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El Futuro prometedor; Carreteras solares, energía limpia…
La necesidad de buscar alternativas renovables a los contaminantes combustibles fósiles no permite límites en la imaginación e innovación de ideas… Una de ellas, surgida hace pocos años, es la de convertir las largas carreteras en kilómetros y kilómetros de paneles solares que fueran una fuente de “inagotable” energía. Conozca sobre ellas…

Carreteras y calentamiento global
Remontémonos a hace algunos años atrás, cuando el mundo entero empezó a tomar conciencia de la problemática de los efectos del calentamiento global.
Durante ese tiempo de preocupación medioambiental apareció la idea de convertir carreteras de asfalto en paneles solares que fueran una fuente de energía renovable.
Mans Tham, un arquitecto sueco, tuvo la idea de convertir las largas carreteras en plantas de energía. Su proyecto se expuso en 2010 en una conferencia en la Universidad de Berkeley. Tham pensó que si en el condado de los Ángeles contaba con 800 km de autopistas, se podría al menos utilizar parte de ellas para una instalación solar a gran escala.
A partir de ahí, la idea de poder sustituir la energía basada en el petróleo y las carreteras de asfalto, por estacionamientos de vehículos eléctricos con paneles solares que se encarguen de proveer la energía y carreteras hechas a partir placas solares se ha ido desarrollando hasta llegar al punto en el que no era un proyecto, ya no está tan lejos de ser real. La necesidad de buscar alternativas renovables a los clásicos combustibles fósiles, causantes del famoso efecto invernadero, no permite límites en la imaginación e innovación de ideas.
Así, aprovechar el movimiento de los vehículos, el sol o el viento para generar energía en las carreteras. Es la idea de varios sistemas que se prueban en diversos lugares del mundo, en el asfalto de vías urbanas, áreas portuarias o supermercados. Gracias a ellos se podrían mantener las farolas, las señales luminosas o los sistemas de ventilación y calefacción, en especial, en zonas aisladas de la red eléctrica y mucho más porque si hay algo que no tiene límites es el ingenio y la imaginación humana.
Un problema de todos
Sin duda que el calentamiento global, o sea el aumento de las temperaturas en la atmósfera y los océanos de los últimos años, es un tema verdaderamente preocupante puesto que nuestra propia supervivencia esta seriamente amenazada y cada país del mundo, cada región, cada habitante y cada ciudadano hoy por hoy sufrimos de las consecuencias del llamado “efecto invernadero”.
Este efecto invernadero anormal (o calentamiento global) es producido por las actividades humanas industriales que arrojan a la atmósfera más dióxido de carbono del que nuestro planeta está dispuesto a soportar y procesar. El 80% de los gases de efecto invernadero que producen el cambio climático están relacionados con la producción y consumo de energía, nuestra atmósfera está compuesta por 2 capas importantes que son la troposfera y la estratosfera. El aire de la troposfera es el que interviene en la respiración. En esta capa se encuentran las nubes y casi todo el vapor de agua. Allí se producen todos los fenómenos atmosféricos que originan el clima. Más arriba, en la estratosfera se encuentra la importante capa de ozono que protege a la Tierra de los rayos ultravioleta (UV).
El dióxido de carbono y otros contaminantes del aire se acumulan en la atmósfera formando una capa cada vez más gruesa, atrapando el calor del sol y causando el calentamiento del planeta. La principal fuente de contaminación por la emisión de bióxido de carbono son las plantas de generación de energía a base de carbón. La segunda causa principal, son los automóviles, la tierra emite radiación infrarroja de una longitud de onda mucho más larga de la que recibe, pero el problema se genera cuando no toda esta radiación vuelve al espacio sino que gran parte de ella se queda atrapada en el “colchón de gases” de la cual un 37.5% es devuelta al espacio y un 62.5% regresa a la tierra lo cual equivale a la misma cantidad de energía recibida por el sol, haciendo que la tierra reciba el doble de calor produciéndose un desequilibrio térmico traducido en “exceso de calor”, los gases de efecto invernadero en condiciones normales mantienen la temperatura del planeta en un promedio de 14C° con lo cual es posible la vida tal como la conocemos, si no existieran los gases de efecto invernadero en la atmósfera, la temperatura del planeta fuera de -22C° con lo cual fuese imposible la vida, es decir que estos gases a condiciones normales son benévolos para nosotros, pero en exceso nos están aniquilando puesto que con este “colchón térmico” los científicos calculan que a fines de siglo la temperatura del planeta podría aumentar desde 3C° hasta los 9C°
Consecuencias
Según un informe, ecosistemas como los corales, los polos, bosques boreales y las regiones mediterráneas se verán dañadas, así como los océanos.
