguales con Chris y Dave, pero después se arrepintió y pidió un mayor porcentaje, “porque las canciones las compongo yo, y soy el que debe soportar las presiones. No me importa si otros aparecen el los créditos, pero debería ser compensado económicamente”. Dave y Chris no tuvieron problema en aceptar hasta que Kurt pidió que el arreglo fuera reactivo al lanzamiento de “Nevermind”. La discusión duró sólo una semana. Kurt finalmente obtuvo todo el dinero que pidió.
Kurt se registró en Exodus, un programa de rehabilitación frecuentado por estrellas de rock. “Era horrible, dice Kurt, “los tipos me decían que sabían que lo mío era algo muy común en el rock y pretendían hacerme hablar con roqueros que habían dejado la adicción. ‘¿No querés hablar con David Crosby, o con Steven Tyler?’. Váyanse a la mierda, les contestaba yo, no siendo el menor respeto por esos tipos”. Kurt se quedó ahí apenas cuatro días. Courtney pasaba más tiempo con su guitarrista Eric Erlandson, para permanecer alejada de Kurt, que había retomado la adicción. A veces hacía visitas al hospital para ver a los recién nacidos y así juntar fuerzas para seguir con la resolución de no volver a caer en la droga. “En Julio salió el simple de ‘Lithium’ y la banda salió en una gira de dos semanas para hacer las fechas que se habían cancelado en Diciembre en Irlanda, Escandinavia, España y Francia. La mañana del 22 dE Junio, después del recital de Belfast, Kurt se despertó con convulsiones y debió ser internado de urgencia. A partir de allí, comenzó un nuevo tratamiento mientras lo cuidaban como un bebé. “Me estaban cuidando muy bien”, dice Kurt, “pero estaban convirtiendo a esta banda en algo completamente distinto a lo que debería ser”. En España, Courtney sintió unas leven contracciones minutos antes del show, así que Kurt tuvo que salir a tocar “sin saber si Courtney se iba a morir o si iba a dar a luz”.
Kurt tomó heroína durante todo el embarazo de su esposa. Además, cada vez tenía que tomar más para obtener el mismo efecto, llegando eventualmente a un hábito de 400 dólares por día. No podía tomar más que eso, porque era el máximo que el cajero automático le permitía sacar por día. “Terminé tomando dosis de 100 dólares sin siquiera sentirlas”. El paso siguiente hubiera sido empezar a tomar las speedballs (mezcla de cocaína y heroína). Una vez más, Kurt se internó en una clinica de rehabilitación, donde pasó 25 días. El guitarrista Eric Erlandson visitó a Courtney y Kurt durante toda la rehabilitación. “Prácticamente nos salvó la vida”, dice Kurt. “El era lo único eral que nos rodeaba, la única persona tranquila que veíamos”. En gratitud, incluyeron a Erlanson en su testamento. Salvo él, nadie visitó a Kurt en los primeros días de la rehabilitación. “Yo estaba en un estado emocional muy inestable durante los primeros días, me la pasaba llorando. Era un viaje sin fin, como estar bajo la dosis más pesada de ácido durante diez días seguidos sin dormir. Eso es la desintoxicación. Después, más adelante, vinieron a visitarme Chirs y Dave”.

El adiós argentino

Gustavo Cerati equiparó su desaparición con la muerte de John Lennon; Charly García no dijo nada pero se apareció con una remera con la inscripción de Nirvana en el Gran Rex como invitado de Andrés Calamaro, quien también dijo lo suyo al dedicar una canción a Kurt Cobain. La nueva generación de bandas nacionales considera al grupo que él creó y lideró como la causa y motivo por el cual hoy se atiende más que ayer a las bandas nuevas… La opinión es unánime: “Se ha perdido a una de las figuras más significativas de los últimos tiempos”.

Pappo: “La fama es como una bola que te va atrapando y se hace cada vez más grande pero a la vez más grande pero a la vez más peligrosa. Todos pagamos el precio de la fama alguna vez, Juanse se quebró, Otero tuvo un ataque y yo choque con el auto.
Lo de Cobain fue distinto porquen o es lo mismo ser una estrella en Argentina que en Estados Unidos. Dicen que una vez pidió que al escribiera un manual del músico de rock y creo que hoy en día el único que podría hacerlo es B.B.King, lo que pasa es que después nadie podría seguirlo. A Cobain la bola lo arrastró más allá, para él se hizo imparable. Tuvo muchos alertas, incluso su propio intento de suicidio pero para un tipo que está dentro de esto en los Estados Unidos no es tan fácil. Ahí es casi imposible apartarse de la avalancha”.

Emanuel Horvilleur (Illya Kuryaki): “Me gustaba la banda por la fuerza que tenía y me parece un bajón la muerte más que nada porque se fue un pibe que era un capo. El estaba afuera de todo lo que era el estrellato de la música. No me esperaba su muerte, pero no era nada loco pensar que podía pasar”.

Gitano Herrera (Los Guarros): “Era una persona hipersensible que estaba constantemente pidiendo ayuda a gritos y se arrimaba gente más que interesada en su cuenta bancaria que en él mismo. Me molestó que ahora se preocupen por él cuando años atrás tenía las mismas cosas en la cabeza.
Cuando me enteré me dio mucha pena porque era muy joven y le estaban sucediendo las mejores cosas que en el rock le pueden pasar”.

