InicioInfoEl Caso Phinea
Phineas, el hombre cuyo cráneo fue atravesado por una barra… y vivió para contarlo Phineas era un capataz de origen irlandés que dirigía a una plantilla de hombres en Nueva Inglaterra (EE.UU.) durante la construcción de una línea férrea. Phineas Gage siempre fue considerado por sus amigos, e incluso por sus subordinados, como un hombre amable y eficaz, con dotes de mando y capacidad para reaccionar con destreza en los momentos en los que había que tomar decisiones. Una mañana del verano de 1848 una enorme roca se interpuso en el camino de la vía férrea, y Phineas se dispuso a dinamitarla. El proceso no era sencillo: tras perforar un largo agujero en la piedra había que rellenarlo con pólvora, insertar la mecha, añadir arena y, finalmente, aplanarla cuidadosamente con una barra de hierro a base de suaves golpes. Ahora ya se podía encender la mecha, y la pólvora, aprisionada por la grava en el corazón de la roca, haría el resto del trabajo, quebrándola desde las entrañas. Sin embargo, aquel día Phineas cometió un error fatal: colocó la pólvora y la mecha, se distrajo un momento y atacó sin vacilar la pólvora con la barra de hierro. Las chispas que arrancó el metal al deslizarse en el interior de la piedra hicieron el resto. La barra salió disparada y penetró con fuerza por la mejilla izquierda del capataz, atravesó el cráneo y salió por la parte superior. El impacto de la barra de hierro hizo caer de espaldas a Phineas, que quedó tendido en el suelo, aún consciente. Momentos después, se incorporó, con la barra atravesándole aún el cráneo, y pidió ayuda a sus desconcertados compañeros. A toda prisa le condujeron ante los médicos, a los que el propio irlandés relató pormenorizadamente lo sucedido, ante la conmoción de los presentes. El accidente, como dejaron documentado los doctores que le atendieron, Harlow y Williams, no había afectado su capacidad motora y verbal y, aparentemente, todas sus funciones cognitivas superiores estaban intactas. La recuperación de Phineas fue sorprendentemente rápida. Tras un par de meses de convalecencia, salió indemne de las infecciones, gracias a la destreza del doctor Harlow. Lo único que Gage parecía haber perdido aquel día de verano era la visión de su ojo izquierdo. Sin embargo, Phineas ya no era el mismo tipo accesible, competente y bien organizado, aquel sujeto amable y comedido que sus compañeros admiraban; algo había cambiado en aquel buen hombre. El mismo Harlow lo llegó a definir como un tipo “irregular, irreverente, cayendo a veces en las mayores blasfemias, lo que anteriormente no era su costumbre, no manifestando la menor deferencia para sus compañeros, impaciente por las restricciones o los consejos cuando entran en conflicto con sus deseos, a veces obstinado de manera pertinaz, pero caprichoso y vacilante, imaginando muchos planes de actuación futura, que son abandonados antes de ser preparados "Un niño por su capacidad intelectual y sus manifestaciones, tiene las pasiones animales de un hombre fuerte". Phineas había cambiado su forma de ser, su carácter, convirtiéndose en un ser irascible, inconstante y con una desesperante dificultad para tomar decisiones: las cosas más simples y cotidianas, como decidir la ropa que ponerse, resultaban un muro infranqueable para Gage. Su carácter insufrible hizo que Phineas fuera perdiendo un empleo tras otro. Trabajó en un circo mostrando sus heridas y acabó sus días, convertido en un alcohólico, con tan sólo 38 años. Pero ¿qué le había pasado realmente a aquel prometedor capataz de 25 años? ¿Qué había destrozado aquella barra de hierro en su frenético viaje a través de su cráneo? Aquella mañana de 1848 el improvisado proyectil metálico había destrozado los lóbulos frontales de Phineas, el sustrato anatómico de las funciones ejecutivas que dirigen nuestra conducta a la consecución de un fin. En esta actividad se incluyen procesos atencionales, de planificación y reorientación de nuestros actos. Y no sólo esto, este área cerebral recibe numerosas conexiones del resto del cerebro, funcionando como una estructura coordinadora e integradora de muchas otras estructuras cerebrales. También está implicada esta zona en las capacidades sociales y motivacionales del individuo. Esto explica el sobrevenido carácter desinhibido, socialmente inapropiado, inconstante e impulsivo de nuestro capataz irlandés. Por desgracia, y a pesar de las numerosas pistas y evidencias que aportan casos como el de Phineas, los cabos se ataron tarde, demasiado tarde en la historia de la neurocirugía, lo que permitió que Egas Moniz recibiera un premio Nobel en 1949 por inventar un procedimiento quirúrgico mediante el que se llevaba a cabo la ablación de los lóbulos prefrontales para tratar determinadas psicosis. Fuente: http://www.ovejaselectricas.es/?p=370
Datos archivados del Taringa! original
5puntos
109visitas
0comentarios
Actividad nueva en Posteamelo
0puntos
0visitas
0comentarios
Dar puntos:

Posts Relacionados

Dejá tu comentario

0/2000

No hay comentarios nuevos todavía

Autor del Post

t
thehumanoide🇦🇷
Usuario
Puntos0
Posts8
Ver perfil →
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.