Las regiones más afectadas serán el Ártico, África Subsahariana, las islas de menor tamaño y los grandes deltas de Asia, con lo que los pobres serán sus principales víctimas.
Asimismo se estima que la sequía y el deshielo dejarán sin agua dulce a mil millones de personas, 50 millones de ellas en las cuencas del sur, este y centro de Europa, y cientos de millones ya están condenadas a padecer inundaciones por el aumento del nivel del mar.
El cambio climático podría ocasionar una caída importante de los cultivos en África, una reducción de los glaciares del Himalaya, más olas de calor en Europa y Norteamérica y más muertes por hambre y enfermedades en el planeta.
Los estudios presentan una “mirada devastadora” para el medio ambiente y la economía mundial, a menos que se tomen medidas urgentes para combatir el cambio climático.
Los efectos de todo esto son la desaparición de muchas especies a nivel mundial como es el caso de los osos polares de los cuáles ya se puede observar que su existencia está amenazada por cuanto su alimento, las focas, están emigrando a otros sitios y cada vez más los osos polares deben recorrer grandes distancias para encontrar alimento, cuando no lo hallan se ha podido observar canibalismo entre ellos y muchas veces la muerte. Se ha calculado que de seguir así el ártico podría derretirse por completo para el año 2040.
Parece que estos son los países y en el mismo orden, más contaminantes del mundo:
1 – Estados Unidos de Norte América.
2 – China.
3 – India.
4 – Japón.
Carreteras con impacto ambiental
Diversos especialistas de varios países del mundo se han dedicado a proponer opciones para obtener de nuestro entorno energía renovables que rompan la dependencia con los combustibles fósiles y disminuyan la emisión de CO2 desacelerando así el cambio climático. Actualmente están desarrollándose varios proyectos en diversas partes del mundo en torno a una misma idea: aprovechar las carreteras para producir energía. Ya sea instalando placas solares, aprovechando el movimiento de los vehículos al desplazarse sobre ellas o reutilizando el calor que acumulan para calentar agua, la cuestión es que las carreteras también pueden ser ecológicas.
La meta es que todo lo que conforma nuestro día a día pueda llegar a ser más eficiente energéticamente, disminuyendo su impacto ambiental, incluso las carreteras.
Si tenemos en cuenta la enorme extensión que ocupan las carreteras y autopistas en gran parte del mundo, cualquier innovación, por pequeña que sea, puede tener consecuencias muy importantes. Ya existen pequeños pasos adelante al respecto. Es el caso de países como España, donde se establece por ley el empleo de materiales reciclados en su construcción, concretamente neumáticos, y en otros, como Alemania, se exige la producción de un ancho de 100 metros a ambos lados de la autopista, declarado como bosque protegido desde el momento en el que se construye la misma. Asimismo, en Italia se ha empleado, de manera experimental, un nuevo tipo de cemento capaz de absorber las partículas contaminantes, con el que se ha cubierto un total de 7 kilómetros de carretera a las afueras de Milán. Aunque todas estas medidas son muy positivas, el paso en la búsqueda de convertirlas nada menos que en una fuente de energía ecológica es aún más ambicioso.
Diversos métodos
Hay varios sistemas que están investigándose para lograrlo. El primero de ellos resulta bastante intuitivo, ya que busca aprovechar la gran capacidad que tiene el asfalto para acumular el calor. Tanto por las cualidades del material, como por el roce de los vehículos en movimiento y la facilidad de los colores oscuros para absorber la radiación lumínica, las carreteras llegan a convertirse en auténticos hornos durante los días soleados. Una buena forma de aprovechar este calor es extender tuberías por debajo de la superficie de la carretera.
El funcionamiento es muy sencillo: se trata de tuberías, en cuyo interior circula agua que, posteriormente, pasa a ser almacenada a un acuífero subterráneo, donde permanece durante varios meses a una temperatura de 20C°; después, durante la estación fría, pasa a ser utilizada en sistemas de calefacción. Sobra decir que, otra de las ventajas añadidas con las que cuenta es que, al ser un sistema subterráneo, el impacto visual es nulo. En la localidad holandesa de Avenhorn este sistema ya es una realidad y proporciona calor a 70 bloques de apartamentos, a partir de un tramo de unos 180 metros de carretera.