Dante (El Mercader): “Lo escuchaba mucho y seguramente algo nos habrá influenciado en la manera de hacer al grupo. Su muerte me flasheó por que era un bocho, un fenómeno”.

Martín Mahabiz (Evidencia Jinnah): “Me parece mal lo que hizo porque tenía un hijo y dejo a toda una familia en banda, pero es como que la noticia no me tomó desprevenido por todo lo que le había pasado antes. El gran aporte de Nirvana -en especial de Cobain- fue abrir puertas para que se le dé más bola a lo alternativo”.

Stuka: “Lo conocí bastante poco pero me parece que el tipo no se esperaba el éxito tan grande de su banda y no se la bancó. Ser número uno de la noche a la mañana no es joda”.

Diego (Gatos Sucios): “Fue totalmente ético y coherente con lo que predicó toda su vida. Se habrá sentido dentro de la bolsa de mierda que es el negocio de la música y no quiso estarse a sí mismo tomando una actitud hipócrita. No me extrañó su actitud, a pesar de que no le recomiendo a nadie quitarse la vida. Pasará a ser un mártir más del rock y ya me imagino la Nirvanamanía que se viene”.

Willy (Massacre): “Cuando me enteré me cayó muy mal, no porque me guste la banda sino porque lo que toca de cerca es que se muera una persona que tiene la misma profesión que uno. Nirvana cargaba con la cruz del exceso que decía: ‘Cómo ser más que Sid Vicious o Morrison’. Al menos eso indicaban sus declaraciones y sus canciones. Creo que lo importante es saber no marearse en el tren al que te subís”.

Andrés Gimenes (A.N.I.M.A.L.): “Me parece una lástima porque un tipo súper talentoso y era el líder de todo el movimiento proveniente de Seattle que, sin duda, revolucionó todo el mercado musical de los últimos años. Además, estoy seguro de que fue la banda punk de los ’90 y por eso a la gente no le gustó el show que hizo en Buenos Aires, que a mi me pareció bárbaro”.

Gary Castro (Perdón Amadeus): “Lo sobrepasó la situación y no tenía cerca suyo de quien agarrarse. De un día para el otro lo empezó a mirar y a copiar todo el mundo y eso debe ser difícil de sobrellevar. Además, él no tenía ni idea de lo que estaba pasando a su alrededor. Su muerte la estaba anunciando desde hace mucho y el título de su último álbum es una muestra de ello”.

Yuca (Los Brujos): “La noticia fue un bajón, lo menos. El era como un guía más que nada en la vida por lo sincero y creíble que resultaba su música y sus declaraciones. Estoy seguro de que su forma de vida era un reflejo del estado del mundo. Sin embargo, no creo que lo recuerden bien por lo que hizo, teniendo en cuneta que tenía una hija muy chiquita”.

Cristian Aldana (El Otro Yo): “Se murió el líder de un grupo underground que cambió algunas cosas con respecto al rock que no es underground. Nirvana me parece un gran grupo, pero no de los mejores, y creo que Cobain sintió una suerte de culpa por cargar con el peso de haber sobrepasado a grupos que admiraba como Sonic Youth o Pixies… y no se lo bancó”.

La última carta

Antes de disparar contra su vida, Kurt Cobain escribió una carta dirigida a Courtney Love, su esposa. Días después de su muerte, fueron leídos algunos de sus párrafos en un acto público en las calles de Seattle, durante el transcurso de una dramática ceremonia de despedida.

“Hace años que nada me emociona, me siento culpable desde hace mucho tiempo. Cuando estoy detrás del escenario, se encienden las luces y el público grita enfervorizado a mí no me afecta. El hecho es que ya no puedo engañas ni a vos ni a mi ni a nadie, no puedo mentirle a la gente simulando que me estoy divirtiendo en un 100%. El peor crimen es fingir. A veces me parece que marco la tarjeta en el reloj de control cuando estoy por subir al escenario.
Desde hace años el estómago me arde, tengo náuseas. Hace años que no pruebo más nada. He perdido todo el entusiasmo. Incluso mi música no es más sincera. Todos se han dado cuenta”.

“Tengo necesidad de alejarme de esta realidad para recuperar el entusiasmo que tenía desde niño…”.

“He perdido la alegría de vivir… es mejor marcharse de golpe que morir día a día”.


Datos archivados del Taringa! original
0puntos
197visitas
5comentarios
Actividad nueva en Posteamelo
0puntos
0visitas
0comentarios
Dar puntos:

Posts Relacionados

Dejá tu comentario

0/2000
5 Comentarios archivados
Del Taringa! original
A@Anónimo8/30/2008+0-0
loco loco!
A@Anónimo8/18/2008+0-0
aguante rodrigo!
A@Anónimo8/11/2008+0-0
Tremendo laburito ke te mandaste... te ganaste 10 puntos y un
A@Anónimo8/9/2008+0-0
Kurt Cobain
A@Anónimo8/9/2008+0-0
Excelente Capo....Kurt

Autor del Post

a
alehoraz🇦🇷
Usuario
Puntos0
Posts2
Ver perfil →
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.