Aparentemente no existieron libros de la Biblia escritos antes de Moisés. Dios hablaba directamente con los patriarcas y profetas. Estos a su vez hablaban a los hombres en nombre de Dios, tal como lo hizo Abraham (Génesis 20.7).
La primera parte del Antiguo Testamento es llamada por los judíos "la Tora" (Ley), y muy a menudo se le menciona en el Nuevo Testamento como "la ley de Moisés" o "Pentateuco".
Muchos contemporáneos del mismo Moisés efectuaron lo que podríamos considerar el rechazo de sus libros como canónicos. Su propia hermana María en una ocasión no quiso reconocer la inspiración de Dios en Moisés, siendo castigada con el padecimiento de la lepra durante siete días. Dios dio muchas señales sobrenaturales para confirmar el oficio profético de Moisés, demostrando así que él hablaba como un maestro designado por Dios mismo. Debemos recordar a Coré, Datán y Abiram que también se opusieron a Moisés, como se puede ver leyendo los capítulos 12 al 16 del libro de Números.
Hay muchos casos en que un libro menciona a otro libro de la Biblia como canónico. Algunos de estos ejemplos son 2 Crónicas 36.21, en que se cita a Jeremías 25.11 como autoridad. Daniel 9.2 cita el mismo pasaje de Jeremías diciendo que estaba "en los libros ... de que habló Jehová al profeta Jeremías". Jeremías 26.18 cita a Miqueas 3.12 como una profecía. Las anteriores y muchas otras citas afirman la validez de estos libros como Palabra de Dios en la mente de los profetas.
El descubrimiento de los rollos del Mar Muerto tienen fechas que van desde 225 a. de Cristo a 70 d. de Cristo, y tienen copias de todos los libros del Antiguo Testamento, a excepción de Ester. Este testimonio antiguo relativo a nuestro canon, contenido en los rollos del Mar Muerto.
Las Biblias en hebreo de nuestro tiempo tienen tres divisiones: La Ley, con cinco libros; los profetas, con ocho libros, y los escritos varios, con once libros. Esa división de los libros puede rastrearse hasta el Talmud judío, aproximadamente del año 400 de nuestra era; pero no hay ningún escrito anterior que apoye esta división.
El Nuevo Testamento tiene tres categorías de libros: los narrativos (los cuatro evangelios y Hechos), las epístolas y un libro apocalíptico, el Apocalipsis de San Juan. Aunque llevó sólo unos 50 años escribir los libros del Nuevo Testamento, darle la forma que tiene actualmente llevó mucho más. No encontramos antes del 367 una enumeración de libros exactamente con la forma actual. Esta lista aparece en una carta pascual de un obispo cristiano, llamado Atanasio.
Durante los dos siglos y medio transcurridos entre la finalización del último libro del Nuevo Testamento y la lista de Atanasio hubo mucha discusión sobre qué libros debieran ser o no incluidos en el canon.
Fue en el Concilio de Roma del año 382, bajo el pontificado del papa San Dámaso I, cuando la Iglesia Católica instituyó el Canon Bíblico con la lista del Nuevo Testamento de San Atanasio y los libros del Antiguo Testamento de la Versión de los LXX; ésta versión fue traducida del griego al latín por San Jerónimo de estridon (la Vulgata), que prácticamente sería la primera Biblia.
La Vulgata es una traducción de la Biblia griega al latín. Fue encargada por el papa Dámaso I dos años antes de su muerte (366-384). La versión toma su nombre de la frase vulgata editio (edición para el pueblo) y se escribió en un latín corriente en contraposición con el latín clásico de Cicerón, que Jerónimo de Estridón dominaba. El objetivo de la Vulgata era ser más fácil de entender y más exacta que sus predecesoras.
Posteriormente los Concilios regionales III de Hipona del 393, III de Cártago del 397 y IV de Cártago del 419, en los cuales participó San Agustín, aprobaron definitivamente dicho canon. En el año 405 esta lista fue enviada por el papa San Inocencio I al obispo Exuperio de Tolosa (en la Galia, hoy Francia), donde aparece el canon bíblico con los 73 libros ya existentes. El concilio de Trento fijó el canon de la Iglesia católica declarándolo dogma.
Un número de manuscritos tempranos que atestiguan la Vulgata sobreviven hoy. Fechado en el siglo VIII, el códice Amiatinus es el manuscrito completo más antiguo. El códice Fuldensis, que data aproximadamente del 545, es anterior aunque los evangelios son una versión corregida del Diatessaron.
En la Edad Media la Vulgata sucumbió a los cambios inevitables forjados por el error humano, en el copiado incontable del texto en los monasterios a través de Europa. Desde sus días más tempranos, las lecturas del Vetus Latina fueron introducidas. Las notas marginales fueron interpoladas erróneamente en el texto. Ninguna copia era igual a la otra. Cerca del año 550, Casiodoro hizo la primera tentativa de restauración de la Vulgata a su pureza original. Alcuino de York supervisó esfuerzos para copiar una Vulgata restaurada, que él presentó a Carlomagno en 801. Tentativas similares fueron repetidas por Teodulfo Obispo de Orleans (787? - 821); Lanfranc, Arzobispo de Canterbury (1070-1089);
Aunque la invención de la imprenta redujo mucho el potencial del error humano y aumentó la consistencia y la uniformidad del texto, las ediciones más tempranas de la Vulgata reprodujeron simplemente los manuscritos que estaban disponibles fácilmente para los editores. De los centenares de ediciones, la más notable es la de Mazarin, publicada por Johann Gutenberg en 1455, famosa por su belleza y antigüedad. En 1504 la primera Vulgata con variantes de lectura fue publicada en París. Uno de los textos de la Biblia Políglota Complutense fue una edición de la Vulgata, hecha con los manuscritos antiguos y corregida para convenir con el griego. Erasmo publicó una edición corregida y cotejada con el griego y el hebreo en 1516.
y lo demás es historia conocida, gracias por pasar al post