Pero de las carreteras se podría obtener no solo agua caliente, sino también electricidad. Un visionario ingeniero llamado Scott Brusaw estima que si la red nacional de carreteras de Estados Unidos estuviera cubierta de paneles solares (no de los convencionales; sino de un nuevo tipo formado por tres capas de placas), el país podría cubrir todas sus necesidades energéticas. De hecho, Brusaw ha fundado una empresa con ese objetivo, aunque requeriría algún tiempo solventar las dificultades técnicas que supone.
Por otra parte, el Reino Unido está aplicando actualmente en 120 carreteras, un sistema de iluminación nocturna denominado Astucia Solar Lite, que aprovecha la luz solar y proporciona luz por medio de luminarias tipo LRDs. Algo que, si tiene éxito, podría llegar a sustituir en el futuro a las habituales farolas.
Energía cinética
Los estudios para el aprovechamiento también en la energía cinética (movimiento humano o de vehículos) que se genera en las carreteras, autopistas, vías urbanas, áreas portuarias y en supermercados, según los investigadores, transformándola en electricidad, podrían igualmente utilizarse no solo para alumbrar las farolas y señales lumínicas, sino hasta sistemas de climatización, generando carreteras más sostenibles.
El ingeniero británico Peter Hughes propuso su invento “Electro Kinetic Road Ramp”, consistente en una rampa rectangular de varios metros de largo y ancho, con una serie de paneles que sobresalen del suelo un centímetro y medio. Al pasar el tráfico, los paneles suben y bajan. El movimiento se transmite a un motor que produce la energía mecánica. La rampa se puede colocar tanto en bandas de deceleración como en el suelo liso, sin que se note su presencia.
Cada aparato genera unos 30 kilovatios (KW) de electricidad cada hora en condiciones normales de tráfico, aunque varía según el número de rampas, su tamaño, la cantidad de vehículos, su peso y frecuencia de paso. Según su creador, cuatro de estas rampas son suficientes para suministrar energía al alumbrado público, los semáforos y demás señales de tráfico luminoso en una calle de un kilómetro y medio de largo. Otras propuestas incluyen el mantenimiento de sistemas de calefacción para combatir el hielo en invierno, la ventilación en los túneles o para zonas aisladas donde no llega la red eléctrica. El sistema funciona cuando el vehículo pasa a una velocidad de entre 5 y 90 km/h, es silencioso y no daña a los vehículos ni a ciclistas o motoristas.
El precio de estas rampas oscila en función del tamaño y la capacidad de generar energía, amortizándose en un periodo de tres a cuatro años. Hughes ha creado una empresa, para comercializar el invento en su país.
Varios condados británicos, como el de Ealing, al oeste de Londres, un área portuaria y una cadena de supermercados en la localidad de Gloucester, realizan varias pruebas del sistema desde 2009. las rampas ubicadas en el parqueo del centro comercial proporcionan la electricidad a las cajas registradoras. En el caso de la zona portuaria, la generación de energía puede ser mayor, ya que los camiones producen 40 veces más energía que un coche. Dos empresarios también han creado una compañía, para comercializar y distribuir este dispositivo en España y en Portugal.
La estadounidense New Energy Technologies igualmente la dado a conocer un proyecto piloto, denominado “Motion Power Energy Harvesters”, basado en un sistema de rampas atrapa-energía. Según sus responsables lo prueban en un establecimiento de comida rápida de Nueva Jersey. Además de la rampa, experimentan con varios dispositivos para almacenar la energía.
Energías limpias, renovables y originales
Como hemos visto, la idea es que las carreteras del futuro sean capaces de aprovechar la energía que generan los vehículos que las recorren empleándola, por ejemplo, para alimentar semáforos, señales o farolas cercanas o incluso conectarla a la red ya existente numerosas iniciativas en fase de prueba que están dando buenos resultados.
