Bueno taringueros, hoy les quiero mostrar el único cuento (o algo así) que termine por el momento
Tengo otro de ciencia ficción por la mitad y otro más largo en mi mente XD
Pero bueno, los dejo con el que tengo hasta ahora
Falta de luz
El abismo delante, y la nada detrás. La oscuridad permanente o la luz, esa era la elección. Muchos no habrían dudado, muchos habrían dicho la luz, pero es que la luz, cálida, implacable, escondía sus peores temores. En cambio, la oscuridad, ciega compañera de la soledad, asfixiante, esperaba detrás, enfrentada a su eterna enemiga, la luz. Y en el medio, un puente que las unía, un puente viejo que rechinaba con cada paso. Un puente que se mantenía en silencio por siglos, años, meses, todos los días. Pero no ese día.
Una silueta se balanceaba sobre el puente, indeciso, vacilante. Cada rechinar del puente lo obligaba a hacerlo contrario a lo que pensaba en ese momento. Quería ir a la luz, pero tenía miedo. No era el primero que lo intentaba pero esto no hacía más que atemorizarlo aún más. Nadie que hubiera logrado cruzar había vuelto a la oscuridad, se contaban los peores horrores de la luz.
Pero él ya se había hartado de la oscuridad, del misterio, de no saber. Algunas personas lo toleraban aunque les molestara, pero no él. Ya estaba cansado de tolerar, de tolerar que los demás le contaran las verdades en las que debía creer. Ya era hora de ver esas verdades, había llegado el momento de dudar y de abalanzarse sobre esas dudas. Había llegado el momento de imponerse a sus temores de actuar, de ser impulsivo.
Gritó, pero ningún sonido salió de su garganta, como si gritara en silencio. El silencio hizo eco en el abismo que yacía por debajo del puente. Por encima la nada, la más mismísima nada, ni luz ni oscuridad, una terrible mezcla entre ambas, como una guerra sangrienta que nunca acaba.
Al cabo de unos instantes, que parecieron una eternidad, se oyó algo. Un grito. Parecía provenir de la oscuridad; sí, de ahí venía.
Reconoció la voz como la de su amada. Probablemente vendría a convencerlo de quedarse. Allá con su familia, su vida no era más que una mentira. Todo eran palabras que se esfumaban en el aire, todo no era más que humo. Pero ella, ella era otra historia. La amaba casi tanto como a los deseos de verdad que tenía.
Sus deseos de no lastimarla lo reprimían, un intenso impulso por abrazarla lo invadió. El encuentro fue suave, eventualmente suave. Al notar su cercanía, oyó su fatiga.
Pero no dudó más, la tomó del brazo y corriendo la arrastró hacia la luz. Ambos penetraron en esa cálida amiga, la voz volvió y los colores surgieron ante sus desacostumbrados ojos. La verdad se hizo presente, ahí estaba, frente a ellos. Pasaron algunos segundos hasta que pudieron darse cuenta que por fin podían verse el rostro mutuamente. Sus ojos se encontraron y sintieron la profundidad del ser del otro.
Pero la mayor verdad asomó en su mente como si de algo mágico se tratar. Nadie jamás había vuelto de la luz porque aquello era maravilloso. La verdad ocultada dolía en el alma, pero a fin de cuentas habían abierto los ojos…
Autor: Ignacio A. Moreira Toja
Propiedad intelectual
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Cualquier intento por empezar forobardo será castigado de la debida manera.
(con un cilindro de madera sin lijar introducido por el recto XD)