Todo lo descrito hasta aquí ha sido el producto del ingenio de muchos, quienes incursionan en el desarrollo de distintas energías renovables, diferentes a las más conocidas: eólica, solar, oceánica, biomasa, etc, algunas tan innovadoras que aún les queda camino por recorrer, pero todas con algo en común: un futuro prometedor y mucho potencial de innovación: baldosas que convierten los pasos de los transeúntes en electricidad, clientes de hoteles que “alimentan” energéticamente al establecimiento a través de las bicicletas del gimnasio, constituyen ejemplos de que en materia de energías alternativas las posibilidades son casi infinitas. Laurence Kemball Cook comprobó que realmente las energías renovables tradicionales, como la eólica o la solar, podrían no funcionar en zonas urbanas, ni por supuesto ser rentables, así que se planteó la posibilidad de utilizar las pisadas de las personas “algo muy abundante en las ciudades” para crear energía.
Él, junto a un equipo de diez ingenieros, cuenta con lo más importante: financiación. El proceso es sencillo: cada paso, cada pisada de los viandantes, se convierte en electricidad. Hasta la fecha un colegio de Reino Unido con más de 1 100 alumnos cuenta con esta tecnología. Con sus pisadas, cada día, pueden iluminarse los pasillos de todo el centro.
Ecoeficiencia
Pavegen, tiene en cuenta además los aspectos relacionados con la ecoeficiencia, por eso estas baldosas se fabrican a partir de neumáticos de camiones usados y aluminio reciclado, entre otros materiales, como botellas de plástico cien por ciento recicladas.
El creador de Pavegen reconoce también que tener acceso con este tipo de tecnologías es una tarea larga y que requiere de altas dosis de paciencia. Sin embargo, ahora la idea es instalar esta tecnología en carreteras y que el rodamiento de los coches sea un nuevo generador de energía.
La relación coste-ahorro es cada vez más interesante a medida que se perfecciona la tecnología y en cuanto a la aceptación o el interés social por este tipo de energía cinética, Kemball-Cook destaca la “curiosidad” que despierta, tanto por parte de los ciudadanos, como de los poderes públicos, cuyas consultas procedentes de ayuntamientos, municipios y diputaciones se reciben habitualmente.
En España ya existen algunos ejemplos de tecnología similar: se trata del GeoSilex, un material utilizado en las baldosas Ecosit KlimCO, pionera en su uso en vías peatonales.
Este aditivo, procede integralmente de residuos industriales y dota a los pavimentos de la capacidad de absorber el CO2 del ambiente, reduciendo de este modo la huella de carbono del pavimento. Se comercializa en forma de pasta aditiva para hormigones y se añade en proporción de entre el 3 y 10% del peso del hormigón. Un metro cuadrado de pavimento que contenga un 8% de GeoSilex captaría, a lo largo de la vida útil de la baldosa, el dióxido de carbono que hay en 5 000 metros cúbicos de aire.
Energía eólica en carreteras
Volviendo a las energías renovables conocidas, encontramos una propuesta que sugiere utilizar la fuerza del viento provocado por el paso de vehículos por medio de aerogeneradores. Su aspecto no sería como el de los molinos que estamos acostumbrados a ver, sino como el de una especie de tubo horizontal situado por encima de la carretera, que podría llegar a producir energía suficiente para el alumbrado y las señales de tránsito.
Otro proyecto integrar aerogeneradores de eje vertical en las barreras que dividen el tráfico en la autopista estadounidense de Nueva Jersey. Así además del viento natural que pudiera soplar en la zona, se aprovecharía el generado por el movimiento de los automóviles. Los estadounidenses TAK Studio sugieren una idea similar, si bien serían unos postes de luz con aerogeneradores verticales, de manera que sus bombillas se encenderían con la energía generada, mientras el proyecto Green Roadway (Autopista Verde) lo que sugiere es la ubicación de pequeñas turbinas eólicas a lo largo de la carretera. Como vemos, las ideas innovadoras en el campo no son escasas, habrá que ver a futuro cuales se van materializando de forma permanente.
Un grupo de investigadores israelíes has desarrollado un método de producción de electricidad a partir de pequeños cristales piezoeléctricos que aprovechan la vibración que produce en el suelo el paso de los vehículos. Si se reutiliza esta energía, se puede llegar a generar unos 500 kilowatios (kw) por kilómetro en zonas muy transitadas. También se han diseñado unas rampas que basculan cuando un coche pasa sobre ellas, accionando un generador eléctrico con el que se puede producir entre 5 y 50 kw, según el peso del vehículo.
Pero el despliegue comercial de estos sistemas innovadores de producción de energía, viene ligado a que sean reconocidos como métodos de producción de electricidad diferentes de las energías renovables tradicionales (solar, eólica, biomasa, etc), aunque igualmente válidos, y por tanto sean incluidos en las categorías con apoyo de tarifas.
Sin embargo, algunos expertos critican que se promocionen estos dispositivos al considerar que su capacidad de generar energía es pequeña y se debería dar prioridad a otro tipo de tecnologías. Además, podrían dar una falsa imagen y hacer creer que el transporte privado sería más ecológico al utilizar estos sistemas.
Carreteras solares
Pero sin duda, la idea de aprovechar el sol en las carreteras tiene más seguidores. En Reino Unido, Estados Unidos, Francia o Holanda, se prueban diversos sistemas que se basan en diferentes instalaciones solares o de suelo radiante para producir energía.
Largas extensiones de terreno de las carreteras “hasta ahora destinadas sólo al transporte” son la clave de proyectos como el de SolaRoadways, el cual consiste en la transformación de las carreteras convencionales en una fuente de captura de energía solar. Lo que para muchos parece un megaproyecto poco factible, hoy está más cerca en el camino de la materialización, pues EE.UU. y Holanda instala esta tecnología de energía solar en un establecimiento y en una ciclovía, respectivamente. Si bien estos proyectos son de pocos metros, la investigación avanza hacia la implementación de veredas captadoras de energía solar con puntos de recarga para vehículos eléctricos.
Mientras, ya en México se inauguró el estacionamiento solar más grande de ese país para la producción de energía renovable, del cual se debe resaltar el gran impacto visual, ambiental y social que genera este sistema fotovoltaico para el uso eficiente de la energía solar ya que el ahorro de energía equivale al consumo promedio diario de 418 casas de habitación, y se dejan de emitir alrededor de 18 toneladas de bióxido de carbono por año, con esto además se congelan los costos de la energía eléctrica durante los próximos 20 años.
Este sistema de producción de energía solar, está compuesto de mil 368 módulos fotovoltaicos de silicio cristalino y 147 inversores, con un diseño único en aluminio, una tecnología de procedencia alemana.
Mucho sol y largas carreteras
Fascinado por las largas carreteras de California y su importancia en el desarrollo de la vida al oeste de los EE.UU., un arquitecto sueco sueña con convertirlas en estructuras medioambientalmente activas, levantando sobre ellas techos solares. Ante esta idea, reflexionó y propuso su propia alternativa para dejar de considerar el desierto como tierra vacía y respetar su biodiversidad, al mismo tiempo que revalorizaba los terrenos ya urbanizados de las carreteras. Sus cálculos están basados en un tramo de Santa Mónica, del que creen que podrían conseguirse hasta 115 MW. Pero es que, además las rejillas de ventilación canalizarían el CO2 hacia plantas de cría de microalgas. Producción y consumo, al ser locales, reducirían las pérdidas en la distribución y sería un estímulo para el despegue de la movilidad eléctrica, con estaciones de recarga enganchadas a esta planta rodante.
En Holanda, por su parte, ya está la construcción de los primeros 100 metros de carretera solar, cuya tecnología es un poco diferente, puesto que los paneles van integrados en el pavimento. Los módulos prefabricados, de entre 1,5 y 2,5 metros tienen una estructura tipo sándwich con varias capas, una transparente pero robusta y antideslizante para el tráfico rodado, otra capa guía para llevar la luz, la de los paneles fotovoltaicos y la caja que integre los componentes y distribuya la fuerza mecánica en tierra.
Fiabilidad de la tecnología
SolaRoad estará en funcionamiento durante cinco años a partir de 2013 y será instalada en un carril bici, ya que estas no producen mucha sombra. La energía producida alimentará la iluminación nocturna del segmento y los paneles informativos de LED de la propia carretera. Se espera generar 50 Kw/m2/año en Holanda, cifra que sería más alta en países con más horas de sol, pero por ahora el objetivo principal es demostrar la fiabilidad de la tecnología. Se han hecho muchas pruebas sobre resistencia y temperatura, las cuales constituyen la causa del piloto en carretera REAL.
¿Aguantará un tráfico rodado real? ¿Qué pasa con las sombras que generan los propios vehículos? Ya veremos, pero lo cierto es que éste y otros proyectos confirman que el futuro de las carreteras solares, aunque despacio, se acerca.
En EE.UU, un prototipo de asfalto solar de 11 m de largo por casi cuatro de ancho se encuentra en un estacionamiento de Idaho y el experimento concluirá en 2013. la idea recoge también el concepto de sándwich en la que los paneles solares quedarían encajados entre el asfalto, la electrónica y la capa de cristal superior en ella estarían situados los LED para la señalización de la vía, también de noche y un sistema de calefacción que impide la acumulación de hielo y nieve.
Ante la duda de qué pasa con las sombras que producen los vehículos, los días nublados o las calles faltas de sol, los promotores aseguran haber sido conservadores y haber tenido en cuenta cuatro horas de sol y 20 de oscuridad total. Las primeras pruebas demostraron que los módulos aguantaban el paso de vehículos a 60 km/h en suelo mojado y en situaciones de falta de sol o de nieve, se remite a los sistemas de calefacción inferiores.
Túnel solar ferroviario
Los trenes son una manera de viajar relativamente inocua para el clima, pero aún así usan una enorme cantidad de energía. Actualmente, esta energía proviene de diésel o de electricidad de centrales eléctricas a carbón. Los trenes impulsados totalmente por energía solar están en un futuro lejano, pero Europa ya acaba cuenta con su primer túnel ferroviario solar en Bélgica, que suplementa la línea de alta velocidad entre Paris y Amsterdam. Más de 50 000 metros cuadrados de paneles solares cubren los 3,4 kilómetros del techo del túnel, generando unos 3 300 MWh, suficiente energía para alumbrar las señales y las estaciones locales, y el equivalente para propulsar la flota entera de trenes de Bélgica un día por año, al tiempo de disminuir las emisiones de CO2 por 2 400 toneladas anualmente.
Este túnel está cubierto de 16 000 paneles solares que producen electricidad no sólo para impulsar a los trenes durante unos diez kilómetros, sino también para el funcionamiento de la infraestructura ferroviaria como paneles de señalización, iluminación, etc.
Los trenes que unen París-Amsterdam pasando por Bruselas circulan gracias a la electricidad producida localmente por los paneles solares instalados sobre el techo del túnel ferroviario rebautizado “Túnel del Sol”.
Energía solar fotovoltaica
Kilómetros y kilómetros de carreteras expuestas al sol sin nada que interfiera su llegada a la superficie mas que las nubes, las cuales en ciertas zonas del planeta son casi inexistentes por largos periodos. Este es el caso de las carreteras de Chile que atraviesan el desierto más árido del mundo o de las del estado de Los Ángeles, en EE.UU. Sin embargo, la diferencia entre estos dos casos es que el segundo lleva años en la investigación incentivando la producción fotovoltaica a través de un programa de financiación hasta el 2016, el cual incluye “entre otras cosas” instalaciones en edificios y el desarrollo de huertos solares.
La energía fotovoltaica es la transformación directa de la radiación solar en electricidad. Esta transformación se produce en unos dispositivos denominados paneles fotovoltaicos, donde la radiación solar excita los electrones de un dispositivo semiconductor generando una pequeña diferencia de potencial. La conexión en serie de estos dispositivos permite obtener diferencias de potencial mayores.
Aunque el efecto fotovoltaico era conocido desde el siglo XIX, fue en la década de los 50, en plena carrera espacial, cuando los paneles fotovoltaicos comenzaron a experimentar un importante desarrollo. Inicialmente utilizados para suministrar electricidad a satélites geoestacionarios de comunicaciones, hoy en día construyen una tecnología de generación eléctrica renovable.
Una de las principales virtudes de la tecnología fotovoltaica es un aspecto modular, pudiéndose construir desde enormes plantas fotovoltaicas en suelo hasta pequeños paneles para tejados.
Estudios del proyecto
Hace unos diez años un ingeniero civil holandés pensó una carretera energética, un largo camino que recolectaría la energía solar para luego ser utilizada en edificios y viviendas.
Pues en Holanda, el país que lleva la delantera en vías de transporte alternativas, esta realidad forma parte de la vida del pequeño pueblo de Avenhorm. Allí un sistema de energía termal recoge la energía solar producida a lo largo de 200 yardas de camino. La energía recolectada durante el verano sirve para mantener la temperatura cálida de un parque industrial de 169 999 pies cuadrados.
En un primer momento el sistema, compuesto por cañerías flexibles luego recubiertas por asfalto, inmaterial que ayuda a magnificar la energía solar, fue pensado para mantener las carreteras sin hielo durante el invierno pero luego se pensó que también podía utilizarse para calefaccionar las casas.
El gran avance, según los estudios del proyecto, sería el poder distribuir la energía canalizada al resto de ciudad. Se hizo una estimación de que aproximadamente cada kilómetro y medio de carretera solar serviría para abastecer de energía 500 casas.
Innovaciones en infraestructuras
Además de la generación de electricidad, las nuevas infraestructuras de transporte presentan tres innovaciones. En primer lugar, podemos hablar de las luces LEDs que se tienen pensadas utilizar para destacar las líneas de las carreteras, proporcionando así una mayor seguridad en la circulación nocturna de los vehículos. Éstas también serían las encargadas de la señalización.
La segunda innovación sería el sistema de detección de presión, se encargaría de reconocer cuando un peso, ya fuera de vehículos, de animales o de personas interfiriesen en una determinada zona de la carretera. Gracias a este sistema tras la recepción del elemento pesante, un aviso podría ser enviado a los conductores para evitar accidentes.
Y finalmente, otra función a destacar sería la calefacción de estos paneles. El autocalentamiento de las placas de las infraestructuras sería útil para evitar la condensación de hielo en las carreteras y así evitar los conflictos causados por la nieve en invierno.
Entonces, los paneles solares que compondrían las carreteras constarían básicamente de tres capas diferenciadas. La primera, que tendría contacto con la superficie, estaría fabricada con vidrio translúcido de alta resistencia para poder soportar el peso de los vehículos y además sería un vidrio rugoso para favorecer el antideslizamiento.
La segunda capa sería la eléctrica. Ésta absorbería y almacenaría la energía mediante las células fotovoltaicas y los emisores de luz que permitirían iluminar y señalar la superficie de la carretera. En esta capa también se situarían los detectores de presión, u los controladores de calefacción.
Y finalmente, la tercera y última capa serviría para distribuir la energía. Todas las placas estarían conectadas, como si fuera una gran red de distribución energética, la cual nunca quedaría desconectada. Su construcción requeriría un elevado coste, mas en unos años este importe sería amortizado gracias al ahorro de electricidad.
Inconvenientes
Algunos entendidos en el tema se han preguntado por qué complicarse tanto en reconstruir algo tan complejo como un sistema de infraestructuras de transporte, teniendo superficies libres en los edificios. Entre otras cuestiones a resolver como lo es la sombra que producirían los propios vehículos en las placas solares de las carreteras.
O por ejemplo, sabiendo que una placa solar entre más transparente sea, más energía solar podrá captar, tenemos que tener en cuenta que el vidrio de las placas al ser rugoso, para evitar el deslizamiento, el material perderá translucidez y esto provocará el desaprovechamiento de una parte de la energía. Por no hablar de la capacidad de absorción de agua que presentan las actuales carreteras de asfalto gracias a los poros de filtración, que evidentemente el cristal no podría tener ya que es impermeable.
Aun así, parece que no son argumentos lo bastante contundentes como para detener el gran proyecto que va abriéndose camino en el futuro de las energías renovables. Es importante recordar que si este proyecto acaba teniendo éxito, el costo de construcción posiblemente quedaría amortizado; teniendo presente la cantidad de millones que se invierte anualmente ya solamente en el mantenimiento de las infraestructuras de carreteras. Además de que este sistema ofrecería un sistema de trasporte de energía que se ahorraría parte de trabajo a las torres de alta tensión.
La actual tendencia mundial hacia una economía baja en carbón y la búsqueda de un autoabastecimiento energético por parte de todos los países, hace que el futuro de estos sistemas a medio y largo sea como poco halagüeño. Superando esas barreras, que en muchos casos trascienden del ámbito tecnológico, los sistemas innovadores de energía renovable pasarán su granito de arena hacia un futuro descarbonizado y autosuficiente energéticamente.
A Albert Einstein se le atribuye la frase “no podemos resolver problemas usando el mismo tipo de pensamiento que usamos cuando los creamos”. El mundo, y el medio ambiente en concreto, necesitan nuevas ideas.
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